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Actualizado: hace 27 min 19 seg

Solo 13 desalobradoras vertieron al Mar Menor 3,8 millones de metros cúbicos de salmuera

15 August, 2019 - 00:00

Las facturas de compra de un producto químico para estas plantas permiten al Seprona determinar el volumen de agua que depuraron.

Ricardo Fernández

A las 13.30 horas del pasado 1 de abril, varias patrullas del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil irrumpieron en una finca agrícola del paraje de Villar Alto, en Los Dolores de Pacheco. Iban sobre seguro, pues llevaban perfectamente marcadas las coordenadas con la ubicación exacta, que se les había facilitado desde la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS). Tras identificarse ante el responsable de la explotación, los agentes le pidieron que los condujera hasta el lugar donde tiempo atrás había instalado una desalobradora, pese a que no contaba con licencia para ello, ni para abrir el pozo del que se nutría la planta.

La instalación, constituida por 16 tubos blancos de ósmosis inversa y con una capacidad de depuración de unos 100 m3 a la hora -con los que venía a generar unos 15 m3/h de rechazo de salmuera-, había tenido un coste aproximado de unos 80.000 euros.

Los 'seprona' constataron que la maquinaria no se encontraba en funcionamiento, pues estaba desconectada del sistema eléctrico y taponados y precintados los tubos de agua producto y rechazo. El encargado de la finca les confirmó que la CHS les había hecho una inspección en 2016, en la que ya se les precintó la desaladora, y que habían vuelto a repetir la visita en 2018. Reconoció que antes de eso, cuando la planta estaba en funcionamiento, el rechazo de salmuera se había canalizado, mediante una tubería de ocho kilómetros, a través del salmueroducto construido por Ferrovial en el campo de Cartagena. El conducto, que nunca llegó a cumplir la anunciada función de dirigir ese rechazo hacia una planta desalobradora, acababa vertiendo en el Mar Menor a través de la rambla del Albujón.

Los agentes echaron un vistazo a las instalaciones y localizaron el contador, en el que se leía 2.287.918 m3, que constituían el caudal que supuestamente había procesado durante su tiempo de vida. Teniendo en cuenta que la planta producía un 15% de rechazo, la salmuera derivada de esa actividad habría ascendido a 571.979 m3.

Pero a los especialistas del Seprona, la lectura del contador les interesaba la justo. Si acaso, como ocurría en esa inspección concreta, le otorgaban una relativa importancia a la hora de confirmar sus propias estimaciones. Que las tenían.

Y es que estos investigadores, que llevan meses trabajando bajo la coordinación del titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Murcia, Ángel Garrote, habían dado con su propio -y en teoría muy fiable- sistema para calcular cuánta agua salobre había pasado por esta y, supuestamente, por varios cientos de las desaladoras clandestinas que han poblado el entorno del Mar Menor.

La prueba del antiincrustante

Las pruebas procedían de la documentación que la Guardia Civil se incautó durante el registro realizado, el 27 de febrero de 2018, en las instalaciones de la firma Insal SL. Allí, entre otros muchos papeles, se apoderaron de facturas y albaranes con datos de gran valor, entre los que destacaba la cantidad que cientos de explotaciones agrícolas habían adquirido de un producto químico, conocido como 'Ecoflow 32', que estas plantas desalinizadoras necesitan como antiincrustante para poder funcionar. Su misión es impedir que pequeños materiales sólidos presentes en el agua acaben solidificando en las membranas de ósmosis. Y como las especificaciones técnicas establecen que es necesario utilizar 3,5 mg de ese producto por cada litro de agua desalinizada, conocer cuántos kilos se habían consumido en cada finca podía ofrecer, en apariencia, un cálculo bastante aproximado del caudal que había sido tratado.

Así, las facturas intervenidas en Insal SL señalaban que esta explotación agraria había comprado al menos 9.120 kilogramos de Ecoflow 32, lo que indicaría que había desalinizado 2.368.918 m3, con un rechazo de 592.207 m3 de salmuera.

Echando mano de la cifra del contador oficial de esa planta, que indicaba que había tratado 2.287.918 m3, el método de la Guardia Civil demostraba una fiabilidad cercana al 97%. Un auténtico hallazgo.

El responsable de la finca, que fue llamado a declarar a la Comandancia de la Guardia Civil en calidad de investigado por un delito contra el medio ambiente y, al contrario de lo que hizo la inmensa mayoría de los otros sospechosos, aceptó ser interrogado. Sostuvo que no recordaba con precisión el año en que se instaló la desaladora, pero que el pozo del que se nutría se abrió en 1994. También manifestó que no era capaz de calcular cuánta agua había desalinizado, ni cuánto rechazo había inyectado al salmueroducto, aunque sostuvo que «la planta solo la poníamos en marcha en casos críticos, extremos, para salvar la plantación». Su mayor lamento consistió en sostener que siempre pensó que «el método parecía contar con el visto bueno de la Administración», por lo que comunicó la existencia de la instalación a la CHS y conectó el tubo del rechazo «al salmueroducto oficial».

'Operación Chandos'

Esa jornada del 1 de abril, en el marco de una operación que denominó 'Chandos', la Guardia Civil inspeccionó otras 66 fincas agrícolas, además de la ya mencionada, lo que permitió localizar y precintar 38 plantas desalobradoras y 35 pozos irregulares. Algunas de ellas estaban a pleno rendimiento, instaladas en zulos en el subsuelo y perfectamente camuflados, y otras se habían montado en un remolque, lo que permitía trasladar la planta con ligereza hasta cualquier punto de la finca para utilizarla en pozos. Cuando dejaba de prestar servicio, se ocultaba en almacenes y garajes alejados de la zona, al objeto de dificultar su localización.

Cruzando los datos obtenidos durante esa espectacular redada -en la que participaron cientos de agentes con el apoyo de agentes ambientales e incluso de helicópteros- y la información extraída de las facturas y albaranes de la firma Insal SL, los 'seprona' están en disposición de efectuar un cálculo del caudal que, a lo largo de años, habrían esas desalinizadoras, y del consiguiente rechazo de salmuera que habrían generado. Y los cálculos, por muy provisionales que todavía son, alcanzan dimensiones tremendas.

Por el momento, ya han remitido al juzgado los atestados de trece -solo trece- de esas fincas inspeccionadas. Y analizando sus consumos de Ecoflow y otros productos antiincrustantes, han llegado a la conclusión de que entre todas ellas trataron un volumen de agua salobre de 15,2 millones de metros cúbicos. Con semejante magnitud, no es de extrañar que la cifra estimada para el rechazo de salmuera se eleve a 3,8 millones de m3.

Para hacer más comprensibles estas cifras, podría señalarse que esos vertidos, que en buena parte habrían acabado en el Mar Menor por la vía de las ramblas, o del acuífero subterráneo en el caso de que la salmuera hubiera sido echada a un pozo, equivaldrían a unas 1.900 piscinas olímpicas de 50x20x2 metros. Este dato, sin embargo, se quedaría empequeñecido si se tiene en cuenta que se ha estimado en cerca de un millar las plantas desaladoras clandestinas que habrían operado, durante largos años, en el campo de Cartagena. Y que el propio juez instructor ha señalado que hasta el momento son ya más de un centenar los investigados, en su mayor parte agricultores, que están pendientes de pasar por el juzgado. Y todos ellos habrían tenido funcionando, en algún momento, alguna de estas desalobradoras no autorizadas.

La Verdad

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Un accidente durante un experimento armamentístico causa cinco muertos y eleva los niveles radioactivos de una localidad rusa

14 August, 2019 - 00:00

Rusia ordena evacuar una localidad en Severodvinsk donde la radiación se ha multiplicado entre cuatro y 16 veces.

‌ Europa Press

Las autoridades de Rusia han anunciado este martes la evacuación de una localidad situada cerca de la base en la que la semana pasada se produjo una explosión durante un ensayo con un propulsor experimental para misiles, si bien la han desvinculado del suceso.

La portavoz de la administración de la ciudad de Severodvinsk, Xenia Yudina, ha manifestado que "el departamento territorial de Nyonoksa fue notificado de las actividades planificadas de los cuerpos de mando militar".

"Se les pidió a los residentes de Nyonoksa que abandonaran la aldea mientras se realicen las actividades en la mañana del miércoles", ha agregado, según ha informado la agencia de noticias Sputnik.

Aumento de la radiación

El anuncio ha llegado horas después de que la agencia de meteorología rusa Rosgidromet afirmara que los niveles de radiación nuclear en Severodvinsk (noroeste) se multiplicaron entre cuatro y 16 veces tras el incidente de la semana pasada.

El Ministerio de Defensa dijo en un principio que la radiación no se había alterado tras el incidente, pero las autoridades de Severodvinsk dijeron que sí había un repunte en el nivel de radiación. Greenpeace calcula un aumento de 20 veces en el nivel de radiación nuclear.

Por su parte, el Kremlin ha descartado riesgos para la salud de la población tras el incidente y ha apuntado que "no debe caber duda de que todas las instituciones competentes garantizan completamente la seguridad de los ciudadanos".

El portavoz de la Presidencia rusa, Dimitri Peskov, ha manifestado que "las autoridades hacen todo lo necesario" y ha pedido a la población que consulte la información oficial y no la publicada por los medios.

Cinco científicos murieron en el incidente durante el lanzamiento de un cohete Burevestnik, del que los expertos sospechan que salió toda la radiación, al estar propulsado con ese tipo de energía.

Voz Pópuli

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Condenado un guardia civil de La Ràpita (Tarragona) por asuntos de droga

14 August, 2019 - 00:00

También consultaba para otro de los condenados la base de datos policial y además blanqueaba dinero.

ÀNGEL JUANPERE

Un cabo primero de la Guardia Civil. M.A.R.V. destinado en el cuartel de la Ràpita ha sido condenado por la Audiencia Provincial de Tarragona a más de seis años de prisión por diversos delitos, entre ellos traficar con drogas. Así, se le han impuesto dos años y siete meses y medio de prisión y multa de 1.976 euros por un delito de revelación de secretos, un año y medio de cárcel y multa de 1.305 euros por tráfico de drogas, dos años de prisión y multa de 25.000 euros por blanqueo de capitales y finalmente tres meses de prisión y multa de 720 euros por falsedad en documento oficial.

Otro de los acusados, M.M. es un hombre que pedía al condenado que mirase datos de diversas personas en la base de datos policial. Por ello, ha sido sentenciado a medio año de prisión y el pago de una multa de 720 euros como inductor de un delito de revelación de secretos. Finalmente, un tercer acusado ha sido absuelto.

La sentencia declara probado que el 8 de junio de 2011, M. M. envió dos mensajes al otro condenado para que consultara el sistema Integrado Operativo de la Guardia Civil (SIGO). Tenía que comprobar los datos de un hombre. Y el agente así lo hizo tres días después. Manifestó al solicitante que dicho hombre no tenía «nada pendiente, peleas en 2003, es de Palafrugell, Gerona».

Asimismo, el 30 de junio realizó otra consulta sobre otro hombre y el 26 de septiembre, cuatro más. Para acceder y facilitar esta información, el acusado generaba un «hecho de interés» falso en la papeleta de servicio, lo que le daba cobertura para acceder a las bases de datos de la Guardia Civil. El acusado plasmó en la papeleta de servicio que (...) había sido identificado en el Port Marina de Sant Carles de la Ràpita, lugar donde desarrollaba sus funciones como cabo primero.

El agente obtenía con estas actividades incrementos extraordinarios en su patrimonio no justificados. El 22 de junio de 2011 se entregó al acusado un vehículo Audi A5, «sin que mediara ningún tipo de contraprestación económica a cambio».

El 20 de agosto se firmó el contrato de compraventa del vehículo Audi por 25.000 euros entre la empresa intermediaria. El agente emitió un certificado de cotejo de la fotocopia del DNI de la propietaria del vehículo sellado en Vinaròs el 15 de julio. En el listado figuraban los efectos incautados en el Audi A5, las intervenciones telefónicas así como la entrada y registro en los dos domicilios del agente.

Diari de Tarragona

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El 'Día del Inútil', la vieja fiesta contra la mili que el PP considera parte de ETA

13 August, 2019 - 00:05

Los populares arremetieron contra el acto y Dignidad y Justicia intentó sin éxito que la Audiencia Nacional lo prohibiese.

danilo albin

El sol pega de lleno sobre el pavimento de Etxarri Aranatz. Poco a poco, las calles de este municipio navarro de 2.500 habitantes empiezan a animarse. Las fiestas del pueblo acabaron el jueves, pero este viernes también habrá ambiente. Siguiendo un ritual que se remonta a los ochenta, la Gazte Asanblada (Asamblea Juvenil) celebra el 'Día del Inútil', creado inicialmente para homenajear, en tono humorístico, a quienes eran declarados como tales por el Estado durante los años del Servicio Militar Obligatorio.

Desde sus comienzos, la jornada de parodia ha estado caracterizada por un ambiente cuasi bélico: disfraces de militares y guardias civiles, coches "tuneados" para que pareciesen vehículos de la Benemérita... Y risas generalizadas entre zuritos, cañas, kalimotxos o lo que el cuerpo resista.

Durante las últimas ediciones, en los carteles del 'Inutillan Eguna' (Día del Inútil en euskera) aparecieron dibujos de tricornios y caricaturas de guardias civiles, además de la flecha amarilla que simboliza la campaña Alde Hemendik (Que se vayan), mediante la que la izquierda abertzale ha pedido la salida de las Fuerzas de Seguridad del Estado del País Vasco y Navarra.

La festividad nació para homenajear, en tono humorístico, a aquellos que se 'libraban' de la mili por 'inútiles'

No en vano, el PP ha incluido esta fiesta veraniega en su nueva campaña del Todo es ETA, centrada principalmente en Navarra. Nada es casualidad: el partido de Pablo Casado sostiene que el PSN ha llegado al Gobierno de la Comunidad foral gracias a un pacto no escrito con EH Bildu, algo que los protagonistas niegan tajantemente.

La edición de este año tuvo más ingredientes. La asociación Dignidad y Justicia (DYJ) —que en las últimas primarias del PP llamó a votar por Casado— presentó un escrito ante la Audiencia Nacional para tratar de que se prohibiera el 'Día del Inútil', alegando que allí podía cometerse un "delito de odio". A través de Twitter, DYJ informó primero que la Fiscalía también había solicitado la prohibición, aunque posteriormente comunicó que la Audiencia Nacional había rechazado tales pedidos.

Cartel colocado en el espacio donde se celebra el "Día del Inútil".

Dignidad y Justicia sostenía en su escrito que la reivindicación de la salida de las Fuerzas de Seguridad del País Vasco y Navarra es la misma que "históricamente ha llevado a cabo la organización terrorista ETA y que en la actualidad se sigue llevando a cabo por cierto sector la izquierda abertzale y en territorios gobernados por entidades políticas como EH Bildu (como en el presente caso)".

En efecto, la coalición abertzale ostenta la alcaldía de Etxarri. No obstante, el Ayuntamiento no ha tenido ninguna participación en el" Día del Inútil", que ni siquiera figuraba en el programa festivo oficial. "Desde el PP de Navarra exigimos a Chivite que impida la jornada de acoso a la Guardia Civil en Echarri- Aranaz. Sus ahora socios de gobierno no hicieron nada la pasada legislatura para evitarlo", afirmó por su parte el PP desde las redes sociales, en un intento de involucrar a Bildu con este acto

A las 12:15 horas, cuando se lanzó el cohete que marca el inicio del día festivo, había algunas decenas de jóvenes en la zona de las txosnas (casetas). Estaban vestidos con prendas de camuflaje, al estilo de las que se utilizan en el Ejército. Un rato después apareció un viejo coche que simulaba un patrol de la Guardia Civil.

Temor a denuncias

En el kiosko del pueblo, situado allí mismo, había unas banderas de España, Francia y Navarra que completaban la escenografía. También habían colocado un plástico blanco en el que estaban dibujadas varias siluetas. Sobre ellas colocaron las fotos del rey Felipe VI y del presidente de Pedro Sánchez. También había imágenes de Albert Rivera y Pablo Casado, líderes de Ciudadanos y PP respectivamente, así como de la portavoz de los populares en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, del líder de Navarra Suma, Javier Esparza y de la presidenta del PP de Navarra, Ana Beltrán. Dignidad y Justicia denunció desde las redes sociales que esas imágenes serían utilizadas para jugar al "tiro al facha". En la fotografía difundida por ese colectivo se observan manchas de pintura roja y azul sobre algunas de ellas.

Las personas que participaban en la jornada festiva pidieron que no se fotografiasen o grabasen sus rostros por temor a que prospere alguna denuncia contra este acto en la Audiencia Nacional. De hecho, un equipo de televisión que quiso tomar imágenes de los asistentes fue increpado y se vio obligado a abandonar la zona. A última hora de la mañana, mientras los bares de alrededor se animaban con los potes de antes de comer, varios jóvenes simulaban un entrenamiento militar.

Público

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Barraca alternativa en Elx

13 August, 2019 - 00:00

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Xé, que a gust

13 August, 2019 - 00:00
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Vuestra normativa sobre mascotas

12 August, 2019 - 00:00

Una vez que os trasladéis a vuestra propiedad vuestra comunidad definitivamente necesitará una normativa sobre mascotas, ya que las mascotas, especialmente los perros, crean algunos de los conflictos más espinosos a los que se enfrentan las comunidades.

A principios de los 80, por ejemplo, un grupo de gente que vivía en la ciudad se mudó al Medio Oeste rural de EEUU para empezar su nueva comunidad espiritual. No tenían ningún acuerdo (creyendo que la gente espiritual como ellos no los necesitaba) y también olvidaron que los perros que ya no estaban encerrados en patios se convertían de forma natural en la pesadilla de las comunidades: una jauría cazadora. Sus perros recién liberados siguieron entusiasmados sus instintos y mataron una gran cantidad de pequeños mamíferos, incluyendo gatitos y gatos que pertenecían a otros miembros. La comunidad estalló en un conflicto desgarrador. Algunos miembros estaban furiosos por la pérdida de sus mascotas y temían que los perros mataran a otros gatos o incluso atacaran a sus hijos. Los propietarios de perros estaban furiosos y a la defensiva, ya que su propio y amado perro de la familia no podía ser culpable; habían sido los perros de “otros” miembros. Se puso tan fea la cosa que algunos padres amenazaron con pegarles un tiro a los perros a la vista. Aturdida por el tumulto la comunidad decidió finalmente que después de todo quizá necesitaba reglas y acordó que encerraría a todos los perros.

Jaurías de perros, perros ladrando, cacas de perro, perros pulgosos, perros que cavan en los huertos y perros que asustan a los animales salvajes del lugar son algunos de los temas que surgen sobre el mejor amigo del hombre en la comunidad. Los gatos también pueden ser un problema en la comunidad, ya que algunos expertos estiman que un solo gato mata a alrededor de 100 pájaros y otros pequeños animales a lo largo de un año. Y aun así a veces las comunidades quieren perros para que impidan que el venado se coma los huertos o gatos para que eliminen a los roedores que se meten en la provisiones. Así, aunque Fido y Fluffy podrían ser realmente bienvenidos, hay que controlarlos. Algunas comunidades tienen acuerdos de que los perros y los gatos deben llevar cascabeles en el collar para avisar a los otros animales de su aproximación o que los perros deben mantenerse vallados y atados.

Diana Leafe Christian
Crear una vida juntos, Cauac Editorial Nativa, Murcia 2003.

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Contracultura, ¿paritorio o patíbulo de revolución?

11 August, 2019 - 00:00

Dícese que la Revolución del 36 no se perdió por culpa de Franco y la guerra civil sino por la contrarrevolución en el propio bando antifascista. Pues algo parecido podríamos aplicar a la revolución contracultural. No son la SGAE o los 40 Principales, nuestros más consensuados enemigos, quienes la han hundido y mercantilizado; ha sido la prevalencia de valores hedonistas y capitalistas en el circuito alternativo lo que está matando la cultura anticomercial.

Contracultura y revolución

La contracultura desempeña un papel crucial en el contrapoder. Hoy en día es un elemento central de las luchas sociales por su importancia a la hora de financiarnos (venta de alcohol en conciertos y pinchadas, algo que la revaloriza) y también por su eficacia para transmitir mensajes, movilizar y en general comunicar por medio de canciones, creaciones audiovisuales, fanzines, etc. Cómo no aprovechar todo este poder de influencia, y no solo como sujetos culturales, sino también como sujetos políticos; ser conscientes de la cultura como arma y elemento de transformación y cohesionarse con unos objetivos marcados.

La cultura siempre ha sido importante para la revolución. En el anarquismo, por ejemplo, los ateneos libertarios fueron fuente y destinatario de contracultura desde finales del siglo XIX, contexto en el que prácticamente todo colectivo contaba con su propio periódico u hoja informativa y había una gran proliferación de obras literarias o de teatro vinculadas a la revolución. La producción autogestionada de cine anarcosindicalista, que alcanzó su auge en los años 30, revolucionó (nunca mejor dicho) el séptimo arte, como ya lo había hecho el realismo socialista. La cultura era entendida por y desde la militancia.

A mediados del siglo XX, el situacionismo, el Mayo del 68 y las nuevas generaciones pusieron la contracultura en un lugar protagonista como medio de expresión y de transformación. En el anarquismo, la A circulada (hoy en día extendida como símbolo tradicional pero que en realidad apenas llega al medio siglo de vida) sintetiza estos cambios poniendo de relieve lo visual frente a la iconoclasia anterior, además de una ruptura con la ortodoxia para adquirir nuevas connotaciones como la rebeldía y la transgresión juvenil. Iría conectando así con las nuevas subculturas que fueron surgiendo, introduciendo ideas revolucionarias en realidades muy variopintas alejadas del tradicional feudo sindical. El punk llegaría a hacer propia esa A, que desborda el círculo (el orden), con un discurso nihilista pero que asimilaba elementos revolucionarios. El pulso entre Sid Vicious y Bakunin. Algo que encajaba muy bien en una generación gestada en el paro, la reconversión industrial, la marginalidad, la heroína, el temor nuclear, el no hay futuro … con la lucha armada y la conciencia antirrepresiva como telón de fondo.

La contracultura pasó a ser nexo entre juventud y revolución, pero un blanco perfecto para el negocio y su uso estético más fácil de asimilar por el sistema. En Euskal Herria, foco de efervescencia contracultural y política, la etiqueta de Rock Radikal Vasco inventada en 1983 sirvió para sacar rendimiento económico a esa escena. Incluso la izquierda abertzale, que al principio la había tachado de extranjera y al servicio del imperialismo yanqui, más adelante viendo su influencia en miles de jóvenes coreando consignas reivindicativas acabó tratando de canalizarla e impulsarla (Egin Rock, Martxa eta Borroka…) y a la vez viéndose transformada por ella. Esa contracultura, todavía reacia a la política en mayúsculas, pasó a ser la crónica social y política de las luchas de aquella época; primeros gaztetxes, txoznas, okupaciones, procesiones ateas, insumisión…

Curiosamente, la profesionalización de la cultura radical es la que provocó la reacción de sectores más politizados, buscando diferenciarse recuperando el do it y ourself y con los infoshops como una evolución de ateneos empapados de la nueva contracultura juvenil con cabida para nuevas expresiones culturales y focos de lucha. Las ideas revolucionarias ya no eran algo colateral sino un elemento central en la contracultura, reconciliándose de esta forma con la militancia más clásica antes reticente a ella. La contracultura será además crisol de distintas ideologías revolucionarias y contacto entre distintas militantes e ideas.

En conclusión, en ese momento en el que contracultura y revolución conviven tan intensamente (con fanzines en los que comparten espacio temas políticos con crónicas de conciertos, cómics o entrevistas a músicas, y con las radios libres en las que la música punk es banda sonora de programas reivindicativos) es cuando también aparece el negocio de la revolución por la ávida consciencia del potencial de ese fenómeno. Pero es también precisamente cuando nace, como respuesta a ello, la filosofía anticomercial, al principio ligada al punk y hardcore (anarcopunk, straight edge…), pero paulatinamente abriéndose a nuevos estilos, porque la cultura no es revolucionaria por su estética sino por su esencia. Y habiéndose diluido y desinflado las luchas autónomas y antiautoritarias de los años 70 y 80, fue precisamente esta distribución anticomercial la que logró en la década siguiente revitalizar y dar cohesión a esas experiencias y las nuevas que iban surgiendo.

Anticomercial

La distribución alternativa, anticomercial, nace y vive para contestar afirmativamente a la pregunta sobre si es posible crear y difundir cultura al margen del capitalismo. El principio clave sobre el que se asienta es la cultura libre, es decir, la convicción de que los productos culturales deben ser accesibles a todo el mundo, sin trabas económicas. La distribución anticomercial, además, aborda esta premisa desde una perspectiva anticapitalista; se desarrolla al margen del entramado empresarial que rodea la cultura y de los derechos de autora, entendidos no como un necesario reconocimiento del trabajo sino respecto a su uso habitual como mecanismo con fines lucrativos y de privatización de la cultura.

«Anticomercial» sería, por tanto, aquella creación cultural o artística que no tiene por objetivo el lucro y que se edita, distribuye y difunde por medios no capitalistas. No solo intenta difundir mensajes revolucionarios y potenciar una cultura afín a la revolución; pretende ante todo ser revolución en sí misma. Un cuento infantil sin alusiones políticas o trasfondo ideológico puede ser perfectamente anticomercial. ¿Qué es, por tanto, lo que la define? Una autoexclusión consciente del capitalismo cultural, esto es, hacer cultura y sacarla a la luz sabiendo que no vas a usar los canales mercantilistas para ello: no te gustan y quieres hacerlo de otra manera. Y ahí es donde entra en juego la distribución alternativa; con la tarea de dotar de herramientas a esas creaciones para que puedan salir a la luz de manera satisfactoria, sin que el anticapitalismo sea sinónimo de presentación cutre, difusión mala y eventos precarios; demostrar que es posible entender la cultura (y la cultura de calidad y comprometida) fuera de las fauces del Capital.

Todo esto se enmarca en un contexto en el que el capitalismo voraz invade con su lógica del dinero todos los ámbitos de la vida, no quedando exentas las expresiones culturales (lo que importa es rentabilizar esos productos culturales o potenciar escaparates para dichos productos, como puede ser un festival de música para una discográfica). Este totalitarismo del Mercado no se conforma con los grandes negocios culturales, y su omnipresencia alcanza tal punto que las luchas políticas y sociales y espacios vinculados a esas luchas no han sido del todo ajenos tampoco a esta mercantilización de la cultura, es más, en muchos casos se han aprovechado de ello. Y por detrás, gente particular se ha beneficiado de ese binomio cultura-revolución para sacar aún más renta, como trampolín al éxito y a costa de la lucha; con la careta de revolucionaria y la pose anticapitalista para actuar al final como empresas musicales, sin ninguna coherencia entre el mensaje que predican y su actividad. Y tras ellas sellos underground, discográficas independientes, intermediarias…

Autogestión es tendencia

Quienes defienden o integran el circuito comercial alegan fundamentalmente dos motivos. En primer lugar, lo que podemos llamar falacia del ermitaño, es decir, la justificación de una incoherencia a partir de otra incoherencia o un conjunto de ellas (“si quieres ser coherente, ve al monte y vive como una ermitaña”). En este caso, por qué ser impolutas en la cultura mientras hay otros ámbitos más descuidados. Frente a esto, la lógica anticomercial sigue un paradigma inverso: que haya facetas donde evidentemente somos más incoherentes, donde nos autogestionamos menos, no implica serlo también allí donde hasta ahora hemos desarrollado prácticas más autogestionarias. Hay que cuidar esas últimas realidades y en todo caso apuntar hacia las primeras, pero no usarlas como pretexto para desmantelar las alternativas. Esta idea es la revolución como tendencia: tender a autogestionar, a ganar terreno al capitalismo y no al revés. La cultura es un punto de partida tan válido como cualquier otro en este sentido.

En segundo lugar, las propias bandas comerciales o creadoras culturales que entran en el negocio tratando de mantener un estatus combativo, argumentan que el mal uso de la autogestión a manos de quien organiza un evento, sin tener en cuenta a quienes han participado y quedándose el beneficio, les obliga a comercializarse. Aquí aparece un círculo vicioso en las dinámicas de organización de eventos: «banda pide caché elevado; organización, al asumir ese importante gasto, solo puede pagar a esa banda y no reparte con las bandas que no exigen caché (de manera que ellas no pueden autogestionarse); esas últimas bandas acaban pidiendo caché». Es cierto que crear cultura implica gastos (en el caso de una banda: local, instrumentos, arreglos del material, grabación de canciones, sacar disco en formato físico, etc). Planteada la cultura como militancia, la autogestión de las bandas debería respetarse como si se trataran de un colectivo más. La solución pasa por establecer unos criterios en cada colectivo o espacio para fomentar la autogestión de todos los agentes culturales e impedir así que unas se lucren de forma exagerada y otras tengan que hacer frente a sus gastos ellas solas. Pero cuando el caché sustituye al criterio o reparto de beneficios, no vale jactarse de ser un filántropo de la lucha cuando en realidad la relación que mantienes con esas luchas es más bien contractual e interesada.

La utilidad de la cultura combativa

A lo anterior cabe añadir algunos matices. Primero, que es una crítica dirigida a quienes comercializan ideas, en este caso por medio de la cultura. Vivir de la música es totalmente legítimo y honrado (hasta aconsejable si puedes hacerlo y es lo que te gusta) siempre que no sea a costa de la lucha de otras, vendiendo aquello con lo que no eres consecuente.

Segundo, que es necesario señalar, denunciar y revertir estas situaciones si de verdad queremos construir contrapoder y no un poder paralelo e imbricado con el establecido. Quienes participan del negocio de la revolución y a costa de ella no quiere decir que sean enemigas de clase (son casos excepcionales quienes viven holgadamente por ello y tienen control de la propiedad), pero ello no significa que haya que apartar la mirada ante tal empobrecimiento ético ¿qué pretendes cambiar si no comienzas por ti?. Todo esto tampoco implica negar la utilidad puntual de estos circuitos, aunque no deberían ser movimientos anticapitalistas lo que los impulsen.

Un ejemplo: un mass media como el canal La Sexta puede ser eficaz, puntualmente, para sensibilizar y concienciar a la opinión pública en ciertos asuntos sociales (reportajes sobre los desahucios, contra la corrupción política, etc.). Pero eso no es sinónimo de algo revolucionario; seguirá siendo la cara amable del sistema (en este caso una macroempresa tan poderosa y fascista como Atresmedia), algo que va a quedar patente al tratar temas en los que verdaderamente se apunta a los cimientos de dicho sistema (unidad del estado español, defensa de la policía y propiedad privada, etc.). Así, de forma similar, una frase tan vacía y burda como «en la tumba de Durruti nos vamos a emborrachar tratando de resucitar ideas anarquistas que le entreguen al pueblo el poder» puede servir para que chavalas sepan por primera vez de la existencia de Durruti y animar a un primer despertar rebelde. Eso no quiere decir que el grupo Ska-p (autores de esa letra) sean anticapitalistas o revolucionarios, y mucho menos aún anarquistas. Y por eso en los espacios de contrapoder deberán tener cabida y difusión agentes culturales que sí respondan a ese perfil por encima de bandas como esa. Que la cultura sirva para conocer injusticias o para acercarse a ideas no justifica hacer un negocio de la música revolucionaria, es más, se estaría prostituyendo así su propia esencia como mecanismo de transformación social y no solo como altavoz. Cabe reflexionar, además, hasta qué punto esta cultura combativa en mensajes y no en formas es un buen instrumento de lucha contra el capitalismo o tan solo una falsa apariencia de ello. La conciencia proletaria es harto anterior al punk o al rap, y sin duda tarde o temprano hay medios tan desalienantes o más que la música para percatarse de la opresión y acceder a un pensamiento revolucionario.

¿Hasta qué punto sirven los grupos comerciales combativos como ancla de las luchas sociales? ¿O es más un fenómeno de hashtags reivindicativos y camisetas con lemas macarras que de transformación diaria? El reguero de militancia real suministrada por la contracultura en los años 80 y 90 ha ido disminuyendo progresivamente a medida que esa contracultura ha ido cayendo bajo la profesionalización y estandarización en circuitos fijados. Crece y crece la industria cultural “revolucionaria” y el número de bandas que la conforman, pero no veo tal correlación en la lucha de calle (o de donde sea). Es más, se contribuye a crear un fenómeno fan pero de gente con un discurso político mínimamente trabajado, porque su aprendizaje se queda en los lemas de las canciones. Y una canción es como es: efectiva para algunos propósitos pero incapaz de reflejar la complejidad ideológica como sí lo hace, por ejemplo, un libro o la formación por medio de debates. Se da así una concienciación superficial y ociosa, menos comprometida en esfuerzo y responsabilidad, acorde con la naturaleza de esta nueva didáctica musical de la revolución.

Otro ejemplo de utilidad y a la vez un tema controvertido puede ser el de los eventos solidarios, con objetivos recaudatorios muy loables como puede ser cubrir multas o ayudar a presas. La inclinación natural va a ser hacia contratar bandas que tengan el potencial de atraer el mayor número posible de consumidoras para obtener así más beneficio. Pero si caemos en esa inercia creamos un círculo vicioso por el cual al final solo hay unos pocos grupos que consiguen llenar grandes espacios debido a que no se apoya al resto de bandas. Cada cual deberá buscar el equilibro entre esfuerzo y recaudación. Hay ejemplos de sobra de que un evento anticomercial, trabajándolo de forma adecuada y cuidando el mensaje, puede ser tan efectivo como delegar esas responsabilidades en el entramado comercial.

Más allá de la música revolucionaria

¿Por qué todo esto no sucede de la misma forma en otras esferas culturales como la literaria? Lo que ocurre es que estos ámbitos no son, ni de lejos, tan lucrativos como el musical. De hecho, suelen generar pérdidas, de manera que las incongruencias ideológicas no son tampoco tan fuertes como puede ocurrir con bandas que entran en los circuitos comerciales. La persona que crea y difunde un producto escrito, o incluso audiovisual, con un mensaje de lucha o combatividad, aspira normalmente (en el terreno económico) a cubrir gastos con las ventas, pero raramente va a cobrar caché por presentar su proyecto en bibliotecas o centros sociales ni va a desplegar las campañas de marketing y a utilizar la parafernalia de subcontrataciones que hacen algunos grupos de música. Son circuitos menos profesionalizados y por ende mucho menos mercantilizados. Va a ser muy raro encontrar un best seller o película de alto presupuesto con una clara carga ideológica revolucionaria y que además se financie a costa de luchas sociales (como sí pasa con tantísimos productos musicales). Tampoco los circuitos anticomerciales han logrado consolidar unas redes eficaces de distribución pero sobre todo de edición de material no musical más allá de los típicos fanzines, si bien en la última década la tendencia ha sido incrementar el número de ediciones y adquisiciones de libros. Al no haber herramientas suficientes, surgen modelos híbridos, más convencionales pero que promueven cultura libre y una perspectiva política. Lo que diferencia a estas herramientas de sus homólogos musicales, además de la dimensión del negocio y escasez actual de alternativas, es la percepción de estos últimos como una especie de paladines de la revolución por su papel en la socialización de la lucha, mientras que arrastran una serie de valores capitalistas que serán desglosados más adelante.

Cultura que no predique revolución, que lo sea

La respuesta anticomercial al negocio de la revolución descansa sobre una filosofía que aboga por la revolución intrínseca a la cultura y en la que podemos encontrar raíces de clara tendencia libertaria: la finalidad que se busca con la cultura se aplica directamente en los medios con los que buscamos ese fin (el fin está en los medios). Así como para destruir poder y Estado no se crean mecanismos autoritarios sino herramientas que ya de por sí mismas suponen un cuestionamiento de la autoridad y jerarquía; o para revertir el sistema político no se participa en su juego por medio de partidos sino ideando estrategias que suponen una ruptura con dicho sistema; igualmente, para hacer cultura revolucionaria, se aplica la autogestión y medios a nuestro alcance, en vez de engrosar el mercado cultural o intentar hacer imitaciones light de él. Es decir, para hacer la revolución, simplemente la hago, en el día a día, en lo que se tiene cerca. Si lo cercano, lo que despierta interés, es la cultura, ahí tienes por donde empezar a hacer tu revolución; eso es a lo que tienes que aplicar tus principios. Eso sí, sin caer en la exclusividad de lo personal, usando esta herramienta como complemento y no como sustituto de la lucha integral. De lo contrario habrá, en vez de un ocio revolucionario, una revolución solo lúdica. En todo caso, son realmente escasas la confianza y expectativas de lucha que genera alguien que en «lo suyo» (en lo que tiene destrezas o interés) y por tanto donde más podría incidir y cambiar la realidad, hace lo contrario y es donde precisamente entra al juego capitalista. A ver qué haría en otros ámbitos menos atractivos o más costosos. La filosofía anticomercial, de este modo, se aleja de la conquista de las grandes masas por medio de la influencia de la industria cultural (aunque sea para favorecer la revolución desde ella). Incurrir en los esquemas capitalistas de lleno y con premeditación difícilmente va a ser el remedio.

Tachado todo esto de idealista, se intenta imponer el falso pragmatismo del «por estar politizada no tengo que ser precaria». Pistoletazo de salida para debates que suelen mezclar trabajo con militancia, hedonismo con activismo, hobbies con necesidades, lucha con ocio, etc. En cualquier caso, una banda políticamente afín y que quiere vivir de su música no puede justificar su ética de desprecarizarse si lo hace a costa del trabajo de luchas sociales y políticas mientras mira solo por su interés propio. Tras la excusa de que contribuyen a financiarlas suele estar la triste realidad de colectivos arruinados por meterse en ese barro.

Pero esta idea no solo es estandarte de empresas musicales y su esencia se ha filtrado por las ranuras más humildes de la contracultura, incluso esa que se considera ideologizada. En los anteriores, si bien cuestionable, su objetivo es claro. Pero en aquellas que lo hacen «por amor al arte», por diversión o por lucha, se pierde el norte, el sentido de lo que se hace. En general, al hacer una banda, y más si es politizada (se presupone sin unos fines comerciales de partida), es por apetencia. Apetece divertirse, expresar ideas, pasar el rato con colegas, incidir con el mensaje (incluso otra forma de militar, guardando las diferencias). Pero, desde luego, nadie te ha venido a suplicar que lo hagas. Tu grupo no es pilar fundamental de ningún movimiento revolucionario ni de ninguna lucha social. Si lo usas para potenciar dichas luchas, bienvenido sea, pero hazlo porque quieres, no por esperar algo a cambio. Y por descontado que sí vas a recibir mucho a cambio, y desde luego no es de los hobbies ni de las formas de militancia más precarias. Todo lo contrario.

Valores capitalistas en la cultura anticapitalista

La falta de politización real concede validez a eso de “quien no se vende es porque no puede”, dado que sin una base ideológica sólida y anticapitalista va a ser más probable que se bucee en el relativismo en busca de alguna excusa para auto justificarse. La cuestión es que toda esta difusa delimitación de lo revolucionario en materia cultural radica en una grave crisis de valores. La transparencia, el feminismo, la igualdad de oportunidades, solidaridad, colaboración, horizontalidad, apoyo mutuo, o la autogestión en su acepción menos contaminada por el emprendimiento empresarial, son conceptos que definen la filosofía anticomercial y que brillan por su ausencia en el panorama cultural actual, inclusive el que denominamos alternativo. Una banda anticomercial de León, ya desaparecida y llamada Hachazo, definía muy bien estas ideas en uno de sus estribillos: «No hay que olvidar que todo el mundo puede cantar, no hay que olvidar que todo el mundo puede tocar, no hay que olvidar que tú solo eres una más, colaboración, esto no es una competición». En definitiva, no ser más que nadie por tener una banda o porque esta guste. Cuando hablamos de la contracultura como actitud, es una herramienta de lucha que como tal puede usarla quien quiera, una herramienta tan respetable como la que hayas podido escoger tú, por encima de opiniones subjetivas sobre la «calidad» de esa música. Pero la colaboración que deseaba Hachazo actualmente no va más allá de la afinidad que puedan tener bandas entre sí, sin un trasfondo político. Sí que ocasionalmente se consigue crear ciertas redes (asambleas de músicas) pero no se llega a marcar unos objetivos políticos entre agentes culturales y a trabajar, cada cual desde su propio proyecto, para cumplirlos. En realidad, el panorama musical alternativo está impregnado de valores capitalistas: competitividad, privatización, rivalidad entre grupos, jerarquía entre propios componentes del grupo o entre organizadoras de eventos, opacidad, ánimo de lucro, delegacionismo, fama personal, una enorme egolatría… todo ello bajo el paraguas del individualismo y el mercantilismo, entendido sobre todo como la obsesión de que tu producto venda más que en la propia rentabilización de esa venta.

Primeras filas del concierto en las que solo hay chicos y no chicas, acceder a un caché porque el grupo que lo pide trae gente, tipografías más grandes para bandas que se consideran mejores o que mueven más fans, festis combativos en salas gestionadas por grandes empresas, uso interesado de lemas panfletarios para lograr difusión personal más que para potenciar las propias ideas, amiguismo y fama como criterios para llamar a alguien a actuar, creerse que tocar en un grupo exime de otras facetas menos ociosas de la militancia, amplis que cuestan más que un coche, que haya teloneros, priorizar un evento frente a otro por su condición como escaparate (va a verme mucho público) y no por su causa, saltarme un marrón en mi colectivo porque toca ensayo, discusiones por no querer compartir material para un concierto… Todo ello forma parte de la realidad cotidiana en nuestros entornos, tanto por parte de músicas como de organizadoras y consumidoras de cultura, y es difícil tan solo percatarse de estas actitudes por lo interiorizados que tenemos los valores capitalistas.

Por ejemplo, algo que llama la atención es lo arraigado que está en el circuito musical combativo algo que emana tan claramente de la moral capitalista como son los concursos. Planteados seguramente desde una intención constructiva de cara a incentivar a músicas jóvenes e ilusionarles, incluso un intento de meritocracia de acuerdo a lo que se podría llamar nivel musical, no obstante dañan la anhelada colaboración política referida anteriormente y en cambio suponen un caldo de cultivo para la competitividad, autorreferencialidad y el culto a la imagen. Un formato que hace imposible valorar lo que hay detrás de una actuación. Jurados que premian la parte estética en detrimento del mensaje, castigando así pues a la música como política. O en su defecto público que elige superficialmente o al grupo que le ha pedido el voto vía red social. Lo que se ve como un premio para las bandas que empiezan, en verdad tiene como resultado una jerarquización brutal entre grupos de música: aquellos que conforman una primera división en la que no hace falta concurso para tocar en el evento grande (de hecho seguramente sean cabeza de cartel por encima de las ganadoras del concurso), y aquellos que tienen que competir entre sí si quieren hacerse un hueco en la escena. Estos últimos desarrollan competitividad en el cuidado ya no solo de la música sino especialmente de su imagen, pero no pasa lo mismo con el mensaje. El concurso fomenta un espectáculo vacío. Atractivo, vistoso, pero vacío.

Los valores capitalistas encierran un matiz patriarcal y autoritario, que no es precisamente menos nocivo en algunas de las corrientes culturales y políticas que rodean nuestros espacios de lucha. Abrirse paso en estos espacios es entonces más fácil conforme más privilegios reúnas, de modo que no es de extrañar que, desde el punto de vista sociológico, el grupo de música revolucionario estándar o el sujeto cultural que habita estos parajes responda al prototipo de hombre, blanco, heterosexual, de familia de aquí de toda la vida, con asimilación cultural local y que no ha pasado demasiados apuros económicos. Una estética homogeneizada completa el cóctel y la diferenciación. Vaya, una muestra intensificada de los privilegios que ya de por sí arrastramos en nuestros entornos; los lastres e incapacidad de abrirnos a más capas sociales que vemos en el día a día de la militancia en general pero de manera aún más acentuada (no olvidemos el papel central de la contracultura en la socialización del contrapoder). Esta figura desvirtuada del gudari, antítesis del nerd, suele plasmarse en el terreno musical en un cuidado abusivo de la pose para emular fortaleza y agresividad, en violencia en las letras tratada desde la impulsividad y valentía entendidas como arrojo y la falta de miedo asociadas a la masculinidad hegemónica, o la tribalización en sus espectáculos para remarcar pautas compartidas. De este modo, parece difícil hacer una revolución en la cultura combativa (al igual que en las luchas en general) contando solo con esas capas sociales privilegiadas. A la autocrítica inicial le sigue aprender a reivindicar la creación cultural no como inquietud burguesa y hedonista sino como herramienta accesible a todas y como medio de liberación social y autogestión.

Retos de la contracultura revolucionaria

Lo cierto es que la perspectiva militante y comprometida de la cultura se ha venido desinflando en la última década, paralelamente a la desideologización en la sociedad y a una crisis de la cultura en general, acentuada por la coyuntura de estallido de la burbuja y por el cambio estructural que impone Internet y las nuevas tecnologías. Tras una oleada de nuevos retos (Musikherria, Laudio 2004…) estos no acabaron de cuajar, y la figura de la distribuidora sufre hoy desgaste y agotamiento insertos en la desaparición de las redes anteriores, algo que exige reinvención y un nuevo impulso. El cambio de escenario ofrece oportunidades a quien sepa adaptarse; la democratización del acceso a la creación artística puede servir para desguetizar y visualizar la cultura autogestionaria como una alternativa viable y fructífera. La edición clásica en la que una distribuidora asumía gran parte del proceso de producción de material pierde efectividad y sentido, pero aparecen nuevas formas de interacción, intercambio y micro mecenazgo que requieren que las creadoras culturales den un paso al frente y tomen más protagonismo en su autogestión, no de forma individualizada y atomizada sino tejiendo redes de colaboración.

Todo ello caerá en saco roto sino hay una reciprocidad por parte de espacios y luchas alternativas, apostando por esa cultura también alternativa. Para es necesario debatir y definir criterios políticos de cara a la cultura, no arbitrarios sino coherentes con sus ideas. Así se evitarán imposiciones lucrativas de uno y otro lado (ni pagos desorbitados ni gaztes asanbladas sin actividad política pero con 20.000 euros en el banco). Por eso los agentes culturales también deben establecer sus propios criterios tras un diagnóstico de su situación y objetivos políticos, si los tiene. Un paso importante es cohesionar a esos agentes culturales que sigan la filosofía anticomercial, reivindicar sus principios y actividad sirviendo también como carta de presentación ante público y organizadoras de eventos. En ese proceso no habrá que obviar un ejercicio de transparencia, no solo para evitar un lucro desmedido o ser conscientes de cuando este ocurre, sino también para dar a conocer el proceso y esfuerzo que implica crear cultura.

Por último, en las incipientes iniciativas de autogestión integral la cultura no ha de quedar olvidada; como aspecto vital en nuestras vidas, debemos potenciar herramientas que permitan crear, difundir y consumir cultura acorde a nuestros principios. No hay que olvidar que, al ser parte del contrapoder, cuidar la contracultura es tarea de todas; apoyar la cultura libre desde las experiencias de lucha contracultural liberadora que nos sean más cercanas, sin apuestas parciales y sin usar ese apoyo para convertirlas en empresas culturales afines. Porque es necesario entender que al capitalismo no se le combate con un capitalismo light, que con su falsa apariencia de autogestión es el condimento perfecto para esta democracia zero y su espejismo de libertad.

Karlos

Extraído del fanzine «Demokrazia Zero»

Fuente: https://www.nodo50.org/ekintza/2018...

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Travesura

11 August, 2019 - 00:00

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Els forats negres de la violència institucional a Catalunya

10 August, 2019 - 00:00

Maties Lorente

115 persones. Són les que va atendre durant el 2018 el Servei d'Atenció i Denúncia davant de situacions de Violència Institucional (SAIDAVI) del Centre per la defensa dels drets humans Irídia. El servei, que es va posar en marxa el 2016, “ofereix assistència jurídica i psicosocial gratuïta a les persones que pateixen situacions de violència institucional en el marc del sistema penal català”, segons expliquen en l'informe que s'ha presentat avui al Col·legi de Periodistes de Barcelona i que recull les principals actuacions portades a terme el 2018. L'any passat es van atendre més del doble de persones que l'any 2017, “un fet que es pot explicar per dos factors: molta més gent ha tingut coneixement d'aquest servei i d'altra banda, té una implicació directa amb la repressió de la protesta que es va donar després de l'1 d'octubre del 2017”, explicat Andrés Garcia Berrio, advocat de l'entitat.

Segons expliquen des de l'entitat, dels 115 casos atesos, 80 es van produir en un “context de protesta”, divuit a l'espai públic, tretze casos en “context de privació de llibertat (presó i CIE)”, un en “context de revictimització davant la denúncia de violència masclista” i tres casos d'altres àmbits, “principalment en contextos de desallotjaments i comissaria”. D'aquests 115 casos -més del doble que l'any anterior- , Irídia va assumir la representació lletrada de dotze, que se sumen als 28 processos que ja s'havien obert durant anys anteriors i que estan molt vinculats a la denúncia de l'actuació de la Policia Nacional espanyola durant la celebració del referèndum de l'1 d'octubre del 2017 a Barcelona. “Concretament el servei representa i acompanya 12 casos representatius corresponents a sis escoles de Barcelona: l'Escola Mediterrània, l'IES Pau Claris, el CEIP Els Horts, l'Escola de la Prosperitat, l'Escola Ramon Llull i l'Escola Àgora”, expliquen al document. Un dels casos més mediàtics que acompanyen des del SAIDAVI és el de Roger Español, qui va perdre un ull després de rebre l'impacte d'una bala de goma quan es trobava a l'Escola Ramon Llull.

Segons que s'explica des d'Iridia, dels 115 casos atesos, 80 es van produir en un “context de protesta”, divuit a l'espai públic, tretze casos en “context de privació de llibertat (presó i CIE)”, un en “context de revictimització davant la denúncia de violència masclista” i tres casos d'altres àmbits com “contextos de desallotjaments i comissaria”

Durant el 2018, però, les actuacions del servei d'Irídia es van centrar en les vulneracions de drets que es van produir en contexts de protesta, a l'espai públic, als CIE i a les presons, a més de fer acompanyament psicosocial dels casos. Per Garcia Berrio, “hi ha tres forats negres que destaquen: el règim d'aïllament de les presons, l'opacitat i manca d'investigació de les denúncies als CIE i la manca d'identificació de policies en contextos d'ordre públic”.

En contextos de protesta, l'actuació del SAIDAVI durant el 2018 es va centrar en la denúncia de la manca de sistemes d'identificació dels agents antiavalots de la Brigada Mòbil i l'ARRO dels Mossos d'Esquadra i de la UIP de la Policia Nacional espanyola. Per a Irídia, “resulta necessari que els agents policials antiavalots puguin ser identificats de manera fàcil i amb una numeració visible i clara que estigui tant a la part posterior del tronc com a la part frontal del tronc i del casc”. Aquesta mesura “permetria individualitzar els autors de conductes irregulars amb molta més facilitat i, per tant, depurar responsabilitats”.

L'ús de les porres per part dels cossos policials durant mobilitzacions també ha estat objecte de seguiment per part del SAIDAVI. Segons les seves dades, durant el 2018 “es van registrar catorze casos en què les lesions havien estat produïdes al cap per cops amb els bastons policials, movent el bastó policial amb una trajectòria vertical”, una pràctica contrària al que recullen els protocols policials.

Segons les dades de l'informe, durant el 2018 “es van registrar catorze casos en què les lesions havien estat produïdes al cap per cops amb els bastons policials, movent el bastó policial amb una trajectòria vertical”, una pràctica contrària al que recullen els protocols policials

El servei d'Irídia també ha fet seguiment de les vulneracions del dret a la informació durant manifestacions. Segons les dades recollides pel Grup de Periodistes Ramon Barnils, entre el 2017 i el 2018, 55 periodistes, fotoperiodistes o mitjans de comunicació van ser agredits, amenaçats o intimidats mentre duien a terme la seva tasca professional a Catalunya, País Valencià i les Illes Balears. Un dels casos acompanyat pel SAIDAVI va ser el del fotoperiodista de la Directa Victor Serri, a qui un cop de porra d'un mosso d'esquadra va trencar un dit mentre es trobava cobrint la mobilització del Holy festival convocada per Arran el passat 28 de setembre. Tot i que la querella va ser arxivada, des del centre per la defensa dels drets humans han presentat “un recurs contra la interlocutòria d'arxiu, que actualment es troba pendent de resoldre”.

Els projectils de foam i les bales de goma també han estat objecte de seguiment per part d'Irídia. Tot i que els Mossos d'Esquadra no poden fer servir les bales de goma des de l'any 2013, aquestes van ser substituïdes per projectil de foam. Segons l'informe, l'any 2018 es van registrar quatre persones ferides per l'impacte d'aquests projectils. Un d'ells és un veí de Barcelona a qui un projectil va trencar la ròtula del genoll durant la commemoració de l'1 d'octubre, l'any 2018. Un altre home va perdre un testicle a conseqüència d'aquests projectils durant les protestes per la celebració del consell espanyol de ministres el passat 21 de desembre. En el cas de les bales de goma, tot i estar prohibides a Catalunya, continuen sent emprades a l'Estat espanyol, un fet que ha motivat la sol·licitud de prohibició al Cos Nacional de Policia per part de nombroses entitats, però que ha obtingut la negativa de la Direcció General de Policia.

Del Centre d'Internament d'Estrangers, des d'Irídia qüestionen les vulneracions de drets que es produeixen al seu interior, com les “dues situacions greus de maltractament a persones internes al CIE de Barcelona per part dels agents del Cos Nacional de la Policia”

Els CIE i les presons també han estat en el punt de mira del SAIDAVI durant el 2018. Del Centre d'Internament d'Estrangers, des d'Irídia qüestionen les vulneracions de drets que es produeixen al seu interior, com les “dues situacions greus de maltractament a persones internes al CIE de Barcelona per part dels agents del Cos Nacional de la Policia”. D'altra banda, a l'informe es denuncia la manca d'investigació per part dels jutjats: “una de les qüestions que s'ha detectat des del Servei és la manca de voluntat per part d'alguns Jutjats d'Instrucció d'adoptar les mesures necessàries per a investigar els fets, així com d'assegurar la preservació de les proves”, afirmen.

Pel que fa a les presons, des del SAIDAVI d'Irídia assenyalen els Departaments Especials de Règim Tancat, el règim d'aïllament dels centres penitenciaris catalans, especialment pel que fa a les morts que s'han produït en aquest context. Com expliquen a l'informe, “la problemàtica de les morts sota custòdia en règim d'aïllament continua sent objecte de denúncia, ja que aquestes continuen tenint lloc, i els mecanismes de prevenció i de reacció continuen sent insuficients”. Des de l'entitat també qüestionen el protocol de prevenció de suïcidis als centres i reclamen “l'accés a mecanismes d'investigació efectius”.

Font: https://directa.cat/els-forats-negr...

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David Le Breton: "Guardar silencio y caminar son hoy día dos formas de resistencia política"

9 August, 2019 - 00:00

Pablo Bujalance

Doctor en Sociología de la Universidad París VII y profesor en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Ciencias Humanas Marc Bloch de Estrasburgo, el pensador francés David Le Breton (Le Mans, 1953) encarna como pocos de sus contemporáneos la mejor tradición intelectual de su país. En España ha publicado con éxito libros como El silencio, Elogio del caminar y Desaparecer de sí: una tentación contemporánea, donde apuesta por formas concretas de resistencia ante la deshumanización del presente.

Esta semana pronunció una conferencia en La Térmica, el centro de cultura contemporánea de la Diputación de Málaga, antes de la cual concedió esta entrevista.

-Permítame una pregunta un tanto primaria para empezar: usted defiende el silencio como forma de resistencia, pero ¿de dónde nace el ruido?

Buena parte de nuestra relación con el ruido procede del desarrollo tecnológico, especialmente en su carácter más portátil: siempre llevamos encima dispositivos que nos recuerdan que estamos conectados, que nos avisan cuando hemos recibido un mensaje, que organizan nuestros horarios a base de ruido. Esta circunstancia ha venido a incorporarse a las que ya habían cobrado forma en el siglo XX como hábitos contrarios al silencio, especialmente en las grandes ciudades, gobernadas por el tráfico y numerosas variedades de contaminación acústica. En este contexto, el silencio implica una forma de resistencia, una manera de mantener a salvo una dimensión interior frente a las agresiones externas. El silencio nos permite ser conscientes de la conexión que mantenemos con ese espacio interior, la visibiliza, mientras que el ruido la oculta. Otra manera que tenemos de conectar con nuestro interior es el caminar, que transcurre en el mismo silencio. Quizá el mayor problema es que la comunicación ha eliminado los mecanismos propios de la conversación y se ha hecho altamente utilitarista a base de dispositivos portátiles. Y la presión psicológica que soportamos para hacer acopio de ellos es enorme.

-¿Es más fácil cultivar y fomentar el silencio en Oriente que en Europa y EEUU, por ejemplo?

Sí, en la tradición japonesa hay una noción muy importante de disciplina interior que ha cristalizado en sistemas de pensamiento como la filosofía zen. Digamos que en Oriente hay mucho camino andado, pero las invasiones contra las que conviene oponer resistencia son ya las mismas.

-¿Qué respondería a quienes sostienen que el silencio es una confesión de la ignorancia?

El silencio es la expresión más veraz y efectiva de las cosas innombrables. Y la toma de conciencia de que hay determinadas experiencias para las que el lenguaje no sirve, o no alcanza, es un rasgo decisivo del conocimiento. En este sentido, tradiciones como la cristiana, en la que el silencio es muy importante, resultan reveladoras: la sabiduría va a dirigida a comprender lo que no se puede decir, lo que trasciende el lenguaje. En esta misma tradición, el silencio es una vía de acercamiento a Dios, lo que también puede interpretarse como un conocimiento. Podemos utilizar el silencio para conocernos mejor a nosotros mismos, para aislarnos del ruido. Y éste es un valor a reivindicar en el presente.

-En cuanto al desaparecer de sí, pienso en la psicología constructivista y en autores como Jean Piaget. ¿Sería posible formular una psicología de la deconstrucción para la personalidad?

Sí, es posible llegar a eso a través de una disciplina, un ejercitarse en el silencio. Como te contaba, en Japón esta disciplina es algo muy común. Podemos ir abriendo en nuestra rutina diaria huecos para el silencio, para meditar y encontrarnos con nosotros mismos, y con la disciplina adecuada esos huecos serán cada vez mayores. Mi mayor experiencia en este sentido, la definitiva, fue en el Camino de Santiago: cuando al fin llegué a Compostela, comprendí que me había transformado completamente después de numerosos días en marcha y en absoluto silencio. Fue un renacimiento.

-En Francia tienen ustedes una gran tradición del caminar con Balzac y la figura del flâneur.

Sí, el caminar en las ciudades, el vagar sin una meta concreta. No sólo Balzac, también Flaubert lo defendía. Y para los situacionistas se convirtió en un asunto fundamental. Caminar es otra forma de tomar conciencia de sí, de reparar en el propio cuerpo, en la respiración, en el silencio interior. Hay quienes en la Edad Media se liaban a caminar en el desierto, pero la práctica del caminar en las ciudades encierra connotaciones relacionadas con el placer. Se trata de disfrutar con lo que percibes, de deleitarte con los atractivos que la ciudad te ofrece a través de los sentidos. Es una actividad hedonista. Jean Baudrillard y los intelectuales de la estela sartreana también lo definieron así, como una práctica contraria al puritanismo.

-¿Es por esa calidad de resistencia por la que a quien camina sin rumbo se le tacha de loco?

Así es, y por eso el caminar, como el silencio, es una forma de resistencia política. A la hora de salir de casa y moverte te ves de inmediato intervenido por criterios utilitaristas que te aclaran perfectamente a dónde tienes que ir, por qué camino y en qué medio. Caminar porque sí, eliminando de la práctica cualquier tipo de apreciación útil, con una intención decidida de contemplación, implica una resistencia contra ese utilitarismo y de paso también contra el racionalismo, que es su principal benefactor. La marcha te permite advertir lo hermosa que es la Catedral, lo juguetón que es el gato que se esconde ahí, los colores de la puesta de sol, sin más fin, porque ése es todo su fin: la contemplación del mundo. Frente a un utilitarismo que concibe el mundo como un medio para la producción, el caminante asimila el mundo contenido en las ciudades como un fin en sí mismo. Y esto, claro, es contrario a la lógica imperante. De ahí la vinculación con la locura.

-Sin embargo, con su transformación en centros comerciales, y pienso en el mismo corazón de Málaga, ¿no se han convertido las ciudades en los peores enemigos de los caminantes?

Sí, no le falta razón. De hecho, todas las grandes ciudades, ya sean París o Tokio, se han convertido ya en superficies comerciales. Es muy importante que las ciudades encuentren un equilibrio entre los recursos que garantizan su prosperidad y la calidad de vida de quienes residen en ellas. De otra manera, las ciudades se convierten en entidades deshumanizadoras. El hecho de caminar en sus calles sin interés alguno en comprar ni en gastar dinero, sólo en vagar sin rumbo de aquí para allá, porque sí, también es una forma de hacerlas más humanas, de rebelarse contra las órdenes que convierten todas y cada una de las interacciones humanas en un proceso económico.

-De vuelta al silencio, ¿no ha sido la industria cultural uno de los principales cauces del ruido en el último medio siglo?

Sí, eso es. Estoy de acuerdo. En mi libro El silencio me ocupaba de este asunto. Porque al final la industria cultural viene a ser una forma del poder político. Una actividad cultural debería ir encaminada a que cada uno se encontrara consigo mismo, se reconociera en su interior, entablara un diálogo íntimo sin salir de sí, ayudándose de los instrumentos que la cultura debiera poner a su alcance. Pero en lugar de eso tenemos una cultura que es cada vez más de masas y menos de personas, en la que es imposible reconocerse. También es importante oponer resistencia a las formas invasivas de la cultura mediante el silencio.

Fuente: https://www.diariodesevilla.es/ocio...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Con wifi

9 August, 2019 - 00:00

Categorías: Tortuga Antimilitar

Los doce generales más malos del ejército de Colombia

8 August, 2019 - 00:00

Omaira Sáchica

“Medir los resultados en litros de sangre” es la política que deja hasta ahora un saldo de más de 10.000 asesinatos de civiles inocentes; estos llamados Falsos Positivos como política de Estado reaparecen con los 9 generales involucrados en estas ejecuciones, al ser ascendidos y ratificados como la cúpula militar de este Gobierno.

En mayo pasado, encendió la polémica un artículo del diario The New York Times (NYT), que basándose en testimonio de militares activos dio cuenta de los planes operacionales del controvertido General Nicacio Martínez, que nos regresan a los tiempos de los Falsos Positivos.

Ahora un nuevo caso de corrupción involucra a altos mandos militares; la magnitud del caso obligó a la Procuraduría a abrir una investigación contra los Generales Adelmo Fajardo, Segundo Comandante del Ejército; Eduardo Quiróz del Comando de Apoyo de Contrainteligencia, y Jorge Horacio Romero del Comando de Apoyo de Acción Integral antiguo Comandante de la Cuarta Brigada.

I- Responsables de “falsos positivos”

Estos nueve Generales están incriminados en el asesinato de civiles inocentes a quienes las tropas vestían sus cadáveres como guerrilleros dados de baja en combate, con la finalidad de cobrar recompensas en dinero y ascensos. Estos Crímenes de Lesa Humanidad llamados Falso Positivos en Colombia, los perpetraron durante el Gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010). Pese a estos cargos los nueve fueron ascendidos por el Congreso de la República, el pasado 5 de junio [1].

1- Nicacio Martínez

Actual comandante del Ejército Nacional. Entre 2004 y 2006 es responsable de 23 casos de ejecuciones a civiles inocentes, mientras era comandante de la Décima Brigada Blindada, que opera en el Cesar y La Guajira.

2- Jorge Navarrete

Es el Jefe de la Jefatura del Estado Mayor Generador de Fuerza. Entre 2007 y 2008 estuvo a cargo de las tropas que perpetraron 19 casos de ejecuciones contra civiles , mientras era segundo Comandante de la Octava Brigada de Popayán.

3- Raúl Rodríguez

Actual Jefe de la Jefatura del Estado Mayor de Planeación y políticas . Entre 2005 y 2006 sus tropas perpetraron 21 ejecuciones contra civiles, mientras era Comandante del Batallón la Popa de la Décima Brigada Blindada. Por 4 de estos casos hay 9 soldados condenados.

4- Adolfo Hernández

Es el Comandante del Comando de Transformación del Ejército. Entre 2007y 2009 tropas bajo su mando del Batallón La Popa de Valledupar realizaron 9 ejecuciones de civiles inocentes .

5- Diego Villegas

Actual Comandante de la Fuerza de Tarea Vulcano destacada en el Catatumbo. En 2008, cuando era Coronel Comandante del Batallón Pedro Nel Ospina, Villegas firmó las órdenes de recompensa por la información que llevó al asesinato en Montebello Antioquia, de Omer Alcides Villada, un agricultor que tenía una discapacidad mental, a quien presentaron como guerrillero muerto en combate.

6- Edgar Rodríguez

Es el Comandante de la Fuerza de Tarea Aquiles asignada al Bajo Cauca de Antioquia. Entre 2006 y 2007, cuando comandó el Batallón Magdalena de la Novena Brigada del Huila, sus tropas perpetraron 22 ejecuciones de civiles inocentes.

7- Raúl Flórez

Actual Comandante del Centro Nacional de Entrenamiento. En 2008, cuando comandó el Batallón de Infantería Domingo Caicedo de la Sexta Brigada con sede en Ibagué, sus tropas perpetraron 18 ejecuciones contra civiles inocentes. Flórez firmó la Orden de Operaciones para que sus soldados asesinaran al sindicalista Israel González, quien fue reportado como guerrillero dado de baja en combate.

8- Miguel David

Es el Comandante de la Décima Brigada Blindada. Entre 2004 y 2005, cuando era el Segundo Comandante del Batallón de Artillería Jorge Eduardo Sánchez de la Cuarta Brigada con sede en Medellín, sus tropas realizaron 32 ejecuciones, 14 desapariciones forzadas y 10 casos de tortura contra civiles inocentes.

9- Marcos Pinto

Actual Comandante de la Décima Tercera Brigada con sede en Bogotá. Entre 2006 y 2008 mientras fue el Comandante del Batallón Atanasio Girardot en Medellín, sus tropas perpetraron 23 ejecuciones contra civiles inocentes en 2006 y otras 22 en 2007. Luego en 2008, cuando estuvo al mando del Batallón Magdalena de la Novena Brigada, sus tropas realizaron 18 nuevos casos de ejecuciones contra civiles inocentes.

II- Con cargos por corrupción

Entre los múltiples casos de corrupción que han ido saliendo a flote este año en el Ejército estatal, los siguientes casos son relevantes por involucrar oficiales de alto rango en servicio activo, que hoy ostentan los más altos cargos en las Fuerzas Militares [2].

10- General Adelmo Fajardo

Es el Segundo Comandante del Ejército Nacional. Entre 2016 y 2017, cuando era Comandante del Comando Nacional de Educación y Doctrina del Ejército (CEDOC). Cobraba una comisión de 45 a 50 millones de pesos por cada contrato asignado a un proveedor. En 2014 cuando estuvo en la Décima Brigada alquiló por 8.500 dólares un helicóptero de guerra Black Hawk al entonces Procurador delegado para las Fuerzas Militares Eduardo Campo Soto.

11- Jorge Romero

Actual Comandante de la Cuarta Brigada del Ejército. Entre 2015 y 2017, realizó malos manejos de 1.000 millones de pesos en dineros destinados al mantenimiento de vehículos, a la compra de combustible en Antioquia. Antes en 2014, estando destacado en Antioquia se apropió de 2.500 dólares que gastó en un viaje personal a los Estados Unidos. En 2015, cuando estuvo adscrito a la Cuarta Brigada cobraba 50 millones de pesos a los civiles por cada salvoconducto para portar armas de uso privativo de la las Fuerzas Armadas.

12- Eduardo Quirós

Es el Jefe de Contrainteligencia. El 7 de junio pasado, en el auditorio del Batallón de ingenieros militares de la Segunda División con sede en Bucaramanga, dijo: “El que me traiga quiénes son los que están filtrando la información de lo que está saliendo en la prensa le damos 100 millones de pesos o seis meses de permiso”. Antes, el 22 de mayo con prueba de polígrafo estuvo tratando de identificar quienes son los que están filtrando la información sobre la corrupción al interior del Ejército.

Notas

[1] https://www.hrw.org/es/report/2015/...

[2] Las ovejas negras en el Ejército. https://www.semana.com/nacion/artic...

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php...

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El explorador más famoso del siglo XIX era un miserable

8 August, 2019 - 00:00

Domingo Marchena, Barcelona

Henry Morton Stanley (1841-1904) es el explorador más famoso del siglo XIX, con permiso de sir Richard Burton , otro gran viajero victoriano, pero íntegro, y que lo despreciaba profundamente. Stanley también es el autor de una frase archifamosa: “¿El doctor Livingstone, supongo?”. La pronunció en una expedición legendaria, la búsqueda de un misionero perdido en África.

Al cabo de ocho meses de penalidades, Stanley encontró a su hombre en la aldea de Ujiji, junto al lago Tanganika. Fue entonces cuando planteó la pregunta por la que todavía hoy se le recuerda. Era una interrogación retórica porque en aquella zona remota de Tanzania no había ningún otro blanco en miles de kilómetros a la redonda.

El escocés David Livingstone fue un personaje irrepetible. Médico, misionero y explorador, rastreó las fuentes del Nilo y halló las cataratas del lago Victoria. Y denunció algo que no le importó nunca a Stanley: la esclavitud. No estaba perdido. A pesar de su delicada salud, estaba donde quería estar: ayudando como podía a los habitantes de aquellos pueblos africanos.

El misionero falleció antes de dar su versión de los hechos. Su hallazgo fue un filón para Hollywood, con películas como Stanley y Livingstone , de 1939, con Spencer Tracy en el papel de protagonista. El cine edulcoró la historia, como hizo el propio Stanley, más preocupado por aparecer como un héroe que por evitar las mentiras y tergiversaciones.

Stanley y uno de sus 'boys'. Foto: S. Durand / Wikimedia Commons

Sus viajes tenían una cara oculta y causaron mucho dolor. Y ríos de sangre. Muchas cosas en él eran una impostura. En primer lugar, era galés, y no estadounidense, como dijo en una etapa de su vida, cuando emigró a Estados Unidos y adoptó el nombre de Henry Morton Stanley. Sus padres, un borracho y una mujer soltera que lo abandonaron, lo bautizaron como John Rowlands.

Para compensar sus humildes orígenes imprimió a su infancia una aureola digna de Dickens. Y a su madurez, una épica propia de Kipling. Pero no logró engañar a todo el mundo. Un importantísimo contemporáneo lo descalificó: sir Richard Burton (nada que ver con el actor). Este gran políglota, viajero y escritor (1821-1890) le acusó de “disparar contra los negros como si fueran monos”.

Y, por desgracia, era verdad.

“La poesía es un arma cargada de futuro”, dijo Gabriel Celaya. La lectura de Biografía del explorador (Navona), del poeta y novelista José Ovejero, demuestra que los versos no sólo iluminan el mañana, sino también el ayer. Esta recopilación de poemas, que se acaba de reeditar, airea los secretos, las mentiras y las salvajadas de este personaje.

El lado oscuro de Stanley ya se había destapado. En particular, gracias al británico Frank McLynn, autor de una biografía canónica y desmitificadora, la monumental Stanley, Sorcerer's Apprentice ( Stanley, el aprendiz de brujo ), no traducida al castellano. Pero José Ovejero consigue la misma contundencia en una obra de apenas 100 páginas con sus poemas y prosa poética.

Como demuestran estos versos, el fusil y el látigo eran para él tan o más imprescindibles que la brújula. Los porteadores de sus expediciones eran exprimidos hasta que exhalaban el último aliento. Morían como moscas sin que Stanley pestañeara. Su indiferencia ante el dolor ajeno lo convirtió en un compinche perfecto para Leopoldo II, el rey de los belgas .

Este monarca instauró un reino del terror en el Congo entre finales del siglo XIX y principios del XX. El premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa dice que “es una gran injusticia histórica que Leopoldo II no figure, con Hitler y Stalin, como uno de los criminales políticos más sanguinarios del siglo XX”.

El rey de los belgas convirtió literalmente el Congo en su finca particular. Sus mercenarios esclavizaron, secuestraron y torturaron a sus habitantes en una orgía de sangre con la complicidad de cobardes como Henry Morton Stanley, que miraba para otro lado cuando no participaba directamente en estas mismas sevicias.

Sus éxitos son innegables. Entre otros, averiguó el paradero del doctor Livingstone y descubrió las fuentes del Congo. Recorrió este río hasta su desembocadura durante tres años. Como en todas sus aventuras, el coste humano fue altísimo: de los 356 expedicionarios y porteadores que le acompañaron, sólo regresaron 114. Y tan innegables como sus éxitos son sus crueldades.

Encadenaba y azotaba a sus sirvientes con la chicotte, un látigo hecho con piel de hipopótamo. Según otro historiador, el africanista Adam Hoschschild, trataba tan mal a sus porteadores que sus expediciones se podían confundir con una caravana de esclavos. Además, engañó a numerosas tribus con documentos que no entendían para que regalaran sus tierras al rey Leopoldo II.

No contento con eso, abrió fuego contra los poblados que no le mostraban sumisión. Sus méritos para ir al infierno no acaban ahí. También secuestró a mujeres y niños para exigir comida a cambio de su liberación. Una de las primeras personas que protestó airadamente contra este Congo de pesadilla fue un misionero estadounidense George Washington Williams.

“Stanley –escribió este testigo presencial del drama– no es un héroe, sino un tirano. Su nombre aterra a estas gentes sencillas, que recuerdan sus mentiras, sus golpes y los crueles medios con que les ha robado sus tierras”.

Ese es el Stanley que resucitan unos versos maravillosos y que confirman que la poesía es un arma bien cargada. De futuro, de presente y de pasado.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/ocio/v...

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Tres tristes tiroteos en tres días y una conversación entre medias

7 August, 2019 - 00:00

El 28 de julio se produjo un tiroteo en Gilroy, ciudad a unos 75 kms. de otra llamada Palo Alto, ambas en California. En esta última se encuentra la Universidad de Stanford, habitualmente entre las cinco mejores del mundo según varias listas especializadas.

El 3 de agosto otro tuvo lugar en El Paso, Tejas.

Hoy 4 de agosto se ha producido otro en Dayton, Ohio.

Entre medias he tenido un intercambio de correos electrónicos sobre asuntos académicos, sin relación con aquellos sucesos, con la persona encargada de una de las colecciones documentales de la universidad citada.

Sin embargo, en el del primero de agosto, tras una conversación sobre diversas experiencias personales desagradables que tuvieron lugar allí hace años, la conversación derivó de la siguiente manera:

“Considerando lo que ha ocurrido en los Estados Unidos recientemente, me alegro de que sus experiencias no fueron terribles. No sé qué pensar de los Estados Unidos. El domingo pasado un chico de 19 años se llevó una pistola a un festival a unas 50 millas al sur de Stanford y empezó a disparar a la gente. Abajo hay una descripción del New York Times.”

La descripción del diario sobre el tiroteo podría ser usada también para otro suceso con el resultado de muerte de personas, por ejemplo, una explosión accidental de gas. Presento un extracto literal que deja de lado datos del lugar, hora, nombre del autor, edades de los fallecidos, etc., para centrarlo en lo que considero el meollo del suceso.

“El pistolero (…) llevaba un rifle semiautomático cuando la policía le disparó mortalmente. El jefe del Departamento de Policía de Gilroy dijo que el pistolero había comprado el arma legalmente en Nevada este mes. Hubiera habido más derramamiento de sangre si tres policías no hubiesen respondido en menos de un minuto matando al pistolero. Miles de personas estaban aún en el festival.”

Concluye la persona que me escribe: “¡Creo que Madrid debe de ser mucho más segura!”

Lamento decir, como observador, que Estados Unidos comete crímenes muy bien, pero hace el bien muy mal.

Un ejemplo de libro es que hace un uso maníaco de todo tipo de armas para satisfacer sus deseos. Desde su fundación Estados Unidos ha bombardeado un país tras otro. Millones han acabado muertos, mutilados, huérfanos… ciudades, infraestructuras, tierras de cultivo han sido destruidas y contaminadas… un gran éxito.

Estados Unidos es terco a la hora de presentarse a sí mismo como el principal defensor en el mundo de la justicia, la democracia y los derechos humanos, pero cada país que ‘ayuda' se convierte en una dictadura, un Estado fallido o queda arruinado para siempre.

No hay país libre de pecado, desde luego. España entre los primeros durante los siglos XVI y XVII, cuando era tan poderoso como Estados Unidos lo es hoy. Afortunadamente ya no lo es.

Sin embargo algunos españoles se avergüenzan actualmente al ver que su gobierno (tanto de derechas como de izquierdas) acoge en su suelo las bases militares estadounidenses, contribuye en los crímenes de guerra y contra la humanidad como los cometidos en Iraq, Afganistán y tantos otros países; también cuando se alinea políticamente con Estados Unidos en muchas otras violaciones de la ley internacional.

Usted no sabe qué pensar de su país, el New York Times, a pesar de ser considerado por algunos el diario más importante del mundo, procura que los ciudadanos estadounidenses no piensen, le basta con que sepan que hay peligrosos pistoleros sueltos por la calle y que gracias a la policía se les va a abatir en menos de un minuto, ya que en todo caso cualquier joven mayor de 18 años va a poder seguir comprando legalmente cuantas armas letales quiera.

Entonces, ¿acaso las personas que no son ciudadanas de Estados Unidos deberían preocuparse simplemente por el hecho de que algunas personas estadounidenses se dediquen a asesinar -como hace su gobierno en nombre de aquellas por todo el mundo- a sus compatriotas de vez en cuando para satisfacer sus propios deseos?

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Los comunales, una piedra y un pescado

7 August, 2019 - 00:00

Gustavo Duch

Quiero contarles, a mi modo, la leyenda de Montfalcó Murallat, un pueblo mínimo subido en una loma de La Segarra, comarca del interior catalán. Sus primeros orígenes se documentan en el siglo X y, a día de hoy, sigue siendo no más que 12 casas en un círculo perfecto que convierte el lugar en residencia y fortificación a la vez. De hecho, el acceso solo es posible por un punto, después de traspasar lo que mucho antes debían ser tres enormes puertas. ¿Es por su estructura cerrada y fortificada que resistió –en zona de frontera– numerosos ataques de sarracenos o de señores feudales? O bien, ¿poseían una poción mágica marca Panorámix?

En el (micro)paseo necesario para conocer todo el pueblo enterito, descubres la respuesta. Montfalcó dispone de una cisterna comunitaria, un pozo de hielo comunitario y un horno de pan comunitario que se alimentaba de los cereales de los campos gestionados normalmente en aparcería cocinado con la leña recogida de los bosques propiedad común de todo el pueblo. De hecho, como en otros muchas aldeas y pueblos del territorio ibérico, el gobierno político del pueblo bien podría estar organizado a partir de los concejos abiertos o concejos vecinales.

Porque hasta no hace tanto la vida autónoma y al margen del capitalismo de muchos pueblos de la Península se basaba en prácticas que buena falta nos hacen en estos tiempos de crisis civilizatoria. Recuperar los Bienes Comunes, para gestionarlos en procesos Asamblearios, ejerciendo la Democracia Directa, con propuestas de Economía Social y Colaborativa para asegurar la Reproducción de la Vida sabiendo que somos seres Ecodependientes e Interdependientes, son los términos que ahora empuñamos y las propuestas que convertimos en luchas. Pero estas luchas tienen su historia y amerita ponerla en valor.

Vivir en comunidad

Sin poner fechas, durante muchos siglos gran parte de la tierra campesina era tierra comunal y tierra de propiedad familiar (de dominio directo) sometidas a servidumbres comunitarias. No fue hasta la llegada de las desamortizaciones que los pueblos usufructuaban en diferentes lotes tierra para cada familia vecina. Y gestionaban colectivamente otros tipos de terrenos, como el bosque (del que podían aprovechar su madera, cal, resinas, frutos, bellotas, miel, caza, etc.) o los pastos. De esta manera, la producción propia, huerta y cereales, se complementaba con, por ejemplo, la posibilidad de que una familia pudiera mantener en los montes comunes una pareja de vacas que ofrecían 180-200 días de trabajo al año, criaban 1 ó 2 terneros, un poco de leche que podía ser transformada en queso o manteca, y estiércol. O una veintena de ovejas que podían proporcionar entre 10 y 15 corderos, unos 20 kilogramos de lana, así como pieles y de nuevo, abono, elemento esencial para fertilizar las tierras dedicadas a su agricultura.

Fácilmente en Montfalcó se practicó, como en muchos lugares de Catalunya, la práctica de las boïgues, que, como me explica David Algarra permitía un cultivo temporal sobre un espacio comunal por parte de alguna de las casas del pueblo, ya fuera por libre disposición o concedidas por la comunidad, sin que este perdiera su carácter comunal.

En estos terrenos comunales, en otros lugares, existía también el Derecho a Poznera, que permitía a las familia plantar árboles y aprovechar sus frutos, leñas o sombras. Como explica Ignacio Abella, cuando José Saramago en su libro autobiográfico Las pequeñas memorias habla de la vida y el paisaje tradicional en Azinhaga, su pueblo natal, habla de esta realidad. “A la casa de mis abuelos, como ya he contado, la llamaban Casalinho, y el nombre del lugar donde se levantaba era Divisiones, tal vez porque el olivar ralo y esparcido que había enfrente perteneciese a diferentes dueños: como si en vez de árboles se tratase de ganado, los olivos estaban marcados en el tronco con las iniciales de los nombres de sus respectivos propietarios”.

El sistema de pastoreo colectivo por turnos, las veceras o la dula, en los montes comunales, era una de las expresiones más claras de la economía colaborativa implantada en esos tiempos. Las veinte ovejas de las que hemos hablado antes de cada familia salían diariamente al pastoreo, cuidadas por turnos, de manera que solo “de vez en cuando” te tocaba ejercer la tarea. Otras fórmulas de trabajos comunitarios bien documentadas son las diferentes fórmulas de hacenderas en Castilla, el treball a jova en Catalunya o el auzolan en Euskal Herria, donde todas las casas del pueblo participan en un trabajo, como limpiar las acequias o reparar la parroquia; o las ayudas de reciprocidad como el tornallom en València, tornajornal en Catalunya o tornaxeira en Galicia, donde sin mediación del dinero, para tareas como las siegas o las vendimias los vecinos colaboraban hoy por ti, mañana por mí.

La solidaridad también tenía sus mecanismos bien definidos. Es conocido como se permitía, sin cárceles y sin multas, todo tipo de espigueo, racimeo o rebusca para entrar en fincas particulares a recoger los frutos abandonados una vez finalizadas las cosechas. También es muy inspirador como se apoyaban cuando, por ejemplo, una res de trabajo sufría un accidente fatal. Una vez sacrificada, la carne era comprada por todos los vecinos de manera que el vecino afectado recuperaba una parte del precio como ahora haría una compañía de seguros. Pero sin peritos de por medio. En Euskal Herria, se llama bildotx-lorra a la costumbre de regalar cada pastor una oveja a aquel otro pastor de la vecindad que por alguna razón hubiera perdido el rebaño.

El sentido de lo común

Dicen que el sentido común es el menos común de los sentidos. Y es terriblemente cierto, porque, como hemos visto, cuando la sociedad dejó de ser rural y campesina perdió, precisamente, este sentido, el sentido de lo común.

Recuperarlo, a mi modo de entender, pasa porque en las ciudades, en los pueblos, pero sobre todo en las mentes recuperamos las fórmulas y valores rurales hoy tan desprestigiados, tan minusvalorados.

Montfalcó Murallat, Lérida.

Dice la leyenda que en una de las muchas ocasiones que algunos invasores no conseguían doblegar a la población de Montfalcó, decidieron utilizar la práctica del aislamiento. Tarde o temprano, sin acceso a los alimentos el pueblo se rendiría. Y así pasaban los meses, los invasores en el exterior del pueblo, sofocaditos bajo el duro Sol de la Segarra, no entendían como los de dentro no mostraban señales de hambre y colapso. Así que decidieron provocarles lanzando un pan recién hecho atado a una piedra. El pan y la piedra alcanzaron su objetivo, pero pasmados se quedaron cuando en la misma piedra, en viaje de vuelta, les llegó un pescado fresco, recién salido del mar.

Gustavo Duch es escritor y veterinario. Coordinador de la revista Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas y autor de libros como Mucha Gente Pequeña y Lo Que Hay Que Tragar.

Un comentario

David Segarra

Excelente texto. Sólo una puntualización histórica: el origen de Montfalcó Murallat es árabe andalusí. Recordar que la mayoría de las comunidades rurales del Xarq Al Andalus se organizaban en Alquerías, pequeñas aldeas de masías autogestionadas y autosuficientes. Según sus leyes el agua era considerada sagrada, la tierra era familiar y gran parte de los trabajos se hacían en base al Tornallom comunal. Estaba prohibido el maltrato de animales y la caza por deporte. Y uno de sus principios sagrados era: "La tierra es tu madre, cuida por tanto a tu madre". Después del inicio de los ataques de los conquistadores los propios payeses andalusíes empezaron a construir fortificaciones en las zonas de frontera de Aragón, Cataluña y el País Valenciano. Con el objetivo de proteger sus rebaños, cosechas y personas de los ataques de los ejércitos feudales católicos. En nuestro pasado rural tenemos muchas semillas enterradas. Abrazos. https://www.descobrir.cat/ca/galeri... http://campaners.com/php/campanar.p... http://www.lasegarra.org/Terra-de-C...

Fuente: https://ctxt.es/es/20190717/Firmas/...

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España y la vulneración de derechos económicos, sociales y culturales en el Sáhara Occidental

7 August, 2019 - 00:00

Una delegación formada por saharauis y españoles, invitada a participar en la 41° sesión del Consejo de Derechos Humanos en la sede de Naciones Unidas, llama la atención sobre la situación de violaciones de los derechos económicos, sociales y culturales en los territorios del Sahara Occidental.

Elena Rusca
Ginebra (Suiza)

“Cuando nací, el Sahara Occidental era una colonia y España era una dictadura”, compartía Gorka Urtaran Aguirre, alcalde de Vitoria-Gasteiz, el pasado 27 de junio en Ginebra. En efecto, el Sáhara Occidental fue una colonia española hasta 1975. Ese mismo año, España entregó el territorio a Marruecos y Mauritania. En aquel momento, el ejército español estaba abandonando definitivamente el territorio.

1975 es también el año de la Marcha Verde, cuando, el 7 de noviembre, 250.000 civiles marroquíes ingresan a las tierras de los saharauis. Tras estos hechos se forma el Frente Polisario (Frente Popular de Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro), un movimiento creado por la población de la excolonia española para recuperar sus tierras.

El enfrentamiento entre Marruecos y el Frente Polisario duró hasta el cese el fuego logrado por la ONU en 1991. Desde ese entonces Marruecos gobierna el 80% de los territorios saharauis, recuperando el Frente Polisario solo el 20% de los mismos. Una brecha, llamada "Muro de la Vergüenza", de cinco km de ancho y unos 2720 km de largo, divide los dos territorios del Sáhara Occidental.

El cese al fuego logrado en 1991 por la ONU habría debido servir para permitir un referéndum que en la actualidad todavía no se ha llevado a cabo. Como resultado, la situación se estanca en detrimento de las poblaciones indígenas. “Hay un incumplimiento flagrante de España con el pueblo saharaui así como con la resolución de la ONU [resolución 1514 (XV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas del 14 de diciembre de 1960] sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales” declaraba Gorka Urtaran ante el Consejo de Derechos Humanos. “El gobierno de España y de la Unión Europea tienen que asumir la responsabilidad que tienen en la resolución del conflicto”, señaló.

Efectivamente, la resolución 1514 (XV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas el 14 de diciembre de 1960, sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales instaba a devolver a todas las colonias su independencia. En ese sentido, el Sáhara Occidental sigue siendo considerado por Naciones Unidas como un territorio no autónomo que debe ser descolonizado mediante el ejercicio del derecho a la autodeterminación. La Misión de Naciones Unidas para el referéndum en el Sahara Occidental —MINURSO— fue creada con este propósito en 1991.

Hace algunos meses —entre diciembre de 2018 y marzo de 2019— después de años de silencio, unas mesas redondas fueron organizadas en la sede de Naciones Unidas de Ginebra, Suiza, para decidir sobre el destino de estos territorios, que viven en un limbo silencioso desde hace más de cuatro décadas. Desafortunadamente, los últimos tentativos de la ONU de llegar a una resolución del conflicto no fueron concluyentes y Horst Kohler, Enviado Especial del Secretario General de la Organización de Naciones Unidas, abandonó sus funciones a final del mes de mayo de este año.

El estancamiento de la situación no afecta solamente a la población saharaui que sigue obligada a vivir en los campamentos de refugiados que se encuentran en Tindouf, al sur de Argelia, sino que alcanza a todo el territorio saharaui.

Los territorios gobernados por el gobierno marroquí no se parecen mucho a los territorios conservados por el Frente Polisario, ni tampoco al pedazo de desierto árido dejado por Argelia a quienes huyeron de la guerra en los años 1970 y 1980. Son territorios, los ocupados por Marruecos, que tienen fosfatos, petróleo, oro, y una de las pescas más importante a nivel mundial.

Empresas de 39 países diferentes explotan esos recursos, aunque la resolución 1803 (XVII) de Naciones Unidas afirma que “la violación de los derechos soberanos de los pueblos y naciones sobre su riqueza y recursos naturales es contraria al espíritu y los principios de las Naciones Unidas y obstaculiza el desarrollo de la cooperación internacional para la preservación de la paz”.

Mahfud Mohamed Lamin Bechri, del “International Institute for NonviolentAction” (NOVACT), denunciaba en Ginebra que “hay una explotación de los recursos en los territorios que viola las leyes internacionales. Hay una red compleja de corrupción para seguir explotando esos recursos, aunque legalmente eso no sería posible, y eso se hace bajo el consentimiento silencioso de la Unión Europea”.

“La mayoría de las empresas extranjeras se camuflan abriendo pequeñas sedes ficticias en Marrakech, con el fin de no recibir sanciones y explotar tranquilamente los recursos naturales de la región del Sahara Occidental. Esas empresas venden sus productos como si provinieran de Marruecos, una vez comprados en Europa no podemos comprobar con precisión su origen”, relató Ahmed Ettanji, periodista de Equipe Media.

Marruecos es el primer país exportador de pescado para España

Numerosas empresas del sector pesquero español, principalmente andaluzas, canarias y gallegas, están muy ligadas al sector pesquero de los territorios del Sáhara Occidental. Un informe realizado por el Observatorio de Derechos Humanos y Empresas en el Mediterráneo ha recopilado los nombres de algunas de las empresas españolas involucradas en este negocio, se trata de PULMAR, Canosa de Frigoríficos Camariñas, Congelados del Estrecho, Grupo Conservas Garavilla, Mivisa.

En España existe una extensa red de empresas que importan materias primas de la región del Sáhara Occidental para su comercialización y distribución posterior. Entre ellas encontramos la Salgado Congelados SL, Discefa, o Canosa, en Galicia; Viveros Merimar ubicada, en Palencia; Angulas Aguinaga, en el País Vasco.

Uno de los productos que más se importa es el pulpo. Desde Dajla 1.000 toneladas son importadas por la distribuidora Rosa de los Vientos (que comercializa bajo la marca “O Pulpeiro”); 2.000 toneladas por Profand y 9.200 toneladas por Discefa.

Esos pulpos son vendidos a otras empresas mayoristas, grandes superficies o supermercados donde los adquieren los consumidores españoles. El informe cita, entre otros, a Makro, el Corte Inglés, Carrefour o Mercadona. En el Estado español se comercializa pescado del Sáhara Occidental, en su mayoría falsamente etiquetado como de origen Marroquí.

Según el Observatorio de Derechos Humanos, “el proceso y la manera de operar que siguen estas empresas en la distribución de sus productos es muy variado. Algunas de ellas disponen de sus propias plantas de procesado en el país de origen, donde se manipula la materia prima para su posterior distribución, como Salgado Congelados SL, que disponen de plantas en Marruecos y también se encarga del proceso de congelación para mantener la cadena de frío o el de la compañía Frigoríficos de Camariñas que en 2017 anunció la apertura de una nueva planta en Agadir (Marruecos)”.

El último acuerdo de pesca entre la Unión Europea y Marruecos fue aprobado el 12 de febrero de este año por el Parlamento Europeo. En él se incluye la región del Sáhara Occidental. Sin embargo, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea define muy bien en su sentencia C-266/16 que los acuerdos de pesca son aplicables solamente a “las aguas bajo soberanía o jurisdicción” del Reino de Marruecos. Según la sentencia del Tribunal y en virtud de la Convención sobre el Derecho del Mar, “las aguas sobre las que el Estado ribereño tiene derecho a ejercer su soberanía o jurisdicción están limitadas a las adyacentes a su territorio y comprendidas en su mar territorial o su zona económica exclusiva”.

Entonces, continua el Tribunal, “habida cuenta de que el territorio del Sáhara Occidental no forma parte del territorio del Reino de Marruecos, las aguas adyacentes al territorio del Sáhara Occidental no están comprendidas en la zona de pesca marroquí, objeto del Acuerdo de pesca”. “La explotación de recursos naturales en un Territorio no Autónomo por una potencia administradora sólo sería legales si se llevaran a cabo en beneficio de la población de dicho territorio, en su nombre, o con el consentimiento de sus representantes. Ninguno de los supuestos se da en el caso del Sáhara”, denuncia por su parte el Observatorio de Derechos Humanos y Empresas.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/sahar...

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Cómo lo hace ud.

7 August, 2019 - 00:00

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La Amazonia: ni salvaje, ni pulmón, ni granero del mundo

6 August, 2019 - 00:00

El Sínodo pan-amazónico que se celebrará en octubre de este año en Roma demanda un mejor saber sobre el ecosistema amazónico. Hay que deshacer mitos.

Primer mito: el indígena como salvaje y genuinamente natural, y por eso en sintonía perfecta con la naturaleza. Se regularía por criterios no-culturales sino naturales. Estaría en una especie de siesta biológica ante la naturaleza, en una perfecta adaptación pasiva a los ritmos y a la lógica de la naturaleza.

Esta ecologización de los indígenas es fruto del imaginario urbano, fatigado por el exceso de tecnificación y de artificialización de la vida.

Lo que podemos decir es que los indígenas amazónicos son humanos como cualquier otro ser humano y, como tales, están siempre en interacción con el medio. La investigación comprueba cada vez más el juego de interacción entre los indígenas y la naturaleza. Ellos se condicionan mutuamente. Las relaciones no son “naturales” sino culturales, como las nuestras, en un intrincado tejido de reciprocidades. Tal vez los indígenas tienen algo de singular que los distingue del hombre moderno: sienten y ven a la naturaleza como parte de su sociedad y cultura, como prolongación de su cuerpo personal y social. No es, como para los modernos, un objeto mudo y neutro. La naturaleza habla y el indígena entiende su voz y su mensaje. La naturaleza pertenece a la sociedad y la sociedad pertenece a la naturaleza. Están siempre adecuándose mutuamente y en proceso de adaptación recíproca. Por eso están mucho más integrados que nosotros. Tenemos mucho que aprender de la relación que ellos mantienen con la naturaleza.

Segundo mito: la Amazonia es el pulmón del mundo. Los especialistas afirman que la selva amazónica se encuentra en un estado clímax. Es decir, se encuentra en un estado óptimo de vida, en un equilibrio dinámico en el cual todo es aprovechado y por eso todo se equilibra. Así la energía fijada por las plantas mediante las interacciones de la cadena alimentaria conoce un aprovechamiento total. El oxígeno liberado de día por la fotosíntesis de las hojas es consumido de noche por las propias plantas y por los demás organismos vivos. Por eso la Amazonia no es el pulmón del mundo.

Pero funciona como un gran filtro del dióxido de carbono. En el proceso de fotosíntesis se absorbe gran cantidad de carbono. Y el dióxido de carbono es el principal causante del efecto invernadero que calienta la tierra (en los últimos 100 años aumentó un 25%). Si un día la Amazonia fuese totalmente deforestada, serían lanzadas a la atmósfera cerca de 50 mil millones de toneladas de dióxido de carbono al año. Habría una mortandad en masa de organismos vivos.

Tercero mito: la Amazonia como el granero del mundo. Así pensaban los primeros exploradores como von Humboldt y Bonpland y los planificadores brasileros en tiempos de los militares en el poder (1964-1983). No lo es. La investigación ha demostrado que “la selva vive de sí misma” y en gran parte “para sí misma” (cf. Baum, V., Das Ökosystem der tropischen Regeswälder, Giessen 1986, 39). Es lujuriante pero con un suelo pobre en humus. Parece una paradoja. Lo dejó bien claro el gran especialista en Amazonas Harald Sioli: “la selva crece realmente sobre el suelo y no del suelo” (A Amazônia, Vozes 1985, 60). Y lo explica: el suelo es solamente el soporte físico de una trama intrincada de raíces. Las plantas se entrelazan por las raíces y se sostienen mutuamente por la base. Se forma un inmenso balance equilibrado y ritmado. Toda la selva se mueve y danza. Por esto, cuando una es derribada arrastra con ella a otras varias.

La selva conserva su carácter exuberante porque existe una cadena cerrada de nutrientes. Están los materiales en descomposición en el suelo, la capa vegetal de hojas, frutos, pequeñas raíces, excrementos de animales silvestres, enriquecidos por el agua que gotea de las hojas y el agua que escurre de los troncos. No es el suelo lo que nutre los árboles. Son los árboles los que nutren el suelo. Estos dos tipos de agua lavan y arrastran los excrementos de los animales arborícolas y animales de especies mayores como aves, macacos, coatis, perezosos y otros, así como la miríada de insectos que tienen su hábitat en la copa de los árboles. Existe también una enorme cantidad de hongos y un sinnúmero de micro-organismos que juntamente con los nutrientes reabastecen las raíces. Por las raíces, la sustancia alimenticia va a las plantas garantizando la exuberancia extasiante de la Hiléia amazónica. Pero se trata de un sistema cerrado con un equilibrio complejo y frágil. Cualquier pequeño desvío puede acarrear consecuencias desastrosas. El humus no alcanza comúnmente más que 30-40 centímetros de espesor. Con las lluvias torrenciales es arrastrado fuera. En poco tiempo aflora la arena. La Amazonia sin la selva puede transformarse en una inmensa sabana o hasta en un desierto. Por esto la Amazonia jamás podrá ser el granero del mundo, pero seguirá siendo el templo de la mayor biodiversidad.

Constataba el especialista de la Amazonia, Shelton H. Davis, en 1978 y sirve igualmente para 2019: “En este momento se está librando una guerra silenciosa contra pueblos aborígenes, contra campesinos inocentes y contra el ecosistema de selva en la cuenca amazónica” (Víctimas del milagro, Saar 1978, 202). Hasta 1968 la selva estaba prácticamente intacta. Desde entonces, con la introducción de los grandes proyectos de las hidroeléctricas y del agronegocio, y hoy con el anti-ecologismo del gobierno Bolsonaro, continúa la brutalización y la devastación de la Amazonia.

Leonardo Boff

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