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Actualizado: hace 2 horas 9 min

El tiempo se diluye en el universo cuántico

15 September, 2019 - 00:00

El tiempo cuántico está en una superposición de estados en la que pasado, presente y futuro se funden, y en la que los procesos de causa y efecto se invierten. Toda una promesa para la futura computación cuántica.

Eduardo Martínez de la Fe

Tal como explicamos en otro artículo, para explicar la superposición de estados, el físico Erwin Schrödinger imaginó en 1935 un gato encerrado en una caja junto a una botella de gas venenoso y un plato de comida. El gato puede jugar con el dispositivo venenoso y morir o tomar el alimento y vivir, con una probabilidad del 50% para cada opción.

Según el mundo cuántico, el gato está en realidad vivo y muerto a la vez, en una superposición de estados, hasta que un observador (el científico), abre la caja para ver lo que ha pasado y se produce un salto cuántico que concreta la suerte del gato.

El gato de Schrödinger es solo un experimento imaginario que explica lo que supuestamente ocurre en el universo cuántico.

Pero ahora, un grupo de físicos de la Universidad de Queensland, dirigido por Magdalena Zych, ha desarrollado otro experimento imaginario no menos sorprendente.

Ha descubierto que la superposición de estados no sólo es una propiedad de las partículas elementales, sino también del tiempo. Eso significa que no solo el gato de Schrödinger está vivo y muerto a la vez, sino que está tomando el alimento y el veneno al mismo tiempo en un bucle interminable.

Dinámica incomprensible

Es decir, según este nuevo experimento imaginario, el tiempo cuántico está también en una superposición de estados en la que el pasado, el presente y el futuro se funden, y en la que los procesos de causa y efecto se invierten, convirtiendo el efecto en causa y la causa en efecto indistintamente, en una dinámica incomprensible para los sentidos.

"La secuencia de eventos puede convertirse en mecánica cuántica", explica uno de los autores de esta investigación, Igor Pikovski, del Centro de Ciencia e Ingeniería Cuántica del Instituto de Tecnología Stevens, en un comunicado.

Y añade: “observamos el orden temporal cuántico, en el que no hay distinción entre un evento que causa el otro o viceversa. Al mismo tiempo, A puede causar B y B puede causar A, en un bucle cuántico que desdibuja las líneas de causa y efecto".

El trabajo, publicado en Nature Communications, se encuentra entre los primeros en revelar las propiedades cuánticas del tiempo.

Merced a estas propiedades cuánticas, el flujo del tiempo cuántico no sigue una flecha hacia el futuro, sino que está en un estado en el que la causa y el efecto pueden coexistir en una dirección que tanto avanza hacia adelante como retrocede hacia atrás (el pasado).

Superposición en el espacio

El experimento imaginario de este grupo de físicos no se desarrolla en una caja, sino que usa la imaginación para investigar qué pasaría con dos naves espaciales que estuvieran en la misma situación que el gato, es decir, afectadas por una superposición de estados.

En el primer momento del experimento imaginario, las dos naves acuerdan dispararse recíprocamente unos proyectiles y evitar daños. Y lo consiguen conviniendo los tiempos de los disparos: sabiendo cuándo va a disparar la otra nave, la atacada se desplaza un poco antes y escapa al proyectil. Si cualquiera de las naves dispara demasiado pronto, destruirá a la otra.

Hasta aquí, todo funciona tal como se desarrolla en el mundo ordinario. Pero los investigadores fueron más lejos e introdujeron en el experimento una teoría formulada por Einstein en 1915.

Según la relatividad general, la presencia de un objeto masivo ralentiza el flujo del tiempo, por lo que los investigadores imaginaron que colocaban un planeta cerca de una de las dos naves espaciales para ralentizar su flujo del tiempo.

Aunque conozca el momento en el que la otra nave va a efectuar el disparo, la nave cercana al planeta no evita su destrucción, ya que su tiempo ha dejado de coincidir con el de la nave atacante. Esa asincronía temporal, resultado de la relatividad general, habría acabado con una de las naves.

En la siguiente fase del experimento imaginario, los investigadores, en vez de introducir la relatividad general, recurrieron a la mecánica cuántica y pusieron al planeta en un estado de superposición de estados cerca de una de las naves.

Aspecto cuántico del tiempo

El resultado fue tan sorprendente como el que obtuvo Schrödinger hace casi 85 años: cerca de un planeta en superposición de estados, las dos naves son destruidas y sobreviven al mismo tiempo, porque la superposición del planeta se prolonga a la secuencia de ataques y desvíos programada por las dos naves.

En consecuencia, las naves estelares se destruyen y sobreviven simultáneamente en dos eventos separados, ilustrando por primera vez cómo puede ocurrir este escenario cuántico y cómo puede verificarse científicamente.

"Mover planetas es difícil", dijo Pikovski. "Pero imaginarlo nos ayudó a examinar un aspecto cuántico del tiempo que antes era desconocido", concluye.

Otro de los autores, Fabio Costa, de la Universidad de Queensland, añade a su vez: "Aunque una superposición de planetas nunca sea posible, la tecnología permitió una simulación de cómo funciona el tiempo en el mundo cuántico, sin usar la gravedad".

Y destaca la importancia del hallazgo para las tecnologías futuras: los ordenadores cuánticos pueden aprovechar esta particularidad del tiempo cuántico para realizar operaciones de manera mucho más eficiente que los ordenadores actuales, sometidos a la secuencia fija del tiempo ordinario.

Fuente: https://www.tendencias21.net/El-tie...

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Según la ONU, EE.UU., el Reino Unido y Francia son cómplices en los crímenes de guerra de Yemen

14 September, 2019 - 00:00

Un informe de 274 páginas enumeró posibles crímenes de guerra cometidos por ambas partes en el conflicto, incluidos ataques aéreos y bombardeos, minas terrestres, “tácticas de asedio”, ataques a hospitales y otra infraestructura vital, arrestos y ejecuciones arbitrarias, tortura y reclutamiento forzado de niños en combate.

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU criticó a los Estados Unidos, el Reino Unido y Francia por su complicidad en presuntos crímenes de guerra en Yemen por parte de la coalición liderada por Arabia Saudita, advirtiendo que alentar tales crímenes vendiendo armas u otra ayuda también es ilegal.

“Declara que a sabiendas ayuda o ayuda a las partes en conflicto en Yemen en la comisión de violaciones sería responsable de la complicidad en las violaciones relevantes del derecho internacional humanitario”, declaró el Grupo de Expertos Eminentes Internacionales y Regionales del ACNUR sobre Yemen en un extenso informe publicado en Martes.

Con el número de informes públicos que alegan y a menudo establecen violaciones graves del derecho internacional humanitario, ningún Estado puede alegar que no tiene conocimiento de que tales violaciones se cometan en Yemen.

Los escritores afirmaron haber enviado los nombres de los principales individuos militares y políticos de Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Yemen y el movimiento Houthi al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos para una mayor investigación y posible enjuiciamiento.

El Reino Unido y Francia caen bajo un escrutinio especial como signatarios del Tratado sobre el Comercio de Armas, que prohíbe la venta de armas si un país cree que se utilizarán para cometer “atrocidades masivas”. Sin embargo, incluso los que no son partes en el TCA pueden enfrentar delitos de responsabilidad de ayudar e incitar crímenes de guerra “ya que después de cinco años de lucha” ya no puede haber excusas para no tomar medidas significativas para abordar “la crisis humanitaria y las violaciones del derecho internacional que tienen lugar en Yemen”.

El Tribunal de Apelaciones del Reino Unido dictaminó en junio que el gobierno “no había hecho ningún intento” de determinar si Arabia Saudita estaba usando sus armas para violar el derecho internacional, y aunque el Secretario de Estado Liam Fox dijo que suspendería las licencias para exportar a la coalición saudita, El Departamento de Comercio Internacional dijo que apelaría el fallo.

En julio, el presidente Donald Trump vetó un proyecto de ley raro respaldado por los dos partidos para terminar con la venta de armas a Arabia Saudita por Estados Unidos, quien se quejó de que “debilitaría la competitividad global de Estados Unidos” y dañaría las relaciones con los aliados. Y el gobierno francés ocultó las ventas de armas de su gente por completo, luego amenazó con arrestar a los periodistas que expusieron las ventas por publicar información confidencial.

El informe de UNHRC también proporcionó una actualización sobre la impactante escala de la crisis humanitaria, revelando que casi una cuarta parte de la población yemení estaba desnutrida a principios de 2019, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios, con 230 de 333 distritos en riesgo de hambruna y 24,1 millones de personas que necesitan asistencia simplemente para sobrevivir.

Fuente: News-Front

Fuente: http://www.institutodeestrategia.co...

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Marta Peirano: «Las redes sociales están diseñadas para generar ‘loops' de dopamina»

14 September, 2019 - 00:00

Mar Abad

No desprecian tu dinero, ¡faltaría!, pero les resulta calderilla. Los gigantes tecnológicos quieren tus datos. Porque valen más. Porque hacen más caja vendiéndolos a otras compañías que recaudando una mísera cuota porque uses sus servidores para guardar tus fotos o envíes cuatro memes a tu grupo de WhatsApp de los salesianos.

Marta Peirano desconfía. Avisa. Alerta. La experta en tecnología y vigilancia piensa que la economía de la atención nos ha llevado de cabeza a la estratosfera de la manipulación de las personas, las ideas y todo lo que se mueva.

Esta periodista de mirada profunda, que parece haber escapado de una peli de ciencia ficción, habla de este asunto en un libro con una portada que parece sacada de los primeros párrafos de Neuromante. Peirano acaba de publicar El enemigo conoce el sistema con la editorial Debate.

¿Cuáles son las cinco empresas que dominan la industria de la atención?

Google, Facebook, Amazon, Alibaba, Baidu.

En El enemigo conoce el sistema, dices: «La indignación es la heroína de las redes sociales. Genera dopamina porque nos convence de que somos buenas personas».

El motor de la red social es el ego. Nada refuerza el ego como proyectar una razón moral incontestable.

Estudios y más estudios que dicen que las redes sociales nos provocan una ansiedad de caballo. ¿Tanto?

Están deliberadamente diseñadas para generar loops de dopamina que no nos satisfacen nunca para maximizar el tiempo de interacción. Compiten con nuestros amigos, nuestros hijos, nuestro trabajo, nuestras horas de ocio y de descanso. Sustituyen lo que nos da placer por algo que solo imita los mecanismos del placer.

¿Nuestras redes sociales y nuestras apps nos escuchan? ¿Cómo podemos tapar o desactivar el micro?

Un smartphone tiene una media de dos cámaras, un micro y 14 sensores, cuyo acceso permitimos al aceptar los términos de cada aplicación. Si tu jefe tuviera permiso para usar la cámara y el micro de tu móvil cuando le diera la gana, sin avisarte, ¿la tendrías destapada a todas horas?

Las cámaras del móvil y el ordenador. ¿Tapadas o descubiertas?

Yo las tapo con cinta porque no sé quién las está utilizando ni con qué propósito.

Alexa y los asistentes virtuales han dejado en ridículo a los temidos espías rusos. ¿Qué datos recogen de la persona que los usa?

Están escuchando permanentemente. No solo lo que se oye desde las conversaciones que tienes con tus hijos a los programas y anuncios que ves en el televisor. También a todos los dispositivos «inteligentes» que hay en casa, de la muñeca a la nevera a las bombillas que registran el consumo energético. También registra los identificadores de todo el que entra y sale de casa.

Muchos dicen: «Me da igual que me espíen. No tengo nada que esconder».

Es el argumento de la Stasi.

En El enemigo conoce el sistema escribes: «El big data es el nuevo plutonio» (unas palabras tomadas de Robert Kirkpatrick).

Es el combustible de los algoritmos predictivos de inteligencia artificial que quieren intermediar en todos los aspectos de la sociedad.

¿El precio que vemos en internet de un billete de avión es igual para todos o depende de la IP?

Ni es igual para todos ni es el mismo para cada uno todo el tiempo. Los algoritmos calculan cuál es el máximo que estás dispuesto a pagar por un producto. En función de lo que saben de ti, pero también del contexto. No pagas lo mismo cuando planificas un viaje desde tu casa que cuando acabas de perder un vuelo en otro continente. Los algoritmos son implacables, nunca calculan a tu favor.

Facebook es un ladrón de guante blanco que primero nos robó la privacidad y ahora quiere hurgarnos en los bolsillos con su nueva moneda: libra. ¿Ansias de convertirse en el amo del mundo?

Facebook quiere desarrollar la versión occidental de Alipay/Zhima, el sistema de pago que facilita el sistema de crédito social chino. Si parece exagerado, hay que entender que Facebook tiene 2.380 millones de usuarios (según sus cuentas de junio de 2019). Es un estado digital dirigido por líderes no electos, gestionado por leyes internas.

Ya no viajamos con lanzas y crucifijos. Vivimos en la era del colonialismo tecnológico. Tú dices: «A Europa no le queda más remedio que elegir que le chuleen los americanos o que le chuleen los chinos». ¿Por qué?

Hace unas semanas los medios anunciaron que «España es pionera en 5G en Europa». Sin embargo, la infraestructura 5G que hemos estrenado le pertenece a dos empresas: Vodafone, que es de un país que está abandonando la UE con el apoyo de EEUU, y Huawei, una empresa china subvencionada por el Gobierno chino para ofrecer infraestructura barata y conveniente a países como el nuestro. Renunciar a la soberanía de infraestructuras críticas es un suicidio.

Dices: «Todas las arquitecturas totalitarias son centralizadas».

Los sistemas no son naturaleza, cumplen un propósito. El propósito de un sistema centralizado no es la eficiencia, sino el control.

¿Quiénes son los predicadores del mundo tecnológico y cuál es su mensaje?

Esta plataforma te hará popular/feliz/rico/famoso. Solo tienes que jugar lo suficiente para entender las reglas y empezar a ganar.

En los años 40, el científico Alexis Carrel escribió: «El hombre, que debería ser la medida de todo, se ve perdido en el mundo que él ha creado con la técnica, y se ha hecho más desgraciado y se ha degenerado moralmente». ¿Podríamos cambiar la fecha de esta visión pesimista a 2019 y nadie se daría cuenta?

Parece evidente.

«El enemigo conoce el sistema, pero nosotros no».

Para entender un sistema hace falta poder verlo. Nuestra visión del sistema está deliberadamente ofuscada por una capa de metáforas sobre ese sistema, diseñadas para evocar emociones y ocultar objetivos. La mayor parte de las discusiones sobre internet son discusiones sobre sus metáforas, no sobre su estructura, funcionamiento o función.

Fuente: https://www.yorokobu.es/marta-peirano/

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Todo sobre Blanca, con perdón

13 September, 2019 - 00:00

Nadie dimitió, quizá porque la víctima estaba muerta desde el principio, hecho que nos absuelve de todos los pecados, ya que, si llega a estar viva, nunca hubiera recibido la ayuda necesaria en tiempo y modo, habiendo muerto de todas formas.

Pedro Sáez
Guía de montaña y escritor.

Si no fuera trágico, doloroso, etc, cabría hablar de Escopeta Nacional 3, del magno Berlanga. Los hechos son los siguientes:

Que se desplegó el mayor dispositivo policial y de rescate jamás habido en la Comunidad de Madrid.

Que habiendo una información que situaba a la presunta víctima en un lugar determinado, se buscó en otros.

Que ese lugar, sin embargo, apenas sufrió la visita de unos voluntarios encabezados por cuatro agentes que no sabían nada de protocolos de búsqueda en montaña. Dos de ellos enseguida acusaron las arduas pendientes y se filtraron a la parte baja. Otro, dicen, se hacía selfis continuamente. Los voluntarios que iban con ellos se disolvieron en el bosque porque nadie les había indicado cómo se hace una búsqueda efectiva. La búsqueda fue, por tanto, inefectiva.

Que se desdeñó la ayuda de profesionales de la montaña sin ningún argumento inteligible.

Que ni el Ayuntamiento de Cercedilla, que fue quien convocó a los voluntarios mediante el bando correspondiente, ni ninguna otra entidad, realizaron un filtro de los voluntarios al objeto de utilizar ese recurso de la manera más idónea posible, en beneficio del objetivo común.

Que se infrautilizó a los rescatadores profesionales de montaña: Greim y Gera.

Que se trajo a cuerpos especializados en intervención armada, nadie sabe la razón. Quizá querían abatir a los buitres, las grajas y los cuervos.

Que había dos helicópteros que durante días sobrevolaron la zona sin ver nada. Al mismo tiempo, nadie hizo caso de los buitres que merodeaban por el lugar donde finalmente se encontró a la víctima, información siempre valiosa y gratuita.

Que, según dicen otros testigos, muchos agentes no conocían el terreno y que ellos mismos acabaron perdidos en él.

Que, cuentan otros testimonios, algunos agentes no sabían leer mapas y los cogían al revés.

Que había muchos agentes aburridos pero con el gesto y los músculos tensos, y que nadie sabía cuál era su misión. Ellos quizá tampoco. Eran agentes de las unidades antidisturbios.

Que había grandes vehículos, Hummer y de ese tipo, que no sirven para nada en la montaña, quizá sí en las guerras del desierto, pero que montan mucho espectáculo y hacen exhibición de músculo y de autoridad.

Que la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía están desde siempre a la greña y en esta ocasión lo volvieron a demostrar ante el mundo mundial.

Que la víctima la encontró alguien ajeno al dispositivo. Exitazo.

Que el ministro dijo que la coordinación había sido perfecta. Olé.

Que los medios dieron muestra de un sublime amarillismo y una ignorancia desconcertante. Decían, entre otras muchas cosas, que Cercedilla lindaba con el término municipal de Fuenfría, inexistente salvó quizá en alguna saga de literatura juvenil. O que el alcalde de Cercedilla se llamaba Eugenio Romero. Ejemplos en todo caso benignos. Los hubo también malignos y que se alimentaban de una rumorología innecesariamente venenosa y de la banalidad del morbo.

Que nadie dimitió, quizá porque la víctima estaba muerta desde el principio, hecho que nos absuelve de todos los pecados, ya que, si llega a estar viva, nunca hubiera recibido la ayuda necesaria en tiempo y modo, habiendo muerto de todas formas.

Que necesitamos un Berlanga que lo cuente, que nos cuente, si no fuera porque es trágico y doloroso y no queremos ver reflejada nuestra cara b.

Que deseamos que descanse en paz la campeona Blanca Fernández Ochoa, que tuvo el coraje de irse mirando a los ojos a la muerte y a Cercedilla, lo que más quería, probablemente, tal como quiso siempre haber muerto el poeta Luis Rosales, sin conseguirlo, ya que murió en el hospital Puerta de Hierro de Madrid. Blanca lo hizo en el aire diáfano y libre de las montañas.

Testamento

Las noches de Cercedilla
Las llevo en mi soledad,
Y son la última linde
Que yo quisiera mirar.
Quisiera morir un día
Mirando este cielo, y dar
Mi cuerpo a esta tierra que
Me ha dado libertad.
Quisiera morir un día
Y ser tierra que pisar,
Tierra en la tierra que sueño
Ya para siempre jamás.

(Luis Rosales)

Artículo elaborado con testimonios de voluntarios que participaron en la búsqueda,incluido el propio autor

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/opini...

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Rafael Gómez, el último de La Nueve: "No hagáis guerras, solo las ganan los ricos"

13 September, 2019 - 00:00

"En la guerra no sirve mucho hacerse el valiente. Es más normal ir cagado de miedo. Sobre todo si sales de patrulla a pie", cuenta desde su casa de Estrasburgo.

Juan José Fernández
Madrid

A sus 98 años, el cabo conductor de semiblindados de la IX Compañía de la División Leclerc Rafael Gómez Nieto aún recuerda detalles de la mañana en que desembarcó en Normandía.

Su barcaza de vientre plano aplastaba las olas. La playa de Saint Mere Église, Utah Beach para los mapas del ejército aliado, esperaba enfrente. Él ya agarraba el volante de su half track ‘Don Quichote'. Meneados por el mar, los nueve ocupantes de aquel vehículo artillado con ruedas y orugas empezaron a cantar ‘La cucaracha'.

Por ser el 8 de agosto de 1944, y ya estar la playa tomada por los norteamericanos, a Rafael y a sus compañeros de La Nueve no les recibió la lluvia de balas que acribilló a quienes les precedieron en el atraque. A aquellos 160 hombres, de los que 140 eran republicanos españoles forjados en una guerra civil, los tiros les aguardaban carretera adelante, en el camino a París.

A Rafael Gómez le ha pillado en su casa de Estrasburgo el reconocimiento que ha hecho el Gobierno de España a su mítica unidad. No ha podido ir a la conmemoración celebrada en la capital francesa y ver a la ministra de Justicia, Dolores Delgado, porque se ha esguinzado un pie. Y la lesión le tiene contrariado, porque le impide su paseo cotidiano de casa al mercado.

Junto a sí guarda su gorro cuartelero, fotos, papeles, un acento almeriense que aliña con palabras en francés, y recuerdos intermitentes de su trayectoria desde julio de 1938, cuando lo movilizaron en Badalona, donde vivía. En su memoria, mordida por la ancianidad, hay nueve meses de guerra civil con 17 años de edad, el paso de Port Bou con los derrotados, el campo de concentración, la vida en Orán y su alistamiento en el Batallón de Marcha del Chad, de los Cuerpos Francos de África, fiera unidad colonial del ejército de la Francia libre, el país en el que se quedó a vivir. Se cumplen ochenta años del inicio de aquella II guerra mundial en la que él y sus compañeros se convirtieron en héroes. Pero el último de La Nueve hace un relato desmitificado, de hombre normal y corriente.

-¿Cuál es su principal recuerdo de la guerra?

El principal recuerdo que te queda de una guerra es el miedo. Y también que todo lo haces corriendo: corres aquí, corres allá… Yo desembarqué corriendo. En la playa habían muerto antes (junio de 1944) muchos soldados, muchos, sobre todo los que iban a pie, en sus ‘peniches', porque cuando bajaba la puerta de la lancha iban muy juntos y no tenían defensa. Pero yo eso no lo ví. Vivimos muchos golpes duros después, en Europa; más que en África. En África llevé el half track Guernica (Así escribían su nombre en el morro), fui chófer cuatro meses del teniente Granell (Amado Granell fue el primero en poner pie en el ayuntamiento liberado de París). Luego me darían el Don Quichote. Primero nos pusieron un uniforme inglés, luego otro americano, y al final uno francés. A los coches le poníamos en el capó la estrella americana, para que nuestra aviación los viera bien, pero los alemanes también ponían la estrella…

- ¿Y qué siente hoy por aquellos alemanes que tuvo enfrente?

Pues no siento nada. Vivo en la frontera, y vamos a menudo mis hijas y yo a pasear a Alemania. Pas mal; la guerre est finie longtemps. La guerra es muy mala, muy mala. La guerra es mala siempre. Es mala en España; es mala en Argelia; es mala en Túnez; es mala en Europa; es mala para ti y también lo es para tu enemigo.

- Ha visto usted muchos muertos, pero también muchos hombres valientes…

Mire, en la guerra no hay que ser valiente. En la guerra hay que ir normal, como todo el mundo. No hay que hacerse el valiente, porque no sirve de mucho. Es más normal ir cagado de miedo. Sobre todo cuando avanzas a pie, buscando patrullas, mirando si te sale uno por aquí o por allá.

- De ustedes, tras la toma de Berchtesgaden, ya solo quedaban 16. Sentiría mucha pena según iban cayendo sus compañeros…

La verdad es que en esos momentos no sientes pena. Mueren tantos cada día que al final lo acabas comentando como si nada con el compañero: ‘¿Has visto? Fulano cayó esta tarde…' Sin más. C'est tout.

- Demasiados hombres jóvenes muertos.

Oui. Jóvenes, viejos, niños, mujeres… de todo. La guerra mata a todo el mundo.

- Es usted el último miembro de La Nueve que queda vivo. ¿Quién era su mejor amigo en la compañía?

En mi coche éramos cuatro españoles. Y me acuerdo de todos por igual. Y también del ayudante jefe Moreno, y del sargento Zubieta, uno que le llamaban El Chato, y que cantaba: "Ya se cayó el arbolito / donde dormía el pavo real..." Cuando entras en combate todos son tus amigos. Y cuando te quedas solo, no hay amigos a la vista. Yo no pude subir en Berchtesgaden (el nido del águila, el refugio de montaña de Hitler en cuya conquista participó La Nueve). Mis amigos subieron todos, y yo me tuve que quedar abajo guardando el coche, porque era el chófer. Yo no olvido a mis compañeros. Todos los años vamos a un pueblo en el que murieron muchos (Grussenheim, al sur de Estrasburgo, en la frontera con Alemania, donde La Nueve fue diezmada), entre ellos D'Alain, que antes había estado en las Brigadas Internacionales en España. Está enterrado allí. El alcalde nos invita a un vaso cada año por todos ellos. Lo prometió. Y yo bebo un vaso a su salud. En enero cumpliré 99 años, y pienso ir allí a brindar por lo menos hasta que tenga 100.

- ¿Qué le viene a la cabeza si se acuerda usted del día de la liberación de París, cuando los blindados de su compañía fueron los primeros en entrar en la ciudad?

Recuerdo que mantuve el coche bajo unos árboles. Había que atravesar la ciudad corriendo. Llevaba acoplado un cañón antitanque, pero yo no lo atendía; lo manejaba un gallego al que llamábamos Cariño. Y recuerdo que, después de aquello, nos fuimos a un campo en las afueras, y que pasamos allí tres noches. Estábamos contentos. Y al campamento vinieron muchas chicas a saludarnos. Eran tantas que el capitán Dronne, que luego llegó a general, se enfadó, y nos dijo: “A ver si en este campamento va a haber más mujeres que soldados”.

Rafael Gómez, abajo a la derecha, con compañeros de La Nueve / EL PERIÓDICO

- ¿Echa usted de menos Adra (Almería), su tierra?

Poco. Nací allí, pero de niño viví en Cádiz once años. Mi padre era carabinero y estaba destinado en el puerto. Y después lo destinaron a Barcelona, y allí nos quedamos hasta el fin de la guerra civil.

- ¿Por qué se alistó usted? ¿Era de algún partido?

Yo no tenía ideas políticas. He luchado por lealtad, no por política. Nunca he tenido nada político. Sí soy cristiano. Estoy bautizado, como mis hijos. Pero no rezo: si voy a la iglesia, me quedo allí callado. En combate tampoco rezaba; te da poco tiempo a pensar. Estás pendiente de que no te caiga una bomba y no saltes por los aires. Yo vivía en Badalona y tenía 17 años cuando me movilizó la República. Fui en la última quinta, la del Biberón. Pasé la frontera andando, y me llevaron a Barcarés.

- ¿Cómo era la vida en el campo de concentración?

Allí, en la playa, ayudaba a construir barracas para dormir. Nos daban de desayuno muy poco pan, una barra para cada 20, y unas sardinas. Y de beber, agua jabonosa. Esperábamos a que se quitaran las pompas para beberla. No había otra agua.

- ¿Cómo salió de allí?

Una día me vino a ver mi padre, que estaba en otro campo, en Argelés. Me dijo que su hermano estaba en Argelia, y que se lo llevaban para allá, y que yo a lo mejor podría ir también. Y salí con papeles falsos, como hermano de mi padre. Y ya cuando estaba en Argelia, me presenté voluntario. No sé, me dio un golpe de cabeza, y me fui al Bureau d'Engagement. Pedían chóferes, y mi destino fue chófer en la Tunicia.

- ¿Ha sido Francia agradecida con ustedes, los de La Nueve?

Al principio no decían que éramos españoles. Decían que éramos franceses... hasta que la periodista Evelyn Mesquida contó nuestra historia. En el tercer regimiento éramos tres compañías, la IX, la X y la XI. Y en La Nueve casi nadie hablaba francés. Muchos venían de la Legión.

- Eran gente dura..

Por eso nos metían en un batallón de primera línea. Siempre nos metían delante.

- Al menos les darían buen rancho…

Raciones americanas. Las preparaba un cocinero… Bouboú se llamaba. Se enfadaba cuando alguna vez teníamos que salir corriendo y dejar la comida.

- ¿Era buen cocinero?

Bueno, hacía lo que podía.

- Estas cosas, ¿se las cuenta a sus nietos?

Uy, no me hable de nietos (ríe) Tengo tantos que a veces no llevo suficiente en el bolsillo para darles propina. A los nietos yo no les cuento nada de la guerra. A los jóvenes de hoy ya no les interesa. Oui: solo les gusta la música y la fiesta.

-¿No tiene un mensaje para los jóvenes?

No hagáis guerras. La guerra es mala para todo el mundo. Las guerras solo las ganan los ricos.

- El Gobierno español ya lleva un par de agostos haciéndoles un reconocimiento. Llega un poco tarde…

Bueno, la verdad es que ya de La Nueve no hay ninguno; solo quedo yo. Cuando me muera, me da igual si me entierran aquí o en España, pero que sea con Florence. Que me metan al ‘crematoire' y lleven mis cenizas con mi mujer. Era de origen español, ¿sabe? Se apellidaba López. La conocí en el baile, en Estrasburgo. Yo era muy buen bailarín. Florence y yo íbamos mucho al baile. Vaya, no he tenido mala vida…ç

Fuente: https://www.elperiodico.com/es/poli...

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Objetores valencianos

12 September, 2019 - 00:00

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Hong Kong, Sudán, Puerto Rico: La clave del triunfo de la noviolencia

12 September, 2019 - 00:00

Aportamos esta publicación del periódico panfletario El País, a sabiendas de que el tema es controvertido y de que El Grup Antimilitarista Tortuga no suscribe todos los análisis y conclusiones que en él se ofrecen. No obstante constituye un buen botón de muestra para conocer por donde anda actualmente la teorización sobre la noviolencia como instrumento (legítimo o no, según los casos) para derribar gobiernos y obtener determinados cambios políticos. Nota de Tortuga.

Antonio Pita

Hong Kong, Sudán y Puerto Rico no lo saben, pero tienen un porcentaje en común, el 3,5%. Desde realidades geográficas y sociopolíticas muy diferentes, los tres territorios han logrado en los últimos meses victorias (parciales, como casi toda victoria) a través de campañas de resistencia mayoritariamente no violentas: la retirada este miércoles en Hong Kong del polémico proyecto de ley de extradición que dio origen el pasado junio a la ola de protestas, el fin de tres décadas de dictadura de Omar Al Bashir en Sudán (este jueves se anunció la composición del Gobierno de transición), y la dimisión en Puerto Rico del gobernador Ricardo Rosselló, a raíz de la filtración de un chat con comentarios sexistas y homófobos, y burlas a las víctimas del huracán María.

El 3,5% es una especie de barrera del éxito, según demostraron ya en 2011 las investigadoras Erica Chenoweth y Maria J. Stephan en su libro Why Civil Resistance Works: The Strategic Logic of Nonviolent Conflict (Por qué funciona la resistencia civil: la lógica estratégica del conflicto no violento). Cuando al menos ese porcentaje de la población participa de forma activa y sin usar las armas en una gran campaña política como un intento de cambio de régimen, esta triunfa. Así fue, por ejemplo, en la denominada El poder de la gente, contra el dictador filipino Ferdinand Marcos; en la Revolución Cantada que trajo la independencia a Estonia, Letonia y Lituania; o en el totémico movimiento afroamericano por los derechos civiles en Estados Unidos. También entonces las manifestaciones masivas fueron la expresión más patente del malestar. También entonces fueron clave otras formas de acción menos televisadas, como huelgas o actos simbólicos de desobediencia.

“No es solo una cuestión de números. También de estrategia, determinando cómo atraer a la gente al movimiento —innovando tácticamente más allá de las manifestaciones— y los puntos de presión, y manteniéndose resiliente frente a la represión”, subraya Stephan por teléfono desde Washington, donde dirige el Programa de acción no violenta del Instituto de la Paz de Estados Unidos.

En su investigación, Chenoweth y Stephan revisaron 323 experiencias violentas y no violentas, principalmente intentos de derrocar Gobiernos, entre 1900 y 2006. Lo hicieron asumiendo que la eficacia de las armas aguantaría bien el filtro histórico y tratando de separar el grano de la paja de forma tan estricta que excluyeron incluso un ejemplo canónico —la independencia de India bajo el liderazgo de Mahatma Gandhi— por considerar que la debilidad militar de la metrópoli, el Reino Unido, fue también un factor decisivo. La conclusión les sorprendió: las campañas no violentas habían sido el doble de exitosas que las violentas.

Como en un enso japonés, el círculo zen pintado de un solo trazo, la simplicidad de la regla del 3,5% es solo aparente. “Cuando algo estalla, la gente cree que detrás únicamente hay enfado, pero hay también corrientes que se han ido organizando antes de forma menos visible”, señala otro de los expertos en no violencia más importantes, Jamila Raqib, heredera del pensamiento del estadounidense Gene Sharp, el pope fallecido el año pasado y cuyo De la dictadura a la democracia ha inspirado a disidentes en distintas latitudes y décadas.

Pero, ¿qué hace que unos movimientos pacíficos triunfen y otros fracasen? ¿Por qué, en el mundo árabe, las mismas concentraciones en las calles mayoritariamente pacíficas lograron derribar a Ben Ali en Túnez, a Mubarak en Egipto y este abril a Buteflika en Argelia, mientras que Siria se hundió en una guerra civil? Más allá de factores como el interés —o desinterés— de las grandes potencias por el lugar o la eficacia de la represión, Stephan cita uno fundamental: “El compromiso estratégico del liderazgo con la disciplina de la no violencia”. Es decir, la apuesta —durante un tiempo que puede ser prolongado y en el que se pueden correr riesgos graves— por formas de protesta que generen presión (manifestaciones, sentadas, huelgas, boicots, ocupaciones, insumisión fiscal, etc.) sin dañar a otras personas y que permitan, además, asumir distintos niveles de riesgo. "Por edad o capacidades físicas, no todos los participantes se pueden exponer a los mismos”, agrega Stephan.

La protesta hongkongesa es fundamentalmente pacífica, pero recientemente se ha visto ensuciada por episodios de violencia, lo que genera un dilema moral y un problema estratégico. “Incluso cuando es limitada y en autodefensa, la violencia es contraproducente, porque aleja a ancianos, niños, mujeres... Se convierte otra vez en hombres jóvenes físicamente aptos llevando el proceso”, apunta Raqib, directora ejecutiva en la Institución Albert Einstein.

Maciej Bartkowski, director de Educación e Investigación en el Centro internacional sobre el conflicto no violento, lo ilustra con el caso sirio: “Los cinco primeros meses de lucha no violenta, de marzo a agosto de 2011, debilitaron al régimen de forma significativa como ninguna acción violenta posterior lo ha hecho. Fue lo que casi llevó a la caída del régimen de El Asad, cuyo Ejército sufrió más de 50.000 deserciones. El giro hacia la violencia fue letal para la oposición, porque asustó a los grupos minoritarios que apoyaron al régimen y desde entonces le han sido leales, lo que fue crucial para que El Asad se recuperase y consolidase su base de poder”.

Farida Nabourema habla desde la experiencia. Lucha desde hace años contra la dictadura de Faure Gnassingbé en Togo, que en 2017 vivió manifestaciones masivas. "La no violencia no es una elección moral ni filosófica, sino estratégica. Mi objetivo es empoderar a la gente para derrocar a un líder. Si armas a la gente, ¿cómo gestionas el día después? Aún sigo recibiendo invitaciones de ciudadanos para montar algo violento con el argumento de que, sin pistolas, nunca derrocaremos a un régimen brutal, pero la gente confunde no violencia con tolerancia a la violencia o con debilidad. Y lo que trato de hacerles entender es que el Estado tiene todos los medios militares y diplomáticos, y de ninguna manera vamos a tenerlos nosotros para montar un Ejército equiparable al de un Estado con 50 años de dictadura militar", afirma por teléfono desde el país sin identificar en el que se encuentra exiliada. En diciembre de 2017 entró a Togo por última vez porque —dice— su rostro es ya demasiado conocido como para pasar desapercibida. “Estuve escondida casi todo el tiempo. Solo me mostré en una manifestación y brevemente. Era un mensaje al ministro que dijo que no tenía agallas de entrar al país”.

Innovación

Es la fuerza de los gestos. O de la innovación para burlar leyes injustas. En Hong Kong, el pasado julio los activistas sortearon la prohibición de manifestarse con la excusa de que se congregaban para cazar pokémons o, irónicamente, para llorar al apodado carnicero de Tiananmén, el ex primer ministro chino Li Peng, fallecido días antes. También de las analogías históricas fácilmente reconocibles, como los freedom riders en Palestina, que se subían a los autobuses que conectan Jerusalén con los asentamientos judíos en Cisjordania y tomaban su nombre de los activistas que lucharon así contra la segregación racial en el sur de Estados Unidos en los años sesenta.

“Existe el malentendido de que las personas que optan por la no violencia lo hacen porque son buenas, cuando en su mayoría es porque no tienen acceso a otra vía. O simplemente porque funciona”, apunta Raqib. Como en la reacción en cadena en el mundo árabe que produjo el pionero caso tunecino. “Sucede cuando el resto de medios institucionales, como los tribunales o los partidos políticos, no son accesibles o representativos, por estar estrechamente controlados por el poder”, aclara Bartkowski.

En 1930, y para sorpresa de muchos en sus propias filas, Gandhi escogió una causa pequeña —la sal— para su lucha más amplia contra el colonialismo británico. Los indios tenían prohibido producirla y pagaban un impuesto por ella. La protesta culminó en una marcha multitudinaria de casi 400 kilómetros y millones de indios vulnerando abiertamente la norma. El Reino Unido acabó retirándola y fue uno de los últimos clavos en el ataúd de su control. Es, probablemente, el caso más paradigmático. "Aunque no todos los activistas son conscientes de su influencia, el nuevo fenómeno de la lucha no violenta gandhiana ha sido difundido desde la segunda mitad del siglo XX por numerosos movimientos políticos y sociales en el mundo entero", explica Rubén Campos, analista del Real Instituto Elcano experto en India y la figura de Gandhi. "Su gran contribución ha sido incorporar la lucha no violenta a la memoria cultural colectiva de la humanidad".

El País

Categorías: Tortuga Antimilitar

Origen y problemas de la Técnica

12 September, 2019 - 00:00

Los avances tecnológicos son un producto del imperialismo, es decir, de la conquista y de la imposición de un modo de vida cuyo fin es la acumulación de riquezas y el poder sobre el hombre y las sociedades menos desarrolladas técnicamente.

La eficacia de la técnica y la ciencia para crear nuevos inventos y espacios más cómodos y funcionales corresponde a un modo de vida previamente planificado -por una élite- para la consecución de una organización social concreta en la que el ser humano cede su autonomía a cambio de seguridad y se hace dependiente del aparato tecnológico. Su misión es servir al poder encarnado en el Estado, se hace esclavo del mismo por medio de la propaganda y la delegación.

La propaganda vende los inventos científico-tecnológicos como algo que proporciona libertad al hombre, sin embargo, su fin es la imposición de un sistema de dominación que penetra en su espíritu para conquistar su alma de manera que condiciona su visión del mundo y por lo tanto de la vida.

La técnica es un producto del conocimiento, por lo tanto siempre estará limitada por este. Por mucho empeño que pongan los especialistas en solucionar los problemas como el cambio climático o la contaminación (entre otros) derivados de aquella mediante otro tipo de técnicas alternativas, no podrán frenar la catástrofe venidera en forma de pandemias, hambrunas y guerras provocadas por la escasez de recursos energéticos y naturales. La tecnología será finalmente y después de alcanzar el cielo del conocimiento, el infierno de la civilización racional, su condena y no su salvación, la muerte en vida del hombre moderno o cuando no; su aniquilación.

La nueva dictadura no será ya la del Capital sino la Tecnológica. Todos los problemas derivados de la falta de recursos energéticos y naturales se fiarán a la técnica. La vigilancia será el pilar fundamental de los Estados. La tecnología responde a este nuevo sistema de dominación con la consecuente fiscalización de la población y la protección de las reservas naturales existentes. Los Estados con mayor poder tecnológico serán los garantes del nuevo orden mundial basado en la dominación por la escasez (producto de la revolución tecnológica) y no ya por la abundancia (producto de la revolución industrial) como hasta ahora a ido sucediendo, sobretodo en Occidente.

A esto hay que añadir la contaminación y el cambio climático que agravarán los problemas y los futuros conflictos por los recursos naturales y energéticos.
Es un error analizar el fenómeno técnico de forma aislada; la máquina puede tener una utilidad concreta para el hombre como herramienta más o menos sofisticada. El aparato técnico se debe de observar como un todo que organiza para bien o para mal la vida del hombre moderno y lo priva de autonomía de manera que lo hace dependiente de los avances cientifico-tecnológicos y de la super-estructura o megamáquina estatal que lo atenaza de forma constante con sus leyes y normas.

Lo que se entiende por libertad sólo se puede dar en un contexto de dependencia con el aparato tecnológico y con la megamáquina estatal, fuera de ésta es una quimera imposible de realizar.

La Técnica es poder. La Técnica es el instrumento para la dominación. Su base radica en el control de la Naturaleza y el ser humano por medio de la máquina. La eficacia de la Técnica se mide por su seguridad y productividad, o en otras palabras, por su poder de acumulación y destrucción.

El fin de la tecnología es el dominio y por lo tanto la deshumanización del hombre. La revolución tecnológica pone punto y final a los valores que habían adquirido las sociedades pre-modernas. La espiritualidad queda anulada en pos del materialismo impuesto desde el Poder y las relaciones sociales mutiladas y desfiguradas por los avances cientifico-tecnológicos.

La liberación de las fuerzas productivas impulsadas primero a través de la técnica (revolución industrial) y después con la revolución tecnológica (sin restricciones) ponen de manifiesto la contaminación y destrucción del medio ambiente con todos sus efectos concomitantes. Por añadidura la preservación de la Naturaleza no expuesta directamente a la actividad del hombre quedará en manos de Estados cada vez más totalitarios que intervendrán las zonas en forma de espacios protegidos y por lo tanto restringidos. Bañarse como pescar un río será una quimera. Cazar en el bosque será delito. Acampar será también cosa del pasado. Y así, hasta que los espacios protegidos queden totalmente delimitados e inaccesibles por el ciudadano de a pie.

https://matapuces.blogspot.com

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Protestas contra una importante feria de armas en Londres

11 September, 2019 - 00:00

La feria de armas bienal más grande del mundo tendrá lugar en Londres.

ANF LONDRES

La feria Internacional de Equipos de Defensa y Seguridad (DSEI, por sus siglas en inglés), que comenzará el martes en el Excel Exhibition Hall en la capital británica, Londres, se ha protestado durante una semana.

Los kurdos y sus amigos pidieron la prohibición de la venta de armas al estado turco.

Activistas kurdos y sus amigos se reunieron frente al Exel Exhibition Hall cantando consignas. La policía había tomado enormes medidas de seguridad y no permitió que los manifestantes marcharan e intervinieron.

Un activista fue detenido durante una pelea breve. El número de personas que han sido detenidas en las protestas durante la semana pasada superó las 100.

Las armas británicas se utilizan en las masacres de Kurdistán

A pesar del hostigamiento de la policía, los activistas continuaron su protesta denunciando el uso de armas británicas en las masacres llevadas a cabo en Kurdistán.

Alcalde de Londres: 'Dejen Londres'

Sadik Khan, el alcalde del partido laborista de Londres, dijo a los organizadores de la feria de armas más grande del mundo que lo saquen de Londres a medida que aumentan las protestas por el evento "aborrecible".

Khan escribió al director de Defensa y Seguridad Internacional de Equipos (DSEI) diciendo que se oponía a la feria de armas en la ciudad.

Fuente: https://anfespanol.com/europa/prote...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Tres dècades de lluita contra el servei militar i una ullada al futur del pacifisme

11 September, 2019 - 00:00

Más abajo, en castellano.

L'autor, antic objector de consciència, reflexiona sobre la necessitat de conservar la memòria del moviment antimilitarista valencià i planteja els reptes que s'obren per al col·lectiu en el context actual.

El fet que un candidat a dirigir la diplomàcia europea, Josep Borrell, afirme que la guerra és “l'estat natural de les coses”; el frenètic i alhora silenciós augment dels pressupostos de defensa de l'Estat espanyol o l'agressivitat extrema de dirigents que s'encavallen al poder arreu del món, haurien de fer-nos considerar la necessitat de replantejar i actualitzar el pacifisme i l'antimilitarisme. Qualsevol discurs o plantejament madur, però, té uns inicis, uns antecedents i uns fonaments. Per això, la creació de l'arxiu històric del moviment d'objectors de consciència al País Valencià és significativa i il·lumina un fragment especialment intens de la crònica del pacifisme.

Certament, la història dels marges és sempre difícil, si no gairebé impossible. No sol comptar amb mecenes, patrocinadors, arxivers, mitjans de comunicació i organismes poderosos al darrere que cultiven la investigació i menys encara que conserven, recreen i escampen la memòria. En aquesta ocasió, la voluntat de perdurar, per un costat, i la mà estesa d'alguns arxivers o d'institucions locals i universitàries estan procurant que, en aquesta ocasió, la pèrdua i l'oblit no arriben a produir-se.

Així, els materials aplegats pels dos grups valencians més importants (Antimilitaristes-MOC de València i el col·lectiu Tortuga d'Elx-Alacant) s'han fusionat i s'han ajuntat, a més, amb els aportats per un bon grapat de militants històrics del moviment; sense perjuí, és clar, de noves aportacions.

Objector de conciencia a la marxa del Saler de 1976. / Arxiu

L'any 2017, amb motiu d'una trobada intergeneracional a Llíria (Camp del Túria), els veterans d'aquests col·lectius van posar damunt la taula la conveniència de reunir i preservar la seua memòria documental. Tots els presents coincidiren en la importància de deixar constància, col·lectiva, pública i accessible, del que ha estat el MOC al País Valencià.

Fet i fet, el juny de 2018 s'aplegaven a l'Arxiu Històric de Gandia una cinquantena de caixes de documents i es feia acte de constitució d'aquest arxiu històric amb un control detallat dels productors i de la procedència dels documents. Tot seguit, s'entrava en contacte amb la directora de l'Arxiu de la Democràcia de la Universitat d'Alacant, Mercedes Guijarro, ja que aquest centre, no debades, constitueix una iniciativa potent i lloable en l'àmbit de la nostra memòria recent, compta amb un fiabilíssim planter de professionals i, al capdavall, és capaç de compartir en web la part més atractiva dels fons alhora que es fa consultable i accessible la seua totalitat.

Tot plegat, d'ací a poc temps podrem atényer directament i sense intermediacions als fons originals del moviment pacifista i d'objecció de consciència valencià des de 1971, quan Pepe Beunza va patir un consell de guerra. I no és poca cosa; perquè d'intermediacions, mitges veritats i manipulacions ja anem prou servits. La cronologia arriba fins a l'any 2002, quan va entrar en vigor la llei que suprimia el servei militar obligatori.

Comunicats de fulls de calc, pamflets, cartells, actes judicials, sentències, denúncies, impresos de vietnamita i ciclostil, textos manuscrits, revistes, dossiers de premsa, fotos, postals, adhesius… Papers engroguits pel temps, testimoni de la repressió i també, per a Pasqual Pastor, “de la difamació a la qual fórem sotmesos pel govern, titllats d'insolidaris, inclús de formar part de l'entorn d'ETA, que sentírem l'amenaça de ‘mort civil' en forma d'inhabilitació professional per a la docència, la salut o els serveis socials en l'administració pública”. En els darrers mesos s'ha treballat intensament en la catalogació i digitalització dels fons amb imatges com la de la Marxa per la Pau, celebrada al Saler pel 1976, campanyes contra els joguets bèl·lics, la llarga vaga de fam celebrada a la plaça de la Mare de Déu de València i organitzada pel CANVI (Col·lectiu d'Acció No Violenta dels Països Catalans); projectes de llei per regular l'objecció; publicacions com El Caracol (Boletín desorientador del MOC), En Peu de Pau… Fins i tot “actes”, tan informals com reals, de les reunions que celebrava el col·lectiu de València amb les seues discussions i debats.

Aquelles tres dècades de rebel·lia derivaren en certes conquestes, com la mateixa Llei d'objecció de consciència del 1984; però una vegada posada en marxa es va impulsar una nova fase d'insubmissió per tal de desbordar el seu marc. Els fets que documenta el nou arxiu jalonen la trajectòria de l'antimilitarisme a través de les peripècies d'alguns dels seus militants, que encara mantenen el seu compromís amb el pacifisme. Per això, destaquen entre els fons aportats els dossiers de campanyes de suport davant de processos judicials com el que va protagonitzar Santi Almiñana (Alzira, 1975), que es va declarar insubmís i va passar un temps a la presó a la fi dels anys 1990. O com la detenció de José Antonio Tomás (Logronyo, 1954), condemnat per retornar la cartilla militar i a qui Jaime Milans del Bosch, llavors capità general de València, va demanar sis anys de presó; va acabar, però, beneficiat per la Llei d'amnistia.

Objectors de consciència a la diada del País Valencià de 1977. |Arxiu

Del seu costat, el Grup Antimilitarista Tortuga existeix amb aquesta nomenclatura des de 1999, però es va conformar per la unió de dos grups que operaven des dels inicis de la dècada de 1990: el Moviment d'Objecció de Consciència d'Elx i el Col·lectiu Antimilitarista de l'Alacantí. També s'uniren persones procedents del grup de suport al rector insubmís a les casernes Plácido Ferrándiz, el qual complia condemna en la presó militar d'Alcalá de Henares per aquells anys. En els orígens del grup hi ha històrics del MOC en la província, com ara Ramon Carratalà i el col·lectiu Petrer-Elda, potent en els anys 90. El Col·lectiu antimilitarista de l'Alacantí (Cala-MOC) va sorgir el 1994 arran de la plataforma provincial per la insubmissió que va donar suport a Joano Guilabert, d'Ontinyent. Va durar un parell d'anys, tot integrant grups antimilitaristes de molt diverses ideologies. Tant el Tortuga com el MOC de València s'han organitzat i s'organitzen de forma assembleària i no tenen ni han tingut forma administrativa o legal. Paradoxalment, però, tindran arxiu i memòria.

Carlos Pérez Barranco, d'Antimilitaristes-MOC de València, ens prevé contra tot intent d'encapsular l'objecció i la insubmissió com a lluites del passat. Cal recordar, precisament, que perseguíem l'abolició del servei militar com a una fita en un camí més llarg cap al desmantellament de tot instrument de guerra i de dominació, cap a la desaparició dels exèrcits.

És per això que cal afirmar la vigència i vitalitat de l'antimilitarisme en les seues diverses expressions. No només davant possibles temptacions de reinstaurar algun tipus de reclutament forçós, sinó també com a desobediència fiscal al finançament del sistema militar, expressada cada any a les declaracions de la renda de centenars d'objectors, o defensant els espais educatius dels intents d'utilitzar-los com a viver de recursos humans per a l'exèrcit i d'adoctrinament sobre la inevitabilitat de la guerra i el si vis pacem para bellum. O qüestionant la producció i el flux internacional d'armament que desferma i inflama conflictes arreu del món, com és el cas de la venda d'armes a l'Aràbia Saudita i la guerra del Iemen.

L'esperança està en el fet que fins i tot en llocs tan aparentment llunyans com la Síria governada per un règim genocida, el de la dinastia dels Asad, pot florir un moviment conscientment no violent. Enmig de les pitjors circumstàncies possibles, ens donen ara, a nosaltres, lliçons de resiliència i determinació.

Per a Pablo San José, la fi de la insubmissió va disminuir dràsticament l'atenció mediàtica cap al moviment antimilitarista. Tot i això, alguns activistes, hereus d'aqueix moviment històric i perseverants en les seues apostes i sensibilitats vam mantenir, des d'aleshores i fins al dia d'avui, un petit referent en eixe sentit, que es concreta en el Grup Antimilitarista Tortuga.

"Si llancem la mirada al futur, d'entrada, no sembla pintar bé l'aposta humanista-pacifista, arraconada per la marea punitivista i la fe cega en la solució universal de tipus judicial i carcerari. Tot i això, volem creure que es pot esperar un ressorgiment de la contestació humanista, antimilitarista i desobedient davant de tant de conformisme, tanta submissió vers un sistema rapaç, destructiu i anul·lador d'allò que ens fa persones".

Segons Rafa Rodrigo Navarro, dels més veterans, l'actual crisi rau principalment en l'escala de valors sobre la que s'ha plantejat la transició europea al llarg dels segles XX i XXI. Mai el plantejament econòmic capitalista actual, de manera similar al fallit plantejament econòmic dels anomenats països comunistes en el passat, donarà pas a una societat més igualitària i per tant pacífica. El guany econòmic no pot presidir cap escala de valors.

Cal estar alerta i no donar per finalitzats els intents de tornar al servei militar obligatori. Aquests intents, en la “civilitzada Europa”, fan pensar que els governs contemplen la guerra en un horitzó no molt llunyà. Al capdavall, l'objecció de consciència al servei militar és una estratègia més per arribar a un canvi d'arrel, revolucionari, de manera que la convivència, basada en una nova escala de valors faça possible una vida sense armes, és a dir, vertaderament humana.

A més de tot el que plantegen els militants actius, podria ser que el futur de la noviolència tinga més recorregut del que ens pensem. El moviment independentista català, si més no, empra els seus mètodes, que no és poc; Pepe Beunza, aquell primer objector polític valencià, hi participa en primera línia. D'altra banda, malgrat tots els malgrats, no es troba la noviolència en l'ADN de la democràcia? (ço és, la resolució pacífica dels conflictes: la substitució d'un poder per un altre sense la intervenció militar). La por a la llibertat, malauradament, està viva i la mateixa democràcia liberal es troba ferida davant l'avenç dels autoritarismes recolzats en el poder militar. Estarem disposats a llençar, de bell nou, els nostres joves, els uns contra els altres, sota el paraigua patriòtic?

No ho hauríem de permetre.

Font: https://directa.cat/tres-decades-de...

Tres décadas de lucha contra el servicio militar y un vistazo al futuro del pacifismo

El autor, antiguo objetor de conciencia, reflexiona sobre la necesidad de conservar la memoria del movimiento antimilitarista valenciano y plantea los retos que se abren para el colectivo en el contexto actual.

El hecho de que un candidato a dirigir la diplomacia europea, Josep Borrell, afirmara que la guerra es “el estado natural de las cosas”; el frenético y a la vez silencioso aumento de los presupuestos de defensa del Estado español o la agresividad extrema de dirigentes que se aúpan al poder en todo el mundo, tendrían que hacernos considerar la necesidad de replantear y actualizar el pacifismo y el antimilitarismo. Cualquier discurso o planteamiento maduro, sin embargo, tiene unos inicios, unos antecedentes y unos cimientos. Por eso, la creación del archivo histórico del movimiento de objetores de conciencia al País Valenciano es significativa e ilumina un fragmento especialmente intenso de la crónica del pacifismo.

Ciertamente, la historia de los márgenes es siempre difícil, si no casi imposible. No suele contar con mecenas, patrocinadores, archiveros, medios de comunicación y organismos poderosos detrás que promuevan la investigación y menos que conserven, recuperen y divulguen la memoria. En esta ocasión, la voluntad de perdurar, por un lado, y la mano tendida de algunos archiveros o de instituciones locales y universitarias están procurando que, en esta ocasión, la pérdida y el olvido no lleguen a producirse.

Así, los materiales reunidos por los dos grupos valencianos más importantes (Antimilitaristas-MOC de Valencia y el colectivo Tortuga de Elche-Alicante) se han fusionado y se han juntado, además, con los aportados por un buen puñado de militantes históricos del movimiento; sin perjuicio, está claro, de nuevas aportaciones.

El año 2017, con motivo de un encuentro intergeneracional en Llíria (Camp del Turia), los veteranos de estos colectivos pusieron encima la mesa la conveniencia de reunir y preservar su memoria documental. Todos los presentes coincidieron en la importancia de dejar constancia, colectiva, pública y accesible, del que ha sido el MOC en el País Valenciano.

Al final, en junio de 2018 se aportaban al Archivo Histórico de Gandia una cincuentena de cajas de documentos y se hacía acto de constitución de este archivo histórico con un control detallado de los donantes y de la procedencia de los documentos. A continuación, se entraba en contacto con la directora del Archivo de la Democracia de la Universitat d'Alacant, Mercedes Guijarro, puesto que este centro, no en balde, constituye una iniciativa potente y loable en el ámbito de nuestra memoria reciente, cuenta con un fiabilísimo plantel de profesionales y, finalmente, es capaz de compartir en web la parte más atractiva de los fondos, que así se hace consultable y accesible su totalidad.

Por todo ello, dentro de poco tiempo podremos acceder directamente y sin intermediaciones a los fondos originales del movimiento pacifista y de objeción de conciencia valenciano desde 1971, año en que Pepe Beunza sufrió un consejo de guerra. Y no es poca cosa; porque de intermediaciones, medias verdades y manipulaciones ya vamos bastante servidos. La cronología llega hasta el año 2002, cuando entró en vigor la ley que suprimía el servicio militar obligatorio.

Comunicados de hojas de calco, panfletos, carteles, actas judiciales, sentencias, denuncias, impresos de vietnamita y ciclostil, textos manuscritos, revistas, dosieres de prensa, fotos, postales, adhesivos… Papeles envejecidos por el tiempo, testigo de la represión y también, para Pasqual Pastor, “de la difamación a la cual fuimos sometidos por el gobierno, tildados de insolidarios, incluso de formar parte del entorno a ETA, que sentimos la amenaza de ‘muerte civil' en forma de inhabilitación profesional para la docencia, la salud o los servicios sociales en la administración pública”. En los últimos meses se ha trabajado intensamente en la catalogación y digitalización de los fondos con imágenes como la de la Marcha por la Pau, celebrada en El Saler en 1976, campañas contra los juguetes bélicos, la larga huelga de hambre celebrada a la plaza de la Virgen María de Valencia y organizada por el CAMBI (Colectivo de Acción No Violenta de los Países Catalanes); proyectos de ley para regular la objeción; publicaciones como El Caracol (Boletín desorientador del MOC), En Peude Pau… Incluso “actos”, tan informales como reales, de las reuniones que celebraba el colectivo de Valencia con sus discusiones y debates.

Aquellas tres décadas de rebeldía derivaron en ciertas conquistas, como la misma Ley de objeción de conciencia del 1984; pero una vez puesta en marcha se impulsó una nueva fase de insumisión para desbordar su marco. Los hechos que documenta el nuevo archivo jalonan la trayectoria del antimilitarismo a través de las peripecias de algunos de los militantes, que todavía mantienen su compromiso con el pacifismo. Por eso, destacan entre los fondos aportados los dosieres de campañas de apoyo ante procesos judiciales como el que protagonizó Santi Almiñana (Alzira, 1975), que se declaró insumiso y pasó un tiempo a la prisión a finales de los años 1990. O como la detención de José Antonio Tomás (Logroño, 1954), condenado por devolver la cartilla militar y a quién Jaime Milans del Bosch, entonces capitán general de Valencia, pidió seis años de prisión; acabó, sin embargo, beneficiado por la Ley de amnistía.

Por su parte, el Grup Antimilitarista Tortuga existe con esta nomenclatura desde 1999, pero se conformó por la unión de dos grupos que operaban desde los inicios de la década de 1990: el Movimiento de Objeción de Conciencia de Elche y el Colectivo Antimilitarista de l'Alacantí. También se unieron personas procedentes del grupo de apoyo al rector insumiso a los cuarteles Plácido Ferrándiz, el cual cumplía condena en la prisión militar de Alcalá de Henares por aquellos años. En los orígenes del grupo hay históricos del MOC en la provincia, como por ejemplo Ramon Carratalà y el colectivo Petrer-Elda, potente en los años 90. El Colectivo antimilitarista de l'Alacantí (Cala-MOC) surgió el 1994 a raíz de la plataforma provincial por la insumisión que apoyó a Joano Guilabert, de Ontinyent. Duró un par de años, integrando grupos antimilitaristas de muy diversas ideologías. Tanto Tortuga como el MOC de Valencia se han organizado y se organizan de forma asamblearia y no tienen ni han tenido forma administrativa o legal. Paradójicamente, sin embargo, tendrán archivo y memoria.

Carlos Pérez Barranco, de Antimilitaristas-MOC de Valencia, nos previene contra todo intento de encapsular la objeción y la insumisión como luchas del pasado. "Hay que recordar, precisamente, que perseguíamos la abolición del servicio militar como un hito en un camino más largo hacia el desmantelamiento de todo instrumento de guerra y de dominación, hacia la desaparición de los ejércitos".

"Es por eso que hay que afirmar la vigencia y vitalidad del antimilitarismo en sus diversas expresiones. No solo ante posibles tentaciones de reinstaurar algún tipo de reclutamiento forzoso, sino también como desobediencia fiscal a la financiación del sistema militar, expresada cada año a las declaraciones de la renta de centenares de objetores, o defendiendo los espacios educativos de los intentos de utilizarlos como vivero de recursos humanos para el ejército y de adoctrinamiento sobre la inevitabilidad de la guerra y el si vis pacem para bellum. O cuestionando la producción y el flujo internacional de armamento que desata e inflama conflictos en todo el mundo, como es el caso de la venta de armas en Arabia Saudí y la guerra del Yemen".

"La esperanza está en el hecho de que incluso en lugares tan aparentemente lejanos como la Siria gobernada por un régimen genocida, el de la dinastía de los Asad, puede florecer un movimiento conscientemente noviolento. En medio de las peores circunstancias posibles, nos dan ahora, a nosotros, lecciones de resiliencia y determinación".

Para Pablo San José, el fin de la insumisión disminuyó drásticamente la atención mediática hacia el movimiento antimilitarista. "Aun así, algunos activistas, herederos de ese movimiento histórico y perseverantes en sus apuestas y sensibilidades mantuvimos, desde entonces y hasta el día de hoy, un pequeño referente en ese sentido, que se concreta en el Grup Antimilitarista Tortuga".

"Si lanzamos la mirada al futuro, de entrada, no parece pintar bien la apuesta humanista-pacifista, arrinconada por la marea punitivista y la fe ciega en la solución universal de tipo judicial y carcelario. Aun así, queremos creer que se puede esperar un resurgimiento de la contestación humanista, antimilitarista y desobediente ante tanto de conformismo, tanta sumisión a un sistema rapaz, destructivo y anulador de aquello que nos hace personas".

Según Rafa Rodrigo Navarro, de los más veteranos, "la actual crisis afecta principalmente la escala de valores sobre la que se ha planteado la transición europea a lo largo de los siglos XX y XXI. Nunca el planteamiento económico capitalista actual, de manera similar al fallido planteamiento económico de los llamados países comunistas en el pasado, logrará una sociedad más igualitaria y por tanto pacífica. La ganancia económica no puede presidir ninguna escala de valores".

"Hay que estar alerta y no dar por finalizados los intentos de volver al servicio militar obligatorio. Estos intentos, en la “civilizada Europa”, hacen pensar que los gobiernos contemplan la guerra en un horizonte no muy lejano. Al final, la objeción de conciencia al servicio militar es una estrategia más para llegar a un cambio de raíz, revolucionario, de forma que la convivencia, basada en una nueva escala de valores haga posible una vida sin armas, es decir, verdaderamente humana".

Además de todo el que plantean los militantes activos, podría ser que el futuro de la noviolencia tenga más recorrido del que nos pensamos. El movimiento independentista catalán, cuando menos, emplea sus métodos, que no es poco; Pepe Beunza, aquel primer objetor político valenciano, participa en primera línea. Por otro lado, a pesar de todos los pesares, ¿no se encuentra la noviolencia en el ADN de la democracia? (esto es, la resolución pacífica de los conflictos: la sustitución de un poder por otro sin la intervención militar). El miedo a la libertad, desgraciadamente, está vivo y la misma democracia liberal se encuentra herida ante el avance de los autoritarismos apoyados en el poder militar. ¿Estaremos dispuestos a lanzar, nuevamente, a nuestros jóvenes, los unos contra los otros, bajo el paraguas patriótico?

No lo tendríamos que permitir.

Fuente: https://directa.cat/tres-decades-de...

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El ojo nativo y el extranjero en Hong Kong

10 September, 2019 - 00:00

Àngel Ferrero

Cuando algo dramático cautiva al ojo extranjero, se sigue: venta de niños en Gansú, esterilización femenina en Guangxi, activistas sindicales detenidos en Shandong. Los artículos aparecen en la prensa americana, cuyos lectores no pueden solucionar los problemas y carecen de la perspectiva necesaria para ponerlo todo en contexto”. La cita, del periodista estadounidense Peter Hessler, aparece en las primeras páginas del libro La actualidad de China (Crítica, 2009), de Rafael Poch-de-Feliu.

El texto es pertinente estos días, cuando las protestas en Hong Kong —concentraciones multitudinarias en las calles, enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, bloqueo del aeropuerto— han cautivado “al ojo extranjero”, una movilizaciones que han conseguido que Carrie Lam, jefa ejecutiva de la región, anunciase este martes la retirada del proyecto de ley de extradición que las provocó.

La inmediatez de la información, cuyo impacto las redes sociales multiplican, aporta una falsa proximidad y una aún más falsa certeza. El espacio informativo se transforma en un campo de batalla al aire libre al que todo el mundo es arrojado sin distinción, sin espacio para el debate ni tiempo para la reflexión. Ucrania, Siria, Nicaragua o Venezuela son tres ejemplos recientes a los que este año podría añadirse Hong Kong.

Para unos se trata ni más ni menos que de una lucha entre un régimen totalitario y manifestantes prodemocracia, eliminando de la ecuación no solo el contexto internacional, sino la composición social y los intereses particulares de muchos de esos manifestantes. Para otros, nos encontramos ante otra ‘revolución de colores' orquestada contra China, como si estas operaciones pudiesen prosperar en ausencia de un suelo fértil, mediante un proceso de alquimia revolucionaria (o contrarrevolucionaria).

La verdad, por descontado, es más compleja, pero para conocerla —o aproximarse a ella, al menos— se requiere esa perspectiva que reclamaba Hessler.

Las protestas en la región administrativa especial (SAR) de Hong Kong arrancaron el 31 de marzo contra el proyecto de Ley de extradición a China presentado por el gobierno de Carrie Lam y han ido subiendo en intensidad estos últimos meses aunque el proyecto ha sido retirado.

“La ley es solo el detonante”, explicaba a El Salto Carl Zha, el creador de Silk and Steel, un popular podcast sobre China. El descontento, alerta, es real y tiene una base material: el declive de Hong Kong como centro financiero e industrial frente a una pujante China continental, que hace que afloren a la superficie los problemas de la sociedad hongkonesa, como el acceso a la vivienda o la escasez de oportunidades laborales para muchos jóvenes.

Pero al mismo tiempo también conviene tener en cuenta que en la protesta hay un fuerte “localismo contra lo que era visto como una invasión por parte de los continentales”. El sentimiento dominante, según Zha, es que los hongkoneses “están perdiendo su estatus especial”.

En este sentido, el uso de la bandera colonial en las manifestaciones —y, de manera mucho más notoria, en el asalto al parlamento a comienzos de julio— “puede ser visto como una muestra de nostalgia por la época dorada de Hong Kong, cuando ellos eran ricos y sus vecinos de China continental, pobres”.

A nadie le pasa por alto que todo ello ocurre en un turbio contexto global, en el que EE UU ha declarado una guerra comercial contra Beijing. A comienzos de agosto, Julie Eadeh, una diplomática estadounidense, fue fotografiada reuniéndose con líderes de la protesta en Hong Kong. “No es difícil imaginarse cuál sería la reacción estadounidense si un diplomático chino se reunirse con los líderes de las protestas de Occupy Wall Street, Black Lives Matter o Never Trump”, criticó el periodista de China Daily Chen Weihua en su cuenta de Twitter.

La República Popular China ha comenzado incluso a movilizar sus tropas en Shenzen, en la frontera. Además del de Hong Kong, están los conflictos de Taiwan, el Tíbet, Sinkiang y las islas Diaoyu (Senkaku), en el mar de la China Oriental, en el horizonte. Que no pille desprevenido al “ojo extranjero” y lo cautive.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/china...

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Botín

10 September, 2019 - 00:00
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“Para ir a la guerra no me pidieron visado”

10 September, 2019 - 00:00

Unos 400.000 africanos lucharon en las guerras europeas del siglo XX. Entre ellos, los 'tirailleurs', los tiradores de infantería senegaleses. Pocos sobreviven. Hablamos con tres de ellos, que se debaten entre el orgullo de haber combatido con Francia en contiendas como la II Guerra Mundial y el dolor por el trato recibido.

José Naranjo
Saint Louis (Senegal)

A Sadio Coulibaly le crujen los huesos cuando se levanta del sillón. Apoyado en su bastón de madera, da unos pasitos y busca el apoyo cómplice de su esposa. A sus 96 años, es uno de los últimos tirailleurs (tiradores) vivos que lucharon en la II Guerra Mundial, Argelia e Indochina, soldados africanos reclutados por Francia para dar su vida por la metrópoli, enviados al frente como carne de cañón y discriminados a la hora de los reconocimientos, las pensiones y los premios, incluso represaliados por exigir un trato igualitario. “En Hanoi las balas no distinguían entre blancos y negros”, asegura Coulibaly con amargura, “para ir a la guerra no nos pidieron visado”.

En su modesta casa del barrio de Ndolofenne, en Saint Louis, Coulibaly conserva sus ajadas medallas y un certificado de la Orden del León que le concedió el presidente de Senegal hace tres años. Pese a su avanzada edad y a fuerza de repetirlo, recita con detalle lugares y fechas como una letanía. “Del campo de Kayes fuimos a Tambacounda, Kaolack, Thies y Rufisque. Luego salimos en barco hacia Marsella. Siete días tardamos en llegar y había chicos de todas partes, de Senegal, Malí, Guinea y Mauritania”, asegura.

A partir de aquí su relato es confuso y enmarañado, salta de una guerra a la otra, de la liberación de París al puerto de Tourane, del barro de Indochina al desierto de Argelia. Pero algunos detalles están clavados en su memoria. “Nos llevó hasta Saigón el barco SS Pasteur. La guerra allí fue durísima, nos mandaban a la selva y pasabas días y días sin dormir, el enemigo salía de la nada de repente, había cadáveres por todos lados”, explica. Al frente de un destacamento de 140 tirailleurs, el sargento Coulibaly se empachó de muerte. Luego vendría Argelia, donde resultó herido, y lo mandaron de vuelta a casa.

Tras 18 años en el Ejército llegó el momento del retiro. “A los tirailleurs nos pagan una pensión que es la cuarta parte de lo que reciben los veteranos blancos. ¿Por qué? Las balas en Hanoi no sabían si eras europeo o negro, en la guerra de Europa muchos hermanos africanos murieron bajo las bombas. También nos prometieron la nacionalidad y nunca lo cumplieron, eso fue una traición. Ya no tengo edad para viajar, pero mis hijos podrían haber ido a Europa a trabajar y buscarse la vida. Si quisiera ir de visita a Francia, país por el que lo di todo, tendría que sacarme un visado, pero para ir a la guerra no me lo pidieron”, asegura con dolor.

Los tirailleurs senegaleses integraban el cuerpo colonial de infantería y fueron reclutados a lo largo y ancho del territorio africano bajo dominio francés. Recibieron el apelativo de senegaleses porque de esta antigua colonia procedían los primeros, pero con el paso de los años llegaban de Guinea, Malí, Chad, Níger e incluso del Magreb, a los que denominaron argelinos o turcos. Tras su creación en 1857 participaron por reclutamiento o de forma voluntaria sobre todo en las dos guerras mundiales (al menos 400.000) y en los conflictos de descolonización, como los citados de Argelia e Indochina.

En Gandiol, a una decena de kilómetros de Saint Louis, Moussa Bitteye pasa casi todo el día acostado en la cama. Escucha con dificultad y le cuesta reconocer a sus propios nietos. También tiene 96 años y hay noches que sueña con aquello y se revuelve inquieto en la cama. A veces se despierta gritando. “Pasábamos cuatro o cinco días en la selva recogiendo a los heridos, a muchos los cargué sobre mis hombros, eran hermanos negros, malienses y senegaleses sobre todo”, explica con dificultad. Su nieto Masseck completa el relato: “Se siente orgulloso de haber sido militar, pero luego tuvo que volver. Era hijo único y su padre lo reclamó. Su vida la pasó entre el campo y el mar, como agricultor y capitán de pesca”.

Uno de los episodios más trágicos de la historia de los tirailleurs no tuvo lugar en una guerra lejana, sino de vuelta a casa. Ocurrió el 1 de diciembre de 1944 cuando un nutrido grupo de ellos que había sufrido prisión y trabajos forzados en Europa fue trasladado a Thiaroye (Senegal) tras la liberación de Francia. Decenas de ellos se rebelaron contra el incumplimiento del pago de sus primas de desmovilización y fueron reprimidos con brutal violencia por sus propios compañeros a las órdenes del general francés Dagnan. La historia oficial habla de 35 muertos, pero se cree que pudieron fallecer al menos 70. El cineasta Ousmane Sembène recogió estos hechos en su película Camp de Thiaroye (1988).

A escasos metros de Bitteye, en la misma Gandiol, vive Issoupha Diop, nacido en 1937, quien estuvo dos años luchando en Argelia. “No tengo ningún recuerdo bueno de ese tiempo, lo más que me marcó fue la muerte de un amigo del mismo batallón. Se adentró en el desierto persiguiendo a un rebelde y luego apareció su cadáver”. El viejo Diop pasa las horas sobre una alfombra en la entrada de su casa, ya jubilado. Fue militar hasta 1972 y llegó a caporal jefe. “Pero nada se parece a la guerra, no es un juego ni una película, es durísima”, dice.

Un puñado de antiguos tirailleurs senegaleses, entre los que se encontraba Sadio Coulibaly, héroes de guerra que se sienten maltratados por Francia, trasladaron al presidente Macron en su última visita a este país africano su malestar por el trato recibido. “Se comprometió a darnos la nacionalidad”, asegura el militar retirado, “pero aún no ha cumplido”. Cada vez quedan menos con vida, pero siguen siendo una herida abierta de una época no tan lejana.

El País

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Camilo Sesto: "Getsemani" (1977)

9 September, 2019 - 00:00
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El legado del primer objetor de conciencia israelí

9 September, 2019 - 00:00

Alasdair Soussi

The Electronic Intifada.

Traducción de Agustín Velloso para Tortuga.

Al comparecer en un juzgado de Haifa pocos meses después de que Israel fuese establecido en 1948, el violinista dejó patente que no participaría en la guerra que Israel luchaba entonces contra sus vecinos. Consideraba a los árabes como hermanos, no como enemigos.

Durante el juicio, Abileah, nacido en Australia, no se disculpó por su posición. Ésta incluía su objeción al establecimiento de un Estado predominantemente judío.

Incluso antes del establecimiento de Israel él se negó a enrolarse en la Haganah, la principal milicia sionista en Palestina.

Abileah eludió una sentencia de prisión, pero los jueces no consiguieron persuadirle de aceptar un puesto de no combatiente, lo cual, en palabras del fallecido Anthony Bing, autor de "Israeli Pacifist: The Life of Joseph Abileah", “comparò con el caso de un ladrón que vigilase para la policía mientras otro ladrón realizaba un robo".

"Me siento muy orgulloso de ser un descendiente de la familia Abileah y me he inspirado directamente en el trabajo de Joseph y su valor", dijo su sobrina nieta Rae Abileah, una activista de Voz Judìa por la Paz que vive en Colorado. Rae es muy conocida por interrumpir una alocución de Benjamin Netanyahu, el primer ministro israelí, al Congreso de Estados Unidos en 2011.

"Un mundo alternativo"

Joseph Abileah ha sido un modelo para otros que se ha negado a enrolarse en el ejército israelì. A diferencia de èl, muchos de esos objetores han ido a prisión.

Maya Wind es una de éstos. Se negó a enrolarse en 2008 y estuvo un tiempo en una prisión militar hasta que fue puesta en libertad.

Creciò en Jerusalén y fue activa políticamente en tiempos de la Segunda Intifada. Hacia el final del bachillerato empezó a manifestarse contra las prácticas israelíes como la demolición de casas palestinas.

"Empecé a descubrir este otro mundo alternativo al que no tuve acceso dentro de la sociedad israelí dominante", dijo Wind.

Ella se crió en lo que describía como "un hogar sionista", donde se esperaba que se uniría al ejército, lo que es obligatorio para la mayoría de hombres y mujeres judíos.

Antes de su compromiso con la causa palestina, ella había asumido que el ejército de Israel es una "fuerza defensiva" que "nos mantenía a salvo", dijo.

Lógicamente, como el rechazo al ejército no es algo común "en la narrativa del Estado", ella dijo que pasó muchos de sus años colegiales sin siquiera sospechar que existe la objeción de conciencia. Hasta que no estudió estos asuntos con mayor profundidad, no supo del ejemplo que significó Joseph Abileah.

“Abileah fue valiente al tomar su decisión en un tiempo en que el Estado estaba empezando a definirse y a establecer un fuerte consenso, así que romper con esto tan pronto es de admirar", dijo Wind.

"Te veo"

Sahar Vardi también objetó al servicio militar en 2008, cuando tenía 18 años.
Vardi, que fue encarcelada por sus acciones, argumentò que la mayoría de los israelíes justifican la inflexible agresión del Estado contra los palestinos sobre la base de que "no hay alternativa".

"Así, en este contexto, estamos en una especie de situación de supervivencia", dijo Vardi, quien trabaja para el American Friends Service Committee. “Y esta es la justificación para la derecha y la izquierda política".

El hijo de Jospeh Abileah, Adi, dijo que su padre "fue màs o menos aceptado por sus ideas entre sus amigos cercanos, no por muchos otros".

El acto de objetar contribuye a promover conciencia sobre la opresión contra los palestinos.

Maya Bernad-Figenbaum, 19 años, ha objetado recientemente. Su decisión se originó mediante los diálogos que tuvo con palestinos.

"Me identifico totalmente con la injusticia que están sufriendo", dijo al canal israelí Social TV. "Ésta es mi forma de decirles: os veo, entiendo vuestro dolor y no lo voy a ignorar".

Rae Abileah –la sobrina nieta de Joseph– afirmó que los objetores de hoy no han inventado nada, sino que extienden el legado.

"Siempre ha habido una resistencia judía a la ideología sionista y la represión colonial", dijo. "No tenemos que aceptar las cosas. Podemos decir no. Cuanta más gente conocemos que objeta, mas valientes nos hacemos".

Fuente: https://electronicintifada.net/cont...

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Problemas

8 September, 2019 - 00:00

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Los muertos en la cárcel se duplican en 20 años, a pesar de que disminuyen los presos

8 September, 2019 - 00:00

A pesar de que la cantidad de prisioneros se mantuvo prácticamente igual respecto al año anterior, en 2018 la cantidad de fallecidos aumentó un 43% frente a 2017.

EL CONFIDENCIAL.- El miércoles 26 de diciembre de 2018, un hombre mató a golpes a su compañero de celda en la prisión de Soto del Real. El agresor, que había sido ingresado unas horas antes en prisión preventiva por intento de homicidio, era un experto en artes marciales. La pelea se originó por la litera de abajo y la víctima falleció en la ambulancia rumbo al hospital por diversos traumatismos en el cráneo. Esta fue la única muerte registrada en este centro durante 2018, que cerró con 210 fallecidos en todas las prisiones.

Ese número representa la tasa de fallecidos más alta de los últimos 20 años, con 41,3 muertos por cada 10.000 internos y un aumento del 43% respecto al año anterior, según los datos del Ministerio del Interior proporcionados a este diario tras una consulta a través de la Ley de Transparencia. La población media carcelaria, mientras tanto, se mantuvo casi igual, con una disminución de apenas el 1% respecto a 2017.

Los sindicatos reclaman más personal y aseguran que muchas muertes son “evitables”. "Con el personal actual, es imposible cubrirlo todo”, asegura el responsable nacional de prisiones de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), Jorge Vilas. Pero si bien se ha reducido la plantilla, también ha disminuido la población penitenciaria.

En los últimos nueve años, la cantidad de reclusos ha caído de forma constante, hasta llegar a los 50.871 presos que se registraron de media en 2018 (un 22% menos que en 2010), mientras que la cantidad de fallecidos aumentó un 13% en el mismo periodo, aunque la variación ha sido irregular. Para encontrar una tasa de muertos en cárceles similar a la de 2018, hay que remontarse hasta 2006 (40 fallecidos por cada 10.000 internos). Y hay que irse a 1998 para encontrar un ejercicio que iguale en números de fallecidos al del último año.

Y en 2019 los números tampoco son alentadores. En los primeros siete meses del año, fallecieron 113 reclusos (en las cárceles o en algún centro hospitalario), una media de 16 muertos por mes, inferior a la registrada en 2018 (17,5) pero mayor que la de 2017 (12,2). Los datos de Cataluña no se incluyen en el análisis por tener transferidas las competencias en materia de prisiones.

Aumentan todas las causas

El informe anual sobre mortalidad en cárceles, que en los últimos siete años se ha publicado entre abril y junio del año siguiente al que aborda, todavía no está terminado con los datos de 2018. Según han dicho desde Instituciones Penitenciarias, la demora se debe a que faltan algunas autopsias o informes toxicológicos. Si bien prefirieron no realizar declaraciones, desde el gabinete de prensa aseguraron que para analizar los datos de fallecidos hay que tener en cuenta el “envejecimiento” de la población carcelaria.

Sin embargo, el porcentaje de fallecimientos por causas naturales descendió en 2018 respecto al año anterior. Mientras que en 2017 representaron el 62% del total de los fallecidos, al año pasado fueron el 52%. La causa que más aumentó fue la reacción adversa a las drogas, ya que en 2018 se cobró la vida de 62 internos (29% del total) y en 2017 de 18 (29%). Aun así, tanto las muertes naturales como todas las causas violentas, menos agresiones, registraron un aumento en el último año.

(DOCUMENTO COMPLETO EN PDF ADJUNTO): http://www.derechopenitenciario.com...

Fuente: http://www.derechopenitenciario.com...

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No existe eso que llaman guerra verde

8 September, 2019 - 00:00

Eleanor Goldfield

En el mes de junio, el Proyecto sobre Costes de la Guerra del Instituto Watson de Asuntos Internacionales y Públicos de la Universidad Brown (Rhode Island, EE UU) publicó un informe titulado Consumo de combustible por el Pentágono, cambio climático y costes de la guerra. Haciéndose eco de anteriores informes sobre la relación entre el ejército estadounidense y el cambio climático, el documento señala las diversas maneras en que el Pentágono es “el consumidor institucional de petróleo más grande del mundo y, por consiguiente, el mayor generador singular de gases de efecto invernadero (GEI) del planeta”.

Aunque esto no sea necesariamente una noticia, no es malo recordarlo; y los datos detallados del documento sobre cuestiones como el consumo de combustible y las emisiones de GEI no dejan de resultar chocantes y darían para titulares sensacionales. En 2017, por ejemplo, “las emisiones de GEI del Pentágono fueron mayores que las de países industrializados enteros como Suecia o Dinamarca”. De todos modos, aunque el informe relaciona claramente al ejército estadounidense con el caos climático, la conclusión benévola y el tratamiento del complejo militar-industrial con guantes de seda deja algunos agujeros importantes en lo que de otro modo podría ser un potente comentario sobre la interseccionalidad y la necesidad de un cambio de sistema.

No basta con trazar académicamente un hilo rojo entre distintas cuestiones. Reconocer las conexiones que vinculan el caos climático con la guerra, el imperialismo y la creciente crisis de los refugiados exige soluciones basadas en esta interseccionalidad del mundo real. Necesitamos una solidaridad activa que borre las demarcaciones de los movimientos unitemáticos y construya un poder que refleje la realidad del aquí y ahora. Asimismo, debemos desconfiar de las reformas tímidas, de la ecología de fachada y de la tendencia impertérrita del capitalismo a avergonzar a la gente.

Caos climático y seguridad nacional

Las pequeñas reformas están asociadas a menudo al deseo de reverdecer la propia imagen en una especie de chupito combinado hecho para aplacar a la gente y en última instancia mantener el status quo. Por supuesto, esta falsa solución suele venir envuelta en un lenguaje que dice mucho y significa poco, que suena lógico sin recurrir realmente a la lógica. Por ejemplo, el informe concluye que “reduciendo el consumo de combustibles emisores de GEI (junto con reducciones de la emisión en otros sectores), el Pentágono reduciría su contribución a las amenazas asociadas del cambio climático para la seguridad nacional”. Esto me recuerda a aquellas frases de los exámenes de gramática que utilizaban largas inanidades de lógica circular que no decían esencialmente nada. Algo así como esto: el Pentágono podría dejar de crear amenazas para la seguridad nacional si dejara de crear amenazas para la seguridad nacional.

Es más, las conclusiones generales formuladas en el informe nos llevan a contemplar el caos climático a través de la lente de la seguridad nacional y no de la destrucción de millones de especies, tierras de cultivo, agua potable, aire respirable y un futuro vivible en general. En este punto me viene a la memoria el tuit de la senadora Elizabeth Warren de mediados de mayo en el que lamentaba que “el cambio climático es real y se agrava cada día, y socava nuestra disponibilidad militar. Cada vez más, el cumplimiento de la misión depende de nuestra capacidad para seguir operando en situaciones de inundación, sequía, incendios, desertización y frío extremo.” Pero ¡por Dios, hemos de cumplir la misión! ¡Incluso si implica optar por lo ecológico!

Por supuesto, la idea de una guerra cuidadosa con el medio ambiente es tan ridícula como suena. Lo que llaman nuestra seguridad nacional está basada en invasiones no provocadas, graves violaciones de los derechos humanos, guerra económica, cambio de regímenes y terrorismo abierto. Es un imperialismo modernizado que se preocupa tan poco por la gente como por los ecosistemas en que vivimos.

El informe formula propuestas válidas e importantes sobre la reducción de nuestra dependencia del petróleo, que incluye la disminución de las operaciones en Oriente Medio, el abandono de bases militares y destinar el dinero del presupuesto de defensa a “actividades económicamente más productivas”. Sin embargo, ni la senadora Warren ni el informe del Instituto Watson van a la raíz y se preguntan si el ejército y su imperialismo violento son necesarios, sino únicamente si es suficientemente verde. Con ello, pasan por alto la paradoja central de que en una enfermiza espiral de muerte, nuestro ejército utiliza el cambio climático y la desestabilización que conlleva para justificar el aumento del presupuesto de defensa, creando de este modo –y acelerando– una profecía homicida autocumplida.

Se podría argumentar que es perfectamente comprensible que un informe que trata del consumo de combustible y las emisiones de GEI por parte del ejército no plantee el cambio de sistema. Sin embargo, se supone que las conclusiones han de servir para analizar los datos mostrados, y si no se analiza la naturaleza destructiva y opresiva de las fuerzas armadas estadounidenses, toda conclusión que saquemos con o sin un informe no servirá para abordar el cambio de sistema necesario que implica la lucha contra el caos climático. Esta es la razón que explica por qué el proyecto de ley copatrocinado por la senadora Warren para reducir la huella de carbono del Pentágono está condenado al fracaso. Incluso si se promulga, no hará más que reverdecer la fachada llena de sangre de una máquina de guerra imperialista. Por ejemplo, en vez de reclamar el cierre de cualquiera de nuestras casi mil bases militares que hay en el mundo, Warren quiere asegurarse de que estén preparadas para resistir una climatología extrema.

Ahora bien, estas bases que ella pretende salvar constituyen verdaderas catástrofes ambientales. Docenas de bases militares de EE UU figuran en la lista de lugares Superfund de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), en la que figuran los lugares que albergan vertidos de residuos tóxicos y peligrosos altamente contaminados y requieren medidas de descontaminación especiales. En 2014, Newsweek informó de que “unos 900 de los alrededor de 1.200 lugares Superfund en EE UU son instalaciones militares abandonadas o instalaciones que sirven a necesidades de apoyo militar”.

En todo el mundo, las bases estadounidenses vierten en el suelo y las aguas subterráneas productos químicos tóxicos como uranio empobrecido, petróleo, queroseno, pesticidas y exfoliantes como el agente naranja y plomo. Durante años, comunidades locales se han manifestado en contra de las respectivas bases estadounidenses por los daños provocados en los cultivos y el medioambiente, desde Okinawa hasta Guam, Galápagos y Seychelles. No cabe duda de que lo más favorable para el medio ambiente que se puede hacer es cerrar las bases militares de EE UU y desmantelar efectivamente el complejo militar-industrial imperialista en su conjunto. De paso, también constituiría el mayor impulso a nuestra sacrosanta seguridad nacional, no solo con respecto al clima, sino también en relación con la migración y los desplazamientos forzados.

La intersección de nuestros movimientos

Mientras que el cambio climático es un recién llegado en el debate sobre la seguridad nacional, el miedo a que unos refugiados y/o inmigrantes mancillen nuestra ciudad situada en la cima de un monte es prácticamente un pasatiempo estadounidense. Desde que se estableció esta nación colonialista de colonos EE UU ha sido siempre antiinmigrante, y este paradigma se mantiene sólido a pesar del hecho de que actualmente la gente esté migrando directamente por nuestra culpa. Sí, la ironía también es tan nuestra como la tarta de manzana.

Un informe reciente del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados revela que “el número de refugiados en todo el mundo es actualmente el más elevado desde que Naciones Unidas comenzó a mantener registros, con más de 70 millones de personas buscando refugio después de haber sido expulsadas a la fuerza de sus hogares”. Según el Consejo Noruego para los Refugiados, “en promedio, cada año son desplazadas 26 millones de personas a causa de catástrofes como inundaciones y tempestades. Cada segundo, una persona se ve obligada a huir".

Se prevé que el cambio climático hará que en la próxima década busquen refugio decenas de millones de personas. Oriente Medio y África sufrirán tal vez los peores efectos del cambio climático en los próximos decenios, sobre todo en forma de sequía y calor extremo. Conviene señalar que Oriente Medio, África y Asia Central y Meridional no solo son los lugares de procedencia de la mayoría de refugiados del mundo, sino también los lugares que reciben la mayoría de los refugiados; otro ejemplo de cómo vamos dejando catástrofes en nuestra estela.

Y mientras continúa la guerra contra el terrorismo en Oriente Medio, el menos comentado nuevo barullo para África, el Mando África de EE UU (Africom) oculta la competencia imperialista por recursos naturales tras otra mentira más sobre una supuesta amenaza para la seguridad nacional. En resumen, nuestra seguridad nacional se ve amenazada todos los días por nuestra ansia de seguridad nacional: nuestra necesidad de perforar, verter, extraer y quemar está vinculada inextricablemente a los planes militares de desestabilizar, destruir y desplazar.

Del mismo modo que no existe eso que llaman una guerra verde, tampoco hay manera de hacer frente al cambio climático si no nos oponemos a la maquinaria de guerra, y viceversa. No hay manera de abordar la crisis de los refugiados a menos que luchemos contra el cambio climático y la maquinaria de guerra. A fin de desbaratar la mencionada profecía autocumplida, homicida y cada vez más acelerada, hemos de observar las intersecciones de nuestros movimientos y reconocer que en esos puntos se halla nuestro poder colectivo, el potencial para construir movimientos colaborativos de largo alcance que realmente vayan a las raíces, al corazón mismo del sistema.

Como sindicalista he visto tantos movimientos unitemáticos dispersarse por cansancio y sectarismo. De hecho, es un regalo a los poderes establecidos que a menudo tracemos líneas de demarcación tan profundas: el movimiento ecologista está aquí, el movimiento por los derechos de los refugiados y los migrantes está ahí, el movimiento antiguerra está allá, y nunca confluyen los tres. Aunque ahí está el ejemplo de la reciente manifestación en Bath, Maine, donde un grupo de activistas cortó el tráfico a la salida de un astillero donde se construyen buques de guerra, reclamando dinero para soluciones para el clima y no para la guerra interminable.

En la junta general de accionistas de la empresa de gestión de activos BlackRock se presentaron numerosos grupos –desde la Organización Indígena Nacional de Brasil hasta Code Pink– para denunciar al director ejecutivo de BlackRock y a toda la empresa por sus inversiones masivas y grotescas en muerte y destrucción a través del caos climático y la guerra. Muchas comunidades movilizadas por la justicia climática y la acción directa han forjado estas alianzas durante mucho tiempo, blandiendo literalmente la bandera del anticapitalismo en solidaridad con las luchas en el mundo entero. Estos empeños interseccionales son fuente de inspiración, poder e ideas. Parten de los principios de cooperación, solidaridad y respeto, antítesis del violento sistema capitalista. Y puesto que rompen con el paradigma de divide y vencerás en el que hemos caído tantas veces, también arrojan luz sobre los problemas inherentes a la tendencia de las opciones personales.

Bloquea, protesta, movilízate, levántate

Con el avance del capitalismo verde (un oxímoron tan claro como el de la guerra verde) también ha proliferado la falsa idea de que podemos salvar el planeta llevando siempre en la mochila una o dos bolsas para la compra. Esto lo llamo la falacia de volverme verde. Si todo el mundo reciclara, si todo el mundo instalara paneles solares y tuviera una botella de agua reutilizable con la palabra Námaste escrita en un lado; si todo el mundo comprara un Tesla… Pero esta manera de pensar no es más que otra manifestación de la estrategia de divide y vencerás de un sistema capitalista basado en la extracción y la destrucción. Avergüenza a la gente que no puede pagar o acceder a las nuevas tecnologías o alternativas verdes y divide aún más nuestro potencial de unificación a lo largo de las fallas del poder adquisitivo pintado de verde. Cuando un barrio cae víctima de un tsunami de gentrificación, enseguida acuden establecimientos verdes de cosmética eco-chic, tech trendy e hipster, que miran de arriba abajo y expulsan a quienes no pueden pagar sus ofertas consumistas, mientras hacen caja y hacen caso omiso del puñado de empresas y de la máquina de guerra que realmente tiene la culpa de esta crisis climática que se agrava por momentos.

Un chiste que ha circulado recientemente en las redes sociales dice: “harías más por el clima si te comieras a un ejecutivo del petróleo que si te volvieras vegano”. No solo es gracioso, sino que también da en el clavo. Rousseau tal vez se adelantó a su tiempo al sentar las bases de una revolución contra el cambio climático: “Cuando la gente ya no tenga nada más que comer, se comerá a los ricos…”. Por supuesto, hazte vegano si tienes el privilegio de hacerlo. Pero no mezclemos esta opción personal con las acciones necesarias para desmantelar la maquinaria que saca beneficio de la tortura de animales.

Sí, los y las activistas acudirán a menudo a lugares lejanos para luchar contra un gasoducto o una empresa maderera. Sí, la gente irá a comprar a Wal-Mart porque carece del privilegio económico de poder ir a comprar a otros sitios. Si todos aquellos que se dedican a criticar a la gente que hace esas cosas hubieran acudido en vez de ello a la primera línea de la lucha contra un gasoducto, la energía sucia tendría a miles contra las que luchar, y no un puñado de activistas de una férrea fuerza de voluntad.

Cuando se dice que “toda persona puede hacer algo”, estoy de acuerdo. Pero el mero compromiso por reciclar no basta. Por supuesto, dado que alrededor del 91 % del plástico no se recicla, sigo pensando que debemos luchar por instituir mejores prácticas de gestión de residuos y exigir instalaciones de reciclado. Debemos utilizar el transporte público siempre que podamos. También debemos cepillarnos los dientes regularmente, no beber demasiado alcohol y evitar los alimentos procesados.

En otras palabras, el llamado reverdecimiento de nuestra vida personal no debe considerarse una contribución a la protección del clima, sino una faceta más de comportarse como un adulto en el mundo de hoy. Actuar por el clima, ese algo que toda persona puede hacer, debería significar realmente actuar por el clima. Debería significar que bloqueamos, protestamos, nos manifestamos y nos levantamos y de alguna manera dedicamos tiempo, energía, cuerpo y mente a una aguda lucha sistémica. Debería significar que nos organizamos en nuestras comunidades para establecer conexiones entre nuestros diversos problemas, desde la gentrificación del barrio hasta el imperialismo, pasando por la soberanía alimentaria, la salud pública y el racismo sistémico, cuestiones todas que están relacionadas con el caos climático.

Debería significar que apuntamos contra el sistema y no unos contra otros, que diferenciamos nuestro poder de nuestro poder adquisitivo verde y que no dirigimos la guerra de clases contra nosotros mismos. Debería significar que educamos y nos comprometemos con los principios de la lucha contra la opresión, del antiimperialismo y del anticapitalismo. Debería significar que soñamos y hacemos y construimos comunidades y redes que existen fuera de los confines del sistema capitalista bajo el que todas y todos sufrimos.

No existe ningún plan definitivo para llevar a cabo esta tarea. La verdadera solidaridad y la interseccionalidad real implican ir más allá de nuestras zonas de confort y pisar terrenos que desconocemos, de maneras que no están previstas en la teoría. Los movimientos ecologistas tendrán que abordar el caos climático intrínseco a una maquinaria de guerra imperialista y racista. Los y las activistas contra la guerra tendrán que calibrar la importancia de la justicia climática en su actividad.

La gente más afectada no solo necesitará un asiento a la mesa, sino también una solidaridad real y respeto por sus experiencias de vida. Todas tendremos que examinar a fondo los peligros de las falsas soluciones que vienen de arriba, del reverdecimiento y de la crítica a quienes hacen lo que tienen que hacer para sobrevivir. Cuando crucemos la divisoria y dominemos la narrativa de nuestro propio futuro, habremos de aprender a sentirnos cómodas estando incómodas, a pasar del progreso prescrito de un sistema regresivo. Parece desalentador, suena imposible, pero no estamos solas, a menos que optemos por estarlo.

https://roarmag.org/essays/there-is...

Eleanor Goldfield es activista creativa, periodista y poeta.

Traducción: viento sur

Tomado de: https://vientosur.info/spip.php?art...

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Quién fue Popeye

7 September, 2019 - 00:00

Frank 'Rocky' Fiegel, inspiración de Popeye, fue un marinero polaco asentado en Illinois, que andaba enredado en peleas y grescas. Conocido por su descomunal fuerza, hizo correr a contrincantes mucho más grandes. También es recordado por su buen corazón y cariño hacia los niños.

Elzie Crisler Segar (vecino suyo), creó el personaje en 1919 en una tira cómica del periódico New York Journal, inmortalizando a este sujeto.

Por su aspecto, se le bautizó 'Pop-Eye' (ojo saltón).

Olivia fue inspirada en una mujer real llamada Dora Paskel, mientras que Blutus, se inspiró en un grandulón que llegó al puerto donde estaba Franz 'Rocky' Fiegel, y peleó con él... ganando Popeye ante la incredulidad de los que espectaban.

Fuente: https://www.facebook.com/codigoocul...

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Granados y Delgado: Los Sacco y Vanzetti españoles.

7 September, 2019 - 00:00

Francisco Granado Gata (1935-1963), Joaquín Delgado Martínez (1934-1963)

El día 18 de agosto de 1963 la prensa española anunció que en las primeras horas de la mañana, “y con sujección a las formalidades de la ley penal común, ha sido ejecutada la sentencia de pena capital dictada contra los terroristas Francisco Granados Gata y Joaquín Delgado Martínez“.

Bajo esa hipócrita retórica se encubría el hecho de que dos jóvenes anarquistas habían sido estrangulados por el aro de hierro del garrote vil tras el “enterado” del general Franco y después de un juicio militar sumarísimo que se celebró apenas diez días después de los hechos que se les atribuyeron.

Granados y Delgado habían sido acusados de colocar sendos artefactos explosivos el 29 de julio de 1963 en la Sección de Pasaportes de la Dirección General de Seguridad y en la Delegación Nacional de Sindicatos. El primero de los artefactos, una carga de plástico de doscientos gramos de peso, provocó heridas a una veintena de personas.

Dos días después de los atentados, el 31 de julio, a las 4 de la tarde, Francisco y Joaquín son detenidos, posiblemente a causa de una delación. Apenas tres semanas separaron la vida de la muerte para estos dos luchadores libertarios, sometidos primeros a torturas policiales y después a un juicio carente de garantías en el que son condenados a muerte. El Consejo de Guerra sumarísimo anunciado sólo 48 horas antes de su celebración les condena sin otras pruebas que las declaraciones arrancados bajo tortura, en un juicio lleno de irregularidades que incluyen el hecho de que el defensor no tenía título de abogado. Granados y Delgado negaron cualquier participación en las acciones armadas que se les atribuían y reconocieron ser miembros de la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias.

El Consejo Ibérico de Liberación, la organización clandestina anarquista a la cual pertenecían Granados y Delgado, declaró el 11 de agosto ante la opinión pública nacional e internacional que Joaquín Delgado y Francisco Granados eran absolutamente ajenos a los hechos ocurridos el 29 de julio en Madrid, que los autores no habían sido detenidos y que el depósito de armas atribuido a Francisco Granados no había sido utilizado y permanecía intacto al ser descubierto por la policía.

Posteriormente esta misma organización haría público que el material descubierto por la policía estaba destinado a un atentado contra Franco.

El año 1963 fue muy importante para la lucha antifranquista, no en vano en dicho año continuaron las movilizaciones mineras asturianas iniciadas en la primavera de 1962. El renacer de la lucha contra la dictadura fue posiblemente uno de los motivos por los que el franquismo quiso “dar un escarmiento” a las nuevas generaciones libertarias que estaban entrando en actividad en aquellos años. También quisieron, probablemente, castigar la campaña contra el turismo en España que venían desarrollando la CNT, la FIJL y otras organizaciones anarquistas.

Después de su muerte, un largo silencio se extendió sobre ellos, silencio que ha llegado a nuestros días. El PCE iba a adquirir durante los años sesenta una amplia hegemonía en la oposición antifranquista, que no había tenido en las dos décadas anteriores, y para el PCE sólo cabía recordar a sus propias víctimas. Algo similar ocurriría diez años después, en 1973, cuando otro joven anarquista, Salvador Puig Antich, fuera ejecutado, también a garrote vil, en otra farsa judicial.

Robert Escarpit escribió en Le Monde (22-8-1963), poco después de las ejecuciones, unas palabras que hay forzosamente que compartir: “Joaquín Delgado y Francisco Granados han dado su vida por algo pero, como siempre, los verdugos los han ejecutado por nada”. Por una nada que era un vacío asesino, la sinrazón de un poder dictatorial.

Es obligación de todos nosotros recordar que esos dos hombres murieron por algo, por algo tan importante como la libertad, y exigir que la verdad histórica de estos crímenes franquistas sea reconocida oficialmente.

Un crimen legal contra dos inocentes

Hace cuatro años asistimos atónitos a la anulación de la sentencia condenatoria contra Joaquín Delgado y Francisco Granados declarándoseles inocentes de los hechos que se les imputaban. El tribunal supremo dejaba sin efecto después de cuarenta y cinco años aquel “fallo judicial” que condenó a garrote vil a dos jóvenes proletarios inocentes de los cargos de los que se les acusaba, en concreto la colocación de dos artefactos explosivos en la Dirección General de Seguridad y en la Delegación Nacional de Sindicatos, culpables de no tener mas que sus manos como único capital y que utilizaron para ganarse la vida y para defender a su clase.

La madrugada del 16 de agosto de 1963, dos jóvenes libertarios esperaban que la sentencia dictada por el Tribunal de Orden Público y que les había condenado a la pena capital se materializase.

Francisco Granado Gata, de veintisiete años, natural de Ventoso provincia de Badajoz, casado y con tres hijos, y Joaquín Delgado Martínez, soltero y nacido de la localidad barcelonesa de Cardona, ambos militantes de la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias (FIJL), fueron asesinados por el salvaje método del garrote vil, sus cuellos pasaron por el aro metálico del garrote por no haber pasado por el aro fascista que imponía la dictadura sobre el proletariado y los pueblos de España.

Hacía veintinueve años que los dos habían cruzado la frontera arrastrados a la emigración por forma parte de los perdedores políticos y sociales de la guerra civil, formaban parte de aquel sector de la población que huyó en busca del pan que le negaba el franquismo, en el caso de Delgado cuando en 1949 junto con su madre y su hermano menor cruzaron los Pirineos para reunirse con su padre Francisco Delgado Tapia, militante de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) que llevaba diez años refugiado en Francia. Joaquín Delgado comienza sufriendo como la mayoría de los emigrantes que venían de este otro lado de los Pirineos el rechazo social que le impedía encontrar un trabajo con el cual obtener el mísero salario que cobraban la mayoría de los obreros españoles. Tras nacionalizarse francés consigue encontrar un empleo como ebanista. En su juventud comienza a tomar contacto con los grupos de exiliados españoles residentes en la ciudad de Grenoble y comienza a frecuentar las reuniones de los jóvenes anarquistas colaborando de forma esporádica primero en festivales, acudiendo a las charlas, conferencias y demás actividades de propaganda pasando poco tiempo después a la militancia activa dentro del grupo de la FIJL de la ciudad vascofrancesa. Los motivos para la emigración de Granado fueron simplemente económicos proveniente de una familia campesina extremeña fue en busca de un mejor futuro, tras cumplir el servicio militar, en el cual le fue detectada leucemia, cruza en abril de 1952 la frontera.

El proceso contra estos dos jóvenes libertarios fue un suceso curioso, según la declaración de la policía franquista, los dos jóvenes fueron detenidos mientras le gritaban a unas jóvenes extranjeras. Tras su detención se produjeron registros domiciliarios en los cuales se encontraron explosivos. La detención de Granado y Delgado no pudo ser fruto de la casualidad y la explicación esta clara, la infiltración por parte de agentes de la Policía franquista y de la OAS (Organización Armada Secreta) en los círculos anarquistas en el exilio y en el grupo Defensa Interior (DI), organismo generado por el Movimiento Libertario Español (MLE) fundado en 1962 por históricos del anarcosindicalismo como Cipriano Mera o Juan García Oliver ocupado de organizar las acciones armadas contra la dictadura. Oscuros personajes como un joven llamado Jacinto Guerrero Puente, que terminaría como agregado del condenado por el caso GAL y máximo responsable de la seguridad del Estado durante los gobiernos de Felipe González, Rafael Vera en la trama de los fondos reservados. La precaución y la alerta dentro del Movimiento Libertario Español (MLE) fueron descuidadas por los dirigentes anarquistas incapaces de descubrir al provocador que se encontraba dentro de sus propias filas y que llegó a ocupar el máximo cargo del área de propaganda en el grupo Defensa Interior y que incluso llegó a ser propuesto por varios sindicatos para ocupar la secretaría general de la Confederación Nacional del Trabajo durante el pleno de núcleos intercontinentales de la CNT celebrado en Agosto del año 1969.

delgado-granadoTras la detención gracias a la delación de este oscuro personaje los dos anarquistas son conducidos a la prisión de Carabanchel donde permanecerán diecisiete días antes de ser condenados por un Consejo de Guerra sumarísimo a sufrir una de las muertes mas crueles que puede sufrir un ser humano y que fue un genuino invento al que se dio forma bajo el solar hispano.

El proceso judicial estuvo, como corresponde a un juicio político plagado de irregularidades, dado que la defensa de los dos jóvenes anarquistas en ningún momento pudo presentar las pruebas y las coartadas que en ningún momento les colocaban en esas horas y esos días en esas calles donde fueron colocados los artefactos explosivos, aunque los dos reconocieron ser miembros de la Federación Ibérica de Juventudes libertarias asumiendo así la sentencia a la cual todo revolucionario esta condenado, dispuestos a pagar con su vida el crimen de luchar contra la dictadura franquista y por la emancipación de los trabajadores.

La inocencia de Granado y Delgado es hoy un hecho, y no lo es en absoluto porque el sucesor judicial del Tribunal de Orden Público haya declarado nula de pleno derecho la sentencia condenatoria sino porque la autoría de el hecho fue reconocida públicamente por otros dos militantes anarquistas miembros del grupo Defensa Interior en un programa emitido el 4 de Diciembre de 1996 por la cadena de televisión franco-alemana ARTE así como ante notario. Las pruebas utilizadas en su momento para encausarles no resistían ningún contraste plausible pero el principio de “castigar y amedrentar” con la mayor publicidad posible a través de una prensa que era la voz de su amo cumplió el objetivo marcado.

Joaquín Delgado y Granado fueron asesinados el 16 de agosto de 1963 cuando todavía estaba fresca la sangre del militante comunista Julián Grimau y de los guerrilleros Ramón Vías y “Caraquemada”, el régimen franquista dejaba una vez mas su estela de terror contra los hijos del pueblo que seguirían entonces y hoy siguen portando sobre sus espaldas el peso de la muerte y la explotación.

Granado y Delgado: un crimen legal

La Historia de Francisco Granado y Joaquín Delgado no interesaba a nadie. No aparecía en los libros de historia. Preferían que no apareciera nunca. Además, la investigación de su caso, podía llegar a demostrar que, efectivamente, los dos jóvenes libertarios eran inocentes de los actos por los que fueron condenados y ejecutados, y, quizá, abrir una brecha de reclamaciones legales, de revisiones de juicios, de acusaciones concretas y probadas de las criminales injusticias cometidas durante la dictadura de Franco.

Ningún dirigente de las televisiones a las que acudimos en busca de financiación se expresó con tal claridad, pero estaba claro que su interés era nulo. Llegaron a decir que era una historia “muy humana”, que hiciéramos una película, que no les cabía en la programación, que les parecía muy interesante pero que si queríamos que se divulgara, lo debía hacer un equipo designado por ellos, que había que hacerlo en poco tiempo, etc. Un sin fin de patrañas que pretendían obstaculizar – sobre todo – nuestro interés de investigar el caso y divulgarlo públicamente, denunciando a los responsables del régimen con la máxima contundencia y rigor posibles.

Esta actitud oficial no suponía nada nuevo. Desde la muerte del dictador, un pacto de silencio, entre los partidos de izquierda y la derecha franquista, impedía reflexionar e investigar sobre el pasado. Fue un pacto contra la historia. Nos negaban la memoria histórica, la posibilidad de analizar de dónde veníamos para entender mejor el presente. Y, sobre todo, nos negaban la posibilidad de pedir explicaciones, de señalar y denunciar a los antiguos criminales reconvertidos en demócratas. La derecha franquista maquillada, la misma que ahora gobierna, sabía perfectamente que el desconocimiento del pasado absuelve al presente. Querían la impunidad para actuar, y la consiguieron. La tienen.

Finalmente, el canal ARTE francés fue receptivo a nuestra propuesta y, con la participación de Ovideo TV, de Barcelona, y Point du Jour, de París, pudimos investigar a conciencia los hechos y realizar el documental. Granado y Delgado eran inocentes, lo demostramos en nuestro trabajo, gracias a las declaraciones de Antonio Martín y Sergio Hernández, y a la investigación realizada a partir del Sumario del Consejo de Guerra y otros testigos directos de los acontecimientos.

Se emitió en Francia y nos dieron un premio Fipa de Plata en el festival de televisión de Biarritz. No obstante, Televisión Española hizo todo lo que pudo por no emitirlo. La prensa española se hizo eco de esta actitud y la criticó ampliamente. El canal ARTE les obligó, merced a un acuerdo de colaboración que habían firmado recientemente. Finalmente se vio, de noche, a altas horas de la madrugada, casi clandestinamente. Ahora niegan la revisión judicial del caso. Razonan como los franquistas. La guerra continúa. Y Manuel Fraga Iribarne también. El entonces Ministro de Información de Franco se negó a ser entrevistado por nosotros, hecho que subrayamos en el documental. Sigue siendo Presidente de Galicia,

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