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Actualizado: hace 2 horas 18 min

Kirk Douglas: ¿Espartaco o Senderos de gloria?

17 May, 2020 - 00:00

Un film, hable del futuro o hable del pasado, siempre habla del presente. Pero cuando evoca hechos históricos, puede hacerlo con más o menos veracidad.

Así, Espartaco es pura invención hollywoodiense (como lo es El Cid de Mann con Charlton Heston) mientras que Senderos de gloria es muy verídica.

En efecto, ni Espartaco ni los otros esclavos luchaban contra la esclavitud. En aquel mundo, muy pocos (quizá solo alguna mente privilegiada) concebían un mundo sin ella.

Espartaco no pensaba que debiera abolirse. Se rebeló contra “su” esclavitud porque consideraba que, según las leyes romanas vigentes, él no debía ser esclavo. No le quito mérito a su atrevimiento, pero la historia es la que es.

Y los que lo siguieron, lo hicieron por desesperación, por huir de una muerte cercana y cierta (una cosa eran los esclavos domésticos y otra los que trabajaban en las minas, por ejemplo). Prefirieron morir viendo la luz del día. Pero no es creíble que concibieran un mundo sin esclavitud (salvo que procedieran de una tribu africana donde la esclavitud era desconocida). Y digo como antes, no les quito méritos, pero la historia es la historia.

Pero una mirada crítica sobre ese film nos invita a reflexionar en cómo los derechos humanos tardan siglos en abrirse paso. Y cómo hay derechos humanos que aún siguen siendo pisoteados sin que una mayoría de la población se inmute. Ocurre con la prostitución, sin ir más lejos. Frente a los que sostienen: «Siempre la hubo y siempre la habrá», conviene recordar que con la esclavitud, hasta hace cuatro días, se decía lo mismo…

Y, a propósito de prostitución, el episodio con el personaje de Jean Simmons es de crema pastelera ¿alguien imagina a los dueños de esclavos “echándoles” prostitutas a los gladiadores para que tuvieran “una alegría” antes de morir? Y, caso de hacerlo ¿pondrían a su disposición a una chica tan guapa, tan bien comida y vestida, con todos sus dientes?

La cruel realidad es que la prostitución era una de las peores formas de esclavitud. Y, cierto, Jean Simmons (su personaje) hubiera podido ser esclava prostituta, primero en casa de un rico, luego, en burdeles también para ricos, y, a medida que se fuera degradando físicamente (o sea, en poco tiempo) irían rebajando su categoría. ¿En qué estado llegaría a “puta para esclavos”?

Kirg Douglas en Senderos de Gloria

Por el contrario, Senderos de gloria sí es bastante verídica. Cierto que, cuando se rodó, solo habían pasado cuarenta años de los hechos narrados. Aún había supervivientes de la Primera Guerra Mundial.

El film, aunque se presenta como ficción, está ampliamente basado en la realidad. Y, en concreto, en la batalla del Sentier des dames .

Los hechos fueron estos: esa batalla, que duró cinco meses, fue una brutal carnicería. Por las cartas y otros testimonios de los soldados franceses, se sabe que, al empezar, muchos estaban henchidos de patriotismo. Pero, solo en 15 días (concretamente desde el 16 al 30 de abril) murieron 30.000 (sí, 30.000). Los lanzaban al ataque y caían diezmados.

Algunas compañías se rebelaron. El general Robert Nivelle (de siniestra memoria) mandó reprimirlos por las armas. Se sabe que los amotinados cantaban La internacional (recordemos la oposición de Jaurés y de Rosa Luxemburgo a la guerra).

Al final, cuando los dominaron, detuvieron a 130 y, al día siguiente, fusilaron a cinco para que los demás tomaran nota.

De hecho, durante esta batalla, los tribunales militares condenaron a 3.427 soldados de los que 554 fueron fusilados.

Se calcula que, en total, murieron más de 200 000 franceses y otros tantos alemanes.

Al cabo de cinco meses, el ejército francés consiguió el objetivo fijado por sus obcecados y desvergonzados mandos (bien guarecidos en el Estado Mayor). Pero, poco después, los alemanes volvieron a la carga y desalojaron de nuevo a los franceses … Una escena de La grande illusion de Renoir (1937) refleja esos siniestros vaivenes: tras una intensa batalla-carnicería se consigue conquistar un lugar que, luego, es de nuevo reconquistado por los alemanes. Los prisioneros franceses comentan: “Para lo que debe quedar del pueblo”…

En resumen, Senderos de gloria , sí refleja la realidad de lo ocurrido. Y nos invita a reflexionar sobre la guerra, el poder, el nacionalismo: ¿por qué se declaró? ¿a quién beneficiaba? ¿quién moría? ¿cómo se “trabajó” y se exacerbó durante meses el sentimiento nacionalista antes de llegar a la declaración de guerra? ¿cómo y por qué fueron asesinados los líderes socialistas y comunistas que se oponían a la guerra (Jaurés y Luxemburgo, citados antes)?

Y también plantea asuntos ligados a la memoria histórica. En Francia, solo muy recientemente se ha empezado a hablar de manera crítica sobre esa y otras carnicerías. La censura funcionó desde el primer momento. La chanson de Creonne ¡estuvo prohibida hasta el 76! Algo similar ocurrió durante la guerra de Argelia con Le déserteur , que Boris Vian.

Senderos de gloria contrarresta el baño de “heroicidades” violentas y brutales que habitualmente difunden los films, videojuegos y series.

Nos da una magistral clase de historia que sirve para el presente. Y ahí reside el interés de estudiar el pasado ¿no?

Pilar Aguilar Carrasco es analista y crítica de cine.

Fuente: https://blogs.publico.es/otrasmirad...

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Conversatorio sobre Objeción Fiscal

16 May, 2020 - 00:00

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Introspecciones desde el letargo

16 May, 2020 - 00:00

¿Sabemos escuchar nuestros sueños? Y en caso afirmativo, ¿somos capaces de vivir en consecuencia? Y lo más importante, ¿sabemos comprender lo hecho hasta la fecha e interpretarlo?

Son cuestiones que, a priori, parecen alejadas de nuestro funcionamiento diario. De esa rutina mecánica de la que no escapan ni esos supuestos momentos de ocio (opuestos al trabajo) en que navegamos día tras día. Las necesidades que intentamos satisfacer a diario consumen nuestras energías. Sin embargo, necesitamos recuperar estos interrogantes, necesitamos ser honestos en sus respuestas porque si fuéramos capaces de todo esto, probablemente, estaríamos muy cerca del autogobierno personal y empezaríamos a estar listos, por tanto, para no ser gobernados por otros. No es tarea grata ni breve, pero es imprescindible. Debemos comprender que no somos burbujas aisladas del mundo que nos envuelve y condiciona pero la introspección y la honestidad son lujos de los que no podemos prescindir.

Sin duda, eso sería un paso de gigante hacia nuestra rehabilitación como especie, algo que hasta la fecha parece un imposible, una utopía sólo imaginable para unos pocos que nunca se resignaron a la degradación a la que nos ha conducido el abandono del conocimiento y su capacidad creadora y su suplantación por parte de la tecnología y su capacidad reproductora, replicando eternamente una visión distorsionada del mundo.

El endiosamiento de la tecnología ha supuesto una modificación absoluta de la dirección (amén de otros efectos perversos) del pensamiento humano. El conocimiento nos animaba a mejorar como personas, a posicionarnos de forma coherente en el mundo que habitábamos. En cambio, la tecnología nos ha hecho creer que somos seres omnipotentes, por tanto, ya no necesitamos mejorar al ser humano. Ahora, simplemente, necesitamos ir aplicando la solución tecnológica adecuada a cada circunstancia. Esto da a entender que el actual orden de cosas es absolutamente maravilloso y que lo siga siendo sólo depende de tomar las decisiones acertadas tanto a nivel individual como colectivo. Ahora lo que importa es mejorar la vida según los estándares vigentes (no se sabe la de quien) independientemente de la calidad humana de esos sujetos vivientes. Ahora, más que nunca, la tecnología se ha puesto en primera línea de combate como elemento redentor de la humanidad. Si seguimos esa vía, lo pagaremos caro.

Este cambio de dirección en el pensamiento ha supuesto de facto la muerte del pensamiento, al menos de ese pensamiento crítico tan necesario para poder formularnos las cuestiones de las que parte este escrito y sus posibles respuestas. De esta forma es como todos estos interrogantes se han ido convirtiendo en abstracciones cada vez más alejadas de nuestra realidad hasta prácticamente desaparecer de nuestro horizonte intelectual y transformar sus significados en nuestro vocabulario habitual. Y como siempre sucede, lo que no se nombra no se piensa y lo que no se piensa, no existe. La necesidad del pensamiento crítico también se observa en lo imperioso de cuestionar (contrastar con otras personas) también ese conocimiento al que podemos acceder y que nos hace evolucionar/mejorar como humanos. Esto es imprescindible ante la ingente cantidad de ruido (que tratan de colar como conocimiento e información) lanzado sobre nosotros y la velocidad a la que es posible asimilar y responder todo esto. Nos han creado la ilusión de tener al alcance de la mano todo el conocimiento en el mundo.

Estamos en un momento aletargado de nuestra vida, para bien o para mal, debemos aprovecharlo. Cuando te detienes, puedes observar y reflexionar sobre ello. Sobre todo, puedes observarte y hasta tener el valor de admitir que no te reconoces en tu forma de vivir. Puedes conversar, pensar, planear, soñar, escuchar, comprender, tomar decisiones, amar… vivir. Todo acciones consideradas peligrosas para el buen funcionamiento social y por ello, imprescindibles ahora mismo.

Fuente: https://quebrantandoelsilencio.blog...?«fbclid=IwAR1_tIS4_gUpsPdd1xSQzq3yYQe6qCcxmF7cfqZt4g6OYP86K_aibDPuOK8»

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Otro error fatal de la Constitución del 78: La objeción

16 May, 2020 - 00:00

En la última década del siglo XX, un movimiento antimilitarista (noviolento, radical y desobediente) eclosionó socialmente en España y logró dar la puntilla a dos siglos de imposición del servicio militar obligatorio. No solo fue algo indeseado e inesperado para el establishment del régimen democrático surgido de la Transición, también dejó boquiabiertas las bocas de los colectivos pacifistas y de objeción de conciencia de toda Europa.

El último sorteo de quintos se celebró en España en el año 2000. Las generaciones vivas, nuestros hijos y nuestros mayores, tenemos muchos motivos para celebrar este año su vigésimo aniversario.

Se han explicado bien las razones del éxito de aquella movilización en investigaciones monográficas de sociólogos e historiadores, como Pedro Ibarra, Víctor Sampedro, Rafael Ajangiz, Cristino Barroso, Enric Prat, Carlos Ordás, entre otros, o en libros que publicaron hace años los colectivos que diseñaron, coordinaron y dinamizaron aquel movimiento (del Movimiento de Objeción de Conciencia ‒MOC‒, En legítima desobediencia y de MiliKK, Con razón, insumisión). No es difícil deducir que las campañas de objeción colectiva y de insumisión estaban bien preparadas. Pero la movilización no es un mero diseño debatido y consensuado en comisiones de trabajo y asambleas, debe construirse a lomos de unas circunstancias históricas muy concretas (entre las que, como se verá, también están las consecuencias inesperadas de las decisiones de las agencias de poder, incluyendo los eventuales errores de cálculo que pudieran cometer). Es decir, que aquello, como todo, era contingente, no estaba predeterminado. Podría haber ocurrido de otro modo y hoy por hoy estaríamos hablando de otras cosas, otras consecuencias. Podríamos seguir con la mili obligatoria, a pesar de que, con el fin de la Guerra Fría, la crisis de los sistemas de reclutamiento llegó a muchos otros países, no alcanzó a todos, y, de hecho, sigue habiendo mili en algunos pocos países democráticos. ¿Y si se hubieran tomado otras decisiones durante la Transición? ¿Y si no se hubiera sabido aprovechar los titubeos o las falsas maniobras del poder en su etapa constituyente? Para entender la importancia de lo que digo, echaré mano de un contrafactual bien conocido por los más mayores del MOC.

Hay un momento de la historia de la Transición que, a pesar de las controversias con la Constitución del 78, no suele aparecer en boca de opinadores y polemistas. Sin embargo, entre 1977 y 1978 podría haberse evitado el proceso conflictivo de la objeción y la insumisión, sobre el cual, lógicamente, nadie podía imaginar entonces un futuro tan persistente y tan prolongado.

La objeción de conciencia, que había sido recibida como un problema engorroso y subversivo por el franquismo y por los primeros gobiernos de la Transición, tampoco fue reconocida como un derecho cuando pudo serlo, es decir, cuando se redactaba la Constitución. Se despachó la cuestión de la objeción de conciencia como un motivo más de exención del Servicio Militar Obligatorio.

Despreciarla así, de aquella manera, frente a un movimiento que en aquella tesitura aún valoraba mucho la reivindicación de un estatuto legal para los objetores y quería homologar su situación con la de otros países europeos, fue un error que solo la posteridad desvelaría como error fatal para el Estado.

Sin duda alguna, aquella fue la reacción evasiva oficial a una doble presión, la que, en sentido evidentemente contrario, ejercían durante el proceso de Transición tanto el MOC (que se había constituido en enero de 1977) como los mandos militares, que hacían sonar sus sables en los cuartos de bandera para que el ruido no dejara de acompañar las discusiones de los gobernantes y los opositores. Pero, sobre todo, fue la torpe respuesta que se dio cuando, todavía subsumido en el aluvión de movilizaciones de la época (políticas, sindicales, estudiantiles, ciudadanas y contraculturales), el movimiento de objeción de conciencia aún no había profundizado demasiado en el antimilitarismo ni había perfilado las apuestas estratégicas rupturistas que más tarde iba a desarrollar a través de la desobediencia civil (la “objeción colectiva” y la insumisión).

¿Una actitud más abierta del legislador en 1978 hubiera dado resultados ulteriores muy diferentes que habrían equiparado la situación de los objetores españoles con la del resto de países democráticos, donde legislar sobre servicios civiles sustitutorios no era ni mucho menos difícil ni estaba socialmente cuestionado? Sin duda. Pero la prolongación de aquella tensión, la que anteponía el miedo al estamento militar frente a la reclamación de un derecho por parte de una incipiente movilización pacifista y noviolenta, ayudó objetivamente a que el fenómeno de la objeción de conciencia perdurara como problema, y a que, lejos de cerrarse y normalizarse, quedara abierto y ubicado en el campo de la conflictividad y la presión política. Qué error, qué inmenso error, pensarían los mandatarios políticos y los mandos militares a la altura de la década de 1990, cuando la conscripción se desmoronaba a ojos vista.

La respuesta

Los colectivos que se iban organizando en torno a la alternativa de la objeción de conciencia, gracias al atractivo de los discursos pacifistas y antimilitaristas, fueron acumulando una suerte de capital político que nunca desaprovecharon, ni el MOC ni los colectivos MiliKK que surgieron en los años 80, ni tampoco los partidarios de la idea de “insumisión total” (a pesar de las diferencias estratégicas respecto de la desobediencia civil), y ni siquiera las izquierdas independentistas, que rápidamente pasaron de la contrariedad a la adhesión cuando la insumisión ya volaba alto y la mayoría de jóvenes vascos y catalanes se identificaban plenamente con la idea insumisa de la desmilitarización social y la abolición de los ejércitos.

La peculiar radicalidad de los repertorios de acción del movimiento de objeción e insumisión se apoyó desde el principio hasta el final, entre 1971 y 2002, en la noviolencia y en la apuesta por la desobediencia civil, tan presentes en los nuevos movimientos sociales europeos y americanos. Aquel capital político, siempre en construcción, incidía directa e indirectamente sobre el imaginario de los jóvenes españoles que forzosamente iban a ser llamados a filas.

Error fatal

Las estructuras organizativas del movimiento, aunque no se asentaban de igual manera en todos los territorios y en todas las coyunturas, nacían y renacían de manera constante al socaire de un referente simbólico que lograba estructurarse de manera coordinada a nivel estatal, o en red, lo cual, como mínimo, aseguraba la perdurabilidad de la movilización contra la mili en España. Frente a ella, los gobiernos reaccionaron con evasivas y con medidas represivas, sin poder evitar que el movimiento de objeción de conciencia e insumisión las aprovechara en su beneficio, acentuando la impopularidad de la mili, agravando la crisis del sistema de reclutamiento y, en definitiva, acelerando el fin de la conscripción.

Los errores se pagan, señores.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/plane...

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Programa en Medellín

15 May, 2020 - 00:00

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La OTAN es el virus. Artículo en homenaje a Helena Martínez, activista antimilitarista

15 May, 2020 - 00:00

Llevamos 40 años debatiendo sobre el monstruo de la OTAN. Ya a principios de los 80, incluso dentro de prisión, cuando nos encarcelaron por acciones antimilitaristas. Entre las personas encausadas se encontraba Helena Martínez, luchadora incansable recién fallecida, a cuyos seres queridos brindamos un cariñoso homenaje.

Y después… décadas de lucha en campañas contra la guerra (¡las guerras las organizan los ricos y las pierden las pobres!), por la abolición del servicio militar, a favor de la objeción fiscal (¡menos tanques, más hospitales!), por la abolición de los ejércitos y contra la carrera de armamentos (¡un arma fabricada, una criatura asesinada!). Campañas representadas, entre otros, por el símbolo del casco de un soldado como maceta de una flor, y que, gracias a Jota, financiábamos, pues lo horneaba en forma de medallones de barro en Bakearen Etxea, la sede del MOC en Bilbao.

Mientras, el estado-guerra español, capitaneado por el PSOE y apoyado por el PNV como lugarteniente, nos obligó a permanecer en la OTAN desde 1986 mediante un referéndum apañado. Desde entonces, y durante décadas, en una guerra contra los pueblos empobrecidos, han financiado la producción y compra de horribles máquinas de asesinar con billones de euros procedentes de nuestros impuestos. Los señores de la guerra han sembrado la macabra pandemia infecta de la miseria que se cobra 100 mil víctimas al día en el mundo, tal y como apunta el manifiesto de organizaciones vascas que apoyan la campaña de internacional “Peace Bureau” demandando invertir en gastos sociales en lugar de en la militarización.

Ahora se demuestra que sus misiles nucleares no son capaces de combatir a un bicho invisible que directa o indirectamente han fabricado. Es momento de establecer prioridades: dejar de invadir países, explotar a las personas, destruir el hábitat, suspender subsidios, rentas básicas o pensiones. Todo ello, es posible eliminando los inútiles y contraproducentes gastos militares, para poder garantizar una segura subsistencia a todas las personas. La alternativa más razonable es quitarnos el lastre de la OTAN y sus ejércitos con un referéndum bajo el lema: La OTAN es el virus.

César MANZANOS BILBAO

Soziologia eta Gizarte Langintza Saila/Departamento de Sociología y Trabajo Social

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Sociología (breve) del estado de alarma

15 May, 2020 - 00:00

En la sociedad española hay un grupo especial que impone algo así como un miedo ‘dominante', un miedo más legítimo que los otros, el miedo de los ‘instalados', un colectivo que ha disfrutado de una biografía ‘más próspera'.

Emmanuel Rodríguez

Toda sociología de la crisis es una sociología del miedo: concretamente de aquellos con capacidad de imponer sus miedos sobre los del resto de la sociedad. El miedo es un afecto particular, explosivo. Su traducción política va desde las proyecciones fantasmáticas sobre el chivo expiatorio que refuerzan la autoridad en la comunidad, hasta la potencia que supera el temor a través de un proyecto colectivo y, con este, de un análisis más o menos racional.

En el caso español, aún hoy en día, cuando se discute teatralmente sobre la necesidad del estado de alarma, cabe hacer algunas consideraciones sobre miedo y confinamiento. Para ello conviene recordar en qué estábamos hace tan solo ocho semanas. Ha existido (y existe) un miedo evidente a la enfermedad, a figurar entre los tocados y quizás entre los muertos. Pero ese miedo es diferencial: puede ser sobre uno mismo, pueden preocuparnos solo los mayores cercanos, o incluso podemos sentir algo de la fragilidad de esa humanidad que deambula de una crisis a otra. También el miedo es diferente cuando quien lo experimenta es al repartidor que apura estos días para mantener su empleo o el anciano de una residencia consciente de lo que significa la enfermedad para las personas de su edad y alojadas en un lugar como ese.

Por decirlo brevemente, en la sociedad española, en la sociedad europea, hay un grupo especial que impone algo así como un miedo “dominante”, un miedo más legítimo que los otros. Su legitimidad, no se debe tanto a que sea un sector de riesgo de la enfermedad (aunque por edad pueda serlo), cuanto a que es seguramente el colectivo con mayor poder dentro esa sociedad. Si se permite la generalización, la primera definición de ese segmento es generacional y se refiere, en España, a los “instalados”, un segmento social de edad imprecisa pero bien reconocible en todas partes.

La importancia de ese grupo social apenas se puede esconder. Ningún otro colectivo ha disfrutado de una biografía “más próspera”, en la que las expectativas y las oportunidades hayan ido tan bien de la mano. Los miembros de este grupo viven mejor que sus padres y han vivido mejor que sus nietos. Entraron en el mercado laboral en plena expansión del empleo profesional y del empleo público, tras la primera gran ola “democratizadora” de la educación superior. Ocuparon posiciones de “responsabilidad” temprano. Profesores, médicos, periodistas, abogados que con poco más de treinta años, alcanzaron lo que a día de hoy no se obtiene (si se obtiene) a los cincuenta: ser altos funcionarios, directores de periódicos y, hasta hace nada, políticos profesionales.

Se habla aquí, obvio, solo de un segmento social, no de una generación propiamente dicha. La generación “instalada” se refiere solo a las llamadas “clases medias”, a los verdaderamente posicionados. Entre los “instalados” la norma fue el empleo garantizado y con derechos. Cabe decir que a los instalados apenas les importó que se perdieran derechos sociales y laborales, siempre que no fueran los suyos y siempre que los que se perdieran fueran los de quienes venían detrás. Los “instalados” se han jubilado también antes que sus padres, y desde luego antes de lo que lo harán sus hijos. Sus pensiones no son las del mileurista. Accedieron a la propiedad inmobiliaria temprano y jugaron con ella en los dos grandes ciclos de crecimiento (siempre por la vía del ladrillo) de la democracia española: de 1985 hasta los fastos del 92, y de 1995 hasta la gran depresión de 2007. Todavía, este grupo social compone el pilar de la sociedad española: sostienen en parte a sus vástagos, mantienen importantes posiciones patrimoniales (no hay rango de edad con mayor número de rentistas que aquellos entre 60 y 75 años) y, sin duda, han sido hasta hace poco (seguramente hasta 2011), el centro de la política española, de la opinión pública y de todos los sistemas de poder y representación.

Para esa generación de clase media, que es la generación del progreso, la covid ha sido algo más que un mazazo. Sin experiencia de la guerra civil, con el único “trauma” de la salida del franquismo a la democracia (por otra parte feliz) el coronavirus tiene la forma de una amenaza real y mortífera. Es la prueba de su fragilidad, no solo biológica, sino también social: la señal de que un mundo (su mundo) ha tocado a su fin, aun cuando este llevara décadas desmoronándose y aunque en términos generales esta generación apenas se diera cuenta.

Si se aceptan estas premisas, se puede aventurar una hipótesis: el miedo (o mejor sus miedos, pues son varios y contradictorios) ha sido el gran elemento de la gestión de esta crisis. En el miedo de la generación alfa de la sociedad española están contenidas muchas de las singularidades de la gestión sanitaria española. La primera: el consenso. Con el confinamiento más duro de Europa occidental, la sociedad española ha sido unánime respecto a la necesidad del encierro. Ninguna discusión, ninguna salida de tono a este respecto, al menos durante las primeras seis semanas.

Un apunte en este sentido. En la primera gestión de la crisis sanitaria, el gobierno tuvo un protagonismo nulo, prácticamente marginal. Fue un estado de opinión creciente, una ola en ascenso, lo que exigió e impuso el encierro. Lo exigió como ley marcial, con independencia de su utilidad real, con independencia de sus consecuencias económicas, que no serán pocas. Lo exigió sobre un criterio de eficacia probado en China, sin posibilidad de revisión o discusión posible. Y lo aplicó como se aplican esos consensos sociales generalizados: por medio de los policías de balcón, de los aplausos a la violencias policiales, de la anulación de toda discusión, de la aquiescencia al casi millón de multas ya emitidas. Si el gobierno en sus primeros momentos actuó por medio de la autoridad médica y la autoridad policial es porque sabía de su debilidad y porque entendió que esta era la única autoridad legítima, la única que se quería reconocer. De acuerdo con los guardianes del capitalismo de vigilancia, Google y Apple, a partir del big data de nuestros dispositivos móviles, la sociedad española ha figurado entre las más cumplidoras de su confinamiento.

Otro apunte sobre los rasgos característicos del confinamiento español, y que muestra también las escalas y las jerarquías del miedo. El encierro español ha sido el más severo de Europa, pero con particularidades: niños no, perros sí; farmacias y bancos sí, paseos no. Se podrá decir que la situación lo exigía, que la epidemia ha golpeado aquí más que en cualquier otro sitio, y que debía primar la prudencia, pero sin duda lo que ha primado ha sido la ley de una población envejecida y temerosa. Apenas se puede discutir acerca de la necesidad del distanciamiento social en una situación como esta, pero ni mucho menos el “distanciamiento social” es sinónimo de confinamiento y, obviamente, sinónimo del confinamiento español.

Otra singularidad española, también europea: la centralidad del gobierno, la vuelta al Estado protector, la vieja ficción recurrente. Pocas veces se ha deseado creer en el menos evidente de los axiomas ideológicos del Estado que la “función del gobierno es la proteger a su población”, sobre todo y especialmente de aquel segmento de población legítimo: la clase media, la generación de los instalados. También pocas veces se ha discutido con tanto ardor sobre si el gobierno ha fallado en sus labores de protección, si incluso se ha convertido en un “gobierno criminal”. Conviene recordar, como siempre, que basta un vistazo a las vallas de Ceuta y Melilla para reconocer la naturaleza criminal del Estado. En cualquier caso, el gobierno ha sido convertido en el responsable absoluto: objeto de ataque o defensa, según la lógica simplista de izquierda y derecha.

Otra elemento pertinente. Frente a la pandemia no había nada preparado y, dadas la reacciones en los sistemas sanitarios autonómicos, no lo habría habido fuera cual fuera el color del gobierno. Quienes han salvado la situación no ha sido ni el gobierno central ni los gobiernos autonómicos: han sido una multitud de trabajadores del sector sanitario y de cuidados, la mayoría mal pagados y precarizados, que han tratado de salvar la crisis sanitaria como han podido, y que lo han hecho por vocación o por servicio público. Seamos claros: estos trabajadores han actuado a pesar del gobierno, pero también a pesar de esa misma sociedad (hecha sinónimo del sector instalado) que lleva ciega a su situación desde hace décadas; y que considerando su capacidad de análisis lo seguirá siendo... allá se hunda el servicio público de salud.

El miedo es un elemento de bloqueo de cualquier pregunta con un mínimo de sentido. Aquí van algunas: ¿por qué en toda Europa, y concretamente en España, no había previsión alguna respecto de esta pandemia o frente a la posibilidad repetidamente anunciada de otra pandemia: por qué se actuó unánimemente como si el virus fuera “chino”, qué clase de recuerdo imperial hace que estas sociedades no consigan toparse con su realidad de región de segunda en este mundo globalizado? ¿Por qué, no sólo en España sino en casi todos los países europeos, las residencias de ancianos (que no son las de la generación instalada, sino las de sus inmediatos mayores) convertidas en negocio privado, subcontratadas a media docena de fondos de inversión, que apenas gastan en mantenimiento y desde luego no en cuidadores y enfermeras, se han convertido en ratoneras, en verdaderas morgues de aquellos más débiles, no solo por edad, sino por razones económicas? ¿Por qué un sistema sanitario que presumía de estar entre los cinco primeros del mundo ha caído como un castillo de naipes; por qué además el desastre es mayor en Cataluña y Madrid, los dos regiones en las que la sanidad opera como un “mercado sanitario”, en beneficio de empresas privadas que gestionan buena parte del sistema público, y en las que obviamente han faltado camas, UCIs, personal? ¿Por qué Europa ha carecido de todo, suministros, EPIs, reactivos, etc., teniéndolas que importar masivamente justamente de aquel lugar objeto de la ira: China? ¿Cómo es que Madrid, Nueva York, Milán, París, Londres, Bruselas, Barcelona han sido las ciudades más golpeadas del mundo: quizás tenga algo que ver con que todas ellas sean destinos de primer orden, dispongan de grandes aeropuertos y tengan una creciente vocación turística? ¿Qué tipo de crisis ha destapado la covid: es esta la del desgaste de los sistema públicos, de unas sociedades endeudadas y proletarizadas, que escapan cada vez más al registro de esas clases medias garantizadas? ¿Qué será de la Unión Europea, el único ámbito de gobierno económico real, y de su reparto de la deuda y el gasto público entre los países del norte y del sur: cómo van a transmitir las facturas de la crisis a la poblaciones y de qué modo van a saltar los malos parches de este “gobierno de progreso”? ¿Ha sido realmente eficaz el confinamiento total; cabían otras formas menos severas de distanciamiento social y con consecuencias económicas algo menores? ¿Cuántos nuevos Sars-Cov-2 nos esperan, considerando las tres docenas de zoonosis conocidas en las últimas tres décadas, por solo citar algunas: Nipah, Ébola Reston, hepatitis E, fiebre Q y toda la amenazante variedad de virus de la gripe que baila entre los humanos y el ganado que engorda en la masiva industria cárnica: H1N1 (gripe aviar), H1N2v, H3N2v, H5N1, H5N2, H5Nx, H6N1, H7N1, H7N3, H7N7, H7N9...?

Sin duda la covid nos habla del fin de un mundo, de un mundo de certezas y seguridades. Nos devuelve, a pesar de las promesas de una vacuna temprana, al mismo lecho de la historia, donde las catástrofes se reparten “democráticamente” entre casi todas las generaciones. Pero el espejismo de que estas certezas se puedan reconstruir en una sociedad en la que se acumulan las crisis, es seguramente la peor de las aspiraciones políticas. El miedo, especialmente el miedo de los instalados que temen por primera vez, no debería gobernarnos. No debería hacerlo ni un minuto más.

Emmanuel Rodríguez es historiador, sociólogo y ensayista. Es editor de Traficantes de Sueños y miembro de la Fundación de los Comunes. Su último libro es '¿Por qué fracasó la democracia en España? La Transición y el régimen de 1978'. Es firmante del primer manifiesto de La Bancada.

Fuente: https://ctxt.es/es/20200501/Firmas/...

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La preparación de la guerra en el plano militar (II parte)

14 May, 2020 - 00:00

Habrá una tercera parte en la que daremos nuestro punto de vista sobre lo que debería de ser una política contra la guerra desde el movimiento popular en Castilla.

PRIMERA PARTE: http://izca.net/2020/04/27/preparan...

LA PREPARACIÓN DE LA GUERRA GLOBAL EN EL PLANO MILITAR (II PARTE)

INTRODUCCIÓN

Este es el 2do artículo de un conjunto de tres que estamos publicando como editoriales de IzCa. En la primera se hizo un conjunto de consideraciones sobre la realidad económica que condiciona que los EEUU se orienten hacia una política de preparación de la guerra global contra China y Rusia como salida a la profunda crisis económica y social en la que se encuentran. Esta segunda va orientada a reflexionar, de forma documentada, sobre los pasos que en el plano puramente militar se están dando en esa dirección. También se abordan algunos de los pasos que dan otros países implicados en ese proceso, como forma de defensa ante esa agresión bélica que se dibuja en el horizonte a medio plazo. Por último, habrá una tercera parte en la que daremos nuestro punto de vista sobre lo que debería de ser una política favorable a la paz y contra la guerra desde el movimiento popular en Castilla y creemos que en el resto del Estado español.

LAS GUERRAS SON UNA REALIDAD PRESENTE EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD, PERO DESGRACIADAMENTE TAMBIÉN EN LA ACTUALIDAD.

Después de la II Guerra Mundial y con la conformación de un mundo bipolar, cuyos dos polos eran la URSS y EEUU, las guerras tuvieron un carácter limitado en cuanto a la amplitud de sus escenarios y a sus objetivos. La guerra de Corea (1950-53) es un buen ejemplo de lo que decimos. Estas en buena medida correspondieron a luchas antiimperialistas y de liberación nacional en Asia (China, Corea, Vietnam…), en África (Mozambique, Ángola, Guinea…); y en América (Cuba, Colombia). En todas ellas participaron la URSS (al menos de forma indirecta) y por supuesto muy directamente EEUU. En Asia, también fue un actor importante China, tal como fueron los casos de Corea y Vietnam. En estos conflictos hubo un especial cuidado en no traspasar determinadas líneas rojas que pudieran llevar a una escalada hacia la confrontación global entre las dos grandes potencias, además con uso de armamento nuclear. Ninguno de los dos grandes agentes político-militares deseaban tal cosa; esta filosofía llevó a la destitución del Jefe militar estadounidense, el General MacArthur, durante la Guerra de Corea por su pretensión de emplear armamento nuclear e incluso invadir China.

En enero de 1951 MacArthur intentó utilizar bombas atómicas para contrarrestar la ofensiva de Corea del Norte apoyada por China. El presidente Truman sustituyó a McArthur por el General Ridgway. EEUU lanzó 635.000 toneladas de explosivos sobre Corea y 32.557 toneladas de bombas de napalm. Una cantidad que superó el volumen de bombas caídas sobre el Pacífico durante la II Guerra Mundial. Entre el 12 y el 15% de la población de Corea del Norte murió en la guerra. Hubo 2.500.000 civiles fallecidos y heridos y entre 1.187.000 y 1.545.000 de muertos y heridos entre la población combatiente.

El riesgo de que una guerra acabara siendo nuclear reforzaba esa llamémosle “prudencia estratégica”; tal cosa también ocurrió con la llamada “Crisis de los misiles en Cuba”, en octubre de 1962.

La caída de la URSS (diciembre de 1991) y el establecimiento de un ‘mundo unipolar' bajo la hegemonía del imperialismo yanqui llevó a este a comportarse como el “matón de la clase”, potenciando intervenciones político/militares totalmente unilaterales y de altísimo riesgo para la paz: la criminal intervención militar en la antigua Yugoslavia en la década de los noventa del pasado siglo; la no menos criminal intervención de los EE.UU y sus aliados occidentales en Irak, primero en 1991 y posteriormente ya en la invasión plena de 2003 con la consiguiente destrucción de toda la infraestructura de ese Estado; en 2013 la intervención en Ucrania para cambiar al Gobierno, legítimamente elegido, que llevó a la guerra civil en ese país y a su disgregación territorial. Este proceso, que comienza el 1º de mayo de 2013 con las movilizaciones organizadas por la CIA y el lumpen ucraniano bajo el lema de “Levántate Ucrania” en Kiev y que llevan al derrocamiento del Presidente Yanukóvich, así como posteriormente a la proclamación de la independencia de las repúblicas, pro-rusas, de Donetsk y Lugansk, son algunos ejemplos de ese empleo de la fuerza de forma miope e irresponsable que obliga a Rusia a plantearse muy seriamente la elaboración de una nueva doctrina militar que sustituya a la elaborada después de la caída de la URSS, una doctrina que le permita garantizar su soberanía como Estado.

El espectacular desarrollo económico y comercial de China, que la ha llevado a convertirse en la fábrica del mundo, la mayor potencia en el sector industrial, con un amplio superávit comercial en general y en particular con los EEUU, y cuyo ascenso económico avanza en paralelo al declive acelerado de EEUU en los últimos años como potencia económica y especialmente como potencia industrial, ha hecho encender todas las alarmas en sectores muy significativos del poder yanqui. Estos saben perfectamente que a través de mecanismos ordinarios no van a poder revertir la situación de ventaja en el campo económico de China sobre los EEUU.

Aparición de la COVID-19 – Un Cisne Negro–

La pandemia de la COVID-19 ha servido para poner de manifiesto de forma muy cruda las brutales diferencias que tienen ambos Estados (EEUU y China) para responder a una crisis sanitaria de esa envergadura, pero también para resaltar la crisis económico-social en la que esta se enmarca y su gestión.

Al principio de la epidemia, cuando esta solo afectaba al Gigante Asiático, en Occidente se frotaban las manos pensando que iba a servir para cuestionar al Régimen chino, probablemente hasta hundirlo (el Chernobil chino, decían). Se trataba de un ejercicio de puro voluntarismo que confundía los deseos con la realidad. Fundamentalmente, lo que está ocurriendo es que los brutales déficits en todos los terrenos de la sociedad americana están quedando en evidencia, sin resistir la más elemental comparación. Ahora Trump pretende responsabilizar a China de sus propias incapacidades estructurales en una maniobra de intoxicación y manipulación, seguida por algunos de sus aliados como Australia, Francia, Reino Unido e incluso la propia UE.

En nuestro anterior editorial analizábamos como esa realidad de declive económico yanqui, en comparación con China, no se puede revertir por medios pacíficos. Esta es la base de la preparación de una nueva guerra global. Antes de seguir reflexionando sobre este tema, queremos hacer algunas consideraciones previas. La preparación de una gran guerra como a la que estamos asistiendo es un proceso largo y complejo que no se resuelve en meses, sino en años. Nadie se metería en una guerra de esas características para perderla. Y hoy, las fuerzas militares que potencialmente pueden sustentar ese conflicto, están, digamos, muy equilibradas; y sobre todo no se encuentran aún preparadas para una guerra que tendrá características muy diferentes de la I y la II Guerra Mundial. Tampoco tienen aún preparada mínimamente -especialmente en el bloque imperialista- a su opinión pública para un conflicto de esas características, que se iniciará desde ese campo. Ese es el terreno que están trabajando muy significativamente con la criminalización de China en base a la Pandemia de la COVID-19.

El primer paso que han dado las potencias principales susceptibles de verse involucradas en ella, China, Rusia y EEUU, es la elaboración de “nuevas doctrinas militares” que sean una guía para esta gran guerra en los próximos años. Esta fase se ha visto acelerada especialmente desde la llegada de Trump a la presidencia de los EEUU. Actualmente estos tres países cuentan con “nuevas doctrinas militares” ajustadas a la actualidad, cada una con las características que condicionan la naturaleza de sus Estados respectivos.

El segundo indicador de que estamos en esa fase de preparación es el incremento muy significativo de los presupuestos militares.

El tercer indicador de que estamos en tal proceso es el recrudecimiento o aparición de nuevos conflictos abiertamente bélicos en zonas que tienen especial interés para el escenario del conflicto global.

Las doctrinas militares.

La doctrina militar es la teoría que va a condicionar el tipo de recursos militares que se van a priorizar por un determinado ejército, su organización y, por tanto, el propio desarrollo y preparación de la guerra misma. Ser capaces de elaborar una doctrina militar adecuada es el primer paso para asegurar la victoria o la derrota.

Es de singular importancia en este sentido cómo adaptaron su doctrina militar Francia y Alemania, que por cierto estaba ya preparando la Segunda, en el periodo de entreguerras. Después de la I Guerra Mundial, los alemanes desarrollaron una doctrina militar de guerra de movimientos (Blitzkrieg), la “guerra relámpago”. Los alemanes crearon un nuevo ejército que fuera capaz de sustentar la doctrina militar desarrollada. Esa estrategia fue plenamente exitosa, hasta que confrontó con los ejércitos soviéticos que habían desarrollado una teoría militar moderna y superior, especialmente al incorporar al Pueblo a la guerra defensiva. Los franceses profundizaron la teoría de la Guerra de las Trincheras en la línea de la I Guerra Mundial. Esas dos concepciones teóricas se expresaron de una forma material, por ejemplo, en el diseño de los carros de combate de cada uno de los ejércitos: en Francia el Chard Bataille B-1Bis y en Alemania el PzKpwf III (más conocido como Panzer); el concepto de su uso y el papel en las batallas eran completamente diferentes. El francés se concibió como un instrumento de apoyo a la infantería, por tanto lento, muy blindado pero con limitadas prestaciones de ataque; el alemán, más rápido y con un gran potencial ofensivo, sirvió para articular las divisiones acorazadas que tuvieron un papel protagónico en las batallas, mucho más allá de un elemento auxiliar de las infanterías. Como es bien conocido, la doctrina militar francesa y sus carros de combate cosecharon unos resultados desastrosos, el ejercito alemán fue de éxito en éxito en el frente occidental.

Doctrina militar soviética

Sin duda la mayor evolución (mejor sería denominarla revolución, por su capacidad y sofisticación en la doctrina militar) fue la soviética. La dirección soviética durante el ascenso del nazismo en Alemania era plenamente consciente de que los ejércitos de Hitler antes o después atacarían a la URSS. La Unión Soviética necesitaba tiempo para poder poner en marcha un ejército con la suficiente capacidad para derrotar al ejercito nazi-alemán. Eso le llevó a establecer acuerdos transitorios que le permitieran ganar tiempo para construir y poner a punto a su ejército y a su Pueblo: el pacto de Ribbentrop–Molotov, o Tratado de no Agresión entre Alemania y la URSS, se firma en Moscú el 23 de agosto de 1939, nueve días antes de iniciarse la II Guerra Mundial. Anteriormente a la firma del Tratado de no Agresión germano-soviético, el Gobierno Soviético había intentando firmar un acuerdo de seguridad colectiva con Francia y Reino Unido frente a la Alemania nazi, a la que estos dos Estados occidentales se negaron. No sólo no les parecía mal que los ejércitos nazis invadieran la URSS, sino que estaban encantados ante tal posibilidad.

El 22 de junio de 1941 los ejércitos nazis invaden la Unión Soviética en la conocida “Operación Barbaroja” cuando aún no habían pasado dos años del tratado germano-soviético. Para frenar esa invasión los ejércitos soviéticos pusieron, entre otras cosas, en práctica de forma magistral la táctica precisamente empleada por los alemanes en la I Guerra Mundial en la Línea Hindenburg*(Línea Hindenburg del Régimen del 78 ), aunque con mejor resultado que el obtenido por los germanos algo más de dos décadas antes: asumir derrotas tácticas iniciales para garantizar la victoria estratégica final.

En la Gran Guerra Patria, como le llamaron los soviéticos a la II Guerra Mundial y le siguen llamando los rusos, se demostró la plena potencialidad de la victoria de un ejército salido del Pueblo, bien organizado y articulado con el Pueblo mismo. Hay algunos paralelismos con la guerra popular contra la invasión napoleónica en la Península Ibérica, pero una gran diferencia: el ejército oficial español traicionó al Pueblo, salvo honrosas excepciones.

El acierto en la elaboración de la doctrina militar es clave en el desarrollo del potencial conflicto para el que se ha creado. Por supuesto que una doctrina militar tiene que tener capacidad de adaptación a la aparición de circunstancias no previstas; es decir, ha de tener versatilidad, de igual modo que la teoría revolucionaria ha de ser capaz de adaptarse a las circunstancias no previstas que aparezcan en el escenario de la lucha política, tal como es el ejemplo en estos momentos de la pandemia de la COVID-19.

La versatilidad de una Fuerza Armada, como la de una organización revolucionaria, es una condición imprescindible para obtener buenos resultados. Las nuevas doctrinas militares se centran en concebir como será una III Gran Guerra y cuales serán los recursos más útiles para intervenir eficazmente en ella. Obviamente los puntos de vista ideológicos que lo sustentan son de una gran importancia.

Doctrina militar española.

Aunque su relevancia como potencia en el desarrollo de esa futura guerra global no es esencial, tiene obviamente para nosotr@s una especialísima importancia. Y por eso vamos a reflexionar sobre ella.

La Constitución española de 1978 en su artículo VIII establece que “Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”. Es decir, defender la unidad de España y defender la supervivencia de la monarquía borbónica, el Régimen de la II Restauración. Es obvio que no defienden la soberanía de España.

En síntesis, la doctrina militar española consiste en lo fundamental en el control estratégico de la sociedad, así como en la participación de una forma absolutamente subordinada en las operaciones de la OTAN, especialmente contra Rusia. Lo demás es pura palabrería.

La Guardia Civil, especialmente por su papel interior como policía militar en primera línea del control social, es una expresión clara de lo que decimos. Cuando se crea la Guardia Civil en 1844 hay un debate a nivel europeo acerca de las bases sobre las que construir las diferentes policías. En ese momento había dos doctrinas sobre el particular: la inglesa, que consistía en organizar la policía sobre bases civiles y como un cuerpo esencialmente civil, y la francesa, que tenía como base su organización sobre bases militares y por tanto una organización y disciplina militar. Por supuesto, la monarquía Borbónica optó por la doctrina francesa.

Similar proceso ocurre con la creación de la Legión por Millán Astray en 1920, es un corta y pega de la Legión Extranjera Francesa. es bueno que aquellos que consideran a este cuerpo militar como la pura expresión de la españolidad que sepan que es la pura copia de un cuerpo militar francés.

La doctrina militar española a partir del siglo XVIII, con la llegada y ocupación de la monarquía española por los Borbones -que se consolida con la finalización de la llamada Guerra de Sucesión en 1714-, supone, además de la pérdida de las libertades de diversos pueblos de la península, la pérdida de territorios, como Gibraltar. Esta doctrina estuvo condicionada por la subordinación de los intereses españoles a los Borbones y en general a la monarquía francesa. La mayoría de las iniciativas políticas y militares que se tomaron entonces en el escenario europeo estuvieron supeditadas en lo esencial a la estrategia e intereses de Francia. El otro objetivo del Ejército español fue el mantenimiento de las colonias de Ultramar en América y Asia.

La Guerra de la Independencia contra la invasión francesa (1808-1814) pone de manifiesto la total incapacidad del ejército español de defender la soberanía e integridad del territorio peninsular frente al ejército napoleónico, pero simultáneamente se generan las circunstancias para que se organice de forma muy eficaz la guerra del Pueblo contra los invasores, a la que diferentes autores consideran la primera guerra popular exitosa; esta contienda fue inicialmente en forma de guerrillas y progresivamente lograría alcanzar un alto nivel de organización y de eficacia. Algunos de los principales líderes de ese movimiento son asesinados posteriormente por el absolutismo borbónico, una vez reintegrado este en el poder, tal como son los casos de Riego o El Empecinado. Una vez más se expresa el carácter traidor, criminal y antipatriótico de los Borbones y por extensión del bloque dominante español.

La independencia de los territorios americanos entre 1811 y 1825, excepto Cuba y Puerto Rico, además de Filipinas, las Carolinas y las Marianas en el Pacífico, conducen a una doctrina en el ejército español que, con pequeños matices y paréntesis como las interrupciones de la I y II República, se sintetizan en dos ideas clave: garantizar la supervivencia de la Monarquía borbónica como forma de estado y asegurar la integridad territorial de la “nación española”, tal como consta en la Constitución del 78.

Es muy cierto que la influencia de las corrientes revolucionarias gestadas en la Guerra de la Independencia tuvieron un reflejo muy importante en sectores del ejército que llevaron a diferentes pronunciamientos que condujeron a la reinstauración de la Constitución de Cádiz en el llamado Trienio Liberal (1820-1823) y, posteriormente, a la proclamación de la I República e incluso en alguna medida de la Segunda.

La organización militar española tuvo como modelo al francés, incluso en los años 20 del pasado siglo. Después de finalizada la II Guerra Mundial, el Ejército franquista pasó a tener una absoluta dependencia en todos los ámbitos del ejército de los EEUU: organización, recursos en general, armas… es decir, se va pasando de una dependencia a otra, sin una práctica de la soberanía en el plano militar, tampoco en otros.

Solamente entre los años 1808-1814 y entre 1936-1939 se articuló una doctrina militar propia, en el primer caso con un éxito rotundo y en el segundo con unos condicionantes que imposibilitaban la victoria por la correlación de fuerzas a nivel militar en el plano internacional.

La entrada en la OTAN en 1981 significa adecuarse, sin autonomía alguna y de nuevo, a las directrices de esa alianza militar del imperialismo, hegemonizada por el mundo angloamericano.

En las misiones del Ejército español en el exterior participan 2.800 militares y guardias civiles desplegados en los cuatro continentes: en el Líbano, 620 y en Irak, 575 (en estos dos casos bajo la bandera de la ONU); bajo el paraguas de la OTAN en los Países Bálticos, en Turquía y como asesores en Afganistán; en misiones de la UE, en el continente africano (Malí, República Centroafricana, Somalia, Senegal y Gabón). Además hay presencia en las costas de Libia y en el Océano Índico en tareas de control de piratería y en Colombia bajo el paraguas de la ONU para supervisar los Acuerdos de Paz.

En el caso de los Países Bálticos está desplegada de forma intermitente una escuadrilla de aviación con cinco o seis aparatos y así mismo hay desplegada una batería Patriot en Turquía, en ambos casos en las cercanías de la frontera rusa. En estas operaciones auspiciadas por la OTAN el Ejercito español está en primera línea de acoso a Rusia, con los riesgos que ello implica para nuestra población civil.

Doctrina militar de China

Las Guerras del Opio (la primera en 1839-1842, del Imperio británico contra China y la segunda en 1856-1860, en la que a los británicos se suma Francia y en general los países capitalistas occidentales), fueron guerras brutales de rapiña, no solo con la intención de expoliar las riquezas chinas, sino de destruir sus bases sociales, económicas y culturales, para así impedir su reconstrucción como nación soberana. Su justificación formal fue que los británicos querían obligar a China a que aceptaran el opio como forma de pago del té importado por el Imperio. Ello llevó por tanto a imponer el consumo del opio ente la población. Los chinos, como es natural, se opusieron, y de ahí surgió una escalada militar sustentada especialmente en la flota imperial británica contra China. La II Guerra del Opio solo sirvió para profundizar en la misma cuestión. Las derrotas en estas contiendas dejaron una profudísima huella en el pueblo chino, que llamaría al XIX el “Siglo de la humillación”. Pero estas derrotas también generaron la conciencia de que era necesario un ejército lo suficientemente fuerte para defender la soberanía del país y participar de su reconstrucción.

La lucha por la reconstrucción y la soberanía tienen varios puntos de inflexión: la proclamación de la República china y la derrota de la última dinastía en la llamada Revolución de Xinhai o Revolución de 1911, que se proclama por cierto en la ciudad de Wuchang, actualmente incorporada a la archiconocida ciudad de Wuhan, cuyo primer presidente fue Sun Yat-sen; y posteriormente, en lo que podemos considerar la etapa definitiva, la proclamación de la República Popular China en 1949.

La doctrina militar china es de naturaleza esencialmente defensiva: garantizar la soberanía y la integridad nacional. Ha ido evolucionando y adaptándose a las nuevas circunstancias, y actualmente incluye la potencialidad de garantizar la integridad de las rutas comerciales, especialmente marítimas, que abastecen a China. Eso ha condicionando la potenciación de su flota, incluyendo los portaaviones, de los que tienen dos en funcionamiento y esperan llegar hasta siete en los próximos años; cuatro están en construcción y el séptimo está en fase preliminar de construcción. Se estima que para 2025 tendrán sus siete portaaviones operativos.

Desde 2012 tienen los siguientes objetivos estratégicos: ciberseguridad, bioseguridad y control de la piratería.

En lo referente a la doctrina nuclear sus principios son: Nunca ser los primeros en usar el arma nuclear; nunca usarla contra Estados que no posean armas nucleares; apoyo a su completa eliminación; no a las asociaciones militares.

Xi Jinping pidió al Ejercito Popular de Liberación en el mes de enero de 2019 que estuvieran preparados para el combate, ya que el mundo se enfrenta a una época de grandes y drásticos cambios. El 24 de julio de 2019 China hizo pública una nueva edición del “Libro Blanco de Defensa Nacional”. Afrontan el dilema de “Cambio de Era” o “Era de cambios”.

Doctrina militar de los EEUU:

En primer lugar, hay que señalar que la formación social que son los EEUU es extremadamente compleja desde muchos puntos de vista: cultural, étnica, religiosa, económicamente… No se puede ver a EEUU como un sujeto monolítico y homogéneo porque sería un tremendo error. También el entramado institucional de los EEUU es muy complejo y el conflicto de raíz que llevó a la Guerra Civil de (1861-1865) entre una propuesta confederal de su organización y una visión federal de esta (que finalmente triunfó), sigue aún vigente. Seguramente con la pérdida de influencia de EEUU a nivel mundial y su deterioro económico, este conflicto de raíz se verá incrementado; de hecho todos los indicadores nos hacen pensar eso.

Como un elemento poco conocido a nivel general, pero muy importante en la propia conformación socio-cultural de los EEUU, está la minoría conocida como los “white trash”, los pobres blancos, con una gran importancia en la historia social de los EEUU. Representan a los sectores sociales pobres de raza blanca, jornaleros de las haciendas algodoneras en la época del esclavismo, que además optaron por apoyar a los confederales y siguen en general manteniendo esa bandera. Es parte de la población que vive en caravanas, un sector social amplísimo de ese país. En general apoyan el proyecto de Trump y el flirteo de este con el ideario de los confederados. Sobre su origen hay diversas hipótesis pero en general se les sitúa en la inmigración escocesa e irlandesa llegada a los EEUU en los siglos XVII y XVIII, en contraposición con la anglosajona. Este sector social actualmente es el que se está movilizando de forma muy activa en los diferentes Estados de la Unión para exigir el final de la reclusión (en relación con la COVID-19) allí donde esta sigue teniendo un carácter obligatorio y, fueron miembros de esa minoría los que entraron armados en el Capitolio de Michigan con esa misma pretensión.

Es interesante recuperar aquí el artículo de Engels sobre la guerra civil (1861-1865) en EEUU, “La situación en el teatro de la guerra norteamericana”, incorporado a su libro sobre temas militares:

“…difícilmente puede dudarse, por cierto, que los “white trash” (“porquería blanca”), como los plantadores llaman a los “blancos pobres”, intentarán medir sus fuerzas en una guerra de guerrillas (contra los Unionistas o Federales) y en incursiones. Pero esos intentos transformarán rápidamente a los dueños de plantaciones pudientes en Unionistas. Llamarán en su ayuda inclusive a las tropas de los yanquis”

Los EEUU fueron ajustando su doctrina militar a su peso y a su papel en el escenario internacional. Después de la Guerra Civil se ocuparon en la Guerra contra México y muy especialmente en la guerra contra los pueblos indígenas de Norteamérica: un auténtico genocidio explotado por la cinematografía de Hollywood como la conquista del Oeste. La guerra contra España en 1898 fue un paso hacia adelante en su proyecto de convertirse en la potencia hegemónica del continente.

“América para los americanos” dijo el Presidente Monroe en 1823, en aquel momento esa frase tenia un carácter defensivo contra diversos intentos de recolonización europea de las Américas, pero a partir de 1850 se convierte en la base doctrinal del imperialismo yanqui. Ya posteriormente su participación, a última hora, en la Primera Guerra Mundial les hizo valer su presencia para escalar puestos hasta convertirse en una gran potencia mundial, cuestión que consiguen con la II Guerra Mundial. A partir de ahí, tal como comentábamos en otra parte de este artículo, se entra en un mundo bipolar donde los EEUU conforman una de las dos grandes potencias en el escenario de la Guerra Fría, hasta que la caída de la URSS les convierten durante un periodo en la única potencia hegemónica.

Actualmente la doctrina militar de los EEUU se ha actualizado para el proyecto de guerra contra China y Rusia. Es un proyecto en el que conciben que pueden atender militarmente a dos escenarios y medio. Es decir, a una guerra contra dos grandes potencias (China y Rusia) y una mediana que bien pudiera ser Irán. Esa es su proyección.

Piensan en un conflicto armado de alta tecnología, es decir, con aquellos que también cuentan con portaaviones, aviones no tripulados, aviones hipersónicos, armas guiadas de alta precisión, equipos de reconocimiento de largo alcance… El escenario de la guerra según sus previsiones sería el ciberespacio, la guerra electrónica, la confrontación en el espacio, el uso masivo de aviones no tripulados.

Los EEUU denominan a su sistema C4ISR (Comando, Control, Comunicación, Computación, Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento)

El 18 de diciembre de 2017, Trump da un discurso sobre la nueva doctrina de Seguridad Nacional en el que señala a Rusia y a China como sus rivales. En ese discurso acusa a sus antecesores en la Presidencia de las últimas dos décadas de tener una actitud de “complacencia estratégica”

Doctrina militar de Irán

El 1 de febrero de 1979, el Ayatolá Jomeini regresa a Teherán en el contexto de la llamada “Revolución islámica”, con la caída de la monarquía y del Sha de Persia. La Monarquía persa era una estrecha aliada de los intereses imperialistas en la zona, y de hecho el Sha había sido repuesto por EEUU y Reino Unido después de la revolución de 1953.

Ante las dudas de la lealtad al nuevo Gobierno de las Fuerzas Armadas, y para poder contar con unas totalmente leales, el 5 de mayo de 1979 se forman los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica como una parte del ejército, aunque con una gran autonomía y con su propia inteligencia, fuerzas terrestres, aéreas y navales. La Guardia Revolucionaria se ha convertido con el paso de los años, seguramente, en el ejército más poderoso de la zona y el mejor entrenado por su continua participación, en general exitosa, en colaboración con milicias amigas en los conflictos de la región.

Los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica fueron declarados por Trump como una fuerza terrorista en abril de 2019, cosa que ocurría por primera vez con un ejército nacional, o al menos con una parte de él.

Las milicias aliadas del CGRI en la zona son los Hutíes en Yemen y Hezbolá en el Líbano. El llamado Hezbolá irakí en Irak y Hamas en Gaza (Palestina) también, pero con bastantes matices. La colaboración con estas organizaciones político-militares de la región les otorgan una gran capacidad de intervención y un gran profundidad estratégica.

Es conveniente recordar que desde la proclamación de la República Islámica de Irán en 1979, esta ha contado siempre en su contra con la beligerancia de las potencias occidentales. Asimismo entre el 22 de septiembre de 1980 y el 20 de agosto de 1988 se desarrolló la guerra entre Irak e Irán a iniciativa de Irak; aunque finalmente acabó sin claros vencedores, al menos desde el punto de vista militar, supuso una gran destrucción destrucción económica y civil para ambos países, pero desde el punto de vista militar permitió a Irán acumular una importante experiencia.

La doctrina militar de Irán se puede formular como la “guerra asimétrica”. El objetivo de Irán es mantener y asegurar su soberanía y su integridad territorial. No tienen ambiciones expansionistas, pero saben qué lugar geoestratégico ocupan y que por parte de varios de sus vecinos hay una especial inclinación a acabar con su República.

La estrategia militar iraní se basa en cinco cuestiones principales:

Desconfianza histórica y permanente por la confrontación con los EEUU, que por cierto apoyó a Saddam Hussein en la guerra de Irak-Irán.

Autosuficiencia militar: Irán sabe que los EEUU tienen la intención permanente de cambiar el régimen a través de la presión militar, y por tanto la autosuficiencia es una necesidad vital.

Desarrollo de tecnologías militares propias y optimización de los gastos militares. Su propia situación de aislamiento y bloqueo les ha obligado a desarrollar, además de una doctrina militar muy creativa, su propia tecnología, obviamente porque tienen la potencialidad para ello.

La diferencia entre las amenazas percibidas y que objetivamente tienen y los recursos que pueden dedicar a la defensa les ha conducido a ese concepto de guerra asimétrica, que pretende no enfrentar directamente las amenazas o desafíos sino buscar los puntos débiles de sus adversarios y generar una estrategia y tecnología militar que les permita golpear con muchos puños hacia un mismo objetivo. En este sentido es muy significativo el desarrollo de los drones o de las pequeñas naves en la guerra marítima incluyendo los nanosubmarinos. Ambas cosas les permiten atacar “en enjambre”. En el caso de la guerra naval, con numerosísimas pequeñas naves ligeras pero bien armadas, llegando a utilizar hasta un centenar, en contra de objetivos navales tradicionales de gran tonelaje.

La posición geográfica en un lugar de fuerte presencia de los EEUU y otras potencias, condiciona su doctrina militar.

Describimos de una forma sintética, pero también desarrollada, la doctrina militar iraní por dos razones. La primera porque muy probablemente es el “medio escenario” en que EEUU está pensando cuando hablan de la doctrina de intervenir en “dos escenarios y medio”, y en segundo lugar, porque en una situación geoestratégica tan complicada y con una desigualdad de partida tan grande, no solo en relación con los EEUU sino con Israel, han conseguido desarrollar una estrategia militar muy exitosa. En ello influye por supuesto el fuerte sentimiento antiimperialista de la mayoría del Pueblo iraní, su capacidad tecnológica y el compromiso con la soberanía y la construcción de un futuro para su pueblo, también hay una base religiosa, Chiíta, que configura una filosofía de la vida que ideológicamente les refuerza.

Evolución de los presupuestos militares.

A partir del año 2018 el presupuesto militar de EEUU comenzó a subir de forma muy significativa: un 4,6% en 2018, lo equivalente a 39.000 millones de dólares más. Ello representa un 36% del total de gastos militares a nivel mundial. Los EEUU tienen más de 800 bases en el extranjero repartidas en una cuarentena de países. Han creado una sección del ejército dedicada a la ciberguerra. Se han retirado del “Tratado de Fuerzas Nucleares Intermedias” (INS, por sus siglas en inglés) y el New STAR que finaliza en 2021 no parece que vaya a renovarse. Trump exige a Europa una inversión militar a los países miembros de la OTAN de 340.000 millones de euros.

En el Estado español, la Ministra de Defensa ha anunciado en la presente legislatura que tiene la intención de ampliar la plantilla de las Fuerzas Armadas hasta 127.000 integrantes en las tres ramas. En la actualidad son 120.000. Asimismo ha anunciado una inversión de 1.200 millones de euros para la adquisición de 348 vehículos blindados.

a nivel mundial el gasto militar aumentó en un 4% en 2019. Por su parte EEUU y China tuvieron un aumento del 6,6%. El gasto militar en Asia aumentó en un 50% en la última década. en Alemania aumentó un 9,7% en el año 2019

Lugares de tensión en el mundo

El tercer indicador de que estamos en tal proceso es el recrudecimiento o aparición de nuevos conflictos abiertamente bélicos en zonas que tienen especial interés para el escenario del conflicto global. A lo largo del mundo hay espacios de tremenda tensión político-militar, pero aquellos que tienen una mayor potencialidad para incidir en el avance de una guerra global son:

El Ártico, en la medida en que se está dando un proceso de deshielo, se prefigura como una zona de primerísima importancia para el comercio internacional; se calcula que el tiempo de viaje entre Asia y Occidente se podría rebajar hasta los 20 días. Mike Pompeo considera que sería como el Canal de Suez o el Panamá del Siglo XXI. Además se considera que el Ártico tiene las reservas del 13% de petróleo y el 30% de gas natural, además de uranio, oro, diamantes… y una gran riqueza pesquera. Rusia tiene una gran presencia tradicional en la zona y desde la época de la URSS mantiene bases instaladas allí. En las últimas semanas se ha incrementado en la zona la presencia aérea y especialmente naval de las potencias occidentales: un grupo naval de la OTAN cuya fuerza principal son tres destructores de EEUU y una fragata de Reino Unido han entrado en la región.

Otro lugar con una gran potencialidad de generar chispas hacia el desencadenamiento de una gran guerra es el mar meridional de China, considerado por ese país como parte de su jurisdicción marítima, cosa que no admiten otros estados limítrofes como son Taiwán, Filipinas, Japón o Vietnam.

El tercer lugar con una gran potencialidad de desencadenar un conflicto global es el Golfo Pérsico, continuidad del océano Indico y paso obligado hacia el Mediterráneo desde el Indico y viceversa. Por el estrecho de Mandeb, de apenas 115km de ancho, pasan anualmente mas de 30.000 buques cisternas de petróleo. El 25% del total del comercio mundial pasa por allí. Recientemente los chinos han instalado una base militar en Djibuti, territorio de gran importancia estratégica porque es uno de los lugares que permiten controlar el estrecho de Mandeb.

El cuarto espacio de una gran potencialidad para el desarrollo de una guerra mundial es el Mediterráneo occidental, concretamente Siria.

En quinto lugar otro espacio de una gran potencialidad conflictiva es Venezuela y su entorno, tal como estamos comprobando en los últimos días.

En esos lugares,especialmente en los cuatro primeros, hay un incremento de la presencia militar muy significativa de las diversas grandes potencias. Además de esas cinco áreas, hay otros lugares donde existe una gran tensión y potencialidad de conflicto, como es en la zona limítrofe entre Ucrania y Rusia, Sudán…

Izquierda Castellana

Tomado de La Haine

Categorías: Tortuga Antimilitar

Hacia un nuevo modelo de Estado policial

14 May, 2020 - 00:00

Aprovechando la situación provocada por el último producto de destrucción masiva, los que ejercen el poder no han dudado ni un instante en reforzar su condición de mandantes. De manera que algunos de los llamados Estados democráticos se han inclinado hacia lo que pudiera considerarse Estados policiales sin disimulos, en los que el mandar impera sobre el gobernar. Es evidente que no se trata de Estados policiales a la vieja usanza, tal y como insisten en dejar claro los gobernantes, pero la realidad viene a demostrar que, si no lo son, se parecen mucho. Por eso cabría pensar que se está gestando un nuevo modelo Estado policial que, si bien no cumple con los requisitos exigidos por la ciencia política hasta ahora, no cabría excluir que la experiencia del momento presente pudiera tratarse de un ensayo preparatorio.

En lo fundamental, la originalidad del modelo reside en que aunque las libertades ciudadanas relacionadas con el orden sufren cierto deterioro, básicamente subsisten al amparo del ordenamiento jurídico. Asimismo, se considera nuevo porque no encaja en el modelo tradicional, ya que apunta a mantener la conformidad con la legalidad constitucional porque le sirve de soporte, los controles sobre la ciudadanía no muestra signos de radicalidad, la vigilancia policial no es del todo agobiante, la represión no se generaliza y se sigue respetando la democracia al uso. Igualmente se mantienen vigentes tanto la parte del Estado de Derecho como la del Estado del bienestar. Sin embargo, se muestra una clara disposición a desplazar lo que se entiende por gobernar conforme a la legalidad por la actividad de mandar. Un mandar que solo admite el diálogo en la forma, porque en el fondo es un monólogo en el que está todo decidido por el mandante. La tendencia al ordeno y mando se formaliza en términos de decretos, en los que simplemente se impone la voluntad de quienes ejercen el poder, porque no hay consenso. Descendiendo a pie de calle, la voluntad de mandar en términos de autoridad frente a la que no cabe oposición, se manifiesta a través de la función policial encarga de dar cumplimiento a los mandatos de quienes les dirigen. En todo caso, lo significativo es que el mantenimiento del orden adquiere ese carácter policial, que le conceptúa más allá de la legalidad. y es lo que la ciudadanía aprecia en primer término.

Aunque se parta de un estado provisional, el hecho es que se ha producido un cambio sustancial con respecto a la situación precedente, que tiene visos de prolongarse en el tiempo y abrirse a la consolidación de un Estado policial, sin perder los atributos de Estado social, democrático, de derecho y dispuesto para conservar el bienestar de la ciudadanía. El argumento central es que se han ampliado los límites del poder hasta fiscalizar detalles que inciden tanto en los derechos y libertades ciudadanas como en aspectos metalegales que afectan a su forma de vida. En definitiva los gobernantes, sintiéndose amparados por el deber de protección de la salud de sus ciudadanos, han extendido su poder asumiendo la regulación casi total de la existencia colectiva. Claro está que de manera provisional, aunque nada excluye que acabe siendo definitiva. A este desbordamiento de su capacidad legal hay que añadir un componente psicológico, sin perjuicio de la papeleta que tiene entre manos, como es la previsible satisfacción del que manda sintiéndose permanentemente obedecido sin la menor contestación ciudadana.

Lo que empieza a definirse como el nuevo modelo político, amparado en la legalidad inicial de sus actuaciones, el principio de autoridad y la tolerancia de la ciudadanía, se consolida de manera progresiva haciéndose ver como algo racional y casi natural. Se viene utilizando un argumento de convicción a nivel masivo, como es el riesgo de experimentar un grave padecimiento, para ganarse la sumisión de las masas que, aterrorizadas por la situación, se dejan llevar en cualquier dirección, a la espera de que los que mandan solucionen el problema. Sin duda el miedo es fundamental en el proceso, porque pesa más que las limitaciones de los derechos y libertades, y de ahí la tolerancia generalizada. Todo aquello de los logros políticos empieza a sonar a tiempo pasado. La ciudadanía, bajo el estrés del miedo, no reacciona y acata con docilidad las decisiones del mandante. No obstante, se aprecia una legitimidad de actuación forzada por las circunstancias, que no coincide con el reconocimiento que exigen las situaciones normales de gobierno y que no alcanza al ejercicio de mandar, tal y como se pretende. A la par que el miedo permanente a la enfermedad, hay que tomar en consideración el temor a las multas y a la represión. Las sanciones ejercen su función y acechan a cada paso a quien se atreva a contradecir al mando, lo que contribuye a facilitar el estado de sumisión.

Teniendo en cuenta la situación actual y observando la temática desde una dimensión de futuro, pudiera surgir la duda de si, por las características del presente, se avanza en la dirección de pretender establecer de manera efectiva un nuevo modelo de Estado policial, abusando de la pasividad ciudadana, o simplemente asistimos a un hecho puntual. En el primer caso se trataría de mandar buscando amparo en el Estado de Derecho, en una democracia de nombre, complementada con derechos y libertades de papel, donde se exige obediencia ciega a la ciudadanía. El argumento soporte ya no sería el temor a la enfermedad, como ahora sucede, sino el afán de mandar, de unos, y, por la otra parte, el miedo a la sanción policial si se contraviene cualquier aspecto de la doctrina que impone el que manda. Vista la cuestión desde el lado de los que ejercen el poder, está claro que, habiéndose acostumbrado durante este tiempo a mandar, no estarán en disposición de renunciar de manera gratuita a semejante privilegio, para entregarse a la función de gobernar.

Antonio Lorca Siero.

Fuente: https://kaosenlared.net/hacia-un-nu...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Fem Xarxa 2

14 May, 2020 - 00:00

Categorías: Tortuga Antimilitar

La muerte del soldado Elkin en València: Su último mensaje en Facebook denunciaba maltrato en el ejército

13 May, 2020 - 00:00

Elkin Segura tenía 37 años cuando decidió quitarse la vida. Fue la tarde del jueves 7 de mayo en los alrededores del Parque de Cabecera, en el Jardín del Turia de Valencia. A cinco kilómetros de allí, en la localidad de Paterna, está situado el Acuartelamiento Daoiz y Velarde del Ejército de Tierra, donde estaba destinado.

Ese recorrido, entre árboles, es el que suelen hacer al trote los soldados cuando salen del recinto para entrenar. Ese día Elkin salió solo y no regresó. Horas después encontraron su cuerpo.

En torno a las nueve de la noche, los familiares de Elkin recibieron la trágica noticia. También les hicieron entrega de sus efectos personales. Ahora están a la espera de que la autopsia determine la causa y la hora exacta del fallecimiento, pero los primeros indicios apuntan de forma inequívoca al suicidio como principal hipótesis.

La prolongación del estado de alarma está conllevando una cierta demora en este proceso, por lo que los resultados no se espera que estén listos hasta dentro de 10 días. Las diligencias se realizaron en el Juzgado Número 6 de Valencia.

Horas antes de suicidarse, a las 5:19 del jueves 7 de mayo, el soldado colgó en su muro de Facebook un mensaje en el que, tras conocerse la noticia, centenares de amigos y compañeros han ido dejando sus condolencias.

En él explicaba su situación a lo largo de las últimas semanas, y sus constantes problemas con algunos miembros del personal sanitario, los enfermeros responsables del Botiquín del cuartel de Paterna. Este es solo un fragmento: "Gracias a ellos uno se siente una mierda y hacen que uno se replantee si uno sirve o no. Es triste saber que se depende de unas personas que solo miran por ellos y no por su tropa".

Ahora, la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) ha exigido al Ministerio de Defensa que investigue este suceso como presunto caso de abuso de autoridad de los servicios sanitarios del Regimiento de Defensa NBQ 1 de Valencia, el que ocupa el acuartelamiento de Paterna y al que pertenecía el soldado trágicamente fallecido.

El regimiento de defensa NBQ (nuclear, biológica y química) es el único con estas capacidades en el Ejército de Tierra español. Desde el inicio de la crisis del coronavirus está participando en labores de descontaminación de instalaciones críticas en diversos puntos de España en la lucha para contener la Covid-19.

Entre tanto, desde la cartera dirigida por Margarita Robles se abstienen de hacer ningún comentario al respecto a la espera de la investigación judicial en marcha.
Mensaje íntegro

A continuación reproducimos de forma íntegra el contenido de la carta escrita por el soldado, un día antes de aparecer muerto:

"Todo esto viene porque los capitanes sanitarios de NBQ decidieron hacer lo que ellos querían. Y no lo que les tocaba hacer con un alta de un médico de cabecera, y que yo, quería trabajar desde el principio.

Ellos decidieron hacer lo que querían, teniendo en la consulta de al lado a un médico. Para corroborar que el alta estaba justificada, me dan el alta y a las dos horas me dan la baja otra vez .

No entiendo por qué me dan el alta y luego la baja, eso me llevó a estar peor 15 días más, y cuando vuelvo me piden un certificado. ¿Por qué no me lo pidieron ese mismo día? Dejaron pasar los días y yo rogándoles para poder trabajar. Pero ellos no atendieron lo que mandaba el médico. Ellos hacen lo que quieren, solo para llevarse medallas y ascenso.

Gracias a los dos capitanes sanitarios ya me da miedo ir donde ellos y que hagan lo que ellos digan y no lo que ponen los papeles. Y ellos saben que no solamente somos números, somos personas. Hoy miércoles 6 de mayo tras del hecho llevo el alta del especialista y me dicen que no me pueden atender, que tienen cosas por hacer. Que venga el día que me toca, con 5, 10 o 15 minutos de ellos y que me hubieran dedicado yo ya podría estar trabajando y estar mejor. Pero ellos no quisieron.

Gracias a ellos, gracias a ellos uno se siente una mierda como persona. Hacen que uno se replantee si uno sirve o no. Es triste saber que uno depende de unas personas que solo miran por ellos y no por su tropa.

Y todo esto ha llevado a que cada día esté peor. Gracias, capitanes sanitarios".

"Menosprecio"

En su comunicado, emitido en las últimas horas, la asociación militar ATME denunciaba que esta unidad carece de médico y las consultas son atendidas por dos enfermeros desde hace años. EL ESPAÑOL ha podido confirmar este extremo a través de conversaciones con decenas de soldados que están o que estuvieron en este regimiento y que fueron compañeros del soldado Segura.

Desde la asociación recuerdan que a lo largo de estos últimos años se han reportado situaciones de "menosprecio e insensibilidad" en ese regimiento, además de actuaciones "arbitrarias" en las que, según denuncian, se obliga al personal a presentarse a renovar las bajas médicas en la Unidad a pesar de que en los partes se aconseje lo contrario.

Elkin era colombiano, de Bogotá. Entró en las Fuerzas Armadas en 2006. Llevaba casi 15 años en el Ejército. Fue trasladado a Paterna hace cinco. Todos los soldados con los que ha contactado este periódico así como sus familiares, coinciden en un mismo mensaje: era un buen compañero, una excelente persona, un tipo positivo, repleto de energía, con ganas para sobreponerse a cualquier situación y siempre dispuesto a arrimar el hombro.

Fuente: https://www.elespanol.com/espana/20...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Catorce nuevos espacios de interés para la defensa: La guerra se prepara aquí

13 May, 2020 - 00:00

Al hilo del Consejo de Ministros de 11 de febrero de 2020, en el que se han declarado como zona de interés para la defensa más de 7.271.626 metros cuadrados de territorio, en gran parte en destacados parajes de interés natural, creo que nos merecemos una reflexión sobre la potestad de lo militar para afectar los usos de todo el territorio en función de su supuesto «interés» para la defensa.

1 ¿Qué son las zonas de interés de la defensa y cómo nos repercuten?

La normativa que ampara este anacronismo es preconstitucional (marzo de 1975), es decir, aprobada en época del dictador Franco, lo cual ya nos dice algo del sentido de tal privilegio militar.

Y no sólo nos referimos a las zonas de titularidad del ejército, sino también a sus aledaños y accesos, igualmente cubiertos por las limitaciones de uso y disfrute impuestas por la normativa militar a pesar de no tratarse de propiedades militares.
La misma permite afectar cualquier uso del territorio, del territorio afectado por la declaración de interés para la defensa, a los intereses militares y a la autorización de los militares, lo que implica tanto los usos agrícolas o forestales, como recreativos, paisajísticos, de planeamiento territorial y de cualquier otra índole.

Se da el caso de que, para plantar un determinado tipo de semilla en suelos afectados por la declaración de interés de la defensa, es necesario pedir la previa autorización al ministerio de defensa, algo que no parece tener ninguna lógica.
Incluso, en algunas poblaciones se han dado conflictos referidos a la transmisión de titularidad (venta, por ejemplo) de terrenos o de inmuebles afectados por el interés de la defensa, lo que incluso ha puesto en pie de guerra a registradores de la propiedad, notarios y a la propia economía rural o urbana de zonas sometidas a esta lacra.

Y ello sin contar con los altercados constantes que provoca este anacronismo tan apabullante cuando de pasear por el campo hablamos. «Ellos» nos pueden impedir el tránsito porque nuestras pisadas, prismáticos, bocadillos, mochilas o ganas de mantener el paisaje en su uso natural, choquen con su interés.

Nuestra normativa reguladora del interés para la defensa mantiene tres categorías diferentes de «zonas», con sus correspondientes diferenciaciones de limitaciones:

  • 1. zona de seguridad próxima,
  • 2. la zona de seguridad lejana y
  • 3. la zona de acceso restringido

En la primera categoría, la zona de seguridad próxima, no podrán realizarse, sin autorización del Ministerio de Defensa, obras, trabajos, instalaciones o actividades de clase alguna.

No, obstante, será facultad de las autoridades regionales autorizar los aprovechamientos agrícolas o forestales, así como las excavaciones o movimientos de tierras y construcción de cercas o setos, casetas o barracones de carácter temporal e instalaciones de líneas telegráficas, telefónicas y de transporte de la energía eléctrica, siempre que inequívocamente no obstaculicen las finalidades militares de la propia zona.

En la segunda, la zona de seguridad lejana, se pueden realizar actividades siempre que se cuente con la autorización previa del Ministerio de Defensa, si bien cabe que éste delegue en autoridad regional, para realizar plantaciones arbóreas o arbustivas y levantar edificaciones o instalaciones de análoga superficie. La autorización solo podrá denegarse cuando impliquen perjuicio para el empleo óptimo de los medios integrados en la instalación militar de que se trate o queden expuestas a sufrir, por dicho empleo, daños susceptibles de indemnización.

Y por último, la zona restringida podrán limitarse los derechos sobre los bienes propiedad de nacionales y extranjeros situados en ellas, de acuerdo con lo que se determine por ley.

Nótese que al hablar de estas «zonas» no se refiere la ley a propiedades del Ministerio de Defensa, sino a zonas más amplia, sean de propiedad demanial o de particulares, que estén incluidas en el entorno de éstas.

De modo que el territorio, por sus santas narices, tiene la característica de que puede ser perfectamente condicionado en su uso y disfrute por los intereses militares con la sola condición de que caigan dentro de una zona declarada de interés para la defensa, un privilegio del que, curiosamente, no reniegan los liberales españoles en su cacareado y sacrosanto derecho de propiedad privada.

El catálogo de zonas de interés para la defensa, por otra parte, es brutal. Prácticamente toda la costa, la mayoría de los cerros de los más importantes parajes naturales, y desde luego todas las zonas circundantes a las instalaciones y bases militares (recordemos que el patrimonio de los ejércitos los constituye en el segundo terrateniente de España) gozan de algún tipo de restricciones por el uso militar, incluyendo parques naturales, islas, etcétera.

No es el único privilegio que, a nuestras costillas, pagamos al militarismo, porque de todos es sabida la retahíla de exenciones de impuestos, tasas y contribuciones que los bienes militares tienen tanto de naturaleza rústica como privada: están exentos del IBI, del pago de tasas de alcantarillado, iluminación, basuras y demás contribuciones que financiamos entre todos (los demás, se entiende) pero de cuyos servicios se valen tanto como el resto. ¿por qué? Porque son militares.
Pueden decir (lo dicen de hecho) que ellos tienen un régimen similar al de otros servicios públicos (escuelas, hospitales, etcétera) que tampoco pagan impuestos municipales, con la salvedad de que la comparación entre lo que hacen unos y otros no resiste un envite y, por si algo os faltara, porque en las otras instalaciones públicas no se goza de clubs sociales, cantinas, campos deportivos o de glof, residencias vacacionales de élite, casas de alquiler y un largo etcétera que sí encontramos dentro de los acuartelamientos militares, por mucho que nos los disfracen, no pueden justificarse como actividades propias de la defensa, y sí más bien como actividades económicas y lucrativas.

El papanatismo nacional e institucional ha convertido la reverencia a lo militar en la norma y la crítica en la excepción, y tal vez por eso la colaboración institucional (presteza municipal para dejarles celebrar desfiles y otros actos innecesarios que pagamos entre todos, cesión de estands y espacios para su promoción y ferias, convenios de colaboración que no redundan en beneficio de la sociedad, parabienes a los mandos militares propios y ajenos cuando entran a puerto, simulacros de maniobras en determinados cascos rurales y un sinfín más de muestras de adhesión, petición de carga de trabajo para fabricar armas por parte de munícipes despistados, …) sobreabunda en las militarizadas cabezas de nuestros próceres.

¿Se puede entender que, por poner un ejemplo memorable, los militares no necesiten avisar ni a la Junta de Andalucía ni a los municipios circundantes cuando tienen a bien realizar maniobras en el parque nacional y natural de Doñana? ¿o que tengan una base de entrenamiento para tirar bombas (con la sospecha que también material radiactivo) en el centro del Parque Natural y Reserva de la Biosfera de Bardenas Reales?

2) Los nuevos y flamantes espacios cautivos del militarismo.

Han sido dos nuevos Reales Decretos los que han incrementado el patrimonio reservado a los intereses de la defensa en lugares singulares. Vamos a verlo

En Bétera (Valencia)

El Real Decreto 368/2020, de 11 de febrero, declara zona de interés para la Defensa Nacional la propiedad denominada «Base Jaime I y su Campo de Maniobras y Tiro», en la provincia de Valencia ( BOE núm. 132, de 11 de mayo de 2020, páginas 32091 a 32094).

Se trata nada menos de que de 585,05 hectáreas de terreno que pasan a ser condicionadas por el interés para la defensa.

Bétera está situada en la Comarca del campo del Turia, en la vertiente sur de la sierra Calderona, zona limítrofe con la huerta valenciana y con el mar Cuenta con importantes riquezas agrícolas, paisajísticas y arqueológicas, amén de una rica historia… Y con una base militar, la base Jaime I, creada por el franquismo para el control militar de Valencia y desde mayo de 2003 Cuartel de alta Disponibilidad de la OTAN (además de una de las bases operativas del ejercito español y de la UME).
Es una base de una considerable extensión y en el pasado se han producido roces con el municipio porque el perímetro de la base entra en conflicto con caminos vecinales y rurales porque se producen constantes molestias a los vecinos paseantes, ciclistas, y senderistas, conflictos que, a juzgar por la declaración de zona de interés militar, van a dejar de darse en beneficio del interés militar.

El anexo del Real decreto mantiene las coordenadas exactas de los terrenos afectados por la declaración de interés para la defensa. Ahí lo pueden consultar los interesados.

Las limitaciones y condiciones de uso que se imponen, con arreglo al Artículo 2:

«a) Interesar y obtener autorización del Ministerio de Defensa para la determinación de la compatibilidad con los fines de la Defensa Nacional de cualquier regulación, ordenación o actuación administrativa que pueda incidir en la utilización militar de la propiedad denominada «Base Jaime I y su campo de maniobras y tiro».

b) Someter a la autorización previa del Ministerio de Defensa la transmisión de la propiedad, así como la constitución, transmisión y modificación de cualquier derecho real sobre la misma, con independencia de la nacionalidad o naturaleza de los otorgantes.

c) Someter a la autorización previa del Ministerio de Defensa cualquier obra de edificación o construcción, promovida por entidades públicas o privadas, así como la cesión por cualquier título de los aprovechamientos agrícolas, pecuarios o cinegéticos de los territorios afectados.»

Un regalazo para los vecinos de Bétera y (dada la cercanía) para los de Valencia. Y también para la seguridad en general de toda la región, pues no en vano, ser uno de los cuarteles principales de la OTAN sitúa Valencia como uno de los principales puntos de mira de potenciales «enemigos» de la estrategia expansionista de la OTAN, a la par que garantizará a futuro parecidas molestias a las que ya se produjeron en 2017 con motivo de las maniobras de la OTAN que utilizaron esta base como campo de maniobras principal,

Acuartelamientos aéreos en áreas de interés natural y ecológico.

El Real Decreto 396/2020, de 18 de febrero, declaró zonas de interés para la Defensa Nacional los asentamientos de las estaciones de vigilancia aérea números 1, 2, 3, 4, 5, 7, 9, 10, 11, 12, 13, 21 y 22 del Ejército del Aire y sus accesos. La norma se encuentra en el BOE 132, de 11 de mayo de 2020, páginas 32095 a 32117.

En este caso el listado de zonas circundantes y de acuartelamientos que caen bajo la categoría de zonas de interés para la defensa es amplio. Se destaca en el mismo que los citados espacios se encuentran, en su gran mayoría, obre parajes de singular valor natural que ahora contienen limitaciones supeditadas a los intereses de los ejércitos.
Veamos el listado de los 13 enclaves:

  • a) Estación de Vigilancia Aérea número 1 «Acuartelamiento Aéreo El Frasno» y su acceso, en la Sierra Vicor, en los términos municipales de Calatayud, El Frasno y Sediles, provincia de Zaragoza.;
  • b) Estación de Vigilancia Aérea número 2 «Acuartelamiento Aéreo Villatobas» y su acceso, en el término municipal de Villatobas, en la provincia de Toledo;
  • c) Estación de Vigilancia Aérea número 3 «Acuartelamiento Aéreo Constantina» y su acceso, en el Cerro Negrillo, dentro del Parque Natural Sierra Norte, en el término municipal de Constantina, provincia de Sevilla;
  • d) Estación de Vigilancia Aérea número 4 «Acuartelamiento Aéreo Rosas» y su acceso, dentro del Parque Natural del Cap de Creus, en el término municipal de Rosas, provincia de Gerona;
  • e) Estación de Vigilancia Aérea número 5 «Acuartelamiento Aéreo Aitana» y su acceso, en la Sierra de Aitana, en el término municipal de Confrides, provincia de Alicante;
  • f) Estación de Vigilancia Aérea número 7 «Acuartelamiento Aéreo Puig Mayor» y su acceso, en la Finca de Son Torrellá en la Sierra de Tramontana, en el término municipal de Escorca, en la isla de Mallorca;
  • g) Estación de Vigilancia Aérea número 9 «Acuartelamiento Aéreo Motril» y su acceso, en el término municipal de Motril, provincia de Granada;
  • h) Estación de Vigilancia Aérea número 10 «Acuartelamiento Aéreo Barbanza» y su acceso, en el monte Iroite, en la Sierra de Barbanza, en la confluencia de los términos municipales de Lousame, Boiro y Porto do Son, todos ellos ubicados en la provincia de A Coruña;
  • i) Estación de Vigilancia Aérea número 11 «Acuartelamiento Aéreo Alcalá de los Gazules» y su acceso, en el Pico del Montero, dentro del entorno del Parque Natural de Los Alcornocales, en el término municipal de Alcalá de los Gazules, provincia de Cádiz;
  • j) Estación de Vigilancia Aérea número 12 «Acuartelamiento Aéreo Espinosa de los Monteros» y su acceso, en el Picón del Fraile, dentro del Parque Natural de los Collados del Asón, en los términos municipales de Espinosa de los Monteros (Burgos) y Soba (Cantabria);
  • k) Estación de Vigilancia Aérea número 13 «Acuartelamiento Aéreo Sierra Espuña» y su acceso, en el Morrón de Espuña, dentro del Parque Natural de Sierra Espuña, en el término municipal de Totana, provincia de Murcia;
  • l) Estación de Vigilancia Aérea número 21 «Acuartelamiento Aéreo Pozo de las Nieves» y su acceso, en el Pozo de las Nieves, municipio de Vega de San Mateo, en la isla de Gran Canaria y
  • m) Estación de Vigilancia Aérea número 22 «Acuartelamiento Aéreo Peñas del Chache» y su acceso, en Peñas del Chache, en el término municipal de Haría, en la isla de Lanzarote.

Nos estamos refiriendo a un abundante número de metros cuadrados reservados al interés para la defensa:

Las coordenadas precisas de cada uno de estos territorios de exclusión militar vienen establecidas en los anexos del Real Decreto, donde pueden ser consultados.
Las limitaciones de uso que se establecen, como en el caso de Bétera, son:

«a) Interesar y obtener autorización del Ministerio de Defensa para la determinación de la compatibilidad con los fines de la Defensa Nacional de cualquier regulación, ordenación o actuación administrativa que pueda incidir en la utilización militar de las instalaciones o en el eficaz funcionamiento de los medios de control de tráfico aéreo en ellas localizados.

b) Someter a la autorización previa del Ministerio de Defensa la transmisión de la propiedad, así como la constitución, transmisión y modificación de cualquier derecho real sobre las mismas, con independencia de la nacionalidad o naturaleza de los otorgantes.

c) Someter a la autorización previa del Ministerio de Defensa cualquier obra de edificación o construcción, promovida por entidades públicas o privadas, así como la cesión por cualquier título de los aprovechamientos agrícolas, pecuarios o cinegéticos de los territorios afectados

En cuanto a los parajes sobre los que éstas zonas se encuentran, podemos ver que:

1 Cinco se constituyen dentro de Parques Naturales:

  • Sierra Norte de Sevilla
  • Los Alcornocales de Cádiz
  • Cap de Creus de Girona
  • Collado de Ansón entre Cantabria y Burgos
  • Sierra de Espuña de Murcia

2 Otros dos constituyen parajes naturales singulares integrados en la Red Natura

  • Sierra Vicor (Zaragoza)
  • Sierra de Aitana (que al parecer en breve será también parque natural)

3 Una está declarada patrimonio de la humanidad

  • Sierra de Tramontana

4 Una es reserva de la biosfera

  • Mirador del Pozo de las nieves (Gran Canaria

5) Una en estudio de pasar a ser parque natural

  • Sierra de Aitana

6) Y tres son se encuentran en espacios singulares, ya sea paisajísticos, históricos o culturales

  • Peñas del Chache (Lanzarote)
  • Motril (Granada)
  • Monte Iroite en la sierra de Barbanza (A Coruña) donde hay megalitos y restos de culturas ancestrales.

3) La intromisión de defensa en los espacios de valor ambiental o cultural goza de todos los privilegios estatales.

Es muy curiosa la afectación por parte del ejército tengan un estimable valor ambiental o cultural. No en vano son mucha las zonas declaradas de interés para la defensa que se encuentran en parques nacionales, reservas de la biosfera, están integradas en la red natura o contemplan otro tipo de figuras de protección similares. Es este el caso, por ejemplo, del Parque Natural de Bardenas Reales, Maspalomas, Doñana, la Isla de Fuerteventura, Guadarrama, Pinares de Valsaín, Cavo Noval, Monte Teleno, Sierra de Retín, La Cabrera, AIzoaín, Cerro Muriano, sierra de Atapuerca, Candanchú, Las Cumbres y tantos otros.

Llega a ser tal el predominio militar sobre estos espacios que hasta los tribunales han fijado la doctrina de la prevalencia del interés para la defensa sobre cualquier otro interés, limitando e incluso prohibiendo la intromisión de las administraciones civiles (local, autonómica o incluso estatal) o incluso de los particulares frente al interés militar.

Tenemos así sentencias del Tribunal Constitucional (STC) que, ante conflictos medioambientales con el Ministerio de defensa, afirman (STC de 6 de noviembre de 2014) que «en materia de Defensa nacional, el ejercicio por el Estado de su competencia, impide de raíz toda posibilidad autonómica de signo contrario».
Otras llegan incluso a relegar las normativas de las comunidades autónomas sobre protección ambiental frente al interés de la defensa, por ejemplo en los espacios protegidos de Bardenas Reales (Sentencia del Tribunal Supremo de 23 de enero de 2002) en la que se llega a afirmar que «los intereses de la Defensa Nacional, cuya determinación es competencia exclusiva del Estado, han de prevalecer sobre la inclusión o exclusión como Parque Natural de la zona aludida. Al declararlo así no se produce desviación alguna de la misma línea que se ha venido siguiendo en multitud de ocasiones anteriores similares, al considerar como zonas de interés para la Defensa Nacional la relativa a Explosivos Alaveses, SA (RD 633/1979), a las Fábricas Militares cedidas para explotación a Empresa Nacional Santa Bárbara (RD 852/1979), a la Estación Espacial de Maspalomas (RD de 25 de septiembre de 1986) y, más recientemente, como zona de seguridad (OM de 27 de febrero de 2001) la de las instalaciones militares de Melilla».

Porque para nuestro sistema jurídico la competencia en materia de defensa es «rigurosamente exclusiva» del Estado (frente a cualquier otra autoridad) y sus disposiciones «prevalentes» frente a cualquier otro (SSTS 3ª de 19 de septiembre de 2014 y de 23 de marzo de 2012).

Es por ello que, frente a cualquier limitación que desde el ámbito municipal o autonómico se quiera hacer a los intereses y usos militares nuestros tribunales responderán siempre denegándola. Así lo afirma también la sentencia del Tribunal Superior del País Vasco de 16 de marzo de 2001, explicándonos que «es claro que se ha incumplido el deber de cooperación entre administraciones (arts. 10.1º y 55 de la Ley de Bases de Régimen Local) . . . resultando que el texto definitivamente aprobado que es objeto de publicación por la resolución recurrida prohíbe los usos militares, lo que infringe las competencias que al Estado corresponden en materia de defensa nacional», o la misma doctrina, ahora emanada del Tribunal Constitucional en sentencias de 25 de septiembre de 2015 o de 6 de noviembre de 2014).

4) Luchas contra el militarismo y zonas de interés para la defensa. La guerra se prepara aquí

Como decimos, el militarismo también tiene esta dimensión ambiental y luchar por la desmilitarización pasa por luchar contra las zonas de interés para la defensa por la propia irracionalidad de supeditarlo todo a los intereses de la defensa y también como una lucha por recuperar la naturaleza.

Ni que decir tiene la existencia de una vinculación especialmente significativa entre la actividad militar que se desarrolla en estos espacios y la degradación ambiental. Son constantes los incendios provocados en zonas de interés para la defensa (por ejemplo el Campo de San Gregorio se incendia prácticamente todos los años, ).
El Ministerio de Defensa, en su página web, reconoce este pequeño daño colateral y afirma que «Algunas de las actividades de adiestramiento, realizadas por razones de la Defensa Nacional, entrañan un riesgo directo de provocar incendios forestales. Por este motivo se han actualizado las Normas de los Campos de Tiro para minimizar al máximo posible el riesgo de incendios
No es el único daño colateral sobre estos parajes. La contaminación por material de entrenamiento militar también es fuente de peligro para las poblaciones circundadas por los campos de maniobras militares. Y si no, que se lo pregunten a los pueblos que rodean la base militar de Bardenas Reales, por ejemplo.

La actividad militar en estos entornos, aparte de la devastación que de por si implican las maniobras, supone diversas fuentes de contaminantes propias de las maniobras que se realizan, así como derivadas del propio transporte y del mantenimiento de las actuaciones, ya sea de índole energética, de residuos emitidos y de los propios equipamientos y material.

Existen, de carácter reservado, estudios del propio ejército referidos a la huella ecológica de los más de 100.000 hectáreas que componen su espacio natural destinado a actividades militares, en los que se han intentado precisar las emisiones de metano, óxido de nitrógeno, hidrofluorcarbonos, perfluorcarbonos, hexafluoruros de azufre y otros contaminantes, pero desgraciadamente las publicaciones actualizadas a las que hemos tenido acceso no nos permiten dar cifras.
Tampoco en los informes e inventarios nacionales del Ministerio de transición Ecológica he visto que se contabilicen o (caso de que se contabilicen) se desagreguen los referidos a la actividad militar ¿Por qué?

En todo caso existe múltiple documentación científica (por supuesto referida a países más preocupados por estos temas) que reflejan la importancia de la actividad militar como responsable del calentamiento global y de la degradación climática.

Son muchas las iniciativas de índole antimilitarista, ecologista y cívica que se mantienen en contra de la ocupación del territorio por parte del militarismo.
Peor no sólo es un tema de degradación ambiental. La guerra se hace con ejércitos que preparan la guerra. Y los ejércitos encuadrados en la OTAN están principalmente empeñados en preparar la guerra y en extenderla, siempre que es posible por persona interpuesta, a todos los lugares. Y nuestros ejércitos se entrenan aquí, en los campos militares que forman parte de este enredo de intereses de la defensa. La guerra se hace aquí, hay que pararla aquí.

Podemos contar con activismo contra este militarismo territorial en torno al campo de tiro de Bardenas Reales, con la plataforma Bardenas Libres como principal dinamizador de ésta lucha, antes de su esfuerzo un poco apagada por el papel anquilosado de la anterior coordinadora.

También con el activismo antimilitarista en torno a la reivindicación de la sierra de Aitana, con protagonismo muy especial de las iniciativas del Grup Antimilitarista Tortuga en el desarrollo de las marchas que anualmente se realizan al respecto.
Igual ocurre con la lucha antimilitarista y ecologista en torno a la sierra del Retín. Acampadas pacifistas también se han dado en el campo de tiro de Chinchilla o en el monte leonés de el Teleno.

Alternativa Antimilitarista ha propiciado diversas actuaciones frente a la base de Bétera. Euskadi acoge desde hace más de 30 años una marcha en Mungía, donde se encuentra la instalación militar más grande de Bizkaia, mientras que grupos ecologistas protestan contra las maniobras militares en entornos del Parque Nacional del Guadarrama y grupos antimilitaristas y de otra índole en Canarias luchan contra las instalaciones de Pájara.

Es indudable que cabe profundizar y coordinar más estas luchas y buscar una introducción del enfoque antimilitarista en la agenda de lucha ecologista y social global. Un reto que tal vez pueda constituir una de las preocupaciones en las que poner énfasis.

Categorías: Tortuga Antimilitar

“Hay que disolver la UME”

12 May, 2020 - 00:01

Ione Arzoz
Santxikorrota

El Parque Central de Bomberos de Navarra está en la salida sur de Pamplona. Su fachada de cristaleras sobrias y ladrillo caravista destaca entre los concesionarios y oficinas de la Avenida de Zaragoza. El edificio es un ejemplo de lo inaccesible que puede llegar a resultar la combinación de funcionalidad y estética, incluso con una Facultad de Arquitectura a un par de kilómetros.

Su entorno, periferia de la ciudad compacta, tampoco ayuda. El paisaje deslavazado resulta una expresión bastante acabada del final de la onda larga del capitalismo hispano en el continuo urbano pamplonés, la habitual escena entre hortera y desvencijada. Crecimiento en mancha de aceite, vías de alta capacidad con carriles de incorporación encajonados, rotondas letales para peatones y ciclistas, polígonos de logística, economía terciarizada, pequeños talleres, vallas de publicidad en desuso... proyectan el típico skyline ininteligible alrededor de la ciudad-marca. Las grandes fábricas de los años setenta y ochenta, con Superser y Pamplonica en el mascarón de proa, y en las que la metamorfosis del obrero-masa al obrero social desencadenó la lucha de clases de aquella época, son historia.

Pared con pared, un gigantesco solar vacío, metáfora de los nuevos tiempos. El Gobierno del Cambio, el de la inquebrantable apuesta por el comercio local, ofreció a IKEA más de 30.000 metros cuadrados a precios por debajo de mercado. Se firmó el preacuerdo, se derribaron los pabellones de la que fuera tercera empresa más grande de Navarra, y se urbanizó todo aquello. En el último momento, la multinacional sueca se echó para atrás. Aquí no ha pasado nada. En la época anterior al coronavirus, las grandes corporaciones globales hacían sus negocios así: a la luz del día y sin rendir cuentas ante nadie. Y casi siempre tenían al otro lado del teléfono una contraparte diligente y servil.

El Parque Central se ha quedado pequeño y obsoleto una década después de su inauguración, a pesar del estudio sobre la proyección a largo plazo de la dotación que, con toda certeza, alguien firmaría. Algunas voces sugieren trasladarla a la Ciudad del Transporte, varios kilómetros más allá del corazón urbano de la comarca. Seguro que es por una buena razón. La media de edad del personal pasa largamente de los cuarenta. Todo está impoluto, con esa mezcla de frescor y orden que a veces se encuentra en las instalaciones oficiales. Ayudan los chubascos de hace un rato, nubes de evolución no muy densas en el cielo azul cobalto. Iñigo Balbás Ruiz lleva 16 años trabajando como bombero. Es afiliado a LAB y miembro de la Comisión de Personal.

¿Cómo han llegado los servicios públicos navarros a esta crisis?

No hay personal, ni equipos, ni estrategias, ni liderazgo político que hagan posible una respuesta eficaz.

¿Eficacia o excelencia?

En el caso de las emergencias son categorías sinónimas. Llevamos años con esta dinámica aunque, obviamente, el impacto era menor. Las nevadas o los grandes fuegos forestales pueden parecer muy diferentes, pero el único matiz es que las consecuencias están muy acotadas en el tiempo, mientras que ahora se van a extender durante meses. No es solo problema de los recortes: las administraciones públicas no han apostado por la protección civil. En la práctica, está privatizada vía ONGs o vía empresas particulares. En el caso de Navarra tendría que haber 400 bomberos y hay en torno a 340. Nos falta un 15% de plantilla. Una gran parte de la flota de vehículos tiene más de veinte años de servicio y está sin renovar. Nuestra estructura administrativa está infradimensionada. Carecemos de un planteamiento estratégico a medio y largo plazo que nos proyecte al siglo veintiuno como servicio integral, público y de calidad.

Se dice que es uno de los servicios mejor dotados del Estado español.
Es el tuerto en el país de los ciegos. Una de las virtudes de esta crisis es que está mostrando lo que permanecía oculto bajo la propaganda y el silencio administrativo.

¿Tan grave es?

La protección civil es una calamidad aquí y en todas las partes. Todo lo que no sea cambiar el modelo de arriba a abajo va a traernos muchos disgustos.

Nadie podía pronosticar algo así, ¿acaso son predecibles los cataclismos?
Sí. Nuestro sistema de emergencias debería estar preparado para soportar mayores niveles de estrés. En la época del cambio climático puede haber muchas sorpresas.

Hablamos de Navarra, eh...

Hay situaciones potencialmente catastróficas.

¿Un ejemplo?

Aguas arriba de Sangüesa, a ocho kilómetros, se está construyendo la nueva presa de Yesa. En el futuro, el agua almacenada va a pasar de 447 a 1.079 hectómetros cúbicos. Las obras empezaron en 2001 y es público que ha habido numerosos problemas geotécnicos. En 2013 se movió la ladera derecha y tuvieron que desalojarse permanentemente dos urbanizaciones enteras. Hay varios informes que alertan del peligro de un accidente muy grave. Es una situación conocida pero, a día de hoy, en el Parque de Sangüesa seguimos con los mismos tres bomberos por turno de siempre, no hay un sistema de alerta con sirenas, y no se han hecho simulacros. En casi veinte años no se ha invertido ni en personal, ni en infraestructuras, ni en prevención. Y eso teniendo en cuenta que el presupuesto ha pasado de los 113 millones iniciales a 470. Ahí es nada. Si un día pasa algo y se genera una avenida de gran caudal, hay en torno a veinticinco minutos para evacuar adecuadamente 4.900 habitantes, cosa que no va a poder hacerse. Y ojo, que en el resto de Euskal Herria hay media docena de infraestructuras o situaciones potencialmente catastróficas similares.

¿Cómo están allí?

Por distintas razones, en algunos aspectos peor que aquí. En Iparralde son funcionarios, pero está muy potenciada la figura del voluntario, que supone casi el 75% de la plantilla. Estos últimos no perciben “remuneración” mensual, sino una “indemnización” por hora trabajada, una compensación por horas de formación, ventajas fiscales y, si alcanzan los 20 años de servicio, aportaciones a la jubilación. El problema es que el voluntariado se ha desvirtuado, y se ha reconvertido en la cobertura legal para los bomberos profesionales a tiempo parcial. Francia exportó un modelo de servicio integral de emergencias a todo Europa, pero desde hace veinte años, con las política de austeridad, se ha degradado profundamente.

En la CAV hubo un proyecto para crear un Servicio de Emergencias único e integral pero no se ha hecho nada. Se aprobó la Ley de Emergencias, que básicamente se ha utilizado para privatizar algunas parcelas, y cuarenta años después, sigue habiendo seis servicios.

¿Y en la Comunidad Autónoma Vasca?

En la Transición hubo un proyecto para crear un Servicio de Emergencias único e integral pero no se ha hecho nada. Se aprobó la Ley de Emergencias, que básicamente se ha utilizado para privatizar algunas parcelas, y cuarenta años después, sigue habiendo seis servicios. Ni siquiera han dado el paso de unificar Bilbao con Vizcaya, Donostia con Guipúzcoa, o Gasteiz con Álava. Después de décadas de darse la espalda, Ayuntamiento de Donostia y Diputación Foral de Gipuzkoa han llegado recientemente a un acuerdo de colaboración básico con el proyecto Babestu 20-30, pero siguen siendo dos realidades diferenciadas en lo administrativo y en lo operativo aunque las centrales de comunicaciones se hayan centralizado físicamente en Garbera. Además, los ocho parques comarcales mantuvieron la figura del bombero voluntario muy integrada durante bastante tiempo y aquello generó bastantes disfunciones. En Álava más de lo mismo. Por un lado, el Cuerpo de Bomberos Municipal de Vitoria, y por otro, Bomberos forales de Álava. Este último organismo se creó en 2016 y, por lo menos, el personal ha pasado de contratado laboral fijo a funcionario o interino. En Vizcaya es algo diferente. Tras las inundaciones del 1983, el Ayuntamiento de Bilbao inyectó gran cantidad de recursos humanos y materiales en el servicio de emergencias municipal. Es potente pero también el que más ha notado su devaluación, sobre todo en personal. En el resto del Vizcaya hay ocho parques y otras pequeñas instalaciones más pequeñas con un voluntariado residual. Es la ausencia total de un proyecto estratégico que se suple con parcheos constantes.

Pues no parece que escaseen los recursos...

La falta de coordinación hace que no se aprovechen de forma adecuada. El uso de los equipos no se optimiza, se eliminan competencias, los servicios se debilitan y, finalmente, se trocean y se privatizan. Aquí se ha desmontado la Agencia Navarra de Emergencias. Y respecto al otro lado de la muga, LAB siempre ha denunciado la centralidad del bombero voluntario, y el tiempo nos ha dado la razón: es una lógica precarizadora que no da respuestas operativas eficientes.

¿Cómo sería un servicio de emergencias público y de calidad?
Un servicio integral, ordenado con criterios de operatividad y eficacia, con personal formado, empleo de calidad y derechos. Un modelo basado en el liderazgo colectivo, la horizontalidad, la profesionalidad y la transparencia. Un organismo alejado de los intereses partidistas y personales, y de la corrupción económica y política.

¿Los recortes matan?

Hace un tiempo, un amigo quería comprarse una furgoneta y fue a varios concesionarios. La que tenía los mecanismos de seguridad más completos, fundamentalmente los airbags y los anclajes para txikis, era una de las más caras. Me pidió consejo y recuerdo que le dije: “la seguridad y la prevención siempre son más baratas que las consecuencias de un desastre”. Meses después, mi amigo, que había comprado la furgoneta con sistemas de sujeción isofix, dio cuatro vueltas de campana en un accidente. Él, su compañera y sus dos hijas salieron ilesas. Con el coronavirus vemos que invertir en salud y en protección civil es infinitamente más rentable que ahorrarse ese dinero no haciéndolo. Por cierto, el otro día leí que un panel de expertos de la Academia Nacional de Medicina de EEUU cuantificó, en 2016, que el coste anual global de combatir preventivamente las pandemias sería de 4.500 millones de euros mientras estimaban que las perdidas iban a alcanzar los 60.000 millones anuales. Esta última estimación, dicho sea de paso, tiene pinta de que se va a quedar muy corta.

Pero, además de ser más caros, ¿los recortes matan o no matan?

Lo hemos dicho siempre. Si quitas camas, si no compras respiradores, si despides personal sanitario, si no renuevas las plantillas de bomberos, si privatizas los servicios de ambulancias, todo es más caro y muere más gente. Que nadie se engañe, el momento no es ahora: es un trabajo que hay que hacer durante años. Sólo así se garantiza la capacidad del sistema en situaciones como esta. Así que sí, los recortes matan. Y quiero decirlo muy claro: los culpables de esta situación tienen nombres, apellidos y siglas. Las decenas de miles de muertes son consecuencia de años y años de debilitar los servicios públicos.

Balbás bombero navarro
Ione Arzoz

Sin embargo, las autoridades de Navarra, de la CAV y de Iparralde han venido sosteniendo que la situación estaba bajo control.

No han estado a la altura. Se han producido dos fenómenos en paralelo. Por un lado, un deterioro de las condiciones laborales, con jornadas de 10, 12 y 14 horas, multiplicación de horas extras, y sin un número suficiente de nuevas contrataciones temporales. Por otro lado, la disponibilidad total de los trabajadores y trabajadoras del sector público. Una vez más, se ha parcheado la falta de planificación, de recursos y de liderazgo con la generosidad absoluta del funcionariado e, incluso, hay que decirlo también, de algunos sectores privados.

¿Ha primado la generosidad?

Yo puedo hablar de Bomberos de Navarra. El 13 de marzo, y en vista de que las administraciones no tomaban cartas en el asunto, la inmensa mayoría de los bomberos, tengo que decir que muy mayoritariamente representados por LAB, nos pusimos a disposición del Servicio Navarro de Salud. La dirección reaccionó y, a día de hoy, 278 compañeros, sobre un total de 340, hemos venido realizando labores de desinfección de ambulancias en el complejo Hospitalario de Navarra, en el Hospital de Estella y en el Hospital de Tudela. Hemos incorporado dos vehículos más a nuestra flota de ambulancias, para el traslado exclusivo de pacientes por Covid-19. Hemos llevado a cabo labores de desinfección en centros sociosanitarios y hemos colaborado en el acondicionamiento de hoteles y residencias para alojar a paciente del virus. Y todo fuera de nuestros horarios de trabajo y de manera voluntaria. A cambio, los responsables políticos de la Protección Civil de Navarra han carecido de liderazgo y compromiso.

¿Dónde está la clave de la protección civil?

Yo lo suelo comparar con un operativo rutinario. Tomas la decisión para intervenir una vez que has recabado toda la información. Solo entonces. Y ese es el punto crítico en el que no puedes equivocarte.

El Ejército se ha movido con rapidez y sin quejarse.

Yo creo que hay que disolver la UME.

¿Por qué?

El año pasado tuvo sesenta intervenciones. Solo en Euskal Herria, entre los nueve cuerpos, se habrán rondado las 20.000. Trabajan demasiado poco como para que su personal, que tiene una formación muy básica, adquiera la experiencia que los profesionales civiles obtienen a lo largo de su carrera. Añádele disciplina castrense, sueldos escasos, mal horario, y que los derechos laborales no pueden defenderse sindicalmente, y comprobarás que ciertas competencias son inalcanzables para la UME.

También intervienen en el extranjero.

Yo no estoy en contra de una Unidad Civil de Emergencias. Algo que se coordinara con las emergencias locales, provinciales o autonómicas, que son las que conocen el terreno de actuación. Podría llegar a nutrirse de ellas en determinadas circunstancias, pero con personal bien formado, derechos laborales, sueldos dignos y estructuras civiles en la cadena de mando. Una coordinación eficiente entre las llamadas comunidades autónomas, o con el ojo puesto en las grandes catástrofes internacionales, no sería ni más costosa ni menos eficiente que la UME. De cara a intervenciones en el extranjero, podría haber, incluso, convenios concretos con el Ejército, que es quien dispone de flota aérea.

Queda claro que necesitamos al Ejército en momentos especiales.

Tampoco. Ni siquiera desde una perspectiva puramente militar. El Estado español debería desmantelar su ejército y apostar por la neutralidad estratégica.

¿Por qué?

Porque los únicos ejércitos con capacidad disuasoria y operativa eficaz son aquellos que tienen detrás una industria armamentística capaz de mantener silos con ojivas nucleares, flotas de drones, y redes de satélites propias. El Estado español no está ahí. Y soy de los que opinan que en el futuro van a triunfar las lógicas basadas en la cooperación, la solidaridad, y el diálogo.

Suena oportunista, con el viento de cola de la Covid-19...

Lo he pensado siempre. Hace 26 años me condenaron a dos años, cuatro meses y un día de cárcel por negarme a hacer el Servicio Militar Obligatorio, y estuve 18 meses encerrado en una celda. Por cierto, lo que está pasando me trae a la cabeza, muy desagradablemente, sensaciones de cuando estuve preso.

Yo no estoy en contra del confinamiento. Pero también estoy a favor de que haya test localizados, seguridad para los profesionales sanitarios, inversión económica pública...

El confinamiento es una medida adoptada por los profesionales de la epidemiología.
Yo no estoy en contra del confinamiento. Apoyo totalmente que las personas vulnerables estén confinadas y que se las proteja y ayude. Pero también estoy a favor de que haya test localizados, seguridad para los profesionales sanitarios, inversión económica pública... y de que el resto de la población, con las debidas medidas de distancia física, siga funcionando. Lo que no puede ser es que se sospeche de la ciudadanía como se está haciendo. La sociedad civil es cabal, se ha autoorganizado a muchos niveles, y más que lo habría hecho si le hubieran dejado.

Ya estamos en la desescalada.

Sí, y la única diferencia respecto a semanas anteriores es que los políticos consideran ahora que no existe riesgo de colapso del sistema sanitario, aunque el virus haya venido para quedarse. De todas maneras, no se puede hacer política desde lo emocional y desde el miedo. E incorporando un marco autoritario que es una bicoca para el discurso ultraderechista.

Eso es muy fácil de decir con 47 años y una salud robusta.

A finales del pasado diciembre, un martes, fuimos con mi ama a Urgencias por un proceso febril leve con el que llevaba un par de semanas. Tenía 73 años y estaba bien de salud. El miércoles le hicieron varias pruebas. El jueves le diagnosticaron una leucemia mieloblástica aguda. Perdió el sabor y el olfato. La ingresaron en la UCI el fin de semana. El lunes le hicieron unas placas antes de comenzar la quimioterapia y descubrieron una neumonía bilateral. Murió a las pocas horas. A día de hoy, no tengo claro de qué murió, pero entiendo perfectamente qué es perder a un ser querido en un visto y no visto.

Precisamente, no queremos que muera más gente mayor.

Primero, la red sanitaria de Nafarroa, incluidas las UCIs, no ha estado al borde del colapso en ningún momento. Insisto: gracias al esfuerzo de miles de funcionarios y funcionarias que, en un momento de extrema vulnerabilidad social, han sostenido el sistema público en medio de una precariedad generalizada y criminal. Segundo, la media de edad de las personas fallecidos en la Comunidad Foral está entre 75 y 80 años. Lo que hay es una injustificada falta de confianza en la ciudadanía y un amedrentamiento autoritario inadmisible por parte de los poderes públicos. ¿Quién dice que la inmensa mayoría de la gente no va a seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias? ¿A qué viene toda esta legislación punitiva y disciplinaria especial?

Otros países europeos han preferido diseñar el confinamiento sin los recortes de derechos de aquí. Creo firmemente que lo que hay que promocionar es la responsabilidad, y que cada quien asuma las consecuencias de sus actos.

No se puede permitir que cada quien haga lo que le parezca.

El Estado español ha optado por un modelo similar al de China. Otros países europeos han preferido diseñar el confinamiento sin los recortes de derechos de aquí. Creo firmemente que lo que hay que promocionar es la responsabilidad, y que cada quien asuma las consecuencias de sus actos. Yo he ido muchas veces a escalar a los Pirineos. Una vez entró una borrasca que no habíamos previsto, hubo un fortísimo aparato eléctrico, empezaron a caer rayos encima de nuestras cabezas, y cada descarga provocaba una onda expansiva que nos alejaba de la pared. Todavía recuerdo el miedo que pasamos. En otra ocasión, se desprendió una roca del tamaño de un frigorífico y uno de los pedazos le abrió el cráneo a mi compañero de cordada, que quedo muy malherido pero salvó la vida gracias al casco. Cuando pasan ese tipo de cosas nunca se me ocurre responsabilizarle al mal tiempo, a la fatalidad, al operativo de rescate, o al capitalismo.

Es un periodo muy excepcional en el que, inevitablemente hay eventualidades.
Yo diría que los de siempre están aprovechando para meter la cuchara. Y no deberíamos dejarles, porque luego va a costar lo que no está escrito volver a recuperar lo que ahora nos están quitando. Fíjate, si no, en la Ley Mordaza, esa que algunos iban a derogar en cuento entraran al Gobierno. Centenares de miles de procedimientos de sanción. Eso con un gobierno progresista. ¿Que diríamos si estuviera haciéndolo la derecha? Y ahí está Marlaska, defendiendo las multas. Un señor juez que viene de la Audiencia Nacional. Te pones a pensarlo y no hay por donde cogerlo. ¿Qué hace un juez de Ministro del Interior? ¿Por qué existe todavía la Audiencia Nacional?

¿Alguna mala experiencia con los tribunales de excepción?

Nada especial. Sólo conocí a Guillermo Ruiz Polanco cuando era Juez de Vigilancia Penitenciaria en Pamplona. Siempre rechazaba mis recursos contra los castigos de aislamiento. Llegado un momento empecé a rellenar los formularios con extensos fragmentos en euskera de la novela Obabakoak de Bernardo Atxaga. Se los traducían, y una vez, a cuenta de un recurso de alzada en una vista oral en la cárcel va y me dice, sin ninguna ironía: “Escribe usted muy bien, señor Balbás”. Y yo pensé para mis adentros: “pero, este hombre, ¿estará igual de desinformado con el resto de asuntos que se trae entre manos?”. Así que cada vez que veo en televisión jueces que andan pajareando entre la Audiencia Nacional y la política, me viene a la cabeza aquella sensación de insolvencia.

En cualquier caso, con el confinamiento va a morir menos gente.

Eso lo veremos cuando haya pasado el tiempo suficiente. Entonces compararemos las estadísticas. Lo que no existe es el riesgo cero y lo que tampoco deberíamos haber permitido es una restricción de libertades tan brutal. Porque todo esto tiene consecuencias muy peligrosas. Sin hablar del destrozo económico general, ¿dónde quedan las libertades civiles? ¿Cómo hemos podido aceptar que se estigmatice, se criminalice y se llame vectores de contagio a nuestros hijos e hijas, a nuestros mayores, y a la gente que queremos?

¿La economía antes de la vida?

Ese debate, si no te parece mal, lo abordamos en marzo de 2021.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/servi...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Una escisión de la ANC crea una escuela de verano para definir el ejército catalán

12 May, 2020 - 00:00

A CARGO DE LA SOCIETAT D'ESTUDIS MILITARS

Antonio Fernández

Si alguna asignatura pendiente tiene el independentismo catalán es perfilar lo que tendría que ser la política de Defensa en una hipotética Cataluña independiente. Ahí hay diferencias abismales entre los distintos sectores independentistas: mientras algunos demonizan unas Fuerzas Armadas catalanas, otros consideran imprescindible un Ejército y su integración en la OTAN para ser reconocidos internacionalmente. De hecho, Artur Mas, siempre apostó por tener alguna clase de Fuerzas Armadas y Carles Puigdemont, poco antes del referéndum del 1 de octubre, se mostró favorable “sin complejos” a plantear la creación de un Ejército catalán. “La política de Defensa es absolutamente indispensable. Hace falta un esfuerzo en inteligencia militar y recursos para afrontar los ataques de las guerras modernas (…) No tengamos complejos: Cataluña ha de poder tener una política de Defensa homologable a la que hacen las naciones aliadas”.

El tema llegó a revestir tanta importancia que el Centro de Estudios de Opinión (CEO, el CIS catalán) incluyó la cuestión del Ejército en tres de sus encuestas. En el barómetro de noviembre de 2019, el 49,6% de los ciudadanos estaba a favor de crear un Ejército similar al de otros países del entorno y un 38,7% estaba en contra. El 46,4% también estaba a favor de la integración en la OTAN, frente al 35,6% que se mostraba en contra.

La configuración de unas Fuerzas Armadas de Cataluña, no obstante, volverá a ponerse de actualidad próximamente: se prepara la primera escuela de verano que abordará temas exclusivamente militares. La organiza la Societat d'Estudis Militars (SEM), que no es otra cosa que la antigua sectorial de Defensa de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), desgajada de esta por una cuestión de imagen.

La configuración de unas Fuerzas Armadas de Cataluña, no obstante, volverá a ponerse de actualidad próximamente.

La Escuela tendrá lugar el fin de semana del 14 al 16 de agosto en algún lugar de la zona del Montseny todavía por confirmar. Su precio es de 120 euros por cabeza, que incluye la asistencia a las clases y conferencias, los talleres realizados, la pernoctación y las comidas. Para los socios de la SEM, el precio baja hasta los 70 euros por persona.

Las clases tienen ocho apartados. “El Ejército de Cataluña 1937-37; la Escuela de Guerra de Pins del Vallès; la Comisión de Industrias de Guerra” es el título del primero de los talleres. Pins del Vallès es el nombre que en 1936 se dio a la localidad de Sant Cugat del Vallès. Allí se estableció una escuela de comisarios políticos para reforzar la moral y la disciplina de los milicianos y vigilar de cerca a los oficiales profesionales. Las funciones de estos comisarios eran también “educar políticamente y atender a las necesidades materiales y morales de los soldados”.

Propuestas para un Ejército

El segundo seminario lleva por título ‘Teoría de la guerra' y el tercero, 'escenarios geopolíticos de presente y de futuro. Cataluña en el mundo año 2020, año 2050 y más allá; viejas y nuevas amenazas, el concepto de seguridad nacional'. También se tratará las ‘Propuestas geoestratégicas y doctrinales para una Cataluña independiente' y ‘Propuestas de dimensionamiento de las Fuerzas de Defensa Catalanas: Fuerza Naval, Fuerza Aérea y Fuerza Terrestre'.

No se olvida la escuela de verano las nuevas tecnologías, por lo que uno de los seminarios se titula ‘Servicios de inteligencia y el dominio ‘ciber''. Otro de ellos versa sobre ‘Aspectos socioculturales de la creación de unas Fuerzas de Defensa en un nuevo Estado'. La Escuela terminará con un ‘Taller de wargaming', es decir, con un taller práctico de juego de estrategia.

De hecho, no es la primera vez que realiza talleres similares. A finales de junio de 2018, por ejemplo, organizó una jornada de ‘Wargames y toma de decisiones' en las dependencias del Ateneu de Barcelona, una institución centenaria (de las que tiene más solera en Cataluña) que es uno de los buques insignia del independentismo institucionalizado. La SEM reunió entonces a una docena de especialistas y a un equipo de expertos en juegos de estrategia para explorar las posibilidades de esta herramienta. “La jornada se planteó como un experimento social, encarando cinco escenarios idénticos para comprobar cómo las decisiones tomadas por los participantes afectaban al resultado de la simulación”, dice la SEM en un escrito de julio de aquel año. El modelo escogido para simular el juego fue la independencia de Argelia.

La nueva SEM no tiene nada que ver con aquel grupo clandestino, que desapareció durante la República.

Las dependencias del Ateneu fueron también utilizadas entre septiembre y diciembre del 2019 para realizar un seminario sobre modelos de política de Defensa. En cuatro jornadas (los terceros jueves de cada mes), se presentaron las particularidades de las Fuerzas Armadas de Finlandia (septiembre), Israel (octubre), Estonia, Letonia y Lituania (noviembre) y Eslovenia (diciembre). Las jornadas contaban con el apoyo logístico del propio Ateneu, según afirmaba la SEM.

Curiosamente, en 1924, en la sede del Ateneu, se fundó otra Societat d'Estudis Militars' que nació como organización clandestina a favor de la lucha armada y en competencia con otra organización terrorista: Bandera Negra, que intentó acabar con la vida de Alfonso XIII en un atentado fallido al sur de Barcelona. La nueva SEM no tiene nada que ver con aquel grupo clandestino, que desapareció durante la República.

Fuente: https://www.elconfidencial.com/amp/...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Catarata

12 May, 2020 - 00:00

Categorías: Tortuga Antimilitar

De 'Billy el Niño' a hoy en día: El problema de España con las denuncias de torturas policiales

11 May, 2020 - 00:00

Abogados y expertos señalan que España arrastra un problema de "investigación efectiva" de las denuncias por presuntas torturas cometidas por funcionarios policiales. Cuando se han producido sentencias condenatorias han sido habituales los indultos. Expertos consideran que hay una continuidad en la "voluntad política" de no acabar con los excesos policiales.

ALEJANDRO TORRÚS

El expolicía González Pacheco, alias Billy el Niño, falleció esta semana sin una sola condena por torturas en su expediente. Sólo en el año 1974 se le condenó a una multa por coacciones y malos tratos contra el periodista Paco Lobatón. Después, no hubo nuevas condenas. ¿Significa eso que Billy el Niño nunca torturó? No. Significa que nunca se investigaron las denuncias de torturas contra él. Ni se le investigó en España ni los tribunales permitieron que se hiciera en Argentina. Su caso, además, no es una excepción. Ni Billy el Niño actuaba solo desobedeciendo órdenes ni ha sido el único que ha disfrutado de impunidad por sus actos tanto en dictadura como en democracia.

La investigación del historiador e investigador Pablo Alcántara, así como los testimonios y querellas de sus víctimas, han permitido poner nombre a algunos de estos policías de la dictadura franquista que pasaron a integrar los cuerpos de la nueva Policía democrática sin responder por sus métodos y labor durante la dictadura. Así, la investigación de Alcántara nombra, entre otros, al comisario Pascual Honrado De la Fuente, en Asturias, condecorado en 1967 y denunciado en Argentina por sus víctimas; a Benjamín Solsona, alias 'El Galleta', en València; los agentes Atilano del Valle y Antonio Juan y Vicente Juan Creix, en Barcelona; o a Félix Criado Sanz y Jesús Quintana Saracibar, en Euskadi. Estos son solo algunos de los nombres de los más de 2.000 agentes que formaban la Brigada Político y Social del franquismo, la Policía política de Franco que vigilaba a la oposición del régimen.

"Billy el Niño no era la excepción, sino que era la norma. Era un aprendiz de sus superiores, como Roberto Conesa o Saturnino Yagüe, que practicaban la tortura y los malos tratos desde los años de posguerra. De hecho, en los boletines policiales se daban instrucciones de cómo infiltrarse dentro del movimiento obrero y estudiantil. Billy el Niño era un sádico, pero igual que muchos de sus compañeros. Era un lacayo en un sistema que toleraba y permitía la represión contra aquellos que se oponían a la dictadura", explica Alcántara a Público.

La impunidad de estos hombres, que habían trabajado en la represión del movimiento antifranquista, se hizo patente con la reinstauración de la democracia, la aprobación de la Ley de Amnistía por parte del Congreso y la interpretación que jueces y juezas han venido realizando de esta norma. Los criminales de la dictadura ahora eran policías de la democracia. "No hubo ningún tipo de depuración de los policías. De hecho, con los Pactos de la Moncloa y la Ley de Amnistía, los delitos cometidos por las fuerzas de orden público franquistas quedaron impunes y algunos de estos policías franquistas tuvieron puestos de responsabilidad en la Policía democrática", prosigue Alcántara.

Y de aquellos polvos, estos lodos. La democracia española se ha visto salpicada en varias ocasiones de numerosas denuncias por torturas y abusos policiales; de condenas del Tribunal Europeo de Derechos Humanos a España (TEDH) por no investigar de manera real y efectiva estas denuncias; y de continuas advertencias y avisos de organizaciones especializadas en derechos humanos, como Amnistía Internacional, que han denunciado que en España la práctica de la tortura no es sistemática, pero que tampoco se trata de casos aislados.

"Claramente hay una línea de continuidad entre la impunidad de los crímenes del franquismo y las condenas que hay contra España por el hecho de no investigar de manera real y efectiva las denuncias de torturas. Durante muchos años las organizaciones especializadas en Derechos Humanos han denunciado que investigar un delito de torturas, ya no juzgar, ha sido complicado y difícil. Había una tendencia en los juzgados a no dar credibilidad a los testimonios de las víctimas y, por lo tanto, a archivar sin investigar", explica la abogada Anaïs Franquesa, directora de Legal de Irídia - Centro de Defensa de Derechos Humanos.

No obstante, también es evidente que España ha realizado avances y que la realidad de hoy no se asemeja en prácticamente en nada a la del año 1975. Así lo reconoce también Franquesa, que señala que "ahora es más habitual que se investiguen posibles delitos de tortura y que haya condenas, pero sigue habiendo dificultades para que el Estado y los propios cuerpos policiales reconozcan que hay prácticas dentro de los cuerpos que tienen que erradicar".

"Hay una línea de continuidad entre la impunidad de los crímenes del franquismo y las condenas que hay contra España por el hecho de no investigar las denuncias de torturas"

Ejemplos de esta dificultad de los representantes del Estado para reconocer prácticas fuera de la ley en la Policía no faltan. Uno muy representativo se dio con el juez de la Audiencia Nacional José Ricardo de Prada, quien afirmó que en España "la tortura se ha producido de manera clara". "Yo he tenido muchos casos de sospecha fuerte a la que los tribunales no han dado respuesta como corresponde a un Estado de Derecho". Estas declaraciones del magistrado provocaron que el entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, tachara sus palabras de "infames" y pidiera al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) que tomara "algún tipo de medida". La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) pidió, de hecho, su recusación en dos de las causas de lucha antiterrorista.

El propio Gobierno de Mariano Rajoy señalaba en una respuesta parlamentaria que en España, entre 2008 y 2013, un total de 6.903 agentes de Policía y Guardia Civil se habían visto implicados en presuntos casos de malos tratos y torturas, y que de ellos las condenas firmes a los agentes sólo ascienden a 47. En opinión del Gobierno la baja ratio acreditaba que sólo una ínfima parte de los casos investigados terminan siendo "denuncias de verdad". El argumento, no obstante, sí es similar al del tardofranquismo y vendría a decir que "la tortura no existe porque no hay condenas".

Sin embargo, la directora adjunta de Rights International Spain (RIS), Patricia Goicoechea, explica que el hecho de que una "denuncia sea archivada no significa que sea falsa". "Solo significa que el denunciante no ha podido probar su versión", prosigue. En opinión de esta experta, España arrastra un problema "sistémico" con el "deber de investigar las denuncias de torturas".

"En los últimos años hemos tenido entorno a una decena de condenas por parte del TEDH por vulneración del artículo 3 del Convenio Internacional que prohíbe los tratos degradantes, malos tratos o torturas a detenidos. La mayor parte de estas condenas hacen referencia a errores en la parte procesal, es decir, a que las denuncias no fueron investigadas correctamente. A estos casos, hay que sumar alrededor de otras doce de sentencias del Constitucional donde se concede el amparo al denunciante porque se considera que los juzgados no investigaron lo suficiente o que la denuncia se había archivado demasiado rápido", explica Goicoechea, que señala que España tiene que mejorar en la formación de
de "abogados, jueces, fiscales y demás operadores jurídicos". "La falta de formación es un obstáculo y es imprescindible que mejores en eso", apunta.

Las condenas del TEDH a España por no investigar correctamente las denuncias de torturas tampoco han supuesto ningún terremoto político. El Gobierno, tras la condena a España por infligir "malos tratos o trato degradante" a los detenidos Portu y Sarasola, respondió a una pregunta del diputado Jon Iñarritu restando importancia a las condenas y señalando que eran "sólo nueve".

Asimismo, que un agente de Policía cuente en su expediente con una sentencia por torturas o malos tratos a un detenido tampoco ha sido óbice para continuar ejerciendo la labor policial o, incluso, ser promocionado. Casos no faltan de ningún tipo. Un ejemplo más o menos reciente es el del jefe de Policía de Cantabria, Héctor Moreno García, que fue condenado por torturas en 1994, indultado por el PP de José María Aznar y nombrado jefe de Policía 2017. O el del caso del guardia civil Manuel Sánchez Corbi, que fue condenado el 7 de noviembre de 1997 por la Audiencia de Vizcaya a cuatro años de prisión y seis de inhabilitación por torturar a Kepa Urra en un descampado, antes de trasladarle detenido al cuartel de La Salve, en Bilbao. Sin embargo, sería indultado en 1999 y a pesar de esta condena continuó su acenso hasta ser nombrado coronel jefe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, puesto del que fue destituido en 2019.

De la larga sombra de las denuncias de torturas sin investigar y de las condenas del TEDH tampoco se escapan jueces y juezas quienes tienen la obligación de procurar la integridad física de los detenidos. Varias de las condenas que ha recibido España por parte del Tribunal con sede en Estrasburgo estaban relacionadas con denuncias de detenidos que estaban bajo protección del entonces juez y hoy ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.

El portavoz de la Coordinadora para la prevención de la tortura, Jorge del Cura, explica a Público que la llegada de la democracia estuvo marcada por hacer creer que simplemente por el hecho de estar en una democracia la tortura o los malos tratos policiales desaparecían sistemáticamente. Pero no fue así. De hecho, asegura que, a su juicio, el único momento en el que hubo voluntad política real para acabar con el problema de la tortura en España fue durante una comisión parlamentaria formada entre 1979 y 1980 en el Congreso y de la que nunca se conoció el resultado de la misma ni las conclusiones.

"En 1977 se incluyó el delito de tortura en el Código Penal y en 1983 se dictó la primera sentencia condenatoria contra un Guardia Civil por este delito. Parecía que esa era la prueba de que ya no había torturas. Pero después llegaron los GAL y otros casos en democracia. En la década de los 90, de hecho, ya entramos en un período en el que el Estado comienza a negar a negar esta práctica de manera sistemática. Hay casos que llegan a juicio, pero también hay indultos y ascensos", cuenta Jorge del Cura.

PP y PSOE indultaron al menos a 39 policías y guardias civiles condenados por torturas

Como apunta el portavoz de la Coordinadora, los indultos por parte de los diferentes gobiernos a miembros de las fuerzas del orden público que habían sido condenados por torturas también han sido habituales. El Partido Popular y el Partido Socialista indultaron desde 1991 hasta la actualidad a, al menos, 39 policías, mossos y guardias civiles que habían sido condenados por torturas. Según el recuento realizado por Público, los conservadores son responsables del indulto a 26 agentes, mientras que los socialistas han indultado al menos a 13 agentes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad.

La situación en la actualidad, explica Del Cura, es que los profesionales y las organizaciones de derechos humanos siguen encontrando "muchas dificultades" para conseguir que se investiguen de manera eficiente las denuncias por torturas. "Acumulamos varios problemas. El primero es una pésima definición del delito de torturas en el Código Penal, el segundo es la falta de investigaciones reales y, para remate, cuando se consigue investigar, juzgar y condenar, nos estamos encontrando con casos en los que no se ejecuta la condena y tampoco se producen expulsiones del cuerpo policial", explica Del Cura.

Este último caso coincide con la sentencia judicial del caso de Juan Andrés Benítez, un hombre que falleció en Barcelona a causa de una actuación de los Mossos de' Esquadra. En la sentencia, seis agentes reconocieron que dieron golpes a Benítez causándole la muerte y otros dos admitieron que obstruyeron la investigación judicial para encubrir a sus compañeros. Los condenados reconocieron que propinaron patadas, puñetazos y golpes al fallecido. La sentencia les condenó a dos años de prisión, que no tenían que cumplir al carecer de antecedentes y que una vez pasado el tiempo de condena podían reincorporarse al cuerpo si pasan un cursillo de derechos humanos. Del Cura también recuerda que en los últimos años dos agentes de Policía fueron condenados a dos años de inhabilitación por un delito de lesiones a un detenido y que en ningún momento dejaron de ejercer sus funciones.

"Es evidente que la situación desde el tardofranquismo a la actualidad ha cambiado radicalmente. Pero también que hay una línea de continuidad que es que no hay voluntad política real de sancionar y perseguir la tortura o malos tratos de la Policía. Esa es la parte más grave. Luego, por otro lado, hay una parte de permanencia de una cierta mentalidad franquista, tal y como demuestra la relación que mantenía Billy el Niño con algunos comisarios policiales o los chats reveleados por eldiario.es donde se ve a excomisarios de Policía diciendo que debemos al torturador la democracia. No sé si son muchos o pocos, si son mayoría en la Policía o no. Lo que sí sé es que estos elementos no son rechazados y expulsados de los cuerpos policiales cuando se descubren", prosigue Del Cura.

En esta línea, tanto Del Cura como la abogada penalista Anaïs Franquesa señalan que no se puede culpar de todos los males de la actualidad a la Transición, pero que tampoco se puede obviar la oportunidad que se perdió durante el tránsito a la democracia y durante los primeros años de la misma para mandar un mensaje "de tolerancia cero" a los cuerpos policiales en el nuevo régimen democrático.

"No hubo depuración en las instancias policiales ni en las judiciales. Se cerró el Tribunal de Orden Público y al día siguiente abrió la Audiencia Nacional con prácticamente los mismos magistrados. Se puede entender que hubiera resistencias al inicio, con el Ejército con mucha fuerza, pero no se puede entender que más de 40 años después ni siquiera se hayan investigado las denuncias de torturas durante la dictadura. Las víctimas de torturas del franquismo se están muriendo sin que se vea reconocido su derecho a la verdad, a la justicia y a la reparación y, por eso toma una importancia crucial el cuarto elemento de cualquier proceso de justicia transicional: las garantías de no repetición. Cuando la Justicia ha fallado para garantizar el derecho de las víctimas en el acceso a la justicia, a la verdad y a la reparación, también se está fallando en garantizar la no repetición, es decir, que crímenes o conductas como las de 'Billy el Niño' jamás se vuelvan a repetir en el presente", sentencia Franquesa.

Público

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Las "soluciones" tecnológicas son el poli bueno del capitalismo en la crisis del coronavirus

11 May, 2020 - 00:00

Fuente: Eldiario.es

Por Evgeny Morozov

En cuestión de semanas, el coronavirus ha cerrado la economía mundial y puesto al capitalismo en cuidados intensivos, con muchos pensadores confiando en que este será el inicio de un sistema económico más humano y otros tantos alertando por un tenebroso futuro de vigilancia y tecno-totalitarismo estatal.

Los clichés de la novela 1984 se han quedado anticuados y no sirven de guía para lo que está por venir. El capitalismo de hoy es más fuerte, y extraño, de lo que imaginan sus críticos y no solo porque sus numerosos problemas abren nuevas vías para obtener beneficios, sino porque gana legitimidad: la única salvación vendrá de gente como Bill Gates y Elon Musk. Cuanto peores son las crisis del capitalismo, más fuertes sus defensas. Está claro que así no es como se va a terminar.

Pero los críticos del capitalismo sí tienen razón cuando dicen que la COVID-19 es una demostración de los problemas de los que venían advirtiendo. El virus ha demostrado la insolvencia del dogma neoliberal sobre privatizaciones y desregulaciones en hospitales gestionados con fines de lucro y en servicios públicos insuficientes después de los recortes impuestos por la política de la austeridad.

Pero el capitalismo no es sólo neoliberalismo, cuya función es simplemente representar al policía malo que dice una y otra vez "no hay alternativa", en palabras de Margaret Thatcher. En el drama actual, el poli bueno lo representa la ideología del "solucionismo", que ha trascendido de sus orígenes en Silicon Valley y ahora conforma el pensamiento de nuestra élite gobernante. En su forma más simple, postula que como no hay alternativa (o tiempo o financiación), lo mejor que se puede hacer es ponerle tiritas digitales a la herida. Los solucionistas despliegan tecnología para evitar la política. Abogan por medidas "post-ideológicas" que mantengan a las ruedas del capitalismo global girando.

Tras décadas de política neoliberal, el solucionismo se ha convertido en la respuesta por defecto de muchos problemas políticos. ¿Por qué invertir en la reconstrucción del transporte público en declive, cuando con el Big Data el gobierno puede diseñar incentivos personalizados para los pasajeros y desalentar así los viajes en hora punta? Uno de los arquitectos de estos programas (lo aplicó en Chicago) lo explicó así hace unos años. "Las soluciones por el lado de la oferta, como construir más líneas, son bastante caras (...) Lo que estamos haciendo es buscar formas en que los datos pueden gestionar la demanda, ayudando a los ciudadanos a decidir cuál es el mejor momento para viajar".

Neoliberalismo proactivo vs solucionismo reactivo

Las dos ideologías están íntimamente relacionadas. El neoliberalismo aspira a modelar el mundo de acuerdo con unos planos diseñados durante la guerra fría: más competencia y menos solidaridad; más destrucción creativa y menos planificación gubernamental; más dependencia del mercado y menos estado del bienestar. La desaparición del comunismo lo facilitó pero el auge de la tecnología digital ha presentado un nuevo obstáculo.

¿Cómo es eso? El Big Data y la inteligencia artificial no tienen ninguna característica que favorezca a las actividades no mercantiles pero sí es verdad que hacen más fácil un mundo postneoliberal de producción automatizada con una tecnología suficientemente desarrollada como para proporcionar atención sanitaria y educación universal. Un mundo donde la abundancia se comparte, no se apropia.

Aquí es donde interviene el solucionismo. Si el neoliberalismo es proactivo, el solucionismo es una ideología reactiva que desarma, desactiva y descarta las soluciones políticas. El neoliberalismo achica los presupuestos de los gobiernos y la imaginación del sector público mientras que el mandato del solucionismo es convencer al público de que el único uso legítimo de la tecnología digital es desbaratar y revolucionarlo todo. Todo menos la institución central de la vida moderna, por supuesto. Todo menos el mercado.

El mundo de hoy está fascinado por la tecnología solucionista: desdela aplicación polaca que exige de los pacientes un selfie cada cierto tiempo para demostrar que están en casa, hasta el programa chino de clasificación sanitaria con código de colores de los teléfonos inteligentes que designa quién puede salir de la casa.

Los gobiernos están acudiendo a empresas como Amazon y Palantir para la infraestructura y el modelado de datos mientras Google y Apple unen fuerzas para desarrollar soluciones de rastreo de datos "que respetan la privacidad". Y una vez que los países entren en la fase de recuperación, la industria tecnológica prestará gustosamente su experiencia tecnocrática para la fase de limpieza. Italia ya ha puesto al ex director general de Vodafone, Vittorio Colao, a cargo de su grupo de trabajo post-crisis.

Estamos viendo dos líneas de solucionismo en las respuestas gubernamentales a la pandemia. Los "solucionistas progresistas" creen que exponer a los ciudadanos a los datos necesarios mediante aplicaciones puede hacer que la gente actúe por el bien público. Es la lógica del "empujoncito" en la dirección correcta detrás de la desastrosa reacción inicial del Reino Unido. Los "solucionistas punitivos", por el otro lado, quieren aprovechar la inmensa infraestructura de vigilancia del capitalismo digital para frenar nuestras actividades diarias y castigar toda transgresión.

Solucionismo para abordar otros problemas

Llevamos un mes debatiendo las amenazas a la privacidad que representan estas tecnologías pero ese no es el mayor riesgo para nuestras democracias. El peligro real es que esta crisis afiance a las herramientas solucionadoras como la opción por defecto para abordar todos el resto de problemas existenciales, desde la desigualdad hasta el cambio climático. Es mucho más fácil desplegar tecnologías solucionistas para influir en el comportamiento individual que enfrentar difíciles preguntas políticas sobre las causas fundamentales de estas crisis.

Pero las respuestas solucionistas a este desastre sólo aceleran la reducción de nuestra imaginación pública y hacen más difícil pensar un mundo sin los gigantes de la tecnología dominando nuestra infraestructura social y política.

Ahora todos somos solucionistas. Cuando nuestra vida está en juego, una abstracta promesa de emancipación política es menos tranquilizadora que una aplicación que te dice cuándo es seguro salir de tu casa. La pregunta es si mañana seguiremos siendo solucionistas.

El solucionismo y el neoliberalismo no resisten porque sus ideas subyacentes sean buenas sino porque sus ideas han reformado profundamente las instituciones y los gobiernos. Lo peor está por venir: la pandemia será un empujón para el estado solucionista, igual que el 11-S lo fue para el de vigilancia. Una excusa para llenar de prácticas antidemocráticas el vacío político, solo que esta vez en nombre de la innovación y no de la seguridad.

Una de las funciones del estado solucionista es desalentar la experimentación de formas alternativas de organización social entre desarrolladores de software, hackers y aspirantes a empresarios. El hecho de que el futuro pertenezca a las 'start-ups' no es una ley de la naturaleza, sino el resultado de una política. De ahí que esfuerzos tecnológicos más subversivos que podrían impulsar economías solidarias y no mercantiles mueran en su etapa embrionaria. Por algún motivo llevamos dos dećadas sin ver otra Wikipedia.

Una política "post-solucionista" debería terminar con la lógica artificial que limita nuestro horizonte político dividiendo al mundo entre ágiles 'start-ups' y gobiernos ineficientes. En vez de estar debatiendo cuál de las dos ideologías, si la socialdemocracia o el neoliberalismo, aprovecha y domina mejor las fuerzas del mercado, deberíamos estar preguntándonos sobre las instituciones necesarias para aprovechar las nuevas formas de innovación y coordinación social que permiten las tecnologías digitales.

El debate actual sobre la respuesta tecnológica a la COVID-19 parece tan limitado precisamente porque no se vislumbra ninguna de estas políticas post-solucionistas. Se centra en el equilibrio entre privacidad y salud pública, o en la necesidad de promover la innovación de las start-up. ¿Cómo es qué no hay otras opciones? ¿No será porque hemos permitido que las plataformas digitales y las operadoras de telecomunicaciones traten nuestro universo digital como su feudo particular?

Lo dirigen con un solo objetivo: mantener la micro-personalización de los anuncios en marcha y los micropagos fluyendo. De ahí que no se piense en tecnologías digitales capaces de generar información anonimizada y a nivel macro sobre el comportamiento colectivo de los no consumidores. Las plataformas digitales de hoy en día son sitios de consumo individualizado y no de asistencia mutua ni de solidaridad.

Las actuales plataformas digitales pueden usarse con fines no comerciales pero no son buenos cimientos para sistemas políticos abiertos a usuarios que no participen en calidad de consumidores, 'start-ups' o empresarios. Si no recuperamos las plataformas digitales como un mecanismo para una vida democrática más intensa, nos estaremos condenando durante décadas a la deficiente elección entre solucionismo "progresistas" y "punitivos".

Si es así, nuestra democracia sufrirá. El festín de solucionismo desatado con el coronavirus demuestra cómo las democracias realmente existentes hoy dependen en gran medida del ejercicio no democrático del poder de las platafórmas tecnológicas. Nuestra primera ocupación debería ser pensar en un camino post-solucionista que entregue a los ciudadanos la soberanía sobre las plataformas digitales.

Por lo demás, quejarse de la respuesta autoritaria pero eficaz de China a la COVID-19 es hipócrita además de patético. Hay muchas variedades de tecno-autoritarismo en nuestro futuro y la versión neoliberal no parece mejor que su alternativa.

Traducido por Francisco de Zárate

Fuente: https://info.nodo50.org/Las-solucio...

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«El control tecnológico es inquietante y quienes luchemos contra él seremos considerados sospechosos»

10 May, 2020 - 00:00

Tânia Rêgo/Agência Brasil

Patricia Simón

El abogado Javier de la Cueva (1962, Madrid) es uno de los mayores expertos en licencias libres de propiedad intelectual. Fue el abogado encargado de la defensa de los casos Ladinamo, que desembocó en la primera sentencia que reconoció el Copyleft, y de Sharemula, que confirmó que las webs de enlaces a archivos en redes p2p no cometen delitos, entre otros juicios estratégicos en el ámbito del conocimiento compartido. Es doctor en Filosofía, profesor en la Universidad Complutense de Madrid, así como en el Instituto de Empresa. También es miembro de Civio, una fundación dedicada a combatir la opacidad de las administraciones públicas.

Aunque aún no se hayan puesto en marcha, las propuestas de lanzar aplicaciones móviles para el control del confinamiento mediante la geolocalización y de las interacciones entre personas para rastrear posibles contagios, suponen un posible y grave recorte del derecho a la privacidad sin que se atisbe una gran resistencia ciudadana. ¿De qué escenario veníamos para que sea tan fácil dar pasos trascendentales en el control social sin un debate público previo?

A mediados de los años 90 se hablaba de que la CIA había desarrollado una aplicación llamada Carnivore que lo controlaba todo. Ese fantasma se hizo realidad cuando Mark Zuckerberg creó Facebook. Desde sus inicios, surgieron las alertas de que sus ingenieros sabían antes que los propios interesados que dos personas podían establecer algún tipo de relación por el número de veces que miraban sus respectivos perfiles, leían sus mensajes o se daban ‘me gusta' recíprocamente.

En 2010, el joven austriaco Max Schrems demostró que Facebook estaba incumpliendo la normativa de cesión de datos entre la Unión Europea y los Estados Unidos, que hubiera obligado a guardar los datos de sus usuarios de este continente en servidores dentro de la UE. Los recopilaba en Estados Unidos, como sigue haciendo en la actualidad. En 2013, Edward Snowden reveló que la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (la NSA) espiaba y recopilaba información de cientos de millones de personas.

Por tanto, antes de la pandemia ya vivíamos en un mundo totalmente controlado, hasta tal punto de que habíamos pasado de la promesa de una sociedad del conocimiento, distribuido, a una sociedad del control gracias a la polarización de la Red y la creación de las empresas de Sillicon Valley que centralizaron la información. Esta fue una de las frases que pronuncié cuando me invitaron a una sesión en el Congreso de los Diputados. Pregunté a sus Señorías quiénes llevaban la geolocalización conectada y eran prácticamente todos. ¿Cómo puede permitir la gente que tiene la responsabilidad de gobernar este país que Google sepa dónde están en cada momento? No hay una concienciación ciudadana sobre la privacidad desde la que se pueda reflexionar conjuntamente.

Y cuando le explica estas cuestiones a su alumnado, ¿qué le dice?

Que no tienen nada que ocultar. En contra de su tesis, les explico que lo que hacen ahora no tiene por qué estar bien visto dentro de unos años. La publicidad de los años 80 nos devuelve el reflejo de una sociedad machista o en la que era normal ir sin cinturón en el coche, por ejemplo. En el futuro, los valores serán también diferentes. Pero también porque lo que funciona aquí no tiene por qué hacerlo en otros lugares, como Arabia Saudí. ¿Y si son homosexuales y quieren viajar allí? Y también por la capacidad de perfilado que tienen las redes sociales. ¿Cómo vas a justificar que has coincidido en el supermercado con cinco yihadistas si llevas la geolocalización abierta? ¿Van a creerse que fue una casualidad?

Todo esto nos obliga a ser muy celosos de nuestra intimidad, pero todos los desarrollos tecnológicos que se han hecho procuran lo contrario y facilitan la entrega de los datos con aparatos muy atractivos. Se han vendido a través de una estética y de una prosa que nos convence de que gracias a lo que nos ofrecen vamos a ser unos campeones mundiales.

Se trata además de un sistema de control del que no puedes desaparecer. No se puede vivir fuera de Google, porque aunque no tengas una cuenta de Gmail, la mayoría de los contactos a los que escribes sí los tendrán. Además, grandes instituciones como el BBVA, la Universidad Complutense de Madrid y muchas otras han cedido la gestión de todos sus servicios tecnológicos a Google. Estamos en lo que Shoshana Zuboff ha definido como ‘El capitalismo de la vigilancia', como tituló su recomendable libro.

Así que el terreno estaba abonado para que ahora implanten una aplicación en el teléfono y no haya suspicacias.

Además ha habido otro fenómeno interesante. Las administraciones han forzado una transición tecnológica sin ni siquiera darnos tiempos para adaptarnos. Como abogado, si quiero presentar una querella tengo que hacerlo a través de la plataforma Lexnet, para la que no dieron tiempo para alfabetizarse digitalmente.

Una plataforma que además es controlada por el Poder Ejecutivo, aun cuando sea para la Administración de Justicia.

Efectivamente, una cuestión que nos daría para mucho. Pero que también nos sirve para analizar cómo tiene que ser la estructura de redes pública en el siglo XXI. Por un lado tenemos todos esos programas vistosísimos, toda la maquinaria de las corporaciones tecnológicas convenciéndote de que las uses, y un Estado obligándote a usarlas. La tormenta perfecta para que te puedan decir que tienes que tener un smartphone.

Yo guardo el Nokia antiguo como un absoluto tesoro porque ahí el dueño soy yo. Pero igual que me obligaron a usar determinado software y hardware, me pueden obligar a tener un sistema de control registrado en una compañía de teléfono que va a saber todo sobre mí a través de las antenas a las que me voy conectando.

El panorama de control tecnológico es inquietante y los que luchemos contra su implantación seremos considerados sospechosos. Yo estoy a favor de que cuando hay una tensión entre el derecho a la libertad deambulatoria y la seguridad por un tema de salud pública, se tomen medidas. Pero estoy en contra de que se adopten irracionalmente y sin que la ciudadanía podamos acceder a nuestro derecho a saber qué informes están detrás de esas decisiones.

Yo ya exigía esos informes cuando se barajaba bajar la velocidad máxima en las carreteras de 120 kilómetros a 110.

Usted ha afirmado en más de una ocasión que este sistema tecnológico de hipervigilancia sería el sueño húmedo de la Stasi, de Goebbles, de Mussolini… Hemos pasado de sistemas totalitarios que empleaban el terror para conocer todas las parcelas de la intimidad de su ciudadanía, a que ahora sea esta la que la expone y regala a plataformas que se lucran con esos datos.

Los de la Stasi eran unos aficionados en comparación con lo que saben hoy de nosotros las grandes corporaciones. Este verano estuve en el museo de la Stasi en Berlín y los sistemas de control que tenían eran rudimentarios comparados con los que se utilizan ahora. Como ciudadanía desconocemos cómo se emplean estos mecanismos u otros, como pudieran ser los satélites que en la actualidad se dedican a vigilar los cultivos agrícolas para luego especular en los mercados de alimentos, por ejemplo.

Parte del problema es que se ha instalado la idea en nuestra sociedad de que los softwares de toda esa tecnología son neutrales y que, por tanto, las decisiones que adopta la clase política en base a esta son imparciales, cuando no es así.

Efectivamente el software no es una herramienta neutral. La propia configuración del software es política, pues decide qué modelos de actuación son posibles. Pero, además, en un debate reciente, planteábamos que es muy difícil defender los derechos de la ciudadanía cuando vamos a los tribunales y el nivel en el que tenemos que debatir las cuestiones es absolutamente básico, como describirle a un juez qué es una DNS o escuchar a un abogado del Estado defender que los algoritmos de los programas informáticos tienen que ser secretos.

Por otro lado y además de lo relacionado con los programas de software, esta pandemia ha evidenciado que no se pueden hacer políticas públicas si no tenemos datos, cuando la demografía ya se empleó en el 1600 con la peste: las parroquias recopilaban los datos de nacimientos y muertes y de ahí se extraían tablas y análisis. Ahora Civio o Datadista han tenido que trabajar con archivos en formato pdf que han tenido que exportar a archivos tratables automatizadamente por ordenador. No hay alfabetización digital.

¿Qué opinión le merece que en las primeras seis semanas de confinamiento se haya detenido a casi 6.000 personas por incumplir el confinamiento e interpuesto unas 700.000 propuestas de sanción? Por no hablar de los abusos que han sido grabados por la ciudadanía desde los balcones…

La función de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado vienen muy claras en la Constitución y en las leyes que la regulan. Estos cuerpos son absolutamente necesarios, tienen que tener sueldos mucho mayores y es lamentable el trato que reciben por parte de las instituciones. En los juzgados me he encontrado con funcionarios absolutamente distinguidos, con una preparación impresionante. Otra cuestión son las órdenes políticas que están recibiendo. No me cabe duda de que muchas de esas denuncias van a ser sobreseídas y sus destinatarios absueltos.

Desde arriba no se les ha dado un criterio claro. Se ha hecho una legislación de brocha gorda y se ha olvidado que España es muy diversa. Pueblos en la montaña con 20 habitantes que no tienen nada que ver con una gran urbe, las Islas Canarias… Ha faltado granularidad en la legislación para contener la pandemia.

El propio ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque, admitía en una entrevista en El País que carecían de información suficiente para afrontar la pandemia.

Las comunidades autónomas no han dado las tablas de información al Gobierno central hasta hace apenas una semana. Es inaudito porque desde hace bastantes años los responsables de los archivos y de las bibliotecas han desarrollado técnicas y explicado cómo deben recogerse los datos, tabularse, qué características tienen que contemplar, cuáles son los metadados relevantes, cómo clasificar la información…

Sin embargo, en las administraciones públicas estamos en manos de personas incapaces que, ya siendo adelantados, emplean Excel como lo más cercano a una base de datos. Cuanto más se sube en la escala de la administración, menos se sabe sobre cómo tratar los datos. Deberían aprender de las personas a cargo de los archivos y de las bibliotecas.

¿Y cómo se explica el fenómeno de esa ciudadanía que ha asumido tareas de vigilancia policial y que insultan a las personas que consideran que no deben estar en la calle?

Es parte de la cultura de este país. Yo fui de los que tuvo que hacer el servicio militar y por aquel entonces se producía el fenómeno de las novatadas a los recién llegados. Cuando ya llevábamos 6 ó 9 meses de antigüedad, nos dividíamos entre los que considerábamos que no había que hacerlas y los que defendían que, como a ellos se las habían hecho, ahora les tocaba a ellos fastidiar a los nuevos. Es la misma legitimación que la del ‘fascista' o ‘estalinista' de balcón. Hay un problema gravísimo de educación.

Desde el momento en el que el ejemplo de diálogo que se introduce en las salas de estar en las casas es el de programas de televisión en los que seres vociferantes se interrumpen continuamente, nuestra sociedad está muy lastimada. Teníamos un guerracivilismo y un país cainita y no hemos tenido ningún partido sensato que haya intentado desmembrar esas cuestiones. Y a los que lo han intentado les han cortado las alas. Por eso, el tema de la memoria histórica siempre se ha visto como algo partidista, las asociaciones de víctimas del terrorismo también, y ahora no me cabe duda de que la pandemia será concebida también desde el partidismo. Por eso no lograremos zanjar ese guerracivilismo entre las personas.

En casos tan graves como este en el que está en juego la supervivencia, debería apartarse a cualquiera que quiera sacar rédito partidista y poder establecer comisiones de la verdad que investiguen qué se ha hecho mal. Porque se han hecho mal muchísimas cosas, pero todo quedará en que el PP dirá que todo lo que hizo el PSOE estaba mal y viceversa. No se pueden hacer distingos y debería investigarse por qué hubo aglomeraciones no ya el día 8 de marzo, sino a partir del día 1: los partidos de fútbol, los centros comerciales, el mitin de Vox… además de las manifestaciones del 8M.

Todos nos hemos visto sorprendidos por la gravedad de la pandemia. Si nos hubiesen dicho hace unos años que íbamos a estar encerrados en casa dos meses, no nos lo habríamos creído, pese a que había expertos y expertas advirtiéndolo desde hace tiempo. Y no se les prestó atención ni desde la Unión Europea, ni desde los gobiernos centrales, autonómicos ni ayuntamientos.

¿Cree que habrá una verdadera investigación sobre esta cuestión?

No. La mejor investigación que conozco en este sentido fue la de ‘las vacas locas' en el Reino Unido. Se verificó por parte del Parlamento cómo un órgano del Ejecutivo dio instrucciones a los veterinarios para que no contaran las vacas locas que iban muriendo y así no alarmar a la población. El informe final decía literalmente: “Esto jamás debería haber ocurrido”. En España hemos tenido los casos del chapapote, el Yak-42, el metro de Valencia… y jamás hemos tenido una comisión de investigación con rigor científico y que ofreciera resultados. Los partidos políticos evitaron la posibilidad.

En un tuit proponía que nos pusiéramos en el lugar de los que tenían que decidir, desde la Unión Europea, dar dinero para la recuperación a España a unos partidos políticos con precedentes como Filesa, Púnica, Gürtel, Guerra, Palau, Malaya, ERE, Fabra, Roldán, Naseiro, Pujol…

Los partidos políticos estarán ya pensando en ver cómo se llevan parte del dinero que venga de Europa y algunos saldrán respaldados con los votos de la ciudadanía en las siguientes elecciones. La historia nos demuestra que la corrupción les ha hecho perder votos, pero no se les ha sancionado con desaparecer del mapa político ni con devolver lo robado. Eso es algo que me encantaría que cambiara en este país.

Tanto desde el Gobierno como desde determinados medios de comunicación hay una dosificación de la información –por ejemplo, cómo se ha anunciado el confinamiento de quince día en quince días– siguiendo técnicas de propaganda bélica para mantener alta la moral de la población. También sorprende el relato edulcorado de la pandemia, que se ha cobrado la vida ya de más de 25.000 personas, en el que abundan piezas lúdicas sobre lo que ocurre en los balcones, dentro de las casas… Y pareciera que, ante el panorama desolador que se avecina por la crisis económica, una parte de la población se sintiera cómoda con esta autocensura, que prefiere no saber…

Es lo que Kant decía en ¿Qué es la Ilustración?: su famoso «Atrévete a saber». Es un problema de madurez ciudadana que en muchos ámbitos, efectivamente, prefiere no saber. Hay un desprecio hacia el conocimiento, el “Vivan las caenas' del que no hemos terminado de salir, la diáspora de pensadores en los años 40… No hay país que avance si su ciudadanía prefiere no saber. El no querer saber no puede ser una corriente de pensamiento válida, sino una excepción que admitamos como tal.

Este país tiene un gran problema de educación. Tenemos una serie de generaciones que están saliendo adelante en la educación gracias al esfuerzo del profesorado, que está sin medios y con unos ratios de alumnado altísimos… Pero también los ambientes en los centros empujan al amancebamiento del funcionariado público, en lugar de alimentar la linterna que debería de ser el conocimiento; o esa metodología de los apuntes que, como explica el maestro Emilio Lledó, reduce muchísimo el conocimiento final adquirido por el estudiante… Hay que invertir en educación.

Con esta pandemia hemos visto que ha faltado la ciencia, la sanidad, la educación y la justicia. Los juzgados no han colapsado por la COVID-19, sino que llevan colapsados 20 años porque no se les ha dotado de presupuesto. Y no se ha hecho porque tenemos una clase política corrupta que no tiene ningún interés en que funcionen. El mejor ejemplo es cuando el gobierno de Mariano Rajoy limitó la instrucción de los casos penales a 6 meses. Si en ese plazo no se ha acabado la investigación, se tienen que archivar o seguir sin profundizar en la búsqueda de pruebas. No conozco ningún estudio que recoja cuánta gente ha eludido la justicia gracias a esa reforma.

Y ahora vamos a tener un gravísimo problema porque para que funcione un país la justicia tiene que funcionar. Porque tiene que haber un sistema rápido de resolución de conflictos, sin él estamos dejando un campo abonado para estafadores. Por ejemplo, si una empresa constructora no acaba o entrega defectuosa la vivienda que una persona ha comprado, a la hora de negociar el conflicto, una de las cosas que la parte vendedora va a poner sobre la mesa en la negociación es que, si vas a los juzgados, te vas a tirar cuatro años paralizado. Esto fuerza a pactos injustos. Y así, no hay economía que pueda ir bien.

Fuente: https://www.lamarea.com/2020/05/06/...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Siembra

10 May, 2020 - 00:00

Categorías: Tortuga Antimilitar

Antonio Gamoneda: “La democracia es la máscara sonriente del capitalismo mundial”

10 May, 2020 - 00:00

Conversamos con Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931), premio Cervantes, voz siempre crítica con el sistema, que publica la segunda parte de sus memorias y la obra completa de su poesía, para descubrir cómo ve el mundo y la vida, "ese extraño viaje desde la inexistencia hacia la inexistencia"

"El consumismo es una intoxicación; una forma excitada, maligna, de recuperar buena parte de la retribución del trabajo"

"Si el Íbex 35 hubiera querido que PSOE y Podemos se entendiesen, se habrían entendido. Y habría Gobierno. Y, naturalmente, nada cambiaría"

"La caída del muro de Berlín creó un baile distinto dentro de la misma fiesta"

Acaba de presentar ‘Esta luz', dos tomos publicados por Galaxia Gutenberg que reúnen más de 70 años de trayectoria poética. Y lleva semanas intentando poner fin a ‘La pobreza', su segundo libro de memorias, casi 500 páginas en las que explora sus recuerdos a partir de los 14 años, cuando ya trabajaba en un banco (encendía la caldera de madrugada), estudiaba por su cuenta, empezaba a escribir poesía y a militar en una célula antifranquista. Recuerdos que llegan hasta hoy, con páginas en las que habla de su "ancianidad" sin pudor. Estamos en la galería de su casa, poblada de libros. Con las ventanas cerradas se escucha la algarabía de la calle (es 5 de octubre, San Froilán, fiesta patronal en León, donde reside Gamoneda desde niño).

– ¿De dónde saca fuerzas para trabajar en la escritura durante todo el día y parte de la noche?

– Una fuente está en sacar fuerza del cansancio. Otra, en el conocimiento de que no queda mucho tiempo para hacer algo de lo mucho que no he hecho. También, la convicción de que lo peor que puede hacer un viejo es apartarse de todo trabajo. Empiezan a perder sentido permanecer, afeitarse, encontrar a un amigo… Ya está en el desinterés angustioso de sí mismo. Se acabó.

– ¿Hay una responsabilidad ética, personal, ahí?

– Algo que parece una responsabilidad, primero conmigo mismo, no puedo darme espacios para el desinterés. Estoy desde siempre en la voluntad de trabajo. Permanecer en ella es una finalidad equivalente a la de vivir.

– ¿Es usted de los que esperan algo de la vida o de los que consideran que es la vida la que espera algo de nosotros?

– No estoy por las grandes divisiones. Yo tengo deseos que han de realizarse en la vida y he de tener una conducta con esa misma vida. Trato de ser razonable en tal circunstancia. Espero algo, no demasiado, de la vida, y prefiero dar algo yo también. Si ‘el algo' es útil, justo o hermoso, mejor.

– A los 20 años ya integraba una ‘célula' de la resistencia antifranquista, algo de lo que da cuenta en ese libro de memorias que está terminando. Usted ha dicho: "Esperábamos que la desaparición del dictador fuese a suponer una transformación de la vida española, pero no ha sido así". ¿Qué ha sido lo más decepcionante?

– Esperábamos algo que tuviera un valor semejante al de una desaparición del sufrimiento de la gran pobreza y de la gran riqueza. No fue así y sigue sin ser así. Con todo su carácter espantoso, la dictadura fue el tramo anterior de la misma secuencia depredadora y explotadora que ahora rige. Estábamos y estamos en la consolidación de la propiedad, en el regimiento y el uso absoluto de bienes, productivos o no, por parte del capitalismo.

– Tras la última crisis económica, nos encontramos casi peor que entonces…

– Durante la dictadura franquista estaba el pelotón de fusilamiento y ahora tenemos los desahucios, el desempleo, el maltrato a los inmigrantes… Todo eso lo originan los mecanismos del poder económico. La dictadura franquista también los tenía y contó con otros propios del momento. La ayuda militar italiana y alemana fue ayuda filtrada del poder económico italiano y alemán. De Juan March y de otros financieros de la época, consta su apoyo a los sublevados. ¿Cuál fue el motivo de la sublevación? ¿La fe católica? No, el motivo está en el dinamismo de la economía, forzado por las grandes entidades con o sin nombre. Y ahora hay democracia. La democracia aloja, protege y encubre a la misma dictadura económica que prosperaba con la militar. Esto es así no sólo en España. Cabe pensar que la democracia es la máscara sonriente del capitalismo mundial. Máscara y sonrisa. Es lo que hay.

– ¿Cree que existe un gobierno en la sombra?

– Sí. No hace falta saber los nombres, basta ver, por ejemplo, el petróleo: si en tal país hay demanda o no, si me interesa el petróleo de Venezuela y hay que ir allá "porque se da un trato antidemocrático a las personas", que no digo que no se dé. Gobierna y decide la presión de los bloques económicos. Éstos pueden ser concretos, grandes compañías que están detrás de un gobierno o puede ser una presión multinacional aparentemente difusa.

– En su nuevo volumen de memorias hace un repaso de cómo la opresión y el sufrimiento revoluionario estéril, de una manera u otra, acabó con bastantes amigos. Algunos, como Jorge Pedrero, miembro de su misma célula en la resistencia, se suicidaron. ¿Le ha aliviado en algo revivir aquellos años?

– No fue sólo Jorge… Aliviar su gravedad, no; ayudar, sí. ¿A qué? A seguir teniendo recuerdos. Escribir es activar un dispositivo que saca de sí mismo aquello que, reducido a nuestra conciencia, mantiene fijo un sufrimiento. Es una operación ligada al psiquismo, como la confesión de la Iglesia católica o como manifestarse cantando; tiene un componente liberador. No hace desaparecer el sufrimiento, pero lo convierte en algo con lo que se puede convivir. Recuerdo el refrán de nuestras madres, al menos de la mía: "Quien canta su mal espanta". Eso es muy serio. Hay en nosotros posibilidades liberadoras. Una de ellas, un privilegio, parece estar en la escritura.

– Generaciones como la suya conocen muy bien el resultado de los fascismos, pero es como si esa parte ominosa de la historia se hubiera vuelto invisible para las nuevas generaciones.

– Yo creo que eso es bastante natural que ocurra. Los fascismos, el franquismo en España, son, ya lo he dicho, modulaciones transitorias del mismo fenómeno económico, social y existencial Permanecemos en él con algunas diferencias. La desaparición de los fusilamientos es una diferencia de cierto tamaño. Los que conocen aquello ‘de oídas' y se engolosinan con la sacarina tóxica del consumismo, tienden a no querer saber, pues la desinformación es cómoda, de aquello ni de esto. Y tragan gustosamente anzuelos, por ejemplo, un coche, sin dar importancia a si le hipotecará varios años y vivirá peor, envenenará más el planeta, atropellará a personas o se matará él. ¡Y perderá el tiempo! En Madrid, tres horas de cada día de su vida, metido en una caja, echando pestes y respirando mierda. "¡Es que las ciudades son muy grandes o están lejos!". Sí, pero la ciudad monstruosa vende mucho. A más habitantes, más coches; a más coches, más ciudad… Es el gran arte de fabricar la necesidad.

– ¿Qué le parece que los restos de Franco salgan del Valle de los Caídos?

– A mí me da igual que los dejen ahí o que los tiren a la basura. Con tal de que no molesten y no cueste dinero, por mí, los pueden roer los benedictinos. Cabría aprovechar y quitar la cruz. No por su simbolismo, claro. Es un ultraje al paisaje español y un daño a la sensibilidad estética de las personas.

– ¿Conseguirá este país enterrar definitivamente el franquismo?

– Lo que hay que enterrar es la fuerza y la forma profundas del capitalismo que generó el franquismo y ahora la trampa democrática. ¿Qué más da que enterremos o desenterremos los discursos, los huesos de Franco y los de sus sobrinos, si la causa queda ahí? Pedro Sánchez o no sé qué otros van a ser epígonos de la causa y no tocarán sus estructuras. No mandarán y lo saben. Supongamos que los que se dicen izquierda ahora mismo se entienden y se ponen a funcionar, ¿qué pasa? Apenas nada. Mejoran discretamente pensiones y otros flecos, pero los bienes y la gestión de los bienes, incluidos los seres humanos, usados como instrumentos siguen lo mismo. Es el sistema y "hay que respetarlo". Capitalismo más democracia. O lo que es igual: capitalismo más ficción.

– A lo largo de su vida, ¿ha habido algún período político ilusionante o la lucidez se impuso siempre?

– Ilusión sí, pero simultánea con los riesgos, con el sufrimiento. La ilusión que puede tener un chico de la resistencia. La ilusión de que la opresión y la pobreza cesen. Las ilusiones son una necesidad vital, pero suelen ser defraudadas. Ya no me toca ilusionarme para mí, pero conservo alguna ilusión para el mundo que voy a dejar. La quisiera más fundamentada.

– ¿Se sigue sintiendo comunista?

– No en un sentido partidista; tampoco cuando estaba en un partido. Mi comunismo es primitivo, como en algunas tribus o en las primeras edades del ser ya humano. No es político, surge y se basa en las necesidades. El comunismo partidista es una rama ‘profesional' del comunismo esencial.

– ¿Cómo vivió la caída del muro de Berlín en 1989?

– Casi sin enternarme. Me fui enterando con el tiempo, por sus resultados. Apareció una fluencia de países del Este, gente que ahora mismo son inmigrantes. El mercado tuvo otras vías y otros espacios. Se creó una situación más abierta que atrajo la inestabilidad nacida en países árabes y en zonas de Oriente Próximo. Un baile distinto dentro de la misma fiesta.

– El capitalismo parece ahora más salvaje, si cabe, en lo que antes era el bloque soviético, también en China…

– El gran teatro del mundo. El comunismo capitalista de China, salarios y jornadas de esclavitud "en razón del bien común", ¿qué es eso? Se activan resortes, se crean las estructuras del poder ‘popular' y los servidores obligados del poder ‘popular'. Ya estamos en la farsa, en el capitalismo de Estado. Todo tan paradójico como que acá sea democracia la dictadura económica. El mismo fondo en China que en Estados Unidos. O en España.

– Por cierto, ¿cómo ve a Trump?

– Una pieza de la gran máquina depredadora. Es posible que no la eligieran bien. Es demasiado estrepitoso. No les ha salido bien la pieza.

– Ya, pero ahí está…

– Sí, sí. Está ahí y es una molestia. Igual que… "Oye, que hemos inventado Ciudadanos para quitar al PP y no ha funcinoado". Es lo mismo, no salió buena la pieza. Pero, ¿Trump es un majadero? Sí, es un majadero peligroso.

– Afirma que "los políticos no son nada más que los sacristanes del poder económico". ¿Qué es lo que impide avanzar a una sociedad como la nuestra?

– Sacristanes… Puede ser una manera de aludir a los políticos, sí. Y avanzar, ¿avanzar hacia qué?

– Hacia la igualdad, hacia un reparto más equitativo de la riqueza, por ejemplo.

– Todo avanza, se supone, siempre. ¿En qué sentido? No perdamos tiempo en nebulosas: avance en el sentido de consolidar y acrecentar la posesión de riqueza y las formas de hacerlo, contando con la garantía de un brazo político connivente. el avance hacia una comunidad existencial no lo veo, a no ser el testimonio de pequeñas comunidades en todo el mundo. Nosotros estamos en el paso atrás, paso adelante, bailando moderna una vieja pavana. Aparece Podemos, aparece Vox, vocean, prometen, critican, se entretienen peleándose y, mientras tanto, continúa la marcha depredadora.

– ¿Cómo analiza la incapacidad de PSOE y Unidas Podemos para llegar a acuerdos de gobierno?

– Se me hace incomprensible si me limito a pensar que son personas honradas con dos dedos de frente. En una izquierda real no se da oposicion entre los partidos, ni diferencias graves en lo que conviene al bienestar de los ciudadanos. Sería grotesco que uno pensase que conviene un par de coches por familia y otro que se trata de que no echen a mis padres de casa. Exagero, pero se me entiende. ¿Se puede alterar la noción objetiva del bienestar, que ha de ser, supongo, la de la izquierda? Y ahora sin exagerar, y obviando la izquierda y la derecha, dicen que me van a aumentar la pensión un 1% si gobierna Pablo Casado y un 3% si gobierna Pedro Sánchez. ¿Ha pasado algo? Mi bienestar sigue ‘colgado'. Añado una opinión relativa al PSOE y a Podemos: si el Íbex 35 hubiera querido que se entendiesen, se habrían entendido. Y habría Gobierno. Y, naturalmente, nada cambiaría.

– ¿Cómo interpretaría el auge de Vox?

– Vocerío aparte, no son más radicales que los del PP; unos y otros dejarían la cosa como está. Pero no es malo para la circunstancia, es decir, para los manejos del poder, que haya grupos y personajes muy caracterizados. Vox es la muestra folclórica de la derecha. Está por las tipicidades: la mujer cosiendo, España una, etc.

– ¿Qué le parece la entrada en escena de Íñigo Errejón con Más País?

– No tengo datos para juzgar. Únicamente tengo información ya de hace algún tiempo. Parece que es más inteligente que, en general, [el resto de] los políticos. Pero, ¿para qué? ¿Qué puede o quiere hacer? Ha dicho que le gustaría "ser el pegamento de la izquierda". No está mal. Pero sigo preguntando de qué izquierda, ¿de la izquierda decorativa que hay?

– ¿Y lo que está pasando en Cataluña?

– La Península estuvo fragmentada hasta hace un rato, 500 años o así. Al poder le interesó la autoridad en un terreno grande y eso es la unidad de España. Y, ¿ahora? ¿Que hay unos señores que dicen que no o que sí? Bueno, pero que no molesten. El independentismo de los catalanes me parece una tontería. Y la histeria unitaria de los hipernacionales otra tontería.

– ¿Hay algún político español que valore especialmente, para bien o para mal?

– Aznar fue el que montó el ‘supermercado' de la derecha, la tienda común con los grupos económicos: tiene una importancia maligna. Si la pregunta fuese un político del ‘menos mal', dentro del fracaso general del socialismo mencionaría a Zapatero. Fue el que adoptó más medidas sociales con signo positivo. En cualquier caso, pienso que el político es una especie que debe extinguirse universalmente.

– ¿Y por qué los sustituiría?

– Por formas de poder directo, no delegado, que tendrán sus mecanismos, pero ajenas a la ‘lotería' del voto y a la fragmentación. Con fundamento en las necesidades. Bases y coordinación ciudadanas identificadas en y con las necesidades. No es imposible y no es anarquismo.

– ¿Va a ir a votar el 10 de noviembre?

– No lo sé y no tiene interés. Depende del momento. Votando a cualquiera de ellos, en relación con la causa real de los hechos, estoy votando lo mismo. Voto sistema: democracia ficticia más dictadura económica encubierta.

– Pero no da igual que gobierne uno que otro…

– No, pero sólo en detalles de repercusión menor: que no echen a papá de casa o que me actualicen la pensión con mejor índice. Luego, en relación con el hecho determinante de todo, estamos en las mismas.

– No es usted escéptico, sino descreído.

– ¿Cómo puedo confiar en algo que viene ocurriendo desde que el poder y la propiedad absolutos (nobleza, Iglesia o monarquía) cesan y comienza una opereta trágica: primer acto, Revolución Francesa; segundo acto, Wall Street y otros despachos multinacionales; entreactos, Guerra Civil española, Vietnam, etc., es decir, aparición sucesiva de burguesía, capitalismo y democracia ‘versus' seres humanos a secas?

– ¿Se siente republicano?

– Me siento republicano con tal de que la república no sea una república -que puede serlo, lo hemos visto- nazi, por ejemplo. El Tercer Reich y Hitler son árbol que creció republicano. O una república soviética. Puedo ir de republicano si conozco y apruebo lo que va a hacer la república.

– Y con respecto a los reyes, ¿cómo se siente cuando va a comer con ellos, con todos los premios Cervantes, por ejemplo?

– [Ríe] El otro día comí a la izquierda del rey, persona amable. Puedo ser conforme o disconforme con la institución, quién sabe. Pero sobre el chico o la chica que la lleven me gusta saber cómo son como humanos, como padres, por ejemplo. En resumen: soy indiferente al asunto institucional monarquía sí o no. Me importa el país en que reinan o no reinan.

– Usted aboga por una revolución económica, que consistiría en abolir el consumismo y crear una economía alternativa…

– Básicamente sería eso. El consumismo es un artificio, sin el que actualmente no se sostendría el capitalismo. Es una intoxicación, una forma excitada, maligna, de recuperar buena parte de la retribución del trabajo.

– Pero eso, ahora mismo, resulta irrealizable, y más en un tiempo en el que vivimos rodeados de cosas (como internet, ordenadores, teléfonos móviles, aplicaciones…) de las que no podemos prescindir.

– Sí, se puede. Son adicciones creadas virtualmente, ideología y praxis tóxicas. Hay ‘tratamientos' sanos y eficaces, la abstención opcional estimulada, por ejemplo. Se puede incluso antes de contar con equivalentes limpios. En esa abstención consiste, hoy mismo, la mejor revolución posible.

– Quizá usted podría prescindir de ello, pero para vivir en el mundo actual, trabajar, relacionarse como se relaciona la gente ahora…

– Se hace necesario dentro de las estructuras y de las comunicaciones entre estructuras creadas para que generen consumo, no fuera. Existe la ciudad monstruosa, resultado de una centralización monstruosa. Es una normalidad fingida: vende coches y multiplica por 50 el precio del suelo. Con estrategias y paciencia se sustituye ventajosamente. Doy pistas. Una: resido en León y me pongo enfermo en Almería, me tratan contando con mi historial clínico incluidas resonancias magnéticas. Otra: me muevo 5.000 kilómetros al año y no tengo coche, los hago en taxi, creo trabajo y me cuesta menos que con mi coche.

– Entonces lo que hace falta es conciencia…

– Claro, una conciencia que no se puede activar de repente, pero se puede crear. Se necesita paciencia revolucionaria y bloquear los grandes intereses contrarios. Hay una mala solución repentina: la gran catástrofe, sucedida por la pobreza universal. No me atrevo a desear esta solución.

– ¿Y no le parece que lo que hay es una guerra soterrada contra los pobres?

– Siempre. Cabe pensar que el ser humano -como parece que ocurre también, en su grado, en otras especies, como por ejemplo las abejas- hubiera nacido en una empatía natural. Pero el humano adoptó la ‘manera' de las especies depredadoras y originó la pobreza. Llevamos, no sé, ¿25.000 años?, perfeccionando mecanismos depredadores. Ahora la oportunidad histórica es una revolución pacífica: solidaridad con los iguales y, frente al poder que nos oprime y despoja, la Gran Abstención destructora del capitalismo o de sus formas sucesoras. En otro caso, lo dicho, la guerra (fría o caliente) y la explotación y el acorralamiento permanente de los pobres.

– ¿La renta básica le parece una buena medida para paliar un poco la situación de pobreza y precariedad de cada vez más ciudadanos?

– Un poco, sí, pero un poco. No modifica nada sustancial, es un remiendo.

– En 2012, cuando la Unión Europea recibió el Nobel de la Paz, usted se manifestó muy crítico: "Si se produce el crimen, no hay paz, y crímenes son la creación de pobreza, de enfermedad, de indefensión o de muerte, el mercado de las armas, las connivencias -aisladas pero reales, que las hay- de fuerzas económicas o políticas y mafias…".

– La paz, la pobreza y la riqueza están falsamente caracterizadas. Se siguen colocando concertinas; la Constitución reconoce el derecho a un hogar, pero hay gente durmiendo bajo un puente; se estimula el mercado de los vehículos que producen la muerte de más de 1.000 españoles al año; se autoriza una industria que rebaja un 10% la vida media en cinco pueblos. Así seguirá mientras al mercado no le convenga otra cosa. Y será en paz. Premio Nobel.

– ¿Qué significa para usted la palabra dignidad?

– Que yo me respete a mí mismo en un grado sensato y exija que se me respete en ese grado, ya que yo hago otro tanto con los demás.

– ¿Cómo se pronuncia usted frente al grito: "La revolución será feminista o no será"?

– La dinámica depredadora de la especie tiene un soporte machista que las mujeres no deberían envidiar. Pasando a dinámicas más nobles, es natural, necesario y justo que las mujeres estén en la acción con el mismo nivel que los hombres. También en la acción revolucionaria.

– ¿Cree que la escritura de las mujeres aporta alguna cualidad a la poesía hegemónica?

– ¿Cómo no la va a aportar? Con independencia de que seamos tan seres humanos los hombres como las mujeres, toda la realidad femenina que falte debe estar en la poesía y enriquecerla. Todavía hoy le falta a la poesía buena parte del ala femenina, necesaria para que la totalidad vuele bien.

– ¿Hasta qué punto la poesía puede ser revolucionaria en un mundo cada vez más tecnológico?

– Sartre negaba la poesía diciendo que no, que no sirve: la poesía es subjetiva y la realidad a revolucionar, objetiva. Creo que no tiene toda la razón, olvida la capacidad, a veces decisiva, de fuerzas que parten de un origen subjetivo. Pongamos un mal ejemplo, que son los más claros: en el nazismo, la poética de la raza acompaña a intereses económicos en un hecho negativamente revolucionario. No se puede descartar la subjetividad. La poesía, directamente no sirve para nada, pero propicia y estimula conductas revolucionarias, para bien o para mal.

– ¿Escribir ayuda a entender la vida y el mundo en que vivimos?

– Ayuda a asumirlo. La comprensión del mundo y de la vida es una abstracción. Los seres humanos han querido comprender siempre y no han comprendido nunca. Es demasiado lo que hay que comprender. La poesía ayuda a asumir, a tener conciencia de que esto es así, y de que hay que estar contra ello o a favor de ello. No es poco.

– ¿Cuál sería su mejor definición de la poesía?

– No hay definiciones para la poesía. La que como aproximación me gusta más es la de Juan de la Cruz: "Un no saber sabiendo". Pero no es una definición, abarca sólo una de las potencias de la poesía. A ver si atino yo a decir algo: "Manifestación simultáneamente inteligible y sensible de un significado, un lenguaje ‘otro' en el que las palabras representan más allá del lenguaje usual". Es un intento, relativamente mío y original, de acercarme. El lenguaje de la poesía no tiene los mismos orígenes ni las mismas funciones que el lenguaje comunicativo convencional.

– Mójese un poco: ¿lee a sus contemporáneos?

– Releo. Entendiendo por contemporáneos 100 años. Puede interesarme más releer a Valle-Inclán o a Kafka que a un muchacho que está bien, pero…

– ¿A qué autor ha descubierto últimamente?

– En nuestra lengua, el último autor que me interesó como descubrimiento fue Alejo Carpentier hace 30 años. En otras, son más años, puede que 60: la intuición desoladora de Kafka es lucidez en un grado de creación no superado posteriormente. Mis descubrimientos no son muy recientes. Me ronda y pudiera serlo Elias Canetti, en una lectura fuerte, todavía muy incompleta.

– ¿De qué libros no podría prescindir?

– Son muchos. Los libros se hacen imprescindibles en arrebatos puntuales. Pensándolo mejor, no puedo prescindir de la Biblia -no me interesa su lado trascendente, sí lo que tiene de creación literaria-, ni del ‘Romancero', ni de Cervantes, ni de Góngra, ni siquiera de Quevedo. Y dando un salto a otra especie, ni de Kafka, Juan de la Cruz o Vallejo. Pero nunca en modo absoluto o constante. Necesito tenerlos ahí, no vivo obsesionado por ellos.

– ¿Hay algo que le hubiera gustado hacer en la vida y no ha podido cumplir?

– Asumir la vida supone forzar una especie de olvido de lo que no has podido hacer, o de lo que no te ha ocurrido. Hay cosas que si no las he hecho es que no estaban en mi mano. Me hubiera gustado convivir, conocer a mi padre. y ¿qué estuvo en mis posibilidades y no hice? No lo he pensado. Si a los 14 años, en lugar de tener la vida repartida entre encender una caldera y empezar a escribir, hubiera estudiado Economía… No me lo planteo. Siempre quieres ser mejor de lo que eres o tener lo que no tienes.

– ¿Cuál es tu mayor preocupación?

– Cesar en el daño que me hago a mí mismo todos los días diciéndome que hoy termino mi segundo tomo de memorias.

– ¿Cómo es esa lucha con la palabra?

– La palabra poética tiene un generador natural, conocido desde siempre aunque poco recordado: la rítmica, que decide también el cuerpo propio de la misma palabra. En el convenio actual, una narración no está fundamentada en la rítmica sino en hechos explicitados de manera informativa. Esta diferencia me resulta incómoda. Trato de superarme y el esfuerzo puede quebrarse y originar lagunas. No me siento desdichado: la historia de la escritura, incluso de la gran escritura, está llena de esas lagunas.

– ¿Tiene algún proyecto nuevo en la cabeza?

– Sí. Tengo muchas notas ‘de pensamiento', suficientes quizá para doblar ‘El cuerpo de los símbolos'. Y aún quisiera escribir dos libros, quizá breves, con una voluntad pasional por la escritura misma, independientes de mi ideología y de mi pensamiento acuciante. Un libro de poesía libre de esos vínculos, y quizá una narración en la que, a diferencia de lo que hago ahora con las memorias, me preocupase sólo por construir una pieza de arte.

(Eloísa Otero, Tinta Libre, noviembre 2019)

Fuente: https://letrasalpapel.wordpress.com...

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