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Respiradores y 'lobbies' militares: Así se gestó el mayor contrato castrense en pleno covid

antimilitaristas.org - 18 May, 2020 - 00:00

Roberto R. Ballesteros

El pasado 13 de mayo, el Ministerio de Defensa hizo público que la mercantil Escribano Mechanical & Engineering se uniría a Indra, Santa Bárbara (General Dynamics) y Sapa Placencia para ejecutar el programa VCR 8x8, el proyecto más ambicioso del departamento dirigido por Margarita Robles cuya adjudicación ya llevaba casi un año de retraso. La iniciativa tiene un presupuesto de 2.100 millones de euros con los que el Ministerio pretende que las mercantiles mencionadas construyan 348 vehículos de combate para sustituir a los controvertidos BMR.

El anuncio de Defensa tuvo lugar en plena crisis sanitaria y favorecía precisamente a una empresa que estaba haciendo un importante servicio al Estado. Escribano —compañía dedicada a la fabricación de material de defensa que ha cuadruplicado su facturación en los últimos cinco años— fue requerida el pasado 18 de marzo por los ministerios de Industria, en un primer momento, y de Sanidad, en un segundo, para potenciar la fabricación de respiradores artificiales, un bien escaso en los centros sanitarios españoles cuya demanda se había multiplicado con motivo de la exponencial expansión del coronavirus. En concreto, el secretario general de Industria, Raúl Blanco, telefoneó a los hermanos Escribano, propietarios de la compañía, para ver si esta podía ayudar en la producción de respiradores a una mercantil mucho más pequeña que tenía el 'know how' pero no la capacidad de fabricación, Hersill.

El presidente Ángel Escribano y su equipo más cercano aceptaron el reto. Los 300 empleados de la sociedad se pusieron a trabajar día y noche para cumplir con el requerimiento. Aprendieron la mecánica, adaptaron su maquinaria, inicialmente enfocada a la fabricación de productos del ámbito militar, y comenzaron a trabajar. A día de hoy han sacado al mercado 3.000 respiradores. Pretenden llegar a 5.000, que es la cifra que el Gobierno —ya a través del Ministerio de Sanidad— les ha solicitado para luchar contra la pandemia. De momento, sin embargo, Escribano no ha cobrado ni un solo euro por este trabajo, como admiten desde la propia compañía.

«Se cobrará cuando toque», explican fuentes de la mercantil, que no esperan siquiera obtener beneficios de este encargo. Si los hubiera, aseguran, no serían muchos. «No es nuestro negocio ni pretendemos que lo sea», justifican. «Lo hemos hecho por la situación sanitaria; todos nuestros equipos están enfocados a otro sector, que es en el que ganamos dinero», subrayan las mismas fuentes de Escribano, que presumen al mismo tiempo de ser la única empresa española de las diez en las que más ha invertido la administración en esta crisis sanitaria. «Solo tiraron de nosotros porque teníamos un centenar de máquinas de control numérico; Hersill no tenía capacidad para producir tanto», resumen desde la mercantil, que sostiene que este servicio está al margen del proyecto al que ahora se ha sumado junto a Indra, Santa Bárbara y Sapa, el más jugoso que adjudica Defensa en los últimos años.

Según explican desde Escribano, General Dynamics les llamó a principios de año para pedirles que se incorporaran al programa de fabricación de los vehículos de combate. «Antes de que estallara la crisis sanitaria», resaltan desde la compañía española. El pasado 20 de febrero, durante la comparecencia de Margarita Robles en el Congreso de los Diputados, sin embargo, la ministra anunció que veía con buenos ojos la nueva oferta de vehículos de combate que habían presentado Santa Bárbara, Indra y Sapa. No estaba aún Escribano en el 'tándem'.

El concurso se había quedado desierto apenas dos meses antes, en diciembre. Esto provocó que General Dynamics tratara de reactivarlo a través de la búsqueda de nuevas compañías. Las tres que anunció Robles, sin embargo, no eran suficientes. Necesitaban aún una cuarta para construir las torretas que llevarán los vehículos de combate. Ahí había dos empresas israelíes muy bien posicionadas y que eran del gusto de no pocos generales del Ejército de Tierra que conforman incluso un grupo de presión: Elbit (una de las principales empresas estratégicas de Israel, con más de 12.000 empleados), que acudía de la mano de Navantia; y Rafael, mercantil nacida en el seno del Gobierno israelí hace más de 70 años, especializada en tecnología militar y que en la actualidad cuenta con más de 6.000 trabajadores. Ambas tenían dilatada experiencia en la fabricación de este tipo de productos en Afganistán y en otros países.

Escribano no podía presumir del mismo historial. Desde la compañía, de hecho, admiten que se han incorporado más tarde a la fabricación de este producto, pero que ya le han ganado a Rafael en Perú, donde la Marina les ha comprado recientemente un lote de torretas como las que se van a incorporar al 8x8. No es demasiado, pero la compañía está segura de poder hacer el producto y así lo ha entendido el Ministerio de Defensa a través del anuncio realizado el pasado 13 de mayo, que era una suerte de compromiso de adjudicación condicionado, eso sí, a que el resultado final funcione.

No en vano, en declaraciones a El Confidencial, el secretario de Estado de Defensa, Ángel Olivares, asegura que el Ejército de Tierra «evaluará» el producto final. «Se impondrá a la UTE la empresa que el Ministerio elija», asegura el alto cargo. «Perfectamente podrían ser elegidas las torres de Elbit o de Rafael», sostiene Olivares, que explica que el anuncio del pasado 13 de mayo era «imprescindible» para adjudicar el contrato por el procedimiento negociado sin publicidad que requiere el hecho de que están «afectados intereses esenciales de la defensa nacional» y para que ahora se constituya la sociedad común que ejecute el proyecto. Ahora, añade, queda por elaborar el pliego de condiciones, que el Consejo de Ministros lo autorice y que la unión de empresas presente su oferta con detalle. El contrato, según estableció la nota de prensa del Ministerio de Defensa que anunció el contrato el pasado miércoles, se firmará previsiblemente durante el tercer trimestre del presente año.

Desde Escribano, por su parte, dan por hecho que ni Elbit ni Rafael tienen ya nada que hacer en esta carrera. «Salvo catástrofe, el compromiso es con nuestra torre», sostienen desde la mercantil, que defiende que son capaces de hacer un producto «igual o mejor» que el de los israelíes. Rechazan que en su elección como cuarto componente del grupo constructor haya motivos oscuros o políticos, como la buena relación de sus dirigentes con el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que ha visitado las instalaciones de forma privada, o la presencia en el consejo de administración de Miguel Ángel Panduro, que ejerció como consejero delegado de Isdefe, consultoría vinculada al Ministerio de Defensa, entre 2004 y 2011.

Desde la compañía aseguran que Panduro no ha tenido que ver en la tramitación del concurso, extremo que confirman también en Defensa. «Nunca se ha dirigido al Ministerio como interlocutor de Escribano», afirma el secretario de estado, quien añade que la única relación que su departamento tiene con Panduro es «por su condición de consejero delegado de Hisdesat y únicamente hasta que fue nombrado consejero de Hispasat», lo cual tuvo lugar el pasado octubre. Olivares también rechaza que el servicio de la fabricación de respiradores tenga que ver en la decisión. «El Ministerio valora muy positivamente el compromiso de la industria de defensa con el estado en la lucha contra la pandemia», afirma. «Escribano y otras muchas», añade el secretario de estado, quien sin embargo deja claro que «la decisión de incorporar» a esta mercantil a la unión de empresas «es totalmente ajena a Defensa». «Han sido Santa Bárbara, Sapa e Indra las que autónomamente invitaron a Escribano», insiste.

«Nos han elegido por esa capacidad tecnológica y porque somos cien por cien capital español, lo que implica que la innovación se quedará en el país, podremos exportarla y la producción repercutirá directamente en la creación de puestos de trabajo aquí», defiende Escribano. En concreto, según Defensa, el programa tendrá «efectos muy positivos para la economía nacional». Sobre todo, dijo el Ministerio en el mencionado anuncio público, en Asturias, Sevilla, Guipúzcoa y Madrid, donde el Gobierno prevé que se creen 650 empleos directos y otros mil indirectos, una industria que no se circunscribirá a la construcción del vehículo, sino también al mantenimiento y a la incorporación de mejoras, que conllevarán «una carga de trabajo importante para la economía nacional durante todo el ciclo de vida del 8x8, que no será inferior a 40 años».

El Confidencial

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Tres asociaciones de Cádiz se unen para rechazar públicamente el gasto militar

antimilitaristas.org - 11 May, 2020 - 00:18

Estos colectivos se han unido a esta iniciativa que cada año, a nivel mundial, denuncia lo absurdo que es destinar ingentes sumas de dinero a gastos militares mientras las necesidades básicas de millones de personas se quedan sin cubrir.

La Declaración del GDAMS 2020 denuncia que la crisis pandémica de COVID-19 ha mostrado al mundo dónde deberían estar las prioridades de la humanidad. Este gran ataque a la seguridad de las personas en todo el mundo avergüenza y desacredita los gastos militares mundiales y los muestra como un desperdicio escandaloso y una pérdida de oportunidades. Lo que el mundo necesita ahora es centrar todos los medios en amenazas de seguridad vitales: condiciones de vida saludables para todos, lo que necesariamente implica sociedades más justas, verdes y pacíficas.

Los Días Globales de Acción sobre Gasto Militar (GDAMS) 2020 llaman la atención sobre los vastos costos de oportunidad de los niveles actuales de gasto militar, 1'82 billones de dólares al año, casi $ 5 mil millones por día, $ 239 por persona. Cuando una minoría de la población mundial decide financiar los preparativos de guerra, todos perdemos la oportunidad de financiar políticas que aborden nuestras amenazas de seguridad reales.

Los ejércitos no pueden detener esta pandemia

Tal crisis solo puede abordarse apoyando la atención médica y otras actividades de soporte vital, no con equipos militares y personal preparado para la guerra. El hecho de que se desplieguen activos militares durante esta crisis puede ser profundamente engañoso: no justifica sus presupuestos inflados ni significa que estén resolviendo esta crisis. Al contrario: necesitamos menos soldados, aviones, tanques y portaaviones y más médicos, ambulancias y hospitales. Durante décadas nos hemos equivocado acerca de nuestras prioridades, es hora de reconsiderar cómo el gasto militar ha tomado una gran cantidad de recursos públicos para proporcionar una noción falsa de seguridad que no tiene nada que ver con las necesidades y los derechos de las personas a la atención médica, la educación, y vivienda, entre otros servicios sociales esenciales.

Es hora de trasladar el presupuesto militar a las necesidades humanas

Las reducciones importantes en el gasto militar liberarían recursos no solo para proporcionar atención médica universal, sino también para hacer frente a emergencias climáticas y humanitarias, que también cobran miles de vidas cada año, especialmente en países del mundo Sur, que sufre las peores consecuencias de un modelo económico que se les ha impuesto. Los encargados de tomar decisiones han dado preferencia durante décadas al gasto militar. Esta crisis de salud tan grave debe enseñarnos algo. Los servicios públicos de protección civil necesitan fondos suficientes para funcionar adecuadamente. También tenemos que asegurarnos de que esta crisis no sea pagada por los más vulnerables, como ha sucedido muchas veces antes. La reasignación de los presupuestos de defensa ayudaría a financiar una transición muy necesaria hacia sociedades y economías más pacíficas, justas y sostenibles.

Durante la campaña GDAMS 2020 (del 10 de abril al 9 de mayo) se han llevado a cabo acciones en todo el mundo para exigir reducciones importantes del gasto militar con el fin de financiar medidas urgentes para enfrentar la pandemia de COVID-19 y proporcionar seguridad humana para todos los seres humanos, con inversión en los servicios públicos y sociales como atención médica, educación, vivienda, residencias de personas mayores, etc. y no en militarización.

La forma en que entendemos y contamos la historia de esta crisis como sociedad definirá las medidas que se tomarán después.

Desde APDHA, Ecologistas en Acción y USTEA coincidimos con los objetivos de esta campaña global que debe contribuir a mejorar la falta de inversiones para asegurar los Derechos Humanos básicos, un Medio Ambiente y un Clima sostenibles y una Educación comprometida con valores como la Paz, la Justicia y la Solidaridad.

Fuente: https://www.portaldecadiz.com/provi...

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El gasto militar se dispara en España: 55 millones diarios

antimilitaristas.org - 2 May, 2020 - 00:00

El año pasado, la industria armamentística batió su récord histórico. Según el SIPRI, en el 2019 se destinaron 1,917 billones de dólares a compras de armamento. El gasto militar global de 2019 fue un 7,2% más elevado que el de 2010, corroborando la tendencia de crecimiento de los últimos 10 años. Para Nan Tian, uno de los investigadores responsables, es “el nivel más alto de gasto militar desde la crisis financiera mundial de 2008 y probablemente constituya un punto máximo». Los cinco países con más gasto fueron Estados Unidos, China, India, Rusia y Arabia Saudí. Juntos representan el 62% del total, aunque, más de la mitad del gasto militar mundial está en manos de países de la OTAN. La factura militar total de los 29 estados miembros de la organización militar llega hasta los 1,035 billones de dólares.

Según el informe, una partida importante de todo ese gasto lo componen los Programas Especiales de Armamento (PEA), iniciados en 1997 y comprometidos hasta 2031, con un importe que a principios de 2019 se estimaba en 41.396 millones de euros.

A nivel europeo, el ranking del SIPRI está encabezado por Alemania. El año pasado, el Gobierno de Angela Merkel destinó más de 49.000 millones de dólares a la cuenta armamentística, lo que supuso un aumento de un 10%.

Fuente: https://infotalqual.net/el-gasto-mi...

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La casilla antimilitarista del IRPF: Así es la campaña de objeción en la declaración de la Renta

antimilitaristas.org - 18 April, 2020 - 00:00

DANILO ALBIN

Un gesto. Una protesta. Un acto de desobediencia, simbólico, frente al desorbitado gasto militar. Distintas organizaciones civiles llaman a aprovechar la declaración de la Renta para dejar constancia del rechazo que suscita el dinero que se destina a la industria de la guerra. Lo hicieron antes y lo vuelven a hacer ahora, cuando crecen las voces que piden menos dinero para las armas y más recursos para la sanidad.

El veterano grupo antimilitarista Tortuga lo tiene claro: el objetivo de este acto de «desobediencia civil», señala en una de sus últimas declaraciones sobre este asunto, es «delatar la inmoralidad del gasto militar del Estado español». «El estado recauda impuestos durante todo el año a todas las personas de la sociedad, y lo hace de muchas formas, no solo mediante el IRPF. De este dinero destina una gran parte para el ejército, la policía y la preparación de guerras», remarca.

En esa línea, subraya que la Objeción Fiscal al Gasto Militar (OFGM) es la «no disposición a colaborar con el estado en los gastos de preparación de guerras y mantenimiento de la estructura militar, desobedeciendo activamente en el momento de realizar la declaración de la renta (IRPF)».

¿De qué manera se lleva a cabo este acto? Según explica ese grupo antimilitarista alicantino, «consiste técnicamente en aprovechar la declaración del IRPF para desviar una parte de nuestros impuestos a un proyecto que trabaje en la defensa de un progreso social solidario». La declaración de la Renta, subraya, «supone una magnífica oportunidad de recuperar este dinero y destinarlo a un fin justo».

Para ello, los objetores siguen una serie de pasos. Primero se plantea realizar un ingreso bancario «a la entidad hacia la que deseas desviar el dinero del gasto militar, por la cantidad que has decidido objetar». Normalmente se trata de organizaciones que trabajan en ámbitos sociales. Es importante, subrayan, «que la Objeción Fiscal al Gasto Militar aparezca nombrada en el asunto de la transferencia», así como que la persona objetora guarde el comprobante.

Luego llega el momento del trámite. «Haz la declaración de la renta en el programa web de la Agencia Tributaria hasta llegar al apartado de 'Retenciones y demás pagos a cuenta'. Emplea uno de los subapartados que no utilices (este año te recomendamos la casilla 606) y en ese lugar añade la cantidad que vas a objetar (te proponemos que sea un euro)», explica Tortuga en su tutorial de objeción fiscal.

Del mismo modo, apunta que «si no tenías que hacer declaración o no deseabas hacerla, solo tienes que entrar a la web de la Agencia Tributaria, solicitar tu borrador (muy fácil de hacer) y anotar la cantidad que deseas desviar en la casilla 606». «Esa casilla desgrava íntegra la cantidad que pongas», explica a Público el militante antimilitarista José Cutillas, integrante del grupo Tortuga.

En caso de que la declaración sea realizada en una asesoría, «solo tienes que pedir que incluyan la cantidad que quieras objetar en la casilla 606 del apartado «Retenciones y demás pagos a cuenta». «Insiste si es necesario, pues en las gestorías suelen desconocer la existencia de la objeción fiscal y pueden mostrar cierta resistencia a hacerla», destaca Tortuga.

A día de hoy, colectivos de distintas partes del Estado toman parte en esta iniciativa. En el caso de Euskadi, varias organizaciones impulsan cada año la apertura de oficinas en las que, cita previa mediante, se tramitan las declaraciones de la Renta de las personas objetoras.

«El día 20 empezaremos a dar citas para el mes de junio», cuentan desde el Movimiento de Objeción de Conciencia (KEM-MOC) del País Vasco, uno de los colectivos que toma parte en esta longeva campaña contra el gasto militar.

El «bombardeo» de Hacienda

Durante la campaña del año pasado, Tortuga advirtió que la administración había emprendido un «bombardeo» de revisiones de objeciones fiscales. «Cada vez más objeciones son reclamadas por el Estado, en ocasiones acompañadas de intereses o de una multa que en ningún caso podrá superar la mitad del importe objetado», subrayaba hace ahora un año.

De ahí, precisamente, la recomendación de desviar simbólicamente un euro, lo que evitaría actuaciones por parte de la administración y, al mismo tiempo, se mantiene el gesto de desobediencia civil, que además debe estar acompañado por una carta al ministerio de Hacienda en el que se explique ese acto y sus motivos.

«Seguramente por un euro Hacienda no mandará una carta. La diferencia es insignificante», apuntan fuentes del Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA) consultadas por este periódico.

«Aconsejamos hacerlo por una cantidad simbólica. Lo que nos interesa es el carácter ético de esta desobediencia», apunta por su parte Cutillas. El objetivo, repite, está muy claro: «queremos dejar claro que estamos en contra de este gasto militar».
Censo de objetores

En ese contexto, no resulta sencillo determinar el número de personas que toman parte cada año en esta iniciativa. «Sabemos que hoy son unos cientos», afirman desde el colectivo Tortuga, donde intentan llevar a cabo un censo de quienes se suman a la objeción fiscal. Para ello piden, justamente, que se les notifique de cada acto de desobediencia en la declaración de la Renta.

Fuente: https://www.publico.es/politica/cas...

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El anecdotario de los señores armados que vemos por la mañana

antimilitaristas.org - 16 April, 2020 - 00:00

Josemi Lorenzo Arribas
Asamblea Antimilitarista de Madrid

El pacifismo se nos ha quedado antiguo.
Ahora somos antimilitaristas.

Gloria Fuertes (“Glorierías”)

Cuando un país está en guerra, por ejemplo, nunca hemos escuchado a una médica salir a la palestra para anunciar a cuántas personas se ha “abatido” el día previo. Pero sí nos quieren acostumbrar a que en tiempos de paz profesionales de la violencia (quienes tienen su monopolio “legítimo” y reciben un sueldo por ello, quiero decir) nos informen de los avances a la hora de salvarnos de un virus que no se elimina con armamento de última generación, ni de primera, ni con obediencia ciega, ni con I+D+i militarista, ni con desfiles ni banderas.

“Hemos ayudado a una señora mayor…”, “un joven pretendió burlar el confinamiento en no sé dónde mediante un truco…”, “hemos desinfectado no sé cuántas residencias…”, “en tal pueblo, disfrazado de…”, y así durante más de media hora. Diariamente.

El país, mientras, está aguantando como puede la embestida del virus COVID-19, sostenido por los debilitados servicios públicos que cuidan la vida y se encargan de los sectores esenciales que facilitan la misma. Desconocemos con ese nivel de precisión lo que le ha pasado, también diariamente, a una cajera con aquella persona que al ir a pagar le ocurrió algo; aquello, hasta gracioso, que a una repartidora le sucedió cuando llegó justo a tiempo para entregar algo importante; o eso otro que un limpiador observó, con estupor, cuando cumplía su obligación; ah, y lo del celador que... Y así, camioneros, carteras, farmacéuticas, riders, panaderos… No digamos nada médicas, médicos, enfermeras… ¿De verdad no hay anécdotas cotidianas que les suceden cada uno de estos días? ¿Por qué los señores armados han de mostrar presencia, horas de pantalla, con esa retahíla de las cosas que hacen, y no los demás?

Share y valor social

Da la sensación de que el valor social que se otorga a los profesionales que en estos días tienen mayor protagonismo que en tiempo ordinario se mide por la cuota de share que se administra a través de estas apariciones en la televisión. Sorprende mucho, por ejemplo, que el Ejército, del que habitualmente no se ha hablado nunca en este país y del que ha habido un consenso tácito entre los partidos en los tiempos de la alternancia democrática para no hablar ni discutir sobre él, comparezca cada día a contarnos detalles absolutamente prescindibles por boca de un señor lleno de condecoraciones. Si no fuera por la preocupante situación que vivimos, parecería un chiste. Si no fuera por razones ocultas, desde luego ni ese señor ni ningún otro de su rango se prestarían a semejante teatrillo. Ahora, sí. Les conviene.

Sorprende mucho que el Ejército comparezca cada día a contarnos detalles absolutamente prescindibles por boca de un señor lleno de condecoraciones.

Por otro lado, cuando en un discurso alguien se detiene en detalles muy precisos su interlocutor suele perder el hilo a la hora de captar lo esencial entre tanta hojarasca. Esto lo sabe cualquier persona dedicada a la comunicación o a la literatura. Por tanto, no es algo casual lo que está ocurriendo.

Con semejantes interlocutores desde el comienzo de las comparecencias no extraña la interesada puesta en escena de las metáforas bélicas, tan caras a Pedro Sánchez. Obviamente, es el universo semántico de aquellos a quienes tanto tiempo se les deja hablar. Ahí sí se encuentran en su salsa, y no cogiendo el mocho. Y de la guerra, saben, porque se dedican a prepararla, a ello han empleado esfuerzo, biografía y méritos, y así lo denuncian unas chapitas de colores en su pechera que no han conseguido precisamente limpiando, desinfectando ni mal leyendo gracietas. Con estas tristes metáforas bélicas, manoseadas hasta el hartazgo por militares, fuerzas policiales y obediente personal civil (ministerial, político, periodístico), con esta manera de entender las cosas, decimos, la lucha por salvar vidas se troca en referencias a soldados, estado de guerra, enemigo, más guerra, vencer, moral de victoria, guerra-guerra-guerra, ejército, economía bélica etc.

Toda esta verborrea superflua pretende normalizar lo más grave: ante un estado de alarma motivado por una cuestión puramente sanitaria, la única persona de este ramo que comparece se dedica a dar unos datos y hacer de maestro (o maestra) de ceremonias para dar paso a los uniformados para la turra diaria. Cuando enfermamos, queremos a una médica a nuestro lado, a un enfermero. No a un señor armado.

Toda esta verborrea superflua pretende normalizar que, ante un estado de alarma motivado por una cuestión puramente sanitaria, la única persona de este ramo que comparece se dedica a hacer de maestro (o maestra) de ceremonias.

Ante la gravedad de la situación que estamos viviendo que este señor, de oficio militar, coja una escoba y se dedique a barrer cuando se le está pagando un sueldo público tendría que ser noticia solo para anunciar un mundo nuevo en que, pasada la crisis, se reconvirtieran tales profesiones a estas otras, si es que hay vocación de servicio. Porque limpiando o desinfectando se cuida la vida, y aprendiendo a manejar un fusil, un cazabombardero o una fragata como las de Navantia se destruyen. Se aniquilan vidas aun incluso cuando no se entre nunca “en acción”. Cada euro, cada persona dedicada a esos menesteres pagada con fondos públicos es un euro y una persona detraída de donde más hace falta porque está en donde no hace falta ninguna. En el mejor de los casos.

Cada euro, cada persona dedicada al militarismo pagada con fondos públicos es un euro y una persona detraída de donde más hace falta porque está en donde no hace falta ninguna.

Un acrónimo, una propuesta: IFEMA

En Madrid, el recinto del IFEMA se ha convertido en algo parecido a un hospital porque hay camas, hay personas enfermas, medicamentos y principalmente por el generoso y responsable empeño del personal sanitario. Mucho de él voluntariamente ha decidido exponerse allí, ha trabajado en condiciones espantosas (mucho menos protegido que los militares que por allí pululan) y ha conseguido organizarse, a pesar muchas veces de sus jefes.

Por estas fechas, el año pasado y hace tres, y así sucesivamente, bienios hacia atrás, este mismo recinto ha acogido a una de las mayores ferias internacionales de armamento y tecnología para la muerte, actualmente llamada FEINDEF.

La plataforma Desarma Madrid lleva realizando acciones directas noviolentas de denuncia estos años el día de su inauguración. No es casual que algunas de las personas que están hoy en IFEMA atendiendo detrás de los EPIs, soportando la desorganización, arriesgando su cuerpo, apretando los dientes y aguantando el tirón, sean las mismas que ante las obscenas convocatorias de la exposición y compraventa de ingenios para matar estuvieran también protestando y denunciándolas, nuevamente exponiendo sus cuerpos. Militares y policía, entonces, cumplieron su función, que no fue estar del lado de la ciudadanía que se opone a la barbarie y a la muerte, sino proteger los intereses de una de las principales industrias del mundo en términos de rentabilidad.

Activistas contra HOMSEC - 11
Álvaro Minguito

Es paradójico que en el recinto de IFEMA, donde ahora se está cuidando y sosteniendo la vida, hace tan poco tiempo se estuviese mercadeando con armamento para destruirlas, fruto de los negocios realizados, en las guerras activas hoy mismo en el mundo. Y debía hacernos reaccionar ante la próxima edición con la que amenazan para el año 2021.

Es paradójico que en el recinto de IFEMA, donde ahora se está cuidando y sosteniendo la vida, hace tan poco tiempo se estuviese mercadeando con armamento para destruirlas.

Otro acrónimo, otra propuesta: IRPF

El Estado, ahora, en la crisis económica y social que nos ha venido encima debe asistir a millones de personas que lo va a necesitar. Para ello pagamos impuestos, se supone. De ahí debe salir.

Estamos en temporada de IRPF. Estamos, por tanto, en temporada de Objeción Fiscal a los Gastos Militares, campaña a la que en breve dedicaremos un capítulo específico. Animamos a que cada cual manifieste en su declaración, siquiera con un solo euro (Ni un hombre, ni una mujer, ni un euro para la guerra) ese rechazo a financiar el militarismo.

Objecion fiscal

Quienes no queremos “ser soldados”, como nos quieren los comparecientes mañaneros, tampoco queremos financiarlos, ni a ellos ni a sus generales ni a su gigantesco negocio de extracción de recursos públicos. No queremos contribuir con nuestro dinero a la preparación de la próxima guerra. Sí queremos sostener con nuestros impuestos una renta básica universal y esos servicios públicos esenciales que bien se está demostrando cuáles son, en proporción directa a la destrucción que han sufrido en los últimos años por las políticas neoliberales de PP y PSOE más los respectivos partidos nacionalistas de derechas.

Este año la estimación del Gasto Militar si contamos, además de las partidas destinadas al Ministerio de la Guerra (hoy, de Defensa), el Gasto Militar real encubierto en el resto de los ministerios, asciende a unos treinta mil millones de euros, según el cálculo del Grup Antimilitarista Tortuga. De esta cantidad, “solo” un tercio va al ministerio que preside la señora Margarita Robles.

Este año, el Gasto Militar ascenderá a 30.000 mil millones de euros. ¿Por qué no nos explican cada mañana los de las anécdotas sin gracia cuánto se podría haber invertido en Sanidad Pública con esa cantidad?

Treinta mil millones de euros. ¿Por qué no nos explican cada mañana los de las anécdotas sin gracia cuánto se podría haber invertido en, por ejemplo, Sanidad Pública, de haber contado cada año con una cantidad similar para utilizarla en lo que realmente construye sociedad?

Nos contaban estos días de atrás que Bruselas estaba buscando en los mercados internacionales 100.000 millones de euros que ayudasen a paliar el impacto económico de la pandemia en países como Italia y España. Quizá no hubiera que buscar tanto. Aquí derrochamos treinta mil todos los años.

A pesar del blanqueo que supone la ayuda humanitaria, la UME, y otros intentos de hacernos comulgar con ruedas de molino, es cierto que ahora todas las manos son bienvenidas para atajar las consecuencias de este virus. El sanitario… y el militarista.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/plane...

Categorías: antimilitar

El militarismo no descansa

antimilitaristas.org - 15 April, 2020 - 00:00
Categorías: antimilitar

El gasto militar mundial es un 50% más alto que al final de la Guerra Fría

antimilitaristas.org - 11 April, 2020 - 00:00

danilo albin

Allá donde hay armas quieren ver vacunas. Allá donde se preparan ejércitos, plantean que se entrenen médicos. En plena emergencia sanitaria por el coronavirus, el International Peace Bureau (IPB), considerada la organización pacifista y antimilitarista más antigua del planeta, ha emprendido una campaña mundial para pedir a las grandes potencias que destinen su astronómico presupuesto militar a la sanidad.

No hay tregua en las oficinas –ahora instaladas en las habitaciones de casa– del IPB. Estos días, las organizaciones que forman parte de esta plataforma apuran detalles de lo que será un mes intenso: desde este viernes 10 y hasta el próximo 9 de mayo inclusive, sus participantes llevarán a cabo la campaña de acción global para la reducción del gasto militar. En total, se estima que habrá un centenar de acciones en una treintena de países.

«La idea inicial era hacer un enfoque más centrado en el cambio climático, pero ocurrió lo que todos sabemos», dice a Público Jordi Calvo, coordinador del Centro Delàs de Estudios por la Paz y vicepresidente de la Junta del IPB. «Lo que todos sabemos» es, nada más y nada menos, que una pandemia global, con miles de muertes a sus espaldas y un cambio drástico en la vida cotidiana de millones y millones de personas.

De ahí, precisamente, la clave de la acción global de este año. «¿Cuánto dinero hemos dedicado a investigar en salud y cuánto al ámbito militar y a la compra de armamento?», resume Calvo. «Ahora estamos pagando esa mala gestión de lo público y ese análisis equivocado», subraya.
El IPB reclama «una reducción dramática del gasto militar en favor de la asistencia sanitaria»

Precisamente por eso, el IPB reclama «una reducción dramática del gasto militar en favor de la asistencia sanitaria y para satisfacer las necesidades sociales». «Es el momento de abrir una nueva página en las relaciones mundiales y poner las tensiones geopolíticas a un lado, para acabar con las guerras, para un alto el fuego en aquellos múltiples conflictos en todo el mundo, los cuales pueden dificultar un esfuerzo de solidaridad global», sostiene la ONG, creada en 1891 en Berlín –hoy tiene su oficina descentralizada en Barcelona– y galardonada en 1910 con un Premio Nobel de la Paz.

Según datos de esta organización, «el gasto militar es un 50% más alto hoy que al final de la Guerra Fría». «Se sitúa en la asombrosa cifra de 1,8 billones de dólares al año, mientras que la OTAN exige más aumentos a sus miembros», destaca en el manifiesto elaborado para reclamar, precisamente, que esta situación se revierta.

Según datos publicados por el Centro Delàs en abril de 2019, por entonces España se mantenía en el decimosexto puesto del ranking de países que más dinero dedican a Defensa, «con un gasto de 18.200 millones de dólares según datos del SIPRI (Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo) y cerca de 20.000 millones de euros según el cálculo del Centro Delàs».

La lista estaba encabezada por EEUU, que había aumentado su gasto militar hasta los 649 mil millones de dólares, un 4,6% más que el año anterior. Esa cifra representaba el 36% del gasto militar mundial en 2018. «Su gasto militar es el mismo que el de los 7 siguientes países que más gastan», destacaba el informe dado a conocer por el Centro Delás.

En segundo lugar estaba China, que había su gasto en un 5% hasta los 250 mil millones, «lo que representa el 14% del total mundial». De hehco, Estados Unidos y China juntos «representan la mitad del gasto militar mundial», seguidos por Arabia Saudí, India, Francia y Rusia.

Cambio de prioridades

Ahora, con los alarmantes datos del coronavirus sobre la mesa, el IPB encabeza esta campaña para pedir un urgente cambio de prioridades. «Pedimos a los países más ricos del mundo que se cuestionen lo que han hecho hasta ahora: se han dedicado demasiados recursos para militarizarnos. Ahora hay que utilizar estos recursos para hacer frente a las crisis sanitarias», explica Calvo, quien advierte sobre el carácter «económico y social» de la crisis que se avecina y que será sufrida, con especial intensidad, «por las comunidades más vulnerables».

En tal sentido, el IPB acompaña las jornadas de acción global con una recogida de firmas virtual para instar a los líderes del G20 a «levantar la sombra de la guerra y la política militar que ha arruinado la cooperación mundial en los últimos años y trabajar para asegurar que prevalezca un espíritu de paz y solidaridad».

«El G20 es responsable por el 82% del gasto militar mundial, representa casi todas las exportaciones de armas, y tiene en su territorio colectivo el 98% de las bombas nucleares del mundo. El G-20 es una plataforma compartida que reúne los intereses de los principales actores de la carrera de armamentos mundial», remarca.

Las firmas que se recojan serán llevadas a la próxima reunión de la Asamblea General de Naciones Unidas, prevista para septiembre próximo. Allí pedirán a los líderes mundiales que «actúen por una cultura de paz» y reduzcan drásticamente el gasto militar «en favor de la sanidad pública y la atención a las necesidades sociales y medioambientales».

Público

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El ejército y la pandemia

antimilitaristas.org - 6 April, 2020 - 13:29

Llevamos un mes que estamos asistiendo a bastantes hechos anómalos, y parece que lo extremo de la situación hace que miremos esta anomalía sin sorprendernos, o al menos sin denunciarla.

Desde que empezó la pandemia, el ejército está asumiendo un papel, no ya activo, pero sí al menos presencial. Como si de las guerras del Golfo se trataran, las ruedas de prensa están siendo escoltadas por policías, guardias civiles, la ministra de defensa, etc. El lenguaje de la guerra es de uso normalizado. Su semántica militar es un arma de peligroso calado, pues más que mil palabras inútiles vale una que nos otorgue la paz. Como si se tratase de matar el virus a cañonazos se habla de enemigos a destruir, pero se olvidan de comentar que, para defender la salud, al igual que el trabajo, etc., los cañones y las armas lo único que hacen es restar el dinero que se debería haber dedicado a la sanidad, trabajo, etc.

El gasto público en defensa en España es de 30.000 M€ anuales, equivalente a construir 100 hospitales al año (todo ello sin contar el gasto privado).

Esto llama aún más la atención si tenemos en cuenta que en las calles no hay casi gente, y ésta va de lo más ordenada, aislada y hasta silenciosa, por lo cual los grupos de peligrosos pueden ser periodistas, algún funcionario o funcionaria, así como cualquier persona trabajadora derrengada del trabajo contra la pandemia.

La realidad que se impone es que para defender a la sociedad, el supuesto Ministerio de Defensa no sirve, y por lo tanto su presupuesto (desorbitado y creciente de año en año) es un despilfarro y es mejor destinarlo a otros ministerios que están más en sintonía con el concepto de defensa social.

Como consecuencia de la situación de alarma generado por el virus, el Ejercito y sus defensores han decidido tomar las calles, ahora que están vacías y nadie les puede afear su inutilidad. Y es por esto que los vemos en paradas militares absurdas, suplantando a la policía municipal, bomberos/as, sanitarios/as, etc.

¿Será ésta la causa o quizá solo se trate de que al no ser una actividad de primer orden y para no tener que quedarse en los cuarteles con el riesgo que ello conlleva de confinamiento con tanto poder de destrucción y sin consumo ordinario?

¿Qué sentido tiene militarizar los servicios de protección civil y de limpieza cuando la propia sociedad ha dado un ejemplo de organización, solidaridad y respuesta social ante la escasez de recursos sanitarios?

Creemos que socialmente estamos en una encrucijada que debería servirnos para abrir un debate sobre los valores a defender y los modelos de defensa que la sociedad requiere. No creemos que llenar las calles de soldados cuando la sociedad está mostrando una cultura de responsabilidad, sea lo adecuado, sino reconocer que la defensa a través del ejercito es un anacronismo y sobre todo un despilfarro peligroso que solo tiene sentido cuando pensamos en como apropiarnos de los recursos de los países empobrecidos

El bochornoso espectáculo del despliegue por Pamplona del viernes, o el de la semana pasada en Tudela, como si de ciudades ocupadas se tratara, solo responde a la vuelta de gobiernos con ideologías totalitarias, que, en caso de vencer la pandemia, justificará su modelo de control y vigilancia y que en caso de fallar les servirá de excusa para que en la próxima no nos pille de sorpresa. ¿Esta es la salida de la crisis que queremos?

BARDENAS LIBRES, AA-MOC-KEM

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