Tortuga Antimilitar


Comunicat de la Coordinadora Tarragona Patrimoni de la Pau

Tortuga Antimilitar - 22 July, 2018 - 00:00

Divendres, 20 de juliol de 2018

Després de 20 anys d'activisme antimilitarista i no violent, la Coordinadora Tarragona Patrimoni de la Pau es dissol com a grup. Han estat 17 anys de presència continuada a la plaça de la Font cada primer diumenge de mes, que conclouran a la tardor de 2018.

El 2 de juliol de 2018 vàrem convocar Paraules per la Pau de forma extraordinària a les escales reials del Port de Tarragona per mostrar el nostre rebuig a la visita del portaaeronaus de l'exèrcit espanyol Juan Carlos I. Aquelles Paraules per la Pau de juliol-2018 varen ser les penúltimes que organitzàrem.

Convoquem l'últim Paraules per la Pau el primer diumenge del mes d'octubre (07/10/2018), a la plaça de la Font, a les 12h. Serà un acte de comiat i homenatge.

Constituïda com a Coordinadora de grups i entitats l'any 1997 a Tarragona, hem funcionat sempre com un grup assembleari on les decisions es prenien col·lectivament, de forma horitzontal i per consens, tenint com a base l'antimilitarisme. Som conscients de la necessitat d'un discurs i una acció antimilitaristes en el marc polític actual però, per diferents motius, el petit grup d'activistes que en formem part hem pres la difícil decisió de dissoldre la Coordinadora.

http://tgnapau.blogspot.com/2018/07...

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Sobrevivir en el sur de Yemen

Tortuga Antimilitar - 22 July, 2018 - 00:00

Judith Prat

El Gobierno de Yemen, con su presidente Abdrabbuh Mansour Hadi a la cabeza, se establecía en Aden en 2015 tras ser obligado a huir de la capital por parte del movimiento rebelde hutí. La amenaza del grupo chií se expandía rápidamente y las fuerzas del sur cerraron filas en torno a Hadi para defender Aden y el territorio sureño con el apoyo de la coalición liderada por Arabia Saudí.

No obstante, desde los inicios esta ha sido una alianza forzada por las circunstancias, pues ya antes del conflicto el sentimiento separatista prevalecía en el sur, que fue un Estado independiente hasta la unificación con el norte en 1990.

Después de tres años de guerra civil en Yemen y a pesar de haber expulsado a los hutíes de la mayor parte del territorio sureño, la desconfianza del movimiento separatista del sur hacia el presidente Hadi no ha hecho más que crecer. El desenlace de este acuerdo de conveniencia se producía en enero de este año, momento en el que el Consejo de Transición del Sur (CTS) rompía su alianza con el Gobierno yemení y, tras varios días de enfrentamientos, las Security Belt (milicias del CTS) tomaban el control de la ciudad. Desde entonces, las banderas de la ex República Democrática Popular de Yemen vuelven a ondear en Aden como muestra de las renovadas aspiraciones independentistas del sur.

El sur siente cada vez más lejano el conflicto con los rebeldes hutíes. No obstante, la región se ve afectada por la amenaza de Al Qaeda, que ha conseguido afianzarse en algunas zonas del sur del país, donde sus ataques son cada vez más frecuentes y mortíferos.

En este contexto, la población sobrevive a duras penas a las consecuencias de tres años de guerra. Se estima que más de 40.000 desplazados llegados a Aden desde otras zonas del país sobreviven en los suburbios y en improvisados asentamientos en el desierto abandonados a su suerte.

La dificultad del acceso al agua potable ha provocado brotes de cólera y disentería que están afectando duramente a la población, especialmente a los niños. Esta crisis sanitaria se ve agravada por la falta de personal médico en los hospitales públicos, ya que los funcionarios llevan varios meses sin cobrar sus salarios.

La debilidad y la corrupción del Gobierno y el largo conflicto han provocado también la escasez de petróleo en las estaciones públicas, lo que ha disparado el precio en las privadas y en el mercado negro. Esto tiene enormes repercusiones en una ciudad con frecuentes cortes de luz y donde la población ahora tampoco puede hacer funcionar los generadores por falta de combustible.

En definitiva, el sur se enfrenta a un escenario incierto con sus propias aspiraciones y luchas dentro del ya complicado conflicto en Yemen.

tres años de guerra

Después de tres años de guerra, Yemen está devastada. En marzo de 2015, una coalición liderada por Arabia Saudí —en la que participan Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Kuwait y Sudán, y apoyada por Estados Unidos y Reino Unido— iniciaba una serie de ataques aéreos en Yemen contra la milicia chií de los hutíes, que desde 2014 se había hecho fuerte en la capital y en otras partes del país. En aquel momento, los hutíes apoyaban al expresidente Saleh, expulsado del poder en 2011 tras un levantamiento popular en el marco de la primavera árabe y sustituido por el vicepresidente Abdrabbuh Mansour Hadi. Desde entonces, Arabia Saudí, que defiende a Hadi y acusa a Irán —potencia regional con la que mantiene una guerra abierta por el control de la zona— de estar armando a los hutíes, no ha cesado de bombardear el país, ha atacado indiscriminadamente a civiles y utiliza incluso munición de racimo, según Amnistía Internacional, que indica que todas las partes en conflicto están violando derechos.

El coste humano de tres años de guerra es de más de 15.000 muertos, tres millones de personas desplazadas y 22 millones en situación de emergencia humanitaria, con siete millones al borde de la hambruna debido al bloqueo férreo impuesto por Arabia Saudí. / REDACCIÓN

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/yemen...

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La polémica Goldman Sachs recomienda “una guerra” para salir de la actual situación financiera

Tortuga Antimilitar - 21 July, 2018 - 00:00

Daniel Bellaco

Goldman Sachs, la empresa consultora que no detectó la crisis y donde trabajaron altos mandatarios como Mario Dragui, presidente del Banco Central Europeo o Romano Prodi, dos veces Primer Ministro de Italia sugiere que para salir de la actual situación del mercado haría falta un “schock” grande, «una guerra o una recesión».

Estas son las declaraciones de la empresa asesora a nivel mundial: “para romper con el régimen de baja volatilidad es necesario un ‘shock' grande, como por ejemplo una guerra o una recesión”

En la polémica empresa financiera que escondió la deuda griega provocando la quiebra del país, trabajaron otros altísimos cargos europeos como Mario Monti, ministro de Economía italiano, o Lukas Papadimos, Primer Ministro de Grecia.

Ahora indica que una guerra acabaría con el régimen de baja volatilidad de la bolsa que, con la situación tan grave que se vive en Oriente Medio, con la guerra de Siria en el centro, fomenta las sospechas entre los vínculos de los beneficios de la guerra y el terrorismo para determinadas empresas e intereses.

De hecho las empresas de armamento y seguridad americanas suben en la bolsa con cada atentado terrorista o con cada conflicto bélico que se produce en el planeta.

Fuente: https://digitalsevilla.com/2017/07/...

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Romanticismo

Tortuga Antimilitar - 21 July, 2018 - 00:00

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“El capital está chocando con los límites del planeta”

Tortuga Antimilitar - 21 July, 2018 - 00:00

Por Berta Iglesias Varela

Entrevista a Luis González Reyes, ecologista, coautor de En la espiral de la energía, libro recién editado por Libros en Acción.

Hablamos con Luis González Reyes a propósito de la reedición de ‘En la espiral de la energía', un libro fundamental para entender el momento actual de colapso civilizatorio. Los dos volúmenes de esta obra fueron publicados hace cuatro años, por Libros en Acción, editorial de Ecologistas en Acción, y Baladre. De este libro firmado por dos grandes del ecologismo social, Ramón Fernández Durán (1947-2011) y Luis González Reyes, acaba de salir la segunda edición. Este trabajo lo empezó Ramón, que había diseñado un completo índice para entender la relación entre el uso de la energía y la organización social. Desde el Paleolítico al Antropoceno. Luis continuó, a petición de Ramón, cuando a este le acechaba el cáncer.

Luis González Reyes, doctor en Químicas, ha sido coordinador de Ecologistas en Acción entre 2002 y 2011. Discípulo primero, y compañero de activismo de Fernández Durán después, destaca sobre todo por su militancia lúcida y generosa. Desde hace ya más de diez años, se ha propuesto, siempre desde el colectivo, crear alternativas en todos los órdenes de la vida, que le permitan ‘escapar' del capitalismo. Trabaja en una cooperativa dentro de la economía social y solidaria; impulsa un proyecto de vivienda comunitaria en derecho de uso y participa en varios proyectos que apuestan por una educación de calidad, autogestionada y respetuosa.

En la espiral de la energía teoriza sobre el colapso de la civilización industrial y los escenarios futuros, para servirnos de guía, de motivo de reflexión y debate.

¿Por qué decidiste hacer una segunda edición del libro?

De la primera edición terminé satisfecho, pero me hubiera gustado haber trabajado más sobre algunos temas, lo que no fue posible, ya que tuve que acelerar la publicación ante el nacimiento de nuestro segundo hijo. Esta de ahora es una versión más madura en tres sentidos.

Es un texto más discutido que el anterior, fruto de haberlo contrastado con mucha gente, en muchos espacios distintos. En la primera edición, contrastábamos cada capítulo con un escogido grupo de personas afines, pero esta versión recoge las aportaciones de centenares de intervenciones y preguntas en decenas de actos públicos con grupos ecologistas y no ecologistas de todo el Estado.

En segundo lugar, he aprendido mucho en este tiempo, y eso se ha reflejado en el texto. Especialmente, hay un trabajo mejor y más profundo en el análisis del capitalismo, que es el aspecto que más cambiado respecto al texto anterior. Finalmente, he actualizado datos y gráficas.

¿En qué consideras que está mejor explicado el capitalismo? ¿Qué es lo novedoso, frente a la multitud de obras que lo analizan?

Esta versión explica mejor cómo se reproduce el capital que la primera edición. Además, integra mejor este análisis con los cambios socioambientales. En esta explicación, se aborda cómo se reproduce el capital dentro del sistema, cómo esto requiere de una ingente cantidad de cuidados y cómo esta reproducción requiere de una apropiación constante de lo que está fuera de él. Estos afuera son otras poblaciones, pero también el “trabajo” (entre comillas, pues no es el mismo trabajo asalariado característico del capitalismo) realizado por la biosfera.

Probablemente, lo más novedoso sea la integración de cómo la explotación de la naturaleza es indispensable para sostener la dinámica expansiva del capital. Lo es para incrementar la productividad (algo determinante en nuestro sistema socioeconómico) gracias a desarrollos tecnológicos, pues la tecnología no es más que materia, energía y conocimiento condensados. Y lo es también para que el capital se reproduzca a través de usar el “trabajo” realizado por la naturaleza de fertilización del suelo, de concentración de minerales en un determinado lugar o de producción de fuentes energéticas densas como los combustibles fósiles.

¿Qué hacen un ingeniero y un químico escribiendo de historia? ¿Es necesario retrotraerse al Paleolítico?

Nuestra incursión en la historia no es un ejercicio de erudición, sino una herramienta para entender mejor el momento en el que estamos. En este sentido, es un recorrido histórico leído desde el presente con la finalidad de orientar nuestros próximos pasos. Intentamos entender el pasado con una mirada lo más interdisciplinar que podemos, pero poniendo un foco especial en la interrelación entre el uso de la energía con distintos aspectos, como la organización social, la mayor o menor dominación de la naturaleza y sobre otros seres humanos o la capacidad de resistencia. Esta mirada creemos que nos ofrece pistas, que nos guía sobre lo que podemos o no esperar en el futuro cercano, y sobre qué funciona y qué no a la hora de construir las sociedades que soñamos.

Una de las novedades de esta edición es que ya no hablas de Antropoceno, como hacía Ramón, sino de Capitaloceno.

Desde la primera edición del libro una idea fuerza del texto es que el ser humano es capaz de relacionarse de manera respetuosa con el entorno. Podemos destruir los ecosistemas; de hecho, lo hacemos en infinidad de casos. Pero también podemos no hacerlo, como ha ocurrido y ocurre en otros muchos. El foco de destrucción lo ponemos así en los órdenes sociales, no en el ser humano en sí.

Entre las diferentes organizaciones sociales que analizamos, el capitalismo, especialmente el fosilista, ha sido el sistema que ha generado una mayor destrucción social y ambiental, y que está detrás de esta nueva era geológica. De este modo, el cambio de término busca evitar la asociación determinista de “ser humano” como “devastador”. Nos facilita imaginar otros posibles órdenes socioeconómicos armónicos con el entorno.

En el libro se explica que el capitalismo sufre crisis periódicas, pero también que esta puede que sea la definitiva ¿por qué?

El capitalismo tiene actualmente serios problemas para reproducir el capital a nivel interno a través de la explotación del trabajo ajeno. Por una parte, no es posible aumentar indefinidamente la productividad, porque eso requiere de máquinas, lo que a su vez necesita energía y materiales en aumento, lo que está tocando a su fin. Tampoco se pueden aumentar indefinidamente las horas de trabajo, ni reducir el salario, entre otras cosas porque eso retrae el consumo, lo que provoca recesión económica.

Pero lo clave está en que el capital está chocando con los límites planetarios. Ya no es posible introducir más sociedades dentro de su dinámica, pues el grueso de la población y de nuestras vidas ya están dentro de los ámbitos mercantilizados. Tampoco de seguir usando el trabajo de la naturaleza, una vez que las mejores minas o suelos se van agotando.

En este contexto, y en los contextos que se avecinan, ¿cuáles serán las relaciones campo-ciudad?

En el libro, explicamos que las ciudades, tal como ahora se conciben, son imposibles en el contexto de agotamiento de los combustibles fósiles. Ante ello, vamos a asistir a dos fenómenos. Por un lado, la ruralización de las ciudades. En cierto modo, estamos asistiendo ya a ello con la proliferación de huertos urbanos en lugares como Detroit o La Habana.

La ciudad tendrá que habilitar espacios, cedidos o conquistados, para la producción de alimentos. Esto es posible en el caso de verduras y hortalizas, pero es más complicado en el caso de los animales y prácticamente imposible en el de los cereales. Así que asistiremos al segundo fenómeno, que es la ruralización de la población, el éxodo hacia el campo. Esto puede parecer muy lejano, puesto que las políticas públicas y sobre todo las dinámicas del capitalismo siguen empujando por un éxodo hacia la ciudad, pero en el libro argumentamos que no estamos tan lejos de esto.

¿Cómo deberían ser, entonces, las políticas públicas en lo referente al campo?

Para facilitar ese retorno al campo, de forma ordenada, se debería dotar de buenos servicios públicos a los entornos rurales, asumiendo que son más caros que en otros contextos (los usa una menor cantidad de población). Es necesario también acometer una reforma agraria que garantice el acceso a la tierra a las personas que regresen. Y una apuesta fuerte por la diversificación económica en los entornos rurales, para que dejen de depender de las ciudades.

Este libro es crítico con el Estado, al que presenta como herramienta de dominación. En cambio, propones más servicios públicos en los pueblos. ¿Cuál debería ser el papel del Estado, de las administraciones?

Una de las tesis que sostenemos en el libro es que las personas, más que actuar según nuestro esquema de valores, adaptamos nuestros valores a las formas de actuar. Y esas formas de actuar están mediatizadas por el entorno en que vivimos. Podemos tener entornos que gratifiquen valores más comunitarios, o tener entornos que primen los valores individualistas. Bajo ese paradigma, necesitamos que las personas participen más en estructuras colectivas, que primen el bien común. Necesitamos que se sientan partícipes en un sistema de valores que tenga más que ver con la colectividad. Y esto es tanto más potente, cuanto más participativo sea. Por lo tanto, hemos de crear alternativas concretas, desde abajo, en las que se pueda participar. Eso no puede ser creado por las instituciones. Como mucho, puede ser catalizado desde ellas.

Por lo tanto, la labor de las administraciones es la de facilitar, no la de hacer. El error de las instituciones es pensar que son el actor de cambio, y no un catalizador (que ya de por sí es una responsabilidad alta). Las alternativas las tenemos que crear los movimientos sociales y los nuevos municipalismos deben facilitarlas y acelerarlas, poniendo medios a su servicio. Un ejemplo claro: cuando el Estado chino consideró había que volver al campo, sus instituciones obligaron a emigrar a parte de la población, la recolocó. ¿Provocó eso la revolución cultural deseada? No.

Aquí, las instituciones deberían crear las condiciones para alentar un retorno al campo transformador.

Si las ciudades no serán viables, ¿por qué, entonces estás en un proyecto de construcción de una casa en Madrid?

Hay que entender que el proceso de colapso no es repentino, sino que va a ser gradual. La casa de Usera está dentro de un modelo de vivienda cooperativa en derecho de uso, como otras iniciativas similares en Barcelona o Zaragoza. Es un proyecto con una vertiente ecológica en la selección de materiales y de fuentes energéticas, preocupado por no agravar el deterioro ambiental. Eso también lo hace más resiliente, porque permite mayor autonomía en el plano energético y en el gasto de agua, ante escenarios probables de escasez.

Además, tiene una componente social, comunitaria, muy fuerte, que me parece que es otra forma de aumentar la resiliencia. Cuando el colapso se agrave, la manera de sobrevivir va a depender de la capacidad de convivir en colectivo.

El proyecto tiene sentido también como propuesta de modelo de vivienda, un modelo radicalmente distinto, no basado en la propiedad privada ni pública, sino en la comunitaria.

Ante el repunte en la calle de los movimientos feministas, ¿qué puede aportar el libro?

El libro recoge, en parte, la potencia de la lucha y la resistencia de las mujeres a lo largo de la historia. Incluso la reciente huelga del 8M aparece en el libro. Una de las ideas que se lanzan en esta segunda edición es que es posible que estemos asistiendo a una nueva ola de feminismo.

Creemos que en el momento en que estamos, la lucha feminista va a ser una de las claves de resistencia, porque el capitalismo, para perpetuarse, necesita reforzar el patriarcado, para garantizarse los cuidados gratuitos, que si bien no producen capital están en la base y son absolutamente imprescindibles para la dicha producción. Este recrudecimiento del patriarcado se produce a la vez que una lucha feminista muy fuerte. Cómo se dirima esta lucha, en gran parte, va a determinar los sistemas socioeconómicos futuros.

¿Asistiremos a una revolución feminista?

Las luchas feministas son procesos que están fuera del imaginario tradicional de la Revolución con mayúsculas. No son tanto un hecho súbito, sino algo más continuado. Y no es solo una lucha en la macropolítica, sino que, a la vez, se produce en la micropolítica, en el día a día. Probablemente es ese su espacio fundamental. Otra de las cosas que defendemos en el libro es que los feminismos han sido uno de los movimientos sociales más capaz de hacer transformaciones sociales, porque producen los cambios desde abajo, desde dentro de cada persona.

Viendo el panorama que describís en el libro, ¿cuál es el papel del ecologismo?

En la medida en que es un movimiento que es capaz de trascender lo estrictamente social para entender la ecodependencia, es un movimiento imprescindible a la hora de generar la transición. Sin esa mirada profunda va a ser imposible cualquier transformación ni siquiera un análisis medio cabal de lo que está sucediendo y puede suceder.

¿Cuáles son las alianzas en las que debe embarcarse el movimiento ecologista?

Estamos en un momento en que lo estrictamente sectorial carece de sentido. Para afrontar los grandes desafíos que se avecinan, tenemos que generar nuevas relaciones con el entorno, nuevos entramados sociales y nuevas economías. De esta manera, desde el movimiento ecologista necesitamos tejer alianzas con otros sectores para reforzar economías solidarias, feministas y ecológicas, a la vez que permitir una mayor autonomía de salario. No necesitamos más trabajo asalariado sino menos.

En el libro procuramos explicar que, en el capitalismo, el elemento fundamental de control social es que la gente ha perdido su autonomía y necesita vender su fuerza de trabajo. Por eso, la verdadera lucha no debe residir en mejorar las condiciones laborales, que no es malo de por sí, sino en reestructurar el mundo productivo en entornos más libres, parecidos al cooperativismo.

Esto es meterle el dedo en el ojo al sindicalismo.

No. Es entender que nuestra estrategia tiene distintos tempos. A corto plazo, necesitamos mejorar las condiciones laborales de determinados sectores. Y no perder derechos. Pero a la vez y sobre todo a medio y largo plazo, necesitamos salirnos de la lógica laboral capitalista.

¿Cómo se enfoca en el libro la dimensión internacional?

La globalización tiene los días contados. No es posible mantener un sistema de traspaso de mercancías rápido y masivo a nivel mundial… sin combustibles fósiles. Y eso está entrando en quiebra ya, como sostenemos en el libro. Ahora mismo estamos ya viviendo en un proceso de desglobalización, véanse el fenómeno Trump o Brexit. Los índices de comercio internacional que van bajando. Así, los flujos transnacionales de capital cayeron un 65% entre 2007 y 2016.

Esto no quita que no necesitemos todavía las luchas antiglobalización. Lo que implica es una nueva estrategia. Por ejemplo, cuanto más alarguemos los procesos de firma de tratados, más posibilidades tenemos de ganar esas luchas y paralizarlos, porque se avecinan tiempos en los que no tendrán sentido.

A la vez, como estamos en un escenario de relocalización, necesitamos crear nuevos tejidos económicos en los territorios.

Entonces, ¿nos olvidamos de la solidaridad con movimientos ecologistas y sociales de otras latitudes?

Las alianzas deben ser locales. Pero también hay que entender que afrontamos retos a nivel global, como el cambio climático, que hacen necesarias lógicas de resistencia y apoyo también globales, por ejemplo, contra los nuevos extractivismos. No podemos olvidarnos de la solidaridad internacional, ni ética ni estratégicamente.

En un libro que habla sobre energía, no puedo resistir la tentación de preguntarte cuál será la energía del futuro.

Claramente, las renovables, por opción y por necesidad. Van a coexistir con los combustible fósiles, pero estos últimos serán muy minoritarios. En todo caso, no serán renovables como las entendemos ahora, hipersofisticadas y destinadas a generar electricidad, sino que se utilizarán para producir electricidad, trabajo y calor, probablemente más las dos últimas. Con una tecnología basada en materiales y energías renovables. Todo ello implicará que tengan menos potencia que la disponible en la actualidad.

¿En cualquiera de los escenarios que planteáis en el libro?

Yo creo que en cualquiera, la energía renovable es algo inevitable. La diferencia será el uso que se le dé a la energía. En unos escenarios, más ecofascistas o “Mad Max”, será utilizada para la explotación de muchas personas y la acumulación de unas pocas. Pero también podría centrarse en satisfacer las verdaderas necesidades. El calor usado para fundir hierro se puede emplear en construir espadas o arados.

El término “colapso” es muy controvertido. ¿Por qué “colapso”?

Es el término más riguroso para lo que está por venir. Colapso significa pérdida de complejidad en poco tiempo desde una perspectiva histórica, y eso es lo que defendemos en el libro que va a pasar. Necesitamos comunicar de forma sincera.

Una segunda idea es que si tenemos un desafío grande por delante y necesitamos que las personas den lo mejor de sí, que se comporten como adultos, necesitamos tratarlas como tales. Eso significa no edulcorar lo que está sucediendo, lo cual no quita que no resaltemos también las oportunidades que el colapso de un sistema tan brutal como el capitalismo nos abre. Y no olvidemos que el colapso ya ha empezado. La crisis de 2007 es parte de ello, y muchas partes del planeta viven ya “colapsadas”.

¿Hay más o menos esperanza en esta edición?

Hay más. La esperanza se basa en que el desmoronamiento de algo viejo va a dar la oportunidad a espacios nuevos. Además, es difícil imaginar algo tan nefasto como el capitalismo. También en que la supervivencia va a depender de lo colectivo. Esto hará que se potencien los valores que conllevan cuidar lo común y se volverán más posibles sociedades más empáticas. Finalmente, porque los nuevos contextos (energías renovables, tecnologías más sencillas, sociedades más locales) son potencialmente más igualitarias que la situación actual.

Berta Iglesias Varela. Activista de Ecologistas en Acción. Revista Ecologista nº 96

Fuente: https://www.ecologistasenaccion.org...

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Fermintxo y yo

Tortuga Antimilitar - 20 July, 2018 - 00:00

I. Torito Fermintxo. Es pequeño y abundante, como un cabritillo, tan tierna su carita de juguete y tan trasero inquieto, que parece querer decir: vamos, saltemos, coceemos y gozemos del prado allá a los lejos. Dos canicas negras de cristal sus ojos, envidia de las inquietas libélulas azules, donde se esconden los secretos de los padres de Fermintxo, heredados de los padres y madres de sus antepasados. Mosquitos y tábanos zigzagean alrededor de su carita, como queriendo atrapar sus sueños y pensamientos... Me pregunto si sus ojos no tendrán memoria, pues se queda mirando al horizonte Fermintxo, como si la tuvieran; el recuerdo de los primeros antepasados, del Uro, más allá de las niñas de sus ojillos.

Pasta en el prado y corretea de vez en cuando hacia mí, como incitándome a acompañarlo en sus juegos. Se acerca hacia los dos árboles gemelos que mecen el columpio invisible, donde me escondo y sueño, mientras la gente me busca, asustada, creyendo que me he perdido. A veces, se queda allí, comiendo tranquilo y cuando intento rascar su trasero, se reposa como como un gato que ronronea y campanea la cola de contento. Otras veces, cuando le das una cariñosa palmada en el lomo, su piel estornuda una pequeña polvareda de tierra rojiza y huye trotando alegremente.

II. Noches de pesadillas rojas. Es libre, no es de nadie Fermintxo ni hace daño a nadie. Es negro como la piedra redonda de la playa bajo el sol humedo, acarbonado. En ocasiones, cuando está dormido parece que sueña, porque su cuerpecillo algodonado tiene como pequeños espasmos. En sus sueños es capaz de volar y tan largos son sus saltos como los de la pulga, por lo menos desde el fardo de paja que cuelga de la polea hasta el suelo; con las cosquillas pajareando en su barriga.

Pero Fermintxo, en ocasiones, también tinen sueños rojos. Sueña hacerse cada vez más grande y fuerte y que lo lanzan al sol que quema en una gran cuadra cuadrada, donde le pinchan, le arponean dos veces y le clavan una lanza afilada en la espalda; le cortan y lo rasgan, y grita y llora, hasta que una espada lo atraviesa de lado a lado y siente el desgarro de su piel por dentro, y gime y llora, aturdido, va muriendo envuelto en un dolor intenso entre una andanada de aplausos. Fermintxo recuerda, cuando era más pequeñito, que las madres y los padres les gritaba (¡asesinos!, ¡asesinos!) a los hombres que se llevaban las vaquillas de las chabolas y se escondía en el regazo de su madre.

Fermintxo teme a la noche roja, a su agonía, miedo al miedo...; y yo intento mecer su inquietud, queriendo calmarlo, le susurro palabras de alfalfa, le hablo de moras y frambuesas, de hierbas muy frescas y muy verdes, de tiernas terneras de largas pestañas que velan sus sueños..., hasta que se tranquiliza y se siente a salvo, en paz. Cuando Fermintxo llora no parece toro, parece burrito zamorano, pues sus orejas son largas y graciosas; incluso parece gato mimoso y zalamero, de querer abrazos y rascaricias, como mete su morrito debajo de mi mano.

Aplausos, risas, gritos, jaleos lanzados a costa del sufrimiento... ¿Cómo podríamos interpretar todo eso en el lenguaje humano? ¿Los malos tratos que os infringen no dañan la dignidad de los humanos?. ¿Hacer legítima la crueldad no es insultante para la familia del Planeta?. ¿Es una cuestión de gustos?. ¿De libertad de elección?. ¿Tan poco valeis los animales que mereceis tan semejante trato desagradable?. ¿Cuándo será la justicia más compasiva, menos salvaje y más civilizada, más empática con los seres de la Tierra?. ¿Tiene la muerte de nadie en una plaza de toros algún aspecto positivo? Pobres de nosotros, animales humanizados por la “cultura”, y pobre de tí, Fermintxo, domesticado por la fuerza.

Bitor Abarzuza Fontellas

Fermintxo eta biok

I. Fermintxo zezentxoa. Femintxo ttikia da eta sendoa, ahuntzatto bat bezalakoa, hain da samurra bere jostailu aurpegia eta hain da ipurtarina, ze, irudi du esan nahi duela: goazen, jauzika egin dezagun, ostikoka ibil gaitezen orpatxekin eta larrea goza dezagun han urrutian. Bere begiak, kristalezko puxtarri beltz bi, sorgin-orratz urdin bihurrien inbidiarako; horietan gordetzen dira Fermintxoren gurasoen sekretuak, bere gurasoen gurasoengandik jarauntsiak. Eulittoak eta iteuliak sigi-saga ibiltzen dira bere aurpegittoaren inguruan, bere ametsak eta gogoetak harrapatu nahiko balituzte bezala... Galdetzen diot neure buruari ea bere begiek ez ote duten oroimenik izanen, ortzi-mugari so geratzen baita Fermintxo, izanen balute bezala; lehenengo arbasoaren memoria, Urorena, begi-nini ttikiez haratago.
Larrean lasai bazkatzen da eta noizbehinka niregana etortzen da lasterka, zirikatzera bere jolasetan laguntzeko. Zabu ikusezina kulunkatzen duten bi zuhaitz bikietara hurbiltzen da, ezkutatzen naizen eta amets egiten dudan lekuraino, jendea nire bila ibiltzen den bitartean, galduta ez ote naizen ibiliko beldurrez. Noiz edo noiz, han gelditzen da Fermintxo, lasai bazkatzen, bere ipurdiari hazka eman nahi diozularik, bare gelditzen da, katua bezala, urrumaka hasten dena, eta, buztana dilindan ibiltzen da kontent dagoela seinale. Beste batzuetan adeitasunezko zaplazteko maniatsu bat bizkarrean ematen diozularik, bere larruak hauts gorrikarazko zurrunbilo ttipi bat aireratzen du usin eginen balu bezala eta ihesi egiten du trosta jolasgarrian.

II. Amesgaizto gorrien gauak. Librea da, inorena ez; Fermintxok ez dio inori kalte egiten. Beltz beltza da, hondartzako harri biribila bezalakoa eguzki hezearen azpian, ikatzaztua. Noizean behin, lotan dagoenean, ematen du amets egiten duela, ikara laburrak bezala sorten baitu bere gorputz ttipi kotoiztuak. Bere ametsetan hegan egiteko gauza da eta arkakusoak egiten duen jauzia bezain luzea egiten du salto berak, gutxienez txirrikatik zintzilik dagoen lastozko fardoaren gainetik lurrerainokoa, bere sabelean kilikak txioka dituelarik.

Baina, zenbaitetan, Fermintxok amets gorriak ere baditu. Gero eta handiago eta indartsuago egiten dela amesten du eta erretzen duen eguzkipera botatzen dutela halako ukuilu karratu eta handi batera, non ziriak sartzen dizkioten, bai eta arpoi pare bat ere, eta lantza zorroztu bat iltzatzen diotela bizkarrean, ebakitzen dutela eta zarratatzen dutela, eta garrasi egiten duela eta negarrari ekin, espata bat goitik beheraino sartzen dioten arte eta zarrata mingarria bere haragian sentitzen duelarik barnean, intziri eta negarka, buruz nahasirik; eta oinazeak jota gutxika gutxika itzaltzen dela txalo zaparraden artea. Horrengatik, Fermintxok badu zezentxo nano baten itxura, planto egin baitzion handitzeari. Fermintxok, ttikiagokoa zelarik, gogoratzen du amek eta aitek oihu egiten zietela (hiltzaileak!, hiltzaileak!) etxoletatik bigantxak eramaten dituzten gizaki horiei eta bera ezkutatzen zela amaren magalean.

Fermintxok beldur dio gorrizko gauari, bere ittogarritasunari, beldurrari beldur dio; eta ni saiatzen naiz bere ezinegona kulunkatzen, arindu nahian, alpapazko hitzak xuxurlatuz, masustez eta mahatsez hitz eginez, belar bigun eta freskoez, betile luzeko betizu gazteez, bere ametsak zaintzen dituzten horietaz; bere arnasa mantsotu arte, salbu sentitzen den arte, bakean. Fermintxok negar egiten duenean, ez du ematen zezena denik, Zamorako astottoa baizik, bere belarriak luzexeagoak eta alaiagoak baitira; are irudi ere egiten du kateme maniatsu eta losintxaria bezalakoa, besarkadak eta hazka-laztanak nahi dituen horietako bat, muturra zure eskuaren azpian egokitzen duelarik.

Txaloak, irribarreak, oihuak, sufrimenduaren lepotik botatako algarak… Nola interpretatzen ahalko genuke hori guztia giza hizkuntzan? Zuei eraginiko tratu txarrek ez dute gizakion duintasuna kaltetzen? Krudeltasuna zilegizko bihurtzea ez al da jada iraingarria Planetako familiarentzat, Fermintxo? Gustu kontua al da? Askatasunez aukeratze kontua? Hain gutxi balio duzue animaliok halako tratamendu ezatsegina merezi duzuela? Noiz eginen da giza justizia errukiago, basati gutxiago eta zibilizatuago, Lurreko izaki guztiekin enpatikoago? Zezen-plazetan ba al du alderdi positiborik inoren heriotzak? Xahu gara gu, “kulturaz” humanizatutako animaliak izan baikara eta xahu zara zu, Fermintxo, bortxaz etxekotutakoa.

Bittor Abarzuza Fontellas

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Cómo la OTAN reventó Libia para saquearla luego a placer

Tortuga Antimilitar - 20 July, 2018 - 00:00

Era el país más rico de África y promovía una Unión Africana. Obama y Clinton decidieron destruirla matando a miles de personas y creando un estado esclavista.

Daniel Bellaco

El 19 de marzo de 2011, hace más de 7 años, EEUU comenzaba una nueva guerra, esta vez contra Libia. La administración de Obama lanzaba su tormenta de fuego sobre el país más rico de África, laico y que lideraba la creación de muchas instituciones africanas para hacer frente a la neocolonización occidental.

Los belicistas Barack Obama y Hillary Clinton recurrieron al AfriCom y luego a la OTAN para destruir al completo Libia y quedarse con sus ricos recursos en petróleo y gas.

En 7 meses hubo 10.000 misiones aéreas de ataque lanzando decenas de miles de bombas y misiles, las empresas de armas de EEUU volvían a crecer en bolsa.

Francia y el Reino Unido, los de siempre, apoyaron esta nueva guerra con el apoyo de bases aéreas y aviones de toda la OTAN, en especial de Italia y España.

Había que destruir y matar, y para ello, se financió a grupos hostiles islamistas y a diferentes tribus para convertir, el estado laico con mayores reservas de petróleo de África, en un yermo a merced de los islamistas, los esclavistas y las ricas compañías petroleras occidentales.

Qatar hizo su parte y mandó sus fuerzas especiales. Libia con “altos niveles de crecimiento económico y elevados indicadores de desarrollo humano” según el Banco Mundial en 2010 había sido destruida.

Antes, dos millones de migrantes trabajaban en Libia y el país laico promovía la Unión Africana, el Fondo Monetario Africano, el Banco Central Africana y el Banco Africano de Inversión.

EEUU y Francia, como demuestran los correos destapados de Hillary Clinton, bloquearon el proyecto de Gadhafi de crear una moneda africana alternativa al dólar y al franco CFA, que Francia impone a sus ex colonias.

Una vez asesinado Gadhafi se quedaron con las mayores reservas de petróleo de África y de gas natural, así como un inmenso manto de agua oculta bajo el desierto que Libia posee.

A su vez el Estado libio tenía 150.000 millones de dólares invertidos en el exterior. De los 16.000 millones de euros bloqueados en Bélgica en la Euroclear Bank, han desaparecido curiosamente 10.000 millones sin que haya habido ninguna autorización para su retirada, y este proceso se está repitiendo en bancos estadounidenses y europeos.

Libia ingresaba 47.000 millones en 2012 por la exportación de petróleo y gas. En 2017 esta cifra ha caído a 14.000 millones que se reparten las empresas multinacionales y las distintas facciones que dominan el país.

Gracias a la OTAN los libios son pobres, sin servicios esenciales, sin seguridad ni justicia y en sus cárceles se tortura a los fieles de Gadhafi.

A su vez, se ha instaurado un rico comercio de esclavos que manda miles de personas a morir al Mediterráneo.

En Tawerga, las milicias islamistas de Misurata, que asesinaron a Gadhafi, y que están respaldadas por la OTAN, emprendieron una campaña de purificación étnica, torturando, violando y matando.

Los aterrorizados 40.000 sobrevivientes huyeron de esa ciudad libia. La izquierda europea, que hace 7 años clamaba por una guerra en Libia en nombre de una supuesta agresión a los Derechos Humanos, se ha quedado muda. ¿Qué pasa? ¿A quién temen?

Los proyectos de Gadhafi de Unión entre árabes y negros en África se han ido al traste. El capital gana y saquea, los medios mienten y todos contentos. Curiosamente, el mismo año de la guerra en Libia comenzaba la guerra en Siria, la otra gran matanza, con la OTAN metida hasta las narices en ella, sobre todo los de siempre, EEUU, Reino Unido y Francia.

Las consecuencias de ambas guerras se traducen en centenares de miles de muertos, heridos, desaparecidos, desplazados, refugiados y ahogados en el Mediterráneo, pero al parecer no hay dinero para aplacar todo esto. ¿Qué curioso no?

Fuente: https://digitalsevilla.com/2018/06/...

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España alcanza máximos históricos en la exportación de armas, en especial a Oriente Medio

Tortuga Antimilitar - 19 July, 2018 - 00:00

Eduardo Echeverri López

Al echar la vista atrás, en 2008, no parecía que la industria de armamento española llegaría a ser algún día lo que es ahora. De 934 millones en exportaciones en material de Defensa ese año, España ha pasado a vender 4.347 millones en 2017 –un incremento del 365%–. Según refleja el último informe del Centre Delàs de Estudios para la Paz, las exportaciones españolas de armamento han alcanzado "máximos históricos".

En concreto, el año pasado se batieron dos récords. Por un lado, el volumen de exportaciones de armamento ha alcanzado el equivalente al PIB de la República de Mauritania –con unos cien millones de euros de sobra–; y por otro, las autorizaciones de exportación se han disparado un 280% respecto al año anterior, por valor de 21.085 millones de euros.

Lo que le preocupa al Centre Delàs, no obstante, es a dónde van estas armas. Después de Europa, su principal destino es Oriente Medio. "Las transferencias más relevantes en términos humanitarios son municiones a Arabia Saudí por valor de 90,12 millones de euros, a Iraq 33,31 millones, a Emiratos Árabes Unidos 27,38 millones y a Qatar por 7,73 millones de euros", recoge el informe.

En total, España vendió al país saudí 288 millones de euros en municiones y explosivos el año pasado. El mismo Estado que se encuentra incluido en la lista negra de Human Rights Watch por sus bombardeos a civiles en Yemen. En noviembre de 2017, el Gobierno español aseguró que no se planteaba dejar de vender armas a Arabia Saudí puesto que tenía un compromiso con Riad de que el material no sería usado en el país vecino.

Otra de las regiones que está recibiendo más armas españolas es Asia, donde se autorizó la venta de material bélico valorado en 488 millones. La organización teme que estos negocios puedan "estar contribuyendo a la gestación de nuevos conflictos armados".

Para el Centre Delàs, la venta de armamento a estos países no sólo es moralmente dudosa, sino que es ilegal. "Estas exportaciones tendrían que ser consideradas ilegales si nos atenemos a la propia legislación española y europea sobre comercio de armas debido a la situación de inestabilidad existente en la región, y en concreto por la influencia regional de países como Arabia Saudí, Omán, Bahréin o Emiratos Árabes Unidos en tanto que dan apoyo a una parte del conflicto en Siria", considera la organización.

En 2017, la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares recibió el Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos para la erradicación de las armas atómicas. No obstante la tendencia exportadora de armamento convencional crece en todo el planeta. "A nivel mundial las exportaciones de 2017 fueron un 29% superiores respecto de las de 2008", según el Centre Delàs.

España alcanza máximos históricos en la exportación de armas, en especial a Oriente Medio

Sin embargo, las exportaciones armamentísticas españolas son un 365% superiores a las del 2008. Esto significa que, en tan sólo una década, España ha pasado a ser el séptimo país exportador de armas, detrás de Estados Unidos, Rusia, Alemania, Francia, China y Reino Unido.

Fuente: https://www.infolibre.es/noticias/m...

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Censura

Tortuga Antimilitar - 19 July, 2018 - 00:00

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La guerra, en la base del estado de bienestar

Tortuga Antimilitar - 19 July, 2018 - 00:00

...puede ser conveniente reflexionar sobre el llamado “milagro económico” de la Alemania de postgerra, milagro solamente si se le considera un anticuado marco de referencia. El ejemplo alemán muestra claramente que bajo condiciones modernas la expropiación del pueblo, la destrucción de objetos y la devastación de ciudades pasan a ser un radical estimulante para un proceso no de simple recuperación, sino de más rápida y eficaz acumulación de riqueza, con tal que el país sea lo bastante moderno para responder en terminos del proceso de producción.

En Alemania, la destrucción completa ocupó el lugar del implacable proceso de depreciación de todas las cosas mundanas, que es la marca de contraste de la economía de derroche en la que vivimos. El resultado es casi el mismo: un alza de la prosperidad que, como ilustra la Alemania de postguerra, no se alimenta de la abundancia de bienes materiales o de algo estable y dado, sino del propio proceso de producción y consumo.

Bajo las condiciones modernas, la conservación, no la destrucción, significa ruina debido a que la misma duración de los objetos conservados es el mayor impedimento para el proceso de renovación, cuyo constante aumento de velocidad es la única constancia que deja dondequiera que se apodera (3).

Nota 3: La razón que se da con más frecuencia sobre la sorprendente recuperación de Alemania -que no tuvo que soportar la carga de un presupuesto militar- no es convincente por dos razones: primera, Alemania hubo de pagar durante años los gastos de ocupación, que ascendían a una suma casi igual a la de un presupuesto militar completo, y segunda, en otras economías se considera la producción de material bélico como el factor más importante de la prosperidad de postguerra. Más aún, mi criterio lo confirma también el corriente y asombroso fenómeno de ver la estrecha relación de la prosperidad con la “inútil” producción de medios de destrucción o -y este es el caso mas común- para destruirlos porque pronto se quedan anticuados.

Hannah Arendt
“La Condición Humana”
Paidós, Barcelona, 1993.“”

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Feminismo "reformista", el aliado de moda del capitalismo

Tortuga Antimilitar - 18 July, 2018 - 00:00

"Para recuperar la mejor tradición de huelgas con protagonismo de las mujeres volvamos a leer a Rosa Luxemburgo"

Por INÉS TORRES / ESPINETA AMB CARAGOLINS-.

Este pasado 8 de marzo por primera vez se convocaba en todo el territorio español una huelga poco convencional. La convocaba, decían los medios de forma poco clara, “el movimiento feminista” coordinado en una plataforma donde colaboran mano a mano desde organizaciones feministas más o menos institucionalizadas, a sindicatos alternativos, organizaciones independentistas, partidos políticos, sindicatos pactistas, etc. Es decir organizaciones provenientes de un amplio espectro ideológico, que solemos encontrarnos una frente a otra, más que reunidas en un frente común.

La propuesta política que ha unido a organizaciones que suelen defender posiciones antagonistas e intercambiar duros ataques en público nace en realidad como Vaga de Totes en el otoño en 2014 en Barcelona, con el objetivo de convocar una huelga feminista el 8 de marzo del año siguiente y de mantener esta convocatoria de forma continuada. Según argumentan en su manifiesto (la negrita es nuestra):

“Davant les diferents mesures i polítiques legals, socials i econòmiques que atempten de forma cada vegada més greu contra els nostres drets, la nostra dignitat i la nostra llibertat, les dones volem reapropiar-nos de la vaga com a eina de lluita, tot recuperant la tradició de les dones que han jugat papers claus en vagues i revoltes històriques. Què vol dir que ens volem reapropiar de la vaga com a eina combativa? Vol dir, en primer lloc, que el format de les vagues generals dels darrers anys no ens serveix, atès que es limita a interpel·lar a un treballador assalariat immers en el mercat laboral reconegut, tot excloent a moltes persones i a molts treballs. Per això ens plantegem la necessitat de convocar una vaga que visibilitzi específicament les condicions de desigualtat en què ens trobem les dones (…) ” [1]

Si el problema son las huelgas tal y como se han encarado los ultimos años, cabe preguntarse de donde surge pensar que la solución sea convocar sólo a la mitad de la población y no intentar plantearse la razón de esa degeneración de la huelga. Si se trata de recuperar la mejor tradición de huelga donde las mujeres han desempeñado roles clave, vemos al leer a Rosa Luxemburgo, mujer por cierto y revolucionaria, que jamás defiende convocar sólo a los trabajadores asalariados, hombres y mujeres por cierto, sino a toda la clase trabajadora. En su libro Huelga de masas, partido y sindicato dice textualmente, describiendo lo sucedido en Kiev durante la ola de huelgas de 1905:

“A la noche dos delegados de los ferroviarios son detenidos; los huelguistas reclaman su inmediata libertad; ante la negativa que se les opone deciden impedir que los trenes salgan de la ciudad. En la estación todos los huelguistas con sus mujeres y sus hijos se apostan sobre los rieles como una verdadera marea humana. Se amenaza con abrir fuego sobre ellos. Los obreros desnudan sus pechos gritando: «¡Tiren!» Se tira sobre la multitud, hay de treinta a cuarenta muertos, entre los cuales se cuentan mujeres y niños.” [2]

Las huelgas tal y como las planteaban las organizaciones revolucionarias poco tenían que ver con estas huelgas generales que no sirven para nada a las que nos tienen acostumbrados las diversas burocracias sindicales. Tanto en las grandes huelgas de 1905 en Rusia como en la de Haymarket había mujeres tanto en la organización como participando en ellas. Citamos sólo a una gran organizadora y revolucionaria anarquista, mujer, negra, absolutamente desconocida Lucy Parsons, también esposa de uno de los mártires de Chicago [3]. Según este planteamiento, ninguna huelga puede ser efectiva sin una organización total de las y los trabajadores, ocupándose todos de los niños y las personas que necesitan cuidados, recogiendo y distribuyendo para la caja de resistencia y en general organizando la supervivencia. Porque el objetivo primordial es dañar económicamente, de forma muy concreta al Capital. La lucha por los derechos de las mujeres trabajadoras esta intrínsicamente vinculada a la de sus compañeros de clase, contra la patronal y el Estado y por su completa destrucción.

La idea de hacer una huelga simbólica, para “visibilizar” parece original, pero es relativamente vieja. La primera huelga feminista fue convocada como tal el 26 de agosto de 1970 (en el cincuenta aniversario de la aprobación de la 19 Enmienda que daba el voto a las mujeres en EEUU) por la Organización Nacional para las Mujeres (NOW). Se llamaba a las mujeres a dejar de limpiar y cocinar durante esa jornada como una forma de protestar para denunciar el trabajo doméstico femenino. La idea se atribuye a la histórica fundadora de NOW, Betty Friedan [4], autora de un libro “La mística de la feminidad”, que plantea como causa del malestar de las mujeres el hecho de estar reducidas a ser amas de casa, realidad que sólo se aplicaba a las mujeres blancas de clases más acomodadas que podían permitirse no salir a trabajar. No se sabe cuantas mujeres hicieron huelga ese día, pero la marcha de unas 50.000 mujeres en Nueva York y otros actos en otras ciudades norteamericanas supuso una llamada de atención a los poderes públicos y fue ampliamente recogida por los medios. Los organizadores establecieron tres reivindicaciones para ese día de lucha: derecho al aborto gratuito, igualdad de oportunidades en el acceso al mundo laboral y a la educación y guarderías públicas abiertas 24 horas al día [5].

Margarita Álvarez, directora de Marketing y Comunicación de la empresa de trabajo temporal Adecco y representante del "feminismo" abiertamente procapitalista

50 años después, al preguntarle sobre si la huelga del 8 de marzo había sido un éxito, la Portavoz de la Plataforma Feminista Galega afirmaba que “El éxito no vamos a poder contabilizarlo igual que siempre. No es un movimiento sindical, no somos piquetes al uso porque esto no es solo una huelga laboral. Es un proceso a largo plazo, una carrera de fondo que no se podrá evaluar al día siguiente” [6]. Quizás no podemos evaluar el efecto de esa estrategia de visibilización, pero si podemos valorar el de la huelga por la igualdad del año 1970, ya que compartían objetivos, planteamiento y métodos. En su momento, la movilización puso al movimiento feminista en el mapa, 3 de cada 4 adultos se enteraron de lo que era el movimiento de liberación de la mujer gracias a esa protesta y la afiliación de NOW aumento en un 50% según la revista TIME. La propuesta de NOW (organización íntimamente infiltrada por la CIA y la rama más conservadora del movimiento [7]) era la política de lobbying, la integración de la mujer en un sistema que no tenía que ser destruido, sino meramente reformado. 50 años después, ni el aborto es libre ni es mucho menos gratuito, ni hay igualdad de oportunidades ni hay guarderías en EEUU. Ahora, el acto hizo hegemónica al ala más reformista del feminismo y su visión de la lucha.

La huelga feminista de este año tiene su referente más cercano en la del año pasado, convocada en 50 países de todo el mundo y auspiciada por nombres honorables del universo progresista intelectual internacional como Nancy Fraser o Cinzia Arruzza. Este movimiento proviene a su vez de la Marcha de las Mujeres de enero de ese mismo año, protesta esencialmente demócrata y anti-Trump, que tuvo lugar el día siguiente de su proclamación como presidente de EEUU [8]. No nos engañamos, Trump es uno de los políticos más abierta y despreocupadamente misógino. Pero, ¿cuál no lo es? Si se defienden políticas que atacan los derechos de las mujeres trabajadoras ¿acaso no son machistas, aunque cuiden su lenguaje, aunque sean incluso, como Hillary Clinton, mujeres? Esta tendencia es visible también en nuestro país.

[

A la izquierda algunas de las casi 146 trabajadoras en huelga que murieron quemadas en una fábrica de Estados Unidos en 1911, después de que los propietarios las encerraran en sus instalaciones. A la derecha, Marta Ortega, la heredera de la multinacional Inditex, que obtiene multimillonarios beneficios gracias a la superexplotación de mujeres del llamado "Tercer Mundo" en condiciones de semiesclavitud y que, ¿paradójicamente?, el pasado 8 de marzo manifestó "su apoyo" a la Huelga Feminista celebrada en el Estado español.

Si en EEUU referentes de la talla de Angela Davis pidieron el voto para Hillary Clinton [9], en nuestro país la indignación por el tema de La Manada se está canalizando hacia las instituciones en una campaña que acabará capitalizando electoralmente el PSOE [10]. Hablando de callejones sin salida…

¿Qué ha pasado para que el grueso del movimiento feminista utilice herramientas “simbólicas” mientras corre detrás de las reivindicaciones de la burguesía, defendiendo mayor rigor en la aplicación de leyes represivas y aumento de penas de cárcel, la mercantilización de cada vez más sectores de nuestra vida, la mayor intervención estatal, la educación como respuesta a todos los males y reniega de la organización de clase, trabajadores y trabajadoras juntos en la defensa de sus intereses?

Intentaremos dar respuesta a estas preguntas en la segunda parte de este artículo.

Título original: "[Feminismo] Reflexiones para después de una huelga. Parte 1"

Notas y referencias bibliográficas:

https://vagadetotes.wordpress.com/m... ?

https://matxingunea.org/media/pdf/R... ?

http://www.laizquierdadiario.com/Lu... ?

https://www.nwhm.org/articles/women... ?

http://time.com/4008060/women-strik... ?

https://www.elsaltodiario.com/huelg... ?

http://www.chicagotribune.com/news/... ?

https://elpais.com/internacional/20... ?

http://atlantablackstar.com/2016/10... ?

https://plataforma7n.wordpress.com/... ?

Fuente: http://canarias-semanal.org/not/230...

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Federico García Lorca: "La casa de Bernarda Alba"

Tortuga Antimilitar - 18 July, 2018 - 00:00

Idioma original: castellano
Año de publicación: 1945
Valoración: Imprescindible

El 5 de junio se cumplieron 120 años del nacimiento de uno de nuestros grandes dramaturgos y poetas: Federico García Lorca. Y como en ULAD teníamos previstas las reseñas de algunas de sus obras más relevantes, hemos decidido publicarlas correlativamente a modo de mini-monográfico. Así que abróchense los cinturones que tanto hoy como mañana nos adentramos en la visión lorquiana del fenómeno andaluz (*).

La casa de Bernarda Alba es la última obra que nos dejó este maravilloso autor y también la que hubiera podido iniciar una nueva etapa de madurez y depuración lírica de no haber sido fusilado —por sus ideas— durante la Guerra Civil Española. La obra, cuyo subtítulo es «Drama de mujeres en los pueblos de España», es todo un ejercicio de estilo sobre el retrato certero de la sociedad rural del sur.

Resumen resumido: Bernarda Alba y sus cinco hijas regresan del funeral del padre tras el que la matriarca impone un encierro de luto riguroso de ocho años. La petición de la mano de la hija mayor —la ya ajada Angustias— por parte del joven y atractivo Pepe el Romano actuará como un revulsivo en los anhelos y emociones reprimidas de las cinco jóvenes mujeres.

Basándome en mi experiencia como lectora, puedo asegurar que pocas veces ochenta míseras páginas alcanzan tantísima intensidad. Un estilo sin ornamentos y un conflicto universal perfectamente definido hacen que la tensión vaya in crescendo sin dar apenas tregua. Lorca tiene el control absoluto de la narración sin dejar nada al azar; todos los elementos, absolutamente todos, contribuyen a esa tensión:

La atmósfera; el encierro físico y todos los elementos que lo acompañan simbolizan y enfatizan la cerrazón emocional y psicológica.

La simbología a partir de metáforas, detalles, contrastes, recordatorios… como la presencia continua de los colores blanco y el negro sugiriendo una pugna invisible y subyacente (paredes blancas, mantillas negras, caballo blanco, abanico negro o el vestido verde de la joven Adela —¿brote verde?— que deberá ser teñido de negro para el luto).

Los diálogos y comentarios, lacónicos, secos… no hay disertaciones ni monólogos, solo acción pura y dura.

El papel que desempeña Pepe el Romano, que —en lo que me parece un grandísimo acierto— no aparece físicamente en escena. El hecho de su sola existencia actúa como el revulsivo inevitable.

Lorca era un hombre sensible, cultivado y de mente abierta, por lo que esa mirada cruda y despiadada sobre una realidad que conoce bien no es gratuita sino que es una mirada de denuncia hacia una sociedad machista —en la que, irónicamente, las primeras machistas son las propias mujeres—, así como hacia la cerrazón mental y la hipocresía generalizada. En relación a esto último, Lorca encuadra muy bien y desde el principio el conflicto de la obra: el individuo contra la sociedad; y utiliza ese conflicto para evidenciar cómo las comunidades pequeñas, cerradas y endogámicas aprisionan la libertad de los individuos bajo la feroz mirada de una colectividad que juzga sin compasión a falta de otros esparcimientos. Todos son víctimas del sistema viciado y enfermizo al que contribuyen y ello se refleja continuamente en la obra. Uno de tantos ejemplos es la conversación fortuita, que tiene Bernarda con una criada cuando esta le dice que su madre (la senil María Josefa) se ha escapado de su habitación y está rondando por el patio:

Bernarda: Ve con ella y ten cuidado que no se acerque al pozo.

Criada: No tengas miedo que se tire.

Bernarda: No es por eso… pero desde aquel sitio las vecinas pueden verla desde su ventana.

En esta obra coral los personajes pivotan en un sistema solar regido por Bernarda Alba. Ella está en todas partes incluso cuando no está en escena, personifica la casa y el ahogo que sienten todos los que viven en ella (el título, que bien podría haber sido Bernarda Alba o Las hijas de Bernarda Alba, sin embargo incluye la casa como elemento imprescindible de la acción, como si fuera un reino). Bernarda ejerce un control absoluto sobre sus hijas y lo justifica como el modo de protegerlas de lo que hay ahí afuera pero en realidad es la excusa para que su nombre no resulte manchado. Sin embargo, Bernarda no tiene reparos en mal hablar de cualquiera porque se considera superior a los demás y esa soberbia será su perdición. Por más minuciosa y astuta que sea, la ceguera de su arrogancia no le permitirá darse cuenta de que la sola existencia de un Pepe el Romano puede convertir su casa en una olla a presión a punto de estallar.

Con qué pocos elementos Lorca pone ante nuestros ojos a esta madre-bestia que no muestra ninguna debilidad ni se pierde en matices (blanco o negro):

Mediante la relación con sus hijas, basada en la dominación y el miedo: «Magdalena, no llores; si quieres llorar te metes debajo de la cama. ¿Me has oído?»

Mediante la relación con su madre, María Josefa. Una mujer con un temperamento muy distinto y que no queda claro si ha enloquecido por la edad o por las privaciones a las que ha sido sometida. De los reproches de María Josefa deducimos que Bernarda ha tenido ese temperamento desde la cuna, por lo que no es consecuencia de ninguna vivencia traumática que sirva para establecer un mínimo vínculo de empatía con el lector. Bernarda nunca ha sido joven.

La relación con la Poncia, el ama de llaves, tal vez la más compleja y que más margen de interpretación ha dado. La Poncia aporta la visión sensata que el lector necesita escuchar aunque su lealtad hacia Bernarda no esté demasiado clara. Ella es la única que puede decirle según qué cosas a la matriarca aunque tenga que pagarlo escuchando sus agrias réplicas.

Los gestos y expresiones de Bernarda no hacen más que redundar en su dureza y en sus valores: (Refiriéndose a una de sus hijas) «Esa sale a sus tías; blandas y untuosas y que ponían ojos de carnero al piropo de cualquier barberillo (…)»

Pero si el conflicto general es el individuo contra la sociedad, el conflicto particular al que se enfrenta Bernarda es el encarnado por Pepe el Romano, que simboliza la liberación física y sexual. Este conflicto adquiere una dimensión casi abstracta, la pugna entre dos fuerzas opuestas (blanco y negro) entre las que se encuentran las cinco hijas que pasan a convertirse en simples daños colaterales.

Ya para acabar, y con el permiso de los clásicos, si Shakespeare ha sido un magnífico constructor de arquetipos contemporáneos: los amantes (Romeo y Julieta), el loco (Hamlet), el celoso (Othelo)… para el caso de la matriarca, en el sentido más universal y extremo, Bernarda Alba no hay más que una.

(*) Algunos consideran Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba como una «trilogía trágica» y otros defienden que la trilogía no llegó a completarse y que La casa de Bernarda Alba forma parte de un ejercicio independiente al que Lorca ya insistió en calificar de drama. Los defensores de esta última postura añaden que las tres obras ilustran lo que se denomina el fenómeno andaluz, una sensibilidad autóctona que no se da con la misma intensidad en otra parte del mundo occidental.

Fuente: https://unlibroaldia.blogspot.com/2...

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Inmigración en EEUU

Tortuga Antimilitar - 17 July, 2018 - 00:00

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Thoreau, en su refugio

Tortuga Antimilitar - 17 July, 2018 - 00:00

Henry David Thoreau
El Diario (1837-1861) (vols. I y II)
Madrid, Capitán Swing, 2017
Trad. de Ernesto Estrella

Cuando Henry David Thoreau (1817-1862) murió de tuberculosis sin hacer carrera a los cuarenta y cuatro años, este iconoclasta vecino de Concord se había convertido en una suerte de enigma para sus más allegados. ¿Era un inadaptado que había malgastado su vida y su talento de modo improductivo o se trataba, por el contrario, de un visionario que se había despojado de lo superfluo y había dado una lección de integridad a un mundo vulgar y estrecho de miras? Ralph Waldo Emerson, el padre de los Trascendentalistas de Nueva Inglaterra, había estado muy cerca de Thoreau. Habían sido vecinos en Concord, el pueblo de Massachusetts donde también vivían Nathaniel Hawthorne y el pedagogo revolucionario Bronson Alcott, y en aquella especie de Atenas del Nuevo Mundo habían paseado y conversado juntos y habían cultivado una amistad que, aunque no exenta de altibajos, fue crucial para Thoreau. En opinión de muchos, Emerson fue el catalizador en la decisión de Thoreau de escribir un diario, y también quien le prestó un terreno en la orilla septentrional del lago Walden, donde el joven escritor levantó la mítica cabaña, germen de su personal declaración de independencia Walden o la vida en los bosques. En el homenaje fúnebre que le rindió Emerson, sin embargo, el filósofo trascendentalista compuso un retrato algo ambiguo de Thoreau. Un hombre de talento excepcional que se había graduado en Harvard sin pena ni gloria; un heterodoxo de la literatura que nunca había alcanzado distinción alguna; un protestante a ultranza que jamás siguió los caminos preestablecidos: nunca se casó; no votó jamás y se negó a pagar impuestos estatales, y nunca fue a la iglesia. Admirador de los indios y defensor de los esclavos, explicó Emerson, con sus convecinos solía hablar de manera punzante, argumentativa, como un Sócrates de Massachusetts en su estilo más erístico. Siempre a contracorriente, se lamentó, pudo haber sido «líder en la construcción de Norteamérica y, en cambio, se conformó con ser cabecilla de una excursión campestre en busca de zarzamoras». Un paladín de la autosuficiencia, sí, y un genial observador del entorno natural, pero, ¿por qué se había comportado de forma tan extrema? ¿Por qué había sido tan huraño y se había mostrado tan poco interesado en darse a conocer? Y añadió que, a pesar de su trato arisco, al estar en su compañía uno sentía la necesidad imperiosa de conocerlo mejor.

Una forma de penetrar en la intimidad aparentemente inaccesible del hombre extraño de Concord es leyendo las páginas de su diario. Desde los veinte años hasta que ya no pudo sostener la pluma, el autor de Walden fue anotando casi cada día experiencias y reflexiones privadas, como una forma de preservar detalles de cuanto observó en torno suyo. El fruto no fue un dietario en el sentido literal, pues el escritor a menudo redactaba las entradas desde notas de campo, días después, sobre las que volvía al cabo del tiempo para pulir, ampliar o relacionar elementos. Se trata de una obra extensísima de más de catorce volúmenes, sobre la que se han hecho varias ediciones en su país natal: la primera aparecida de manera póstuma en 1906 y, la más reciente, la selección preparada por el escritor Damion Searls para The New York Review of Books en 2009. Es esta última versión la que ha publicado Capitán Swing en España en dos volúmenes, el segundo coincidiendo con el bicentenario del nacimiento del autor. La publicación incluye una introducción a cargo de Damion Searls, un prefacio de John Stilgoe, profesor de estudios medioambientales de la Universidad de Harvard, y unas notas adicionales sobre el texto y la vida de Thoreau. El segundo volumen adjunta una nota del traductor, Ernesto Estrella, donde anuncia al lector que está ante la edición más extensa del Diario de Thoreau que existe en español.

A lo largo de estas páginas cuidadosamente traducidas seguimos a Thoreau en sus incursiones por Concord. Este pensador visionario, defensor de la naturaleza y precursor de los derechos civiles, «viajó mucho en Concord», como irónicamente él mismo decía. Pero en ese deambular constante que realizó en su condición de agrimensor, Thoreau hizo mucho más que establecer las lindes del lugar donde vivía: como una especie de flâneur en la naturaleza, recopiló observaciones increíblemente bellas sobre la vida orgánica; registró todos los acontecimientos, públicos y privados, que fueron presentándosele; detalló los ciclos de las estaciones y sus efectos; observó las reacciones de sus conciudadanos; discurrió sobre el proceso de escritura; acuñó frases célebres y registró sus respuestas ante los acontecimientos que sacudieron la nación en las décadas anteriores a la Guerra de Secesión. Y cuando acabamos de leer este libro tenemos una idea mucho más ajustada del ser ferozmente coherente que fue Thoreau.

El temperamento solitario al que se refiere Emerson emerge a cada paso: «Por la noche fui a una fiesta. No es un buen lugar: treinta o cuarenta personas, casi todo mujeres jóvenes, en un cuarto pequeño y ruidoso. ¿De qué sirve ir a ver gente a quien no se les puede ver y que, por su lado, nunca te ven? Empiezo a sospechar que no es necesario que nos veamos el uno al otro». También el Thoreau austero, casi militar, es detectable: «Sal a caminar durante los días de tormenta o atraviesa los campos y los bosques nevados si quieres mantener tu espíritu alerta. Trata con la naturaleza bruta. Pasa frío, ten hambre, cánsate». Thoreau, observó atinadamente Emerson, era un hombre paradójico: duro y tierno, agreste y exquisito, espiritual y práctico, y esos contrastes dan textura y profundidad a este corpus autobiográfico. Al mismo tiempo, sentimos que el genial Emerson estuvo poco perceptivo al lamentar que Thoreau no alzara el vuelo, pues, como emerge en estas páginas, su proyecto personal era, en realidad, de una radical ambición. Ser un hombre íntegro era la meta, una integridad que implicaba hacer oídos sordos a los cantos de sirena de la fama para volcarse en lo que realmente le era esencial: tener tiempo para disfrutar de la vida al aire libre; tiempo para caminar solo; tiempo para la conversación estimulante; tiempo para leer y reenfocar. No suponía emprender el camino más fácil, pues se daba de bruces con la ética del trabajo protestante y las exigencias de prosperidad económica de la sociedad estadounidense. Pero Thoreau lo tuvo claro: menos es más, viene a decir en Walden; o, como escribe en El Diario: «Una y otra vez me doy cuenta, cuanto más pobre soy, más rico». «Jamás ningún hombre ha valorado tanto el ocio como Thoreau», afirma el crítico Oscar Cargill, y con la lectura de esta obra comprendemos hasta qué punto este autor que apenas se movió de Concord fue quien más lejos llegó: como escribe Juan José Coy en su introducción a Una vida sin principios, fue el más disidente de los protestantes, el más independiente de los independientes, el americano más libre y quizás, a juzgar por el impacto que han tenido sus ideas, el más universal.

Hay muchos temas que se entrelazan en El Diario: la naturaleza, por supuesto, que está siempre en correspondencia con nosotros: «¿No es la enfermedad la regla de la existencia? No hay cúmulo de nenúfares, de los que flotan en el río, que no haya sido atacado por los insectos. Casi todos los árboles y los arbustos tienen excrecencias que, a menudo, pasan por ser su más bello ornamento. [...] Búscame, ahora en mitad del verano, una fruta o una hoja perfectas». O: «Pasa con las hojas igual que con las frutas y con los árboles, los animales y los hombres; cuando están maduros aparecen sus distintos temperamentos». Otro gran tema es Concord, y también el tiempo, que en este caso abarca no sólo los fenómenos atmosféricos, sino también el tiempo que cruza el propio texto. Las décadas que registra esta obra fueron unas de las más agitadas en la historia de la Unión. La guerra entre México y Estados Unidos, la proclamación de la Ley del Esclavo Fugitivo o la progresiva aniquilación de los pueblos indígenas hizo que muchos estadounidenses sintieran que los ideales de la nación habían sido traicionados, y Henry David Thoreau, al igual que muchos compatriotas, no se quedó inactivo. Concord fue sitio de paso en el Underground Railroad, la red clandestina organizada para ayudar a los afroamericanos que escapaban de las plantaciones del sur, y la casa de los Thoreau se convirtió en más de una ocasión en refugio de esclavos perseguidos. «Acabo de poner a un esclavo fugitivo en uno de los trenes que van a Canadá», leemos en una de las entradas. Al tiempo que nos asomamos a un período convulso de la historia de Estados Unidos, sentimos también, como en un palimpsesto, la presencia de un pasado anterior a aquél, que arroja luz sobre el presente, incluido el nuestro. Ya no hay osos, ni linces, ni lobos en los montes de Massachusetts, relata el autor, y en esta naturaleza domesticada la presencia indígena en Musketaquid (el nombre indio de Concord) ha quedado reducida a flechas semienterradas en el paisaje. «Somos lo que vemos», reflexiona Thoreau; o bien: «Los objetos nos quedan ocultos, no porque estén fuera de nuestro campo visual, sino porque no hay intención, en la mente y en el ojo, de dirigirse a ellos», y este diario es, sin duda, una buena escuela para ver y enfocar mejor.

Estos y otros muchos motivos son los que hacen de la lectura de El Diario una experiencia tan rica. Es, comenta Ernesto Estrella, como salir de caminata con Thoreau en un permanente seminario al aire libre. No es un libro para leer de corrido, sino para tener en casa y volver sobre él una y otra vez, como compendio de sabiduría y antídoto contra el consumismo injustificado de la sociedad moderna. Al leerlo entendemos por qué el nombre de Thoreau se alza alto como un faro y por qué sus palabras han saltado la barrera del tiempo, haciendo de él un clásico norteamericano.

Teresa Gómez es catedrática de Filología Inglesa en la Universidad de Alicante. Los últimos libros que ha editado son ¡Zona prohibida! Mary Borden, una enfermera norteamericana en la Gran Guerra (Valencia, Universidad de Valencia, 2011), Mujeres al frente. Testimonios de la Gran Guerra (Madrid, Huerga & Fierro, 2012) y, con Terry Gifford, Women in Transit through Literary Liminal Spaces (Basingstoke, Palgrave Macmillan, 2013).

Fuente: https://www.revistadelibros.com/res...

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Reseña de "Manual de exilio: Cómo aprobar su exilio en treinta y cinco lecciones", de Velibor Čolić

Tortuga Antimilitar - 17 July, 2018 - 00:00

Mi padre, que es un señor que literariamente me conoce bien, me ha prestado un libro que me veo obligada a recomendar a todos mis contemporáneos.

"Manual de exilio: Cómo aprobar su exilio en treinta y cinco lecciones" editado por Periférica de Velibor Čolić.

El escritor serbio se alistó en el ejército bosnio, desertó en mayo de 1992 y fue hecho prisionero; sin embargo, logró escapar y solicitó asilo político en Francia, donde reside a día de hoy. Aquí empieza este relato.

En este libro narra su situación como refugiado desde el primer día que llega a Rennes. La humillación sufrida en los centros, en los que se le infantiliza y se minusvalora su situación, el proceso de adaptación a un lugar nuevo pero alque se llega marcado con el estigma de la migración y la pobreza, viendo su personalidad completamente mutilada por la incapacidad de comunicarse en un idioma que desconoce cuando el ya era un escritor consagrado en la antigua Yugoslavia y la reconstrucción de su identidad a lo largo del proceso.

Sin embargo, el relato de su dramática situación no está exento de un fínísimo humor, un elegante sentido del ritmo y de lo poético,una excepcional capacidad de pasar de cero a cien en treinta segundos sin que el lector perciba el cambio de marcha, una perspectiva fascinante en la que a veces ironiza consigo mismo y una reivindicación constante e íntima de su trayectoria literaria personal a través del recuerdo de los libros que le hicieron abrazar la literatura y de la música que lo acompañaba. Una evocación nada idealizada de las tradiciones de su antiguo pais, desaparecido para él y un reflejo de la extrañeza del ojo extranjero en Francia y del ojo que mira al extranjero en Francia.

Este libro, que nace de su diario manuscrito en un cuaderno, no es solo una biografía en la que se concatenan acontecimientos, ni un libro de denuncia al sistema de acogida europeo, no es un ensayo literario al uso ni un ejercicio poético sino una minuciosa autodisección en la que el escritor lucha por reconocerse en una situación en la que, tras haber superado la violencia activa y atroz de una guerra en la que perdió entre otras cosas todos sus manuscritos, su vivienda familiar y muchos amigos, se enfrenta a otro tipo de violencia, invisible, pasiva, pero permanente, asfixiante y de la que , esta vez, no hay salida.

Gloria bendita, una maravilla, vaya. Una obra maestra, un libraco, qué bien escribe este tío, qué fácil lo hace, qué animal literario

La portada muy bien elegida, muestra una frase en francés que os voy a traducir para los que no lo hableis: "Tenez votre droite" que literalmente se traduce como "mántengase a la derecha" pero juega con la polisemia de la palabra "droite". Al igual que en castellano la palabra derecha se refiere tanto a la lateralidad física, como política, pero también implica rectitud (mantente firme) y en masculino hace referencia a los DD.HH. El fino humor de este exsoldado bosnio y trabajador de la palabra nos hace pensar que esa elección no es casual.

Fuente: https://www.facebook.com/Lesclees/p...

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El amianto en la marina de guerra española

Tortuga Antimilitar - 16 July, 2018 - 00:00

En la década de los 70, España estaba a la cabeza del mundo en construcción naval.

Fueron decenas de miles los trabajadores empleados en Astilleros. Los más grandes se situaban estratégicamente en Ferrol, Cádiz y Cartagena; los dos primeros, eran de construcción civil y militar, y el de Cartagena, casi exclusivamente militar.

En Cartagena, como industrias contaminantes de amianto, hay que sumar el importante sector petroquímico.

Años de exposición: una magnitud equivocada

Entré a trabajar en el astillero de la empresa Bazán, como electricista, en el año 1970, con 18 años.

En la década de los 70, la carga de trabajo en Cartagena, era enorme. Corbetas para Portugal, Marruecos, y Egipto, remodelación de la 21 escuadrilla, submarinos del tipo Daphne Series 60 y 70, corbetas del tipo Descubierta, reparaciones de la 31 escuadrilla, y de submarinos cedidos por EEUU.

La mayoría de trabajadores hacían jornadas de 12 horas diarias, de lunes a viernes, y los sábados, 4 horas. Se hacían al menos 2 noches al mes.

Entrabas a las 7 de la mañana, un lunes, y salías el martes a las 7 de la tarde; esto hacían 36 horas seguidas respirando amianto.

En ese mismo año, a La Manga (Murcia) llegaban los viernes por la noche, vuelos chárter desde Inglaterra, y regresaban el domingo por la tarde. La jornada de estos trabajadores británicos era de 40 horas semanales; esto se conocía como la “semana inglesa”. Una aspiración, que tardaríamos años en alcanzar.

Así que cuando los expertos hablan de una de las variables para el desarrollo de las patologías por asbesto, como son los “años de exposición”, tendrían que tener en cuenta que en el sector naval, “un año de exposición” de un español, equivaldría, en “horas respirando amianto”, a dos años de un británico.

Realmente no se “trabajaban” las 12 horas diarias, ni toda la noche completa, era de trabajo “efectivo”, pero durante todas esas horas, de día y de noche, despiertos o durmiendo, estaban continuamente respirando amianto, porque no salían del barco.

Era una forma de alineación y de dominación, muy estudiada por el franquismo. Fútbol, toros, y horas extra.

Amianto nuevo y amianto viejo, doble contaminación

En los años 70, Reino Unido, Francia, etc., ya tenían su propia industria naval; nosotros la combinábamos con los barcos cedidos por los EEUU.

Trabajar en la construcción de un buque nuevo, supone trabajar con amianto nuevo, menos friable.

En cambio, en la modernización de la 21 escuadrilla, destructores clase Lepanto, y otros, construidos en plena Segunda Guerra Mundial, obligaba a trabajar con amianto viejo, de más de 30 años, requemado, que era arrancado de cualquier manera, con sierras, cuchillos, y picoletas, que se desmenuzaba y disgregaba, hasta parecer que estaba nevando.

Las maquinas, y las calderas, convertidas en un infierno de amianto, eran ratoneras de muerte. Ese polvo pasaba a herramientas y a cualquier pieza que lleváramos a los talleres.

La ropa de trabajo, llena de polvo de amianto, la sacudíamos en los vestuarios, contaminando todo el local. También hemos llevado la muerte a nuestras casas. Este amianto ya instalado en buques de EEUU, no consta como amianto importado, pero cada buque llevaba entre 15 y 25 toneladas de amianto, tipo amosita. Hemos respirado el amianto viejo, y luego el nuevo. El doble en exposición y el doble en fibras de amianto.

¿Ha fumado? ¿Dónde hizo la mili?

Durante décadas, miles de jóvenes han hecho "la mili" en barcos repletos de amianto; el peligro aumentaba, cuando, en esa época de "mili", ha coincidido con reparaciones o grandes carenas.

Ellos estaban con nosotros, respirando el mismo aire mortal. Eran principalmente catalanes y valencianos. Cuando, en estas regiones, vean a un hombre de más de 60 años, con mesotelioma, o con cáncer pulmonar, al que no se le conozca trabajo de exposición, o que nunca ha fumado, y no encuentren explicación a su etiología, pregunten donde hizo "la mili".

No solo amianto, pulmones atacados por múltiples agentes, en los astilleros

En construcción naval, no solamente hemos estado expuestos al amianto, sino que también a otros cancerígenos: Humos de soldadura de hierro, de aluminio, oxicorte, galvanizados, niquelados, vapores de pintura, colas y pegamentos, tetracloruro, tricloroetileno, ácidos nítrico, sulfúrico, amoniaco, saf sol (limpiador y desengrasante), etc.

La continua agresión a los pulmones, de estos carcinógenos, es una de las causas, de más canceres pulmonares, en astilleros, que en fibrocemento.

Por ejemplo, en Cerdanyola, con exposición exclusiva al amianto, la ratio es 1 meso /1ca, mientras que en astilleros es de 1meso/4-7 cánceres pulmonares. Como hay aproximadamente los mismos fumadores en fibrocemento, que en astilleros, esto demuestra la mayor sinergia de gases tóxicos, desencadenantes de canceres pulmonares en esta última actividad laboral.

Cartagena supera, en muertes de hombres por mesoteliomas, a Cádiz y a Ferrol, y en mujeres, supera a la suma de ambas.

Esto nunca ha preocupado al equipo de neumología, que no encuentran relación de los mesoteliomas femeninos con el amianto. Ningún caso ha llegado a los Tribunales.

La empresa jamás nos dio equipos de protección, ni nos avisó del peligro.

Cartagena tiene hoy día el mayor número de muertes por mesoteliomas de España, con relación a su población.

Curiosamente, somos donde menos muertes por amianto se reconocen judicialmente.

Los culpables de esta situación, viven en Cartagena, como gente honorable. Espero que algún día, más pronto que tarde, se llegue a desentrañar la conspiración de silencio de nuestra torturada ciudad. Nadie comprenderá cómo se ha llegado a soportar tanta infamia.

Ricardo Torregrosa Marín es presidente de APENA

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php...

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Torturar en España sale gratis

Tortuga Antimilitar - 16 July, 2018 - 00:00

El último caso en el tiempo con sentencia en firme de la justicia española por torturas en Euskadi fue, precisamente, la que condenó al actual jefe de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, Manuel Sánchez Corbí. El teniente coronel fue condenado el 7 de noviembre de 1997 por la Audiencia de Vizcaya a cuatro años de prisión y seis de inhabilitación por torturar al etarra Kepa Urra en un descampado en 1992. El Supremo le redujo posteriormente la condena a un año de prisión aunque mantuvo la inhabilitación por seis años. Apenas un año, en 1999, después el Gobierno de Aznar le indultó.

El guardia civil Corbi continuó, no obstante, su imparable ascenso hasta coronel jefe de la UCO. Nunca pagó por violar los derechos fundamentales de un detenido. Muy al contrario, fue promocionado… y galardonado. El Estado francés, de hecho, le entregó en 2015 su más alta condecoración, la Legión de Honor. La impunidad de Corbi llega al punto de que hoy día concede entrevistas a diferentes medios de comunicación en las que presume de la lucha antiterrorista y, curiosamente, nadie le pregunta por esa condena por la que fue indultado.

No ha habido más condenas en firme por nuestros tribunales por torturas en Euskadi en el marco de la lucha antiterrorista. Es decir, en la práctica, la última vez que se torturó fue en 1992. Eso sí, entre tanto hubo muchos indultos. El Partido Popular y el Partido Socialista indultaron a al menos 39 policías, mossos y guardias civiles condenados por torturas desde el año 1991, tal y como recogimos en esta información de Público. También hubo hasta 9 condenas del propio Tribunal Europeo de Derechos Humanos a España por no investigar las denuncias de torturas. Nueve. Se dice pronto. ¿Os acordáis del caso del periodista Martxelo Otamendi?

Hasta que el martes el TEDH fue un poco más lejos y acreditó que la Guardia Civil infligió un trato inhumano y degradante a dos detenidos, que posteriormente fueron condenados por terrorismo. Por aquellos hechos hubo cuatro guardias civiles condenados por la Audiencia Provincial de Gipuzkoa por torturas graves. El Supremo dudó del trabajo de la Audiencia y absolvió a los guardias y el Constitucional ni siquiera dio amparo a los recursos de Igor Portu y Mattin Sarasola.

El tema se acababa ahí en las estructuras españolas. Al fin y al cabo, los torturados eran dos etarras. Como si su condición de condenados por terrorismo les despojara de sus derechos más fundamentales. O como si este país no supiera ya lo que es que unos guardias civiles confundan a jóvenes inocentes con sospechosos miembros de ETA y los torture hasta la muerte.

Pero la relevancia de la sentencia del TEDH es aún mayor que la confirmación de que en España se ha infligido trato degradante a dos prisioneros y, además, no se han investigado suficientemente sus denuncias. El Tribunal enmienda la plana al Supremo, como bien explica en este artículo de recomendable lectura la periodista Elisa Beni.

No obstante, lo más grave del asunto aún está por llegar. Se trata de la ausencia absoluta de asunción de responsabilidades por todas y cada una de las partes implicadas en este asunto. El ministro de Interior de aquel entonces, Alfredo Pérez Rubalcaba, guarda silencio. Nada que aportar. Del mismo modo que el ministro del Interior actual, Juan Ignacio Zoido. Es más, este periódico contactó el miércoles con Interior para conocer su valoración de la sentencia y si piensa tomar medidas disciplinarias contra los cuatro agentes que fueron condenados por la Audiencia Provincial de Gipuzkoa por torturas graves. Cero respuesta.

Nos gustaría saber si los cuatro agentes que fueron condenados por la Audiencia Provincial de Gipuzkoa por torturas y absueltos por el Supremo en una sentencia ahora desechada por el TEDH siguen trabajando con el objetivo de defender nuestros derechos fundamentales. Esto es, nos gustaría saber si los agentes Juan Jesús Casas García, José Manuel Escamilla Martín, Sergio García Andrade Macdonal y Sergio Martínez Tomé siguen teniendo el deber y la responsabilidad de velar por nuestra seguridad. Para el ministro del Interior debe ser demasiado querer saber si la violación fragante del artículo 3 del Convenio Europeo de Derechos Humanos ha tenido alguna repercusión en las carreras carreras de estos guardias civiles.

También debería explicar muchas más cosas el ministro de Justicia, Rafael Catalá. En primer lugar, debería explicarnos cómo es posible que el Supremo anulara una sentencia por torturas cuando el TEDH, con las mismas pruebas, sí que da por acredito esa violación del artículo 3 del Convenio Europeo de Derechos Humanos. En segundo lugar, también debería explicarnos qué falló para que el mismísimo Tribunal Constitucional no admitiera a trámite el recurso de amparo de los dos miembros de ETA que habían denunciado torturas. ¿O es que no falló nada? ¿Todo funcionó bien?

Sin embargo, Rafael Catalá se limitó en declaraciones a los medios a resaltar que la sentencia del TEDH habla de “malos tratos” y no de “torturas”. Como si los hechos descritos en la sentencia de la Audiencia Provincial de Gipuzkoa en los que los guardias civiles se llevan a dos detenidos al monte con el objetivo de castigarlos y golpearlos no fueran suficientemente graves. Para que se hagan una idea, esta es solo una frase de la sentencia de la Audiencia que describe esos malos tratos:

“Le colocaron una pistola en la sien, le dijeron que le iban a hacer como a Mikel Zabalza, le empujaron, le tiraron cuesta abajo y, cuando estaba en el suelo, le endilgaron una serie de patadas en los costados y en las piernas, así como un elenco de puñetazos por todo el cuerpo, llegando a colocarle una bota del pie en la cabeza”.

Pero Catalá siempre va un poco más lejos en sus declaraciones y en este caso no iba a ser menos. El ministro de Justicia considera que esta sentencia contra el Estado español supone “un fortalecimiento de la esfera de los derechos de todos los ciudadanos”. Humildemente me pregunto que dónde está el fortalecimiento. Sobre todo si se tiene en cuenta que el Estado no ha atendido ni ha modificado ninguna de las estructuras y defectos sistémicos que han permitido que se dieran estos casos y que desde organismos internacionales y ONG's como Amnistía Internacional nos han ido señalando año a año. Por ejemplo, ¿puede explicar el ministro por qué España sigue manteniendo la detención incomunicada? ¿Puede explicar qué sentido tiene si no es para extraer autoinculpaciones?

También llama poderosamente la atención la actitud acrítica de la inmensa mayoría de los medios de comunicación en una condena por violación de derechos humanos. O que la reacción de medios como ABC, la prensa seria, haya sido señalar directamente a los magistrados del TEDH, incluido al magistrado español que consideró que España había violado los derechos humanos de los dos presos. Ninguna reflexión. Ninguna enmienda. Cierre de filas del presunto cuarto poder con el Gobierno.

Más sorprendente es aún leer a la eurodiputada ex de UPyD y vicepresidenta de la Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo, Beatriz Becerra, preguntarse que a qué jueces lleva España a este tribunal “para defenderse de estas actuaciones”. Como si el trabajo de los jueces fuese defender a sus países y no a los ciudadanos.

Aunque, a decir verdad y por desgracia, el respeto de los derechos de los ciudadanos nunca ha sido una prioridad. Al menos en Euskadi. Así lo pone de manifiesto el informe que el médico forense Francisco Extebarría presentó hace apenas unos meses, financiado por el Gobierno vasco, en el que documenta que en Euskadi se produjeron entre 1960-2013 más de 4.000 casos de torturas. Nadie desmintió este informe y a nadie se le cayó la cara de vergüenza en el Estado. Por supuesto, nadie dimitió ni nadie investigó si se habían modificado las estructuras que habían permitido la impunidad para esos casos. Es la lucha antiterrorista, amigo.

España ha vulnerado derechos fundamentales de cientos de ciudadanos del Estado y parece que a nadie le importa. Parece que lo sucede en Euskadi no tiene lugar en el resto del Estado. Vivimos, una vez más, un cierre de filas en torno al Estado de derecho, o, mejor dicho, al derecho de Estado. Da igual que se torture, se maltrate o se vulneren derechos fundamentales de inocentes o de ciudadanos condenados por terrorismo. Me da igual. Lo que precisamente nos da legitimidad para exigir la convivencia pacífica es la lucha contra todo tipo de violencia. También contra la del Estado.

Pero en España ha dado igual que nos condene Estrasburgo, una ONG de reconocido prestigio como Amnistía Internacional o Rita la cantaora. La reacción es la misma. Cierre de filas. Y el que levante la voz es antiespañol o filoetarra. Una vez más Spain is different y la tortura, en este país, sigue saliendo gratis. A nuestros agentes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, pero también a nuestros políticos.

Público

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Juan José Padilla, el Millán Astray del toreo

Tortuga Antimilitar - 15 July, 2018 - 00:00

"a ti no te distrajo,
el tendido vicioso e iracundo,
el difícil trabajo
de ir a Dios por la muerte y por el mundo."

Miguel Hernández

Como no creo en la neutralidad con respecto a ningún tema, siempre me ha parecido que lo más honesto es plantear desde el principio el posicionamiento personal. Soy completamente antitaurina. Puedo argumentar desde muchos puntos de vista con respecto a por qué creo que debería abolirse ese atavismo histórico. Este es mi posicionamiento personal con respecto a la tauromaquia y en general cualquier tipo de espectáculo con animales, más aún si implica que la ejecución publica de los mismos forme parte de la atracción. Pero este discurso ya lo conocemos.

Por otra parte me he enterado de la última cogida de Juan José Padilla. En el fondo nada relevante en su trayectoria. Una trayectoria que lleva grabada en la cara. Me surgió la curiosidad y busqué información sobre él. Me encontré con la antítesis absoluta de lo que yo defiendo. Una persona de derechas, nacional católica, con lo que yo considero una visión voluntariamente sesgada de la realidad. Sin embargo no creo que sea conscientemente un mal tipo. De hecho creo que se esfuerza seriamente en lo contrario.

He visto imágenes pese a que no quería. No soy especialmente escrupulosa con la sangre. Pero reconozco que siempre me parecen obscenas las imágenes públicas de personas que sufren algún dolor intenso, del tipo que sea. No se si es pudor, superstición o algún tipo de tabú personal, pero me siento sucia ante la contemplación estética del dolor ajeno.

El caso es que no por eso significa que no sintiese cierta curiosidad morbosa. Me encontré con una entrevista en la que explicaba su proceso de recuperación y sus motivaciones para volver al ruedo tras la más grave de las que conocemos. La más evidente. Una tras la que ningún sindicato o colegio profesional que merezca ese nombre, le hubiera permitido volver a poner un pie en la arena. Una que le quitaba nada más y nada menos que la visión en profundidad. La física. Con respecto a la visión personal precisamente pecaba de lo contrario, no iba a lo concreto, iba a lo absoluto. "Dios es el ojo que me falta".

(Hablo de colegios profesionales y sindicatos sin tener la más remota idea de si existen aunque supongo que alguna institución existirá que regule esto si es algo que, por lo visto, es una actividad profesional a nivel legal. Una evidentemente fallida: Perder la visón en profundidad y parte del oído, sufrir desequilibrios y vértigos debería haberle supuesto una incapacidad para este oficio puesto que claramente merma su percepción, su capacidad de reacción y supone para él y para quienes le acompañen en la plaza un claro aumento del riesgo.)

Y ahí estaba, un tipo terriblemente desfigurado, explicando impasible, de forma bastante escueta, que recogió con sus propias manos su mandíbula, su ojo y parte de su propia cara del suelo antes de que lo llevasen a la enfermería, que tras eso fue intervenido un numero infinito de veces para poder recuperar la máxima funcionalidad posible, pese a que evidentemente había cosas irrecuperables, que tardó dos años en volver a comer sólido y que tras cinco meses sin embargo, había vuelto a brindar al toro y a brindarse entero. Me recordó a la forma en la que las personas torturadas se desdoblan para hablar de sus torturas. Con distancia, sin emoción, narrándolo como si fuera una experiencia ajena.

El resto de la entrevista era una exaltación romantizada del toreo, un alarde extremo de conocimiento técnico y sobre todo una glorificación del thanatos. Dice “En el toreo se sufre de verdad y se muere de verdad” y pienso -En algo estamos de acuerdo.

El problema es que para él eso es una virtud, para mi la principal defensa de su abolición. A partir de ahí descubro todo un imaginario simbólico. Donde yo veo a un mamífero herbívoro ungulado, de condición aterrorizado y sometido a un estrés tremendo, tratando se buscar una salida desesperadamente, el ve a una criatura con cualidades absolutas, todas morales, todas humanas: bravura, nobleza, valor... - ”No le guardo rencor alguno al toro, el hizo lo que tenía que hacer y yo hago lo que tengo que hacer, fue una circunstancia”.- Nunca habla de los toros, individuales, bóvidos, los machos de las vacas, animales independientes... Habla del Toro. Un toro telúrico, universal, un solo actor, una criatura absoluta, consciente de su destino, diamantina, una idealización, un símbolo de la eternidad repetido en lo efímero. Como si sólo fuese una y otra vez el mismo animal resucitado, seis toros seis, repitiendo la condena del infierno griego al minotauro y él, un torero, uno de los toreros, El Torero, encarnase una y otra vez a Teseo.

Teseo, que es el héroe cuando mata al minotauro, torna instantáneamente en un miserable cuando abandona a Ariadna.

Mientras el ciclo se repita, la identidad del héroe está asegurada.

Pero no nos confundamos, Padilla no está enfocado a la heroicidad griega. No son laureles lo que quiere. El es Católico, Apostólico, y sin duda, Romano. El es el gladiador que aspira al triunfo. A salir a hombros por la puerta grande aunque sea sangrando. O tal vez porque lo hace sangrando.

Es el sacrifico lo que lo glorifica. Es su riesgo a morir lo que le legitima para matar. Me recordó a la forma en la que los soldados que regresan de guerras absurdas con los miembros cercenados, tratan de buscar una justificación suprema que les haga sobrellevar la amputación. Algo tan brutal no puede ser un simple accidente del destino. No puede ser un simple error de cálculo. No podía estar equivocado...

Mientras leo la entrevista me imagino en su lugar. Mientras le leo hablar del Toro, de la Virgen del Carmen, de su Matrimonio como institución sagrada, con ese vocabulario tan adecuado y tan clarificador sobre su iconografía vital, me imagino su dolor, el shock bestial del momento, la depresión, el hundimiento, el cuestionamiento del yo, las inseguridades, las dudas...

Es fácil ejercer un juicio moral sobre quien representa lo opuesto a nuestros principios si su fundamentación es el egoísmo. No me interesa en absoluto el ganadero, el apoderado, ni ninguna de las justificaciones para sus motivaciones terrenas. Es un interés económico, es decir, es un pecado bastardo, básico, vulgar, es ese poder barato de los billetes en fajo. Pero cuando juzgamos al que se sacrifica, no podemos usar ese criterio.

Pienso en Padilla, treinta cogidas, una en el rostro, varias muy graves. Y su tenacidad de ponerse en juego en cada volapié. Y en ese momento en el que estás en mitad de la vida, sin haber hecho jamás otra cosa, siendo única y exclusivamente eso, sin haberte cuestionado nada de tu cultura, rodando por inercia en las costumbres carpetovetónicas de nuestras miserias, acumulando una tradición tras otra, todas mistéricas, todas hereditarias, todas solemnes. Pienso en como sería ponerle delante esta visón mía, tan prosaica, tan mate, tan desmitificadora, quitándole los brillos al vestido, desvelando al toro, al caballo, como pobres animales forzados a una experiencia horrible que no entienden, negando esa capacidad mágica de resurrección sisífica, transformando el manto de la Veronica sobre el rostro de Dios Encarnado en un trapo que ciega la cabeza a un animal ensangrentado, negándole el sentido a la muerte, el destino a la vida... ¿Que quedaría de él con esto? Apenas si un pobre hombre con el cuerpo inútilmente destrozado.

Pienso en la afición jaleándole. Lo he vuelto a ver, en su perfil de Facebook. Todo son palabras de aliento que convierten esta cogida en una más, en algo trivial, en un “ya te recuperarás, maestro” en “no pasa nada, héroe” disfrazado de aplauso. Tan hipócrita, tan cruel... Les importa tan poco... Él no lo ve así, al contrario. De eso se nutre. De esas personas que sí disfrutan de la contemplación obscena de su dolor y de la muerte. Del tendido vicioso e iracundo. Pienso en su familia. ¿Nadie se preocupa de este hombre?¿Nadie le dijo nunca que parase, que ya era suficiente, que con lo que tenemos nos apañamos, pero yo te quiero en casa, sano, seguro, y ya veremos?

Padilla no ha sido nunca uno de esos toreros de abolengo. Ni siquiera los altos círculos del toreo han acogido bien su trabajo. El clasismo del palco no le perdona la humildad de su origen. Procede de familia trabajadora, de panaderos de pueblo andaluz, y hasta la espectacular cogida de Zaragoza, se prodigó en corridas duras, peligrosas, baratas y carniceras. Era un torero veterano con fama de valiente, tosco y bullidor (que por lo visto significa apasionado en la jerga a la que nos referimos) y que caminaba hace ya varios años, hacia su retiro, sin pena ni gloria. Y sin embargo, ese gusto morboso de la afición taurina por los despedazamientos, lo empujó de nuevo al ruedo. Su nombre ya sonaba, su caché subía, tenía que volver antes de curarse para que nadie se olvidase de que existía. Se le cerró un ojo de la cara y se le abrieron las puertas de la Maestranza. Qué crueldad, qué placer carnívoro, que paladar homicida... Qué embrutecimiento voluntario el de esa afición, de entregarse de esa forma a lo primario.

La vida es una cuestión de contraposición de emociones. Una existencia monocorde, gris, plana, no es algo que nuestro imaginario relacione con al Vida. El miedo extremo, el dolor, el sufrimiento, la perdida, son emociones intensas que nos hacen percibir nuestra existencia. Eso no es malo per se. Todos lo buscamos, algunos en una concatenación de relaciones sentimentales obsolescentes, otros en el conflicto constante con nuestro entorno, en los deportes de riesgo y sobre todo, en la ficción. El gran atractivo de las artes, de la música, de la poesía, del cine, de la pintura, es la capacidad de transmitirnos un pensamiento, una emoción o una evocación que directamente nos lleve a una de esas complejidades. Hay cierto goce necrófilo en el romanticismo alemán, cierto sadomasoquiso en el realismo ruso y yo no sé a vosotros, pero a mi me encanta llorar en el cine.

Sin embargo la tauromaquia no juega con la ficción. El sufrimiento es de verdad, la muerte es de verdad. Eso tan simple.

Siempre he criticado a quien en su intento de hacer arte peca de efectista. Me aburren infinitamente los esfuerzos de transgredir contra mi moralidad. Creo que pocas cosas hay más simples que recurrir al sexo o a la violencia extrema si se busca una reacción en el espectador porque a lo mejor estamos confundiendo pensamiento, sentimiento o al menos emoción, con sensación pura y dura. El mérito está en la evocación.

Así, esta literalidad extrema de la tragedia, tampoco me sirve para justificarlo. Todos los discursos sobre su estética se desvanecen cuando se pone en la mesa el espectáculo morboso del dolor y de la muerte. Tras todo el discurso metafísico, casi alucinógeno, casi sagrado, se desvanece al final en esa meta. Nada más primitivo, nada más bajo, que el morbo de sangre derramada. El Arte ha de ser inherentemente creativo, por tanto no podemos llamar Arte a lo que es, por definición, destructivo. Nada más destructivo que la muerte.

Veo a ese hombre, treinta veces roto, veo como su concepto de sí mismo, su identidad se yergue sobre el sacrificio, no puedo dejar de ver en su mera existencia una evocación trágica a ese “viva la muerte” de Millán Astray, para que su afición le siga reconociendo como un hombre, como un valiente, no como un tullido. Ese hombre empeñado en convencernos de que está ahí por decisión propia, de que está así por decisión propia, de que es como quiere ser. Ese hombre, vertebrado a pecados, tradiciones, mitologías y suturas... Repitiéndose al espejo “este soy yo y soy libre”.

La identidad es mentira ¿Como puede una entidad reflejarse en sí misma? y la libertad.. ¿Puede un ser humano ser libre? ¿De verdad ha conocido otra posibilidad que la de aceptar ese destino? Ese destino trágico. Nadie es libre, pensamos en el idioma que nos precede, nuestro dios es un destino geográfico, nuestra ética una construcción histórica.. Incluso desde el más absoluto cuestionamiento estamos atrapados. ¡Qué soberbia creerse libre!¡Qué soberbia creerse uno!¡Qué necesidad más acuciante para poder darle un sentido a tanta pérdida!

El caso es que leía que era su última temporada, que se cortaba la coleta, que se retiraba de los ruedos, y me dio pena Padilla. Ese hombre que no me cae bien, enemigo mío en cada planteamiento ético, con el cuerpo destrozado, saliendo de nuevo, por ultima vez, ensangrentado de la plaza.

Yo no le deseo la muerte, claro que no, ni el dolor, pero si la retirada. Lamento que sea así, tan fea, tan cruel, tan insistente, y no una mucho más segura, más precavida, con menos dolor en el camino. Una retirada previa, que no hubiera dejado un reguero de sangre de hombres, caballos y toros, mezclada en la arena para goce de ese público sádico, morboso, tan incapaz para la metáfora que no puede sino pedir la literalidad de la carne.

Me da pena ese hombre reducido a un símbolo anticuado y mutilado para el que ya no quedan puertas grandes. Me pasa con él, como con los delincuentes que lo son por que han nacido en lugares horribles, marcados por un designio de puñales. Que los considero más dignos de piedad que de castigo. Tal vez por eso no me hacen gracia las bromas contra este pobre hombre, que para justificar la fiesta, humaniza al toro y se deshumaniza él, viviendo a puerta gayola para que otros, ganaderos, empresarios, representantes, se llenen los bolsillos con los trozos de su cuerpo que ha ido dejando por las plazas.

BSO para este texto. Décima victima. Un hombre solo:
https://www.youtube.com/watch?v=IC3...

Fuente: https://www.facebook.com/Lesclees/p...

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Tortuga Antimilitar - 15 July, 2018 - 00:00

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La protesta ciudadana como acción política: Pedro Oliver y Jesús Urda

Tortuga Antimilitar - 15 July, 2018 - 00:00

Son momentos convulsos donde la ciudadanía está tomando las calles, de la indignación pasiva se ha pasado a la acción, la protesta como forma de acción política está siendo cada vez más protagonista en la sociedad española. Un texto que nos puede servir para comprender mejor este tipo de acciones es el de Pedro Oliver y Jesús Urda: Protesta democrática y democracia antiprotesta. Los movimientos sociales ante la represión policial y las leyes mordaza (Ed. Pamiela, 2011).

Unas de las repuestas que dan gran parte de la ciudadanía a la hora de ir a una manifestación o concentración, o acto de repulsa, es la de: “si no sirve para nada”, “a los que tienen el poder les damos igual”, “para qué, da igual”. Pues tal como nos muestran los autores de este libro, así como diferentes investigaciones académicas o informes de organizaciones sociales, no da igual, al contrario sí que contribuyen al cambio de las sociedades, tal vez no de un modo rápido, pero ponen las raíces, las bases, para que las sociedades evolucionen y cambien para mejorar la convivencia humana y la cohesión social sea más intensa. Que sería de la humanidad si no se hubiera cuestionado el statu quo, estaríamos a años luz de donde nos encontramos.

Si los trabajadores, las mujeres, los políticos, los sindicalistas, los ecologistas, los pacifistas, los homosexuales, etcétera, se hubieran quedado en sus casas y hubieran aceptado las costumbres y las normas existentes en su época, seguirían explotados, sometidos, repudiados, maltratados, cuestionados, encarcelados… La protesta es necesaria para que la democracia avance y sea fuerte; la protesta es conflicto, claro que sí, pero necesario, es positivo para la ciudadanía.

Pedro y Jesús abordan en el texto las acciones llevadas a cabo por los movimientos sociales y cómo el Estado produce normas legales para combatirlos y reprimirlos, en concreto en nuestro país analiza las leyes conocidas vulgarmente como Corcuera y Mordaza. Centrándose en esta última por ser una ley: anti 15-M, anti-PAH, anti-25-S, anti-Greenpeace, anti huelgas y anti-FEMEN. Seguramente que como no se reforme la Ley Mordaza, tal como se ha comprometido el nuevo Presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, será también anti-mujeres y anti-pensionistas.

Fuente: nhttps://sociologiasociedad.blogspo...

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