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Actualizado: hace 12 min 49 seg

Otros presupuestos con gasto militar brutal y antisocial

fai 23 horas 8 min

JCR - Amigos de Tortuga

Hace unos días se presentó por el Gobierno en el Congreso de los Diputados el proyecto de presupuestos generales del Estado, al parecer negociado con Podemos. Este documento marca la línea política que pretende llevar adelante el Gobierno en 2019, nada novedoso respecto al militarismo previamente pactado entre PP y PSOE en los presupuestos de anteriores legislaturas.

Nos hemos esforzado por adelantar lo antes posible la estimación del gasto militar que el Gobierno del PSOE y sus socios pretenden consolidar (y aumentar). Lo hacemos con el fin de aportar algunos elementos al análisis tanto de los colectivos antimilitaristas como de otras sensibilidades sociales afines.

Queremos presentar en primer lugar una tabla completa de las distintas partidas que hemos detectado como gasto militar indiscutible. Para ello hemos usado como fuente principal los propios documentos del proyecto de presupuestos publicados por la Secretaría de Estado de Presupuestos y Gastos, del Ministerio de Hacienda, en su página web, tanto en las tablas económicas como en sus memorias de objetivos, donde muchas veces se especifican objetivos económicos detallados que arrojan gasto militar o colaboración con lo militar, y que las tablas económicas, más rígidas en sus capítulos, no contemplan con tanta claridad.

Además, en otros casos en los que no ha sido posible conocer directamente el gasto aplicado a determinada actividad militar pagada desde otro ministerio, hemos acudido a otras fuentes, como convenios de colaboración (que a veces consignan cantidades, como por ejemplo, el RD 1097/2011, de 2 de Julio, actualmente en vigor, que aprueba el convenio de colaboración de la UME con el Ministerio de Agricultura y señala nítidamente que el pago de la actuación UME se abonara por el Ministerio de Agricultura, o el Convenio SEPE/MIDEF de BOE 301 de 14 diciembre 2018, que consigna 6 millones de euros, con cargo partida 19.101.000-X.401 y que pagara el Ministerio de Trabajo, o los gastos por transportes plurianuales del Ministerio de Defensa que aparecen aprobados en el BOE de 12/11/2014 y ha sido prorrogado para ejercicios posteriores. En otras ocasiones nos ha sido imposible siquiera realizar una estimación razonable, con lo que nos hemos conformado con consignar el concepto pero sin establecer partida.

Por último, hay un gasto estimado, el relativo a los constantes aumentos del gasto previsto que destacan las ejecuciones de gasto publicadas por la IGAE y que, en la media de los últimos diez años viene a suponer más del 34% en conjunto (con un porcentaje mucho mayor en los últimos cuatro años del PP), a los que hay que sumar otras partidas que se suelen pagar fuera de presupuestos, como son la inmensa mayoría de los gastos para operaciones militares en el exterior, los intereses de la deuda anterior imputable a lo militar y pagada con los presupuestos de este año, así como la parte proporcional de la deuda que se necesitará contraer este año para financiar el propio gasto militar, dado que los presupuestos generales del estado son deficitarios en más de 120.000 millones de euros que habrá de pagar contrayendo nueva deuda.

Hay que advertir, por ello, que los datos que se ofrecen arrojan una parte clara, más otra estimada (siempre a la baja en nuestras estimaciones para pecar más de recatados que de exagerados), lo que comporta finalmente una cantidad de gasto militar probablemente inferior a la realmente existente, pero suficientemente clarificadora de lo que supone este gasto y sus múltiples dimensiones.

1 Tabla del gasto militar detectado

Pasemos, sin más preámbulo, a presentar la (extensa) tabla, que por su enorme extensión enlazamos para desplegar en un pdf, pinchando a continuación:

2 Datos destacados

El gasto militar español supone, con arreglo a la tabla anterior, al menos 31.830,82 millones de euros destinados a alimentar y consolidar el militarismo, en sus múltiples facetas y estructuras, del Estado español.

Este gasto implica un gasto diario de 87,2 millones de euros, es decir, 3,63 millones de euros por hora.

Esto implica 727,89 euros por persona/año en pago al fortalecimiento del militarismo español. Cada barra de pan, cada kilovatio de electricidad, cada litro de agua o cada hora de trabajo desarrollado por la ciudadanía tributa para conseguir ese impuesto de sangre al militarismo.

SI tenemos en cuenta la suma del gasto militar y de las instituciones de control social, la suma es mucho más abrumadora, 38.138.30 millones de euros, 104,48 millones de euros al día, 4,35 millones de euros al día y 872,13 euros al día por persona.

Otra característica de nuestro abrumador gasto militar es su opacidad y ocultación deliberada, tarea en la que se han esmerado PSOE y PP con especial empeño y con la colaboración pasiva del resto de las fuerzas políticas de la poliarquía e8spañola.
En el presupuesto de 2019 resulta que del presupuesto consignado en los PGE y repartido por los distintos ministerios, resulta que 9.263,81 millones de euros se encuentran fuera del presupuesto del Ministerio de Defensa, muchas de ellas dispersas en la mayoría de los Ministerios y disfrazadas de forma sibilina para dificultar su localización.

Esto supone que el 50´2% del gasto militar presupuestado está oculto fuera del propio Ministerio de Defensa y se gestiona desde otros lugares.

La cifra es mayor si acudimos a la suma del gasto presupuestado más el que se sabe que se contraerá pero no se ha presupuestado, como ocurre con el sobregasto que constantemente, en todos los ejercicios de los que se tiene noticio, realiza el Ministerio de Defensa (una media de más del 30% si tenemos en cuenta los diez últimos años, sobre el gasto presupuestado) así como las partidas plurianuales con pago este año, los gastos que se contraerán durante 2019 para operaciones en el exterior (según palabras de responsables ministeriales al menos las mismas que en 2018, al haberse prorrogado todas las operaciones en marcha por un año más) y la imputación de la parte proporcional de intereses de deuda a abonar este año sobre la deuda presupuestaria de anteriores ejercicios.

Si tenemos en cuenta toda esta partida, e gasto oculto ocupa la cifra escalofriante de 15.922,12 millones de euros, un 63,48 % de gasto oculto, cantidad que aumenta al 71,22% si computamos todo el gasto militar.

Parece intolerable que algo más de siete de cada diez euros del gasto militar se encuentren ocultos, opacos, sustraídos a la opinión pública. Muestra a las claras la falta de soberanía en esta materia y la ilegitimidad del gasto militar así opacado cuando los recortes de políticas sociales son tan evidentes.
Si tenemos en cuenta la composición de las partidas de gasto militar del Estado, resulta que el presupuesto del Ministerio de Defensa únicamente permite financiar el gasto militar total por 105 días, debiendo acudirse al oculto en otros ministerios para financiar otros 106 días, al gasto extrapresupuestario para completar otros 87 días y acudir a deuda pública para complementar los siguientes 67 días necesarios para completar el gasto de los 365 días del año.

3 Distribución del gasto militar

Como hemos explicado, el Gasto Militar se descompone en cuatro grandes apartados:

  • El Gasto consignado en el Ministerio de Defensa y que gestiona éste directamente.
  • El gasto consignado en otros Ministerios y capítulos del presupuesto ajeno a Defesa y que se libra y gestiona desde otros lugares
  • EL gasto que no se consigna en los PGE y se contrae por medio de compromisos extrapresupuestarios, principalmente para pago de operaciones militares en el exterior, pago de intereses de la deuda contraída en ejercicios anteriores, ampliaciones de créditos que suman como un sobrecoste recurrente (de más del 30% del gasto presupuestado por el Ministerio de defensa de media en los últimos 10 años) y que en realidad es gasto que se sabe de antemano pero no se quiere meter en el presupuesto, y las partidas por compromisos plurianuales que tampoco se contemplan en el presupuesto del Ministerio de Defensa.
  • La prorrata del gasto militar respecto del coste de la deuda a contraer por el Estado para paliar el déficit de los PGE.

Este gasto militar v a suponer un ligero aumento del, casi siempre en aumento, gasto militar previo.
SI contemplamos el gasto militar del Ministerio de Defensa y de los demás Ministerios, dicho aumento llegará al 3,16 %, pero aumentará hasta el 6´38 si contamos con los gastos extrapresupuestarios que se estiman, y hasta el 7,57% si contamos con la deuda necesaria para abordar el pago de todo el gasto militar previsto.
Ello supone un 2,09% del PIB español, una cifra escandalosa que aumenta si sumamos a ésta la cantidad destinada a aparatos de control social.
En el cuadro siguiente (en millones de euros) se observa esta evolución en los últimos tres años:

La composición de este gasto hace cómplices de la perpetuación de esta tremenda mancha de tinta de calamar a todos los ministerios que, de una u otra manera, participan en el mismo.
Teniendo en cuenta en gasto distribuido en los diferentes programas de los PGE, 18.425,08 millones de euros, es decir, el gasto sin contar con los gastos extrapresupuestarios y la deuda, encontramos que este se distribuye conforme al siguiente cuadro:

Es importante comprobar esta distribución que implica en el gasto militar a una significativa cantidad de ministerios y organismos ajenos al ejército.
SI sólo tenemos en cuenta el gasto militar consignado en partidas fuera del ministerio de Defensa podemos comprobar además la importante implicación de los diferentes ministerios aparentemente ajenos a la política militar, en las políticas militarizadoras.

Se lleva la palma el Ministerio de Hacienda, que además de los 39,49 millones de euros con los que financia diversas actividades militares como son los transportes del Ministerio de Defensa, programas de formación para el empleo destinados al reciclaje de militares, o el mantenimiento y adquisición de aviones y naves puestas al servicio del ejército para la gestión aduanera o para las actividades de inspección de la Agencia Tributaria, paga el déficit de Navantia (No sabemos la cuantía) así como las pensiones a militares y sus familiares por clases pasivas (casi 3 millones de prestaciones).

Este gasto conjunto supone un 19,6% del gasto militar presupuestario y un 38,8% del gasto referido a otros ministerios. Viene referido en su inmensa mayoría a las pensiones militares y el restante a los demás pagos militares presupuestados (es decir, con exclusión de las autorizaciones de créditos suplementarios y lo que se paga por SEPI que no sabemos cuánto es).

La importancia de este ministerio es mayor aún, porque de su mano está la aprobación de los créditos extraordinarios que implican un sobregasto sobre el presupuestado. Es un gran financiador de la defensa.

De igual manera es significativa la contribución del Ministerio de Interior tanto por las partidas destinadas a la Guardia Civil, cuerpo militar y con labores específicamente militares y securitizadoras, así como el material militar (así consignado en los propios presupuestos) tanto de la guardia civil como de la policía. Afecta al 16,4 del gasto militar presupuestario y al 32,5% del gasto excluido el de defensa.

Le siguen los Organismos autónomos militares, destinados a las prestaciones sociales y hospitalario-sanitarias de los militares y los exmilitares y sus familiares (ISFAS), a la investigación militar (INTA) y a la prestación de viviendas a militares, a la especulación (venta, permuta) y a la adquisición de infraestructuras militares y reinversión militar (INVIED), con un 18,58% del gasto militar fuera del presupuesto de defensa.

Detrás encontramos al Ministerio de Industria, que financia sobre todo inversiones para industrias militares y prestaciones de subvenciones a éstas, el Ministerio de Asuntos exteriores, que paga parte de las operaciones militares en el exterior y diversas participaciones españolas en organismos y alianzas militares y de seguridad, y detrás el resto de ministerios consignados, que abonan diversos pagos y prestaciones de defensa.

Todo ello no consigna, sin embargo, todo el gasto militar que se esconde en otros ministerios, porque Defensa y sus organismos autónomos reciben transferencias de los otros ministerios por lo que se llama “encomiendas de gestión” que se realiza desde éstos a organismos de defensa (práctica denunciada por el Tribunal de Cuentas pero que sigue realizándose con profusión), convenios especiales de colaboración, y subvenciones de diversos departamentos encubiertas.
Además de ello contamos con ingentes subvenciones a las industrias militares, algunas de titularidad o cotitularidad estatal, como las que ofrece la Junta de Andalucía a Navantia (empresa pública), o las que ofrecen a la misma empresa desde la Xunta de Galicia o a otras empresas del sector desde la Comunidad de Madrid u otras comunidades destacadas.

Por último, también existen pagos a estas industrias desde fondos europeos, como también a servicios destinados a la seguridad fronteriza (por ejemplo, el 70% de la nueva inversión en vallado de Ceuta y Melilla procederá de pagos de Europa), Frontex, subvenciones y apoyos a militares en el exterior, etc.

4 ¿Para qué este gasto?

No es preciso detallar mucho, ni es este análisis apresurado el lugar para hacerlo, para concluir que asistimos a un creciente proceso de militarización social, del que la consolidación de las estructuras militares son sólo una parte.
El presupuesto militar no lo es todo. Tan importante como éste es la cultura simbólica y los imaginario y “verdades canónicas” que nos lanzan desde los medios de adoctrinamiento de masas a fin de que las consideremos como parte de nuestra verdad, las espiritualicemos y nos resignemos a su fatal persistencia. Igual podemos decir del entramado de intereses financieros de la estructura militarista, de cuya salsa mojan en buena convivencia bancos, fondos especulativos, intereses estratégicos, grandes multinacionales, élites económicas y políticas, intereses mediáticos y el sinfín de apoyos esenciales del paradigma dominación-violencia propio del capitalismo.
Pero conocer el para qué se usa todo este entramado nos aporta la posibilidad de apuntar a complicidades y desencadenar luchas contra éstas.
Si miramos la propia estructura del presupuesto del Ministerio de Defensa encontramos una primera clave que nos explica cuál es la principal actividad ordinaria del militarismo español, que no es otra que pagar sueldos a los militares y perpetuar este clientelismo privilegiado.
Así se desprende de la distribución del gasto por capítulos de este:

Según esta distribución, se observa que la principal partida del gasto militar del Ministerio de Defensa más sus organismos autónomos, 5.033,16 millones de euros, el 49,6%, se destina al pago de sueldos. Es significativo, sobre todo, porque el capítulo siguiente, inversiones, se destina en su mayor proporción a pago de los carísimos programas especiales de armamentos (2.164,13 millones de euros) seguido de modernización de material militar principalmente.

Destaca entre ellos que la cantidad de 505,35 millones de euros se destinan a pagar prestaciones de reserva (hasta su jubilación) a los oficiales que no sirven en activo, como reservistas, y para comprar su silencio. Este sueldo brutal lo cobran estos militares innecesarios (desde el propio punto de vista militar) que lo pueden compatibilizar con otro salario en el sector privado. Un privilegio del que no goza casi nadie.

Descontada la segunda gran actividad militar (comprar armas) el gasto de personal del Ministerio de Defensa y sus organismos autónomos se aplica al 68,57% del presupuesto, mientras que lo que podemos considerar verdadera actividad ocupa sólo 1.527,69 millones de euros, el 14,7% del presupuesto.

No conocemos muchos más sectores en los que la actividad real abarque únicamente el 14,7% de su presupuesto y se pague además a un porcentaje importante de la gente para que no vaya al trabajo.

La distribución por programas de Defensa nos vuelve a mostrar la misma realidad y nos ofrece una visión de los programas que aparentemente abarcan la actividad militar.

Podemos destacar de este cuadro que sólo dos programas no cuentan con gastos de personal, precisamente los destinados a compra de armas, siendo así que el resto de programas pagan un considerable volumen de militares o funcionarios civiles, y e destinan a mutualismo, prestaciones sanitarias u hospitalarias a los milites, pago de reservistas, pago de burocracia, funciones de control interno y formación militar, con una cantidad nada despreciable destinada al espionaje del CNI. Los programas de “actividad” son mínimos.

Lógicamente el presupuesto militar tiene truco, porque, como hemos dicho antes, gran parte de su actividad y material se pagan fuera del Ministerio de Defensa, en los otros ministerios.

Así por ejemplo, contamos con la inestimable colaboración del Ministerio de Interior, que ocupa una gran cantidad de gasto, principalmente el de personal (también con una ratio exagerada) y la actividad de la guardia civil, especialmente intensa en el control de fronteras y en el despliegue de las políticas de control social desplegadas por el Estado. También la Guardia Civil participa de las operaciones en el exterior.

La inmensa mayoría de la actividad y financiación de las operaciones en el exterior (excluidos los sueldos de los más de 3.000 soldados desplegados en ellas y mas de 150.000 desde el inicio de la participación española en estas actividades de injerencia militar) se paga desde fuera de los presupuestos militares, principalmente desde el Fondo de Contingencia. La razón no es otra que encubrir esta partida y ocultar la enorme complicidad del ejército español en una geopolítica del desorden y de la imposición militar. España participa actualmente en 18 escenarios militares y conflictos internacionales y es uno de los principales contribuyentes mundiales, bajo paraguas OTAN y UE principalmente, por estos conceptos, lo que a su vez le sirve al interés estatal en demostrar la eficacia del armamento español y en conseguir encargos para la industria militar española, la séptima del mundo.

Desde las clases pasivas se financia nada menos que el pago de 2.250.397 pensiones a exmilitares y sus familiares, lo que equivale a un gran peso cautivo (también voto) de beneficiarios extra del militarismo. Si sumamos a ello el de los efectivos que componen el personal militar y el personal de la guardia civil, así como sus beneficiarios, las complicidades directas y el voto cautivo del militarismo alcanza los 3.000.000 de personas, un peso desmesurado.

Se financia desde el Ministerio de Asuntos Exteriores una parte de las operaciones militares en el exterior, por importe superior a 188 millones de euros de los más de 1200 que costará durante 2019 este intervencionismo militar ante el que tan acrítica se muestra la sociedad.

Por su parte, ministerios enfocados a la cultura ofrecen apoyo institucional al laboratorio de ideas “Fundación Real Instituto Elcano” u otras organizaciones de pensamiento militar, o se financia la rehabilitación de patrimonio militar (45 intervenciones previstas este año) o del Salón de Reinos del Museo del ejército.

Otros ministerios, aparentemente inofensivos están implicados en la promoción del espionaje militar, como ocurre con la financiación de los 25,55 millones de euros, a cargo del de Transición Ecológica de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), cuyo 19 % del personal y de la actividad es de índole militar conforme al Real Decreto 2229/1978, y la Orden del Ministerio de la Presidencia de 9 de diciembre de 1999 (BOE de 17 de diciembre de 1999) o los 150 millones pagados desde el de Industria y Comercio, que paga el Satélite militar Paz-Ingenio.

También ministerios “inofensivos” como el de trabajo o el de bienestar social pagar el apoyo a las operaciones militares del índico y de Mali, aportando, en el primer caso, barcos operados por el Ministerio de Defensa y, en el segundo, uno de los buques medicamentalizados aparentemente al servicio del salvamento marítimo.

Por su parte, ministerios como Economía y Agricultura pagan también aparatos militares cedidos al ejército aparentemente para que ejerzan en su nombre las tareas de inspección pesquera y aduanera, mientras que el de Hacienda cede helicópteros y aeronaves operadas por Defensa y la Guardia Civil en teoría para las labores de inspección de la Agencia Tributaria.

Y todo ello sin olvidas otras actividades como el pago del despliegue de la UME en incendios para los que no hay al parecer suficientes recursos civiles y sobran en lo militar.

5 Haciéndonos preguntas

Todo un elenco que nos permite hacernos preguntas de diversa índole como, por ejemplo

  • ¿Es sostenible un gasto militar que genera, año tras año, deuda impagable? ¿Es una deuda ilegítima?
  • Es admisible la participación en la financiación de las políticas militares de casi todos los ministerios y la transversalización de éstas políticas a todas las esferas sociales?
  • ¿Es éticamente sostenible una política de compra de armas como la emprendida por España?
  • ¿Es aceptable un gasto de más de 500 millones de euros para pagar una reserva de personal inservible al que se pretende tener en sus casas o trabajando a su vez en el mercado civil?
  • ¿Es lógico que la principal actividad de una política pública consista en pagar sueldos y prestaciones sociales, sanitarias y asistenciales sin otro contenido?
  • ¿Es admisible contar con una estructura militar abrumadoramente sobredimensionada y con un número de efectivos y mandos militares desmesurados que consume la inmensa mayoría del presupuesto y que tienen una función en realidad simbólica y ornamental?
  • ¿Forma parte de los ideales de una sociedad practicar el intervencionismo militar y ejercer una política de defensa de injerencia militar y promoción de la venta de armas?
  • ¿Es aceptable participar en 18 conflictos internacionales, o empeñar los recursos públicos en programas de armamentos sofisticados, multimillonarios y enfocados a la “proyección militar” (Lo que antes se llamaba invasión)?
  • ¿Es sostenible no contar con recursos civiles para cubrir necesidades sociales y recurrir al ejército (y pagarlo desde otros lugares) para que militarice aspectos de la seguridad que nada tienen que ver con lo militar?
  • ¿Es justo mantener una política de defensa que detrae nada menos que un 2.1 % de PIB para sostener un enfoque militar que no se necesita y no defiende la seguridad humana?
  • ¿Quiere la sociedad resignarse a las políticas securitizadoras emprendidas por los aparatos del Estado y que suponen un ingente gasto en detrimento de necesidades sociales evidentes y cuya financiación se encuentra en retroceso y en entredicho?
  • ¿Necesitamos una estructura como el entramado militar y sus ramificaciones que nos empobrece año tras año y que alcanza en la actualidad algo más de 31.000 millones de euros al año?
  • ¿No es un verdadero agravio comparativo la existencia de este enorme derroche en comparación con las crecientes necesidades sociales desatendidas o despreciadas desde los dueños de todo?
  • ¿Podemos aspirar a desembarazarnos de esta locura?

Preguntas que pueden articular luchas y apuntar responsabilidades, complicidades, nudos gordianos que nos conducen al fatalismo.

6 ¿Saben los movimientos y las luchas sociales más activas esta dimensión del gasto militar?

La brutalidad de las políticas militares y el despilfarro de recursos económicos y de toda índole que supone esta realidad es una gran desconocida.
Tal vez es un lugar común que el gasto militar es excesivo, pero, por desgracia, el exceso en sí no motiva a la movilización y no es capaz de hacer ver a una sociedad dormida (y a veces plácidamente dormida) de qué manera este gasto militar es influyente, para mal, para sus vidas y expectativas, ni de movilizar a luchas sociales a las que, sin embargo, este gasto militar les influye decisivamente en un doble sentido: porque utiliza recursos que se detraen de necesidades sociales evidentes y porque los emplea precisamente en deteriorarlas.

Pongamos por ejemplo la insostenible evidencia de que el Ministerio de Transición Ecológica colabore al gasto militar aportando recursos para las labores de inteligencia y apoyo militar que serán usadas, entre otras cosas, para controlar el flujo de refugiados que pretende cruzar el estrecho empujados por los conflictos militares que contribuimos a generar, agudizar o enquistar gracias a nuestra política intervencionista, a nuestra venta de armas o a nuestra participación en las estructuras militares más abrumadoras que financiamos con cargo al Ministerio de Exteriores, al empuje a la industria militar del de innovación y de los de Industria y de Economía y Hacienda o con el Fondo de Contingencia, o colaborando gracias a los barcos aportados por el Ministerio de Agricultura y el de Seguridad social y bienestar a las operaciones militares en Mali y el Sahel , o a las del índico, de donde huyen las víctimas de nuestro mal gobierno.

O el caso de los cercenados derechos de vivienda cuando el INVIED especula con bienes inmuebles y con terrenos que podrían servir para un plan de emergencia habitacional.

O de la desastrosa gestión del patrimonio natural, en parte cedido al ejército que mantiene sus propios espacios naturales reservados pero pagados por todos, los contamina con sus acciones militares (léase el campo de entrenamiento de Bardenas donde diversos ejércitos afinan sus punterías con vistas a los bombardeos posteriores en escenarios de guerra, la sierra del Retín o las islas de su propiedad donde, según nos dicen, cuidan al ibis o a la foca Monje, como si no hubiera otras posibilidades conservacionistas más racionales).

O la persistencia de recursos hospitalarios militares y unidades especializados (por ejemplo la única unidad sanitaria NBQ-R es de carácter militar) mientras se deteriora la sanidad pública.

O la generación de una deuda abrumadora para comprar armas cuando las necesidades de garantizar, incluso por compromisos internacionales adquiridos con la firma de la Carta Social Europea, un mínimo vital a todas las personas y de luchar contra la pobreza quedan en papel mojado.

Podríamos poner muchos más ejemplos. Como botón de muestra creemos que son suficientes.
Hoy debería ser una de las prioridades de antimilitarismo reconectar con esas luchas y movimientos sociales para coordinar e introducir en las agendas compartidas la lucha contra el militarismo y, en particular, contra el gasto militar y la política de creciente expansión militarista.
Ejemplos de buenas prácticas no faltan, como los emprendidos por colectivos feministas donde la inspiración antimilitarista también aparece en luchas contra el desembarque de armas para la guerra, de colectivos sociales de toda índole contra los espacios militares en lo educativo, o de apoyo a las personas que huyen de la guerra.

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Centre Delàs: “Las instituciones públicas quieren impulsar el culto al militarismo”

fai 23 horas 8 min

Sara G. Verdú

Si el filósofo Michael Foucault, invirtiendo a Clausewitz, dijo aquello de “la política es la continuación de la guerra por otros medios”, para acercarnos a la guerra no sería imprescindible viajar a primera línea de batalla, sino repensar nuestra vida cotidiana. A ello se dedican Edgard Vega y Quique Sánchez, dos activistas del Centro de Estudios por la Paz J.M. Delàs que investigan las exportaciones de armas y el gasto militar bajo el prisma de la cultura de la paz. Desmilitaricemos la educación y Banca Armada son dos de las campañas que llevan a cabo, junto con otras organizaciones, desde la delegación de València.

¿Está militarizada la educación?

Edgard: Yo creo que sí. Hay una especie de defensa y culto hacia lo militar. Los valores que se viven o se quieren impulsar desde las instituciones públicas son el culto al militarismo, el militar como héroe, como el que trae la paz en otros países. Nosotros lo vemos como una especie de reclutamiento hacia la juventud. Expojove es una muestra de ello. Como ya no es creíble la idea de que los ejércitos acuden a otros países para llevar la paz, mira Irak o Afganistán después de las intervenciones militares, este argumento cae por su propio peso y entonces necesitan otros más. Y ahí es cuando aparece el militar como acción humanitaria, como héroe de nuevo. Y en España lleva el nombre de la Unidad Militar de Emergencia (UME).

Quique: Pero la UME es minoritaria, a nivel de presupuesto es ínfimo lo que reciben. Es una forma de justificar que el ejército contribuye a la sociedad ya que cuando hay desastres, incendios u otra cosa, ellos intervienen. En su lugar debería de haber cuerpos de protección civil porque la UME no está especializada en apagar incendios ni en ese tipo de rescates, pero es una forma de blanquear la imagen del ejército y que la ciudadanía acepte que tenemos una institución gigantesca con miles de millones de presupuesto, con alrededor de 120.000 militares, con un gasto y unos planes de armamento descomunales. Desmilitarizar la educación es contrastar esas ideas que nos están dando desde el Ministerio de Defensa, esa idea de la cultura de la defensa que ensalza los valores militares. Por otro lado, los valores militares son valores de jerarquía, de virilidad, de una masculinidad muy rancia, de uso de la fuerza como forma de solución de conflictos y de disuasión, son unos valores que no tienen que estar en la educación, no son valores que los niños deberían de aceptar. En sí, la violencia o el uso de armas tampoco se tendría que aceptar en la educación.

"La UME no está especializada en apagar incendios ni en ese tipo de rescates, pero es una forma de blanquear la imagen del ejército"

¿Es posible una seguridad nacional sin militarización?

Quique: En Europa Occidental, sí. Aquí las posibilidades de un conflicto armado son mínimas, son muy remotas. España no tiene riesgo de conflictos armados. Ningún país occidental diría yo. Los países que tienen ejército son los que buscan la hegemonía militar como EE UU, Rusia y China; los que tienen un conflicto entre países, hoy en día Pakistán, Corea del Sur o Corea del Norte; o los que están en Oriente Medio, que tienen una disputa regional. Pero un país como España, la única razón por la que aumenta el gasto militar es porque tiene una institución —el ejército— muy poderosa e históricamente con muchos privilegios. Y porque está metida en alianzas como la OTAN, que exigen cierta inversión en gasto militar respecto al PIB. También por una idea totalmente anticuada, un paradigma de seguridad basado en la disuasión y en las guerras del siglo XX. Ahora mismo, los ejércitos extensivos no tienen razón de ser. Las guerras se están haciendo de otras maneras y, de hecho, ya no son tanto entre Estados. La guerra suele ser intraestatal, dentro de los propios estados. Por tanto, la idea de un ejército nacional ha dejado de tener sentido desde hace décadas. Pero es un debate que no creo que nadie se atreva a abordar. De hecho, se buscan otros argumentos para justificarlo. La idea del terrorismo internacional es un argumento muy clásico, desde el 11S esta idea es la que ha justificado intervenciones tan brutales como la de Afganistán. Y luego, hay argumentos tan grotescos como el de Margarita Robles.

Era mi siguiente pregunta… ¿Qué pensáis de las declaraciones de la ministra de Defensa en las que calificó el gasto militar como ‘gasto social'?

Edgard: Es un cinismo muy grande. Es obsceno. Si tú quieres la paz, tienes que darle presupuestos reales a la paz. Y eso son presupuestos en educación, en sanidad y en investigación. Hay un coste de oportunidad cuando elevas el gasto militar en cifras. Con respecto al año pasado se ha aumentado el 10,5% en gasto militar real y seguimos estancados en educación, en sanidad y en otras causas sociales donde no hay un aumento significativo. Además, están mintiendo. Según Defensa, el presupuesto del 2018 ha sido de 9.000 millones en gasto militar, pero si seguimos los criterios de medición que hace la OTAN, han sido 17.000 millones.

Nos engañan de dos formas. Una es la devaluación de presupuestos en dos partidas fundamentales: en los programas especiales de armamento (PEA) y en las misiones militares en el extranjero. Esas dos partidas se infravaloran en los presupuestos y después, generalmente en verano, se sacan créditos extraordinarios procedentes de un cajón de sastre, que es el fondo de contingencias, y se amplían los presupuestos iniciales con dinero de esa caja común. Ahí tenemos un primer falseamiento de los presupuestos. Y después, hay partidas que son ocultadas o puestas en otras partidas presupuestarias. Por ejemplo, el presupuesto de la Guardia Civil se ubica en el Ministerio de Interior cuando debería de estar en el Ministerio de Defensa porque es, según sus estatutos, una entidad de naturaleza militar.

Desde que salió a la luz el contrato del gobierno con Navantia para la construcción de las fragatas, parece que el debate se ha situado en un marco donde o estás con los trabajadores gaditanos o estás en contra de que se creen puestos de trabajo. ¿Es falso este dilema?

Edgard: Totalmente. De hecho, le cuesta más a Navantia fabricar esas fragatas que el precio de venta. Navantia pierde dinero porque el coste material es muy elevado. Pero de eso no se informa a la ciudadanía. Yo no culpo al trabajador de Navantia que ve su puesto de trabajo echado a perder, ya que ahí el dilema ético ya es personal. Yo en mi caso tendría reparos para trabajar para una industria así. Pero realmente quienes mienten son el gobierno, el Ministerio de Defensa y la misma empresa. El capitalismo salvaje es justamente eso, Navantia.

Quique: Es grosero utilizar a los empleados para justificar la venta de corbetas o fragatas a Arabia Saudí. Enfrentar eso de “el pan o las bombas” es un falso dilema y lo han hecho muy bien, porque mucha gente enseguida se puso de lado de los astilleros y los trabajadores gaditanos, pero el debate no es real. No funciona así. Además, Navantia es una empresa pública y en pérdidas, deficitaria totalmente. Entonces, si te interesan realmente los trabajadores puedes hacer una reconversión industrial y hacer barcos de investigación, pesqueros o dedicarlo a energías renovables. Margarita Robles intenta justificar 7.331 millones de euros en estos programas que acaban de anunciar para defender 7.000 empleos. Es un argumento casi populista, ¿no?. Ella tiene la cara tan dura de llamarlo gasto social. Con 7.331 millones se puede hacer mucho más por el empleo, ya no de 7.000, sino de 7 millones de personas. Es exagerado. Pero nos plantean un falso debate para que pensemos que la situación es muy complicada, que no hay una solución fácil y que tenemos que envainárnosla.

"Tres de cada cuatro armas no se podrían fabricar si no fuera por el apoyo de las entidades financieras"

¿De qué trata la campaña Banca Armada?

Edgard: En la campaña de Banca Armada, la gente que está concienciada y que se considera pacifista, y por tanto no quiere que su dinero se manche de sangre, nos cede sus acciones. Nosotros entramos en las juntas de accionistas de los bancos en nombre de estos accionistas y cuando nos toca intervenir decimos “soy Edgard Vega del Centre Delàs y hablo en nombre de no sé cuántas mil acciones” y empezamos a leer todas las inversiones que hace su banco en diferentes industrias de armamento: inversiones, financiaciones a través de microcréditos, bonos o pagarés. Nosotros en la campaña ponemos el foco en que al final, lo que pasa con las armas, es que pierdes su rumbo. Porque llega a un país y después ya está. ¿Cómo puedes garantizar que esas armas no acaben en Siria? Se han detectado bombas marca España de Instalaza, la industria armamentística de Zaragoza, en Yemen.

Quique: Y luego hay un dato que es fundamental para entender la campaña Banca Armada. Según nuestros datos, tres de cada cuatro armas no se podrían fabricar si no fuera por el apoyo de las entidades financieras. Por lo peculiar que es el sector del armamento, lo difícil que es fabricar armas y el tiempo que requiere, los créditos y la financiación es fundamental. Y sin las entidades financieras, la mayoría de empresas de armamento, por lo menos a nivel estatal, tendrían que cerrar. No podrían seguir fabricando armamento. Pero hay que tener en cuenta que, por lo peculiar que es el sector del armamento y porque tiene un cliente preferencial que es el Estado, son operaciones muy jugosas. Es una inversión y una apuesta segura financiar a empresas como Indra, Sener o Navantia porque tienen el comprador asegurado, que es el Estado español.

En el ranking están la mayoría de entidades españolas e internacionales con sede en España. Si una persona quisiera tener su dinero en una entidad que no financie la guerra, ¿tiene alguna posibilidad?

Ambos: Sí, la banca ética.

¿Qué es la banca ética?

Quique: Son bancos que tienen criterios sociales y ambientales para elegir sus operaciones. Tienen una serie de criterios y compromisos por los que probablemente tienen menos rentabilidad en sus operaciones, pero garantizan que con el dinero de sus clientes no van a participar en ningún tipo de violación de los Derechos Humanos, ataque medioambiental…

Edgard: Además también tiene el plus, que no lo tiene la banca tradicional, de la transparencia y la participación. Tú puedes tomar decisiones en una banca ética.

¿Hay relación entre la crisis de personas refugiadas y la exportación de armas?

Edgard: Yo diría que es una relación incluso directa. Porque la mayoría de exportaciones de armas que hace la Unión Europea es precisamente en Oriente Medio y en Asia. Los refugiados de conflicto bélico huyen de las armas se venden desde aquí.

Quique: Luego está el asunto de que el seguimiento y la contabilidad de las armas una vez se venden es complicado. Por ejemplo, España con Arabia Saudí tiene un acuerdo bilateral y además es un acuerdo secreto, es totalmente opaco, no tenemos acceso a él. Pero según ese acuerdo, Arabia Saudí se compromete con España a no usar esas armas en conflicto. Es papel mojado. Es una especie de compromiso que dice “te vendo estas armas, pero prométeme que las vas a usar adecuadamente”, si es que existe un uso adecuado de las armas. En teoría, según el derecho internacional, se tienen que utilizar siempre con objetivos militares, asegurando que no hay población civil en la zona, pero la tendencia en los conflictos armados actuales es más bien la contraria: la ciudad es el escenario principal y la mayoría de víctimas es población civil. Por ejemplo, en el caso de Yemen es clarísimo, con miles de muertos y con objetivos como hospitales o autobuses. Los hospitales de Médicos Sin Fronteras han sido bombardeados, autobuses de niños han sido bombardeados. El derecho internacional no se está respetando de ninguna manera y Arabia Saudí está involucrada de forma brutal. Otro factor importante es que Arabia Saudí está haciendo un bloqueo marítimo y terrestre a Yemen y está provocando una hambruna descomunal. Las fragatas que tiene Arabia Saudí son precisamente para eso, para un bloqueo. Un bloqueo y un embargo que está matando a población civil, porque la hambruna principalmente afecta a los mas vulnerables en conflictos armados. Además, suelen ser mujeres y niños, tiene un componente de género muy marcado.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/milit...

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El enemigo

19 January, 2019 - 00:00

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En la derrota

19 January, 2019 - 00:00

Ese parece ser el hábitat natural de todas aquellas personas con un mínimo de conciencia social.

A poco que uno quiera darse por enterado del mundo en el que vive, sabe que está involucrado en una batalla y que va perdiendo (a no ser que pertenezca a esa minoría que se lucra con el dolor ajeno y no le importa nada más que su situación actual). Al menos, esta es la sensación que tengo y creo percibir en muchas ocasiones a mi alrededor. No parecen buenos tiempos, de verdad que no.

Sin embargo, es en la derrota donde uno empieza a vislumbrar la esperanza. Sentirse derrotado sólo es posible cuando se ha emprendido la batalla, cuando se ha entendido que la lucha es un camino necesario, se desarrolle ésta en el lugar y las condiciones que sean. Por ahí es por donde se deja entrever una esperanza. Muchos son los que se sienten derrotados sin haber dado un paso, sin haber recibido un golpe, sea físico o moral, sin haberse atrevido a traspasar el umbral de la seguridad de su casa, de sus dominios al fin y al cabo por ínfimos que éstos sean. Eso no es derrota, eso es aceptación, acatamiento, resignación, humillación en cualquier caso. Todo, mucho peor que la derrota, porque ahí no hay esperanza, ahí sólo hay servidumbre, negación de uno mismo.

Es cuando entramos en conflicto con el mundo hostil del que formamos parte cuando florece la posibilidad. En la derrota se intuye la posibilidad de la futura victoria y eso, en no pocas ocasiones, es más importante, más exitoso incluso que lograr superar el propio conflicto. No nos engañemos, en casi cualquier lucha social siempre salimos perdiendo. Hasta cuando creemos haber ganado y logrado un objetivo marcado no podemos obviar que siempre es el poder el que nos lo concede y a la larga (o a la corta en muchos casos porque de las palabras a los hechos hay un mundo) lo único conseguido es reforzar un sistema del que presuntamente renegamos.

Pero, independientemente del resultado inmediato de la lucha, de la supuesta derrota o victoria, lo que subyace en todo ello es la experiencia vivida e interiorizada de cada uno, la red de vínculos tejida en el día a día de la lucha con personas afines que han estado codo con codo al pie del cañón, la constatación de haber encontrado sensibilidades capaces de funcionar de forma autónoma dentro del engranaje social… Y eso sí que es atisbar la esperanza, vislumbrar la posibilidad de construcción de otro mundo. Esa sí es una victoria.

Fuente: https://quebrantandoelsilencio.blog...

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Una docena de colectivos denuncian la fabricación de armas en Euskal Herria

18 January, 2019 - 00:00

Ongi Etorri Errefuxiatuak Araba, junto a una docena de asociaciones antimilitaristas, ecologistas y ONGs ponen en marcha la campaña #ArmasEuskoLabel para la guerra

En Euskal Herria hay un centenar de empresas que fabrican o participan en la fabricación de armas. Facturan 500 millones de euros anuales y exportan el 80% de su producción a países como Arabia Saudí, que las está utilizando contra la población civil yemení.

Una docena de colectivos antimilitaristas, ecologistas y ONGs, junto a Ongi Etorri Errefuxiatuak Araba han denunciado esta 'industria de la muerte' y la complicidad de las instuciones vascas.

Además, llaman a la ciudadanía a informarse y participar en la campaña #ArmasEuskoLabel para la guerra

Ver el vídeo: https://www.eitb.eus/es/radio/radio...

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El estado español deporta más inmigrantes con el gobierno de Sánchez que con el de Rajoy

17 January, 2019 - 00:00

Por Post Digital

En el mismo periodo del año anterior, cuando Rajoy era presidente y Juan Ignacio Zoido el encargado de la cartera de Interior, se realizaron 4.781 expulsiones y devoluciones. El periodo de Marlaska del que se tienen datos, de junio a octubre, es en el que más inmigrantes se han deportado en los últimos cinco años.

Las expulsiones y devoluciones de ininmigrantes han aumentado un 14,85% desde que Pedro Sánchez llegó a la presidencia del Gobierno y Fernando Grande-Marlaska se ocupó del Ministerio del Interior, según datos de la Dirección General de Policía a través de la Ley de Transparencia. Desde que el PSOE accedió al Ejecutivo tras la moción de censura a Mariano Rajoy, en junio de 2018, hasta el pasado mes de octubre, último mes con datos disponibles de expulsiones por parte del Ministerio del Interior, la policía española deportó a 5.491 inmigrantes.

En el mismo periodo del año anterior, cuando Rajoy era presidente y Juan Ignacio Zoido el encargado de la cartera de Interior, se realizaron 4.781 expulsiones y devoluciones. El periodo de Marlaska del que se tienen datos, de junio a octubre, es en el que más inmigrantes se han deportado en los últimos cinco años.

Entre junio y octubre de 2016 se expulsaron y devolvieron a 3.737 personas, en 2015 a 4.277 y en 2014 a 4.789. Marlaska ha deportado a un promedio de 1.098 inmigrantes cada mes. Durante el tiempo de Zoido como ministro, en cambio, la media era de 775 deportaciones mensuales.

El anterior ministro del Interior fue Jorge Fernández Díaz, también del Partido Popular. Desde 2014 hasta que abandonó el cargo en noviembre de 2016 se expulsaban y devolvían a 885 inmigrantes al mes.

El abogado experto en extranjería Erick Santos aseguró que el Ejecutivo socialista “no ha sido más laxo ni ha rebajado la cantidad de expulsiones”. Algo en lo que coincidió la activista y portavoz de Sos Racismo Dana García. “El PSOE sigue teniendo las mismas políticas que el Gobierno anterior porque, además, los acuerdos de repatriación con los países de origen siguen en vigor por mucho que cambie el partido de turno en el Gobierno”, afirmó. Ambos coincidieron, además, en que el aumento en las expulsiones está relacionado con el auge de la extrema derecha en toda Europa.

Fuente: https://kaosenlared.net/el-estado-e...

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Un insumiso alicantino ante el 30 aniversario de la insumisión

17 January, 2019 - 00:00

Antoni Biosca Bas

Este febrero de 2019 se celebra el 30 aniversario de la Insumisión, esto es, de la estrategia seguida por jóvenes antimilitaristas contra la conscripción militar, la "mili" obligatoria. Años más tarde, la mili obligatoria desaparecería y, aunque no era éste el fin buscado por los antimilitaristas, sí fue un efecto evidente fruto de la insumisión.

Ahora, muchos años más tarde, la Universitat d'Alacant recoge en su Archivo de la democracia documentación del Movimiento de Objeción de Conciencia (MOC). https://web.ua.es/es/actualidad-uni... . El material es histórico, pero el movimiento antimilitarista sigue vivo gracias a algunos incombustibles como Pablo. Según veo en los papeles, han pasado ya 25 años (!) desde mi declaración de insumisión. Aunque con el tiempo me descolgaría del antimilitarismo activo, me siguen quedando las ideas claras respecto al rechazo de la violencia como forma de resolver los conflictos humanos, necesarios por otra parte, y la confianza en la desobediencia civil como forma lícita y efectiva de luchar por la justicia.

Con el paso del tiempo, una de las cosas que mejor recuerdo de aquella época era la dificultad para tomar la decisión de hacerte insumiso, especialmente si estabas solo. Luego, ya en contacto con más objetores y gente cercana, todo era más fácil: charlas, amistades, consejos, preparación, complicidad, apoyos, etc. Pero el momento inicial de decir "no" y desobedecer conscientemente la ley conociendo y asumiendo todas sus consecuencias era, o para mí lo fue, muy difícil, ya que no conocía personalmente a nadie en esa situación. Recuerdo que me encerré solo en casa un fin de semana con el propósito de tener una decisión firme el domingo por la noche. Fueron 48 horas de reflexión. Y el único obstáculo era el miedo a las consecuencias que implicaba la decisión.

Y sin embargo, según recuerdo, ese "no" a obedecer una ley injusta, a pesar de los problemas que iba a implicar (no tanto como a otros, las cosas como son), me reactivó como persona. Esto no lo podía ver entonces, pero ahora sí que lo veo. A veces hace falta decir un NO mayúsculo, aunque sea una vez en la vida, para saber que eres tú. Un NO cuando todo está en contra de que digas que no y tienes miedo porque no sabes qué te va a pasar. El "gran no", que decía Kavafis, el "gran rifiuto" de Dante (ellos daban el valor a un sí valiente, aunque la idea es la misma). Mientras el ser humano tenga la capacidad de decir un NO mayúsculo e inesperado, las formas de dominación seguirán sabiéndose inseguras por intentar sujetar un ser que puede ser impredecible. No. La esencia de la rebeldía. La palabra más bella del diccionario.

Editado en: https://www.facebook.com/antoni.b.b...

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Desmilitarizar la educación

17 January, 2019 - 00:00

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Condenado un comandante del ejército por extorsionar a un tarraconense

16 January, 2019 - 00:00

Àngel Juanpere

«Pertenezco al crimen organizado de la mafia rusa», «si no paga atentaremos contra la integridad de sus familiares» y «llevamos años estudiándole y siguiendo sus movimientos» Son fragmentos de las cartas amenazantes que recibió un vecino de Sant Salvador por parte de una supuesta banda que exigió a la víctima el pago de 60.000 euros. El extorsionado lo denunció a los Mossos, que detuvieron al autor cuando recogía el dinero. Ahora, un Juzgado de Tarragona lo ha condenado a cuatro meses de prisión –sustituidos por una multa de 720 euros– y el pago de una indemnización de 5.000 euros después de que el procesado se conformara. La pena está muy lejos de los cuatro años y medio de cárcel que solicitaba la acusación particular. El procesado es un comandante del Ejército destinado en Barcelona pero que vive en el barrio tarraconense.

Los hechos se remontan a 2015. El 24 de mayo, el acusado dejó una carta en casa de la víctima. Se indicaba que «pertenezco al crimen organizado de la mafia rusa» y le exigía el pago de 60.000 euros si no quería que «atentaran contra la integridad de sus familiares». Y para atemorizar más, añadía: «Llevamos años estudiándole y siguiendo sus movimientos, costumbres y hábitos y muchas cosas más. Hemos compartido aparthotel en Portugal con ustedes. Y lo último: hemos estado muy cerca de su hija y nieta en la India. Tenemos fotografías, conocemos sus costumbres. Conocemos su situación económica, sus cajas, sus bancos...».

Las amenazas

La nota añadía: «Si no quiere sufrir algo que no olvidará nunca, pague y cumpla al punto todo lo indicado. Contra usted no actuaremos nunca, será contra su familia». Y seguía: «Si alguien de nuestra organización es detenido en un plazo de cinco años, las consecuencias serán horribles para su hija y nieta, o su mujer y su hermano. Está todo controlado».

Finalmente, el comunicado daba las instrucciones pertinentes para hacerse efectivo el pago: »Si lo ha entendido bien, el domingo deberá estar pintado de color negro con una ‘X' grande el contenedor primero de la basura que hay subiendo la calle. Verá que nosotros hemos puesto una ‘X' amarilla. El viernes 29 deberá tener el dinero preparado en 12 paquetes de 100 billetes. Cada paquete tendrá 100 billetes de 50 euros». Finalmente señalaba que «recibirá otra carta o una llamada para indicarle el lugar de la entrega. Si no cumple exactamente esto, lo lamentará el resto de sus días».

El mismo día, la víctima denunció los hechos a los Mossos d'Esquadra y el caso pasó a manos de la Unitat d'Extorsions i Segrestos, con base en Sabadell. El inspector Jordi Domènech, jefe de la unidad central, explicaba ayer al Diari que la persona responsable tenía que ser alguien muy cercano a la familia o una persona que la hubiera estado siguiendo e investigando durante mucho tiempo. «Desde un principio teníamos claro que se trataba de una sola persona, que no tenía cómplice».

Los agentes de la unidad se desplazaron a Sant Salvador e instalaron cámaras y también un apostadero en la zona boscosa para controlar la entrada de la vivienda de la persona amenazada.

Apostadero

Desde su puesto de observación, los agentes vieron el día 28 que una persona dejaba una carta. En la misma se indicaba que «ya hemos comprobado varias cosas. De momento cumple con lo pactado. Hoy estamos cerca de su hija, bonita tienda, lástima que pueda arder», «cuando tenga el dinero marque con un círculo grande el contenedor de color rojo», «queremos ver la pintura, no lo que usted ha marcado», «el viernes será la entrega y es donde usted se juega las vidas de sus familiares o quizás algo peor, si algo sale mal. El círculo estará marcado el viernes por la mañana, antes de la una».

Los policías apostados en el bosque vieron y fotografiaron el momento en que el sospechoso dejaba el carta. Y enseñaron las fotografías al extorsionado, quien reconoció el autor: era su vecino, un amigo que había estado muchas veces en su casa y que por ello sabía de sus movimientos.

Las últimas instrucciones

Finalmente, el 29 de mayo el acusado dejó la última carta, en la que se establecían las instrucciones de pago: «Hemos terminado el trato. Hoy es el momento más crítico. Le recuerdo lo que juega su familia. Usted quedará con nosotros en paz y olvidado, recibirá una clave que en caso de que lo necesite acuda a nosotros y le ayudaremos».

Añadía que «el dinero vendrá envuelto en papel de aluminio y después en una bolsa negra y encintada. Se dirigirá al campo de tiro que hay en el barrio, se colocará dentro con el coche amarillo y aparcará al lado de un árbol, el tercero entrando. Bajará del coche y se colocará mirando de frente. Verá dos árboles grandes y en el suelo un trozo de muro con tres boquetes. Coloque el paquete detrás de un tronco grande que hay justo detrás del trozo de muro». Y siguieron las advertencias: «Le recuerdo que estará vigilado todo el tiempo y usted no verá a nadie. Queremos verle dentro el párking a las 10 en punto de la noche. Vigile que nadie le vea. Coloque el paquete en su lugar, monte en el coche y márchese. Le vigilaremos, acusa solo y esté muy tranquilo».

Fuente: https://www.diaridetarragona.com/ta...

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Las cárceles no son feministas

16 January, 2019 - 00:00

Campa

Llamemos para saber qué pasa con el correo de Carmen Badía

De nuevo nos vemos con la necesidad de hablar de Carmen Badía Lachos, presa en la cárcel de Zuera (Zaragoza). Como muchxs ya sabeis, Carmen no se ha dejado amedrentar y ha luchado -y lucha- incansablemente para defender sus derechos, para denunciar las situaciones de maltrato y corrupción del sistema penitenciario, así como para reivindicar los 12 puntos de la propuesta colectiva.

La situación actual de la compañera ha empeorado. Aún con su delicado estado de salud, le han denegado todos los recursos presentados para pedir la libertad por enfermedad. La tienen todo el día encerrada en el módulo de enfermería, no recibe la atención médica que necesita, su estado de salud está empeorando y se encuentra en un estado de abandono importante. Anímicamente está mal: le quedan aún muchos años de condena y ve que se le cierran las puertas para poder llegar a pisar la calle.

Además, los carceleros pretenden aislar e incomunicar a la compañera. Ya que no le están entregando las cartas que tanto nosotrxs como otras personas le están escribiendo. Ya no sabemos que hacer para solucionar el problema del correo; estamos convencidas de que las cartas llegan al centro penitenciario (ya que correos no las devuelve) pero no se las dan a Carmen.

Es por eso que queremos hacer una pequeña campaña de presión para pedir explicaciones de porqué no se le están entregando las cartas a la compañera.

Tanto si le habéis escrito y no habéis tenido respuesta, como si os quereis solidarizar con Carmen, os animamos a ir personalmente o llamar a la cárcel de Zuera y preguntar qué está pasando con el correo de Carmen Badía Lachos.

No dejemos solas a las presas en lucha!

Teléfono de información: 976698400

Teléfono de comunicación: 976698433

Dirección: Autovía A – 23, Km. 328; 50800 – Zuera (Zaragoza)

*La comunicación con el CP de Zuera es difícil porque hablas con una maquina. Hay que contactar con comunicaciones y allí hablar con alguna persona humana, si se puede decir así.

LAS CÁRCELES NO SON FEMINISTAS

En relación al caso de Laura Luelmo muchas voces feministas han clamado a la sororidad, a nombrarlo violencia de género, a querer ser libres y no valientes al volver a casa…relacionando esto, una vez más, con la petición de cárcel o de penas más duras para los sujetos acusados de este tipo de actos.

La mediatización de los crímenes más terribles (y su impacto emocional en la sociedad) crea un caldo de cultivo fabuloso para implementar políticas en materia penal, lo que se conoce como populismo punitivo. El populismo punitivo tiene su base en el pensamiento neoliberal según el cual las responsabilidades son individuales y la sociedad es una suma de voluntades libres, admitiendo que no existen los condicionantes materiales o que no se construye nuestra personalidad en base a interacciones sociales.

Implantar la prisión permanente revisable en los casos de crímenes sexuales no va a contribuir a que los hombres dejen de matar ni agredir a mujeres; lo que sí va a hacer es reforzar la idea de que las responsabilidades son exclusivamente individuales[1].

El internamiento penitenciario, con su carácter de institución total, genera por sí mismo un alto grado de conflictividad. La cárcel ―usando su terminología― no disminuye el crimen y además no “resocializa” a los/as condenados/as, es decir, no mejora las condiciones sociales ni personales, sino que únicamente las deteriora. El efecto disuasorio de la pena (a mayores penas, menor número de delitos) es un mito. Los crímenes son, en la inmensa mayoría de los casos, producto de vacíos y fallos en la estructura social del sistema, entre ellos se pueden encontrar la educación sexual y afectiva, las precarias condiciones económicas, la ausencia del acceso a recursos sociales, etc. Por ello, el castigo individual carece de utilidad en el sentido de solución o restablecimiento del daño.

El sistema penitenciario reproduce y legitima las desigualdades estructurales sobre las que se asienta. Desde C.A.M.P.A. se aboga por la abolición de las prisiones como alternativa al hecho de que seguir manteniendo el sistema penitenciario signifique seguir sosteniendo el deterioro de las relaciones sociales y de las condiciones de las personas. La filósofa Angela Davis, propone que las medidas para la eliminación de estos mecanismos punitivos instaurarían, poco a poco, las propias alternativas a la prisión[2].

Se necesita exigir un sistema garantista en cuanto a derechos (salud, trabajo, vivienda, etc.) y alternativas basadas en el cuidado y la protección real de las personas; un sistema que revitalice la educación a todos los niveles desde un punto de vista antipunitivista y transfeminista. Esto supondría, por ejemplo, abogar por una justicia restaurativa para mediar entre la reparación y la reconciliación con las personas envueltas en el conflicto y la comunidad, favoreciendo así la cohesión y no la ruptura del tejido social. Cambiar el poder de intervención en la sociedad a nuestro bando.

Involucrar a la comunidad

También se pone de relieve la necesidad de replantear el sistema penal (la relación entre crimen y castigo), involucrando a la comunidad como elemento necesario para la labor educativa y como espacio para generar lazos y redes de apoyo. El principal efecto negativo del punitivismo (endurecer las penas, implantar la cadena perpetua…) es que nunca parte de un análisis de las causas de los problemas sociales (apoyado en la falacia de que da igual la causa que si el castigo es duro no se cometerá de nuevo el delito).

El punitivismo, por tanto, obvia el feminismo, obvia las causas y considera que los delitos son exclusivamente responsabilidad de las personas que los cometen y las únicas medidas que se toman al respecto están basadas en el castigo y no en la reparación de los daños.

Si tratamos la violencia machista como una serie de problemas individuales que no están entrelazados entre sí, con ello sólo conseguiremos invisibilizar su causa: la estructura heteropatriarcal que actúa como nexo en toda esta problemática. Así, suscribimos las palabras de Laia Sierra: “es legítimo, comprensible y respetable que desde el dolor se pueda reivindicar ‘mano dura' contra los victimarios, pero la empatía y solidaridad con las víctimas y con las supervivientes no nos puede llevar a aceptar que el Estado guíe su política criminal en relación a ello'[3].

Dejar de poner el foco en el castigo

Desde los feminismos tenemos ciertas responsabilidades a este respecto. Es otra lógica, diferente a la impuesta desde el sistema heteropatriarcal, en la que debemos indagar y comenzar a pensar el lugar dónde nos situamos, en este caso, dentro del circuito del sistema penal.

Si a nosotras “mujeres agredidas” (y podemos extender esto a otros colectivos), a las que se les nos debe proteger y las que, para protegernos, tenemos que vivir con miedo, cautas, inseguras…se nos ubica, también desde cierto feminismo, en la categoría de víctimas ¿Quién va a ser y en qué lugar se encuentra ese “ente salvador”? ¿En el Estado, en el sistema penal, en la justicia, en los hombres que no agreden? ¿Esos son los salvadores?

La antropóloga Rita Segato, en su libro La guerra contra las mujeres apunta: “Esa construcción colonial moderna del valor residual del destino de las mujeres es lo que necesitamos desmontar, oponer y reencaminar, porque es de este esquema binario y minorizador que se derivan no sólo los daños que afectan a la vida de las mujeres, sino que también se expresan los males que afectan a la sociedad contemporánea como un todo”.

¿Qué va a contribuir a que la sociedad se transforme? Hay que destacar el valor y el potencial de las miles de personas que salen a la calle, a las concentraciones y paros en los que se expresar su rechazo ante la violencia patriarcal. Dejemos de poner el foco en el castigo, dejemos de pensar que la culpa es individual y utilicemos toda esa potencia para generar posibilidades de cambio social desde la raíz.

¿Quién está en la cárcel?

Afrontar el problema de otra manera es obviar todo lo expuesto por el movimiento feminista. El punitivismo, el castigar individualmente y de la forma más dura, choca frontalmente con la socialización, la colectividad y con el objetivo de trabajar las intersecciones que intervienen en los conflictos sociales de manera fructífera y vital. El punto es cómo educamos a la sociedad para entender el problema de la violencia sexual como un problema político y no moral como bien apunta Segato.

Pensar que la cárcel es necesaria no es más que algo que nos han hecho creer como si fuera un rasgo intrínseco a la vida y a nuestro sistema político y social. Es por ello que no es fácil el deshacernos de esta supuesta necesidad de castigar y de encerrar a las personas en pos de mantener nuestra propia seguridad y la del propio sistema bajo la perversa y falsa premisa de la reinserción, que lo único que hace es precarizar la existencia.

La cárcel se instituye como penalizadora de conflictos que expulsa toda disidencia que cuestione su estructura precisamente para mantenernos dentro del orden establecido. De esta manera podemos comprender que precisamente se encarcela no a las personas según el delito que cometen, sino según sus condiciones sociales: pobres, disidentes, refractarixs, marginadxs. Cuando la representación simbólica de la “maldad” se acoge a denominar mediáticamente un “Otro/a” como enemigo, cambia las condiciones de visibilidad de un problema que es estructural y no individual.

La cárcel pretende ocultar a las personas detenidas etiquetándolas como monstruos delincuentes, de tal manera que generen indiferencia y repulsión a la sociedad. Esta no es más que una manera de desresponsabilizarnos, pues la ciudadanía se siente, así, ajena al criminal y, los funcionarios, ajenos al verdugo[4].

La mirada abolicionista es difícil de gestionar cuando la cultura del castigo está arraigada en todos los frentes, tanto en el de los opresores como en el de las oprimidas. Nos basamos desde hace siglos en una cultura del castigo de este Otro, del hereje, de la bruja, del loco, del delincuente, del mafioso, del pedófilo, del terrorista, en definitiva, del enemigo. La cultura así instituida es, en suma, un elemento de adiestramiento y etiquetación mediante el mecanismo pena-castigo para producir subjetividades “a imagen y semejanza” del funcionamiento capitalista.

Se trataría, entonces, de seguir planteando, pensando y construyendo, desde otro lugar, alternativas y estrategias contra sistemas que nos oprimen y nos impiden tener una vida digna y sostenible y que, en definitiva, merezca la pena ser vivida. Es necesario poner a los feminismos a trabajar en este sentido, y no en otros. Poner a los feminismos de nuestro lado. Porque las cárceles no son feministas.

[1] «La violencia machista, al ser puesta entre rejas, se presenta como una excepcionalidad individual, separándola de prácticas sociales y violencias cotidianas y convencionales que la posibilitan, invisibilizando el carácter histórico de la sociedad patriarcal y de la actual estructura social de relaciones de poder. Si queremos construir un mundo más justo, más humano, la cárcel no sirve ni para nuestrxs peores enemigxs. Tenemos que ponernos ya a pensar otra manera de solucionar los conflictos que no pasen por la lógica punitivista que únicamente castiga a las personas y no se ocupa de las condiciones que conforman el conflicto». C.A.M.P.A., Como enfrentar el caso de “La manada” desde un transfeminismo antipunitivista. Recurso web: https://campazgz.wordpress.com/2018... y un control para poder ejercer el control sobre esa población.

[2] Davis, A. Democracia de la abolición. Prisiones, racismo y violencia. Trotta, Madrid, 2016.

[3] Sierra, L. Populismo punitivo o como se instrumentaliza el dolor de las víctimas. Recurso web: http://www.pikaramagazine.com/2018/...

[4] Guagliardo, V.: De los dolores y las penas. Ensayo abolicionista y sobre la objeción de conciencia. Traficantes de sueños, Madrid, 2013.

http://www.briega.org/es/opinion/ca...

Ver también en Tortuga:

Respuestas al crimen en la sociedad actual. ¿Es posible abolir la cárcel? Visión desde el antimilitarismo noviolento

Categorías: Tortuga Antimilitar

Condenado un militar por causar daños en la herrikotaberna de Hondarribia

15 January, 2019 - 00:00

Un juzgado de Irun condenó en setiembre a un militar por arrancar la ikurriña y causar desperfectos en la fachada del bar Muara de Hondarribia, que lleva años denunciando ataques contra el local. En esta ocasión, la colaboración de varios testigos permitió identificar a uno de los agresores y resultó ser miembro de las Fuerzas Armadas españolas.

Beñat ZALDUA

El caso no reviste la gravedad que tiene el reciente ataque de Amurrio, pues no hay armas de fuego de por medio, pero resulta ilustrativo. A finales de agosto pasado, representantes de la sociedad cultural Muara, que gestiona la herriko de Hondarribia, denunciaron ante la Policía Municipal el último ataque contra la fachada del local. Concretamente, alguien había arrancado la ikurriña, causando varios desperfectos en la fachada. No era la primera vez que ocurría algo semejante, pero en esta ocasión hubo testigos.

Según el relato de la denuncia, a la que ha tenido acceso GARA, sobre las 20.00 del 30 de agosto del año pasado, en un momento en el que la herriko estaba llena de gente, una persona llamó a la puerta explicando que una furgoneta acababa de parar frente al local. Una persona había salido del vehículo y, subida en el capó, había arrancado la ikurriña, para luego escapar.

Un vecino, sin embargo, logró retener y apuntar tanto la matrícula como el modelo y el color de la furgoneta, lo que posibilitó la identificación posterior del autor del ataque y, en contra de lo que suele ocurrir, su procesamiento.

La sorpresa, siempre relativa, llegó al descubrir que la persona identificada era miembro de las Fuerzas Armadas españolas. Así consta también en la pregunta escrita que el senador de EH Bildu Jon Iñarritu ha trasladado al Gobierno español para conocer si ha tomado alguna medida disciplinaria contra este miembro de la Infantería de Marina.

Ataques constantes

El caso llegó con gran celeridad al Juzgado de Instrucción n.º 1 de Irun, que en apenas una semana, el 5 de setiembre, condenó por un delito leve de daños al militar, que reconoció los hechos juzgados. La también leve pena consistió en un mes de multa con una cuota diaria de cuatro euros. La sentencia, a la que también ha tenido acceso GARA, carga sobre el condenado –que no acudió al juicio alegando vivir lejos– las costas del proceso y le obliga a indemnizar a la herriko con 118 euros en concepto de responsabilidad civil –es el precio de la reparación de la bandera y el mástil, según recoge la sentencia–.

La propia Fiscalía había solicitado para el acusado esa misma pena-multa, aunque pedía reducir la indemnización a solo 30 euros. La sentencia justifica la levedad de la condena en «el reconocimiento de los hechos y el arrepentimiento mostrado».

No es, ni mucho menos, la primera vez que la asociación cultural Muara denuncia hechos como los narrados. Sin ir más lejos, la herriko ya interpuso una denuncia similar en marzo de 2016, cuando desconocidos arrancaron las dos banderas colgadas en la fachada, rompiendo además un farolillo que está al lado. En aquella ocasión, sin embargo, nadie identificó a los autores de la agresión. En su pregunta parlamentaria, Iñarritu también pregunta, de hecho, si el militar ahora condenado estaba destinado en la Comandancia de la Marina de Hondarribia también en 2016.

Unos años antes, en 2010, según noticia recogida por GARA en aquel entonces, socios de la herriko denunciaron que en un solo año se registraron al menos seis ataques contra la sociedad cultural, siempre con la ikurriña y otras banderas como la de los presos como principal objetivo. Entonces no solo las arrancaban, sino que también las quemaban. Nunca hasta agosto de 2018, sin embargo, se consiguió identificar a ninguno de los autores de los ataques.

El exconcejal de Cs en Guardia no irá en las listas de LxE

Libres por Euskadi anunció ayer que José Antonio Mateo, exconcejal de Ciudadanos en Guardia e investigado por la Ertzaintza por quemar presuntamente su obrador y simular amenazas, ha solicitado no encabezar ninguna candidatura ni ostentar ningún cargo en el partido.

«La Ejecutiva de LxE está conforme con dicha solicitud y tratará en lo sucesivo al señor Mateo como a un simpatizante más de nuestro partido, manteniéndole apartado de cualquier cargo orgánico y de cualquier candidatura hasta que se resuelva el procedimiento judicial», indicaron en una rueda de prensa ofrecida en Gasteiz.

Asimismo, recordaron que Mateo asegura ser inocente de los hechos que se investigan, que tuvieron lugar el pasado mes de octubre, y criticaron el papel de algunos medios de comunicación. «Queremos pedir a los medios que no criminalicen actitudes o conductas que se están juzgando, primero hay que ver que resulta de ese procedimiento judicial», señalaron.

En octubre, tras conocerse el incendio de la panadería, LxE emitió un comunicado en el que atribuyó una motivación política al suceso. «Atentar contra un representante electo y particularmente contra sus bienes personales es de los más deleznable y reprobable, impropio de este tiempo democrático que vivimos en la actualidad e insistimos en que se clarifique este asunto y los responsables carguen con las consecuencias judiciales que les correspondan», señalaron entonces.

Cabe señalar que Mateo apoya al Ejecutivo local de Guardia, en manos del PP, e incluso participa en las Comisiones de Gobierno. Su voto es clave en el pleno, ya que el PP cuenta con cuatro ediles en el pleno, los mismos que suman PNV y EH Bildu –dos ediles cada grupo–.I.S.

Fuente: https://www.naiz.eus/eu/hemeroteca/...

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Un mundo oculto: La red global del comercio de armas

15 January, 2019 - 00:00

Agustín Velloso
Tortuga

La segunda parte de Shadow World: The Global Arms Trade Network ha sido publicada por Aljazeera en su página web con la misma introducción y duración de la primera en:

https://www.aljazeera.com/programme...

No quiero ser tiquismiquis, pero creo que hay alguna razón para que la segunda parte no aparezca anunciada como la primera y para que si tecleas el título en su propio buscador y añades parte 2, te lleve a la 1, aunque una vez en ésta puedas avanzar hasta la 2, la cual no tiene fecha (la 1 es del 22 de diciembre de 2018). Si lo buscas en la pestaña de Documentaries pasa lo mismo.

Podría ser sencillamente que una investigación sobre una industria a la que Aljazeera atribuye unas ganancias de miles y miles de millones de dólares, gracias a los buenos oficios de sus agentes de ventas, esto es, los más altos miembros del gobierno de los países más poderosos de la tierra, que a cambio cobran millones de dólares, lo que tiene como resultado el establecimiento de un estado de guerra continuo y sin fin que ocasiona daños gravísimos a la paz mundial y a la democracia, además de miles de víctimas árabes, ha pasado en un par de semanas a ser una historia menor o más probablemente algo incómoda.

La segunda parte es en definitiva una ampliación de la primera, que de todos modos sirve para conocer –los que no lo hayan visto ni escuchado nunca- la frialdad, la chulería, la desvergüenza y la falta de honestidad con la que hablan los dueños del mundo de la bomba atómica, los drones y también de la paz, la democracia, etc.

Cuando se ve a Netanyahu exhibir en la sede de las Naciones Unidas ante el mundo entero en septiembre de 2012 (hacia el minuto 30 del documental) una cartulina como la que los párvulos llevan a la guardería con el primer dibujo de su casa, pero con el dibujo de una bomba de las que usan Mortadelo y Filemón y con tono teatral exclamar: “¿Quién de ustedes se sentiría a salvo en Oriente Medio? ¿Quién estaría seguro en Europa? ¿Quién estaría seguro en América? ¿Quién estaría seguro en cualquier otro lugar?”, uno duda de su propia estabilidad mental y emocional.

Cuando se cae en la cuenta de que se han cumplido casi 20 años de guerra en Afganistán, más de 15 de guerra en Iraq, siete en Siria… y Netanyahu, el trío de las Azores, el canonizado y Nobel de la Paz negroamericano que lanzaba drones en los tiempos muertos entre baile y baile ante las cámaras de televisión y otros cuarenta ladrones más siguen libres, disfrutando de sus ganancias y conspirando para aumentarlas, uno se pregunta qué más falta para el fin del mundo.

Cuando no se puede entender que la población, gente con las primeras letras al menos, conocedora del mensaje evangélico, que conoce por las noticias y experiencia propia los actos inmorales y delictivos de los gobernantes, consiente que empleen el dinero de sus impuestos en armas y en matar árabes y musulmanes, en lugar de atender a sus propias necesidades de alimentación, salud, vivienda, educación, medio ambiente, etc., etc., uno se pregunta si no sería mejor dejar el consumo de noticias y aumentar el de ketamina para volar lejos de todo eso.

El documental abre con imágenes antiguas en blanco y negro de un grupo de personas embarcando, se diría que huyen, y de repente cambia a imágenes de la tierra desde una cápsula espacial. Al tiempo empieza a escucharse las idioteces del discurso de Obama en la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz:

“Estamos en guerra y soy el responsable del envío de miles de jóvenes americanos a tierras lejanas. Unos matarán y otros resultarán muertos. Se nos plantean cuestiones de guerra y paz y se trata de sustituir una por otra…” Estas palabras le granjearon casi un millón y medio de dólares en el momento y millones más en conferencias y otras actividades.

Luego siguen unas imágenes de la Primera Guerra Mundial (PGM), entre ellas las famosas de la confraternización entre soldados alemanes y rusos en las trincheras mientras de fondo se escucha el discurso ‘La guerra es una mafia' de Smedley D. Butler.

Este general del Cuerpo de Marines y el militar más condecorado de Estados Unidos en su época, hace esta reflexión sobre la PGM: “la guerra para acabar con todas las guerras, la guerra para hacer el mundo más seguro para la democracia; al menos 21.000 nuevos millonarios surgieron en Estados Unidos, miles de millones de dólares apilaron los navieros, los fabricantes de armas y otros empresarios, sin olvidar los banqueros que financiaron la Gran Guerra, quienes transmutaron la sangre en oro, cuya cantidad fue y es desconocida, mientras ponían su pensamiento en la Segunda Guerra Mundial”.

Así, saltando de unas imágenes a otras, de unos políticos a otros, de unos periodistas a otros, de unos académicos a otros, ex jefes militares, ex directores y agentes de variadas agencias de seguridad, discurre la cinta.

El siguiente discurso, repulsivo, repugnante y asqueroso es de Margaret Thatcher. Con una amplia sonrisa y queriéndose mucho empieza así: “Hoy comparezco ante ustedes con mi vestido rojo de noche…”. Suenan palmas que ella disfruta hasta que se extinguen y prosigue refocilándose con la frase siguiente: “…mi cara suavemente maquillada y mi pelo gentilmente peinado”. Estallan risas y ella reacciona igual. Luego reanuda con “…la Dama de Hierro del mundo occidental”. Se unen risas y palmas, el orgasmo se alcanza.

En otra ocasión, pasados unos años, con menos ganas de cachondeo, pero con la misma doblez, dice “que durante los últimos 30 años Su Alteza el Príncipe Bandar ha estado en el centro de los principales acontecimientos mundiales. Siempre estuve encantada de recibirle cuando era Primera Ministra porque me aportaba una extraordinaria visión y unas propuestas atrevidas”. Bandar, lógicamente, la correspondía con similares halagos y aseguraba que “que Arabia Saudí está dispuesta a apoyar al Reino Unido en cualquier cosa que necesite, fin de la conversación, de aquí en adelante el resto es un asunto puramente técnico”.

Se refería –continúa el periodista- a que el Reino quería 43.000 millones de libras en armamento, seis mil eran para comisiones, lo que se conoce vulgarmente como sobornos. Una propuesta que Thatcher ni nadie puede rechazar.

Para afianzar el trato al máximo, en otra ocasión propicia como es un discurso leído por la Reina en pie junto al Rey saudita, rodeada de toda la pompa y circunstancia acumulada durante siglos por la monarquía, se incluye una oportuna frase que dice: “estamos aquí reunidos para luchar contra los terroristas que amenazan el modo de vida de nuestros ciudadanos”.

La seguridad y el modo de vida es un servicio que machaconamente se vende a la gente. En realidad lo más apetecible es el modo de vida aunque no se reconozca, pues quien desea seguir consumiendo implícitamente prescinde de todo lo demás: la masacre de las razas inferiores, el enriquecimiento de los prestadores del servicio, el coste final y su libertad incluida.

Aunque el documental cita después aparte a Mark Thatcher, hijo de Margaret, un inútil playboy que con 29 años se perdió en el desierto argelino participando en la edición de 1982 del Rally París-Dakar y gracias a mamá fue rescatado por un avión del ejército argelino, lo traigo ahora aquí porque la BBC se tomó la molestia de anunciar urbi et orbe que ella abonó las 2000 libras del rescate para evitar que recayese sobre el contribuyente británico.

No obstante tampoco sale bien parado: aprobó raspando el bachillerato, suspendió tres veces un examen de contabilidad, se arruinó su negocio de coches… pero lo más divertido es que “sus controvertidos negocios en el extranjero tienen un potencial explosivo para la familia Thatcher.” Quizás el redactor se refiere en clave a lo que percibió ese destripaterrones como comisionista en la venta de armas a Arabia Saudí y que el documental cifra en 12 millones de libras (minuto 12).

Luego entra en escena la actuación más lasciva de empresarios y agentes de ventas del sector de armas, también muy preocupados por nuestra seguridad, la democracia y la lucha contra el terrorismo de que hacía gala la monarca: “la invitación a los árabes a ir de putas”.

La fiscal británica a cargo de los casos de gran fraude que se ocupó del asunto de BAE, declaró para el documental que le apenaba ver comportamientos tan anti-islámicos como el juego y las chicas de compañía. Por su parte un traficante de armas menos impresionable subrayó: “sólo hay dos cosas que importan en los negocios: dinero y sexo, del resto puedes escribir lo que quieras”.

Además completa la jugada así: “el proxeneta ofrece un catálogo de chicas para el cliente; éste elige cuantas quiere y aquél ofrece además a éstas otros dos mil dólares por cada información de interés que le proporcionen tras la cita.”

La fiscal vuelve a expresar tristeza cuando dice que la investigación se torna muy difícil porque apunta a miembros de la familia real saudí y el periodista relata asombrado que el jefe de la fuerza aérea saudí, a la sazón un príncipe, le llevaron de compras a Los Ángeles y al terminar le fletaron un jumbo de vuelta a Arabia Saudí para él solo y sus caprichos.

En una nota al margen diré de la Dama de Hierro que me llama la atención que hace una genuflexión cada vez que se encuentra con un rey árabe (por ejemplo en el minuto 14,20). Es claro que nunca descolló en el mundo del feminismo, pero ¿era necesaria tanta humillación o era el peso del dinero lo que la empujaba hacia abajo?

A juzgar por las cantidades astronómicas que movía BAE lo extraño es que los corruptos no muriesen aplastados. Por ejemplo el príncipe Bandar recibió mil millones de libras a lo largo de varios años (minuto 16). El dinero lo enviaba BAE a cuentas bancarias en Suiza por la poderosa razón de que las cuentas son anónimas en el país. De allí salía a las Islas Vírgenes, de donde se distribuía a los políticos en tres continentes.

Ver también:

Un mundo oculto: La red global del comercio de armas. Primera parte

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Guerras diferentes

15 January, 2019 - 00:00

Categorías: Tortuga Antimilitar

“Mujeres con otros valores”

14 January, 2019 - 00:00

Desde hace unos años el Ejercito de Tierra publica un calendario, dedicado cada uno a diferentes temáticas: la industria y el ejército, ejército y deporte, misiones de paz,…

Este año, coincidiendo con el 30 aniversario de la incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas – Real Decreto Ley 1/1988 del 22 de febrero de 1988 – el ejercito presenta el calendario “Mujeres con valor” con el que quieren rendir homenaje a las mujeres militares.

Los ejércitos son una de las instituciones donde más claramente se pone de manifiesto el patriarcado.

La incorporación de las mujeres es puro maquillaje, los ejércitos con mujeres o sin ellas siguen promoviendo valores machistas, patriarcales, homófobos, jerárquicos,… Desde la Asamblea Antimilitarista de Madrid os proponemos otro calendario, un calendario con mujeres con otros valores: la solidaridad, el apoyo mutuo, la desobediencia, la sororidad,… Mujeres que luchan por un mundo mas justo. Aquí aparecen 12 pero son muchas más.

Mujeres con otros valores – Calendario 2019

Descargar: http://www.antimilitaristasmadrid.o...

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¿No tienen derechos las ratas de alcantarilla? Las paradojas del animalismo divino

14 January, 2019 - 00:00

José Manuel Errasti Pérez

En las siguientes líneas se plantea al lector la posibilidad de que el concepto de “animal” que se maneja dentro de lo que vagamente podríamos llamar hoy en día “animalismo” esté construido más a escala numinoso-religiosa que a escala estrictamente zoológica.

No es el animalismo un movimiento social claro ni distinto. Posee una dimensión académica cuyo inicio suele colocarse en “Animals' Rights: Considered in Relation to Social Progress” de Henry Stephens Salt (1894), y llega hasta textos actuales del profesor Jeff McMahan, en donde se propone la extinción de todas las especies carnívoras para alcanzar así un planeta sin sufrimiento.

En cualquier caso, el animalismo al que nos referiremos tiene más que ver con sus manifestaciones populares, con figuras emocionales-psicológicas que ya están extendidas entre la ciudadanía de los países ricos: simpatizantes de partidos pro derechos de los animales, practicantes de dietas veganas, antiespecistas que proponen una misma consideración ética hacia todos los seres sintientes, al margen de su especie animal… En definitiva, posturas que pretenden ir un paso más allá del buen trato hacia los animales que nadie pone en cuestión.

El mito de la naturaleza

Para la defensa de esta tesis se hace necesario exponer brevemente el mito de la naturaleza como una de las artimañas ideológicas identificativas de la vida en la ciudad moderna.

Una vez vencido el mundo salvaje -al menos en buena parte: no morimos devorados por depredadores, no pasamos frío en invierno, la mayoría de las enfermedades infecciosas tienen tratamiento, tenemos luz por la noche…-, el burgués insatisfecho inventa una nueva idea de naturaleza como un ámbito de pureza, calma, salud y armonía del cual ha sido expulsado, en la enésima reedición del mito del paraíso perdido que se hace en Occidente.

Este anhelo por esa esencia es vivido bajo la figura emocional de la nostalgia, a pesar de que jamás existió, y el ciudadano suspira añorando una autenticidad que un día se fue (del verbo “ser”) y se fue (del verbo “irse”).

Pero esta naturaleza es, obviamente, una impostura. La jungla, los polos, la selva, el desierto, las cumbres, los océanos, ¿pureza, calma, salud y armonía? La práctica totalidad de las frutas que comemos, de las verduras que ponemos en la ensalada, son productos técnicos humanos, resultado de miles de años de ingeniería genética rudimentaria, en donde ya se han vuelto irreconocibles los tubérculos, bayas o frutos silvestres de donde proceden. Y un componente central en esta naturaleza impostada desde la ciudad resultan ser justamente los animales.

La misma distancia que media entre las bayas verdes y duras que encontraron los conquistadores del siglo XVI en Mesoamérica y los tomates de los supermercados actuales media entre los mamíferos que se representaban en las cuevas del paleolítico y esos lobos bonsái que hoy llamamos “perros”.

En la ciudad, la relación de las personas con los animales cambia respecto de otras épocas históricas y, consecuentemente, el modelo básico de animal deja de ser la bestia o el bruto y pasa a ser la mascota. Los dibujos animados se ocuparán de lo demás. Quimeras genéticas, fruto de siglos de cruces que terminan produciendo variedades sin más funcionalidad que el capricho, en donde se han seleccionado la mansedumbre y otros rasgos que recuerdan superficialmente a la emocionalidad humana, se muestran como el paradigma de la auténtica naturaleza más pura. Sólo cuando se ha eliminado hasta el último vestigio de la vida salvaje se puede reconstruir mentalmente la naturaleza de una forma tan infiel a la realidad.

Los animales como númenes

Por más que el animalista declare estar movido por una solidaridad fraternal hacia seres que, en tanto que sintientes como él, son esencialmente semejantes, la figura emocional de esta reivindicación de los animales -de estos nuevos animales reentendidos desde la ciudad- está más cercana a la relación religiosa con los númenes que a una postura panespecista zoológicamente coherente.

El concepto de “numen” adquiere protagonismo en la teología del siglo XX a través de la obra de Rudolf Otto -fundamentalmente Lo santo (1917)- como el contenido primario de las religiones, pero es en El animal divino (1985) de Gustavo Bueno donde se ensaya de forma más potente una filosofía materialista de la religión en donde las relaciones hombre-animal son vistas como el germen de la experiencia numinosa y, por extensión, del hecho religioso. Los númenes son seres dotados de voluntad, una cierta racionalidad y comportamiento propio, que revientan la dicotomía clásica hombre/objeto, ya que obviamente no pertenecen a ninguna de esas dos categorías.

Dioses, extraterrestres, animales mitológicos, nacerían del peculiar trato que el ser humano ha mantenido con algunos animales a lo largo de su historia como especie. Considerarlos personas lleva a infinidad de situaciones simplemente ridículas. Considerarlos objetos es incompatible con su evidente actividad propositiva.

No son númenes por sí mismos: lo que les convierte en númenes son sus relaciones con nosotros y, por tanto, necesitarán estar dados a una cierta escala operativa humana, -no podrán ser númenes los insectos, los dinosaurios o los peces abisales-. Si en su análisis de las religiones Bueno concluía que los númenes son animales, en nuestro análisis del animalismo cabe concluir que los animales son númenes.

¿Qué hacemos con los insectos?

Y así, del total del reino zoológico, con sus millones y millones de especies animales, los animalistas recortan una pequeña parte -fundamentalmente mascotas y animales de granja, aquéllos con los que los humanos mantenemos relaciones- para constituir el nuevo concepto de “animales”, ahora elaborado mediante una reconstrucción más numinosa que biológica.

Por ejemplo, a pesar de que los insectos poseen sistemas nerviosos sofisticados, receptores del dolor, organizaciones sociales complejas, y, sobre todo, constituyen más del noventa por ciento de los animales del planeta, ninguna reivindicación animalista ha intentado proteger los derechos de estos seres sin duda alguna sintientes, -las diferencias respecto de las sensaciones humanas no restarán legitimidad a dichas sensaciones a los ojos de un antiespecista-. ¡En un reciente programa de radio explícitamente animalista se daban instrucciones para desparasitar a los perros!

Tampoco se conocen iniciativas para rescatar a las ratas de las condiciones de hacinamiento, inmundicia y enfermedad que sufren en el alcantarillado, por más que los roedores se encuentren evolutivamente más cercanos a los primates -y, por tanto, serán más parecidos sus sistemas nerviosos- que los cánidos.

Animales y humanos

Desde la superioridad moral con la que acostumbran a presentarse -lo cual también acerca sus planteamientos al tono habitual de las religiones-, y en sintonía con la candidez que caracteriza a nuestra sociedad, no ven al ser humano como un ser esencialmente político (Aristóteles), racional (Descartes) o lingüístico (Hayes), categorías que no pueden ser aplicadas a una gallina o un cangrejo, sino como un ser que se agota en su dimensión sintiente, condición que sí comparte con el resto de los númenes. Pero ésta es una consideración ideológica, más deudora de la publicidad y del individualismo sentimentalista e infantil propio del capitalismo actual que de una posición materialista y progresista en el análisis de la condición humana. Su raigambre puritana se demuestra en que no sufren por el dolor animal allá donde se dé por las causas que sean, sino únicamente por aquél infligido por el ser humano.

Animales y humanos son seres sintientes, pero éstos, además, son sujetos históricos y políticos, características que no comparten aquéllos; sólo en el marco de esta condición histórica y política tiene sentido hablar de derechos. Es nuestro carácter normativo y conflictivo lo que hace inevitable la aparición de la historia, la política y las leyes en las sociedades humanas. Los derechos no son entidades naturales que brotan de la propia existencia de los individuos que los disfrutan, sino acuerdos sociales siempre enclavados en marcos jurídicos.

La pretensión de incluir a los animales en estas lógicas humanas -por ejemplo, convirtiéndoles en titulares de derechos o describiendo su maltrato con el nombre de los delitos contra la integridad de los seres humanos (asesinato de los toros, violación de las vacas)- es el resultado de una candidez emocional que se alimenta del mito de la naturaleza recaído sobre una consideración numinosa de algunos animales. El animalismo, así, aparece ahora como un movimiento de textura religiosa. La ciudad moderna, como escenario del que se ha retirado la presencia real de la vida salvaje, es el lugar idóneo para que esta farsa tenga lugar.

The Conversation

José Manuel Errasti Pérez, Profesor titular de Psicología de la Personalidad, Universidad de Oviedo

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original: https://theconversation.com/no-tien...

Tomado de Voz Pópuli

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¿Radiografiamos la indistria militar española, ese asombroso caso de éxito?

13 January, 2019 - 00:00

JCR - Amigos de Tortuga

En esta tercera entrega vamos a preguntarnos por una pequeña incomodidad, nada del otro mundo, que ensombrece el brillo y esplendor de la industria militar.
En anteriores entregas hemos insinuado que el oligopolio de la industria militar genera, junto con las apreciables ventajas que ya hemos explicado antes, algunos perjudicados que, como en toda la racionalidad capitalista, siempre aparecen como consecuencia indeseable pero necesaria del progreso en sí y por sí. Una molestia momentánea, ya decimos, para aguar la fiesta y permitir que los agoreros mantengamos en pie nuestra monserga. Un residuo indeseable y de poca monta, comparado con los indiscutibles beneficios sociales de la industria militar; residuo al que la propia mano invisible del mercado acabará, gran fe tenemos en ello, por aplacar con sus enormes beneficios, condenándolo, como insinuó aquel ministro de Defensa que lo fue del PSOE y del PP sucesivamente, al baúl de la estulticia humana, porque, si no vendemos armas nosotros, otro vendrá que lo haga.

1.- Mala calidad

La industria militar no es, que se diga, un dechado de virtudes técnicas. De hecho, la frecuencia de errores en la calidad de sus ingenios es muy superior a otros sectores de la producción industrial. Llama la atención que armas que se suponen de precisión milimétrica y que empeñan por años a los países que las compran fallen tan a menudo más que una escopeta de feria.
El caso paradigmático entre nosotros lo tiene NAVANTIA, la empresa propiedad del Estado que fabrica barcos y productos navales de guerra.

Submarinos de pandereta a precio de superlujo.

Navantia la ha cagado soberanamente, con perdón, en el diseño del submarino con el que pensaba petar el mercado internacional, el llamado S80 (que luego pasó a llamarse S81-Plus para poner borrón y cuenta nueva en la mala fama del proyecto original).
Aunque el proceso es conocido, nos vamos a explayar en una explicación que pretendemos amena y ejemplar del funcionamiento trasladable a otros casos de la industria militar.
Todo comienza cuando el presidente Aznar, Alabado sea el Altísimo, tuvo la genial idea de desvincularse del proyecto compartido con Francia por el que ambos países construían y vendían un submarino de clase Scorpène, fabricado en Cartagena pero con patente y diseño de la compañía francesa DCNS, al parecer dueña de la ingeniería del invento.
Aznar tuvo la visión, una de las suyas, de dar la patada «dans le cul» a los franceses y fabricar por nosotros mismos submarinos con los que inundar el mercado mundial y conseguir cuota de mercado propia. Así surge el proyecto de los submarinos made in Spain. Los franceses se cabrearon, como no podía ser menos, y litigaron internacionalmente con España al considerar que se había aprovechado de su diseño submarinil, llegándose a la conclusión «amistosa» de que España fabricaría por su cuenta sus submarinos pero con su «tecnología» propia, y sin hacer uso del sistema de propulsión francés, lo que equivalía a poner en un brete a la ingeniería española que hasta entonces se venía beneficiando de la «moda» francesa en el consorcio de los Scorpène.
Pelillos a la mar, que Don José María tenía claro que el carácter español y mucho español de nuestros ingenieros estaba más que cualificado para hacer unos submarinos recios cual se espera de nuestra casta e ingenio patrio. El caso es que España se embarcó en diseñar por su cuenta y riesgo su propio submarino, ahora supuestamente con tecnología de apoyo de los amigos de Lockheed Martin (que por cierto no regalan nada), y apalabró con Navantia el proyecto de hacer un prototipo y luego cuatro aparatos para cubrir las necesidades de la armada española (y todos los posibles para vender a terceros en competencia desleal con los franceses y cubrir así los costes de diseño y fabricación de los submarinos españoles).

El diseño, más los cuatro submarinos para España, se estipularon en un coste de 1.800 millones de euros, pero sucesivos problemas (el más importante que el prototipo diseñado, una vez sumergido no volvía a salir a flote) hicieron que el coste inicial fuera ascendiendo primero hasta 2.135 millones de euros, luego hasta 3.000 millones, y en la actualidad vayamos por 3.935 millones de euros al menos (por la completa fabricación del prototipos) sin poderse precisar el precio que costará cada unidad que se fabrique una vez que se consiga un submarino decentemente fiable.
El tema del deficiente diseño nos ha llevado a generar un sobrecoste del 213% sobre el precio inicial para conseguir sacar a flote el famoso S-80 «sube-baja» (y por cierto sin la tecnología de propulsión AIP inicialmente prevista, que se les instalará en alguna parada técnica posterior previo pago de su coste). El proyecto iniciado con el cesar visionario Aznar podrá materializarse, con suerte, en la entrega a la Armada de dos submarinos para, como pronto, el año 2022, pero sin poder precisarse, a estas alturas, a cuánto nos va a salir la broma por cada submarino posterior.
Otra consecuencia de estos retrasos aludidos es que, mientras tanto, han tenido que ir acondicionando los submarinos envejecidos que mantiene la Armada, lo que además ha supuesto un gasto añadido de varios cientos de millones para dicho cometido.

Pero no sólo. Como el grave problema de sobrepeso se ha solucionado usando el sentido común y las ideas del siracusano Arquímedes (alargar el engendro para hacer cumplir el inevitable principio de que empuje es igual a peso por volumen, eso sí, pagando a una compañía americana para que nos informara de tal posibilidad), para la fabricación del nuevo prototipo «flotable» han tenido que comprar más acero y, de paso, acondicionar los talleres donde se debía llevar a cabo la hazaña (con el consabido coste para ello), pues el nuevo ingenio «alargado» no cabía en los antiguos muelles de Cartagena. Y más: dado que ya se habían comprado los motores propulsores y otras máquinas necesarias (por cierto, a industrias militares de otros países que no las venden precisamente a precio de ganga) y ahora no tienen suficiente fuerza para mover el aparatito que, al ser más largo y pesado, necesita más potencia, han tenido que comprar otros sistemas nuevos y, en fin, una cadena de despropósitos que ha venido encareciendo el producto.
En el ínterin, las armadas de potenciales clientes se han amoscado un tanto, perdiendo interés por nuestro submarino de un solo uso que, consiguientemente, no tendrá mercado con el que resarcirse de las pérdidas cuando consigan, si es que lo consiguen, poner a flote los flamantes S81-Plus made in Spain.
Y un dato más: Para evitar endeudar a Navantia, pobrecita, el Estado, desde el minuto uno de puesta en marcha del proyecto, ha empezado adelantando dinero por medio de créditos a interés cero a dicha empresa. Dinero salido de los impuestos de los incautos y despreocupados bolsillos de la gente del común, que del ruinoso negocio de Navantia no saben nada.
¿Ha causado tal desaguisado algún reproche, alguna dimisión, algún cambio sustancial en Navantia o en los usos de nuestros visionarios políticos? No, que se sepa.

Mala calidad en otros “Productos” de Navantia.

¿Curioso? No. Recurrente. Porque el caso de los submarinos de Navantia es uno más de los frecuentes casos de mala calidad de la industria militar. Sin ir más lejos, Noruega reclama a España por la mala calidad de las fragatas que Navantia le suministró y por las que soltaron más de 1.000 millones de euros, y concretamente por el hundimiento por un «fallo crítico» de una de ellas. Anteriormente Australia inició otro contencioso con Navantia por la mala calidad de los portaviones que le querían vender. La lista de despropósitos se hace muy larga en Navantia, la empresa puntera de la industria militar española.

No sólo Navantia fabrica con defectos.

Pero Navantia no es la única que sufre esta plaga de chapucerismo industrial.
Los Helicópteros NH90 sufrieron igualmente problemas de diseño (turbulencias a baja altura que les dejaba inestables) que hicieron que el gobierno alemán mandara la parada de su flota. Los aviones Eurofighter cuentan con problemas de potencia por problemas de diseño y grietas en los alerones fabricados en Sevilla. Los aviones A400 también con graves problemas de diseño y accidentes mortales. Problemas de obsolescencia desacreditan a los potentes tanques Leopard alemanes (por cierto, parte de ellos fabricados en España) que han demostrado su fracaso en la lucha contra el Daesh. Los fusiles de asalto M16 estadounidenses que se recalientan ante altas temperaturas y dejan de ser fiables en el desierto, los fusiles G-36 alemanes que se encasquillan, los aviones de combate F35 americanos con defectos fatales, los defectos de fabricación del más moderno portaviones de EEUU, el CVN 78 que hace tirar por la borda cientos de millones de dólares, los Cetme españoles que pretendían endosar a Irak y que igualmente tienen defectos insalvables, … La lista es interminable, generalizable, un lugar común de la industria militar.

¿Fallos de diseño o estrategia de ventas?

Una frecuencia y una extensión a todos los sectores de la industria militar que nos hace pensar que tal vez los fallos de diseño y producción no son un problema técnico en sí, sino una estrategia de producción que, junto a la obsolescencia programada de esta carísima industria, utilizan los señores de la guerra para aumentar su cifra de resultados. ¿Con la aquiescencia de la casta política? No lo sabemos, pero es más que contundente comprobar que a estos fallos tan costosos no se les ofrece ninguna respuesta política contundente: nadie ha dimitido, nada ha cambiado. Incluso, si hacemos caso a los organismos de control españoles (existen informes específicos de la Intervención General del Estado -IGAE- sobre nuestros «Programas Especiales de Armamentos») no se piden a las empresas las penalizaciones estipuladas por el retraso en la entrega de las armas apalabradas, ni se controlan los sobrecostes, ni hay modo humano de racionalizar este mundo del despropósito.

De modo que, con este largo repaso, ya tenemos algunos perdedores descritos en el funcionamiento y negocio de la industria militar:
La eficacia y la tecnología
La decencia
El dinero público que cuestan estos abrumadores sobrecostes.

2.- Sobrecostes

Tanto en el caso español como en el de otros Estados clientes de las industrias militares los sobrecostes respecto del precio inicialmente previsto son muy frecuentes.
En parte, razona la industria militar, debido a que los encargos conllevan un ciclo muy prolongado de tiempo de fabricación, que pasa por el diseño, la fabricación de prototipos y su comprobación de fiabilidad, la producción en serie y la entrega años más tarde de los pedidos iniciales. Por esta razón variables como el alza de los precios de los materiales de fabricación, la inflación, dos de grandes y tres de chicas, etcétera, sirven para justificar los aumentos de precio. A ello se une que, precisamente por el galopante avance de la tecnología militar, a mitad de camino los «compradores» buscan incorporar las mejoras más recientes y otros caprichos no pactados, lo que implica añadidos que encarecen el producto final.
Añadamos que, para cerrar el círculo vicioso, cuando se entregan los productos, éstos ya están habitualmente obsoletos (dado el espectacular avance tecnológico que, dicen, afecta a la industria de matar) con lo que los «clientes» se ven obligados a realizar nuevos pedidos para «modernizar» su recién entregado armamento, ya obsoleto.

En el caso de España, los sobrecostes de los programas de armas (PEAS) superan el 20% sobre lo inicialmente previsto (y añadamos que la cifra de encargos actual sobrepasa los 33.000 millones de euros), con el caso de los submarinos de Navantia como paradigma del sobrecoste, con un 213% de exceso de peso económico.
Los pedidos a la industria militar que efectúa el Estado español, lo decimos como mera hipótesis conspiranoica, tal vez se apalabran a un precio inicial menor para evitar críticas, pero sabiendo que el mismo crecerá por el camino, porque una vez comprometidos desembolsos astronómicos, echarse atrás supone perder mucho dinero. ¿somos cautivos de la torpeza de una casta político-militar entonces? ¿Asistimos a un endeudamiento ilegítimo? ¿Es fruto de la improvisación y la mala suerte?
Veamos un ejemplo significativo. El Estado español lleva invertidos más de 10.600 millones de euros en desarrollar el proyecto de aviones de combate Eurofigther que desarrolla AIRBUS, con el fin de reemplazar a los aviones F18 estadounidenses que España compró en tiempos de Felipe González en el programa FACA (96 cazas y una cifra escalofriante que lastró el presupuesto de Defensa por años) del ejército del Aire.
La idea de España es la de sustituir por completo los F18 del ejército del Aire por aviones más modernos, pero, además, dotarse de aviones de combate para nuestro buque de combate LHD Juan Carlos I (un portaviones que ha costado más de 500 millones de euros) con el fin de sustituir los obsoletos Harrier de despegue vertical de los que dispone la Armada.

Cuando se planificó este enorme esfuerzo económico (¿cuántas prestaciones de rentas dignas se hubieran podido en defensa de la gente más desfavorecida, por ejemplo, con tal pastizal?) las justificaciones fueron: 1) la necesidad de esta inversión para tener tanto los aviones más modernos, 2) las necesidades ineludibles de la defensa española, al parecer gravemente amenazada por el cielo y 3) adquirir la tecnología propia para otros desarrollos de nuestra industria que podían aprovecharse del esfuerzo.
Ahora que Eurofighter está dotando de estos aviones al ejército (ya cuenta con más de 60) parece que existen dudas en la continuidad de los encargos, pues hay una opinión muy importante de los expertos militares que «prefiere» los aviones americanos F35 (cada uno de estos cuesta actualmente más de 200 millones de dólares pero se espera que se puedan conseguir por unos 120 millones y que el coste total de adquisición de un programa suficiente para España pueda superar los 6.000 millones de euros). ¿Qué pasa entonces de la adquisición tecnológica que se predicaba? ¿Qué de la modernidad que se pagaba con este programa?
Saquen conclusiones, pero no se apresuren, porque nos queda por explicar ahora la apuesta de la marina de guerra y otros chismes.
Nuestra flamante Armada exigió nuevos buques polivalentes (portaviones) para modernizarse y seguir cantando en el concierto internacional la canción del pirata con cien cañones por banda. Se hizo imprescindible contar, como se ha dicho, con el «Juan Carlos I», que costó más de 500 millones de euros. A éste acompañarán otros pedidos recientemente programados.
Una vez gastados estos 500 millones iniciales, caen en la cuenta nuestros expertos que los Eurofighter no son adecuados, porque lo que realmente necesitan son aviones de despegue vertical para sustituir a los actuales y obsoletos Harrier, y los Eurofighter no despegan verticalmente. Casualmente los F35 americanos si lo hacen.

Es curioso que cuando diseñaron el gasto para los portaviones se olvidaran de este pequeño detalle: un portaviones sin aviones es como una banda de música sin instrumentos. Detalle en el que ahora sí que caen. Se necesitan aviones F35 de despliegue vertical para que el portaviones en el que ya hemos gastado más de 500 millones de Euros (¿Cuántos hospitales hemos dejado de hacer para contar con este cachivache?) sirva para amenazar mares y costas.
¿Se sorprenden? Pues no se sienten aún, porque, además, el coste de cada F35 (o de cualquier otro sistema de armas que se les ocurra, que sigue la misma lógica) lo es por el avión «mondo y lirondo». No incluye el motor (otros 24 millones de dólares), ni el sistema informático y de control (otros 35 millones de dólares), ni las armas (depende de las que le pongan), ni el casco del piloto (400.000 dólares por unidad). Primero el avión, luego el motor, luego el sistema, luego el casco… Esperemos que en tanto ir y venir no haya que cambiar el sistema de despegue del portaviones o cualquier otra excusa. ¿hasta cuándo?
De modo que el sobrecoste, aparece como otra estrategia de privilegiar a la industria militar y a los intereses militaristas sin que el personal proteste demasiado. ¿Una estrategia que no ha hecho mosquearse a ninguna fuerza política de las que sestean en la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados desde hace ya muchas legislaturas?¿o algún tipo de estrategia compartida entre patres conscripti y vendedores de armas?

3.- La deuda.

La industria militar presenta una factura elevada en todos y cada uno de los países que adquieren armas (es decir, todos).
Centrándonos en el caso de España, los contratos apalabrados por España en su primer ciclo de rearme implicaron un compromiso de pago, diferido a futuro, de aproximadamente 33.000 millones de euros, de los que faltan de pagarse cerca de 20.000. Ahora, el gobierno de Sánchez acaba de dar por válido un segundo ciclo de rearme previamente comprometido por Rajoy. Nuevo ciclo que sumará a esta cantidad al menos otros 12.000 millones de euros más (si no hay sobrecostes).
Por la curiosa manera de comprometer estos contratos armamentistas, España ha prefinanciado a las empresas militares dándose créditos «reembolsables» (es decir, que devolverán cuando entreguen sus sistemas de armas y se les paguen los pedidos). Como los créditos concedidos son a interés cero y los pagos (amén de los sobrecostes ya aludidos) a dinero corriente al momento de pago, resulta que el interés cero en realidad es un regalo que en nuestro nombre hacen los gobiernos a la industria militar, pues el interés cero no existe más que en la Biblia y en el Corán y el dinero prestado, cuando se devuelve, lo hace sin el coste del dinero, que es pagado ya saben ustedes por quién.
Así y todo, como tenemos un presupuesto de defensa altamente deficitario (por ejemplo, con el que calculó el Ministerio de Defensa para 2018 sólo daba para pagar todo el montaje de la defensa hasta mediados de mayo, y si sumamos lo escondido en otras partidas fuera del ministerio de defensa, sólo daba para llegar hasta octubre) los pagos a la industria militar se han venido haciendo por medio de créditos extraordinarios (¡y tanto!) y extra-presuestarios (hasta ahora, pero esperemos a ver los anunciados nuevos presupuestos de Sánchez para ver si también en el futuro) con cargo a deuda pública.

De modo que la industria militar nos endosa una factura monumental, de más de 42.000 millones de euros, de deuda pública para la financiación de las armas comprometidas.
Para hacernos una idea de la magnitud de nuestra deuda militar, esta cantidad equivale a casi cuatro puntos del PIB y a casi un rescate de la banca.
¿Han consultado a alguien esta locura? ¿responde al interés prioritario de la sociedad? ¿ha sido adquirida bajo el influjo de un complejo de intereses militar-industrial, o por puertas giratorias a su favor? Preguntas que nos sirven para responder a otra más: ¿Se trata de una deuda ilegítima? Y si es así ¿Por qué nadie exige su impago?
Ahora bien, España es un Estado del Primer Mundo, lo que, amén de otros perjuicios evidentes, equivale a que dicha deuda únicamente nos empobrece y evita políticas públicas justas, lo que viene llamándose «coste de oportunidad» (del que hablaremos en extenso en otra entrega), el cual afecta negativamente en el desarrollo social y acentúa la distancia entre los de arriba y los de abajo. Pero pensemos en nuestros países clientes y principalmente los clientes del Sur donde, por ejemplo, el índice de desarrollo humano está por los suelos y la decisión de cañones o mantequilla equivale también a mayor violencia estructural, mayor pobreza generalizada, muerte prematura asegurada y se convierte, por tanto, en un coste no de oportunidad, sino de vida.

Amén de ello, la adquisición de armas por países limítrofes viene a desencadenar ciclos globales de rearme, de forma que los vecinos también adquieren armas y relegan otras necesidades perentorias, facilitando un negocio de sangre que, ya sea por sus devastadores efectos en tiempos de paz, o por los fatales si se llegan a usar estas armas, agreden a los pueblos y sus expectativas.
Debido, ya lo hemos dicho, al enorme volumen de las facturas militares, estos países han de acudir también al endeudamiento, pues no existe el dinero corriente disponible para pagar los pedidos a tocateja, para asegurar sus adquisiciones de armas. No por casualidad es la gran banca occidental (incluso cuenta con entidades financieras especializadas en ello) la principal tenedora de la deuda pública de los países que compran armas.
También la deuda pública militar, por otra parte, sirve a los países «productores» de armas para condicionar las políticas y la geoestrategia mundial, es por tanto un mecanismo de dominación hábilmente usado (si te tengo endeudado te condiciono las opciones), algo que la doctrina ya ha destacado.
De modo que, aunque parezca un coste invisible e inapreciable, ya tenemos nuevos perdedores: las sociedades en su conjunto, el desarrollo humano, y sobre todo las sociedades cautivas de este círculo vicioso.

Dejemos por el momento la presente entrega.
La próxima detallará tres aspectos más: 1) el mercado laboral y la mentira podrida que usa como chantaje y mantra esta industria para conseguir que, pobres de nosotros, pidamos más carga de trabajo, como pedían al «Rey Felón» aquellas masas de antaño más cadenas. 2) El pastizal en subvenciones que las Comunidades Autónomas ofrece a estos mercaderes e industrias (por cierto, qué bien nos vendía si alguien nos ayuda aportándonos datos fiables y fuentes concretas de este aspecto para evitarnos el meticuloso y aburrido papel de ir buscando en boletines oficiales y otros papelotes) y 3) lo que venimos llamando el «monocultivo militar» y la dependencia de comarcas y regiones de este tremendo mal.
Hasta entonces, buen provecho.

Ver también en Tortuga:

¿Radiografiamos la industria militar, ese espectacular caso de éxito? Primera parte.

¿Radiografiamos la industria militar española, ese asombroso caso de éxito? Segunda parte: Un negocio brutal.

Categorías: Tortuga Antimilitar

Palabras de Cortázar

13 January, 2019 - 00:00

Categorías: Tortuga Antimilitar

Hablemos de las violencias urbanas

13 January, 2019 - 00:00

Tica Font

Según la OMS cada año más de 1,6 millones de personas pierden la vida de manera violenta en un homicidio, tres veces más que los muertos provocados por las guerras. Estas cifras representan la punta del iceberg, puesto que otros actos violentos contra la integridad física de las personas, no son computados estadísticamente y no hay registros sobre los mismos.

América latina es la región del mundo con mayor tasa de homicidios del mundo 22,3 homicidios por cada 100.000 habitantes (Banco Mundial 2015). Por países, entre los principales en el ranquin encontramos El Salvador tiene una tasa de 82,8; Honduras 56,5; Venezuela 56,3; Jamaica 47,0; Belice 37,6; Brasil 29,5; Guatemala 27,3; Colombia 25,5; México 19,3 y Puerto Rico 18,5 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2016. La tasa en España se sitúa en 0,6.

Según datos de 2016 de Igarapé Institute, 43 de las 50 ciudades con mayor tasa de homicidio en el mundo están situadas en América Latina. La más peligrosa es San Salvador (El Salvador), con una tasa de 136,7 asesinatos por cada 100.000 habitantes, le siguen Acapulco de Juárez (México) con 108,1 y San Pedro Sula (Honduras), donde la tasa se sitúa en 104,3 muertes por cada 100.000 habitantes.

Las cifras son escalofriantes y sitúan el problema de las diversas violencias más allá de los homicidios en un primer plano. Aunque las cifran sean duras, la violencia no es inevitable ni constituye un componente intrínseco de la condición humana. La violencia es un elemento cultural, un elemento aprendido que puede desaprenderse y prevenirse con una batería de medidas diversas que vayan más allá del planteamiento “ley y orden” tan recurrente entre sectores políticos faltos de iniciativas. Al problema de la violencia nos podemos acerca desde perspectivas diversas, de salud, de educación, de convivencia de economía, de paz, en definitiva abordando los factores económicos, sociales o culturales. Entender las situaciones que subyacen y las causas que sustentan la violencia ofrece la posibilidad de intervenir para evitar los actos violentos y proporcionar a los responsables políticos una gran variedad de actuaciones o planes políticos que puedan prevenir actos violentos, incidir en cambiar los valores que legitiman el uso de las violencia y en asistir a las víctimas de dicha violencia.

Del 5 al 8 de noviembre tendrá lugar en Madrid el II Foro Mundial sobre Violencias Urbanas y Educación para la Convivencia y la Paz. Este Foro refleja la preocupación por este problema en las ciudades y refleja el compromiso de los municipios para afrontarlo.

Pero mientras que en los municipios, por la relación directa que mantienen con los ciudadanos, buscan actuar sobre las causas que los sustentan implantado planes de acción social que intentan revertir las mismas, los estados suelen inclinarse por instrumentos represivos. En Brasil, el nuevo presidente de extrema derecha J. Bolsonaro, se comprometió a relajar las leyes de control de armas. “Debemos dar a todos el derecho de llevar armas, como en EEUU”, es decir el derecho de ciudadanos a disparar contra otro ciudadano y ha anunciado que sacará a las calles al ejército para luchar contra la violencia y el crimen organizado. Si Bolsonaro lleva a cabo estas medidas, cabe esperar que se incrementara la tasa de homicidios y el número de desaparecidos tal y como ha pasado en México desde que se declaró la guerra al narcotráfico.

Existe el peligro que muchos votantes elijan opciones populistas que ofrezcan soluciones simplistas “de mano dura”, que está demostrado que no resuelven el problema, que simplemente lo van desplazando por el territorio de un lugar a otro. Para evitarlo cabe trabajar con políticas de largo plazo que actúen sobre las causas que los sustentan.

Fuente: http://www.centredelas.org/ca/cultu...

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