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No al polígono de tiro

18 February, 2018 - 00:00

Las Bardenas, Navarra.

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Los que viven solos, una especie que no deja de crecer

17 February, 2018 - 00:00

Esteban Ordóñez Chillarón

El número de personas que eligen vivir solas crece en buena parte del mundo. El porcentaje no ha dejado de subir en las últimas décadas. Algunos ven en ello una señal negativa, un vaciado de las relaciones humanas. Otros lo celebran y lo valoran como una muestra del progreso social basado en la libertad y la independencia.

En España, el 25,2% de los hogares son unipersonales. A principios de los años 90, la cifra rondaba el 10%. El incremento procede de los dos extremos de la población: los ancianos que enviudan y los jóvenes que optan por no mezclar su ropa sucia con la de nadie.

En el caso de los jóvenes, la tendencia viene de lejos en tiempo y espacio. Los países nórdicos y anglosajones llevan décadas produciendo masivamente este tipo de hogares. En España, el fenómeno se demoró, pero acabó propagándose y despertando esa pelea que rodea cada cambio sustancial en la vida de las personas: el duelo entre apocalípticos e integrados (parafraseando a Umberto Eco).

Vivir solo permite enfocarse en uno mismo, ocupar el tiempo en aquello que se desea, desarrollar las tareas del hogar con la escrupulosidad o la laxitud que se considere aceptable. La casa deja de ser un espacio de negociación (y por lo tanto, de cesiones) entre personas diferentes y se convierte en una prolongación de la persona, un traje a medida. Sin embargo, también produce unos vínculos sociales diferentes a los tradicionales menos intensos y comprometedores: el hogar pierde su vocación de proyecto colectivo.

La trabajadora social y exdocente de la Universidad de La Salle (Colombia) María Lucy Gutiérrez ha estudiado los hogares unipersonales y opina que detrás de esta proliferación se esconden «vínculos afectivos muy débiles». Observa el fenómeno con preocupación; sus reflexiones siguen la estela del sociólogo Zygmunt Bauman. «Las transformaciones que ha ido teniendo la familia a lo largo del tiempo han facilitado que los jóvenes tengan unos vínculos demasiado líquidos: cada vez se apegan menos a la pareja y asumen una vida más individual», explica.

En sus investigaciones entrevistó a personas que escogieron la soledad doméstica y observó un giro en las necesidades y en los objetivos vitales. «Para ellos formar familia no tenía mucha significación; lo importante era actualizarse tecnológicamente, estudiar, viajar: estaban absolutamente consumidos por la sociedad de consumo», lamenta.

Gutiérrez percibe aquí un éxito del sistema capitalista en su producción de sujetos narcisistas dedicados a la satisfacción de los propios deseos y expectativas, lo cual, a sus ojos, deriva en un riesgo para la felicidad y la salud de la especie.

Documentales como La teoría sueca del amor revisan el tipo de sociedad que se encuentra tras la línea de meta de la independencia y la libertad plenas. La mitad de las personas viven solas en el país nórdico. Multitud de ellas acaban muriendo solas. La cinta arranca con referencias a un manifiesto de 1972 en el que se hablaba de desarbolar las estructuras «anticuadas» de la familia.

¿El planteamiento? La única forma de asegurar que una relación es sana, auténtica y realmente deseada es garantizar la independencia económica de todos los ciudadanos para que nadie necesite nada del otro. Se hablaba de liberar a la mujer del hombre, a los hijos de los padres… El resultado, según la tesis del director Erik Gandini, ha sido la infelicidad, una soledad pertinaz asolando el estado emocional de los ciudadanos y una cifra de suicidios que no mengua.

Sin embargo, en el caso sueco las particularidades climáticas y las costumbres construidas sobre ese clima desembocan en el aislamiento, en una vida intramuros. Estas particularidades no concurren en países como España. La temperatura empuja a vivir hacia fuera, a beber y comer en las terrazas casi todo el año, a caminar, a recrearse. Aquí, las personas que viven solas incluso se diseñan una red de relaciones más frecuentes, ricas y variadas que las que permanecen sujetas a una familia tradicional.

El crecimiento de los hogares unipersonales irá a más: es la inercia de la sociedad posindustrial. El cambio social fue pronosticado por autores como Alvin Tofler, que en La tercera ola (1980) apuntaba a la ruptura de la familia nuclear y a la generalización de distintas modalidades de hogar como los unipersonales.

Internet y las redes sociales mitigan uno de los inconvenientes de esta opción de vida: la sensación de soledad. Mediante la conexión permanente, como señalaba Bauman, apenas queda espacio mental para tomar conciencia del abandono real. Para Gutiérrez, las nuevas tecnologías han contribuido a profundizar el afán de independencia: «Se crean relaciones débiles, incluso ayudan a formar parejas que duran poco tiempo juntas. [Las redes] Han cambiado la forma de concebirse en el día a día y en las relaciones sociales y laborales, en el hasta dónde y qué comparten», concluye.

¿Un signo de progreso?

Pero hay otras perspectivas menos beligerantes. El sociólogo de la Universidad de Nueva York Eric Klinenberg publicó el libro Going Solo: The extraordinari rise and surprising appeal of living alone. El autor entrevistó a más de 300 personas. Así lo reseñaba The Guardian: «En lugar de tropezar con una subcultura de inquilinos solteros ansiosos, enojados o exraños, se encontró con un grupo sereno, aunque un poco presumido, de hombres y mujeres que estaban bastante convencidos (…). Estaban donde querían estar».

Kinenberg cree que la vida en solitario es una muestra del progreso social. En el caso de las mujeres, escoger un hogar unipersonal supone, además, la liberación de las cargas de cuidados que han acarreado históricamente.

Según los testimonios que recopiló, las personas que viven solas después de un divorcio, es decir, aquellas que sí poseían un esquema de prioridades mentales orientado a formar una familia tradicional, también piensan con el tiempo que han recuperado el control de sus vidas.

En una entrevista para el blog Heterocosmicas indicaba que las redes sociales han impulsado este cambio social: «La tecnología crea una experiencia social relativamente lograda. La gente puede estar sentada en el apartamento, sola, pero a la vez conectada con un mundo social rico e interesante», dijo. Klinenberg ha explicado en diversas entrevistas que no pretende hacer apología de la soledad, sino estudiar el fenómeno.

Vivir solo no es ni recomendable ni no. La casa se convierte en un traje a medida, un traje, además, de buena licra que se adapta a cambios que se te encaprichen. Puedes ser limpio una semana y mugriento a la siguiente, y que nada cristalice en norma. También puedes imponerte una verja de reglas y manías que nadie más aceptaría.

Cambia la relación con uno mismo. Se descubre la magia de hablar solo, de reírse solo o de abroncarse. Se estrecha la relación con los muebles y los objetos, que van adquiriendo personalidades escuetas e inconcretas que proceden, en realidad, de migajas de nuestro carácter, de cosas que nos sobran. Necesitamos vida alrededor: si no la aporta otra persona, esparcimos trozos de la nuestra.

Vivir solo enseña también a disfrutar el ocio en solitario, pero da miedo a veces. Duele el contraste: estar acostumbrado a la compañía y de pronto empezar a verse en un teatro (un cine, un parque) rodeado de ajenos sin nadie a quien deslizarle comentarios. Los solitarios primerizos y obligados sienten la soledad como una marca en la frente detectable y que da pena. No han tenido tiempo de poblar su alrededor, de transformarlo en espacio amigable. Basta con unas cuantas semanas para que empiece a ocurrir. Los solos experimentados, en cambio, saben que no necesitan a nadie que confirme su derecho a estar en los sitios.

Vivir solo por elección es (otra vez) tejerse un traje a medida; no obstante, hay gente que prefiere las camisetas básicas o meterse en la ropa de otro.

Fuente: http://www.yorokobu.es/vivir-solo/

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Contra la MAT a Girona

16 February, 2018 - 00:00

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¡Atención a ese macho violador llamado Occidente capitalista!

16 February, 2018 - 00:00

Estrictamente patriarcal, la forma occidental de aproximarse a las otras culturas. Invadir y ocupar: «agarrar», «coger», «tomar», «violar». Sobre todo, «violar».

Como un macho prepotente, destruyó todo lo que no se acomodaba a sus apetitos, a su voluntad de poder. Entre las víctimas del Occidente-Macho están las culturas otras, los indígenas de todos los continentes, los nómadas, la humanidad oral, las fracciones socialmente erráticas de la misma Europa, las individualidades irregulares, etcétera.

El patriarcado está en la médula de la civilización occidental, en su constitución epistemológica; es la filosofía que respira, la sangre que corre por sus venas. No es pensable una supresión del machismo en esta formación cultural. El patriarcado va a durar lo mismo que Occidente.

Bajo el Capitalismo, el patriarcado se remodela y se globaliza. Para nada se atenúa, antes al contrario. Tampoco es concebible una erradicación de la opresión de género bajo este sistema. Como la Escuela, como la Cárcel, como la Fábrica, como el Mercado, como la Democracia Representativa..., el Patriarcado ha fundido su destino con el del Capitalismo occidental.

Cabe resistirlo, cabe identificarlo bajo sus nuevas máscaras, bajo sus disfraces progresistas. Cabe insistir en que, al lado de los «micromachismos», que nos asaltan por todos lados, están los «neomachismos», que a veces pasan desapercibidos.

Porque la forma «demofascista» de patriarcado es dulce, suave, sibilina. Habla muy bien el lenguaje de la Razón y se nutre de «teorías» formalmente irreprochables, como la de la Pareja Abierta, como la del Amor Libre, como la del Poliamor... La forma «demofascista» de patriarcado puede vestir pantalones de colorines, camisetas con el rostro del Che o de Bob Marley; puede gustar de las rastas, de los piercings y de los tatuajes; puede acudir a todas las manifestaciones del feminismo organizado; puede lavar los platos en casa y tender la colada; puede declamar y declamar a favor de la Revolución... No solo puede ser así: de hecho ya es así y va a ser cada día más así.

Del mismo modo que contamos con una Industria de las Educaciones Alternativas, también está emergiendo una Industria del Patriarcado Alternativo, de la que saben demasiado muchas personas del entorno socialdemócrata, comunista y anarquista.

Solo veo un modo inequívoco de plantarle cara al machismo, al dominio de género, al patriarcado contemporáneo: ir dándole la espalda, a nuestro paso y en la medida de nuestras posibilidades, a las invitaciones y seducciones del capitalismo, procurar borrar las huellas y los rastros de ese sistema violador en nuestras propias vidas. Des-hacernos y re-hacernos, de-construirnos y re-constuirnos, re-inventarnos en contra de un orden mixturado en el que el principio de invasión y de ocupación es normalidad admitida y sentido común administrado.

Por eso, y desde siempre, la antipedagogía atenta contra la sustancia teorética del Patriarcado, de la que se nutre también la organización estatal y el sistema mercantil: dividir, establecer dualidades, «cosificar» a la población, atribuir roles, sancionar el privilegio de la fuerza y la fuerza de los privilegios...

La verdad es que no creo que haya, en nuestro marco civilizatorio, ni un solo hombre auténticamente no-patriarcal. Y hay que ser un machista refinado, un machista al gusto del fascismo democrático, para proclamarse a salvo de esa afección, para definirse «no-machista». Estimo en más al varón que se reconoce dañado por la índole patriarcal del Capitalismo occidental y, de un modo callado pero constante, perceptible en la cotidianidad de sus días, pugna por reducir y reducir, por extirpar y extirpar, lo que persiste en su corazón y en su cerebro de macho que invade y ocupa.

Con Awka

www.pedrogarciaolivo.wordpress.com

Fuente: https://www.facebook.com/pgarciaoli...

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La violencia como síntoma de una sociedad irresponsable

16 February, 2018 - 00:00

La sociedad bilbaína está consternada con el asesinato de dos octogenarios a manos de dos adolescentes de 14 años. La alarma creada no puede quedarse en la violencia como un problema porque estaremos interviniendo sólo sobre las consecuencias.

Javi Pérez Hoyos*

Una pareja de ancianos, que podrían ser los abuelos de cualquiera, ha sido asesinada hace unos días en Bilbao. La sociedad bilbaína está consternada. Personas humildes y trabajadoras que llevaban una vida apacible, en un barrio construido hace seis décadas sobre un asentamiento de chabolas. Un barrio que ha trabajado mucho y muy duro contra la estigmatización. Un barrio que sufrió los envites del paro, de la pobreza, y de la droga. Un barrio que, con muchas cuentas pendientes que resolver, sale adelante cada día. Del otro lado, o tal vez del mismo, los asesinos, dos adolescentes de 14 años. Dos menores que la información de la prensa ha dibujado como problemáticos, violentos, y de familias en exclusión. Dos adolescentes que en vez de estar pensando en sus primeros escarceos amorosos, o en sudar la camiseta en un partido improvisado en la plaza, asaltan la casa de dos vecinos con tremenda violencia.

Nada de lo que podamos decir va a calmar el dolor de la familia de Lucía y Rafael. Nada. Todos los sesudos análisis que podamos compartir, no les van a mitigar su dolor. Solo podemos desear que esta atrocidad sirva a nuestra sociedad para echar el freno de mano, y corregir. De la misma manera que Ana Orantes, supuso un antes y un después en la percepción que la sociedad tenía de la violencia patriarcal, aunque hoy sigue habiendo otras ‘Anas', debemos de tomar estos terribles sucesos como un punto de inflexión necesario.

Todas las voces que han sido capaces de atinar fuera de los juicios públicos, y los intereses partidarios y partidistas, se hacen la misma pregunta. “¿Qué pasa en la vida de menor de 14 años, para cometer un crimen así de atroz?”. Bronfenbrenner sostenía que la conducta de todos las personas está influenciada por una serie de sistemas que se superponen unos sobre otros. Sabemos también que en el diálogo con todos estos sistemas existen factores que inducen al riesgo y otros que generan protección. Está claro que en este caso los factores de protección no han sido capaces de paliar el efecto adverso de los factores de riesgo. Personas dañadas, de familias y entornos dañados, hay muchas. Viviendo en barrios y ciudades en conflicto son muchas más. Hijos culturales y morales de su tiempo más aún… pero en este caso concreto, asesinos, solo hay dos. Se trata de una concatenación macabra de factores de riesgo.

La sociedad se alarma ante la violencia, la efectiva o la predecible. Si miramos la violencia como el problema, estaremos interviniendo sólo sobre las consecuencias. La violencia es fea, incomoda, duele, genera tensión y mata…, pero la violencia solo es el síntoma. Es el síntoma de que uno, dos, tres o todos los sistemas, de los que hablábamos antes, están incidiendo negativamente. Quienes por su profesión o su mirada, tienen una voluntad de servicio público, o de construcción comunitaria, asumen como propia la responsabilidad colectiva de intervenir sobre la raíz del problema. Y al igual que con la violencia de género, algunos sectores seguirán esquivando asumir su responsabilidad.

Tenemos una responsabilidad con la cultura de la violencia. Nuestra sociedad la banaliza. Todos tendemos a culpar lo que se ve en internet, en la televisión, pero la cultura de la violencia se nutre de cada poro de nuestra piel: como ejercitantes, como consumidores, o como instigadores. La agresividad es algo inherente al ser humano, es instinto de supervivencia, pero la violencia no. La violencia es un constructo social. La tolerancia que una sociedad o una cultura tiene de la misma, depende directamente de ella. Lo que hace 40 años era tolerable, ahora no tiene por qué serlo y al revés. Y lo que se entiende por violencia en nuestra cultura, no tiene por qué ser compartido por otras.

Tenemos responsabilidad como ciudadanía. No sólo con el ejercicio del voto, también con el legítimo derecho a la protesta. Hemos de entender que somos avalistas de nuestra propia libertad, nuestros derechos, y por lo tanto de nuestro futuro. Por ejemplo, cuando no exigimos a las instituciones unos servicios públicos de calidad, que no empobrezcan las condiciones objetivas de vida de las personas o barrios. Víctor Hugo hace dos siglos acuñaba aquella frase de “abrir escuelas para cerrar cárceles”; hoy más vigente que nunca. En un contexto de desmantelamiento del estado de bienestar, donde la inversión de gastos público va en declive, y no se adapta a las necesidades sociales sino a cumplir con la norma de gasto, estamos condenadas a tener una peor sanidad, una peor educación, y unos, ya de por si exiguos, servicios sociales. Es una cuestión de eficiencia, si lo que invertimos no tiene el impacto social necesario lo perdemos todo. A más inversión pública, más retorno social.

También existe una responsabilidad más compleja de identificar. Tiene que ver con los discursos cotidianos. Los chavales, muchas veces, muestran lo que la psicología llama ‘indefensión aprendida'. Creen no tener ningún tipo de control sobre los elementos externos que están deteriorando su calidad de vida, o su propia integridad física o emocional, y se comportan de una forma pasiva y acrítica. Solo es un reflejo del mensaje, que como sociedad estamos mandando a las generaciones futuras. Tal vez, porque algunos pertenecemos a la primera generación de la historia que tiene peores condiciones de vida que sus padres, y hemos adoptado la misma pasividad.

Concepción Arenal decía que si “la culpa es de todos, la culpa no es de nadie”. Yo prefiero alejarme de la “culpa” por lo moralizante del concepto, y usar la responsabilidad, para asumir la mía. Y con la responsabilidad en la mano, desear que Lucía y Rafael no sean solo una estadística más.

*Vicepresidente del Colegio de Educadoras y Educadores Sociales del País Vasco

Fuente: http://www.pikaramagazine.com/2018/...

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Acordió valencià

15 February, 2018 - 00:00

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Coltán: Sangre en el móvil

15 February, 2018 - 00:00

Durísima denuncia contra todos aquellos desaprensivos que por capricho consumen y cambian de teléfonos móviles, smarphones, tabletas y otros artefactos tecnológicos, ignorando los terribles dramas sangrientos que están detrás de la explotación de los minerales que las empresas multinacionales del sector auspiciadas por los estados, alimentan, favorecen y facilitan sin escrúpulos

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La antimoral y sus coartadas

15 February, 2018 - 00:00

Julio Fuentes

De forma cada vez más evidente, todo lo «moral» se relaciona con cierta articulación de una «coartada». Así, el significado que damos como individuos a una determinada acción será aquél que más beneficie a nuestra comodidad o a nuestros intereses y, en definitiva, a todas las posibles encarnaciones de nuestra autocomplacencia.

Si la acción es demasiado intolerable solemos optar por la apatía o por la indiferencia, previa denuncia testimonial. Éste es un mecanismo habitual. Pensemos en las matanzas de El Congo por el coltán, mineral tan necesario para que puedan construirse nuestros teléfonos móviles. Desde un punto de vista «moral-teórico» todos condenamos lo que allí sucede –de esto no cabe duda–; sin embargo, desde el punto de vista de la «moral-coartada» preferimos mirar hacia otro lado –desinformándonos a conciencia y evitándonos así el sufrimiento de pensar en el asunto– tal y como ocurre con muchas otras tragedias de las que somos beneficiarios, directa o indirectamente.

La «moral-coartada» opera en muchos otros niveles. Es una suerte de «relativismo voluntarioso» donde no hay más asideros para explicar la realidad que aquellos que nos permitan conciliar el sueño. Los aplicamos en nuestra vida cotidiana, dando legitimidad a comportamientos moralmente dudosos, pero que van encaminados, presumiblemente, a conseguir unos fines más elevados.

Sin embargo, aunque un teléfono móvil no sea algo reprobable en sí mismo, y aunque exista una distancia evidente entre marcar un número de teléfono y apretar un gatillo –piensen ahora en uno de los niños que trabajan en aquellas minas–, lo verdaderamente intolerable es que no hagamos «algo más» para impedir que este mundo sea «tal y como es».

Deja de ser admisible, por tanto, la afirmación de aquellos que se dicen portadores de unos «principios», ya que la «moral-coartada» sólo evidencia la existencia de unos «fines».

Zygmunt Bauman utiliza el término «adiaforización» para referirse a la acción y el efecto de hacer que el acto y el propósito de dicho acto se vuelvan moralmente neutros o irrelevantes

Un libro perturbador, Modernidad y Holocausto de Zygmunt Bauman, mantiene que el genocidio judío no fue una anomalía de la Modernidad sino que fue un producto de la misma. Todo el sistema burocrático se coordinó, mediante una estudiada división del trabajo, para que se llevara a cabo un fin –la aniquilación del pueblo judío dentro del territorio del Reich– de forma metódica, científica y en términos de eficiencia. Quienes se ocupaban de ordenar los registros y de rellenar las fichas de los judíos, redactar memorandos, elaborar anteproyectos o participar en conferencias no eran tal vez conscientes del verdadero efecto final –asesinatos en masa– de sus actividades cotidianas. «Nos limitábamos a cumplir órdenes», es la frase con la que muchos trataron de justificarse cuando la barbarie fue conocida.

El filósofo polaco Zygmunt Bauman utiliza el término «adiaforización» para referirse a la acción y el efecto de hacer que el acto y el propósito de dicho acto se vuelvan moralmente neutros o irrelevantes:

“Las inhibiciones morales contra las atrocidades violentas disminuyen cuando se cumplen tres condiciones, por separado o juntas: la violencia está autorizada (por unas órdenes oficiales emitidas por los departamentos legalmente competentes); las acciones están dentro de una rutina (creadas por las normas del gobierno y por la exacta delimitación de las funciones); y las víctimas de la violencia están deshumanizadas (como consecuencia de las definiciones ideológicas y del adoctrinamiento)”.

Respecto a las dos primeras condiciones –que podemos extrapolar a realidades distintas al ejemplo que nos plantea Bauman– responden a que el ideal de la disciplina apunta a la identificación total con la organización, donde se deben eliminar las opiniones y las preferencias personales, lo cual quiere decir que hay que estar dispuesto a destruir la identidad individual y sacrificar todos los intereses personales que no coincidan con las tareas de la organización. “En la ideología de la organización, esta disponibilidad para un sacrificio personal tan extremado se considera una virtud moral”. Por tanto, la disciplina sustituye a la responsabilidad moral.

Dicho de otro modo: la Kristallnacht (noche de los cristales rotos), como punto álgido del antisemitismo en las calles, supuso el asesinato de unos 100 judíos. Para alcanzar la cifra de 6 millones habrían hecho falta 20 años de Kristallnacht. Es, sin embargo, el proceso burocrático, en términos de eficiencia, orden y extrañamiento hacia la víctima, que es cosificada como mercancía (en los trenes se hablaba de “carga” y no de “personas”) lo que consigue alcanzar la terrible cifra que ahora conocemos. La «violencia estructural» es mucho más terrible y definitoria, por tanto, que la aparición de determinados episodios violentos.

Lo más peligroso de las estructuras es que son invisibles

Respecto a la cuestión de las estructuras es conocida la afirmación de Lévi-Strauss: “un sistema o configuración es siempre algo más que la suma de sus partes”. Un buen ejemplo para explicar este razonamiento, en apariencia tan complejo, es el caso de el señor Peel narrado por Wakefield y que Marx recoge en El Capital. El señor Peel llevó consigo de Inglaterra a la Nueva Holanda medios de subsistencia y de producción por un importe de 50.000 libras. El señor Peel trasladó además a 3000 personas pertenecientes a la clase obrera: hombres, mujeres y niños. Una vez que hubieron arribado al lugar de destino, sin embargo, el señor Peel se quedó sin un sirviente que le tendiera la cama o que le trajera agua del río. “Todo lo había previsto, menos la exportación de las relaciones de producción inglesas al río Swan en Nueva Holanda”.

Esas «relaciones de producción» son la «estructura», lo «estructural», eso que define que «el todo sea mayor que la suma de sus partes». En ausencia de dicha estructura (entendida por Wakefield como «relaciones de producción») los 3000 obreros se liberaron de todo compromiso con el señor Peel y se buscaron una hamaca.

Por tanto, la «moral-coartada» mediante la cual nos despreocupamos de todos aquellos problemas que entendemos que no nos son cercanos y urgentes, o incluso de aquellos que sí lo son, pero que preferimos no mirar de frente, es una cuestión estructural. Lo más peligroso de las estructuras es que son invisibles. La tarea más importante que tenemos en el horizonte es desactivar dichas estructuras en todo lo relativo a la violencia, a la precariedad, al machismo o a los refugiados, por citar sólo algunos ejemplos. Por encima de todo ello se erige una «superestructura ideológica» que yo denomino «moral-coartada» y que es trasversal a todas estas cuestiones anteriormente expuestas. «Coartada» como subterfugio, estratagema o disculpa, pero también «coartada» en su sentido de coerción por la vía de sistemas disciplinarios.

Julio Fuentes

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/el-ru...

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Estalla la guerra del petróleo entre Estados Unidos y Rusia en Siria

14 February, 2018 - 00:00

Un nuevo giro se ha producido esta semana en Siria, donde la aviación aliada de Estados Unidos ha bombardeado posiciones de las milicias progubernamentales en el distrito de Deir al Zor. Americanos y rusos se acusan de querer apropiarse de los campos de petróleo que hay en la zona y que hasta hace poco explotaba el Estado Islámico.

JERUSALÉN

EUGENIO GARCÍA GASCÓN

La provincia siria de Deir al Zor, bañada por el río Éufrates, es el teatro más reciente de la confrontación entre fuerzas kurdas apoyadas por Estados Unidos y fuerzas leales al gobierno de Damasco respaldadas por Rusia. En el fondo de esta rivalidad entre las dos potencias se encuentran los ricos campos de petróleo y gas que hay en la zona, y que antes de la guerra eran los más productivos del país.

En la noche del miércoles, la aviación aliada liderada por Estados Unidos lanzó un ataque contra las milicias tribales prosirias que un poco antes iniciaron un ataque en la localidad de Jusham, donde se encuentran los principales pozos de petróleo. El ataque de las milicias tribales rompió el statu quo que dice que la zona al este del Éufrates es para las Fuerzas Sirias Democráticas, lideradas por los kurdos, aliados de Estados Unidos.

No está claro por qué las milicias tribales han dado este paso en este momento, aunque es obvio que el ejército de Damasco quiere recuperar los campos de petróleo que antes de la guerra producían 30.000 barriles diarios, y que entre 2014 y 2017 fueron explotados por el Estado Islámico, convirtiéndose en la mayor fuente de ingresos de los yihadistas.

Un portavoz militar estadounidense sostiene que los americanos están en permanente contacto con las fuerzas rusas, y que les preguntaron a los rusos si participaban en el ataque contra Jusham. Cuando la respuesta fue negativa, la aviación aliada bombardeo posiciones de las milicias tribales. Según los americanos, un centenar de combatientes murió en el ataque, aunque esa cifra no está del todo clara.

Moscú rápidamente denunció las “ambiciones económicas” de Washington, y dijo que Estados Unidos busca “apropiarse de la riqueza económica siria”. La portavoz Maria Zakharova recalcó que la presencia de las tropas estadounidenses en Siria es “ilegal” puesto que no cuenta con la licencia de Damasco, a diferencia de lo que ocurre con las tropas rusas.

Zarakhova añadió que las tropas rusas buscan “preservar la unidad y la integridad de Siria”, y señaló que hay fuerzas yihadistas que usan zonas del otro lado del Éufrates para evadir al ejército sirio. Estados Unidos, según Moscú, no ataca a los “terroristas” del Estado Islámico sino que “se apropia de la riqueza siria”.

En Moscú subrayaron que no están buscando un enfrentamiento directo con Estados Unidos, y argumentaron que este no es el momento más indicado para ello puesto que en el mes de marzo tendrán lugar las elecciones presidenciales a la que concurre el presidente Vladimir Putin. Abrir un nuevo conflicto con Estados Unidos no entra en los planes de Moscú en estos momentos.

En todo caso, el bombardeo del miércoles ha puesto de relieve que existe una fina línea entre la paz y la guerra, y que esa línea se puede cruzar simplemente con una equivocación o con una decisión no muy juiciosa, por más que Estados Unidos y Rusia digan que no andan interesados en un deterioro de la situación.

Un punto oscuro en todo este incidente es que el Pentágono, que dijo que había actuado “en defensa propia”, anunció la muerte de “mercenarios rusos” en sus bombardeos, algo que Moscú negó. La presencia de fuerzas extranjeras se da en todos los bandos en Siria, y al parecer algunos de los muertos el miércoles eran milicianos chiíes de Afganistán que combaten al lado de las tropas sirias.

Los americanos dijeron que unos 500 combatientes tribales y progubernamentales participaron en la ofensiva, apoyados por la artillería, tanques y morteros. Las víctimas de la réplica fueron “gente local leal al presidente Al Asad”, según informaron los sirios. “Los rusos nos dijeron que no había rusos y entonces atacamos”, insistió el coronel estadounidense Ryan Dillon.

La zona del bombardeo de los americanos, cerca de la población de Jusham, es una región donde los kurdos son minoría, pero el rotundo apoyo de Washington a la causa kurda indica claramente que los americanos se disponen a conservar los pozos de petróleo del lado kurdo, lo que sin duda es una nueva preocupación no solo para Damasco sino también para el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

Erdogan ha pedido en dos ocasiones y de manera pública a Estados Unidos que abandone la zona del noroeste de Siria donde tiene tropas que apoyan a los kurdos. La preocupación de Erdogan es cada vez mayor, ya que está viendo que los americanos actúan con resolución al lado de los kurdos, que él considera “terroristas”, tanto en el noroeste como en nordeste del país.

El gobierno de Damasco ha calificado la intervención de Estados Unidos de “crimen de guerra” y añade que Washington está apoyando directamente al terrorismo. Por su parte, tanto americanos como rusos se acusan de querer tomar el petróleo de Siria, que de momento se quedará en manos de los kurdos, con todo lo que puede implicar de cara al futuro del Kurdistán sirio.

Público

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Jornadas Viento Sur

14 February, 2018 - 00:00

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Manuel Fernández Jiménez, preso gitano

14 February, 2018 - 00:00

Exigimos justícia para Manuel Fernández Jiménez y su familia, víctimas del antigitanismo, la violencia racial antigitana. ¿Cuántos jóvenes gitanos y gitanas, desde hace décadas, son carne de cañón para el sistema penitenciario del Estado español? ¿Qué relación guarda esta cuestión con la construcción de los guetos, con la realidad de las escuelas segregadas o con la violencia policial que asedia, no solo a las familias gitanas, sino las comunidades racializadas que sobreviven en el territorio desde el que escribimos?

“¡Que no se callen, que no se callen! ¡Que hagan lo que tengan que hacer! ¡Que la gente no tenga miedo de hablar! ¡Queremos justicia por mi sobrino y por todos los demás!” Estas fueron las palabras de la tía de Manuel, en su angustiosa denuncia, liderada valientemente por la propia familia del fallecido, a causa de la mortal injusticia cometida contra la vida de su sobrino. Manuel Fernández Jiménez era un joven caló de 28 años recluido en régimen de aislamiento en la cárcel de Albocàsser, Castellón. Días después de hablar por teléfono con su madre, un funcionario de prisiones que nunca se identificó llamó a casa de la familia para comunicarles, simple y ramplonamente, que su hijo había muerto. Su hijo, un joven que gozaba de extraordinaria salud, estaba muerto, sin más. No dijeron la causa. Aquel funcionario se limitó a proporcionarle a la madre del muchacho el número de la funeraria en la que se encontraba el cuerpo sin vida de Manuel.

La ancestral violencia del anti gitanismo no ha dejado de cebarse. El lenguaje políticamente incorrecto del racismo estructural desarrolla una jerga y una cultura simbólica claramente reconocible en el discurso mayoritario, aún cuando este no es explicitado. Un gitano del barrio es percibido, fundamentalmente, como un ser desechable, prescindible. Desde muy pronto, la inmensa mayoría del profesorado se desentiende de él, lo mira con miedo y lo abandona por perdido porque su mente, al igual que su cuerpo, es desechable, prescindible.

Hablemos claro, no hay nada que esperar de él, salvo problemas, por lo tanto lo único bueno que puede ocurrir es que deje de asistir a clase o que se atrinchere en su pupitre de silencio, indiferencia y apatía. Más tarde, una gitana de barrio es, fundamentalmente, la gallina de los huevos de oro para los servicios sociales, un tierno entretenimiento para los recién licenciados trabajadores sociales; una fuente de ingresos para los animadores socio culturales con sed de experiencias exóticas al interior de su propio mundo; una diana móvil para la policía. Un gitano del gueto es carne de cañón para la industria penitenciaria. No hay nada de lo que se pueda hablar con él, nada que arreglar, nada que aclarar, si no es para ser domesticado y convertido en un ejemplo público del buen hacer social del Estado. Solo entiende el lenguaje de la advertencia, del miedo, de la violencia o el lenguaje de las migajas. Una gitana del gueto no va a reclamar nada a la justicia porque la teme. Una gitana del gueto sabe que la justicia no es para ella, que la ley no le protege. Los protectores de la ley saben que una gitana no merece protección alguna, sino, en todo caso, un sano castigo ejemplar. Un gitano de barrio es definitivamente culpable. Acorralado en el gueto, ha aprendido a sobrevivir en un mundo hostil hacia su familia y sus semejantes. Se sabe sospechoso, sin credibilidad, y todos los esbirros del sistema racista lo saben.

La despreciable baza del victimismo

Algunos lo llaman “victimismo”. Miran, desde arriba, y, con una mueca de desprecio pronuncian la palabra: “victimismo”. Se ha puesto de moda, en cuanto cualquier racializada de abajo decide hablar sin tapujos y denunciar el racismo con contundencia, conjurar, desde el campo político blanco, el fantasma del victimismo. Pero es una suerte extraordinaria. Podemos ver ahí una buena ración de la buena conciencia occidental que a los españoles les gusta tanto evadir; podemos ver entonces en qué se parecen tanto los payos de izquierda y derecha: en su profundo complejo de culpa. Hasta el momento, el racismo en este territorio era cuestión de buena o mala intención, de derechos humanos, de retóricas oenegeristas y de proclamas morales. Hasta entonces, todo estaba bien.

No obstante, ahora, ante los despuntes de crítica organizada y frontal, una buena parte de estos radicales anti capitalistas resultan ser puros burgueses en lo que respecta al racismo: “No, esa no es la manera correcta de denunciar lo que está ocurriendo, nosotros os enseñaremos el camino”, “No, eso no es racismo, es paranoia, susceptibilidad, victimismo. Nosotros os enseñaremos lo que es el racismo”. Reaccionan de la misma manera que los adalides de la derecha conservadora lo hacen ante sus denuncias y sus intenciones de transformar la sociedad actual; saltan como cohetes, con la misma pasión que los liberales a los que acusan, con la misma condescendencia, con la misma prepotencia mediocre. Sin embargo, comparten algo con ellos: el complejo de culpa racial. Por lo tanto, cuando ellos dicen “victimismo”, nosotros leemos: “complejo de culpa”.

La valentía romaní: lo que realmente saben los gitanos

La familia de Manuel Fernández Jiménez ha sido subestimada y despreciada, como lo es cualquier familia gitana del barrio. Las administraciones responsables de esta injusticia cometieron el grave error de ningunearlos. Los funcionarios de la cárcel de Albocàsser y el Forense encargado de la autopsia de Manuel −responsables directos del esclarecimiento de lo que le ocurrió en realidad− enviaron a la familia, después de que ésta exigiera explicaciones, fotografías del cuerpo de nuestro primo. Mostradas por los Fernández Jiménez a TV, tales fotografías, en las que debía apreciarse el cuerpo del difunto, solo mostraban, sin embargo, una impenetrable e insultante oscuridad. A la llegada del cuerpo, los responsables de la funeraria solo permitieron a los padres ver la cara de Manuel, manifestando al mismo tiempo extrañas prisas por enterrar el cuerpo y negando a los allegados del muchacho la posibilidad de velarlo. Ante ello, la familia luchó, a pesar de la resistencia de los trabajadores de la funeraria, por ver el cuerpo y encontró algo terrible. La cara de nuestro primo, con la nariz rota, con extrañas marcas en la barbilla y en la frente, no era la cara de un hombre cuya causa de fallecimiento era “muerte súbita”. Tras ver el cuerpo entero de su hijo encontraron mordiscos, arañazos, cicatrices y moratones; las muñecas y los tobillos amoratados, las uñas destrozadas: “El cadáver tenía síntomas evidentes de haber sufrido supuestos maltratos y torturas como son marcas de cuerdas o correas que pueden acreditar que fue atado, mordiscos y signos de haberle sido inyectado en el pecho adrenalina. En las uñas tiene signos de haber tratado de defenderse o de haber sido arrastrado por el suelo” . Al recurrir y exigir una segunda autopsia, el juez responsable la denegó. Tras el recurso de apelación, la familia de Manuel espera los resultados de la autopsia final –que según los funcionarios de prisiones, puede tardar en llegar meses− y hacen todo lo posible para que el caso no se silencie a pesar de que las autoridades decidieron enterrar a Manuel haciendo oídos sordos a las exigencias del abogado de la familia. La Asociación de Gitanas Feministas por la Diversidad –única asociación gitana del Estado español que se ha movilizado públicamente para apoyar a la familia−, la Coordinadora contra la Represión de Murcia, Familias frente a la Crueldad Carcelaria y Convivir sin Racismo mantienen la llama viva de lo sucedido para que se haga justicia.

Los crudos rostros del racismo estructural

¿Cuántos jóvenes gitanos y gitanas, desde hace décadas, son carne de cañón para el sistema penitenciario del Estado español? ¿Qué relación guarda esta cuestión con la construcción de los guetos, con la realidad de las escuelas segregadas o con la violencia policial que asedia, no solo a las familias gitanas, sino las comunidades racializadas que sobreviven en el territorio desde el que escribimos? He aquí parte indiscutible de las consecuencias materiales más visibles de aquello que denominamos “racismo”. La muerte de nuestro hermano Manuel es un síntoma de la podredumbre del sistema racista que impera en esta sociedad desde hace 500 años.

La muerte de nuestro hermano Manuel nos vuelve a poner en contacto con el rostro más crudo del antigitanismo que combatimos, con el racismo que intentamos analizar, localizar, destruir. La muerte de Manuel nos conecta con muchas otras muertes silenciadas, olvidadas que apuntan a la injusticia de todo un sistema que está construido contra nosotros. Manteniendo el recuerdo de Manuel Fernández Jiménez vivo, funcionando como altavoces de lo que su familia exige, de su dignidad incontestable; abrimos, una vez más, la puerta a los rostros más crudos del racismo moderno… Justicia para Manuel Fernández Jiménez, preso gitano.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/1492/...

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13 de febrero por la libertad de expresión

13 February, 2018 - 00:00

A LOS ACTIVISTAS DE LAS PROTESTAS SOCIALES Y LABORALES, Arta LA POBLACIÓN EN GENERAL.

Los medios de comunicación en general están ocultando los conflictos sociales y laborales que diariamente ocurren en el país, dando una visión de normalidad que no es real. Esto está ocasionando que las personas afectadas por estos conflictos se vean aisladas y mermada su acción por la solución de sus problemas, que cada vez son de más personas.

Son muchísimos los conflictos que diariamente se suceden, desahucios, estafas, sanciones, despidos, EREs, reducciones de plantilla, cierres de empresas, convenios sin negociar, recortes de sueldos, multas, detenciones y encarcelaciones. Se están produciendo impagos por horas extras, indemnizaciones y sueldos por parte de las empresas, y paradójicamente cotizan más a Hacienda los trabajadores que ellas.

Todo esto ocuparía diariamente páginas enteras en los periódicos y horas en las pantallas televisivas de los telediarios. Pero esto no se produce. Los medios de comunicación mantienen una restricción informativa que hace ver una estabilidad social, cuando lo que existe es una auténtica inseguridad en la que viven multitud de personas, y que va desde la duda de cobrar a fin de mes por el trabajo realizado, a no saber cuánto va a durar tu puesto trabajo.

No solo se han despedido a más de 10.000 periodistas, si no que se ha impuesto una autocensura y una censura que merma la libertad de expresión, con sanciones y detenciones no solo a periodistas, sino a personas que usen los medios de comunicación para denunciar hechos injustos y conflictos de los que no se da información. Igualmente se sanciona u oculta opiniones que no sean las que desde el Gobierno y los poderes se ordena.

Esto impide el conocimiento del deterioro general de la sociedad y sus servicios en todos sus aspectos, informativos, sanitarios, educativos, sociales, laborales, económicos, legislativos, judiciales y de seguridad. Los accidentes de trabajo y sus consecuencias se ocultan deliberadamente, ni siquiera se molestan en camuflarlos. Hasta este punto se ha llegado. El trabajo en precario se ha generalizado con largas jornadas e ilegales destajos.

Se hacen constantes campañas para que se emprendan negocios y empresas, cuando solo una de cada tres subsisten y el 80% de las familias no pueden ahorrar, es decir que llegan solo a fin de mes o ni eso, teniendo que limitar su consumo a lo estrictamente necesario, a productos de primera necesidad.

El 90% de las empresa no tienen más de dos trabajadores, y 27.000 empresas se cierran anualmente, quedando empeñados esos emprendedores a los que el Gobierno ofrece falsas expectativas. Más de 2 millones de personas no perciben ni sueldo ni ninguna ayuda. Y más de 4 millones de personas están paradas, manteniéndose esta situación desde hace 8 años.

La bajada permanente de sueldos y pensiones se camufla con "subidas" por debajo de las subidas de precios y de impuestos directos e indirectos. Pero los altos sueldos y beneficios de un reducido número de personas y empresas con respecto a la población no para de subir.

Denunciamos esto en el ánimo de romper esta situación que puede hacernos ver a las poblaciones y las personas aisladas ante los acontecimientos tan graves que vivimos, y de los cuales nosotros no tenemos la responsabilidad de haberlos creado.

Solo la solidaridad entre nosotros y el apoyo a quienes mantienen una decidida protesta hará que salgamos de esta situación. Es por esto por lo que llamamos la atención contra la resignación y en favor de la lucha social.

POR LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN, OPINIÓN Y DIFUSIÓN.
CONTRA LA CENSURA Y LA RESTRICCION INFORMATIVA.

ASAMBLEA DE VALLEKAS POR LA HUELGA GENERAL.

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Juzgarán a cuatro policías nacionales acusados de torturar a un detenido en Elda

13 February, 2018 - 00:00

La sección segunda de la Audiencia de Alicante juzgará entre hoy, martes, y el próximo viernes a cuatro agentes del Cuerpo Nacional de Policía acusados de torturar a un detenido en el municipio alicantino de Elda en junio de 2006, según fuentes judiciales.

La fiscalía solicita provisionalmente para cada funcionario cuatro años y medio de cárcel por un delito de torturas y otro de lesiones, al mantener que supuestamente propinaron múltiples golpes a la víctima durante su arresto.

El juicio por estos hechos fue suspendido el pasado mes de noviembre, después de que las defensas de los policías plantearan diversas cuestiones previas de índole procesal, entre ellas, la posible prescripción de los delitos.

El tribunal no ha comunicado aún su decisión sobre esas alegaciones, lo que hará previsiblemente mañana, al inicio del juicio, o ya en la correspondiente sentencia.
Según el ministerio público, los policías acudieron la noche del 29 de junio de 2006 a la casa de la novia de la víctima después de que otro agente de la comisaría acordara su búsqueda y detención como sospechoso de un delito de quebrantamiento de condena.

El afectado había pasado poco antes con su vehículo por delante de la comisaría de Elda y había insultado y realizado, supuestamente, unos gestos obscenos hacia los policías.

De hecho, el detenido, que ejerce la acusación particular en esta causa, iba a ser juzgado también por una falta de respeto hacia agentes de la autoridad, pero la Audiencia de Alicante ha declarado ya prescrita esa infracción, por lo que comparecerá exclusivamente como testigo en el juicio.

Las defensas de los policías sostienen que los hechos habrían prescrito porque el juzgado que instruyó la causa en Elda excluyó del objeto de enjuiciamiento el delito de torturas para circunscribirlo únicamente al de lesiones.

No obstante, la fiscalía sostiene que esas cuestiones ya fueron objeto de recurso en su día y quedaron resueltas durante la instrucción del proceso, en resoluciones que avalan su tesis y permiten, por tanto, juzgar a los agentes por un delito de torturas.

La Voz de Alicante

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Cuchillas contra niños: la última medida de Melilla para blindarse ante los menores extranjeros

12 February, 2018 - 00:00

La ciudad trata de impedir que se cuelen en los ferrys como polizones para llegar a la Península utilizando la misma técnica que nunca ha funcionado en las vallas fronterizas con Marruecos: concertinas. Varias organizaciones critican que sólo causará más daño a los menores marroquíes.

madrid

jairo vargas @JairoExtre

Melilla suma y sigue en su guerra contra los menores extranjeros no acompañados (mena) que viven en la ciudad. La Autoridad Portuaria, dependiente del Ministerio de Fomento, ha comenzado a instalar una triple valla de cuatro metros de altura con concertinas alrededor del puerto. El objetivo es reducir el número de "intrusiones" al área restringida por parte de lo que el Gobierno melillense define como "inmigrantes irregulares", aunque en realidad se trata de menores marroquíes que tratan de llegar a la Península a bordo de los ferrys que zarpan del puerto como polizones. Es lo que los chicos llaman "hacer risky" y sus consecuencias, a veces, son la muerte.

La decisión, que ya se había anunciado el pasado junio, ha generado gran polémica, porque es la misma estrategia que empleó el Ministerio del Interior en las vallas fronterizas con Marruecos, hace seis años. Ante la "gran presión migratoria" y los continuos "asaltos" a las vallas por parte de "inmigrantes violentos" —siempre palabras del Gobierno del PP—, se volvieron a colocar las famosas concertinas en lo alto de la alambrada. La medida fue criticada con dureza por numerosas organizaciones sociales e incluso es Defensor del Pueblo, y además, no redujo los intentos de salto, aunque sí causó heridas gravísimas en decenas de personas migrantes, incluso la muerte de uno de ellos en Ceuta en 2009, que fallecido desangrado tras seccionarse una arteria en la valla.

"El que cumpla la ley no va a producirse ningún daño con la concertina"

El presidente de la Autoridad Portuaria de la ciudad autónoma, Miguel Marín, ha justificado el uso de cuchillas contra los chavales de la misma manera que el Gobierno justificó en su día las concertinas de las vallas. Se trata, dice, de "elementos estáticos", de "medidas disuasorias" que están amparadas, según él, por el Estado de Derecho y que no causarán ningún daño a nadie siempre y cuando no intente cruzarlas: "El que cumpla la ley no va a producirse ningún daño con la concertina", ha zanjado. Más gráfico aún, Marín ha utilizado el fuego como metáfora: "El fuego quema. Lo que no haces es meterte en el fuego. Las concertinas no son móviles, no persiguen a la gente. Si no hay nadie que intente pasarla ilegalmente no pasa nada", ha dicho.

El presupuesto de la obra, que contempla la instalación de esta triple valla cortante en casi 600 metros, es de 467.742,34 euros. Casi medio millón de euros destinado a "quitar las ganas a esos jóvenes y menores que vienen a Melilla para colarse de polizón en el puerto", ha explicado el presidente de la Autoridad Portuaria, que añade que en 2017, más de 19.200 personas se colaron en el puerto saltando las actuales vallas, de dos metros de altura.

En Melilla hay entre 100 y 200 menores extranjeros que viven en calle y aguardan su momento para colarse en los barcos del puerto. Son menores amparados por la Ley de Protección del Menor que deberían estar bajo tutela de Ciudad Autónoma, como otro millar, aproximadamente, pero por diversos factores, prefieren escapar de los masificados centros de acogida de la ciudad y probar suerte al otro lado del Estrecho. Estos chicos representan un peligro y un factor de inseguridad para cierto sector de la sociedad melillense, según expresan en algunos grupos en redes sociales. Foros ciudadano que, por otra parte, están bajo investigación policial por promover el odio y la violencia contra ellos.
Una medida "inútil" y peligrosa

Las cuchillas son una medida más del Gobierno dirigida a acallar a ese colectivo crítico y que se suma a otras como las redadas policiales para localizar y llevar a los menores de la calle a los centros. El Gobierno también ha hecho un llamamiento público a particulares y ONG para que no den comida ni mantas ni ningún tipo de ayuda a los niños que viven en las calles para que así vuelvan a los centros. Incluso se ha propuesto atajar el "problema de los mena" con una iniciativa dirigida a cambiar la Ley del Menor y la Ley de Extranjería y poder retener a los chicos en los centros, abarrotados, e, incluso, poder negarles el permiso de residencia si tienen 17 años.

Pero si algo han demostrado las vallas de Ceuta y Melilla es que pueden dificultar el movimiento de las personas, pero no impedirlo. Desde que se instalaron, los intentos de salto no han descendido. Las personas migrantes han encontrado nuevos puntos débiles en los perímetros, como los pasos de porteo, para cruzar a la carrera. Ante el blindaje de Melilla, también han aumentado de manera notable las llegadas de pateras a través del mar. Una ruta mucho más peligrosa, como quedó demostrado el pasado domingo, cuando aparecieron más de 20 cadáveres flotando en aguas cercanas de Melilla tras naufragar la precaria embarcación que transportaba a 47 personas.

En opinión de José Palazón, presidente de la Asociación Pro Derechos de la Infancia (Prodein), las cuchillas en el puerto representan una "medida absolutamente inútil que va a traer cuantiosos beneficios a algunos y más daños de los que ya sufren actualmente a los menores y jóvenes que intentan escapar de la desatención que sufren en Melila". Según este activista, esta valla, igual que la de la frontera, "no va a servir para nada" porque los menores seguirán intentando huir de la pobreza y la falta de atención y oportunidades de Melilla, pero si antes era peligroso, ahora lo será aún más. "Ni comidas ni mantas... ¡cuchillas!, eso es lo que están haciendo en el puerto", ha criticado Palazón.

La Asociación Socioeducativa Harraga, que acompaña y asiste a estos menores, ha lamentado que "donde no hay diálogo, ni comprensión, ni medidas educativas siempre implantan medidas represivas, vallas y fuerza". Añaden que "los niños seguirán colándose porque para los niños nada es imposible. Vosotros (el Gobierno) no lo impedís, lo dificultáis y seguiréis asesinando niños", ha exclamado, en referencia a los menores como Soufian, que perdieron la vida en los centros de acogida tras herirse haciendo risky.

Piden la comparecencia de Zoido

Por su parte, Izquierda Unida ha pedido de comparecencia urgente en el Congicoreso del ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, para que explique todos los detalles sobre la instalación de este "peligroso dispositivo" que "puede causar graves heridas e incluso la muerte a los menores que suelen intentar cruzar el perímetro del puerto”. tanto la institución del Defensor del Pueblo, como múltiples asociaciones de defensa de los Derechos Humanos e incluso distintos organismos internacionales ya denunciaron la utilización de este mismo contundente sistema en la valla fronteriza con Marruecos”.

Mientras tanto, el presidente de la Autoridad Portuaria melillense ha pedido a quienes critican e "insultan" a las instituciones de Melilla por su papel mena que "vayan a Marruecos, se manifiesten allí y pidan explicaciones de por qué deja desamparados a esos menores y no cumple con el acuerdo de repatriación, provocando ese desarraigo familiar". Que "adopten a esos menores" porque "con que cada uno adopte a uno, en Melilla desaparecería el problema" de esta inmigración infantil.

Público

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Usos de la violencia

12 February, 2018 - 00:00

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Debbie Bookchin: “Las experiencias municipalistas deben ser vigilantes y no pensar que el poder del Estado será suyo”

12 February, 2018 - 00:00

Jon Bernat Zubiri

Dice estar esperanzada con el municipalismo libertario y que abordar la desigualdad es más urgente que nunca. A Barcelona en Comú le pide “no caer en la idea de que el poder del Estado llegará un día a ser suyo”. En EE UU, la exsecretaria de Prensa del candidato demócrata reconoce que apoyaría a Bernie Sanders como mal menor, pero alerta de la ingente cantidad de energía que requiere una batalla que solo produce pequeñas victorias.

Periodista y escritora, ha ganado diferentes premios por sus noticias y reportajes de investigación y escrito para medios como The New York Times, The Atlantic, New Scientist y The Nation. Llevó a cabo una investigación que dio lugar al libro The Virus and the Vaccine (del que es coautora junto a su pareja) y es autora de The Next Revolution: Popular Assemblies and the Promise of Direct Democracy. Bookchin participó en los II Encuentros Internacionales de Ecología Social de Bilbao.

¿Todavía es posible construir un mundo mejor?

Totalmente. Y ahora es más urgente que nunca antes. A día de hoy hay más gente que está sufriendo y se está dando la mayor desigualdad entre ricos y pobres que hayamos conocido en la era moderna. Además, nuestra existencia como especie depende de que nos pongamos en esta tarea, porque el ethos rapaz del capitalismo, “crece o muere”, amenaza con destruir los ecosistemas de este bello planeta del cual dependen nuestras vidas. Lo positivo de la, por otra parte, deprimente situación actual es que ahora tenemos más ejemplos de los esfuerzos fallidos en el pasado, particularmente en la izquierda. Y si somos inteligentes, aprenderemos de esas experiencias y generaremos una mejor manera de responder al desafío al que nos enfrentamos. Por eso estoy tan esperanzada con el municipalismo libertario, que ofrece una práctica y demuestra una vía para avanzar en el proyecto en el que todas creemos: construir una sociedad más igualitaria y utópica.

¿Cómo definirías la ecología social? Qué es el municipalismo libertario o comunalismo?

La ecología social es el término que mi padre [Murray Bookchin] utilizaba para describir la idea de que todos los problemas ecológicos se basan en relaciones sociales distorsionadas. Con esto quería decir que no podemos empezar a deshacer las muchas ofensas que imponemos al mundo natural hasta que nos ocupemos de las ofensas que nos hacemos entre nosotras mismas. En otras palabras, la vieja idea de dominar la naturaleza proviene de la muy real dominación de humanas por humanas, algo que empezó hace muchos siglos con las jerarquías antiguas del chamán de la tribu, que fue extendiéndose a muchas otras formas de dominación jerárquica, y que aún seguimos combatiéndolas hoy: lo viejo sobre lo joven, el hombre sobre la mujer, la gente blanca sobre la de color, etc.

En el capitalismo, las necesidades humanas son puestas a competir entre sí y todas ellas contra el mundo natural

En la sociedad burguesa esto toma su forma más rapaz en el capitalismo, dónde las necesidades humanas son puestas a competir entre sí y todas ellas contra el mundo natural. Las ecologistas sociales insisten en que sólo resolveremos la crisis ecológica cuándo erradiquemos jerarquías sociales que incluyan dominaciones de género, etnia, orientación sexual o, por supuesto, distinciones de clase. Afirman que si no se erradican estas otras formas de dominación, la mera paridad económica no traería la liberación, porque la libertad real significa más que igualdad económica; significa libertad de toda forma de jerarquía. Mi padre, por ejemplo, encontró en esto el gran fallo del Comunismo y de otras ideologías radicales de izquierda: fijándose sólo en la desigualdad económica e ignorando las otras formas de dominación social, las sociedades que construyeron no eran ni igualitarias ni ecológicas. De facto, en muchos casos fueron al menos tan opresivas, si no más, como sus contrapartes capitalistas. Y su historial de explotación medioambiental es bien conocido.

El Municipalismo Libertario, al que mi padre se refería también como Comunalismo, es la expresión política de la ecología social. Sugiere que, en vez de organizar la sociedad de manera no jerárquica, deberíamos devolver el poder al pueblo al nivel fundamental de la sociedad: la comuna o municipalidad, de forma que la gente pueda tomar decisiones por ella misma a nivel local, en vez de ser “gobernados” por el Estado. Estas organizaciones municipales se confederarían entre ellas para tomar decisiones regionales. Vemos conmovedores ejemplos de esta forma de organización social a lo largo de la historia: en la Antigua Atenas, en las ciudades medievales, en la Comuna de París de 1871, así como en la colectividades anarquistas de España en 1936 y 1939, entre otras.

¿Jerarquía y dominación, como cambiamos estas relaciones sociales?

Bien, hemos hecho un largo recorrido para identificarlas. Creo que uno de los grandes logros de los movimientos sociales de las últimas dos o tres décadas es que hemos empezado a cambiar conscientemente estas relaciones sociales en la práctica de cada día. Estas “políticas pre-figurativas” insisten en que vivimos en nuestros movimientos, los valores que queremos ver en la nueva sociedad que esperamos construir. La gente en Barcelona en Comú, por ejemplo, habla sobre feminización de la política, y se refieren no sólo a los asuntos que afectan a las mujeres, sino a un cambio fundamental en la forma en que se conduce la política.

El feminismo ha sido instrumental en este proceso, pero debemos tener cuidado con no enfocar no sucumbir a la “política identitaria” que socava el cambio revolucionario

El feminismo ha sido instrumental en este proceso, como son otros movimientos de liberación como el de las personas negras y la lucha LGTB. Pero debemos tener cuidado con no enfocar estas formas de opresión por separado, no sucumbir a la “política identitaria” que socava el cambio revolucionario. Debemos recordar que todas esas formas de opresión son expresiones de un sistema capitalista que subyuga a la gente haciéndola luchar entre ellas por ver quién es más oprimida y victimizada, en vez de concentrar nuestra fuerza colectiva –porque somos más fuertes cuándo nos levantamos unidas– a combatir directamente el poder global de las corporaciones internacionales y su cortejo: el Estado-nación, que sostiene un monopolio de autoridad y violencia. Solo retando y en última instancia usurpando el poder del Estado-nación podremos tener una verdadera auto-determinación y libertad.

¿Cómo fue la experiencia de democracia directa en el movimiento Occupy? ¿Fue un primer intento de municipalismo libertario en EE UU?

El movimiento Occupy era muchas cosas buenas, pero no era municipalismo libertario. Occupy hizo sentir a la gente como de estimulante puede ser reunirse cara a cara, y discutir y decidir, experimentar ese sentimiento de empoderamiento que viene con la auto-determinación. El municipalismo libertario también pone el acento en reuniones y discusiones, pero va un paso más allá empoderando a las asambleas locales a elegir delegados que pueden llevar su mirada a nivel metropolitano.

Como parte del municipalismo libertario está el presentarse al ayuntamiento, tras haber trabajado con sus vecinos para desarrollar un programa que recoge las necesidades de la gente en la comunidad. Pero las que se presentan no son candidatas en un sentido tradicional, son merecidas delegadas de la asamblea : no son empoderadas para tomar decisiones por ellas mismas, puede ser revocadas si no siguen los deseos de la asamblea; y rotan para que nadie se convierta en centro de poder. Su principal meta, siendo elegidas para el ayuntamiento, es devolver recursos a la base, fortalecer continuamente los movimientos sociales y las asambleas vecinales a las que representan.

Estamos hartos de los tories y de los labour en Inglaterra, republicanos y demócratas en EE UU. En Europa, la apuesta por Syriza o Podemos no anda ahora mismo muy bien... ¿Con Bernie Sanders habría habido alguna diferencia?

Claramente, estaríamos mejor si Bernie Sanders fuera presidente en vez de Donald Trump, y apoyo votar por el mal menor en las elecciones regionales y nacionales; cualquier pequeño paso que podamos dar para proteger nuestros derechos ya conquistados es importante. Pero no soy socialdemócrata. Y creo que la política de la socialdemocracia nos ha fallado: estamos continuamente gastando ingentes energías en una batalla cuesta arriba que produce sólo pequeñas victorias. La política de la que hablo no gira alrededor de una personalidad “progresista” como Sanders tomando las riendas del poder, porque un único individuo, por muy bien intencionado que sea, está siempre limitado por las propias instituciones: la gigantesca burocracia gubernamental, las corporaciones, la necesidad de “comprometerse” para mantenerse en el poder.

Las experiencias municipalistas deben ser vigilantes y no caer en la idea de que el poder del Estado llegará un día a ser suyo

La historia nos enseña que es el Estado-nación el que se erige en oposición a la verdadera auto-determinación. Siempre que un partido de izquierda se ha focalizado en tomar el poder a nivel nacional, se han corrompido para encajar en el orden social neoliberal que el Estado les exige. Esto sucedió a mediados de los 80 con los Verdes alemanes, y el mismo patrón ha continuado, como hemos visto con Syriza. Plataformas como Barcelona en Comú están más cerca de un programa municipalista radical, pero todas esas experiencias deben ser vigilantes, no caer en la idea de que el poder del Estado llegará un día a ser suyo. Debe ser totalmente desmantelado, junto al orden económico capitalista al que sirve.

¿Cómo puede el Comunalismo hacer su camino en tierra kurda?

En los 90 mucho de los libros de mi padre fueron traducidos al turco, en un país en el que viven 15 millones de kurdos y en el que nació el líder kurdo Abdullah Öcalan. Mucho kurdos se familiarizaron con los textos de Bookchin, y Öcalan empezó a leerlos con atención cuándo fue a la prisión de la isla Imrali tras ser capturado en 1999. Öcalan ha dicho que fue profundamente influenciado por las exploraciones de mi padre sobre jerarquía y dominación en las primeras sociedades mesopotámicas, y también por su convicción de que el marxismo-leninismo estaba equivocado en creer que la libertad viene por la toma del poder estatal, observación que se ha probado verdadera una y otra vez, siendo quizá la URSS el más trágico ejemplo. Tras leer estos libros, Öcalan instó a sus seguidores a abandonar la idea de crear un Estado kurdo separado, y respalda la idea no-estatista de Bookchin sobre el comunalismo, que Öcalan llamó confederalismo democrático. Esto significa que los kurdos en Siria y Turquía ya no buscan un Estado separado, porque entienden que los Estados son inherentemente represivos. Por lo que dentro de las fronteras estatales existentes están construyendo y modelando una autonomía regional para su gente y trabajando para construir un Oriente Medio democrático y no sectario.

¿Qué remarcarías de la nueva sociedad kurda?

La parte noreste de Siria, conocida en kurdo como Rojava, acaba de ser renombrada Federación Democrática de Siria Norte, en reconocimiento de que la región incluye también sirios, árabes, turcos y gente de otras etnias, y todo su sistema se organiza como una democracia asamblearia del cara a cara. La gente se encuentra en el barrio para tomar decisiones sobre cualquier aspecto de la vida, desde los horarios a los que niñas y niños deberían llegar a la escuela hasta que tipo de cooperativas servirán mejor a la sociedad. Las mujeres deben formar, por ley, parte al menos en un 40 por ciento de topo cuerpo gubernativo, y todas las oficinas administrativas están atendidas por una mujer a menudo de una minoría.

Las decisiones de usos de los recursos económicos se toman colectivamente a nivel de barrio. Los derechos humanos básicos están garantizados por todo el mundo, mediante un “contrato social” de 96 puntos que perfilan un núcleo de valores fundamentales, tales como la ayuda mutua, la cooperación, una economía ecológica y moral y, sobre todo, su compromiso con la auto-determinación mediante la democracia de base. La jerarquía es desafiada a todos los niveles de la sociedad. Hay comisiones separadas de mujeres que pueden anular la asamblea cuándo ésta aborda asuntos que afectan específicamente a las mujeres, tal y como la salud. Todo el mundo tiene derecho a ser educado en su propia lengua, y ambas mujer y hombre sirven en las unidades de defensa que se encargan de proteger la región. Esta sociedad es la sociedad más democrática y revolucionaria que hayamos visto desde las comunidades anarquistas de 1936 a 1939 en España.

Y me gustaría enfatizar que creo que es trágico que este proyecto en Siria Norte no haya recibido más soporte de la izquierda y los progresistas en Occidente. Como la sociedad que los zapatistas están creando en Chiapas, es un modelo que merece ser cuidado y alimentado, y criticado cuando proceda, pero ante todo protegido de las fuerzas geopolíticas que amenazan con destruirlo, especialmente con el fascismo que continua en auge en Turquía y otros países vecinos. Debería haber una enorme protesta continua contra la destrucción sistemática de las comunidades kurdas en el sudeste de Turquía por parte de Recep Tayyip Erdogan, y una insistente exigencia de que Rojava kurda tenga un asiento en la próxima ronda de las Conversaciones de Paz de Ginebra, de las que han sido completamente excluidas hasta el momento. Todas deberíamos estar presionando a nuestras representantes para asegurar que Rojava no sea abandonadas ahora que se ha hecho retroceder al Estado Islámico, en unas batallas en Siria bañadas en sangre kurda y árabe.

¿Qué añadió Abdullah Öcalan a las teorías de Murray Bookchin?

Öcalan trajo un fuerte énfasis en el feminismo al dar luz estas teorías. A mi padre le preocupaba la opresión de la mujer, como parte de los muchos sistemas de mando y obediencia que alimentan toda forma de dominación, pero Öcalan, viniendo de Oriente Medio, dónde las mujeres son descaradamente la categoría más baja de los sistemas patriarcales, mostró que las mujeres están en una categoría exclusiva como las más explotadas y abusadas de la sociedad moderna. Öcalan observó con certeza que una revolución de mujeres es el núcleo fundamental del proyecto socialista y determina hasta que punto una sociedad en su conjunto puede considerarse a sí misma liberada. Es este compromiso de autoliberación, el que anima las extraordinarias unidades de defensa femenina que tan brillante y estratégicamente han luchado contra el autodenominado Estado Islámico.

El trabajo podría ir reduciéndose por el uso de la tecnología, de forma que la gente experimentara su potencial creativo y la gente tuviera tiempo para el autogobierno

Ambos, Bookchin y Öcalan, retomaban la idea marxista de la libertad desde un punto de vista económico para llevarla a una visión más amplia.

Ambos defendían con entusiasmo que no es suficiente destruir el sistema de clase. Para ambos la libertad implica una visión más amplia con la meta de acabar con todas las formas de opresión. Para hacer esto, necesitamos construir una sociedad igualitaria que sea moralmente justa, ecológicamente sostenible y que respete y promueva todo el abanico de la experiencia humana. En una sociedad libre de verdad, un artista y una maestra serán tan valiosas como una doctora o un programador informático. Todas las etnias, sexos y géneros tendrán todos los derechos. El trabajo podría ir reduciéndose por el uso de la tecnología, de forma que la gente experimentara su potencial creativo y, lo crucial, la gente podrá tener tiempo para el autogobierno: mediante reuniones para discutir asuntos que impactan en sus vidas y comunidades. Aristóteles vio en eso el reto humano más importante, y a lo largo de la historia vemos que cuándo las gentes se liberan de los lazos físicos y psicológicos que nos impone el capitalismo, tienden a formar parte y cooperar con sabiduría en el gobierno de sus comunidades.

¿Es viable que esta idea de confederalismo democrático se extienda a diferentes partes del mundo?

Creo que no solo es viable si no que es de vital importancia. Cincuenta años de política de izquierdas nos han enseñado que tenemos que tener una tercera vía, un tercer polo si lo quieres llamar así, que nos lleve más allá del estancamiento entre el Estado y la calle. En otras palabras, tenemos que desarrollar un enfoque que no dependa ni de tomar el poder estatal ni de mantenerse en los márgenes de la sociedad como movimiento protesta. Debemos crear la manera de llevar a cabo un cambio perdurable, empezando con un programa de mínimos en el que la gente se organice sobre cuestiones locales de vivienda, desplazamiento, urbanismo y otros asuntos que les conciernen, y se movilicen implicándose políticamente a nivel local, construyendo instituciones alternativas como las cooperativas y también estudiando, haciendo programa e impulsando plataformas que incluyan candidaturas a los ayuntamientos. Esto puede ser hecho sin caer en la trampa de crear un partido político que se convierta en un fin en sí mismo. Un programa mínimo puede eventualmente ser dirigido hacia un programa de transición que, finalmente, se convierta en un programa de máximos que permita a las comunidades confederadas crecer en fuerza y en poder de decisión. Así, de esta manera, se podrá crear un tipo de “poder dual” que desafíe y acabe desmantelando el poder del Estado-nación. La manera de generar este tipo de cambio duradero es desarrollando una arquitectura en nuestras comunidades que anime a la gente a participar en el gobierno local, con la meta de constantemente estar enviando el poder hacia abajo, desde el Estado a la municipalidad.

¿Podemos resolver problemas transnacionales trabajando a nivel local?

Ya lo estamos haciendo con el calentamiento global por ejemplo, que está siendo enfrentado con más fuerza en algunas ciudades y pueblos que a nivel nacional. Pero el punto principal es que no hay razón para que esas comunidades no se puedan federar, mandar delegadas a discutir problemas regionales y a veces incluso “nacionales”. Estas delegadas pueden llevar los deseos de sus comunidades a asambleas regionales y traerlos de vuelta con sugerencias de delegadas de otras regiones, para discutirlas a nivel local. Obviamente la gente tendrá que encontrar formas de comprometerse. Por ejemplo, habrá veces en que una comunidad puede perder la votación en una asamblea regional. Pero con tal de que se abra un debate y el pueblo sienta que tiene voz, creo que habrá un sentido de empoderamiento en esa forma de gobierno, sentido de control local y auto-determinación que pocas de nosotras experimentamos hoy.

¿Necesitamos coraje para unir teoría y práctica?

Necesitamos coraje, pero sobre todo necesitamos compromiso serio con la organización. Hace 50 años, mi padre instaba a la izquierda a tomarse en serio a sí misma, y a hacer en cada barrio, pueblo o ciudad, también en zonas rurales, el trabajo organizativo de instrucción y creación de asambleas populares en torno a cuestiones locales, desarrollando una agenda radical y lanzando candidatas a los ayuntamientos. Desde ahí, proponía usar ese poder local para desafiar a los cuerpos gubernamentales regionales y nacionales. La meta era descentralizar el poder y debilitar, en última instancia disolver, el Estado-nación. Él creía que era la única vía, en el mundo moderno, para crear cambios sociales perdurables. Pero muchas de nosotras en la izquierda nos hemos enfocado en la política de calle – grandes manifestaciones que, siendo edificantes y positivas para sus participantes, desafortunadamente raramente producen cambios más allá de sí mismas– , o en la política representativa : elegir gente para cargos desde los que prometen protegernos y ser portadoras de nuestros deseos, pero que al final son corrompidos por dicho cargo. La única forma de construir un cambio duradero es reinventando la política: traerla de vuelta al nivel local dónde la gente puede decidir por ellas mismas con sus barrios que es lo mejor para sus comunidades. Si la Izquierda hubiera empezado hace cinco décadas, estaríamos hoy viviendo en un mundo diferente.

Fuente: https://elsaltodiario.com/municipal...

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Se celebró en Zaragoza la protesta contra el polígono de Bardenas

11 February, 2018 - 00:00

Protesta contra el polígono de bardenas - JAIME GALINDO

Varias personas se concentraron ayer ante la Antigua Capitanía de la plaza Aragón de Zaragoza para solicitar de nuevo el desmantelamiento del polígono de tiro de las Bardenas Reales, que de nuevo alberga maniobras con fuego real. Los convocantes exigen de nuevo en su campaña de este año que se permita a los vecinos de la zona y el entorno decidir sobre el futuro de la zona y sus usos.

El Periódico de Aragón

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La presunción de veracidad de la "autoridad"

11 February, 2018 - 00:00

Durísima crítica hacia el abuso de poder institucionalizado y amparado por la Ley traducido en el principio de veracidad con que cuenta todo ciudadano investido de autorictas y vestido con un uniforme policial.

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El preocupante apoyo a la cadena perpetua

10 February, 2018 - 00:00

Múltiples expertas y expertos en Derecho Penal concluyen que la prisión permanente revisable es innecesaria, pues España tiene la mayor tasa de personas reclusas de Europa occidental, una media de 10 meses de cumplimiento en las cárceles superior a la de la UE y penas de hasta 40 años en prisión, mucho más elevadas en el tiempo efectivo de cumplimiento que las de los países de nuestro entorno que sí cuentan en sus códigos penales con la cadena perpetua.

Daniel Amelang
Abogado penalista de Red Jurídica

A mediados de enero una encuesta de La Razón desveló que el 72% de los españoles se encontraba a favor de la medida de prisión permanente revisable –la forma en que, eufemísticamente, se conoce a la cadena perpetua en nuestro sistema penal–. Y unos días antes, familiares de numerosas víctimas de crímenes atroces reunieron 700.000 firmas contra la propuesta de derogación de esta medida que ha sido espoleada por el Partido Nacionalista Vasco.

Parece que la cadena perpetua goza de buena salud, algo que no es de extrañar a pocas semanas de la desvelación de los escabrosos detalles del asesinato perpetrado contra Diana Quer. El mayor beneficiado de esta oleada punitivista es el Partido Popular –el cual todavía se encuentra recuperándose de su batacazo electoral en Catalunya– dado que la mayoría de los partidos se han posicionado en contra de la prisión permanente y Ciudadanos ha optado por ponerse de perfil hasta que el Tribunal Constitucional resuelva el recurso de inconstitucionalidad que tiene sobre la mesa –algo a lo que llevamos dos años y medio esperando–. Los motivos de la inconstitucionalidad, por cierto, los podemos encontrar en Contra la Cadena Perpetua, por la catedrática Mercedes Pérez Manzano. Su postura es la que comparten, además, el Consejo General de la Abogacía Española y asociaciones de jueces.

El PP, por su parte, no sólo ha salido en defensa de esta medida que introdujo en nuestro sistema penal en julio de 2015, sino que además ayer anunció su pretensión de aumentar en tres supuestos los delitos penados con esta figura. Fue en un acto al que habían sido invitados los familiares de víctimas como Marta del Castillo, Diana Quer, MariLuz Cortés, Sandra Palo, Candela y Amaia Oubel Viéitez, y Ruth y José Bretón Ortiz. “Parece claro que la cadena perpetua ya entra por propio derecho como materia electoralista”, sentenció ayer el catedrático de Derecho Penal Jacobo Dopico en un artículo de ElDiario.es. "El dolor no es Justicia y no se puede articular en torno a una postura ventajista, como en estos últimos días está haciendo el Partido Popular que se ha asido a la desgracia de los Quer como un método para conseguir que la mayoría parlamentaria no derogue la llamada cosméticamente "prisión permanente revisable" que instauraron con sus solos votos", había escrito unos días antes Elisa Beni en el mismo medio.

Este apoyo a la cadena perpetua –insisto, comprensible desde el punto de vista de las víctimas– sale directamente de las entrañas, es más emotivo que reflexivo. Además, a diferencia de lo que sucede en otras materias jurídicas, todo el mundo ostenta una opinión al respecto, incluso quienes desconocen por completo los entresijos de la Justicia y del mundo penitenciario. Otro catedrático, José Luis Díez Ripollés –a su vez inspirado en David Garland–, explica que el posicionamiento a favor del endurecimiento penal se debe a la prevalencia de un sentimiento de inseguridad ciudadana, el populismo y politización que se hace de esta sensación –quedando desacreditadas las opiniones de expertas en materia penal– y el redescubrimiento de la prisión como solución a todos los males. “La preeminencia obtenida por los intereses de las víctimas y el populismo han dado respetabilidad social a ciertos sentimientos cuya demanda de satisfacción en otros tiempos se comprendía pero no se atendía; me refiero a los sentimientos de venganza tanto de las víctimas y sus allegados como de la población en general”, concluye.

Sin embargo, cuando se empieza a informar uno de la realidad penitenciaria, se empieza a entender de una manera diferente. En un estudio realizado por la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA), ‘La Sociedad Española frente a su Sistema Penal', se revela que el 52,4% de la población se muestra en contra de la cadena perpetua en cuanto se le aporta un elemento de reflexión que desconocían, como por ejemplo el coste que supone el mantenimiento de una persona presa al año. “Además, la investigación deja claro el desconocimiento que la sociedad tiene del sistema penal, que es considerado “laxo” por parte de la ciudadanía, especialmente por aquellos con menos estudios y que nacieron antes de la democracia. No obstante, España tiene la mayor tasa de personas reclusas de Europa occidental, una media de 10 meses de cumplimiento en las cárceles superior a la de la UE y penas de hasta 40 años en prisión (por concatenación de distintas penas), mucho más elevadas en el tiempo efectivo de cumplimiento que las de los países de nuestro entorno que sí cuentan en sus códigos penales con la cadena perpetua”, explica el informe.

Y es que cuando nos paramos a analizar sobre la pertinencia de una medida tan grave como para meter a alguien entre rejas hasta el día de su muerte, ésta deviene en “innecesaria”, tal y como puso ayer de manifiesto Ignacio González Vega, el portavoz de Jueces para la Democracia, en ElDiario.es. “Hay que poner de manifiesto el bajo índice de criminalidad existente en España en relación con otros países de nuestro entorno, donde sí existen penas de ese tipo”, explicó.

Existe un libro clave para entender cómo hemos llegado a la aprobación de esta medida, por qué es inconstitucional y por qué es inmoral. Y no sólo eso sino que, además, propone alternativas. Se trata de La Prisión Perpetua en España: razones de su ilegitimidad ética y de su inconstitucionalidad, escrito por Julián Ríos. Primero, presentémosle como se merece: “Julián Ríos es un profesor de derecho atípico, porque le preocupan antes que la dogmática y las formas jurídicas, sin olvidar su importancia, las gentes, el sufrimiento que implica el hecho delictivo, el dolor que inflige la pena”, dice de él Ramón Sáez Valcárcel, magistrado de la Audiencia Nacional, en el prólogo de esta obra. Y prosigue, para resumir la importancia del trabajo de Julián, de la siguiente manera: “el autor se confronta con la justificación ideológica de la reforma penal para demostrar la ilegitimidad profunda de una pena de reclusión perpetua, revisable en teoría pero sin garantías efectivas de que no va a provocar el encierro de por vida de los condenados considerados como muy peligrosos. La cadena perpetua abandona toda esperanza en la capacidad de regeneración del individuo, se sustenta en una visión antropológica pesimista y desecha la reinserción social como fin primordial de las penas, el único que recoge la Constitución. Porque los condenados tienen derecho a regresar a la comunidad en condiciones de interactuar como ciudadanos. De lo contrario, la marea punitivista nos lleva a consolidar la cárcel como contenedor de basura humana, como depósito de personas desechables. Algo terrible. […] La reclusión perpetua clausura el programa ilustrado del derecho penal y la criminología, el único capaz de dotar de legitimidad al sistema. Porque el derecho penal tiene como misión limitar el poder punitivo del Estado –civilizar la violencia oficial, reducirla a una medida aceptable–, la existencia de penas de encierro de por vida, supone el reconocimiento de un completo fracaso”.

Por todo esto, termino con la llamada a la reflexión colectiva, al margen de los frenéticos ritmos mediáticos y políticos, que hace Julián: “es el poder político el que se hace eco de la propuesta de la cadena perpetua a través de la presión mediática de colectivos de víctimas obviando interesadamente una reflexión serena acerca de su compatibilidad con los derechos fundamentales y una explicación social de las consecuencias de esta pena. El ámbito político deja al margen de los criterios de interpretación jurídica los contextos sociales e institucionales donde se cumplen las penas y suele utilizar técnicas ajenas al contexto sociológico y humano. Se suele conceder a los conceptos jurídicos relacionados con la ejecución penal y penitenciaria un contenido legitimador del que carecen una vez que se contrastan con la realidad humana y social de los centros penitenciarios”.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/conqu...

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