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Actualizado: hace 17 min 18 seg

El ejército expulsa por trastorno psíquico a una cabo víctima de violencia de género y acoso laboral

fai 15 horas 12 min

Miguel González

Maltratada por su marido y acosada por un superior, la cabo María de las Camelias acaba de ser expulsada del ejército, tras 17 años de servicio y sin derecho a pensión. En noviembre de 2014, su esposo fue condenado a penas que sumaban ocho años y tres meses de cárcel por ocho delitos de maltrato habitual, amenazas y coacciones, además de quebrantar la orden de alejamiento. Según la sentencia, tras un accidente de moto, el esposo de la militar se volvió “irascible, agresivo y violento”, y llegó a amenazarla de muerte. La separación no acabó con el acoso, que siguió con llamadas telefónicas, hasta 20 diarias.

En una ocasión, temerosa de que su marido la matara, María de las Camelias acudió al cuartel de la Guardia Civil. Allí, volvió a llamarla por teléfono su cónyuge, por lo que ella pasó el móvil a un agente que se identificó como tal. “Me da igual, voy a matar a mi mujer. Si me tenéis que detener, hacedlo”, le dijo.

Lo detuvieron y el juzgado dictó una orden de alejamiento de 500 metros. Ante los repetidos incumplimientos, el juez le prohibió primero entrar en la provincia de Segovia, donde ella residía, y comunicarse con la militar y su familia. Finalmente, ordenó su prisión provisional, de la que solo salió con un dispositivo telemático.

La sentencia reconoce que “como consecuencia de la conducta del acusado hacia ella”, la cabo “ha sufrido un trastorno ansioso depresivo en relación a una situación de violencia de género que ha requerido tratamiento médico y psicológico con medicación (antidepresivos y ansiolíticos) desde 2012”.

Sin embargo, la Junta Médico Militar que ha examinado a María de las Camelias asegura que esta sufre una epilepsia parcial controlada y asintomática y un trastorno ansiosodepresivo que se manifestó clínicamente o se agravó en 2011. Los médicos militares evitan pronunciarse sobre el origen de la enfermedad: aseguran que no se debe a ningún hecho concreto y solo toman nota de que ella la “achaca a la situación familiar, personal y laboral” que ha sufrido.

Bajo el eufemismo “circunstancias laborales”, aluden al acoso laboral que, según el relato pormenorizado que la militar hizo a su psicóloga, sufrió antes incluso de empezar sus problemas conyugales. En marzo de 2005, embarazada de cuatro meses, su sargento le ordenó cavar zanjas. Ella le advirtió de su estado, le hizo saber que el médico le había aconsejado no cargar peso e incluso le avisó de que se sentía mal y tenía pérdidas. Su jefe no le hizo caso y ella perdió al bebé.

Varios superiores jerárquicos acudieron al hospital y la convencieron de que no denunciara al sargento. A cambio, le prometieron un cambio de destino, según su relato. Tras el aborto, fue destinada a Segovia, donde recuperó la estabilidad psíquica y laboral, hasta que el mismo sargento desembarcó en su unidad y volvió el acoso, con continuas quejas y críticas a su trabajo. La cabo acudió a un capitán, quien primero la despachó instándole a ser fuerte y al final la destinó a la cocina. Aún tuvo un último sobresalto cuando, intentaron devolverla a Burgos, donde se encontraba su marido, a lo que ella se resistió. “Un general le pidió personalmente disculpas, ofreciéndole una ayuda que llegó tarde y que no impidió la acumulación de tensión y desesperanza”, se lee en el informe de la psicóloga.

La Junta Médico Militar ni siquiera ha considerado estos hechos, con el argumento de que la cabo no los denunció, y ha pasado por alto el dictamen de la psicóloga, según el cual si calló fue por miedo a perder el puesto de trabajo y la independencia económica en un momento en que “empezaron a desencadenarse episodios de malos tratos físicos y psíquicos cada vez más graves y dolorosos”.

El pasado 13 de noviembre, el Boletín Oficial de Defensa publicaba la baja forzosa de la cabo en el Ejército. El expediente de pérdida de condiciones psicofísicas concluyó que no había relación entre su patología y el servicio en filas, por lo que no le corresponde pensión. Con dos hijos de seis y nueve años de su maltratador, quien no abona la manutención, su batalla más dura acaba de empezar.

El País

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Charla hipotecas

fai 15 horas 12 min

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No a la visita del portaaviones

20 March, 2019 - 00:00

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La Vall de Laguar, en Alacant: La ruta de los 6.000 escalones

20 March, 2019 - 00:00

Esta ruta circular de 15 kilómetros por la Vall de Laguar esconde un paraje único y una particularidad: los 6.873 escalones que hay que atravesar para llegar al final

El Independiente

La Comunidad Valenciana alberga parajes ocultos donde naturaleza y tortuosos senderos se abren camino para los más aventureros, lo que demuestra que en esta región hay paraísos naturales más allá de la playa. En concreto, hablamos de la ruta de la Vall de Laguar -también conocida como la Catedral del Senderismo- equiparable por muchos a la conocida ruta del Cares en los Picos de Europa o al Valle de Ordesa en los Pirineos.

A 56 kilómetros de Alicante encontramos el sendero PR-V 147, un sinuoso desfiladero que, sin embargo, constituye una cita obligada para los amantes de la naturaleza. Se trata de un lugar único, lleno de historia, leyendas… y también de desniveles, nada menos que de 845 metros. Una ruta circular de 15 kilómetros de senda que, además, cuenta con una particularidad muy especial: los más de 6.873 escalones y saltos de la época morisca que hay que recorrer para llegar a la cima.

Pero para los más entendidos, recorrer esos kilómetros de saltos, desniveles, curvas, subidas, bajadas, cuevas y un sinfín de obstáculos merece la pena solo por observar la exhuberante vegetación, las cuevas, los lavaderos municipales o simplemente, respirar el aire puro que otorga la montaña.

La Vall de Laguar (del árabe Al-Agwar, que significa “las cuevas”) pertenece a la comarca de la Marina Alta (Alicante), un valle del interior de la montaña formada por los núcleos de Benimaurell, Fleix, Campell y Fontiller y dejando a un lado el conocido Barranc de l'Infern, uno de los más salvajes de la región; y al otro la Sierra del Cavall Verd, a 800 metros de altura.

El pasado lunes 22 de octubre el Parque Nacional de los Picos de Europa cumplió su primer centenario, una celebración que llega en un momento en que la gestión y[...]

La mejor época para visitar la Catedral del Senderismo es a finales de marzo (que coincide con la época de los cerezos en flor); finales de febrero (almendros en flor); o en mayo, cuando se recolectan las cerezas y podemos aprovechar para degustarlas en nuestra ruta. En otoño el sendero toma un encanto especial por la nota de color que adquiere el valle en esta estación.
Ruta

El camino comienza en el pueblo de Fleix -segundo pueblo de la Vall de Laguar-, en la carretera dirección a Benimaurell, comenzando primero en sentido descendente. Pronto aparece el desvío hacia la Font Grossa y el lavadero de Fleix, donde se inicia oficialmente el recorrido.

Pero es solo la calma que precede a la tormenta, ya que muy pronto empiezan a aparecer subidas muy pronunciadas, exactamente por la vertiente contraria al barranco hasta llegar a la cabecera del Barranc del Salt, a varias decenas de metros de altura. Tras atravesar El Forat, un agujero tallado en roca, se encuentra el lecho de un barranco donde empieza la escalinata. Los siguientes pasos no serán sencillos: una cuesta de 300 metros de desnivel por las escaleras de piedra, la escalada más fuerte de la ruta.

Barranc de l'Infern.

Una vez superada, la siguiente marca destacada es Pou de la Juvea, donde es habitual encontrar a senderistas que se paran para refrescarse. Pero aún queda camino hasta la meta.

La senda se suaviza en Juvees d'Enmig, pero pronto habrá que subir de nuevo, esta vez por el conocido Barranc de l'Infern. Tras la complicada caminata, hay un nuevo descenso por el Barranc dels Racons, y, ya en la parte final de la travesía, a la altura de la Font dels Olvis, aparecerá una (casi) infinita senda en zigzag.

Una vez rebasada, lo único que queda es un liviano camino hasta el pueblo de Fleix, completando con éxito el apasionante recorrido.

Fuente: https://www.elindependiente.com/ten...

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Las 14 características del fascismo según Umberto Eco

20 March, 2019 - 00:00

Umberto Eco es una de las personalidades que mejor podrían definir el fascismo, pues en él se combinaron la experiencia propia, la erudición y la lucidez analítica. Como italiano, vivió de cerca el fascismo y sus consecuencias, y como intelectual dedicó no pocos momentos a estudiarlo, entenderlo y explicarlo pero, por encima de todo, denunciarlo y prevenirlo. De todos los males que el ser humano puede gestar para sí mismo, pocos tan nefastos como un régimen totalitario, en el que usualmente el sufrimiento es mucho mayor que los posibles beneficios a obtener.

En esta ocasión compartimos el fragmento de una conferencia que Eco pronunció en 1995 en la Universidad de Columbia; en aquella ocasión, el escritor elaboró una rápida caracterización de lo que llamó “Ur-Fascismo” o “fascismo eterno”, es decir, una ideología y voluntad de gobernar que, independientemente de las circunstancias históricas, parece siempre estar ahí, al acecho, esperando un mínimo descuido para saltar y apoderarse de un gobierno nacional, una sociedad, un país. Eco reconoce que no todos los regímenes totalitarios son iguales, pero al mismo tiempo encontró algunos rasgos comunes o, mejor dicho, recursos, que la mayoría ha empleado para seducir a la población y hacerse del poder político.

Compartimos esta breve lista de las 14 características del fascismo según Umberto Eco. Para los interesados, el texto completo de la conferencia se encuentra en línea con el título “El fascismo eterno”.

1. Culto de la tradición, de los saberes arcaicos, de la revelación recibida en el alba de la historia humana encomendada a los jeroglíficos egipcios, a las runas de los celtas, a los textos sagrados, aún desconocidos, de algunas religiones asiáticas.

2. Rechazo del modernismo. La Ilustración, la edad de la Razón, se ven como el principio de la depravación moderna. En este sentido, el Ur-Fascismo puede definirse como irracionalismo.

3. Culto de la acción por la acción. Pensar es una forma de castración. Por eso la cultura es sospechosa en la medida en que se la identifica con actitudes críticas.

4. Rechazo del pensamiento crítico. El espíritu crítico opera distinciones, y distinguir es señal de modernidad. Para el Ur-Fascismo, el desacuerdo es traición.

5. Miedo a la diferencia. El primer llamamiento de un movimiento fascista, o prematuramente fascista, es contra los intrusos. El Ur-Fascismo es, pues, racista por definición.

6. Llamamiento a las clases medias frustradas. En nuestra época el fascismo encontrará su público en esta nueva mayoría.

7. Nacionalismo y xenofobia. Obsesión por el complot.

8. Envidia y miedo al “enemigo”.

9. Principio de guerra permanente, antipacifismo.

10. Elitismo, desprecio por los débiles.

11. Heroísmo, culto a la muerte.

12. Transferencia de la voluntad de poder a cuestiones sexuales. Machismo, odio al sexo no conformista. Transferencia del sexo al juego de las armas.

13. Populismo cualitativo, oposición a los podridos gobiernos parlamentarios. Cada vez que un político arroja dudas sobre la legitimidad del parlamento porque no representa ya la voz del pueblo, podemos percibir olor de Ur-Fascismo.

14. Neolengua. Todos los textos escolares nazis o fascistas se basaban en un léxico pobre y en una sintaxis elemental, con la finalidad de limitar los instrumentos para el razonamiento complejo y crítico. Pero debemos estar preparados para identificar otras formas de neolengua, incluso cuando adoptan la forma inocente de un popular reality show.

Terminamos con esta advertencia, también atemporal, de Eco:

El Ur-Fascismo puede volver todavía con las apariencias más inocentes. Nuestro deber es desenmascararlo y apuntar con el índice sobre cada una de sus formas nuevas, cada día, en cada parte del mundo.

Fuente: https://pijamasurf.com/2016/11/las_...

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Sumisión de las autoridades españolas tras conocerse que la CIA asaltó la embajada de Corea del Norte en Madrid

19 March, 2019 - 00:00

Valentino Arteaga

Agentes de la CIA entraron en la Embajada de Corea del Norte en Madrid, maniataron y torturaron a sus ocho empleados durante más de dos horas y huyeron con numeroso material informático y teléfonos móviles. Esta noticia suena a la típica serie estadounidenses sobre espías pero no es ficción, pasó tal cual os lo acabo de describir el pasado 22 de febrero ante la pasividad absoluta de las autoridades españolas.

Ahora, los pocos medios han dejado dos minutos de hablar de Venezuela para contar esta noticia, uno de los hechos más graves que han sucedido en nuestro país en los últimos meses, ilustran la noticia con una foto de la fachada de la sede norcoreana en la capital de nuestro país, siempre acompañada por una patrulla de la Policía Nacional haciendo guardia.

Sin embargo, el día del ataque las autoridades españolas estaban blindando ningún tipo de protección a esta embajada, algo poco común si tenemos en cuenta que estamos en un nivel alto de amenaza terrorista y las legaciones diplomáticas se consideran puntos calientes.

La policía española tardó más de dos horas en enterarse de que estaban asaltando la embajada de la República Democrática de Corea, y lo hizo porque un vecino llamó a Emergencias alertando de que había visto a una mujer huir saltando de un segundo piso.

Ante esto, las fuerzas y cuerpos de seguridad reaccionaron, pero no lo hicieron mandando a decenas de patrullas armadas hasta los dientes. Tan solo se acercó una patrulla, llamó al timbre, salió uno de los secuestradores, dijo que todo estaba bien, los agentes se lo creyeron y se marcharon. Patético.

Minutos después los asaltantes salieron a toda leche de la sede diplomática robando dos coches, entonces, la patrulla que todavía seguía cerca, entro en el edificio y se encontró a los diplomáticos norcoreanos asustados y magullados.

El ataque sucedió cinco días antes de la cumbre que reunió a Kim Jong-un y a Donald Trump en la capital de Vietnam, y se sospecha que el suceso acaecido en Madrid estaría relacionado con ese evento, que acabó finalizando abruptamente, tras afirmar el presidente estadounidense que los coreanos no fueron sinceros al decir que habían parado por completo su programa de armas nucleares.
Corea carga contra el Gobierno español

El delegado especial de Corea del Norte en España, Alejandro Cao de Benós, se ha hecho eco en su cuenta de Twitter de las últimas revelaciones sobre el asalto a la embajada, destacando la presunta participación de la CIA y cuestionando si el Gobierno español actuará con “servilismo” frente a Washington o si por el contrario “tiene una mínima dignidad”.

En otro tuit, Cao de Benós ha reconocido su “respeto a los agentes del Centro Nacional de Inteligencia que se han atrevido a señalar a los criminales de la CIA” y ha manifestado su “desprecio” al presidente español Pedro Sánchez y al ministro de Exteriores, Josep Borrell, que en su opinión “se mantienen mudos calentando su sillón”.

Fuente: https://digitalsevilla.com/2019/03/...

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Documental en Las Palmas

19 March, 2019 - 00:00

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Importante sentencia del Tribunal Constitucional a favor de los hipotecados

19 March, 2019 - 00:00

JCR
Tortuga

El Tribunal Constitucional ha dictado el pasado 28 de febrero una sentencia que puede servir de punto de partida para que miles de familias que tienen iniciados procesos hipotecarios por deudas impagables puedan evitar el lanzamiento de sus viviendas. También para que otros muchos miles que las perdieron antes puedan reclamar al Estado o a la banca por los platos rotos.

Aquí puedes consultar la sentencia:

Procuraré no dar una explicación muy leguleya de todo este asunto y su relevancia para la gente.

1) El caso concreto

El caso concreto es probablemente extrapolable a miles de casos que se encuentran o que se han encontrado en idéntica situación de vulneración.
En este caso Cruz, la vencedora del recurso, sufrió una demanda de ejecución hipotecaria por parte de Bankia al no poder hacer frente al pago de una hipoteca que de pagar inicialmente unos 650 euros le subió a cerca de 1400 por el incremento de los intereses aplicados durante la burbuja hipotecaria.

En la época en que el banco demandó a Cruz las leyes del proceso hipotecario eran mucho menos garantistas que ahora, de modo que, al acudir a asesorarse para defenderse, en todas partes le dijeron que no podía hacer nada. El banco se adjudicó la casa y luego se la cedió ficticiamente al fondo buitre al que había titulizado la misma de antemano.

(Haré un parón aquí para explicar algo insólito de cómo funcionaba el negocio de las hipotecas. Los bancos españoles no tenían dinero para crear tantos préstamos como daban en tiempos de “bonanza”, pero los de otros países si, y tanto que lo prestaban muy barato. Los bancos españoles compraban este dinero barato, luego colocaban préstamos más caros en las hipotecas y recibían con una mano lo que daban con la otra. Hecho este negocio, suscribían suculentas pólizas de seguros por las que se aseguraban el riesgo de impago. Además, acto seguido de dar el préstamo a cada hipotecado, “titulizaban” éste (es decir, se lo cedían a un tercero a cambio del dinero que recibían mondo y lirondo), de forma que recibían doblemente el dinero: primero del banco extranjero que se lo prestaba, segundo del fondo al que lo titulizaba, y mientras tanto cada hipotecado iba devolviendo su crédito que iba a parar al fondo buitre sin que lo supiera el hipotecado. Si alguien, además, no pagaba, por una parte, el riesgo estaba cubierto por los seguros suscritos por los bancos y por otra se quedaban la vivienda en procesos hipotecarios donde el ciudadano no podía rechistar y luego lo volvían a sacar al mercado, creando nuevo dinero de la nada).

Volvamos al relato. Cuando notificaron los intereses y costas añadidos a la deuda (otros 36.000 euros) Cruz había cambiado (venía de una situación personal mu mala, con una orden de protección y todo) y decidió plantar cara. Pidió en primer lugar abogado de oficio para defenderse, pero se lo denegaron al entender que tenía ingresos y un bien inmuebles (precisamente el que se le perseguía por el banco.
Con apoyo de una de las plataformas de lucha contra los abusos bancarios solicitó al juez que revisara su situación, haciéndole ver que el banco promotor de la demanda había ocultado que ésta la tenía cedida de antemano a un fondo buitre y pidiendo además que se aplicara la doctrina del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre las cláusulas abusivas a su caso.

El juez lo negó porque mandó los escritos sin firma de abogado y procurador y el juzgado aceleró los pasos para su “lanzamiento” de la vivienda.
En las plataformas de las que participa y en la embajada de su país la informan que no tiene mucho que hacer. Que, al no tener abogado de oficio, el ponerse a recurrir al juez puede agravar la situación porque la pueden imponer costas procesales, y que lo mejor es que intente negociar con el banco la entrega de la casa a cambio de quedarse sin deuda.

Tenían razón, porque era lo que pasaba en la práctica frecuente. La situación de desprotección, la rigidez de la ley y los riesgos eran (y son) así de graves e insalvables.

Cruz, en contra de lo habitual, no se resigna, porque no apuesta por que la solución para su caso y para el caso de los hipotecados sea entregar sumisamente la vivienda al banco y buscarse la vida. Sabe que la ley no está de parte del débil, pero no se resigna.

Y es así como contacta con otros afectados hipotecarios que ya llevan un tiempo peleando contra esta resignación a la entrega de las viviendas y que buscan vías alternativas para resolver de una manera diferente estas situaciones.
Por medio de ellos entra en contacto conmigo.

La situación es más que complicada porque, además, el juez que lleva su asunto tiene un criterio muy rígido respecto de la norma procesal. Las vías para provocar una reacción contraria son estrechas y el riesgo de que todo salga mal evidente. Es más, es probable que el hecho de plantear al juez algún tipo de incidente o escrito haga que el fondo buitre que se ha quedado con su casa en la subasta pida el inmediato lanzamiento y el juez acceda a acordarlo. Pero Cruz arriesga.

Instamos entonces un incidente de nulidad invocando la doctrina del TJUE en una sentencia de 2017 que obliga a los jueces a pronunciarse de oficio o a instancia de parte sobre las cláusulas abusivas del contrato hipotecario sometido a procedimiento hipotecario si no lo ha hecho antes en ningún momento.
Y el juez, como era previsible, resuelve inadmitiendo el recurso y diciendo que no se pronuncia porque tal petición se ha planteado fuera de plazo, cuando ya no cabe, en su criterio, hacer nada.

Es ahí cuando recurrimos en amparo al Tribunal Constitucional por violación del artículo 24 de la Constitución, pues el juez se ha negado a resolver sobre la cuestión y entendemos que su obligación es pronunciarse.

Como esperábamos, acto seguido el juez ordena el lanzamiento y señala día y hora para el mismo.

El recurso, desde el punto de vista técnico, es problemático, primero porque no es un recurso contra una resolución esencial (sentencia o auto) que es para lo que aparentemente está previsto el amparo, sino contra una diligencia de trámite (providencia) que sencillamente dice que no admite a trámite el escrito que hemos presentado. Y segundo, porque la ley no prevé un cauce como el que hemos solicitado y porque, frente a una inadmisión de una petición del tipo de la presentada, para acudir al Recurso de Amparo, aparentemente habría que presentar al mismo juez un nuevo incidente de nulidad “autónomo” señalando al mismo que al negarse a resolver estaba violando un derecho constitucional, requisito que viene usándose por el propio Tribunal Constitucional para quitarse muchos de los recursos que se le plantean. Por suerte existe alguna resolución del propio TC que indica que en determinados supuestos donde no está claro qué recurso cabe, se puede admitir el Amparo directo si el promotor del mismo cree estar interponiendo el recurso que corresponde y cuando la violación de derechos que se invoca la produce el último acto procesal del juez. Lo arriesgamos todo a una carta, porque no hay tiempo para un nuevo incidente ante el mismo juez, que puede fijar día para el lanzamiento sin que el recurso suspenda este lanzamiento.

Aparecen las carreras a la Sala correspondiente del Tribunal Constitucional para que e pronuncie cautelarmente sobre la suspensión de los actos de lanzamiento a fin de evitar la indefensión.

Dos días antes del lanzamiento previsto el Constitucional aún no tenía decidida la suspensión. Se prepara el dispositivo de gente de las plataformas para apoyar a Cruz ante el desalojo que se va a producir.

El día antes del lanzamiento después de las tres de la tarde (los juzgados a esa hora están cerrados), se nos notifica la suspensión cautelar ordenada por el TC.
El mismo día del lanzamiento, con el auto en la mano, me dirijo al juzgado para ver si les ha sido comunicado y para provocar, en caso contrario, la suspensión de este. Me dicen que sí, que está suspendido, pero que no ha dado tiempo aún de notificar la suspensión a la otra parte y a la policía (que por cierto está en la calle donde vive Cruz desde primera hora de la mañana). De modo que nueva carrera a la casa de Cruz para llegar a tiempo e impedir que siga adelante el desalojo.

Cuando llegamos, el fondo buitre es el primer sorprendido. La policía se retira. Respiramos tranquilos. Toca esperar a la sentencia.

El periplo acaba en esta sentencia, tal vez punto y seguido de la batalla legal de Cruz, pero punto de partida para la que a partir de ahora pueden dar muchas personas afectadas por esta peculiar ley nuestra que premia a los malos y castiga a los buenos.

2 ¿Qué dice la sentencia?

En lo que importa dice que a partir de ahora los jueces que llevan temas hipotecarios en los que el “deudor” aún no ha sido echado de su casa, debe pronunciarse ya sea motu proprio o a instancia de parte, siempre que antes no lo haya hecho ya, sobre la existencia de cláusulas abusivas que afecten al título (la escritura de hipoteca llevada por el banco a juicio) y que sean de contenido esencial para la propia eficacia de la acción hipotecaria, en este caso la cláusula de vencimiento anticipado al impago de una sola cuota que aparece en la práctica totalidad de las hipotecas concedidas por los bancos.

El Tribunal Constitucional no faculta al juez para pronunciarse, le obliga a ello porque, dice, no hacerlo es una violación del derecho constitucional de tutela del artículo 24 de la Constitución.

3 ¿Qué situaciones excluye?

Se excluye una gran cantidad de personas que ya han perdido su casa o que están pendientes de perderla, si el juez sí se pronunció sobre la cláusula que se invoca. En estos casos no se puede pedir al juez que revise el proceso para declarar la nulidad de las cláusulas esenciales que puedan ser abusivas.

Aquí conviene decir que la doctrina de nuestros tribunales venía a decir, respecto de la cláusula de vencimiento anticipado, que no importaba mucho y no tenia incidencia en el pleito hipotecario porque en realidad la gente había dejado de pagar no una cuota, sino muchas y que esto significaba que no se había aplicado para declarar el vencimiento anticipado de la deuda.

Con base en esta jurisprudencia, muchas de las oposiciones planteadas con antelación al año 2017 a los procesos hipotecarios, basadas en la existencia de esta cláusula, fueron desestimadas por los jueces, por los que tuvieron un pronunciamiento expreso al respecto y lo hayan dejado hacerse “firme” (no lo tengan recurrido) no pueden acogerse a la garantía que ofrece ahora el Tribunal Constitucional.
Es por tanto una garantía a medias.

4 ¿Y qué pasa con los miles de casos en que, sin haberse pronunciado el juez sobre estas cláusulas, les ha acabado desalojando de sus viviendas?

Es este un tema controvertido. ¿Pueden reclamar por el daño causado?
La acción es arriesgada porque no hay claridad. Lo deseable es que de forma normativa se garantizara el derecho de todos los perjudicados por decisiones judiciales tan desoladoras a ser indemnizados. En definitiva, la resistencia de gran parte de los operadores jurídicos a asumir y aplicar la jurisprudencia europea en materia de consumo ha sido causante de desaguisados que, más tarde, el Tribunal Europeo de Justicia ha tenido que resolver enmendando la plana a nuestras leyes y jueces.

Esto es normal. Los jueces no son infalibles, el derecho hipotecario del que venimos vetusto y rancio, la jurisprudencia que había poco favorable al garantismo hacia el consumidor y el derecho europeo es novedoso y complejo. No quiero cargar las tintas aquí. También contamos con muchos casos de jueces que dictan sentencias novedosas y garantistas y que abren brecha en un tema tan complicado. Dejémoslo en un error o, cuando menos, un error más una muy desleal y mala práctica de los bancos imponiendo condiciones contractuales abusivas a la ciudadanía.
¿Pero no deberá pagar alguien los platos rotos? Salta a la vista el agravio comparativo del rescate a la banca y la desprotección de los ciudadanos.
Hay un precedente, una sentencia del Tribunal Supremo que concedió el derecho a ser indemnizado a un ciudadano que perdió la vivienda y se quedó con una colosal deuda en un proceso hipotecario anterior a la reforma legal del año 2013 que obligó a que los jueces ejercieran “de oficio” un control previo en los procesos hipotecarios donde observaran la existencia de cláusulas abusivas.
Y otro precedente. Una nueva sentencia del TJUE, el llamado “caso Kušionová” (sentencia de 10 de septiembre de 2014, C-34/13) donde se afirma que cuando un juez nacional de un estado europeo la caga en supuestos de negativa a ejercer el control de oficio en un juicio sobre cláusulas que vinculan a consumidores, debe responder el estado por lo que se llama error judicial que ha provocado esta cagada.

¿Puede ser la vía reclamar a los bancos? ¿O tal vez reclamar por el error en la administración de justicia?
Es algo que, preveo, se resolverá en breve, pero no lo veo descartable.

5- Más allá del caso. Un paso (jurídico) más.

Esta sentencia y la solución que arbitra es un paso más en el largo camino de buscar la protección de los hipotecados amenazados de perder su vivienda frente a una ley procesal pensada por y para los bancos y que no permitía medios de defensa eficaz de los hipotecados atrapados en el laberinto judicial. También para otros supuestos de abusos hacia los “consumidores” por parte de los “profesionales”, más allá de los bancos y del derecho hipotecario.
Antes de esta nueva herramienta se han dado otras que han ido suprimiendo los privilegios procesales que ostentaban los acreedores hipotecarios para conseguir recuperar su crédito y seguir persiguiendo el resto de los bienes de los deudores hasta la total extinción del mismo, más sus intereses y gastos judiciales.
Antes de esta medida hizo falta que el Tribunal Europeo de Justicia, dando la razón al abogado (de oficio) que propuso el tema y al juez que se atrevió a plantear la cuestión prejudicial a Europa a falta de mecanismos internos para proteger a los deudores, provocara un tsunami procesal al romper el principio por el que el deudor ni siquiera podía alegar en ningún momento en el juicio hipotecario la existencia de cláusulas abusivas.

Luego vino una modificación legal que pretendía resolver este problema en 2013 pero que, como cabía esperar de una casta política favorable a la banca, dejaba múltiples puertas abiertas para mantener la desprotección de los consumidores.
Más tarde otras luchas legales dieron lugar a nuevas modificaciones legales que fueron abriendo más el panorama y despejando (siempre con la resistencia pacata de una gran parte de nuestros tribunales y del propio Tribunal Supremo en la interpretación del derecho comunitario y de la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Justicia) el camino de defensa de los ciudadanos.
Se pudo oponer a los juicios ejecutivos la existencia de cláusulas abusivas por la aplicación de un “suelo” mínimo a pagar de intereses del crédito si los índices de referencia pactados eran inferiores, o la existencia de cláusulas de intereses moratorios abusivos y usurarios, o incluso la más importante cláusula de vencimiento anticipado, que permite al banco dar por vencido todo el crédito al impago de una cuota cualquiera del préstamo.

Lo conseguido ahora es que la invocación de estas cláusulas no sea preciso que se realice dentro del estrecho plazo de diez días que se le da al deudor para oponerse a la demanda, sino en cualquier momento siempre que el juez antes no se haya pronunciado sobre la misma.

Falta mucho para derribar el tratamiento procesal y sustantivo de este tipo de contratos bancarios repletos de abusos bancarios, pero se han dado pasos que al menos pueden servir en algunos (no todos) los casos para impedir el drástico desalojo que acabe con el derecho de vivienda de la gente.

Nada sin la lucha de la gente

Me gustaría hacer hincapié en un hecho que, en el relato habitual de los “logros” y “avances” jurídicos suele soslayarse. Todo esto no ha sido gratis.

Cada pequeño paso, cada pequeño avance arrancado ha venido siempre acompañado y antecedido de la movilización social.

Cuando ésta ha tenido lugar, los pasos se han dado para adelante. Cuando esta se ha mitigado (en realidad nunca ha desaparecido) el impulso nos ha elevado un peldaño más.

Esto es así porque para el statu quo que promueve el poder institucional (como sabemos hay también poderes fácticos bien opacos y eficaces en hacer realidad sus intereses y también existe una relación de poder en la que no tenemos por qué ser simplemente sumisos a los designios del polo de poder reconocido) es imprescindible que los problemas reales no estén en la agenda, no salten una y otra vez y no sean visibles. Necesitan decir que no hay problema a pesar de que el problema es lo que hay.

Y el papel de la movilización ha venido a cumplir, frente a ese discurso normalizador y de elusión del grave problema de la vivienda y de la crisis bancaria, la triple misión de 1) visibilizar en su crudeza más elocuente el problema (las casas no son para la gente ni la gente para las casas), 2) la perversidad de la solución “institucional” a esta realidad y 3) de apuntar a un nuevo horizonte de expectativas y esperanzas.

Si el gobierno de Rajoy provocó un cambio tímido de nuestras leyes procesales hacia lo hipotecario en el año 2013 y acompañó algunas medidas para aflojar la presión hacia los hipotecados, no fue porque estuvieran convencidos de la bondad de sus medidas, sino porque el clima de lucha y protesta (y de simpatía por esta lucha) era muy alto y tenían que poner algún parche. SI luego algunos jueces más concienciados provocaron otros avances, lo fue de nuevo porque la sensibilización social y la lucha constante incitaban a ello y provocaban a soluciones menos injustas. SI más tarde el gobierno de Rajoy amplió los plazos de “moratoria” a los hipotecados que habían perdido sus casas, fue igualmente porque volvía a crecer el clima de presión. Si los bancos empezaron, primero a cuentagotas y cada vez más, a aplazar los desalojos, no fue por su bondad, sino por sus balances.

Ahora el clima de presión ha amainado y esto lo utilizan los bancos y fondos buitres para ejercer un control selectivo sobre los hipotecados, favoreciendo en unos casos alquileres sociales, en otras, meras daciones en pago, o castigando a unos terceros con el desalojo y para seguir especulando con el enorme patrimonio que han acaparado mediante el despojo de la gente. Consiguen con ello la fragmentación, la atomización y la desunión.

Y precisamente, bajo mi punto de vista, esta vía de “normalización” ocurre cuando más falta hace volver a poner en el escenario la lucha y la crueldad de la situación actual, donde los hipotecados no están ante una solución sino ante un aplazamiento del desastre.

Porque el escenario que tenemos a un año vista es grave, nada normal, nada halagüeño:

  • Primero, porque en mayo de 2020 finaliza el plazo de moratoria que se ha dado a tantas familias que perdieron oficialmente su vivienda en juicios hipotecarios, pero a los que se ha permitido seguir viviendo en ellas hasta esa fecha.
  • Segundo, porque los plazos de los alquileres sociales que los bancos van a ir venciendo de forma masiva para esas fecha
  • Tercero, porque tenemos un mercado de la vivienda de nuevo recalentado, con precios de alquiler abusivos e inaccesibles para la gente normal
  • Cuarto, porque los posicionamientos especulativos de bancos y fondos buitres han trasvasado primero desde la gente atrapada por la crisis hipotecaria las viviendas a los primeros a precios irrisorios y de los primeros a los segundos, actualmente propietarios de los principales paquetes de vivienda, haciendo muy previsible que la estrategia de estos fondos de cara a tan inmenso parque inmobiliario sea tan codiciosa y especulativa como hasta ahora.
  • Quinto, porque la crisis no ha amainado para los de abajo y son millones las personas y familias (y ano hablo de los hipotecados, sino de los jóvenes, de los obreros, etc.) que no pueden acceder a una vivienda digna y que se encuentran atrapadas en la burbuja de la vivienda como valor especulativo (y no como derecho social) en España.
  • Sexto, porque fruto de todo ello, crece el número de las ocupaciones y de la respuesta penal y criminalizadora hacia estas.
  • Y séptimo, porque los esfuerzos que se hicieron en crear nuevas leyes protectoras han quedado en agua de borrajas, dándose la paradójica situación que, a mayor gravedad de la situación, las leyes ya en vigor o por publicarse en breve (por ejemplo, la ley hipotecaria ya aprobada o las de alquiler) enquistan la situación, pero aparentemente normalizan las cosas. De hecho, si oímos algunas de las propuestas de los partidos políticos para tratar el tema de la vivienda, o del precario y las ocupaciones, podemos echarnos a temblar, pues el consenso se desplaza hacia la derecha y hacia la consagración de la vivienda como mero negocio especulativo y no como derecho social.

De modo que, precisamente cuando la ley se torna en ley del embudo, y cuando es probable que el problema social se agrave, nuestra capacidad de respuesta disminuye, disminuye la problematicidad real en las agendas mediáticas y políticas, donde las élites interesadas han logrado imponer la idea de que ya no hay problema, y corremos el riesgo de convertir las plataformas de lucha en plataformas de mediación y gestión de casos en un sálvese quien pueda.
Me gustaría que se lea esto como una alerta más que como una crítica, y que sirviera para poner en valor la lucha y reactivarla, pues en realidad ha sido, creo que lo he dejado claro, la lucha de las plataformas la que ha conseguido romper la estrategia prediseñada de la banca desde que generaron y se aprovecharon de la burbuja bancaria.

Conclusión

De modo que el logro de un avance en las garantías legales como el que acabamos de conseguir, desde mi punto de vista, debe ser considerado no como una solución, sino como una herramienta de lucha más para seguir dando pasos más adelante.
Siempre he pensado que los avances legales que las luchas desencadenan son importantes, pero no reverencio ésta ni creo que los juristas tengamos por qué tener un protagonismo mayor en las luchas sociales. Nuestras estrategias jurídicas no deben absorber todas nuestras energías ni ocupar todo el espacio de las luchas sociales, sino estar supeditadas a aquellas y a su servicio. No podemos poner el carro delante de los bueyes ni reverenciar el derecho o a sus operadores como si fueran gurús.

De este modo, el avance que ahora abre la nueva sentencia creo que puede quitar ahogos a mucha gente. Eso es innegable y es fenomenal. Puede también servir para poner en valor la lucha pasada y los esfuerzos de las plataformas, o para que ganen prestigio y autoridad moral. Muy bueno también. E incluso puede llevarnos a desencadenar otro frente de lucha más, ayudando a que la gente reclame al Estado por error o a los bancos por codiciosos las responsabilidades y los daños de tantas familias a las que se ha dejado sin vivienda. Y eso será también fenomenal, porque crea una nueva grieta.

Pero lo que no puede en modo alguno es hacernos fiarlo todo a un recurso legal mágico (que no existe) o a una ley mediocre que ponga un nuevo paño caliente.
Y puede ser un punto de apoyo. No un punto final.

Porque el grave problema no resuelto al que, en mi opinión, estamos llamados a luchar más que nunca, es el de la vivienda garantizada para la gente como derecho social, no como mercancía para el lucro, algo que aquí la élite no quiere ni siquiera tocar.

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Comentarista chino anónimo respondiendo a una encuesta sobre el apoyo que podría tener entre la población una guerra entre China y EEUU.

18 March, 2019 - 20:48

Sí, apoyo la guerra de China contra EEUU, pero primero apoyamos que se envíe a luchar a los miembros del Buró Político, luego a los del Comité Central y después a todo el PCC. Y cuando ganen o pierdan, al menos seremos libres.

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Paloma de piedra

18 March, 2019 - 00:00

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¡Demasiado tarde para ser pesimistas!

18 March, 2019 - 00:00

Daniel Tanuro

Sin sorpresas, el informe especial del GIEC sobre el calentamiento de 1,5°C máximo confirma que el impacto del cambio climático antrópico es terrible y se ha subestimado tanto en el plano social como en el medioambiental.

El calentamiento de 1°C que sufrimos ya es suficiente para causar canículas, sequías, inundaciones, ciclones cada vez más violentos, etc. Estos dramas dan la medida de lo que nos espera si el calentamiento no se detiene más rápido. La catástrofe ya no es evitable pero todavía es posible e indispensable limitarla al máximo.

Todo pendiente por hacer para no superar 1,5°

El informe no deja ninguna duda: un calentamiento de 2°C sería mucho más grave de lo que se había pensado hasta ahora. Un calentamiento inferior a 1,5°C como consta en el Acuerdo de París (bajo presión de los Estados insulares, de los países menos avanzados, de científicos y científicas, del movimiento contra el cambio climático), limitaría muchísimo los daños. Así que se debe hacer todo para que este límite sea respetado.

El informe GIEC considera que será extremadamente difícil, incluso imposible, aunque se recurra masivamente a las “tecnologías de emisiones negativas” y a la geoingeniería. El informe habla de una “superación temporal” del objetivo de París, seguido de un enfriamiento en la segunda mitad de siglo gracias a estas tecnologías.

Este escenario es enormemente peligroso. En primer lugar, las tecnologías planificadas son hipotéticas y sus desconocidos efectos podrían ser muy negativos. En segundo lugar, la situación es tan grave que una superación temporal podría ser suficiente para provocar cambios de gran amplitud que el posterior enfriamiento (¡a condición de que sea posible!) sería incapaz de anular. La mayor amenaza de este tipo, sin duda, es el temido retroceso de los gigantescos glaciares Thwaites y Tottenen en la Antártida: ellos solos podrían hacer subir el nivel de los mares alrededor de cuatro metros.

Cada tonelada de co2 cuenta

“Cada tonelada de CO2 cuenta” dicen los científicos. De hecho, cada tonelada cuenta. Salvar el clima supone dejar de emplear combustibles fósiles lo antes posible y completamente. Pero entonces, ¿por qué los expertos no contabilizan las emisiones debidas a la producción y al consumo de cosas tan nocivas como las armas?

La industria militar estadounidense envía a la atmósfera todos los años alrededor de 80 millones de toneladas de CO2. Hay que añadir 70 millones de toneladas emitidas por el Departamento de Defensa de EE UU , sin contar las emisiones de centenares de bases en el extranjero... así como las de los países aliados o rivales. Los expertos no dicen ni una palabra... No obstante, el militarismo es una locura que la humanidad no se puede permitir a la hora del cambio climático; ¡ahora menos que nunca! A los productos nocivos, conviene añadir los productos inútiles: tanto si pensamos en la obsolescencia programada, en los artículos desechables, como ¡en los miles de kilómetros que las mercancías o las piezas de recambio recorren con el único fin de optimizar las ganancias de las compañías multinacionales!

Además, tenemos a mano un medio eficaz y completamente inocuo para comenzar a eliminar inmediatamente CO2 de la atmósfera: la agroecología. Una agricultura campesina basada en la soberanía alimentaria tiene, de hecho, el potencial de fijar grandes cantidades de carbono en el suelo al mismo tiempo que asegura una alimentación sana y de calidad. Es la única tecnología de emisión negativa que resulta aceptable e ¡incluso deseable!

La ciencia sesgada por la lógica del beneficio

Puesto que “cada tonelada cuenta” tiene que tener prioridad ab abandonar las producciones inútiles, prohibir los productos nocivos y romper con el agronegocio que destruye la biodiversidad y contamina nuestros organismos. Sin embargo, sobre los dos primeros puntos, el GIEC ni los cita. Este silencio no es casualidad: deriva de los escenarios de la evolución de la sociedad que sirven de base a las proyecciones climáticas. El quinto informe lo ponía negro sobre blanco: “Los modelos climáticos presuponen mercados que funcionan plenamente y un comportamiento del mercado competitivo”. En este marco neoliberal, cualquier traba a la libertad del capital está prohibida.

La habilidad del GIEC es imprescindible e infinitamente valiosa cuando se trata de evaluar el fenómeno físico del cambio climático. Al contrario, sus estrategias de estabilización son sesgadas porque la investigación está cada vez más sometida a los imperativos capitalistas del crecimiento y el beneficio en todas partes. El escenario de una superación temporal de 1,5°C con el mantenimiento de la [energía] nuclear y el despliegue de las tecnologías de emisiones negativas, incluso experiencias de agroingeniería dignas de aprendices de brujos, está dictado principalmente por estos imperativos.

El informe del GIEC sobre los 1,5°C servirá de base para las negociaciones de la COP24 a finales de año. Supuestamente están pensadas para subsanar la fosa entre el 1,5°C máximo decidido en París y los 2,7°C a 3,7°C proyectados sobre la base de los compromisos actuales de los gobiernos. Los capitalistas y sus representantes políticos tienen puesto el pie sobre el freno: para ellos, no es cuestión de dejar en el subsuelo las enormes reservas de carbón, petróleo, gas natural; ni de romper con el neoliberalismo, ni desarrollar el sector público y socializar el sector energético para planificar la transición más rápida posible hacia un sistema 100% renovable con justicia social y climática. Al contrario, existe un gran riesgo de que las hipotéticas tecnologías de emisión negativa sirvan de pretexto para debilitar aún más el objetivo de reducción de las emisiones.

¡Rebelémonos!

“Cada tonelada no emitida cuenta . Pero, ¿quién hace las cuentas?, ¿en base a qué prioridades sociales?, ¿al servicio de qué necesidades?, ¿quién las determina y cómo? Hace un cuarto de siglo que las cuentas las hacen los gobiernos al servicio de la patronal con desprecio a la verdadera democracia. El resultado es conocido: más desigualdades, más opresión y explotación, más destrucción medioambiental, más apropiación de los recursos naturales por los ricos, más víctimas del hambre... y una amenaza climática más grande que nunca. Ya es hora de cambiar las reglas del juego.

Es necesaria y urgente una potente movilización global de los movimientos ambientalistas, sindicales, campesino, feministas e indígenas. Ya no es suficiente indignarse y hacer presión sobre quienes deciden. Hay que rebelarse, construir convergencias de luchas, salir a la calle por millones o decenas de millones, bloquear las inversiones fósiles, los acaparamientos de tierras y el militarismo. El 2 de diciembre se celebrará en Bruselas una gran manifestación y los activistas llaman a una huelga en defensa del clima.

Los gobiernos neoliberales son incapaces de controlar y atar la locura productivista. Es necesario que empecemos a ponernos a la tarea con nuestras propias manos, en la base. Organicémonos sindicalmente en los lugares de trabajo para controlar y denunciar el despilfarro capitalista, seamos consumidores que invierten en apoyo a las campesinas y campesinos, echemos las bases de prácticas sociales alternativas que se salgan del marco capitalista...

La cuestión climática es una importante cuestión social. Las personas explotadas y oprimidas son las únicas capaces de aportar respuestas conforme a sus intereses. Nadie lo hará e su lugar.

Es demasiado tarde para ser pesimistas Como dice un personaje de una famosa película: “La única cosa que aún podemos decidir, es qué vamos a hacer con el tiempo que nos queda” . Ecosocialismo o barbarie: esta es la elección que se perfila cada vez más claramente. ¡Nuestro planeta , nuestras vidas, la vida, valen más que sus beneficios!

https://www.gaucheanticapitaliste.o...

Traducción viento sur

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Libros feministas

17 March, 2019 - 00:30

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“Trump quiere controlar las mayores reservas de petróleo del mundo”

17 March, 2019 - 00:00

Carta abierta a la administración de Estados Unidos en la que se expresa preocupación por su empeño en derrocar al Gobierno de Venezuela

Nos dirigimos a ustedes con gran preocupación por la dirección que WOLA (Oficina de Washington para América Latina) ha tomado respecto a un asunto de vida o muerte, y posiblemente de guerra y paz, en América Latina. Esta carta es un intento de dialogar con WOLA acerca de su apoyo a varios aspectos del empeño de la administración de Trump por derribar al Gobierno de Venezuela.

Creemos que el empeño de la administración de Trump por cambiar el régimen de Venezuela es erróneo en todos los sentidos: moral, legal y políticamente hablando. Puesto que el propio Trump y sus principales funcionarios han amenazado abierta y repetidamente con la guerra, este empeño también presenta un grave peligro respecto a la pérdida de vidas humanas y la integridad física de las personas, así como otras consecuencias imprevisibles de la guerra y la violencia política.

Por estos y otros motivos, WOLA debería oponerse de forma inequívoca a este anhelo por cambiar el régimen, del mismo modo que los progresistas de todo el mundo se opusieron a la Guerra de Iraq en 2003. Sin embargo, no lo ha hecho. Más bien, en gran medida, lo ha refrendado. Se pueden tener opiniones personales diferentes respecto a la política interna de Venezuela o sobre cómo deberían resolver sus diferencias los venezolanos. Pero no hay duda de que la operación ilegal de cambio de régimen de la administración de Trump está empeorando enormemente la situación y debería recibir la oposición de todas aquellas personas a las que les importan las vidas humanas y el derecho internacional.

Lo más peligroso es la oposición de WOLA a los ofrecimientos de mediación por parte del papa Francisco, así como de los gobiernos neutrales de México y Uruguay. WOLA se ha referido a estos ofrecimientos –que han sido denominados el Mecanismo de Montevideo– como un “fracaso”. En su lugar, WOLA ha escogido al Grupo de Contacto europeo, que está dominado por Washington y los gobiernos aliados con su empeño de un cambio de régimen y sanciones ilegales como el único espacio legítimo para llevar a cabo las negociaciones.

Puesto que, obviamente, la administración de Trump no tiene ninguna intención de negociar, y lo ha declarado abiertamente, la preferencia de WOLA implica que no habrá negociaciones reales hasta que el resto de gobiernos del grupo (europeos y latinoamericanos) estén dispuestos a cortar por lo sano con Washington. Esto no es imposible, pero es muy improbable en un futuro próximo. Por lo tanto, la elección de WOLA de un grupo negociador dominado por Trump ayuda a este y a su equipo de extremistas (John Bolton, Marco Rubio y Elliott Abrams) a rechazar el diálogo o la negociación.

WOLA incluso rechaza la participación de la ONU en las negociaciones, a propuesta del secretario general de la ONU Antonio Guterres, alegando que su papel debería limitarse a supervisar una transición. La ONU es el mecanismo internacional que ha acumulado más experiencia y conocimiento en la mediación de crisis entre países y dentro de un mismo país. Aquí se incluye la mediación con éxito del fin de guerras civiles aparentemente insolubles como la de El Salvador en la década de 1990. Esta experiencia de la ONU, junto a la autoridad moral que posee como organismo internacional más representativo, significa que un proceso de mediación supervisado por ellos tendría mucha más legitimidad que uno liderado por la Administración de Trump y sus aliados políticos.

WOLA ha sido ambigua respecto a si respalda el reconocimiento de Juan Guaidó como “presidente interino”, una medida que automáticamente establece un embargo comercial, además del actual embargo financiero. Esto se debe a que casi todas las divisas del país provienen de las exportaciones del petróleo, de las cuales, aproximadamente tres cuartas partes, se destinan a países que se han unido al reconocimiento por parte de Trump de un gobierno paralelo y, por lo tanto, no se espera que vayan a pagar al actual gobierno de Venezuela por su petróleo. [1]

Esto privará a la economía de miles de millones de dólares en divisas, lo cual acelerará el aumento de la mortalidad (incluida la mortalidad infantil) por falta de medicinas y atención médica, así como el empeoramiento de la escasez de alimentos: un impacto ampliamente reconocido. Esto es profundamente inmoral. También infringe el derecho internacional, incluido el Artículo 19 de la Carta de la OEA, la Carta de la ONU y muchos otros tratados internacionales que ha firmado Estados Unidos.

WOLA también ha adoptado una postura ambivalente sobre las sanciones de Trump en agosto de 2017 al hacer alguna crítica, pero también ofreciendo algunas sugerencias de mejora. Estas sanciones impusieron un embargo financiero ilegal (por las mismas razones que antes) que ha sido devastador al paralizar la producción de petróleo y, de este modo, privando a la economía de miles de millones de dólares en divisas necesarias para importaciones vitales. Asimismo impidió cualquier reestructuración de deuda, así como otras medidas necesarias para que el país dejara atrás la depresión e hiperinflación.

WOLA defendió estas sanciones argumentando que “complican las finanzas del gobierno de Maduro de modo que no tendrán un impacto inmediato en la población (a pesar de que, a largo plazo, probablemente lo harían)”. Esto es falso, como sabe cualquiera que esté familiarizado con la economía venezolana. La economía venezolana –no solo el Gobierno– depende de las exportaciones de petróleo para casi la totalidad de sus divisas. Eso es lo que paga las importaciones de medicinas, alimentos y otras necesidades vitales, ya sean del gobierno o del sector privado.

Estas posturas no son defendibles desde el punto de vista humano, y tampoco lo es el objetivo aparente de la administración de Trump de un cambio de régimen extralegal. ¿Por qué el equipo de Trump rechaza la negociación? Porque no quiere la solución de compromiso necesaria para que coexistan las fuerzas políticas de la oposición en un país polarizado. No les preocupa el coste humano de una solución en la que haya un ganador absoluto; de hecho, es posible que para gente como Elliott Abrams y John Bolton, la violencia se considere una parte integral de su estrategia para vencer al chavismo y sus seguidores u obtener el control que tanto Trump como Bolton han declarado que quieren tener sobre las mayores reservas de petróleo del mundo.

Es positivo que WOLA se haya desmarcado de estas personas al oponerse a la intervención militar de Estados Unidos y a la manipulación de la ayuda humanitaria con fines políticos. Sin embargo, esto no es suficiente. Debería oponerse categóricamente a toda la sórdida operación de cambio de régimen, las violaciones del derecho internacional y las sanciones ilegales que están causando tanto sufrimiento.

WOLA no debería hacernos creer que esta operación de cambio de régimen externo, liderada por extremistas propensos a la violencia, es en realidad un esfuerzo legítimo de la “comunidad internacional” para ayudar a resolver la crisis política y económica de Venezuela. Y lo que es más importante, WOLA debería abandonar la inverosímil afirmación de que el único proceso de negociación viable es el que está controlado por la administración de Trump y sus aliados, es decir, el Grupo de Contacto europeo.

[1] Posteriormente, la administración de Trump estableció algunas excepciones temporales para algunas petroleras.

Este texto se publicó originalmente en Venezuelan Analysis.

Traducción de Paloma Farré.

Fuente: https://ctxt.es/es/20190313/Firmas/...

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Una comisión científica avisa de que el capitalismo es inviable

17 March, 2019 - 00:00

La crisis climática nos obligará a cambiar de sistema económico, según un informe científico elaborado a petición de la ONU. No podemos esperar a que los mercados la resuelvan. Se necesita una política proactiva que nos conduzca a una nueva era económica.

Eduardo Martínez de la Fe

Un estudio desarrollado por un grupo de científicos finlandeses a petición de Naciones Unidas asegura, en un borrador que será publicado el año próximo, que la muerte del capitalismo está próxima y que nos esperan años turbulentos.

Añade que el cambio impulsado por el calentamiento global, alejado de los combustibles fósiles, significa que la economía mundial tendrá que cambiar. Sugiere que debemos considerar seriamente la posibilidad de hacer cambios drásticos en nuestros sistemas económicos, que están en el origen de la crisis planetaria actual.

El informe destaca que el cambio climático y la extinción de especies se están acelerando, al mismo tiempo que las sociedades humanas experimentan una creciente desigualdad social, altos niveles de paro, lento crecimiento económico, elevados niveles de deuda y gobiernos incapaces de resolver este conjunto de problemas: no tienen las herramientas de gestión que demandan los nuevos tiempos.

En transición

Los autores de este informe señalan asimismo que la presente situación señala el inicio de una transición a una nueva era económica, alejada de la producción ineficiente de combustibles fósiles y de los drásticos efectos del cambio climático.

Para estos científicos, el pensamiento económico capitalista no puede explicar, predecir o resolver los problemas de la economía global en la nueva era en la que estamos. Destacan al respecto que es la primera vez en la historia humana que las economías capitalistas están cambiando a fuentes de energía menos eficientes, ya que las sociedades deben abandonar los combustibles fósiles debido a su impacto en el clima del planeta.

El informe señala también que la transición hacia las economías renovables, si bien ayudará a resolver el desafío climático, no generará los mismos niveles de energía que el petróleo convencional barato.

Por este motivo, si queremos atender nuestras necesidades energéticas, básicas y no básicas, tendremos que realizar un esfuerzo mayor que lo que supone en la actualidad atender nuestras demandas de energía. Estas demandas crecen sin parar conduciéndonos a un callejón sin salida: el mayor consumo genera más impacto ambiental y más residuos, lo que requiere mayores inversiones y agrava la crisis.

“Las economías mundiales han agotado ya la capacidad de los ecosistemas planetarios de gestionar los residuos generados por el uso de la energía y los materiales”, sentencia el informe.

Nuevo orden geopolítico

El informe profundiza en el problema del pensamiento económico actual. Destaca que no es suficiente gravar las emisiones de carbono para contener el calentamiento global y plantea la necesidad de un compromiso político más profundo y una gestión proactiva de la transición energética para superar la situación actual.

Denuncia también que la idea básica que sustenta todo el pensamiento económico, según la cual vivimos en un mundo con recursos infinitos, ha quedado totalmente obsoleta, ya que la evidencia científica plantea que vivimos en un mundo con recursos limitados que además se deteriora por la presión del desarrollo económico, tal como está planteado.

Insisten los autores en que hasta la fecha no se han desarrollado modelos económicos válidos para la era venidera, sino que se está paliando la crisis ambiental con medidas que lo único que consiguen es aliviar la carga de la acción humana sobre los recursos naturales.

Destacan que los mercados, la base del credo liberal que hoy rige la economía global, no pueden llevar a cabo la transición porque la política que se requiere para atender el desafío climático está en contradicción con los intereses privados y tributarios. Y concluyen: “los modelos económicos convencionales ignoran casi por completo las dimensiones energética y material de la economía.”

Evocan como ejemplo el caso del programa espacial norteamericano Apolo, que pudo llevarse a cabo gracias a una política proactiva del Gobierno que definió con claridad la misión y obtuvo los recursos. De la misma forma, no podemos esperar hoy a que los mercados resuelvan la crisis climática.

Clamor científico, social y técnico

El informe, denominado Global Sustainable Development Report 2019 drafted by the Group of independent scientists, está siendo elaborado por un grupo independiente de 15 científicos designados por el secretario general de la ONU.

La versión final no se publicará hasta el 2019, pero lo que ha trascendido de su desarrollo (el capítulo sobre la transición económica aportado por los académicos finlandeses) constituye una nueva advertencia científica sobre la deriva de nuestra civilización, que se suma a los sucesivos avisos sobre los minutos que faltan para el fin del mundo.

También está en la misma línea que los diversos llamamientos firmados por miles de científicos apelando a la responsabilidad humana para detener la carrera hacia el abismo. Un nuevo llamamiento está gestando en estos círculos científicos, según ha sabido Tendencias21.

Por último, este fin de semana, más de 700 científicos franceses, con motivo de las marchas por el clima que movilizaron a miles de personas en diferentes ciudades de 100 países, han firmado otro manifiesto en Libération, en el que advierten que la Tierra ya ha entrado en el futuro climático y piden a los políticos pasar de los discursos a la acción para alcanzar la profunda transformación social que demanda el desafío climático.

También comienza hoy en San Francisco la Cumbre Mundial de Acción Climática, organizada por el gobernador de California en respuesta a las políticas de Donald Trump, en la que participan líderes políticos, sociales y empresariales de todo el planeta con la finalidad de denunicar la inacción política ante la urgente necesidad de limitar las emisiones de gases de efecto invernadero.

El círculo se está cerrando en torno a la urgente necesidad de acometer la transición energética: según señalan los expertos de Carbon Tracker en un informe publicado ayer, el principio del fin de la producción de energías fósiles comenzará en 2023.

Atendiendo a toda esta inquietud sobre el cambio climático, el Club Nuevo Mundo, que reúne a un grupo de científicos, profesionales y expertos en diferentes especialidades, publica este mes el I Informe sobre el Impacto Antrópico, que recoge 34 medidas para mitigar la huella ecológica de municipios, comarcas y regiones.

Referencia

Global Sustainable Development Report 2019 drafted by the Group of independent scientists. Invited background document on economic transformation, to chapter: Transformation: The Economy. Paavo Järvensivu et al.

Fuente: https://www.tendencias21.net/Los-ci...

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Los mercenarios en tiempos del neoliberalismo y la globalización I

16 March, 2019 - 00:00

Agustín Velloso
Tortuga

Presentación

El periodista británico Mehdi Hasan entrevistó recientemente en su programa Debate (de la cadena de televisión Aljazeera) a Erik Prince, ex oficial de la Fuerza de Operaciones Especiales de la Armada de Estados Unidos (United States Navy Sea, Air and Land, más conocida como US Navy SEAL por sus siglas en inglés) quien fundó y fue dueño de la empresa internacional de seguridad Blackwater.

Con otras palabras, Prince, hijo de una familia muy adinerada, joven inquieto y ambicioso, se convirtió en un hombre de armas, pero en menos de tres años se reconvirtió en hombre de negocios. No dejaba las armas sino que dejaba de seguir las órdenes de sus jefes para dar sus órdenes a otros hombres armados; de paso cambiaba un sueldo regular para ganar millones.

Lo que sigue no es la historia de un hombre, ya que lo fundamental es analizar el porqué de los mercenarios en la época del neo-imperialismo y la globalización. Sin embargo es inevitable pensar que sin los Prince que pululan por el mundo –aunque sean un puñado- no existirían las multinacionales con miles de empleados.

Aunque Hasan, especializado en asuntos políticos, trabaja desde 2015 en la oficina que la cadena tiene en Nueva York, esta entrevista tuvo lugar el pasado 8 de marzo en la Oxford Union Society, una sociedad de debates principalmente integrada por personas relacionadas con la Universidad de Oxford, donde él se formó.

En sus casi 200 años (se fundó en 1823) ha recibido a algunas de las personas más famosas –y más mortíferas- del mundo: Ronald Reagan, Richard Nixon, Bill Clinton, Winston Churchill, Margaret Thatcher… y también a Diego Maradona, Malcom X, Teresa de Calcuta, Morgan Freeman, Michael Jackson, Dalai Lama…

La entrevista trató de tres asuntos: la conducta de su empresa en la guerra contra Iraq, su propuesta para la “salida” de Afganistán de las tropas de Estados Unidos y su apoyo al presidente Donald Trump.

Con el título de Blackwater's Erik Prince: Iraq, privatising wars, and Trump (Erik Prince y su Blackwater: Irak, la privatización de la guerra y Trump), se puede seguir durante sus 49 minutos en inglés en la propia cadena y en Youtube:

https://www.aljazeera.com/programme...

https://www.youtube.com/watch?v=KOB...

El contexto antes de pasar a comentar la grabación

Dos años después de la muerte del padre de Prince, exitoso hombre de negocios, la madre vendió su empresa por 1.350 millones de dólares. Fue entonces cuando Prince fundó Blackwater (1997), posteriormente rebautizada como Xe Services en 2009, tras un horrible tiroteo en Iraq que la marcó definitivamente y del que se habla a continuación.

En 2010 Prince la vendió a otras dos empresas, que la renombraron ACADEMI. En 2014 éstas se fusionaron con otra empresa del ramo, Triple Canopy, desde entonces se conoce por Constellis Holdings (CH). Posteriormente CH creció con la adquisición de la empresa de seguridad Olive Group.

¿A cuento de qué viene este relato tan poco romántico? Pues porque una de las características principales de este provechoso negocio es ser un producto estrella del capitalismo más salvaje, nunca mejor dicho. Se adapta a las necesidades de los clientes, evoluciona a medida que cambian las circunstancias del mercado, innova en productos y servicios y crece de la mano de los políticos que están en los puestos más altos, lo que lleva a las famosas puertas giratorias.

Esto, que se parece a un eslogan que esgrime cualquier compañía orgullosa de su éxito, hay que definirlo como lo que es en verdad: una asociación de malhechores, delincuentes y psicópatas con objetivos intencionadamente imprecisos y duración incierta, que so capa de proveer servicios (llamados) de seguridad a cualquier persona u organización dispuesta a pagar muchísimo dinero, tiene como fin acrecentar su propio poder y su hacienda, con desprecio de la ley, la moral y las consecuencias.

Sus costes los externalizan y ningún beneficio se deriva de éstas sino todo lo contrario, al menos si por bien se entiende “todo aquello que es apto para satisfacer una necesidad humana” o “posee un valor positivo y por ello estimable”, “bien común”, etc. (DRAE)

Blackwater era una empresa desconocida antes de los ataques del once de septiembre de 2001. Por lo que publica el diario británico The Guardian, facturaba 200.000 dólares mediante contratos con el gobierno federal desde Moyock, un pueblo de menos de 4.000 habitantes en Carolina, o sea, unos 50 dólares para cada vecino, eso sin descontar la inversión, los gastos corrientes e impuestos, etc. En 2006 ya facturaba 600 millones y de ahí en adelante más de mil.

Este éxito no impidió -más bien habría que decir: tenía que terminar así- que apareciese en los medios en 2007 por otras razones. Sin embargo Prince apuntaba maneras desde el comienzo, ya que consiguió nuevos contratos –por lo que parece a dedo- en Afganistán e Iraq en 2002, justo antes de la invasión de Iraq. Aunque el diario no dice nada acerca de si en aquellos días acciones de la compañía salieron a bolsa, es conocido que ese tipo de gente, tanto funcionarios del Estado como empresarios e inversores con estrechas relaciones con aquellos, aprovecha información reservada para incrementar sus reservas de dinero.

Un caso sonado es el del teniente general de la Fuerza Aérea y Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, Dan Halutz, que vendió 28.000 dólares de su cartera de inversiones el día 15 de agosto de 2006, tres días después de que dos soldados israelíes fueron capturados por Hizbolá. Esta operación dio paso a la guerra entre éste e Israel.

En 2005 mercenarios de Blackwater dispararon repetidas veces sobre un coche iraquí y en 2006 otro mercenario borracho mató a un miembro de la seguridad del vicepresidente de Irak. Por otro lado, familias iraquíes llevaron a la compañía a los tribunales porque otros mercenarios mataron a familiares suyos.

Lo que desencadenó el cambio de nombre a Xe Services fue otro tiroteo de un grupo de mercenarios que escoltaban a personal de la embajada de Estados Unidos el 16 de septiembre de 2007. Esta acción, que se conoce como la masacre de la plaza Nisour, dejó 17 muertos y 20 heridos, todos civiles. En la entrevista se habla de esta masacre.

De esta manera y también diversificando el negocio hacia otros sectores tan de moda como sospechosos, por ejemplo consultoría, logística, formación y otros, además de asentándose en otras zonas en las que no hay guerra, la empresa sigue sus actividades a las que acompañan la muerte, el dolor, el dinero, la corrupción y el expolio.

https://www.theguardian.com/world/2...

Mediante las puertas giratorias, elemento necesario en este negocio, no es casualidad que en el consejo de administración se reúnan ex jefes militares, ex gobernantes y grandes empresarios. Así informa la citada Constellis:

“Nuestro equipo ejecutivo está formado por profesionales con décadas de experiencia en el gobierno, en el ejército y en el sector privado. Además, Constellis es dirigido por una junta directiva y por un distinguido consejo asesor”.

https://constellis.com/who-we-are/l...

Se puede decir que Constellis está bendecido por la participación de la flor y nata de los negocios, la milicia y la política.

Por ejemplo, entre los consejeros tenemos a Jose A. Rodriguez, Jr, que estuvo 31 años en la Agencia Central de Inteligencia (CIA) como director del Servicio Secreto Nacional (National Clandestine Service), puesto para el que viene muy bien un nombre tan común (José está entre los cinco favoritos para el bautizo de los latinos en Estados Unidos) y mejor aún sin acentos para mayor seguridad. Fue el máximo responsable de la coordinación de operaciones de los agentes de todas las agencias de seguridad de Estados Unidos.

Por su parte Jason Deyonker ha pasado 20 años de su carrera en puestos directivos en empresas como Arthur Andersen y Deloitte's hasta recalar en Constellis entre 2010 y 2018. Eso ayudó a que los ingresos de esta compañía crecieran desde 225 millones de dólares hasta mil ochocientos y desde 1.500 empleados hasta 21.000.

Completa la terna John Ashcroft, que fue fiscal general de Estados Unidos (Ministro de Justicia en estos lares) con George W. Bush. Es conocido por militar en el ala derecha del Partido Republicano y pertenecer a una iglesia pentecostal que cree en la segunda venida de Cristo y en el don de lenguas, es decir, una capacidad sobrenatural que permite a una persona hablar lenguas que desconoce.

Con este currículum no es extraño que haya afirmado que “el Islam es una religión por la que Dios te pide enviar a tu hijo a matar por aquél. El Cristianismo es una fe por la que Dios envía a su hijo a morir por ti”.

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La loca carrera de la domesticación

16 March, 2019 - 00:00

“El burgués representa el perfecto animal humano domesticado”
Aldous Huxley

Vivimos en tiempos grises. El debilitamiento de las formas comunitarias de relación y el auge del individualismo nos abocan a la soledad en masa. La adhesión a las modas comerciales y las banderas nacionales son formas desesperadas de recoser nuestras identidades desgarradas. A menudo nos cuesta encontrarle sentido a una existencia fragmentada entre trabajos precarios, consumismo tedioso e intentos de evasión en garitos o viajes, que nos dejan sabor amargo al volver a la realidad. El modelo social en que vivimos solo ofrece sucedáneos mercantiles a nuestros deseos más profundos. Solemos aceptar esta situación miserable como la única posible, porque hemos sido domesticados, desde pequeños, para ello.
Las instituciones estatales y empresariales tienen como objetivo principal perpetuarse a sí mismas; para eso deben ser las únicas mediadoras en las relaciones entre las personas. Por esa razón, toda relación comunitaria que ponga obstáculos a sus planes supone una amenaza que debe ser eliminada, sea fagocitándola, negándola o criminalizándola. Las formas culturales que no encajan en la lógica mercantil o estatalista son acusadas de ser infantiles, inmaduras, arcaicas o de tener mal gusto, como pasa, por ejemplo, con la cultura de los migrantes, la del colectivo gitano o la tradición obrera.

El modelo social capitalista se basa en la explotación de una parte de la población para beneficio de otra la desigualdad y la opresión son la base de las relaciones sociales en el Capitalismo. Esta dinámica daña nuestras vidas, provoca ansiedad, depresión y fragmentación de la personalidad. El remedio mágico que ofrecen las instituciones para superar la frustración y las insatisfacciones es aspirar a ser clase media. Nos venden continuamente la idea de una especie de paraíso terrenal al que podemos acceder si nos adaptamos a la cultura de la clase media. Pero tratar de adaptarse a ella implica un proceso de aculturación y reprogramación que suele intensificar los efectos tóxicos causados por el propio modelo social.

Aspirar a ser clase media implica aceptar el proceso domesticador como algo beneficioso. Entendemos la domesticación como el proceso que nos moldea, de la cuna a la tumba, con el objetivo de convertirnos en piezas funcionales para el modelo social actual. La familia, la escuela, el puesto de trabajo, las redes y medios de comunicación, el sistema jurídico-penal, la institución sanitaria... son algunas de las principales entidades que nos domestican. Las técnicas varían pero el objetivo es el mismo y consiste en fomentar valores, hábitos y opiniones que refuercen el modelo actual de relaciones y reprimir los que lo cuestionen. Si la libertad es la vida, la existencia domesticada es solo supervivencia, una forma de muerte en vida. Lo que realmente hay detrás del ideal de la clase media es una huida enfermiza de la realidad, una huida que nos lleva a vivir de forma todavía más miserable.
El ideal de la clase media es una ilusión producida por las élites para unificar a la población en torno al Estado y al Capitalismo. Es, también, un espejismo artificial que trata de ocultar las fracturas y conflictos sociales bajo la suave apariencia de gradaciones en la escala social. Es, en definitiva, una versión falsa y corrupta de la sociedad sin clases. El ideal de la clase media no se corresponde con las condiciones socio-económicas de la mayoría de la población (en relación a ingresos, propiedades, control relativo sobre el trabajo o redes de contactos) sino que es propio de sectores como el de las profesiones liberales, los funcionarios medios, los empresarios o los directivos. Está formado por un conjunto de ideas, valores, gustos y hábitos propios de estos sectores que se presentan como la llave para que cualquiera pueda ascender socialmente. En realidad el ascensor solo funcionó algún tiempo y para muy pocos; arriba no queda sitio. Asumir la cultura de clase media suele implicar dinámicas de autonegación y falta de autoestima para quienes no se ajustan a sus exigencias, sea por las condiciones económicas, el entorno social, los gustos, las formas de expresión, el aspecto físico, etc.

El ideal se empezó a difundir a principios del siglo XX, en momentos de crisis y conflictividad social intensos. Para retomar el control de la situación, entre otras medidas, se fomentó el crecimiento de las organizaciones estatales y empresariales, y se impulsó el comercio. Al principio, el ideal de la clase media sirvió para colonizar las almas del emergente sector de los empleados precarios (secretarias, administrativos, dependientes de comercios, etc.). El ideal debía hacer que se identificasen con sus jefes (gerentes, directivos, etc.) y no con el resto de trabajadores, a los que se acusaba de ser torpes, vagos, irresponsables y de tener mal gusto. Tras la II Guerra Mundial comenzó el despliegue de las políticas sociales estatales (el llamado Estado del bienestar) y la promoción del consumismo de masas. En este contexto, el sindicalismo y la izquierda estatalista contribuyeron a arrastrar a muchos sectores de la clase trabajadora hacia el ideal de la clase media y, con ella, a la aceptación resignada del modelo social capitalista.

La carrera de la domesticación exige un esfuerzo continuo para adaptarse al ideal de la clase media, y requiere el sacrificio de todo lo que desentone con él. Este proceso disuelve las formas comunitarias, y nos convierte en una masa de corredores aislados y aturdidos. El ideal de la clase media funciona como un chubasquero mental que debe insensibilizarnos respecto a lo que pasa a nuestro alrededor y al medio en que vivimos. Solo debemos preocuparnos por lo que nos suceda a nosotros y nuestro núcleo mas cercano (familia y amigos) y a veces ni eso. Ponerse este chubasquero aporta cierta impermeabilidad, una forma de inmunidad que es lo opuesto a la comunidad. Establecer relaciones comunitarias supone asumir compromisos y lealtades que rebasan nuestro ámbito personal y nos vinculan con lo social. Al debilitar las formas comunitarias de relación, la carrera degrada el compromiso y el apoyo mutuo convirtiéndolos en preferencias circunstanciales y opciones para el tiempo libre.

La carrera de la domesticación nos empuja a aceptar la desigualdad social como un mal necesario, con la meritocracia como coartada. Si ayer se justificaban las desigualdades por cuestiones de sangre, hoy la moda es hacerlo con frases del tipo; se lo merecen porque se lo han currado mucho. Esto nos aboca a estar engrosando nuestro currículum durante toda la vida para poder vendernos bien en una sociedad basada en la competición. Al fomentar la competitividad hasta el extremo, se promueve indirectamente el culto al cuerpo, la hinchazón del ego y los aspectos narcisistas de la personalidad. Se fomenta, en definitiva, una personalidad frágil, superficial y que se mantiene siempre alerta, desconfiada hacia potenciales competidores.

La carrera contrarreloj, para ascender socialmente, se acaba convirtiendo en el sentido único de la vida. El territorio es percibido como espacio de competición y mercadeo. Las viviendas se convierten en módulos de aislamiento para recobrar fuerzas. En el exterior, la imagen del espacio público cívico y cordial deberá encubrir la conflictividad social y la miseria. El trabajo y el consumo se vuelven los medios principales para lograr acceder al ideal, al tiempo que nos aportan formas sucedáneas de identidad individual y colectiva. Todo ello a costa de la destrucción de un entorno natural que está al borde del colapso.

La carrera nos empuja a desechar la imaginación y los deseos profundos y, a cambio, nos anima a potenciar la razón instrumental como la única forma de pensar. Esta forma de razonamiento está guiada por la lógica de lo que le convenga a uno en cada momento sin tener en cuenta los efectos que nuestras decisiones tienen sobre nuestro entorno. La razón instrumental, entendida como guía principal de la propia vida, debilita las formas de relación menos mercantilizadas, las que menos contaminadas están por las jerarquización social, y por eso nos aísla. El pensamiento positivo, que es parte también de la filosofía de la carrera, es una fe que culpabiliza a las personas de su propia situación y sabotea la capacidad crítica. El pensamiento positivo es el complemento perfecto de la razón instrumental porque nos aísla de nosotros mismos, disuadiéndonos de buscar el origen de nuestros propios malestares y adoptando en cambio esa sonrisa boba tan propia de la cultura de la clase media. El control, el orden y la asepsia obsesivos son, también, parte de la filosofía de la competición y tratan de mitigar la ansiedad de los corredores. El ideal de clase media lleva a percibir el entorno como una amenaza permanente, es un ideal miedoso que necesita sentir que está todo controlado y en orden. El ideal promete al aspirante inmunidad frente a las condiciones de vida de la mayoría explotada, de ahí la importancia de la asepsia.

En los últimos años, los cambios en el modelo de producción y el auge de la meritocracia han transformado el ideal de la clase media. Hoy junto al ideal clásico, se ofrece una versión alternativa perfectamente integrada y complementaria a la clásica. Es la nueva cara del Capitalismo ilustrado, cívico y ecologista; el ideal de clase media vestido con los ropajes de la contracultura de los años 60. Esta versión del ideal ofrece la posibilidad de ambicionar privilegios y logros profesionales, pero sin las restricciones del modelo clásico respecto a los gustos, valores, cultura o aficiones. La nueva versión percibe la vida entera como una carrera con su preparación técnica, sus pruebas y su éxito final en la autorrealización. El modelo alternativo es autocomplaciente y cordialmente superficial, porque trata de evitar el conflicto a toda costa. Para compensar esta superficialidad el aspirante alternativo busca desesperadamente lo auténtico, lo natural, lo cultural o espiritualmente enriquecedor, aunque sea en versión franquicia y a un precio impagable. Los aspirantes a este ideal deben volcarse en su trabajo con pasión, pero cultivando alguna actividad para el tiempo libre que los distinga de la multitud, algún deporte, afición cultural, actividad creativa o política que les permita verse como espíritus libres. Este modelo es ciudadanista, cívico y domesticado, se muestra tibio ante los conflictos sociales pero se indigna con las injusticias llamativas. Ante un mundo que se percibe como demasiado problemático y antipático, el nuevo ideal se repliega hacia un hedonismo domesticado, un consumismo anti-consumista y una rebeldía de escaparate.

Hemos sido domesticados desde niños y la cultura de clase media se filtra a todos los ámbitos, porque es la cultura dominante. Los efectos de esta imposición nos enferman individual y colectivamente. Vivir con un sueldo habitual, el mas común en torno a los mil euros, y estar expuestos a la cultura de las élites nos deja desamparados en una tierra de nadie. Para quienes además, asumen esa cultura como propia, las contradicciones entre lo que viven y sus aspiraciones suele conducirles a la frustración y la depresión.

La cultura de clase media es narcisista, fomenta la superficialidad y acaba provocando un vacío interior y el aislamiento respecto del entorno. Este ideal es como un espejismo al que uno no acaba de llegar por mucho que corra. En el proceso, el aspirante suele volcarse en los estudios, el trabajo, el consumo, el aspecto físico o la psico-cosmética como recursos desesperados para calmar la ansiedad.

La carrera exige que los aspirantes estén alerta permanentemente, que sean más competitivos y voraces. Todos contra todos y sálvese quien pueda podrían ser buenos lemas para este proceso. El aspirante teme a los competidores, al contexto económico, a la pérdida de sus capacidades y tiene sobretodo miedo de fracasar, de convertirse en un perdedor, de quedarse rezagado en la carrera. Esta lógica enfermiza lleva a una forma de vida atenuada y miserable. El meollo del asunto es que la cultura de clase media es nihilista y menosprecia la vida. La domesticación nos convierte en seres parecidos a los muertos vivientes de las películas, depredadores siempre hambrientos, con el corazón y el cerebro descompuestos.
Existen otras vías, otras formas de hacer y otras culturas más saludables y acordes con la vida. Estas otras opciones no son fáciles, y no garantizan que nos libremos de la domesticación así como así, pero desde el primer momento se alejan del gris plomizo de la sumisión. Son aperturas hacia horizontes más amplios, hay mejores aspiraciones que la de convertirse en clase media.

Creemos que el proceso de domesticación intoxica nuestras vidas, y que el ideal de clase media las vuelve más miserables. Sospechamos que las cosas podrían ser de otra manera, mejores, y que luchar por transformar la realidad ya aporta un sentido nuevo y profundo al día a día.

Si queremos dignificar nuestras vidas la mejor manera es tejer relaciones de cooperación y compartencia, en las que tengamos y asumamos la capacidad autónoma de decidir, cada vez más, sobre nuestros propios asuntos. Entendemos lo comunitario como un compromiso común, un conjunto de obligaciones, dones y lealtades. Es una forma de relacionarnos en la que el apoyo mutuo, el hoy por ti y mañana por mí, supera los límites de la familia y los amigos para incluir a otros explotados y oprimidos. Son relaciones que se re-crean a cada momento en conflicto con lo estatal, con lo privado y sobretodo con la indiferencia. La autonomía en este contexto es la capacidad para poner en común, debatir y actuar desbordando continuamente la lógica, el lenguaje y las prácticas propias del Estado y del Mercado. La autonomía es un proceso de maduración colectiva, de búsqueda continua y de lucha para no dejarse atrapar por las redes de la dominación.
El Capitalismo es un modelo que desprecia la vida, la domesticación degrada nuestra existencia y el ideal de clase media solo ofrece sucedáneos tóxicos que provocan patologías sociales. Luchar por llevar vidas más dignas es la mejor manera de salir de esta dinámica enfermiza. Pero, para eso, deberemos primero abandonar el ideal de clase media, dejar de ser aspirantes y salirnos de la loca carrera de la domesticación.

Valencia, marzo de 2019

Biblioteca Social Contrabando
biblio_contrabando@riseup.net

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Ningún ejército

16 March, 2019 - 00:00

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