Tortuga Antimilitar


Kathy Kelly

Tortuga Antimilitar - fai 4 horas 50 min

Uno de los 'directores espirituales' más importantes en mi vida ha sido la Oficina Tributaria del Gobierno. Así, buscando la manera de vivir sin propiedades ni ahorros, sin un trabajo fijo... convertirme en objetora de impuestos para la guerra fue una de las decisiones más sencillas que he hecho en mi vida.

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Kathy Kelly

Tortuga Antimilitar - fai 4 horas 51 min

Una manera de parar la próxima guerra es continuar diciendo la verdad sobre la actual.

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Kathy Kelly

Tortuga Antimilitar - fai 4 horas 51 min

Estoy lista para insistir de forma apasionada que la guerra nunca es una respuesta. (...) Pero ¿qué se puede decir a un niño moribundo, traumatizado, huérfano o mutilado? Quizás las únicas palabras que hemos murmurado una y otra vez junto a la cama de los niños moribundos en los hospitales de Iraq: lo siento, lo siento muchísimo.

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30 años de insumisión y desobediencia civil

Tortuga Antimilitar - fai 23 horas 31 min

El Ejército sigue siendo una lacra que denunciamos por sus valores machistas y porque genera un incremento de fabricación y exportación de armas y un aumento del gasto militar.

Estos días se conmemora el 30 aniversario de la puesta en marcha de la campaña de insumisión al servicio militar obligatorio y la prestación social sustitutoria.

30 años después nosotras también, como mujeres feministas y antimilitaristas, seguimos apostando por una sociedad desmilitarizada donde no tengan cabida ni campos de tiro, ni acuartelamientos e instalaciones militares, ni fábricas de armas, ni maniobras del Ejército, ni gastos militares; sobre todo hoy en día, en que los recortes en los servicios sociales impiden mantener o poner en funcionamiento recursos que pueden mejorar la vida de muchas mujeres; en mayor medida la de aquellas que se encuentran en situación económica precaria.

Los 12 años de campaña de insumisión –desde 1989 hasta 2001 con la desaparición del servicio militar obligatorio– produjo una experiencia de desobediencia civil que generó un gran movimiento antimilitarista. Las mujeres feministas nos posicionamos a favor de la insumisión y en apoyo solidario a los insumisos.

Así mismo, durante toda la década de los 90 quisimos ser sujetos de la lucha antimilitarista, ocupar un lugar en el movimiento que no se limitara al apoyo individual a los insumisos como parejas, hermanas o madres. De manera que se llevó a cabo un trabajo de reflexión y debate alrededor del militarismo desde un punto de vista de género.

Se denunciaba al Ejército –máximo representante del militarismo– como el mayor exponente de la violencia del patriarcado.

Los valores que transmite –jerarquía, autoritarismo y la resolución de conflictos a través de la violencia– se encuentran a años luz de las reivindicaciones feministas. Las mujeres feministas luchábamos y luchamos por una sociedad igualitaria, justa, solidaria y por la resolución pacífica de los conflictos.

Para cumplir estos objetivos, los instrumentos utilizados fueron, son y serán la desobediencia civil no violenta y la movilización social.

El Ejército, profesional o no, sigue siendo una lacra que denunciamos por sus valores machistas y porque genera un incremento de fabricación y exportación de armas, un mayor control social y un aumento del gasto militar.

En lugar de invertir en prestaciones sociales, vivienda digna, educación y sanidad, así como en el cuidado de menores y mayores, guarderías, residencias, hospitales… En lugar de cubrir estos servicios básicos, tan necesarios en la vida de las mujeres para mantener y mejorar su autonomía personal, social y económica, en lugar de esto, los gobiernos siguen destinando partidas presupuestarias millonarias al militarismo y a las guerras. Por lo tanto «hoy más que ayer, intsumisioa!».

Fuente: https://www.naiz.eus/es/iritzia/art...

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Insutmisioa

Tortuga Antimilitar - fai 23 horas 36 min

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El gasto militar en Oriente Próximo

Tortuga Antimilitar - fai 23 horas 36 min

Cartografía Geopolítica Oriente Próximo y Magreb

Descripción del mapa

Al ser una de las regiones más conflictivas del mundo, el gasto militar en Oriente Próximo es una variable clave para entender adecuadamente las tensiones y guerras que a día de hoy se pueden observar en la zona.

Arabia Saudí probablemente sea el centro de todo. Su abultada proporción de gasto militar, unido a un PIB elevado gracias al petróleo, ha hecho que el país de los Saud haya lanzado en los últimos años una ofensiva geopolítica de enorme impacto para tratar de ganar la primacía regional. Así, ha participado de forma indirecta en las guerras de Siria e Irak apoyando —bien con armamento o con financiación— a distintos grupos de rebeldes —un término que abarca desde la inicial oposición democrática a toda una colección de grupos yihadistas— y directamente en la guerra de Yemen, en la represión de las revueltas en Baréin y en un bloqueo a Catar.

La motivación principal para este elevado gasto es, primero, que puede acometerlo a nivel económico, y también forzar una carrera armamentística en la región para desangrar a sus contrincantes tanto en el plano de la economía como sobre el terreno al contar con equipos más modernos. Desde hace unos años, su principal rival en la región es Irán, y más recientemente y de forma secundaria, Turquía, que busca hacerse su propio espacio de influencia.

Más allá de la desproporcionada cifra saudí —que es incluso superada por Omán—, toda la región se sitúa en cifras altas para los estándares mundiales, lo que evidencia la enorme competencia entre países y también las importantes amenazas que sobrevuelan la región. Así, de forma más discreta pero igualmente relevante también se sitúan Israel o Emiratos Árabes Unidos, una potencia tradicional y emergente en el plano militar, respectivamente.

Fuente con enlaces: https://elordenmundial.com/mapas/el...

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Hoy nadie es Haití

Tortuga Antimilitar - 19 February, 2019 - 00:00

Walter C. Medina

En Haití no hay petróleo, sólo hambre y desesperanza. Y un modelo económico que goza del respeto y la complicidad de quienes deciden cuándo y dónde se violan los derechos humanos.

Ni banderas ni placas solidarias se alzan en las redes sociales a pesar del sufrimiento del pueblo haitiano. Si los medios callan, la realidad se hace invisible a los ojos de quienes creen que lo esencial siempre es material de prensa.

Los reportes oficiales hablan de muertos y heridos, sin embargo no hay coberturas especiales ni grandes titulares en los medios de mayor llegada. El país está paralizado. La cifra de hambrientos se eleva a cada instante, y ya es el 80 por ciento de la población la que engrosa la estadística de la pobreza.

Jean Charles, líder opositor del gobierno neoliberal de Jovenel Moise, ha señalado que las protestas y los enfrentamientos callejeros contra las fuerzas del orden continuarán hasta que el primer mandatario renuncie a la presidencia. Pero Moise no cede, por el contrario, ha ordenado refuerzos para reprimir el levantamiento popular. Puerto Príncipe, capital de país, está en llamas.“Un gobierno que no puede dar alimentos y agua a su pueblo debe dimitir, pero también se necesita que la burguesía se decida a dejar de acaparar toda la riqueza. En los barrios populares somos más”, manifestaron ayer los haitianos que han tomado el centro de la ciudad y reclaman la presencia de la prensa internacional.

Lo cierto es que ni el periodismo ni los organismos internacionales le han dado a la crisis haitiana el lugar preponderante que merece. En la OEA, en Naciones Unidas, en París y en Washington se habla con preocupación sobre la situación haitiana. Sin embargo ningún gobierno de las “democracias ricas del mundo libre” ha decidido poner en marcha una acción de ayuda humanitaria. El eje de la preocupación de estas “democracias modelo” sigue siendo Venezuela, quizás porque Haití carece de lo que suele despertar el arranque samaritano de los países que señalan dictaduras y apuntalan democracias como si fuesen jueces naturales.

En Haití no hay petróleo, sólo hambre y desesperanza. Y un modelo económico que goza del respeto y la complicidad de quienes deciden cuándo y dónde se violan los derechos humanos.

Fuente: https://www.nuevatribuna.es/articul...

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Cádiz: El sindicato policial SUP indignado con la chirigota del Bizcocho “los jarabe de palo” porque “asocia la policía a la violencia” (vídeo)

Tortuga Antimilitar - 19 February, 2019 - 00:00

Por Paco Campos / La Otra Andalucía

Pero el colmo del contenido del comunicado es cuando lo culminan con un “viva la libertad de expresión y la fiesta grande de los gaditanos donde estos grandes profesionales prestarán un gran servicio para que todos la disfrutemos como es debido”. Aquellos que critican su ejercicio dando vivas a la libertad de expresión… Ah, que se nos olvidaba, que sólo se refieren a los que la ejercen “como es debido”.

La chirigota “Los jarabe de palo” no ha pasado desapercibida para la Policía. La agrupación del Bizcocho actuó este domingo en el Falla y dejó buenas sensaciones entre los aficionados, según los medios locales, aunque también ha generado reacciones, en este caso negativas, en el sindicalismo policial. Al menos en el sindicato mayoritario del “cuerpo”, el Sindicato Unificado de la Policía (SUP).

Sí, el SUP, ese sindicato que, en una demostración de su “independencia”, estuvo el pasado domingo presente en la manifestación partidista en Madrid convocada por el PP,Cs y Vox. Ese que no emitió ningún comunicado de indignación cuando los policías desplazados a Catalunya eran despedidos al grito de “a por ellos”. Ese que ahora se indigna y si lo emite por la actuación de una chirigota.

Desde el Sindicato Unificado de la Policía en Cádiz dicen, a través del comunicado, no compartir la imagen que la agrupación carnavalesca sevillana trasladó de los policías en el Teatro Falla. Afirman que “esta chirigota que quiere asimilarse a los trabajadores de la seguridad pública es una representación simplista por asociar solamente policía a violencia”.

Habría que recordarles que se trata de eso, de una chirigota, de una representación cómica, no de una conferencia o un tratado sobre los cuerpos policiales. Además tergiversan el contenido de la misma. Basta con fijarse en el “tipo” que lucen para ver que no hacen referencia a toda la policía, sino en exclusividad a los antidistubios. Unidades de intervención que utilizan la fuerza para hacer cumplir la legalidad impuesta. Unas unidades que pertenecen a un organismo,el policial, al que dicha legalidad les concede el monopolio del uso de la fuerza, o sea de la violencia. No es esta chirigota la que les asocia a la violencia, es el Estado represor al que sirven, para ejercerla en su nombre contra el pueblo.

Además defienden que “los policías somos profesionales altamente cualificados y que desempeñamos muchas funciones, entre ellas el control de la seguridad pública para que se respeten los derechos y libertades de la ciudadanía”, algo que igualmente hubiese estado bien recordarles a los que gritaban “a por ellos” en referencia a parte de esa ciudadanía y tenerlo presente antes de oprimir al pueblo para impedirle el ejercicio de esos supuestos derechos y libertades existentes, eso sí, “cumpliendo órdenes”, claro.

El SUP declara que no es la primera vez que en el Carnaval de Cádiz se hace alusión a las fuerzas policiales aunque aseguran que “con una visión más objetiva y amable de estos trabajadores que la que hace esta chirigota”. Quien conozca el carnaval gaditano y sus chirigotas sabrá que si algo les caracteriza no es la “objetividad” ni la “amabilidad”, tampoco es su cometido, sino la crítica social, y con un carácter marcadamente ácido e inmisericorde. Si, como afirman en la propia nota, son gaditanos y aficionados al Carnaval, deberían de saberlo. Si lo desconocen o no lo comprenden es que no son gaditanos, y ni mucho menos aficionados. Y si lo son no lo ejercen. Les puede el “cuerpo”. El “comecocos” del adiestramiento condicionador recibido.

Pero el colmo del contenido del comunicado es cuando lo culminan con un “viva la libertad de expresión y la fiesta grande de los gaditanos donde estos grandes profesionales prestarán un gran servicio para que todos la disfrutemos como es debido”. Aquellos que critican su ejercicio dando vivas a la libertad de expresión… Ah, que se nos olvidaba, que sólo se refieren a los que la ejercen “como es debido”. Que gran frase. Una frase que retrata la mentalidad de sus autores y recuerda tanto a tiempos pasados.

Os recomendamos la visión, y el disfrute, de la actuación de “los jarabe de palo”, por cierto repleta de “objetividad” e incluso de “amabilidad”. No tiene desperdicio. “¡A la carga!”… “y hasta el caballo da palos”.

Paco Campos para La Otra Andalucía

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Aniversari Insubmissió

Tortuga Antimilitar - 19 February, 2019 - 00:00

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Acto de Kakitzat

Tortuga Antimilitar - 18 February, 2019 - 00:00

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Lo que verdaderamente hace falta para asegurar la paz en Afganistán

Tortuga Antimilitar - 18 February, 2019 - 00:00

Autora: Kathy Kelly (Voices for Creative Non Violence)

Foto: KABUL, AFGANISTÁN. (Haroon Sabawoon - Agencia Anadolu).

Traducción e introducción de Agustín Velloso
Tortuga

Fuente: https://www.counterpunch.org/2019/0...

Kathy es una activista pacifista estadounidense y una de las coordinadoras de Voices for Creative Non Violence (http://vcnv.org/). Parte de su trabajo lo ha hecho en Iraq, Afanistán y Gaza.

Hizo su primeros pinitos como activista en 1978 y su trabajo ha debido de ser bueno en estos últimos 40 años porque ha sido detenida más de sesenta veces en EEUU y otros países. Además merece la pena leer lo que escribe pues sus crónicas y reflexiones destilan humanidad, amor, clarividencia, humildad y sentido común en el caso de que alguno crea que las tres primeras cualidades son cosa de otros tiempos muy, muy anteriores, o sea, los del Jardín del Edén, donde las peores pasiones del hombre estaban bajo el control de la razón y la voluntad.

En este artículo la política de Estados Unidos y sus aliados en Afganistán queda presentada no sólo como la acción asesina que es, sino que también se manifiesta ridícula y perversa en comparación con la que realiza algunos afganos que son víctimas de aquélla.

La constante vigilancia militar sobre los afganos no produce ninguna información de interés acerca de los problemas a los que éstos se enfrentan diariamente. Un raro grupo de voluntarios usa un enfoque completamente diferente.

Hosseis, un miembro del grupo Voluntarios Afganos por la Paz (Afghan Peace Volunteers, APV), que fue mi anfitrión durante mi reciente visita a Afganistán, se remangó para enseñarme una herida de casi ocho centímetros aún en proceso de curación. Unos ladrones entraron en su casa en Kabul y cuando fueron descubiertos uno de ellos acuchilló a Hossein.

Un coordinador de APV, Zekerullah, fue asaltado y agredido por una banda juvenil de ladrones a plena luz del día. A Ata Khan le robaron su máquina de fotos y su teléfono móvil en un parque también de día. Habib, un reciente graduado del programa de APV llamado Escuela para Niños de la Calle, sufrió agresiones de varios atacantes hace un mes.

“No tenía nada de lo que estaban buscando”, me dijo mientras me aseguraba que estaba bien aunque le duele el culo, que lo tiene erosionado, que es donde le pegaron.

Ataques como éstos –todos tuvieron lugar en los últimos seis meses- son predecibles en una caótica ciudad devastada por la guerra que absorbe refugiados todos los días. Algunos huyen de su tierra por la sequía y la falta de alimentos; otros huyen del terror de la violencia generada por los enfrentamientos de las partes en conflicto, lo que incluye a Estados Unidos. En 2018 este país lanzó 7.632 bombas sobre Afganistán, más que cualquier otro año desde que la Fuerza Aérea de Estados Unidos empezara a documentar sus ataques en 2006.

Según las Naciones Unidas, en los primeros nueve meses de 2018, hubo un incremento del 39 por ciento en el número de víctimas de los bombardeos comparado con el mismo periodo del año anterior. En Kabul, los bombardeos del Talibán y otros grupos se han convertido en un horror habitual. El desempleo en alza, ahora ente un 25 a un 30 por ciento, también afecta a la gente. La Organización Mundial del Trabajo (OIT) informó hace dos meses de que Afganistán tiene la tasa de desempleo más alta del mundo. Cuatro de mis jóvenes amigos tienen mucha suerte de estar aún vivos.

Están tratando de hacer las cosas mejor. Hace dos días, 35 jóvenes se congregaron para la séptima sesión de las doce que tiene el curso de orientación. Los temas eran: ecología, desigualdad, hambre y guerra. Muhammad Ali, de 20 años, dicta el curso. La APV tiene lista de espera de gente joven que desea participar en el próximo curso.

“La gente que viene a las clases busca información que nunca han conocido”, dice Muhammad Ali. “Reflexionamos sobre formas de hacer la paz y vivir con respeto hacia la naturaleza”.

La labor de Estados Unidos para mejorar las decadentes instituciones educativas de Afganistán han resultado totalmente inadecuadas. Los proyectos de reconstrucción estaban plagados de corrupción. Millones de dólares se han entregado a las milicias al tiempo que innumerables cargamentos de armas llegan al país. Los drones y los dirigibles surcan los cielos supuestamente en busca de “los malos”.

Pero la militarización de la sociedad y la constante vigilancia de cámaras por control remoto no arrojan ninguna información sobre los problemas que diariamente afectan a a los afganos que tratan de sobrevivir.

Las negociaciones sobre el futuro de Afganistán las condicen personas que están al mando de enormes arsenales y redes sofisticadas de inteligencia. El resultado sería mejor si la dirigencia estadounidense se tomara interés en el enfoque de “vigilancia” de la APV.

En contraste total con las operaciones de “inteligencia” que realizan los Estados Unidos y sus aliados en Afganistán, la APV continúa construyendo su base de datos, recogiendo detalles sobre las familias en dificultades y empobrecidas, a las que invitan a participar en proyectos destinados a mejorar su situación.

Desplazándose a pie, los voluntarios de APV recaban su información sentándose en el suelo con las familias en sus pobres casas, recogiendo con respeto sus declaraciones en sus cuadernillos de notas. Les preguntan sobre sus gastos de vivienda, el acceso a agua potable y si las familias pueden comprar judías para toda la semana. Las familias que apenas tienen ingresos o ninguno y dependen de las ganancias de un hijo para comida y alquiler son las primeras en ser admitidas a la Escuela de los Niños de la Calle.

Este año, más de cien niños se han juntado cada viernes para las clases de lectura, escritura y matemáticas. Para la APV las clases semanales de no violencia inspiradas en el curso que dirige Muhammad Ali son igualmente importantes.

Los niños aplican los que aprenden participando en los proyectos de APV. Ayudan a plantar árboles, cultivar los huertos y sirven comidas a los trabajadores. También se unen a los equipos de limpieza de las orillas de los ríos. Cada año suben a una montaña con sus cometas, lo que forma parte de la campaña “vuela cometas en lugar de drones”.

Las familias de los niños que participan en la Escuela de Niños de la Calle reciben una ayuda vital de arroz, aceite y judías. Los niños saben que están ayudando a sus familias a la vez que a sí mismos. Cuando les pregunto de dónde sacan la energía para coordinar las clases y otras actividades con la Escuela, Masoma, que ha estado en la Escuela desde sus comienzos, responde de inmediato: “Es mi pasión”.

Los miembros de la APV, preocupados por el futuro de cien niños que terminaron el programa de tres cursos el año pasado, han empezado a trabajar en la enseñanza profesional. También están formando cooperativas para un empleo futuro.

Tu posición en la vida determina lo que ves. Admiro la mezcla de idealismo y realismo de la APV a la hora de hacer “cosas que contribuyen a la paz”, incluso cuando les alcanza la ansiedad cada día por el caos y los sobresaltos de la vida en una zona de guerra. Están pendientes todo el tiempo de la gente necesitada. No temen compartir sus recursos. Cuando se enfrentan a la violencia contienen el ímpetu de venganza. Ven claramente lo inútil que es confiar su futuro y el de los más necesitados en fuerzas depredadoras que ya han explotado y matado gente con sus guerras asesinas.

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Cooperación y solidaridad: Dos claves para entender la evolución humana

Tortuga Antimilitar - 18 February, 2019 - 00:00

Rodrigo Alonso Alcalde, Responsable de Didáctica del Museo de la Evolución Humana, Junta de Castilla y León, Profesor Asociado del Área de Prehistoria de la Universidad de Burgos.

Tras la publicación de Charles Darwin, en 1859, del Origen de las Especies por medio de la Selección Natural, comenzó a generalizarse la idea de que el proceso evolutivo había estado protagonizado por la supervivencia de los mejor adaptados. Esta premisa alcanzó su máximo exponente a finales del siglo XIX con Herbert Spencer y sus planteamientos del darwinismo social. Este modelo explicativo se basó en aplicar el mecanismo de la selección natural darwiniano al estudio de las sociedades humanas. Según esto, el devenir histórico de los países, las etnias o las clases sociales se habían (había) articulado en una competición en las cual los mejor adaptados ocupaban y debían ocupar los lugares privilegiados. Este tipo de formulaciones trascendió de forma casi inmediata al campo de la política y sirvió para justificar, desde un falso empirismo científico, las políticas imperialistas y raciales de finales del siglo XIX y buena parte de la primera mitad del siglo XX.

Hoy en día sabemos que esto no fue así y que en nuestra evolución, junto al mecanismo de la selección natural, hubo otros factores como la cooperación y la solidaridad que fueron claves para el desarrollo de nuestro género, el género Homo desde hace 2,5 millones de años. Sin embargo estos factores no son características exclusivamente humanas. En el reino animal podemos encontrar ejemplos de solidaridad en chimpancés, orangutanes, delfines o incluso en los pingüinos. Mientras que acciones cooperativas es fácil rastrearlas tanto en otros mamíferos, aves, reptiles y peces. Lo que nos diferencia del resto de animales es que nosotros a lo largo del proceso evolutivo hemos desarrollado la cooperación y la solidaridad como elemento clave para potenciar la cohesión del grupo y conseguir ocupar todos los ecosistemas del planeta por muy adversos que estos sean, desde el Ártico hasta el Himalaya pasando por la Amazonia o el desierto del Sáhara.

Pero, antes de continuar, conviene definir el significado básico de estos dos conceptos claves en nuestra historia evolutiva. Según el Diccionario de la Real Academia Española, la cooperación es “obrar juntamente con otro u otros para la consecución de un fin común”. Mientras que la solidaridad es la “adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros”. En el caso que nos ocupa la principal diferencia entre ambos conceptos podemos encontrarla en que mientras la cooperación se realiza entre individuos iguales, la solidaridad se da entre desiguales. Es decir, él o los individuos que muestran su solidaridad hacia otros individuos están por encima en alguno de los planos biológicos o sociales. El plano biológico podríamos limitarlo a aquellos individuos que poseen una salud óptima. Mientras que en el plano social es más complejo y lo reservaríamos para aquellos individuos que por diversas circunstancias están mejor considerados dentro del grupo, por cuestiones como la edad o la organización social (líderes). Estos individuos socialmente mejor considerados mostraron su solidaridad al adherirse circunstancialmente a la causa de otros individuos que están por debajo de ellos, sin esperar nada a cambio.

El trabajo cooperativo permitió que nuestros antepasados sobrevivieran

Si extrapolamos estos conceptos teóricos al estudio de nuestros antepasados tenemos que en las actuales Kenia, Tanzania y Etiopía, encontramos numerosos yacimientos datados entre 2.5 y 1,8 millones de años que tienen, además de los primeros fósiles de nuestro género (Homo habilis y Homo rudolfensis), restos de las primeras herramientas de piedra y fragmentos de grandes herbívoros con marcas de corte. Estas marcas evidencian el consumo de estos animales por parte de estos homininos. El despiece e ingesta de estos elefantes, rinocerontes e hipopótamos cabe considerarlos como los primeros consumos comunitarios realizados por nuestros antepasados. Este reparto del alimento puede entenderse como el desarrollo de una acción conjunta para la consecución de un fin común: la alimentación del grupo, por lo que estaríamos ante la primera evidencia de cooperación en la historia de la humanidad. El trabajo cooperativo permitió que nuestros antepasados sobrevivieran en la sabana compitiendo por los recursos cárnicos con tigres, panteras y leones.

Por lo que se refiere a la solidaridad, nos encontramos que en el año 2003 en el yacimiento caucásico de Dmanisi (Georgia) apareció una mandíbula humana con una antigüedad de 1,8 millones de años. Este fósil perteneciente a la especie Homo georgicus presenta una ausencia total de dientes y de los alvéolos que alojaban sus raíces. En otras palabras, al “viejo de Dmanisi” se le habían caído sus dientes y el hueso circundante a los alvéolos invadió los vacíos dejados al desaparecer las raíces de los mismos. Ahora bien ¿cómo un individuo sin dientes pudo alcanzar los 40 años de edad hace 1,8 millones de años? Evidentemente sin una ayuda por parte del grupo este individuo no hubiera alcanzado esa edad. Muy probablemente, sus compañeros se tuvieron que dedicar a masticarle los vegetales y trozos de carne cruda para que luego él los pudiera digerir. Estos cuidados representan la primera prueba de solidaridad documentada en la historia de la humanidad. Desde entonces son cada vez más las evidencias que tenemos de este tipo de comportamiento en el registro fósil que demuestran que el desarrollo de la solidaridad ha sido una característica esencial en nuestro propio proceso evolutivo.

Fuente: http://www.pobrezacero.org/cooperac...

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La militancia en la era de la obsolescencia programada

Tortuga Antimilitar - 17 February, 2019 - 00:00

Desde E.Z. se propone debatir un tema al cuál llevo ya bastante tiempo dándole vueltas y sobre el cual hablo mucho con compañer@s pero sin dejar nada plasmado formalmente. Y tod@s sabemos que «Las palabras se las lleva el viento», así que qué mejor que esta oportunidad que me brinda esta revista para poder dejar plasmadas algunas reflexiones en un formato algo más duradero (el texto). Sí, ya sé que esto tampoco es ninguna panacea porque «el papel lo aguanta todo», pero al menos las personas interesadas podrán echar mano de hemeroteca para volver a ojear estas reflexiones (yo el primero) o para rebatirlas o para taparle la boca a quien escribe esto cuando en un futuro a lo mejor defienda posturas contrarias (supongo que después de darme un fuerte golpe en la cabeza, pero nunca se sabe, «no digas nunca de este agua no beberás»).

El caso es que quiero que este texto sea un poco mordaz y políticamente incorrecto, pues la urgencia de la situación nos obliga a ser un poco incisivos y rotundos. Seguramente voy a caer en este texto en generalizaciones y en afirmaciones un poco exageradas y por lo tanto, al menos en parte, injustas. Mil perdones de antemano, pero no dejéis que el árbol os oculte el bosque. Detrás de cada exageración existirá la denuncia de un problema en mi humilde opinión bastante real.
Al anarquista se le estropeó el coche

Se le estropeó y no llegó a la conferencia a la que se había comprometido. Esta anécdota es real. Diremos el pecado pero no el pecador. La cosa es que ese día yo estuve a punto de dedicarme a la calceta o de afiliarme al Opus Dei, cualquier cosa antes de que alguien me identificara como anarquista. Pero vayamos al grano: el caso es que en cierta ciudad se organizó un ciclo de conferencias de lo más interesantes. Se iba a hablar de las experiencias que en la cárcel han vivido en las últimas décadas l@s pres@s polític@s. Se iban a dar cita gentes de latitudes muy diversas, poco menos que la insurgencia mundial se reunía allí. Palestinos, colombianos, irlandeses, vascos, expresos del GRAPO y también anarquistas, con gran detalle y acierto por parte de quienes organizaban. O al menos eso me parecía a mí (me refiero a lo de «acierto»). Señalar que quienes organizaban aquello no eran anarquistas. En las jornadas había asimismo una mesa redonda de mujeres expresas políticas, para tratar el caso específico de mujer y cárcel.

Las conferencias fueron un éxito. Día tras día se llenaba el ateneo donde se realizaba el acto y donde cada ponente explicaba su caso o los casos de otros militantes de su misma organización o de su mismo país. Los ponentes llegaban como digo de latitudes lejanas, algunos sorteando dificultades fronterizas, administrativas, etc (ya sabemos que puedes tener problemas en un aeropuerto si resulta que se te tiene fichado como activista y no digamos si encima tienes antecedentes penales por empuñar las armas). El caso es que todo el mundo iba llegando y participando, pero vísperas de la intervención del compa anarquista los organizadores empezaron a preocuparse porque al llamarle para recordarle el tema, éste empezó a poner excusas raras: una avería en el coche. «¿Y?, pues llévalo al taller, aún quedan unos días», «alquila uno», «ven en tren», «en autobús», «en avión» «que te traiga alguien», «manda a otro compañero»… Había muchas alternativas pero el supuesto «movimiento» anarquista no tenía capacidad para recorrer unos cuantos cientos de kilómetros para participar en una conferencia. Otros atravesaban fronteras y recorrían miles de kilómetros, a los anarquistas un problema mecánico les dejaba fuera de combate. Desconozco las vicisitudes personales del compa anarquista, si le pasó algo, si no tenía dinero para arreglar el coche, si no podía dar explicaciones por teléfono de algún problema, si a lo mejor no le apetecía… el caso es que a mí aquello me sonó a excusa barata (y a los organizadores también). Cuando un colectivo se organiza mínimamente en serio no suele tener problema para mandar un emisario. Sucesos como éste sólo pueden ocurrir cuando detrás, más que un movimiento, encontramos un colectivo minúsculo, poco organizado y económicamente un desastre.

El problema seguramente estribó en que detrás del compañero anarquista no había ningún movimiento, con lo cual ante algún tipo de contratiempo personal esta persona ya no pudo acudir y la cosa se quedó colgada.

Por lo tanto la conclusión a lo anteriormente descrito es que mientras otras corrientes sí que tienen un movimiento organizado detrás, en el caso del anarquismo/autonomía/asamblearismo encontramos rara vez algo que pueda merecer el nombre de «movimiento».

A día de hoy, la CNT es, con todos sus defectos, guste o no guste, de lo poco organizado que aún le queda al anarquismo.

Alaitz eta Maider no pueden llamarse Orfeón Donostiarra

O si lo preferís, El Dúo Dinámico no puede llamarse Gran Coro del Ejército Rojo. Es decir, que si yo y una amiga creamos un colectivo, pues eso seremos, un colectivo (concretamente de dos personas) no «un Movimiento». ¡Humildad, por favor, un poco de humildad! A las cosas hay que denominarlas por su nombre y asumir que somos lo que somos y que no representamos mucho más. Yo conocí una época bastante cercana en la que había gran cantidad de grupos de todo pelaje. Algunos se coordinaban y daban lugar a movimientos, pues estaban presentes en muchos lugares y actuaban coordinadamente. Incluso en institutos, universidades, pueblos y barrios estos colectivos y movimientos pugnaban entre sí para ser los hegemónicos. Y entre ellos estaban, por supuesto, la gente más o menos antiautoritaria que también pugnaba por tener su espacio e incluso disputárselo a l@s comunistas, a l@s trostkos, a la izquierda abertzale, etc. Quienes vivimos en Euskal Herria bien sabemos que históricamente ha sido la Izquierda Abertzale la que ha llevado la voz cantante.

Pero otras familias políticas también trataban de tú a tú a la Izquierda Abertzale y le disputaban esa hegemonía. El anarquismo/autonomía entre ellas. Desde hace algún tiempo la gente anarquista que conozco ni sueña con poder ser fuerza hegemónica entre la izquierda radical, real o como queramos denominarla. Por lo menos en tierras vascas. Como mucho algún panfletillo anónimo y cobarde para criticarles en su deriva claudicante, pero en ningún caso un ataque cara a cara, como hacen por ejemplo los escindidos de la izquierda abertzale, por los cuales no tengo mayores simpatías pero al menos van de frente y firman con nombres y apellidos.

Con el declive de la izquierda abertzale que comenzaría a principios de los años noventa, recuerdo muchos textos anarco-autónomos que poco menos se regodeaban de su situación y vaticinaban que ahora la gente se iba a dar cuenta de que la alternativa era el anarquismo. Lo cierto es que ese proceso de desgaste se llevó a cabo más rápido si cabe en las filas ácratas. No nos dábamos cuenta que nuestra sociedad se estaba europeizando, acomodando, que a nivel internacional el ambiente se había derechizado y la izquierda global estaba en plena crisis por diversos motivos. Esa tendencia nos iba a hacer tanto daño o más a nosotr@s, quizá más que a otras fuerzas tipo el PCE o la Izquierda Abertzale. Incluso cuando nuestra situación era ya muy precaria todavía nos permitíamos el lujo de dar lecciones a los demás, como en la época del Pacto de Lizarra (proclamado paralelamente a la tregua de ETA de 1998-1999) en donde fueron demasiados los escritos libertarios que se atrevieron a llamar a l@s demás poco menos que traidores/as por pactar con fuerzas de la derecha vasca y por intentar liquidar la lucha armada. Comparto ese lema que dice que «la única lucha que se pierde es la que se abandona», pero no vi entonces, y mucho menos veo ahora, a l@s anarquistas/autónomos en una situación de poder ser ell@s los que mantengan en alto la antorcha de la insurrección armada. Esta actitud de «bocarranas«, de «pepitos grillos», de meternos en asuntos en los que ni estamos ni se nos espera, nos pierde. Y más si encima es una crítica a toro pasado. Para colmo en la mayoría de ocasiones estas críticas suelen ser anónimas, se lanza la piedra y se esconde la mano. No existe la confrontación ya que nadie puede ir a pedir cuentas a quienes permanecen escondidos después de lanzar tan graves acusaciones. Hoy en día son Podemos y similares los que se han puesto de moda en el objetivo de los dardos inclementes de los libelos anarquistas. Nuevamente l@s anarquistas no hicimos lo deberes y fueron otr@s quienes capitalizaron el descontento de la calle. Ahora como novi@s despechad@s y celos@s insultamos a quién nos robó a nuestro amor. Nada de autocrítica. Sól@s y espantando a cualquier posible aliado, así andamos.

Hoy en día creo que actuamos sin un término medio: o somos un@s petulantes soberbi@s que tratamos a l@s demás con total desprecio como si nuestra causa fuese la única correcta y nuestra influencia social fuera enorme (a pesar de que a día de hoy no trascendamos a cuatro gatos); o por el contrario actuamos con un tremendo complejo de inferioridad, abandonando luchas antes de empezarlas por verlas como poco menos que imposibles o pensando que por ser uno pequeño no se puede ir a donde uno grande a decirle cuatro cosas si fuese menester. Hacernos respetar, respetar a otr@s y ser conscientes de lo que realmente somos es una asignatura todavía pendiente.

Antes de nada, pregúntate quién eres y qué quieres

Sun Tzu ya lo decía bien claro en su celebrado «El arte de la guerra»: «conoce a tu enemigo, conócete a ti mismo y en mil batallas no conocerás la derrota». Resumiendo al chino, que sólo iniciarás la guerra cuando sepas que vas a ganarla o a menos tengas muchas posibilidades. Mientras tanto la prepararás pero sin entrar en combate. Para mártires mejor l@s cristian@s, nosotr@s preferimos ser perdedores/as pero al menos estar viv@s. Un vivo siempre puede hacer más adelante cosas. Durante mucho tiempo me han causado estupor la proliferación de alegatos insurreccionales que claman por la guerra social en nuestros entornos antiautoritarios.

Bien es cierto que últimamente no son tan habituales como hace unos pocos años, pero en todo caso siguen siendo para mí demasiados. Afortunadamente una cosa es la palabrería y otra los hechos.

En sacar panfletos incendiarios no nos gana nadie, pero en conseguir llevar a término luchas…puff!, esa es harina de otro costal. Nuestro nivel teórico está en 100 pero nuestro hacer práctico en 1. A lo mejor debemos rebajar un poco las soflamas y acercarlas un poco más hacia lo que hacemos realmente. O sea, dejarnos de cargas históricas que al menos de momento no vamos a poder igualar (Revolución Social de 1936, Mayo del 68, Gasteiz 1976, etc) y ver a qué metas cercanas podemos aspirar. No es de recibo que despreciemos cualquier reivindicación obrera, vecinal, feminista, etc. con la coartada de que siempre nos parezca insuficiente o reformista. Con esa excusa barata nunca nos implicamos en nada que no tenga que ver con los cuatro temas habituales de la liturgia del gueto político y que sólo nosotr@s manejamos. Yo me lo guiso, yo me lo como, así no hay conflicto ni confrontación. ¿Tiene acaso la gente que comulgar con todo nuestro catecismo ideológico para poder contar con l@s libertari@s? Esta actitud sectaria nos mantiene aislad@s de la sociedad y de sus problemas e inquietudes.

Una vez alguien me dijo que la invasión de Irak por parte Estados Unidos y cía. en 2003 no era una «guerra» si no una «ocupación», teniendo en cuenta la desproporción de medios entre las partes contendientes. La insistencia de los panfletos anarquistas y autónomos de hablarnos de una supuesta «Guerra Social» me alucinan. Si lo de Irak no era una «guerra», (y el término «ocupación» en este caso no es a lo mejor el más adecuado) ¿cómo le llamamos a esto que padecemos hoy en día? ¿«Machaque»? ¿«laminación continua»? Desde luego aquí no veo ninguna guerra social, tan solo veo a una parte con todos los medios a su disposición que reparte a diestro y siniestro y a otra parte enfrente llevándose todas las ostias y con las manos desnudas como única defensa. Hacer llamamientos al asalto general cuando aún no hemos ni empezado a movilizar tropa, ni a hacer acopio de pertrechos, ni a organizar estrategia alguna… no deja de ser una muy épica declaración de intenciones, eso sí totalmente irrealizable a día de hoy. ¡Pobres de aquellos generosos ilusos que sigan la consigna y se lancen al ataque!

Acordaros de Sun Tzu: ¿cuál es la situación? ¿Cuánt@s somos? ¿Cuánt@s son ell@s?...

Como he advertido al principio de este texto voy a generalizar. Pero puedo asegurar que los ejemplos que voy a enumerar a continuación son reales y pueden dar una cierta idea de cual es nuestra situación: he conocido casos de radios libres en donde sólo sonaba música porque nadie tenía ganas de hacer programas, gaztetxes que tras ser ocupados se abandonaban a los pocos meses porque nadie sabía qué hacer en él, bibliotecas y videotecas creadas con gran trabajo que sucumbían bajo el polvo en vistas de que al parecer a nadie interesaban sus contenidos y cualquiera puede recordar alguna charla o algún ciclo de cine documental en donde no han aparecido ni los organizadores. El activismo inútil nos quita muchas fuerzas y en muchas ocasiones hacemos cosas por hacer, porque organizar algo justifica nuestra existencia como colectivo, aunque la actividad en sí nos la traiga al pairo.

Si no hay interés, si no hay pasión, si los propios organizadores muestran desidia, ¿cómo van a convencer al resto de los mortales de que participen en sus actividades? No hagamos esfuerzos estúpidos, seamos eficaces, no perdamos de vista nuestros objetivos y vayamos directos a por ellos sin malgastar energías.

De ahí que lo primero que tiene que saber un colectivo es qué es, a qué se dedica, qué inquietudes mueven a sus miembros, cuál es su función, cuál es su aspiración máxima y cuáles los objetivos o metas más inmediatos. No perder nunca de vista el objetivo máximo al que se aspira pero mirando siempre metas mucho más cercanas y asequibles. Conseguir pequeñas victorias da ánimo y optimismo para seguir avanzando. Uno de los males que arrastramos en los últimos tiempos es la falta de victorias. En la memoria se pierden ya las huelgas generales que paralizaban el país, l@s insumis@s tumbando el Servicio Militar Obligatorio, l@s Solidari@s con Itoitz iluminando la noche con sus rotaflex y cortando los cables de las obras del famoso pantano…. La Patronal nos sigue meando encima, el Ejército perdura y el pantano se construyó finalmente, pero eso no quita para que esas victorias merezcan ser recordadas y celebradas. Y es lo que hay que hacer cada vez que logremos un pequeño avance, porque estoy harto de gentes incapaces de hacer nada porque todo les parece perdido, como si l@s explotadores/as no estuviesen ahí mismo, como si fueran inalcanzables seres de otro planeta, como si no fueran de carne y hueso como nosotr@s.

Colectivos nuevos versus viejos colectivos

Creo que en la actualidad existen demasiados colectivos que no saben muy bien qué hacen, qué quieren o a qué se dedican y que en muchos casos funcionan por simple inercia, «porque así se ha hecho siempre», sin plantearse si eso que se hace es eficaz, si las condiciones siguen siendo las mismas o si han cambiado, si con ello nos estamos acercando a la consecución de nuestro objetivo. Suelen ser grupos con bastante historia y en general con gente que lleva muchos años militando. Estos grupos son poco dados a aceptar nuevas ideas, están cómodos en su ya más o menos previsible planning y es difícil que aporten novedad alguna. Su actitud es la de despreciar las energías de la gente joven tachándola de «ingenua», «inexperta»…

En el otro extremo se encuentran colectivos más nuevos y con gente más joven. Suelen pasar olímpicamente de los anteriores. Como le suele pasar a la gente joven de todas las épocas (y más a la de hoy en día) se piensan que lo saben todo. Su principal defecto reside en que ni se molestan en escuchar a las generaciones más veteranas. En mis tiempos jóvenes, no hace tanto, l@s militantes jóvenes mostrábamos interés en escuchar y aprender de l@s más veteran@s. Sus advertencias nos podían ahorrar más de un tropiezo innecesario. Para los colectivos jóvenes ya no hace falta escuchar a l@s mayores, total ya tenemos Wikipedia.
Flipados de las nuevas tecnologías suelen rechazar todo lo que se ha hecho hasta ahora. Por el contrario, se muestran absolutamente deslumbrados por todo «lo que se lleva» en lejanas latitudes. Sus viajecitos al extranjero les ha hecho ver la luz y quieren importar a aquí todos los inventos allá utilizados. Y no seré yo quien niegue que algunos nos han servido, pero reconozcamos que en general la mayoría han sido perfectamente inútiles. Unos porque lo son per sé (aquí y en Pekin) y otros porque sencillamente son útiles para aquella realidad social, pero no para la nuestra.

Cuesta organizarse en un barrio y relacionarse con sus gentes para ver qué problemas sociales deben ser abordados, sin embargo con una facilidad increíble somos capaces de mandar gente a buscar las esencias a cualquier sitio de moda, Chiapas, Grecia, Kurdistán…. Sí lo sé, la mayoría ya ni os acordabais de Chiapas…
Hace falta saber inglés para manejarse hoy en la lucha militante: reclaim the streets, hackmeetings, lip dubs, black bloks…. Algunas pocas cosas han sido aprovechables, la mayoría pasaron como una moda efímera, una vez agotada su fiebre de hiper-activismo esteril.

Soy crítico con las formas tradicionales de organizarse, pero en vistas de que las nuevas formas están resultando un auténtico fiasco, prefiero volverme a lo de siempre, que aunque insuficiente al menos tenía cierta eficacia. Además estas últimas al menos tenían vocación de permanencia, de crear estructuras duraderas. Las nuevas formas de militancia son hijas de su tiempo, el tiempo de la obsolescencia programada, el tiempo del usar y tirar, de lo rápido y compulsivo. Las nuevas militancias son efímeras y caprichosas, claro signo de que están totalmente atravesadas por el virus del capitalismo.

Con este panorama creo que dejo claro cuál es mi parecer con respecto a los llamamientos a echarse al monte.

La gente mayor se paga sus cosas

¿Cuántos colectivos libertarios o cercanos conocéis hoy en día en donde la gente paga una cuota? Salvo los sindicatos yo por aquí apenas conozco a ninguno. La barra de bar del gaztetxe / okupa, las txosnas (caseta festiva) y los conciertos suelen ser la principal fuente de financiación y no todos los colectivos tienen a mano estos medios. De ahí que una de las características principales, de los colectivos en general y de los colectivos anarquistas en particular, sea la precariedad económica. Si algun@s compañer@s anarquistas supiesen las cuotas y escotes que han venido poniendo l@s militantes de la izquierda aber­tzale durante la década que ha durado su ilegalización lo fliparía. Ante situaciones excepcionales y graves, esfuerzos mayores e igualmente excepcionales. Poco que ver con la indigencia económica en la que viven la mayoría de los colectivos anarquistas. Pero claro, la gente humilde saca su dinero generalmente de su salario. En los últimos tiempos nuestra tendencia ha sido la de estar cada día más separados del mundo laboral, el discurso contra el trabajo arraigó bien en nuestros entornos. De ahí que el grueso de la militancia antiautoritaria sea parada, estudiante, cobre las ayudas sociales, trabaje en cosas muy esporádicas o directamente pertenezca a la categoría de l@s lumpen excluid@s. Nuevamente excluyo de esto a la C.N.T., sindicato obrero por excelencia y que se mantiene gracias a la cuota mensual que pagan sus afiliad@s.

No es de extrañar pues el pánico que da a much@s la existencia de una cuota que pagar. Y si los miembros de un colectivo son pobres de solemnidad, lo normal es que el colectivo también lo sea salvo que mucha gente pague religiosamente su pequeña cuota mensual, motor de tantas luchas. A día de hoy los colectivos antiautoritarios saben preparar mejor un concierto que una huelga general, y tienen escasa relación con el mundo asalariado y productivo, con lo cual pueden levantar ciertos recelos entre la clase trabajadora cuando interpelan a la misma (cosa que ya de por si se da rara vez). Este hecho hace que se pierda una gran baza, puesto que históricamente el anarquismo ha arrancado multitud de conquistas paralizando el aparato productivo.

Sin capacidad de condicionar la economía va a ser difícil presionar al Poder, por muy masivas que logremos que sean nuestras movilizaciones.

El tema económico no es baladí. Lo mismo que algun@s comparñer@s al encontrar un trabajo dan a sus compañer@s de militancia todo tipo de explicaciones, como tratando de justificarse, como poniendo excusas por haber cometido algún tipo de pecado (¿?¡¡), también noto que el hablar de dinero es una cosa que está muy fea en ámbito anarquista. El no pararse demasiado a hablar del «vil metal» para no aparecer ante l@s dem@s como un/a «peseter@» hace que se pase de puntillas por el tema económico. Y sin una planificación a fondo de la economía de los diversos proyectos, estos suelen acabar en banca rota. Especialmente si se trata de proyectos con gastos fijos (ateneos, librerías, distribuidoras, editoriales, oficinas de información, imprentas, tabernas, periódicos, radios…). Está claro que han existido infinidad de colectivos que sin apenas dinero han hecho millones de cosas. Por el contrario, también los ha habido que con mucho presupuesto apenas han sido capaces de hacer alguna cosilla.

Más que el dinero, la materia gris, el entusiasmo y la justicia de nuestra causa deben de ser nuestra gasolina. Pero una economía razonable y organizada nos dotará de mayor eficacia. Dice el dicho popular que «el dinero no da la felicidad,… pero ayuda». Yo me conformo con afirmar que para un colectivo tener solvencia económica es al menos tener un problema menos. ¿Cuantos locales alternativos han cerrado al poco de inaugurarse por no ser viables?, ¿Cuántas radios han dejado de emitir e imprentas de editar porque se rompió una pieza un poco cara del equipo? ¿Cuantas ediciones de libros, de publicaciones, de camisetas, de música, etc. con las que nos íbamos a financiar nunca retornaron los beneficios? Demasiados esfuerzos malgastados.

La guetización del anarquismo ha provocado el comportamiento tóxico de despreciar a aquellos colectivos que muestran mejor situación económica, que tienen cierta solvencia. En vez de tratar de aprender de su funcionamiento, de sus capacidades para hacer las cosas más o menos bien, se les desprestigia y se les acusa de los mayores pecados y de hacer las mayores concesiones al Sistema. Los compañer@s de lucha se convierten en algo así como en otra clase social distinta de la nuestra.

Una vez oí a un compañero denominar este comportamiento político infantiloide como «malditismo»: sólo nos gusta cuando la cosa va mal. Si nuestra mani es un éxito y viene una multitud, entonces empezamos a quejarnos por la presencia de ciertos asistentes que no nos son gratos; si la txosna va bien empezamos a criticar que se vendan refrescos de marcas multinacionales; si el concierto musical funcionó fue por traer bandas «comerciales» en vez de grupos más «alternativos»; si la radio tiene oyentes es «porque hablan de los mismos temas que la prensa burguesa» ….y así hasta el infinito.

Soy firme partidario de hacer las cosas por nuestros medios, lo más autogestionariamente posible. Pero vuelvo a repetir: ¿cuál es el objetivo que nos marcamos? Si lo que necesito son 500 euros para sacar un cartel puedo montar un concierto de bandas amigas en un local no muy céntrico, con aforo para 150 personas. A lo mejor con que sólo vengan 70 u 80 lo habré conseguido.
Pero, ¿y si tengo que conseguir urgentemente 30.000 euros para sacar a alguien de la cárcel? Entonces a lo mejor no es suficiente vender refrescos de cola «marca alternativa» a precios «super-populares» en una recóndita okupa con aforo para no más de 300 personas. Ni aunque los músicos vengan sin cobrar y llenemos el local.
En un caso así hay que valorar cuál es la prioridad: ser totalmente fieles a nuestros principios autogestionarios o sacar a esa persona lo antes posible de su cautiverio. Nuevamente la cuestión del objetivo, ¿cuál era? ¡Ayyy Sun Tzu!, ¡lástima que no estés ya aquí para iluminarnos!

Que seamos gente abierta no significa que aceptemos a cualquiera

A lo largo de mi extensa vida militante he asistido a situaciones surrealistas en donde personas en un obvio estado de embriaguez, expertos saboteadores de asambleas, personas con graves problemas psíquicos o de comportamiento han «participado» en asambleas de grupos. No saber gestionar estas situaciones hace que en las asambleas se acabe discutiendo acerca de cualquier peregrina ocurrencia en vez de acerca de los temas por los que inicialmente se había convocado la reunión. Sin prisas y a las tantas terminan estas asambleas en las que no se suele llegar a ningún acuerdo fructífero. Visto el percal las personas con agenda más apretada (generalmente los que tienen que trabajar y levantarse temprano, o que tienen responsabilidades familiares) enseguida dejan de acudir a las reuniones. Finalmente el colectivo se convierte en un poco operativo grupo de jóvenes parados y estudiantes. De ahí que veamos tan pocas canas en los colectivos anarquistas de hoy en día. Alguien dijo una vez que al Poder el anarquismo «o le da miedo o le da risa».

Como no cortemos estas situaciones con mano de hierro y empecemos a poner orden en casa vamos a ser un permanente hazmereir.

A catalanes, italianos y argentinos los manda el Estado para destruirnos

Un caso específico de lo anterior es la continua aparición por goteo de nuevos militantes venidos de otras latitudes. Y que me perdonen, por supuesto, l@s valios@s compañer@s venidos de fuera que tanto han aportado a nuestras luchas. Pero estoy seguro que a much@s lectores/as de este texto enseguida les habrá venido a la cabeza el recuerdo de algún personaje que hizo una aparición triunfal en el colectivo y que desapareció al poco después de ponerlo todo patas arriba. En el bromista título de este párrafo, he nombrado algunas latitudes recurrentes, pero bien podía haber dicho uruguayos, mexicanos, alemanes, andaluces o madrileños. El caso es que hay que frenar rápidamente a aquellos individuos que nada más aparecer y sin casi tener tiempo de observar nada empiezan a criticarlo todo ferozmente y a decirnos lo que tenemos que hacer, como si ell@s tuviesen la fórmula mágica para solucionar nuestros problemas. Personalmente estoy harto de soportar a individuos soberbios que tras decirnos que no tenemos ni puñetera idea nos explican que en Londres, Barcelona o Grecia «las cosas se hacen de tal manera», como si fuese posible extrapolar una situación a todas las demás. No tengo inconveniente alguno de conocer y analizar otras realidades, seguro que algo aprenderemos de ellas. Pero creo que este tipo de «listill@s» son perniciosos y hay que bajarles los humos a la primera de cambio. En su mayoría (no todos, algun@s incluso aprenden con el tiempo) tienen la fea costumbre de desatar una feroz crítica y un nervioso activismo que suelen dejar siempre a medias (desaparecen en mitad de unas jornadas por ell@s organizadas, dejando en suspenso unos cursillos o unos talleres que ell@s se habían comprometido a gestionar, dejando todo empantanado). Es fácil reconocerl@s, hablan mucho y alto, dicen cosas como que «debemos cartografiar los mapas de nuestra realidad» (claro indicio de una sobredosis de lecturas de Toni Negri), que todo tiene que ser mediante el ilegalismo, es decir, montar manifas, txosnas, conciertos, etc, sin el menor permiso de nadie (claro indicio de sobredosis de insurreccionalismo italiano que nos llevará a perder la txosna, a que se suspenda el concierto, a sufrir suculentas multas o a cobrar una inesperada mano de ostias en una carga policial), suelen ser muy políticamente correct@s en el lenguaje, nos recordarán constantemente lo poco trabajado que tenemos aquí «el tema del género» y si son varones hablarán siempre en femenino, esto último sólo si hay alguna mujer delante. ¡Y además son agradables y simpátic@s!

Siendo como somos en demasiadas ocasiones una pandilla de cafres llen@s de sectarismo desconozco el por qué mostramos tanta tolerancia con estos personajes.

La revolución está muy bien, pero antes mejor hacemos un colectivo o al menos alguna reunión

«No puedo ir a la reunión porque tengo un cumpleaños», «porque me voy a ver el concierto de…x», «porque me voy con un@s colegas a Pirinieos»,… Lo dicho, estamos europeizad@s y el ocio y el consumo son tótems sagrados en nuestra sociedad. De ahí que rara vez se sacrifiquen por algo tan ingrato como la militancia revolucionaria. Y más cuando vemos que esa militancia no va a dar ningún fruto a corto-medio plazo, normal habiéndonos puesto el listón teórico tan alto. Vamos que la revolución no se va a resentir mucho porque yo me vaya de excursión. La revolución puede esperar. La diferencia entre el militante real y el de postal reside básicamente en su agenda social. La vida social del militante será más escuálida cuanto mayor sea su compromiso. Porque siempre preferirá pegar unos carteles o arreglar unas paredes de la okupa antes que ir a una fiesta o a tomarse unas cañas. Un compañero ya entrado en años se sorprendía cuando durante el desalojo de un gaztetxe los jóvenes que lo gestionaban decían que no habían podido poner muchas fuerzas en defenderlo porque les había pillado en época de exámenes en la universidad. Es decir, les era vitalmente más importante aprobar la carrera que mantener el gaztetxe. Claro indicio de que en el futuro ell@s se veían más de funcionarios (o algo parecido) que de okupas. El viejo compañero se lamentaba por cómo había cambiado la cosa. «En nuestra época-decía-habríamos mandado al carajo los exámenes y todo lo demás por defender el gaztetxe, el gaztetxe era nuestra obra, nos iba la vida en él». Esta falta de vitalidad, de pasión es un signo de nuestros tiempos. De ahí que siendo como somos, no podemos luego andar predicando por ahí no se qué insurrecciones justicieras como si fueramos «V» de Vendetta. De nuevo lo repito: ¡un poco de humildad, por favor!

Militar es una mierda poco placentera, si quieres pasártelo bien cómprate la guía del ocio

La frasecita de marras de «si no se puede bailar, no es mi revolución» ha sido interpretada en demasiadas ocasiones y por demasiada gente como una excusa para pasarse el día bailando a la espera de una mágica aparición de la Revolución. «Bailo mucho, luego ya soy revolucionari@». Hay que dejar claro que aunque militar no significa estar todo el día sufriendo, tampoco es algo muy divertido que se diga. Implica muchas tareas poco agradecidas y si en nuestro colectivo nos lo pasamos genial habrá que plantearse si realmente lo estamos haciendo bien o si nos hemos convertido en una asociación de tiempo libre.

Si nos dejamos llevar por toda la sarta de moderneces (o mejor dicho, de posmoderneces) que nos hablan de llevar una vida irresponsable, sin ataduras, sin comprometerse, gozosa de vivir el momento, ociosa y en donde la militancia seria, comprometida y en general ingrata, es cosa de gilipollas cristianoides a quienes les gusta sufrir e ir de mártires, entonces la llevamos clara. Es evidente que esta actitud no lleva a cambio social alguno. A lo sumo sirve para que cierto número de individuos consigan llevar, al menos durante algún tiempo, una vida más o menos cómoda, hedonista y en muchos casos parasitaria. Muchos de sus seguidores suelen abandonar este tipo de vida con el paso del tiempo porque, salvo que te lo montes muy bien, se trata de un estilo de vida bastante precario (aunque quién no lo es hoy en día) y empiezan a aspirar a algo más estable, cosas de la edad.

Puede que me equivoque pero para mí estos planteamientos tienen más que ver con actitudes personales, con opciones filosóficas (y por lo tanto encerradas en la esfera de lo personal), que con planteamientos políticos y colectivos. Sin embargo, l@s defensores/as de esta forma de vida tratan de darle barniz político a su actitud utilizando el manoseado tótem de que el cambio empieza en un@ mism@ y tal. Vamos, que «si todo el mundo hiciese como yo este mundo sería un generoso vergel poblado por seres guiados por su propio egoísmo viviendo en total armonía». Impresionante «buenismo» que recuerda a aquel del fin y los medios («como yo quiero construir un mundo justo y en paz, todo lo que hago es justo y pacífico» y nunca voy a tener que cortarle el rollo de malas maneras a ningún opresor, añado yo).

El caso es que estos planteamientos absolutamente individualistas no molestarían lo más mínimo si no fuese porque quienes los practican tienen la manía de dejarse caer por los colectivos, centros sociales y lugares en donde nos encontramos las personas militantes. Quizá por necesidad de reconocerse en algo, quizá porque tienen demasiado tiempo libre y se aburren, quizá porque somos buena gente y le hacemos caso a cualquiera…, sea por lo que sea, el caso es que este tipo de gente siempre acaba pululando por nuestros colectivos. No aportan nada, no asumen tarea ni responsabilidad alguna, a lo sumo se suman a los actos sociales más agradables (fiestas, conciertos…), en ocasiones tienen el descaro de participar en asambleas simplemente para dejar patente su desprecio por cualquier compromiso militante, o para desviar el debate hacia alguna de sus ocurrencias. Creo que debemos cuidarnos de este tipo de personas, al menos en los debates y asambleas. Nunca aportan nada y sin embargo manejan mucha información, pues son especialistas en meter el morro en todo.

«Si no aportas, no pintas nada aquí», esa creo que debe ser nuestra consigna. Andar jugando con fuego, con nada menos que con la destrucción del Estado y el Capital, puede tener unas consecuencias muy graves para l@s implicad@s. Y más en estos tiempos que corren. Si hay gente que no se quiere dar cuenta de la situación y se lo toma como un juego, mejor que se larguen a otro sitio. . Los colectivos deben ser y mostrarse como proyectos serios de gente seria. Quien quiera entretenimiento o matar el rato que se vaya al cine.

Compañer@s de militancia, no colegas: deja de contarme tu vida

Estoy hasta la gorra del rollito de la «afinidad» una palabra totalmente pervertida en nuestros círculos ya que lo que debiera significar «cercanía política» en realidad se traduce como «coleguéo». No tengo nada en contra de hacer buen@s amig@s en nuestros círculos militantes, ni tampoco en hacer buen@s amantes, follar es muy saludable. Sólo digo que cuando organizamos actividades hay que hacerlo desde la óptica del colectivo, fijándonos en qué va a ser lo más beneficioso para nuestra causa. Si mandamos un/a emisari@ a otra ciudad para tratar un tema o dar una conferencia, hay que fijarse en quién va a estar más capacitado para exponer la cuestión y no en quién tiene más colegas allí y por tanto se lo va a pasar mejor.
Siempre es agradable dormir en casa de alguien que conoces y con quien tienes confianza, pero si esto no puede ser, pues mala suerte. Lo importante es la cuestión que el colectivo se trae entre manos. Lo que no puede ser es que esa cuestión se convierta en una mera excusa utilitaria para que algun@s amplíen su vida social o practiquen el turismo revolucionario («yo le organizo actos a mi colega y mi colega a mí»). Si esa relación se rompe por una discusión entre ambos individuos automáticamente la comunicación entre ambos colectivos queda rota, ¿nos parece esto normal? ¿Nos parece normal que una y otra vez nos visiten l@s mism@s conferenciantes / emisari@s sólo porque son colegas de alguien de nuestro grupo y que por el contrario no le organicemos actos a otra gente, sólo por el hecho de que nunca nos fuimos de juerga con ell@s?

Yo he estado en colectivos en donde han roto parejas y en donde era un poema ver sus miradas fulminantes en las asambleas inmediatamente posteriores. Pero el colectivo seguía adelante. Con el tiempo la tensión se rebajaba o desgraciadamente uno de los miembros de la expareja abandonaba el colectivo para no tener que ver a la otra persona. ¡Qué le vamos a hacer!. Alguien me dirá que habría que haber discutido la situación. Por supuesto, pero después de la asamblea y tomando una café. Y que vaya quien quiera, yo no valgo de «Elena Francis» (l@s más mayores entenderéis este chiste). La asamblea no es un sitio en donde hablar de problemas personales y mucho menos de líos de cama. Tan sólo si se trata de una comuna, una comunidad agraria, una vivienda ocupada o algo así, tiene sentido abordar estos temas, pues al final estamos hablando de la convivencia diaria en el mismo espacio.
Pero en un colectivo pongamos contra las corridas de toros o contra la incineración de basuras…. ¡qué demonios hay que discutir los problemas personales! ¿Quién no los tiene? Yo los tengo a cientos y necesitaríamos muchas horas y muchas reuniones para que me diese tiempo a exponerlos todos, ¿tengo derecho a robarle ese tiempo a un colectivo en el que milito? Lo siento pero para mí una cosa son l@s compañer@s de lucha y otra cosa son l@s amig@s. Tengo amig@s (y familiares) que jamás compartirán mis postulados ideológicos y que me quieren mucho. A ell@s suelo contar mis problemas personales. A mis compañer@s de lucha les cuento los problemas políticos que observo y debato cómo mejorar las perspectivas de nuestra causa, incluso aunque entre ell@s exista alguna persona con la que no tenga buena relación. Los que hemos militado en organizaciones grandes y no sólo en el minúsculo gueto al que estamos relegad@s sabemos que es muy difícil que todo el mundo te caiga bien. Incluso hay compañeros que no quieren intimar y no se quedan a tomar la cerveza de rigor tras la asamblea. Ni falta que hace. Si en vez de ser un escuálido «meneillo» fuésemos un movimiento amplio y serio, nos daría igual si hay gente que se queda o no a intimar tras una asamblea.

Perdonar es muy hermoso, asumir responsabilidades lo es aún más

Recuerdo una frase que me hizo gracia y que aparecía en el dossier sobre el «Movimiento skinhead en Euskal Herria» a propósito de la progresiva infiltración de elementos neonazis en el mismo: «Dios perdona pero el Proletariado no». Yo creo que el Proletariado también debe perdonar, a no ser que quien ha realizado la ofensa la repita una y otra vez sin ánimo de enmendarla.

El «buen rollo» instalado en nuestro «antiautoritario» espacio y lo poco que realmente nos importan las luchas en las que participamos hace que cuando algo fracasa, cuando algo sale mediocremente o directamente mal ni nos molestemos en recapacitar en cuáles han sido las causas. En muchas ocasiones son ciertas personas las que, al no aplicarse en las funciones a las que se habían comprometido, hacen que la cosa fracase. No os preocupéis, aquí no somos pérfid@s leninistas exigiendo purgas. La palmadita en la espalda, el «no te preocupes», «otra vez lo haremos mejor», etc, suelen ser las respuestas que se dan a este tipo de resultados.
Así el grupo queda cohesionado, la amistad permanece, porque esa es la finalidad del grupo: ser un grupo de amigos. Pero ¿y la causa que se persigue? Esa quedará hecha una mierda y a la espera del próximo fracaso, que se saldará nuevamente con la enésima ausencia de responsabilidad.

Pues no. Creo que ya va siendo hora de exigirnos responsabilidades. Olvidarnos de amiguismos y ver quién vale y quién no. No es por ponerme en plan Nechayev, pero si se supone que la revolución es un bien tan preciado, a lo mejor de vez en cuando hay que echarle a algún colega un buen rapapolvos a pesar de que nuestra amistad quede por ello resentida. A veces puede ser ese compa que no nos cae especialmente bien el que realmente puede desempeñar unos cometidos que le vengan bien a nuestra causa. Lo que no puede ser es que destilemos en nuestros panfletos y en nuestras soflamas auténtica furia y luego cuando entre nosotros tenemos compañeros que por su falta de seriedad nos sabotean constantemente, despachar el asunto con un «no importa cari». ¡Menud@s «warriors» de la revolución estamos hech@s!

Omar López
(Miembro de la distribuidora alternativa DDT)

https://www.nodo50.org/ekintza/spip...

Categorías: Tortuga Antimilitar

El pueblo saharaui sigue en el exilio, mientras la UE expolia sus recursos

Tortuga Antimilitar - 16 February, 2019 - 00:00

Por Lehbib Abdelhay./ ECS.

El Parlamento Europeo ha aprobado un acuerdo comercial entre la UE y Marruecos contrario al Derecho europeo e internacional. En la práctica, el acuerdo sirve para ampliar las ventajas comerciales para exportaciones a la UE desde el Sáhara Occidental, territorio ocupado ilegalmente por Marruecos desde 1975.

El contravetido acuerdo se negoció sin el consentimiento del pueblo saharaui y se aprueba tras un grave escándalo de conflicto de intereses en el que están implicados, entre otros, la antigua ponente Patricia Lalonde, del grupo de los liberales europeos (ALDE), y Gilles Pargneaux, del grupo socialdemócrata (S&D). Tal y como se ha aprobado, el acuerdo entorpece el proceso de autodeterminación del pueblo saharaui, que tiene lugar en el marco de las Naciones Unida, y contribuye a que 176.000 el pueblo saharaui sigue en campamentos como refugiado mientras la UE expolia sus recursos.

El grupo Verdes/ALE, que ha votado en contra del acuerdo, había solicitado que se enviara el texto del mismo al Tribunal de Justicia de la UE para que se pronunciara sobre su legalidad, pero esta propuesta ha sido rechazada. Esta decisión tan solo significará inseguridad jurídica para los ciudadanos, consumidores y operadores económicos europeos, ya que con toda probabilidad la Corte de Justicia Europea volverá a declarar ilegal esta extensión del acuerdo al territorio del Sáhara Occidental.

PP, PSOE y C's apoyan la inclusión del Sáhara Occidental en dichos acuerdos ilegales.

El gobierno de España es uno de los pocos estados miembro de la UE que intervino en los procesos de votación a favor de Marruecos, solicitando a sus diputados votar a favor del tratado.

En diciembre de 2015, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea publicó una sentencia anulando el Tratado de Libre Comercio que incluye productos agrícolas o pesqueros siempre que se aplicara al Sáhara Occidental.

En la sentencia, el Tribunal afirma que el Sáhara Occidental “no está incluido en las fronteras internacionalmente reconocidas de [Marruecos] (punto 232), y que “el Reino de Marruecos no tiene ningún mandato concedido por la ONU o por otra institución internacional para administrar el [Sáhara Occidental]” (punto 233).

Enfrentado a un furioso Marruecos, que amenaza con poner fin a toda cooperación con la Unión, el Consejo de la Unión Europea se apresuró a recurrir la sentencia.

Ahora parece que un puñado de Estados miembro de la UE intervinieron hoy en el proceso de votación en el Parlamento Europeo, por tanto a favor de la posición de Marruecos. La intervención tuvo lugar durante una audiencia plenaria, que se llevó a cabo hoy en Estrasburgo.

Fuentes diplomáticas oficiales han indicado que España, junto a Francia, intervinieron hoy el Parlamento Europeo. Esto también lo confirmó la prensa española.

El hecho de que España declare a favor de la posición de Marruecos es asombroso. El 4 de julio de 2014, el Tribunal Superior de Justicia Español, la Audiencia Nacional, confirmó que España, no Marruecos, es la potencia administradora del Sáhara Occidental, y que el territorio “no puede ser considerado marroquí”.

La sentencia afirma literalmente que los Acuerdos de Madrid de 1975 que repartían el por entonces Sáhara Español entre Marruecos y Mauritania “es nulo y sin efecto legal”.

“Es más que vergonzoso que España, con la responsabilidad histórica que tiene con el pueblo del Sáhara Occidental, elija ponerse del lado de Marruecos, que invadió brutalmente y se anexó el país de los saharauis.

España tiene la obligación de ayudar a la descolonización del Sáhara Occidental, pero parece que el gobierno de Pedro Sánchez pretende hacer exactamente lo contrario.

El acuerdo de asociación UE-Marruecos entró en vigor en octubre de 2012. Debido a las vagas especificaciones territoriales, el acuerdo no sólo permite la entrada de grandes volúmenes de frutas, verduras y productos pesqueros de Marruecos en el Mercado de la UE, sino también de partes del Sáhara Occidental que Marruecos lleva ocupando desde 1975.

WSRW ha documentado que bienes procedentes del Sáhara Occidental son exportados a la UE. Garantizando las reducciones arancelarias a productos con origen fuera de Marruecos gracias al acuerdo, la UE aplica una posición muy diferente a la de EE.UU o los cuatro estados europeos miembros de EFTA (Asociación Europea de Libre Comercio).

Fuente: https://www.elconfidencialsaharaui....

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Aniversario

Tortuga Antimilitar - 16 February, 2019 - 00:00

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El Antropoceno, ¿somos la especie liquidadora?

Tortuga Antimilitar - 16 February, 2019 - 00:00

Es tan obvio el deterioro global medioambiental y climático causado por la mano del hombre que gran parte de la comunidad científica, geólogos, ecólogos, bioquímicos, naturalistas, biólogos marinos y climatólogos ya catalogan la actual época geológica como la del Antropoceno, a falta de su ratificación oficial por la Comisión Internacional de Estratigrafía (ICS).

Nuestra actividad humana está inmersa en un mundo limitado y de limitada resiliencia. Los recursos naturales de nuestro planeta son finitos, lo único carente de límites es la basura que generamos . Los océanos no fueron concebidos para absorber plásticos y residuos contaminantes. Continuamos despilfarrando y contaminando el ciclo del agua dulce, sobreexplotando y desecando los acuíferos. La huella hídrica , indicador o cálculo integral de la gestión del agua dulce, concepto creado por el investigador holandés Arjen Hoekstra, cifra que detrás de un pantalón vaquero se esconden 10.000 litros de agua desde su ciclo primario del algodón. Añadamos que la ropa es uno de los materiales más difíciles de reciclar por sus tintes contaminantes. La huella hídrica que se cifra para un filete de vacuno de 1 Kg esconde 13.000 litros de agua, desde la creación del cereal forraje hasta su expedición en la carnicería. Peor lo pone la cabaña mundial de vacuno, responsable mayoritario de expeler metano a la atmósfera (flatulencias), un potente gas de efecto invernadero.

Sufrimos el Cambio Climático (CC) y, a pesar de ello, aún existen intencionadas corrientes de opinión neoliberal que intentan desacreditar el CC por causa antrópica, aduciendo: «Hay sobradas evidencias que entre los s. XI-XIV se dio en el hemisferio Norte el llamado Periodo Cálido Medieval. En ese periodo la actividad del hombre no emanaba CO2, por tanto tal anomalía térmica fue consecuencia de cierta configuración de variables naturales como pudieron ser el posicionamiento axial y orbital del planeta, oscilación de los océanos, disminución del albedo del hielo marino y unos consecutivos ciclos de Máximos solares». Entonces, bajo esta premisa, ¿no hay que reducir nuestro palmario aporte de gases de efecto invernadero como sumatorio calórico a unas supuestas variables naturales?. Un vil argumento que pretende eximir la mano del hombre del actual Calentamiento global.

Otra argucia para restar urgencia en revertir el actual CC expone analogías como ésta: «Si a nivel mundial fuimos eficientes resolviendo y revirtiendo el agujero de la capa de ozono, también vamos a ser eficientes en revertir la causa y las consecuencias del CC». No, esto no es así, esta analogía resulta muy simplona. Cierto es que tras el Protocolo de Montreal, en Helsinki (mayo1989), todos los países desarrollados acataron la erradicación total de los fluidos clorofluorocarbonados (CFC´s) y halones. Hasta la ultraliberal Margaret Thatcher acabó abanderando la erradicación mundial de estas volátiles moléculas cloradas, su licenciatura en Químicas le hizo tomar buena conciencia de ello.

Pero la problemática del CC y su consecuencia del Calentamiento global es de concepción muy distinta, no se ciñe a suprimir y erradicar unas determinadas moléculas sintéticas, aquí el problema está en que la generación de CO2 es inherente a nuestros hábitos de consumo y a la actividad global de un tercio de la población mundial muy adoctrinada en la vorágine del consumismo y la súper producción. Hay que tomar medidas valientes y rápidas, establecer marcos normativos para la retirada de los combustibles fósiles (hidrocarburos, gases licuados) y empezar, así, a descarbonizar nuestra actividad humana. La transición a la automoción integral eléctrica (baterías/pila H) ha de ser una apuesta global, inevitable e impostergable.

Los sistemas homeostáticos naturales de la tierra implicados son: una hidrosfera global recalentada, con exceso de vapor de agua, cuyas dinámicas atmosféricas se vuelven más aceleradas y de mayor virulencia. Son preocupantes los niveles de acidificación marina por saturación de CO2, donde su progresiva acidificación va degradando ecosistemas marinos (arrecifes de coral), pero también afecta al propio lecho marino, donde los compuestos de calcita mineral fósil (CaCO3) pueden no ser suficientes para absorber y neutralizar todo el ácido carbónico marino generado por la deposición in crescendo de nuestro CO2. Hay bastante consenso en aceptar que el Calentamiento global, en algún grado, está generando una deceleración de la corriente oceánica profunda, llamada Cinta transportadora oceánica global (circulación termohalina), un complejo sistema autorregulador para la refrigeración del planeta.

Hoy somos testigos de cambios notables en muchos patrones meteorológicos regionales y globales que ya afectan directamente en nuestras vidas. Ya existen los desplazados climáticos por causa de la subida del nivel del mar como consecuencia del Calentamiento global. La absorción de calor dilata los océanos y lleva a una subida sostenida del nivel del mar, esto ya lo vemos en islas de Kiribati y de Tuvalu (Pacifico y La Polinesia) como también ocasionará la inmersión de atolones habitados en islas Salomón (Pacifico sur) e islas Maldivas (Índico). El siglo XXI lo iniciamos con récords de olas de calor en Europa occidental, en agosto de 2003 en Francia provocó unas 11.000 muertes. El llamado "veroño" es la prolongación del estío hasta finales de noviembre. El referente climático occidental conocido como Anticiclón de las Azores es hoy un patrón roto.

El Calentamiento global está favoreciendo que los fenómenos adversos aumenten en mayor frecuencia, en intensidad y en virulencia, como tifones, huracanes, borrascas profundas, ciclogénesis explosivas y huracanes extratropicales, todos ellos se nutren del calor superficial de los océanos y este anómalo aumento de la temperatura marina pone en circulación mucho más vapor de agua a disposición de estos sistemas depresivos, aumentando su energía total.

Hasta la llegada de la profunda borrasca Klaus, en enero de 2009 a la vertiente cantábrica, en España desconocíamos que eran las ciclogénesis explosivas, hoy tal fenómeno ciclónico es ya un evento rutinario en todos los invierno, golpeando la península ibérica con fortísimos vientos. Antes del 2009 este fenómeno de ciclogénesis explosiva -profundas borrasca originadas por una depresión súbita (caída pronunciada de hectopascales en muy corto periodo de tiempo)- eran episodios muy insólitos y que nunca bajaban a nuestras latitudes ibéricas.

El consumismo, es hoy, la primera religión del mundo

En algún momento habrá que afrontar la nefasta problemática del consumismo. El consumismo forma parte de la cultura actual y es aceptado como único y supremo modelo económico global. De manera subliminal se nos educa hacia un consumismo compulsivo, «Trabaja, consume y calla», así rezaba un grafiti a la entrada de una autopista. En qué ciudad no hay concurso local donde se premie al mejor escaparate navideño. Expresiones como, «¿Nos vamos de tiendas?» son aceptadas como norma, pero no son necesidad. En el calendario de delirio consumista figuran sus días de culto: Hallowey, Black Friday, CiberMonday, Open Night, Día del Soltero y, muy pronto, nos invadirán los ofertones del Thanksgiving Day. Todo un santoral orquestado por la dictadura de las modas, tendencias y modismos. El delirio consumista llega a extremos paradójicos donde personas, antaño más jóvenes, fueron intervenidas con cirugía ocular refractiva para liberarse de las gafas, hoy adquieren gafas de cristal neutro porque se lo impone la cultura de lo fashion.

Célebre fue la viñeta de El Roto, donde ilustraba una joven pareja saliendo de un Centro Comercial con un carro colmado de material tecnológico, consolas, tabletas, PC portátil, TV ultraplana, robot-room, folletos de cruceros, … . El joven tirando del repleto carro le dice a su pareja: «Algún día esto será delito». Hace unos años un noticiario TV de ámbito nacional arrancaba con una entrevista a un chico joven que tras varios días de aguantar cola en una calle comercial de Madrid era instado por el periodista: «¿Cómo te sientes por ser el primer español en poseer el hit tecnológico de un smartphone?». Cambiamos de móviles sólo por el modismo de mostrar el modelo más vanguardista. Buscamos lo exclusivo, en pleno invierno adquirimos carísima fruta deslocalizada, ciruelas blancas y cerezas de origen sudamericano que nos llega a Europa en fletes que en su largo trayecto marítimo emiten CO2.

Nuestro bolsillo, nuestras tarjetas de pago y los créditos inmediatos satisfacen nuestra sed consumista, pero la tierra no fue configurada para esta vorágine. Todo proceso productivo, industrial, alimentario, de servicios y de ocio, acaba generando, en algún momento, gases de efecto invernadero (CO2, CH4). Podemos adquirir un vehículo eléctrico pero la elaboración de los químicos metálicos (litio) de sus baterías de alta autonomía generan mucho CO2, peor aún si su tiempo de recarga ésta procede de una central carbónica de ciclo combinado carbón/gas. Para poder garantizar el enganche a la red eléctrica y satisfacer la recarga masiva de la automoción eléctrica (flotas camiones, autobuses, furgones, turismos) habrá que disponer de nuevas centrales nucleares, pues las energías renovables no serán autosuficientes para la recarga en horario nocturno (por carencia fotovoltaica) y en tiempo anticiclónico (carencia de vientos). En cierta manera, no existen las energías neutras, 100% inocuas al medioambiente, en algún momento del ciclo extractivo, productivo o regenerativo se genera CO2 y residuos contaminantes. De ahí que la solución no es sólo reciclar, la solución es consumir menos. La imponente moda de realizar compras por internet (Amazon, Alibaba), en su reparto domiciliario se genera CO2 y mucho envoltorio a reciclar. Tampoco se entiende, desde el mayor respeto, la moda de la incineración post mortem animales y humanos, conlleva mas emisión de CO2 y volátiles contaminantes.

No hay concienciación para con el Cambio Climático

Sólo queda como tema de tertulia. Resulta vergonzante el derroche energético y de emisión de CO2 que genera esa nueva moda de calentar las terrazas y aceras con columnas calefactoras a butano/inducción para que la gente tome su café, su desayuno, o coma y cene en el exterior del local en días de pleno invierno. Es todo un contrasentido que el instituto oficial IDAE promueva pautas para el ahorro y la eficiencia energética -con ayudas a la instalación de puertas y ventanas de óptimo aislamiento térmico-, mientras el consumismo impone la caprichosa moda de calentar terrazas y aceras con gas licuado: dilapidamos la energía y emitimos más CO2. Eso sí, luego tanto que nos compunge ver en los noticiarios imágenes de ese oso polar languideciendo de hambre por el derretimiento del hábitat ártico, le hemos robado su hábitat. Reducir la temperatura global del planeta va a ser un empeño arto difícil. Cierto es que cada vez hay más superficie de parques de energías renovables de eólica y fotovoltaica/térmica incorporados a la red eléctrica, pero también crece de manera exponencial el número de habitantes que se incorporan a los hábitos del consumismo y del ocio (viajes, cruceros) en los grandes países emergentes, China, Rusia, India, Brasil, Argentina, Emiratos Árabes, Sudáfrica. Un claro ejemplo es la gráfica que experimenta el transporte aéreo de pasajeros en China, vuelos internos y al exterior. Todo ello conlleva incremento de CO2. (1)

En el libro La Sexta Extinción: una historia antinatural, 2014 (premio Pulitzer ), la periodista divulgadora Elizabeth Kolbert nos expone ejemplos de especies endémicas que ya están en ciclo de extinción por la directa intervención del hombre y también como consecuencia del CC. Según Kolbert y otros autores, l a característica que estos eventos críticos tienen en común es la tasa de cambio; lo acelerado que se produce el cambio. Cuando el mundo cambia más rápido de lo que las especies pueden adaptarse, muchas caen por el camino. El capítulo 13 concluye con la cita del ecólogo de la Universidad de Stanford, Paul Ehrlich: «Si empujamos a otras especies a la extinción, la humanidad se afana en cortar la rama que la sostiene».

Hoy se proponen modelos económicos al margen del neoliberalismo, tan valedor del consumismo y la rentabilidad inmediata y que tanto esquilma nuestro planeta. Propuestas como la Economía del Bien Común, la Economía Colaborativa y el modelo de economía del Decrecimiento, todas ellas van en favor de la sostenibilidad del planeta, pero van en contra de los Mercados, y son de muy difícil aceptación por nuestros propios egos. Cómo explicas que la economía del Decrecimiento consiste en que trabajes bastante menos horas, pero reduciendo considerablemente tu salario. Nadie va a tolerar que se interfiera en sus actuales comodidades, caprichos y ostentaciones.

En la edición del libro La Sexta Extinción: El futuro de la vida y la humanidad (1997, Metatemas) del paleoantropólogo Richard Leakey y R. Lewin, la ilustración de la portada resultaba muy explícita: Si toda la población mundial desarrollada adoptase la ostentosa presión urbanística de poseer vivienda unifamiliar independiente, con su garaje adosado y su amplio césped, entonces, qué reducto de hábitat y ecosistemas naturales les iba a quedar al resto de la biota.

Nosotros triunfamos sobre nuestros primos hermanos, los conformistas Neandertales, porque fuimos más osados, nuestro arrojo nos llevó a atar unos troncos y echarse a la mar sin vislumbrar tierra, y colonizamos el planeta. Hoy continuamos con ese peculiar gen de la temeridad y la osadía, el de no querer reflexionar.

A lo largo de la historia de la vida en la tierra ha habido cinco grandes extinciones masivas , la más reciente hace 65 millones de años, cuando el impacto de un asteroide se llevó por delante al género sauro en un brevísimo lapso de tiempo, junto a otras especies, marcando, así, la conclusión del Cretácico. Ahora, la pregunta es si el Homo sapiens liderará la Sexta Extinción sin la ayuda de cuerpos extraños venidos del espacio exterior.

Nota:

(1) https://datos.bancomundial.org/indi...

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php...

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Presentación de proyecto para reflexión colectiva y sensibilización en temas de migración

Tortuga Antimilitar - 15 February, 2019 - 00:00

Memoria Viva es un colectivo que forma parte de la Asociación Movimiento por la Cultura Libre, organizadores del evento “What Is Music?”, un encuentro Internacional de Música y Artes Escénicas celebrado desde hace 5 años en el pueblo de Frías (Burgos), población con la que se han llevado a cabo varias intervenciones en el marco de este evento.

Buenos días! Nos ponemos en contacto con vosotras para presentaros un proyecto de reciente creación.

Memoria viva trabaja por el fortalecimiento político y organizativo en procesos colectivos con intervenciones a través del arte y la comunicación social. Su eje transversal de trabajo es la recuperación de la memoria viva a través de historias que promuevan el despertar de una conciencia social sobre los diferentes conflictos existentes en nuestra sociedad desde una mirada positiva y constructiva que genera soluciones colectivas para la reconstrucción del tejido social. Como colectivo formamos parte de la Asociación Movimiento por la Cultura Libre, organizadores del evento “What is Music” desde hace 5 años en el pueblo de Frías (Burgos), población con la que se han llevado a cabo varias intervenciones en el marco de este evento. El evento “What is Music” o WIM es un encuentro internacional de música y arte de 10 días de duración en el que más de 250 artistas de todas las partes del mundo conviven, aprenden, comparten e improvisan, a través de los pilares básicos que son promovidos durante el encuentro, el desarrollo cultural de calidad, la inclusión social, el aprendizaje colectivo y la interculturalidad.

En Memoria Viva tenemos claro que la nuestra es una sociedad diversa, siempre lo ha sido. Nuestro pasado y nuestro presente están compuestos por múltiples culturas fruto de las migraciones que han construido lo que hoy somos. Partimos de la premisa de que NINGÚN SER HUMANO ES ILEGAL, las personas no
pueden encontrarse bajo ese marco, el de la ilegalidad. Las personas son familias, madres, padres, hijos, sufren, aman y luchan igual que nosotros, igual que cuando nosotras fuimos migrantes. Somos seres humanos con unos derechos, por encima de nuestra nacionalidad; por eso este grito colectivo quiere proteger lo más importante que tenemos, el derecho a una vida digna.

Ante esta realidad y frente a los discursos del odio por parte del neoliberalismo, generadores de racismo y desigualdades, nosotros, Memoria Viva, junto con el pueblo de Frías, las participantes del What is Music 2019 y las asociaciones colaboradoras, proponemos la máxima de la solidaridad, de que sólo el pueblo salva al pueblo. Sabemos que la fuerza que la sociedad tiene para cambiar esta realidad es enorme.

¿En qué consiste el proyecto?

Nuestra intervención está basada en 3 ejes de acción:

1. El primero se trata de un proceso de sensibilización y reflexión colectiva con la población de Frías a través de talleres y conversatorios, que se realizarán entre los
meses de febrero y julio de 2019. Durante todo este proceso se trabajará la movilización del pueblo hacia la construcción colectiva de un evento que comunique un grito común de denuncia y solidaridad con las personas migrantes. Este evento se desarrollará en el marco del WHAT IS MUSIC 2019.

Temáticas de los talleres y conversatorios:
i. Interculturalidad
ii. Políticas migratorias, defensa de las fronteras y CIES
iii. Trata de mujeres, mafias y rutas migratorias
iv. Desmontando el discurso del odio, los rumores y los falsos mitos
v. Recuperamos la memoria:Cambiando el pensamiento, una mirada
diferente a la situación

2. El segundo está dirigido a las 200 inscritas en el WIM 2019, sus organizadoras y voluntarias, y consiste en la impartición de 1 curso y 6 talleres, así como la organización de 3 conciertos, todos ellos relacionados con las migraciones y la resistencia cultural frente a las tendencias neoliberales homogeneizadoras.

3. El tercer eje se refiere a la difusión del proyecto, y cuenta con las siguientes actividades previstas:
Registro audiovisual de todo el proceso con el fin de registrar una movilización ciudadana con un mensaje claro por la defensa de la vida,
cuya finalidad será la edición y difusión de un corto documental, de alcance nacional.

Mesa redonda con profesoras migrantes del WIM 2019 sobre el esclavismo y sus repercusiones en el presente.

Mesa Redonda durante el WIM 2019 con invitadas especialistas de la temática de las personas migrantes, en diferente áreas.

Presentación en varias ciudades con conversatorios (Madrid, Burgos…) antes del WIM 2019, donde se visibilice la cuestión de las personas
migrantes a través del proceso que se está llevando a cabo.

Programa radio en directo durante el WIM 2019 (día del evento) de alcance nacional, por donde pasarán personas del pueblo, profesoras,
inscritas, voluntarias, participantes de la mesa redonda, etc. donde se tratará la cuestión principal, la solidaridad con las personas migrantes.

Difusión en medios y RRSS propias, de asociaciones colaboradoras y otros medios afines, del todo el proceso, de los diferentes eventos que se
realicen, y de información relevante sobre la cuestión que estamos tratando.

¿Qué os pedimos como organización?

Nos gustaría que nos ayudáseis en la difusión del proyecto y del crowdfunding que hemos sacado para financiarlo (son 8.000€), pues somos un colectivo de reciente creación y nuestra base de contactos aún es pequeña. Además creemos en el apoyo mutuo como base para forjar sociedades diferentes, por eso cualquier apoyo o colaboración que penséis puede ayudarnos y ayudaros no dudéis y contárnoslo!

Os dejo el link del crowdfunding https://www.gofundme.com/un-pulso-a...

Un abrazo y gracias!!

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Charla en Elche

Tortuga Antimilitar - 15 February, 2019 - 00:00

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Las violentas protestas en Haití de las que nadie habla

Tortuga Antimilitar - 15 February, 2019 - 00:00

El Mundo

Redacción Internacional

La capital haitiana se encuentra este lunes casi paralizada en medio de una nueva convocatoria a protestas tras las manifestaciones violentas de los últimos días en contra del Gobierno de Jovenel Moise por la crisis económica que atraviesa el deprimido país caribeño.

¿Qué está pasando en Haití? El país se encuentra desde hace varios días en medio de violentas protestas. Las manifestaciones se agudizaron hace una semana cuando el Gobierno declaró una urgencia económica, que implica reducir el costo de los bienes de primera necesidad, incrementar el acceso al crédito de las pequeñas empresas, para intentar paliar la crisis.

Haití, el país más pobre de América, aún no ha aprobado el presupuesto para este año, el cual fue rechazado el pasado mes por la Cámara de Diputados tras argumentar que ese no satisface a la cámara, por lo que instó al Ejecutivo a presentar una propuesta que represente "las necesidades actuales".

El proyecto de presupuesto para este año es de 132.000 millones de gourdes (1.650 millones de dólares).

La indignación de los haitianos creció hace unos días cuando el Tribunal Superior de Cuentas emitió un informe de auditoría sobre la calamitosa gestión y las posibles desviaciones de fondos prestados desde 2008 por Venezuela a Haití para financiar su desarrollo económico y social. Alrededor de 15 exministros y altos funcionarios han sido señalados.

Lo más grave es que el actual presidente, Jovenel Moise, encabezaba una empresa que se benefició de los fondos para un proyecto de construcción de una carretera, proyecto para el que no se firmó ningún contrato.
Las manifestaciones

Aprovechando el malestar popular, la oposición al gobierno de Moise organizó marchas el pasado 7 de febrero, cuando se conmemora la caída de la dictadura de Duvalier (7 de febrero de 1986).

Pues las protestas ya cumplen varios días y la capital, Puerto Príncipe, está casi paralizada, en medio de una nueva convocatoria a protestas.

Este lunes, según comprobó Efe en las primeras horas del día, las calles de Puerto Príncipe están prácticamente vacías, con la docencia y el transporte paralizados, y solo se observan algunas motocicletas que ofrece servicio de transporte.

Los grandes negocios no han abierto sus puertas, mientras que en las principales calles de la capital manifestantes han levantado barricadas y han quemado neumáticos, impidiendo el paso de vehículos, lo que imposibilita la comunicación terrestre entre la ciudad y otras localidades vecinas.

Reportes de medios locales indican que otras importantes ciudades viven un panorama similar por las protestas convocadas por sectores de oposición que reclaman la dimisión del presidente Jovenel Moise, quien el jueves pasado cumplió dos años en el cargo.

Las protestas, que han dejado 7 muertos, según distintas fuentes, comenzaron el jueves pasado con multitudinarias manifestaciones en Puerto Príncipe y otros puntos del país, en rechazo al Gobierno de Moise, en medio de una acuciante crisis política y económica.

El secretario de Comunicación, Eddy Jackson Alexis, rechazó este lunes la violencia y llamó a la calma, y aseguró que el Gobierno se está movilizando para "mantener la seguridad".

"La violencia y la intimidación en la calle no tiene que continuar así. La justicia y la Policía tienen instrucciones para restablecer el orden", dijo, y agregó, que "solo con el diálogo vamos a resolver las problemas".

Alexis apuntó que el Gobierno reconoce el derecho a protestar "pero pacíficamente."

Con información de agencias AFP y EFE

Fuente: https://www.elespectador.com/notici...

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