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Hablar seriamente de la despoblación de los territorios rurales

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No se puede hablar con seriedad de la despoblación del medio rural obviando la crisis de civilización en la que estamos inmersos.

El cambio radical hacia un modelo de producción agraria desarrollista.
La despoblación de la geografía rural es un fenómeno tan antiguo como la humanidad. Hace diez mil años, la ciudad de Ur, la primera ciudad conocida, surgida en Mesopotamia, se conformó a partir de la despoblación de las aldeas en las que vivía su población anteriormente. Pero en nuestro tiempo y latitudes, la referencia más próxima fue el gran éxodo de los años 60 del pasado siglo, con el despegue industrial del regimen franquista. Su causa fue el tránsito de un modelo agrario ancestral, campesino-familiar, a un modelo de agricultura, ganadería, selvicultura y horticultura industrial, acorde con la ideología desarrollista que alcanzaría su pleno desarrollo en las décadas posteriores. Luego, cuando hablamos de la despoblación rural hay que referirse necesariamente a ese cambio radical del modelo agrario como causa directa de ese gran éxodo y de la consiguiente despoblación.

La gran ciudad es el modelo de poblamiento propio de la sociedad estatal-capitalista.

En esta sociedad el modelo campesino de poblamiento disperso es disfuncional y, por tanto, no le cabe otro destino que su marginalidad y eliminación progresiva. La dinámica productivista del capitalismo agrario, cuya finalidad es la acumulación de propiedades y capital para la maximización del beneficio, precisa de la concentración de la propiedad para disponer de grandes superficies productivas, además de la concentración de los centros de transformación y distribución de la producción primaria. La producción a gran escala necesita a su vez de un sistema de distribución que minimice los gastos de transporte y comercialización, por lo que le resulta esencial que la demanda de dichos productos transformados esté lo más concentrada posible. Es así como surgen los polígonos industriales asociados a grandes concentraciones urbanas, en las que resulta más barato hacer llegar las mercancías a los consumidores, lo que permite reducir precios, incrementar el consumo y, por tanto, el crecimiento de las ventas y del beneficio empresarial. Esta es la "racionalidad" de la dinámica productivista del capitalismo, la triunfante racionalidad cuya arrasadora potencia se sustenta en la democratización del consumo. Si éste quebrara, todo el sistema entraría necesariamente en quiebra sistémica.Y ésto, que es válido para la producción agrícola también lo es para todo tipo de mercancías. Las aglomeraciones urbanas son, pues, consustanciales al sistema productivo y mercantil capitalista. La ciudad contemporánea es, antes que nada, funcional al sistema de control social y político que es el Estado y al subsistema productivo de explotación, acumulación y beneficio capitalista.

El daño y los costes ecológicos son ocultados.

La “racionalidad” capitalista obliga a la reducción de costes y uno de los mayores costes es ocultado, me refiero al agotamiento de las tierras y de los recursos energéticos, al forzamiento de los ciclos vegetativos y a la contaminación química de los suelos. Daños y costes ecológicos no son asumidos, sino que son transferidos a la sociedad en general y especialmente a las generaciones futuras, por la merma productiva y por la reparación ambiental que será necesaria en el futuro, que en su mayor parte será irreversible.

La dinámica productiva del capitalismo es necesariamente crecentista, no puede estancarse y mucho menos decrecer, funciona con ignorancia de sus límites, es un sistema ciego. Su expansividad es consustancial, necesita crecer constantemente y eso le exige una ampliación permanente de sus territorios, recursos productivos y mercados. La explotación de los recursos nacionales no le basta, necesita salir de sus fronteras y explotar otros territorios y otros mercados. El neocolonialismo es así resultado de esa racionalidad capitalista: nuevos territorios y nueva mano de obra, mejor cuanto más baratos. La tierra es más barata en los países menos desarrollados y el trabajo también. Hay una etapa previa que ya ha pasado, se trata del abaratamiento del trabajo en los países desarrollados, mediante la masiva incorporación de las mujeres al mercado laboral. Nace así un feminismo secuestrado por esa racionalidad capitalista; agotada esa fase, toca maximizar el beneficio implantando centros productivos en los nuevos territorios colonizados, en los que los costes son muy inferiores y, por tanto, favorecen un extraordinario crecimiento de la tasa de beneficio capitalista, en los mercados de origen y mucho más en los mercados del mundo desarrollado, donde los precios pueden ser reducidos, lo que incrementará notablemente las ventas y el consumo. Esta es la racionalidad de la globalización capitalista.

Siguiente paso “racional”: la crisis demográfica y la utilidad de la emigración.

Siguiendo los favorables efectos de la incorporación de las mujeres al mercado de trabajo capitalista, similar efecto tendrá la incorporación de baratas masas de emigrantes procedentes de países del tercer mundo, que ya vienen criados y educados; ese gasto, como el ecológico, también es ocultado, es un gigantesco ahorro que tienen los estados capitalistas, un beneficio a añadir a la ganancia capitalista, junto con el abaratamiento general del trabajo “nacional” que supone la llegada masiva de emigrantes “baratos”. La pobreza y la guerra inducida son los estímulos al éxodo masivo, a muy poca gente le gusta perder sus vínculos familiares, sociales y territoriales, es un éxodo forzado, provocado mediante la generalización de la guerra estatal-capitalista en todas sus manifestaciones: comercial, militar, cultural, política, etc.

Es una maniobra terminal, en la que se agotan las posibilidades de seguir manteniendo la tasa de beneficio, porque se agotan los recursos productivos y se agotan los recursos humanos baratos, como consecuencia de una descomunal e irreversible crisis demográfica (la tasa de reposición generacional ya es negativa, no sólo en los países desarrollados del occidente capitalista, también en las grandes reservas demográficas de Asia y Sudamérica). El Africa subsahariano es la última reserva demográfica. Pero la importación de emigrantes es una maniobra delicada, que los estados capitalistas abordan con tiento, bien planificada, porque no pueden las democracias capitalistas parecer “inhumanas”, ya que su mantenimiento depende de la conformidad, complicidad y sumisión de las masas trabajadoras-consumidoras; la emigración no puede parecer un mercadeo de personas al viejo modo esclavista, hay que guardar las formas. En esa operación estamos, vistiendo de humanismo el tráfico de emigrantes; y para ello se cuenta con la valiosa colaboración de una parte de la sociedad, la más descerebrada, el fascismo, nutrida por la otrora tradicional clientela proletaria de los partidos y sindicatos marxistas. Su brutalidad contra la emigración que “le roba el trabajo” hace rebrotar los más oscuros instintos xenófobos y racistas, al tiempo que provoca la reacción “humanitarista” de la otra mitad de la población, ganada para la causa “antifascista” que promueven las mismas democracias capitalistas que simultáneamente provocan las migraciones masivas y el auge del neofascismo. No es la primera vez que ésto sucede, ya se dio con la gran crisis capitalista del 29, ya tuvo lugar una guerra mundial en la que se dirimió la utilidad del fascismo para la causa del sistema estatal-capitalista. La política democrática es la modalidad “civilizada” de esa guerra generalizada, se trata de extender la confrontación y la competencia a todos los ámbitos de la existencia, que sea la única opción “racional”, por razón de supervivencia, de intereses e identidades irreconciliables. Se trata de alentar y alimentar la lucha de clases de manera permanente, para que sea una instancia superior, el Estado, quien administre la “racionalidad” de la que son incapaces tanto los individuos como las masas.

Un daño previo y superior.

Hay otro daño oculto, superior y previo a los ya mencionados; es la destrucción de la libertad de conciencia, del sujeto individual, responsable y consciente. Y a esta destrucción está asociada la del ideal humano de vida convivencial y comunitaria. Sin ese sujeto la comunidad es imposible, sólo puede darse en modo sucedáneo, como lo hace el Estado, en modo de ficticias comunidades “nacionales”, en las que lo único común es el propio artefacto estatal y la sumisión de las gentes (ciudadanía) a su racionalidad propietaria, consumista, capitalista. La reconstrucción de ese sujeto individual, autónomo y comunitario, que fuera representado durante siglos por el campesinado -hoy ya ¿definitivamente? aniquilado-, es condición necesaria para restaurar el ideal de convivencialidad. La destrucción de ese sujeto es el daño mayor y previo, el que ha hecho posible todos los demás daños infringidos contra el conjunto de la especie humana y contra el planeta vivo del que somos parte.

Por contra, el individuo producto de la civilización capitalista es un irresponsable convencido, alguien al que se ha liberado de la carga moral que supone hacerse responsable de sí mismo y corresponsable de la comunidad y el territorio en el que vive. Es un delegador enfermizo que, a cambio de su autonomía-libertad perdida, exige “derechos” en forma de servicios y consumo compulsivo; su moral no es diferente a la de las élites burguesas a las que sigue, vota, critica, emula y envidia, su ideal de vida es el mismo de esas élites: vivir sin necesidad de trabajar, que otros lo hagan en su lugar, porque no quiere ser menos, porque su ideal de vida es llegar a ser feliz, un parásito feliz.

Así que hablar de la necesidad de servicios e infraestructuras en el medio rural, hablar de conectividad a internet, de emprendimiento y economía circular...es marear la misma y antigua perdiz, no deja de ser entretenido, pero no sirve para nada más.

Fuente: https://blognanin.blogspot.com/2018...

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Su miedo, nuestro miedo

fai 21 horas 53 min

El miedo siempre está presente. Es una emoción básica y uno de los motores para bien o para mal, de las sociedades humanas.

Siempre he oído que hay que hacerlo cambiar de bando; pero el miedo está en ambos lados. Simplemente, unos tienen las armas y las herramientas para protegerse de sus miedos. Otros, nos las negamos.

El sistema basado en la acumulación de capital se tambalea, se dirige a su fin tal y como lo hemos conocido hasta ahora. No parece que nada mejor vaya a surgir de sus cenizas (al menos para nosotros). Sus dos principales fuerzas motrices se agotan y se están volviendo insuficientes para mantener la dominación capitalista.
La explotación a través del trabajo asalariado ya no sirve para mantener su tan necesaria paz social. Por muchos trabajos inútiles que inventen ya no son suficientes para emplear a toda la masa obrera existente. Además los salarios de miseria hacen inviable el mantenimiento del nivel de consumo que necesita la maquinaria capitalista para mantener su función. Esto no tiene vuelta atrás por muchas motos que pretendan venderse desde el progresismo tecno-optimista oficial.
La depredación de recursos naturales y bienes comunes en todo el planeta ha llegado a límites insostenibles literalmente y las catástrofes se suceden y seguirán haciéndolo. Nada importa si reporta beneficios.

Esto es una bomba de relojería y lo saben, lo saben desde hace mucho tiempo, tal vez desde siempre. Nosotros, apenas empezamos a intuirlo. Ambos tememos la explosión de la bomba. Pero ellos siempre han tratado de controlarla y lo consiguen una y otra vez.

A golpe de leyes, de educación, de comunicación de masas, de sistemas de representación vacíos e inocuos… Siempre consiguen retornar las aguas a su cauce consiguiendo mantener esa paz social tan importante para poder seguir impunemente acaparando toda la riqueza. Al fin y al cabo se trata de eso. Cuando todo falla, siempre quedan los golpes. Es la única manera con la que logran dominar por completo su mayor miedo: el estallido de esa falsa burbuja en la que vivimos. La violencia es su bálsamo, su derecho, así lo dictaminan sus leyes.
Saben que la quiebra de esa burbuja sólo es posible si logramos desembarazarnos de esa falta de responsabilidad que nos han inoculado a través de todo ese entramado de representantes y gestores (partidos, sindicatos, iglesia, ongs…) que se encargan de nuestras vidas con nuestra complicidad. Hemos crecido bajo la premisa de acatar las acciones que hacen en nuestro nombre y aceptarlas como nuestras. Hemos aprendido a ser espectadores de nuestras propias vidas dejando que la voz cantante la lleven ellos. Superar el actual mundo depredador y formar parte de la construcción de un mundo mejor sólo es posible si lo hacemos en primera persona, sin intermediarios que nos digan lo que hay que hacer y cuándo hay que hacerlo, dando la cara a sabiendas de que eso implica dolor y represión. Y eso, sin duda, nos da mucho miedo. Un miedo que nos atenaza y nos hace creer que vivimos mucho mejor acatando y desahogándonos en el anonimato. Deseando, en la intimidad, que la eterna promesa de un mañana mejor sea renovada una vez más y nos permita seguir sin tener que arriesgar en demasía.

Lo siento, eso ya no es posible.

https://quebrantandoelsilencio.blog...

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El truco ganador del último campeonato mundial de mágia

11 November, 2018 - 00:00

El truco ganador del Campeonato Mundial de Magia te dejará seis minutos con la boca abierta.

Pedirte que veas un vídeo de Youtube de seis minutos es mucho pedir cuando Internet ofrece otros entretenimientos que requieren solo unos segundos de tu atención. Pero el mago Eric Chien se las arregla para incluir tantos trucos imposibles en la rutina ganadora del Campeonato Mundial de Magia que en realidad desearías que durase más.

La Federación Internacional de Sociedades de Magia solo celebra sus campeonatos mundiales cada tres años, por lo que puedes imaginar cuántos ilusionistas competían por el gran premio. La rutina de la cinta de Chien es un aluvión de ilusiones rápidas que apenas te deja unos segundos para entender lo que acabas de ver antes de que su próximo truco te confunda de nuevo. Y todo lo que hace es un juego de manos, no hay asistentes ocultos creando la magia entre bastidores.

Tomado de: https://es.gizmodo.com/el-truco-gan...

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Fiódor M. Dostoievski: "Memorias del subsuelo"

11 November, 2018 - 00:00

Idioma original: Ruso
Título original: Записки из подполья
Año de publicación: 1864
Traducción: Bela Martinova
Valoración: Imprescindible

Me da un poco de reparo reseñar esta obra. ¿Estaré a la altura de las circunstancias? ¿Lograré plasmar en estas líneas lo mucho que me gusta? ¿Qué puedo aportar yo, cuando se han escrito ríos de tinta analizando este clásico de la literatura universal? Bueno, no sé cómo saldrá esto, pero tenía que hablar de Memorias del subsuelo sí o sí. No es balde es, a día de hoy, mi novela favorita. Allá voy, pues.

Básicamente, Memorias del subsuelo narra la existencia gris de un funcionario anónimo. El minucioso retrato psicológico que Dostoievski hizo de este personaje permite al lector entender qué es lo que debe esperar de él tras las primeras páginas; y, pese a ello, nos seguirán sorprendiendo gratamente su comportamiento y su forma de actuar hasta que acabemos la novela. En otras palabras: Dostoievski acota la caracterización del «habitante del subsuelo», pero en ningún momento eso hace que sus acciones se vuelvan predecibles. Y es gracias a este margen para la sorpresa, precisamente, donde radica el poderoso giro final con que Memorias del subsuelo se cierra.

Pero, ¿por qué se habla tanto de esta obra? Por varias razones: es considerada una precursora del existencialismo; discurre a la misma altura (histórica y conceptual) que la moral del amo/esclavo nietzschiana; y anticipa ideas modernas como la psicopatía o la sombra junguiana. A estas dos últimas ideas, por cierto, las despatolagiza, además de volverlas amorales. Pero ya llegaremos a eso.

Lo primero que salta a la vista cuando uno lee este libro es la atípica estructura que presenta. Y es que Memorias del subsuelo tiene dos partes muy diferenciadas.

La primera, llamada "El subsuelo", está compuesta por once capítulos. Fue concebida de manera extraña: más que narrativa convencional, es una especie de monólogo introspectivo con que el protagonista del libro abruma al lector, una disertación semi-filosófica plagada de contradicciones, la densa exposición de ideas de un interlocutor que oscila entre el patetismo más derrotista y la arrogancia envalentonada. En esta sección se rompe constantemente con la cuarta pared, ya que el personaje apela de tanto en cuando al lector, ya sea de forma más o menos explícita.

Por otro lado, la segunda parte del libro, "A propósito del aguanieve", consta de diez capítulos. Está redactada con un carácter narrativo más convencional que su predecesora, a modo de pasaje de novela; alberga algunos diálogos, además de descripciones de acciones y situaciones. Para mí, hace más dinámica la lectura global de la novela, y aunque al principio choca bruscamente con el formato previo, la transición entre ambas secciones es completamente orgánica, jamás llega a hacerse desconcertante. Asimismo, esta parte ayuda a ilustrar e indagar en los temas expuestos en "El subsuelo".

Otro aspecto de Memorias del subsuelo que creo relevante es su protagonista, cuya presencia claramente absorbe todo el libro. Digámoslo sin tapujos: el habitante del subsuelo es un ser despreciable. Y no uno con quien puedas simpatizar, realmente. Al contrario que otros personajes dostoievskianos (que, precisamente, se basarán en este), nuestro protagonista apenas tiene aspectos redimibles. Lo mejor es que, nada más empezar el libro, él mismo lo reconoce. Nos confiesa: «Soy un hombre enfermo… Soy malo. No tengo nada de simpático.» Ciertamente, es alguien frágil y resentido. Malvado, incluso. O, al menos, a nuestros ojos. Porque según él, nosotros vivimos moral y racionalmente, y la vida sólo es interesante gracias a su negatividad. Uno no es libre si no opta por lo destructivo, por lo irracional. En otras palabras, y como ya había adelantado anteriormente, el hombre del subsuelo convierte en amoral su forma de ser. Y, según él mismo, es su forma de ser la que le eleva frente a los demás.

Este hombre, roto física y emocionalmente, reconoce que su frustración y su culpa lo acompañan todo el tiempo, pero no se victimiza por ello en ningún momento; de hecho, abraza su comportamiento, lo convierte en un estilo de vida. O, más bien dicho, en una filosofía de vida. Hay tintes autojustificatorios en esta decisión, no lo niego, pero lo fascinante del asunto es que él es a ratos consciente de ellos, a ratos no. Simplemente es una persona con tanto miedo a ser herido que prefiere atacar a los demás primero, un ser tan temeroso de ser rechazado por la sociedad que la acaba rechazando él primero. Y, al mismo tiempo, no lo es.

También el mundo, visto a través del habitante del subsuelo, es connotado por los dos ojos que lo escrutan. Así pues, sin que ésta sea realmente una intención patente de la novela, su autor nos arroja a través de ella ideas sobre la civilización, el amor, la sociedad, etc... Ideas de un carácter bastante nihilista, si se me permite.

En este tinglado, Dostoievski permanece neutral, no irrumpe en la historia para ensalzar a su personaje, sus opiniones, ni tampoco le recrimina nada. Sencillamente, se limita a entregarle las riendas de la historia. Y cuando las contradicciones de este ser del subsuelo afloran, jamás se obvian ni maquillan, sino que se ofrecen al lector para que éste extraiga sus propias conclusiones. Es una vez leído y releído este libro que uno debe preguntarse: ¿qué vas a hacer de ahora en adelante, cómo vas a vivir? Porque sí, por si no había quedado claro, Memorias del subsuelo es uno de esos libros que cala hondo en el lector, que le cambia la vida. Uno no es, no puede ser el mismo, tras cruzarse en su camino.

Fuente: https://unlibroaldia.blogspot.com/2...

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La anarquía que viene

11 November, 2018 - 00:00

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U.S. Military Is World's Biggest Polluter

11 November, 2018 - 00:00

By Whitney Webb

Last week, mainstream media outlets gave minimal attention to the news that the U.S. Naval station in Virginia Beach had spilled an estimated 94,000 gallons of jet fuel into a nearby waterway, less than a mile from the Atlantic Ocean.

While the incident was by no means as catastrophic as some other pipeline spills, it underscores an important yet little-known fact—that the U.S. Department of Defense is both the nation's and the world's, largest polluter.

Producing more hazardous waste than the five largest U.S. chemical companies combined, the U.S. Department of Defense has left its toxic legacy throughout the world in the form of depleted uranium, oil, jet fuel, pesticides, defoliants like Agent Orange and lead, among others.

In 2014, the former head of the Pentagon's environmental program told Newsweek that her office has to contend with 39,000 contaminated areas spread across 19 million acres just in the U.S. alone.

U.S. military bases, both domestic and foreign, consistently rank among some of the most polluted places in the world, as perchlorate and other components of jet and rocket fuel contaminate sources of drinking water, aquifers and soil. Hundreds of military bases can be found on the U.S. Environmental Protection Agency's (EPA) list of Superfund sites, which qualify for clean-up grants from the government.

Almost 900 of the nearly 1,200 Superfund sites in the U.S. are abandoned military facilities or sites that otherwise support military needs, not counting the military bases themselves.

"Almost every military site in this country is seriously contaminated," John D. Dingell, a retired Michigan congressman and war veteran, told Newsweek in 2014. Camp Lejeune in Jacksonville, North Carolina is one such base. Lejeune's contamination became widespread and even deadly after its groundwater was polluted with a sizable amount of carcinogens from 1953 to 1987.

However, it was not until this February that the government allowed those exposed to chemicals at Lejeune to make official compensation claims. Numerous bases abroad have also contaminated local drinking water supplies, most famously the Kadena Air Force Base in Okinawa.

Between 1946 and 1958, the U.S. tested 66 nuclear weapons near Bikini atoll. Populations living nearby in the Marshall Islands were exposed to measurable levels of radioactive fallout from these tests. National Cancer Institute

In addition, the U.S., which has conducted more nuclear weapons tests than all other nations combined, is also responsible for the massive amount of radiation that continues to contaminate many islands in the Pacific Ocean. The Marshall Islands, where the U.S. dropped more than sixty nuclear weapons between 1946 and 1958, are a particularly notable example. Inhabitants of the Marshall Islands and nearby Guam continue to experience an exceedingly high rate of cancer.

The American Southwest was also the site of numerous nuclear weapons tests that contaminated large swaths of land. Navajo Indian reservations have been polluted by long-abandoned uranium mines where nuclear material was obtained by U.S. military contractors.

One of the most recent testaments to the U.S. military's horrendous environmental record is Iraq. U.S. military action there has resulted in the desertification of 90 percent of Iraqi territory, crippling the country's agricultural industry and forcing it to import more than 80 percent of its food. The U.S.' use of depleted uranium in Iraq during the Gulf War also caused a massive environmental burden for Iraqis. In addition, the U.S. military's policy of using open-air burn pits to dispose of waste from the 2003 invasion has caused a surge in cancer among U.S. servicemen and Iraqi civilians alike.

While the U.S. military's past environmental record suggests that its current policies are not sustainable, this has by no means dissuaded the U.S. military from openly planning future contamination of the environment through misguided waste disposal efforts. Last November, the U.S. Navy announced its plan to release 20,000 tons of environmental "stressors," including heavy metals and explosives, into the coastal waters of the U.S. Pacific Northwest over the course of this year.

The plan, laid out in the Navy's Northwest Training and Testing Environmental Impact Statement, fails to mention that these "stressors" are described by the EPA as known hazards, many of which are highly toxic at both acute and chronic levels.

The 20,000 tons of "stressors" mentioned in the Environmental Impact Statement do not account for the additional 4.7 to 14 tons of "metals with potential toxicity" that the Navy plans to release annually, from now on, into inland waters along the Puget Sound in Washington state.

In response to concerns about these plans, a Navy spokeswoman said that heavy metals and even depleted uranium are no more dangerous than any other metal, a statement that represents a clear rejection of scientific fact. It seems that the very U.S. military operations meant to "keep Americans safe" come at a higher cost than most people realize—a cost that will be felt for generations to come both within the U.S. and abroad.

https://www.ecowatch.com/military-l...

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Contra las maniobras militares Gruflex 2018 en Canarias

10 November, 2018 - 00:00

La Federación Ben Magec–Ecologistas en Acción muestra su rotundo rechazo a las a las maniobras militares previstas en Canarias y hace un llamamiento a la sociedad para que muestre su oposición.

La organización ecologista pide la suspensión de las maniobras militares previstas en Canarias del 13 al 19 de noviembre y exigen a las administraciones públicas que se hagan eco del sentido mayoritario de pueblo canario que apuesta por la paz y la noviolencia

Ante el anuncio de la armada de realizar nuevas maniobras militares a gran escala ‘Gruflex 2018', previstas en varias islas del archipiélago canario, del 13 al 19 de noviembre, la federación ecologista canaria reitera su firme rechazo a estas actividades bélicas por ser contrarias al sentir mayoritario del pueblo canario.

Estos ensayos de guerra vienen a pisotear la voluntad de la sociedad canaria por un territorio de paz, como así se demostró en los años 80, con el no mayoritario en el referéndum de integración en la OTAN, por lo que reclamamos respeto a la voluntad democrática del pueblo canario y hacemos un llamamiento a reactivar la oposición social para reiterar el rechazo de nuestro pueblo a estos ejercicios bélicos.

Las organizaciones ecologistas muestran su preocupación por el excesivo grado de militarización de Canarias y alertan del aumento progresivo de actividad militarista en Canarias, de tal forma que se nos está convirtiendo en un escenario internacional para los ‘juegos de guerra' de ejércitos de todo el mundo. Las ‘Gruflex 18' son un paso más en esta estrategia de militarización.

Reclaman respeto para la sociedad majorera y sus instituciones, que durante más de cuatro décadas se han mantenido firmes en contra de la militarización. Fuerteventura ha pagado un alto coste por la ocupación militar de su suelo desde le época de la descolonización del Sáhara. Ya es hora de que se respete su opinión, se cierre el campo de tiro de Pájara y se anulen las maniobras en sus costas.

Nos preocupa además que no aprendamos del triste ejemplo del Mediterráneo oriental, donde la militarización se ha convertido en el principal enemigo de la economía.

El uso militar del territorio canario genera graves impactos ambientales por lo que es especialmente alarmante la extensión de estas maniobras bélicas a los espacios naturales protegidos de Canarias, como en el barranco Veneguera, e incluso al área de Oriente de Fuerteventura y Lanzarote, donde se esta tramitando una Zona de Especial Protección de ámbito europeo por sus valores ambientales.

Exigen a las administraciones públicas, que se hagan eco del sentir mayoritario de la población canaria y se opongan rotundamente a las maniobras militares previstas en Canarias.

Pedro Sánchez y su gobierno tiene una magnífica oportunidad para escuchar a la sociedad canaria, a sus instituciones y a la comunidad científica. El PSOE debe demostrar de manera fehaciente que su política no va en la misma senda militarista marcada por Aznar y Rajoy. La ‘Gruflex 2018' no deben llevarse a cabo. Canarias no es el patio de armas de los ejércitos internacionales.

Fuente: https://www.ecologistasenaccion.org...

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Bienvenido a la colonia, Mr. Marshall

10 November, 2018 - 00:00

Por Juanjo Ruiz Travieso.

Recibimos la noticia de que en Jerez se reúne los días 9 y 10 de noviembre el XXIII FORO ESPAÑA-ESTADOS UNIDOS. A primera vista podría parecer que se trata de un evento exclusivamente económico-cultural, sin ninguna otra implicación. Sin embargo, cuando leemos la publicación “Tribuna internacional” ligada a los Consejos existentes en Estados Unidos y España empezamos a ver más claro. En un número de 2013 nos encontramos a José María Aznar haciendo en Sevilla alabanzas de la OTAN como pieza clave de las relaciones hispano-norteamericanas. Pero es en un número de 2016 dedicado a la Defensa donde todo aparece diáfano: Frente a los peligros que acechan a Europa, la Unión europea es incapaz de tomar decisiones geopolíticas, por eso necesita de la OTAN para dirigir su Defensa y su Geoestrategia, debido al conocimiento, medios y capacidades militares del gigante atlántico.

España no tiene contenciosos con EEUU desde la Guerra de Cuba, y supuestamente nos han ayudado a la democratización de nuestro país y a su desarrollo industrial y tecnológico. Todo maravilloso. Pero ¿tiene EEUU alguna contrapartida a tanta generosidad hacia esta nación? Franco habría conseguido una de sus “victorias” al cederle gran parte de la soberanía nacional a EEUU mediante un acuerdo por el que se establecerían bases norteamericanas en territorio español. Así nos metíamos de lleno en la historia de la Guerra Fría y conseguíamos tener armas nucleares en territorio patrio… Como las bombas nucleares que cayeron en Palomares.

Leemos en la revista: “El binomio Rota-Morón es un pilar estratégico de la defensa de Occidente”. Ni más ni menos. Por eso el Foro de Jerez incluirá, aparte de reuniones, cenas y ágapes, una visita a la Base aeronaval de Rota.

Es momento de recordar que mientras en países anglosajones, Francia o Alemania existe una enorme cantidad de publicaciones sobre Estudios Estratégicos y sobre Alternativas de Defensa a la militarización social, en nuestro país esa cantidad en comparación es mínima. Algo muy curioso que ocurre entre nosotros es que cuando se habla de Defensa o de Seguridad en seguida pensamos en Fuerzas Armadas. Sin embargo, hace muchos años que los expertos en temas de estrategia distinguen varios tipos de seguridad: Política, económica, social, medioambiental y militar. No tenemos aquí espacio ni es el momento de extendernos sobre el tema, pero nadie puede negar la interrelación entre lo militar, lo económico y lo medioambiental. La producción y venta de armamentos, la producción económica en masa o el mantenimiento de la biosfera local y planetaria están íntimamente implicados. ¿Por qué aparece Pedro Morenés, ministro-comerciante de armas en la lista de patronos de estos Consejos hispano-norteamericanos? ¿O Solana, tan ligado a la OTAN? O la “Banca Armada”, que invierte enormes sumas en la industria militar? Son muchas las preguntas que podemos hacernos al respecto. Sin embargo, el Ministerio de Educación español promueve cursos dirigidos a docentes para que en sus clases se hable de Defensa como una cuestión meramente militar. Los Ejércitos serían la clave de la Defensa.

El de la Guerra sigue siendo uno de los grandes negocios a nivel mundial, junto a otros como el narcotráfico o la prostitución. Otros países nos llevan mucha ventaja cuando se habla de ALTERNATIVAS DE DEFENSA. Pero, ¿no es peligroso para la Paz mundial que las guerras generen tantos beneficios económicos?

El teniente expulsado de las FFAA, Luis Gonzalo Segura, nos ha dejado una obra, “El Libro Negro del Ejército español”, que es un retrato de casi novecientas páginas de un mundo que él ha conocido desde dentro y que define como “Ejército franquista con marchamo OTAN”, es decir, las mismas estructuras heredadas del franquismo pero con tecnología suministrada por la OTAN. Recordemos que Trump exige a España y al resto de la U.E. que gastemos el 2% del PIB en Defensa, lo que supondría más del doble del gasto actual, que ya es desorbitado. Todo ello para adquirir aparatos casi obsoletos que requieren un enorme gasto de mantenimiento y que muchas veces acaban con la vida de las personas que los manipulan. Un catálogo enorme de casos de corrupción, comisiones ilegales, abuso de poder a subordinados, acoso laboral y acoso machista, justicia militar paralela, falsas intervenciones “humanitarias”, la sumisión de los medios de comunicación, la herencia franquista, los negocios ligados a la “Defensa”, el papel de la Corona…

Recibimos la noticia de este foro hispano-norteamericano en un contexto con un horizonte muy negro: Trump abandona las negociaciones para la reducción de armas nucleares, como antes hizo con el tema del Cambio climático; se abandona al pueblo palestino y se aplaza una solución justa para la ocupación de Palestina; sale a la luz cómo Arabia Saudí pisotea los Derechos Humanos mientras es uno de los principales aliados de EEUU, y la comunidad internacional se indigna ante el vil asesinato del periodista Khashoggi; EEUU pone barreras a la importación de productos españoles como la aceituna de mesa, al tiempo que se firman acuerdos comerciales que benefician a los más ricos y perjudican a los más pobres del planeta; un país que se proclama gendarme del mundo occidental traslada a niños inmigrantes al desierto de Texas sin escolarización alguna y trata a las personas inmigrantes como si no fueran seres humanos; polémica a nivel europeo sobre la venta de armas a los saudíes, guerras silenciadas como la de Yemen…

Todo un rosario de motivos para protestar en noviembre en Jerez y pedir explicaciones ante tanta desinformación o información manipulada; para DEFENDER todos los Derechos Sociales, y el derecho a no ser marionetas de un gigante militar y económico; para pedir que se acaben los recortes sociales y se recorte el loco gasto militar; para exigir que no se nos engañe en cuanto a los gastos militares y salgan a la luz todas las partidas escondidas en los distintos ministerios como el de Asuntos Exteriores; para recuperar un poco de la soberanía que vendió el franquismo, incluyendo la soberanía económica y la cultural; para desobedecer los planes de militarizar las escuelas y las mentes (del 12 al 18 de noviembre tendrá lugar la Semana Internacional de Acción Contra la Militarización de la Juventud) y enseñar que la Cultura de Paz no se construye con armas; para construir una sociedad no patriarcal y no militarizada…

Lo peor de ser una Colonia es no querer saberlo. Y seguir dando la bienvenida a Mr. Marshall.

Breve bibliografía:

Mentes militarizadas. Cómo nos educan para asumir la guerra y la violencia (Jordi Calvo y otros autores, Ed. Icaria, 2016)

El Libro Negro del Ejército español (Luis Gonzalo Segura, Ed. Akal, 2017)

People, States and Fear. An agenda for International Security Studies in the post-cold War era (Barry Buzan, Ed. Harvester Wheatsheaf, 1991)

El ejército incruento de mañana (Gonzalo Arias, Ed. Nueva Utopía, 1995).

Webgrafía:

Centro Delas: Gasto militar http://www.centredelas.org/ca/base-...

Semana Internacional de Acción Contra la Militarización de la Juventud: https://www.wri-irg.org/es/articulo...

Utopía Contagiosa: Gasto militar
http://www.utopiacontagiosa.org/cat...

Publicado en: https://usteacadiz.com/2018/11/05/b...

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Olvídelas

10 November, 2018 - 00:00

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La psiquiatrización de la vida cotidiana

10 November, 2018 - 00:00

Fuente:
Aquí y ahora

El negocio de los diagnósticos psicológicos, es un proceso que se ha acentuado en los últimos años hasta grados inverosímiles. El sufrimiento ocasionado por los muchos agentes externos que condicionan nuestro “estado mental” son calificados de “trastornos mentales”.

La desconstrucción del concepto de enfermedad mental

Cuando hablamos de erradicar el concepto de “salud mental” o su opuesto, “enfermedad mental” nos referimos a eliminar por completo todas las normas sociales de comportamiento que rigen a día de hoy el mundo en el que vivimos, especialmente en las grandes ciudades donde los ritmos y estándares son aún más exigentes con las personas y cada vez menos respetuosos con los propios ritmos vitales de cada uno. Se trata de dejar de referirnos a las afecciones psicológicas y a las personas que las sufren como “enfermos” (en el mejor de los casos) o como “locos” en el peor (y por desgracia, en la mayoría de las ocasiones). No caer en estas calificaciones, pasa por no utilizar una vara de medir que está socialmente arraigada en nuestros ambientes y en la sociedad en la que nos hemos criado y educado, esa norma social que dice lo que es “normal” y lo que se pasa de esa normalidad, ya sea por exceso o por defecto. Esto pretende crear una línea de actuación y comportamiento concretos comunes a todas las personas sin respetar ni contemplar los ritmos de cada uno, las distintas realidades sociales y la gestión personalizada de cada uno de los problemas que se plantean.

Esto, genera grandes problemas a muchas personas que a día de hoy sufren de alguna u otra forma cualquier tipo de problema que afecta a su estado de ánimo o a su “estado mental”. A parte, todas estas construcciones sociales que dicen cómo tenemos que comportarnos y qué etiqueta se nos asigna cuando no lo hacemos de determinada forma, despolitiza y deja por completo de lado el hecho de que el sufrimiento psicológico es consecuencia directa de la gestión del capitalismo tan salvaje y del Estado sobre nuestras vidas: trabajo asalariado, ciudades inhabitables, contaminación de todo tipo, precariedad, marginación, drogas y adicciones varias, estrés continuado, infinidad de estímulos y obligaciones con las que debemos de cumplir todos los días, etc. Si no llegamos a cumplir todas estas metas de una manera eficaz, rápida y ordenada, se nos asigna un diagnóstico, una etiqueta, un estigma que nos recuerda que no estamos amoldándonos correctamente a todas las exigencias que a día de hoy se nos imponen.

El negocio de los diagnósticos

Seguro que nos resultan bastante familiares diagnósticos asignados a personas que conocemos o a nosotros mismos referidos como estados de ansiedad, depresión, nerviosismo, estrés, insomnio, trastorno de la personalidad, trastorno obsesivo compulsivo, hiperactividad y déficit de atención (estos dos últimos en los últimos años se han diagnosticado como churros a muchos niños), etc. Por no hablar de los “menos cotidianos” como son la esquizofrenia, la paranoia, psicosis, bipolaridad, etc. Estos diagnósticos crean etiquetas y estigmas en las personas que los padecen, haciéndoles a un lado del resto de personas “normales” y “mentalmente equilibradas”, generando la marginación de aquellos que los sufren haciéndoles sentir incapaces de adaptarse a una normalidad impuesta, mayoritaria y aparentemente consensuada. A pesar de las apariencias, la realidad es bien distinta y existen muchas más personas con ciertas afecciones emocionales a día de hoy que no se atreven a decirlo, o que, atreviéndose, siguen siendo considerados como inadaptadas, desviadas, locas e incapaces de hacerse cargo de sus emociones y problemas vitales.

El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM, por sus siglas en inglés) contiene la clasificación de las enfermedades mentales según la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, y se usa en todo el mundo para decidir quién padece una enfermedad mental y quién no. Según el DSM 5 (el que se aplica actualmente) el 81% de la población de entre 11 a 21 podría ser diagnosticada con una enfermedad mental. Con el nuevo DSM, tan sólo dos semanas después de que alguien pierda a un ser querido, un médico puede diagnosticar depresión clínica.

Se inventan nuevas “dolencias”, las llamadas Nuevas enfermedades como “trastorno bipolar”, que no es más que altibajos en el comportamiento; el “trastorno de déficit de atención” en niños en los que se “diagnostica” como enfermedad el normal comportamiento de los niños, trastorno “afectivo estacional”, simplemente la tristeza del invierno, o trastornos absurdos como el “Transitorio de ansiedad social” que es calificado como ¡¡alergia a la gente!!.

Solamente en relación con la depresión (una de las más de 10 enfermedades o trastornos mentales “diagnosticados”) se definen 125 tipos de medicamentos. Se declara que el 5% de las Incapacidades Temporales en el mundo son atribuidas a síntomas relacionados con la depresión. En España afecta (según los diagnósticos oficiales) al 10% de la población, es decir, 4 millones de ciudadanos son estigmatizados de esa manera. Supone un coste de 745 millones de euros los tratamientos “necesarios” y en los últimos años esta cifra oficial ha ido incrementándose en más de un 5%.

Ante estas situaciones, las cuales nos encaminan a ser personas extremadamente obedientes incluso cuando hablamos de nuestro bienestar mental, el Estado y el entramado de “salud mental” que le rodea, está encaminado a aislar y, simplemente, poner parches.

Las terapias y análisis del sistema de salud público de los psicólogos y terapeutas, no van a la raíz del problema, no analizan el origen del malestar y no pretenden en ningún momento cambiar la realidad, si no crear dinámicas de resignación donde la persona afectada pueda hacer su sufrimiento más llevadero, más adaptado y con cuanta menos lógica se le aplique, mejor. Las intervenciones psiquiátricas vienen, en teoría, a complementar dichas terapias con medicación “en los casos que sea necesario”, aunque la realidad es que se recetan todo tipo de drogas psiquiátricas sin nada de miramientos en muchas ocasiones en las que no son necesarias: ansiolíticos, relajantes, pastillas para dormir, antidepresivos, antiepilépticos, etc. Los medicamentos recetados a la ligera (o ingeridos por obligación como en muchos casos ocurre) proporcionan un bienestar momentáneo y evitan la gestión del conflicto, creando además una gran adicción (por no mencionar los importantes efectos secundarios) y no dotando de ninguna herramienta a la persona que los utiliza. Esto sólo crea seres dependientes de las pastillas que siguen teniendo los mismos problemas que cuando empezaron y que son capaces de tener momentos de calma y bienestar proporcionados por los efectos de las drogas, pero nada más.

Esta violencia con la que el Estado y la medicina tradicional (de la mano de la industria farmacéutica, una de las principales interesadas en que todo esto siga tal y como está), deja terribles secuelas a muchas personas. Se castiga el sufrimiento, se margina a la persona, se droga y evita el problema, no se va al origen del mismo y además, se etiqueta (en ocasiones, de por vida) con un diagnóstico clínico establecido según criterios dirigidos a catalogar a las personas y a hacerles culpables de todas las circunstancias que le sobrevienen en la vida sin parar a mirar cual es el origen de las mismas, especialmente desviando la atención sobre la enorme responsabilidad que tiene sobre nuestros estados mentales aquellos que nos gobiernan y toman decisiones sobre nuestras vidas que nos perjudican. Además, todo esto resulta más duro cuando se aplica a niños, los cuales son totalmente dependientes de los adultos, no se les permite tener capacidad propia de decidir y simplemente son guiados por los “tutores” y “especialistas”

A propósito de la violencia de las instituciones: las contenciones mecánicas

La contención mecánica es una práctica que se utiliza en las plantas de psiquiatría actualmente. Sí: las correas, las hebillas, la camilla naufragando en una habitación aislada no son cosas del pasado. A día de hoy en el estado español, se ata a personas que entran con o en contra su voluntad en las plantas psiquiátricas.

El método consiste en poner a la persona sobre la cama, boca arriba y atarle con correas las muñecas, tobillos y tórax impidiendo cualquier movimiento durante un tiempo no estipulado y por unos motivos completamente arbitrarios. No existe un protocolo de actuación compartido por los distintos dispositivos que componen la asistencia pública en salud mental que dicte cómo, cuándo, ni por qué utilizarlo; tan solo argumentar que la persona enajenada está fuera de sus casillas, que se comportó de manera agresiva y no hay personal suficiente para calmarla, o incluso que se portó mal y debe ser castigada (algo que sucede especialmente en las plantas de atención infantojuvenil). A él, a ese ser que necesita ayuda y comprensión, que su cabeza ha comenzado a volar y se le escapa, que tiene miedo y no comprende del todo lo que está pasando, a él se le brinda la oportunidad de desconfiar de quienes le van a “ayudar”, de tenerles pánico y de odiarles.

Las consecuencias de este método tienen un devastador efecto psicológico que afecta gravemente a la relación entre “paciente” y personal sanitario, y también deja secuelas en lo más hondo de la concepción de la persona atada, sobre sí misma y su entorno. Un claro efecto sería no volver a pedir ayuda en caso de presentir que se acerca una crisis, ni tan siquiera contarla pare evitar las consecuencias.

Del mismo modo, se pueden provocar lesiones físicas, desde abrasiones en la piel, torceduras o luxaciones, atragantamientos, isquemia de extremidades y órganos; pudiendo llegar a la muerte (por lo general causada por tromboembolismo venoso, falta de oxígeno o muerte súbita). Muertes silenciadas, como es el caso del año 2017 de la muerte de una chica de 26 años en Asturias durante el proceso de contención que aún no ha sido explicada como tantas otras. En un texto elaborado por la OMS en 2017 (“Estrategias para terminar con el uso de aislamiento, contención y otras prácticas coercitivas”) se hace referencia a una investigación elaborada en Estados Unidos que estima que entre 50 y 150 personas mueren cada año en los servicios de salud mental y casas de acogida como consecuencia no sólo de las contenciones mecánicas, sino también de las contenciones químicas y el aislamiento. Es muy difícil determinar cuál es el balance de cifras en el territorio que habitamos por el hecho de desconocer si quiera en qué medida se utilizan estas herramientas, ya que las denuncias de las personas que las padecen son infravaloradas o desestimadas al ser pacientes en crisis psiquiátricas con el estigma que ello supone, o profesionales que ocultan sus datos por miedo a represalias laborales.

La campaña #0contenciones

El colectivo Locomún ha lanzado la campaña #0contenciones después de elaborar un trabajo de investigación y recopilación sobre el tema. Su objetivo es visibilizar esta problemática, darle voz y difundir que la contención mecánica es una violación de los derechos humanos de las personas atadas, ya que “atar e inmovilizar vulnera los derechos fundamentales como el de la libre circulación y el derecho a la integridad física y mental”. Se suman así a una lucha que no es nueva, y que está protagonizada por colectivos en primera persona e individualidades que llevan años señalando esta realidad. Exigen un riguroso control y registros públicos sobre su uso, especificando el cuándo, el por qué y las circunstancias acontecidas para llevarlo a cabo para así determinar qué situaciones desencadenan estas prácticas sistémicas, exigir su fin y, sobretodo, velar por los daños fruto de estas situaciones para compartirlos con una sociedad que no suele saber nada de las agresiones que tienen lugar en el ámbito de la salud mental. También tienden puentes a las y los profesionales intentando establecer lazos con quienes de verdad quieran acompañar y cuidar (y no custodiar y castigar), abogando por una mejor y completa formación del personal terapéutico y sanitario con el fin de que dispongan de conocimientos para tratar a las personas en estas circunstancias y sentirse más seguras en el desarrollo de su labor. No existe una alternativa a la violación de los derechos humanos que supone restringir la libertad de una persona y sabotear su proceso de recuperación, lo que se pide es prevenir para no llegar a ese punto de no retorno y mirar a otras realidades donde se ha demostrado, de manera práctica, que es posible atender a personas con sufrimiento psíquico sin atarlas.

El trabajo en esencia está enfocado a abrir un debate sobre lo inhumano y degradante de estas prácticas, tanto para la persona atada como para los y las profesionales que las realizan, que se sepa lo que pasa ahí dentro para llevarlo a la calle y que la sociedad recapacite para hacer de esto algo del pasado. Abolir las ambigüedades legales que permiten el uso de estas herramientas y hacer ver que el uso de las contenciones mecánicas en este sistema respaldado por políticas e instituciones corrompidas son “un indicador vergonzoso del supuesto progreso del territorio donde vivimos”. Un trabajo para romper silencios y barreras, realizado desde un colectivo horizontal de personas con un recorrido de lucha en la salud mental, la mayoría de ellas desde el conocimiento que se adquiere con la experiencia de estar psiquiatrizada. Un detalle curioso y muy a tener en cuenta es que desde esta perspectiva decidieron dar voz a personas que contestaron al saber de la campaña, más bien por sus vivencias, al pasar por las contenciones, y sacar a la luz las palabras de aquellas que se sintieron un cero a la izquierda.

Aprendamos de todo esto

Desde hace mucho tiempo existen debates abiertos sobre el origen de la locura, aunque el que prima en las instituciones es el biologicista que le da un sentido bioquímico y estructural al fenómeno, partiendo de la premisa de que algo se estropeó dentro de la cabeza y ya no funciona bien o está rota. Es de entender que la lógica consiguiente es anular esa locura, borrarla con químicos en forma de pastillas o inyecciones y amarrarla bien cuando ni las drogas funcionen. Gracias a colectivos formados por psiquiatrizados, locos, enajenadas o como quieran ser llamados, salen a la luz otros puntos de vista adquiridos por la experiencia, la cual nos dice que los procesos de sufrimiento psíquico tienen otro sentido y otro significado, que tienen que ver con la propia biografía y el contexto de violencias que habitamos, que con trabajo se pueden superar y que más daño hacen las etiquetas que se les ponen, los diagnósticos de por vida y la medicación crónica, que los propios procesos que este sufrimiento implica. Ello proporciona una visión que conecta totalmente nuestra situación social, la precariedad de nuestras vidas, el chantaje del trabajo, el miedo a perder nuestra casa, la constante batalla por tener comida cada día en nuestro plato, la dinámica viciosa de pagar las facturas, el estrés y la ansiedad del trabajo en la mayoría de los casos con jornadas interminables y salarios de mierda, el nulo tiempo que le dedicamos a las cuestiones emocionales en nuestros entornos, etc. Y es que, desligar nuestro malestar mental a todas estas circunstancias (a la existencia de un Estado que nos dice a cada momento qué tenemos que hacer y cómo tenemos que hacerlo y a un capitalismo voraz que nos esclaviza de por vida si no queremos morir de hambre y en la calle), sería afirmar que nos gusta ser esclavos felices y sonrientes y que no existen circunstancias nocivas de todo esto sobre nuestros cuerpos y mentes. Todo esto, son síntomas de un sistema enfermo, son gritos de desesperación, salidas y escapatorias en forma de “locura” a situaciones insostenibles e inhumanas.

El sufrimiento psíquico es, en ocasiones, difícil de explicar pero se puede intentar. Sobre todo es algo que lleva un tiempo de comprensión, de análisis y de empatía por parte de las personas que rodean a quien está sufriendo. Quizás si entendiésemos la locura, la depresión o la ansiedad, por ejemplo, así como muchos otros diagnósticos asociados únicamente a orígenes biológicos como parte de un proceso intrínseco a la falta de adaptación a una sociedad agresiva que nos enfrenta y nos aísla, podría caber en el apoyo terapéutico más empatía y más diálogo, salir del túnel siendo acompañado y respetando los tiempos y, sobre todo, no cabría el miedo a pedir ayuda, a acudir a un centro y no saber cuándo saldrás ni en qué estado lo harás. Lo cierto, además, es que los estados alterados del ánimo en las personas que somos sometidas a vivir en las condiciones en las que lo hacemos, son consecuencia lógica de una vida que posiblemente no hemos elegido vivir así. El resultado no puede ser más “natural” al mismo tiempo que desagradable por lo que se hace más que necesaria la comprensión ante cualquier episodio de ansiedad, depresión o desconexión con la realidad en estos tiempos en los que el bienestar humano y las decisiones que tomamos para encontrarnos mejor pasan a ser abolidas para seguir alimentando la máquina de la producción y de la lucha por la supervivencia. Quien no se haya sentido en algún momento como alguna de las sensaciones anteriormente descritas, posiblemente mienta y el problema no viene por sentir estas cosas, sino, porque nadie nos ha enseñado a gestionarlas de una forma correcta y a prestarles la merecida atención, si no a “tirar hacia adelante” a toda costa para no pensar demasiado en el origen y las causas, para no detenernos en analizar este sufrimiento que es ya más mayoritario que marginal (a pesar del tabú que sigue suponiendo) y que se trata como “enfermedad” en vez de como estados de ánimo, porque somos humanos y tenemos sentimientos.

La cultura de castigo en un sistema vertical en el que se reprime y castiga cuando la base de la pirámide no produce lo suficiente para que la cúspide viva sus lujos y excesos puede ser modificada, pero en nuestras manos está hacernos eco de estas líneas para utilizar nuestra razón, nuestra ética y nuestro sentido de la humanidad sin necesidad de que nadie nos lo dicte con normas o leyes. Quizás algún día la cúspide caiga y ya no haya situaciones límite, pobreza, facturas, estrés, aislamiento o dolor que nos lleven a la locura. O en palabras del colectivo Locomún: “Peleamos por un mundo donde las correas no sean necesarias, pero también donde las farmacéuticas no controlen las investigaciones, donde no se contemplen los tratamientos forzosos, ni las contenciones químicas salvajes, donde la estigmatización social de sufrimiento psíquico sea pura arqueología histórica y la desigualdad una barbarie olvidada”.

Tomado de: http://www.briega.org/es/opinion/ps...

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El gobierno de Rajoy frenó dos años la construcción de fragatas en Navantia para adaptarlas a los misiles de la empresa de Morenés

9 November, 2018 - 00:00

Morenés impuso la instalación de misiles de la multinacional que presidió en España, paralizando la definición de un proyecto de 4.000 millones de euros que garantizaba diez años de carga de trabajo en Ferrol.

Gonzalo Cortizo

Las órdenes del Gobierno de Mariano Rajoy para contratar armamento de la multinacional armamentística MBDA que Pedro Morenés presidió en España hasta su entrada en el Gobierno retrasaron durante años la puesta en marcha del contrato para construir cinco fragatas en los astilleros de Navantia en Ferrol.

Según la documentación a la que ha accedido eldiario.es, fue ese empeño del anterior Gobierno en colocar a las embarcaciones militares ese modelo de misil fabricado por la multinacional en la que Morenés ejerció como alto ejecutivo hasta que fue nombrado ministro por Rajoy el que aplazó el inicio de los trabajos en los astilleros que la empresa pública tiene en Ferrol.

Durante la gestión de Morenés y Cospedal, Defensa impuso como "prioritaria" la implantación en las fragatas F-110 de los misiles Sea Ceptor, un tipo de proyectil que nunca había sido usado por la Armada Española y que la compañía del ministro estaba intentando colocar en el mercado internacional de la Defensa.

Esa insistencia retrasó dos años el proyecto de diseño técnico, según fuentes del Gobierno consultadas por eldiario.es, y llegó a provocar un enfrentamiento entre la cúpula de la Armada y la Dirección General de Armamento, controlada por el ministro. Fue en pleno verano, semanas después de la llegada del Gobierno de Pedro Sánchez y de la toma de posesión de Margarita Robles como responsable de Defensa, cuando se desbloqueó la situación, se descartó la compra de ese modelo de misil y se sortearon los últimos trámites para que Navantia empiece, por fin, a construir las fragatas, algo que está previsto para los próximos meses.

Fuentes del entorno de Morenés reconocen que la Armada estaba en contra de implantar los misiles de la compañía MBDA, un gigante transnacional que factura miles de millones de euros y vende a un centenar de países, pero niegan una participación activa por parte del ministro en la elección del material bélico que su exempresa pretendía colocar en el mercado.

El programa técnico con el que Defensa trabajó durante la etapa de Morenés y Cospedal como ministros (entre 2015 y junio de 2018) calificaba como opción prioritaria" la instalación de los misiles Sea Ceptor que fabricaba la empresa de Morenés. El Gobierno de Sánchez decidió a principios de agosto tumbar el plan de sus antecesores y apostar por la solución más cómoda y que menos problemas de integración planteaba a la construcción de las fragatas: volver a la idea original de instalar los misiles desarrollados por el consorcio NATO del que España forma parte y que ya se usan en las fragatas F-100. Defensa asegura ahora que "está trabajando para que los trámites previos a la firma de la orden de ejecución finalicen los antes posible" y se pueda recuperar tiempo para cumplir el calendario del programa con Navantia, una empresa pública que depende de la SEPI.

En una respuesta parlamentaria por escrito a la diputada de En Marea, Yolanda Díaz, el Gobierno confirma que la discusión sobre las opciones para armar el buque retrasaron la puesta en marcha de un proyecto clave para una comarca, Ferrolterra, que lleva décadas sufriendo las consecuencias de la desindustrialización y cuyos trabajadores han salido a la calle para reclamar carga de trabajo.

Defensa tenía que elegir como armamento para los barcos de guerra entre los misiles que ofertaba la empresa de Morenés y otro modelo que ya está en servicio en las fragatas F-100, el Sea Sparrow Block 2.

Esta segunda opción tenía la ventaja, según las fuentes consultadas, de ser un modelo desarrollado por un consorcio internacional (NATO Sea Sparrow) del que España forma parte desde 1991 y al que se comprometió financiación de manera regular durante 15 años. El propio Morenés autorizó en 2013 un desembolso de 16,4 millones de euros de los presupuestos de la Armada para participar en la solución técnica del misil que, sin embargo, su gabinete acabaría calificando como "opción alternativa" frente al que fabricaba la empresa en la que él mismo había sido alto ejecutivo, como presidente de su filial española.

En resumen, el Gobierno del PP pagó por el desarrollo de un misil con los principales socios militares de España mientras intentaba comprar otro modelo diferente en el mercado privado. Las gestiones para implantar el armamento impuesto por la dirección del Ministerio retrasaron la definición del proyecto técnico, imprescindible antes de dar luz verde al inicio de la construcción de las fragatas.

En una intervención parlamentaria, la actual ministra de Defensa, Margarita Robles, insinuó hace unas semanas la existencia de "intereses empresariales" del PP en la decisión sobre las armas que llevarían las fragatas. Durante aquella sesión de control al Gobierno y a preguntas del PP, Robles aseguró: "Como consecuencia de su actuación, los ciudadanos españoles están teniendo que pagar mucho dinero para suplir sus omisiones y que puedan tener trabajo en Navantia en Ferrol y Cartagena".

El entorno de Morenés defiende que sus gestiones no supusieron un retraso "porque nunca hubo un calendario de construcción" para esas fragatas. "Lo único que hizo la dirección general de armamento fue buscar un misil de fabricación europea para no depender en exclusiva del material americano. El ministro no tuvo participación alguna en esa decisión", sostienen las mismas fuentes.

El Consejo de Ministros aprobó en octubre de 2015 el lanzamiento del programa tecnológico previo a la construcción de las fragatas F-110 que incluía las indicaciones sobre el tipo de misil que quería implantarse en el conjunto. Morenés se ausentó de esa deliberación para evitar un conflicto de intereses y dejó en manos del Ministerio de Hacienda la firma del programa que supuso un primer desembolso de 12 millones de euros. Durante todo el proceso su Ministerio manifestó la preferencia por el armamento de su exempresa, MBDA.

Los misiles elegidos por el departamento de Morenés suponían un problema de ingeniería para su adaptación a las fragatas pero ofrecían la ventaja de plantear un desarrollo de aplicación para los tres ejércitos. El Sea Ceptor es un misil de corto alcance, desarrollado por MBDA como parte de un proyecto para Reino Unido. La idea de desarrollo se basa en la construcción de un misil compatible para los tres ejércitos y que ofrezca sus diferentes versiones adaptables a las lanzaderas navales, de tierra o aire. La Marina española era la entrada que MBDA buscaba para vender sus productos a los tres ejércitos. Tras el desembolso provocado por el ensayo, la operación ha quedado desactivada con el cambio de Gobierno.
4.000 millones y diez años de carga de trabajo

La construcción de las Fragatas F-110 supondrá un volumen de inversión de 4.000 millones de euros y dará carga de trabajo a los astilleros ferrolanos durante al menos una década. El contrato para su construcción todavía no se ha firmado aunque el senador del PSOE Angel Mato aseguró este miércoles que ese contrato estará listo para su rúbrica antes de que finalice el año.

Los cálculos que baraja el Ministerio aseguran la creación de 7.000 puestos de trabajo directos e indirectos en la comarca de Ferrolterra asociados a la construcción de los buques. De ellos, 1.300 empleos serían directos, 2.000 asociados a la industria auxiliar y otros 3.500 empleos indirectos generados por otros suministradores.

El Diario

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El "Consejo de Transparencia" dictamina que el gobierno español pueda mantener en secreto sus contratos de venta de armas a países extranjeros

9 November, 2018 - 00:00

Bruno Pérez

El Gobierno podrá mantener la confidencialidad sobre los contratos de venta de material bélico que formalice con otros países, así como sobre las operaciones de compra de armas que negocie y cierre para garantizar la adecuada provisión de armamento del Ejército de España. Así lo ha determinado el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno en una resolución en la que ha vetado el acceso público al detalle de las transacciones de material bélico realizadas por España y también al origen y destino de las mismas.

Hasta la fecha, Transparencia no había marcado la frontera de lo que era o no información accesible en el ámbito de las operaciones de compraventa de material bélico realizadas por el Reino de España. La única información disponible sobre el particular es la Estadística de Exportaciones de Material de Defensa que publica con regularidad anual la Secretaría de Estado de Comercio y que detalla de forma agregada por países y por tipología de producto las ventas de materia bélico realizadas desde España, ya sea desde el sector público como desde el sector privado.

De otro modo, que Defensa proporcionara de manera pública el detalle de todos los contratos de venta de material bélico firmados por el Gobierno de España, con el detalle del país al que se vendieron y los importes de la transacción; así como de los de compra de armamento de todo tipo.

Sin embargo, el informe no precisa a qué país se vende qué, sino que únicamente agrega las cifras con una vocación más registral que informativa. Tal vez por ello, un particular invocó el pasado mes de de marzo la Ley de Transparencia para exigir al Ministerio de Defensa el detalle de "los contratos, tanto de compra como de venta, con sus relativos importes y países de origen y destino, que incluyan transacciones de cualquier tipo de armamento, ya sean armas cortas, largas, munición de cualquier calibre y tipo, armas autopropulsadas, vehículos ligeros y/o pesados, ya sean terrestres, marítimos o áereos, explosivos o cualquier otro material cuyo destino sea bélico".

Lo que de alguna forma hizo la ministra de Defensa, Margarita Robles, accidentalmente o no, el pasado mes de septiembre con el contrato de venta de 400 bombas de alta precisión a Arabia Saudí y que metió al Gobierno de Pedro Sánchez en uno de los mayores embrollos en los que se ha visto envuelto en los escasos cinco meses que lleva de mandato. Hasta el punto de que estuvo a punto de echar por la borda un contrato millonario de Navantia para la construcción de cinco corbetas, esencial para garantizar la carga de trabajo en el astillero público.

Protegido por un Consejo de Ministros de 1986

El Consejo de Transparencia y Buen Gobierno -el órgano estatal creado para velar por garantizar el acceso a información que debe ser pública por parte de los ciudadanos- rechaza en este caso la solicitud y para ello invoca un acuerdo de Consejo de Ministros del 28 de noviembre de 1986 por el que se clasifican determinados asuntos y materias como susceptibles de enmarcarse en la Ley de Secretos Oficiales, y que incluye en ese ámbito "la producción, adquisición, suministros y transportes de armamento, munición y material bélico".

Al margen de esta restricción legal, Transparencia también recuerda que la identificación del material de defensa adquirido por el Reino de España "indica las carencias que en esa materia tiene nuestro país" y que esta circunstancia afectaría a "la seguridad nacional, pues pondría de manifiesto y haría públicas las distintas capacidades militares de España, el consiguiente perjuicio potencial que supondría la divulgación de esa información".

Fuente: https://www.lainformacion.com/espan...

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La militarización en Canarias y sus alternativas: Koldobi Velasco, de Alternativa Antimilitarista.Moc

9 November, 2018 - 00:00

Entrevista sobre la militarización en Canarias y alternativas

Alternativa Antimilitarista Moc- Las Palmas

...y seguimos desmilitarizando...

Pincha acá:
http://www.rtvc.es/canariasradio/mu...

Desde el minuto 26 y 30 segundos hasta minuto 36 y 26 segundos

Tomado de: https://canariasporlapaz.blogspot.c...

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Debate en redes sociales

9 November, 2018 - 00:00

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A Alicante no le dejan leer en valenciano

8 November, 2018 - 00:00

Raquel Andrés Durà
Periodista

Recuerdo cuando, siendo una niña, en el colegio extendieron el aprendizaje del valenciano más allá de su propia asignatura: los libros de Conocimiento del Medio y después Geografía e Historia demostraron que el valenciano era transversal y que iba más allá de una clase de lengua. Aunque a decir verdad, en aquella época todos veíamos los populares dibujos de Bola de Drac en la TV3 con total normalidad, sin que nadie nos machacara con que Goku hablaba una lengua diferente. Pero claro, era una niña y los intereses políticos me quedaban muy lejos.

Recuerdo que aquella decisión de ampliar el valenciano en la línea en castellano suscitó la indignación de muchos padres y madres, todo sea dicho, ante la indiferencia e incomprensión de la chavalada. No sé qué edad teníamos, pero sí sé que nos daba bastante igual.

Un poco más mayor, ya en el instituto, me entremezclé con compañeros de pueblos de los alrededores, muchos valencianoparlantes que cambiaban de lengua al acercarse a la city. Porque tenían el tesoro y el privilegio de ser absolutamente bilingües y de cambiar la lengua según el entorno. Cuando ya estudiaba en la universidad, en Barcelona, y volvía algunos fines de semana a Alicante, un comentario muy habitual de mis amigos –de la city- era si alguien me hablaba en castellano, porque claro, en Catalunya todos hablan en catalán y ni de asomo se pasan al castellano.

¿Y todo esto por qué lo cuento? Para que se hagan una mínima idea de cómo está el tema de la lengua autóctona en mi Alicante natal. Mis abuelos hablaban valenciano, pero entre ellos y yo, hubo una generación –y una larga dictadura- que dejó de usarlo. A eso le tenemos que sumar 20 años de Partido Popular, que siempre ha abanderado un peculiar valencianismo sin valenciano.

En la calle no se habla. Muy, muy poco. Y no porque no se conozca la lengua: hagan el experimento de dirigirse en valenciano al de la gasolinera, a la del bar o al pescatero, que se llevarán una sorpresa en muchos casos. Es que se ha ido filtrando un discurso de odio que hoy solo será posible revertir con mucha pedagogía y paciencia.

El Ayuntamiento de Alicante retira el apoyo a la Plaça del Llibre porque considera que beneficia a sectores “favorables al independentismo”

Y en estas que al ‘gobierno del cambio' en Alicante, el de la frustrada unión de PSOE, Guanyar Alacant y Compromís, les da por fomentar el valenciano con cartelería por toda la ciudad en esta lengua y con el evento anual de la Plaça del Llibre, en la plaza del Ayuntamiento. Fue una iniciativa de La Cívica-Escola Valenciana y la Fundació pel Foment del Llibre i la Lectura (FULL) apoyada por el consistorio con el permiso de ocupación de la plaza y con una subvención de 15.000 euros.

Pero este año, el PP ha recuperado el gobierno y ha decidido dejar de apoyar el evento. Así que si quiere continuar, las entidades colaboradoras deberán asumir todos los costes y buscar un espacio no municipal, como se hacía en València durante el mandato de Rita Barberá, en el Centre Octubre, con nocturnidad y alevosía. En Alicante ahora se retrasará hasta, al menos, enero de 2019, y podría acabar en un edificio de la Universidad.

El motivo que ha dado el PP es que la feria “no ha cumplido con el objetivo de favorecer la promoción del valenciano y solo ha servido para beneficiar a sectores nacionalistas próximos a Compromís, e incluso favorables al independentismo”. Se refieren a colaboradores tan incendiarios como La Cívica-Escola Valenciana, la Universitat d'Alacant, la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL), la delegación de Alicante del Institut d'Estudis Catalans, el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert (dependiente de la Diputación de Alicante, del PP por cierto), el Gremi de Llibreters Independents de les Comarques d'Alacant y el Gremi d'Editors.

Decir que la venta de libros en catalán-valenciano beneficia a sectores favorables al independentismo es no es ignorancia, es “echar gasolina al fuego del odio”, como me dice el exdelegado de Cultura de Alicante, Daniel Simón. Y tiene razón, si el PP quiere seguir ejerciendo el papel de fuerza democrática, debe hacer un ejercicio de responsabilidad para no alentar discursos que dividen, polarizan y dan alas a la ultraderecha.

Se equivocan quienes relacionan el procés y el “independentismo catalán” con una feria de libros en valenciano. Y más en un territorio donde es más que necesaria una política lingüística de discriminación positiva hacia la lengua ultraminorizada. Hasta el cura de El Quijote salvó de la quema un libro en valenciano, el Tirant Lo Blanch. No serán, pues, libros tan peligrosos ni sediciosos.

La Vanguardia

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No a las maniobras

8 November, 2018 - 00:00

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Fuí víctima de un at(x)ntado

8 November, 2018 - 00:00

Mis huesos contra el asfalto
(Hipocondría de la Persecución)

Los servicios de inteligencia mundiales, los de la CIA, los de Pekín, los de Tokio, los de Israel, los de Madrid y los de Buenos Aires me van a volver loco por completo. O bien ya estoy un poco bastante loco y no corro, por tanto, ese riesgo.

Hace unos días fui objeto de un atentado... Iba en mi bici playera, tan tranquilo, por Liniers, avanzando por una vía llena de humos, autos, camiones, buses, motos y gentes. Tenía que realizar un gestión en Villa Uro. ¡Bah, un paseo de poco más de 20 kilómetros!

Y fui derribado por un auto, que me atropelló a toda velocidad y se dio a la fuga. Acabé en el suelo, donde siempre me gusta estar pero nunca me gustó estar de esa manera: lleno de rasguños y de sangres...

Los servicios de inteligencia quisieron acabar conmigo, seguro. Pero, ¿por qué? ¿Qué temen de mí todas las policías del mundo si no paro de escribir contra las militancias, los socialismos, los comunismos, la Revolución, la lucha armada, las guerrillas, el Che, los troskistas de vientre abultado, etcétera?

¿Temerán que también critico a los profesores, los médicos, los periodistas, los jueces, los sindicalistas, los políticos progresistas o transformadores, los policías “democráticos” y los militares “de paz”, los trabajadores siempre, los estudiantes y, sobre todo y por encima de todo, a mí mismo, esta piltrafa de escritor?

¿Temerán la crítica?

¡Para, Pedro, no hables más como un narciso de la lucha y un hipocondríaco de la persecución! ¡Que no fuiste víctima de un atentado, sino de un “atontado”, un pecho caliente argentino que iba a toda mecha por la ciudad y te llevó por delante!

En fin... ¿Y qué tengo que hacer para sentirme verdaderamente peligroso, para merecer una persecución profunda, seria, no tan ritual y automática como la que encierra a los ladrones, los alborotadores de las marchas y los simpatizantes de causas-otras que se encaran con la Pasma?

¿Entre urnas, convocatorias ciudadanas y movilizaciones reguladas mataron la posibilidad del peligro? ¿Solo queda el narcisismo y la hipocondría de cuantos van de rebeldes con tarjetas de crédito en el bolsillo y neveras llenas de cerveza?

Yo creo que no. Siento que el peligro todavía habita. Pero no sé muy bien dónde.

Buenos Aires, septiembre de 2018

Fuente: https://www.facebook.com/pgarciaoli...

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El Tribunal de Estrasburgo dictamina que Otegi no tuvo un juicio justo en el caso de la reconstrucción de Batasuna

7 November, 2018 - 00:00

Andrés Gil - Corresponsal en Bruselas

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha anunciado este martes su fallo sobre el recurso presentado por Arnaldo Otegi y otros cuatro dirigentes de la izquierda abertzale por la supuesta "parcialidad" de una magistrada del tribunal que les condenó por intentar reconstruir la ilegalizada Batasuna. Y ha dictaminado que Otegi y los otros cuatro condenados no tuvieron un juicio justo, y ha condenado a España por no atender la recusación por parcialidad que presentaron Arnaldo Otegi y otros cuatro dirigentes de la izquierda abertzale en 2011 contra la jueza de la Audiencia Nacional Ángela Murillo.

En su sentencia, el tribunal ha concluido que "el recelo de los demandantes (hacia Murillo) podía considerarse objetivamente justificado", teniendo en cuenta que dos meses antes el Tribunal Supremo había aceptado su recusación en otro caso, anulado el juicio y ordenado que se repitiese.

En el 2015, este Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) tomó una decisión doble ante una demanda presentada por Otegi y otros cuatro condenados –Sonia Jacinto, Rafael Díaz Usabiaga, Miren Zabaleta y Arkaitz Rodríguez– por este caso de la reconstrucción de Batasuna, llamado Bateragune.

Otegi se quejó entonces por la supuesta "falta de parcialidad" del presidente y un magistrado del Tribunal Constitucional (TC), y también de la magistrada de la Audiencia Nacional Angela Murillo.

Por una parte, Estrasburgo rechazó en el 2015 la queja por la supuesta parcialidad del presidente del TC, Ángel Pérez de los Cobos: el TEDH dictaminó que no podía "aceptar que el mero hecho de que (el presidente) haya sido miembro del Partido Popular sea suficiente para albergar dudas sobre su imparcialidad". Por ello, rechazó en aquel momento la demanda relativa a Pérez de los Cobos, al igual que la que afectaba el magistrado del TC Antonio Narváez Rodríguez.

Pero, por otra parte, Estrasburgo sí admitió examinar parcialmente la demanda de Otegi por la supuesta parcialidad de la magistrada de la Audiencia Nacional Ángela Murillo.

Murillo integró un tribunal de la Audiencia Nacional que juzgó a Otegi y otros acusados por enaltecimiento de un etarra. Durante el juicio se dirigió despectivamente hacia él y le preguntó si condenaba el terrorismo. Tras su silencio, Murillo afirmó: "Ya sabía yo que no me iba a contestar a esa pregunta".

La reclamación de Otegi por la falta de imparcialidad de Murillo llegó hasta el Supremo, que anuló el juicio. Un nuevo tribunal, ya sin esta magistrada, absolvió al dirigente de la izquierda abertzale.

Entretanto, Oregi se enfrentó al caso Bateragune, en cuyo tribunal de la Audiencia Nacional volvía a sentarse Murillo. Su defensa alegó que debía ser apartada en base a la decisión del Supremo sobre el proceso por enaltecimiento. Pero Murillo permaneció en el tribunal y firmó la sentencia condenatoria. En el recurso que examinó el Supremo, tres jueces refrendaron la condena -aunque rebajando la pena- pero otros dos apuntaron a que Murillo no tenía la imparcialidad exigible para juzgar a Otegi.

En base a estos hechos, la defensa de Otegi invocó ante Estrasburgo su derecho a un juicio justo, ante la supuesta "parcialidad" de la magistrada Murillo. Tres años después, la decisión final de Estrasburgo ha dictaminado que sí hubo vulneración de los derechos de Otegi y los otros cuatro condenados en este caso por la falta de imparcialidad de Murillo.

Justicia estudia la posibilidad de recurrir

Fuentes del Ministerio de Justicia señalan a eldiario.es que la Abogacía del Estado ya estudia las posibilidades de recurrir la sentencia TEDH, aunque apuntan a que no es un trámite sencillo.

Según las normas de ese tribunal "las sentencias emitidas por los Comités o la Gran Sala no pueden ser apeladas". En este caso, el fallo es de una de las salas, así que la única opción posible "es solicitar la remisión del asunto ante la Gran Sala para una nueva consideración". Aunque el propio tribunal señala que este es un recurso "excepcional".

"Sólo se aceptarán las demandas cuando sea un caso excepcional", sostiene la guía para abogados del TEDH, que recoge también que entre 1998 y 2011 se presentaron 2.129 solicitudes de este tipo, pero solo 110 fueron admitidas a trámite.

El Diario

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