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Actualizado: hace 1 hora 58 min

Colombia: Operación silencio para evitar que los militares denuncien prácticas macabras del ejército

2 August, 2019 - 00:00

Un cerco de amenazas y presiones se cierne sobre los militares colombianos que están denunciando los falsos positivos y actos de corrupción en el Ejército: los quieren acallar y surge una interrogante: ¿qué información tienen?

El 18 de mayo, el diario estadounidense The New York Times, publicó en su primera página de la edición dominical, un reportaje en el cual denunció la existencia de formatos y órdenes emitidas por el actual comandante del Ejército, general Nicacio Martínez, en los cuales exigía a sus hombres duplicar todos los resultados, variables que incluían capturas y desmovilizaciones, y se pedía duplicar el número de bajas.

Para muchos esas directrices podrían revivir la macabra práctica que terminó con el asesinato de más de 3.700 jóvenes inocentes, en su mayoría campesinos, que hace una década fueron presentados como guerrilleros muertos en combate.

El Defensor del Pueblo, Carlos Alfonso Negret, confirmó que entre enero de 2016 a abril de 2019, han sido asesinados 479 líderes sociales en todo el país y 982 recibieron amenazas entre abril del 2018 y abril de 2019. En las zonas con mayores índices de asesinatos y amenazas existen disputas entre actores ilegales protegidos por militares y paramilitares, por el control de las economías ilegales como la extracción ilegal del oro y el narcotráfico.

Aunque inicialmente el Ministerio de Defensa y el gobierno del ultraconservador Iván Duque trataron de defender el tema, ante el escándalo internacional que se desató, el Ejército retiró esas directivas dos días después de la publicación del diario estadounidense.

“Esto es por orden del comandante del Ejército, mi general Nicacio Martínez, por todo lo que ha pasado en estos días y para saber quiénes están detrás de todo esto”, dijo un oficial que iban a interrogar, citado de urgencia junto con otros 14 militares –que se encontraban en distintos lugares del país– a la sede de la segunda División de la ciudad de Bucaramanga.

Las razones que les dieron para citarlos el pasado 22 de mayo fueron distintas, pero la realidad era una sola: saber quiénes contaron a algunos medios, en particular a The New York Times, sobre unas polémicas directrices que exigían doblar los resultados en el Ejército y que podrían ser la semilla para volver a las épocas de los fa,lsos positivos.

“Cuando llegamos nos dimos cuenta que era para algo raro. Ahí fue que nos dijeron que nos iban a hacer unas entrevistas y después polígrafos a todos. No entendíamos qué era lo que estaba pasando o qué teníamos que ver con ese tema”, explicó uno de ellos “En el lugar había un componente grande de oficiales y suboficiales de contrainteligencia quienes realizaron algunas entrevistas a los que estaban.

Todo eso había sido coordinado el día anterior por mi general (Eduardo) Quirós (comandante del Comando de Apoyo de Contrainteligencia) que fue el que los llevó”, contó el uniformado a la revista Semana, sin revelar su nombre por motivos de seguridad como la mayoría de los entrevistados en este informe debido a las amenazas y a las posibles represalias.

Uno de los sargentos encargados de las entrevistas le dijo al oficial sentado frente a él: “Tenemos instrucciones claras de mi general Quirós de agotar todos los recursos para dar con los responsables. Mientras yo estaba en una operación, me dejaron anónimos y sufragios en la puerta de mi casa en los que decían que iban a matar a toda mi familia si hablaba”.

Aunque hacia afuera la tormenta por el escándalo amainaba, dentro de las filas militares “Se desató una cacería impresionante. Nos preguntaban quiénes de nosotros eran los que habían hablado con los periodistas y como parte de toda esa cacería nos hicieron esas entrevistas”, contó uno de los uniformados que estuvo esa mañana en la unidad militar de Bucaramanga.

Lo que estaba ocurriendo dentro de esa instalación castrense se filtró. El director de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, la PÑrocuraduría de la Nación, varios medios de comunicación y periodistas comenzaron a preguntar por redes sociales por qué los tenían reunidos en esa sede y las razones por las cuales ocurría esa “cacería” para intentar dar con las fuentes de la información.

Simultáneamente el comandante de la Segunda División del Ejército, general Mauricio Moreno, emitió un comunicado en el que afirmó que “las versiones publicadas en diferentes medios y redes sociales, sobre supuestas indagaciones para ‘identificar fuentes' relacionadas con una publicación o sobre supuestos usos de polígrafos, no son ciertas y tampoco tienen fundamento de ninguna especie”.

La revista Semana publicó testimonios, audios, videos y fotografías que demuestran que sí los congregaron y varios fueron interrogados. Habló con más de 20 militares que han recibido todo tipo de amenazas, ellos y sus familias, por tratar de contar la verdad.

Este episodio es solo la punta del iceberg de una estrategia de silenciamiento y persecución a muchos militares que buscan denunciar varios hechos graves que vienen ocurriendo y que van desde ejecuciones extrajudiciales hasta actos de corrupción, pasando por las confesiones que están haciendo varios militares ante la Justicia Especial para la Paz (JEP) por lo que sucedió en la época de los falsos positivos hace más de una década.

Soldados entrenados para torturar

Desde que se destapó el escándalo de los falsos positivos en el país, a mediados de la década pasada, muchos apuntaron a señalar como una de las principales causas del fenómeno a las directrices militares o resoluciones que privilegiaban el pago de recompensas para obtener prebendas al interior del Ejército, incluidos ascensos, por el número de muertes o de bajas.

La más cuestionada fue la directiva ministerial número 29 del Ministerio de Defensa en el año 2005 (firmada por el entonces ministro Camilo Ospina Bernal) que derivó en el asesinato de cerca de 3.700 civiles que fueron presentados como bajas de la guerrilla en operaciones militares. Esa directiva fue derogada pero tuvo sus efectos y para el senador y excandidato presidencial Gustavo Petro fue la política de seguridad oficial que llevó al asesinato sistemático de personas inocentes.

Las revelaciones del NYT sobre una serie de directivas de la actual comandancia del Ejército, impartidas a comienzos de este año, encaminadas a aumentar el número de ataques, capturas, rendiciones y muertes en combate, llevó a Petro a asegurar que la tesis de que una política civil elaborada desde el Ministerio de Defensa pueda provocar los falsos positivos es incompleta.

Para el congresista centroizquierdista, una de las causas pasa por la doctrina y el entrenamiento militar. “No solo basta una resolución militar o una cartilla sino hay algo más allá que desata estos hechos”. Petro denunció que los soldados son entrenados para torturar.

Petro reveló una serie de videos que muestran la última fase del entrenamiento de la escuela de lanceros en Leticia, Amazonas, en los “Laboratorios Experimentales de Resistencia –LER-, en donde uno de los ejercicios de entrenamiento se han capturado una serie de oficiales que creen que han sido capturados por la guerrilla del ELN y son llevados a una especie de campamento ficticio donde son salvajemente torturados durante días y semanas.

Los entierran vivos, los golpean con armas contundentes, los someten a vejámenes, los humillan ejercen supuestos guerrilleros que son en realidad soldados y agreden a sus propios compañeros.

Las amenazas

“Tengo compañeros, amigos, que perdieron la libertad, sus familias y todo su patrimonio pagando abogados por culpa de haber cumplido esas órdenes en el pasado (falsos positivos). Yo no estoy dispuesto a tener ese destino y prefiero pedir el retiro a cumplir lo que nos están pidiendo, afirmó un militar, con más de 20 años de carrera.

“Se desató una cacería impresionante, en el lugar (la sede de la II división) había un componente grande de oficiales y suboficiales de contrainteligencia quienes alcanzaron a realizar algunas entrevistas”. Otro uniformado, herido en combate, contó que “a mí me hicieron llegar a mi celular fotos de los seguimientos a mis hijos menores de edad en el colegio. También de mis padres, que ya son personas mayores”, afirmó mientras enseñaba las fotos de esos seguimientos.

Otro militar, desplegado en el sur del país y al mando de más 4.000 hombres, dijo que “Los teléfonos son intervenidos incluso pagando a gente de las salas de interceptación de la propia Fiscalía para chuzar ilegalmente las comunicaciones para saber qué hablamos y con quién”. “Los seguimientos son permanentes. Usted no se puede mover de su oficina a su casa sin que tenga un par de tipos siguiéndolo para ver con quién habla o con quién se reúne”, dijo otro uniformado.

Al percatarse de que mientras hablaba con el periodista era víctima de seguimiento, decidió enfrentar a uno de estos personajes arma en mano y, tras un breve cruce de palabras de grueso calibre, se logró establecer su identidad. El hombre que hacía el seguimiento (con un compañero en moto) terminó confesando que era parte de “grupos especiales de contrainteligencia”, que tienen la misión de identificar y presionar a los que están contando lo que pasa.

Ante la magnitud del cerco y las presiones, la magistrada de la sala de reconocimiento y verdad de la JEP, Catalina Díaz, dijo que integrantes de la fuerza pública que están confesando lo que saben ante la justicia transicional y denunciando a sus superiores han sido amenazados de muerte, “Han sido amenazados, seriamente amenazados, a tal punto que hemos decretado medidas cautelares debido a que la propia JEP, en el estudio de riesgo, confirmó que estaban en una situación extraordinaria”, dijo la magistrada.

Camilo Rengifo Marín, Economista y docente universitario colombiano, analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

Fuente original: http://estrategia.la/2019/06/27/col...

Tomado de Rebelión

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Armamento nuclear: Es la bomba… de los beneficios

1 August, 2019 - 00:00

Por Francisco Ponzán

A principios de 2019 nueve países, los EE.UU, Rusia, China, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte, poseían 13.896 armas nucleares. Eso representaría 600 menos que en 2018, y mucho menos que a mediados de los años 1980, cuando su número alcanzaba casi 70.000. La bajada de estos últimos años sería esencialmente el hecho de que EE.UU. y Rusia, que poseían entre los dos el 90% del arsenal atómico mundial.

En todo caso ¡Las grandes potencias pueden hacer saltar el planeta varias veces! Sobre todo porque producen menos pero mejor: las armas son joyas de tecnología que se benefician de los progresos más recientes, y son por lo tanto, potencialmente más mortíferas. En esta economía capitalista completamente loca, miles de ingenieros, de técnicos y de obreros dedican millones de horas de trabajo, de investigación y de saber hacer con el objetivo de matar el máximo número de seres humanos, lo más rápidamente posible.

Pero para las empresas como Safran, Airbus, Dassault o Theles, por no citar solo los grupos franceses, el mercado de la muerte es particularmente lucrativo. Y como, además, está garantizado por los pedidos del Estado, las ganancias están aseguradas.

Jacques Le Gall

Lutte Ouvriére

Tomado de: https://kaosenlared.net/armamento-n...

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5g

1 August, 2019 - 00:00

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La soledad, un problema en aumento en España: "Me levanto, me lavo, me siento, desayuno y ya está"

1 August, 2019 - 00:00

La soledad es una de las principales causas de exclusión social que afecta a todos los rangos de edad: la mayoría de jóvenes con ideas suicidas dicen sentirse solos
"Es un fenómeno generalizado y sus consecuencias son también muy diversas", indican desde la Asociación Estatal de Directores y Gerentes de Servicios Sociales.

David Noriega

Cuando el marido de Dolors falleció, hace siete años, ella se quedó "encerrada en casa". "Como tengo problemas para moverme, con él tenía una ayuda muy grande". Dolors, con 81 años, es una de las casi 1,5 millones de mujeres de más de 65 años que viven solas, el perfil que más siente la soledad. En total, según la encuesta continua de hogares del INE, en España hay 4,7 millones de hogares unipersonales. Es una cifra que sirve para imaginar, pero no para delimitar, un problema estructural e invisible. Porque la soledad ni afecta a todas las personas que viven solas, ni afecta solo a las personas que viven solas.

"En los países occidentales, y en España seguro, la soledad es la primera causa de exclusión social", explica el responsable de estudios y publicaciones de la Asociación Estatal de Directores y Gerentes de Servicios Sociales, Gustavo García. "Es un fenómeno generalizado y sus consecuencias son también muy diversas: cuestiones de seguridad, que te ocurra algo y nadie se entere; personas que necesitan algún tipo de apoyo y no lo van a tener... Pero, sobre todo, el tema emocional. Un tema gravísimo, que no se tiene en cuenta porque los otros son más fáciles de abordar, aunque la falta de relaciones empobrece muchísimo la vida de las personas", explica.

Existen, por lo general, dos redes de apoyo: la familiar y la social. "La familia sigue, de alguna manera, cumpliendo su papel antiexclusión", indica el director científico del Programa de Personas Mayores de la Fundación La Caixa y presidente de la sección europea de ciencias sociales y del comportamiento de la International Association of Gerontology and Geriatrics (IAGG), Javier Yanguas. Pero advierte que este soporte tiene fecha de caducidad. "Estamos lejos del reemplazo generacional", advierte. El índice de fecundidad lleva desde 1981 por debajo del nivel de reemplazo, según datos del INE. Este se sitúa en el 2,1, mientras en 2018 fue del 1,31.

"Antes nacías en una ciudad y lo normal era que vivieras en el barrio de tus padres o en el de al lado. Ahora puedes tener un hijo en Zaragoza, que estudie la carrera en Madrid, el máster en Londres y se vaya a trabajar a Alemania o a la India. El día que te haces mayor, estás solo, porque aunque te quiera mucho, no te vas a ir a vivir con él a la India", pone como ejemplo García.

Mucho 'like', pero malas relaciones

Por eso la red de amigos se configura como una herramienta fundamental para paliar la soledad. Pero parece que también falla. "Tenemos muchos amigos en el whatsapp o mucho like, pero poca sustancia en nuestras relaciones", indica Yanguas, que trabaja en un estudio en ocho ciudades -Terrassa, Tortosa, Girona, Tàrrega, Santa Coloma de Gramenet, Palma, Logroño y Jerez de la Frontera- donde "la hipótesis que barajamos es que se están deteriorando las relaciones".

La globalización, la tecnología y el individualismo son algunas de las causas. "Antes no te quedaba otra que salir a la calle, ahora hay muchas formas de relacionarse, pero es una relación distante", añade García. "Estamos en un proceso de individualización, cada vez más solos y con relaciones menos comprometidas", coincide Yanguas.

Según los datos que manejan en la Fundación La Caixa, el 20% de las personas entre 20 y 40 años tienen peligro de aislamiento social por soledad. "Hay una soledad que, en general, empieza pronto, aguanta hasta los 65 años y, a partir de aquí, va aumentando considerablemente hasta los 80 y muy considerablemente a partir de los 80", explica el experto del IAGG. En España hay más de 850.000 mayores de 80 años que viven solos y muchos presentan problemas de movilidad que les impiden salir de casa sin ayuda, como Dolors.

O Ana, de 84 años. "Me levanto, me lavo, me siento, desayuno y ya está. Si quiero leer un ratico, si quiero ver la televisión, aquí -señala a la ventana- para mirar un ratico que vienen muchos chiquillos a la guardería... Como era yo antes que mis hijos me decían: ¡mamá, no tocamos nunca la casa!", explica. "Y así día tras día, tras día, tras día...". Hace unos años se rompió un pie y, sumado a sus problemas de fibromialgia, le da miedo salir de casa. La Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (COCEMFE) publicó esta semana el informe 'Movilidad reducida y accesibilidad del edificio', que unas 100.000 personas no salen nunca de casa porque no tienen ayuda.

Además, la soledad afecta a la salud. Según un estudio elaborado por un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid en el que se analizaban los resultados de cerca de una decena de trabajos en los que se habían estudiado a más de 33.500 personas de más de 50 años determina que "aquellos que reportaron sentir soledad no deseada tenían un 26% más de riesgo de desarrollar demencia en el futuro", explica la autora principal, Elvira Lara.

Soledad y suicidio

El presidente de la Confederación Salud Mental España, Nel González, alerta de que "no tenemos cultura de la comunicación. Estamos en una sociedad que, progresivamente, se va deshumanizando, pierdes el vínculo con tu grupo humano y, por la propia idiosincrasia de la edad (en la adolescencia) y el desconocimiento, muchos jóvenes se ven abocados a esta soledad, de la que salen cosas no deseadas: desorientación, depresión y, después, trastorno mental".

De hecho, la mayoría de jóvenes que presentan ideaciones suicidas manifiestan sentir soledad. "A nivel de niños y adolescentes los datos brillan por su ausencia, no tenemos más que la constatación de que eso va en aumento por lo que vemos los profesionales", confirma González. Para él, es también una consecuencia de los valores que priman en la sociedad actual. "Nos bombardean con el tema del éxito y la competitividad te hace a veces ser profundamente infeliz. La gente joven se encuentra en un estado en el que no saben qué va a ser de ellos, se preguntan con quién lo comparten y empiezan a entrar en un círculo, en una habitación, donde lo único que encuentran es vacío", explica. "En los jóvenes, el éxito en las relaciones personales reside en la estética, si es guapo o guapa, inteligente, si destaca en algo o tiene capacidad de comunicación... pero ¿quién no tiene nada de eso?", se pregunta García.

El Ministerio de Sanidad cuenta entre una de sus prioridades la elaboración de una Estrategia Estatal contra la Soledad en las personas mayores, en la que está trabajando. El plan del departamento que dirige ahora mismo en funciones Luisa Carcedo tiene como objetivos, entre otros, sensibilizar a la población, fomentar la sociabilidad de las personas mayores a través de familias, relaciones interpersonales y voluntarios, elaborar guías para los profesionales que atienden a estas personas y mejorar la tasa de actividad y ocupación de los mayores. Precisamente, la colaboración entre la administración y entidades, fundaciones y ONG, es lo que permite que se desarrollen programas contra la soledad en muchas ciudades. En Reino Unido se creó el año pasado la primera secretaría de Estado del mundo contra la soledad.

"Las administraciones solas no pueden resolver el problema de la soledad. Pueden pagar servicios -como apoyo en domicilio, desplazamientos, tratamientos, etc.-, pero la soledad se resuelve con compañía y la compañía la da el entorno", apunta Gustavo García. "Como la soledad afecta a la salud, se están llenando las salas de espera de los ambulatorios de personas que acuden sin una enfermedad concreta y muchos ayuntamientos se están dando cuenta de que hay una especie de alarma", destaca la técnica de Cruz Roja Elisabeth Fuente, que trabaja en el programa 'Siempre acompañados', en colaboración con La Caixa y algunos ayuntamientos. En el de Terrassa, es la administración quien les deriva los casos que detecta y varios voluntarios acompañan a personas mayores en sus casas o realizan diferentes actividades fuera.

Un proyecto de vida después de la jubilación

"Si hay alguna salida que puedo, me apunto y voy. El almuerzo de los sábados es sagrado y el martes voy a los mandalas. Estoy en el cielo cuando estoy allí. Y la Eva, que viene a hacerme un ratito de compañía, ¡ay qué nena más maja! A la edad que una tiene, no puede aspirar a mucho, pero a lo que puedes, pues sí", explica Dolors, que es beneficiaria de ese programa. Precisamente, tener marcado en el calendario semanal actividades que compartir con otras personas es un buen antídoto contra el aislamiento. "Ahora cuando uno se jubila, igual le quedan por delante 25 años de vida. Tal vez es mucho tiempo para estar sin un proyecto de vida y en España no tenemos muy claro qué papel juega uno en la sociedad cuando se jubila", matiza Yanguas.

La directora de la ONG Grandes Amigos, Mercedes Villegas, apuesta por "la movilización ciudadana y el voluntariado para establecer vínculos en el entorno cercano y los barrios, para detectar posibles casos de aislamiento de personas mayores que no quieren estar solas". Ana, que es viuda desde hace casi dos décadas, se mudó a su nuevo barrio en Barajas hace unos 12 años. "El piso era muy grande y pagaba mucho", cuenta. Se mudó cerca de una de sus hijas, pero lejos de las amigas que tenía en su antiguo barrio. Mari José, su hija, recuerda que al principio fue duro. Ella acababa de ser madre, trabajaba y "si conciliar una casa es díficil, imagínate conciliar dos". "Vi que tenía necesidad de acompañamiento", cuenta, y contactó con Grandes Amigos, con programas en ayuntamientos de la Comunidad de Madrid, Galicia y Euskadi, donde los consistorios colaboran "con alguna aportación económica y desde la coordinación con los servicios sociales y sanitarios", indica Villegas.

Ahora Ana recibe todos los martes la visita de Ángel, un voluntario que se animó a dedicar su tiempo cuando se jubiló. "Me dicen que qué buen mozo me he buscado; yo no me lo he buscado, ha venido él a mi casa", bromea ella. "Salimos poquito, cuando estoy medio animosa, pero la mayoría de las veces hablamos de cuando éramos jóvenes, de cómo era nuestra vida, de nuestros hermanos", explica. ¿Le gustaría vivir en casa de sus hijos? "No, no. Yo quiero vivir sola". Y recuerda que lo de acompañar a personas que están solas ya lo hizo ella. "En Santa Paula (Granada) íbamos a ver a los enfermos y a sacarlos por la tarde. ¿Te acuerdas de Balbina?", pregunta mirando a su hija, "la llevábamos al mercado, aunque no veía, y nos pedía que le leyéramos lo que había, porque le gustaba saberlo todo".

"Buena vecindad"

Gustavo García participa en una de las ocho mesas de trabajo para atajar la soledad que puso en marcha hace unos meses el Defensor del Pueblo en Aragón, después de que el pasado verano se dieran varios casos de personas mayores que aparecieron muertas en sus domicilios. En concreto, en la de urbanismo porque, como explica, "si no hay comercios de proximidad y espacios públicos, se rompen las relaciones sociales". También es necesaria una "buena vecindad". O que "te sientas incluido en tu barrio, que compartas retos, necesidades y desafíos con otros", añade Yanguas.

En Barcelona, lleva más de una década en marcha el proyecto Radars. En 2018 funcionaba en 35 barrios, en los que los comerciantes alertan si uno de sus clientes habituales está varios días sin bajar a por el pan, a su frutería o la tienda que habitualmente frecuente. Fuentes hace hincapié en la "importancia de la detección que pueden hacer los vecinos", porque "los que van a un centro de salud ya lo expresan, pero de los que se quedan en casa solo nos pueden avisar los vecinos". Por eso están comenzando a contactar también con asociaciones de vecinos. Aunque es un problema que afecta sobre todo a las grandes urbes, en la España vaciada también se sufre, precisamente, por la despoblación.

Con todo, los expertos consultados coinciden en señalar la importancia de la construcción de la sociedad. "Los valores, la empatía, la compasión, la solidaridad, tienen que ver con cómo queremos ser. Nos estamos jugando qué tipo de sociedad queremos tener. Esa es la lectura que hago de los datos", indica Yangues. Para González el problema estructural que representa la soledad tiene que ver con un "liberalismo mal entendido, que pone la libertad y a la persona por encima de cualquier resultado que tenga que ver con lo colectivo, cuando lo colectivo no es colectivizar, es compartir. Esto es la consecuencia de una filosofía que está condenada al fracaso porque la dimensión humana es otra, no es la individualidad y los demás ahí se quedan".

Según un estudio elaborado por el Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME), España será en 2040 el país más longevo del mundo. Si para entonces se ataja o no el problema de la soledad tendrá que ver también con atajar el estigma que supone. "Esto no se cuenta, se vive en la intimidad, se disfraza, nos da vergüenza y nos sentimos culpables. Si digo que mi padre está solo, parece que soy muy mal hijo. Si digo que me siento solo, parece que mi familia no me quiere. Tenemos que desestereotipar esto. Es una parte de las cosas que nos ocurren en la vida y que en este momento están siendo muy importantes", indica Yanguas. García lo resume: "Las personas que tienen otro tipo de problemas, en algún momento lo manifiestan. Quienes se sienten solos no generan conflicto, por lo que nadie siente que es un problema. Pero, ¿puede haber más exclusión que no tener con quien hablar?".

El Diario

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Los yankis fuera de sus fronteras

31 July, 2019 - 00:00

"El final de la misión militar americana en Afganistán será insatisfactorio y probablemente trágico. Aun así, como Vietnam anteriormente, la guerra afgana nunca debió haberse realizado durante estos casi 18 últimos años, nunca se pudo ganar, nunca se ganará y debería terminarse de alguna manera, incluso una trumpiana, lo antes posible."

Could Trump End the Afghanistan War?

Danny Sjursen. Comandante retirado del Ejército de Estados Unidos y profesor de historia en la academia militar de West Point. Ha estado destinado en unidades de reconocimiento en cuatro misiones en Iraq y Afganistán. Es autor de Ghost Riders of Baghdad: Soldiers, Civilians, and the Myth of the Surge, memorias de la Guerra de Iraq.

"Parece que los yanquis -al menos los militares y los miembros del gobierno, junto con algunos más entre votantes, fabricantes de armas, etc.- son cortos de entendederas, duros de mollera, estúpidos sin remedio, asesinos en serie y psicópatas sin remordimientos.

Con ser esto horrible, además es asombroso que tengan tantos amigos entre los políticos aquí, principalmente en el PP y en el PSOE pero en otros partidos también, admiradores entre la gente católica, apostólica y romana y entre los papanatas fascinados por el poder y el glamour que al parecer emana de ese poderío chulesco-militar tan inhumano como incompetente."

Agustín Velloso, antimilitarista de tropa, en activo, ha estado motu proprio en unidades de solidaridad en Iraq y otros países agredidos por Estados Unidos y sus aliados.

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210 presos murieron en 2018 en las cárceles del estado español

31 July, 2019 - 00:00

Un total de 210 presos murieron en las cárceles del Estado español mientras su vida y su salud dependía de las autoridades penitenciarias. En 2017 los fallecidos fueron 147. Son datos oficiales ofrecidos por el Gobierno al diputado Jon Iñarritu, de EH Bildu.

Iñaki IRIONDO

Cada semana murieron cuatro personas presas en las cárceles del Estado español en 2018. En total fueron 210 muertes mientras su vida y su salud dependían de las autoridades penitenciarias. 33 de esas personas se suicidaron y 62 fallecieron a consecuencia de una sobredosis de drogas. 105 presos murieron por causas que se califican como «naturales». De ellas, 59 lo hicieron en la propia cárcel y 46 después de haber sido hospitalizadas.

En 2018 en las cárceles vascas se produjeron dos muertes, que se dieron en la prisión de Basauri. Se definen como muertes «naturales». Llaman la atención las cifras de los centros penitenciarios de Puerto 3, en la que se produjeron 13 muertes, Sevilla 2, con 12 fallecimientos, y Sevilla 1, con 10. Son las únicas cárceles como más de la decena de decesos.

Son datos remitidos por el Gobierno al Congreso, a petición del diputado de EH Bildu, Jon Iñarritu, que se interesó también por saber cuáles son las enfermedades por las que se produjeron los fallecimientos, a lo que no se ha dado respuesta alegando la legislación vigente en protección de datos.

En cuanto a 2017, el numero total de personas presas muertas fue de 147. De ellas 28 a causa de sobredosis de drogas y 27 por suicidios.

De los 357 presos fallecidos entre 2017 y 2018, un total de 223 estaban clasificados en segundo grado, 19 en primer grado y 28 en tercero; 48 figuran como «sin clasificar» y 10 como «internado judicial».

Cuatro muertes en Zaballa

Por otra parte, cabe recordar que en lo que va de 2019 se han producido ya cuatro muertes en la prisión alavesa de Zaballa. Según los datos remitidos por el Gobierno al diputado Jon Iñarritu, dos de estos presos, de 22 y 24 años de edad, se suicidaron, mientras que otros dos, de 28 y 30 años, indiciariamente murieron por sobredosis de drogas.

La respuesta gubernamental indica que «en los últimos años se viene observando un incremento de ingresos en el centro penitenciario por parte de personas cuyo perfil les sitúa en una situación grave de vulnerabilidad: internos jóvenes, baja formación académica, con un historial toxicofílico dilatado cuyo inicio se remonta a edades tempranas(preadolescencia). En muchos casos presentan enfermedades mentales y/o trastornos de la personalidad, así como situaciones de desestructuración y abandono social».

Fuente: https://www.naiz.eus/es/actualidad/...

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Cemento, la industria que contribuye más a la crisis climática que toda la flota global de camiones

31 July, 2019 - 00:00

Las cementeras son responsables de cerca del 7% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. En España, esta industria produjo en 2018 más de 15 millones de toneladas de CO2, aumentando un 3% su contribución a la crisis climática en un año. El repunte de la construcción podría hacer que sigan aumentando.

Pablo Rivas

El 1 de julio la Generalitat de Catalunya activaba las primeras medidas de su plan anticontaminación por un episodio de alta polución por partículas en suspensión PM.10 que, junto a elevadas concentraciones de dióxido de nitrógeno (NO2), afectaba a toda la comunidad autónoma. Entre las recomendaciones y peticiones se encontraba una relativa a las cementeras: la Administración instaba a estas plantas industriales a que redujesen sus emisiones.

Cuando se habla de crisis climática siempre aparece la industria de los combustibles fósiles como una de sus obvias responsables. Sin embargo, hay otro sector clave que pasa más desapercibido: el de la construcción; en concreto, el de la fabricación de cemento, un material indispensable además para la fabricación de hormigón.

Cada año se producen más de 4.000 millones de toneladas de cemento en el mundo, según el informe Making Concrete Change (Cambiar el hormigón), emitido en junio de 2018 por el británico Chatham House, también conocido como Instituto Real de Asuntos Internacionales. La contribución de esta industria al calentamiento global se mide en gigatoneladas de CO2 y supone nada menos que en torno al 7% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI), más que lo que produce toda la flota mundial de camiones, según datos de la Agencia Internacional de la Energía.

Semejantes cifras se deben a la inmensa cantidad de cemento producido globalmente, unido a la propia naturaleza del proceso para obtenerlo. Esta argamasa esencial en la construcción se obtiene al moler clínker, el principal componente del cemento común o Portland. Para obtenerlo, primero se produce un proceso de calcinación de piedras calizas, un procedimiento que libera grandes cantidades de CO2 contenidas en el material, con el fin de obtener cal, componente que se quema posteriormente en hornos a temperaturas de 1.400-1.500ºC.
Si vuelve el ladrillo, aumentan las emisiones

A nivel español, donde existen una treintena de fábricas dedicadas a la producción de cemento, el último informe publicado sobre qué sectores contribuyen más a agudizar la crisis climática —Big Polluters Spain 2019, del Observatorio de Sostenibilidad (OS)— remarca que las cementeras no salen bien paradas. “El sector energético ha disminuido de una forma importante sus emisiones, no ha sido así en el sector petrolero, en el cemento o en el del acero”, indican desde el OS, señalando como probable causa “el repunte de la construcción”. Según sus datos, CEMEX, LafargeHolim y Cementos Portland —esta última controlada por FCC— son, por ese orden, la novena, décima y undécima empresas que más gases de efecto invernadero emitieron en el año 2018.

En concreto, la primera expulsó a la atmósfera tres millones de toneladas de CO2 equivalente (CO2eq, medida que contabiliza todos los gases de efecto invernadero), el 2,31% de las emitidas por los sectores fijos (instalaciones industriales y producción de energía) y el 0,94% de las totales del país. LafargeHolim emitió 2,9 millones de toneladas de CO2eq, el 2,19% de los sectores fijos y el 0,89% del total; mientras que Cementos Portland produjo 2,8 millones de toneladas de CO2eq, el 2,15% de los sectores fijos y el 0,87% del total. Entre las tres se acercan al 3% del total de emisiones españolas.

A la lista hay que añadir a la Sociedad Financiera Minera, con 1,4 millones de toneladas de Co2eq; Cementos Cosmos, con 1,3 millones; Cementos Tudela Veguín, con 1,3 millones; Cementos Molins, con un millón; Cementos Lemona, con 0,4 millones; y AG Cementos Balboa, con otros 0,4 millones. Entre todas, más de 15 millones de toneladas.

Asimismo, la Comisión Europea hizo público en abril el ránking de las 50 plantas que más CO2 producen en España. “Entre las 50, doce son cementeras”, denuncia Tatiana Nuño, responsable de Cambio Climático de Greenpeace. “El del cemento es un sector que tiene que abordar de forma urgente reducir a cero las emisiones”.
Más emisiones

Lejos de disminuir su impacto en la crisis climática, y a pesar de que, en conjunto, España ha reducido un 4% sus emisiones totales y un 6% las de los sectores industriales entre 2017 y 2018, el sector cementero ha incrementado su contribución a la crisis climática un 3%. Entre las empresas que más contaminan destaca el conglomerado LafargeHolcim, el que más ha aumentado sus emisiones: un 11% en un año.

Este aumento se debe, según el OS, a “una fuerte correlación con el sector de la construcción”, lo que produjo un fuerte incremento de la producción hasta 2008, cuando explotó la burbuja inmobiliaria, siendo 2007 en el que más toneladas se expulsaron a la atmósfera. Posteriormente, se registró una caída de las emisiones de las cementeras hasta 2013, año que marcó un mínimo histórico de emisiones con 11,80 millones de toneladas de CO2, tras seis años de descensos continuos debido al parón del ladrillo. Desde entonces, las fábricas de cemento en España han ido incrementado paulatinamente sus emisiones.

Greenpeace maneja cifras similares a las del OS, y señala que el sector del cemento ha incrementado sus emisiones un 2,6% en 2018 respecto a 2017. “Hay que abordar todos los procesos industriales”, señala Tatiana Nuño, “tienen una enorme responsabilidad en la emisión de gases de efecto invernadero y tienen que hacer una enorme transformación de sus proceso para asegurar que llegar a una emisiones cero”.

La experta remarca además que la industria es, en España, “el segundo gran sector contaminante, con un 19% del total de emisiones”, solo por debajo del transporte, con un 27%, y por encima del sector eléctrico, que incluye las centrales generadoras de energía.

Quemar lodos y neumáticos

Las denuncias por la quema de residuos en los hornos de estas plantas —los llamados combustibles derivados de los residuos (CDR), elaborados a partir de residuos teóricamente no peligrosos— entre los que se encuentran neumáticos, lodos de depuradoras, harinas cárnicas o residuos de la producción de papel y de la transformación de madera han sido constantes.

El Institut Cerdà apunta en el último observatorio sobre reciclado y valorización de residuos en la industria cementera en España, que solo en 2017 se “recuperaron energéticamente” 819.000 toneladas de residuos, con una tasa de sustitución de combustibles fósiles del 27%, “tres puntos más que en 2016, pero aún muy alejada de otros países líderes en protección medioambiental de nuestro entorno como Suecia o Alemania, que rozan el 70%, o Austria, con casi un 80%”.

Ya en 2012, Greenpeace denunciaba en su informe La puerta de atrás de la incineración de residuos que los CDR son “una incineración encubierta de residuos reciclables” y apuntaba a “la inviabilidad económica y ambiental” de la incineración de estos desechos.

La lucha de colectivos vecinales y ecologistas ha obtenido, no obstante, algunas victorias. Es el caso de la anulación por parte del Tribunal Supremo de la autorización para incinerar residuos en la cementera de Morata de Tajuña, en Madrid, tras admitir en julio de 2017 un recurso interpuesto por la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM) y Ecologistas en Acción. Los colectivos conseguían así revertir una autorización autonómica que permitía, según denunciaban, “quemar, entre otros residuos, hasta 50.000 toneladas de neumáticos y hasta 240.000 toneladas de lodos secos al año”, lo que, en su opinión, incumplía la normativa regional y estatal en materia de residuos.

En otros lugares, como en el barrio de Can Sant Joan de Montcada i Reixac (Barcelona), con una cementera de LafargeHolcim a escasos 150 metros de las viviendas, una plataforma antiincineración de residuos no ha conseguido revocar la autorización que permite quemar residuos urbanos desde 2008. Son luchas similares a las que se viven en Toral de los Vados (León), donde la asociación Bierzo Aire Limpio y otras organizaciones intentan que la fábrica de Cementos Cosmos, ubicada en el municipio, no comience a quemar neumáticos.

QUÉ HACER

La reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero por parte de la industria cementera debería venir, según señalan desde Ecologistas en Acción de una “reestructuración y reducción del sector”, un área de la economía española que desde la confederación ecologistas califican de hipertrofiada y con una capacidad de producción excedente.

Asimismo, la adopción de mejores tecnologías en unas fábricas en muchos casos desactualizadas tecnológicamente ayudaría, así como el cambio a combustibles con menos emisiones, como el gas natural. Para los ecologistas, el uso de CDR para combustión no es una vía real de reducción de emisiones.

Sin embargo, en esta industria las soluciones tecnológicas “van mucho más lentas y están bastante menos desarrolladas” que en sectores como el energético, señala Nuño. “Si vamos abordar estos grandes cambios urgentes y necesarios de la transición energética para no superar los 1,5ºC [de calentamiento frente a los niveles preindustriales] la industria no puede quedarse como la actual: una vieja industria obsoleta y contaminante que no aborda esa transición que necesitamos como sí lo tenemos claro con el sistema energético”.

El uso de sustitutos y derivados del cemento eco-friendly —como las llamadas cenizas volantes, que sustituyen al clínquer, o la puzolana— es otra obvia opción, aunque aquí el mercado es el muro: hoy en día son más caros de producir y las empresas en España, al contrario que en otras partes del mundo, no acaban de arrancar en su producción y uso.

Desde Greenpeace Nuño considera que, mientras la siderurgia podría finalizar su reconversión a una industria con cero emisiones en 2040, “en industrias como la del cemento el proceso va aún más lento y calculamos que la transición podría estar hecha en 2060, aunque ahora mismo está muy parada”.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/cambi...

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Volar menos para vivir mejor

30 July, 2019 - 00:00

Blanca Valdivia
Nuria Blázquez

Este año la compañía aérea Ryanair ha entrado en el poco honroso club de las diez compañías europeas más dañinas para el clima, un club que hasta ahora había sido exclusivo de las centrales térmicas. A pesar de que se tienda a pensar que ir como sardinas en lata hace bajar las emisiones, lo cierto que es los billetes de avión por precios con solo dos cifras hacen que las emisiones de CO2 aumenten de manera muy peligrosa.

La política de precios de Ryanair, sus acuerdos comerciales con regiones con aeropuertos poco rentables y las ventajas fiscales de las que disfruta la aviación, han hecho que la compañía llegue a ofrecer vuelos a miles de kilómetros por menos del precio del desayuno en sus aviones. Volar es ahora, muchas veces, la forma más barata de llegar a un sitio. Y esto provoca más y más vuelos.

Pero Ryanair no está sola. Hay otras 16 compañías aéreas que han entrado en la lista de las 10 más emisoras de sus respectivos países; basadas normalmente en políticas parecidas. El resto de las compañías aéreas tampoco pueden presumir ni de ser ecológicas ni socialmente justas precisamente.

Lo cierto es que volar es la forma de viajar con mayor impacto ambiental. Para que nos hagamos una idea, un vuelo Madrid- Barcelona produce, por pasajero, 141 kilos de CO2, mientras que ir en tren supone 18 kilos por pasajero (a pesar de que el AVE también deja mucho que desear en cuanto a sostenibilidad).

A pesar de este dato, la aviación goza de grandes privilegios: no paga ni un solo euro en forma de impuestos al combustible ni IVA en sus billetes. Esto a pesar de que volar es un es un medio minoritario. Por ejemplo, en el Reino Unido tan solo el 15% de la población vuela con frecuencia.

Por si fuera poco, a menudo las compañías de bajo coste basan parte de su negocio en operaciones en pequeños aeropuertos donde reciben subvenciones, encubiertas en acuerdos comerciales, para llenar esos aeropuertos poco rentables.

Un aspecto menos conocido es el del beneficio que obtienen gracias a la vulneración de derechos con la deportación de personas migrantes, en un negocio en el que el gobierno les paga cuantiosas cantidades para trasladar, bajo custodia policial, a personas extranjeras a diversos puntos del Estado y desde estos, expulsarlos de forma forzosa a sus países de origen.

Todo esto ha llevado a que este sector haya crecido en emisiones de CO2 un 26,3% en los últimos cinco años y que la proyección sea que sigan creciendo aún más en los próximos años.

No existe una alternativa de “avión eléctrico” o “avión 0 emisiones”. La industria promete reducir sus emisiones mejorando su eficiencia e incluso utilizando biocombustibles. Si bien hay un cierto margen de mejora en cuanto a eficiencia, sabemos que los biocombustibles no solo no reducen las emisiones, sino que las aumentan. La otra alternativa que se presenta es la de compensación de emisiones, es decir, compensar las emisiones de los vuelos con proyectos de energías renovables o plantación de árboles.

Pero el impacto del aumento de los flujos de la aviación va mucho más allá de lo estrictamente ambiental. Este incremento exponencial de los vuelos, posibilita un turismo de masas con nefastas consecuencias para el territorio, que inciden sobre el modelo de ciudad que atenta contra la vida cotidiana de las personas.

La turistificación homogeneiza los espacios urbanos, que pasan por la tabula rasa del interés económico, en la que la ciudad se convierte en un producto de consumo más. La ciudad turistificada está en continua transformación para adaptarse a las demandas del mercado, el espacio urbano se convierte en un parque temático en el que lo importante es que el flujo de turistas no cese.

Así, vemos como nuestras ciudades van cambiando a golpe de talonario, la mercería de toda la vida es sustituida por una tienda de cupcakes o de zumos para llevar; las vecinas son expulsadas de sus casas porque el edificio ha sido comprado por un fondo buitre que lo convertirá en pisos turísticos; el bus del barrio está tomado por hordas de turistas ansiosos de llegar a la atracción turística de turno para subir una foto a su Instagram; las aceras dejan de ser accesibles porque están invadidas por motos o bicis de alquiler para turistas o por terrazas; el espacio público se convierte en escenario que favorece el tránsito, el negocio y la afluencia de grupos homogéneos de personas, pero donde el desarrollo de las actividades cotidianas se encuentra con obstáculos constantes porque no hay zonas de juego, no hay bancos en los que descansar, han desaparecido los espacios de encuentro informal, las calles cambian su fisonomía y su uso, el anonimato se impone y la vida comunitaria muere.

El capital monopoliza el espacio público promoviendo el monocultivo turístico que penaliza la diversidad y la pobreza. En este contexto, quien paga manda, la ley del más fuerte se impone y ante esta vorágine cotidiana personas mayores, personas cuidadoras, enfermas, niños y niñas, o personas que van con carritos de bebé acaban limitando sus desplazamientos por la ciudad o eligiendo recorridos más largos para evitar zonas de aglomeraciones turísticas.

Simultáneamente, el aumento de pisos turísticos ha desencadenado un efecto de bola de nieve, que ha derivado en expulsión de personas vecinas de los barrios con mayor interés turístico (en el caso de Barcelona, los pisos turísticos se han extendido por toda la ciudad), un aumento de la demanda de viviendas de alquiler y una menor oferta de pisos. Al mismo tiempo, el precio de las viviendas se ha disparado en toda la ciudad, llegando a extenderse a la primera corona metropolitana.

Todos estos fenómenos están sustentados por el relato desarrollista que exalta el turismo como adalid de progreso y bien común. Sin embargo, esta narrativa se ha olvidado de explicar que el reparto de beneficios y costes no es igual para todo el mundo, y que mientras unas pocas personas se quedan con los beneficios, muchas nos comemos el aire contaminado, la expulsión de nuestros barrios y el escaparate constante en el que quieren convertir nuestras calles (los costes tampoco se reparten de manera homogénea).

Ante esta situación, la red Stay Grounded (Quédate en Tierra) aboga por el decrecimiento de la aviación como única alternativa válida para conseguir una disminución de las emisiones y acabar con el modelo de turismo consumista. Las propuestas que están sobre la mesa pasan por los impuestos, pero van más allá. No basta con frenar la imparable subida de los vuelos, sino que se necesita reducirlos dramáticamente.

Ofrecer alternativas viables a los vuelos, como trenes asequibles, devolver los trenes nocturnos, una moratoria a la construcción de aeropuertos o un una cuota a viajeros frecuentes son algunas de las propuestas.

Desde la red Stay Grounded se defiende que hace falta cambiar la mentalidad respecto al avión. Muchas de nuestras formas de operar, como las reuniones internacionales frecuentes o las escapadas de fin de semana, están basadas en los bajos precios de los vuelos. Fórmulas simples como las videoconferencias o el turismo de proximidad pueden ayudar a reducir mucho la huella ambiental.

Stray Grounded es una red en la que activistas de diferentes ámbitos estamos trabajando juntas, en la que cada una aporta sus reflexiones y recoge las experiencias y aprendizajes de las demás. Es una lucha transversal en la que tejemos alianzas estratégicas. La movilización por el decrecimiento de la aviación es una lucha por la sostenibilidad de la vida, porque la vida no es posible en un planeta demasiado calentado con un aire que nos envenena, en territorios que nos expulsan y donde el beneficio económico es la prioridad

Blanca Valdivia (col·lectiu punt 6) y Nuria Blázquez (Coordinadora de transportes de Ecologistas en Acción), del grupo de organización de la conferencia Stay Grounded.

Fuente: https://ctxt.es/es/20190710/Firmas/...

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Principito

30 July, 2019 - 00:00

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Crece la injerencia militar estadounidense en Argentina

30 July, 2019 - 00:00

La hecatombe económica del gobierno neoliberal de Mauricio Macri ahoga a la Argentina en el mar de intereses militares y geopolíticos de Donald Trump.

Bajo patrocinio de los Estados Unidos la Conferencia de Ejércitos Americanos realiza ejercicios militares en la triple frontera de Argentina, Brasil y Paraguay, y el responsable del Comando Sur, Craig Faller, visita Buenos Aires para cerrar diversos acuerdos y alinear a la Argentina en contra de Rusia, de China y de Venezuela.

La protección de la biodiversidad está siendo la excusa para la realización de prácticas de ocupación en la triple frontera entre Brasil, Argentina y Paraguay, corazón del Acuífero Guaraní.

La provincia argentina de Misiones fue el epicentro de un “Ejercicio Internacional de Operaciones Interagenciales en Protección del Medio Ambiente y Recursos Naturales”, organizado por la Conferencia de Ejércitos Americanos –organización interamericana surgida luego de la revolución cubana que cuenta con el patrocinio del Pentágono-, el Ejército argentino y la Subsecretaría de Protección Civil de esa provincia.

Esto es posible gracias a las nuevas reglamentaciones que el gobierno de Mauricio Macri impuso para permitir la articulación de las instituciones de protección ciudadana (bomberos, defensa civil, entre otras), de las fuerzas de seguridad interior (policía), las fuerzas armadas argentinas, y su actual alineamiento neoconservador con las fuerzas extranjeras.

El nuevo marco jurídico, como el brindado por la Ley 27287 promulgada en 2016 sobre el Sistema de Gestión de Riesgo, rompe con el entramado jurídico que el país se dio luego del retorno democrático de 1983.

Los ejercicios se realizarán en la localidad de Puerto Libertad, en alrededores de la represa Urugua-í, con la presencia de representantes de ejércitos de quince países, donde destaca la presencia de Canadá, Estados Unidos y España.

En una entrevista con el diario “El Independiente” de Misiones, el subsecretario de Protección Civil de la provincia, Enrique Parra, puso en evidencia la centralidad militar en estos supuestos ejercicios civiles: “hemos trabajado en otras oportunidades con las fuerzas federales lo que pasa es que el ejército viene con toda su estructura y vamos incorporándonos en su estructura de trabajo”.

El portal Infobae, especializado en informar la agenda neoconservadora en el país, acreditó la participación de 450 civiles y militares en los operativos. Por su parte, la prensa de Misiones detalla la realización de cuatro grandes ejercicios militares que, detrás del relato de la protección al medio ambiente, parecieran estar direccionados a aceitar la acción civil y militar ante un eventual ataque militar o “terrorista”.

El primer ejercicio simuló una fisura de la represa de agua de Urugua-í. El segundo simulacro, la caída de un avión en plena selva misionera. El tercero fue sobre el hundimiento de una embarcación en el lago Urugua-í, y el último fue el de una simulación de un accidente de un camión con productos químicos de riesgo.

¿“Terrorismo” internacional en el país?

Desde que asumió Macri la presidencia, en más de una oportunidad en la prensa hegemónica se planteó la existencia de células “dormidas” de Hezbollah en la zona de la triple frontera, la zona donde casualmente se hicieron los ejercicios militares, algo que nunca pudo ser fehacientemente comprobado.

Al contrario de lo que el martilleo mediático informa, Hezbollah es una organización política y militar que surgió en Líbano en 1982 como respuesta a la invasión de Israel a su territorio. Su estatus de organización “terrorista” para los Estados Unidos apareció cuando en 1983, en plena guerra contra esa ocupación israelita y occidental, mediante ataques suicidas mataron a 258 estadounidenses en un cuartel de la Marina de los EEUU en Beirut.

Lo extraño es que, luego de la guerra, Hezbollah se ha transformado en un partido legalmente constituido que cuenta, actualmente, con una de las bancadas más importantes en el parlamento libanés. Eso lo ha llevado a formar parte, sin inconvenientes, del gobierno de coalición del presidente cristiano, Michel Aoun.

En Argentina, esa organización fue, sin pruebas, reiteradamente acusada de los atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA (1992 y 1994), e incluso de hasta haber sido responsable del “asesinato” del fiscal Alberto Nisman (aunque todo indicaba que fue un suicidio).

El Comando Sur estadounidense visita Argentina

Casual o causalmente, los ejercicios militares en Misiones coinciden con la visita del almirante Craig Faller, Jefe del Comando Sur de las Fuerzas Armadas de EEUU a Argentina, para luego dirigirse a Chile. El objetivo de la gira de Faller es señalar a China, a Rusia y a Venezuela como amenazas para las “democracias” hemisféricas.

“Creo que una alianza fuerte entre nuestros dos países dejará fuera de la competición a otros países, incluidos China y Rusia”, señaló el jefe del comando conjunto de las fuerzas armadas norteamericanas que atienden, controlan e intervienen en Latinoamérica.

Venezuela, como escenario geopolítico central de la región, no escapó del análisis del comandante estadounidense, señalando que la tarea del momento “es estudiar los informes de inteligencia, aprender y conseguir un cierto entendimiento de la situación y de la complejidad de este desastre, para así poder planificar el día después”.

El jerarca militar visitó al ministro de Defensa argentino, el radical Oscar Aguad, y a la secretaria de Estrategia y asuntos militares, Paola Di Chiaro (vinculada al influyente Fulvio Pompeo), junto a Liliana Ayalde, una especialista en asuntos latinoamericanos del Departamento de Estado que ofició como embajadora norteamericana en Paraguay, durante el golpe de Estado a Fernando Lugo, y en Brasil, durante el impeachment (juicio polìtico) a Dilma Rousseff.

La presencia de Craig Miller viene con el ofrecimiento de aviones y vehículos blindados a las Fuerzas Armadas argentinas. En otras palabras, la industria militar estadounidense provee las armas y el Comando Sur los entrenamientos.

Palabras finales

En tiempos de definiciones electorales, pareciera que la estrategia oficial es empujar a discutir sobre Hezbollah y Venezuela y dejar de discutir el hambre, la pobreza, la desocupación de millones de argentinos y argentinas.

Argentina transita una feroz recesión provocada por un proyecto económico que sólo apuesta por las ganancias de los oligopolios locales (energéticas, mineras), las empresas TIC, las cadenas agroalimentarias, y “los mercados”, es decir, la veintena de actores financieros que se llenan de dinero en la “bicicleta” financiera de los bonos y letras, los LEBAC´s y LELIQ´s.

Este proyecto económico solo se sostiene por la intervención directa del Fondo Monetario Internacional (FMI) y por el alineamiento irrestricto del país a la estrategia neoconservadora de Donald Trump, con quien Macri espera reunirse bilateralmente en el marco de la Cumbre del G20 en Japón.

Pichetto, el senador peronista que ahora acompaña a Mauricio Macri en la fórmula presidencial de cara a las elecciones de octubre, lo pronunció claramente: “Nuestras vinculaciones ya no son con países complejos de Medio Oriente, Rusia, China, con quienes hay que tener relación por supuesto, pero hay que ubicarse definitivamente en un perfil occidental y volver a la relación histórica con los Estados Unidos”.

El sostenimiento de este modelo económico, regido por la valorización financiera (donde solo ganan los que pueden “trabajar” altas cantidades de dinero especulativo), exige este perverso alineamiento geopolítico. Y es este alineamiento el que obliga a instalar bases extranjeras en nuestro territorio (de la DEA, del Comando Sur) y cumplir con estos descarados ejercicios militares de ocupación.

Desde las fuerzas populares de Misiones ya se han puesto en duda los mecanismos que permiten el ingreso de fuerzas armadas foráneas al país y han denunciado que este tipo de ejercicios militares no han sido debidamente informados al Congreso de la Nación.

“Desde un tiempo a esta parte se han venido utilizando argumentos como el de desastres naturales, prevención del narcotráfico y del terrorismo para producir una mayor injerencia política y militar por parte de Estados Unidos”, afirmó Jorge Almada, militante del Frente Patria de Misiones, a la prensa de la provincia, donde también explica la conformación de “Trinchera Soberana”, una multisectorial que ha convocado diversas movilizaciones populares en contra de la militarización del territorio.

Matías Caciabue y Paula Giménez. Investigadores argentinos de CLAE-FILA

Fuente: http://desinformemonos.org/crece-la...

Tomado de Rebelión

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¿Se puede pensar el amor?

29 July, 2019 - 00:00

Es necesario profundizar y reflexionar sobre los mitos que atraviesan nuestras relaciones. Pero intentando hilar fino, ya que en muchas ocasiones y en determinados contextos, pareciera que ya nos hemos librado de algunas creencias del amor romántico -como el mito de la media naranja o el amor eterno-, pero no somos conscientes de cómo están calando algunas nuevas creencias que siguen beneficiando al capitalismo más voraz.

Ilustración de Irene Cuesta.

Desde la construcción patriarcal y capitalista se nos hace creer que todo lo relacionado con el amor forma parte de la naturaleza humana y es universal. Esto, que parece algo inofensivo, es tremendamente efectivo, ya que todo lo que es natural es inamovible y, por tanto, no se puede cuestionar ni modificar. Además, tampoco es neutral: las personas socializadas como hombres y como mujeres no hemos tenido el mismo aprendizaje sobre el amor. No nos han enseñado de igual forma qué significa amar y ser amadas.

Es especialmente beneficioso para el patriarcado hacernos creer que el amor, ese ente abstracto y etéreo, está desligado de lo que pasa en las relaciones. Es decir, parece ser que se puede querer a una persona que nos trata mal, que nos agrede, que nos violenta. Y esto no solo es así en la construcción del amor romántico, sino que también se nos enseña en otros vínculos, como los familiares, donde el amor es obligatorio, más allá de lo que pase o deje de pasar en las relaciones concretas. Esto abre las puertas a que la violencia tenga mucho espacio en el que circular.

Yo no niego que se pueda querer a alguien con quien la relación es difícil o a alguien que ya no está o que ha muerto, o incluso querer a alguien que en un momento dado nos hace daño. Pero esta idea de que el amor va por un camino que nada tiene que ver con lo que ocurre en las relaciones nos genera una gran confusión a la hora de identificar qué nos hace sentirnos queridas o cómo sabemos que queremos a alguien.

Para el patriarcado capitalista el individualismo más descarnado es un gran aliado. Y han invertido muchos esfuerzos en hacernos creer que lo que pasa dentro de cada quien no tiene que ver con lo que pasa a nuestro alrededor. Nos han hecho pensar que cada persona puede hacerse a sí misma, que la identidad es un logro individual y que el ideal de autorrealización personal pasa por quererse a una misma y ser libre. “Primero hay que quererse a una misma para después poder querer y que te quieran”, nos han dicho.

De esta forma, se nos enseña también a desligar el amor hacía nosotras mismas de lo que sucede en nuestras vidas o relaciones. Da la impresión de que podemos querernos en abstracto y que esto que se llama autoestima se pudiera cuantificar: alta, baja, ¿normal?. La autoestima se ha convertido en una meta a la que llegar, incluso pareciera que si llegas es para siempre, “por fin he conseguido quererme y de ahí ya no me mueve nadie”. Estoy segura de que tener una relación amorosa con una misma es algo positivo y nos permite relacionarnos mejor, pero creo que quererse a una misma no está desligado de los momentos que atraviesa nuestra vida o del contexto que habitamos. Contexto que, por cierto, no es indiferente, ya que históricamente las mujeres hemos tenido prohibido el acceso a nuestro amor propio.

Con la libertad pasa algo parecido. Se nos ha hecho pensar que el sentirse libre tiene que ver exclusivamente con una misma, con hacer lo que quieres y cumplir tus deseos. Como si la libertad no tuviera que ver con la interacción sino que fuera una propiedad privada. O como si todo el mundo entendiéramos la libertad de la misma forma o quisiéramos ser libres de la misma manera. Hasta nos olvidamos del pequeño detalle de que hombres y mujeres no tenemos la misma legitimidad social para ejercer esta libertad individualista.

Uno de los temas más recurrentes cuando hablamos de la construcción del amor son los celos. Hay una tendencia a pensar en los celos en términos de si son o no biológicos. Yo no dudo de que sentir celos sea algo que nos atraviesa el cuerpo, porque lo he vivido, ni tampoco dudo de que seamos responsables de hacer algo constructivo con esa sensación (aunque reconozco que me hace un poco de ruido que la única solución que parece viable sea la de ir a una terapia, como si todo el mundo tuviera el dinero para pagársela). Pero en un contexto donde reconocemos la construcción cultural de nuestras formas de amar y ser amadas me cuesta pensar en los celos en términos individuales solamente, como una conclusión de identidad: soy celosa. Considero que lo que llamamos celos es una traducción cultural de otros sentimientos, que muchas veces tienen que ver con la inseguridad o el miedo a la pérdida, pero que esas sensaciones se asientan en una construcción que nos dice que el amor es finito y que depende de que nos portemos bien. Esto nos hace vivir una permanente sensación de no aceptación de lo que sentimos o deseamos, de miedo a que nos dejen de querer ante cualquier conflicto o desencuentro. Y ésta, claro, es la antesala de la competencia por el amor.

Creo también que no podemos ignorar que los celos no son independientes de lo que sucede en las relaciones, y que en algunas ocasiones podrían incluso ser un síntoma de que se está produciendo algún tipo de abuso. Muchas veces podemos ver que los celos son testimonio de que algo importante para nosotras está siendo trasgredido.

Otra cuestión que considero muy importante repensar, como uno de los ejemplos más arraigados y desgarradores de esta creencia de que el amor es natural, es el enamoramiento. Esa fase que nos dicen que es la mejor de las relaciones, pero que como es temporal después la seguimos anhelando constantemente. Parece ser que si te enamoras no puedes hacer nada por evitarlo, que todo el mundo nos enamoramos de la misma manera (con esa sensación de mariposas y nervios), que dura el mismo tiempo (se hacen estudios “científicos” que dan una media), que es una cuestión química y de atracción instintiva. Sin embargo, en este sentido, resulta sospechoso cómo los hombres y las mujeres no lo experimentamos de la misma forma: así generalizando en el enamoramiento los hombres tienden a reforzar el amor hacia sí mismos y las mujeres tienden a perderse de sus propios deseos y centrarse en la otra persona. También llama la atención el hecho de que nos solemos enamorar de un determinado tipo de personas que cumplen con algunos que otros ejes de poder: como el modelo de belleza imperante, la clase social, el éxito o determinados valores y actitudes que se erotizan culturalmente.

Me pregunto cómo hubiera cambiado mi vida, y cuánto sufrimiento me hubiera ahorrado, si desde pequeña me hubieran dicho que puedo elegir de quien me enamoro, igual que elijo a mis amistades, y que esa elección puede estar basada en lo que es importante para mí. ¿Qué hubiera pasado si me hubieran invitado a explorar mi capacidad de amar y no tanto a buscar el objeto amoroso que me haga sentir completa?

Desde mi mirada, es necesario profundizar y reflexionar sobre los mitos que atraviesan nuestras relaciones, intentando hilar fino, ya que en muchas ocasiones, y en determinados contextos, pareciera que ya nos hemos librado de algunas creencias del amor romántico, como el mito de la media naranja o el amor eterno, pero no somos conscientes de cómo están calando algunas nuevas creencias que siguen beneficiando al capitalismo más voraz.

“PRETENDER QUE UNA RELACIÓN ESTÉ EXENTA DE CONFLICTOS O NOS MANTENGA EN UN ESTADO PERMANENTE DE FELICIDAD ES UNA TENDENCIA DESCONECTADA DE LA PROPIA VIDA, FRUTO DE ESTA CULTURA DEL HEDONISMO CAPITALISTA”

Mitos que tienen que ver, por ejemplo, con pensar que una relación buena es aquella en la que no hay conflictos y que algún día encontraremos a esa persona adecuada con la que nos entenderemos a la perfección; o como que la persona que abre los conflictos (habitualmente las mujeres) es la que los crea; o como que en una relación basta con hacer acuerdos y dejarse fluir (aunque nadie sepa muy bien qué es y cómo se hace); o como que si una relación no nos mantiene en un estado permanente de plenitud, felicidad y satisfacción es mejor dejarla; o como que si no tenemos pareja o diversas relaciones es un síntoma de que nadie nos aguanta, de que somos difíciles o demasiado exigentes; o como que si una relación se transforma o se termina es un fracaso personal; o como que la pareja es el lugar de intimidad por excelencia, el sitio donde podemos ser auténticas; o como que en esto del amor hay que ser consistente y coherente entre lo que dices, piensas, sientes y haces.

Lo peligroso es que estas ideas nos provocan una continua y constante sensación de inadecuación que nos genera una gran violencia interna.

No creo que haya que aguantar y que el amor lo puede todo. Pero pretender que una relación esté exenta de conflictos o nos mantenga en un estado permanente de felicidad es una tendencia desconectada de la propia vida, fruto de esta cultura del hedonismo capitalista.

Tener pareja (o múltiples relaciones) sigue siendo sinónimo de éxito social y, lo que es más desolador, se ha convertido en un configurador de autoestima. Aunque de sobra sabemos que no tener pareja no significa que estés carente de amor o que tenerla no significa que disfrutes del amor. Eso sí, la estructura capitalista quiere personas aisladas, que se comuniquen lo justo, que no muestren excesivamente sus emociones, que siempre estén felices y se diviertan. Pero además, y sobre todo, que no sean auténticas, excepto con sus románticas parejas. No nos permitimos ser auténticas pero lo anhelamos; lo malo es volcar ese deseo en una persona en exclusiva.

Aclaro que tampoco creo que esté mal hacer acuerdos y dejarse fluir. Solo que pienso que muchas veces no es suficiente. Porque en una relación viva entre seres vivos y en continuo cambio, es fácil que las palabras suplanten a la propia realidad, reduciendo nuestro campo de visión e invisibilizando la complejidad. Dar por hecho a la gente o a la propia relación es la muerte de lo vivo de esa relación.

¡Qué tranquilizador es para mí saber que podemos ser inconsistentes y hasta contradictorias!

Creo que es fundamental reflexionar sobre cómo en algunos nuevos modelos del amor llamados libres no se entran a cuestionar discursos patriarcales y capitalistas como el individualismo más feroz, el desprecio a la compasión, el abuso de poder, el consumo de cuerpos y enamoramientos, el ansia de diversión permanente, el rechazo a nuestra vulnerabilidad, el afán de sustitución compulsiva de lo viejo por lo nuevo, el culto a la belleza sin movimiento y sin alma, la propia valoración en relación al gustar o no gustar…

Algunos de estos modelos se asientan en una idea profundamente neoliberal: la de la tiranía del deseo. Donde lo más importante es seguir nuestro deseo, por encima de todo (entendiendo deseo como hacer lo que siento y quiero en cada momento), y donde, por supuesto, el deseo y el cuidado son mutuamente excluyentes. El cuidado es entendido como un sacrificio y no como un deseo en sí mismo.

Estoy convencida de que muchas veces tener unos ideales o principios nos puede servir para hacer algo creativo y no violento con algunas emociones o situaciones, para no reproducir ciertas normas sociales de opresión. Pero otras veces, esos discursos pueden llegar a convertirse en una barrera simbólica que nos impide ser.

En mi experiencia, por aferrarme a un ideal, algunas veces en lugar de estar abierta me he perdido y en lugar de sentirme libre me he sometido. A veces, incluso una de mis identidades preferidas, como puede ser la feminista, me ha hecho cerrarme a vivir la contradicción, porque también en esas identidades existen muchos deberías y normas sutiles de cómo hay que vivir el amor, haciendo que la experiencia amorosa esté plagada de historias únicas.

Los mandatos pueden ser capaces de oscurecer nuestros propios entendimientos, pero no los eliminan. Por eso muchas veces vivimos en permanente contradicción interna.

Vivimos en una cultura en la que los asuntos amorosos se pretenden resolver con metáforas de gestión emocional o control. A mí me parece más interesante pensar colectivamente cómo generar contextos que nos permitan pasar de la ética del control a la ética de la colaboración, honrando lo que es importante para nosotras, para las demás y para la propia relación, en ese juego que se establece entre la realidad y el deseo.

Contextos donde podamos entender nuestra capacidad de ser libres como una experiencia de relación y con “sentido de lo común” (según la acepción de Hannah Arendt: lo que tiene sentido para el bien común y no solo para una o unas pocas personas).

Me parece importante desmarcarnos de la dicotomía que se establece entre lo real y lo ideal, para darle espacio a lo inaudito, lo imprevisible, lo que está fuera de los márgenes de lo normal, lo que no tiene tanto espacio para escucharse y ser circulado.

Creo que poner palabras a lo que está sucediendo en nuestras relaciones, transparentando nuestros deseos, dolores, miedos y contradicciones, nos puede ayudar a salir de la lógica del asfixiante discurso del deber ser. Y así, construir tramas que desafíen la “normalización” y que nos permitan deshacernos de nuestros guardianes internos y del control permanente de unas sobre otras. Pasar de este relato pobre y problemático del amor que nos presenta el patriarcado a relatos del amor multihistoriados y enriquecidos.

Abrir puertas para seguir conversando (que etimológicamente significa transformarse con la ayuda de alguien) lejos de esas verdades totalizadoras que aprisionan nuestras vidas. Esto es increíblemente esperanzador para mí, entendiendo la esperanza no como el deseo de que todo salga bien, sino de que las cosas tengan sentido.

Parafraseando un hermoso poema de Adrienne Rich, sentir que bajo nuestros párpados unos nuevos ojos pueden abrirse.

Fuente: https://www.pikaramagazine.com/2018...

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George Stinney Jr.: La persona más joven condenada a muerte en EEUU

29 July, 2019 - 00:00

El adolescente George Stinney Jr. de ascendencia africana, fue la persona más joven con condena a muerte en el siglo XX en los Estados Unidos.

Solo tenia 14 años cuando fue ejecutado en una silla eléctrica.

Durante su juicio, hasta el día de su ejecución, siempre llevaba una biblia en sus manos, clamando inocencia.

Fue acusado de matar a dos niñas blancas, Betty de 11 años y Mary de 7, los cuerpos fueron encontrados cerca de la casa donde residía el adolescente con sus padres.
En ese momento todos los miembros del jurado eran blancos. El juicio duró sólo 2 horas y la sentencia fue dictada 10 minutos después.

Los padres del niño fueron amenazados y se les impidió hacerle regalos en la sala de juicio para luego expulsarlos de esa ciudad.

Antes de la ejecución, George paso 81 días sin poder ver a sus padres.
Quedo atrapado en un celda solitaria, a 80 km de su ciudad. Fue oído solo sin la presencia de sus padres o de un abogado.

Fue electrocutado con 5,380 voltios en la cabeza.

70 años después, su inocencia fue finalmente probada por un juez en el sur de Carolina. El niño era inocente, alguien armo todo para culparle solo por ser negro.
Stephen King se inspiró en este caso para realizar su libro "La milla verde", la cual fue llevada al cine con la actuación de Tom Hanks y Michael Clark Duncan interpretando a John Coffey.

Una de TANTAS historias que dan ganas de vomitar cuando los gringos te hablan de democracia y derechos humanos...

Fuente: https://www.facebook.com/asambleana...

Aunque algunas de las afirmaciones anteriores deben ser matizadas a la luz de lo que se escribe sobre el caso en la wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Georg... ,entrada que recomendamos leer para no quedarse con una visión incompleta del tema. Nota de Tortuga.

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Andrea(s) Speck: «El futuro distópico ya está aquí, por lo que tenemos que actuar ya»

28 July, 2019 - 00:30

Es integrante de diversos colectivos de justicia climática del continente europeo. En esta entrevista incide en la situación de emergencia y analiza las próximas acciones no violentas por un cambio significativo.

Blanca Crespo / La Transicionera

En las últimas semanas hemos visto cómo el movimiento estudiantil y otros grupos sociales han puesto en la primera línea de la agenda mediática, política y social la emergencia climática en que estamos inmersas, reclamando con fuerza a las instituciones medidas firmes contra el cambio climático. Para entender mejor este nuevo movimiento, las lógicas en que se basa y sus principales propuestas hablamos con Andrea(s) Speck, una de las personas promotoras del movimiento a nivel europeo y activista de largo recorrido en materia de desobediencia civil y no violencia.

¿El futuro para cuándo?

El futuro distópico ya está aquí. Es decir: el cambio climático, la sexta gran extinción, la pérdida de biodiversidad, la contaminación de todo el planeta ya son una realidad, y solo nos queda frenar estas procesos y evitar la catástrofe. Y nada de esto es nuevo, la comunidad científica nos está llamando a la acción desde los años 1980, por lo que tenemos que actuar ya.

Hoy en día vivimos realmente una emergencia climática, acompañada por una emergencia ecológica más amplia y una emergencia social. Nos quedan pocos años para evitar lo peor y limitar el aumento de las temperaturas a 1,5 ºC, y para esto deberíamos reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 45% para 2030 –en 11 años– y al cero neto para 2050, según el último informe del IPCC. No obstante, las emisiones siguen creciendo y nuestros gobiernos tienen poco más qué buenas palabras, si es que las tienen.

Esto puede significar que para 2090 la mitad de la península ibérica se convierta en un desierto como el del Sáhara, por ejemplo. El ser humano constituye solamente un 0,01% de la vida en nuestro planeta, pero ya ha causado la extinción de un 83% de los mamíferos salvajes y del 50% de las plantas de la tierra. Xu y Ramanathan, en un articulo en PNAS de 2017, estimaban que, para finales de siglo y si no cambiamos de rumbo, nuestra especie tiene un 5% de enfrentarse a condiciones que amenazarían sus supervivencia. ¿Te subirías a un coche sabiendo que el riesgo de un accidente mortal es de 1:20? Poco probable, pero sin embargo seguimos con un modelo económico, político y social que tiene ese mismo riesgo de nuestra propia extinción.

¿En qué consiste el movimiento de justicia climática?

El concepto de la justicia climática surgió a partir de los 2000 desde varios movimientos sociales como una respuesta a la inacción de los gobiernos. Se entiende el cambio climático no solamente como un problema medioambiental, sino como un problema político y ético.

El concepto de la justicia refiere a una justicia ambiental y social, es decir, pone el enfoque tanto en la responsabilidad histórica de emisiones de gases de efecto invernadero, como en el consumo desigual de hoy en día y las consecuencias desiguales tanto de hoy como en un futuro. Un elemento fundamental de la justicia climática es que aquellos menos responsables del cambio climático son quienes sufren sus peores consecuencias; personas marginadas en todas las sociedades, mujeres y, sobre todo, las poblaciones en el Sur Global.

¿Cuál son las bases de las que bebe este movimiento a nivel teórico y práctico?

Desde mi punto de vista, el movimiento tiene una raíz importante en los ecofeminismos, en plural. Hay ecofeminismos de las mujeres indígenas y campesinas en América Latina que ya están sufriendo tanto los impactos del cambio climático como del extractivismo de recursos, amenazando en ambos casos las bases de sus vidas. Hay ecofeminismos de África y Asia donde las mujeres, que se encargan de la producción agraria y la gestión del agua y a las cuales está afectando el clima y sus cambios, y están tomando el liderazgo de movimientos de resistencia a la destrucción de sus tierras y de la construcción de alternativas. Desde los ecofeminismos se reclama otra relación con la naturaleza, en algunas ocasiones basadas en espiritualidades tradicionales o modernas, en otras no. También añadiría la ecología queer, que también conecta la destrucción de la naturaleza y los procesos de poder, marginación, exclusión y la injusticia sobre la mesa.

Además de eso, la justicia climática incluye una crítica al capitalismo desde una perspectiva de una economía ecológica y feminista, y exige poner la vida en el centro, tanto la vida humana como la vida no humana. Las alternativas se basan en el buen vivir, en la simplicidad voluntaria, el decrecimiento, posiblemente también en el anarquismo, en sus corrientes ecológicos y feministas.

Y en sus estrategias y tácticas los movimientos de la Justicia Climática se basan en la noviolencia y las experiencias y teorías de resistencia civil o de una noviolencia estratégica.

Greta Thunberg y el movimiento estudiantil se han convertido, especialmente desde el pasado 15m, en la punta de lanza de este movimiento.¿Qué otros procesos y grupos podemos encontrar en esta ola climática?

Desde el surgimiento del movimiento Fridays for Future (en España: Juventud por el Clima), inspirado en Greta Thunberg, han surgido otros grupos con diversas identidades: Madres por el Clima o Teachers for Future han surgido en apoyo de Fridays for Future y otros grupos que surgieron antes como: Extinction Rebellion, que nació en Inglaterra en otoño de 2018 (en España en diciembre), o la red europea Climate Justice Action, desde la que se lanzó By 2020 We Rise Up (en español: 2020: Rebelión por el Clima), un llamamiento a la desobediencia civil masiva para 2020 a partir de una fase previa de intensificación a lo largo de este año. Tanto Extinction Rebellion como 2020: Rebelión por el Clima ponen el énfasis en la desobediencia civil masiva como estrategia para señalar la emergencia climática como tema prioritario para la supervivencia de nuestra civilización, y por eso plantean la toma de medidas urgentes y radicales para reducir las emisiones rápidamente a neto cero.

A nivel global existen, en los EEUU iniciativas para llevar a cabo huelgas generales por el clima los próximos 20 y 27 de septiembre. Tengo mis dudas sobre nuestra capacidad de movilización para una huelga general como esta. La primera huelga feminista de España necesitó casi un año de preparación, y partía de una movilización bastante más potente que con la cuenta actualmente el movimiento por una justicia climática. Sin embargo, en Holanda, Suecia y otros países está ya habiendo los primeros contactos con algunos sindicatos. Quién sabe, ojalá me equivoque y sea un éxito.

Naomi Kein habla en su libro Decir no no basta de la necesidad de crear un movimiento de movimientos que haga frente a los retos civilizatorios actuales de una manera global y coordinada y de la posibilidad que sea justamente la justicia climática quien pueda hacer este nexo de unión? ¿Qué puntos de encuentro existen entre este movimiento y otros actuales?

Coincido en este planteamiento. La justicia climática incluye la perspectiva de justicia de género y de justicia social y global, por lo que tiene el potencial de aglutinar muchas de las luchas actuales. Además, el impacto del cambio climático es cada vez más evidente e incrementa otras injusticias sociales y globales. Y deberíamos hablar también de los limites de los recursos naturales, de una crisis multidimensional que ha venido para quedarse (y puede ir a peor).

Hablar del movimiento por la justicia climática como un movimiento de movimientos no es lo mismo que decir ‘el movimiento prioritario' o ‘central'. Más bien, es un movimiento de confluencia, puesto que las consecuencias del cambio climático afectan a todo el mundo. Lo vemos por ejemplo con el tema de la inmigración; el extractivismo, tanto en su forma de extracción de minerales o energías fósiles como de la agroindustria en el Sur Global para nuestro consumo en Europa o EE.UU, en combinación con el impacto del cambio climático hace que se intensifiquen los conflictos y aumenta la destrucción de la tierra y de las bases de vida de muchas comunidades y países del Sur Global, produciendo así migraciones, de las que solamente una pequeña parte llega a nuestras fronteras. El aumento de las temperaturas y más sucesos climáticos extremos (tormentas, huracanes, etc) contribuyen a la destrucción de las bases de vida de cada vez más comunidades, causando más migraciones, del mismo modo que el extractivismo contribuye al cambio climático por su consumo de energía fósil causando todavía más calentamiento.

Por esto, es tan importante para promover la justicia climática que la solidaridad con inmigrantes, con los países del Sur global, forme parte de este movimiento de movimientos. Más complicado es el tema de la exclusión social en nuestros países. Hay cuestiones que deberían incorporar las luchas sociales, por ejemplo las luchas en contra de recortes sociales y las demandas de creación de nuevos puestos de trabajo (y de un crecimiento económico), bajo una perspectiva de la justicia climática. La socialdemocracia no tiene respuestas a la crisis multidimensional, y sus soluciones – por ejemplo el Green New Deal – requieren un crecimiento económico permanente para su funcionamiento, mientras las medidas de emergencia para frenar al cambio climático precisan de un decrecimiento progresivo. Esto significa que debemos salir de la lógica del crecimiento y el productivismo, incluso de la lógica de un trabajo salariado. Se trata de un reto grande, pero hay respuestas desde la economía feminista, desde el buen vivir y desde los ecofeminismos.

¿Y ahora qué? 2020, 2030, 2050… ¿Cómo podemos llegar a estas fechas tan claves con los deberes hechos?

Creo que nos encontramos en los inicios de un nuevo movimiento potente, un movimiento que se afronta a retos sin precedentes. Desde Extinction Rebellion nos hemos declarado en rebelión el 8 de abril en España, y en muchos países se ha pasado a rebelarse el 15 de abril de este año. En España bloqueamos a la sede de Repsol en Madrid, y hubo acciones simbólicas en Barcelona, Valencia, Granada, Palma de Mallorca, entre otras ciudades. Desde 2020: Rebelión por el Clima haremos algo similar a partir de septiembre. Es decir, tenemos que aumentar la presión, causar perturbaciones potentes del funcionamiento normal de nuestras sociedades. Estamos trabajando en campañas de desobediencia civil a niveles masivos y coordinadas entre movimientos en Europa (y más allá) y en formaciones en desobediencia. Para que nos escuchen. Para que no nos pueden ignorar más.

En todo esto, creo que el movimiento Fridays for Future y otras movilizaciones de estudiantes son claves, y en algunos países como Bélgica también están pasando ya a la desobediencia. En un encuentro de la red europea Climate Justice Action una persona comentó que deberíamos apoyarles, pero dejarles cometer sus propios errores para aprender. La respuesta de una persona activista de Fridays for Future fue que “no tenemos tiempo para repetir a vuestros errores”. El tiempo se acaba. Y tiene razón. La juventud ya no habla de futuras generaciones, sino de su propio futuro, de su vida cuando lleguen a la edad de sus padres y madres. Y les da miedo, pero también rabia, indignación, y energía para una nueva lucha. Ha venido para quedarse y las buenas palabras de algunos políticos no le va a tranquilizar. Quiere ver hechos.

Por lo tanto, ahora lo más urgente es prepararnos para una desobediencia sin precedentes en nuestros países, organizarnos y formarnos en la acción directa no violenta. Levantarnos, rebelarnos, de forma organizada, coordinada y no violenta. Despertar a la gente indiferente, forzar medidas urgentes para frenar al cambio climático que sean justas, es decir, que hagan pagar a los responsables, a los que se han beneficiado del extractivismo y de la destrucción de las bases de nuestras vidas.

Y Tenemos que hacer frente al fascismo actual de Vox, Trump y de otros. Prepararnos para prevenir soluciones falsas, tanto de un capitalismo verde como de nuevos ecofascismos. Nos quedan pocos años. Si no lo logramos, no sé si sería buena o mala suerte vivir hasta 2050. No quiero imaginarme el mundo en 2050 si fracasamos. No podemos permitirnos fracasar. Empezamos esto para ganar, porque amamos la vida y amamos a nuestro planeta.

Blanca Crespo es miembro de La Transicionera.

Fuente: https://www.lamarea.com/2019/05/29/...

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De educación y adoctrinamiento

28 July, 2019 - 00:00

La educación, ni siquiera la más procedimental y aparentemente aséptica, no ha sido nunca ni puede ser ideológicamente neutral. Todas y todos lo sabemos. Le derecha ideológica también lo sabe y, por eso, su supuesto combate contra el adoctrinamiento en la escuela no es otra cosa que la lucha por hacer prevalecer sus propias doctrinas.

La ofensiva ideológica conservadora sabe bien lo que es la hegemonía cultural y, por ende, la lingüística. Como señala Lakoff, la apropiación y perversión de algunos términos que por lo general han formado parte del acervo de los colectivos y grupos más progresistas –libertad, justicia, solidaridad, sostenibilidad… y tantos otros– viene acompañada de la construcción de unos marcos referenciales que sitúan inmediatamente al margen, con una gran dosis de violencia verbal, a quienes manejan otro tipo de marcos o referentes. Así, quien no alude de manera continua a su españolidad será probablemente tildado de antiespañol; quien no invoca a diario la lucha contra el terrorismo puede ser llamado terrorista y quien cuestiona la idea de reducir los impuestos directos es considerado a buen seguro un despilfarrador o un populista. Y así hasta el infinito.

Últimamente y con especial incidencia en el ámbito educativo, algunos líderes políticos y algunas administraciones educativas han comenzado una cruzada contra lo que denominan “adoctrinamiento” en las aulas; cruzada que, por lo general, restringen a ámbitos concretos muy vinculados a la igualdad o la violencia de género; la educación afectivo sexual en sus diversas manifestaciones; la memoria histórica; la educación para la ciudadanía con perspectiva crítica o, con algo menos de intensidad, determinadas cuestiones ligadas a la sostenibilidad como el cambio climático, las crisis energéticas, la depredación de la naturaleza o la pérdida de biodiversidad.

Esta cruzada utiliza estrategias diversas. Algunas son directas. Por ejemplo, la legislativa: allá donde es posible las leyes educativas y, sobre todo, los decretos que regulan el currículo oficial cercenan sutil o burdamente la posibilidad de incorporar estos aprendizajes, los adulteran o los reducen a meras referencias de pasada que nunca tendrán presencia alguna en la evaluación del sistema o en las propuestas de estándares o indicadores sobre lo que de verdad importa. También la presupuestaria y estructural: muchas entidades que apoyan a la escuela en el trabajo de estos contenidos ven reducidas o suprimidas de forma drástica su financiación o son fiscalizadas hasta la extenuación con la excusa de eliminar “chiringuitos”.

Pero también se utilizan estrategias más indirectas: la más frecuente es la movilización de las familias, que son las que asumen la responsabilidad de protestar por un determinado contenido “adoctrinador”; señalar la impertinencia de un material didáctico o denunciar una conferencia o una intervención en clase que no es de su agrado o no responde a sus creencias o convicciones. Esta beligerancia suele disfrazarse además con un ropaje que niega o cuestiona el trabajo de valores en la escuela: la escuela debe instruir, que los valores ya se los enseñamos en casa.

Sin embargo, creo que a pocas personas y aún menos a los profesionales de la educación se nos escapa que son precisamente las posiciones más conservadoras las que van ganando poco a poco terreno en la incorporación al ámbito educativo de sus concepciones ideológicas. La educación, ni siquiera la más procedimental y aparentemente aséptica, no ha sido nunca ni puede ser ideológicamente neutral. Todas y todos lo sabemos. Le derecha ideológica también lo sabe y, por eso, su supuesto combate contra el adoctrinamiento en la escuela no es otra cosa que la lucha por hacer prevalecer sus propias doctrinas.

La enseñanza confesional de la religión –cualquier religión– y la obligatoriedad de ofertarla en todos los centros sostenidos con fondos públicos es, sin lugar a dudas, la manifestación más visible de este proceso de verdadero e indisimulado adoctrinamiento: no se trata de contemplar o de estudiar el hecho religioso como un fenómeno trascendental en el devenir histórico de las sociedades o en su configuración actual, se trata, lisa y llanamente, de impartir doctrina.

La idea de que los profesionales de las fuerzas armadas realicen conferencias, desarrollen actividades supuestamente informativas o provean a los centros educativos de materiales curriculares sobre seguridad nacional no es una ocurrencia inocua del anterior gabinete, como tampoco lo son las concepciones sobre el emprendimiento o la educación financiera que se pretenden trasladar a las aulas desde algunas instancias, por ejemplo, bancarias, directamente o a través de sus fundaciones.

En las áreas y materias que conforman el currículo existen un sinfín de oportunidades para desplegar ideología. Una mirada profunda al currículo o a los libros de texto como la que se realiza desde Ecologistas en Acción nos alerta sobre el sesgo lingüístico de corte antiecológico de las propuestas curriculares tal como suelen ser concretadas por las editoriales a través de los libros de texto y materiales didácticos.

No defendemos el adoctrinamiento en la escuela sea cual sea la concepción ideológica de la que parte. Ni pretendemos reducir esta cuestión a la evidencia del “y tú más”. Pero tampoco podemos dejarnos engañar por quienes achacan a las visiones más progresistas un carácter doctrinario, como una especie de cortina tras la cual esconden sus verdaderas intenciones.

Una educación crítica y comprometida con el entorno es justamente lo contrario del adoctrinamiento. Hacer al alumnado consciente de la calidad de las relaciones entre los seres humanos y de estos con otras especies y la naturaleza no es adoctrinar. Y tampoco lo es analizar conjuntamente problemas y retos que afrontan y afrontarán en el futuro inmediato y a largo plazo nuestras sociedades y nuestro planeta. Ni es adoctrinamiento la valoración crítica de las soluciones que se vienen dando a estos grandes desafíos o la búsqueda de otras, imaginativas, más justas, más equitativas y más solidarias.

Hace pocos días, en este medio, Jaume Carbonell nos trasladaba algunas reflexiones de Henri Giroux sobre su concepción de la escuela democrática y la necesidad de una nueva y más profunda alfabetización crítica. Muchos centros educativos y un buen número de profesionales de la educación compartimos esta visión y seguiremos trabajando por dotar al alumnado de herramientas para enfrentarse al mundo en el que viven y vivirán de manera crítica y comprometida. Y cabe advertir que no aceptaremos pasivamente que nadie nos tilde de adoctrinadores y, aún menos, los que de verdad están empeñados en incorporar sus doctrinas a la escuela a cualquier precio.

Fuente: https://escuelasinexclusiones.blogs...

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Russell

28 July, 2019 - 00:00

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El gobierno de Guatemala pone en peligro la investigación de las violaciones de los derechos humanos perpetradas por ejército y policía

27 July, 2019 - 00:00

El 31 de agosto de 2018, el presidente Jimmy Morales anunció su decisión de no prolongar el mandato de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), organismo creado con el auspicio de la ONU para apoyar al Ministerio Público en la investigación de estructuras criminales infiltradas en las instituciones del Estado.

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ARAINFO REDACCIÓN

Jimmy Morales en una reunión con Juan Carlos de Borbón en 2016. Foto: CC.

En Última oportunidad de justicia, la organización expone los graves retrocesos y riesgos inminentes para los derechos humanos en Guatemala a raíz de las medidas adoptadas por el gobierno de Jimmy Morales, el Ministerio Público dirigido por Consuelo Porras, el Organismo Judicial, y el Congreso de la República.

“El acceso a la justicia está recibiendo fuertes golpes de los que Guatemala no podrá recuperarse si no se toman medidas ahora. Es necesario detener inmediatamente las acciones impulsadas por las más altas autoridades del país y asegurar que cada uno de los casos de violaciones de derechos humanos lleguen a la justicia”, dijo Erika Guevara Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional.

En la última década, Guatemala ha tenido notables avances en la lucha contra la impunidad en el Estado. Entre el 2007 y el 2018, la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), organismo creado con el auspicio de la ONU para apoyar al Ministerio Público en la investigación de estructuras criminales infiltradas en las instituciones del Estado, logró presentar más de 100 casos, varios de estos estrechamente relacionados con violaciones de derechos humanos en Guatemala. En paralelo, a partir del 2009, tribunales guatemaltecos empezaron a dictar sentencias históricas contra ex comisionados militares, y miembros de la policía y del ejército – incluyendo sus altos mandos – algo que no había ocurrido nunca.

Sin embargo, desde agosto de 2017, el gobierno del presidente Jimmy Morales ha buscado obstaculizar el trabajo de la CICIG. El 31 de agosto de 2018, el presidente anunció su decisión de no prolongar el mandato de la CICIG, el cuál terminará el 3 de septiembre de 2019. Frente a esta situación y según ha trasladado Amnistía Internacional, “la Fiscal General Consuelo Porras no parece haber tomado medidas suficientemente claras y oportunas para garantizar la continuidad del trabajo de las fiscalías que colaboran con la CICIG, como la Fiscalía Especial contra la Impunidad (FECI), haciendo peligrar las investigaciones abiertas en más de 70 casos conjuntos”.

Por su parte, el Congreso de la República ha impulsado propuestas legislativas regresivas que garantizarían la impunidad de las graves violaciones de derechos humanos cometidas durante el conflicto armado y de ciertos actos de corrupción, y limitarían el derecho de asociación y de la defensa de los derechos humanos.

“La Fiscal General no puede frenar el impulso que ha vuelto a dar esperanza a miles de personas en el país. Tiene la gran responsabilidad y obligación de evitar que los casos de violaciones de derechos humanos y de corrupción queden en la impunidad. Es tiempo de dejar las palabras y tomar acción para brindar condiciones, recursos y seguridad que permitan a las y los fiscales continuar las investigaciones abiertas, para que se haga justicia en Guatemala”, señaló Erika Guevara Rosas.

El documento muestra la necesidad de seguir el proceso de fortalecimiento de las capacidades del Ministerio Público iniciado con la CICIG y expone la incapacidad del Estado de garantizar la independencia de las y los fiscales, y ciertos jueces y juezas que conocen de este tipo de casos quienes enfrentan intimidaciones, estigmatización y múltiples demandas penales o disciplinarias infundadas.

Amnistía Internacional pide a las autoridades guatemaltecas poner fin al uso indebido de procesos penales para hostigar a las y los fiscales, jueces y juezas y personas defensoras de derechos humanos, de forma que exista un ambiente propicio para el funcionamiento de la justicia y la defensa de los derechos humanos.

“En los últimos 10 años, Guatemala avanzó en la consolidación de la justicia hasta llegar a ser un ejemplo en la región. Sin embargo, estos retrocesos nos están devolviendo al punto de partida, enfrentándonos a las mismas situaciones por las cuáles se creó la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala en primer lugar”, dijo un abogado entrevistado por Amnistía Internacional.

Amnistía Internacional alerta además sobre el deterioro de la situación de las personas defensoras de derechos humanos y de la libertad de expresión en Guatemala. La salida de la CICIG y el debilitamiento de las instituciones de justicia y de derechos humanos favorecen que las estructuras criminales puedan continuar violando la ley en toda impunidad e incrementa el riesgo de que las personas defensoras de derechos humanos sufran nuevos ataques.

Fuente: https://arainfo.org/el-gobierno-de-...

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Jan Hus a la sombra del comunismo

27 July, 2019 - 00:00

Dominika Bernáthová

En este programa especial hablaremos sobre la reinterpretación del legado de este reformador religioso checo por los comunistas.

Audio Player en fuente original:
https://www.radio.cz/es/rubrica/esp...

Reformador social en servicio del proletariado medieval o luchador contra la opresión alemana. Con estos y otros atributos parecidos se hablaba de Jan Hus durante el régimen totalitario en Checoslovaquia.

El legado de Jan Hus, quien luchó especialmente por reformas del comportamiento moral de la Iglesia, ha obtenido distintas interpretaciones a lo largo de la historia. Los comunistas incluso utilizaron su figura para difundir su propaganda antirreligiosa.

La primera denominación de Jan Hus como comunista se dio mucho antes de que el régimen totalitario se implementara en Checoslovaquia. En 1889, el aristócrata Karel Schwarzenberg señaló el movimiento husita como “el comunismo del siglo XV”, en ocasión de un debate político sobre la colocación de una placa conmemorativa de Jan Hus en el edificio del Museo Nacional.

Muchos oponentes se indignaron por su comentario y finalmente se tomó la decisión de construir un gran monumento a Jan Hus en la Plaza de la Ciudad Vieja de Praga que permanece en este emblemático lugar de la capital checa hasta la actualidad.

De acuerdo con la historiadora Jana Doležalová, la imagen de Jan Hus se modificaba según las necesidades del país.

“Hus vivió un destino dramático. Si no hubiera acabado quemado en la hoguera, tal vez habría sido olvidado. Aunque esta pregunta – ¿qué hubiera pasado?- es una pregunta que los historiadores nunca deberían plantearse. La muerte de Hus causó una radicalización total de la sociedad checa en todas las clases sociales. Cada periodo siguiente buscaba en el legado de Hus algo que le sirviera”.

Luchador por el proletariado

Los comunistas subrayaban en el legado de Jan Hus los aspectos sociales, dejando atrás la dimensión espiritual.

El primer comentario público en este sentido resonó el 5 de julio de 1945 en el discurso del Alcalde Mayor de Praga, Václav Vacek, quien describió a Jan Hus como luchador por los ideales de la verdad, la democracia y la reforma social.

'De Eclessia''De Eclessia'

Por su parte, a los husitas, los seguidores de Hus, los presentó como representantes del proletariado medieval que luchaban contra la represión alemana y por un nuevo orden social.

Jana Doležalová afirma que para los comunistas no era difícil encontrar en el legado de Hus las ideas que convinieran a su propaganda.

“La dimensión social en la enseñanza y en la obra de Hus estaba presente. Durante el comunismo, se destacaba esta dimensión para ocultar otros aspectos de la obra de Hus. Creo que si Hus pudiera ver lo que quedó de su legado, el aspecto de la igualdad social y justicia, se asustaría. Él criticaba a los clérigos y a los burgueses por su vida inmoral. No quería que la Iglesia se rodeara con cosas costosas y deseaba que dejara de acumular propiedades”.

Los comunistas crearon una imagen de Hus como un predicador errabundo, quitando peso a la realidad de que él era, sobre todo, un sacerdote católico que se esforzaba en conseguir una reforma eclesiástica.

Inspirado en las ideas del protestante británico John Wyclif, Hus insistió en la necesidad de la reforma eclesiástica. Exigía a la Iglesia que cumpliera con su misión católica y desistiera de los bienes acumulados, y ante todo de la venta de indulgencias.

En su obra más conocida, “De Eclessia”, advierte a los creyentes que la cabeza de la Iglesia es Jesucristo y que no hay que obedecer al Papa si sus órdenes contradicen la Biblia.

Los adversarios de Hus presentaron en 1412 una queja ante el Papa Juan XXIII quien lanzó un interdicto sobre la capital checa, que acabó con las misas mientras Jan Hus se hallara en la ciudad.

Dos años después, se inició en la ciudad de Constanza, en la actual Alemania, un concilio ecuménico de la Iglesia Católica. El emperador romano-germánico Segismundo, hermano del rey checo Venceslao IV, insistió en que Hus se presentara en el evento.

El predicador partió hacia Constanza, con el fin de defender su doctrina. No tuvo la oportunidad. Al llegar a la ciudad, fue detenido inmediatamente y acusado de herejía. El 6 de julio de 1415 se llevó a cabo la sentencia y Jan Hus fue quemado en la hoguera acusado de hereje.

La distorsión llega a través de las pantallas de cine

Un momento clave para fortalecer la percepción del legado de Hus como un reformador social llegó en 1954 a través de las pantallas de cine con la película 'Jan Hus' del director checo Otakar Vávra.

El director llevaba mucho tiempo deseando rodar una película sobre este personaje histórico. Finalmente, obtuvo luz verde después de los cambios políticos que llegaron en febrero 1948 con el Golpe de Praga y la llegada de los comunistas al poder.

El historiador de la cinematografía checa, Ivan Klimeš, explica que más que un proyecto artístico se trataba de un encargo político.

“El movimiento husita representaba un punto clave de la propaganda comunista. Interpretaban esta historia como el inicio de la revolución iniciada por sus antepasados. Todo lo que la sociedad percibía positivamente en la figura de Hus, lo adoptaron como suyo”.

Finalmente, la imagen distorsionada de Jan Hus encontró su lugar en la sociedad checoslovaca. El especialista en temas religiosos Martin Chadima relató para la Radiodifusión Checa sus recuerdos de una curiosa interpretación del legado de Hus que escuchó como niño en el colegio.

“La maestra nos dijo que Hus era un reformador social y el primer comunista medieval. Lo denominó como compañero. Añadió una información curiosa, diciendo que Hus seguía la enseñanza del compañero judío Jesús de Nazaret. Hus tenía un poco de todo. Era sensible, predicaba para la gente pobre, les perdonaba pagos por funerales en caso de que les faltaran recursos. Era un intelectual bien orientado en la escolástica. Era una persona que corresponde con el ideal de un nacionalista checo, ya que tuvo que luchar contra los alemanes en la universidad. Aunque él mismo decía que era mejor un hermano alemán bueno, que un checo malo”.

Tras la caída del régimen comunista, la distorsionada imagen de Jan Hus empezó a adquirir atributos reales. En la actualidad, porta más sus ideas la parte católica de la sociedad que la evangélica, apunta la historiadora Jana Doležalová.

“Tal vez se deba al hecho de que el Papa Juan Pablo II en 1999 reconcilió a la parte intelectual de la sociedad expresando su compasión por la muerte trágica de Jan Hus. Además, señaló a Hus como reformador eclesiástico, es decir, ya no era percibido como hereje. Creo que Hus debería acercar a la sociedad, no separarla”.

Fuente con audio y fotos: https://www.radio.cz/es/rubrica/esp...

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La guerra eterna es un buen negocio

26 July, 2019 - 00:00

El mejor negocio que hicieron las fuerzas armadas de EEUU en su vida fue la guerra contra el terror. Los extremistas que destruyeron las torres gemelas y Osama Bin Laden les solucionaron a los militares un problema que parecía imposible: cómo hacer que los presupuestos de defensa aumentaran eternamente sin importar si había guerra o paz, si se combatía una amenaza existencial o una insurgencia. Desde 2001, Washington se considera en guerra y los demócratas decidieron ser tan “patriotas” como la derecha. El gasto militar norteamericano se fue totalmente de madre y nadie tiene la menor idea de cómo frenar un proceso ruinoso.

Las cifras involucradas en este proceso son espectaculares. El presupuesto de defensa votado en 2018 tocó la barrera simbólica de los 700.000.000.000 de dólares. En este 2019, propios y ajenos le levantaron la mano, obedientes a Donald Trump, y votaron 716.000 millones. Y para el año que viene ya se discute darle a los de uniforme 750.000 millones. Esto es mucho, mucho más de lo que gastan en armarse las ocho siguientes naciones más gastadoras: China, Arabia Saudita, Rusia, Francia, India, Gran Bretaña, Alemania y Japón. Y eso que Rusia es el único país capaz de, materialmente, exterminar a los EEUU con su arsenal nuclear.

Quienes defienden esta madre de todas las batallas presupuestarias señalan que el Tío Sam es tan rico que puede darse estos lujos y muchos más. Técnicamente, es cierto, porque el gasto en defensa apenas llega al cuatro por ciento del PBI nacional y en términos históricos es bajo. Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, EEUU gastaba el 40 por ciento del PBI en derrotar al Eje. En la guerra de Corea, se gastaba nada menos que el 15 por ciento, y al comienzo de la de Vietnam se ponía con el 10 por ciento, una baja que mostraba cuánto había crecido la economía.

Pero esto, cierto como es, es también un truco contable. Para comenzar, hay que tener en cuenta que si un país tiene una buena década y crece, digamos, el 30 por ciento, no tiene por qué subir su gasto militar 30 puntos. Si no hay amenazas claras, puede seguir gastando la misma cifra fija y bajar el porcentaje del PBI que se le va en esas cosas. Es lo que explica la diferencia entre Corea y Vietnam: una década de gran crecimiento para los americanos. Y es lo que explica que al terminar Corea, el ejército se achicó y el presupuesto bajó un 20 por ciento en dinero constante, como lo hizo un 30 después de Vietnam y 26 puntos al terminar la Guerra Fría en 1990. Esa reducción, junto a la eliminación de 600.000 tropas para ahorrar, fue llevada a cabo por halcones como George Bush padre, Dick Cheney y Colin Powell, nada menos.

Lo que sabían estos duros conservadores es que no importa realmente cuánto se gasta del PBI, sino cuánto se gasta del presupuesto nacional. Y aquí viene el milagro: el gobierno de los EEUU gasta ahora casi exactamente el 60 por ciento de su presupuesto de libre disponibilidad en los militares. Esto quiere decir que fuera de lo que está obligado a hacer por ley -pagar los sueldos, atender la deuda nacional, pagar las jubilaciones oficiales-, 60 centavos de cada dólar se van a los uniformes.

Hay que imaginar la situación: todo lo demás que hace un gobierno se lleva el vuelto. La NASA, el FBI, la CIA, los parques nacionales, el servicio diplomático, la guardia costera, la guardia de fronteras, los entes de seguridad de alimentos, de telecomunicaciones y de medicamentos, los entes que supervisan aerolíneas, bancos y bolsas, toda la infraestructura nacional, la justicia federal, la ayuda humanitaria, migraciones y el largo etcétera de tareas de un gobierno nacional, viven de lo que les dejan los militares. A dólares valor constante, ajustados por inflación y corrigiendo el valor adquisitivo desde 1945, es de lejos el mayor presupuesto militar desde la rendición de Hirohito.

Y aquí hay que anotar que este presupuesto no incluye la vasta red de servicios médicos a los ex combatientes, que tiene su propia secretaría y fondos, ni las importantes sumas que reciben universidades y otras instituciones públicas y privadas para investigar y desarrollar tecnologías de uso militar o mixto. Esto también se paga, y bien, por cuerda separada.

¿Cómo puede ser que se gaste tanto? Una razón es que EEUU descubrió que defenderse, aunque sea de fantasmas, es un espectacular negocio para gente bien conectada. Así, un portaaviones nuclear llegó a costar 13 mil millones de dólares, un 13 seguido de nueve ceros. Un avión de combate F35, sale apenas 90 millones, por lo que se compran como si fueran caramelos. Nadie tiene ya la menor idea de cuánto deberían valer estos sistemas de armamentos y cualquier comparación con armas similares rusas o chinas es descartado con un “los nuestros son mejores”. Es cierto, pero ¿tanto mejores?

El Estado no sólo es socio de la industria de armas como comprador y como inversor en el desarrollo técnico de estas armas, sino que vive presionando a propios y ajenos para que las compren. Eso explica que los sauditas, tan quemados últimamente, sean bien recibidos en la Casa Blanca, donde llegan portando enormes cheques para comprar armas que ellos tampoco necesitan.

La falta de límites a este desmadre económico es ya un sistema bien armado, en el que el Congreso sólo piensa en quedar bien con sus votantes locales. Es lo que explica que no se pueda cerrar una base en territorio soberano, aunque no sirva para nada, porque cada base provee empleo directo o indirecto a los vecinos. Y es lo que explica que los militares ya no sepan cómo pedirle al Congreso que deje de obligarlos a comprar tanques: ya tienen más de seis mil, muchos más de los que van a necesitar jamás, y más de los que tenía Hitler para invadir la Unión Soviética. Cada tanque es caro de comprar, de mantener y hasta de usar.

Los militares, por su parte, se acostumbraron a este desmadre y ni se molestan en rendir cuenta. Ya en 1990, el primer presidente Bush firmó una ley que ordenaba a cada ministerio presentar una contabilidad exacta de sus gastos a partir de 1992. Los militares lo lograron recién el año pasado, después de hacerle un contrato a una firma civil de 450 millones de dólares. El informe muestra un panorama caótico: un Pentágono básicamente incapaz de saber cuánto gasta y en qué, con una burocracia monstruosa. Los norteamericanos tienen uno de los ejércitos menos eficientes del mundo y son casi campeones en eso de tener el mayor número de no combatientes respecto a las tropas de combate.

De alguna manera, no asombra que en los 18 años de guerra en Afganistán e Irak, EEUU haya gastado más que en derrotar a los alemanes y los japoneses, incluyendo el desarrollo de la bomba atómica, nuevamente en dólares ajustados. Y tampoco asombra que después de tanto gasto, haya tan poco que mostrar como resultado.

pagina12.com.ar

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El voto

26 July, 2019 - 00:00

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La letra con bala entra

26 July, 2019 - 00:00

Renán Vega Cantor

Hay hechos de la vida cotidiana que indican mejor que miles de elucubraciones el grado de descomposición a que ha llegado un país determinado, como los EEUU. Y no nos referimos a los crímenes que el imperialismo estadounidense realiza a diario en cualquier lugar del mundo, como los que perpetra en estos momentos contra la población venezolana. No, estamos hablando de la autorización que se les concedió a los profesores de portar armas de fuego en los recintos y aulas de clase, aprobada en el estado de La Florida. Allí, la ley "de seguridad escolar" permite que los profesores y otros empleados de las escuelas porten armas de fuego, se supone que tras una revisión de antecedentes, un examen psicológico y un entrenamiento cuasi militar.

Junto con La Florida, en otros diez estados de la Unión Americana se ha aprobado el porte de armas por parte de los docentes en escuelas, colegios e incluso en universidades. En el caso de Florida, la justificación para aprobar esta medida fue la masacre del 14 de febrero de 2018, cuando en una escuela secundaria uno de sus ex alumnos mató a 14 estudiantes y 3 profesores. Inmediatamente, Donald Trump, una especie de pandillero del lejano oeste, sostuvo que “una zona escolar sin armas es un imán para la gente mala” y por ello pidió que armara a los profesores como forma de enfrentar el problema. Como quien dice, para apagar el incendio hay que echarle más combustible a la candela.

Esta “cultura de las armas” que ha llegado al sistema educativo de los EEUU no parece extraña si se considera que en ese país se les rinde un culto reverencial a los artefactos bélicos, hasta el punto que hay más armas que habitantes. Un arma puede adquirirse sin ninguna dificultad en cualquier tienda, y se les vende sin restricción a las personas que tengan 18 años en adelante. En el Estado de la Florida, de un total de 21 millones de habitantes, dos millones andan armados de manera cotidiana, con pistolas, rifles e incluso artefactos más letales. El culto a las armas que se profesa en los EEUU lleva a que se escuchen estupideces como las dichas por Wayne LaPierre, de la Asociación Nacional del Rifle, quien sostuvo que el derecho de llevar armas "no ha sido otorgado por los hombres, sino por Dios a todos los estadounidenses, por derecho de nacimiento".

Que haya armas en los recintos escolares y que estas las porten los profesores muestra el grado de descomposición moral tanto de la sociedad como de la educación. De la sociedad, porque indica hasta donde se ha llegado en el culto a la muerte, en el irrespeto a la vida ajena, en el culto a la propiedad privada, en el fetichismo de la tecnología macabra y en la apología de la violencia para solucionar cualquier problema de la vida cotidiana. No debe sorprendernos en esa dirección que diariamente en los EEUU sean asesinadas un centenar de personas con armas de fuego y que periódicamente se realicen matanzas indiscriminadas, con decenas de muertos y heridos, por parte de fundamentalistas cristianos, racistas y xenófobos.

De la educación porque cambia por completo su sentido, tanto que deberíamos buscar otro nombre para denominarla, puesto que cualquier educación, que merezca tal denominación, debería contribuir a la formación integral de los seres humanos, al respeto hacia los otros, a generar solidaridad y compañerismo, a preservar los valores fundamentales de la humanidad, y en primer lugar el derecho a la vida. Pero de ello nada puede preservarse cuando la escuela se convierte en un fortín militar y los profesores se transforman en potenciales sicarios del aula, en una especie de pedagogos de la muerte. Qué ambiente de sana convivencia, de libre deliberación, de debate e intercambio de ideas se suscita en un espacio lleno de armas, que en cualquier momento pueden ser usadas por aquel que ahora lleva una pistola colgada en el cinto y que imparte una clase. Qué tipo de autoridad, que no es autoritarismo, y modelo de ser humano puede generar un profesor que lleva consigo un arma, lista para ser accionada en el instante menos pensado.

Con toda la carga emocional que se pone en juego en cada clase, y cuando deben afrontarse y solucionarse una diversidad de problemas y de contingencias (producto de un malentendido, de un grito, de un regaño, de una pelea entre estudiantes, de la inquina mutua entre profesores y estudiantes, de rencores acumulados, de fobias…), las armas de fuego se convierten en un objeto que suscita no solo temor, para no disentir, discutir ni preguntar, sino que más de un profesor se verá tentado a usar en cualquier momento, para acallar a un estudiante que, para completar, es altamente probable que también decida armarse. Y esto hace realidad el viejo proyecto reaccionario de educar en forma sangrienta, que puede actualizarse con la máxima: la letra con bala entra.

La educación de la muerte, su verdadero nombre, ya no pretende resolver los grandes problemas humanos ni conducir a los escolares y profesores a afrontarlos, planteando preguntas y soluciones basadas en el humanismo, sino que ahora prima la ley del más fuerte, del más rápido, del que tenga mejor puntería. En fin, es la típica ley del oeste llevada a las aulas, con lo que aumenta la zaga de sangre y horror que tanto distingue a la sociedad estadounidense.

El Colectivo (Medellín)

Tomado de lahaine.org

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