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Actualizado: hace 1 hora 26 min

Bardenas: Dos décadas de bombardeos del ejército en el corazón de una reserva de la biosfera

3 September, 2020 - 00:00

EDUARDO BAYONA

Las bombas del Ejército del Aire llevan veinte años cayendo en el corazón de la reserva de la biosfera de Bardenas Reales, una estepa semidesértica cuyas características ambientales y paisajísticas la convierten en un paraje único en Europa y que en noviembre de 2000 fue protegida por la Unesco.

Esa declaración, no obstante, llegaba casi medo siglo después de que, en 1951, la dictadura franquista hubiera decidido instalar allí, en una zona del sureste de Navarra limítrofe con Aragón, un campo de tiro aéreo que hoy es el único de España y el de mayor extensión de Europa: alrededor de 2.000 hectáreas de uso militar en un área de interés excepcional de 39.000 en la que la OTAN ha preparado su intervención en las principales guerras de las últimas décadas, desde los Balcanes hasta Siria.

«Es absurdo que haya un campo de tiro en una reserva de la biosfera», señala el biólogo Josu Erce, que pone sobre la mesa una de las paradojas que sufre la zona: en algunas fases del año «se prohíbe el acceso de personas para no molestar a las aves pero se permite que vayan aviones a bombardear».

Eso iba a ocurrir los pasados jueves y viernes, aunque la Mancomunidad de Bardenas Reales, el consorcio de 32 ayuntamientos que desde los años 50 alquila esas tierras al Ministerio de Defensa, anunció a última hora del miércoles la «cancelación de la actividad: prácticas de vuelo real prevista para las fechas 27 y 28 de agosto en el Polígono por parte del Acuartelamiento de Bardenas».

Esos ejercicios, en los que los aviones iban a lanzar proyectiles reales, habían sido inicialmente señaladas para primeros de mes, del 3 al 6, coincidiendo con la fase de nidificación de varias especies de aves esteparias protegidas que habitan la zona y, también, con el tramo final de veto a la presencia humana entre febrero y agosto que la mancomunidad aplica de febrero a agosto en cinco parajes de la reserva, que también es parque natural autonómico desde 1999, precisamente para no perturbar esa fase del ciclo de los pájaros. Ni entonces ni ahora Defensa ha difundido los motivos de sus decisiones.

«Pasan toneladas de explosivos sobre nuestros pueblos»

El polígono fue declarado en 2014 Zona de Interés para la Defensa, lo que permitiría al Gobierno expropiar los terrenos si los ayuntamientos optaran en diciembre de 2028 por renunciar al contrato de arrendamiento que ahora les proporciona algo más de siete millones de euros anuales.

Aunque lo cierto es que nada apunta a que los tiros vayan a ir por ahí por parte del arrendatario, por más que la zona haya sonado en repetidas ocasiones para convertirse en parque nacional. Eso resulta incompatible con los usos militares en sus inmediaciones, sobre los que el propio Ministerio de Transición Ecológica pasa de puntillas: «Aunque está fuera de la reserva, no puede obviarse la presencia de un polígono militar dentro de Bardenas. El Ejército del Aire inició aquí la actividad de entrenamiento de sus pilotos en 1951 y hoy es su único campo de entrenamiento en territorio español», señala en su descripción.

Al Gobierno central le van bien las cosas como están, y los de Navarra y Aragón no cuestionan esa situación pese al rechazo que lleva décadas generando el polígono de tiro en la zona, en la que el coronavirus impidió que esta primavera se celebrara la trigesimoprimera marcha de protesta consecutiva.

«Desde la Asamblea Antipolígono hemos solicitado siempre al Gobierno de Navarra que ofrezca alternativas a los pueblos, un plan de reactivación económica con el mismo dinero que genera el arriendo», explica Milagros Rubio, miembro de esa plataforma ciudadana y vecina de Tudela, que reclama el apoyo de las instituciones para eliminar el uso militar, algo que, «en caso de conflicto bélico, situaría como objetivo el campo de tiro».

Rubio lleva toda la vida conviviendo con el polígono y con los bombardeos. «Lo que más se nota durante las maniobras es cuando los aviones rompen la barrera del sonido, eso es un estruendo que hace vibrar los cristales» de las casas, señala. Las explosiones se oyen más lejanas, anota, aunque, más que en el ruido, añade, «el riesgo se encuentra en que cuando hay maniobras con fuego real pasan toneladas de explosivos sobre nuestros pueblos».

«Llevamos décadas reivindicando el desmantelamiento»

El ruido de las explosiones, no obstante, es habitual en la primavera, cuando, como cada año, la OTAN celebra los ejercicios Sirio en Bardenas, normalmente coordinadas con maniobras terrestres en otros polígonos como el de San Gregorio, en Zaragoza, un complejo en el que la actividad militar provoca incendios forestales con relativa frecuencia. Las aéreas, por su parte, han incluido al menos 37 accidentes hasta la fecha.

Las maniobras con fuego real tenían lugar una vez al año. «Ahora hay cuatro, cinco y hasta seis, cada vez más», apunta Eduardo Navascués, de Ecologistas en Acción, que critica que «el uso militar del parque queda por encima del resto de usos».

Se refiere a las alteraciones que las maniobras, sean con fuego real o simulado, causan a las cada vez más numerosas pequeñas empresas de turismo activo que operan en la zona. «¿Cómo se les compensa por las actividades que tengan que suspender? Tener una instalación militar es un hándicap en Bardenas, es algo incompatible con el objetivo de poner en valor el parque natural», anota, para añadir, en relación con los anuncios y suspensiones de las últimas semanas, que «es un disparate. No podemos estar jugando al gato y el ratón».

También recuerda que las perturbaciones relacionadas con los ejercicios aéreos no quedan circunscritas a las 2.000 hectáreas en las que se concentran los bombardeos: «Los aviones utilizan para las maniobras media Navarra y parte de Aragón».

«Las vecinas y vecinos de la zona llevamos décadas reivindicando el desmantelamiento de este espacio natural tan valioso, que está al servicio de los intereses de la OTAN y no de la cultura de paz», explica Yolanda Roldán, concejal en Ejea (Zaragoza) de IU, organización integrada en la Plataforma No a las Guerras de esta localidad.

La edil reclamó esta semana la suspensión de las maniobras «por el derroche de dinero público [que conllevan], por el riesgo de incendios y para priorizar sobre los juegos de guerra otros asuntos más importantes como la lucha contra la covid-19».
Tres especies vulnerables de aves anidan en la zona

De haber llevado a cabo los bombardeos, estos habrían tenido lugar cuando todavía no ha terminado la fase de crianza de algunas de las poblaciones de aves esteparias protegidas que habitan el polígono de tiro, como el rocín (alondra Dupont o Ricoti), la ganga y la ortega. Las crías de estas últimas «no comienzan a emanciparse hasta mediados de septiembre, mientras que los rocines lo hacen un poco antes», explica Luis Tirado, ornitólogo de SEO-Birdlife, que añade que «lo ideal es que no hubiera ningún tipo de intervención entre el 1 de abril y el 1 de septiembre al menos».

«Los pollos de las gangas y las ortegas pueden comenzar a volar a mediados de agosto, pero ahora son todavía muy frágiles», señala. Lo normal, como entre los rocines, es que se muevan en grupo y que no salgan de las zonas con vegetación. Las tres figuran como «vulnerables» en el Catálogo Español de Especies Amenazadas.

El polígono de tiro de Bardenas es, junto con El Castellar, una ZEPA incluida en el complejo de San Gregorio, una de las dos instalaciones militares aragonesas en las que se da la paradójica situación ambiental de albergar, respectivamente, una y dos de las seis poblaciones de rocín viables por sí solas del valle del Ebro, explica Tirado, que se refiere a esta circunstancia como «la octava maravilla».

«Obviamente, no viven donde pegan los tiros ni donde lanzan las bombas, sino en otras, porque en esas no habrá fauna de ningún tipo», señala. También es elevado el número de ejemplares de ganga y de sisón, conocidos como «palomas del desierto».

Público

Categorías: antimilitar

Denuncian «el virus militarista» en Canarias

2 September, 2020 - 00:00
Categorías: antimilitar

La conexión española de Airbus con los vuelos del ejército turco a la guerra de Libia

30 August, 2020 - 00:00

Pol Pareja

El grupo Airbus presta apoyo logístico a los continuos vuelos que las fuerzas aéreas turcas realizan entre sus bases y el territorio libio, inmerso en una cruenta guerra civil desde hace más de un lustro. Una investigación de elDiario.es coordinada por Lighthouse Reports, en la que han participado cuatro medios europeos e investigadores independientes, pone al descubierto el apoyo de esta y otras compañías continentales, con el beneplácito de los Gobiernos de la UE, a los vuelos presuntamente ilegales que el ejército turco lleva a cabo entre distintas bases de su territorio y aeropuertos en Libia.

Según ha denunciado la ONU, organizaciones humanitarias y gobiernos europeos como el de Francia, Turquía viola sistemáticamente el embargo de las Naciones Unidas en Libia mandando a través de barcos y aviones armamento y mercenarios islamistas reclutados en la guerra de Siria. Solo entre el 24 de junio y el 16 de agosto, este periódico ha podido confirmar 11 vuelos entre ambos países del avión de transporte militar A400M.

Los vuelos del avión A400M, una aeronave ensamblada en España, son pilotados por soldados turcos entrenados asiduamente en las dependencias de Airbus en Sevilla. Los mismos aviones turcos son reparados y mejorados en las plantas que Airbus tiene en Sevilla y Getafe, y mecánicos de Airbus se desplazan habitualmente a las bases militares turcas para realizar tareas de mantenimiento y mejora de estos aviones.

La investigación, iniciada el pasado abril, se basa en el análisis de decenas de documentos, entrevistas con trabajadores de Airbus y milicianos libios así como la revisión de radares de vuelo, imágenes de satélite y otras fuentes de código abierto. Los medios que han participado junto a elDiario.es son ARD (TV y radio públicas de Alemania), Arte (Alemania y Francia) y Stern Magazine (Alemania).

Las pruebas obtenidas ponen de relieve el doble rasero europeo a la hora de hacer negocio con la venta de material militar: mientras el pasado febrero la UE lanzó un programa para evitar que llegasen armas a Libia y distintos estados miembro amenazan con sanciones a quien viole ese embargo, al mismo tiempo los gobiernos español, francés y alemán forman parte de un consorcio internacional que presta apoyo logístico a los vuelos turcos que llegan a Libia presuntamente cargados de mercenarios y/o armamento.

Un portavoz de la división de defensa de Airbus ha respondido a este grupo de medios que todas las entregas de la aeronave A400M se han realizado «de acuerdo a las leyes aplicables» y ha rechazado comentar las «misiones individuales» de sus clientes. El mismo portavoz confirma que las actividades de mantenimiento de la empresa seguirán llevándose a cabo en la base de Kayseri (Turquía) y que la compañía entregará próximamente el décimo A400M al Gobierno de Ankara.

Los servicios que Airbus presta para el ejército turco en España en relación a esta aeronave así como la asistencia técnica en Turquía y suelo español cuentan con el beneplácito del Gobierno en lo que supone, según los expertos en derecho internacional consultados, una clara violación de la normativa española y europea de exportación de armamento, que prohíbe exportar productos o asistencia técnica que puedan facilitar la violación de acuerdos internacionales en los que participa España -como el mencionado embargo de Naciones Unidas.

Desde la Secretaría de Estado de Comercio, departamento del que depende el organismo donde se decide de manera secreta qué armamento y servicios de asistencia técnica pueden exportarse, señalan que España «cumple escrupulosamente» con las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y rechazan comentar los vuelos desvelados en este reportaje porque las autoridades españolas «no tienen constancia de ellos». Aseguran que si el Gobierno tuviese «conocimiento firme» de «actos que violasen el marco jurídico» de las normas de exportación de armas, se «plantearía» la «revocación o suspensión» de las licencias concedidas.

Vuelos semanales a la guerra de Libia

El análisis de los radares de vuelo muestra un trajín constante de estos aviones entre Libia y Turquía. La mayoría de trayectos son entre Misrata y Trípoli y las ciudades turcas de Gaziantep, Kayseri, Estanbul y Ankara. Solo durante los últimos dos meses hay vuelos el 24 y el 25 de junio; el 4, el 8, el 9, el 16, el 18, el 25 y el 29 de julio; el 16 de agosto… en muchos de estos vuelos se ha podido contrastar la presencia de los aviones turcos en Libia indicada en los los radares con imágenes de satélite.

En algunas publicaciones en redes sociales subidas en los mismos lugares y los mismos días en que esta investigación ha localizado los aviones, se ven tropas subiendo a los A400M a punto de despegar desde Gaziantep (Turquía). También el 6 de julio se subió un vídeo en Twitter de supuestos mercenarios sirios dentro de estos aviones a punto de despegar desde Gaziantep.

Un extenso informe de la ONG Syrians for Truth & Justice identificó el avión de Airbus A400M como la aeronave utilizada por Turquía para transportar mercenarios islamistas desde Gaziantep –cerca de la frontera con Siria– y Estambul. Posteriormente los soldados son enviados a Libia mediante vuelos comerciales desde la capital turca, según afirma esta ONG basándose en información sobre el terreno, fuentes de código abierto y entrevistas con mercenarios sirios capturados en Libia durante los últimos meses. También milicianos libios entrevistados para este reportaje bajo petición de anonimato confirman relatos similares.
Presuntos mercenarios sirios frente a un avión A400M turco en el aeropuerto de Gaziantep (Turquía), en su camino hacia Libia. Syrians for Truth & Justice (STJ).

También la BBC documentó en mayo cómo Turquía viola el embargo de Naciones Unidas enviando armamento y carros de combate a Libia mediante «barcos fantasma» que desaparecen de los radares justo cuando navegan frente a costas libias. La agencia Reuters identificó el pasado 15 de junio Misrata -donde se dirigen los vuelos identificados en esta investigación- como el principal punto de apoyo militar turco en el conflicto.

El avión A400M que viaja periódicamente entre Libia y Turquía puede transportar hasta 37 toneladas de material, incluyendo vehículos, helicópteros o vehículos de combate de infantería pesada. El avión también está pensado para transportar soldados y paracaidistas. El propio Ministerio de Defensa turco colgó el pasado julio unas imágenes en las que se veían a algunos de los 192 soldados libios recién llegados a Turquía para recibir entrenamiento. Frente a ellos, el avión de Airbus A400M.

Desde 2014 dos gobiernos se disputan el poder en Libia: uno en Trípoli, reconocido por la ONU, y otro en Tobruk, en el este del país. Cada bando cuenta con distintos apoyos internacionales que se disputan su influencia en la zona, que cuenta con una de las mayores reservas de petróleo de África. El Gobierno del este tiene el respaldo de Francia, Rusia, Arabia Saudí, Egipto y Emiratos Árabes Unidos. El Gobierno de Trípoli, por su parte, cuenta con Turquía y Qatar como aliados más sólidos. Ambas partes anunciaron el pasado sábado un frágil acuerdo de alto al fuego y la intención de convocar elecciones en 2021.

«El primer actor externo en Libia hoy es Turquía, (...)», señaló el pasado 29 de junio el presidente francés, Emmanuel Macron, que acusó a este aliado de la OTAN de «responsabilidad criminal» en el conflicto. «Ha incrementado su presencia militar en Libia (...) y ha reimportado masivamente a los combatientes yihadistas desde Siria», remachó.

El apoyo europeo a los vuelos

No sólo España, con sus autorizaciones de vender el avión A400M y su falta de control de lo que se hace con él, respalda de manera indirecta los vuelos turcos a la guerra de Libia. Hasta cinco estados miembro de la UE prestan apoyo logístico a este avión en Turquía a través de una organización internacional llamada OCCAR (Organización Conjunta de Cooperación en Materia de Armamento) en la que participan representantes de los Gobiernos de España, Alemania, Bélgica, Francia e Italia, entre otros.

Fundada en 2001 con la intención de manejar de manera cooperativa los programas europeos de venta de armamento, en el consejo de OCCAR, órgano de máxima decisión, participan los ministros de defensa o sus delegados de todos los países europeos mencionados. Turquía no es un miembro de pleno derecho de OCCAR, pero participa de manera indirecta en el organismo al formar parte de la alianza de estados que elabora componentes del avión A400M.

En verano de 2019 Airbus firmó un contrato con los estados miembros de OCCAR para proporcionar «una gama completa de servicios adaptados» para los clientes del A400M, incluido Turquía, que incluyen desde «el apoyo en tierra hasta la aeronavegabilidad» así como el «mantenimiento» y el «apoyo material». Todo ello «bajo la dirección de Airbus». El acuerdo, que se alargará hasta 2023, significaba una prórroga y ampliación de un pacto previo firmado en 2016.

Gracias a este acuerdo, mecánicos, técnicos y entrenadores de distintos estados miembros europeos se desplazan a bases turcas, especialmente a la de Kayseri, para proporcionar apoyo logístico a los vuelos del A400M a pesar de que se utilizan presuntamente en contra de la posición comunitaria en la guerra de Libia.

Esta investigación ha identificado a casi una veintena de empleados que trabajan en Turquía para Airbus prestando apoyo logístico al avión A400M. Técnicos de mantenimiento, ingenieros que prestan apoyo en operaciones de vuelo… Muchos señalan trabajar tanto en España como en bases turcas. Algunos empleados incluso aseguran en sus cuentas de LinkedIn tener responsabilidades que van más allá del apoyo logístico e indican que el soporte también podría ser operacional. Un empleado de Airbus en Kayseri sostiene en su perfil que sus tareas con el A400M incluyen la preparación de mapas digitales, la planificación de la carga y cálculos de aterrizaje de los vuelos turcos de esta aeronave.

Contactada por este grupo de medios, OCCAR ha rechazado comentar la situación debido a la «naturaleza comercial sensible» de las preguntas y se ha limitado a afirmar que la organización «no está al corriente del uso operacional» por parte de Turquía de los aviones A400M.

Los ministerios de Economía, Asuntos Exteriores y Defensa de Alemania han respondido en un sentido similar y señalan que el Gobierno federal alemán «no tiene conocimiento de los vuelos del A400M turco a Libia más allá de la información pública» aparecida en los medios. El Gobierno francés no ha respondido a las peticiones de comentario para este reportaje.

España, epicentro del negocio militar de Airbus

Las dos plantas que Airbus tiene en Sevilla se han convertido durante la última década en el epicentro del negocio militar de la compañía. En esas dependencias se ensamblan todos los aviones A400M y se realizan tareas de mantenimiento para clientes de todo el mundo en un gigantesco hangar de más de 6.000 m2.

También en Sevilla se puso en marcha en 2010 el centro internacional de entrenamiento de Airbus. Al menos desde 2013, todos los soldados turcos del escuadrón 221 de las fuerzas aéreas, que actualmente pilotan los A400M entre Turquía y Libia, son entrenados en tierras españolas. Los entrenamientos duran una media de 52 días y los pilotos suelen regresar asiduamente al centro de entrenamiento para realizar entrenamientos «recurrentes» o de «refresco».

Airbus cuenta con cerca de 12.600 empleados en España, de los que 7.560 trabajan en la división de Defensa y Espacio (el 60% del total); otros 4.410 figuran en la división de aviones comerciales, y los 630 restantes, en la división de helicópteros.

También en la planta que la compañía tiene en Getafe están acostumbrados a recibir aviones del ejército turco. Entre mayo de 2018 y diciembre de ese año se pudo ver un A400M turco con el número de serie 13-0009 en los aledaños de la planta de Airbus, donde decenas de trabajadores se dedican a tareas relacionadas con ese avión.

Según fuentes de los trabajadores de la planta de Getafe, el avión que visitó la planta en 2018 se sometió a una operación de modernización y desde entonces han visitado la planta otros A400M del ejército turco.

«España debería estar al corriente de las circunstancias en las que Turquía utiliza los aviones A400M y su contribución a las importantes violaciones del derecho internacional», apunta Valentina Azarova, experta y doctora en derecho internacional. «Existe abundante información pública sobre las violaciones turcas del embargo de la ONU en Libia y sobre las operaciones turcas en el Norte de Siria con este mismo avión [reveladas por este periódico en noviembre de 2019]».

Según esta jurista, España debería haber suspendido las autorizaciones para exportar tanto recambios del A400M como asistencia técnica para el ejército turco teniendo en cuenta las múltiples evidencias de que el país lo utiliza para violar embargos internacionales tanto en Siria com en Libia. El Ejecutivo español, sin embargo, ha seguido exportando piezas y componentes para estos aviones turcos hasta este mismo 2019, último año con datos disponibles.

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