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Actualizado: hace 13 min 31 seg

José Manuel López Blanco (1967-2022), in memoriam

24 January, 2022 - 13:39

Fernando Hernández Holgado
Historiador
Planeta Desarmado

I

Antes de que llegaran los post-estructuralistas, ya dijo el poeta Emerson que el ser humano era un “haz de relaciones”, “un nudo de raíces cuya floración y fruto es el mundo”. Hermosa imagen la de disolver el “Yo” en el mundo al que hace germinar.

Se me ocurre que, precisamente, un velatorio o un funeral es un observatorio privilegiado de ese haz de relaciones que siempre es un ser querido, la red de caminos que se entrecruzan en la vida única e irrepetible de una persona. Pensé en ello mientras estaba en el velatorio de nuestro compañero y amigo José Manuel López Blanco, Jose (Santiago de Compostela, 2 octubre 1967-Madrid, 19 enero 2022), que reunió el jueves 20 de enero a decenas y decenas de personas en el tanatorio de la M-40 en Madrid. Decenas y decenas de relaciones y caminos que se cruzaron con Jose: desde los múltiples integrantes de los numerosos coros de los que fue director, hasta los también múltiples compañeros y compañeras del mundo antimilitarista y la lucha contra el Servicio Militar Obligatorio (SMO) y la Prestación Sustitutoria (PSS) en España.

Un director de coro al que se le intentó inhabilitar como insumiso: ese es el rastro que podemos encontrar hoy día en un googleo rápido de su nombre y apellidos. Más que un obituario al uso, este texto pretende ser un recuerdo y un homenaje, o quizá algo todavía más básico: tan solo una emoción, la misma que compartimos el pasado jueves tantos compañeros y compañeras de lucha antimilitarista que nos reunimos en torno a Jose. Hacía más de veinte años que muchos de nosotros no nos veíamos, casi desde la suspensión de la mili a principios de este siglo: digo “suspensión” que no “abolición”, ya que aquella vieja espada de Damocles sigue pendiendo ‒ahora invisible‒ sobre las nuevas generaciones. El reencuentro desató el recuerdo emocionado de las veces que coincidimos con él, dentro y fuera de la prisión. Digo “dentro de la prisión” porque habría que recordar aquí ‒en beneficio no ya de millennials, sino hasta de cuarentones‒ que durante años el Estado castigó la insumisión al SMO y a la PSS con la pena de dos años, cuatro meses y un día de cárcel, y después con inhabilitación absoluta para cargo público, penas ambas que tuvieron que arrostrar Jose y otros muchos como él.

Jose y su última colaboración como instrumentista, con el grupo Woody Blues Trio en Madarcos (Madrid) el 30 de julio de 2021 Desarma Madrid

II

Precisamente el viernes de la semana anterior a la de su fallecimiento, reunidos algunos amigos con Jose en su casa de San Martín de la Vega, la deriva de la conversación hacia aquellos recuerdos despertó en él una animación y una lucidez que no pudo contrastar más con su deterioro físico. Nos sacó fotos de antiguas acciones del MOC ‒(el Movimiento de Objeción de Conciencia) de los ochenta y los noventa‒ en las que fuimos reconociendo caras y rememorando anécdotas: el haz volvió a obrar la magia de juntarnos. Acciones de protesta noviolenta en forma de pintadas de rosa en edificios oficiales y de la palabra “insumisión” en altas chimeneas; descuelgues de pancartas con fusiles rotos en las puertas del cuartel general del ejército en Madrid; encadenamientos en sedes de fábricas de armas… “Este es Javi El Niño, aquí están Busevín y Nachete; este otro es Mariano, y Maripi, del Grupo Antimilitarista de Carabanchel, con Carlos Rubén…”. En aquellas fotos estaban Jose y los demás, treinta años más jóvenes, aguantando los golpes y las intimidaciones de la policía.

Mucho me impresionó la foto de una acción concreta en la fachada recién pintada de rosa del ministerio de turno, por la juventud de las caras de los y las que agarraban la pancarta. “Vulnerabilidad” fue la palabra que acudió a mi mente al ver esa foto: ¡éramos tan vulnerables! “Flagrante desigualdad de fuerzas” o “absoluta inferioridad numérica” habrían sido eufemismos que ni siquiera habrían podido describir el enfrentamiento de un puñado de jovenzuelos en edad de merecer ‒veintiséis en la presentación “oficial” de los primeros insumisos el 20 de febrero de 1989‒ contra todo un Estado. Y todo porque, como el loco del cuento del rey desnudo, aquellos niñatos se atrevieron a señalar al rey ‒el Estado, el gobierno de turno‒ y a decir NO A LA MILI Y A LOS EJÉRCITOS.

Celebración del 25º aniversario de la campaña Insumisión (20 febrero 2014). Jose, el primero por la derecha según se mira Desarma Madrid

El precio a pagar fue alto. Si es verdad que la suspensión de la mili coronó nuestros esfuerzos, la experiencia fue ciertamente dolorosa, y de ahí la sensación agridulce que se nos quedó a muchos. Hubo centenares de “presos de conciencia”, según Amnistía Internacional: nunca conseguimos la consideración de presos políticos, por más que lo demandamos (cosas de los Estados democráticos). En 1995 llegó a haber más de quinientos presos repartidos por las cárceles del Estado español, la mayoría, por una curiosa constelación de razones, en Iruña. Para los que recibieron la preceptiva condena de los dos años, cuatro meses y un día ‒recomendación expresa del fiscal general del estado socialista‒, la experiencia se sustanció en varios meses en segundo grado y luego en la sorda represión de una larga estancia en tercero: a dormir a la cárcel. No nos cansaremos de recordarlos: por tener que dormir noche tras noche en prisión se suicidaron el navarro Unai Salanueva, homenajeado apenas el año pasado por sus familiares y amigos, o Enrique Mur en la prisión de Torrero, en 1997 y 1998 respectivamente. En los anales del movimiento antimilitarista recordamos asimismo a una chica, Virginia, atropellada mortalmente durante una concentración ante la cárcel de Topas en 1998. Virginia, por cierto, nos advierte que la insumisión no fue solo “cosa de hombres”, como el Soberano. Porque fueron muchas las mujeres que lucharon junto a los insumisos desde las propias comisiones del MOC y desde los grupos de apoyo, imprescindibles en la atención a los presos, visitas y envío de paquetes, difusión de comunicados, contactos con la prensa, etc. O desde las asociaciones de madres de insumisos, con las veteranas Charo, Eva y Úrsula ‒madres de Quique, Pedro y Ramón‒ a la cabeza…

III

En fin, nos habíamos quedado en las fotos, y quiero traer aquí a colación esta de la acción de protesta realizada en la puerta del Cuartel General del Ejército el 9 de mayo de 1995, en Madrid. Encaramado en la farola de la derecha (de la fotografía), con mono azul, se distingue a Jose. No lo debió de pasar muy bien en la escalada libre, pero hasta allí subió. Al pie se ve una aparatosa cohorte de antidisturbios presumiendo de casco sin necesidad, dado que nuestras acciones eran, y son, noviolentas per se.

Año 1995: Acción directa noviolenta del MOC en el Cuartel General del Ejercito (Madrid)

Esa era la pedagogía de los grupos antimilitaristas: el fin nunca justificaba los medios ‒los medios construyen el fin‒ y la lucha contra la mili y la PSS representaba un ejercicio ‒noviolento‒ de desobediencia civil que se escenificaba tanto en los juicios ‒la defensa política de la legitimidad de nuestra postura en los tribunales y la asunción de las consecuencias‒ como en vistosas acciones públicas como aquella.

La foto, por cierto, resume bien la calidad del enfrentamiento que describía más arriba, la protagonizada por la fragilidad de nuestros cuerpos inermes contra los suyos, bien protegidos y armados: los llamados “Cuerpos y Fuerzas de la Seguridad del Estado”. Y no solo estaban los cuerpos armados: habría que recordar aquí a civiles de traje como los ministros García Vargas y Asunción, para quienes los insumisos eran sujetos “extravagantes” e “insolidarios”: todo valía con tal de cargar contra ellos y desautorizarlos. Pero era ese desigual enfrentamiento el que deseábamos que viera la gente, en vivo o en prensa y televisión, en las puertas de cuarteles y ministerios, en las celdas o en las protestas ante las prisiones, porque sabíamos que solamente podría dirimirse en el debate público, en el apoyo o en la simpatía que la ciudadanía prestara a nuestra causa.

A esa lucha dedicó Jose muchos años de su vida, primero en el MOC ‒el GTI, aquel grupo que tenía nombre de coche, el Grupo de Trabajo de Insumisión‒ y en el Grupo Antimilitarista de Carabanchel, y después, de manera continuada, en Alternativa Antimilitarista.MOC y la plataforma Desarma Madrid, a veinte años de distancia de la suspensión de la mili. Ahí están sus colaboraciones en este mismo medio a raíz de las acciones contra las ferias de armamento FEINDEF y HOMSEC en las que participó.

Los recuerdos de aquellas modestas ‒o no tanto‒ pero tenaces luchas de las que hoy por hoy quedan pocos rastros históricos ‒hablo de manuales de Historia, de monografías, de tesis doctorales: de relatos académicos, en suma‒ siempre me han evocado aquellas florecillas que nacían al borde del camino de las que hablaba Hegel, que terminaban aplastadas por la marcha de la Historia. La cita es esta:

“Las grandes figuras históricas tienen que aplastar muchas flores inocentes, destruir por fuerza muchas cosas a su paso.”

Aplíquese aquí el título de “gran figura histórica” al gusto del lector o lectora. Un candidato puede ser José María Aznar como artífice de la reforma legal que precipitó la suspensión de la mili. O Felipe González, responsable último de aquella represión de los ochenta y los noventa. O el superministro Juan Alberto Belloch, que recuperó para los insumisos el término de “muerte civil temporal”, a propósito de las nuevas penas de inhabilitación absoluta que sustituyeron a las de prisión en el Código Penal de 1995.

Algunas de esas florecillas ‒no tan inocentes como decía Hegel‒ fueron las que brotaron de ese “nudo de raíces” que fue la vida de Jose, librándose de morir aplastadas. Ahora que el haz se ha disuelto, las relaciones que anudó lo testifican: las flores fructificaron. El tropo, por su rusticidad de aire cristiano, tal vez le hubiera gustado a Jose: ¿cómo olvidar la impronta del cristianismo de base de los primeros moqueros? Eso sí, cristianos a la vez que libertarios: Jose todavía conservaba en su casa un desconcertante cuadro que venía a fusionar la cruz y la A de “anarquía”. Todavía recuerdo el florido discurso con que en su momento me justificó la confluencia y complicidad de ambas tradiciones…

IV

Pero basta ya de trascendencias y solemnidades. Despidamos este texto con una florecilla rescatada por Josemi Lorenzo, gran amigo y compañero de Jose desde tiempos remotos. Remite a su segundo encarcelamiento en la prisión de Carabanchel en 1994, en el pabellón de ingresos, cuando en compañía de Carlos y Víctor acribillaba ‒noviolentamente‒ a las autoridades de la prisión a base de “partes”, una vez aprendida la facilona fórmula del “expone-solicita”. Y como el humor forzosamente ha de ser compañero de toda rebeldía ‒so pena de fanatizarse‒ este “parte” concreto, en protesta por las deficientes condiciones higiénicas, lo redactó en forma de soneto.

Josemi lo leyó el pasado jueves 20 en la capilla del tanatorio, ante David, el hermano de Jose, Eva, su compañera, una y otro antimilitaristas, y más de un centenar de asistentes. Y Jose, que bastantes lágrimas nos había arrancado ya, volvió a hacernos reír.

Están todas las duchas atascadas,
pensamos que esto es una guarrería,
por todas partes vemos porquería,
mirándolo, sentimos hasta arcadas.
Debemos plantear pues, estas quejas,
pasamos sin ducharnos día tras día,
tomaros bien en serio esta poesía,
queremos estar limpios tras las rejas.
¿En dónde he puesto, ¡cielos!, las chancletas?
a ver quién va descalzo en este suelo,
aquí no viven hongos, ¡sino setas!
y yo sé caminar… pero no vuelo.
O arreglan estas duchas obsoletas
o acabaremos mal, yo me lo huelo.

Fdo. El interno José Manuel López Blanco (11 noviembre 1994)

* Nota del Consejo editor de Planeta Desarmado: José Manuel López Blanco era miembro de este Consejo editor desde que comenzamos andadura, en diciembre de 2018

* Nota de las personas editoras de Insumissia: José Manuel López Blanco formó parte de la comisión que gestionaba esta, nuestra, vuestra página antimilitarista.

Fuente, con alguna foto más y enlaces: https://www.elsaltodiario.com/plane...(1967-2022)-in-memoriam

Categorías: antimilitar

La sociedad civil mundial insta a detener los ruidos de sables sobre Ucrania y negociar una paz sostenible

13 January, 2022 - 00:00

La escalada hacia una gran guerra en Ucrania es innecesaria, y tanto Occidente como Oriente comparten la misma responsabilidad para evitarla. Si los líderes mundiales no logran negociar una paz sostenible de buena fe en lugar de un juego de culpas y un arreglo violento de su disputa de poder en el campo de batalla local en Ucrania, la gente de la Tierra los hará responsables por medios noviolentos.

Las dudosas afirmaciones de legitimidad de las violentas tomas de poder de 2014 en Kiev, Crimea y Donbass no son aceptables. En todas estas situaciones, tanto EE. UU./OTAN como Rusia intervinieron agresivamente, siguiendo políticas de gran potencia peligrosas y delirantes.

Hoy, los principales actores geopolíticos continúan socavando la independencia, la democracia, los derechos humanos y la seguridad de las personas en Ucrania, violando la paz internacional en contra de la Carta de la ONU.

Los líderes mundiales intercambian imprudentemente amenazas de usar la fuerza militar y librar una guerra económica entre ellos si no se respetan sus reclamos, o las llamadas líneas rojas. Ambas “grandes potencias” desean poseer Ucrania y reclaman su “derecho” a concentrar sus armas, tropas y bases letales donde lo deseen, tan cerca el uno del otro como lo deseen. Tales afirmaciones no solo se contradicen entre sí, sino que cruzan descaradamente las líneas rojas del sentido común: nadie tiene derecho a apuntar con un arma o una bomba nuclear a la cabeza de otra persona.

La sociedad civil mundial condena el comportamiento en escalada de todos los bandos de la nueva guerra fría antes y durante sus actuales conversaciones de paz y seguridad.

Se debe detener el ruido de sables dentro y sobre Ucrania, se deben retirar las fuerzas militares rusas y de EE. UU./OTAN. Debe introducirse una moratoria internacional sobre el suministro de armas a Ucrania y el Donbass y Crimea controlados por Rusia. El gobierno ucraniano debería detener la movilización total de la población a la guerra y abolir el servicio militar obligatorio o, al menos, garantizar el derecho a la objeción de conciencia al servicio militar en pleno cumplimiento de las normas internacionales de derechos humanos vigentes (en el futuro, el servicio militar obligatorio debería estar prohibido por el derecho internacional). La solución pacífica del conflicto actual debe lograrse sobre la base del estricto cumplimiento del alto el fuego previamente acordado en los formatos de Normandía y Minsk, en conversaciones de paz más inclusivas y exhaustivas entre todos los actores estatales y no estatales.

Europa debería rechazar la demanda de la OTAN de un mayor gasto militar, exigir que EE. UU. saque sus armas nucleares de Alemania, Países Bajos, Italia, Bélgica y Turquía, insistir en la restauración del Tratado sobre Misiles Antibalísticos para sacar los misiles estadounidenses de Rumania y Polonia. , rechace el impulso de antagonismo liderado por Estados Unidos hacia Rusia y China, reconozca el deseo de paz por parte de los pueblos de la región y exija que Estados Unidos dé los primeros pasos importantes para reducir la crisis. Esto requerirá reconocer la violencia internacional, no la diplomacia, como una amenaza a la credibilidad. Idealmente, todas las potencias nucleares deberían condenar la doctrina de destrucción mutua asegurada y apoyar el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares.

Todas las partes interesadas deben tener en cuenta las líneas rojas de los pueblos del mundo: (1) no a la militarización ni a la carrera armamentista a costa del bienestar, los derechos humanos y la armonía ambiental; (2) el nacionalismo y el imperialismo deben hacerse a un lado para el desarrollo de una democracia inclusiva, diversa y justa; (3) todos los conflictos deben resolverse pacíficamente, cualquier acumulación de violencia estructural es intolerable, especialmente hablando de guerra, preparación para la guerra o amenazas de guerra.

No hay “guerra justa” o “lado correcto”; militaristas y derechistas de todos los bandos provocan una escalada de violencia en un intento desesperado de “divide y vencerás” y preservar su obsoleta maquinaria de guerra cuando se vuelve más y más obsoleta después del compromiso universal con el desarrollo sostenible, la cultura de paz, la gobernanza global no violenta, la economía y la cohesión social de todas las personas del planeta.

Necesitamos gastar en justicia social y ambiental, en diplomacia más de lo que gastamos en maquinaria de guerra. Nuestro objetivo estratégico debería ser desechar todas las armas, convertir a todos los soldados en civiles felices y reducir a cero el gasto militar. Para construir el sistema de seguridad global no violento, debemos desmilitarizar la seguridad, manejar los conflictos sin violencia y continuar construyendo una cultura de paz que lo abarque todo.

La paz en la Tierra debe anteponerse a las ambiciones políticas.

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Antimilitaristas comienzan el derribo del cuartel militar de Juan de Garay en Bilbao

18 December, 2021 - 18:21

Bajo el lema #Botakuartela el grupo antimilitarista KEM-MOC reclama el derribo de los cuarteles para posibilitar la recuperación del espacio para el barrio.

Ha sucedido en torno a las 11 de la mañana de este sábado 18 de diciembre y lo han hecho mediante una Acción Directa Noviolenta en la que han reclamado el derribo del cuartel militar de Juan de Garay de Bilbao. Durante esta acción, dos activistas han pintado “#BotaKuartela” para comenzar la transformación de la instalación mientras dos activistas han comenzado con la demolición y dos más se han descolgado en la puerta principal con una pancarta en la que se leía “Gasto militar 43.000 millones de €” haciendo referencia al presupuesto para la guerra aprobado para 2022.

Tras una primera intervención de la ertzaintza, que ha detenido a cuatro de las paricipantes, han llegado los bomberos para poder desalojar a las dos personas encadenadas encima dela puerta del gobierno militar.

Tras la identificación y retención de las seis activistas por parte de la ertzaintza, se les ha informado de una posible sanción por desobediencia leve, deslucimiento y desórdenes públicos. Esto acarreará consecuencias legales.

Con esta acción, enmarcada dentro de la campaña #BotaKuartela, las antimilitaristas han querido denunciar la existencia de esta instalación del ejército, reivindicando que, al igual que ninguna otra, no debería seguir en funcionamiento. Además, señalan que los 6.500 m2 que el cuartel arrebata al barrio de Irala deberían estar destinados a necesidades del barrio y de la ciudad.

El grupo antimilitarista autor de la acción, KEM-MOC, señala que los muros de todas las instalaciones donde se preparan las guerras deberían ser derribados.

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Actualidad de la Noviolencia

15 December, 2021 - 00:00
Categorías: antimilitar

Ecologistas en Acción Huelva contra el proyecto CEUS del Ministerio de Defensa para drones militares

9 December, 2021 - 00:00

El General Director del INTA del Ministerio de Defensa acaba de “inaugurar” las obras del proyecto CEUS en el término municipal de Moguer (Huelva), en el que se piensan probar aeronaves militares, cuyo uso nada tiene que ver con Doñana y los valores que representa.

Recientemente, el Ministerio de Transición Ecológica aprobó el Informe Ambiental favorable al proyecto CEUS, para entrenamiento de drones militares, con lo que se destruirá una importante superficie forestal de 75 hectáreas dentro del ámbito de Doñana, justo en el límite de la superficie incendiada en el verano de 2017 y que en este tiempo se ha convertido en refugio de diversas especies animales y vegetales.

Desde hace unos 10 años en que empezó a publicitarse el proyecto CEUS, Ecologistas en Acción se ha manifestado rotundamente en contra del mismo; sobre todo, por razones ambientales, y también por discrepar de los cambios normativos, así como de la interpretación que se ha venido haciendo de los mismos y en lo concerniente a la protección del suelo, lo que, de manera torticera, se ha ido permitiendo con el único interés de que prospere tal proyecto. Por ello, se ha procedido a modificar el POTAD (Plan de Ordenación del Territorio de Doñana), que prohibía cualquier construcción en la zona seleccionada, y con ello se ha permitido la descatalogación forestal de un excepcional monte público, así como se ha declarado también la prevalencia científico-técnica del proyecto militar en detrimento de la ambiental, y el largo etcétera que conlleva tal despropósito.

En cuanto a las razones de conservación de la naturaleza de Doñana, el informe favorable del Ministerio, en consonancia con los criterios que plantea el Gobierno Andaluz, establece por una parte que no causará afección alguna a la supervivencia del lince ibérico, al tiempo que, contradictoriamente, no deja de reconocer que el mencionado espacio resultaría un entorno crítico para el cumplimiento del correspondiente Plan de protección. En dicho informe, también se concluye que no causará deterioro alguno en los espacios naturales y de la Red Natura 2000 que circundan las 75 hectáreas elegidas, si bien no se deja de reconocer que, a escasos metros, en un caso, y en torno a 1 km., en otros, convergen los límites de espacios de tanta importancia como el Espacio Natural Doñana y las Zonas de Especial Conservación (ZEC) que lo subdividen. Y, por último, nada se dice en relación al incendio del 2017 y su impacto indirecto en la zona elegida para el CEUS.

Así pues, consideramos que la engañosa unanimidad institucional y política en la provincia onubense a favor del CEUS esconde, por un lado, una muy pobre actitud de miras frente a una realidad que puede que suponga la percepción de determinadas subvenciones y la promoción de algunos negocios e intereses privados, lo que no significa que se cree una base sólida de empleo real y sí un daño irreparable al entorno de Doñana y los valores que el mismo representa.

Para finalizar, nos reafirmamos en nuestra voluntad de seguir enfrentándonos a este tipo de desmanes, pues como dice el refrán: “Con las cosas de comer no se juega”, aunque el Ministerio considere que con las suyas tampoco.

Fuente: https://redantimilitarista.wordpres...

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El armamento de la Armada

8 December, 2021 - 00:00
Categorías: antimilitar

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