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¿Cómo hago la Objeción Fiscal al Gasto Militar con Renta WEB?

Tortuga Antimilitar - 4 April, 2020 - 13:41

Hola.

Si has tenido algún problema técnico en tu intento de hacer Objeción Fiscal al gasto Militar, quizá esta guía pueda servirte de ayuda. Al menos eso pretendemos.

De todas formas, si la declaración te la hacen en una asesoría, solo tienes que pedir que incluyan la cantidad que quieras objetar en la casilla 606 del apartado «Retenciones y demás pagos a cuenta».

Insiste si es necesario, pues en las gestorías suelen desconocer la existencia de la objeción fiscal y pueden mostrar cierta resistencia a hacerla.

Si, en cambio, te haces tú la declaración, las instrucciones que damos a continuación pueden serte útiles.

1. ¿Cómo obtengo el número de referencia?

Para empezar, debes obtener un número de referencia para poder hacer la declaración. Puedes obtenerlo pulsando el siguiente enlace:
https://www2.agenciatributaria.gob.es/wlpl/BUCV-JDIT/AutenticaDniNieContrasteh?ref=%2Fwlpl%2FDABJ%2DREN0%2FDistribuidorReferenciaServlet

Podemos acceder a él escribiendo nuestro número y letra de DNI o mediante certificado o DNI electrónico. Si carecemos de estos últimos (si los tenemos es muy sencillo continuar), hemos de elegir la primera opción: DNI.

Si decidimos escribir nuestro DNI (con letra), nos pedirán, a continuación, su fecha de caducidad. La aportamos. Pulsamos el botón azul «Continuar».

Pero aún hay que andar más para llegar al numerito.

Podrás conseguirlo mediante Clave, con certificado digital o aportando el dato que aparezca en la casilla 505 de tu declaración de la renta del año pasado.

Las dos primeras opciones son muy sencillas. Pero supongamos que no tenemos Clave ni certificado digital. En ese caso elegimos «Obtener referencia con casilla 505». Hacemos clic sobre esta opción, que, curiosamente, también nos servirá si no hicimos la declaración el año pasado.

Ahora nos pedirán el contenido de la casilla 505 de la renta del año pasado y, a continuación, los últimos cinco dígitos de nuestro número de cuenta. Si no hicimos declaración en 2019, nos pide los números de la cuenta directamente.

Rellenamos los datos y pulsamos sobre el botón «Obtener referencia» que aparece en la parte inferior de la página.

De inmediato aparecerá una nueva pantalla en la que se nos notifica nuestro código de referencia. Debemos anotarlo y conservarlo. Una vez anotado, hacemos clic sobre el botón «Cerrar».

2. ¿Cómo accedo a Renta WEB?

Entramos al siguiente enlace:
https://www.agenciatributaria.es/AEAT.internet/Renta.shtml

Apretamos el cuarto botón (segundo azul), el que va acompañado del siguiente texto: «Servicio tramitación borrador / declaración (Renta WEB)».

Se abrirá un pequeño menú que nos pregunta cómo queremos acceder al programa (con certificado electrónico de identificación o DNI electrónico, con Clave PIN o con número de referencia). Suponiendo que carezcamos de Calve, de certificado y de DNI electrónico (o que no sepamos manejarnos con ellos), pulsamos sobre «Acceder identificándose con referencia».

Se abrirá una página. Rellenamos los datos que nos pide: DNI (no olvidemos escribir la letra) y la referencia que hemos anotado hace un momento. Pulsamos sobre el botón «Acceder».

En la siguiente pantalla nos ofrecen varios servicios. Escogemos la primera opción: «Borrador / Declaración (Renta WEB)»”.

3. ¿Cómo hago la Objeción Fiscal al Gasto Militar?

Ahora ya pasamos a hacer la declaración de la renta y su correspondiente objeción fiscal.

La primera vez que entramos puede que nos pidan nuestra referencia catastral. En el apartado 5 de esta guía (Resolución de dudas y problemas) te explicamos como conseguirla si la desconoces.

También, si es la primera vez que entramos, nos pedirán una «Ratificación de domicilio». Comprobamos que los datos son correctos y hacemos clic sobre el botón «Ratificar». Siempre podemos modificar estos datos más adelante. En la siguiente pantalla clicamos sobre «Continuar».

Puede que aparezca una pantalla con nuestros datos personales. Si es así y no hay nada que modificar, pulsamos sobre el botón «Aceptar».

También podemos elegir en ella la lengua en la que queremos que se nos presente el formulario.

Aparecerá en pantalla un mensaje en el que la Agencia Tributaria nos pide permiso para enviarnos información al correo y al móvil sobre asuntos «sin trascendencia tributaria». Recomendamos pulsar «No».

A continuación, puede ser que nos informe de que no estamos obligados a declarar, si es este el caso.

Nos aparecerá un resumen de nuestra declaración. Podemos comprobar si está bien o no, aunque no será definitivo. A continuación, pulsamos sobre el botón que aparece en la parte superior izquierda de la pantalla: «Continuar con la declaración».

La cuestión es que, a partir de este momento nos encontramos ante una declaración completada por Hacienda con los datos que ha considerado. En muchas ocasiones estará todo correcto y solo hará falta añadir nuestra objeción fiscal; en otras, faltarán datos (intereses de cuentas bancarias, cuotas sindicales...).

Te recordamos que no estás ante una guía para hacer la declaración de la renta, sino ante instrucciones sobre cómo llevar a cabo la Objeción Fiscal al Gasto Militar.

Si tienes que modificar o añadir algo, hazlo y después objeta; si no, como es evidente, objeta directamente.

Bien, supongamos que ya no tenemos nada que modificar más allá de la objeción.

Pulsamos sobre el botón «Apartados» que está en la parte superior de la pantalla.

Se desplegará un menú y en el aparecerá la opción «Cálculo del impuesto y resultado de la declaración». Es una de las opciones que viene marcada con una pequeña flecha, sobra la cual debemos hacer clic.

Si nos cuesta encontrarla, usamos la opción «Edita» de nuestro navegador de internet. Luego elegimos «buscar» y en la pantallita que nos aparezca escribimos «cálculo del impuesto y resultado de la declaración». Así, mediante el navegador, podemos llegar al apartado del menú deseado.

Ahora nos ofrece nuevas opciones. Entre ellas estará «Retenciones y demás pagos a cuenta». La elegimos.

Y ahora surge una pantalla en la que aparecen las casillas que van de la 596 a la 609.

Elegimos la 606. En ella escribimos la cantidad de dinero que queramos objetar. Proponemos que sea un euro.

Una vez que incorporemos la cantidad en la casilla que hemos elegido, el propio Renta WEB nos hará todos los cálculos pertinentes.

La objeción ya está hecha.

Pulsamos en la parte superior derecha de la pantalla sobre el botón «Resumen de declaraciones». Lógicamente, vuelve a aparecernos el resumen de nuestra declaración. Comprobamos que esté todo correcto.

En la parte superior del resumen aparece la opción «Continuar con la declaración». Pulsamos en ella.

Ahora veremos el botón «Presentar declaración», que aparece en la parte superior derecha. Lo clicamos.

Puede que surja una nueva pantalla con mensajes acompañados de señales rojas (con una x) o amarillas (con un signo de exclamación).

Mientras tengamos errores (señales rojas) no podemos enviar la declaración. En ese caso, pulsamos sobre ellas y apretamos el botón «Ir al error».

Puede que solo tengamos avisos (señales amarillas) y no errores (señales rojas). En ese caso pulsamos «Ir al aviso» en los casos que consideremos conveniente.
Recordamos que los avisos no nos impiden presentar la declaración.

Una vez corregidos los errores y atendidos los avisos que consideremos, hacemos clic sobre el botón «Presentar declaración» de la parte superior de la pantalla.

Más abajo elegiremos entre «Declaración conjunta» o «Declaración individual».
Optamos por la que corresponda en nuestro caso.

Más adelante nos propone escoger entre «Solicita la devolución por transferencia» o «Renuncia a la devolución a favor del Tesoro Público». Optamos por la primera.

Por último, elegimos entre «Solicitud de devolución en cuenta abierta en España» (opción más habitual) y «Solicitud de devolución en cuenta abierta en el extranjero (UE/SEPA)». Cada cual elige su opción y rellena su número de cuenta.

Pulsamos en el botón de la parte inferior de la pantalla «Aceptar».

Ahora puede surgir un aviso que recuerde lo siguiente: «Se va a proceder a firmar y enviar la declaración, pero tiene avisos que igual debe revisar. ¿Desea continuar con la firma y envío de la declaración?»

Puesto que estos avisos son las señales amarillas sobre las que ya habíamos decidido antes si cambiar los datos o no, pulsamos el botón «Continuar».

Nueva pantalla: «Confirmación presentación del modelo 100. Para finalizar el proceso marque “Conforme” y pulse en “Firmar y enviar”». Seleccionamos «Conforme» y pulsamos «Firmar y enviar».

Nuestra declaración ya ha sido presentada.

Ahora deberemos guardar el archivo pdf que la contiene y, si lo consideramos necesario, imprimirla.

El archivo lo guardamos pulsando sobre el icono que aparece sobre el documento y que consiste en un folio con una flecha que apunta hacia abajo.

4. ¿Cómo reivindico mi objeción?

Es importantísimo que enviemos una carta explicando al ministerio de Hacienda nuestros motivos para hacer objeción (ver Anexo 1). Será nuestra única manera de informar a la administración.

Además, la cantidad de dinero que pedimos al estado por la objeción fiscal, la hemos ingresado previamente en un proyecto u organización que trabaje por un mundo mejor: primero le damos el dinero al proyecto, luego se lo exigimos al estado mediante la objeción.

Pedimos al banco el documento que acredite que hemos realizado el mencionado ingreso, que, recordamos, proponemos que sea de un euro.

Conseguiremos una segunda copia de la carta y otra del documento bancario.

En un registro pedimos que nos sellen los cuatro papeles. Nos quedamos con una copia sellada de la carta y otra del documento bancario; las otras dos copias pedimos que las envíen al ministerio de Hacienda (c/ Alcalá, 9. 28071 – Madrid).

Actualmente la ministra de Hacienda es María Jesús Montero.

Por último, comunicamos a la dirección abajo indicada que hemos hecho objeción fiscal, así como la cantidad y el proyecto a la que va destinada. ¡Es fundamental que nuestra desobediencia sea pública.

Si la haces en la provincia de Alicante, comunícalo en la dirección de correo tortuga@nodo50.org

5. Resolución de dudas y problemas.

¿Cómo obtengo mi referencia catastral?

Podemos conseguir la referencia catastral en el recibo de la contribución, en la declaración del año anterior o en el catastro como nos sugiere el menú.

Este es el enlace en el que la podrás encontrar: https://www1.sedecatastro.gob.es/Cartografia/mapa.aspx?buscar=S

Puedes buscarla escribiendo tu dirección. De todas formas, te recomendamos que, una vez hayas identificado el edificio, tu escalera, planta o puerta las busques en la opción «Cartografía».

También podemos contactar con el catastro por teléfono. Su número es: 913 874 550.

¿Puede alguien ayudarme cuando no sepa cómo hacer la Objeción Fiscal al Gasto Militar?

Sí, puedes contactar con el Grup Antimilitarista Tortuga.

tortuga@nodo50.org

644 469 314

ANEXO 1

Carta al Ministerio de Hacienda

c/ Alcalá, 9. 28071 - Madrid

Sra. ministra: Soy consciente de que con el pago de mis impuestos contribuyo a financiar un sistema sumamente inicuo.

Por un lado, el estado me obliga, en contra de mi voluntad, a colaborar económicamente con él; por otro, es él quien directamente decide hacia dónde destinar unos recursos que, en la mayoría de los casos, no tienen otra finalidad que perpetuar la injusticia.

Por ello, decido aprovechar la declaración de la renta para presentar mi objeción de conciencia fiscal. Podría oponerme a gran parte o a la totalidad del gasto del estado español, pero concretaré más y declararé mi OBJECIÓN FISCAL AL GASTO MILITAR, pues es este gasto en concreto el más perjudicial de todos para el ser humano.

De acuerdo con ello, he ingresado .............euros en la cuenta de ........................ ............................................................., entidad o colectivo que interviene socialmente en un campo necesario para el verdadero progreso de la humanidad, lo que es la base para una verdadera defensa de una sociedad en Paz.

Como ya expuse más arriba, esta parte de mi impuesto que no trato de defraudar sino que desvío a un fin socialmente útil, corresponde al gasto militar español, por lo que les ruego procedan a descontar dicha cantidad de cualquier asignación presupuestaria relacionada con fines militares.

Finalmente le invito a realizar la Objeción Fiscal al Gasto Militar, porque desobedecer las normas injustas es políticamente necesario, democráticamente saludable, éticamente exigible y además, como puede comprobar, está al alcance de cualquiera de nosotros/as. Porque las Guerras son un crimen contra la Humanidad, no en nuestro nombre, ni con mis recursos.

Atentamente, queda a su disposición,

Firmado:

En ............................., a .......de ................. de 2020

Categorías: Tortuga Antimilitar

Ocupación de funciones

Tortuga Antimilitar - 4 April, 2020 - 00:30

Categorías: Tortuga Antimilitar

Luis Eduardo Aute: «Queda la música»

Tortuga Antimilitar - 4 April, 2020 - 00:01

Miro el instante que ha fijado
la fotografía,
ríes con la timidez de quien
le avergüenza la risa.

Quince años que sujeto entre mis brazos
al compás del último disco robado.

Nada queda en ese trozo de papel,
todo es alquimia;
veo que es la prueba más veraz
de que todo es mentira.

Esos rostros ya no llevan nuestros nombres,
son dos máscaras perdidas en la noche,
pero, queda la música...

Siento que ese tiempo que se fue
no ha sido nunca nuestro,
como cuando te miro y no logro
recordar tu cuerpo;
no eras tú aquella insolencia de latido
que encendía mis deseos más prohibidos.

Creo que tú y yo no somos más
que dos desconocidos,
otros, dos extraños que en el tiempo
se han hecho asesinos
de esos dos niños de la fotografía
que, abrazados, van bailando por la vida,
pero, queda la música...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Honduras: Miles de trabajadores de las maquilas textiles, sin salario y sin capacidad de protestar

Tortuga Antimilitar - 4 April, 2020 - 00:00

Una proveedora de Nike encabeza las masivas suspensiones laborales en las maquilas de Honduras

El Gobierno de Honduras suspendió el pasado 16 de marzo todas las garantías constitucionales en el marco de la lucha contra el covid19. Miles de trabajadoras y trabajadores de las maquilas han sido suspendidos por cuatro meses. Se han quedado sin salario y sin la capacidad de protestar.

Gerardo Torres Zelaya
Tegucigalpa

Las maquilas en Honduras emplean a más de 150.000 personas, la mayoría mujeres, que diariamente trabajan al menos nueve horas por menos de 350 dólares al mes para surtir a grandes compañías de ropa e insumos deportivos, como Nike, Adidas, Under Armour, Puma Champion, Fruit of the Loom y otras. El país, al igual que el mundo, está en cuarentena por la pandemia del coronavirus, y estas empresas han decidido cerrar por cuatro meses dejando a sus empleadas sin salario en ese periodo.

La primera empresa en notificar la decisión fue Tegra Global el 24 de marzo. Las empleadas y empleados se dieron cuenta a través de las redes sociales de que dos importantes maquilas cerrarían por 120 días a partir del 1 de abril. En febrero de este año, esta misma empresa firmó un acuerdo millonario con el Grupo Kattan de Honduras con el apoyo del Gobierno hondureño para volver el país el principal abastecedor de Nike en la región; en ese momento prometieron 6.000 nuevos empleos al iniciar 2021. Con la decisión de la suspensión se afectó directamente a 8.000 personas.

Luego de la subsidiaria de Nike, se sumó a la lista del cierre temporal la empresa Empire Electronic de Honduras, que produce arneses y piezas de vehículos para marcas como Ford, Chrysler, General Motors, Toyota, Nissan entre otras. El cierre afectó a 4.500 personas. Según Joel López, de la Federación Independiente de Trabajadores de Honduras (FITH), la suspensión ya ha afectado a 20.000 personas en distintas maquilas, pero va a afectar a decenas de miles más en las próximas dos semanas.

El Gobierno decretó un estado de sitio en todo el país desde el 16 de marzo; esto significó una fuerte militarización del territorio y una prohibición general de circulación y posibilidad de reunión. La medida está acompañada de la suspensión de las garantías constitucionales de los y las ciudadanas. La Policía Militar y las demás fuerzas de seguridad tiene la potestad de arrestar sin explicación y allanar casas sin orden judicial, lo que genera un ambiente de miedo que las empresas han utilizado para tomar decisiones con total indiferencia de las protestas y acciones de presión de los pocos sindicatos que existen o de los movimientos sociales más beligerantes.

La medida del estado de sitio estaba definida originalmente para terminar el 29 de marzo, pero el aumento de casos y las proyecciones de posibles contagios multitudinarios y la carencia de test para controlar obligó al Gobierno a extender la medida hasta el 12 de abril. Para los epidemiólogos esta fecha peca de un optimismo exacerbado, ya que Honduras apenas comienza a escalar el camino y está muy lejos de su pico máximo. En tres semanas en Honduras ya se superan los 200 casos confirmados de covid19 y son 14 las personas fallecidas, lo que muestra una tasa de mortalidad superior al 6%, una de las más altas del mundo.

El 26 de marzo el Ministerio de Trabajo propuso a los empresarios que cubrieran los días perdidos a cuenta de vacaciones y feriados. Esto es una violación de los derechos de los y las trabajadoras, ya que no están en vacaciones, sino restringidos en sus hogares por una situación especial. Pero la medida, además de ilegal, es también insostenible.

Según el abogado Wilmer Fernández, que apoya a muchas de las organizaciones de trabajadoras y trabajadores de las maquilas, aun sumando todos estos días no se puede seguir con este plan después del 12 de abril. El acuerdo de cobrar sus vacaciones es lo único que ha mantenido abiertas las maquilas, pues las y los trabajadores lo han aceptado por presión y desesperación. Sin embargo, sin producción es muy seguro que las maquilas suspendan contratos a partir del 15 de abril.

CUARENTENA INSOSTENIBLE

Honduras tiene unas de las tasas de pobreza más altas del planeta. Tres de cada cinco personas no tienen la capacidad de cubrir sus necesidades básicas y la mayoría ganan menos de un dólar al día. El sector privado emplea apenas a 1.300.000 personas, mientras 1.600.000 carece de un ingreso formal y muchos dependen de las remesas enviadas por sus familiares desde España y los Estados Unidos. Hay alrededor de un millón de personas que viven en la miseria o subsisten con una minúscula capacidad de producción agrícola. Una cuarentena para tanta gente que vive de lo que puede ganar al día es una bomba de tiempo.

Una bomba de tiempo que ya comenzó a estallar: con menos de tres semanas de encierro obligatorio en el país ya se registran diariamente tomas de carreteras y creación de barricadas en algunos barrios para exigir paquetes de comida. Los cierres de las maquilas no tuvieron una resistencia inmediata por el miedo al contagio y por la militarización en la calle, pero la necesidad ha obligado a muchos a salir, romper el toque de queda a pesar de las alarmantes proyecciones de los epidemiólogos.

Luego de las remesas, son las maquilas el principal rubro de ingreso de la población, y la economía recae principalmente sobre los hombros de las mujeres. Casi el 60% de los hogares son sostenidos por madres solteras, que son el último dique de subsistencia que frena una migración forzada que podría ser más masiva y que hoy en día también es encabezada por mujeres. Afectar las maquilas es atentar contra el sistema nervioso que mantiene cierta estabilidad en Honduras.

El Gobierno tiene un acuerdo con la Asociación de Maquiladores de Honduras y aseguran que están buscando opciones. El 19 de febrero, el Congreso Nacional comenzó con la aprobación de un fondo de 420 millones de dólares para hacer frente a los impactos de la pandemia; sin embargo, este miércoles 1 de abril se notificó que los fondos serán utilizados después de que pase la crisis por coronavirus para ayudar a los sectores productivos a recuperar pérdidas; nada se ha dicho de apoyo para los trabajadores y trabajadoras. Las declaraciones gubernamentales parecieran destinadas a echar más gasolina a un fuego que sigue contenido por el miedo y la militarización.

EMPLEADAS INVISIBLES

Las trabajadoras de las maquilas están en la categoría de subempleo invisible, es decir, que trabajan la jornada laboral completa pero ganan menos que lo necesario para cubrir la canasta básica (salario mínimo, que en Honduras es de 350 dólares mensuales), no cuentan con aportaciones en el régimen de jubilaciones y pensiones y su acceso a la salud está supeditado al Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), que entre 2012 y 2014 fue saqueado por altos funcionarios que siguen al frente del gobernante Partido Nacional. Sin embargo, y a pesar de estas condiciones, son el sustento de miles de familias.

Desde el primer año de Juan Orlando Hernández como presidente del país, en 2014, las leyes laborales han sido flexibilizadas al máximo y actualmente el 62,8% de la población empleada trabaja la jornada completa, pero gana menos que el costo de la canasta básica, y un 14,6% trabaja menos horas de las establecidas, con contratos por hora con ingresos fraccionados y sin ningún derecho laboral, con contratos de uno a tres meses. Estos últimos, casi en su totalidad han sido despedidos y despedidas, en el marco de la cuarentena y la pandemia.

Estas personas que trabajan por horas se encuentran principalmente en la industria de servicios y las comidas rápidas en franquicias de los Estados Unidos, como Nike, los restaurantes Burger King, McDonald, Knetucky Fried Chicken, Popeyes, Pizza Hut y otros, que han suspendido o cancelado miles de contratos. Estos empleados no cuentan con sindicatos que los representen y ni siquiera se sabe exactamente el número real de personas afectadas, que estarán cuatro meses o más sin salario.

Las autoridades hondureñas han prometido que entregarán bolsas con alimentos a unas 700.000 familias para combatir el hambre que se avecina. Pero desde el anuncio de las medidas han pasado ya más de 10 días y aún no se ha cubierto ni la totalidad de las principales ciudades: Tegucigalpa y San Pedro Sula. La impaciencia y el hambre comienzan a ser notorios en los barrios más populares —y peligrosos— del país.

“ESTAMOS SOLAS”

Luisa tiene quince años de experiencia trabajando en maquilas; en New Holland (que también le produce a Nike) comenzó hace poco más de cinco años. Todos los días viaja una hora desde la ciudad de El Progreso hasta la fábrica ubicada en San Pedro Sula, donde ingresa a las 7.15 h y trabaja hasta las 16.40 h, con media hora de permiso para almorzar.

Al mes tiene un salario de 330 dólares, pero es parte de un equipo con el que busca ganar bonos por producción. “Somos 25 en el equipo y tenemos 10 máquinas; si mantenemos un ritmo de 40 piezas por hora podemos ganar hasta 100 dólares más que nuestro salario base en un buen mes”, comenta.

Al igual que miles de otras hondureñas, Luisa es la principal fuente de ingreso de su casa, tiene cinco hijos a los que ha criado y pagado sus estudios. Cuenta que la maquila les pagó la segunda quincena de marzo para después anunciar en su página de Facebook un cierre de 120 días. Cuando ellos se comunicaron con la empresa, les dijeron que se debía a que desde Estados Unidos les habían cancelado los pedidos, pero no presentaron ninguna constancia de eso.

El Código del Trabajo de Honduras asegura que ningún contrato se puede cancelar o suspender sin una notificación previa con los y las trabajadores, y garantiza que estas pueden gozar de los beneficios de las ganancias, pero nunca deberán hacerse partícipes de las pérdidas. Los maquiladores aseguran que estas acciones están realizadas con el consentimiento del Gobierno. Sin embargo, el código —por ser parte de la Constitución— está por encima de cualquier acuerdo entre los empresarios y el poder ejecutivo.

Luisa asegura que el Ministerio del Trabajo está cerrado, que la Inspectoría del Trabajo de San Pedro Sula también está cerrada y es imposible pedir una inspección o denunciar la suspensión ilegal, que los juzgados tampoco están atendiendo y que la dirigencia sindical está presionando, pero la interlocución con el Gobierno es limitada. Está preocupada y tiene razón de estarlo. “Tenemos que hacer algo y pronto, ahorita estamos solas”.

Honduras camina hacia el desastre, pero es posible que el hambre la golpee antes y más fuerte que la pandemia que actualmente tiene al mundo de rodillas.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/coron...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Aumentan los abusos policiales al calor del estado de alarma

Tortuga Antimilitar - 4 April, 2020 - 00:00

Organizaciones sociales y grupos antirracistas advierten sobre el incremento de las denuncias de agresiones por parte de los agentes.

danilo albin

Desde los balcones no solo se ven calles vacías. También es posible escuchar insultos, presenciar agresiones y fotografiar detenciones. En pleno estado de alarma, se acumulan las denuncias sociales sobre la violencia aplicada por distintos cuerpos policiales en sus actuaciones. Es, a día de hoy, la otra cara de la emergencia del coronavirus.

En un piso de Barakaldo (Bizkaia) lo acaban de comprobar sin necesidad de mirar al balcón. En esta ocasión, la violencia se registró desde dentro del hogar, con policías locales como protagonistas. "En este vídeo de denuncia que nos han enviado, la Policía Municipal de Barakaldo no solamente entra en la casa de una familia gitana sino que además agrede impunemente a sus moradoras", destaca SOS Racismo Bizkaia.

Justo al final de la grabación, entre gritos, se escucha un insulto de uno de los agentes, que entra por la fuerza a la vivienda y va directamente contra una de las mujeres que se encontraba dentro. "La policía no puede entrar en un domicilio sin orden judicial. Este es, de nuevo, un caso de abuso policial cometido hacia personas gitanas, un colectivo al que no se le reconocen los mismos derechos que al resto de la

Este hecho se ha registrado apenas unos días después del episodio vivido (y grabado) en el barrio San Francisco de Bilbao, donde agentes de la Ertzaintza golpearon y arrestaron a un joven enfermo y a su madre, que imploró que le dejaran. Este caso ha sido trasladado por la dirección de la Ertzaintza al área de Asuntos Internos.

En las últimas horas, el diario El Correo ha filtrado parte del atestado policial, en el que los agentes aseguran que el joven les escupió al grito de que tenía coronavirus, y que la madre les intentó agredir. La versión policial asegura además que uno de los agentes resultó lesionado "en un ojo y en un hombro" por un "compuesto químico que les arrojaron desde las ventanas".

Sobre este mismo caso, varias asociaciones que trabajan en el ámbito de la salud mental –entre las que se encuentran Zoroa de Euskadi, GAM de Valencia u Orgullo Loco Madrid– han dado a conocer un manifiesto en el que critican lo ocurrido en Bilbao y rechazan "cualquier intervención policial que utilice la violencia racista y machista como recurso para garantizar restricciones en el espacio público y que al mismo tiempo no reconozca nuestra diversidad psíquica".

"Va en aumento"

Este caso ha tenido repercusión a nivel del Estado, donde afloran también las denuncias sobre casos de abuso policial al calor de la emergencia del coronavirus. "Llegan denuncias todos los días de todos los puntos de España sobre violencia policial. Va en aumento, muy en aumento", señalan a Público desde Es Racismo, la iniciativa promovida por SOS Racismo para recoger denuncias.

"Estamos percibiendo un aumento, sobre todo por la vía comunicativa", coincide en señalar Kaire Ba, integrante de SOS Racisme en Catalunya. En tal sentido, indica que en los últimos días han llegado distintos materiales audiovisuales en los que se registran casos de abusos por parte de agentes.

En el Servicio de Atención y Denuncias de esta organización en Barcelona ya han recibido denuncias concretas, al tiempo que resulta especialmente intenso el "boom de denuncias a través de las redes sociales", apunta Ba. Muchas de esas denuncias, añade, tienen relación con actuaciones de la Guardia Urbana de Barcelona.

"El racismo policial habitual se hace más impune: cualquier identificación racista puede conducir a una agresión", subraya SOS Racismo en uno de sus últimos mensajes sobre este tema, que ha dado lugar a una campaña de denuncia en las redes.
Costureros identificados

En ese contexto, el Sindicato Mantero de Barcelona denunció que la Guardia Urbana ha identificado a dos integrantes del equipo de costureros que estos días prepara mascarillas y batas para los hospitales catalanes. "Cuando salían del taller de producción la Guardia Urbana les ha parado para preguntar dónde iban. Han explicado que son costureros y que están trabajando en la producción de material sanitario", relata el sindicato.

Sin embargo, los agentes, "con menosprecio", les pidieron la identificación personal. Al comprobaron que no tenían el documento de identidad de extranjeros "les han dicho que no pueden volver al taller a coser material sanitario", señala.

El sindicato de Manteros denunció este "acto racista de la Guardia Urbana de Barcelona" y subrayó que confían poder seguir produciendo "el material que tanto necesitan los hospitales". De hecho, señalan que esta misma semana hicieron entrega de "las primeras batas médicas a la directora del Hospital de Granollers".

Otro episodio relacionado con la Policía proviene de Castellar del Vallès, en la provincia de Barcelona. Allí se ve a dos agentes de la Policía Local rodeando a un joven que estaba montado en una moto. Tras una discusión, uno de los agentes acaba insultando al motorista y lanzándolo al suelo para detenerle.

El alcalde de esa localidad, Ignasi Giménez (PSC), aseguró que el joven había sido identificado y denunciado en dos ocasiones por incumplir el estado de alarma.

Según los últimos datos de Interior, a fecha 31 de marzo se habían registrado en España 2.136 detenciones, mientras que las multas alcanzaban ya las 252.129. Sólo el día 31 hubo 18.066 propuestas de sanción y 150 detenciones.

https://www.publico.es/sociedad/aum...

Aragón: Denuncian el autoritarismo y el exceso de celo de las fuerzas de seguridad ante el estado de alarma

Por CNT - Sindicatos del Alto Aragón (provincia de Huesca), Huesca, Zinca y Fraga

CNT pide la revisión del confinamiento adaptándolo a cada localidad mediante la coordinación entre ayuntamientos y servicios sociosanitarios.

CNT quiere denunciar mediante el siguiente comunicado la actitud de las fuerzas de seguridad en muchos de nuestras localidades, estimulando la denuncia de vecin@s contra vecin@s y teniendo una actitud autoritaria en lugares en los que el comportamiento de sus habitantes está siendo ejemplar en salud comunitaria.

Esta organización sindical entiende que si alguien va a salvar la situación una vez más, será la población civil y siempre desde la responsabilidad y la colaboración y nunca desde la denuncia y la persecución a sus iguales.

No se encuentran hasta ahora perseguidos aquell@s empresari@s que obligaban y obligan a trabajar a sus emplead@s incumpliendo las normas mínimas en materia de riesgos laborales bajo amenaza de ser despedid@s, parte de un ERTE u obligad@s a disfrutar de sus periodos vacacionales.

CNT entiende también la necesidad de adaptar la normativa de confinamiento a las peculiaridades de cada lugar tal y como se está llevando a cabo en países como Alemania o Suiza, a través de ordenanzas municipales y de la coordinación con los servicios sociosanitarios del territorio. No podemos tratar el confinamiento de la misma manera en todos nuestros pueblos, teniendo variantes muy marcadas de espacio y de densidad poblacional. No es posible que tengamos a nuestros niños y niñas totalmente encerrados en lugares donde el propio espacio permite cierta movilidad responsable, mientras sus familiares y vecin@s acuden a puestos de trabajo de sectores prescindibles en zonas urbanas. La vida de nuestros niños y niñas es más importante que el sistema productivo.

Apelar a la represión como medida de contención cuando la práctica totalidad de la población está teniendo un comportamiento ejemplar, no tiene otra intención que la búsqueda de la confianza una vez más en el estado y en las fuerzas de seguridad, en un estado y fuerzas de seguridad en estrecha colaboración con organizaciones políticas y financieras laxas en la regulación positiva para la clase trabajadora en lo laboral, social y económico del contexto que nos toca vivir, y muy autoritarias en lugares y momentos en los que no debieran serlo.

Desde CNT apelamos a la responsabilidad de nuestros vecinos y vecinas, dejando claro que la represión y el estado, así como sus fuerzas de seguridad, no deben de conseguir que la desconfianza sea una herramienta de construcción de nuestra salud pública ni de nuestra convivencia en el día a día, buscando una vecindad respetuosa con la salud y con la convivencia igualitaria, más si cabe en una situación excepcional como la que estamos viviendo.

Alto Aragón 27 marzo 2020

https://kaosenlared.net/aragon-denu...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Bomberos denuncian la ineficiencia y alto coste de la intervención de la UME

Tortuga Antimilitar - 3 April, 2020 - 00:00

Gessamí Forner

Los soldados de la Unidad Militar de Emergencias (UME) siguen desinfectando residencias, estaciones y papeleras. Los bomberos podrían hacerlo por un precio más módico y eficiente. Pero la UME es una cuestión de Estado en la que se invierte una media de 150 millones de euros al año para mantener a una plantilla de más de 3.500 soldados, que en 2019 colaboraron en las tareas de extinción de 34 incendios y participaron en otras 26 intervenciones (inundaciones, nevadas, colaboraciones internacionales).

El pasado año, los 1.800 bomberos del Ayuntamiento de Madrid realizaron un total de 24.669 salidas. Los 607 de Barcelona, casi 21.000. Los 186 de Bilbao, alrededor de 2.500. Un soldado de la UME tuvo una media de intervención de 0,017; mientras que la de los bomberos de Madrid se eleva a 13,7; 34,5 en Barcelona, y 13,4 en Bilbao.

Con el presupuesto de la UME se podría ampliar con un bombero más todos los parques del Estado, pasando de 20.000 a 23.500 profesionales, indica el bombero Ina Robles. “Eso sí aumentaría la protección civil considerablemente”, sostiene.

A Robles también le duele la desproporcionalidad entre los materiales militares y civiles: la UME posee casi mil vehículos terrestres, aviones, helicópteros, embarcaciones ligeras y drones. “Incluso su vestimenta técnica es mejor, y eso que la nuestra es buena”, indica.

Es difícil trazar la inversión realizada en la UME desde los opacos presupuestos de Defensa, pero el Centre Delàs ha constatado que entre 2007 y 2011 se invirtieron 80 millones para cuatro helicópteros Cougar, 40,5 millones para el avión apagafuegos de Airbus Defence y 60,4 millones para nodos CIS de Indra. Los respiradores hospitalarios tienen un precio de entre 10.000 y 20.000 euros, según fabricante.

En una situación de 40 años de democracia, el gasto militar se elevó en 2018 a casi 20.000 millones de euros, mientras que el del gasto sanitario público, del que todas las personas son beneficiarias, asciende a 68.500 millones.

Desobediencia civil

En Catalunya hay ayuntamientos que han reclamado la intervención de la UME, incluso el de Barcelona, pero en Bizkaia los bomberos crearon la pasada semana grupos de voluntarios gestionados para llevar a cabo las tareas de desinfección de residencias. “Si desinfectamos nosotros, ellos no son necesarios”, insiste Robles, conocido por sus acciones de desobediencia civil, como negarse a cargar armas en el puerto de Bilbao, por lo que fue expedientado por una falta muy grave.

La insumisión ha sido probablemente la campaña de desobediencia civil más exitosa de la historia de los movimientos sociales del Estado. Cuando en 2002 se decretó el fin del servicio militar y del servicio social sustitutorio, la imagen del Ejército, precedida por golpes de Estado y lealtad al dictador Francisco Franco, quedó dañada. Tres años después, en el verano de 2005, una oleada de incendios arrasó el monte, desde Guadalajara a Galicia. Fue en ese contexto que el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero consideró poner en marcha la UME.

“El Ejército cerró 2002 con una herida fuerte, y para legitimarlo pusieron en marcha misiones humanitarias y de paz, pero el nacimiento de la UME supuso un paso más en el objetivo de mejorar la imagen de una institución socialmente cuestionada, cuyo presupuesto es visto como inútil por gran parte de la sociedad”, asegura Ignacio Sanz, miembro del MOC. “El problema es que el gasto militar supone recortes para los servicios que sostienen la vida”.

“Desde el punto de vista económico y funcional, la UME es absurda”, añade Ina Robles, quien considera que “la militarización de la vida civil solo ocurre en países poco desarrollados; los desarrollados tienden a desmilitarizarse”.

Grabarse en los incendios

Los bomberos forestales tienen que trabajar codo con codo con la UME cuando un incendio se desboca y pasa a emergencia de nivel 2. “Vienen con sus cámaras para grabarse y difundir los vídeos, pero las cámaras no llegan a la primera línea de fuego, donde estamos nosotras”, resume Cristina García. “Deberíamos tener en cuenta que su presencia significa priorizar recursos en alguien que no es bombero forestal ni pertenece a los dispositivos locales, que somos quienes tenemos la capacidad de conseguir que los conatos de fuego no se propaguen”.

La bombera forestal destaca también la dificultad que supone coordinarse con los efectivos de la UME, ya que “todas las instrucciones deben recibirlas de sus propios mandos, lo cual dificulta la coordinación con nosotras, que somos quienes la dirigen”. En un contexto de crisis climática, en el que se prevén más sequías, más incendios y más catástrofes, “la prioridad debería ser la primera intervención, que es la más rápida, y esta depende de los ratios que tengamos y del presupuesto”.

Desde la CGT, la abogada Mercè Teodoro, en una carta abierta, considera que “la mejor contribución social que puedo hacer es denunciar la gran campaña de propaganda militarista que está llevando a cabo el Gobierno español, porque el virus nos priva temporalmente de salir a la calle, nos enferma y nos puede hacer morir, pero no nos priva de nuestras facultades intelectuales ni nos convierte en rebaño”.

Desde el Grup Antimilitarista Tortuga, Adrián Vaíllo añade que para ellos el gasto militar no se circunscibe solo a los 19.926 millones del Ejército en todas sus variantes, sino que superarían los 30.000, incluyendo a todas las fuerzas de seguridad.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/coron...

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Criticar a la izquierda desde la izquierda

Tortuga Antimilitar - 3 April, 2020 - 00:00

Hubo un tiempo, tampoco demasiado lejano, en el que sentirse y definirse como "de izquierda" reflejaba con nitidez que alguien era anticapitalista. Más que eso: simpatizante de luchas obreras radicales del pasado y el presente, de revoluciones, partidario de propuestas teóricas de sociedades libres e igualitarias. Llegar a afirmar en público que se era "de izquierda", según dónde y cuándo se dijera, no dejaba de conllevar ciertos riesgos ya que, de oficio, se presuponía al perfil izquierdista una posición de resistencia, rebeldía y desafío ante todo tipo de poderes acaparadores y autoritarios; fuesen éstos patrones, fuesen alcaldes, fuesen policías.

A una persona "de izquierda", además de compartir la sensibilidad descrita, también se le suponía una cierta dosis de pensamiento crítico y una apuesta por la racionalidad a la hora de interpretar la realidad. No en balde era "la izquierda" la heredera última del análisis marxista e, incluso, yendo más lejos, del espíritu reformador de la Ilustración.

Hoy, lo que se entiende como "izquierda", creo que puede decirse sin gran margen de error, es poco más que una pálida sombra de aquellas formas de entender la realidad, así como de aproximarse a las relaciones sociales, políticas y económicas. No se juzga incompatibilidad entre ser "de izquierda" y, poniendo algunos ejemplos elocuentes, prosperar como empresario, pertenecer a cuerpos policiales y militares o conducir un coche de 40.000 euros. Basta con simpatizar con ciertos partidos políticos que, en la arena mediática de la contienda electoral, han logrado acaparar la etiqueta. Así, hoy, lo que se comprende como "la izquierda" se define en torno a esas formaciones partidistas y a su universo de votantes y simpatizantes.

Por tal razón, creo que también puede afirmarse legítimamente, asistimos en estos tiempos al triunfo del proyecto político del Estado liberal y del sistema económico capitalista, cuyas instituciones y desarrollos concretos, más allá de matices menores, existen hoy sin contestación.

¿Toda "la izquierda" ha sucumbido, pues, en Occidente a la tentación de la sociedad capitalista de bienestar y consumo? ¿Toda? No. Como en el cómic de Astérix, quedan mujeres y hombres que no han perdido su sensibilidad "revolucionaria" anticapitalista y/o antiautoritaria y no se reconocen en "esta" izquierda. Individuos concretos que, por encontrarse en una insignificante marginalidad numérica, no gozan de visibilidad. Pero que estar, están. Y en ese "estar" no pueden menos que contemplar con mirada pesimista la realidad que les rodea, y con cierto estupor a quienes, proclamándose herederos de las tradiciones revolucionarias de la clase obrera, son hoy ciudadanos acríticos con lo fundamental de la realidad en que viven, apenas o nada diferenciables, en la práctica, del resto de sus conciudadanos.

Sin embargo, las personas "de izquierda", muy a desmano ya de cualquier "utopía" revolucionaria, cualquiera de las cuales se juzga hoy tan imposible (quizá tampoco deseable) que no merece la más mínima consideración, se autoperciben a gran distancia ideológica de quienes, más o menos, se suelen identificar con la etiqueta "derecha". Seguramente porque, de hecho, existe una confrontación, una pugna. Y, aunque, reducido al absurdo aquel espectro de pensamiento y acción política de carácter radical, hoy el partido se disputa solo en medio campo y la portería a defender ha sido trasladada a lo que antes venía a ser el círculo central del terreno de juego (crece alta la grama en la mitad abandonada, donde parece que ya nadie entrena y juega), no deja de haber equipos contrarios que se siguen esforzando en meter goles en la meta ajena; de ahí la percepción de la diferencia.

Enfrascados en su eterna confrontación contra "la derecha", abanderando (según su propio discurso) la defensa de las libertades, de las conquistas sociales, de los servicios "públicos", de la memoria de la clase trabajadora..., sorprende a los "izquierdistas" ser cuestionados desde su propia izquierda por aquellos nostálgicos de las revoluciones perdidas. Como si de una puñalada por la espalda se tratara, asestada por "compañeros" a quienes se supone y ubica en la misma trinchera, escuece cada crítica recibida —a las incongruencias de los gobernantes "de izquierda", a ciertos personajes referentes...— y cada disenso práctico, especialmente el desmarque a la hora de ir a votar (aunque sea "con la nariz tapada") "a los nuestros", "para que no gane la derecha".

Tales disonancias, por lo común, no suelen dar pie a procesos de reflexión, ni apenas al debate: No hacen mella. Más bien provocan la instalación de cordones sanitarios ante los críticos: "Esa posición no tiene lógica, es absurda, es incomprensible. Sabe dios qué cable o tornillo ha salido de su quicio. No perdamos el tiempo con esto ni nos atormentemos innecesariamente. Obviemos (o desautoricemos) al mensajero: muerto el perro, se acabó la rabia". Ad hominem, se llama el recurso.

Pero ocurre que no es tan fácil. Esas críticas desde la izquierda no siempre son tan ilógicas y absurdas como, tal vez, se presume y desea. Con frecuencia apelan a pensamientos y valores que las personas que son sus destinatarias compartían, de hecho, en un pasado no siempre tan lejano. Ante dicha contingencia el diccionario provee de una palabra que puede usarse con fines defensivos: "purista". El, o la, purista es eso, un iluminado, alguien que, fruto de la neurosis, el trauma, el fanatismo o el inmovilismo patológico, no ha logrado realizar la evolución vital e ideológica natural y adaptativa a (o acomodaticia con) la realidad, que los demás compañeros de viaje sí han cumplido. Se aplica el calificativo como si la propia pureza, la aspiración a la integridad (la integralidad), la coherencia y a la autenticidad, en sí y en caso de suceder, fuese un desmérito, algo de lo que avergonzarse. Como si en el mundo de los tuertos quien conservase ambos ojos, por inadaptado, no mereciera vivir. Agravado ello por la constatación de que la pureza dista no poco de ser un estado objetivo, que pudiera estar al alcance de alguien en materia de ideas llevadas a la práctica.

Hay otra palabra. Cuando esa persona crítica con la izquierda desde la izquierda no se limita a mostrar una opinión individual, sino que participa de algún grupo o pequeña organización de afines, entonces, además de purista, es "sectaria". Porque sucede que en "la izquierda", a pesar de que cada día se hace buena la caricatura de "La vida de Brian", en cuanto a capillas y facciones, en teoría, en teoría digo, la "unidad", o su escenificación, frente a "la derecha", es obligatoria. Y dicha unidad hoy pasa por cerrar filas en torno a los personajes señalados como referentes mediáticos; sean tertulianos y periodistas, sean ex-políticos jubilados, sean ministras.

Me parece inútil recordar que "izquierda", propiamente dicha, era Durruti, o Quico Sabaté, o Víctor Jara. Son otros tiempos y, ahora, al parecer, no es momento de utopías, sino de posibilidades tangibles. Dado que "la gente" no está por apoyar apuestas radicales y, ni mucho menos, ensoñaciones revolucionarias, para que, en todo caso, no se queden como oveja sin pastor (o para que los pastores no se queden sin ovejas), es preciso generar referentes "posibles", capaces de crear "mayorías de gobierno" que puedan aplicar las políticas de la izquierda. Políticas que, como es sabido, añado con la intención que ustedes deben adivinar, jamás pecan de ser autoritarias, militaristas o discrecionales. En permanente conflicto con el poder capitalista o, al menos, neoliberal, nunca adquieren la mancha de la corrupción, ni se pliegan a instituciones supranacionales, potencias extranjeras, bancos, conglomerados armamentísticos o patronales diversas. Persiguen la tortura y el abuso policial y garantizan la exquisita tutela de cualquier derecho. Es decir, cuando los y las "representantes" de la izquierda ocupan los escaños del parlamento y las carteras ministeriales, nada malo debemos temer, y todo izquierdista que se precie ha de ayudar con sus palabras, o al menos con su silencio, a que dichos gobernantes no sufran la erosión de la oposición conservadora.

Por suerte o por desgracia, como decía arriba, no toda la izquierda, al menos por ahora, suscribe la apuesta de la institucionalidad y el posibilismo, y aún quedan irreductibles que sueñan con un mundo radicalmente distinto. En homenaje a ellas y ellos, luego de prometer que un próximo artículo mío versará sobre "criticar a quienes critican a la izquierda desde la izquierda", les dejo con esta disonante canción de Lluis Llach y con la traducción libre al castellano que, ya puestos, hago y coloco más abajo.

No empobrezcas el sueño

No empobrezcas el sueño,
nada más que eso tengo que decirte, si quieres.
No empobrezcas el sueño,
que es como la estrella que hay al final del camino.
Si es necesario, replantearemos todos los datos
de un presente tan difícil y árido,
pero no empobrezcas tu sueño nunca más.

Que nos puesto precio para vivir
y vivir, a veces, tiene el precio de decir ¡basta!
Basta de renuncias mediocres
que no nos permiten estar en la historia de pie.

Si es preciso, conviviremos con la miseria,
pero debe ser sin engaño, dignamente.
Basta de amenazas innobles
con el hambre y el tronar de los cañones.

No empobrezcas el sueño,
tu estrella, que está al final del camino,
no empobrezcas el sueño
o acabarás por malbaratarte a ti mismo.

Pablo San José Alonso es autor del ensayo "El ladrillo de cristal. Estudio crítico de la sociedad occidental y de los esfuerzos para transformarla"

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“El neoliberalismo aplica la necropolítica, deja morir a las personas que no son rentables”

Tortuga Antimilitar - 2 April, 2020 - 00:05

Clara Valverde, activista política y social y escritora, presenta su nuevo libro 'De la necropolítica neoliberal a la empatía radical' (Icaria / Más madera) "El poder neoliberal se asegura que los incluidos no se fien de los Excluidos, que los vean como extraños, diferentes, desagradables y no se solidaricen con ellos"

Con la dictadura nos mataban. Ahora nos dejan morir.

Clara Valverde introduce su nuevo libro con la alusión al texto de una pintada en la pared: “Con la dictadura nos mataban. Ahora nos dejan morir”. En ‘De la necropolítica neoliberal a la empatía radical' (‘Icaria/Más madera') esta activista política y social y escritora sostiene que el sistema neoliberal es incompatible con la lucha contra la desigualdad. Para ella, este sistema divide la sociedad en excluidos e incluidos. Se desentiende de los primeros y atemoriza a los segundos para perpetuar y aumentar el poder y la riqueza de los privilegiados.

¿Qué tenemos que entender por “necropolítica neoliberal”?

‘Necro' es la palabra griega para ‘muerte'. Las políticas neoliberales son unas políticas de muerte. No tanto porque los gobiernos nos maten con su policía, sino porque dejan morir a la gente con sus políticas de austeridad y exclusión. Se deja morir a los dependientes, a los sin techo, a los enfermos crónicos, a las personas en listas de espera, a los refugiados que se ahogan en el mar, a los emigrantes en los CIEs…

A los cuerpos que no son rentables para el capitalismo neoliberal, que no producen ni consumen, se les deja morir.

¿Cómo se consigue convencer a los ciudadanos de que esa “necropolítica neoliberal” les beneficia? ¿Porqué no hay una rebelión masiva contra ella?

Los que aún no están excluidos, los que aún se creen el mito de que en esta sociedad somos libres aceptan y hacen suyo lo que dicen los poderosos y su prensa: que los excluidos no son como ellos, que son una gente zarrapastrosa, sucia, rara, diferente, con mala suerte y malos hábitos. El mito que ha calado es que los excluidos se han buscado la situación que sufren.

No hay una rebeldía masiva contra las necropolíticas de los gobiernos, contra la exclusión, porque la gente que aún no está excluida no se identifica con los excluidos. Piensan “ese no soy yo”, “eso no me pasará a mí”. No se dejan identificar con el que sufre, no hay empatía radical. Y en realidad las necropolíticas nos afectan a todos. En cuanto esa persona incluida enferme será posiblemente excluida sin ingresos y sin ayuda.

En este diseño social hay ciudadanos excluidos y ciudadanos incluidos. ¿Nadie defiende a los excluidos?

Muy poca gente defiende a los excluidos. ¿Cuánta gente se organiza para apoyar a los sin hogar? ¿Cuánta gente ayuda a los ancianos o enfermos crónicos y a sus asociaciones? En la PAH hay apoyo mutuo y empatía radical pero casi todos los que están activos en la PAH son afectados ellos también por los desahucios.

Los incluidos creen estar a salvo de su expulsión del sistema pero les adviertes que en cualquier momento pueden caer en la exclusión. El temor a la exclusión ¿fomenta la insolidaridad en nuestra sociedad?

Los que ahora tienen la suerte de no estar enfermos, desahuciados, en paro, deberían pensar que la mayoría, a menos que tengan mucho capital económico, podrían llegar a ser excluidos. Pongamos que eres conductor de autobús. Si enfermas, aunque lleves cotizando años, es muy posible que el Instituto Catalán de Evaluaciones Médicas (ICAM) te dé el alta aunque estés demasiado enfermo para trabajar. Entonces, ¿qué harás? Sin poder trabajar, sin ingresos y con los gastos que una enfermedad conlleva y que no cubre la Seguridad Social…

El poder neoliberal se asegura de que los incluidos no se fíen de los excluidos, que los vean como extraños, diferentes, desagradables y no se solidaricen con ellos.

El neoliberalismo impone su necropolítica mediante la violencia. Pero ésa violencia no siempre es explícita. Dice que la más eficaz para los intereses del neoliberalismo es la ‘violencia discreta'. ¿A qué se refiere?

Por ejemplo, los recortes, la mercantilización y la privatización de la sanidad pública son una violencia discreta. No matan a tiros a los enfermos en listas de espera. Pero ¿cuántos mueren por esas listas interminables? Esas listas son tan largas porque los administradores de la sanidad pública y los políticos la han organizado de modo que la sanidad privada “chupe” de ella. Y eso tiene, como una de sus consecuencias, el sufrimiento y la muerte lenta de los enfermos que esperan.

Asegura que nos han cambiado el sentido de las palabras y que para combatir la necropolítica neoliberal hay que volver a llamar a las cosas por su nombre ¿Qué trampas del lenguaje destacaría?

Hay que llamar a las cosas por su nombre. Los políticos de derechas neoliberales, los que van de “centristas”, todos esos nos maltratan. No hay otra palabra. Es maltrato. Las condiciones laborales son malos tratos. Los recortes son malos tratos. Las leyes mordaza son malos tratos.

Hay muchas trampas lingüísticas. El que la gente haga suyas las frases-trampa de los poderosos es preocupante. Frases como “es lo que hay”, “no me puedo quejar”, “no va a ir a peor”, “no pasa nada”, etc. Y el ‘pensamiento positivo' que hace que la gente se sienta culpable de estar enfadados con los políticos y de la situación actual.

La tolerancia es otra gran trampa. La tolerancia es muy violenta. Se intenta decir que es buena, que sí, que hay que tolerar al que es diferente. ‘Tolerar' quiere decir ‘aguantar' y es una posición de poder sobre el otro. “Yo te aguanto aunque seas pobre, trans, negro, autista, etc.” No, las diferencias no son para ser toleradas. Las diferencias hay que mirarlas, entender el por qué hay desigualdades entre grupos diferentes y cambiar la situación. Es necesario nombrar las desigualdades y luchar contra ellas al mismo tiempo que celebramos la diversidad.

Choca que hable de la contratación de discapacitados o del papel de las ONGs como instrumento manipulado por el neoliberalismo en interés propio.

Aquí no se habla de esto pero en muchos países, sí. Hay numerosos autores que hablan del “ONGismo” y del “Inspiración Porn”.

El ONGismo es la utilización de la comunidad para hacer el trabajo que debería hacer el gobierno con nuestro dinero. El ONGismo es un tema complejo porque la buena gente que se implica en una ONG lo hace con buenas intenciones. Pero luego son ellos los que tiene que recortar y hacer que sus empleados acepten sueldos míseros para hacer tareas que corresponden al Estado de Bienestar.

Cita algunos ejemplos de esta manipulación en la publicidad.

Hace unos años la Fundación La Caixa utilizaba personas con síndrome de Down no muy severo como ejemplos de cómo deberían ser los trabajadores. Ahora hay un anuncio de la compañía que hace lavadoras, Balay, en la que un sordomudo dice: “¡Mirad! Si un trabajador discapacitado es el mejor trabajador, sonríe y no se queja, tú, que no eres discapacitado, deberías callar, trabajar y no protestar”. Esto es un ejemplo de “Inspiración Porn”, una suerte de pornografía con los discapacitados.

Pero la realidad es que la mayoría de los discapacitados no tienen ingresos y sufren mucho. Y si consiguen un trabajo, su empresa no tiene que pagar su Seguridad Social. Es un ahorro para el jefe.

¿La necropolítica es especialmente evidente en España? Destaca que en este país se ha enterrado la memoria histórica de lo que supusieron la guerra y el franquismo, que sólo en Camboya hay más fosas comunes por abrir.

En realidad, la necropolítica se puede ver por todo el mundo. Mira la situación de violencia en México.

Pero sí, una sociedad como la nuestra que destaca a nivel mundial por la cantidad de personas desaparecidas y sin enterrar desde hace 80 años, no es una sociedad que pueda funcionar de forma humana. Tenemos a más de 100.000 abuelos y abuelas sin enterrar aún. ¿A cuántas personas de nuestra generación afecta éso directamente? ¿E indirectamente?

Andamos por los campos y las cunetas, y debajo de nuestros pies están miles y miles de personas que el gobierno, ningún gobierno, cree que merezcan ser encontrados y devueltos a sus familias. Eso produce una sociedad muy enferma.

El sistema sanitario le sirve como ejemplo perfecto de la forma de actuar de esa necropolítica neoliberal. ¿Es donde se hace más evidente su forma de actuar?

Es una de las áreas en la que más vemos el sufrimiento causado por la necropolítica, porque en el sistema sanitario se trabaja con las vidas y los cuerpos de las personas, con el sufrimiento inevitable que es parte del ser humano.

Te doy un pequeño ejemplo. Los profesionales de enfermería en hospitales en los que se ha implantado el método “Lean”, método inventado para las cadenas de montaje de coches Toyota. Dan más importancia a estar “ on time” (puntuales con la velocidad que les imponen en sus tareas, velocidad nada humana ni para el profesional ni, sobre todo, para el paciente) que a la calidad del trabajo y al bienestar de los pacientes. Dicen estar contentos si están “ on time”, ¡como si fueran conductores de la Renfe!

El método Lean se ha conseguido implantar sin que hayan protestas entre los profesionales sanitarios. De la misma manera que tantos profesionales no cuestionan Lean, tampoco cuestionan el autoritarismo y el paternalismo que ellos mismos utilizan con los enfermos.

Lo grave es que estos profesionales sanitarios son ellos también víctimas del autoritarismo y paternalismo de las administraciones sanitarias. A ellos les maltratan y se les exige que también maltraten. Finalmente, sin darse cuenta, acaban haciendo lo que llaman muchos autores “gobernar por terceros”; o sea, haciendo el trabajo sucio de los neoliberales.

Y simboliza en las enfermas de Síndromes de Sensibilización Central esa acción. ¿Por qué?

Porque los enfermos, o enfermas porque la mayoría son mujeres, adolescentes y niños, de SSC son por lo menos el 3,5% de la población -aunque los investigadores internacionales dicen que el porcentaje es mucho más alto- y cada año pierden parte de los pocos derechos que tenían. Con Boi Ruiz, los enfermos de SSC en Catalunya, dejaron de tener derecho a acceder a sus médicos. Y si el nuevo consejero sigue el acuerdo Junts Pel Sí-CUP, seguirán sin poder ver a su médico y los que enfermen ahora no podrán ser diagnosticados.

El 80% de estos enfermos viven encerrados en sus casas, en sus camas, sin ninguna ayuda sanitaria ni social. Y están demasiado enfermos para protestar, participar en movimientos sociales, etc. La mayoría enferman entre los 10 y los 30 años de edad. No han cotizado. Les espera una larga vida de pobreza y sufrimiento en la cama. Y los que han conseguido trabajar unos años y cotizar, el ICAM hace todo lo posible para que no tengan una ayuda económica. Hasta a los que han conseguido una pensión a través de los juzgados el ICAM les quita la pensión.

El antídoto contra esa necropolítica está en la voluntad de compartir. “Para sobrevivir y vivir hay que compartir”, dice. ¿Funcionará?

Las iniciativas, ideas y grupos implicados en lo común son el antídoto contra la necropolítica. Lo que el poder absoluto quiere dividir, nosotros lo tenemos que juntar. Nos tenemos que juntar enfermos, sanos, trans y todos los géneros, razas varias, ancianos, niños… Pero para hacerlo tenemos que desarrollar una empatía radical y empezar desde los espacios excluidos. No funciona que los “incluidos” inviten a los excluidos a sus movimientos. Tiene que ser al revés. Los que aún se creen incluidos necesitan ir a esos espacios intersticiales en los que habita la exclusión y empezar desde ahí.

En ese sentido quería dar las gracias a Catalunya Plural por entender que para poder tener esta conversación conmigo, que vivo en la cama el 90% del tiempo con Encefalomielitis Miálgica, lo hemos tenido que hacer a mí manera. Unos necesitan una rampa para su silla de ruedas. Otros necesitamos Skype y email.

http://www.eldiario.es/catalunyaplu...

Tomado de: http://www.enorsai.com.ar/politica/...

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Noticias de Paz de Marzo: "No somos soldadas, esto no es una guerra"

Tortuga Antimilitar - 2 April, 2020 - 00:00

En pleno estado de alarma, que etimológicamente significa un grito de "a las armas contra el enemigo", con este programa de Marzo queremos seguir contribuyendo a desinfectarnos del virus del militarismo, las guerras y los ejércitos. Para ello, queremos potenciar la desobediencia a este experimento de masivo de control y sumisión. Para ello les invitamos a sumergirse en las reflexiones que hemos hecho en relación a esto con las píldoras de propuestas para desmilitarizar nuestras sociedades y mentalidades, desde ADNV , las explicaciones de que esto no es una guerra de Mujeres de Negro, el artículo de Insumisas fuimos, somos y seremos de la asamblea antimilitarista de Madrid; la mirada desde América Latina con Pelao de la RAMALC "Contra la revuelta, enfermedad". Desde la sección de España está en guerra en las fronteras, unas reflexiones sobre la medida del gobierno español de regularizar la situación de determinadas personas migrantes con formación sanitaria y compartimos la comunicación de la plataforma Canarias libre de CIE en la búsqueda de un cierre definitivo de estas cárceles y la acogida con derechos y libertades para todas las personas. Seguimos con la sección sinnoticias de Paz, con miradas y efemérides variadas. Presentamos la campaña contra la Banca armada, de la que somos parte y compartimos noticias desde la IRG(Internacional de Resistentes a las guerras), red también desde la que somos parte Alternativa antimilitarista.Moc.

Todo aderezado con un poema de Gloria Fuertes y dos canciones, una de Vivir Quintana "sin miedo" y otra de tremenda jauría "Codo a codo".

Un programa cargado de análisis, reflexiones y propuestas de acción para la revolución Noviolenta.

Escúchalo acá:

https://www.ivoox.com/49444238

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Autorreclusión o prisión preventiva (reflexiones en cuarentena)

Tortuga Antimilitar - 2 April, 2020 - 00:00

No sabía Nasreddín (*) en qué lugar había perdido aquel objeto y sólo intentó buscarlo bajo la luz de la farola más próxima a su casa.

Los cuentos de Nasreddín relatan las contradicciones y paradojas de su experiencia vital. Valga de ejemplo el cuento de “Nasreddín y el huevo” (**) transmitido oralmente desde la antigüedad y convertido en fábula popular que llegó al Mediterráneo desde la India (**).

Caminando en soledad por una montaña siempre puede aparecer por delante una ladera bien empinada, resbaladiza y pedregosa, sin senderos ni veredas marcadas. El senderista tendrá que elegir: subir todo recto o en zigzag. Puede tener prisa si se presenta una amenaza de tormenta, o aún así no tenerla si piensa que va bien pertrechado. Puede preferir un esfuerzo intenso, subiendo en línea recta y en poco tiempo, o hacerlo más llevadero, subiendo en zigzag aunque le lleve más tiempo. Si no quiere renunciar a su intención de llegar a la cumbre tiene que elegir. Si el peligro de la tormenta es inminente, tendrá que elegir entre su promesa de no rendirse y el absurdo de correr un peligro gratuito. Cualquiera que sea su decisión, subir en línea recta o zigzag, alcanzar la cumbre o regresar, cumplir su palabra o renunciar, cualquiera que sea lo que elija, creerá que es lo más obvio. Pero no, lo más obvio de todo es su libertad, su poder de elegir entre una pluralidad de obviedades y afrontar sus consecuencias sin echarle la culpa a nadie, tampoco a sí mismo...y mucho menos a su soledad, o a la ley de la gravedad o a la fiereza de las tormentas.

El título de este escrito podría ser el enunciado de un dilema, el de la libertad y su escurridiza obviedad. Lo tenemos bien delante, lo vemos y lo sentimos, pero es tan obvio que no creemos que pueda ser verdad y, en consecuencia, no nos atrevemos a decir su nombre, por miedo al ridículo y a ir contracorriente. No nos vale decir que así nos han educado, que para eso hemos sido amaestrados, ni tampoco vale la excusa del mal de muchos, ni siquiera la de la paz social. El individuo, cada individuo adulto, es responsable de sus actos en absoluta soledad, para bien y para mal, y sólo puede saberlo por sí mismo, nadie puede enseñarle la responsabilidad como si fuera una asignatura más, nadie le puede ahorrar el esfuerzo que supone crecer y construirse a sí mismo, no le sirven herencias, ningún atajo, ningún consuelo ni excusa a su debilidad. Por ahí no encontrará ayuda ni generosidad, a lo más sólo limosnas, caritativas, complacientes o interesadas limosnas, pero nunca generosidad.

Puede escudarse en la opinión mayoritaria, diluir su identidad en la masa, puede renunciar a la obviedad del bien común y de la lucha tenaz que supone perseguirlo. Puede disfrutar la boba felicidad de las ovejas y convertirla en lógica utilitaria o moral de conveniencia. Puede ahorrarse incluso el esfuerzo de tranquilizar a su propia conciencia. Esta voluntaria renuncia al esfuerzo que supone ser libre es la ideología propia del esclavo, el envés de la cultura occidental y la palanca de todos los totalitarismos: de derechas, de izquierdas, de arriba, de abajo y del centro. La libertad es una esforzada elección personal de la que cada individuo adulto es responsable único, sin que le valga atenuante ni excusa alguna, ni particular ni colectiva. No hacía falta que lo dijera ningún filósofo, ni siquiera Friederich Nietzsche, aunque sea de agradecer. No le vale al débil la compasión de los igualmente débiles, no la de las masas, no la caridad de ninguna iglesia ciudadana, como tampoco su esperanza retrasada a un último juicio, al final de los tiempos. Sólo puede encontrar generosidad y compasión verdaderas fuera del gremio ciudadanista de los esclavos, en ninguna nación, en ninguno de sus Estados y en ninguna de sus leyes...sólo puede hallarla en individuos libres y en sus comunidades. Esa es también la obviedad de la justicia, la reclamación de los individuos libres, que por tener juicio propio nunca suplicarán compasión ni clemencia.

Don Quijote y Nasreddín

Notas:

(*) ¿Quién es Nasreddín?

Es un mulá o maestro protagonista de una larga serie de cuentos y fábulas, representando en cada una de ellas como agricultor, padre, juez, comerciante, sabio, maestro o tonto. Cada una de estas historias cortas hace reflexionar a quién la lee o la escucha. Son textos que tratan de distintos temas, cuyas enseñanzas se sirven del ingenio y el humor. Suelen ser fábulas acompañadas de ese humor simple de lo cotidiano, impregnadas de abundantes contrasentidos que pueden llegar al absurdo. Sus enseñanzas fueron y siguen siendo utilizadas por los maestros del sufismo para hacer más comprensibles asuntos de naturaleza a veces científica y a veces moral. Los cuentos de Nasreddín conservados, cerca de cuatrocientos, fueron reunidos en Occidente por J.A. Decourdemanche en el siglo XIX e Idries Shah en el siglo XX, entre otros autores.
Shah, divulgador de la cultura sufí en occidente, siempre consideró que la sabia y absurda lógica de los cuentos de Nasreddín era uno de los métodos más ingeniosos que tenían los sufíes para romper la forma de pensar habitual, adentrándose así en un mundo despojado de prejuicios, equiparable a un Don Quijote acostumbrado a ser cuerdo en su locura.

(**) Cuento de “Nasreddín y el huevo”:
Hace muchos, muchísimos años, un inteligente muchacho llamado Nasreddín cogió un huevo, lo envolvió en un pañuelo blanco y limpio, y se fue a la ciudad. Una vez allí, se dirigió a una plaza atestada de gente donde los comerciantes gritaban para animar a las mujeres a comprar verduras frescas, coloridas telas y hasta perfumes venidos de lugares muy lejanos.
Nasreddín se situó en el centro, a la vista de todo el mundo, y haciendo alarde de una poderosa voz, comenzó a gritar.
– ¡Señoras y señores! ¡Acérquense! ¡Anímense a participar en un divertido concurso!
Enseguida se creó una gran expectación. En torno a Nasreddín, se formó un remolino de personas que intentaban llegar a empujones a la primera fila. Nasreddín alzó la mano que sujetaba el pañuelo y continuó vociferando.
– ¡Tengo algo que anunciarles! Quien descubra lo que tengo envuelto en este pañuelo, recibirá como regalo el objeto secreto que contiene, ¡venga, hablen, no se queden callados!
¡Las caras de sorpresa de los presentes lo decían todo! Unos a otros se miraban intrigados. Lo que había dentro parecía tener forma ovalada, pero como estaba tapado, no había manera de estar seguros. Nasreddín, viendo que nadie decía ni mu, quiso animar a todo el mundo un poco más.
– ¡Les daré una pista! Lo que tengo dentro de mi pañuelo se come, aunque primero es necesario quitarle la cáscara. ¡Ah! Y otra pista más: lo ha puesto una gallina ayer por la mañana.
La respuesta parecía muy fácil, pero en la plaza ya sólo reinaba el silencio. Tan sólo el joven levantaba la voz para que le escucharan bien.
– ¿Quieren saber más cosas sobre lo que hay dentro del pañuelo? Pues les diré que está compuesto de dos partes: una yema amarilla y una clara que la envuelve.
Todos, incluido un mocoso que no debía tener más de tres años y que se escondía detrás su mamá, imaginaban que se trataba de un huevo ¡Era muy evidente! Pero entonces… ¿Por qué nadie se atrevía a decirlo? Pues porque pensaban: Es tan fácil la pregunta que… ¿Y si me equivoco? ¿Y si al final no es un huevo y hago el ridículo delante de todos los demás? ¡Qué vergüenza, con tanta gente mirando…!
Nasreddín insistió en que si alguien lo sabía, lo dijera en alto. Esperó unos segundos pero las decenas de personas que había allí congregadas bajaron la cabeza y callaron. El joven, entonces, habló de nuevo a viva voz.
– ¡Está bien! Ahora mismo comprobarán qué objeto misterioso está escondido bajo la tela.
Despacito y con mucho cuidado, desató el nudo y descubrió el huevo. Lo levantó bien alto para que pudieran contemplarlo. Todos empezaron a murmurar y a decir a los que estaban a su lado que, desde el primer momento, sabían que era un huevo. Nasreddín hizo un gesto para pedir la palabra.
– ¡Calma, por favor! ¡Tengo algo que deciros!
De nuevo la plaza se quedó muda. Sólo se oía el arrullo de las palomas que revoloteaban sobre el gentío.
– Todos vosotros sabíais qué había dentro, conocíais la respuesta, pero ninguno os atrevisteis a decir nada ¿Y sabéis por qué? Porque teníais miedo a fallar delante de vuestros vecinos y amigos. Espero que hoy hayáis aprendido una cosa muy importante: en la vida hay que arriesgar, hay que ser valiente y no pensar en qué dirán otras personas.
Y dicho ésto, Nasreddín guardó de nuevo el huevo dentro del pañuelo y se alejó dejando a toda esa gente reflexionando sobre esta gran enseñanza.
Moraleja: Muchas veces la solución de las cosas es más fácil de lo que parece, pero nos complicamos la vida. Hay que ser valientes, apostar por aquello en lo que creemos y no pensar en que los demás nos puedan criticar. Sé tú mismo.

Fuente: https://blognanin.blogspot.com/2020...

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Preocupaciones

Tortuga Antimilitar - 2 April, 2020 - 00:00

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Militarismo y medio ambiente

Tortuga Antimilitar - 1 April, 2020 - 00:05

En el militarismo, concebido en toda su amplitud, se dan la mayoría de los males que puede sufrir la humanidad. Desde la violencia propiamente dicha, a la dominación, el patriarcado y cualquier tipo de injusticia. En un plano paralelo también influye de manera decisiva, entre otras muchas más cosas, en la sobreexplotación y agotamiento de los recursos naturales —el ecocidio—, siendo un gran agente defensor del modelo económico capitalista.

Josep Cutillas
Miembro del Grup Antimilitarista Tortuga

La acción más visible y conocida de los ejércitos tiene, en la mayoría de casos, intereses económicos, geopolíticos y geoestratégicos. No son pocas las misiones en el exterior en las que participa, sin ir más lejos, el ejército español apoyando al bloque de nuestros “aliados” de la OTAN. Bajo el eufemismo de “intervenciones humanitarias” y bajo el paraguas del “terrorismo internacional” como excusa, se han producido (y se siguen produciendo) gravísimas intervenciones contra países enteros, con la única intención de controlar sus recursos naturales; un ejemplo extraordinario lo tenemos en las guerras por el petróleo .

Pero no solo de petróleo viven los países del Primer Mundo. En general, cualquier recurso valioso puede ser rapiñado pasando por encima de gobiernos y naciones. El caso de los fosfatos en el Sahara Occidental o el coltán en África son buenos ejemplos. Recientemente el caso del litio en Bolivia nos recuerda que estas prácticas lejos están de concluir. Cabe criticar este modelo desarrollista de la economía de consumo que, deliberadamente, ignora el límite de los recursos finitos de la Tierra y pretende un crecimiento sin fin, como se dijo, a costa del expolio de otros países y del reparto desigual.

Los países ricos

Como es sabido, los países ricos adquieren, producen y consumen todo tipo de bienes que necesitan para continuar con su irrefrenable desarrollo. En ese contexto, quizá puede parecer desmesurado decir que lo militar condiciona de una manera importante buena parte del desarrollo científico-tecnológico. Sin embargo, tal afirmación es un hecho, como lo evidencia, por ejemplo, el desarrollo actual de la industria aeroespacial y del transporte.

Del lobby aeroespacial en concreto poco podemos decir que no sea sobradamente conocido. Todas las grandes compañías involucradas en el desarrollo de aviones y vuelos al espacio tienen contratos multimillonarios con los grandes ejércitos para el desarrollo de modelos militares. En íntima retroalimentación con lo anterior, los niveles de movilidad y transporte que se han alcanzado en el mundo desarrollado provocan que frecuentemente sea más rentable importar insumos de países muy lejanos que autoabastecerse con la producción local, hecho que, en definitiva, propicia una etapa más avanzada —y globalizada— del capitalismo.

Todo ello, obvia decir, trae de la mano ingentes niveles de contaminación.

Ahora hablamos de la energía

Siguiendo la cadena de acciones y consecuencias, todas entrelazadas entre sí, llegamos a la estación de término consistente en que, para mantener este nivel de desarrollo, hace falta mucha energía.

Dejando aparte la cuestión del petróleo y sus derivados, que los ejércitos consumen con profusión y sin restricción alguna (y que, como se dijo, es causa de innumerables operaciones bélicas en la actualidad), hay un desarrollo que, inicialmente, fue intrínsecamente militar, y que posee efectos devastadores: la energía nuclear. Esta, a pesar de la oposición y controversia que despierta, continuamente se nos vende como la solución de todas nuestras necesidades energéticas. No importa lo evidente de las trágicas consecuencias de seguir utilizándola, tanto en la vertiente civil como, por supuesto, en la militar.

Ejército y economía

Además de ser valedor y sostenedor de todo el sistema económico, el militarismo también forma parte de la propia economía, especialmente en lo que tiene que ver con el denominado “complejo militar-industrial” y la voluminosa industria del comercio de armas. Esta se constituye en un sector económico de primer orden, siendo un negocio tan lucrativo como opaco e insuficientemente regulado, en el que concurren intereses estratégicos, políticos, industriales, bancarios y socio-laborales. Las cifras del comercio de armas son tan elevadas, como éticamente deleznables. Otra forma de interacción entre economía y ejército es el negocio de las reconstrucciones después de la guerras que ellos mismos han desencadenado.

Por otra parte, los ejércitos son grandes acaparadores de territorio. El ejército español, por ejemplo, actualmente es el segundo terrateniente estatal, teniendo puesto en venta más de un millón de metros cuadrados de patrimonio en desuso. Posee grandes extensiones dedicadas a instalaciones y campos de maniobras, y mantiene el derecho de declarar cualquier zona como “de interés para la defensa”, y de limitar, e incluso prohibir, los usos de la misma. Todo ello sin pagar múltiples impuestos, ya que cuenta con un régimen especial de exenciones. De esta manera el ejército controla treinta espacios naturales, con más de 150.000 hectáreas, que usa para fines nada ecológicos, y en exclusiva. Este hecho tradicionalmente ha despertado la contestación ciudadana. Por ejemplo, ya son más de treinta las marchas antimilitaristas contra el uso del Polígono de las Bardenas Reales (Navarra) como espacio donde los militares ensayan sus bombardeos. En Alacant, sin ir más lejos, vamos por la 17º edición de la marcha contra la instalación de radares militares en la Sierra de Aitana.

Un gran contaminador

Los ejércitos son grandes agentes contaminantes en todos los procesos: en la producción de armas y proyectiles, en el acaparamiento de territorio y recursos, en su elevadísimo consumo de combustibles procedentes de fuentes no renovables, en la construcción y mantenimiento de sus instalaciones y necesidades logísticas, en la generación de residuos. Por descontado, a la hora de llevar a cabo acciones bélicas. Ningún ejército, incluyendo el español, escapa a esta cuestión. El ejército de EEUU, por ejemplo, es considerado responsable de la contaminación más atroz y extendida del globo. Curiosamente, este papel protagonista en uno de los principales problemas del planeta no viene acompañado de ningún tipo de medidas a escala global para reducir su impacto. En los acuerdos mundiales para abordar el calentamiento global y el cambio climático, los ejércitos no aparecen como un agente contaminador que se deba tener en cuenta, ni se exige la reducción de sus emisiones, ni se ejerce sobre los mismos ningún tipo de observación o control. Cabe destacar, como remate, los efectos directamente devastadores sobre el medio ambiente de la guerra, en la cual es frecuente que la destrucción y contaminación del territorio sean ejes del ataque al enemigo, convirtiendo así grandes extensiones en directamente inhabitables.

Mucho más agudas, si cabe, son las consecuencias en conflictos en los que se emplean agentes químicos o bacteriológicos, como en los casos históricos del Rif, la Primera Guerra Mundial o Vietnam, sin olvidar escenarios del presente en los que esta práctica, por desgracia, aún persiste. Son todavía peores las consecuencias de la existencia de armamento nuclear, tanto en su desarrollo ‒en el desierto de Nevada, Kazajistán o diversos atolones del Pacífico ‒ como cuando ha sido utilizado como arma contra población civil ‒en Nagasaki e Hiroshima‒, sin olvidar el empleo todavía vigente de la munición de baja radioactividad llamada “uranio empobrecido”.

Por todo lo dicho, el militarismo, desde un punto de vista amplio, incide en la realidad y en el mantenimiento del mundo en el que vivimos, teniendo consecuencias nefastas sobre los seres humanos, pero también sobre todos los seres vivos y el medio ambiente en general. Todo forma parte de un engranaje que engrasa el modelo que nos toca vivir, pero al que estamos obligados a ofrecer alternativas.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/plane...

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Perú exime de responsabilidad a los militares que hieran o maten en patrullaje por el COVID-19

Tortuga Antimilitar - 1 April, 2020 - 00:00

Por: AFP

Perú eximió este sábado de responsabilidad penal a los militares y policías que hieran o maten gente mientras patrullan las calles para hacer cumplir la cuarentena nacional obligatoria por el coronavirus, según una ley publicada en la gaceta oficial.

"Está exento de responsabilidad penal el personal de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional del Perú que, en el cumplimiento de su función constitucional y en uso de sus armas u otro medio de defensa, en forma reglamentaria, cause lesiones o muerte", establece la ley publicada en el diario oficial El Peruano.

Perú está bajo aislamiento domiciliario obligatorio y toque de queda nocturno desde el 16 de marzo (y hasta el 12 de abril). Sin embargo, más de 26.000 personas han sido detenidas hasta este sábado por infringir la prohibición de salir a las calles, aunque han sido liberadas poco después.

Tras la publicación del decreto, el Ministerio de Defensa advirtió en las redes sociales, con videos de apoyo, que los uniformados actúan bajo "el principio de legítima defensa" si emplean la fuerza mientras patrullan las calles del país.

"La ley faculta a las Fuerzas Armadas a hacer uso de la fuerza para garantizar el cumplimiento del Estado de Emergencia para frenar el COVID19. Si (los militares) están en peligro pueden aplicar el principio de la legítima defensa", dijo el Ministerio en un tuit.

Esta ley puede generar una controversia en un país donde miembros de las fuerzas de seguridad cometieron crímenes de lesa humanidad y otros graves delitos contra civiles inocentes en sus operaciones contra la guerrilla maoísta Sendero Luminoso, entre 1980 y 2000.

Hasta ahora hay 671 casos confirmados de coronavirus en el país y 16 fallecidos desde que fue detectado por primera vez el 6 de marzo.

El Estado de Emergencia incluye el toque de queda entre las ocho de la noche y las cinco de la mañana, y la restricción de tránsito vehicular durante las 24 horas del día, salvo para casos excepcionales. También están suspendidas las clases escolares y universitarias.

Hace unos días se difundió un video de un capitán del ejército que golpeaba a un muchacho que infringió el toque de queda en la ciudad norteña de Piura. El oficial no ha sido sancionado.

En tanto en Puno, a orillas del lago Titicaca, un empleado público fue detenido tras atropellar deliberadamente con su camioneta a un soldado que le había ordenado detenerse. El militar falleció mientras era trasladado a un hospital.

Fuente: https://www.bluradio.com/mundo/peru...

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Gilipollas: Una teoría

Tortuga Antimilitar - 1 April, 2020 - 00:00

Luis Algorri

Mario Garcés Sanagustín, sólido jurista y una de las cabezas más claras del Partido Popular (es miembro del Comité Ejecutivo Nacional del PP y diputado por Huesca), es, yo creo que sobre todo, un excelente escritor que ha publicado libros memorables. Buen amigo mío, tuve el honor de presentar uno de ellos, Episodios extraordinarios de la Historia de España (Ediciones B), hace ya algunos años. En 2017 publicó una obra maestra, El Antipríncipe (Ed. Reino de Cordelia), una ácida y lúcida revisión de Maquiavelo. El su capítulo 31 dice lo siguiente, y pido perdón por lo largo de la cita pero merece la pena:

“Constituye un vicio consustancial a los pueblos actuales que todos los súbditos tengan formado un análisis o valoración sobre cualquier tema, profanando (…) el propio sentido común, porque hay que ser muy atrevido para reflexionar si se carece de fundamento y razón para hacerlo. Pues no hay materia que se resista a este ataque a la inteligencia humana (…) Los más complejos conceptos y las más intrincadas nociones son deglutidas por tan parcas mentes, y en toda plaza pública o mercado se oyen conversaciones imposibles. Estas depravadas y pírricas inteligencias se forman opinión a una velocidad sideral, no sea que haya otro súbdito que se anticipe en el comentario, pero tardan años, si no siglos, en desterrar esos prejuicios de sus cerebros. Y véase cómo defienden sus principios como si la vida les fuera en ello, siendo cierto en cambio que un día antes ningún conocimiento del asunto tenían”.

Aaron James, profesor de Filosofía en la universidad de California, publicó en 2012 un espléndido ensayo: Assholes: A theory (ed. Doubleday) que ha servido al cineasta James Walker para rodar un documental que lleva el mismo título y que ha emitido en España el canal Odisea con el título de Gilipollas: una teoría. El término “gilipollas” es de origen madrileño, como demuestra Antonio Gómez Rufo en su novela Madrid (Ed. B, 2016), y es de difícil traducción a otros idiomas; incluso se usa poco en regiones del castellano diferentes de la española, como México (allí se dice pendejo) o Argentina (boludo). En francés, la equivalencia más aproximada sería connard; en italiano podría ser coglione o testa di cazzo, aunque el significado que atribuye el profesor James al término asshole lo acerca más a la voz stronzo.

¿Y cuál es ese significado? Bien, ahí está la madre del cordero. Vaya por delante que Aaron James no usa el adjetivo “gilipollas” como un insulto. Tampoco yo pretendo hacerlo aquí. Él busca una definición, digamos, académica; intenta la definición de un tipo humano de mente bastante simple, pero de características muy complejas. El gilipollas (resumo) es un personaje que se cree superior a los demás y que actúa como si de verdad lo fuese; es arrogante, prepotente, despectivo con todos; jamás escucha ni tiene en consideración lo que piensan los demás, porque su opinión es la única que cuenta; es agresivo, bravucón y matasiete.

Como vemos, Aaron James y James Walker van un paso más allá que Mario Garcés. El escritor aragonés se refiere al fatuo o petulante que habla de cualquier cosa de la que no tiene ni la menor idea; los dos norteamericanos añaden a eso la agresividad, la chulería, la absoluta falta de empatía, la virulencia verbal, el insulto. En el documental (que les recomiendo vivamente: lo estrenó Odisea el miércoles 25) queda claro que, en el mundo de las redes sociales, el máximo exponente del gilipollas es el hater o troll, un mal bicho que hace del odio, de la amenaza y del insulto una forma de vivir.

Redes sociales

El coronavirus, que ha cambiado de manera traumática y rapidísima las costumbres de gran parte de la humanidad, está extremando los caracteres de las personas. Está sacando lo mejor de muchísima gente que ya era buena, pero también lo peor de otros que llevan años levantándose de la cama con aliento a vinagre. Estamos viendo por todas partes ejemplos de heroísmo, de disciplina social, de empatía y de respeto mutuo que conmueven al más impávido, pero también estamos viendo todo lo contrario. Sobre todo en las redes sociales, que se han convertido para muchos de nosotros casi en el único medio de relación con el exterior de que disponemos en este trance. Como dice el documental, no es que ahora mismo haya muchos más gilipollas que antes: lo que sucede es que se les nota muchísimo más. Cuando Fernando Simón, el director (desde hace ocho años) del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, sale en televisión y dice que no se explica cómo en Alemania, con tantos infectados por coronavirus, hay tan pocos muertos, está verbalizando un enigma que seguramente no comprenden ni los propios alemanes. Aún no sabemos por qué pasa eso. Nada más. Ya llegará la explicación. Pero de repente aparece en Facebook un peatón que dice: “¿Que no entiendes lo de Alemania, Fernando Simón? Pues yo te lo voy a explicar, machote”. Y a continuación suelta una sarta de barbaridades que pueden resumirse en que la causa de que en Alemania muera menos gente la tiene Pedro Sánchez. Eso es lo que se entiende por un gilipollas. Llena por completo la definición del filósofo californiano.

La desquiciada, de nombre Pilar B., que cuelga en YouTube un vídeo en el que asegura que el virus es creación de los masones, a los que llama asesinos y genocidas (ya está en el Juzgado la cosa), porque en el mundo hay 33.000 infectados (falso), que el médico chino que lo descubrió tenía 33 años (falso) y que el primer muerto también tenía 33 años (falso, pero a ella qué más le da). Los que no dejan de llamar incompetentes y hasta criminales a los gobernantes de la nación, porque todo esto “se sabía” (lo sabían ellos, ¡cómo no!) y “no hicieron nada”; cualquier niño de seis años se da cuenta de que esto deja prácticamente a la misma altura a los gobiernos de la gran mayoría de los países del mundo, desde Italia a Estados Unidos, pero eso da igual. El hijo de su madre de Joan Coma, concejal de la CUP en el Ayuntamiento de Vic, que tuitea (luego lo retiró) que hay que abrazar y toser en la cara a los militares de la UME que van a ayudarlos, para que se vayan y “no vuelvan más”.

¿Estamos rodeados de gilipollas? Yo creo que no. Su proporción respecto de la población total es, con toda probabilidad, la misma de siempre; pero su actitud, en un momento de gran tensión emocional como el que atravesamos, es extraordinariamente llamativa. Como el propio virus, la gilipollez no distingue entre colores políticos ni clases sociales: los hay en todas partes. Y hacen daño a mucha gente porque, por definición (vuelvo a Aaron James), la acción del gilipollas, y sobre todo la del hater, es eminentemente provocativa y destructiva: lo que pretenden es encabronar a quienes los leen o escuchan. Ese es su triste papel en la vida. Ellos son los más listos. Ellos siempre saben más. Y lo gritan. Lo que pensemos los demás carece de importancia. Una respuesta eficaz suele ser el humor. Mi querida Ana Serrano Velasco, pintora, escritora y músico, publicaba el otro día en redes sociales un post prodigioso: “¿El fallo del gobierno? Asesorarse por los mejores epidemiólogos y sanitarios, habiendo gente mucho mejor prepara en Facebook”.

En momentos como este, cuando es importantísimo mantener la serenidad, es una necesidad casi vital huir, ignorar, no hacer caso de los gilipollas.

Fuente: https://www.vozpopuli.com/opinion/G...

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César Rendueles: La tormenta perfecta de autoritarismo

Tortuga Antimilitar - 31 March, 2020 - 00:00

César Rendueles

Marea roja es una película de 1995 cuyo argumento gira en torno al conflicto que estalla en un submarino atómico norteamericano entre el capitán de la nave y el segundo de a bordo, en el contexto de una crisis internacional que amenaza con desencadenar una guerra nuclear. Al poco de empezar la misión se produce un incendio en el submarino. Mientras los equipos de emergencia tratan de sofocar el fuego, el capitán pide al resto de la tripulación que realice unos ejercicios de combate. Su ayudante se desespera hasta el límite de la insubordinación ante lo que le parece una irresponsabilidad en una situación crítica. Cuando todo acaba, el capitán le explica que ese era el momento idóneo para hacer unas maniobras, lo más parecido que cabía imaginar a las condiciones de estrés y caos que se dan en una batalla real.

La respuesta al incendio del coronavirus está siendo no solo una movilización general de todos los recursos sanitarios públicos, sino también de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado e incluso el Ejército, con atribuciones sin precedentes en la historia de nuestra democracia. Seguramente son medidas inevitables, pero plantean desafíos evidentes por lo que toca a la salvaguarda de las libertades ciudadanas y al mantenimiento de los límites legales del uso de la fuerza por parte del Estado. Hay gente a la que la preocupación por un problema como ese, mientras miles de muertos se amontonan en las morgues, le resulta irresponsable y frívola. El deterioro de la democracia puede parecer un fenómeno transitorio y, sobre todo, un precio a pagar razonable en el contexto de una catástrofe sin parangón. En mi opinión, las cosas son justo al contrario. La fortaleza del Estado de derecho se demuestra en los momentos de crisis. Pensar que los derechos civiles son para cuando nos los podemos permitir es sencillamente no creer en los derechos civiles. Si en algún momento necesitamos que funcionen los mecanismos de control de las fuerzas de seguridad es cuando les otorgamos poderes extraordinarios. Y con frecuencia las pérdidas en libertades no son transitorias, sino que dejan secuelas en las instituciones y la cultura política de un país. De hecho, España sufre un déficit histórico, heredado del franquismo, en lo que respecta a la supervisión ciudadana del monopolio de la fuerza por parte del Estado. Se trata de un problema que se acentuó en el contexto de la lucha antiterrorista, cuando cualquier duda sobre las actuaciones judiciales o policiales era interpretada como un signo de deslealtad o complicidad con la violencia.

¿De verdad es razonable que la policía haya impuesto 150.000 sanciones relacionadas con el coronavirus en 12 días (el triple que en Italia en un mes)? Además, hay indicios razonables de que la vigilancia policial del confinamiento está deparando, como mínimo, algunos abusos de poder no meramente anecdóticos. En las redes sociales proliferan los vídeos y testimonios que documentan los excesos policiales y, sobre todo, un repertorio asombroso de arbitrariedades. Hace unos días, el administrador de una cuenta de Facebook que reúne a una gran cantidad de policías (tiene más de 130.000 seguidores), lanzaba un mensaje de alarma que resume bastante bien el problema: “Os pido calma y mano izquierda, compañeros. (…) Esto se ha convertido en una cacería absurda, en un descontrol de macarrismo uniformado. Somos policías”. Es comprensible que los agentes estén abrumados por una tarea gigantesca y que en ocasiones la tensión o el cansancio les lleven a cometer errores. Tampoco estoy sugiriendo de ningún modo que sea una pauta generalizada. El problema es el clima de impunidad que ampara esas conductas minoritarias.

Porque lo cierto es que muchas personas justifican e incluso jalean los abusos de poder. Esta especie de masoquismo ciudadano, de subordinación entusiasta, forma parte de un fenómeno más amplio de normalización del linchamiento social. Las personas que vigilan desde la ventana de su casa a sus vecinos y acosan a quienes salen a la calle por un motivo que no les parece apropiado se han convertido en el paisaje social de muchos barrios durante el confinamiento. Esta especie de comunitarismo represivo era bastante previsible, en realidad. A menudo, las catástrofes aumentan la cohesión, pero al precio de un incremento de la coacción social. El resultado es que ahora tenemos una patrulla ciudadana tras cada visillo. La España de los balcones era el país de los chivatos de terraza. Los medios de comunicación han señalado que muchas veces las víctimas del acoso balconero son, en realidad, personas que disfrutan de alguna excepción legal al confinamiento: niños con trastornos de la conducta, enfermos que necesitan caminar por prescripción médica o personas que salen de su domicilio para ayudar a familiares dependientes. Incluso ha llegado a surgir alguna iniciativa para que quienes tienen derecho a salir a la calle durante el confinamiento lleven una prenda distintiva que los vecinos al acecho puedan reconocer desde sus ventanas. Como si el problema fuera la puntería de los chivatos. Tal vez aún más estremecedora es su falta de empatía cuando aciertan, su incapacidad para preguntarse qué puede haber llevado a alguien a quebrantar el confinamiento arriesgándose a una multa y a los reproches de sus vecinos. Hay mucha gente imprudente e insolidaria, sin duda, pero hay también personas desesperadas, que viven muy solas y están asustadas, hacinadas en pisos diminutos o en situaciones familiares insostenibles, con problemas graves de ansiedad...

La resaca que dejará la ampliación del poder policial en nuestras instituciones combinada con la normalización del acoso social puede producir una tormenta perfecta de autoritarismo. En especial, porque se solapa sobre una tendencia aún no generalizada, pero sí creciente hacia la normalización de la democracia iliberal en nuestro país. Es un proceso que tiene hitos legales, como la Ley de Partidos y la ley mordaza, pero en el que también está desempeñando un papel destacado el Poder Judicial. La Audiencia Nacional parece haberse especializado en la persecución de supuestos delitos de opinión completamente triviales. Del mismo modo, en el contexto de la crisis catalana hemos asistido a una intensísima movilización judicial de dudosa compatibilidad con la separación de poderes. ¿Qué ocurrirá cuando se levante el confinamiento y la catástrofe económica que se avecina empiece a dar lugar a movilizaciones laborales o sociales? ¿Jueces y policías se dejarán arrastrar por la inercia represiva creada durante el estado de alarma? ¿Se seguirá apelando a la excepcionalidad de la situación y a la unidad frente a la catástrofe? ¿Continuarán las metáforas bélicas para exhortarnos a acatar las decisiones del Gobierno?

En muchos lugares del mundo la derecha radical se está imponiendo como una alternativa al derrumbe de la globalización neoliberal, ofreciendo una promesa de orden y retorno a los viejos buenos tiempos anteriores a la Gran Recesión. Las inmensas conmociones económicas que va a desencadenar la pandemia del coronavirus son un escenario perfecto para una extrema derecha capaz de conjugar un programa económico posneoliberal con una gestión inteligente del rencor social y el miedo colectivo. En realidad, un país en cuarentena se parece mucho a las distopías políticas de la nueva ultraderecha: el Ejército en la calle, llamamientos a la unidad nacional, limitación del poder autonómico, comunitarismo represivo y ruedas de prensa en prime time a cargo de un general cuyos comunicados parecen un diálogo desechado de La escopeta nacional.

César Rendueles es profesor de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid.

El País

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Más de 30.000 € en gasto militar y de control social en 2019

Tortuga Antimilitar - 31 March, 2020 - 00:00

Otro año más el estado intentará ajustar cuentas con la declaración de la renta. Para ello buscará nuestra colaboración con lemas y lugares comunes del estilo de «Hacienda somos todos».

Sin embargo, conviene saber con qué ambición apela la administración a nuestra honradez y busca nuestra complicidad. Gran parte del dinero que acaparan y gestionan las instituciones españolas acaba siendo destinado a asuntos militares y de control social. De este modo el carro del poder sigue en marcha dentro y fuera de nuestras fronteras. Cueste lo que cueste en euros y vidas.

A continuación te presentamos la estimación que desde Tortuga hacemos del gasto militar y de control social, una estimación a la baja, pues somos incapaces de encontrar todas las partidas presupuestarias que el estado esconde fuera de lo destinado al ministerio de Defensa.

Estimación de gasto militar 2019

En cualquier caso, podemos asegurar firmemente que el gasto militar y de control social asciende, al menos, a los 31.702,44 millones de euros en el estado español. Esto significa que cada habitante de este destinó en 2019 a cuestiones militares y de control social una media, calculada a la baja, de 673 euros.

Desde 2018 poco han variado estas cantidades, pues el estado ha venido prorrogando sus presupuestos. Las diferencias proceden de algunas comunidades autónomas, cuyos gastos de control social tampoco son siempre fácilmente identificables.

En cualquier caso, nos parece que el cálculo que hacemos del gasto militar también apela a nuestra honradez y busca nuestra complicidad. Y con intenciones más limpias que las de la administración.

Por eso presentamos estos datos días antes de que comience la campaña de Objeción Fiscal al Gasto Militar.

Grup Antimilitarista Tortuga

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