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Actualizado: hace 48 min 6 seg

Camarada Arensivia, presente

30 December, 2020 - 00:00

Xandru Fernández

Ahora que ya es tarde, lamento no haber prestado la debida atención a las historias del servicio militar que me contaba mi padre. Más de una carrera literaria ha salido de ese anecdotario cuartelero, aunque ninguna de fuste, que yo sepa, si exceptuamos esa epopeya a cuatro tintas que fueron las Historias de la puta mili publicadas por Ivà en la revista El Jueves.

El único personaje fijo de las historias de Ivà era el sargento Arensivia, un completo inútil, atrabiliario y sentimental, que manejaba a la tropa como si estuviera hecha de niños o de ganado, fiel reflejo de cómo el ejército español trataba a los reclutas que ingresaban año tras año en sus filas. Supongo que en las historias de mi padre habría también Arensivias, pero, como he dicho, no las recuerdo, y yo no tengo experiencia de primera mano en cuarteles y sitios así: al igual que tantos otros de mi generación, mi relación con el servicio militar fue la del temor ante una amenaza que, finalmente, no se materializó. Pero para que no se materializara hicieron falta sacrificios. Muchos. Y muy variados.

No sé si en el siglo XX era costumbre aderezar las pitanzas navideñas con anécdotas de la mili. Tampoco en este caso puedo recurrir a la memoria de mi atípica familia. Sí sé, no obstante, que durante los años de la objeción de conciencia, primero, y de la insumisión al servicio militar, después, la Navidad era un período muy fértil para las campañas de protesta. Tanto es así que, si asocio estas fechas con un frío persistente y helador entre 1987 y 1992, es justamente a causa de la costumbre del movimiento antimilitarista de reunirse en locales subterráneos sin calefacción. Las Navidades de mi infancia eran más cálidas. Las posteriores, también. Pero esos seis años de mi vida están llenos de sabañones y la culpa la tiene la mili (o la oposición a).

A estas alturas de desorden civilizatorio, desde las cumbres pandémicas de 2020, se puede pensar que los que se negaban a pasar un año llevando uniforme y obedeciendo órdenes gratuitas de criminales en potencia eran unos niños mimados, egoístas e insolidarios. Está el submundo criptoizquierdista tan enredado en sus propias impotencias que ya dispara sin munición siquiera, da lo mismo que el objetivo sea un día el colectivo trans, al día siguiente Greta Thunberg y el tercero miles de jóvenes que, en aquellos años en que una decisión de ese calibre podía comportar no solo penas de prisión sino también torturas y vejaciones y un futuro laboral sombrío, insistían en desobedecer la ley y no incorporarse a filas. El entonces ministro de Justicia (por decir algo), Enrique Múgica, manifestaba parecidos sentimientos hacia los insumisos, sobre quienes prometió que caería todo el peso de la ley (y lo cumplió). Pocas veces se ha visto a un Estado europeo emplearse tan a fondo contra un colectivo tan bien informado, organizado y cargado de razones. Hay que remontarse unas cuantas décadas en la historia de Europa para encontrar algo similar. El PP de Aznar leyó bien la situación cuando optó por profesionalizar el servicio militar, una maniobra que, más que reforzar el individualismo de unos jóvenes egoístas e incapaces de pensar en colectivo (¿les suena?), como pregonaba un agónico PSOE, pretendía desactivar el movimiento más exitoso de resistencia contra el régimen del 78 cuando aún no se le llamaba así.

Hubo Navidades antimilitaristas antes de que uno tuviera conciencia de la mili ni de nada. Las de 1975, recién inaugurada la monarquía (aún no la democracia constitucional), vieron nacer la declaración de Can Serra, en la que un grupo de jóvenes de L'Hospitalet de Llobregat manifestaba su negativa a incorporarse a filas y su disposición a trocar ese presunto servicio por otro de carácter civil. No eran los primeros. Pepe Beunza llevaba cinco años entrando y saliendo de la cárcel por negarse a hacer la mili. De su magisterio y del de otros (Rafael Rodrigo, Gonzalo Arias, Jordi Agulló) surgirían organizaciones variopintas, entre ellas el MOC (Movimiento de Objeción de Conciencia), no violento, hegemónico a mediados de los años 80, cuando se aprobó la ley que regulaba ese derecho (también durante las fiestas navideñas, en 1984; se publicó en el BOE, deliberadamente o no, el Día de los Inocentes), a la que se opuso tenazmente. Las objeciones colectivas arreciaron a finales de la década, respaldadas por el MOC y Mili KK; en 1989 serían juzgados y condenados los primeros insumisos. Otro ministro de Justicia, Juan Alberto Belloch, también del PSOE, calificaría a la insumisión de “problema de Estado” en 1994 (y actualizaría el Código Penal en consecuencia).

Sin ánimo de ofender, hay que tener la cabeza muy desordenada para creer que un movimiento capaz de poner patas arriba la maquinaria del Estado constitucional obedecía al capricho de una izquierda quejica y sobrealimentada, como ha sugerido estos días algún que otro mandarín de esos que apuntan y disparan pero sin moverse, no sea que el sudor. También en aquellos años había más de un compañero de la izquierda radical (sector ML: los ML, para los que no lo hayan vivido, eran comunistas que vivían la mitad del tiempo en una China imaginaria y la otra mitad añorando a Stalin, sin acabar de decantarse) que despreciaba a los insumisos y consideraba que un buen camarada debía aprovechar la mili y entrenarse a fondo para cuando llegara el momento de dar el paso. ¿El paso hacia dónde? Hacia la lucha armada, supuestamente, aunque nunca llegué a saberlo porque no hubo ningún paso. Como quiera que sea, si el ejército español sirviera para formar militantes revolucionarios, hace tiempo que estos se habrían manifestado de algún modo. Con una revolución, supongo. No parece que fuera el caso.

Conozco pocas personas más comprometidas y solidarias que José Manuel Chico, Pin, el primer insumiso asturiano juzgado y encarcelado. Desde la discreción, aún en estos tiempos sigue siendo un referente moral para quien quiera escucharlo. No puedo decir lo mismo de esos que sueñan causas imaginarias por las que se sacrifican en Twitter sin siquiera sospechar que, con su torpeza o su gazmoñería o las dos cosas, lo único que hacen es fabricar armamento retórico para que luego lo dispare, con éxito, la extrema derecha. Hemos llegado a leer que el posmodernismo (léase caballo de Troya del liberalismo contra la clase obrera organizada y triunfante) fue un invento de Ronald Reagan para destruir la izquierda. Quizá también el sargento Arensivia era el Che Guevara de mi generación y, en nuestra ignorancia egoísta y posmoderna, no supimos ver en él al líder revolucionario que necesitábamos. Ya estaremos atentos la próxima vez.

Autor:
Xandru Fernández

Fuente: https://ctxt.es/es/20210101/Firmas/...

Categorías: Tortuga Antimilitar

¿Renovar las bases de la OTAN en Andalucia? No, gracias, ¡¡yankee go home!!

30 December, 2020 - 00:00

Antonio López Rodríguez

Será en mayo del año entrante, dentro de 5 escasos meses finaliza el plazo concedido a la OTAN para el uso y disfrute de suelos, cielos y aguas en nuestro territorio. Tristemente Andalucía ocupa un lugar de «privilegio» en la cesión de nuestra soberanía por la presencia de las bases militares de Morón y Rota. Terrible cosa sería que el actual Gobierno central accediera a la renovación de dicho convenio. Igual de terrible sería la complicidad de la Junta de Andalucía en caso de que el social imperialista Pedro Sánchez y su canciller Sra. Arancha Glez. Laya apostaran por la ampliación de la concesión, aunque ante tema tan grave y de tantísimo calado la corresponsabilidad sería compartida por todos los componentes de ambos gobiernos, independientemente de ministerios, carteras, consejerías y responsabilidades específicas, ya que de lo que se trata es ni más ni menos de finiquitar, de enterrar definitivamente los instrumentos de muerte que la OTAN representa para los pueblos del mundo, instrumento permanente también en nuestra comunidad. Porque las bases son a la destrucción, a la barbarie como el oxígeno y el hidrógeno al agua misma. No podemos dejar de señalar con el dedo índice de nuestra ira y acusación a esas bases desde donde segaron las vidas de miles y miles de personas en cualesquiera confines del mundo, de esas bases desde donde despegan bombarderos o zarpan portaaviones cargados de metralla asesina como corresponde a una organización criminal en su génesis, en sus raíces y en su devenir.

Las bases, esas bases que, desde Andalucía, nos hacen pedir perdón a los pueblos bombardeados transmitiéndoles desde la distancia física, pero cercanía solidaria de clase, «en nuestro nombre no». Esas bases capaces de opacar la sonrisa, las emociones de felicidad, el ansia por vivir, la alegría de jóvenes, de ancianos, de hombres y mujeres que a bombazo limpio o no tan limpio, pero igual de asesino, condiciona la existencia misma de quienes se ven expuestos, (porque así lo decide el imperio y lo materializa su organización terrorista OTAN con la complicidad de gobiernos y medios de manipulación desalmados ), a sobrevivir con el corazón acelerado, rompiendo los ritmos de pulsaciones, amenazado cada cual en el terrorífico espacio de improvisados refugios si la próxima bomba lanzada por las plataformas de guerra cargada en nuestro territorio andaluz sepultaran definitivamente el inalienable y privativo derecho de esas personas a seguir respirando, a seguir viviendo sin la amenaza permanente de ensordecedores ruido de motores y sirenas, preludio de muertes, anunciando la nueva visita que en forma de bombas más o menos inteligentes, (aunque más parecen burras), de racimo o cualquiera de las nuevas modalidades que en el terreno imperialista son lanzadas bajo el manto de impunidad del matón para desgarrar miembros , abrir estómagos o descuartizar órganos del ser humano agredido. Esas bases desprenden olor a azufre y a sangre inocente, representan el dolor, el sufrimiento, la barbarie, la sinrazón, el horror, el espanto, también representan al sistema que sustenta, financia y decide el destino de cada bomba. Bombas y bases patibularias, propiedad del régimen imperialista que huele a cadáver desde los 4 puntos cardinales del planeta, también encarna a los instrumentos económicos, comerciales y financieros que actúan de vampiros contra los pueblos, (FMI, BM, OCDE, WALL STREET, BID), instrumentos creados por ellos, protegidos por las bombas que despegan en cualesquiera de las 700 bases OTAN repartidas por el globo incluidas las existentes en Andalucía.

También las bases encarnan el llanto y el pánico vivido y sufrido por miles de libios, sirios, iraquíes, afganos, serbios, y un largo etc… de países que, fruto de la codicia y los instintos asesinos imperiales, vieron recortada su población y destruidas sus infraestructuras víctimas del bombazo quirúrgico o de sus daños colaterales. Otros en el mundo celebran las carnicerías de la OTAN y sus instrumentos de muerte. Otros demandan intervenciones de los belicosos servicios otanistas en sus propios países, ejemplos de seres mezquinos e indeseables. Las extremas derechas de Cuba, Venezuela o Nicaragua tomadas de prototipo. Los herederos de Stefan Bandera en la Ucrania fascista es otro ejemplo significativo de la indolencia miserable de sujetos. El lobby sionista israelí, el narco estado colombiano, la mismísima OEA y una U.E. cada día más mostrando ante los ojos del mundo lo desajustado y poco esbelto que luce en lo político, convertida para lo que fue diseñada, en macro estructura económica, política y militar al servicio de las oligarquías y de obediencia rastrera y ruin con respecto a Washington. Si bien en las pasarelas mediáticas pretende alumbrar como gigante económico, no puede esconder su enanez política y su permanente vocación de sanguijuela en lo militar. También representan a las bases de la OTAN instaladas en nuestro espacio geográfico.

No desmerecen, por apátridas, los encofradores del ejército hispano, garantistas durante décadas de conceder calma social a las bases de la muerte en nuestro territorio. Algún contingente de ellos con uniformes ya colgados en armarios en su condición de reservistas de considerables retribuciones económicas con cargo al erario público y de armas aceitadas apuntando a 26 millones de españolitos entre los que no figuran como amenazados ni oligarcas, ni burgueses, ni banqueros, ni latifundistas, ni borbones, ni tipejos miembros de organizaciones delictivas. Una de ellas por coincidencia ideológica, ubicada en C/ Génova. La del partido filial de franquistas engominaos, no les será difícil su localización. Ambas son habitualmente usadas por estos “perdonavidas”.

En el centro audiovisual del imperio, Hollywood, en el centro económico Wall Street y en el militar, el Pentágono. Los Ángeles, New York y Washington encarnando el estado canalla. Para legitimar sus políticas imperialistas en lo externo y las represivas hacia el interior el único partido de dos nombres para diferenciación de los despistaos, Demócratas y Republicanos, manijeros ambos del Pentágono y multinacionales dedicadas al establecimiento militar, se reparten proporcionalmente los criminales congresistas y senadores a los que (con alguna honrosa excepción ) no les tiembla el pulso ni les quema la conciencia en su condición de reos delincuentes a la hora de votar en esas cámaras, modelo de parlamentarismo podrido de occidente, en favor de intervenciones asesinas destinadas a eliminar a inocentes. Las criminales bases de la OTAN y los delincuentes que aplican su ferocidad contra los pueblos no han de reducirse a sinónimos edulcorados ni a equivalentes parejos en atención a la coyuntura histórica. Trumpismo, Pompeismo, Elliot-abrismo, Obanismo, Clintorismo, Hillarismo, Bushismo Jr o Senior, Dickchenismo, Powelnismo, Donalrumsfelsismo, Condolezaricesismo, Reeganismo o Nixonismo, solo son etiquetas o sobrenombres asociados tod@s a la criminalidad y al cuatrerismo de miembros de gabinetes de guerra en Washington. Son solo un reducido ejemplo de criminales avalistas de bases de la OTAN causantes de la destrucción en vidas de, posiblemente, millones de personas. Andalucía, la dolorida tierra andaluza no merece de más violaciones de nuestra soberanía en manos de organizaciones terroristas como la del Atlántico Norte. Andalucía prefiere recuperar el olor a pan nuevo en cualquier mañana de cualquier pueblo de nuestra querida tierra y abandonar definitivamente el apestoso aliento de pilotos, mecánicos navales, oficiales y resto de tripulación imperial ocupante de nuestra región. No hay patata caliente que pueda quemar a gerifaltes negociantes políticos y militares en Madrid o Sevilla, lo que hay que tener es dignidad, fidelidad y lealtad a un pueblo que al compás de su himno en gargantas de los “nadies” repite “sea por Andalucía libre, los pueblos y la humanidad “. En definitiva, lo que demanda ésta nuestra Andalucía guapa, gitana y mujer morena son dos cojones u ovarios y determinación en aquellos que políticamente nos representen ante el ogro imperial en la certificación definitiva de la defunción de las bases de la OTAN. Morón y Rota no se prestan más y aún menos a prestamista tan bárbaro, tan sanguinario, tan fiero para los pueblos del mundo como la OTAN. Contra las bases de la OTAN, bases de la razón, del humanismo, del conocimiento, de la sensatez, del amor al prójimo, contra las bases de la OTAN hermandad entre los pueblos, solidaridad, internacionalismo, principios, compromiso, contra las bases de la OTAN, pugna por la PAZ.

Son tiempos éstos de angustias e incertidumbres por la pandemia. Quizás el momento sea propicio para recordar a los defensores de nuestros intereses con la contraparte imperialista como otra pandemia engendrada en la base de la OTAN en Torrejón de Ardoz a principios de los años 80, tras un escape provocado accidentalmente con armamento bacteriológico que llegó a afectar a 20.000 personas, ocasionando la muerte de más de un millar de ellas. UCD primero, PSOE después, medios de comunicación, judicatura, servicios secretos… colaboraron para extender en nuestros pueblos una de las más grandes imposturas e inexactitudes jamás conocidas: la llamada enfermedad del aceite de colza. Vaya un modestísimo homenaje al recuerdo de Grimaldos, quien tristemente nos dejó hace unos días, por sus investigaciones recogidas en el libro de obligada lectura LA CIA EN ESPAÑA. Más cercano en el tiempo, a principios de 2015 un accidente provocado por un F 16, avión militar de la OTAN en la base de los Llanos en Albacete, dejó 11 muertos y 13 heridos de balance. Fue en un curso para pilotos de cazas de la OTAN. Las víctimas de la bola de fuego y personal de tierra formaban parte de la escuela de adiestramiento de pilotos de países integrados en las estructuras de OTAN. De ambos hechos de claro saldo otanista ya se encargaron los sepultureros mediáticos de los grandes medios de mantenerlos arrinconados del recuerdo colectivo y crítico de nuestros pueblos.

Llegó el momento de poner fin a las bases del terrorismo occidental en Andalucía, momento de un adiós categórico, contundente, fulminante a quienes ejercitan la cacería humana con tanta cobardía desde espacios aéreos o marítimos, momento de despedidas sin retorno a los cazabombarderos y otras naves que practican el sufrimiento de pueblos y la destrucción de hospitales, centrales eléctricas, universidades, puentes , plantas de tratamiento de agua, etc. en aldeas, ciudades y países designados por ellos mismos para la hecatombe , momento de acabar con uno de los sostenes de la ideología fascista que invade nuestras sociedades y por ende salpica a nuestras vidas. Desde el Cabo de Gata hasta Ayamonte, desde la Sierra de Los Pedroches a la Punta de Tarifa , desde lo alto de los montes hasta sus playas de arena fina, desde la canción protesta de Carlos Cano a la soleá de Camarón de la Isla, desde el trino del jilguero hasta el ruido de la cascada de agua cristalina, Andalucía le dice alto y claro al imperio ¡¡¡¡FUERA BASES DE LA OTAN, ASESINOS ¡¡¡ y también, como no, a sus notarios, funcionarios, escribanos y políticos de diversa ralea ideológica encargados de defender a esta tierra sin necesidad de mesa de negociación con el imperio ¡¡¡ NO NOS DEFRAUDEIS, ESTÁ EN JUEGO LA SUPERVIVENCIA DE MILLONES DE PERSONAS EN EL MUNDO ¡¡¡

Fuente: https://frenteantiimperialista.org/...

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30 December, 2020 - 00:00

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