Historically, Australian medical schools have followed the British tradition by conferring the degrees of Bachelor of Medicine and Bachelor of Surgery (MBBS) to its graduates whilst reserving the title of Doctor of Medicine (MD) for their research training degree, analogous to the PhD, or for their honorary doctorates. A notable exception is the Bachelor of Medicine (BMed) joint program of the University of Newcastle and the University of New England. Although the majority of Australian MBBS degrees have been graduate programs since the 1990s, under the previous Australian Qualifications Framework (AQF) they remained categorised as Level 7 Bachelor degrees together with other undergraduate programs. The latest version of the AQF includes the new kamagra ireland buy kamagra category of Level 9 Master's degrees (Extended) which permits the use of the term 'Doctor' in the styling of the degree title of relevant professional programs.





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El sismo, la militarización de la ciudad y la politización de la espontaneidad

11 November, 2017 - 00:00

Entre el polvo asfixiante del escombro y la pestilencia de la clase política mexicana y sus cuerpos de “seguridad”, queremos preguntar: ¿Qué deja al descubierto el sismo de 7.1 grados que azotó la Ciudad de México el martes 19 de Septiembre de 2017?

Se hace evidente, ante todo, la militarización a la que fue sometida la población en las zonas en donde ocurrieron los colapsos y derrumbes de los edificios. Pocas horas después del sismo, y ante la organización espontánea de los habitantes para emprender las primeras tareas de rescate en los lugares siniestrados, la SEDENA, SEMAR y PF, así como la policía de la CDMX, implementaron el “Plan MX”, cuyo aparente objetivo es, según Presidencia, “proteger la vida y el patrimonio de los mexicanos de todas las regiones de nuestro territorio, antes, durante y después de una contingencia.”1

Sin embargo, como hemos podido constatar a lo largo de estos días, el operativo instrumentado por estos cuerpos de seguridad del Estado mexicano tuvo como objetivo el control de la población; en primer lugar, asegurando las zonas siniestradas al crear cordones de seguridad que replegaron e impidieron el paso de la población civil a dicha zonas; en segundo lugar, el control y la manipulación de la información, en donde, desde el guión elaborado por los militares, los principales medios de comunicación sirvieron para dichos fines.2

Se construyó una coartada que fue inhibiendo de manera súbita, y después poco a poco, la respuesta y organización de los civiles. Protección civil, tanto federal como a nivel CDMX, bajo el argumento de estar capacitados y “saber” que-hacer ante el terremoto, desarticuló, malinformó y obstaculizó las labores de rescate emprendidas por la población civil, delegando la tarea a la SEMAR, SEDENA y a sus pequeñas brigadas no capacitadas. En diferentes escenarios se pudo observar la falta de diligencia de dichas instituciones en las tareas de rescate, no así en el aseguramiento de la s zonas, como fue el caso de los edificios ubicados en: calle Álvaro Obregón 286, calle Coquimbo en Lindavista y calle San Luís Potosí esquina con Medellín, por mencionar algunos.

A lo anterior ha de añadirse que en diferentes poblaciones, ya desde el sismo del 7 de Septiembre, la SEMAR tomó el control de la distribución de los víveres y, en algunos casos, se hicieron con el control de la ayuda proveniente de otros lugares para posteriormente resguardarla y entregarla a nombre de sus instituciones y del gobierno federal .3

La respuesta del Estado mexicano, fue, una vez más, siguiendo los manuales de contrainsurgencia4 dictados por USA, la militarización y el control de la población.

Se hace evidente, por otra parte, la red de corrupción tejida entre las inmobiliarias, las constructoras y las autoridades delegacionales. Los permisos de construcción otorgados a las constructoras incumplen las normas de edificación proyectadas para la CDMX; además, se ponen en evidencia los trabajos de los funcionarios responsables de Protección Civil de las delegaciones, los responsables de obra, que por orden de la constructora o debido al desvío de materiales, emplean materiales de baja calidad, incompletos o no se cumplen los procesos y normas en el armado de las estructuras de carga y del concreto.

La mayoría de edificios que colapsaron son edificios construidos después de 1985, algunos, incluso, no tienen ni un año de haberse terminado. Las zonas, casualmente, en donde se derribaron la mayor parte de ellos son zonas en proceso de gentrificación.5

A todo ello debe agregarse el vínculo entre políticos y funcionarios de la CDMX con los empresarios inmobiliarios que hacen del derecho a la ciudad un negocio de cuantiosas ganancias en donde lo que menos importa es la calidad y la seguridad de las viviendas que construyen; así como la indiferencia frente al impacto ambiental que generan dichas construcciones.

Frente a esta tragedia, los partidos políticos enfilan sus estrategias de cara al 2018 y hacen de la desolación su botín político; reciclan propuestas para destinar los fondos de campaña a la reconstrucción de los lugares devastados, condicionan la ayuda proveniente de la sociedad civil a los afiliados a sus partidos, se toman fotos y prometen cosas que jamás han cumplido ni cumplirán; o de manera más descarada, como el caso del gobernador de Morelos, Graco Ramírez y su esposa, la presidenta del DIF, Elena Cepeda 6, retienen , desvían y se apropian de la ayuda enviada para usarla con fines electorales.

La población civil, mayoritariamente compuesta por jóvenes, salió a las calles a prestar ayuda. La solidaridad desplegada por los diferentes sectores de la población de la CDMX muestra que los tejidos comunitarios que creíamos rotos, aún existen. Sin embargo, la articulación que lograron a partir de las necesidades inmediatas frente al sismo es una articulación despolitizada, carente no sólo de referentes, sino carente de perspectivas que puedan derivar en procesos organizativos que posibiliten la impugnación y la transformación de las políticas implementadas en los últimos 30 años que han dejado al país en una crisis estructural en todos los ámbitos.

Es evidente el grado de inconformidad de la sociedad y el enojo ante la clase política que sigue los mandatos de las grandes empresas no sólo de la construcción, sino de las transnacionales que acaparan la producción y distribución de energía, alimentos, productos y servicios. Pero, también es evidente que si continúa la articulación despolitizada de estos sectores, la solidaridad no logrará generar un proceso que reconfigure el escenario de catástrofe que sigue desplegándose ante nuestros ojos como si soplara el viento, esta vez no del progreso, sino de la mera y llana barbarie. Por ello, politizar el enojo y la indignación es una tarea de primer orden.

Quizá vaya siendo hora de romper la unilateralidad de las demandas inmediatas y la esponteneidad, efectiva, pero efímera, y vayamos enfrentando comunitariamente la totalidad de problemas que hoy asoman a partir de un sismo que horadó el concreto, pero también, que abrió una situación posible de peligro, de peligro potencial para el edificio llamado Estado mexicano.

Notas:

1Así lo define Presidencia: https://www.gob.mx/presidencia/arti...

2Queda al descubierto, también, que existen diferencias operativas y políticas dentro de la SEMAR. Las declaraciones contradictorias entre dos altos mandos de dicha institución, en torno a la inexistente niña Frida Sofía, muestra los conflictos internos que existen.

3Véase el siguiente artículo del semanario Proceso: http://www.proceso.com.mx/503242/ej...

4Sobre este tema, puede consultarse el libro de Gilberto López y Rivas, Estudiando la contrainsurgencia de Estados Unidos: http://www.rebelion.org/docs/157900.pdf

5Al respecto véase: http://www.sinembargo.mx/22-09-2017...

6Véase el artículo de La Jornada: http://www.jornada.unam.mx/2017/09/...

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Solidaritat amb jutjats per la lluita contra l'Alta Tensió

10 November, 2017 - 00:00

El proper dilluns 13 de novembre, a les 9:30, quatre persones de la Plataforma Contra l'Alta Tensió seran jutjades a la Ciutat de la Justícia de València. Fa prop d'un any que el jutjat d'Alzira va decidir ajornar aquest mateix judici, responent a la incompareixença dels representants legals de les empreses perjudicades –ambdues subcontractes de la multinacional Iberdrola.

Com recordaràs, fa ja més de sis anys, moltes persones vam eixir al carrer i a la serra per tractar d'aturar la construcció d'una línia d'alta tensió, que anava a creuar per les mateixes serres d'Albaida, Agullent, Benissoda i Ontinyent que un any abans havien patit un greu incendi forestal. El foc havia deixat la terra nua, plena de cendra, i un any després quan començaven a eixir els primer brots verds, l'entrada de maquinària pesada anava a tornar a arrasar la serra per segona volta. Per això, mentre la Generalitat mirava cap a una altra banda, el veïnat ens vam organitzar.

Els detinguts van ser quatre, però haguera pogut ser qualsevol de les mil persones que es van manifestar pels carrers d'Ontinyent, dels centenars que van pujar a la serra a posar-se davant de les màquines o que van participar durant diversos mesos en xerrades, tallers i les moltes activitats per tractar d'aturar la instal·lació de les torres.

Per això et demanen ara què:

te'n vingues a la porta de la Ciutat de la Justícia de València (Av. Del Saler, 14) el proper dilluns dia 13 a fer-los costat. Pots acudir a les 9:00h directament a la porta del jutjat. A les 7:45h també està previst que isquen alguns cotxes des de la Creu Roja d'Albaida i des de la gasolinera de Telepizza (Av. Al Maig) a Ontinyent.

-si encara tens la samarreta de l'alta tensió, aquests dies i especialment el dilluns 13 de novembre, te la poses, i que això et servisca d'excusa per explicar el que està passant a les persones del teu voltant.

-al teu perfil de whassap, facebook o qualsevol de les xarxes socials et penges des de ja i fins el proper dilluns dia 13 de novembre, la imatge solidària.

Comptem amb el teu suport!

Pobles Vius, pobles combatius!

Plataforma Contra l'Alta Tensió a les Comarques Central

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Juicio en Valencia

10 November, 2017 - 00:00

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Payasos rebeldes: Risas contra la ocupación en Palestina

10 November, 2017 - 00:00

El Festival Internacional del Clown ha trasladado una caravana de risa y reivindicación a los territorios palestinos. 43 artistas han actuado durante diez días en hospitales o campos de refugiados. Su director, Iván Prado, repasa 14 años de circo en los lugares más hostigados de la tierra.

Patricia Campelo

Sembró humor en mitad de la segunda intifada palestina, en 2003, mientras escuchaba los ataques con mortero de Israel sobre Gaza, episodios que no le impidieron realizar 28 espectáculos circenses en 26 días de abril de aquel año, y fundar ‘Pallasos en rebeldía' a su vuelta a España. En 2009, las autoridades israelíes le amenazaron con expulsarle del país si no entraba en su cuenta de correo electrónico desde el ordenador que le indicaba una funcionaria del aeropuerto y sin que ella apartase la vista mientras él tecleaba. Un año después, esa misma empleada cumplió aquella advertencia y, nada más poner los pies en el aeropuerto de Ben Gurión, fue detenido, interrogado, trasladado a prisión y, al día siguiente, expulsado con sus zapatones y narices de payaso. La lista de vicisitudes y agravios es más larga, pero el director del Festival Internacional del Clown (Festiclown), Iván Prado (Lugo, 1974), nunca se ha planteado desistir de una de las causas que le espolean: luchar contra la ocupación de Israel sobre Palestina con la poderosa arma de las artes circenses.

Acaba de regresar de la última edición del Festiclown en tierras palestinas y, sin separarse mucho de su equipo, formado entre otros por las compañías Kanbahiota, Tchyminigagua, Circo no ato y La academia de tontos, charla frente a un tercio de cerveza en una cafetería de la localidad madrileña de Rivas sobre la experiencia que les ha llevado a impartir talleres y a exhibir acrobacias o pasacalles durante diez días en hospitales, escuelas, universidades y campos de refugiados de Jerusalén, Belén, Hebrón, Ramala y Nablus.

"Están muy cansados. Hay mucho descrédito ante la comunidad internacional”

Este año, la comitiva internacional, formada por 43 artistas de España, Colombia o Brasil, coincidió allí con el anuncio de Hamás de su intención de reconciliarse con Al Fatah y poner fin a la división en la resistencia palestina. “La gente estaba contenta pero ya nadie lanza las campanas al vuelo. Como vamos cada año, también coincidimos cuando les dieron la silla en la ONU, y aparentemente hubo un momento de efusividad popular que no llegó a ningún lado. Están muy cansados. Hay mucho descrédito ante la comunidad internacional”, percibe Prado.

Los años que estos payasos llevan recalando en las ciudades palestinas han dejado huella entre su población. “La gente se queda con una necesidad enorme por que volvamos. No podemos ser mejor recibidos ni pueden tener más ansia con nadie de fuera como por Festiclown”, detecta. Por ello, uno de los objetivos de esta iniciativa de solidaridad internacional es “fortalecer pequeños proyectos artísticos” para que funcionen de forma autónoma. “Ya tienen dos escuelas grandes de circo con bastante circuito interno con las que colaboramos cada año en actuaciones y formación”, señala.

En uno de estos proyectos locales, la escuela de circo de Birzeit, cerca de Ramala, trabaja el joven palestino de 23 años Mohammad Abu Sakha, encarcelado por Israel durante 20 meses sin cargos ni acusación, bajo la fórmula de “detención administrativa”. En este último viaje, el director del Festiclown pudo volver a abrazarle. “Le di un taller en Jenin en 2009. Tenía entonces 16 años y estaba con su cuadrilla de amigos que nunca se separan, salvo las veces que han encarcelado a Abu. Fue mágico verle a él, a toda su familia y a su entorno”, describe. Amnistía Internacional lanzó una campaña para solicitar la liberación del artista que fue detenido el 15 de diciembre de 2015 por soldados israelíes mientras salía de casa de sus padres. Iván Prado organizó el pasado mayo un peregrinaje por el Camino de Santiago desde Gijón informando a todos los caminantes del caso de Abu Sakha.
“Nos piden que volvamos cuanto antes porque la alegría que genera nuestro paso alimenta su resistencia y la posibilidad de creer que mañana puede ser un día mejor”

“El sistema terror de global funciona a partir del miedo, y el miedo funciona desde la desinformación”, defiende, y explica el giro que dio su organización cuando en 2003 quisieron trascender el espectáculo circense y denunciar, además, lo que sucedía en Palestina y otros lugares hostigados del planeta. “Donde la gente lucha por cambiar el mundo hay historias más enriquecedoras e importantes que las noticias negativas que desde allí nos llegan. Por eso, nuestro objetivo prioritario es ampliar la visión que el mundo tiene de estas realidades como los movimientos sin tierra en Brasil, comunidades indígenas en América Latina, el Sáhara o Palestina”, explica. Al final de cada misión circense, “nos piden que volvamos cuanto antes porque la alegría que genera nuestro paso alimenta su resistencia y la posibilidad de creer que mañana puede ser un día mejor”.

El epicentro de esta revolución se sitúa en un viaje a la Chiapas (México) zapatista de 1995. A su vuelta, un año después, Iván Prado fundó los colectivos gallegos Boas Xentes y, con ellos, la cooperativa de gestión cultural Cultura Activa. “La idea era crear un palanca de transformación social que colaborase con gobiernos de izquierdas que no viesen la cultura como un lugar donde se gasta el dinero, sino como una herramienta revolucionara de construcción de comunidad, de democracia y de alegría”, detalla. En ese contexto emergió el Festiclown, y pronto se configuró como una de las patas más importantes del proyecto de Prado. “Movíamos a un público de 50.000 personas. Cada año dedicábamos las taquillas a un proyecto, como las Madres de Plaza de Mayo, radios zapatistas y, en la tercera edición, decidimos mandar payasos a Palestina. Hablamos con Payasos sin fronteras, y esa fue nuestra primera visita”, rememora.

“En Gaza descubrí la importancia del payaso en ese contexto, entendí la relevancia de la risa y la magia y la utopía del circo”

Era el año 2003, y apenas había payasos que quisieran embarcarse hacia una zona en conflicto. “Actuamos bajo los bombardeos en la franja de Gaza. Caían los morteros al lado del ayuntamiento. Vimos cómo le rompían el brazo al conductor de la ambulancia que nos sacaba clandestinos de Ramala, y cómo nos perseguía un tanque al dejar Belén. No podíamos impartir talleres porque los toques de queda eran aleatorios y la gente no llegaba, así que improvisamos”, relata el clown gallego. “En Gaza descubrí la importancia del payaso en ese contexto, entendí la relevancia de la risa y la magia y la utopía del circo”. Así nació ese otro colectivo que adosa el festival, ‘Pallasos en rebeldía'.

De aquella experiencia, Prado regresó “renegando de la humanidad”, “descreído” y con una diferente visión del mundo. “Vimos cómo sacaban a los enfermos de las ambulancias para registrar sus camillas y los dejaba tres horas a 40 grados al sol. Era el momento de mayor represión”, describe sobre la segunda intifada.

Con todo, el humor se configura en las zonas más oprimidas como la última pertenencia a arrebatar. En Gaza, según relata Prado, en aquellos días de plomo solían los palestinos emular el ruido de los aviones en el oído de algún payaso que pillaban despistado, con el propósito de asustarle y reír. “Cada noche se escuchaba cómo cruzaban las balas, y ellos decían que eran fuegos de artificio, su hilo musical nocturno”. “La gente que se juega la vida cada día es mucho más generosa, viva, entregada, alegre y empática que quien vive en sociedades de consumo”, resume. Así, para estos artistas, hacer reír en un campo de refugiados “es un acto de amor revolucionario”.

"En esas realidades donde no sabes si vas a comer mañana, te van a detener o te va a caer una bomba está la gente más generosa, espontanea, alegre y divertida"

Otro ejemplo que refuta sus conclusiones lo halló en el campo de Indomeni, en la frontera entre Grecia y Macedonia, el año pasado. “Habría unas 5.000 personas en tiendas de campaña. Y muchos niños descalzos. Yo me quité mis zapatos porque sentía que era un agravio como payaso, y un niño se acercó a darme sus tenis. Ese es el nivel. En esas realidades donde no sabes si vas a comer mañana, te van a detener o te va a caer una bomba está la gente más generosa, espontanea, alegre y divertida”.

El aprendizaje obtenido en cada misión azuza a estos payasos y artistas circenses a seguir. Las taquillas de sus actuaciones o galas, junto con los talleres y cursos que imparten, mas alguna ayuda de entidades locales, les facilita la financiación de los proyectos, que muchas veces cuentan con la voluntariedad de los artistas que sufragan costes de los vuelos. Las próximas citas antes de que acabe el año, el Sáhara, Chile, Colombia y Brasil.

Público

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Diez guardias civiles detenidos en la Vega Baja alicantina por corrupción

9 November, 2017 - 00:00

d. pamies p. cerrada

La Guardia Civil ha detenido a 19 personas, entre ellas diez guardias civiles de la Vega Baja, en una operación en la que se ha desarticulado una red de tráfico de drogas y se ha destapado una trama de presunta corrupción de agentes acusados de diferentes delitos, entre ellos cohecho y revelación de secretos.

La operación se ha llevado a cabo en las provincias de Alicante, Valencia, Cádiz y Murcia y además de los 19 detenidos la Guardia Civil ha investigado a siete personas más por su relación con la trama.

La Guardia Civil inició las pesquisas hace dos años bajo la dirección de la magistrada titular del juzgado de Instrucción número 2 de Torrevieja, Juana López Hoyos. Las pesquisas se iniciaron por tráfico de drogas pero luego fueron descubriendo otras infracciones como revelación de secretos, cohecho e infidelidad en la custodia de documentos.

En la operación la Benemérita ha desmantelado tres laboratorios artesanales de cocaína y ha intervenido 200 gramos de esta droga, 25.000 euros en metálico y un arma corta, entre otros efectos.

Diario Información

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La jueza imputa por injurias al subdirector de 'El Jueves' por el texto sobre cocaína y antidisturbios tras interrogar al director

9 November, 2017 - 00:00

Los miembros de la revista quedan investigados por injurias tras la declaración judicial del director a raíz de una denuncia de la Policía.

CatalunyaPlural.cat - / Europa Press

La jueza que investiga a 'El Jueves' por un artículo presuntamente injurioso contra los antidisturbios desplazados a Catalunya por el 1-O ha imputado al autor del texto, que también es el subdirector de la revista, para que declare en los próximos días como imputado por un presunto delito de injurias. Lo ha hecho después de que el director de la revista haya comparecido en el juzgado este miércoles como imputado.

El director ha defendido, en su comparecencia ante la titular del Juzgado de Instrucción 20 de Barcelona y el fiscal, que el artículo 'La continua presencia de antidisturbios acaba con las reservas de cocaína en Catalunya', publicado el 5 de octubre, no debe ser "sacado de contexto", informa Europa Press.

En una breve declaración en sede judicial como investigado este miércoles, el director ha recordado, y ha pedido que se valore, que este artículo investigado fue publicado en una sección de la revista satírica de noticias falsas. También ha hecho hincapié en tener en cuenta que 'El Jueves' es una revista en clave de humor y que junto al texto se publicaron otros artículos, todos ellos en clave satírica, como uno sobre el president de la Generalitat titulado "Puigdemont se ha afiliado al PP".

La jueza atribuye tanto al director de 'El Jueves' como ahora también al autor del texto –subdirector de la revista– un presunto delito de injurias, después de admitir a trámite una denuncia de la Policía y abrir diligencias de investigación.

Las organizaciones sindicales representativas en la Policía Nacional presentaron el pasado 11 de octubre una denuncia por un presunto delito de injurias contra la revista satírica 'El Jueves' por insinuar que los antidisturbios desplazados a Catalunya por el referéndum de autodeterminación consumieron cocaína "hasta acabar con las reservas".

En concreto, la denuncia de los sindicatos de la Policía se dirige a los autores de un artículo titulado "La continua presenciade antidisturbios acaba con las reservas de cocaína en Cataluña" y publicado en la web de 'El Jueves' el pasado 5 de octubre.

El artículo, de tono satírico, incluía supuestas declaraciones de los agentes que protagonizaron las cargas durante la jornada del 1 de octubre, y que eran falsas. "Por favor, solo queremos unos gramos para pasar el rato. Esto no se calma y habrá que salir a repartir en breve", fue uno de los entrecomillados del artículo.

El Diario

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XXVIII Marcha Antimilitarista al Cuartel Militar de Mungia, en Bizkaia (11-11-2017)

8 November, 2017 - 00:00

XXVIII Marcha Antimilitarista al Cuartel Militar de Mungia, en Bizkaia (11-11-2017)

Ver convocatoria.

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Balas por tallarines

8 November, 2017 - 00:00

Debate en Cádiz-

La Plataforma contra las bases militares y la guerra celebra un debate sobre alternativas a la industria militar que constata que la utopía es posible al plantear diversos modelos de empleo basados en la paz y el progreso social.

¿Hay alternativas a la industria militar?. Bajo este candente interrogante, la Plataforma contra las bases militares y la guerra ha celebrado una mesa redonda en el Centro Cultural Reina Sofía de Cádiz, en la que diferentes ponentes han aportado las claves necesarias para plantear alternativas viables y sostenibles para reemplazar la industria militar por otro modelo que hunda sus raíces en la paz y el progreso social.

Moderado por la periodista Rosa Romero, en el debate han tomado parte trabajadores como Jesús Galván, de la coordinadora de trabajadores del metal, y Miguel Ángel Sevillano, secretario de Acción Sindical de CGT-Sevilla y miembro del comité de empresa de Airbus Tablada; el poeta, escritor y periodista Jesús María Serrano; el ecologista y pacifista Daniel López, y Juan Carlos Rois y Pepe Ambrona, del colectivo Utopía Contagiosa, grupo antimilitarista que propugna una alternativa noviolenta global al modelo de defensa militar basado en la seguridad y el uso de la violencia.

Para evitar susceptibilidades en una provincia a la cola del empleo, que sigue viendo la inversión en industria militar como la panacea a sus males, que espera como agua de mayo que cuaje el prometido contrato de Navantia con Arabia Saudí para la construcción de cinco corbetas, la Plataforma contra las bases militares ha dejado claro su auténtico propósito: plantear un cambio de chip que implique al máximo de agentes sociales y políticos con el objeto de buscar otras salidas a la industria militar a corto y medio plazo.

Premonitorio ha sido que el acto se haya celebrado precisamente en el Reina Sofía, antigua sede del Gobierno Militar, hoy reconvertido en un centro cultural municipal. Porque los ponentes han demostrado que sí es posible aunar fuerzas para, de manera progresiva, ir transformando la utopía en realidad.

De este modo, Galván dejó claro que los propios trabajadores del sector tienen que formar parte de este proceso de desmilitarización a través de un proceso que ponga fin al chantaje del empleo que usa el Gobierno para perpetuar el negocio armamentístico. En la misma línea ahondó Sevillano, quien alertó además contra el oscurantismo y la corrupción que rodean a la industria militar. Por su parte, Serrano abogó por propugnar la efectiva utilización conjunta de la Base Naval de Rota, proponiendo el uso de los terrenos de la base roteña para cultivos sociales y el aprovechamiento de los recursos pesqueros de la playa del almirante.

Alternativas hay por doquier, como dejaron claro los integrantes del colectivo de Utopía Contagiosa, que dieron una lección magistral de cómo el Gobierno español enmascara en sus presupuestos las millonarias inversiones y subvenciones que se destinan a gastos militares, troceándolas en sucesivas partidas en ministerios, comunidades autónomas, diputaciones e incluso ayuntamientos.

Tras ello, tanto Rois como Ambrona sorprendieron al auditorio al dar a conocer novedosas y originales propuestas de reconversión de la industria militar en empresas de producción civil llevados a cabo en diferentes países como Estados Unidos, la antigua Unión Soviética o Rusia, donde las instalaciones en las que antiguamente se fabricaban balas han sido reemplazadas por factorías en las que se confeccionan incluso productos de alimentación como tallarines.

En último término, el ecologista Daniel López concluiría aportando dos modelos concretos y claramente viables para la provincia de Cádiz que se desvelaron como prometedores alternativas tecnológicas que podrían garantizar en la actualidad una amplia rentabilidad: el reciclado ecológico de buques en desuso y la logística de parques eólicos marinos.

Han sido dos horas y media largas de debate apasionado con las que la Plataforma, sin duda, ha dado el primer paso, provocar la reflexión y plantear alternativas serias, responsables y viables para transformar la utopía en realidad. El colectivo no descarta ahora proseguir el camino iniciado con próximos debates en los que poco a poco los representantes políticos vayan implicándose en la conversión de la industria militar hacia el ámbito de producción de bienes civiles. Porque los colectivos sociales y los propios trabajadores ya han demostrado en el Reina Sofía que es posible.

http://www.ecologistasenaccion.org/...

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Sociedad anarquista, criminalidad y castigo

8 November, 2017 - 00:00

"Es la sociedad la que hace a los criminales y vosotros, jurado, en lugar de golpearlos, deberíais emplear vuestra inteligencia en transformar la sociedad: así suprimiríais todos los crímenes, y vuestra obra, al atacar la causa, sería más fecunda que vuestra justicia, que se reduce a castigar los efectos" (Ravachol).

La idea central de una sociedad anarquista es que el individuo no puede verse constreñido por instancias superiores: para los grandes autores que han contribuido a la elaboración del pensamiento anarquista, el derecho es una de esas instancias, por ser expresión de una autoridad (Kropotkin), el fundamento de la propiedad (Proudhon) o porque implica obediencia (Reclus).

Por otra parte, la sociedad anarquista es una colectividad humana que conlleva la necesidad de principios sobre los que construir las relaciones sociales: sería ingenuo pensar que los seres humanos se transformarían de la noche a la mañana en anarquistas convencidos en cuanto se les mostrara la fuerza humanista de este ideal. Los conflictos entre individuos no son solo conflictos económicos: por ejemplo, ¿cómo resolver el problema de la custodia de los niños cuando se separa una pareja? Esta cuestión se aleja del tema de este artículo, así que no profundizaremos en ella; pero al menos plantea el tema del arbitraje y de su carácter coercitivo. La cuestión del derecho en anarquía plantea inmediatamente la cuestión de la colectividad frente al individuo: "basta que, en la sociedad, el interés de un solo individuo se vea lesionado para que inmediatamente el interés colectivo deje de ser de interés para todos y, por tanto, haya dejado de existir" (A. Bellegarrigue). ¿A partir de qué momento debe desaparecer la libertad individual ante las exigencias de la colectividad? La cuestión del derecho toma aquí todo su sentido; es decir, el derecho como corpus de textos que definen las condiciones del arbitraje. Los romanos, de los que hemos tomado la base de nuestra filosofía del derecho, lo definían como la ciencia de lo que estaba bien y era justo (ars boni et aequi), y toda la dificultad reside en la definición de esos dos términos, que fluctúan según el contexto social e histórico. En el seno de la colectividad, si es federalista, la adhesión a los principios de base no resuelve los conflictos individuales, y cada uno puede legítimamente reivindicar que se ha visto perjudicado o limitado por una decisión de arbitraje desfavorable, más aún si se niega a plegarse y se hace necesaria la coerción para hacerle respetar la decisión tomada, lo que es contradictorio con el ideal anarquista. No obstante, la sociedad anarquista no puede ser un ideal absoluto, pero al menos sí puede ser objeto de una dinámica que va en el sentido de este ideal, aunque no pueda hacer abstracción de algunas contradicciones. El dilema consiste en determinar en qué medida resolver esas contradicciones. A este respecto, la criminalidad es especialmente interesante, porque introduce cuestiones de derecho, de juicio y de castigo, y se plantea a la vez en términos prácticos y en términos éticos.

En primer lugar, ¿de qué estamos hablando? La idea de la criminalidad ha sido estudiada por la sociología como un componente inevitable del espacio social (Durkheim), por el psicoanálisis como el resultado de la resolución de una pulsión (Lacan) y, desde luego, por la criminología como un acto antisocial que exige una sanción. Con el fin de circunscribir nuestra reflexión a la sociedad libertaria, nos quedaremos con esta última acepción, que expresa por un lado la idea de cohesión social, y por otra el tema de la pertinencia de la sanción, que implica una forma de poder, o al menos la expresión de una constricción. Ese es el meollo de la problemática para una sociedad anarquista. Por otra parte, tal como lo expresa la cita de Ravachol que hemos puesto al principio, las condiciones en las que se construye la sociedad anarquista eliminan de facto la mayor parte de los crímenes ligados al robo o al beneficio, al hacerlos obsoletos la colectivización de los bienes y de los recursos. No obstante, la sociedad libertaria no puede estar exenta de tensiones entre individuos, y sin duda contará entre sus miembros con personas que sufran problemas mentales, esas tensiones y patologías que pueden llevar al crimen. El problema del origen social de estas patologías merece una profundización, pero solo vamos a considerar el resultado: se comete un acto que implica atentar contra un individuo, agresión, violación o asesinato.

La cuestión del derecho introduce justamente la de la diversidad de los crímenes: no hay nada absoluto en un acto criminal, y no se puede poner en el mismo plano una agresión sexual que un asesinato, del mismo modo que no se puede confundir el homicidio premeditado con el impulsivo. El derecho permite hacer una distinción entre los crímenes, no para jerarquizarlos, sino planteando la necesidad de considerarlos en toda su complejidad. El derecho no es la aplicación ciega de leyes arbitrarias: es también un instrumento que permite poner distancia entre la cólera suscitada por un crimen y la naturaleza misma de ese crimen. Es decir, es introducir racionalidad frente a un acto indignante. El derecho puede ser un muro frente a la venganza. Además, el derecho no es monolítico, y el trabajo del jurista es interpretar la ley según el espíritu y la letra, adaptar su contenido a las circunstancias. La visión burguesa y estatista del derecho no debe enmascarar su carácter fundamental, que es ante todo preservar de la arbitrariedad, aunque esté al servicio del poder. El derecho como tal no es necesariamente contrario al pensamiento anarquista si se construye según el espíritu de este ideal. Pero puede ser obra de unos pocos, con el peligro de hacerse absoluto y trascender la voluntad colectiva: por ello debe ser la expresión de un consenso en el seno de la sociedad anarquista, y es necesario comenzar esta tarea antes de cualquier transformación revolucionaria. Su forma y su fondo están todavía sin elaborar, y desgraciadamente los anarquistas disponen de muy pocos textos que los ayuden, lo que hace necesario, al menos, reflexionar seriamente sobre el tema.

Se trata nada menos que de decidir la suerte del criminal, es decir, de confiar su futuro a una instancia que le priva de su autodeterminación; en otras palabras, que posee un poder sobre él y a través de él también sobre el conjunto de la colectividad. La libertad de uno solo determina la libertad de todos. La idea de "poder" es opuesta a la sociedad anarquista, pero por otra parte, ¿habrá que considerar que según la gravedad del acto, que en última instancia es la expresión última del poder, que priva al individuo de sus medios de existencia, podría perder el criminal de facto su estatuto de individuo libre y dueño de su destino? ¿El criminal seguirá formando parte de la colectividad? Creemos que la respuesta reside en la temporalidad. El estatuto de criminal debe ser suspendido durante el proceso de toma de decisión sobre el concernido: no es en la colectividad ni fuera de ella, se trata de una situación intermedia, de una especie de burbuja ontológica en la que se sitúa el reo, que escapa a las consideraciones éticas habituales y que, por otra parte, no presupone nada. Ese aislamiento temporal no tiene más objeto que mejorar las condiciones de la toma de decisión. A continuación, hay que determinar qué se va a juzgar, y sobre qué bases. Parece necesario en primer lugar confiar esta decisión a una instancia reducida, designada para ello con una duración limitada. Esto permite al menos evitar el movimiento colectivo motivado por la venganza o por el horror ante la enormidad del crimen, por ejemplo en el caso del asesinato de un niño, que puede calificarse de "situación límite" según el concepto desarrollado por Karl Jaspers, una situación ante la que el ser humano se enfrenta a la angustia y la desesperación. Esta situación límite hace perder toda objetividad al individuo, y más a la masa, cuyos movimientos son irracionales. La existencia de una entidad mediadora depositaria de la decisión permite canalizar esa deriva psicológica en la que el riesgo de violencia o de linchamiento es real. Falta considerar la pertinencia de la sanción, de la necesidad o no de castigo.

La cuestión del castigo ha sido largamente explorada por Michel Foucault en el contexto de una sociedad "clásica", pero su análisis también puede ser utilizado en el marco de una sociedad anarquista. Para Foucault, el castigo es el origen de una catarsis: el horror del crimen debe ser expiado públicamente a través del suplicio del condenado. Esta dimensión desaparece en el siglo XVIII para dejar sitio a una función disuasoria del castigo: no se trata de castigar el acto sino de evitar su repetición. No se castiga el acto, es la pulsión que lo ha hecho posible. La dimensión disuasoria sirve de argumentos para la cuestión de la pena de muerte, porque la existencia de esta pena nunca ha evitado los homicidios: algunos delincuentes llevaban puntos tatuados en el cuello para demostrar su desprecio por la guillotina. Hoy día, la cárcel ha sustituido a la cuchilla, y la cuestión de la sanción en una sociedad anarquista suscita esta problemática: ¿se trata de castigar o de reparar? El castigo implica un marco moral de referencia, que sería absoluto, es decir, que se aplicaría a todos y en todas partes, lo que está en contradicción con el ideal anarquista, que no admite ningún dogma superior al individuo. El castigo viene de la expresión de una relación de dominio, del ejercicio de la fuerza, de la idea de represión y no tiene más función que satisfacer a quien lo aplica. La idea de castigo está marcada en nuestra educación, la misma que reprime nuestra individualidad para adaptarla a las normas sociales: es la emanación de una angustia frente al "desvío", y no tiene más fin que constreñir mediante el sufrimiento físico o moral. En la decisión en cuanto a la suerte del criminal, excluyendo la venganza o la expiación, permanece la cuestión de la reparación: la ausencia de castigo no es ausencia de sanción. La reparación material tomando los bienes muebles o inmuebles, solución muy corriente en la Europa medieval, no podrá plantearse puesto que la abolición de la propiedad privada de los recursos abole también el valor de las cosas materiales. Queda el destierro, la privación del acceso a los recursos colectivos, o su entrega a la comunidad sin contrapartida: se trata de entregar lo único que tiene valor en sí y para sí, el tiempo del que dispone. En cualquier estado de causa, la suerte del criminal no puede determinarse con idea de castigo expiatorio.

Nos queda el tema de las víctimas o de sus allegados: ¿hay que tener en cuenta su dolor en la decisión sobre el destino del criminal? Esto no es objeto de nuestro artículo, pero merece suscitarse, aunque no podamos resolverlo en este espacio debido al formato reducido impuesto por las limitaciones editoriales. No obstante, hay que tomarlo en consideración. En todo estado de causa, la cuestión general de la criminalidad en anarquía merecería un ensayo por sí sola: este corto texto solo pretende iniciar una reflexión en torno a un aspecto esencial que merece ser estudiado más profundamente, separando los márgenes del meollo en cualquier sociedad humana y, más particularmente, en una sociedad anarquista.

Vincent Rouffineau

Publicado en el Periódico Anarquista Tierra y Libertad, Septiembre de 2017

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La revolución domesticada

7 November, 2017 - 00:00

Por Enrique Krauze

CIUDAD DE MÉXICO — En México, la Revolución de octubre fue devorada por la Revolución mexicana. Pese a las resistencias del Partido Comunista Mexicano, la inocente ideología nacionalista y social de la Revolución mexicana ganó la partida a todo intento de marxismo-leninismo autóctono. En México, Lenin y Trotsky nunca pudieron competir contra Villa y Zapata.

La Revolución mexicana antecedió a la rusa por seis años. Estalló como un levantamiento contra la dictadura de Porfirio Díaz, instauró un régimen democrático que culminó en 1913 con el asesinato del presidente Francisco I. Madero, tras el cual se desató una guerra civil entre las facciones que seguían a los caudillos populares Villa y Zapata y a los ejércitos Constitucionalistas de Obregón y Carranza, que resultaron triunfantes. En febrero de 1917, mientras se instauraba en Rusia el fugaz gobierno provisional y el zar estaba a unos día de dimitir, la fracción victoriosa redactó una nueva Constitución cuyos principales artículos se apartaban del liberalismo clásico, fortalecían al Estado y al poder ejecutivo, y recogían importantes banderas sociales, algunas de sus adversarios: reforma agraria, legislación obrera, nacionalización de los recursos naturales, educación universal. Cuando en octubre de ese año estalló la Revolución rusa, los revolucionarios mexicanos permanecieron tranquilos. Con plena convicción y sinceridad podrían presentar a la Revolución mexicana como amiga y hasta precursora del movimiento bolchevique.

Aunque el Partido Comunista Mexicano fue fundado tempranamente en 1919 a las órdenes de la Internacional Comunista, pocos países tuvieron tanto éxito en neutralizar a la Revolución rusa como México. La razón es sencilla: México avanzaba con su propia revolución.

En el ámbito cultural y educativo, por ejemplo, el renacimiento de la pintura y las artes y la cruzada alfabetizadora de José Vasconcelos en los años veinte no palidecían frente al modernismo ruso y el plan educativo de Lunacharski. De hecho, México fue el primer país en establecer relaciones diplomáticas con la URSS, cuya primera embajadora —Alexandra Kolontái, famosa impulsora del amor libre— fue recibida con honores. Este acercamiento entre las dos revoluciones provocó la histeria del embajador americano Sheffield y halló eco en las empresas petroleras que temían una inminente expropiación. La prensa de Hearst habló del “Soviet Mexico” y, en un episodio poco conocido de la historia diplomática, en junio de 1927 el presidente Coolidge consideró seriamente la opción militar contra su vecino revolucionario. Gracias a la intervención del senador Fiorello La Guardia, el tema se resolvió con un inteligente cambio de embajador: el banquero Dwight Morrow llegó a México, ayudó a reestructurar la deuda y las finanzas públicas, se hizo consejero de políticos y tuvo el instinto genial de hacerse amigo y mecenas de artistas que, tras la crisis de Wall Street en 1929, estaban seguros de que el futuro pertenecía a la Unión Soviética y al comunismo. Los más famosos, por supuesto, fueron Diego Rivera y Frida Kahlo, pero muchos escritores jóvenes —entre ellos el combativo Octavio Paz y su amigo José Revueltas— comulgarían por décadas con esa creencia: la URSS era “la tierra del porvenir”.

Declarado ilegal en 1929, reprimidos, encarcelados y asesinados muchos de sus miembros, el Partido Comunista Mexicano retomó cierta fuerza en el sexenio de Lázaro Cárdenas entre 1934 y 1940, pero sobre él volvió a obrar el efecto domesticador. Era imposible competir desde la izquierda con un gobierno tan claramente revolucionario como el de Cárdenas, que repartió 17 millones de hectáreas, expropió a las empresas petroleras en 1938, y contó con el apoyo del movimiento obrero organizado en una central única: la Confederación de Trabajadores de México, cuyo líder, el intelectual Vicente Lombardo Toledano (admirador de la URSS y viajero frecuente a Moscú), fue la representación misma de esa convivencia funcional y pacífica entre las dos revoluciones. En los años treinta, a los ojos de Moscú, el gobierno de Cárdenas era la versión mexicana del frente popular antifascista. Por esa razón, los comunistas mexicanos fueron obligados a entregar los sindicatos que controlaban al partido oficial, el Partido de la Revolución Mexicana, que en 1946 adoptó el oxímoron definitivo de Partido Revolucionario Institucional.

Acaso la prueba mayor de autonomía mexicana con respecto de la Revolución soviética sobrevino en 1937, con el asilo que —a petición de Diego Rivera— otorgó Cárdenas a Trotsky. La negativa del PCM a participar en el asesinato del jefe del Ejército Rojo, lo que ocurrió finalmente en 1940, selló su destino como partido: al llegar la Guerra Fría, mientras el PRI podía ostentarse ya abiertamente como una alternativa nacionalista y progresista frente al comunismo, el PCM se encontraba al borde de la extinción, y, en esa marginalidad, que fue acentuada por su falta de registro oficial, siguió hasta los años sesenta, acompañado solo por sindicalistas ferroviarios y magisteriales y algunos artistas famosos.

Al morir Frida Kahlo en 1954, recibió el primer homenaje rendido a un artista en el Palacio de Bellas Artes: su féretro cubierto por la bandera de la hoz y el martillo. El funcionario que permitió esa intromisión simbólica fue despedido, pero el acto fue emblemático de una nueva vigencia del comunismo en México, no a través del PCM sino de los ámbitos artísticos, académicos y literarios donde el marxismo comenzaba a tomar nuevos bríos gracias a la influencia de las obras de Jean Paul Sartre. Con todo, en la arena política, el PRI reinaba sin disputa. Al menos hasta el movimiento estudiantil de 1968, cuando empezó a resquebrajarse su dominio sobre las nuevas clases medias, el partido oficial era una alianza todopoderosa donde, excluyendo los extremos, cabía desde la derecha hasta la izquierda.

Ni siquiera la Revolución cubana modificó el estado de cosas. Hábilmente, al abstenerse de condenar a Castro y expulsar a Cuba de la OEA en 1962, el régimen del PRI se convirtió en el mediador tácito entre Estados Unidos y la Revolución cubana, el gobierno “tapón” que protegería a toda Norteamérica del comunismo, a cambio de sostener una retórica nacionalista. El compromiso con La Habana fue claro: México —de cuyas costas había salido la expedición castrista del Granma en 1956— defendería diplomáticamente, en la medida de lo posible, a Cuba de Estados Unidos, a cambio de que no hubiese guerrilla en México. Si bien la hubo en los años setenta, alcanzó una dimensión e impacto considerablemente menores que en el resto de América Latina.

Aunque el régimen de Castro pactó con el gobierno de la Revolución mexicana, lo cierto es que entre las generaciones jóvenes el prestigio de la Revolución cubana opacó a la mexicana, a la que veían como anticuada, rígida y falsa. En los años setenta —y por tres décadas más— el marxismo en todas sus variantes se convirtió en la vulgata de las universidades públicas mexicanas. Sin embargo, los gobiernos del PRI no se inmutaron mayormente ya que el PCM, legalizado en 1978, obtuvo apenas el 5 por ciento de los votos en las elecciones de 1979. De poco valió el esfuerzo de modernización de los comunistas mexicanos para tomar distancia del bloque soviético e ir más allá de los votantes universitarios.

En 1981, el PCM llegó al extremo de autodisolverse, con la esperanza de tender puentes con otras formaciones de izquierda, ligadas a las universidades públicas. El PRI, se decía en broma en aquellos años, no necesitaba formar a sus jóvenes militantes, pues para ello estaba el Partido Comunista, del cual salían algunos de los cuadros que renovaban a una élite gobernante donde ser socio de Washington, estalinista convencido y vociferante antiimperialista no era una contradicción.

La Revolución mexicana, con su ecléctico nacionalismo, absorbió y domesticó a la Revolución rusa, logrando que México fuese, a mediados de los años ochenta, uno de los pocos países del mundo donde los trotskistas tenían presencia oficial en el congreso. Una política internacional amiga del Pacto de Varsovia (y de su marioneta, el Movimiento de los No Alineados), le permitía al PRI ejercer la mano dura contra la izquierda mexicana, como ocurrió en 1968 o durante los años setenta, cuando guerrillas urbanas de inspiración maoísta o guevarista fueron cruentamente reprimidas ante la indiferencia de La Habana y Moscú. Cuando a los guerrilleros mexicanos se les ocurría secuestrar aviones rumbo a Cuba, el régimen de Castro los repatriaba de inmediato o los recluía bajo condiciones penosas.

El cuadro comenzó a cambiar en 1988, cuando el ala izquierda del PRI, inspirada en el sexenio de Lázaro Cárdenas y encabezada por su hijo, Cuauhtémoc Cárdenas, abandonó el partido. Los partidos de la vieja izquierda alojaron a estos disidentes del PRI en su sede, les cedieron su registro y postularon a Cárdenas a la presidencia. Solo un fraude electoral impidió su triunfo, pero en vez de tomar las armas, en 1989 Cárdenas discurrió un cambio que ni siquiera su padre había podido vislumbrar: la unión de toda la izquierda (comunista, trostskista, guevarista, nacionalista, socialista) en un partido, el Partido de la Revolución Democrática. Aunque derrotado en 1994 y 2000, el PRD entró al nuevo siglo como una institución consolidada con fuerte presencia en las legislaturas y gobiernos de los estados, municipios, y en el enclave decisivo de la ciudad de México, cuyo gobierno recayó en un popular líder de origen priista, cercano a Cárdenas pero que muy pronto tomaría vuelos propios e insospechados: Andrés Manuel López Obrador.

Desde el año 2000, tras el desvanecimiento del Subcomandante Marcos, un guerrillero inspirado en el Che Guevara que trocó la bandera marxista por un ideario indigenista, López Obrador se convirtió no solo en el líder sino en el caudillo populista de la izquierda mexicana. En 2006 contendió a la presidencia, estuvo a unas décimas de ganar el poder y acusó al gobierno de haberlo defraudado. Significativamente, en su cuarto de guerra no quedaba ningún comunista y sí muchos priistas de los años setenta, ochenta y noventa. Una vez más, la Revolución mexicana había devorado a la Revolución rusa.

Enrique Krauze es un historiador mexicano, editor de la revista Letras Libres y autor de, entre otros libros, "Redentores: Ideas y poder en América Latina". Es también colaborador regular de The New York Times en Español.

NY Times

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El mundo cierra los ojos a la matanza que Arabia Saudí desata en Yemen

7 November, 2017 - 00:00

carlos del castillo

El más mortífero brote de cólera del que se tienen registros históricos, con 2.100 muertos y más de 750.000 infectados, cifra que llegará al millón en noviembre. Un bloqueo marítimo y aéreo que ha llevado al país al borde de la hambruna total, con unos dos millones de niños aquejados de desnutrición severa y un 60% de la población que no sabe de dónde obtendrá su siguiente comida. Unas 10.000 víctimas civiles directas de los bombardeos, 50.000 heridos
EEUU, Francia, Reino Unido, Montenegro, Canadá, Italia, Suiza, China, Alemania y España han vendido armas a Arabia Saudí desde que bombardea Yemen

Son datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que atestiguan que no hay crisis humanitaria más grave en el mundo que la que atraviesa el pueblo de Yemen. Organizaciones internacionales que están financiadas por la misma comunidad internacional que sigue vendiendo armas a Arabia Saudí, líder de la coalición árabe que ha causado tal masacre. Una guerra desatada para lograr que en Yemen haya un gobierno afín a sus intereses, en la que ambos bandos cometen con impunidad crímenes de guerra y otras violaciones del derecho internacional y no amaina: en el último semestre la media de bombardeos ha crecido hasta los 30 diarios.

Desde el comienzo de la guerra en 2015, EEUU ha vendido a la monarquía wahabista helicópteros de combate, misiles y lanzamisiles, y explosivos. Francia, carros de combate, artillería de gran calibre, misiles y otros componentes de armas. Reino Unido, aviones de combate, munición y explosivos. Canadá, blindados; Italia, munición; China, aeronaves; Alemania, componentes. Suiza y Montenegro exportaron armamento, pero no revelaron de qué clase. Todos ellos son datos publicados por el principal centro de investigación sobre comercio de armas a nivel mundial, el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo.

Una lista en la que también se encuentra España. El gobierno de Mariano Rajoy ha enviado 700.000 euros de ayuda humanitaria a Yemen, pero exportado armas por mil veces esa cantidad: casi 700 millones de euros en armamento vendidos a Arabia Saudí desde que comenzaron los bombardeos. Desde el puerto de Bilbao han salido en dirección a Riad armas ligeras, munición, explosivos y otros componentes para la fabricación de material de combate, a pesar de que la ley de comercio de armas española prohíbe la exportación a países en conflicto o que violen los derechos humanos.

Vladimir Putin, que criticó la hipocresía de los líderes mundiales al condenar el terrorismo a la vez que vendían armas a Arabia Saudí, va a autorretratarse próximamente. Según han informado los medios oficialistas del país, Rusia está a punto de dejarse comprar: aceptará dejar de vender armas a Irán a condición de que sea Arabia Saudí la que ocupe el lugar de los iraníes en su lista de exportaciones de armamento.

Si a las ventas a los sauditas se suman las que se siguen produciendo con Baréin, Egipto, Kuwait, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Marruecos, Sudán o Senegal, miembros de la coalición que bombardea Yemen, la complicidad de la comunidad internacional con la crisis humanitaria aumenta exponencialmente.
Sólo Suecia, Países Bajos y Valonia lo vetan

Sólo Suecia, Países Bajos y Valonia, la región francófona belga (el país ha descentralizado las autorizaciones de venta de armamento) han vetado las exportaciones de armas a Arabia Saudí. De poco sirven las atestiguadas relaciones de los saudíes con el terrorismo yihadista, las violaciones de derechos humanos cometidas por su Administración (al menos 66 personas han sido decapitadas en lo que va de 2017, según Amnistía Internacional) o la muerte que ha desencadenado sobre Yemen: el suministro de armas continúa.

En los parlamentos occidentales se veta cualquier resolución que mencione específicamente a Arabia Saudí

En los parlamentos occidentales cuesta mentar a Arabia Saudí. Buen ejemplo de ello es el Congreso de los Diputados español, cuya comisión de Defensa impidió que se aprobara un veto a la venta de armas a Arabia Saudí con los votos de PP, PSOE y C's. No obstante, se aprobó un paquete de medidas para aumentar la vigilancia sobre el destino final de las armas que se exportan que "estaba claramente inspirado" en lo que ocurre con las exportaciones saudíes, explica Alberto Estévez, de la campaña Armas bajo control.

"Hasta el PP pidió al Gobierno que pusiera en marcha mecanismos de control", continúa el portavoz de esta campaña participada por Amnistía Internacional, Greenpeace, FundiPau y Oxfam Intermón. "¿Qué más hace falta para que España deje de vender armas a Arabia Saudí? El Gobierno dice que se tiene que fiar de la palabra de los saudíes cuando dice que no reexportarán, pero no tiene ningún medio para comprobarlo", se pregunta.

Por qué no se corta el suministro de muerte a los saudíes es una pregunta que desde hace días se hacen también muchos estadounidenses sobre su propio país, desde que Amnistía Internacional confirmara que la bomba que mató a los padres y a los cinco hermanos de Buthaina, una niña yemení de cinco años, se fabricó en EEUU. La ONG lo corroboró gracias a un fragmento del proyectil encontrado entre los restos del edificio residencial que destruyó, asesinando a 16 civiles e hiriendo a otros 17.

"Sencillamente no hay explicación que Estados Unidos u otros países como Reino Unido o Francia puedan ofrecer para justificar el flujo constante de armas hacia la coalición encabezada por Arabia Saudí para su uso en el conflicto de Yemen", denunció Amnistía. La fotografía de Buthaina se hizo viral y desencadenó la solidaridad en las redes, pero como ella miles de niños sufren diariamente la mayor crisis humanitaria mundial ante la pasividad de EEUU y Europa.

Público

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Colombia: Diez líderes de derechos humanos han sido asesinados en Antioquia

6 November, 2017 - 00:00

El líder de Derechos Humanos Luis Fernando Gil Luján fue asesinado en Castilla, Comuna Cinco de Medellín, tras recibir varios impactos con arma de fuego. Según las más recientes cifras de Nodo Antioquia, este año han sido asesinados diez defensores en el departamento.

Según el reporte del Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia, la víctima de 26 años de edad, fue auxiliado por la comunidad y posteriormente trasladado al Hospital La María, donde finalmente perdió la vida.

Su tía, María Nelly Gil, dijo que su sobrino no tenía problemas con nadie, se dedicaba a trabajar en proyectos a favor de los niños, jóvenes y adultos mayores de la comuna. Sus familiares insisten en que no guardan rencor por los asesinos de su ser querido, sino que les ofrecen el perdón para que Luis Fernando pueda descansar en paz.

El subsecretario de Derechos Humanos de Medellín, Carlos Arcila, contó que de acuerdo con las primeras versiones, el líder habría sido atacado por hombres que se desplazaban en un vehículo particular y quienes serían los responsables de dispararle en varias oportunidades.

Según Nodo Antioquia de la Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos, en el más reciente informe de la Mesa de Garantías de los Defensores de Derechos Humanos realizada en Medellín, diez líderes han sido asesinados.

En Castilla, amigos y familiares rindieron homenaje a Luis Fernando Gil Luján y exigieron que se haga justicia.

Fuente: http://www.rcnradio.com/locales/die...

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Guatemala, de extorsiones, maras y hombres que no saben morir

6 November, 2017 - 00:00

En un país donde el 59,3% de la población vive bajo el umbral de la pobreza, las pandillas son a menudo la única salida

Pablo L.Orosa

— ¿Y cuánto vale la vida de alguien?

A Herbert Jiménez, el hombre de los ojos negros, se le escapa una sonrisa. Es una sonrisa robusta, tan recia que parece que no se va a fugar hasta que el último de los viajeros, perdidos y sudorosos, regrese a salvo de Tiucal. Esa es su misión, la de Jiménez y la de sus sonrisas, y no siempre resulta fácil. Porque aquí, por la recta que es un pueblo y el pueblo que es una recta, transitan a diario los tipos que mantienen secuestrados dos Estados. De Guatemala a El Salvador. Una ruta de armas, drogas y ataúdes. La ruta de las maras.

“Por aquí pasan, pero aquí no se quedan”. Por “aquí”, Jiménez se refiere a la Línea del Horizonte, a ese territorio inexacto que dibujan dos países y un mismo sol. Con ese “ellos” (elíptico), alude a las maras, al Barrio 18 y a la Salvatrucha. Tiucal, apenas 2.500 habitantes, dos cantinas, una pupusería y un billar, está enclavado en el camino equivocado, el único que hay, el que atraviesa de un lado a otro la frontera. Y como en todas las fronteras, por el paso de San Cristóbal (y por la decena de pasos clandestinos que lo conforman), “pasa lo que quieras”: cocaína, marihuana y tabaco. M-16, AK-47 y Galil. También mesas para la cocina, papel de baño y pescado fresco. Mas sobre todo, por la frontera de San Cristóbal pasan personas. Las que huyen y las que hacen huir.

Entre 2012 y 2015, según ACNUR, el número de personas que han tenido que dejar sus hogares por las amenazas, los asesinatos y el reclutamiento forzoso de las maras en El Salvador, Guatemala y Honduras se multiplicó por cinco, hasta las 109.800 personas. Hace unos meses, en Caluco, a poco más de 90 kilómetros y dos lagunas de Tiucal, 25 familias tuvieron que refugiarse en un albergue después de que unos “señores” llegaran “a invadir la casita de mi hijo”.

Los salvadoreños pagan anualmente 390 millones de dólares en extorsión, los hondureños, 200 millones, y los guatemaltecos, 61 millones de dólares

A diferencia de los narcos o de la mafia italiana, las pandillas centroamericanas no tienen familia más allá de sus propios miembros. Los números, unos; las letras, los otros. El resto, los comerciantes de las abarroterías, los conductores de Coasters y hasta los repartidores de agua, tienen que pagar la extorsión. “Ya no hay ninguna actividad económica en Guatemala” que no sea extorsionada. “Hasta las prostitutas están sometidas a ella”, aseguraba la jueza Verónica Galicia en una entrevista hace unos meses con Acan-Efe. Según cifras de la Fuerza Nacional Antiextorsión de Honduras, citadas en el informe ¿Hogar dulce hogar?, de Amnistía Internacional, los salvadoreños pagan anualmente 390 millones de dólares en extorsión, los hondureños, 200 millones, y los guatemaltecos, 61 millones de dólares. Las cifras reales, a buen seguro son mucho más elevadas.

Sólo en la zona 6 de Ciudad de Guatemala, la entrada a la capital, la mara Salvatrucha recauda 60.000 quetzales (7.500 euros) a la semana. “De esos”, explica Mónica[1], quien llegó a gestionar los fondos de una de las clicas más importantes de la organización, “3.000 (375 euros) iban directamente para el ranflero (el cargo más importante de cada célula). Además se llevaba 300 quetzales (37,5 euros) de cada punto”. En este barrio hay 45 puntos de distribución de droga. Basta multiplicar.

Todos en el barrio tienen que pagar. La tienda de la esquina, el puesto ambulante, los chicos del parqueo.

— ¿Incluso vuestros vecinos?

— “Sí”, confiesa, con la voz más triste que encuentra, otra de las jóvenes que jugó a someter al mundo. Por ello le cayeron cinco años en el correccional de menores. Cuatro más por cómplice de asesinato. Otra letra estaba echando rata (Otro joven de la Salvatrucha la había delatado).

En julio del pasado año, cansado de que los chicos de la pandilla se llevaran los 100 quetzales (13 dólares) que tanto le costaba conseguir, Mario López García, 62 años y toda una vida en las carreteras quebradas de Guatemala, dejó de pagar la extorsión. “Quiero dejarte claro: no voy a darte un centavo más (...) Sabes a cuántas mujeres has dejado viudas y cuántos niños condenados al abandono, el hambre, la desnutrición, el abrigo y la muerte…(…) El dinero me cuesta demasiado, yo me levanto a las tres de la madrugada para ganar 50 quetzales (6,5 dólares) y a veces 100 quetzales (13 dólares) en todo el día”, dejó escrito.

Semanas más tarde, unos jóvenes se acercaron al autobús que conducía en las afueras de la capital y le descerrajaron varios disparos. Mario López falleció allí mismo. Nunca antes el país había llorado por los ojos de otro.

“Ver, oír y callar. Atentamente. Mara Salvatrucha”

El conductor se detiene frente a un muro verde. El último vestigio de la municipalidad de Ciudad de Guatemala. Un metro después, por la rampa recién asfaltada, nos adentramos en territorio de nadie. La mitad del barrio pertenece a la 18. La otra mitad, a la Salvatrucha. Jefry, 14 años y más de uno sin ir ya a la escuela, acude a la entrada de la barriada. Aunque La Limonada no es El Gallito ni la zona 18, dos de las barriadas más peligrosas de la capital, sin su presencia pronto desapareceríamos. “La vida aquí es complicada”, avisa el joven, a quien como a todos aquí no le gusta demasiado hablar.

El barrio, un laberinto de callejuelas improvisadas sobre la ladera de un cerro, se despereza a primera hora de la mañana. Las mujeres, alma de viuda compartida, remontan las cuestas tan rápido como pueden. En unos minutos empezarán su jornada en alguna casa adinerada. Por un momento, el bullicio habitual se vuelve silencio. Entonces, el ulular del viento que agita a su paso las uralitas herrumbrosas alerta de la tormenta que asoma al otro lado del horizonte.

— Pues esto parece un barrio tranquilo.

Jefry, con la mirada clavada en el lugar exacto que es ningún sitio, emite un sonido ininteligible que significa “puede parecerlo”. Después, un minuto después, retoma la conversación. La Limonada es un lugar tranquilo “hasta que llueven las balas”. Entonces, hay que ponerse a cubierto. Y más vale no equivocarse de refugio.

“A los chicos les dan un porcentaje de las extorsiones. Así los captan”

Aquí, apenas a un paseo de veinte minutos del Palacio Nacional de Guatemala, viven 60.000 personas. Sólo hay una escuela con capacidad para menos de cien alumnos y si se ponen enfermos los vecinos tienen que salir de la favela en busca de atención médica. Adentro no hay trabajo y para conseguirlo fuera deben mentir sobre su lugar de residencia. Este es un barrio pobre. Uno de los más pobres de Guatemala. Y eso lo saben las maras, expertas en ofrecer justo lo que todos aquí desean: una familia, dinero y la sensación de poder conquistar el mundo. “A los chicos les dan un porcentaje de las extorsiones. Así los captan”, explica David con el pragmatismo que dan tres años con los dedos cansados de tanto coser zapatos.

En un país donde el 59,3% de la población vive bajo el umbral de la pobreza (esto es con menos de 1.339 dólares al año), las pandillas son a menudo la única salida. O al menos la salida más fácil. “La mayoría de jóvenes se involucran en las maras por la falta de oportunidades del Estado y la inexistencia de acceso a la educación, a la vivienda y la recreación”, sentencia la analista guatemalteca en temas de seguridad y justicia Stephanie Rodríguez”.

Desde los años 90, cuando miles de centroamericanos comenzaron a ser deportados desde Estados Unidos, el fenómeno de las maras no ha dejado de crecer. Sólo en El Salvador, el Gobierno cifra en más de 60.000 los miembros del Barrio 18 y la MS-13. Un número que podría multiplicarse si la administración Trump ejecuta su controvertida política migratoria. Una bomba de relojería para los países del Triángulo Norte.

Desde los años 90, cuando miles de centroamericanos comenzaron a ser deportados desde Estados Unidos, el fenómeno de las maras no ha dejado de crecer

Por eso, hace unos meses que Guatemala, El Salvador y Honduras pusieron en marcha ya una fuerza militar conjunta para combatir a las maras, el crimen organizado y el contrabando en los territorios fronterizos, al tiempo que intensificaron la batalla policial interna. “Vamos a blindar más de 600 kilómetros de frontera porque no vamos a permitir más que los delincuentes cometan sus atrocidades en un país y para evadir la justicia huyan a otro”, dijo el presidente hondureño Juan Orlando Hernández en la presentación de la Fuerza Trinacional. El resultado: 744 pandilleros detenidos y media docena de importantes estructuras desarticuladas sólo en Guatemala en 2016. En El Salvador, el Ejecutivo del excomandante guerrillero Salvador Sánchez Cerén mantiene una guerra declarada contra el movimiento pandillero desde enero de 2015, que se ha cobrado la vida en el último año de más de 5.000 personas. En las últimas semanas, el diario digital El Faro, uno de los medios más reputados de la región, informaba de que la Salvatrucha y la facción Sureños del Barrio 18 pidieron al Gobierno entablar una mesa de diálogo para frenar la ola de violencia que sitúa al país como uno de los más peligrosos del mundo, con una tasa de 81,7 homicidios por cada 100.000 habitantes. La respuesta del mandatario no se ha hecho esperar: para frenar a las pandillas, “no hay espacio para el diálogo” o para “treguas” (en alusión al alto al fuego acordado entre 2012 y 2014): “no queda otro camino” que la “guerra".

Pocos son los que en las calles de Guatemala y El Salvador creen que la paz, la paz que falta más de dos décadas después de la firma de los acuerdos, vaya a lograrse. Las maras son demasiado poderosas, controlan barrios y cárceles, y los gobiernos demasiado corruptos. Después de todo, el de la violencia es uno de los negocios más rentables de Centroamérica. “Ver, oír y callar. Att. MS”.

“Para que nos llaman. Lo hubieran matado y se acabó todo”

Jiménez, como todos en Tiucal, no confía en la Policía. “El pisto lo arregla todo. Los policías se llevan su cuota y listo. Están vendidos”. Mira el caso “de la cantina”, continúa en alusión a “El Amigo”, una pequeña taberna situada en una de las calles principales del pueblo de la que hoy sólo queda una verja roja y un perro hastiado de ladrar a los mirones. “La aldea hacía tiempo que quería cerrarla, pero no había manera”. El dueño, Obdulio, tenía un pacto con la Policía Nacional Civil (PNC). Da igual que allí se traficara con droga o que se ejerciese la prostitución infantil. El dinero llegaba a donde tenía que llegar. Pero cuando pasa lo de “la pelea”, un enfrentamiento entre “bolos [borrachos] y prostitutas”, todo se destapa. “Cuando nosotros llegamos”, recuerda Herbert Jiménez, “los policías ya habían arreglado con el dueño. El tipo les había pagado 20.000 quetzales (2.515 euros)”. Al oficial Sarceña y al agente Chinchilla les daba igual que el interior del local hubiese seis prostitutas, entre ellas dos menores de edad. Pero a Jiménez no. “Nos organizamos. Más de cien personas se juntaron”.

— ¡Préndale fuego a esa mierda!- se escuchaba desde la turba.

Al cabo de unas horas nuevas unidades de la PNC llegaron desde Jutiapa, la capital comarcal. “Al dueño se lo llevaron preso por trata de personas”.

Así se hace justicia en el pueblo de Jiménez.

Las maras son demasiado poderosas, controlan barrios y cárceles, y los gobiernos demasiado corruptos

No siempre fue así. Hace unos meses, en Tiucal no paraban de robar. “Se metían en las casas” y se llevaban lo que encontraban: gallinas, bicicletas…Entonces el pueblo recurrió al hombre que vivía en el destiempo. Porque Jiménez, Herbert Jiménez, debería haber muerto en las primeras semanas de 2016. Eso fue al menos lo que le dijo el doctor de 300 dólares que le atendió en El Salvador el 28 de diciembre de 2015. “Me dijeron que el quiste me iba a reventar y me iba a ahogar en sangre”. Al igual que su hermana y una de sus hijas, Jiménez sufre una rara enfermedad hereditaria que le provoca quistes e infecciones en el hígado. Al contrario que ellas, él ha renunciado a tratarse. ¡Qué miedo va a tenerle a la muerte un tipo que viajó de Montreal a Tiucal en 61 horas a los mandos de un Ford 250, fue alcohólico y coqueteó con las drogas!

A Herbert Jiménez lo único que realmente le da miedo es no volver a ver a sus hijas. Ni a su mujer. Hace un año que se marcharon, después de que el entorno de la antigua directiva del Consejos Comunitarios de Desarrollo Urbano y Rural (COCODE) amenazara con matarlas, tras destapar un escándalo de corrupción millonario en la gestión del agua de la comunidad.

— “Lloré un mes entero a mis hijas”. Desde aquel día Jiménez tiene los ojos tan negros que cada atardecer, cuando se sienta a mirar el cielo junto a la puerta de la funeraria que él mismo regenta, llena el horizonte de arcoíris.

— Hola cariño, ¿cómo estáis?

Del otro lado de la pantalla se escucha una voz infantil. La luz, tenue, deja entrever dos sombras bajo el calor de las mantas. En enero hace mucho frío en los Estados Unidos.

— Ahora me están haciendo una entrevista, las llamo en un ratito, ¿si, mi amor?

— “Era mi hija y mi mujer”, aclara, mientras vuelve a sentarse junto a la lápida que tiene preparada para el día en el que el paladar vuelva a saberle a sangre.

— ¿Y no ha pensado en irse, en dejarlo todo e ir con ellas?

— “Yo ya no me voy de Tiucal. Aquí me voy a morir”.

Para cuando lo haga, ya está todo listo. La gringa, el mejor féretro de la funeraria, preparado junto a un cuadro con la imagen de los camiones que lo llevaron una y otra vez a Canadá y el escudo del Barcelona. “Ya le dije a este”, dice señalando a uno de los mozos que trabajan con él, que el primer día pongan tomates y esas cosas, y “para el segundo, cuando ya llegue mi familia, maten una vaca y den de comer a todo el mundo”, bromea. O no.

“Yo ya no me voy de Tiucal. Aquí me voy a morir”

Lo cierto es que nadie en Tiucal se imagina el pueblo sin él. Ni en el puesto de las quesadillas ni en la pupusería. Mucho menos en la cantina, la que sigue abierta, donde a las cartas se juega sin camiseta y con la mirada en el cuerpo voluptuoso que cuelga de la pared. Pero sin duda, los que más lo iban a echar de menos son “Chiquichaca” y “La Vaca”. “Ellos son a los que llamo en las urgencias”. Por las “urgencias” Jiménez se refiere a esas noches en las que la autopatrulla tiene que intervenir. Robos. Asaltos. Maras. “Nosotros hacemos lo que no hace la PNC”.

A los últimos ladrones, hace unas semanas, los “agarraron” intentando entrar en una casa. “Me marcaron a la una de la mañana. “Jimenez, te necesitamos con urgencia”, me dijeron. Así que “saqué el rifle 21” y fuimos a por ellos. “Los acostamos en el andén”.

— ¡Ni uno se me mueve o los agujereo a plomazos”!

A uno de ellos lo golpearon con la culata del rifle. Sangraba.

— “Ya estábamos para hacerlos desaparecer”, cuando apareció la policía. Por desaparecer, Jimenez se refiere a desaparecer.

— “Para que nos llaman. Lo hubieran matado y se acabó todo”, dijo uno de los agentes.

Los hombres de la autopatrulla de Tiucal se miraron. ¿Por qué coño los habían llamado? Nadie en el pueblo quiere a la policía.

— “Dense la vuelta y aquí no ha pasado nada. Los hacemos desaparecer”, dijo uno de los chicos de la autopatrulla.

— “Ahora no podemos. Los derechos humanos, ya sabe”.

Al día siguiente, a las 7 de la mañana, cuando la mujer fue a denunciar, los ladrones ya estaban sueltos. “Aquí el dinero no deja que la ley se cumpla”.

Por eso, cuando a Jiménez le contaron que la Salvatrucha andaba rondando el pueblo tuvo claro lo que había que hacer. “Tengo amigos sicarios”.

— ¿Y cuánto vale la vida de alguien?

— “Pues depende de la amistad que tengas con el sicario. Puede costar unos 500 quetzales (62 euros) o incluso gratis si el sicario es tu cuate”.

— ¿Y en este caso?

A Herbert Jiménez se le escapa una sonrisa. La misma sonrisa.

— “Nosotros los respaldamos. Lo cierto es que los delincuentes tienen miedo a venir aquí. Saben que en Tiucal lo matan a uno”, interviene Madely, una de las vecinas del pueblo.

La MS-13 llevaba varias semanas haciendo llegar las amenazas a una carnicería. “Sus hijos están bonitos. Atentamente. Mara Salvatrucha”, rezaban las cartas que colaban cada pocos días bajo la puerta. Exigían 15.000 quetzales (1.885 euros). Fue entonces cuando Jiménez acudió a su hombre. Para erradicar la amenaza. De primeras, el sicario no quiso matar a la mujer de la Salvatrucha. La que se encargaba de Tiucal.

— “Esa mujer es una persona horrible, pero es mujer y no la puedo matar”. Es el código. Y el machismo.

Pero sí fue a hacerle una visita.

— “Eres una vieja hijaputa, pero no te voy a meter plomo. Te doy dos días para que te vayas de la ciudad y no pongas un pie más aquí”.

La mujer se fue. Dos meses. Al oír de su regreso, Jiménez llamó a su sicario. Y este volvió a visitarla.

— “Tengo a mi hijo aquí. No me puedo ir”.

Al menos llegaron a un acuerdo. Podría venir al pueblo un día a la semana, “pero sin que vuelva a dar problemas”. Si lo hace, le espera el plomo.

Así se hace Justicia en el pueblo de Jiménez.

El cerro, el ñaña y las historias de Jutiapa

Los agentes Cardona y Ventura son los últimos en bajar. Avanzan unos metros detrás de las asistentas sociales, sin perder de vista al coche que hemos dejado en lo alto del cerro. Desde este punto, el más alto de los que rodean a la ciudad, el cielo azul se desparrama sobre un horizonte árido de tanto añorar la lluvia. Estamos en el cerro de la Cruz, una de las zonas rojas de Jutiapa. Un nido de ladrones, traficantes y yonquis que estigmatiza a todo el vecindario. Porque aquí sólo hay gente humilde, con casas humildes y futuros todavía más humildes.

Vienen a buscar a Silvia Jeannete. Tiene 14 años, un embarazo a cuestas y un juicio en la capital en menos de diez días. La acusan de haber extorsionado a su hermana.

— “Ella no hizo nada”, la excusa su madre, que dio a luz a otros quince hermanos.

Hoy Silvia Jeannete no está en casa, un pequeño bohío de techos oxidados del que no paran de salir niños y humo. De hecho, hace días que Silvia Jeannete se fue de casa. Con el padre de su futuro hijo, un policía de 20 años.

— “Apunte eso agente, eso es un delito. Ella es menor”, repite Maribel, una de las asistentes sociales, mientras deshacemos el camino andado por el pedregal. En lo alto del coche, junto al cerro, hay un par de chicos rondando.

— ¿Es un caso de extorsión de maras?

— No, no creo. Parece más bien una disputa familiar, coinciden las dos especialistas.

En Jutiapa, a una hora y una decena de apartahoteles por horas de Tiucal, hay delincuencia. Hay robos. Hay asaltos. Y algunos asesinatos. Pero no hay maras. Donde hay narcos se dice que no hay maras. “Las maras se intentan asentar en las afueras de la ciudad, en las colonias donde están los drogadictos, pero la gente interviene”. El que habla, Otoniel, es uno de los hombres de Jutiapa. Un pistoludo. Porque aquí, entre los cerros ajados del trópico, todo el mundo va armado. Basta con tener 26 años y 9.000 quetzales (1.130 euros). O nada de eso y acudir al mercado negro. “Uno sin armas se siente más vulnerable”.

En Jutiapa hay delincuencia. Hay robos. Hay asaltos. Y algunos asesinatos. Pero no hay maras

Lo cierto es que la ciudad tiene una tasa de homicidios ligeramente por encima de la media nacional (2,70 frente a 2,37), pero muy por debajo de la capital (4,79 homicidios por cada 100.000 habitantes) o de otros departamentos como Izabal (4,93). “En Jutiapa de asaltos no pasan”, bromea el joven Otoniel. Aquí todos se conocen. Hasta los delincuentes. Como Ñaña, su compañero de pupitre desde párvulos, quien a falta de un futuro mejor pasa los días fuera de la cárcel esperando volver a ella. “Cada vez que sale, vuelve a robar para que lo agarren y lo vuelvan a meter preso. Dentro tiene comida y amigos”. La última vez, dejó la moto de la que se había apropiado fuera de la casa para que la PNC lo detuviese.

Esos son los delincuentes que quieren en Jutiapa. Nuestros hijos de puta, que dirían los americanos. A los demás es mejor enviarlos al hoyo del Tenampa. Sobre todo si son mareros. Por eso, desde que esta mañana descubrieron una pintada de la Salvatrucha junto al estadio, todos en el pueblo andan revolucionados.

— “Es cosa de chiquillos”, tercia Maribel.

Otoniel se encoge de hombres.

Es hora de llamar a Jiménez.

1. Algunos de los nombres de este reportaje han sido alterados por motivos de seguridad.
Autor

Pablo L.Orosa

Fuente: http://ctxt.es/es/20170830/Politica...

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Pintalabios

5 November, 2017 - 00:00

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El pantano de Afganistán

5 November, 2017 - 00:00

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

Es imposible ganar una guerra que no se puede definir. Esa parece ser la principal lección que se puede sacar de Afganistán, donde una supuesta victoria parece cada vez más inalcanzable. Es también la conclusión de varios expertos en la región, que temen que las fuerzas estadounidenses estarían atascadas para siempre en ese país injustamente castigado.

Los civiles a veces pueden ofrecer conocimientos sobre una situación de guerra que los combatientes profesionales no pueden dar. En 2001, el escritor estadounidense Philip Caputo ofreció una visión única de la psicología afgana. Había pasado un mes en Afganistán con los muyaidines, como reportero, durante la guerra de los afganos contra los soviéticos.

En algún momento de la década de 1980 acompañaba a un pelotón de muyaidines que escoltaba a 1.000 refugiados hacia Pakistán. Tenían que cruzar un torrente de montaña en un puente muy primitivo, consistente esencialmente en dos troncos colocados uno al lado del otro. Frente a él estaba un niño de 10 años, separado de su familia, con los pies hinchados por varios días de marcha descalzo.

Cuando Caputo se dio cuenta de que el muchacho estaba aterrado por la posibilidad de caer abajo en los rápidos con consecuencia de muerte segura, lo llevó al otro lado. Con la ayuda de su intérprete encontró al padre y le entregó al niño. El padre, en lugar de darle las gracias, le dio una bofetada en el rostro y le dio un puñetazo en el pecho gritándole airadamente. Caputo estaba obviamente sorprendido.

Le preguntó a su intérprete sobre la reacción del padre y el intérprete le explicó: "Está enojado con el chico por no cruzar por su cuenta, y enojado con usted por ayudarlo. Ahora, dice, su hijo esperará que alguien que le ayude cuando tenga dificultades.

Caputo concluye: "Bueno, ese niño probablemente aprendió. No sé qué fue de él, pero en mi imaginación, veo a nuestras tropas toparse con él: ahora con 31 años, acostumbrado a las dificultades y acostumbrado al combate, sin temor a la muerte y con un ejército de hombres como él a su lado".

En pocas palabras Caputo capturó magistralmente la fuerza del soldado afgano, capaz de luchar con las armas más primitivas contra los más grandes imperios de la tierra. Cuando estos soldados sienten su tierra usurpada por fuerzas extranjeras, su fuerza se multiplica. Y este es sólo uno de los obstáculos que enfrentan las fuerzas estadounidenses y de la OTAN en Afganistán.

Hay cada vez más dudas de que un simple aumento en el número de soldados que combaten en Afganistán pueda conducir a una victoria progresivamente más difícil de definir. Matthew Hoh, exfuncionario del Servicio Exterior y excapitán del Cuerpo de Marines, primer funcionario estadounidense que dimitió en protesta por la guerra de Afganistán, declaró al Washington Post: "Al llegar a Afganistán y servir en el este y en el sur (y particularmente hablando con los afganos locales) encontré que la mayoría de los que luchaban contra nosotros y el Gobierno central afgano estaban luchando contra nosotros porque se sentían ocupados".

Mientras tanto los costos de la ocupación siguen aumentando. Según algunas estimaciones, el gasto total en Afganistán es ahora de más de 2 billones de dólares, sin contar los costos futuros del interés por el dinero prestado para financiar la guerra. Esos costos adicionales podrían agregar billones de dólares en el balance total.

A esos costos se deben agregar los pagos médicos y de invalidez de los veteranos durante los próximos 40 años, que podrían ser más de 1 billón de dólares. Linda Bilmes, profesora de finanzas públicas en la Escuela Kennedy del Gobierno de Harvard, dice: "El costo de cuidar a los veteranos de guerra suele ser de 30 a 40 años o más después de un conflicto".

Desde el comienzo de la guerra, más de 2.350 soldados estadounidenses han muerto, además de miles en las fuerzas aliadas. Las pérdidas en Afganistán han sido aún mayores, con decenas de miles de civiles y militares afganos que murieron en el conflicto. Afganistán ha sido llamado el cementerio de los imperios. Debería llamarse más bien el cementerio de las ilusiones.

El doctor César Chelala es consultor internacional en salud pública y ganador de varios premios de periodismo .

Fuente: http://www.informationclearinghouse...

Tomado de Rebelión

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Les bicis no són un capritx

5 November, 2017 - 00:00

Hi ha conductors que quan veuen una bici pel carrer arruguen la cara i pensen que els està fotent, que podia haver-se quedat a casa el/la ciclista. I quan senten que en tal o qual ciutat estan fent qualsevol cosa en favor de les bicicletes, arriben a creure que ja s'estan passant amb el capritxet de les bicis...

A alguna gent li costa molt entendre que el problema no són les bicis sinó els automòbils, concretament els 1.300.000.000 d'autos que roden pel món, els 500.000 que circulen cada dia per València i els 25.000 que ocupen els carrers d'Alzira. Eixe és el vertader problema, que són massa i ho desborden tot, amb els milers de milions de tones que generen cada any de CO2, NOx, COV, partícules, O3, soroll, etc. etc. Tal allau d'autos provoquen més d' 1.000.000 de morts al món per accidents de trànsit, cada any, deu vegades més morts per la contaminació, milions de ferits greus i invàlids per ambdues causes, l'entorn de les ciutats destrossat pels escalèxtrics i, com a efecte secundari però no menys greu, la caloreta insidiosa que va pujant imparable dècada rere dècada. Per tot això es celebra el Dia Mundial Sense Autos cada 22 de setembre.

El més graciós, o ridícul, d'aquesta situació és que en la majoria dels desplaçaments urbans els automòbils sols duen 1'3 persones per auto i són desplaçaments per anar a menys de 3 km, una distància que en bici es fa pràcticament en el mateix temps si comptem el temps de desaparcar, parar en semàfors, passos zebra, ceda el pas i tornar a aparcar. I en les hores punta els autos tarden més que les bicis pels inevitables embussos.

Per tant, quan una persona elegix la bici per a traslladar-se per la ciutat, en realitat està fent-li un favor a tothom perquè no contamina, no calfa l'atmosfera, a penes ocupa espai, no consumix derivats del petroli, no dóna diners a les petrolieres ni als xeics que estan provocant guerres i terrorisme pertot arreu, etc., a més d'estalviar despeses a la Seguretat Social pels beneficis de l'exercici físic regular. Les bicis són una part fonamental de les solucions al problema de l'insostenible transport actual, per això es celebra el Dia Mundial de la Bici el 19 d'abril, casualment aniversari meu.

Als que no ho entenen, caldria preguntar-los si és just que els xiquets hagen de respirar l'aire contaminat pel hipermegaunflat parc automobilístic, quan ells, els més petits, són precisament els més sensibles i perjudicats en la salut. I els nostres nets o besnéts, que encara no han nascut, serà just que troben un clima xafogós on siga penós viure, amb plagues pertot, quin mal han fet ells per a rebre un món pitjor i més pobre, un món saharitzat, paraula creada per parlar del que ja està passant a Espanya, serà just açò?

Doncs els ecologistes pensem que no, ni és just per als que vindran desprès ni per a nosaltres tampoc, per això fem de Pepets Grill denunciant el que passa i demanant bicivianantitzar els centres urbans, limitar a 30 km/h la velocitat màxima en les ciutats, connectar amb seguretat polígons i cascs urbans, etc. El 22-S, el 19-A i la resta de dies de l'any.

I per això, fa ja 20 anys, proposàrem fer la Via Verda Ribera-Safor (VV) sobre la plataforma abandonada de l'antic trenet que anava des de Carcaixent fins a Dénia, 60 km entre tarongers i pinades. Una VV com les més de 100 que hi ha per tota Espanya, com les 14 que hi ha a la Comunitat Valenciana. La VV Ribera-Safor seria un camí per a bicis i vianants ideal, que fins i tot podria atraure molts turistes de la costa fins a La Ribera, i viceversa, ajudant a dinamitzar la nostra economia. A Girona per exemple tenen la VV del Carrilet que cada any és visitada per un milió de turistes i entre València i Aragó tenim la VV Ojos Negros, que també és molt visitada. Doncs, amb tota seguretat, la VV Ribera-Safor també seria visitada per molts milers de cicloturistes.

A favor d'aquesta VV s'han pronunciat pràcticament totes les institucions i autoritats implicades, però no fiquen els diners necessaris per a fer-la realitat. I mira que són pocs: amb el que costa 1 únic km d'autovia (6 milions d'€) es podrien realitzar els 60 km de VV Ribera-Safor, més la VV Ribera-Costera (entre La Pobla, Manuel i Xàtiva), més completar la VV del Xúquer entre Cullera i Sumacàrcer aprofitant camins rurals i motes, i encara sobrarien diners!

Costa tant d'entendre-ho? Fa falta encara més calor?

Pedro Domínguez

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“Los países del Sur exportan al Norte mujeres para la industria del sexo”

4 November, 2017 - 00:00

Enric Llopis
Rebelión

Una reciente investigación de la OIT y la Walk Free Fundation señala que de las más de 40 millones de personas víctimas de la esclavitud moderna en 2016, la mayoría eran mujeres y niñas (cerca de 29 millones, el 71% del total). Las mujeres representan asimismo el 99% de las víctimas del trabajo forzoso en la industria del comercio sexual y el 84% de los matrimonios forzosos, mientras que a los hombres se les explota mayoritariamente en la industria minera, pesquera o como soldados. El Informe Global sobre Trata de Personas 2016 de la ONU sostiene que la explotación sexual y el trabajo forzoso constituyen las modalidades más detectadas de trata de personas, que representa unos beneficios de 32.000 millones de euros anuales para las mafias. El lucro y las reducidas tasas de condena suponen un acicate para quienes se dedican al negocio. La mendicidad, los matrimonios forzados, la pornografía o todo tipo de fraudes se incluyen en la noción de trata, de la que según Naciones Unidas, no hay países inmunes.

Publicado en mayo de 2017, el libro “La prostitución en el corazón del capitalismo” (Catarata) de la investigadora Rosa Cobo se centra en la industria sexual, negocio que abarca desde el turismo hasta las mujeres que se compran por correo; desde las páginas Web pornográficas hasta los macroburdeles. “Hacia finales de los años 80 la industria del sexto se ha ido globalizando con la ayuda de las redes informacionales, pero también con la contribución de redes criminales”, afirma. De este modo se funden los intereses patriarcales y capitalistas. Rosa Cobo es profesora de Historia del Género y directora del Centro de Estudios de Género y Feministas en la Universidad de A Coruña. Ha publicado otros libros sobre esta materia, como “Fundamentos del patriarcado moderno. Jean Jacques Rousseau” (1995), “Educar en la ciudadanía. Perspectivas feministas” (2008) y “Hacia una nueva política sexual. La mujer ante la reacción patriarcal” (2011). ¿Qué caracteriza al modelo de industria sexual? Entre otros rasgos, destaca Cobo, “es una industria global, interconectada, con un modo de funcionamiento similar al de las grandes corporaciones capitalistas; con un volumen de beneficios anual mucho mayor que el de varias multinacionales juntas y con un pie en la economía ilícita y otro en la lícita”. La entrevista tiene lugar antes de su intervención en el Centre La Nau en la Universitat de València.

-La industria internacional del sexo tiene en el centro a la prostitución, pero incluye una tipología muy extensa de negocios, como locales de “striptease”, macroburdeles, editoriales, casas de masaje, películas y revistas pornográficas, el turismo sexual, agencias de “acompañantes”, el sexo en Internet. ¿Por qué marcas un punto de inflexión en el negocio, en los años 80 del pasado siglo?

A finales de la década de los 70 y principios de los 80 el negocio de la prostitución comienza un proceso de transformación y renovación, que desemboca en lo que hoy conocemos como la industria del sexo. La investigación que realizo en el libro se centra no sólo en la prostitución, sino en la relación entre ésta y el capitalismo neoliberal, que ha transformado totalmente el negocio. Esto significa el paso de un negocio casi artesanal, atravesado por pequeños clubes de alterne y sin apenas impacto en las cuentas nacionales, a un conjunto de negocios en el que se opera al modo de las multinacionales y que incluye el tráfico global de mujeres para la explotación sexual. Además la industria actual del sexo es muy poderosa, posee numerosos tentáculos y una buena parte de la misma se sitúa en el ámbito de la economía criminal. Éste no es, por lo demás, un libro de información estadística ni descriptivo, sino más bien un texto sobre el significado de la prostitución y la industria del sexo en el siglo XXI.

-En el libro te refieres a una intersección entre el Norte rico y el Sur endeudado, que exporta mujeres para el consumo sexual de los hombres del Norte; aunque, matizas, los varones occidentales comparten con los de la periferia mundial la posibilidad de “usar sexualmente a las mujeres que el capitalismo neoliberal y los distintos patriarcados han situado en esos lugares acotados para satisfacer el deseo masculino”.

Numerosos países del Sur, aunque no todos, se vieron imposibilitados de “engancharse” a la economía global cuando empezó el proceso de mundialización. Tenían estructuras económicas muy obsoletas que no estaban en condiciones de competir. El proceso coincide con una crisis muy fuerte de muchas de las burguesías locales, que ven cómo sus negocios tradicionales comienzan a perder beneficios de manera significativa. Así, la industria del sexo se ve alimentada por algunos de estos empresarios, que se reconvierten a negocios de la economía “ilegal”; por ejemplo la venta de drogas, la prostitución, la venta de armamento, de órganos y diferentes clases contrabando. En ese contexto, los países del Sur exportan a los del Norte mujeres para la industria del sexo. Las mujeres que vienen a Occidente mandan remesas a sus familiares, lo que reactiva el consumo interno en los países de origen.

Por otro lado, existe una filiación horizontal entre los varones de los países centrales y periféricos, que es el consumo de prostitución; así, los puteros constituyen un colectivo interclasista, del que pueden formar parte hombres de culturas muy subordinadas u otras de supremacía, también blancos o negros, en esto no hay distinciones.

-En alguno de tus ensayos recoges ejemplos destacados por K. Bales en “La nueva esclavitud en la economía global” (2000) y “La industria de la vagina. La economía política de la comercialización global del sexo” (2012), de Sheyla Jeffreys.

Sí, en los años 60 el ministro del Interior de Tailandia defendió públicamente la expansión de esta industria para la promoción del turismo y facilitar el “despegue” económico del país. De hecho, el número de visitantes extranjeros a Tailandia –el turismo sexual- pasó de 2 millones en 1981 a 7 millones en 1996. Por otra parte el gobierno coreano señaló que en 2002 la prostitución representaba el 4,4% del PIB; la industria del sexo en Holanda, legalizada en el año 2001, suponía el 5% del PIB; en China se estimaba que esa industria llegaba a representar el 8% de su economía; por otra parte, el aumento del 12% en las ganancias de Chivas Regal en 2004 fue atribuido en un informe a su asociación con los prostíbulos de Tailandia.

-También te apoyas en los análisis de Saskia Sassen, que incluye a las mujeres prostituidas entre las “nuevas servidumbres” del capitalismo neoliberal. Hablas de las “expulsiones”…

Por ejemplo, de las mujeres que pidieron créditos “basura” para pagar sus casas, y que fueron expulsadas de los países en los que vivían para ser colocadas en las periferias. Las mujeres prostituidas representan una de las grandes expulsiones del siglo XXI. Sus cuerpos proporcionan a los tráficos y proxenetas altos beneficios con bajos costes. Además se trata de mujeres expulsadas de su condición de ciudadanía, de su lengua y contextos culturales, familias y proyectos vitales.

-¿Por qué la prostitución y la industria sexual representan una importante fuente de ingresos para los estados?

Es muy difícil contar con cifras de un negocio criminal, pero la prostitución es uno de los sectores económicos que más beneficios proporcionan a escala global. Actualmente, los países de la UE tienen la obligación de contabilizar en el PIB los ingresos de la industria del sexo. Una parte de ese dinero es “legal”, pero hay otra parte que es “irregular” y se dirige a los paraísos fiscales. Además, la exportación de trabajadoras y las remesas de dinero son herramientas de los gobiernos con altos niveles de pobreza para amortiguar el desempleo y la deuda externa. Especialmente se trata de una fuente de desarrollo económico rural para las regiones pobres. El alto desempleo, la pobreza, el estrechamiento de los recursos del estado y la quiebra de empresas en países del Sur hacen posible la existencia de una serie de circuitos, con un relativo grado de institucionalización, por los que transitan sobre todo las mujeres; por esos circuitos se introducen también los traficantes de personas y las mafias vinculadas al tráfico de mujeres.

Otra cuestión es que, cuando el FMI y el Banco Mundial otorgan fondos de ayuda estructural a los países de la periferia, en algunos casos les ponen como condición que articulen una industria del ocio y el entretenimiento; y esto sabe que esto incluye la prostitución de mujeres y niñas, casinos… Es la garantía de que la deuda se podrá pagar y que pueda recuperarse el dinero con mayor facilidad.

-En el último capítulo del libro “La prostitución en el corazón del capitalismo” te centras en la demanda masculina; ¿cómo definirías el rol de los puteros?

La prostitución es un negocio y fenómeno social muy complejo en el que intervienen numerosos actores, aunque el imaginario se haya construido en torno a la figura de la mujer prostituida. Pero también desempeñan su función los proxenetas, los autodenominados empresarios del sexo, los estados y los puteros-consumidores, sobre quienes recae la responsabilidad del mantenimiento del negocio. Aunque clubes, burdeles y macroburdeles constituyan la “columna vertebral” de la prostitución, sin demanda no hay oferta.

-Se ha discutido si hay coacción o consentimiento respecto a la prostitución. ¿Cuál es tu opinión en esta polémica?

El putero consume prostitución sin querer saber que la mujer está allí bajo una coacción evidente, en una situación de vulnerabilidad extrema o en una situación administrativamente “irregular”. Además la sexualidad de los puteros es “serial”, lo que significa que consumen mujeres igual que si fueran ropa, un gin-tonic o cualquier otro objeto. Elaboran un discurso que no les suponga ninguna disonancia moral. Por esta razón, justifican su acción diciendo que le dan dinero a una mujer con necesidad, en un contrato libremente establecido; pero hay una posición de poder, ejercida contra una persona en extrema precariedad. Hasta hace poco, cuando hablábamos de prostitución pensábamos en las prostitutas, pero un grupo de investigadores y autores tratamos de construir un nuevo marco interpretativo, que incluya a los puteros. En este grupo se inscriben Sheyla Jeffreys, Richard Poulin (uno de los mayores expertos mundiales en prostitución), Esther Torrado y Beatriz Ranea, entre otros.

-¿Es fundamental la perspectiva?

Si alguien razona a partir de la teoría política liberal, que se articula en torno a la idea de libertad, puede llegarse a pensar que se trata de un contrato libre. Pero si se adoptan como punto de partida las teorías críticas, radicales y democráticas de igualdad, resulta imposible pensar que existe un consentimiento; entre otras razones, porque no puede haberlo cuando las mujeres provienen de una situación enorme de pobreza.

-Por último, ¿cuál es la relación entre prostitución y pobreza?

No es la pobreza la única razón que conduce a que la prostitución se transforme en la industria del sexo, ya que también influyen las instituciones del capitalismo internacional y la presencia de nuevos empresarios proxenetas. Pero las mujeres prostituidas pertenecen sobre todo a las clases más empobrecidas, proceden de culturas marcadas por el desprecio a las mujeres y cuando están en los países del Norte, la mayoría carece de “papeles”. Además muchas prostitutas han sido sexualmente “abusadas” en su infancia y adolescencia; es entonces cuando empiezan a poner en práctica la “disociación”.

-¿En qué consiste?

A las mujeres que están en la prostitución les da un profundo asco acostarse con estos hombres; la gran mayoría toman drogas y alcohol para poder sobrellevar su actividad; asimismo, las que han sido abusadas vienen con el principio de “disociación” que les permita “volar”, pensar en otra cosa y distanciarse emocionalmente cuando se acuestan con los puteros.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php...

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Venezuela: Sumisión, guerra y periodismo de encubrimiento

4 November, 2017 - 00:00

Informar no es tarea fácil. El periodismo de guerra es, tal vez, el más complejo. Inmerso en una batalla sicológica, está destinado a crear una opinión pública sumisa, acorde con los objetivos militares. Hoy, se ha decidido que Venezuela es un objetivo militar estratégico para Occidente. Una guerra entre el bien y el mal. Democracia versus dictadura. En esta guerra todo vale. Hasta el Vaticano se ha decantado. La Iglesia se siente amenazada y decide apoyar a los responsables de la violencia callejera, pero comprometidos con Dios, la familia y la moral católica. El papa Francisco se quita la careta, se decanta por la oposición, que ha quemado, baleado a trabajadores, mujeres y niños. Lo mismo hizo la Iglesia en Chile con el gobierno de Salvador Allende, en 1973. Apoyó el golpe. Luego vendrían las lágrimas y los arrepentimientos. Era tarde. Miles de ciudadanos habían sido detenidos, torturados y asesinados. El argumento es siempre el mismo: la fe está en peligro y la amenaza a los católicos.

El periodismo y los medios de información pertenecientes al establishment de los distintos países del bloque occidental han tomado una decisión: retrotraer a Venezuela a los tiempos del neoliberalismo, la economía de mercado y el pacto interoligárquico. Sin excepción, desde esta trinchera fundamentalista, alteran hechos, crean acontecimientos y fomentan el odio hacia el pueblo venezolano contrario a dichas posiciones y que sólo quiere vivir en paz. La última elección a la Asamblea Nacional Constituyente lo demuestra, pero la declaran ilegal y un fraude de ley. No aportan argumentos, salvo violencia, el sabotaje y la sedición golpista.

Mientras unos ejercen el derecho a voto y reclaman participar, otros queman urnas, ponen barricadas y lanzan cocteles Molotov contras las fuerzas armadas y la policía ¡Vaya dictadura más extraña! La oposición campa a sus anchas, desconoce el Poder Ejecutivo, amenaza a sus adversarios, los quema, impide ejercer derechos, usa la fuerza, manda a sus militantes a destruir edificios públicos, sabotear las elecciones y poner barricadas, vanagloriándose de este comportamiento. El mundo al revés. Tal vez por ese motivo sus representantes son admiradores de Francisco Franco, Augusto Pinochet y se sienten cómodos con el discurso neonazi y fascista. Para los incrédulos, sólo dos frases. Lilian Tintori, abanderada del antichavismo y compañera sentimental de Leopoldo López, declaró: "Los opositores venezolanos es normal que vitoreen a Francisco Franco. Si viviera, nos apoyaría, como Rajoy". Y el ex alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, detenido por sedición y llamar al golpe de Estado, dijo sin complejo alguno: "Augusto Pinochet era una demócrata al servicio de su pueblo".

El control es total. Cuando se declara la guerra contra el gobierno constitucional y legítimo de Venezuela se hostiga y patrocina la estrategia del miedo y el terror. Así, es posible usar adjetivos como "asesino", "corrupto", "dictatorial", para referirse al gobierno. Todo, aderezado con declaraciones tendientes a desacreditar y negar la legitimidad del Estado, con el fin de declarar la "guerra a muerte al chavismo". Podríamos seguir esta política que encubre o invisibiliza la ideología de los llamados "demócratas venezolanos". La lista se haría interminable.

Pero sus aliados en el exterior no son mejores. Comparten tales afirmaciones desde el silencio cómplice y se suman a la guerra dando cobijo, financiando, desprestigiando a todo aquel que muestre su discrepancia. La ex diputada de Izquierda Unida Sol Sánchez, actual portavoz de IU en Madrid, ha sido amenazada, y el director de OKdiario.com., Eduardo Inda, tertuliano habitual en programas de radio y televisión, no tiene empacho en permitir artículos en los cuales la llaman defensora de asesinos, tiranos y terroristas. El ejemplo podría hacerlo en primera persona, pero desisto por pudor.

Los principales periódicos del Estado español secundan el golpismo en Venezuela, se unen a la guerra con editoriales incendiarios y mal intencionados. Los enviados especiales, un día sí y otro también, mienten, manipulan y desinforman. Me recuerdan el libro publicado y financiado por los servicios de inteligencia y el Grupo Prisa de los corresponsales de Le Monde y El País Bertrand de la Grange y Maite Rico: Marcos, la genial impostura. Una sarta de mentiras para desacreditar al EZLN. En ese mismo momento dejaron de ser periodistas para ser títeres del poder. Hoy sus homólogos renuncian a la profesión y se trasforman en soldados de una guerra. Antonio Caño, en El País; Francisco Maruhenda, en La Razón; Francisco Rosell, en El Mundo; Bieito Rubido, en ABC, y Marius Carol, en La Vanguardia, por citar los destacados, cumplen órdenes, aunque ello suponga abandonar los principios deontológicos para mentir. Se reconocen en el insulto, la descalificación y los exabruptos. No informan. Son parte de las radioemisoras, televisiones públicas, privadas y por cable que se dan a la tarea diaria de mentir, bajo el manto de una falsa objetividad. Es una guerra declarada contra el pueblo de Venezuela.

No es la primera vez que asistimos a un teatro de operaciones donde el control de la información conlleva manipular la realidad hasta hacerla irreconocible, forjando una mentira para subir la moral de los combatientes, aunque el resultado sea la derrota. Hitler no dejó de arengar a sus generales mintiendo y distorsionando los hechos. Estados Unidos, en la guerra de Vietman, hizo lo mismo, y hoy se repite en diferentes escenarios. Venezuela no es diferente. Sin embargo, esta guerra impuesta ha sido rechazada e impugnada en las urnas por el pueblo venezolano. Pero aún así la oposición dará un paso adelante, no reculará. Ha declarado una guerra y la llevará hasta sus últimas consecuencias. Occidente lo tiene claro: el proyecto bolivariano debe ser reducido a cenizas y sus militantes, aniquilados. Ese es el dilema. Esperemos que la derecha venezolana, hoy dividida, entre en razón, abandone el campo de batalla, la sedición y la violencia, acepte dialogar en beneficio de la paz. La mano está tendida. Sólo hace falta ser demócrata. ¿Lo será la oposición venezolana?

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/08/...

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Pensad

3 November, 2017 - 00:00

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Homenaje a la lucha de la minoría negra en los Estados Unidos

3 November, 2017 - 00:00

Emotiva reflexión en torno a la lucha permanente de la minoría negra afroamericana de los Estados Unidos, enmarcándola dentro de la lucha por los Derechos Civiles de Martin luther King y Malcolm X, vinculándola con la histórica protesta de los atletas Tommie Smith y Jhon Carlos en las olimpiadas de México en 1968 y, más recientemente, con las protestas contra la violencia e impunidad policial, mostrada por numerosos jugadores de la liga de fútbol americano hincando la rodilla en el suelo cuando suena el himno nacional.

Antonio Muñoz

https://www.youtube.com/watch?v=Q4M...

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