Tortuga Antimilitar


Abecedario de Cornelius Castoriadis

Tortuga Antimilitar - 1 June, 2018 - 00:00

De la a de Autonomía a la z de Zapping. Una introducción al pensamiento de Cornelius Castoriadis a través de sus artículos, entrevistas en prensa y textos fundamentales.

Traducción: Pablo Lapuente Tiana

François Dosse, autor de una reciente biografía de Cornelius Castoriadis (François Dosse, Castoriadis, une vie, La Découverte, 2014, 2018), evoca una «paradoja»: ¿Cómo puede ser que un intelectual de tal «envergadura» sea hasta tal punto marginal e «ignorado» por la universidad? Celebremos más bien este «déficit de reconocimiento» institucional y mediático: es bajo estas condiciones que se desarrolla el pensamiento crítico.

Nacido en 1922, fallecido en 1997, pilar de la organización Socialisme ou Barbarie, primero trotskista y luego marxista crítico, al mismo tiempo economista y psicoanalista, revolucionario autoproclamado hasta su último aliento, este griego nacionalizado francés defendió toda su vida la autonomía.

La del cuerpo político y los individuos que lo componen. La que hay que aprender a arrancar «a las oligarquías burocráticas, empresariales y financieras» para instaurar —con la participación de la gran masa ciudadana y no únicamente del proletariado obrero— una sociedad auto-organizada, frugal, ecológica y democrática.

*

Autonomía: «Es el proyecto de una sociedad donde todos los ciudadanos tienen la misma posibilidad de participar en la legislación, gobierno, jurisdicción y finalmente en la institución de la sociedad. […] Es en esto que se la puede considerar un proyecto revolucionario, ya que revolución no significa masacres, ríos de sangre, el exterminio de los chuanes [insurgentes partidarios de la monarquía que combatieron contra la I República Francesa en las regiones del oeste de Francia] o la toma del palacio de invierno».

Entrevista publicada en el n° 10 de la revista Propos, en marzo de 1993

Deliberar: «Estos tres siglos [en referencia a la Grecia clásica] están caracterizados por la participación constante, permanente, de ciudadanos en el cuerpo político. Esto no quiere decir que fuese al 100%, pero los estudios más recientes, el de Finley, por ejemplo, muestran que cuando un asunto importante era discutido en la asamblea del pueblo de Atenas, había entre 15.000 y 20.000 personas, de un total de 30.000 ciudadanos. Hay que comprender lo que esto supone. Quiere decir que había gente que salía a las dos de la mañana de Sounión, Laurión o Maratón para llegar al amanecer al Pnyx [colina donde se situaba el areópago]. Los pritanos anunciaban que el debate era abierto. Y esto lo hacían a cambio de nada. El salario eclesiástico fue introducido mucho más tarde. Perdían una jornada de trabajo y horas de descanso para participar».

(Entrevista con Chris Marker, L'Héritage de la chouette, 1989)

Disputa: «Veamos la disputa entre la derecha y la izquierda. Ya no tiene sentido. Unos y otros dicen lo mismo. Desde 1983, los socialistas franceses hicieron una política que luego el conservador Édouard Balladur continuó. Cuando los socialistas volvieron al poder, hicieron con Pierre Bérégovoy la misma política, que fue continuada tras el regreso de Balladur. Chirac ganó las elecciones de 1995 diciendo: voy a hacer otra cosa, e hizo lo mismo de siempre. Los responsables políticos carecen de poder. Lo único que pueden hacer es seguir la corriente, es decir, aplicar la política ultraliberal de moda».

Post-scriptum sur l'insignifiance, L'Aube, 1998

Elegir: «La libertad es muy difícil. Porque es muy fácil dejarse llevar. El ser humano es un animal perezoso. Hay una frase maravillosa de Tucídides: hay que elegir, descansar o ser libre. Y Pericles dijo a los atenienses: Si queréis ser libres, hay que trabajar. No te puedes relajar».

Post-scriptum sur l'insignifiance, L'Aube, 1998

Enseñar: «Si los maestros no son capaces de inspirar a los niños el amor tanto por lo que aprenden como por el hecho de aprender, entonces no son maestros. Sin esto, se puede eventualmente salir de un instituto como un animal de concurso, no como alguien abierto al mundo y apasionado por esta enorme dimensión de la existencia humana que es el saber. Si yo he podido hacer algo en mi vida, ha sido gracias a mis padres, pero también gracias a la gran suerte de haber tenido, a lo largo de la miserable educación griega de mi infancia y adolescencia, de la decena de profesores que tuve, al menos uno del que estuve en cierto sentido enamorado».

Carrefours du labyrinthe, volume VI, Seuil, 1999.

Falso: «Ya no se trata de decir que el “proletariado” está históricamente encargado de la transformación de la sociedad, cuando este proletariado se ha vuelto una pequeña minoría, ni que las “clases asalariadas” lo están, ya que hoy en día casi todo el mundo es asalariado. La transformación de la sociedad exige hoy en día la participación de toda la población, y toda la población puede ser sensibilizada frente a esta exigencia —aparte, quizás, de entre un 3 y un 5% de individuos irreformables. Hay que insistir en otra falsa idea, profundamente arraigada en los movimientos de izquierda: la idea de que los pobres gozan de un privilegio político-histórico. Es una herencia cristiana. La lógica y la experiencia histórica muestran que la idea de tal privilegio es absurda, que los verdaderos pobres estarían más bien inclinados a doblegarse frente a los poderosos».

Une exigencepolitique et humaine, 1988

Felicidad: «[Las personas] trabajan como animales en la fábrica o en la oficina durante la mayor parte de sus horas de vigilia, todo para lograr un aumento de 3% de su sueldo o un día más de vacaciones al año. Al final —y esto es cada vez menos una previsión—, la felicidad humana será finalmente consumada por un monstruoso atasco, donde cada familia verá la televisión desde su coche mientras come helados producidos por el congelador del coche. El consumo en cuanto tal no tiene significado para las personas. […] En todo el mundo, los obreros esperan impacientemente durante toda la semana que llegue el domingo. Sienten la necesidad imperiosa de escapar al esclavismo físico y mental de la semana de trabajo. Esperan con impaciencia el momento en que serán dueños de su tiempo. Y descubren que la sociedad capitalista también se impone a ellos durante este tiempo».

Quelle démocratie? Écrits politiques, tome II, éditions du Sandre, 2013

Generalizado: «Es asombroso pensar que ha habido ideólogos y escritores que se han referido a la época contemporánea como una época de individualismo, cuando precisamente de lo que hay que lamentarse actualmente es de la desaparición de verdaderos individuos frente a esta suerte de conformismo generalizado».

Post-scriptum sur l'insignifiance, L'Aube, 1998

Goce: «Un nuevo tipo antropológico de individuo emerge, definido por la avaricia, la frustración, el conformismo generalizado (lo que en el ámbito de la cultura llamamos pomposamente posmodernidad). Todo esto se ha materializado en estructuras pesadas: la carrera desquiciada y potencialmente letal de una tecnociencia autonomizada; el onanismo consumista, televisivo y publicitario; la atomización de la sociedad, la rápida obsolescencia técnica y moral de todos los productos; las riquezas que, sin cesar de crecer, se escurren entre los dedos. El capitalismo parece haber finalmente logrado crear el tipo de individuo que le corresponde: perpetuamente distraído, pasando de un goce a otro, sin memoria y sin proyecto, dispuesto a responder a todas las solicitudes de una máquina económica que, cada vez más, destruye la biosfera para producir ilusiones llamadas mercancías».

Quelledémocratie? Écritspolitiques, tome II, éditions du Sandre, 2013

Historia: «No hay progreso en la historia, salvo en un sentido instrumental. Con una bomba atómica podemos matar a mucha más gente que con un hacha de piedra, así como las matemáticas contemporáneas son infinitamente más ricas, poderosas y complejas que la aritmética de los pueblos primitivos. Pero una pintura de Picasso no vale ni más ni menos que los frescos de Lascaux y de Altamira, la música balinesa es sublime y las mitologías de todos los pueblos son de una belleza y una profundidad extraordinaria. Y si hablamos desde un punto de vista moral, no hay más que mirar lo que sucede en torno nuestro para dejar de hablar de progreso. El progreso es una significación imaginaria esencialmente capitalista por la que el mismo Marx se dejó seducir».

Entrevista en La République des Lettres, junio de 1994

Intelectual: «Pienso que la verdadera función de un intelectual no es, desde luego, estar a la vanguardia de la sociedad, sino de cuestionar lo instituido, de interrogar y criticar lo que hay. No por el placer de criticar, sino porque, sin este distanciamiento de lo instituido, simplemente no hay pensamiento. »

Conferencia impartida el 31 de mayo de 1991 en el Collège international de philosophie

Kratos: «Primero está la palabra misma: democracia, Demos, Kratos. Kratos quiere decir poder, Demos es el pueblo, así que la democracia es el poder del pueblo. En la concepción griega, esto significa que, obviamente, no es el poder de una oligarquía. También significa que es el mismo pueblo el que ejerce el poder. Es decir, se trata de democracia directa. […] En el pensamiento moderno, la idea de la democracia representativa viene acompañada de lo que habría que llamar una alienación del poder, una auto-expropiación del poder».

Entrevista con Chris Marker, L'Héritage de la chouette, 1989

Limitación: «Hemos entrado en una época de ausencia de límites en todos los aspectos, y es por esto que sentimos el deseo de infinitud. Esta liberación es, en un sentido, una gran conquista. No se trata de volver a las sociedades de repetición. Pero también hay que —esto es importante— aprender a autolimitarse, individual y colectivamente. La sociedad capitalista es una sociedad que corre hacia el abismo, desde todos los puntos de vista, porque no es capaz de autolimitarse».

Post-scriptum sur l'insignifiance, L'Aube, 1998

Márgenes: «La marginalidad se convierte en algo reivindicado y central, la subversión es una curiosidad interesante que completa la armonía del sistema. La sociedad contemporánea posee una capacidad terrible para sofocar toda verdadera divergencia, ya sea haciéndola callar o haciendo de ella un fenómeno más, comercializado como el resto de cosas».

Entrevista en La République des Lettres, junio 1994

Novedad: «Abandonamos los territorios colectivos, nos replegamos a una existencia individual o micro-familiar, no nos preocupamos de nada que vaya más allá del círculo reducido de intereses personales. Este movimiento es animado por las capas dominantes; no es que haya, claro está, una conspiración, pero hay toda una dinámica del sistema. Esto es la sociedad de consumo: compre una nueva televisión y cállese; compre un nuevo modelo de coche y cállese. […] Todo esto fomenta la apatía de los individuos, todo esto destruye el espacio público como espacio de actividad colectiva desde el que la gente pueda tomar las riendas de su propio destino. »

Entrevista emitida por France Culture el 30 de enero de 1982

Oprimidos: «Contrariamente al lugar común marxista, la historia de las sociedades no es la de la lucha de clases. La mayor parte del tiempo, los esclavos, los oprimidos, se quedaron en su sitio aceptando la explotación y la opresión mientras bendecían a los zares».

La Culture de l'égoïsme, con Christopher Lasch, Climats, 2012

Poder: «La política es lo que concierne al poder en una sociedad. Siempre ha habido, hay y habrá poder en una sociedad —poder en el sentido de decisiones colectivas que adquieren un carácter obligatorio, cuya transgresión es sancionada de un modo u otro, aunque sólo sea que no matarás. […] Siempre habrá, pues, decisiones colectivas. Esas decisiones se impondrán a todo el mundo. No quiere decir que tenga que haber un Estado, pero sí un poder. Un poder que siempre ha existido —ya sea en las tribus primitivas, en las tribus descritas por el antropólogo Pierre Clastres, en las mesetas de Birmania, en China, etc. »

«La relativité du relativisme. Débat avec le MAUSS», La Revue du MAUSS, n° 13, premier semestre 1999

Regímenes occidentales: «Estos regímenes son liberales: no recurren esencialmente a la coerción, sino a una suerte de débil semi-adhesión de la población. Ésta ha sido finalmente penetrada por el imaginario capitalista: el sentido de la vida humana sería la expansión ilimitada de la producción y el consumo, el pretendido bienestar material, etc.»

Entrevista publicada en el n° 10 de la revista Propos, en marzo 1993

Siglo XVIII: «Y en la medida en que una teoría liberal de la constitución política se elabora y prevalece a partir de finales del siglo XVIII, ella se basa en la afirmación explícita de la imposibilidad de esta participación en las sociedades contemporáneas y en la aceptación del Estado como diferente de la comunidad política, como algo extraño a ella. […] Esta filosofía política se encuentra frente a una cuadratura del círculo: se mantiene un Estado separado del que se intenta limitar el poder, se da por sentado que los ciudadanos no pueden o no quieren, salvo excepcionalmente, ocuparse de los asuntos públicos, y al mismo tiempo se pretende fundar sobre esto un régimen que profesa la soberanía del pueblo y que se da el nombre de democracia.

A la autoorganización de la sociedad llamada civil se acaba llegando a través del mercado —siendo la dimensión esencial de la sociedad la dimensión económica—, proceso con el que la comunidad política debería evitar interferir».

La Cité et les Lois —Ce qui fait la Grèce— La création humaine, Seuil, 2008

Socialismo: «No existe el socialismo como etapa necesaria de la Historia, así como tampoco una ciencia de la sociedad que garantice su llegada y que, en manos de especialistas, pudiese guiar su construcción. El proyecto socialista es el proyecto de la creación de una nueva forma de sociedad. […] Este objetivo se puede formular en una sola palabra: la obtención de la autonomía. La autonomía implica la supresión de los grupos dominantes y las instituciones que encarnan e instrumentalizan esta dominación —en primer lugar, el Estado—, el verdadero autogobierno de colectividades, la autoorganización de la sociedad.»

Entrevista publicada en Le Monde, el 13 y 14 diciembre de 1977

Tercer mundo: «Siempre he pensado que debería haber, no tanto una síntesis posible —no me gusta demasiado ese término, que encuentro demasiado radical-socialista—, sino una superación común que combinase la cultura democrática de occidente con las etapas por venir, o que deberían venir. Es decir, una verdadera autonomía individual y colectiva de la sociedad, que conservase, recuperase y desarrollase otros valores sociales y comunitarios que subsisten —en la medida en que han subsistido— en los países del tercer mundo. Todavía existen valores tribales en África. […] Creo que es necesario que haya algo que vaya más allá, que todavía encontramos en el tercer mundo, o al menos en ciertas partes: comportamientos, tipos antropológicos, valores sociales, significaciones imaginarias, como las llamo, que podrían ser, también ellas, retomadas por este movimiento, para transformarlo, enriquecerlo y fecundarlo».

Démocratie et relativisme, Débat avec le MAUSS, Mille et une nuits, 2010

Totalitarismo: «Después del derrumbe de los regímenes totalitarios y la pulverización del marxismo-leninismo, los intelectuales occidentales en su mayoría dedican su tiempo a glorificar los regímenes occidentales como regímenes democráticos, quizás no ideales (ignoro lo que esta expresión quiere decir), pero los mejores humanamente realizables, y a afirmar que toda crítica de esta pseudo-democracia nos lleva directos al Gulag. Así tenemos una repetición interminable de la crítica del totalitarismo, que llega con 70, 60, 50, 40, 30, 20 años de retraso (muchos antitotalitarios de hoy defendían el maoísmo a principios de los años 70). Esta crítica permite silenciar los problemas candentes de nuestro tiempo: la descomposición de las sociedades occidentales, la apatía, el cinismo y la corrupción política, la destrucción del medio ambiente, la situación de los países miserables, etc.».

Entrevista en La République des Lettres, junio 1994

Victoria: «No levantarse contra la impostura, no denunciarla, es ser corresponsable de su eventual victoria. Más insidiosa, la impostura publicitaria no es, a la larga, menos peligrosa que la impostura totalitaria. Con medios diferentes, tanto la una como la otra destruyen la existencia de un espacio público de pensamiento, de confrontación, de crítica recíproca. La distancia entre las dos, por lo demás, no es tan grande, y los procedimientos de los que se valen a menudo son los mismos».

L'industrie du vide, Le Nouvel observateur, julio de 1979

George W. Bush: «Antes de la guerra [del Golfo], George Bush era considerado como un blandengue por sus conciudadanos. Ahora mismo es un héroe. Pero Estados Unidos va a encontrarse inmediatamente con verdaderos problemas internos frente a los que Bush será impotente. La crisis de la sociedad estadounidense va a continuar, con la decrepitud de las ciudades, los desgarros sociales, y el resto de cosas que se saben. También esto es lo que comienza a producirse en Europa».

Entrevista publicada en Le Monde el 19 de marzo de 1991

Y (y griega): «Cuando la gente vota, vota cínicamente. No cree en el programa que se le presenta, pero considera que X o Y es un mal menor con respecto a lo que Z fue en el periodo precedente”».

Publicado en la revista Parcours, les cahiers du GREP Midi-Pyrénées, n° 15-16, septiembre de 1997

Zapping: «La ecología es subversiva porque pone en cuestión el imaginario capitalista que domina el planeta. Ella recusa el motivo central según el cual nuestro destino consiste en aumentar sin descanso la producción y el consumo. Muestra el impacto catastrófico de la lógica capitalista en el medioambiente y en la vida de los seres humanos. Esta lógica es absurda en sí misma y conduce a una imposibilidad física a escala planetaria, ya que acaba por destruir sus propias presuposiciones. No se trata solamente de la dilapidación irreversible del entorno y de recursos no remplazables. Es también la destrucción antropológica de los seres humanos, transformados en animales productores y consumidores, en zapeadores atontados».

Texto publicado en Le Nouvel Observateur del 7-15 mayo de 1992

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/pensa...

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La cultura de la enajenación

Tortuga Antimilitar - 31 May, 2018 - 00:00

La enajenación se produce cuando la persona se siente respecto a sí misma como un extraño, sus actos ya no le pertenecen y las consecuencias de los mismos pasan a convertirse en dueños suyos, se subordina a ellos e incluso los idolatra; grandes pensadores contemporáneos, como Erich Fromm, consideran que se trata de uno de los efectos perniciosos del capitalismo.

Con la enajenación, puede decirse que hablamos de un proceso de cosificación, en el que la persona no se relaciona productivamente consigo misma ni con el mundo exterior. Antiguamente, las palabras "enajenación" o "alienación" se referían a la locura, a la persona desequilibrada por completo. En el siglo XIX, Marx y Engels utilizaron esas palabras, no ya como una forma de locura, sino como un estado en el que la persona actúa razonablemente en asuntos prácticos, pero constituye una desviación socialmente moldeada en la que los propios actos se han convertido en "una fuerza extraña situada sobre él y contra él, en vez de ser gobernada por él". Pero Fromm nos recuerda una acepción mucho más antigua, referida en el Antiguo Testamento con el nombre de "idolatría". La idolatría, tal y como sostiene la tradición, sería la situación en que el hombre invierte sus energías y creatividad en fabricar un ídolo, para después adorarlo y verter sus fuerzas vitales en esa "cosa". El ídolo no es ya el resultado de un esfuerzo productivo, sino algo exterior al hombre y por encima de él, al que acaba sometiéndose. La enajenación es el ídolo como representación de las fuerzas vitales del hombre.

Todas las religiones desembocan en este concepto de idolatría que explica Fromm, el hombre proyecta sus capacidades en la deidad y no las siente ya como suyas, en un proceso de difícil reversión.Toda subordinación puede considerarse un acto de enajenación e idolatría. Pero el fenómeno idolátrico no se produce solo en un plano sobrenatural, tantas veces lo adorado de ese modo es una persona (en el terreno personal, en el amor, o en el sociopolítico, con el jefe o el Estado y, me atrevería a decir, en el vulgar caso de los ídolos deportivos). En este caso, el ser alienado proyecta todo su sentimiento, su fuerza y su pensamiento en la otra persona, sintiéndola como un superior. No se concibe al otro, ni a sí mismo, como un ser humano en su realidad y se ve al "superior" como portador de potencias humanas productivas. En la teoría de Rousseau, y en el totalitarismo posterior, el individuo renuncia a todos sus derechos y los proyecta en el Estado como único árbitro. Se rinde culto, en plena enajenación, a alguna clase de ídolo: Estado, clase, partido, grupo...

También puede hablarse de idolatría y enajenación, no solo en relación a otra persona, también en relación a uno mismo. Cuando uno se somete a pasiones irracionales, como el ansía de poder, ya no se siente con las cualidades y limitaciones de un ser humano, sino que se convierte en esclavo de un impulso parcial proyectado en objetivos externos y capaz de someterle. Aunque se tenga la sensación de hacer lo que se quiere, la persona es arrastrada por fuerzas independientes de ella, se siente una extraña para sí misma y para los demás. Lo común a todo fenómeno idolátrico (a una deidad, a un jefe, al Estado, etc.) es la enajenación, el hombre es ya un portador activo de sus propias capacidades y riquezas, sino una "cosa" reducida dependiente de poderes externos en los que ha proyectado su fuerza vital. Fromm insiste en que la enajenación forma parte de la historia de la humanidad, aunque difiera de una cultura a otra en su especificidad y en su amplitud. En la sociedad moderna, todas las cosas que el hombre ha creado han acabado situándose por encima de él y no es ya el creador y el centro de las mismas, sino su servidor. La definición más acertada sería que el ser humano, enajenado de sí mismo, se enfrenta con sus propias fuerzas, encarnadas en cosas que él mismo ha producido.

En este escenario, en un proceso avanzado de industrialización, el trabajador se encuentra despojado de su derecho a pensar y a moverse libremente. Apatía o regresión psíquica, son los resultados de acabar con la creatividad, con la curiosidad y la independencia de ideas en el trabajador. Pero Fromm también atribuye a los jefes o directores un papel enajenador, a pesar de manejar presuntamente el todo de la producción, se muestran enajenados del producto como cosa concreta y útil. Director y obrero tratan con monstruos impersonales, un descomunal gobierno político y/o económico, que determinan sus actividades. El fenómeno más significativo de una cultura enajenada es el de la burocratización. Los burócratas, políticos o económicos, se relacionan de modo impersonal con las personas, las manipulan como si fueran cifras o cosas. Los directores al servicio de la burocracia son inevitables en un contexto en el que el individuo se enfrenta a una vasta organización y a una extrema división del trabajo que le impiden observar el conjunto y cooperar de forma espontánea y orgánica con sus semejantes. Antiguamente, los jefes fundaban su autoridad en un orden divino; en el capitalismo moderno, el papel de los burócratas se considera sagrado al escapársele al individuo singular el funcionamiento de las cosas. La exacerbación de esta situación de burocratización, como fenómeno de una cultura enajenada, se dio en los Estados totalitarios, pero permanece en el Estado democrático y en el mundo de los negocios del capitalismo. Por muy libre que se considere uno en una situación personal, como es el caso de los pequeños propietarios, se sigue formando parte de un mundo enajenado, en los aspectos económicos y sociopolíticos a nivel general.

Capi Vidal

Fuente: http://reflexionesdesdeanarres.blog...

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Tortuga presenta varias objeciones fiscales al gasto militar en la agencia tributaria de Elx

Tortuga Antimilitar - 30 May, 2018 - 17:51

Varios integrantes del Grup Antimilitarista Tortuga nos hemos dado cita esta mañana ante las puertas de la agencia tributaria en Elx para registrar el escrito que dirigimos al ministro de hacienda haciéndole constar nuestra situación de personas objetoras al gasto militar.

Las integrantes de Tortuga hemos permanecido cerca de una hora concentradas a las puertas de la delegación local de hacienda portando una pancarta en la que se anima a objetar al gasto militar y ataviados con las prendas empleadas en el teatro de calle de denuncia del militarismo realizado durante la pasada XV Marxa per la desmilitarització de la Serra d'Aitana.

A continuación hemos procedido a registrar nuestros escritos, cosa que se ha producido sin ningún tipo de incidentes.

Noticia en Onda Cero con corte de voz: http://www.ondacero.es/emisoras/com...

El escrito registrado rezaba lo siguiente:

Sr. Ministro de Hacienda:
Con el pago de los impuestos contribuyo a financiar los gastos del Estado. Por razones de conciencia y tras un análisis del sentido del gasto militar en la sociedad, no puedo, no deseo colaborar con ese gasto, con la preparación de las guerras. Por ello, hago declaración expresa de mi condición de persona objetora de conciencia al gasto militar.
De acuerdo con ello, he ingresado .............euros en la cuenta de ........................ ............................................................., entidad o colectivo que interviene socialmente en un campo necesario para el verdadero progreso de la humanidad, lo que es la base para una verdadera defensa de una sociedad en Paz.

Como ya expuse más arriba, esta parte de mi impuesto que no trato de defraudar sino que desvío a un fin socialmente útil, corresponde al gasto militar español, por lo que les ruego procedan a descontar dicha cantidad de cualquier asignación presupuestaria relacionada con fines militares y no de ninguna otra.

Finalmente le invito a realizar la Objeción Fiscal al Gasto Militar, porque desobedecer las normas injustas es políticamente necesario, democráticamente saludable, éticamente exigible y además, como puede comprobar, está al alcance de cualquiera de nosotros/as.

Porque las Guerras son un crimen contra la Humanidad, no en nuestro nombre, ni con mi dinero.

Atentamente, queda a su disposición,

Firmado:

En Elx, a 30 de maig de 2018

Información sobre la Objeción Fiscal al Gasto Militar

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Incongruencias

Tortuga Antimilitar - 30 May, 2018 - 00:00

Esquizofrenia educativa

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Estoy harta de que me inviten a eventos feministas

Tortuga Antimilitar - 30 May, 2018 - 00:00

POR SUPUESTO que me parece importante luchar por el feminismo. De hecho, mi queja va por ese lado. Veamos: ¿Cuántos eventos, cuantas charlas, cuántas mesas redondas, inciden cada semana sobre el feminismo? Tropecientas mil y una.

Yo misma, en dos meses, he sido invitada a participar en siete eventos que giraban en torno al feminismo. Muchas gracias, instituciones culturales, muchas gracias, programadoras y programadores. Pero hay algo en todo esto que me hace temblar, que me hace dudar: En ninguna de estas charlas se me pidió que hablara, por ejemplo, sobre mi libro, sobre la autoficción, sobre la literatura digital. No. Sólo feminismo.

Sabina Urraca y Elena Medel, en un evento cultural | Facebook

¿Acaso no sería lo verdaderamente feminista invitar a mujeres a hablar de lo que saben, de lo que crean, y no únicamente a participar de la Gran Queja Feminista (ojo: una queja necesaria, pero no más efectiva por su repetición, y, sobre todo, peligrosamente eclipsante del resto de temas de los que una creadora podría hablar)? ¿En qué momento mi ÚNICO interés como escritora pasó a ser el hecho de que soy mujer?

No pretendo el escarnio y el daño con estas palabras, no me estoy burlando ni levantando la nariz de forma altanera (en ese gesto tan de tortuga de Florida), de aquellas y aquellos que me dieron espacio para hablar de mi necesaria lucha feminista como mujer. En absoluto. Sólo pretendo señalar una llaga, una brecha, pero esta de contenidos, que cada vez se hace más profunda, y que es la siguiente:

Mientras nosotras somos invitadas a ser ponentes o espectadoras de infinidad de eventos en los que únicamente hablaremos de feminismo, de cómo se nos discrimina, de lo terriblemente duro que puede ser algunas veces dar un buen hostiazo al techo de cristal, si es que llegamos a él (todo ello completa y tristemente cierto), nuestros compañeros hombres del mundo de la cultura están hablando de sus libros, de sus películas, de sus proyectos, de su proceso creativo, de sus referencias.

Se produce, con esto de la agenda cultural estrictamente feminista, ese mismo fenómeno que sucede con la literatura. Si, en un libro, la protagonista y la autora son mujeres, será denominada 'novela femenina', u 'obra que indaga en el universo femenino'. Si, en cambio, el protagonista y el autor son hombres, será una obra universal. Jamás se dirá que 'indaga en el secreto mundo del alma masculina'.

Si vertemos este proceso clasificador a otro campo, podremos encontrarnos, por ejemplo, con un congreso de ciencia en el que, en la mesa principal de ponentes, sólo veremos rostros masculinos. ¿Dónde están las mujeres en la ciencia? ¿Es que no existen? Sï, pero lo más probable es que, de estar, se encuentren en la sala contigua, en una mesa redonda sobre El feminismo en la ciencia o La mujer en el mundo científico.

Y el feminismo no es eso exactamente, es decir, que el feminismo es algo que puede estar presente sin necesidad de decir que se está incurriendo en él. Para que un concierto sea feminista, no es necesario que se llame Concierto feminista, ni que su programación se reduzca a mujeres que cantan canciones feministas. Un concierto feminista podría ser cualquiera de los festivales que se celebran en nuestro país. Pero, de verdad, por favor, no nos pongáis una carpa morada para que toquemos nuestros temas. Porque el feminismo es algo que sucede cada vez que alguien programa a mujeres cineastas, no por cubrir una cuota ni por mostrarse inclusivo.

En uno de las tropochocientos eventos feministas a los que he sido invitada, tanto como espectadora como ponente, tuve la suerte de contar con Elena Medel como compañera de charla. La temática que se nos requirió fue, cómo no, el machismo en la cultura. A medida que preparaba la charla, sentía que algo se me iba chamuscando por dentro: mientras nosotras hablábamos, OTRA VEZ, del machismo en la cultura, en el resto de locales de la ciudad habría escritores hombres hablando de su obra.

Al mismo tiempo, escuchaba hablar a mi compañera de charla y pensaba en su trayectoria. Elena Medel es poeta. Ganó su primer premio literario importante con 15 años. A sus 32, es directora de su propia editorial de poesía, La bella Varsovia, que publica a hombres y mujeres. Si hiciéramos un breve recuento, veríamos que a publicado a más mujeres que a hombres. ¿Es esto un acto feminista intencionado, un afán por cubrir una cuota, por ser una editorial con el sello de feminista?

Sin preguntarle a Medel, me atrevo a decir que no. Simplemente, de forma natural, Elena ha ido encontrando a un gran número de poetas que le han fascinado, y da la casualidad de que muchos de ellos son mujeres. La bella Varsovia es una editorial feminista sin necesidad de un sello certificador, sin necesidad de incluirla en listas. Simplemente lo es. ¿Por qué, pues, existía la necesidad de hablar, de nuevo, del machismo en la cultura, cuando la invitada a la charla era una mujer que ha montado una editorial, reuniendo a poetas que la mueven por dentro, que considera necesario mostrar? ¿Hay algo más feminista que esto?

Precisamente eso, el programar un evento exposiciones, charlas, e invitar a ellos a mujeres con talento, a mujeres que puedan aportar sus conocimientos, su mirada lúcida, es lo que me parece verdaderamente feminista.

Me contaba Nerea Pérez, historiadora del arte y mujer lúcida, creadora del concepto Feminismo para torpes, transmitido en charlas y vídeos brillantes, que el Museo Thyssen presentó en 2016 una exposición titulada Realistas de Madrid. Esta exposición estaba dedicada a la obra de Amalia Avia, Francisco López, María Moreno, Esperanza Parada, Isabel Quintanilla y Antonio López. ¿Hay algo extraño en todo esto? Realmente no.

Observemos mejor: ¿No hay algún detalle que nos sorprenda? ¿No es curioso observar una mayoría de mujeres sin que en el título del evento se haga mención del "gran acto de deferencia", del "detallazo" que ha tenido la institución incluyendo a una mayoría de mujeres? Nada de Las mujeres en el Realismo madrileño, nada de Una mirada feminista sobre el Realismo madrileño. No. Simplemente Realistas de Madrid. Porque es lo que fueron y lo que son.

"No he vuelto a encontrar un ejemplo como ese del Realismo madrileño -me decía Nerea Pérez- porque NO PASA, NO SUCEDE". Nerea y yo nos despedimos tras esta conversación con el firme propósito de extender esta idea, de hablar de esto, de ser extremadamente pesadas, cada una por nuestro lado.

Y eso es lo que pretendo con este texto: cumplir mi parte, empezar, quizás, a auto-desahuciarme de los eventos culturales a los que podría ser invitada ("Puf, a la Urraca no la invites, que se ofenderá, la muy chalada, si la invitas a hablar de feminismo, que no está claro lo que quiere esta pava, que ni come ni deja comer"), en pos de un equilibrio que permita que al mundo, AL FIN, le interesen las mujeres.

SABINA URRACA | @SabinaUrraca | Madrid

Fuente: http://www.lasexta.com/tribus-ocult...

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Una reflexión sobre los grupos de consumo

Tortuga Antimilitar - 30 May, 2018 - 00:00

Las distintas iniciativas que han ido surgiendo en los últimos años en torno a la producción y consumo responsables demuestran una inquietud creciente respecto a la cuestión de la producción alimentaria y sus consecuencias sociales, económicas y medioambientales a escala planetaria. Esto se suma a la crisis del paradigma de producción agraria basado en los criterios de la denominada “revolución verde”, altamente dependiente del consumo de hidrocarburos, contaminante y erosiva. Este modelo promueve además la concentración de la propiedad en manos de multinacionales, la expulsión o abandono de sus tierras por parte del campesinado, la pérdida de los conocimientos tradicionales y, en general, una mayor dependencia alimenticia de la población, dentro de un proceso general de desposesión.

Frente a esto, conceptos como soberanía y seguridad alimentarias, productos biológicos o ecológicos, agricultura ecológica, agroecología, huertas comunitarias, biodiversidad, bancos de semillas, transgénicos, circuitos o canales cortos de comercialización, decrecimiento, etc. son cada vez más conocidos y difundidos. A ello se suma en nuestro ámbito la preocupación por la merma y envejecimiento del colectivo dedicado a la agricultura y el creciente surgimiento de iniciativas organizativas tanto en el campo de la producción como del consumo: grupos que impulsan el sector primario, cooperativas, redes autogestionadas de consumo, asambleas agroecológicas, asociaciones de consumidores, grupo de consumo, etc., a lo que hay que añadir las políticas institucionales en esta materia y la formación de un importante sector económico en torno a lo “bio” cada vez más pujante. No se debe olvidar, por otra parte, que en un mundo sometido a múltiples nocividades y formas de contaminación global que afectan a aire, mar y tierra en diversos grados y formas, se impone una relativización de lo ecológico como algo que se pueda abstraer del contexto general, por más que sea un camino a seguir.

El objeto de este texto es acercarse modestamente, desde la experiencia, al fenómeno de los grupos de consumo en Euskal Herria, ya que a través de él se reflejan algunos aspectos de nuestro actual modelo social y también de las distintas respuestas posibles, con sus posibilidades y límites.

Un grupo de consumo se podría definir como un colectivo de personas que se juntan para poder consumir sano y seguro en base generalmente a tres ejes fundamentales: el consumo de productos biológicos y/o cercanos, el apoyo y conocimiento de iniciativas agrícolas locales y la supresión en la medida de lo posible de los intermediarios. Dentro de esta etiqueta se pueden establecer diversas tipologías y matices, algo que veremos más adelante.

Los grupos de consumo han ido surgiendo y creciendo continuadamente en los últimos años hasta superar en muchos casos la oferta local, sobre todo en lo que se refiere a productos frescos. Las motivaciones por las que las personas se acercan al consumo ecológico y de productos locales son heterogéneas: búsqueda de salud, conciencia social y ecológica, moda, estatus, miedo, tras el nacimiento de un hijo, buscando un entorno relacional, por patriotismo, etc. De esa inquietud surgen los grupos, impulsados en muchas ocasiones por gente más concienciada dentro del colectivo de consumidores, para luego extenderse y abarcar un amplio espectro de necesidades y actitudes personales. Por otro lado, este tipo de grupos responden también a una corriente organizativa que parte desde los productores.

Consumidores y productores

El del consumidor es un rol fundamental -quizás el principal- en la actual sociedad capitalista. Gran parte de nuestra vida gira en torno a esta actividad y, por tanto, es lógico que el consumo sea un factor de agregación, inclusión y cohesión social, que a menudo trasciende el mero hecho de la adquisición de un tipo de productos.

Por otro lado, está la cuestión de lo ecológico, lo cercano, etc. dentro del actual modelo económico mundial , que se fundamenta, entre otros aspectos, en la división internacional del trabajo y en un sistema de comercio dependiente de un sistema de transporte globalizado. Dicho modelo, en la práctica y en el marco de Euskal Herria , supone una enorme dependencia energética y alimenticia exterior, que condiciona ya de base la apuesta por la soberanía alimentaria. Por tanto, la edificación de dicho modelo alternativo de producción y distribución de productos ecológicos, aunque en creciente expansión, no da ni de lejos para cubrir las necesidades alimenticias de la población y se limita en la práctica a un pequeño sector de la misma más o menos acomodado o concienciado. El consumo ecológico sigue dependiendo, pues, en buena medida de la importación de productos, muchos de los cuales son traídos desde grandes distancias. Por lo tanto, frente a algunas idealizaciones e ingenuidades, conviene ubicar este tipo de proyectos en su contexto y con sus límites actuales.

Los grupos de consumo se constituyen con diversas motivaciones y objetivos, y ello determina una tipología muy diversa y el propio actuar del colectivo. En algunos casos, lo que lleva a formar parte de un grupo de consumo es un interés político, que busca dar una respuesta en clave colectiva, reivindicativa y transformadora. En otros casos, las personas se mueven por motivaciones meramente de consumo (estatus, salud, etc.), de forma utilitaria y sin ningún interés organizativo o político. Entre ambos modelos se dan diversas intersecciones.

Un aspecto fundamental es el modelo organizativo del que se dota el grupo, y en este sentido podemos destacar tres modelos:
La organización pivota sobre los propios consumidores.
El productor es quien toma la responsabilidad de coordinar u “organizar” a los consumidores.
Productores y consumidores se organizan en conjunto.

Otra valoración del aspecto organizativo tendría que ver con la dimensión, estructura, infraestructuras y recursos de los que se dotan consumidores y productores. En este caso, podríamos citar varios ejemplos:
Las asociaciones de consumidores autoorganizados que disponen de un local propio o en alquiler, con tendencia a una cierta profesionalización (suelen disponer de una o varias personas encargadas de labores gestión) y un número de socios relativamente grande (ej. varios cientos) que también pueden colaborar de forma voluntaria en labores organizativas. En Euskal Herria existen algunas experiencias de este tipo con una larga trayectoria, como Bizigai o Marisatsa en Bizkaia, Otarra en Gipuzkoa, Bio-Alai en Araba o Landare en Nafarroa.
Los grupos de consumo con estructuras más ligeras, sin local propio y cuyos integrantes tienen un ámbito de residencia más o menos cercano entre sí (por ejemplo, barrial). Suelen tener una estructura reducida (entre 10 y 40 familias o casas) que permita el mejor funcionamiento de una gestión asamblearia y participativa en cuanto a las tareas a realizar. Este aspecto de organización e implicación colectiva varía notablemente entre los grupos, algunos de los cuales la reducen a su mínima expresión o se coordinan práctica y técnicamente casi solo a través de la red. Este tipo de colectivos se suele organizar para dotarse de cestas de frutas o verduras de productores locales, así como para la compra directa de otro tipo de mercancías (legumbres, aceite, pasta, arroz, patatas, lácteos, fruta, miel, artículos de limpieza e higiene, etc.).
Dentro del mundo agrario organizado ha habido una amplia preocupación por la crisis general del sector, tanto por las consideraciones de tipo político, ético y filosófico antes mencionadas, como por motivos de rentabilidad económica, por la pérdida de explotaciones o por la dependencia respecto a las condiciones que imponen los grandes grupos de distribución. En este sentido, el impulso a la agricultura ecológica y cercana y la apertura a mercados locales se ha visto como una posible salida a esta situación. Así, ferias agrícolas, tiendas locales, comedores escolares, asociaciones de todo tipo o grupos de consumo representan una oportunidad para dar salida a los productos del entorno en unas condiciones de mayor justicia y asegurando a la vez la continuidad de los proyectos agrarios. En el caso de los grupos de consumo, una línea impulsada desde sectores sindicales agrarios es la que sea el propio productor el que los “coordine”, es decir, que se dote de una red de distribución para sus productos y para los de otros productores afines.

En este caso, los consumidores -aunque puedan estar informados y ser partícipes de las orientaciones y filosofía del proyecto- parecen adquirir un rol más pasivo (al no tener que autoorganizarse) y su labor se reduce, en bastantes casos, a la recogida de los productos y alguna visita periódica a la explotación.
Cooperativas agroecológicas: Este es un modelo más integral que reclama una relación estrecha e entre productores y consumidores asociados y una implicación y responsabilidad colectivas, en el desarrollo de las diversas tareas (planificación de cultivos, aprobación de cuentas, toma de decisiones, trabajos colectivos en la tierra). Un ejemplo de este tipo de organización son, por ejemplo, el veterano proyecto Bajo el Asfalto está la Huerta de Madrid u otros como Uztaro, Gorakada o Bare-Alaia en Euskal Herria.
Los “pseudo”grupos de consumo. La popularización y difusión de este tipo de iniciativas y la perspectiva de abrir una nueva fuente de ingresos lleva a que se utilice esta denominación para realidades que en cierto modo “pervierten” alguno de los principios filosóficos con los que surgieron y que guían a bastantes grupos de consumo. Este sería el caso, por ejemplo, de algunas tiendas privadas de productos ecológicos y locales, que organizan “grupos de consumo” a los que ofertan cestas semanales con una pequeña rebaja en el precio. De este modo, aspectos que para algunos colectivos pueden ser importantes, como la autoorganización o la no intermediación, quedan suprimidos.

Los tres primeros modelos dan pie a que los consumidores se acerquen y se vayan familiarizando con el mundo agrario (ej. conocer cómo se cultiva la tierra y cuáles son los frutos estacionales, ayudar en las labores agrícolas, distinguir plantas, etc.)
Algunos problemas

Un aspecto interesante es el de la relación que se establece entre productores y consumidores y algunos problemas o limitaciones que surgen por ambas partes:
Por parte de los consumidores. En general, y refiriéndonos a la experiencias autoorganizadas, cuanto más activas e implicadas están las personas en un grupo, mejor funciona y más clara es su apuesta. Esto evidentemente requiere tiempo y dedicación, así como labor de discusión, de profundización teórica, de investigación y de clarificación de criterios. El aspecto más formativo se ve en muchos casos dificultado por las labores prácticas de gestión y coordinación, que suelen ocupar buena parte del tiempo de las reuniones, y requiere a veces citas extras que no siempre son posibles. Esta labor activa del grupo facilita la relación y la comunicación con los productores locales, con quien es posible afianzar una relación basada en la confianza y el conocimiento mutuo. Cuando esto no se da y existe una actitud pasiva e indolente, eso repercute tanto en un empobrecimiento general del proyecto, como en la relación con el productor (que puede apreciar un desinterés o falta de seriedad o de compromiso) o en la coordinación o apoyo mutuo hacia otros grupos o espacios cedidos por otros colectivos para desarrollar su labor. Esto nos remite nuevamente a cuestiones más generales, como las verdaderas motivaciones por las que se hacen las cosas, el delegacionismo, el utilitarismo, el individualismo, la banalidad, la irresponsabilidad, etc. Por otro lado, también es importante la cuestión de las costumbres y rutinas de consumo, acostumbrados como estamos a adquirir todo tipo de productos en cualquier época del año. En este sentido, la apuesta por lo cercano también casi implica una transformación de los hábitos de consumo y una adaptación a un consumo preferente de lo que se produce en cada zona. Esto, en un mundo en el que estamos acostumbrados a buscar una satisfacción casi ilimitada de las necesidades, implica un cambio profundo al que muchas personas no están dispuestas y, por tanto, lo ecológico se convierte simplemente en una opción más de ese amplio abanico.
Por parte de los productores. Entre los productores también se dan diferentes actitudes y niveles de politización, interés, implicación o individualismo. En cualquier caso, disponer de una red de grupos de consumo u otras redes de distribución alternativas asegura a los productores una mejor planificación de su trabajo y la venta asegurada de sus productos a un precio justo. El modelo elegido determina, como se decía más arriba, la forma de organizarse y la relación con los consumidores. En muchas ocasiones, y aunque comparta una filosofía común, lo que el productor desea es básicamente ganarse la vida de manera digna con lo que le gusta y asegurarse una forma y unos canales de distribución regulares, sin entrar en profundidad en cuestiones organizativas o de debate que le reclamen más tiempo.

En este sentido, resulta cómodo contar con estructuras constituidas y profesionalizadas (como por ejemplo, un sindicato, personas que se encargue de tareas coordinativas, etc.) que le faciliten la labor y donde su participación sea más laxa, aunque sea a costa de establecer una relación más “aséptica” con los consumidores. Sin embargo, cuando el lazo se establece con pequeños grupos autogestionados, hay quizás un mayor margen o posibilidad para entablar con los consumidores una relación diferente y más cercana, que puede aportar elementos de enriquecimiento mutuos, pero también -y ello derivado quizá de ciertas debilidades estructurales- puede presentar aspectos conflictivos. Entre estos estarían el de la inestabilidad o endeblez organizativa que presentan en ocasiones este tipo de colectivos, además de plantear a menudo una demanda limitada e irregular. Esto hace que para algunos productores estos grupos sirvan de mero complemento a otras formas de distribución. Por otro lado, desde el productor también se dan circunstancias que generan tensiones con los consumidores, como la deficiente comunicación, la mala organización, el uso utilitario o un trato desigual.

Algunas cuestiones a futuro

Parece que el impulso de una producción local y/o ecológica de alimentos y otros productos va a experimentar un auge considerable, no solo por una voluntad expresa y por una demanda social, sino incluso por pura necesidad . En este sentido, se está produciendo un proceso de replanteamiento de muchas cuestiones relacionadas con nuestra forma de vida, sin que existan respuestas o salidas claras. Al contrario, son muchos los elementos que apuntan a un inquietante declive sistémico que no asegura una apuesta social en clave autoorganizada y solidaria. Por tanto, estamos lejos, por el momento, de una nueva conciencia que se abra a opciones transformadoras y revolucionarias. Cualquier experiencia concreta o proceso de cuestionamiento se presentan como contradictorios y limitados. Lo que quizás resulte más interesante a futuro es la orientación o la lógica que se de a lo que se hace. En lo que se refiere al tema que nos ocupa, la crisis global en la que nos vemos envueltos hace que surja una corriente que valora la importancia estratégica del llamado sector primario y una nueva forma de producción y de consumo dentro de un proceso de cuestionamiento social mayor. Estamos todavía en un proceso inicial, de formación de un nuevo modelo, en el que se están experimentando diferentes formas organizativas. En este sentido, existe el peligro de querer privilegiar un pragmatismo miope que valore la rentabilidad o la “eficacia” por encima de cualquier otro criterio. Igualmente, se pueden plantear tentaciones como la de la centralización, el monopolio, la jerarquización, la institucionalización o un cierto gigantismo que acabe imitando modelos preexistentes “en alternativo”. Por otro lado, se da una acción del propio sistema económico capitalista que trata de integrar a todo este sector dentro de su propia lógica de acumulación, convirtiendo lo “bio” o “local” en parte de una oferta sometida a sus criterios y condicionantes.

En este sentido, en la medida en que se creen, potencien y se difundan experiencias colectivas reales que apunte hacia formas de autogestión integral y de defensa de la tierra, será posible quizás empezar a trazar otros caminos. Estos intentos deben tratar de resolver problemas concretos, pero a la vez servir de espacio para la crítica radical y para la concienciación, la experimentación, la formación y aprendizaje comunitarios de otras formas de vida.

Argia Landariz

http://www.nodo50.org/ekintza/spip....

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Buen ambiente en la XV Marxa per la desmilitarització de la Serra d'Aitana

Tortuga Antimilitar - 29 May, 2018 - 19:12

El pasado fin de semana, 26 y 27 de mayo, tuvo lugar la celebración de la XV Marxa per la desmilitarització de la Serra d'Aitana.

Desde el sábado a mediodía, casi una veintena de personas, en varias tiendas, acampamos en la Font Major de Sella, un idílico espacio recreativo de montaña ubicado en torno al valle que crea uno de los ríos que bajan de la Serra d'Aitana. Pasamos allí un estupendo día de campo comenzando con un baño en la refrescante poza, una comida compartida y por la noche una barbacoa. El lugar y el entorno permitió que todas, incluidos los niños pudiesemos disfrutar.

A media tarde, en la biblioteca de Sella, tuvo lugar la charla "Desobediència Civil i Defensa Popular Noviolenta a Catalunya", a carrec de Pepe Beunza i Arbre Agulló, els primers objectors de consciència al servei militar en època franquista i membres de l'organizatció "En Peu de Pau", dedicada a la promoció de la resistència civil pacífica en l'actual context català.

Además de compartir la tertulia de sobremesa con estos amigos históricos de la noviolencia, pudimos disfrutar también de su experiencia y sus reflexiones en la charla de Sella, en la cual también estuvo presente Rafael Rodrigo, otro histórico objetor de conciencia.

El domigo se volvió a celebrar la tradicional marcha a Aitana, en su edición número quince. En torno a la cuarentena de participantes nos dimos cita en la carretera del safari para realizar la habitual marcha hasta la entrada de las instalaciones militares en el port de Tudons. Hizo un estupendo día de primavera y pudimos disfrutar la paz del lugar y de sus impresionantes vistas.

En Tudons realizamos la habitual lectura del manifiesto a las puertas del acceso a la instalación militar y fuimos sorprendidas con la reaparición muchos años después de “el Capitán España” quien, al frente de su troupe, representó un divertido squecht que trataba de cuestionar el gasto militar y proponer la Objeción Fiscal al Gasto Militar como herramienta de transformación.

El acto acabó con el habitual almuerzo en la pinada, en el que no faltó este año tampoco la coca salà y el vino.

MANIFEST DE LA XV MARXA PER LA DESMILITARITZACIÓ DE LA SERRA D'AITANA

Assistim, a l'estat espanyol, a un progressiu augment de la preocupació de moltes persones per diversos assumptes que reclamen l'atenció pública. Creix la sensibilitat i l'activisme pels drets dels animals, per les diferents identitats nacionals, davant la depreciació de les pensions, què dir de la lluita per la igualtat entre sexes…

No obstant això hi ha una trista i dolorosa realitat de la qual, en aquests moments, no es parla prou. Ens referim al creixement exponencial del militarisme com a element vertebrador de les relacions econòmiques internacionals i, concretament, com a eina de control social en cada estat, el nostre inclòs.

A Espanya, ocult darrere de les bambolines d'altres temes que atrauen major atenció mediàtica, el militarisme, sense fer soroll, segueix prosperant i ocupant cada vegada majors espais.

Atenent en primer lloc a les Forces Armades, l'exèrcit, podem constatar que la participació espanyola en l'OTAN i en les diferents coalicions internacionals que des d'ella s'implementen per intervindre militarment en els principals taulers geoestratègics del planeta, no ha fet més que créixer i diversificar-se. El mateix Ministeri de Defensa presumeix en els mitjans de comunicació que Espanya és el país que té tropes situades en més escenaris mundials: “17 missions en l'exterior amb més de 3.000 militars i guàrdies civils desplegats en quatre continents” es diu a la seua pàgina web. La immensa majoria a Pròxim Orient i els països del Nord d'Àfrica, llocs en els quals, com sabem, es lliura una batalla entre grans potències econòmiques pel control dels seus recursos. L'opacitat més absoluta, quant a la seua raó de ser i quant a les activitats reals exercides, envolta a aquestes missions, de les quals solament arriben notícies propagandístiques relacionades amb lloances i felicitacions de polítics, condecoracions i felicitacions nadalenques.

Al mateix temps, la indústria armamentística espanyola, en part estatal, en part privada -sense oblidar l'important paper dels bancs com a font de finançament- segueix aprofitant els escenaris bèl·lics alimentats pel militarisme occidental com a font de negocis. Amb major opacitat si cap, i repartint sucoses comissions i dividends entre els seus accionistes i col·laboradors necessaris. Enguany, per citar un exemple, activistes anti-guerra han denunciat reiteradament l'embarque d'armament en els ports de Bilbao i Santander amb destinació a països com Aràbia Saudita i Iemen. Comerç que, més enllà de la seua clara immoralitat, ni tan sols respecta la legislació internacional sobre aquest tema.

Totes aquestes realitats, no cal recordar-ho, tenen conseqüències. La població civil bombardejada, els cadàvers de la qual veiem (o no) en el telediari, les ciutats destruïdes, les economies arrasades, els milers de persones objecte de violència sexual, el drama de les persones desplaçades i refugiades que, en alguns casos, veiem afluir a les nostres fronteres (per a ser rebutjades en elles)...
Lluny de posar límit a aquesta situació, les autoritats que governen l'estat espanyol, en actitud servil de les pautes que Estats Units determina a través de l'OTAN, aposten per un increment en l'esforç bèl·lic i, per açò, en la despesa militar. La pròpia ministra de Defensa, M.ª Dolores de Cospedal ha afirmat recentment que Espanya s'ha compromès amb l'aliança a duplicar el seu pressupost militar en set anys, amb l'objectiu d'acostar-se al 2% del PIB. Convidem a comparar amb la política econòmica que s'està seguint, per exemple, en matèria de pensions.

Conscients de la necessitat de comptar amb una opinió pública ignorant d' aquestes qüestions, el govern espanyol aposta per la promoció mediàtica de les Forces Armades. Ocultant el seu vertader rostre, es tracta de transmetre'n una falsa imatge democràtica i socialment útil: campanyes publicitàries en mitjans de comunicació, desfilades, presència militar en fires infantils-juvenils o en centres escolars... Resulta especialment escandalós el projecte fet públic pel Ministeri de Defensa enguany per introduir continguts específics d'adoctrinament militarista i patriòtic a les aules d'educació primària.

Això no és tot. Quan parlem de militarisme cap no oblidar-se de la realitat penitenciària -un univers que l'estat no deixa d'intentar acréixer augmentant la durada de les condemnes de les persones preses i introduint sense parar nous tipus penals-, en la qual cal incloure els centres tancats per a menors i els llocs -il·legals i immorals- d'internament per a persones migrants. També cal esmentar el militarisme de caràcter policial, una esfera que el poder defensa molt. Aquest curs, per exemple, assistim a l'aprovació de forts increments salarials per a la Policia Nacional i la Guàrdia Civil. Però més significatiu és el blindatge legal i judicial amb el qual es dota d'impunitat a les seues actuacions més extremes. Freqüentment parlem de la coneguda com a llei mordassa, una eina que, a més de retallar drets civils, impedeix que la ciutadania pugui defensar-se de l'abús policial. Menys coneguda és la protecció de l'estament judicial i polític, la qual aconsegueix que la gran majoria de denúncies a agents per maltractaments i tortura queden en res. Especialment sagnant és el cas impune de les morts de quinze persones immigrants en El Tarajal (Ceuta) sota les bales de goma de la Guàrdia Civil. No convé oblidar que els cossos policials no deixen de ser una forma de militarisme que el poder utilitza a conveniència contra la població civil, com pot comprovar-se en la repressió als migrants a la frontera sud espanyola, o en l'actuació a Catalunya el passat un d'octubre.

Per totes aquestes raons, que ens semblen de la màxima importància, és pel que un any més ens trobem ací: davant la tanca de l'entrada principal de les instal·lacions militars de la Serra d'Aitana. Unes instal·lacions que hem denunciat any rere any, i que tornem a assenyalar en l'edició número quinze d'aquesta marxa, perque suposen un dels majors exponents en la nostra terra del mal que el militarisme causa a la humanitat. Perquè no volem ser còmplices d'aquestes realitats. Les guerres es preparen ací, parem-les ací. Diem una vegada més a la part alta de la nostra benvolguda muntanya: Ni un pam de serra per a la guerra.

Serra d'Aitana, 27 de maig de 2018.

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Microagresiones: La invasión de los quejumbrosos

Tortuga Antimilitar - 29 May, 2018 - 00:00

Uno de los fenómenos más llamativos y sorprendentes del mundo actual es la extraordinaria sensibilidad que muestran muchas personas para ofenderse por auténticas nimiedades. Por palabras, expresiones y actitudes que carecen, incluso, de intención denigratoria. Así, hoy día, usted puede cometer una ofensa si, siendo hombre, abre la puerta y deja pasar delante a una mujer, algo que antaño era un gesto de buena educación.

Son las famosas microagresiones que, además de su extremada sutileza, tienen otro denominador común: el receptor se siente ultrajado no como individuo aislado, sino en calidad de miembro de un grupo supuestamente oprimido y discriminado. Así, se habla de micromachismos o microrracismos, en función de que la supuesta ofensa recaiga en el colectivo femenino, en algún grupo étnico etc. Eso sí, dado que forman parte del conglomerado de la Corrección Política, el trato es desigual: hay grupos que son susceptibles de ser ser microagredidos… pero otros no.

Todos estos fenómenos surgen en las universidades de los Estados Unidos, originalmente relacionados con la raza o la nacionalidad. Decir a un extranjero que hablaba bien inglés o preguntarle de donde era, comenzaron a considerarse actitudes ofensivas. Hay anécdotas como el profesor que fue censurado por señalar a sus estudiantes que la palabra “indígena” se escribe con minúscula (grave menosprecio a los indígenas) u otro que fue recriminado por recomendar una exposición de arte samurái japonés (grave afrenta a los alumnos chinos)

El invento de las microagresiones aportó un nuevo instrumento a la ideología de la Corrección Política, permitiendo a ciertos colectivos adoptar el papel de oprimidos… aunque nadie fuera capaz de percibir tal opresión. Ahora ya no era necesario que una expresión tuviera intención vejatoria porque, en realidad, el que la profería no ofendería como persona aislada sino como representante de un “grupo malo“, aun de manera inconsciente, como teledirigido por una mano malvada.

Además de la queja, el alboroto, la acusación pública de haber sido vilipendiado, la lógica de las microagresiones implica apelar a la autoridad, sea académica, legal o política, para que castigue ciertas expresiones o actitudes, consideradas ofensivas. Pero, como la ofensa no está en la intención del emisor sino en la sensibilidad del receptor, la autoridad no acaba castigando malas acciones; simplemente protegiendo emociones. Se convierte en una policía del sentimiento.

No puede sorprender que todas estas ideas, muy típicas de las universidades de élite norteamericanas, fueran tomadas con cierta sorna, cuando no con profundo enojo e irritación, por sectores de la clase trabajadora pobre de los Estados Unidos. Ahora resultaba que las “víctimas sociales” eran estudiantes de buenas universidades, individuos que, con independencia de su raza, sexo u otras circunstancias, eran realmente jóvenes privilegiados, procedentes de familias acomodadas que podían permitirse enviar a sus hijos a esos centros educativos.

El concepto de microagresiones surgió en un ambiente de señoritos, de niños consentidos. No en barrios marcados por las estrecheces, donde los jóvenes debían trabajar para ganar el sustento, sin poder asistir a la universidad. De igual modo, la idea se expandió rápidamente por el mundo rico y desarrollado donde, curiosamente, la discriminación ya no existía, o era mínima. Y el grado de respeto hacia todos era mayor. Pero todo tiene su lógica: no habiendo agravio… tuvieron que inventarlo.

En la percepción de las microagresiones hay hipersensibilidad, profundo infantilismo, búsqueda de privilegios, intolerancia a la frustración por no escuchar lo que a uno más le gustaría. Y como reacción, el sujeto llora, rabia y patalea delante sus papás, que pueden ser las autoridades académicas o políticas, hasta que le conceden el capricho.

Una segunda transición cultural

Pero puede que las consecuencias de las microagresiones sean más profundas que una simple rabieta. En Microaggression and Moral Cultures, Bradley Campbell y Jason Manning sostienen que este fenómeno implica una importante transición en la cultura de Occidente. Mientras que la antigua cultura del honor se había transformado durante el siglo XIX en una cultura de la dignidad, las aceptación de las microagresiones conduciría a una tercera etapa: a la cultura del victimismo. Cada una de estas culturas se diferencia por las vías que utilizan los sujetos para resolver los conflictos interpersonales: si resuelven por ellos mismos o apelan a una tercera parte y, sobre todo, cual es su actitud ante los conflictos menores.

Hasta la primera parte del siglo XIX prevaleció en el mundo occidental la cultura del honor, caracterizada por la exaltación de la valentía y el rechazo a ser dominado o humillado por otros. Dado que el honor era una cualidad que dependía de la percepción de los demás, los sujetos no aceptaban la más mínima afrenta pública que pudiera mancillarlo. Pero, una vez en peligro su honor, los individuos lo rescataban mediante su propia acción, sin buscar mediación ni amparo en terceros.

Era la época de los duelos, fuera a pistola o florete, a veces por injurias de poca monta pero, una vez retado, el sujeto debía recoger el guante para preservar su respetabilidad. Las culturas del honor tienden a prevalecer allí donde la autoridad legal es débil o lejana y la reputación de dureza, rigidez y obstinación puede ser la única vía para evitar abusos por parte de otros.

A medida que la autoridad legal comenzó a establecerse y consolidarse, la cultura del honor fue dejando paso a la cultura de la dignidad, un valor que el individuo percibe de sí mismo con independencia de la opinión del entorno y que, por tanto, no puede ser arrebatada por otros. Los insultos o los menosprecios pueden molestar pero ya no destruyen la dignidad ni la reputación.

La costumbre en la cultura de la dignidad es resolver los problemas interpersonales leves pacíficamente, dialogando, negociando. Y ser respetuoso con los demás, no tomando demasiado en cuenta las expresiones poco educadas (“a palabras necias… oídos sordos”). Al contrario que en la cultura del honor, aquí el que insulta es quien ve menoscabada su imagen a los ojos de los demás. Y, para conflictos graves, como el robo o el incumplimiento de importantes contratos, la gente apela a las autoridades legales. Pero se considera una frivolidad llevar ante los tribunales asuntos tan irrisorios que uno puede resolver por sí mismo, como un insulto o similares.

Sin embargo, la aceptación de las microagresiones genera una cultura del victimismo que, según Campbell y Manning, implica una ruptura con las dos anteriores. El victimismo comparte con la cultura del honor su carácter extremadamente sensible y susceptible ante ofensas minúsculas, que vuelven a ser relevantes, incluso hasta constituir una auténtica paranoia. Sin embargo, en los tiempos del honor cada uno resolvía estas ofensas por sí mismo, incluso por la fuerza: nunca quejándose o apelando a la lástima de otros.

También se parece a la cultura de la dignidad en que se apela a terceras partes: las autoridades académicas o legales. Pero las personas guiadas por la dignidad nunca llevarían ante las autoridades esas afrentas mínimas, incluso inventadas: hablarían con el causante para aclarar la situación o, simplemente, se desentenderían del asunto.

La autoridad siempre gana

De modo que la cultura del victimismo combina una extremada sensibilidad con la inclinación a denunciar pública o legalmente cualquier minucia. Todo insulto es magnificado y pregonado como una terrible afrenta de modo que la apelación a terceras partes ha sustituido a la solución personal y directa de los problemas leves. Declararse víctima, real o inventada, es una forma de obtener simpatía de los demás, apoyo y, por supuesto, ventajas y privilegios legales.

Claro que, en ambientes como las universidades, tanta acusación sobre agresiones, la mayor parte imaginada, tanta queja, tanto victimismo, tiende a llevar a los acusados a contraatacar utilizando la misma táctica: convertirse también en víctimas. Se genera así un intenso y constante conflicto moral en el que la gente compite por infundir más lástima que el resto. Al igual que en la invasión de los ultracuerpos, poco a poco la mayoría tiende a convertirse en alienígena, a declararse víctima quejumbrosa por una excusa u otra.

Este relato describe la evolución personal desde tipos rudos a individuos razonables y, finalmente, a sujetos quejumbrosos, que se pasan la vida lamentándose. Pero quizá falta un elemento importante: el papel del poder político. En todo este viaje las autoridades han aumentado constantemente su poder.

Con la cultura de la dignidad la autoridad obtiene la capacidad para mediar y decidir sobre los conflictos interpersonales graves; pero la cultura del victimismo otorga al poder político la potestad de inmiscuirse en los asuntos menores de la vida de los ciudadanos, de dictaminar sobre su lenguaje, su comportamiento íntimo, sus sentimientos. No puede sorprender que las microagresiones, la corrrección política y la cultura del victimismo gocen de tanta simpatía, sean tan promovidas, financiadas e impulsadas desde los círculos del Poder.

Por Juan M. Blanco

Fuente: Disidentia.com

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Zaragoza: Antidisturbios y operaciones especiales para un público infantil

Tortuga Antimilitar - 28 May, 2018 - 21:30

MIGUEL ÁNGEL CONEJOS MONTALAR

Este miércoles 3.000 escolares asistieron a la exhibición de las Unidades de la Policía Nacional en el Pabellón Príncipe Felipe, dentro de una jornada impulsada por el Plan Director para la Convivencia y Mejora de la Seguridad en los Centros Educativos y sus Entornos.

Este Plan tiene como objetivo fundamental impartir charlas en los centros educativos facilitando consejos preventivos sobre “riesgos de Internet, drogas y alcohol, acoso escolar, violencia género y bandas juveniles”. Además, organizan actividades para dar a conocer la “labor diaria de la policía”, y entre estas actividades se debería enmarcar la exhibición de Zaragoza, pese a que muchas de las unidades que aparecieron tienen una actividad más bien ocasional.

Impulsada por la Policía Nacional en Zaragoza la jornada trajo hasta el Pabellón Príncipe Felipe a diversas unidades de la élite policial, para una exhibición que se alejó de los procesos educativos para adentrarse plenamente en los terrenos de la represión.

Dos unidades antidisturbios, UIP y UGR; una unidad de operaciones tácticas, casi militarizadas, como son los GOES; otra unidad de desactivación de explosivos, TEDAX; unidades caninas para la búsqueda de drogas; caballería y la SAC, una unidad especialista en analizar la conducta criminal, fueron los protagonistas de la exhibición.

Con este cuadro la jornada se apartaba del supuesto objetivo preventivo, para convertirse en una especie de demostración de fuerza, que en nada atañe a la infancia. En la muestra actuaron los cuerpos antidisturbios, se desactivaron falsos explosivos y se persiguió el crimen organizado para que 3.000 niños y niñas de entre 6 y 12 años pudieran verlo. Como si fuera lo habitual. El día a día de la policía.

A algunos nos genera estupor que la manera de acercarse de la policía a la infancia sea mediante la representación de actuaciones represivas, a través del uso de violencia, o mostrando operaciones que muy difícilmente puedan llegar a ver fuera de una pantalla de televisión.

Bastante mala suerte tendrán si un día ejerciendo el legítimo derecho a la protesta vuelven a ver la actuación de los cuerpos de antidisturbios, esta vez de frente a frente. Peor será si lo que ven volar son esas las pelotas de goma que en algunos territorios han sido prohibidas tras haber mutilado a decenas de personas y que este miércoles pudieron presenciar.

Exhibiciones como esta solo pueden tener dos objetivos: alardear del ejercicio de la fuerza que tienen las Fuerzas de Seguridad del Estado, como único ente que monopoliza la violencia, o bien, y lo que es peor, meter el miedo en el cuerpo a niños y niñas desde temprana edad.

Claro, que para infundir terror bien podrían haber escenificado una carga contra gente sentada y desarmada, como las que hemos presenciado alguna vez, haber encorrido a un mantero que trata de ganarse la vida por las gradas del pabellón, o simular el desahucio de una pareja de jubilados que no podían pagar su hipoteca. El efecto hubiera sido mayor.

La de este miércoles era la primera edición de una jornada que la policía ha hecho coincidir con el final del curso académico. Muchos esperamos que sea la última, porque consideramos que este tipo de espectáculos jamás deberían ser vistos por la infancia, ni de forma simulada, ni de forma real.

Fuente: http://arainfo.org/antidisturbios-y...

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Desde una vereda en el Cauca: Así es la mejor biblioteca de Colombia

Tortuga Antimilitar - 28 May, 2018 - 00:00

Inzá, Cauca

Por: José Puentes Ramos

En lo más alto de Guanacas, una vereda de Inzá (oriente de Cauca), se levanta una especie de quiosco enorme de madera. Cada tanto entran niños, campesinos e indígenas nasa. Pasan casi todo el día allí. Y cuando regresan a casa, en sus manos llevan uno o dos libros. Es la biblioteca que contruyó la comunidad. En el pueblo hay tres más, pero la mejor dotada y más grande es la de Guanacas.

Luis Enrique Fajardo es su bibliotecario. Tiene 52 años y siempre ha vivido en Inzá. Dice que la biblioteca era un sueño de los campesinos que se logró cumplir en el 2000, cuando ellos pusieron la primera piedra. Hoy es un espacio reconocido entre los inzaeños por promover la lectura, la educación y la cultura en una región marcada por el conflicto armado y las tensiones sociales. Tiene cerca de 6.000 libros, talleres de arte, programas de promoción de lectura, apoyo escolar y una sola mesa donde campesinos e indígenas comparten textos y conocimientos.

Cuentan también con una colección única en el país dedicada a la cultura Nasa y campesina del Cauca: al menos 200 volúmenes y textos que un colaborador de la biblioteca ha recogido yendo a otras veredas, resguardos de Tierradentro -la región donde queda Inzá- y universidades.

SEMANA RURAL habló con Luis Enrique, quien estudió para ser auxiliar de enfermería pero es un apasionado por los libros y la educación. En octubre pasado recibió a nombre de su pueblo el premio nacional Bibliotecas Públicas Daniel Samper Ortega 2017, que reconoce a la biblioteca de Guanacas como la mejor del país.

¿Cómo se involucró con la biblioteca?

Desde el 2000 comenzó la construcción de la biblioteca. Yo era presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda Guanacas de Inzá, en el Cauca. En el 2004 abre las puertas y a mí me tocó a acompañar a la primera bibliotecaria. Siempre estuve apoyando este espacio cultural hasta el 2015, cuando la comunidad me elige bibliotecario. Fue un reto, pero asumí el trabajo y creo que me ha ido bien. La biblioteca ha ido evolucionando.

En Inzá hay otros espacios para leer. ¿Por qué levantar otra biblioteca en vez de mejorar las que ya existen?

Desde que se pensó hacer la biblioteca, la comunidad siempre ha aportado. Guanacas sentía la necesidad de la biblioteca. Los primeros que se fueron del pueblo para estudiar en las ciudades regresaron y se dieron cuenta de las falencias en educación que había. La biblioteca que existía en el casco urbano tenía unos libros viejos. Nos preguntamos: ¿qué vamos a hacer? Entonces empezamos a trabajar en un espacio de reunión, pero que a su vez tenga libros para consultar y hacer investigaciones. Ese fue el sueño de la comunidad y desde el mismo momento en que se puso la primera piedra, ellos han cuidado la biblioteca. Son mi apoyo para mi labor.

La estructura de la biblioteca es amplia. ¿Cómo esta dotada y qué programas para el fomento de la lectura adelantan?

Cuenta con la colección que la Red de Bibliotecas Públicas ha mandado, pero también encontramos con un buen número de libros donados por la gente de la región y una colección local que recupera volúmenes de la cultura nasa y campesina del Cauca. Es de importancia regional. Haciendo por estos días un inventario, son cerca de 6.000 volúmenes en total.

Además de los libros para consultar, tenemos las escuelas de formación. Son para generar espacios donde niños, jóvenes y adultos se vinculan a la biblioteca. Por ejemplo, la comunidad nos decía: quiero aprender danzas. Se organizaba en la biblioteca. Los instructores son los docentes y profesionales de Inzá. Son gente que fueron a las ciudades a estudiar. Ellos regresaron y son los que me apoyan en la formación cultural a través de las escuelas.

Algo que la biblioteca transformó en la región es que antes los intereses económicos solo estaban en la agricultura y en ser jornalero. Eso cambió, porque en Guanacas ya encontramos familias con uno o dos profesionales. Ya son ellos los que trabajan. La biblioteca promovió el amor por la lectura y la educación.

“Antes los intereses económicos solo estaban en ser jornalero. Eso cambió, porque en Guanacas ya encontramos familias con uno o dos profesionales”.

¿Y qué compone la colección de cultura Nasa y cómo se creó?

Al menos 200 libros solo de esta cultura indígena e historia de Tierradentro, la región en donde queda Inzá (Cauca y Huila). Van desde tesis de estudiantes hasta libros de autores de la región. Es única en su tipo. Este fue un proyecto que lideró y presentó un miembro de la comunidad ante el Ministerio de Cultura. Él es historiador y se interesó en la cultura nasa. Fue a cada sitio donde había algo de información sobre Tierradentro. Casas de cultura, cabildos indígenas, universidades, otras bibliotecas, en fin. Gracias a su trabajo tenemos una colección rica.

¿Por qué se construyó en la vereda y no en el casco urbano de Inzá?

Es un comentario que siempre nos hacen los visitantes. La razón es porque nació en la comunidad y queremos que sea nuestra. En Inzá hay tres bibliotecas más y nosotros las apoyamos. Es otro servicio que ofrecemos. Como a los bibliotecarios los reemplazan cada tanto, el proceso con la comunidad no lo continúan. Nosotros los capacitamos, le explicamos cómo funcionan las bibliotecas y cómo debe ser la promoción de lectura.

¿Cuántos inzaeños trabajan con usted en la biblioteca?

Pues prácticamente me toca solo. Soy el bibliotecario, el que barre, el que hace las asesorías. Pero cuento con el apoyo de la gente de la vereda. También de los docentes. Hay profesores del municipio que van a la biblioteca y organizan talleres o capacitaciones. Digamos, de manera semanal, se presta el apoyo a estas jornadas.

El conflicto armado ha afectado a buena parte del Cauca. ¿Cómo la guerra tocó a Guanacas y a la biblioteca?

Como es conocimiento de todos, en la región hay problemas de orden público y tensiones sociales. Inzá fue una zona de paso para los grupos armados. Solo pasaron dos incursiones violentas en la cabecera municipal desde el 2000. Luego nos dimos cuenta de que los grupos estaban llevando a los niños y los jóvenes de la comunidad. Por esa razón creamos las escuelas de formación, para que evitaran que los reclutaran. Necesitábamos que ocuparan el tiempo libre. Y eso funcionó bien. Los chicos salían del colegio y de inmediato iban a la biblioteca.

En cuanto a las tensiones sociales, la biblioteca está en un territorio que comparten los campesinos y los Nasa. Alrededor de la vereda hay resguardos. También está cerca San Andrés de Pisimbalá, donde hay un parque arqueológico. Por eso hemos hecho un ambiente sano en Guanacas para que todos participen en la biblioteca. Voy con mis libros hasta las zonas indígenas.

¿Y cómo reciben los indígenas la biblioteca?

Bien. Ellos van, consulta y aprovechan la información local. Les gusta investigar sobre líderes indígenas, como Quintín Lame. También buscan datos de sus antecedentes, de cómo se formaron los cabildos y resguardos. Como la biblioteca solo tiene una mesa, que es grande, todos deben sentarse y compartir. Así expresamos el sentido de comunidad. Yo llego, me siento y mi lado tengo a jóvenes, niños, indígenas, campesinos. Cada uno leyendo, estudiando, investigando.

¿Con cuáles tecnologías cuentan?

Tenemos un espacio en una emisora de la asociación campesina de la región. Es un programa radial donde llevamos a los niños para que lean cuentos. A estos chicos también los hemos formado en radio, video y nuevas tecnologías de comunicación. Lo llevamos a la emisora para que se enfrenten a un micrófono. Además, ellos hablan de las actividades culturales de la biblioteca y hacemos un concurso cada jueves donde regalamos libros. La gente de Inzá siempre está atenta porque quieren ganar. Así también promocionamos la lectura.

¿Cómo la biblioteca ha incidido en los colegios de Inzá?

La educación en el pueblo era regular. Pero con el apoyo de la lectura ha ido mejorando. Por ejemplo, un colegio que la biblioteca asesora tuvo uno de los mejores puestos de las pruebas Saber a nivel Cauca. Y ahora a casi todos los colegios sacan a sus estudiantes a las universidades.

En Guanacas pasó algo importante: los primeros jóvenes que se fueron a estudiar, regresaron a mejorar la educación. Ese modelo ya se está replicando en otras veredas, porque los chicos terminaban grado once y se quedaban ahí.

Fuente: https://semanarural.com/web/articul...

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Inundaciones

Tortuga Antimilitar - 28 May, 2018 - 00:00

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Los hombres del rey: Una corte de poder económico y mediático protege a la Corona

Tortuga Antimilitar - 28 May, 2018 - 00:00

EDUARDO BAYONA

El poder de la Monarquía existe, no es una quimera ni una figura folclórica. “No es un grupo de poder como tal, pero sí existe una intersección en la que se entrecruzan muchos de ellos”, explica el periodista y economista Andrés Villena, uno de los principales estudiosos de las redes de poder en España.

“El rey Juan Carlos siempre intentó crear una nobleza empresarial que protegiera a la Corona”, señala el sociólogo Rubén Juste, que ha dedicado varios años al estudio de la aristocracia económica mediante la sistematización del Íbex-35 y de las relaciones empresariales de sus magnates, buena parte de los cuales forma parte de esa nueva aristocracia del dinero.

Quizá uno de los principales ejemplos de esa nobleza empresarial sea Juan Miguel Villar Mir. Ex alto cargo de Franco, para el que dirigió varias empresas públicas, sería entre diciembre de 1975 y julio de 1976 ministro de Hacienda y vicepresidente económico del primer Gobierno del rey para comenzar una década después, a mediados de los 80, un despegue empresarial que incluyó la compra de la constructora Obrascón por una peseta. Lo mismo que le costaría en el siguiente decenio hacerse con Fertiberia, dentro de una operación gubernamental de reflote de empresas públicas en la que el Gobierno se dejó varios miles de millones de pesetas.

Esa trayectoria ascendente iniciada al socaire de las ansias privatizadoras de los gobiernos de Felipe González y José María Aznar, a la que se sumaron oportunidades generadas por la decadencia de otras firmas como Huarte y Laín, cuya fusión con Obrascón en OHL debutó en bolsa en 1999, se mantuvo con los sucesores de estos: el emporio de Villar Mir, marqués desde 2011, es uno de los principales socios del consorcio español del AVE Medina-La Meca, en el que mantiene una tirante asociación con Florentino Pérez, su sucesor como “gran duque” de esa aristocracia empresarial de La Zarzuela.

De esa corte también forman parte, o al menos lo hacían hasta hace poco, ejecutivos como Javier López Madrid, yerno de Villar y cuya relación de compiyogui con los actuales reyes, iniciada al coincidir con el futuro Felipe VI en un safari en África, se enfrió oficialmente a raíz de su aparición en varias investigaciones sobre corrupción como los casos Púnica y Lezo, además de las tarjetas black de CajaMadrid, caso en el que fue condenado.

Las buenas relaciones de Juan Carlos con la Monarquía saudí, de hecho, resultaron clave, incluso después de su abdicación, para desatascar ante el Gobierno de aquel país el embrollo entre los empresarios que estuvo a punto de hacer descarrilar un proyecto presupuestado en más de 7.000 millones de euros.

Esos vínculos de Juan Carlos I con las petromonarquías del Golfo Pérsico comenzaron a forjarse a mediados de los años 70, cuando ya estaba sentado en el trono que el dictador Francisco Franco le había reservado, como sucesor, seis años antes de morir.

Hasta entonces, sus principales apoyos del mundo económico habían sido dos de las familias más poderosas e influyentes de la industria y la banca en el franquismo: los Coca y los Fierro. Los primeros, ligados al Banco Central de Alfonso Escámez, que sería otro de sus puntales en esa época; los segundos, vinculados al Banesto, cuyo posterior presidente, Mario Conde, intentó, sin éxito, entrar en el círculo de confianza del monarca a través de su padre, Juan de Borbón. “El rey nunca acabó de fiarse de Conde”, señala una fuente cercana al primero. Tampoco lo hizo con Javier de la Rosa, vinculado por negocios con su administrador privado, Manuel Prado y Colón de Carvajal, ya fallecido.

El pacto no escrito de los editores

La coronación a finales de 1975 amplió el abanico de apoyos entre las elites locales del dinero, a las que Juan Carlos I sumó rápidamente otro flanco estratégico: el mundo de la prensa.

A principios de los años 80, tras la dimisión de Adolfo Suárez y el 23-F, los propietarios de los cinco principales grupos mediáticos de Madrid (los Polanco y los Ortega de Prisa, los Luca de Tena de ABC y los Salas de Grupo 16) y de Barcelona (los Godó por La Vanguardia y los Asensio por el Grupo Zeta) “cerraron un pacto no escrito para proteger al rey y, en consecuencia, al régimen. La protección del monarca era un parapeto para el propio régimen en sí mismo porque daba estabilidad institucional”, explica una fuente conocedora de esos acuerdos.

“Se le ha protegido hasta que ocurrió lo de Botsuana”, anota la misma fuente. El episodio de la cacería de elefantes y los vínculos con Corinna zu Sayn-Wittgenstein, que coincidían en el tiempo con las investigaciones del caso Noos sobre las correrías empresariales de su yerno Iñaki Urdangarín, casado con su hija Cristina, tenían, de hecho, tan escasas probabilidades de blindaje argumental que terminaron provocando su abdicación y la coronación de su hijo, Felipe VI.

Acababan de pasar a la historia las extravagancias dialécticas de escritores como Francisco Umbral, que se definían como republicanos y como “juancarlistas” al mismo tiempo, en consonancia con el viraje ideológico de abdicación del republicanismo que ya habían consumado en la práctica partidos de la izquierda como el PSOE y el PCE.

Eran los felices años 90 de los grandes fastos y la crisis que les siguió, una época en la que se ganaría un puesto en la historia del periodismo local Victoria Prego, que eludió difundir la parte de una entrevista en la que el expresidente Suárez le confesaba que si no había sometido a referéndum la elección entre Monarquía y República en la transición era porque estaba convencido de que los españoles habrían optado por la segunda de manera mayoritaria.

En esas tres décadas y media, Juan Carlos I cultivó una aristocracia mediática en la que, con las balsámicas intervenciones del jefe de la Casa Real Sabino Fernández Campo, más tendente al off the record que a la negación, destacaban periodistas como Luis María Ansón, José Oneto, Margarita Cervera, Pilar Cernuda o Margarita Sáenz Díez y dibujantes como José Mingote (marqués desde 2011), y en la que luego entrarían otros como José Antonio Zarzalejos. Editores como Jesús Polanco, los Luca de Tena o los Godó formaban parte de la nobleza empresarial.
Títulos para la banca, los medios y la energía

Entre el apoyo de los Coca y los Fierro y la creación de esa corte de potentados que ha heredado con matices su hijo, más partidario de la discreción que de la ostentación, el rey emérito abrió, con el apoyo de estrechos colaboradores (como su administrador privado Manuel Prado y Colón de Carvajal) sus líneas de contacto con las petromonarquías del Golfo Pérsico, especialmente con Arabia Saudí, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos. Eran los años dorados de Marbella, los jeques y la jet set, y también los del inicio de un viraje de la economía española hacia una cada vez mayor dependencia del crudo de la que hoy no acaba de desengancharse.

Polanco y Prado nunca recibieron títulos aristocráticos, aunque el segundo, presente en varios episodios de aquella España del pelotazo, condenado por dos de ellos (Gran Tibidabo y Wardbase) y relacionado con Conde y De la Rosa, sí obtuvo la gran cruz de la orden de Isabel la Católica por su “lealtad acrisolada y los méritos contraídos”.

Juan Carlos I sí otorgó a otros títulos de condes, marqueses, barones e infanzones. Su listado, en el que destacan tres tipos de perfil, da pistas acerca de quién integra esa aristocracia del dinero.

Un grupo, vinculado a la banca, incluye a José Ángel Sánchez Asiáin, que dirigió el BBVA; Alfonso Escámez, del extinto Banco Central, y Paloma O'Shea, viuda de Emilio Botín y madre de Ana, los dos últimos jefes del Santander.

En otro, en el que se entremezclan el ladrillo y la energía, se sitúan Carlos de Borbón Dos Sicilias, que pasó por los consejos de Cepsa, Abertis y Abengoa; Javier Benjumea, de Abengoa; el propio Villar Mir, y Marcelino Oreja, que pasó por los consejos de Enagás y Repsol tras haber sido comisario europeo de energía y, antes, alto cargo del franquismo, ministro de Exteriores en el segundo Gobierno del Rey y los primeros de UCD y diputado y eurodiputado con el PP.

El tercer bloque es el de los editores de prensa, con Javier Godó, propietario de La Vanguardia, que añadió un título de grande de España a su condado; Guillermo Luca de Tena, de ABC, y José Manuel Lara, fundador de Planeta y ATRESMedia.

David Álvarez, fundador de la empresa de seguridad privada y de servicios Eulen, entró también en esa lista solo un mes antes de que Juan Carlos I abdicara en su hijo.

Garantía de un sistema protector

“Toda forma de Estado conlleva una organización económica y un bloque de poder económico que la sustenta”, explica Juste, que apunta a “una continuidad del franquismo a la Monarquía en cuanto que permanecen el rey y los grandes empresarios”. Vendría a ser “el anillo del rey”, del que también forman parte otros empresarios con línea directa con La Zarzuela, como Florentino Pérez y los Entrecanales (Acciona), más acordes, por otro lado, al modelo de discreción que prefiere Felipe VI.

“La Monarquía actúa como garante de un sistema productivo al que viene dando aval desde los años 70”, apunta Juste. Eso incluye apoyos de Estado como los del AVE Medina-La Meca o el de la crisis Repsol-YPF en Argentina. Y, también, la entrada de hombres de confianza en las grandes empresas, entre los que destaca el paso del exjefe de la Casa Real Fernando Almansa por los consejos de Telefónica y de una filial del BBVA tras dejar La Zarzuela.

Rafael Spottorno recorrió el camino contrario al pasar de la presidencia de la Fundación CajaMadrid a la Casa Real, de la que fue el último responsable con Juan Carlos I y uno de los primeros cesados por Felipe VI. Hoy espera que el Supremo se pronuncie sobre la condena de dos años de prisión que le impuso la Audiencia Nacional por gastarse más de 220.000 euros con una ‘tarjeta black'.

Los ‘hombres del rey'

“Hay como una estructura que va por encima de los grandes partidos”, señala Villena, que apunta que “a la mayoría de los grupos de poder no los votamos ni los elegimos, sino que tienen una dinámica propia”, y refiere la existencia de lo que vendrían a ser los hombres del rey, a los que define como “trabajadores del régimen, difíciles de vincular con un partido pero que en ocasiones llevan a visualizar la idea del ‘régimen del 78”.

Muchos de ellos proceden de la cantera de la Abogacía del Estado, como Eduardo Serra, considerado el paradigma de este grupo y cuyo tránsito de secretario de Estado de Defensa con González a ministro del ramo con Aznar en 1996, en plenos polémica y conflicto judicial sobre la desclasificación de los papeles del Cesid y la eventual relación del espionaje español con los GAL, supone un caso inaudito de versatilidad política en un país como España.

Otros dos ministros de Defensa, Julián García Vargas y Pedro Morenés, uno con el PSOE y otro con el PP, este último vinculado al sector del armamento, son habitualmente señalados como hombres del rey, grupo del que también formaría parte el exsecretario de Estado de Seguridad Ricardo Martí Fluxá.

Todos ellos han pasado por consejos de administración de grandes empresas. La mayoría, tras dejar la Administración: Serra pasó por UBS y Deutsche Bank; García Vargas, vinculado a la industria armamentística como presidente de la Asociación Española de las Empresas Tecnológicas de Defensa, Aeronáutica y Espacio, ha asesorado a Indra y Copisa, y Fluxá preside la inmobiliaria Neinor y ACI, la Asociación Española de Empresas de Consultoría Inmobiliaria. Morenés, vinculado al sector del armamento antes de pasar por el Consejo de Ministros, es hoy embajador en EEUU.

Dos fundaciones directamente vinculadas a la Casa Real

No todos los hombres del rey acceden a la aristocracia formal, ni mucho menos, aunque sí confluyen en otro tipo de foros, como fundaciones, institutos y plataformas. Entre las primeras destacan por su cercanía a la Casa Real la Fundación de Ayuda a la Drogadicción (FAD), con la reina Sofía como presidenta de honor, que tuvo entre sus creadores hace ya 32 años a Prado y al exministro de Defensa Manuel Gutiérrez Melllado, y la Fundación Princesa de Asturias.

En el patronato de la primera menudean los exministros, como Ignacio Bayón; abundan los apellidos de la corte empresarial, como Luca de Tena, Abelló, Asensio, Botín, Brufrau, Godó o Ybarra, y aparecen descendientes de otros ilustres, como Fernando Abril-Martorell.

En el de la Fundación Princesa de Asturias, una especie de ‘¿Who is who?' español, Pilar Platero (Sepi, Sociedad Estatal de Participaciones Industriales) o Luis María Linde (Banco de España) comparten asiento con José Manuel Entrecanales (Acciona), Florentino Pérez (ACS), Francisco González (BBVA), José Oliu (Banc Sabadell), Sol Daurella (Coca-Cola), Borja Prado (Endesa, hijo del administrador privado de Juan Carlos I), Esther Alcocer (FCC), su hermana Alicia (Omega Capital), Isidro Fainé (La Caixa), Ana Patricia Botín (Santander) o José Ignacio Sánchez (Iberdrola).

Otros, como el Real Instituto Elcano, fundado hace 17 años con Serra como presidente, carecen de ese vínculo directo con la Casa Real, aunque también coinciden en él expresidentes del Gobierno como González, Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero con exministros como Marcelino Oreja, ministros en activo y una selecta representación empresarial con vocales de Telefónica, Repsol, Santander, Renfe, OHL, REE, Inditex, Indra, Mutua Madrileña, Iberdrola, Gas Natural-Fenosa, IBM, Enagás, CaixaBank, BBVA, Acerinox, Airbus.

Este último sería el principal foro de ‘segundo nivel' de la aristocracia del dinero, por detrás de la FAD y la Fundación Princesa de Asturias y con mayor proyección pública que otros como la Plataforma Transforma España que dirige Serra, o el extinto Consejo Empresarial de la Competitividad, disuelto el año pasado, seis después de crearlo, por quince empresas habituales de los anteriores foros en la mayoría de los casos: Telefónica (José María Álvarez-Pallete), Mango (Isak Andic), Banco Santander, Repsol, Acciona, La Caixa, El Corte Inglés (Dimas Gimeno), BBVA, Mapfre (Antonio Huertas), Inditex (Pablo Isla), Grupo Planeta (José Crehueras), ACS, Ferrovial (Rafael del Pino), Mercadona (Juan Roig) e Iberdrola (Ignacio Sánchez Galán), con la presencia del Grupo Barceló (Simón Pedro Barceló), Prensa Ibérica (Javier Moll) y Osborne (Ignacio Osborne) como representantes del Instituto de Empresa Familiar.

Blindaje ante los juzgados y las Cortes

En cualquier caso, el rey dispone de numerosos parapetos institucionales al margen de esa corte empresarial, algunos de ellos en el ámbito judicial y otros en el económico.

Los principales se encuentran en la propia Constitución, cuyo artículo 56 sitúa al jefe del Estado al margen de cualquier tamiz judicial al establecer que “la persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad”, mientras el 65 veta cualquier fiscalización al señalar que “recibe de los Presupuestos del Estado una cantidad global para el sostenimiento de su Familia y Casa, y distribuye libremente la misma”.

Esa regulación permitió hace unos días a la Mesa del Senado rechazar una pregunta del senador de EH Bildu Jon Iñarritu sobre el episodio en el que, según la información de un periódico italiano, un escolta de Juan Carlos I había lanzado por la borda de un yate a una modelo al acercarse la reina a la embarcación.

Esos temas, resolvió la mesa, no son “competencia del Gobierno, ya que se refiere a diversas cuestiones que afectan a la Casa Real”. Las cosas de la corte, vino a decir, no atañen a las Cortes.

Público

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El Trashumanismo y Hannah Arendt

Tortuga Antimilitar - 27 May, 2018 - 00:00

Hace dos meses leí un artículo presuntamente filosófico en El País del que aún me acuerdo. La prensa de tirada nacional -e internacional…- dando cuartelillo a las elucubraciones del “trashumanismo” actual, esa tendencia a sustituir la religión por la ciencia pero no en beneficio de la Ilustración o de la autoconciencia de los límites del ser humano, sino al contrario, para poder continuar realizando las mismas promesas que la vieja religión pero aprovechándose del crédito recabado por la ciencia en los últimos siglos. Trashumanistas son, en efecto, esas declaraciones tan descabelladas que irrumpen de cuando en cuando en informativos o revistas de magia científica acerca de que pronto seremos ciborgs, o de que aparatos inteligentes controlaran nuestra salud desde el interior de nuestros cuerpos, o de que finalmente conseguiremos la inmortalidad deseada ardientemente por los monoteístas, o de que, como esta que traemos aquí, máquinas de inducción de placer desterraran el dolor para siempre y harán de nuestras vidas puro flow, pura fluencia de sensaciones benéficas sin fin. Asaltar los cielos, en fin, en su versión tecnocientífica en vez de política, pese que a que mucho se teme uno que tales panaceas artificiales estarían al alcance de unos pocos, muy pocos, mientras que el resto tiraría de implantes chatarreros, destinados si acaso a una mayor eficiencia en el trabajo, que ya no sería necesario que hiciesen robots, como augura otra rama más pragmática de trashumanistas, porque entonces los robots seríamos ya nosotros…

El asunto ya no es si tales maravillas son factibles o no (lo único que importa, en realidad, es que unas cuantas entidades poderosas se lo crean y lo financien), sino si algo como eso es mínimamente deseable. En concreto, yo me imagino una vida de continuos placeres como una pesadilla vegetativa, como un estado de coma inducido -¿qué diferencia hay, por cierto, entre un coma y la meditación trascendental oriental, o el mismísimo Nirvana?- en el que el individuo se convierte en absolutamente pasivo y ya no estrecha lazos con nada ni con nadie, en el que ya no existen derrotas porque se ha borrado el horizonte entero de cualquier victoria. Y me viene a la memoria Hannah Arendt, que se pasó su vida intelectual defendiendo la grandeza humana de la acción, precisamente en cuanto que la acción es la más nuestra de nuestras facultades, aquella que se sitúa por encima de la labor y la fabricación por su capacidad de definirnos y dar sentido a la existencia. Acción como acción ética y política, la vieja praxis de los griegos, esa virtualidad de cambiar nuestras vidas por intervención de la libertad y la decisión que sólo un puñado de gentes nostálgicas reivindican en la era del videojuego y del fitness, del porno y de las fake news. ¿Qué clase de teórico hay que ser para preferir el limbo a la acción, la inconsciencia a la deliberación? Desde luego, el mundo arendtiano de la acción no está exento de preocupaciones, de sufrimientos, más bien al contrario: allí los sufrimientos y las preocupaciones son queridos, buscados, en nombre de la libertad y de la autonomía y no del placer o del confort. Desde los cirenaicos, muchos autores de la tradición occidental (epicureísmo, libertinismo, Jeremy Bentham, un primer Nietzsche, cierto evolucionismo, Freud, el conductismo, Onfray hoy…) han postulado el Principio del Placer como el instinto básico del animal humano, a lo que hay que replicar que eso es de un reduccionismo y simpleza brutales, que el placer sin mezcla de dolor o preocupación algunas es la utopía de los tontos.

Los griegos y los romanos, en los que se inspiraba Arendt, lo sabían, y por eso, aunque eran más amigos de los placeres que nadie, entendían que nada es tan apasionante como la acción. Un patricio romano tenía una villa en el campo en la que se procuraba toda clase de comodidades y deleites, pero sabía muy bien que lo que le hacía ser lo que era, su ocupación más alta, era la participación en el Senado. Si yo fuera un patricio actual, lo primero que haría sería eso: instilar en la plebe la primacía del placer para que yo y mis iguales siguiésemos monopolizando la praxis, que es lo verdaderamente humano y merecedor de interés. La democracia, si significa algo más que un factor procedimental, tiene que significar el intento de universalizar la praxis, no de asegurar el bienestar mental y corporal de todos. El bienestar está muy bien, qué duda cabe, justamente porque sin él no se dan las condiciones para la acción, porque si tienes que luchar por el sustento no puedes materialmente pensar en nada más, y tu potencial de acción local o colectiva se reduce a cero. Hannah Arendt escribía que es un milagro que nazca un ser humano (le gustaba más, por cierto, la descripción de los hombres como “los nacidos” que como “los mortales” a que era aficionado su lúgubre maestro Heidegger), porque lo que se alumbra allí no es simplemente un organismo vivo, sino un ser dotado de la capacidad de decidir su entorno y sus relaciones –las relaciones con su entorno y el entorno de sus relaciones. Frente a esto, los ideales del trashumanismo, y con perdón lo digo, me parecen sencillamente los sueños irresponsables o maquiavélicos de un tenebroso Master of Puppets, como dirían los Metallica. Naturalmente, la acción acarrea consecuencias, y es imposible, como señalaba la propia Arendt, calcular por completo las consecuencias de cualquier acción. La mejor de las intenciones puede traer el peor de los males, y la peor, algún resultado positivo apreciable. Esto es inevitable, pero también es casi mejor así: si todo fuera calculable y previsible, si todo problema tuviera una solución unívoca, viviríamos una vida de zombis, precisamente la vida de las almas inmortales que languidecen eternamente en el Paraíso cristiano (al menos el Valhalla vikingo proporcionaba otras satisfacciones bestias, aunque sólo a los varones).

Es parte de la gracia, del encanto de ser hombres: después de actuar, hay que volver a actuar, a veces para tratar de deshacer la anterior actuación. Puede, incluso, que las investigaciones de los trashumanistas traigan a nuestras vidas alguna aplicación técnica que agradezcamos, por ejemplo, pero eso no quiere decir que tengamos que aceptar su planteamiento en bloque. Somos lo que somos en tanto que somos ciudadanos de una comunidad global, no sistemas nerviosos necesitados de conexiones agradables u orgiásticas. De eso, si acaso, ya nos encargaremos nosotros, decidiendo, o no, usar de los servicios ubicuos de las empresas de todo tipo que nos ofrecen eso, conexiones nerviosas excitantes o placenteras. Hasta la pasividad, a quien le guste, ha de ser escogida deliberadamente, como subrayaban los existencialistas. Para todo lo demás, hay que hacer las cosas, hay que hacerse también a uno mismo, y en eso consiste ser hombre, aunque el inexorable final sea la muerte y no podamos regenerar nuestras células a tanto el kilo indefinidamente. Por eso creo que el resumen más bello, pero también más verdadero, de la tan cacareada condición humana no tiene que nada que ver con Epicuro, Bentham, Freud, el gato Garfield o trashumanismo alguno, sino con Sófocles, en el célebre coro de Antígona que tanto gustaba precisamente a Heidegger, tal vez por motivos en su caso un tanto morbosos:

“Muchas cosas hay portentosas, pero ninguna tan portentosa como el hombre; él, que ayudado por el noto tempestuoso llega hasta el otro extreme de la espumosa mar, atravesándola a pesar de las olas que rugen, descomunales; él que fatiga la sublimísima divina tierra, inconsumible, inagotable, con el ir y venir del arado, año tras año, recorriéndola con sus mulas. Con sus trampas captura a la tribu de los pájaros incapaces de pensar y al pueblo de los animales salvajes y a los peces que viven en el mar, en las mallas de sus trenzadas redes, el ingenioso hombre que con su ingenio domina al salvaje animal montaraz; capaz de uncir con un yugo que su cuello por ambos lados sujete al caballo de poblada crin y al toro también infatigable de la sierra; y la palabra por si mismo ha aprendido y el pensamiento, rápido como el viento, y el carácter que regula la vida en sociedad, y a huir de la intemperie desapacible bajo los dardos de la nieve y de la lluvia: recursos tiene para todo, y, sin recursos, en nada se aventura hacia el futuro; solo la muerte no ha conseguido evitar, pero si se ha agenciado formas de eludir las enfermedades inevitables. Referente a la sabia inventiva, ha logrado conocimientos técnicos más allá de lo esperable y a veces los encamina hacia el mal, otras veces hacia el bien. Si cumple los usos locales y la justicia por divinos juramentos confirmada, a la cima llega de la ciudadanía; si, atrevido, del crimen hace su compañía, sin ciudad queda: ni se siente en mi mesa ni tenga pensamientos iguales a los míos, quien tal haga.”

La tierra ha dejado de ser “inconsumible, inagotable”, es cierto, y por desgracia, pero el resto del “párrafo” sofocleo sigue vigente. Hemos logrado ya “conocimientos técnicos más allá de lo esperable”, pero no se ve por qué deben encaminarnos hacia el sometimiento animal del hombre. Yo creo que si Hannah Arendt viviese hoy y leyera aquel artículo de El País diría algo como esto: el desarrollo de la ciencia y la técnica actuales, aunque increíble, no da realmente para tanto; si diera para tanto, igual ni siquiera nos convenía lo más mínimo asumirlo ciegamente; se trata de un progreso en la fabricación, más que en la acción; de modo que, por si acaso, menos promesas a largo plazo y más libertad efectiva…

Fuente: http://hyperbole.es/2018/05/el-tras...

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Quieren la Inquisición en las escuelas

Tortuga Antimilitar - 26 May, 2018 - 00:00

En los últimos días PP y C's rivalizan en una campaña contra el llamado adoctrinamiento en los centros escolares de Catalunya, con la generosa ayuda de los medios habituales. Y es que después del referéndum del 1-O han sonado todas las alarmas en el Estado del 78.

Después de la cuestión lingüística, se trata de un nuevo ataque a la escuela pública catalana, ahora centrado en los docentes: más de 500 han sido ya denunciados ante el Ministerio de Educación. Uno de los más emblemáticos es el Instituto El Palau de Sant Andreu de la Barca. Nueve profesores fueron acusados por la Fiscalía por supuesta lesión en la dignidad de las personas y discriminación. De momento, cinco de ellos ya han sido exculpados, y los padres y madres se han movilizado en defensa de los profesores.

La medida estrella que el PP está avanzando es el formulario para denuncias anónimas, un sistema insólito para un país llamado democrático.

Mienten los que atribuyen el ascenso de la lucha nacional en Catalunya a 30 años de adoctrinamiento desde las escuelas: hace 5 años el independentismo aún era relativamente exótico en los institutos. Más bien ha sido la enorme movilización y la brutal represión del 1-O que han hecho imposible preservar las aulas al margen del conflicto.

De hecho, las redes sociales ofrecen un panorama contradictorio: recogen muchas denuncias de adoctrinamiento, pero también numerosos desmentidos. Y una página gráfica supuestamente dedicada a demostrar la situación de adoctrinamiento se limita a reproducir pancartas de Escola en Català (una respuesta a la campaña contra la inmersión lingüística) y pintadas y carteles variados en el exterior de las vallas de edificios escolares.

En realidad, la campaña contra el “adoctrinamiento” comenzó con la Ley Wert, que pretendía “españolizar” los temarios escolares. Hasta entonces, todas las comunidades autónomas habían programado el conocimiento del medio a partir del ámbito más próximo, y la incorporación a la Unión Europea había establecido otro marco de referencia más amplio. Se había introducido también el estudio de la historia de la propia comunidad en tanto ésta hubiera tenido en el pasado una marcada entidad sociopolítica, como es el caso de Catalunya, que además cuenta con una amplia historiografía.

De todos modos, la querella de los temarios no podía tener gran entidad, porque el problema está en otra parte: en la forja de los sentimientos de pertenencia y de las actitudes a desarrollar en consecuencia. Lo curioso es que esto sí es adoctrinamiento, una de las principales funciones que el Estado – cualquier estado - confía a su sistema escolar.

Aunque evidentemente no es del mismo tipo el de hoy que el que se imponía bajo la dictadura franquista. Bien lo sabemos los que en la escuela hemos cantado el Cara al Sol brazo en alto o hemos conmemorado el Día de la Hispanidad. Bajo la dictadura se pretendía generar una adhesión militante al régimen (y en todo caso silenciar cualquier reparo); en una democracia formal el objetivo explícito es meramente el conocimiento del marco político-institucional y el acatamiento del orden legal. Dicho esto, las tareas de los docentes en este terreno pueden ser muy distintas.

Según el PP, hay que hacer que el alumno tenga bien claro quiénes son “los nuestros” frente a los “otros”, a aceptar la ideología dominante y el orden social, económico y político-institucional

Para los/las docentes progresistas hay que combatir el adoctrinamiento implícito, enseñar a los alumnos a vivir pertenencias diversas (lugar de nacimiento, lengua, color de la piel, residencia, creencias religiosas, orientación sexual, etc.) de forma no excluyente y a convivir con la diversidad social. También a ver la sociedad en su complejidad, a percibir sus conflictos, a valorar la vida, la libertad, la autonomía, la cooperación...

Y aún más, hay que alimentar la capacidad crítica de los alumnos en la medida en que su maduración lo permita. Para ello hay que poner en cuestión las construcciones ideológicas en que se basa el orden establecido, sacando a la luz sus contradicciones y los intereses a los que sirven. Algunas de estas construcciones en el orden nacional son la Reconquista, la Obra Civilizadora de España en América, la España de los Reyes Católicos... pero también la Catalunya “dels Peres i els Jaumes” (reyes de Catalunya), la guerra dels Segadors... y sin duda la sagrada Transición.

En este trabajo, es inevitable que a menudo se trasluzca la opinión del profesor: ello no es problema mientras aparezca como tal frente a otras, no como “la verdad”; por ello es mejor manifestarla claramente, y abandonar la estéril y tramposa pretensión de neutralidad.

A esto las gentes del PP y C's responden con su habitual denuncia contra el “adoctrinamiento” de la izquierda en ideologías antisistema, ideología de género o multiculturalidad... pero aparte de la supresión de la asignatura de Ciudadanía por la ley Wert no han avanzado más por el momento en este asunto, que no resulta para los docentes un trabajo fácil o brillante, no suele levantar entusiasmos, y a menudo los estudiantes lo consideran una manía del profesor.

Ahora bien, lo que no han tolerado es que el debate de la calle después del 1-O haya cruzado la puerta de las aulas. Los edificios escolares tuvieron un papel muy importante en el desarrollo del referéndum. Muchos de ellos ya eran normalmente colegios electorales, aunque esta vez el número de colegios era muy reducido. Ante las amenazas de impedir la apertura de los colegios la mañana del día 1, numerosas Asociaciones de Padres y Madres organizaron actividades desde la noche anterior hasta la mañana para mantener el centro abierto y garantizar la llegada de las urnas y la constitución de las mesas. Hasta este momento, el papel de los docentes no fue relevante. Pero después de las cargas policiales del día del referéndum, con destrozos en numerosos centros, ¡el profesorado no podía mantener la boca cerrada!

Quien conozca la realidad de las aulas sabe que difícilmente el/la docente pondrá sobre la mesa un tema que pueda enfrentar seriamente al alumnado, a menos que el tema ya esté ahí, y ese era el caso. El ánimo de los alumnos oscilaba entre la incredulidad, la indignación y la vergüenza. No podía obviarse la realidad, porque la función socializadora de la escuela incluye enseñar a reconocer los conflictos, analizarlos y gestionarlos de la mejor manera para todos, es decir, a través del diálogo y el debate democrático. Y ello es más importante que nunca cuando se trata de la realidad candente: ahí sí hace falta educar el sentido crítico.

Por supuesto, entre los docentes de Catalunya se reproduce la diversidad de posiciones que hay en la sociedad, y cada uno de ellos sabe que habrá de convivir con un alumnado también con opiniones diversas. Así lo importante es que todos, profesor incluido, puedan expresarse y escuchen las posiciones de los demás con respeto en un marco de diálogo y de búsqueda de salidas democráticas al conflicto. Así es como sucedió, con mayor o menor fortuna, en la gran mayoría de los casos.

Y si alguien se dejó llevar por la indignación, el incidente debe resolverse en el marco de la comunidad educativa, como indicó el Defensor del Pueblo.

Por eso, cuando la campaña se recrudece, alimentando la confrontación en el interior mismo de la comunidad educativa, hay que pensar que se ha emprendido una operación de envergadura contra la escuela pública, una operación que apunta a cercenar la libertad de expresión de los docentes de la escuela pública a la manera de los centros privados, donde la propiedad decide qué puede decirse y qué no. Ahí sí se les abre la oportunidad de asestar un golpe decisivo, de impedir que se desarrolle en el sistema educativo el libre debate y la crítica sobre la realidad.

Y no parece que esta operación se limite a Catalunya: el PP la ha extendido por lo menos a Valencia. La amenaza es a todos y a todos corresponde la defensa.

Albert Martí, maestro.

DECLARACIÓN UNITARIA

Plataforma formada inicialmente por los sindicatos CGT Ensenyament, Intersindical-CSC, UGT y Ustec·Stes (IAC), y las organizaciones ADIC Ensenyament, la Sectorial de Educación de la ANC y Docents per la República,

A raíz de los graves acontecimientos que están rodeando al colectivo docente catalán, queremos expresar nuestro apoyo a los compañeros y compañeras que son objeto de la represión mediática, judicial y policial; tanto en los casos de San Andrés de la Barca y la Seu d'Urgell, como en el resto.

Los límites que se han cruzado evidencian la situación de emergencia en que nos encontramos, que pone en riesgo el espacio de confianza que son, y deben seguir siendo, los centros educativos.

Vemos amenazada no sólo la libertad de cátedra, sino también la libertad de expresión. Por todo ello nos comprometemos a defender la educación en los valores democráticos, en la cultura de la paz y en el espíritu crítico; pilares básicos para que los futuros ciudadanos y ciudadanas, que ponemos en el centro de nuestra dedicación profesional, construyan una sociedad justa, democrática y participativa.

Mesa de emergencia docente

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/q...

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Cuando se podía protestar cantando: Nueve canciones del pasado que hoy pasarían por la Audiencia Nacional

Tortuga Antimilitar - 26 May, 2018 - 00:00

La Ley Mordaza ha llevado ante los tribunales a un elevado numero de artistas contestatarios, siendo algunos de ellos condenados con penas de cárcel. Unas condenas impensables años atrás, pese a las características musicales de grupos como Eskorbuto, Cicatriz o Kortatu.

Alejandro Tena @Alxtena

La Ley de Seguridad Ciudadana -eufemismo de la popular Ley Mordaza- ha llevado en los últimos años a suficientes artistas a la Audiencia Nacional como para pensar que la represión política en España es desmesurada, así lo ha señalado esta semana el Tribunal de Estrasburgo y así lo ha denunciado el New York Times en sus páginas. Valtonyc, Pablo Hasel, Saúl Zeitsev, Elgio o el veterano César Strawberry son algunos nombres propios que ejemplifican la persecución que sufren los que se atreven a cantar de una forma crítica.

La música en España siempre ha sido un instrumento de oposición política importante y eficaz. Fueron, de hecho, los cantautores españoles quienes pusieron sus voces y guitarras al servicio de la lucha contra el franquismo, tal y como relata el historiador Roberto Torres Blanco en su obra La oposición musical al franquismo: canción protesta y censura discográfica en España (2010).

Tras la dictadura, el movimiento punk y los sonidos del rock experimentaron una suerte de apogeo que duraría hasta finales de los años noventa. Los grupos del momento, muchos de ellos relegados al ostracismo, plasmaron en sus letras la rabia política de una juventud enredada en las drogas y los excesos. Si ponemos atención a las líricas de las bandas del Rock Radical Vasco, nos daremos cuenta de que hoy no podrían ser cantadas sin una visita, casi segura, a los banquillos de la Audiencia Nacional.

Mirar al pasado puede ser una buena forma de constatar la regresión de derechos que se ha producido en España desde la aprobación de la Ley Mordaza. En Público, hemos seleccionado nueve canciones combativas que pudieron ser cantadas en su día sin tener que rendir cuentas a fiscales y jueces.

"Mucha Policía, poca diversión"

A principios de los años ochenta, la banda de Punk vizcaína Eskorbuto daba a conocer una de sus canciones más emblemáticas. Con un par de quintas rápidas y una letra simple y directa, los de Santurce, cantaron contra los Cuerpos de Seguridad del Estado, sin temor alguno a ser multados o detenidos. "Mucha Policía, poca diversión ¡Represión! ¡Represión!", entonaba un joven Juanma Suárez, vocalista del grupo vasco. Un verso que, con el tiempo, se convirtió en una especie de himno, cantado por un sin fin de artistas, profesionales y amateur, en todo tipo de salas. Tanto es así, que la canción fue coreada por el diputado de Amaiur Xabier Mikel Errekondo en el mismo Congreso de los Diputados, como protesta contra la Ley Mordaza.

Aunque la letra entra en la normalidad del movimiento punk, en el presente podría ser objeto de sanción. Buena prueba de ello es la multa de 375 euros con la que el grupo Rocavieja fue sancionado por corear la consigna antipolicial en un concierto de Yecla (Murcia), al ver que la Policía Local detenía a un joven que se encontraba entre el público.

"Asesinos a sueldo, buena recompensa por un etarra muerto"

Corrían, también, los años ochenta cuando Kortatu se erigió como una de las bandas más rompedoras del panorama musical. No sólo a nivel estatal, también tuvieron ciertos reconocimientos en el exterior, quizá por sus rasgos afines con los míticos The Clash. Sea como fuere, el contexto histórico y la procedencia social de los componentes del grupo influyó notablemente en la composición de un sin fin de letras que clamaban contra la violencia de los GAL y ridiculizaban con sorna las actuaciones policiales y las medidas antiterroristas del PSOE -"Sarri, Sarri"-.

Una lista de canciones bastante larga que, de haberse compuesto hoy, podrían haber sido denunciadas por enaltecimiento. En su canción 'Hotel Monbar', los de Irún recordaban con rabia la matanza que dos supuestos pistoleros de los GAL cometieron en una pequeña estancia de Bayona, llevándose por delante a cuatro miembros de ETA. No es la única composición crítica con el terrorismo de Estado del PSOE, en Hernani 15/6/84, Muguruza canta: “Ahora lo recuerdo; asesinos a sueldo, buena recompensa por un etarra muerto”. Por entonces, se entendía que todo quedaba en una mera canción compuesta para que los punkis de turno se calentaran los codos entre pogos y calimotxos.

Albert Pla: "Mi novia es una terrorista"

El dilema moral que plantea Albert Pla en su tema ¿La dejo o no la dejo? es tan osado como complejo. Amor o justicia. El cantautor catalán cuenta en esta canción como su pareja sentimental, afín a un grupo terrorista, atenta contra los pilares que sustentan y ordenan el sistema español. Policías, militares y políticos se convierten en el blanco de esta violenta novia. Algo que perturbaba la ética de Pla: “Que problema de conciencia ¿a quien piensas serle infiel a tu novia o a tu patria?”, se preguntaba el artista para, de súbito, responderse al son de una orquesta: “Un político muerto, un político menos”.

“Salve”

En España, seguramente, no haya habido una voz más crítica y más mordaz que la de Evaristo Páramos, vocalista y líder de La Polla Records, The Kagas, The Meas y, ahora, de Gatillazo. En el 84' la banda sacó su primer disco, Salve, apoyándose en un tema que recibía el mismo nombre. La portada, un fraile enrabietado que portaba de forma violenta una cruz en llamas. Una imagen que daría que hablar entre los devotos de hoy. La letra de la canción, seguramente también. Pero por entonces, la democracia acababa de nacer y que un gobierno ejerciera la censura como arma política podría recordar demasiado al franquismo precedente.

“Hay que estar 'majareto' para hablar de amor de dios / y al mismo tiempo en sus escuelas / preparar los cuadros de mando de la represión fascista / ¿Cómo se puede ser tan fariseo?”, cantaba.

“Fraga, muérete”

Un año después, 1985, La Polla Records, sacó un nuevo LP que recogía parte de los sentimientos de la izquierda antimilitar y antipatriótica de España. Entre las canciones del disco, Sin país, todo un himno anarquista, o Moriréis como imbéciles, un tema que cargaba contra la mili, podrían ser interpretadas como un “ultraje a España y a sus símbolos y emblemas”. Sin embargo, Cara de culo sería, quizá, la letra que más controversia podría causar, pues en ella se le deseaba la muerte al fundador de Alianza Popular y ex ministro franquista Manuel Fraga.

"Jesucristo García"

El Robe, tampoco se salvaría si le diera por cantar como lo hacía antes. Cuando en el 85 compuso Jesucristo García, no sabía que treinta años después, esa canción podría herir sensibilidades religiosas. No sabemos si la denuncia la presentaría una asociación de abogados cristianos o una hermandad católica, pero al cantante de Plasencia le podría salir caro cantar como un Jesús que vende droga: “A mi no vienen a verme los enfermos / a mí me viene a ver la gente sana / y yo les pongo a todos ciegos (…) Hago milagros, convierto el agua en vino, / me resucito si me hago un canutito”.

"Yo prefiero a Baco"

Si existe un grupo que abrace la sátira y el humor como forma de protesta, este es Mama Ladilla. La banda liderada por Juan Abarca se hizo famosa por canciones en las que llamaba a sus seguidores a imaginarse al Papa "en chándal, con una gorra de hélice y chanclas” y por rimas tan escatológicas como surreales. Subidos siempre al tren del humor, los madrileños publicaron en su álbum Directamente a la basura (1994), un tema que describía a Cristo como “la imagen de un yonki en pelota picada, sangrando como un cerdo y clavado en una estaca”. La canción terminaba riéndose de la idolatría cristiana por “adorar un cadáver en descomposición”.

"Desobediencia"

Si por algo se les podría condenar a los vitorianos de Cicatriz es por apología del Nihilismo. La autodestrucción como ideología que promulgaban en sus canciones les llevo a convertirse en una banda maldita: todos sus miembros fallecieron por sobredosis o por enfermedades derivadas de los excesos. Sin embargo, como buen grupo de punk, sus letras no sólo hablaban de drogas, alcohol y atracos. La crisis económica e industrial de Euskal Herria, la violencia estatal impulsada por el ministerio de Interior de Barrionuevo en el denominado Plan Especial Norte y la marginación social que sufrían por entonces muchos de los jóvenes de la zona, influyeron en las composiciones líricas de la banda.

Un buen ejemplo de la confrontación social del momento es su canción Desobediencia donde se habla de “machacar al clero” y “matar al policía”. Una letra que, pese a la tensión del momento, pudo ampararse en el derecho a la libertad de expresión.

"Puta España ¿OK? Me cago en el rey"

A finales de los años ochenta y principios del nuevo milenio, la tendencia musical comenzó a cambiar. El Hip-Hop fue desplazando el monopolio de la protesta que el punk y el rock habían ejercido durante cerca de veinte años. Un cambio abanderado por formaciones que, como Violadores del Verso, entremezclaban la altanería del rap americano con la irreverencia política que definía a alg
nas de las bandas anteriores. En 2001, la formación maña sacó un tema con un par de frases que cargaban contra la corona, por entonces, del Borbón Juan Carlos y contra España. Sobre una base de R de Rumba, el rapero Kase'O se arrancaba a cantar: “Vengo del mejor grupo que parió una puta llamada España / ¡Puta España!¿ok? me cago en el rey”.

Diario Público

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El PSOE propone reformar el Código Penal para que el delito de rebelión pueda aplicarse a movimientos pacifistas

Tortuga Antimilitar - 25 May, 2018 - 00:00

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, ha defendido la necesidad de reformar el Código Penal para actualizar el delito de rebelión a los tiempos que corren “en el siglo XXI”, porque tal y como está redactado hoy en día se vincula “absolutamente” a un golpe militar.

Así lo ha desvelado en una entrevista en los Desayunos de TVE, donde ha advertido de que el desafío secesionista en Cataluña es un problema que se va a prolongar durante “muchos años” en España.

Sánchez ha garantizado el apoyo del PSOE si el Gobierno de Mariano Rajoy lleva al Congreso esta actualización del Código Penal. En caso de que no lo haga, entonces los socialistas presentarán una propuesta en este sentido, ha precisado.

Esta reforma, ha explicado, persigue adecuar el delito de rebelión a sucesos como los ocurridos en Cataluña con el fin de dotar al Estado de instrumentos precisos con los que defender un “bien jurídico” como la Constitución frente a aquellos que aprovechan su condición de líderes de instituciones democráticas para “subvertir el orden constitucional”.

Sánchez ha subrayado la necesidad de dejar claro al secesionismo que siempre que pretenda conseguir sus objetivos vulnerando la ley se va a encontrar con “un muro” del Estado español, que responderá de forma “firme”, pero “serena” y “proporcional” a los desafíos que le plantee el independentismo, si es necesario con otro 155.

NO DESCARTA INTERVENIR TV3 LLEGADO EL CASO

El líder del PSOE ha dejado incluso la puerta abierta a que, llegado el caso, un nuevo 155 incluyera la intervención de los medios de comunicación públicos catalanes, una opción que rechazaron frontalmente los socialistas en el debate sobre el actual 155.

Eso sí, ha dejado claro que para aplicar otro 155, el desafío del Govern que lo motivase debería concretarse en “hechos”, no basta sólo con “palabras” que amenacen con determinadas acciones.

Fuente: http://postdigital.es/2018/05/16/el...

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Ángel Alfosea: "90 infiernos"

Tortuga Antimilitar - 25 May, 2018 - 00:00

Humilde homenaje del músico ilicitano a las 300 víctimas del bombardeo sobre el centro de Alicante el 25 de mayo de 1938. Una de la víctimas inocentes de aquella brutal masacre fue su abuelo, el violinista Ángel Alfosea Pastor.

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Guillermo, toda la vida en su bar

Tortuga Antimilitar - 24 May, 2018 - 00:00

pepe soto

Ha muerto a los 88 años Guillermo Macía Durá, referente de la hostelería alicantina y fundador del bar Guillermo, abierto desde el 31 de agosto de 1956 en una esquina de las calles Pintor Velázquez y Juan de Herrera.

Guillermo ha pasado la mayor parte de su vida detrás de una barra, para atender a la clientela con cervezas bien tiradas, salazones y embutidos exquisitos y, posiblemente, para echar en un platito la mejor ensaladilla rusa del planeta. Pocas vacaciones y discretos lujos para un alicantino entregado a su tierra y a sus costumbres. Su bar es sexagenario.

Hijo de un cochero llegado de Xixona que transportaba pasajeros por Alicante en un carruaje tirado por dos caballos que cada día estacionaba a las puertas del Casino, Guillermo Maciá Durá, vecino de la barriada de Carolinas, soportó las crueldades de la guerra civil. Los bombardeos se sucedían día tras día. "Muchas noches me quedaba a dormir en el refugio porque estaba algo delicado", asegura. Guillermo sufrió paludismo en plena contienda. No olvida el maldito 26 de mayo de 1938, día en el que aviones fascistas italianos lanzaron una despiadada tormenta de bombas sobre el Mercado Central. Estaba sentado en un pupitre de la academia de don José Varó. Al estridente y cruel sonido de las sirenas, maestro y colegiales buscaron un refugio cercano. Sólo tenía ocho primaveras.

Al año siguiente, el hambre y la pobreza le obligaron a buscar trabajo. Se colocó como aprendiz en la barbería de Gadea, situada en la calle San Fernando, donde recibía escasas propinas de clientes tan pobres como la guerra. Dos años más tarde cambió de oficio y trabajó como freganchín en el Bar Nacional, donde, además de sueldo, tenía comida y un sencillo, aunque limpio uniforme.

A los 14 años se empleó como barman en el Bar Consuelo, de nuevo en la zona del Mercado Central. Allí atendió al personal durante 14 años, incluidos los 20 meses metido en los hangares y barracones del viejo aeropuerto de Rabasa para atender a la patria.

El 1955 se casó con Paquita. La pareja se instaló en la calle Pinoso, donde nació su hijo Guillermo. El joven camarero se enteró de que Pedro Galiano quería traspasar su taberna ´El Pelaílla´, en un cantón entre las calles Pintor Velázquez y Juan de Herrera. Pidió prestadas 100.000 pesetas a la Caja de Ahorros del Sureste para pagar el traspaso. Hecho: Guillermo en la barra y Paquita en la cocina. Comenzaron a trabajar muchas horas y demasiados días. Y, además, criando niños en un bar o tienda de venta de licores, refrescos y un escaso variado de alimentos. El salazón y, sobre todo, la ensaladilla fueron sus especialidades, como también las comidas caseras.

Ahí comenzó su mejor historia: el Bar Guillermo, algo más que un bar, tasca o restaurante. Diferente. Sin complejos: hay lo que hay. El templo de la ensaladilla, de los salazones y, al tiempo, una casa de comidas de ajustado precio. Allí crecieron Guillermo, Paco y Juan Carlos, sus progenitores.

El destino, además, le envió tres importantes vecinos: las gentes que compran y venden en el mercado; locutores, técnicos y periodistas de Radio Alicante y directivos y futbolistas del Hércules, todos establecidos en un trocito de la calle Pintor Velázquez, al lado de la taberna. Muchos periodistas fuimos medio pensionistas con crédito hasta fin de mes.

El negocio que ya lo gestiona su hijo Paco. Pero hasta hace unas pocas semanas, a eso de las nueve de la mañana, el viejo Guillermo se sentaba en su mesa para ilustrar las ensaladillas y, después, despojar cáscaras de quisquillas, gambas y cigalas. Al mediodía se marchaba a su cercana vivienda a descansar al lado de Paquita.

Su vida se apagó en pocas jornadas.

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