News aggregator


El ejército atentó contra los ecosistemas del pantano de Tibi en sus últimas maniobras

Tortuga Antimilitar - fai 5 horas 52 min

Tortuga.

Hace solo unas semanas, un diario local alicantino emitía como supuesta noticia un publirreportaje del ejército alicantino luciendo sus capacidades más peliculeras en un lugar privilegiado de la geografía de nuestras comarcas. El pantano de Tibi, cercano al municipio del mismo nombre y a Xixona, es una antigua presa de piedra en un valle de gran valor paisajístico y ecológico. De hecho es la presa que, por sus características llegó a ser la más grande de toda Europa y del mundo conocido, remontándose su construcción al año 1580.

El pantano de Tibi, declarado en 1994 "Bien de Interés Cultural" por la Comunitat Valenciana fue empleado para unas maniobras militares de exhibición, en las que algunas de las tropas que tienen como base el cuartel de Rabasa en Alacant imitaban una suerte de despliegue, digno de las menos originales películas americanas de acción, sobre sus aguas, con ayuda de varios helicópteros. No es la primera vez que el ejército atenta contra la paz del lugar. De hecho en unas maniobras anteriores se presumió de la participación de Felipe de Borbón, hoy rey Felipe VI.

La agrupación local de Esquerra Unida de l'Alacantí, por boca de uno de sus portavoces, el antiguo ecologista y, aun, concejal del ayuntamiento de Alacant, Miguel Ángel Pavón, ha denunciado estas maniobras, pidiendo que no vuelvan a celebrarse jamás, ya que el pantano de Tibi tiene doble protección medioambiental, siendo humedal protegido por las leyes valencianas, así como, según la UE, zona de especial protección para las aves (ZEPA): Algunas de dichas aves pertenecen a especies amenazadas y, justamente, en dicha época se hallan en periodo de cría. Es de creer que las estruendosas y agresivas maniobras no han dejado de tener impacto sobre estas especies animales y su reproducción.

En Tortuga nos unimos a esta reivindicación ecologista, a la que añadimos la ya dicha de la necesaria protección del patrimonio histórico, así como la, no menos importante, del cultivo de una cultura de paz contraria al militarismo y a la guerra.

¡Militares, sacad vuestras botas y vuestros helicópteros de las pacíficas aguas del pantano de Tibi!

Foto de las maniobras (información)

Categorías: Tortuga Antimilitar

La guitarra de Woody Guthrie, la justicia y el respeto por la verdad

Tortuga Antimilitar - fai 5 horas 52 min

Ya estamos en campaña electoral y de nuevo se imponen los eslóganes de los partidos sobre la publicidad de cualquier otro producto del mercado capitalista. Es algo similar a lo que ocurre en Navidad con los juguetes o los perfumes.

Con frases sencillas, los Goebbels del electoralismo, intentarán que calen sus mensajes del mismo modo que lo hicieron el Aserejé de las Ketchup o el «Qué bien, hoy comemos con Isabel» de Bassat. Si la musicalidad del mensaje no está muy conseguida, lo repetiremos hasta la saciedad: los medios deciden qué baila la gente.

Uno de estos reiterados mantras señala que hay que votar para frenar a la extrema derecha. Que el actual sistema político y económico vaya a seguir siendo injusto y cruel —especialmente con otras regiones del planeta menos favorecidas— gobierne quien gobierne, no debe hacernos infravalorar el peligro de que ideologías particularmente intolerantes y autoritarias gocen del respaldo popular. No obstante, nos parece poco acertado alentar al voto con tales excusas. Que se entienda bien, hablamos de quien incita a votar, no de quien introduce la papeleta. Muchas veces no se presenta la realidad como deseamos y es perfectamente comprensible optar por el mal menor. Sin embargo, justificar la propia existencia en oposición a Vox supone negar cualquier aspecto positivo de nuestra esencia.

Demócrito de Abdera afirmó que «es preferible entender un porqué que ser el rey de Persia». Quizá, incluso entre los republicanos, haya aspirantes a rey que emplean el temor para legitimarse; sin embargo, pensamos que es preferible entender un porqué.

¿Las perspectivas de voto de la ultraderecha crecen porque hay gente que no vota? ¿La solución para frenar a aquellas fuerzas que más nos desagradan están en votar el próximo domingo? Respondemos un no rotundo en ambos casos.

Los mejores recursos que tenemos para acabar con cualquier cosa que se parezca mínimamente al fascismo son la guitarra de Woody Guthrie [1], la justicia y un respeto estricto por la verdad.

La realidad es tozuda y se opone a nuestras ideas cuando nos equivocamos. Pero a veces el ser humano lo es aún más, se encierra en su mente y obvia cualquier aviso de error en su pensamiento. Nos repetimos lo que creemos saber, y a vivir: mejor un Aserejé para bailar que un ensayo que me estremezca.

Si desde la política profesional y mercantilizada se sigue intentando describir el mundo con cuatro lemas simples, nadie dentro de ella debería extrañarse de que aumente el apoyo a opciones extremistas, que no radicales. Tratar al votante como masa y no como persona puede tener ese resultado: que se deje llevar por el viento, aunque sople desde otra dirección.

No podemos combatir —mucho menos en el largo plazo— a la extrema derecha con eslóganes. Para hacerlo solo nos queda luchar día a día por un mundo más justo, y fomentar el pensamiento crítico y el debate en lugar del spot publicitario o el ripio. Solo cuando una persona toma las riendas de su vida y reflexiona sin miedo sobre la realidad deja de esperar que llegue un líder con una receta mágica, quizá de ultraderecha.

En el Grup Antimilitarista Tortuga pensamos que votar supone dar apoyo a quienes, con la ambición de conseguir escaños, han ofrecido más propaganda que razonamientos y alternativas. Entendemos que haya quien vote por temor a que empeoren las cosas, y que esta decisión puede ser fruto de haber meditado mucho y muy bien.

Lo único que pedimos es que nadie intente conseguir su escaño culpando de desastres aún no ocurridos a quien no vota. Si nos espera algún desastre será porque se ha cocido durante años, durante un tiempo en el que decidieron ignorarnos quienes ahora nos acusan.

[1] Woody Guthrie (1912-1967) fue un cantautor estadounidense conocido por su identificación con las clases populares. En su guitarra figuraba la leyenda «Esta máquina mata fascistas».

Categorías: Tortuga Antimilitar

Malatesta y el "mal menor"

Tortuga Antimilitar - 22 April, 2019 - 00:05

Portal Oaca.

El tema que quisiera abordar es el de la postura de Malatesta (y se podría decir de los anarquistas en general) respecto al principio del “mal menor”, así frecuentemente denominado tanto en política como en la vida cotidiana.

Este principio es comúnmente considerado como una expresión de realismo y sentido común. El hecho de que los anarquistas lo rechacen es a su vez considerado una confirmación de su falta de realismo y de sentido común. Por ello considero importante mostrar cómo en Malatesta este rechazo era dictado por consideraciones de realismo y de sentido común.

Comentaré dos ocasiones en las que Malatesta se opuso a la lógica del mal menor, en dos textos diferentes: el primero es la polémica de 1897 con Francesco Saverio Merlino, referente al parlamentarismo y la participación en las elecciones: el segundo es la polémica con Mussolini y con Kropotkin sobre el intervencionismo durante la Primera Guerra Mundial*. Intentaré mostrar cómo, en dos contextos tan diferentes, las argumentaciones de Malatesta son sustancialmente las mismas, y espero mostrar de esta manera cómo estas argumentaciones reflejan principios fundamentales de su anarquismo.

La polémica con Merlino comenzó antes de las elecciones que tuvieron lugar ese año, pero el punto de partida de la discusión sobre el mal menor fue tras las elecciones porque Malatesta expresó su complacencia por el éxito de los socialistas. Merlino aprovechó para manifestar que, si estaba permitido a los abstencionistas alegrarse de los avances de los socialistas, no le podría estar prohibido decir, antes de las elecciones, que era necesario hacer todo lo posible para favorecer ese avance: “Tus felicitaciones –escribe Merlino– No se habrían podido producir si algunos no hubiesen trabajado por el triunfo del socialismo en las elecciones”.

Malatesta responde que los abstencionistas se alegran cuando los socialistas democráticos triunfan sobre los burgueses, como se alegrarían de un triunfo de los republicanos sobre los monárquicos, o incluso de los monárquicos liberales sobre los clericales. “El bien y el mal –escribe Malatesta– son cosas relativas; y un partido por muy reaccionario que sea puede presentar el progreso frente a otro partido más reaccionario todavía. Nosotros nos alegramos siempre cuando vemos a un clerical que se convierte en liberal, a un monárquico que se hace republicano, a un indiferente que se convierte en cualquier cosa: pero de eso no se desprende que debamos hacernos monárquicos, liberales o republicanos, nosotros, que creemos estar más avanzados”.

Para Malatesta, reconocer las diferencias entre un partido y otro no significa ponerse a la cola de tal o cual partido. Malatesta reconoce la importancia de las libertades políticas, pero al mismo tiempo plantea que el mejor modo de obtenerlas y defenderlas es mantenerse en el terreno de la acción directa: “Habituar al pueblo a delegar en otros la conquista y la defensa de sus derechos es el modo más seguro de dejar vía libre al capricho de los gobernantes”.

“El parlamentarismo –continúa Malatesta– es mejor que el despotismo, es verdad; pero solo cuando representa una concesión hecha por el déspota por miedo a lo peor. Entre el parlamentarismo aceptado y ensalzado y el despotismo alcanzado por la fuerza con el deseo popular de liberación, mejor mil veces el despotismo”. Lo que cuenta para Malatesta es la disposición de ánimo.

Y para él las disposiciones de ánimo para la acción parlamentaria y para la acción directa son inconciliables. Al aceptar ambos métodos de lucha se está fatalmente destinado a sacrificar a los intereses electorales cualquier otra consideración. Si en el Parlamento se puede hacer algo bueno, ¿por qué los anarquistas tendrían que mandar a otros en vez de ir ellos mismos? En sustancia, lo que para Merlino debería ser un terreno de lucha accesorio, se convertiría en el terreno de lucha preponderante. “Esté Merlino seguro de esto: si hoy dijésemos a la gente que vaya a votar, mañana diríamos que voten por nosotros”.

Sustancialmente, el argumento de Malatesta es que no se puede ser parlamentarista a tiempo parcial. Si uno se convierte en ello, se acaba por serlo a tiempo indeterminado.

Vayamos ahora al debate sobre el intervencionismo. En 1914 Malatesta, aunque oponiéndose a la guerra, escribe que se esperaba la derrota de Alemania, ya que pensaba que la revolución estallaría con probabilidad en una Alemania vencida.

El intervencionista Mussolini se aferró a esta frase argumentando que, si para los fines de la revolución era necesario que fuera vencida Alemania, quien trabajaba para la derrota de Alemania hacía tarea revolucionaria. Escribe Mussolini: “Si el triunfo de la Triple Entente es el ‘mal menor', ¿no es interés del proletariado garantizar este ‘mal menor' y evitar el ‘mal mayor'?”

Malatesta responde que espera la derrota de Alemania, “pero no he dicho que sea siempre útil participar en la realización de lo que uno se espera, ya que a menudo una cosa es útil a condición de que no cueste nada o, como mucho, que cueste menos de lo que vale material y moralmente. Nada es completamente equivalente en la naturaleza y en la historia, y todo acontecimiento puede actuar a favor o en contra de los objetivos que uno se propone: así en cualquier circunstancia se tiene una preferencia, un deseo sin que por ello convenga siempre dejar la vía directa propia y ponerse a favorecer todo aquello que se juzgue como posibilidad indirecta de ser útil”. Por ejemplo, se puede desear que vaya al poder cierto Gobierno más que otro (Hillary Clinton mejor que Donald Trump, por poner un ejemplo actual), pero ello no implica convertirse en apoyos activos de tal Gobierno.

El precio que se pagaría si así hiciésemos, escribe Malatesta, es el de la “abdicación voluntaria de las propias ideas y de la propia dignidad”. Es desviarse del camino propio, abandonar los propios fines para adherirse a los de otros, aunque sea temporalmente.

“Mejor la dominación extranjera alcanzada por la fuerza con el deseo popular de liberación –continúa Malatesta– que la opresión de un Gobierno autóctono aceptada dócilmente y casi con gratitud en la creencia de que nos libra de un mal mayor”.

Así como había hecho con Merlino, también a los intervencionistas objeta que la lógica de la posición en la que uno se coloca acaba por ser más fuerte que cualquier buena intención. En pocas palabras, que no existe la posibilidad de suscribir temporalmente otros fines. Y Malatesta por ello rechaza el argumento de que la opción intervencionista esté dictada por la excepcionalidad del momento: “Si se cree necesario el acuerdo con el Gobierno y con la burguesía para defenderse contra el ‘peligro alemán', esta necesidad subsistirá incluso después de la guerra”. Por muy grande que pudiera ser la derrota alemana, nada habría podido impedir que los patriotas alemanes se prepararan para la revancha, a la que los demás países habrían tenido que responder con similar fiereza si no quieren ser cogidos otra vez por sorpresa. Así, el militarismo se convertiría en una institución permanente de todos los países. ¿Qué habrían hecho entonces los autodenominados anarquistas intervencionistas? ¿Habrían continuado definiéndose antimilitaristas, para convertirse en sargentos reclutadores del Gobierno a las primeras voces de guerra? Incluso se habría podido mantener que todo esto habría acabado cuando el pueblo alemán se hubiese desembarazado de sus dominadores. Pero los alemanes habrían tenido también la prudencia de esperar a que el militarismo fuese destruido en Rusia y en los otros países. Y así la revolución sería pospuesta a las calendas griegas, ya que cada uno habría esperado eternamente que fueran los otros quienes la comenzaran.

Resumiendo: escoger el mal menor significaba meterse en un jardín en el que no había salida. No existe la perspectiva de luchar temporalmente por el mal menor, para después emprender sucesivamente la lucha por la anarquía. Una vez emprendida la ruta del mal menor no se puede más que continuar en ella, abandonando por ello el anarquismo por tiempo indeterminado.

En la raíz de estas argumentaciones está la aguda conciencia de un fenómeno muy conocido y ampliamente debatido en sociología, el de la “heterogénesis de los fines”. En extrema síntesis, se trata de esto: cada acción intencional realizada para un cierto objetivo, sobre la base de las consecuencias de lo que se espera de esa acción, acaba siempre por generar consecuencias inesperadas, las llamadas “consecuencias imprevistas de la acción intencionada”. La necesidad de afrontar estos efectos colaterales da origen a otro fenómeno relacionado, el “abandono de los fines”, es decir, el hecho de que los medios tienden a convertirse en fines por sí mismos, en una espiral regresiva que continúa indefinidamente.

El antídoto malatestiano y anarquista a este problema consiste en abstenerse de acciones fundadas en cálculos oportunistas y atenerse por el contrario al principio de la coherencia entre fines y medios.

* Se puede leer la mayoría de los textos citados en este artículo en el libro de Errico Malatesta Nueva humanidad. Escritos para la difusión del anarquismo (Ediciones Antorcha, 2015).

Davide Turcato

Publicado en el Periódico Tierra y Libertad, Marzo de 2019

Fuente: https://www.portaloaca.com/pensamie...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Expulsado un policía nacional por abusar sexualmente de una mujer detenida en Orihuela

Tortuga Antimilitar - 22 April, 2019 - 00:00

Alberto Pozas
Madrid

La Audiencia Nacional ha confirmado la decisión del Ministerio de Interior de expulsar de la Policía Nacional a un agente que abusó sexualmente de una mujer detenida, prometiendo ayudarla para no ser expulsada del país. Los hechos sucedieron en la comisaría de Orihuela y los jueces, en una sentencia todavía recurrible ante el Tribunal Supremo, consideran que "el desprecio y el abuso que mostró sobre la mujer" justifican su expulsión del cuerpo.

Según la documentación judicial a la que ha tenido acceso la Cadena SER, los hechos ocurrieron en los calabozos comisaría local del municipio alicantino de Orihuela. El acusado, agente de Policía Nacional, abusó sexualmente dos noches seguidas de una mujer extranjera que estaba detenida, prometiendo poder ayudarla a evitar la expulsión administrativa del país. Sometió a su víctima, según la sentencia, a "tocamientos, caricias y besos".

Hace dos años el agente reconoció los hechos ante la Audiencia de Alicante y aceptó una multa de 3.660 euros por un delito continuado de abusos sexuales y ahora ha sido la Audiencia Nacional la que ha confirmado la decisión de separarle del cuerpo, tomada a mediados de 2017 por el Ministerio del Interior por una falta muy grave.

"Desprecio y abuso"

La sentencia, de la que ha sido ponente la magistrada Alicia Sánchez Cordero, destaca el "elevado nivel de gravedad" de los hechos que él mismo reconoció por la vía penal y destaca que se aprovechó de la precaria situación de su víctima: "Aunque al recurrente le parezca desproporcionada la separación del servicio, no cabe duda que el desprecio y el abuso que mostró sobre la mujer extranjera detenida en el calabozo, indefensa, determina una gravedad de suficiente entidad como para la imposición de la sanción mayor".

La sentencia de la Audiencia de Alicante que le condenó relata cómo el acusado actuó "aprovechándose de la situación de vulnerabilidad de una detenida que se hallaba bajo su custodia, a la espera de su expulsión del territorio nacional, de la que pretendió favores sexuales, prevaliéndose de su condición de Policía para viciar su consentimiento, con la promesa de solucionar su situación si accedía a ello, llegando a atentar contra su libertad sexual".

SER

Categorías: Tortuga Antimilitar

Las mujeres que lograron la prohibición de las minas antipersonas alertan ahora contra los robots de guerra

antimilitaristas.org - 21 April, 2019 - 19:57

Melissa Chan - Berlín

Parece sacado de la ciencia ficción: robots que libran batallas interminables, algoritmos que escogen a sus víctimas y máquinas de guerra que utilizan tecnología de reconocimiento facial para identificar a su objetivo y eliminarlo antes de que tenga tiempo ni para decir «Convención de Ginebra».

No es un guión cinematográfico sino la funesta representación de unas guerras del futuro que parecen cada vez más posibles. La expresión robots asesinos comprende toda una gama de avances tecnológicos que provocan excitación entre los generales pero pavor entre los defensores de la paz, aterrorizados por las consecuencias éticas de una guerra librada mediante representantes digitales.

Armadas con nada más que un premio Nobel, años de conocimientos técnicos y convicción, dos mujeres lideran el movimiento contra los letales robots asesinos: exigen su prohibición. Y no es la primera vez que se enfrentan a un reto similar.

Jody Williams ganó el Premio Nobel por liderar la larga iniciativa mundial para prohibir las minas terrestres antipersonas, y Mary Wareham fue una reconocida activista en esta campaña. «Estábamos allí, en la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz, y le dije a Jody: '¡Así es como se termina una carrera, no como se empieza! ¿Y ahora qué hacemos?'», recuerda Wareham.

La respuesta la han encontrado en la lucha contra los Sistemas de Armas Autónomos Letales. Wareham y Williams creen que esta pelea será mucho más difícil. «En comparación, las minas terrestres eran una chorrada», declara Williams. Los fabricantes de armas basadas en la inteligencia artificial podrían ganar miles de millones de dólares.

La inteligencia artificial ya se extiende veloz en el sector agrícola y sanitario, así como en la policía y en el trabajo social. Según los expertos en la materia, el siguiente sector que la adoptará será el militar. ¿Qué impedirá entonces a un ejército desplegar drones capaces de buscar, identificar y eliminar a todos los habitantes de entre 18 y 50 años de una aldea? ¿O lanzar un dron asesino con la misión de identificar y asesinar a un jefe de estado?

Y la empresa armamentística no quiere quedarse atrás. En silencio pero de manera agresiva, el sector militar financia algunas de las pruebas más punteras.

Las ventajas, dicen algunos, son claras. Un robot asesino no se cansa como un soldado humano, puede quedarse durante meses en el campo de batalla, no se enfada ni busca venganza y nunca desobedece a un superior. La imperfección de los seres humanos queda fuera de la ecuación. El responsable de la decisión de matar es un algoritmo.

Sin embargo, sí hay militares preocupados por esta posibilidad. Según Paul Scharre, ex comando del ejército estadounidense y autor de la primera declaración política sobre robots asesinos del Pentágono, no son solo «preocupaciones legales y éticas sobre la autonomía letal, sino también prácticas»: «¿Cómo se controla un arma autónoma? ¿Qué pasa si hay un fallo en el sistema o si alguien la hackea?».

En opinión de Jody Williams, las máquinas representan la definición más literal de la expresión matar a sangre fría. En una Tercera Guerra Mundial con robots asesinos no habría siquiera espacio para los pocos gestos de humanidad que afloran incluso en las guerras. Ningún conflicto del siglo XXI tendría tregua navideña en el frente occidental. «Estamos hablando de hombres que se excitan con las armas nuevas», comenta Williams. «Y si las están desarrollando es sencillamente porque pueden; lo están haciendo porque quieren ver qué es lo que son capaces de hacer», apunta.

El estado de Israel tiene algunas de las máquinas más avanzadas, como un robot terrestre armado que ya patrulló la frontera de Gaza y la Arpía, un misil que navega por el cielo hasta que encuentra su objetivo: radares enemigos. Y no existe ninguna barrera técnica que impida a los ingenieros desarrollar armas similares que tengan como finalidad atacar a las personas.

El ejército de Estados Unidos está experimentando con enjambres de drones en los valles del centro de California, Rusia ya ha dicho que quiere formar un batallón entero con robots asesinos, y nadie sabe qué trama China. Ninguna ley regula la carrera armamentística de la inteligencia artificial. Hasta ahora, el escenario es de plena libertad para todos los países.

Son los científicos quienes están dando la voz de alarma: más de 250 instituciones académicas y de investigación, así como 3.000 expertos en inteligencia artificial piden la prohibición de los robots asesinos. Además de la petición, los activistas creen que para detener esta tecnología lo mejor será la aburrida y poco heroica firma de un tratado internacional. Esa es la estrategia de la Campaña para detener a los robots asesinos. Apoyada por más de 100 organizaciones en 54 países, se ha fijado el objetivo de conseguir un acuerdo en 2021.

Williams se considera idealista pero no ingenua. Lleva enfrentándose al complejo militar-industrial desde sus días de manifestaciones contra la guerra de Vietnam. «Cualquier cosa es inevitable si no se hace nada para detenerla», comenta sobre los escépticos que consideraban inviable prohibir las minas antipersonas. «Las personas que nos insistieron en que 'es inevitable, es inevitable' lo hacían para desempoderarnos», recuerda.

En aquella campaña, Williams y otros activistas comenzaron presionando a las Naciones Unidas para que se llegara a un acuerdo. Cuando vieron que no lograban avanzar, comenzaron a dirigirse a los países, uno por uno, hasta lograr la firma del acuerdo histórico de Ottawa en 1997, cuando más de 120 países se comprometieron a erradicar las minas terrestres antipersonas.

La actual Campaña para Detener a los Robots Asesinos (CSKR, por sus siglas en inglés) está siguiendo un camino similar. La ONU organizó varias rondas de conversaciones en su sede de Ginebra (la última sesión fue a finales de marzo), pero la CSKR perdió la fe en esa vía y ahora está centrándose en convencer a países de Occidente por separado.

Williams y Wareham esperan que Alemania tome la delantera. El país entró a principios de 2019 en el Consejo de Seguridad de la ONU y al ministro alemán de Asuntos Exteriores, Heiko Maas, le preocupa el tema. Hace poco llamó a los robots asesinos «un ataque contra la humanidad».

Sin hacerlo público, Berlín se ha puesto en contacto con otros Estados para avanzar más. Algunos políticos alemanes reconocen la oportunidad de ser el primer país que prohíba los robots asesinos para que otros Estados europeos sigan el ejemplo. Pero Alemania también se ha mostrado poco clara con el tema en otras ocasiones, especialmente en su discurso en la ONU.

Con la idea de centrar la atención sobre Alemania, los miembros de la CSKR se reunieron en marzo en Berlín en busca del apoyo de la opinión pública. Junto a un robot amigable, la mascota de la organización, Williams pidió a la multitud que la escuchaba que se pusieran en contacto con sus representantes políticos y pasaran la palabra. «La gente se asusta cuando escucha la palabra activismo», comenzó Williams. «Pero lo único que significa es actuar», sentenció.

Traducida por Francisco de Zárate

Fuente: https://www.eldiario.es/theguardian...

Categorías: antimilitar

Alan García: La muerte de “Caballo loco”

Tortuga Antimilitar - 21 April, 2019 - 00:00

Pepe Mejía |

Corrupción, responsable de matanzas y violación de derechos humanos, alineamiento con Estados Unidos firmando el Tratado de Libre Comercio (TLC), indulto a más de 1.167 narcos en lo que se llamó los “narco indultos”, creación y protección del Comando Rodrigo Franco (CRF), un grupo paramilitar que eliminaba a opositores, impulsor de políticas económicas que hizo aumentar la pobreza, el hambre y la muerte entre miles de peruanos y peruanas con una hiperinflación que llegó a al 7.000 por ciento. Esta es la fulgurante trayectoria de Alan García, que siempre esquivó a la justicia y se fue inmune de condenas hasta su muerte.

Víctor Raúl Haya de la Torre, fundador de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), fue su mentor. Aunque en su primer mandato hizo amagos de enfrentarse a Estados Unidos y a las grandes empresas transnacionales, incluyendo una polémica decisión que restringía unilateralmente el pago de la deuda externa al equivalente del 10% de las exportaciones, pronto se alineó con las políticas neoliberales en el continente. Y junto a este cambio de posición se empezó a relacionarse con diversos casos de corrupción.

Un informe, elaborado por el embajador de USA en Lima, James Curtis Struble, en diciembre de 2006, decía: “Aparentemente, no tiene la ambición de cambiar el mundo, de reordenar las realidades políticas y económicas de acuerdo a una nueva ‘visión' de Latinoamérica o de crear un nuevo socialismo o al hombre bolivariano”. En el mismo informe se afirmaba que Alan García, el protegido de la socialdemocracia europea, era “un socio fiable de EE.UU. que juega un papel constructivo en una complicada Sudamérica caracterizada por el resurgimiento del populismo y periódicos estallidos de tensión”.

Muy amigo de Felipe González, el de la cal viva, Alan García ha tenido como uno de sus rasgos característicos de sus mandatos la violación constante de los derechos humanos. Durante uno de sus mandatos, en junio de 1986, ordenó la masacre de más de 300 detenidos en los penales de Lima. La masacre fue bendecida por la plana mayor de la Internacional Socialista que celebraba en Lima su 17 Congreso. Allí estaban Elena Flores, responsable de Relaciones Internacionales del PSOE, el ex ministro Enrique Barón, que llegó a ser presidente del parlamento europeo, y Ludolfo Paramio de las Fundación Pablo Iglesias. Carlos Andrés Pérez, el protagonista del llamado “caracazo” en donde murieron 300 personas en Venezuela, y Willy Brandt acompañaron a García ante la prensa para justificar terrible matanza.

En 1985 se crea, desde las entrañas del gobierno de Alan García, el grupo paramilitar Comando Rodrigo Franco (CRF). El CRF se estrena el 28 de julio de 1988. Mientras Alan García pronunciaba un discurso, cinco balazos asesinaban al abogado Manuel Febres. Al año siguiente, dos estudiantes a quienes se les sujetaron cargas explosivas, volaron en pedazos. Desde la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos de Perú (CODDEH-PERÚ) en Madrid denunciamos la existencia de este grupo paramilitar y publicamos un exhaustivo informe, “Perú. Paramilitares”, en el que se detalla el origen, desarrollo, integrantes y formas de actuar de este escuadrón de la muerte.

En el año en que se crea el CRF, 1985, se comete otra masacre de presos, lo cuenta Willy Fernández Melo, a quien conocí en una visita que hice a la cárcel. “En 1985, García Pérez ordenó el asesinato de unos 40 detenidos en Lurigancho, les dispararon con bombas de fósforo. Yo, pude ver los restos pegoteados alrededor del pabellón Británico”.

Además de estos espeluznantes hechos, hubo otros más. Por ejemplo la violación de nueve mujeres, cometida por militares y amparadas por el gobierno de Alan García, en las comunidades de Manta y Vilca en Huancavelica entre 1984 y 1991.

El 5 de junio de 2009, Alan García y su ministra de Interior, Mercedes Cabanillas, ordenaron la masacre de Bagua. 33 personas fueron asesinadas mientras las fuerzas policiales desalojaban a cinco mil nativos de diversas etnias.

Permitió la violación de los derechos humanos y alentó la represión. El gobierno de Alan García no encontró una mejor vía que la de criminalizar la protesta. En julio de 2007, vía decretos legislativos, autorizó la inmunidad para la represión, cuando modificó el Código Penal y eximió de responsabilidad penal a las fuerzas armadas y policiales, además de criminalizar la labor de las ONG internacionales que apoyaban a sectores sociales en sus reivindicaciones.

En diciembre de 2010, salió a la luz la nueva hornada de filtraciones de Wikileaks, un enorme número de cables diplomáticos de Estados Unidos. Entre el material sustraído al Departamento de Estado había documentos referentes a Perú y a García, y allí se revelaban cosas como que la Administración aprista había solicitado al Comando Sur de Estados Unidos ayuda de inteligencia y material para aniquilar a senderistas y evitar que sus desmanes criminales fueran a más.

Durante su sinuosa carrera, que se inició “enfrentándose” al imperialismo, no tuvo empacho en apoyarse y apoyar a la derecha más retrógrada. Desde su privilegiada posición de cualificado representante del más aberrante populismo latinoamericano, no tuvo reparos en apoyar a Fujimori para derrotar a Mario Vargas LLosa. Apoyó públicamente a los militares que participaron en las ejecuciones extrajudiciales contra militantes del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) durante la toma de la embajada de Japón en Lima. Respaldó al presidente Uribe en el tema de las bases militares estadounidenses en Colombia.

En las presidenciales del 2016 postuló en una lista junto a Lourdes Flores, la lideresa del socialcristianismo que tanto le combatió cuando él en los ochentas estatizó bancos privados. Sin embargo, en esta oportunidad apenas bordeó el 5%, con lo cual su partido casi pierde su inscripción legal pero él quedó muerto como esperanza electoral.

Acusado de recibir coimas (sobornos) de la constructora brasileña Odebrecht, en la construcción del metro de Lima, quiso eludir la acción de la justicia pidiendo asilo, en noviembre del pasado año, en la embajada de Uruguay. Asilo que se le negó.

Nunca sabremos las razones de su suicidio pero puede que un hecho de su vida haya influido en su decisión de no ir a la cárcel. La dictadura de Manuel Odría (1948-1956) encarceló a su padre, Carlos García Ronceros “El mudo”, porque no hablaba con nadie en prisión, responsable de organización del partido en esas fechas. Cuando el pequeño Alan tenía cinco años pudo conocer personalmente a su padre. Según Renato Cisneros, “prefirió eludir la justicia y buscar la canonización política de sus huestes antes que regalarle a sus adversarios la inolvidable postal de su encarcelamiento”.

Lo que si es cierto es que fue fiel a su canción favorita: “hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley”.

Fuente: https://poderpopular.info/2019/04/1...

Categorías: Tortuga Antimilitar

La empresa bélica semiestatal Indra acusada de desviar 600.000 euros públicos al PP con empresas pantalla

Tortuga Antimilitar - 21 April, 2019 - 00:00

La UCO concluye que Indra desvió 600.000 euros públicos al PP con empresas pantalla

Beatriz Parera

La presunta trama corrupta que lideraba Ignacio González y que se investiga en la operación Lezo tiene una importante derivada que salpica a la multinacional tecnológica española Indra. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha concluido de forma preliminar que la compañía tuvo un papel decisivo en la financiación ilegal del Partido Popular de Madrid, facilitando la entrada de más de 600.000 euros en su caja B a través de una compleja red de empresas instrumentales. La mecánica habría funcionado al menos entre 2011 y 2013, con Javier Monzón aún al frente de Indra (dejó la presidencia en enero de 2015), y supuestamente se alimentó con fondos que salieron del erario público mediante adjudicaciones infladas.

Los agentes sitúan el origen de esta enésima red de dinero opaco del PP en el ente público ICM (Agencia de Informática y Comunicaciones de la Comunidad de Madrid), responsable de implantar y mantener los sistemas tecnológicos que utiliza la Administración regional. Para cumplir con esa función, ICM subcontrató a Indra trabajos por valor de 16,1 millones de euros en 2011, de 13,2 millones en 2012 y, por último, de 15 millones en 2013. Sin embargo, los pinchazos telefónicos, los datos recabados durante la instrucción del caso Púnica —donde también se investiga la caja B del PP de Madrid— y la declaración de un antiguo directivo de ICM, Silvano Corujo, alertaron a la UCO de que el valor real de esos servicios era muy inferior al pagado por el Ejecutivo madrileño. La diferencia habría terminado en Génova.

La reconstrucción de las relaciones comerciales de Indra con empresas proveedoras del PP ha confirmado esas sospechas, según recoge un informe de la Guardia Civil del pasado 10 de abril al que ha tenido acceso este diario. El dinero público de ICM se transfirió a Indra a través de las adjudicaciones y, posteriormente, esta compañía participada por el Estado contrató una supuesta firma de formación, Formaselect, que actuó como simple tapadera.

En 2012, por ejemplo, Indra pagó servicios a la sociedad por importe de 566.497 euros. La cifra constituye el 99,4% de todo lo que facturó en ese ejercicio Formaselect, una mercantil propiedad del empresario Óscar Sánchez Moyano, también investigado. En 2013, Indra se prestó a realizar la misma operación. Del dinero en contratos que le adjudicó ICM ese año, al menos 121.000 euros volvieron a salir rumbo a Formaselect, el 90,1% de lo que ingresó esa firma en ese otro ejercicio. No hay ningún dato que avale que Indra recibió algún tipo de prestación a cambio de esos pagos. De hecho, ni siquiera consta que Formaselect haya tenido nunca algún empleado.

Los investigadores precisan que esa empresa instrumental se integraba en un grupo mercantil controlado por Sánchez Moyano que prestó servicios al PP de Madrid en las autonómicas de 2011. Una de las mercantiles de ese 'holding', Troyano Marketing y Diseño SL, por ejemplo, facturó en esa campaña 200.069 euros a los populares madrileños. En 2012, sin embargo, fue el PP nacional el que contrató a otra empresa de ese grupo. En concreto, según las pesquisas de la UCO, Génova abonó 10.043 euros en supuestos servicios de funcionamiento ordinario a Braveheart SL, propiedad igualmente de Sánchez Moyano. Los investigadores apuntan que el dinero abonado por Indra a Formaselect pudo servir para cubrir trabajos realizados al PP por ese mismo grupo que nunca fueron declarados por la formación.

La trama era aún más compleja. En la mayoría de ocasiones, el dinero de Indra no fue directamente a Génova a través del 'holding' de Sánchez Moyano, sino que intervino un segundo empresario para dificultar el rastreo de estas operaciones. Se trata de Juan Miguel 'Juancho' Madoz Medina, dueño de la agencia de publicidad Swat SL y otras mercantiles del sector como Pamaz Imagen SL, Strat Map SL y The Cell Core SL. La UCO resume la operativa en dos esquemas incorporados al sumario. En el año 2012, de los 13,2 millones que pagó ICM a Indra, 566.497 euros salieron luego hacia Formaselect y, automáticamente, una cifra casi idéntica, 562.400 euros, se movió de nuevo a Swat SL y el resto de empresas del grupo. En el segundo esquema, correspondiente a 2013, los investigadores reflejan que de los 15 millones abonados por ICM a Indra, la cotizada movió 121.000 euros al grupo de Sánchez Moyano que, nuevamente, movió esa misma cantidad al grupo de Juancho Madoz.

Las empresas de este último figuran como proveedoras del PP nacional. En 2011, Génova pagó a Swat SL un total de 21.140 euros. En 2012, la cifra aumentó a 95.530 euros. Y, finalmente, en 2013 abonó otros 21.780 euros. Los expertos en delitos económicos de la Guardia Civil sostienen que, en realidad, el valor de los trabajos realizados por ese grupo para el PP también era mucho mayor y que la diferencia se saldó con el dinero que llegó a esas mismas empresas a través de Indra. En total, la compañía del Ibex 35 habría contribuido a que proveedores de los populares recibieran de forma presuntamente irregular 687.497 euros que salieron de ICM, es decir, de los presupuestos madrileños.

La UCO atribuye a Ignacio González un papel clave en esta trama. Considera que fue el expresidente madrileño el que ordenó en 2012 al entonces consejero delegado de ICM, José Martínez Nicolás, que adjudicara a Indra contratos inflados para poder saldar las deudas que había contraído el PP de Madrid en las elecciones autonómicas de 2011. El propio Martínez Nicolás, imputado ya en Púnica por otro presunto desvío de fondos de ICM, también está investigado en Lezo. Además, el informe implica al ex director general de Estrategia de Indra Santiago Roura y al director de Procesos Electorales de la misma compañía, Jesús Gil Ortega, entre otros.

Fuente: https://www.elconfidencial.com/espa...

Categorías: Tortuga Antimilitar

La Universitat de València firma un convenio de colaboración con Defensa

Tortuga Antimilitar - 20 April, 2019 - 00:00

e.d.|valència

La rectora de la Universitat de València, Mavi Mestre, ha firmado hoy en el Convento de Santo Domingo, sede del Cuartel General de Alta Disponibilidad (Cgtad), un convenio entre la Universidad y el Ministerio de Defensa en presencia del teniente general Francisco José Gan Pampols y del Delegado de Defensa en la Comunitat Valenciana, Rafael Morenza Tato.

El convenio se suscribe con la finalidad de intercambiar conocimientos y experiencias que mejoren la formación del personal de ambos organismos y que contribuyan a desarrollar sus respectivos cometidos. La colaboración permitirá la realización de proyectos de investigación o programas de formación conjuntos.

Para materializar los objetivos de este convenio se favorecerá la suscripción de convenios específicos para la organización conjunta de, entre otros, cursos de postgrado, conferencias, seminarios, publicaciones, asesoramiento científico y técnico, formación de personal docente e investigador, realización conjunta de proyectos académicos relacionados con la paz, la seguridad, la cooperación y la defensa, intercambio de alumnos en prácticas, uso común de instalaciones y cualquier otra iniciativa que pudiera considerarse de interés mutuo.

Levante

Categorías: Tortuga Antimilitar

El ascenso de China a potencia mundial

Tortuga Antimilitar - 20 April, 2019 - 00:00

Ashley Smith

El rápido ascenso de China como nuevo centro de acumulación de capital le ha llevado a entrar en conflicto creciente con EE UU. Ashley Smith, de International Socialist Review, ha entrevistado al activista y estudioso Au Loong Yu sobre la naturaleza de la transformación de China en una nueva potencia imperial y su impacto en el sistema mundial.

Uno de los fenómenos más importantes ocurridos en el sistema mundial en las últimas décadas ha sido el ascenso de China como nueva potencia global. ¿Cómo ha sucedido esto?

El ascenso de China es el resultado de una combinación de factores desde que optó por producir dentro del capitalismo mundial en los años ochenta. En primer lugar, en contraste con el bloque soviético, China encontró una manera de sacar provecho –en un irónico giro de la historia– de su legado colonial. Gran Bretaña controlaba Hong Kong hasta 1997, Portugal controlaba Macao hasta 1999 y EE UU sigue usando a Taiwán como protectorado.

Estas colonias y protectorados conectaron a China con la economía mundial incluso antes de su pleno ingreso en el sistema mundial. En la era de Mao, Hong Kong proporcionaba aproximadamente un tercio de las divisas extranjeras de China. Sin Hong Kong, China no habría podido importar tanta tecnología. Después del final de la guerra fría, durante el gobierno de Deng Xiaoping, Hong Kong fue muy importante para la modernización de China. Deng utilizó Hong Kong para obtener aún más acceso a divisas extranjeras a fin de importar todo tipo de cosas, incluida la alta tecnología, y aprovechar su mano de obra cualificada, como los profesionales de la gestión empresarial.

China utilizó Macao por primera vez como un lugar ideal para el contrabando de mercancías hacia China continental, aprovechando la notoria relación laxa de la isla con la legalidad. Y luego China usó la Casino City como una plataforma ideal para la importación y exportación de capitales. Taiwán fue muy importante no solo en términos de inversiones de capital, sino que lo más importante a largo plazo fue su transferencia de tecnología, en primer lugar en la industria de semiconductores. Los inversionistas de Hong Kong y Taiwán también fueron una de las razones fundamentales del rápido crecimiento de las provincias chinas de Jiangsu, Fujian y Guangdong.

En segundo lugar, China poseía lo que el revolucionario ruso León Trotsky llamó el “privilegio del atraso histórico”. El Partido Comunista de Mao se aprovechó del pasado precapitalista del país. Heredó un Estado absolutista fuerte que él actualizaría y usaría para su proyecto de desarrollo económico nacional. También se aprovechó de un campesinado precapitalista atomizado, que se había acostumbrado al absolutismo durante dos mil años, para exprimir su trabajo en aras a la llamada acumulación primitiva desde 1949 hasta la década de 1970.

Más tarde, a partir de la década de 1980, el Estado chino reclutó esta fuerza de trabajo del campo y la trasladó a las grandes ciudades para trabajar como mano de obra barata en las zonas de producción para la exportación. Hicieron que casi 300 millones de migrantes rurales trabajaran como esclavos en fábricas en pésimas condiciones. Por lo tanto, el atraso del Estado absolutista de China y las relaciones de clase ofrecieron a la clase dirigente china ventajas para desarrollar tanto el capitalismo estatal como el privado.

El atraso de China también le permitió saltar etapas de desarrollo al reemplazar los medios y métodos de desarrollo arcaicos por otros capitalistas más avanzados. Un buen ejemplo de esto es la adopción por parte de China de alta tecnología en las telecomunicaciones. En lugar de seguir cada paso de las sociedades capitalistas más avanzadas, comenzando primero con el uso de líneas telefónicas para la comunicación en línea, instaló cables de fibra óptica en todo el país casi de una tacada.

La dirección china estaba muy interesada en modernizar su economía. Por un lado, por razones defensivas, quería asegurarse de que el país no fuera invadido y colonizado como lo había sido cien años antes. Por otro lado, por razones ofensivas, el Partido Comunista quiere recuperar su condición de gran potencia, reanudando su llamada dinastía celestial. A resultas de todos estos factores, China ha logrado una modernización capitalista que en otros países llevó todo un siglo.

China es ahora la segunda economía más grande del mundo. Pero es un proceso contradictorio: por un lado, muchas multinacionales son responsables de su crecimiento, ya sea directamente o a través de la subcontratación de empresas taiwanesas y chinas, y por otro, China está desarrollando rápidamente sus propias industrias como campeonas nacionales en el sector estatal y privado. ¿Cuáles son sus fortalezas y debilidades?

En mi libro China's Rise (El ascenso de China) sostengo que China tiene dos dimensiones de desarrollo capitalista. Uno es lo que llamo acumulación dependiente. El capital extranjero avanzado ha invertido enormes sumas de dinero en los últimos treinta años, inicialmente en industrias que requieren mucha mano de obra y, más recientemente, en industrias intensivas en capital. Esto impulsó el desarrollo de China, pero la mantuvo en la parte inferior de la cadena de valor global, incluso en alta tecnología, como la fábrica del mundo. El capital chino recauda la parte más pequeña del beneficio, la mayor parte del cual se va a EE UU, Europa, Japón y otras potencias capitalistas avanzadas y sus multinacionales. El mejor ejemplo de esto es el teléfono móvil de Apple. China simplemente ensambla todos los componentes, que en su mayoría se diseñan y fabrican fuera del país.

Pero hay una segunda dimensión, la acumulación autónoma. Desde el principio, el Estado ha dirigido muy conscientemente la economía, financiando la investigación y desarrollo y manteniendo un control indirecto sobre el sector privado, que ahora representa más del 50 % del PIB. En las cúpulas dirigentes de la economía, el Estado mantiene el control a través de empresas estatales. Y recurre sistemáticamente a la ingeniería inversa para copiar la tecnología occidental a fin de desarrollar sus propias industrias.

China tiene otras ventajas que otros países no tienen; es enorme, no solo por la extensión de su territorio, sino también por su población. Desde la década de 1990, ha podido practicar la división del trabajo en tres partes del país. Guangdong tiene una zona de producción para la exportación, intensiva en mano de obra. El delta de Zhejiang también está orientado a la exportación, pero es mucho más intensivo en capital. Alrededor de Pekín se ha desarrollado una industria de alta tecnología, comunicaciones y aeronáutica. Esta diversificación forma parte de la estrategia consciente del Estado para desarrollarse como potencia económica.

Al mismo tiempo, China también tiene sus puntos débiles. Si nos fijamos en su PIB, es la segunda economía más grande del mundo. Pero si se mide el PIB per cápita, sigue siendo un país de renta media. Incluso vemos debilidades en sectores en los que está alcanzando a las potencias capitalistas avanzadas. Por ejemplo, el teléfono móvil Huawei, que ahora es una marca mundial, no lo desarrollaron únicamente los propios científicos chinos, sino, sobre todo, 400 científicos japoneses contratados por la empresa. Esto demuestra que China dependía y sigue dependiendo en gran medida de los recursos humanos extranjeros para la investigación y desarrollo.

Otro ejemplo de debilidad se reveló cuando la empresa china de telecomunicaciones ZTE fue acusada por el gobierno de Trump de violar sus sanciones comerciales contra Irán y Corea del Norte. Trump impuso una prohibición comercial a la compañía, negándole el acceso a programas y componentes de alta tecnología diseñados en EE UU, amenazando a la compañía con el colapso de la noche a la mañana. Xi y Trump llegaron finalmente a un acuerdo para salvar la empresa, pero la crisis que sufrió ZTE demuestra que el desarrollo dependiente de China sigue siendo un problema real.

Este es el problema que China está tratando de superar. Pero incluso en alta tecnología, donde su intención es ponerse al día, su tecnología de semiconductores se halla dos o tres generaciones por detrás de la de EE UU. Está tratando de superar este retraso con un aumento espectacular de la inversión en investigación y desarrollo, pero si observamos detenidamente el gran número de patentes chinas, en su mayoría aún no corresponden a la alta tecnología, sino a otros sectores. Por lo tanto, China todavía sufre de debilidad tecnológica indígena. Donde está reduciendo distancias muy rápidamente es en inteligencia artificial, y esta es un área que a EE UU le preocupa mucho, no solo en términos de competencia económica, sino también militar, donde la inteligencia artificial desempeña un papel cada vez más central.

Encima de estas debilidades económicas, China tiene puntos débiles políticos. China no tiene un sistema de gobierno que garantice la sucesión pacífica del poder de un gobernante a otro. Deng Xiaoping había establecido un sistema de limitación de mandatos de la dirección colectiva que comenzó a resolver este problema sucesorio. Xi ha abolido este sistema y ha restablecido la regla de la autocracia sin limitación de mandatos. Esto podría dar pie a más luchas entre facciones por la sucesión, desestabilizando el régimen y comprometiendo potencialmente su ascenso económico.

Xi ha cambiado radicalmente de estrategia de China dentro del sistema mundial, prescindiendo del enfoque prudente defendido por Deng Xiaoping y sus sucesores. ¿Por qué procede Xi de esta manera y cuál es su programa para afirmar a China como gran potencia?

Lo primero que hay que entender es la tensión existente en el seno del Partido Comunista Chino (PCC) en torno a su proyecto en el mundo. El PCC es una gran contradicción. Por un lado, es una fuerza favorable a la modernización económica. Por otro lado, ha heredado un componente muy fuerte de la cultura política premoderna. Esto ha sentado las bases de los conflictos entre camarillas dentro del régimen.

A principios de la década de 1990 hubo un debate en la cúpula de la burocracia sobre qué camarilla de gobernantes debería tener el poder. Una de ellas es la que llaman los de sangre azul, los hijos de los burócratas que gobernaron el Estado después de 1949: la segunda generación roja de burócratas. Son fundamentalmente reaccionarios. Desde que Xi llegó al poder, la prensa habla del regreso a “nuestra sangre”, lo que significa que la sangre de la antigua dirección se ha reencarnado en la segunda generación.

La otra camarilla es la de los nuevos mandarines. Sus padres y madres no fueron dirigentes revolucionarios. Eran intelectuales o personas que culminaron una buena educación y que ascendieron en la jerarquía. Por lo general, su ascenso pasa a través de la Liga de Jóvenes Comunistas. No es casual que el liderazgo del partido de Xi haya humillado repetida y públicamente a la Liga en los últimos años. El conflicto entre los nobles de sangre azul y los mandarines es una nueva versión de un viejo patrón; estas dos camarillas han estado en tensión durante dos mil años de absolutismo y gobierno burocrático.

Entre los mandarines hay algunos que provienen de orígenes más humildes –como Wen Jiabao, que gobernó China de 2003 a 2013– y que son un poco más liberales. Al final de su mandato, Wen dijo que China debería aprender de la democracia representativa de Occidente, argumentando que ideas occidentales como los derechos humanos encerraban algún tipo de universalidad. Por supuesto, esto tenía sobre todo un carácter retórico, pero es muy diferente de Xi, que trata la democracia y los llamados valores occidentales con desprecio. Acabó ganando en esta lucha contra los mandarines, consolidó su poder y ahora promete que los nobles de sangre azul gobernarán para siempre. Su programa es fortalecer la naturaleza autocrática del Estado en el país, convertir China en una gran potencia en el extranjero y afirmar su poder en el mundo, a veces desafiando a EE UU.

Sin embargo, después de la crisis de ZTE, Xi llevó a cabo cierta retirada táctica porque esa crisis expuso las debilidades persistentes de China y el peligro de presentarse demasiado pronto como una gran potencia. De hecho, hubo un alud de críticas a uno de los asesores de Xi, un economista llamado Hu Angang, que había argumentado que China ya era un rival económico y militar de EE UU y que, por lo tanto, podía desafiar a Washington por el liderazgo en el mundo. ZTE demostró que simplemente no es cierto que China esté al mismo nivel que EE UU. Desde entonces, muchos liberales salieron a criticar a Hu. A otro erudito liberal conocido, Zhang Weiying, cuyos escritos fueron vetados el año pasado, se le permitió publicar oficialmente su discurso en línea.

Por entonces ya había un encendido debate entre los expertos en diplomacia. Los partidarios de la línea dura abogaban por una posición más dura en relación con EE UU. Los liberales, sin embargo, argumentaron que el orden internacional es un templo y que mientras pueda acomodar el ascenso de China, Pekín debería ayudar a construir este templo en lugar de demolerlo y construir uno nuevo. Esta ala diplomática fue marginada cuando Xi optó por apoyar la línea dura, pero recientemente vuelve a escucharse su voz. Desde el conflicto en torno a ZTE y la guerra comercial, Xi ha hecho algunos ajustes tácticos y se ha distanciado un poco de su anterior declaración descarada sobre la condición de gran potencia de China.

¿Hasta qué punto se trata de una retirada temporal? Asimismo, ¿cómo encajan los proyectos China 2025 y Nueva Ruta de la Seda en la perspectiva a más largo plazo de Xi de alcanzar la condición de gran potencia?

Permíteme decir claramente que Xi es un sangre azul reaccionario. Él y el resto de su camarilla están decididos a restaurar la hegemonía del pasado imperial de China y reconstruir la llamada dinastía celestial. El Estado de Xi, la academia china y los medios de comunicación han producido una gran cantidad de ensayos, disertaciones y artículos que glorifican este pasado imperial para justificar su proyecto de convertirse en una gran potencia. No renunciarán fácilmente a su estrategia a largo plazo.

La camarilla de Xi también es consciente de que, antes de que China pueda alcanzar su ambición imperial, tiene que eliminar su legado colonial, es decir, apoderarse de Taiwán y cumplir primero la tarea histórica del PCC de la unificación nacional. Pero esto le enfrentará necesariamente a EE UU, tarde o temprano. Por lo tanto, el problema de Taiwán contiene al mismo tiempo la dimensión de autodefensa de China (incluso EE UU reconoce que Taiwán es parte de China) y una rivalidad interimperialista. Para unificarse con Taiwán, por no hablar de una ambición global, Pekín tiene que superar primero las debilidades persistentes de China, especialmente en su tecnología, su economía y su falta de aliados internacionales.

Ahí es donde entran en juego los proyectos China 2025 y Nueva Ruta de la Seda. A través de China 2025 pretenden desarrollar su capacidad tecnológica independiente y ascender en la cadena de valor global. Quieren usar la Nueva Ruta de la Seda para construir infraestructuras en toda Eurasia en línea con los intereses chinos. Al mismo tiempo, debemos dejar claro que la Nueva Ruta de la Seda también es un síntoma de los problemas de sobreproducción y sobrecapacidad de China. Están utilizándola para absorber todo este excedente de capacidad. Pero de todos modos, ambos proyectos son centrales en el proyecto imperialista chino.

Ha habido un gran debate en la izquierda internacional sobre cómo entender el ascenso de China. Algunos han argumentado que es un modelo y un aliado para el desarrollo del tercer mundo. Otros ven a China como un Estado subordinado dentro de un imperio informal estadounidense que gobierna el capitalismo neoliberal mundial. Otros lo ven como un poder imperial en ascenso. ¿Cuál es tu punto de vista?

China no puede ser un modelo para los países en desarrollo. Su ascenso es el resultado de factores muy singulares que he mencionado antes y que otros países del tercer mundo no poseen. No creo que sea incorrecto decir que China forma parte del neoliberalismo mundial, especialmente cuando vemos que da un paso al frente y dice que está dispuesta a reemplazar a EE UU como guardiana de la globalización del libre comercio.

Pero decir que China forma parte del capitalismo neoliberal no refleja el cuadro completo. China es una potencia singular de capitalismo de Estado y expansionista que no está dispuesta a ser un socio de segunda clase de EE UU. Forma parte, por lo tanto, del neoliberalismo global y es también una potencia capitalista de Estado que ocupa un lugar propio. Esta combinación peculiar significa que se beneficia del orden neoliberal y al mismo tiempo representa un desafío para él y para el Estado norteamericano que lo supervisa.

Irónicamente, el capital occidental es responsable de esta situación. Sus Estados y sus capitales entendieron demasiado tarde el desafío que suponía China. Afluyeron masivamente para invertir en el sector privado o en empresas conjuntas con las empresas estatales chinas. Pero no se dieron cuenta del todo de que el Estado chino siempre está detrás de empresas aparentemente privadas. En China, incluso si una empresa es realmente privada, debe rendirse a las exigencias que le impone el Estado.

El Estado chino ha utilizado esta inversión privada para desarrollar su propia capacidad estatal y privada y comenzar a desafiar al capital estadounidense, japonés y europeo. Por lo tanto, es ingenuo acusar al Estado chino y al capital privado de robar propiedad intelectual. Eso es lo que planeaban hacer desde el principio. De este modo, los Estados capitalistas avanzados y las empresas multinacionales facilitaron la aparición de China como una potencia imperial en ascenso. Su peculiar naturaleza capitalista de Estado hace que sea particularmente agresiva y trate de reducir distancias y desafiar a las potencias que invirtieron en ella.

En EE UU, ambos partidos capitalistas están cada vez más de acuerdo en que China es una amenaza para el poder imperial estadounidense. Y tanto EE UU como China están agitando el nacionalismo contra el adversario. ¿Cómo caracterizarías la rivalidad entre EE UU y China?

Hace algunos años, muchos comentaristas dijeron que había un debate entre dos bandos sobre si colaborar con China o enfrentarse a ella. Lo llamaron una lucha entre “acariciadores de pandas contra cazadores de dragones”. Hoy, los cazadores de dragones ocupan el sillón del piloto de la diplomacia estadounidense. Es cierto que existe un consenso creciente entre Demócratas y Republicanos en contra de China. Incluso destacados liberales estadounidenses atacan a China en estos días. Pero antes que nada, muchos de estos políticos liberales tienen la culpa de que se haya llegado a esta situación. Recuerda que después de la masacre de Tiananmen en 1989, políticos liberales como Bill Clinton en EE UU y Tony Blair en Gran Bretaña perdonaron al Partido Comunista Chino, restablecieron las relaciones comerciales y alentaron inversiones masivas en el país.

Por supuesto, se trataba de llenar los libros de contabilidad de las multinacionales occidentales, que obtuvieron grandes beneficios gracias a la explotación de la mano de obra barata en las fábricas chinas. Pero también creyeron de veras, aunque ingenuamente, que una mayor inversión llevaría a China a aceptar la condición de Estado subordinado dentro del capitalismo neoliberal mundial, y que se democratizaría a imagen de Occidente. Esta estrategia ha fracasado, permitiendo el ascenso de China como rival.

Los dos bandos de acariciadores de pandas y cazadores de dragones también cuentan con sus teóricos en la academia. Hay tres escuelas principales en el ámbitgo de la política exterior. Además, las tres escuelas tienen sus propios acariciadores de pandas y cazadores de dragones, que también podrían llamarse optimistas y pesimistas. Dentro del campo optimista, diferentes escuelas argumentan diferentes perspectivas. Mientras que los internacionalistas liberales pensaban que el comercio democratizaría a China, en cambio, los realistas creían que por mucho que China tuviera sus propias ambiciones estatales para desafiar a EE UU, todavía era demasiado débil para hacerlo. La tercera escuela es el constructivismo social; creen que las relaciones internacionales son el resultado de ideas y valores y de la interacción social, y al igual que los liberales, opinan que la participación económica y social transformaría a China.

En el pasado, la mayoría de la clase política estadounidense profesaba la visión de los liberales optimistas. Los liberales estaban cegados por su creencia de que el comercio podría convertir a China en un país democrático. El ascenso de China ha hecho que todas las visiones optimistas entraran en crisis debido a que sus predicciones han resultado ser erróneas. China se ha convertido en una potencia creciente que ha comenzado a reducir distancias y desafiar a EE UU.

Ahora es el bando pesimista de estas tres escuelas el que está ganando terreno. Los liberales pesimistas creen ahora que el nacionalismo chino es mucho más fuerte que la influencia positiva del comercio y la inversión. Los realistas pesimistas creen que China se está fortaleciendo rápidamente y que nunca aceptará un compromiso con respecto a Taiwán. Los constructivistas sociales pesimistas creen que China es inflexible con sus propios valores y se negará a cambiar.

Sin embargo, si bien la escuela pesimista ha demostrado que tenía razón, también adolece de una gran debilidad: asume que la hegemonía de EE UU está justificada y es correcta, no se da cuenta del hecho de que EE UU es en realidad cómplice del gobierno autoritario de China y su régimen de explotación y, por supuesto, nunca analiza cómo la colaboración y rivalidad entre EE UU y China ocurren dentro de una forma profundamente contradictoria y volátil del capitalismo mundial y, en relación con esto, dentro de todo un conjunto de relaciones de clase globales. Esto no debería sorprendernos; los pesimistas son ideólogos de la clase dominante estadounidense y su imperialismo.

China está siguiendo una trayectoria imperialista. Estoy en contra de la dictadura del PCC, de su aspiración a convertirse en una gran potencia y sus demandas en el mar del Sur de China. Pero no creo que sea correcto pensar que China y EE UU se hallan en el mismo plano. China es un caso especial en este momento; su ascenso tiene dos caras. Una es lo que tienen en común ambos países: son capitalistas e imperialistas.

La otra cara es que China es el primer país imperialista que previamente había sido un país semicolonial. Eso es muy diferente de EE UU o cualquier otro país imperialista. Conviene tener esto en cuenta en nuestro análisis para comprender cómo funciona China en el mundo. Para China siempre existen dos niveles de cuestiones. Uno de ellos es la legítima defensa de un antiguo país colonial según el Derecho internacional. No debemos olvidar que en los años noventa unos aviones de combate estadounidenses sobrevolaron la frontera meridional del país y se estrellaron contra un avión chino, matando a su piloto. Este tipo de sucesos recuerdan lógicamente a los chinos su doloroso pasado colonial.

Hasta hace poco, el Reino Unido controlaba Hong Kong, y el capital internacional todavía ejerce una enorme influencia allí. Recientemente salió a la luz un ejemplo de la influencia imperialista occidental: un informe reveló que justo antes de que el Reino Unido se retirara de Hong Kong, disolvieron su policía secreta y reasignaron a sus miembros a la Comisión Independiente contra la Corrupción (ICAC). La ICAC goza de gran popularidad aquí, ya que hace de Hong Kong un lugar menos corrupto. Pero es el jefe del gobierno de Hong Kong, anteriormente nombrado desde Londres y ahora elegido desde Pekín, quien nombra al comisionado, mientras que la gente no tiene absolutamente ninguna influencia sobre él.

Pekín estaba muy preocupada de que la ICAC también pudiera servir para disciplinar al Estado chino y sus capitales. Por ejemplo, en 2005 el ICAC procesó a Liu Jinbao, el jefe del Banco de China en Hong Kong. Parece que Beijing está tratando de tomar el control de la ICAC, pero esta lucha de poder no trasciende al público. Por supuesto, deberíamos estar contentos de que la ICAC persiga a personas como Liu Jinbao, pero también debemos reconocer que el imperialismo occidental puede utilizarlo para implementar sus planes. Al mismo tiempo, la consolidación del control de Pekín beneficiará al Estado y a los capitalistas chinos, pero no servirá a los intereses de las masas trabajadoras chinas.

Existen otros remanentes del pasado colonial. EE UU básicamente mantiene a Taiwán como un protectorado. Por supuesto, deberíamos oponernos a la amenaza de China de invadir Taiwán; debemos defender el derecho de autodeterminación de Taiwán. Pero también debemos ver que EE UU usará Taiwán como herramienta para promover sus intereses. Esta es la desventaja del legado colonial que hace que el PCC se comporte a la defensiva ante el imperialismo estadounidense.

China es un país imperialista emergente, pero tiene debilidades fundamentales. Diría que el PCC tiene que superar obstáculos fundamentales antes de que China pueda convertirse en un país imperialista estable y sostenible. Es muy importante ver no solo los puntos en común entre EE UU y China como países imperialistas, sino también las particularidades de esta última.

Está claro que para los socialistas estadounidenses, nuestro principal deber es oponernos al imperialismo de EE UU y construir solidaridad con los trabajadores chinos. Eso significa que debemos oponernos a la implacable represión del Estado chino, no solo contra la derecha, sino también contra los progresistas e incluso el movimiento obrero. No debemos caer en la trampa campista de dar apoyo político al régimen chino, sino a los trabajadores del país. ¿Cómo contemplas esta situación?

Debemos combatir la mentira utilizada por la derecha estadounidense de que los trabajadores chinos han robado los puestos de trabajo a los trabajadores de EE UU. Esto no es verdad. Las personas que realmente tienen el poder de decidir no son los trabajadores chinos, sino los capitalistas estadounidenses, como Apple, que hace que sus teléfonos se ensamblen en China. Los trabajadores chinos no tienen absolutamente nada que decir sobre tales decisiones. En realidad, son víctimas, no personas a las que se deba culpar por la pérdida de empleos en EE UU.

Y como ya he dicho, Clinton, no los gobernantes ni los trabajadores chinos, fue el culpable de la exportación de esos puestos de trabajo. Fue el gobierno de Clinton el que colaboró con el régimen asesino de China después de los sucesos de la plaza de Tiananmen para permitir que las grandes empresas estadounidenses invirtieran en China a escala masiva. Y cuando se perdieron los empleos en EE UU, los que surgieron en China en realidad no eran en absoluto el mismo tipo de empleos. Los puestos de trabajo estadounidenses que se perdieron en el sector del automóvil y el acero estaban sindicados y tenían buenos salarios y prestaciones, mientras que los creados en China no son más que trabajos duros y mal pagados. Independientemente de sus conflictos actuales, los principales líderes de EE UU y China, no los trabajadores de ninguno de los dos países, pusieron en práctica el miserable orden mundial neoliberal.

Una cosa que hemos hecho aquí en EE UU es ayudar a organizar visitas a los trabajadores chinos en huelga para que podamos construir solidaridad entre los trabajadores estadounidenses y chinos. ¿Hay otras ideas e iniciativas que podamos tomar? Existe un peligro real de que el nacionalismo sirva en ambos países para enfrentar a los trabajadores de uno y otro país. Parece que evitar esto es muy importante. ¿Qué piensas?

Es importante que la izquierda en el resto del mundo reconozca que el capitalismo chino tiene un legado colonial que todavía existe en la actualidad. Entonces, cuando analizamos las relaciones entre China y EE UU, debemos distinguir aquellas partes legítimas del patriotismo de las que agita el PCC. Hay un elemento de patriotismo de sentido común entre la gente que es fruto del último siglo de intervención imperial por parte de Japón, las potencias europeas y EE UU.

Esto no significa que nos acomodemos a este patriotismo, sino que debemos distinguirlo del nacionalismo reaccionario del PCC. Y, sin duda, Xi está tratando de alentar el nacionalismo en apoyo de sus aspiraciones de gran potencia, al igual que los gobernantes estadounidenses están haciendo lo mismo para cultivar el apoyo popular al objetivo de su régimen de contener a China.

Entre la gente corriente, el nacionalismo ha estado declinando en lugar de aumentar, porque la gente desprecia al PCC, y son más quienes ahora no confían en su nacionalismo y odian su gobierno autocrático. Un ejemplo divertido de esto es un reciente sondeo de opinión que preguntó si la gente apoyaría a China en una guerra con EE UU. La respuesta de los internautas en línea fue muy interesante. Uno de ellos dijo: “Sí, apoyo la guerra de China contra EE UU, pero primero apoyamos que se envíe a luchar a los miembros del Buró Político, luego a los del Comité Central y después a todo el PCC. Y cuando ganen o pierdan, al menos seremos libres.” Los censores, por supuesto, eliminaron inmediatamente estos comentarios, pero es una indicación de la profunda insatisfacción con el régimen.

Eso significa que existe una base entre los trabajadores chinos para construir la solidaridad internacional con los trabajadores estadounidenses. Pero eso requiere que los trabajadores estadounidenses se opongan al imperialismo de su propio gobierno. Solo esa posición creará confianza entre los trabajadores chinos.

Las amenazas del imperialismo estadounidense son reales y conocidas en China. La marina de EE UU acaba de enviar dos buques de guerra a través del Estrecho de Taiwán en una clara provocación a China. La izquierda estadounidense debe oponerse a este militarismo para que el pueblo chino entienda que os oponéis al proyecto imperialista de EE UU con respecto a Taiwán, aunque también se debe reconocer el derecho de Taiwán a comprar armas a EE UU. Si el pueblo chino percibe una sólida posición antiimperialista de la izquierda estadounidense, podrá comprender nuestros intereses internacionales comunes contra el imperialismo estadounidense y chino.

Febrero de 2019

https://isreview.org/issue/112/chin...

Traducción: viento sur

Tomado de: https://vientosur.info/spip.php?art...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Los mercenarios en tiempos del neoliberalismo y la globalización III

Tortuga Antimilitar - 19 April, 2019 - 00:05

España es un caso interesante porque ha habido presión y no ha faltado colaboración. Pasaba con la dictadura y pasa con la timocracia.

“La Embajada de Estados Unidos en Madrid ha desplegado en los últimos años importantes recursos para frenar o boicotear las causas judiciales abiertas en España contra políticos y militares estadounidenses presuntamente involucrados en casos de torturas en Guantánamo, crímenes de guerra en Irak o secuestros en los vuelos de la CIA. La legación diplomática estadounidense ha dejado constancia escrita de esa actividad en algunos de sus miles de documentos secretos, clasificados o reservados a los que ha tenido acceso EL PAÍS. El propio embajador entre los años 2005 y 2009, Eduardo Aguirre, nombrado por la Administración Bush, ha dirigido personalmente muchas de las presiones ejercidas sobre el Gobierno español o las autoridades judiciales españolas, pero de los informes secretos se desprende que EE UU contó con el apoyo de importantes contactos en España. Entre estos destacan los del fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, y varios fiscales de la Audiencia Nacional, especialmente su jefe, Javier Zaragoza.”

https://elpais.com/elpais/2010/11/3...

(Enlace para esta cita y la siguiente)

¡Atención! ¿Has leído fiscal general del Estado, fiscales de la Audiencia Nacional? Sí, pero aún hay más:

“En ambos casos los informes secretos muestran que la embajada contó con buena información sobre la marcha de las causas judiciales y con la colaboración de autoridades del Gobierno, así como del fiscal general del Estado y los fiscales Javier Zaragoza y Vicente González Mota. Para conseguirlo, el embajador y colaboradores suyos presionaron a ministros y responsables de Exteriores o Justicia, visitaron a altos cargos de la Audiencia Nacional en sus propios despachos, se reunieron con jueces y utilizaron las visitas de políticos estadounidenses a España para intentar que los procedimientos judiciales naufragaran.”

El periodista se refiere al asesinato de José Couso en 2003 en Bagdad -por el cañonazo de un tanque del ejército de Estados Unidos durante la guerra contra Iraq- y a los traslados de prisioneros hechos por aquel país en sus guerras en Oriente Medio hasta Guantánamo mediante vuelos secretos que hacían escala en España.

¡Un momento! ¿Has leído hacer naufragar la justicia española con la colaboración de autoridades del gobierno y altos funcionarios del Ministerio de Justicia?

¿Por qué? ¿A cambio de qué? ¿Fue una casualidad que ese número de personas tan señaladas se pusiera a trabajar para colaborar con ese crimen? ¿No habían jurado cumplir y hacer cumplir la Constitución?

Una Constitución en cuyo Preámbulo las primeras líneas dicen:

“La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de: (…) Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular. Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos (y sus) instituciones y colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra.”

https://www.boe.es/legislacion/docu...

Papel mojado, colaboración en un crimen disfrazado de razón de Estado, carreras profesionales construidas sobre la desgracia de muchos.

En todo caso es preciso tener presente en el asunto de los mercenarios que no es Blackwater por un lado, otras compañías similares por el suyo, los diferentes organismos de ‘seguridad' de los gobiernos que las contratan (sean de inteligencia, de guerra cibernética, de agentes especiales, comandos, etc.) por su parte, el gobierno de Estados Unidos por otra parte y -en este caso concreto- España pillada en el lío sin comerlo ni beberlo.

Esta división es inexistente en la realidad. No tengo ni idea de cómo en un juicio –si es que algún día se lleva a cabo- habrían de proceder los jueces, pero no tengo duda de que debería ser un proceso a una enorme organización criminal internacional destinada al control global, que tiene sus propias características por razón de su naturaleza:

que es difusa pero que obra y hace su efecto;

cuyas estructuras varían sus relaciones entre sí en función de sus objetivos y de las circunstancias;

con relaciones variables entre sus miembros y en sus posiciones en aquélla;

que tiene unos medios vastos y objetivos de enorme magnitud.

Esto hace que sea diferente, superior a cualquier otra y verdaderamente única.

A una escala mucho menor hay organizaciones similares en ámbitos más reducidos.

Esto se observa, por ejemplo, en los delitos atribuidos por la Fiscalía Anticorrupción al Comisario (perenne aunque jubilado) José Manuel Villarejo, hoy encarcelado, mañana quién sabe: “organización criminal, cohecho, blanqueo, descubrimiento y revelación de secretos, extorsión y falsedad documental.”

https://www.elmundo.es/espana/2019/...

Cuando los medios publican algo de este Relox de Policías -no por nada le han condecorado cinco veces-, aparecen citados funcionarios policiales, banqueros, constructores, periodistas, agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), jueces, magistrados, fiscales, políticos, vividores, el líder del Colectivo de Funcionarios Públicos Manos Limpias, conocido popularmente como Manos Limpias, el rey emérito, una amante, una ministra… sólo falta Prince.

En la propia Unión Europa (UE) se observa un tipo similar de organización, en este caso más centrada en el ámbito económico, concretamente el empresarial, aunque desde luego sin olvidar que ni éste ni el político ni el de seguridad/militar se pueden desmembrar salvo para diseccionar mejor el papel de cada uno dentro de la organización.

El pasado día 3 de abril, el economista Santiago González Vallejo daba la voz de alarma sobre la actuación que está llevando a cabo la UE tras la pantalla “Agenda 2030”, fórmula, como todas las usadas por esas organizaciones, que vale tanto para un roto como para un descosido.

El Ministerio de Asuntos Exteriores español la presenta pomposamente así:

“Transformar Nuestro Mundo es el lema de la Agenda 2030, la nueva agenda internacional que desgrana los objetivos de la comunidad internacional en el periodo 2016-2030 para erradicar la pobreza y favorecer un desarrollo sostenible e igualitario.”

Inmediatamente resulta empalagoso: “La agenda 2030 gira entorno a cinco ejes centrales: PLANETA, PERSONAS, PROSPERIDAD, PAZ Y ALIANZAS, denominadas en inglés, las 5 P: Planet, People, Prosperity, Peace, Partnership .”

(negritas y mayúsculas en el original)

http://www.aecid.es/ES/Paginas/Sala...

No tienen empacho en publicar esto a pesar de que hace 20 años también lanzaron los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio: Erradicar la pobreza extrema y el hambre, Lograr la enseñanza primaria universal, Promover la igualdad entre los géneros, Reducir la mortalidad infantil, Mejorar la salud materna, Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades, Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente, Fomentar una asociación mundial para el desarrollo.

Santiago González denuncia que “la UE ha hecho un acuerdo de libre comercio con Japón y otro con Singapur. Ninguno ha suscrito las ocho convenciones fundamentales de trabajo de la Organización Internacional del Trabajo.”

www.ilo.org/

También que “la UE tiene soberanías fiscales rechazables, desde la patria de los fondos de inversión de Juncker –Luxemburgo–, hasta la del vicepresidente Timmermans –doble imposición– o la querida Irlanda de Apple.”

Añade que “no se promueve el trabajo decente, una economía baja en carbono, se potencia la competencia desleal y la desigualdad, se favorece a las multinacionales mientras se empobrece a pymes y trabajadores autónomos y por cuenta ajena.”

“Además la UE plantea excluir a los tribunales ordinarios de justicia por arbitrajes privados cuando se diriman demandas de multinacionales contra Estados”.
https://cincodias.elpais.com/cincod...

No voy a aumentar esta digresión, únicamente la he sacado a colación porque entiendo que refuerza la idea de organizaciones criminales, que están compuestas de una minoría de personas que tienen poder, dinero e información, que trabaja y conspira en el ámbito internacional para mejorar su posición de privilegio y en detrimento de lo que se conoce como el 90 o 99 ciento de la población mundial.

Como se aproximan las elecciones cabe recordar la antigua sentencia:

“los malvados difícilmente se corrigen y es infinito el número de los que no saben lo que les conviene”.

Fuente de la imagen de cabecera: https://www.google.com/imgres?imgur...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Inglaterra: Detienen a 300 activistas que se manifestaban contra el cambio climático

Tortuga Antimilitar - 19 April, 2019 - 00:00

Por Insurgente

En 48 horas más de 300 personas han sido arrestadas por las protestas. Incluso las autoridades señalaron que ya no hay espacio en las estaciones policiales y se han trasladado a algunos de los detenidos a las afueras de Londres.

Las y los activistas de la organización “Extinction Rebelion” planean mantener su protesta por lo menos dos semanas en Londres y otras ciudades en unos 33 países. Su lucha es declarar el “estado de emergencia climática y ecológica”, reducir las emisiones de CO2 a cero para el año 2025 y la creación de asambleas ciudadanas para tratar asuntos relacionados con el calentamiento global.

Con el objetivo de “cerrar Londres”, dos personas desplegaron una pancarta en la estación y subieron a la parte superior de un vagón, minutos después fueron detenidos por policías. Pero centenares de activistas mantienen por tercer día bloqueados el puente de Waterloo, la Plaza del Parlamento, el Arco Marble, Oxford Circus y Piccadilly Circus.

En un texto, que trascendió en la prensa local, los manifestantes señalaron: “hoy interrumpiremos una línea de tierra como parte de nuestra campaña de escalada para exigir que el gobierno actúe ahora sobre el clima y la emergencia ecológica”.

En 48 horas más de 300 personas han sido arrestadas por las protestas. Incluso las autoridades señalaron que ya no hay espacio en las estaciones policiales y se han trasladado a algunos de los detenidos a las afueras de Londres.

https://kaosenlared.net/video-ingla...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Matar en la guerra

Tortuga Antimilitar - 19 April, 2019 - 00:00

Categorías: Tortuga Antimilitar

Fedor Dostoievsky, "Crimen y Castigo"

Tortuga Antimilitar - 18 April, 2019 - 19:30

No sé por qué ha de ser más glorioso lanzar bombas sobre una ciudad sitiada, que asesinar a una persona a hachazos.

Categorías: Tortuga Antimilitar

Fedor Dostoievsky, "Crimen y Castigo"

Tortuga Antimilitar - 18 April, 2019 - 19:29

¿Qué significa la palabra crimen? Tengo la conciencia tranquila. Cierto que he cometido una transgresión; la ley ha sido violada y la sangre vertida; bueno, tomad mi cabeza..., ¡y basta! Pero, evidentemente, en el mismo caso se hallan gran número de bienhechores de la Humanidad, que no han heredado el poder, sino que se han apoderado de él, que habrían merecido ser enviados al suplicio desde sus primeros pasos. Sin embargo esos hombres alcanzaron su objeto y por ello han sido justificados; mientras que yo no lo he conseguido, y por tanto, no tenía derecho a permitirme dar ese paso.

Categorías: Tortuga Antimilitar

Altsasu y el odio

Tortuga Antimilitar - 18 April, 2019 - 00:00

Jesús C. Aguerri

La Audiencia Nacional confirmó hace unas semanas las penas para casi todos los acusados por el caso Altsasu (para todos menos para uno). El terrorismo ha quedado fuera de la ecuación, pero, aun así, ahí quedan las condenas de hasta 13 años de prisión. Cabría preguntarse que, si finalmente no estamos ante un caso relacionado con el terrorismo, por qué lo ha juzgado la Audiencia Nacional y no la Audiencia Provincial de Navarra. Puede que este asunto de la jurisdicción esté amparado por la más estricta legalidad procesal, pero esto no es óbice para que alguien le pida a la Jueza Lamela −actualmente magistrada en el Tribunal Supremo− alguna explicación sobre dónde estaba ese terrorismo que vio en la instrucción.

En cualquier caso, aun prescindiendo del terrorismo, las penas de prisión se han mantenido, alcanzando, como ya hemos mencionado, los 13 años, de los cuales los acusados deberán cumplir 9 (al limitar nuestro ordenamiento el internamiento al triple de la pena mayor) a menos que el Tribunal Supremo dicte otra cosa. Para poner en contexto esa cifra, cabe decir que el homicidio doloso (matar a alguien con voluntad y conciencia de que se le está matando) está castigado en nuestro código penal con entre 10 y 15 años de prisión. También cabe señalar que, según los estudios de los que disponemos, 15 años es el límite máximo que una persona puede permanecer en prisión sin que las secuelas psicológicas que deja el encierro sean incurables y difícilmente conciliables con su reintegración en la vida social. Es decir, que aun aceptando que haya alguna pena de prisión que pueda no considerarse inhumana, 9 años es una pena elevadísima, y desproporcionada si atendemos a que se ha impuesto por unos delitos de lesiones.

La cuestión está en que, si finalmente no se ha apreciado ningún delito relativo al terrorismo, ¿cómo son posibles unas penas tan altas? La respuesta, como ya han comentado diversos medios, se encuentra en la aplicación del artículo 22.4 del Código Penal, en virtud del cual deben agravarse las penas de los delitos que se cometan por motivos racistas, antisemitas o discriminatorios. El citado artículo reza así:

"[Serán circunstancias agravantes] Cometer el delito por motivos racistas, antisemitas u otra clase de discriminación referente a la ideología, religión o creencias de la víctima, la etnia, raza o nación a la que pertenezca, su sexo, orientación o identidad sexual, razones de género, la enfermedad que padezca o su discapacidad".

La aplicación de este agravante implica que, de nuevo, la Audiencia Nacional ha estimado que las lesiones causadas por los acusados a los guardias civiles y sus parejas responden a motivos discriminatorios. Como, de momento, es difícil argumentar que pertenecer a la Guardia Civil sea una raza o una etnia, el tribunal ha aplicado el agravante en su modalidad de discriminación ideológica. Es cuánto menos discutible que el motivo de la pelea en Altsasu tuviera algo que ver con una cuestión ideológica, pero, aun aceptando lo señalado por la Audiencia Nacional, la aplicación del agravante sigue siendo curiosa por dos motivos.

En primer lugar, la ley impone que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FFCCSE) deben ser neutrales, por lo que deben carecer de ideología, así que cuesta entender cómo se puede discriminar ideológicamente a unos individuos por pertenecer a un cuerpo que por imperativo legal no puede tener ideología. En segundo lugar, se debe observar, como ya habrá hecho cualquier lector avispado, que el agravante, al hacer referencia a diferentes fuentes de discriminación presentes en nuestra sociedad, está tratando de, en teoría, proteger a los grupos que sufren dicha discriminación. Éste es el elemento más relevante en todo este asunto porque nos lleva a preguntarnos ¿Son los FFCCSE un grupo discriminado? ¿Son una minoría a la que haya que brindar especial protección? La respuesta es: rotundamente no. No solo porque no hay ni una evidencia que lo señale, sino porque son los ejecutores del monopolio estatal de la violencia legítima, son parte del ente más poderoso de nuestras sociedades, del todavía mayor centro del poder, son parte del Estado. Si, como dice el jurista Luigi Ferrajoli, el Derecho debe ser la ley del más débil, esto es todo lo contrario, es la sobreprotección del más fuerte.

Este hecho es especialmente aberrante en una democracia no militante como se supone que es España. En teoría, la construcción española protege también a quien la niega o se opone frontalmente a ella. La traducción de esta idea es que se nos reconoce el derecho a oponernos al Estado, incluso se puede entender que tenemos el derecho a odiar abiertamente al Estado. Atendiendo a esto y teniendo en cuenta el inmenso poder que tiene el Estado, es tremendamente difícil justificar jurídicamente esta sobreprotección frente aquellos que lo rechazan u odian. Pueden caber rechazos morales al odio al Estado, como al odio en general, se puede incluso considerar malvados a aquellos que odian, pero aquí está el quid de la cuestión: el Derecho penal, de nuevo en teoría, no funciona por criterios de bondad o maldad, ni por asuntos netamente morales, sino por el daño o el peligro causados a bienes jurídicos.

Es tentador forzar el Derecho para que castigue aquello que uno considera malvado, de hecho, la tentación es tan grande que, a menudo, los Derechos Fundamentales, otrora escudo frente a los abusos del poder, se tornan molestos impedimentos para implementar esos castigos que se creen justos. Uno de los muchos problemas que tiene este camino es que ningún poder puede poseerse, solo puede detentarse, ejercerlo un breve tiempo antes de perderlo. Y una vez perdido, las herramientas para el castigo quedan libres y dispuestas para que las use a voluntad el nuevo inquilino del poder. Da igual que el "gran peligro" que justificaba estas herramientas desaparezca, ya sé encargará el poder de crear una nueva amenaza que justifique la excepcionalidad, la suspensión de los principios del Derecho. Es decir, mientras haya mecanismos excepcionales para el castigo, podrán encontrarse siempre casos e individuos que justifiquen el recurso a la excepcionalidad.

Una de las consecuencias de esta naturaleza del poder y la excepción son casos como el de Altsasu, en el que un agravante creado para "proteger" a colectivos socialmente discriminados se convierte en una herramienta usada para imponer un castigo ejemplar por una pelea de bar. Y ahí queda la ley, aguardando nuevos refuerzos anunciados desde todas partes, y queda el peligrosísimo precedente que permite usar la "discriminación ideológica" como argumento que permita imponer castigos desproporcionados a aquel que un tribunal considere que actuó movido por el rechazo al Estado o alguna de sus partes. Ahí queda la excepcionalidad convertida en norma.

Fuente: https://www.eldiario.es/contrapoder...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Radiografiamos la Industria militar, ese espectacular caso de éxito (VI)

Tortuga Antimilitar - 17 April, 2019 - 21:17

JCR - Amigos de Tortuga

Y aquí damos por finalizado esta radiografía.

Si la industria militar es una especie de excrecencia (y no la única) que nos ha salido en el cuerpo social, alterando para mal nuestra propia textura, y si goza de tanto mimo y arrumaco por parte de los poderes encarnados en instituciones y velados en sus entretelas, ¿no será, cual hado del destino, que no hay manera de librarnos de ella sin cortarnos un trozo vital, tal como predican sus apologetas?

La pregunta, ya tediosa en tantos años en que van impugnándonos cualquier atisbo de proponer alternativas al militarismo, tiene algo de trampa, porque parte del presupuesto de que el «suelo» desde el que se pregunta (el paradigma mismo que nosotros denominamos «dominación-violencia») es incuestionable y por tanto es de antemano imposible pensar más allá de sus fronteras.

Pero, como muestran las prácticas más audaces de la lucha feminista, o ecologista, o del bien común, alternativas, como las buenas meigas, «habelas hainas», con tal de que dichas luchas y prácticas conspiren contra el propio paradigma, le quiten poder con una mano, y construyan con la otra la novedad.

Si, como nos dicen los aguafiestas, el militarismo (y en este caso la industria militar) es parte del destino, opongámosle la conciencia y el sudor de cada día como herramientas para acabar con un destino tan desatinado y fatal.

De modo que, para dar una respuesta (si se quiere meramente tentativa y propositiva, y para nada canónica, que en el camino hay que ir haciendo las concreciones conforme acompañen las fueras y los ánimos y las oportunidades que ofrece el día a día) vamos a conjugar tres aspectos que, desde nuestro punto de vista, participan de la lucha por una alternativa desmilitarizadora (y no un mero retoque a la eficiencia del oligopolio que sustenta este engendro) a la fatal industria militar.

Con arreglo a nuestra propuesta hay que trabajar conjuntamente, a la vez, sin relegar una a otra, en los tres aspectos siguientes:

  • 1.- La lucha global contra el paradigma dominación-violencia en que se basa y el horizonte alternativo de cooperación-noviolencia (como medios y como fines a la vez) desde el que luchar (y no solo oponernos) al primero.
  • 2.- Una dinámica de quitar poder a la industria militar (con el principal énfasis puesto en la lucha, la denuncia, la desobediencia a sus apoyos obligados…)
  • 3.- Y otra dinámica de empoderar prácticas alternativas (con el principal énfasis en prácticas de contraste que «construyen» una manera diferente de producción de bienes, de intercambio de ellos, de relaciones de trabajo, de ética social…).

Recordemos que esto es un esquema de trabajo, que nos sirva para mayor claridad de nuestras apuestas, pero en la realidad los tres aspectos se dan entremezclados.

  • 1.- Horizonte global.

El primer criterio es mantener un horizonte global desmilitarizador.

Un horizonte desmilitarizador aspira a acabar con el paradigma militarista, basado en las ideas fuerza de dominación y violencia, que se nos imponen como conjunto indistinto y simultáneo de fines y de medios violentos y de dominación y, también, como despliegue de prácticas cotidianas, valores y principios de violencia y dominación directa, estructural, cultural y de la sinergia de la interrelación de todos ellos.

Dicho horizonte desmilitarizador sirve para orientar nuestros criterios y concretar nuestras opciones y para no rendirnos a meros retoques reformistas.
Pondré ejemplos.

La apabullante carrera de armamentos del siglo XX dio lugar, en un momento dado, a que tuvieran popularidad las propuestas de «desarme», por las que se intentaba que los Estados llegaran a acuerdos de reducción pactada de sus arsenales de armas para evitar el riesgo de acabar usándolas.

Estos acuerdos de desarme, por cuanto que reducían la escalada de armamentos y con ello el riesgo de guerra, y en la medida en que también reducían la producción de armas, fueron alegremente apoyados por las corrientes mayoritarias del pacifismo y la estrategia de desarme pasó a ser considerada como una estrategia pacifista.

Ahora bien, el desarme se ha mostrado como una estrategia muy poco pacifista y sí más bien una herramienta de modernización de arsenales militares y de sofisticación de las industrias bélicas. Hoy en día (al margen de lo endebles que se muestran dichos acuerdos cuando uno de los firmantes ve que puede cobrar más ventajas de incumplirlos que de respetarlos) es más que dudoso que el pacifismo deba prestar tanto apoyo al desarme.

El «desarme» que no viene acompañado de una apuesta de «desmilitarización» o de ir más allá del mero desarme hacia la superación del armamentismo y de sus apoyos, no es una estrategia pacifista. El pacifismo, y el antimilitarismo menos aún, no aspira al desarme, que acaba siendo una propuesta desde el poder y el paradigma dominación violencia, sino a la desmilitarización, al cambio de paradigma o, al «trans» (ir más allá de) «arme» (no es el momento de analizar los puntos fuertes y débiles del término y de la propuesta, que anunciamos para otra ocasión).

Si se consigue una reducción de armamentos, en un momento dado, o un pacto que limite la producción de armas o de algún tipo de ellas, o determinadas investigaciones, o cualquier otro aspecto singular, bienvenido sea, pero no es ese el propósito al que apuntar ni el punto de llegada al que destinar nuestros esfuerzos.
El desarme no es nuestra aspiración y el trabajo de lobby para conseguirlo no puede ser nuestro enfoque de trabajo, porque ese «pacifismo institucional» no incide en el cambio cultural y estructural, no quiere (o no busca eso) empoderar a la gente en otro modo de pensar y vivir, no hace interlocutor a la sociedad, sino a la élite. No desmilitariza, sino que apuntala el militarismo.

Por eso yo me desespero cada vez que el activismo antimilitarista y pacifista se obnubila ante propuestas de desarme o predica éste como nuestra aspiración. ¡Que desarmen ellos! Lo nuestro es la lucha por la desmilitarización, por el «trans-arme», por el cambio de paradigma global o como lo queramos llamar.
Precisamente contar con un horizonte alternativo, nos permitirá no hacer de ciertas apuestas o no conformarnos con ellas.

Y precisamente este horizonte es el que nos permite interconectar luchas y contextualizar la lucha contra la industria militar, junto con otras luchas:

  • 1- específicamente antimilitaristas (gasto militar, militarización cultural, educación por la paz, luchas anti-guerras, contra el reclutamiento, …) encaminadas a desmilitarizar la sociedad;
  • 2- inespecíficas (apoyo a refugiados y lucha migratoria, desahucios, renta básica, educación y sanidad garantizadas para todos, cooperativismo, …);
  • 3- encaminadas a responder a otros problemas sociales y al cambio estructural, y
  • 4- con otras causas “globales” (ecologismo, feminismo, bien común) encaminadas a superar el paradigma global caracterizado por un paradigma depredador-ecocida, patriarcal, explotador/injusto y de dominación/violencia.

De modo que (también) luchando «en feminista» (tanto como el feminismo, dándonos una lección muy de agradecer, está luchando ahora en antimilitarista por ejemplo en Euskadi), «en ecologista» (tanto como el ecologismo lo hace en antimilitarista, justo es reconocerlo), contra los desahucios, contra la xenofobia y el racismo, y un largo etcétera, luchamos contra la industria militar y contra la «preparación de la guerra» que se fabrica desde aquí.

De este modo, también luchando contra otros aspectos del militarismo, como pueda ser el gasto militar, o la obscena ocupación del territorio por el militarismo (ejemplos tenemos en Bardenas Reales, o en El Retín, o en la sierra de Aitana, o en el Teleno, por poner algunos ejemplos) o contra la militarización en las escuelas, o contra la violencia machista, o en favor de una masculinidad alternativa, o por modelos de consumo colaborativos y alternativos, o en causas de solidaridad internacional o … miles de luchas que se dan (aunque el sistema las obvia) y que harían interminable este trabajo con sólo nombrarlas, se está también luchando también contra el militarismo y contra la industria militar.

  • 2.- Quitar poder a la industria militar

Despejado este horizonte, que a la vez identifica aliados con los que compartir nuestras luchas, la lucha contra la industria militar cuenta con un primer brazo de acción enfocada a quitar poder a la misma industria militar.

Quitar poder que no se conforma con quitar un poco de poder, sino en quitarle todo (o tan poco) el que se pueda y tan rápido (o lento) como sea posible.
Como hemos explicado, la industria militar conlleva una serie de sostenes e instituciones implicadas en su apoyo y retroalimentación, de modo que la lucha contra la industria militar es, también la lucha contra todas ellas en cuanto que la nutren de apoyo.

Al referirnos a todos ellos, nos estamos refiriendo (a título de ejemplo que no excluye otras) a:

Se aporta este mismo cuadro en un pdf pinchando aquí:

La identificación de estos actores y la clarificación de su papel nos permitirá trazar campañas concretas de lucha contra uno o varios de ellos. Desde mi punto de vista nuestro principal interlocutor debe ser la sociedad (y no las élites), a la que constantemente apela el antimilitarismo como agente de cambio.
De ahí que las metodologías de esta lucha exijan varios presupuestos que deberíamos cuidar todo lo posible, como, por ejemplo:

  • 1) Necesitamos conocimiento. Y si no queremos que sea un conocimiento «prestado» que responda a otros intereses, debemos hacer el esfuerzo por generarlo también nosotros y (también) con y desde nuestros análisis. No se trata de no compartir ni dejar de agradecer los muy ricos aportes que podamos tener de toda índole y siempre valiosos, pero, y especialmente en lo que respecta a instituciones de un cierto pacifismo institucional, sin perder de vista que tienen otros intereses, que buscan otras interlocuciones y que parten de un ideario de «desarme» que no busca (o no prioritariamente) acabar con la industria militar ni en un contexto de desmilitarización global.
  • 2) Necesitamos generar contenidos y tener la capacidad pedagógica de trasladarlos a la sociedad, nuestra principal interlocutora, pues la acción antimilitarista apela al empoderamiento social y a la toma de los problemas, desde la conciencia, en manos de la sociedad como camino más eficaz para provocar cambios, mediante la acción directa y desobediente y la práctica diaria «de contraste» y alternativa de aquello por lo que luchamos.
  • 3) El énfasis principal de nuestro trabajo no debería ser crear «lobbies» de interlocución con los poderes y las élites, sino que se encuentra en apelar a la sociedad y empoderarla en metodologías de lucha social para romper con la lógica militarista.
  • 4) De ahí que en el caso de la industria militar las principales líneas de acción incorporan:
    • a. El debate e interlocución social, lo que implica destrezas de comunicación y de pedagogía y amplio trabajo hacia la sociedad (charlas, debates, talleres, encuentros, divulgación, acciones formativas …).
    • b. La apelación a la construcción de luchas desde abajo y entre todos (propuestas de acciones simbólicas y colectivas, objeción fiscal, retirada de fondos de bancos, …).
    • c. La denuncia y la acción de boicot y/o campañas de desobediencia.
    • d. La incorporación en la lucha de propuestas alternativas. No sólo queremos reducir las industrias militares. Queremos desmilitarizar la sociedad. Queremos cambiar el mundo.
    • e. La necesaria alianza con otras luchas sociales para co-incorporar nuestras luchas a las luchas globales, aprendiendo de ellas y aportando nuestra idiosincrasia.
  • 5) Sería deseable que consigamos elaborar un «hilo conductor» a esta lucha, de forma que no parezca que hacemos acciones aisladas en momentos puntuales, sino que las acciones respondan a todo un relato ordenado y plural en forma de campañas amplias y con agendas concretas.
  • 6) No perder de vista que esta lucha es específica y (también) global y buscar dejarnos afectar por las agendas globales y afectarlas en la medida de lo posible, buscando alianzas que nos potencie y las potencie.
  • 3.- Construir alternativa

Negar poder al paradigma vigente ya construye, en su reverso, alternativa. El «No» es una impugnación práctica y en toda regla al «Sí positivo»;. Por otra parte, nosotros no somos arquitectos sociales, encargados de desmontar la estantería a punto de caerse por su peso de nuestro alocado mundo, sino simple gente de a pie que luchamos, con la facultad de conciencia de que somos capaces, contra el fatalismo y la catástrofe que estamos construyendo y contra nuestra colaboración, consciente o no, en ella.

De este modo, podríamos decir que conformarnos con luchar contra la industria militar y centrarnos únicamente en la dinámica de «quitar poder» ya construye de por sí una alternativa y que no tenemos por qué especificarla en programas y actuaciones que, en buena medida, pueden ser más tarde absorbidos por el sistema y su tremenda capacidad de deglución en su propio beneficio.

De este modo estamos afirmando que la alternativa, en su globalidad, está en cambiar el paradigma y no en retocar sus instituciones e instrumentos.
Una parte de los grupos que han luchado tradicionalmente contra la industria militar desde el plano antimilitarista vienen a decir, por tanto, que a la misma no hay alternativa que valga, entendida en términos de medidas para su conversión o desmantelamiento, y que la alternativa es quitar la industria militar, sin más.
Aún en este caso, la doble dinámica quitar poder/empoderar la alternativa, sigue funcionando, en la medida en que el trabajo de quitar poder es, a la vez, construcción de alternativa.

Pero fuera de toda pretensión de construir un programa catequético de desinvención de la industria militar, que siempre puede acabar siendo una mera propuesta de reformismo que nos devuelva a la idea de «desarme» y no de «desmilitarización», es lo cierto que en la medida en que vamos «quitando poder» a esta, se va generando otra oportunidad de prácticas alternativas, que abundan en la dinámica de empoderar el paradigma cooperación-noviolencia.

Y nuestro esfuerzo debería ser ayudar a advenir estas nuevas prácticas, no sólo en lo que se refiere en la transferencia técnica de recursos o de conocimiento a sectores socialmente útiles, sino, sobre todo, en lo que pueda suponer de oportunidad para cambiar las relaciones sociales que se derivan de quitarle poder a la industria militar (respecto de los trabajadores, de las posibilidades de organización del mundo de trabajo, de las zonas que se van liberando del monocultivo militar, de los pueblos que se libran del armamentismo…).
En el campo de la industria militar se han dado diversas experiencias que, si bien no son un referente acabado y, en muchos casos no son sino un mero refuerzo del militarismo, nos pueden servir para desenmascarar el argumento de que no es posible desmantelar la industria militar porque sería una catástrofe (con apelaciones a los muchos trabajadores perjudicados, etc.).

Insisto que no son ejemplos para proponernos imitarlos, sino para apuntar con el dedo a la mentira de que no se puede hacer nada fuera de vender armas o generar parados con la industria militar. También para aprender de sus errores y puntos débiles.

En el contexto de final de la guerra fría, URSS se vio envuelta en el verdadero colapso a que le llevó una industria militar asentada en diversas repúblicas periféricas (Ucrania, Bielorrusia) de su poder central.

Una de las estrategias de salida para estas zonas (con más de tres millones de trabajadores vinculados a estas) fue la conversión de parte de esta industria, centrada en la producción de piezas mecánicas para tanques y otros ingenios militares, en fábricas para producir alimentos básicos (Espagueti, almidón alimentario, envasado de alimentos, …) o para producir vehículos destinados a la agricultura (a un modelo intensivo de agricultura que necesitaba muchos tractores). Incluso algunas de las industrias militares obsoletas fueron «reapropiadas» de forma espontánea por los trabajadores para autogestionarlas y reorientar su producción hacia otras necesidades sociales.

No queremos decir con ello que el ejemplo a seguir sea alimentar un productivismo que reordene la producción militar hacia otra de uso civil, sin cambiar el marco general, sino que, si se quiere, se puede (incluso desde una mentalidad estatista y una iniciativa industrial pública como era la URSS y es gran parte de la industria militar española dependiente del Estado y construida en torno a empresas públicas o participadas por el propio Estado) cambiar el modelo productivo hacia otro tipo de producción (¿y por qué no de modelo organizativo empresarial, la cultura empresarial y la propia “propiedad” de los medios de producción?)
Otros dos ejemplos significativos fueron las iniciativas Konver y Tacis patrocinadas por el bloque europeo en los años 90, tras la caída del Pacto de Varsovia, la reunificación de Alemania y la invasión de Irak por la operación «tormenta del desierto».

El programa Konver fue un programa financiado por la UE para la «conversión» de la industria militar en zonas de la propia Europa occidental para «diversificar» y «reconvertir» industrias militares que se preveían innecesarias en Alemania del Este, Italia, Francia y España.

El programa KONVER destinó 87,9 millones de ECUS a este propósito de reconversión y desmanteló parte de las industrias militares de los cuatro países. Al mismo se unieron otros 17 millones de euros más para la Alemania del Este.
Podemos hacer la crítica obvia a este programa. La industria militar europea no se ha reducido precisamente desde entonces. Como es lógico, un programa así y pensado «desde dentro» del paradigma militarista y el contexto de «desarme» que conlleva, no podía dar otro resultado, pero el ejemplo indica que, si se quiere, se puede provocar un cambio de modelo de desarrollo de una región vinculada al monocultivo militar hacia otro distinto. No es problema de posibilidad, sino de intereses y esa es la parte que nos sirve para nuestro propósito no de querer un programa Konver para Cádiz, pongamos por caso, sino de luchar por un modelo de desarrollo diferente y no de mera desmilitarización que, como se ha demostrado, no es cosa de dinero.

Podemos señalar que en relación a la Bahía de Cádiz, ya existen estudios tanto académicos como de la militancia ecologista que proponen modelos de desarrollo alternativos al monocultivo militar y que, gracias a los intereses combinados de Diputaciones, partidos políticos, industrias militares y sindicatos amarillistas, son constantemente ninguneados y ocultados.

Volviendo a nuestro relato, el segundo programa TACIS, también financiado por Europa con otros cerca de cinco millones de ecus, se desarrolló en Rusia, Ucrania y Bielorrusia y también se destinó a la reconversión de la industria militar ex-soviética.
Otros ejemplos, todos ellos igualmente dentro del paradigma militarista, de conversión los ha emprendido Estados Unidos a partir del final de la Segunda Guerra Mundial, o los ha sufrido Japón con el desmantelamiento de su potente industria militar tras la misma guerra mundial.

También contamos con actuales estrategias, adoptadas bajo una idea de diversificación (no de alternativa) por industrias militares, como es el caso de la producción de aerogeneradores o de ingenios de energías limpias por parte de la industrias militares navales (por ejemplo, NAVANTIA en España) o hacia actividades y producción de robots u otros para la «desmilitarización» de zonas de guerra (desminado, drones de siembra de plantas, etc.).

Igualmente resulta factible, en las tecnologías de doble uso aprovechar éstas para potenciar verdaderas necesidades sociales y civiles (sanitarias, de construcción eficiente, tecnológicas, etc.).

Insistimos que todas estas medidas, en sí misma, no ofrecen una dificultad técnica pero tampoco una alternativa si no van acompañadas de un verdadero enfoque alternativo encaminado no a crear una mayor eficiencia de las industrias y su modelo depredador y dominador de negocio, sino a construir un modelo de desarrollo alternativo.

Con arreglo a todo ello, igualmente presento un cuadro que sugiere las muchas dimensiones y aspectos donde, en la construcción de alternativas, ya sea como exigencias y pretensiones, sí tenemos mucho que decir.

Lo he dividido en cuatro pasos lógicos (cuatro «R») que considero que pueden reordenar nuestras agendas de trabajo antimilitarista, y teniendo en cuenta en cada uno de ellos diversos aspectos (puede haber otros que no se me han ocurrido o que se consideren mas oportunos) que creo que tienen relevancia en el tema de la industria militar.

Veámoslo:

El mismo cuadro lo podemos encontrar en pdf pinchando aquí:

Esta «alternativa», sin duda no es un recetario de medidas para desmantelar la industria militar y apunta a muchas otras dimensiones que, necesariamente, hay que contemplar en un trabajo global que, más bien, es romper un nudo gordiano y no empeñarse en deshacerlo.

Como es evidente, abordamos dimensiones relacionadas con luchas globales que persiguen, también, romper el nudo gordiano del paradigma global vigente y responder a los múltiples problemas y males que provoca.

Y sin duda ello nos impone la necesidad de encuentro con otras dimensiones de la lucha, de las que debemos aprender tanto en sus prácticas y metodologías, como de sus fines y campañas, y a las que podemos aportar, también, nuestro granito de arena y el modesto interés en que también formen parte de sus agendas propias la lucha contra esta fatal industria militar, que pasa de ser una lucha específica del militarismo a una lucha global más a la que dedicar los esfuerzos.

El hecho de que actuaciones éticas de signo más individual, como la de Ignacio Robles, el bombero que se negó a prestarse a apoyar la venta de armas, o colectivas, como las del movimiento feminista de Euskadi contra la industria militar vasca vienen a corroborar la transversalidad y la necesidad de nuevos enfoques que tiene esta lucha común.

Todo un reto para un movimiento antimilitarista que parece salir de su letargo.

Ver también:

¿Radiografiamos la industria Militar, ese asombroso caso de éxito? (I)

¿Radiografiamos la industria Militar, ese asombroso caso de éxito? (II)

¿Radiografiamos la industria Militar, ese asombroso caso de éxito? (III)

¿Radiografiamos la industria militar, ese asombroso caso de éxito? IV

Radiografiamos la Industria Militar. Ese espectacular caso de éxito (V)

Categorías: Tortuga Antimilitar

Mesa mediterránea

Tortuga Antimilitar - 17 April, 2019 - 00:00

Categorías: Tortuga Antimilitar

Páxinas