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Actualizado: hace 1 hora 15 min

Condenado el equipo antidroga de la Guardia Civil de Málaga por narcotráfico

7 February, 2020 - 00:00

Europa Press

La Audiencia de Málaga ha condenado a un teniente de la Guardia Civil y exjefe del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA) de dicho cuerpo y a otras 26 personas por su participación en operaciones de narcotráfico. Además, se absuelve a ocho acusados, entre ellos otros cuatro agentes del instituto armado.

Así consta en el fallo de la sentencia de 299 folios, al que ha tenido acceso Europa Press y que ha sido notificada este viernes a los acusados y a sus representantes legales. En total, se imponen 102 años de prisión y 52 millones de multa a los 27 condenados.

Al exresponsable del EDOA se le condena por dos delitos contra la salud pública y otro de falsedad, imponiéndole en total 10 años y medio de prisión. En el apartado de hechos probados de la resolución se explican al menos dos operaciones de narcotráfico y la participación de los acusados.

El juicio a estos 35 acusados comenzó el 14 de octubre de 2015. Uno de los principales procesados, otro agente del EDOA, fue declarado en rebeldía al principio de la vista oral y se tendrá que celebrar un proceso contra él una vez que fue detenido el pasado mes de agosto en el aeropuerto de Madrid.

En el apartado de hechos probados de la resolución se explican varias operaciones de narcotráfico y la participación de los acusados que han resultado condenados. En uno de estos alijos, que tuvo lugar en una playa de Marbella (Málaga), uno de los procesados tenía planeado quedarse con una cantidad sin concretar, pero elevada, de hachís en su beneficio.

La sentencia considera que el exjefe antidroga conocía y "consintió" esos planes, que eran que "los agentes del EDOA actuaran con posterioridad al desembarco de la droga y a la entrada en la playa de los falsos policías, procediendo a la detención y permitiendo la huida de los alijadores". Era "contraprestación" a la información dada por aquel y para "obtener él éxito en su carrera profesional".

Pero, se añade, no está probado que fuese a participar en los beneficios de esa apropiación; pero sí se entiende que el teniente quiso "ocultar" lo ocurrido en dicha operación al juzgado para lo que "alteró con mendacidad lo sucedido, no reflejando en el atestado la existencia de la organización" y también "omitió cualquier referencia" a ese otro acusado para "evitar su detención y conseguir la impunidad de éste", que era un informador.

El Tribunal concluye que la conducta de este agente "excede con creces del marco doctrinal de los actos neutrales", pues "su actividad no se limitó a recibir y valorar la información" que le facilitaban los informadores sino que "fue mucho más allá, cooperando".

Otra operación fue dirigida por otro de los acusados condenados y consistía en introducir droga desde Marruecos vía Melilla, aprovechándola para introducir otra cantidad de hachís en su beneficio. En ésta, el exjefe de EDOA, "aprovechando el ejercicio de su cargo", participó y "daba cobertura", pero no está corroborado que fuera a cambio de dinero.

Así, la Sala indica que el exjefe facilitó esta operación "no solo en el sentido de obtener méritos policiales" sino también para que su informador "como contraprestación, obtuviera beneficio en la operación; bien económico derivado de su intermediación o bien quedándose con una parte de la droga".

Algunos condenados pertenecían a una organización —por lo que se les condena por pertenencia a grupo criminal— dedicada al tráfico de drogas mediante el traslado de alijos de hachís en embarcaciones procedentes de Marruecos, teniendo cada uno su función. La Sala considera que el agente que no ha sido juzgado estaba en contacto con ellos.

No así otros dos guardias civiles. De hecho, se indica que no consta acreditado que los responsables de dicha organización "ofrecieran o abonaran dinero a ningún miembro de la Guardia Civil como contraprestación por servicios de cobertura y vigilancia en el mentado alijo".

Uno de los acusados que ha sido condenado es el exmarido de Lucia Garrido, mujer que fue asesinada en su finca de Alhaurín de la Torre (Málaga) en 2008, caso en el que estaba investigado aunque recientemente ha sido sacado de la instrucción.

El Diario

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Cuando la patria se convierte en un semáforo. Indígenas mexicanos bufones del circo urbano

7 February, 2020 - 00:00

En México hay un fenómeno que se ha acrecentado en los últimos años y es el desplazamiento forzado interno. Miles de campesinos o indígenas abandonaron sus pueblos y comunidades a causa de la violencia y la miseria -algo que aumentó considerablemente a partir del inicio de la guerra contra los carteles del narcotráfico en el año 2006-

Si en México hace 50 años el 43% de la población vivía en las urbes hoy ya se sitúa en el 80%. Este es un verdadero drama demográfico casi imposible de revertir. Históricamente la nación mexicana ha sido un pueblo de campesinos, de agricultores, de ganaderos, de pescadores, de artesanos, pero a partir de al proceso de industrialización iniciado en los años 40 del siglo XX todo cambió por completo.

El mundo rural, que es el garante de la soberanía alimentaria, se encuentra en plena decadencia o, mejor dicho, en vías de extinción. Además, el T-MEC no ha hecho más que acelerar su agonía. A marchas forzadas los indígenas y campesinos, artesanos y pescadores abandonan sus tierras atraídos por el espejismo de la gran ciudad (Sinónimo de progreso y desarrollo) o dispuestos a cruzar clandestinamente la frontera americana para unirse a los miles y miles de indígenas que ya residen allí legal o ilegalmente. 45 etnias de la república mexicana han sido alevosamente condenadas al destierro. Se ataca la resistencia civil y pacífica en defensa de sus territorios. Porque hay muchas comunidades decididas a resistir y dar su vida por la tierra que los vio nacer.

Estamos en la última fase de exterminio como ha sucedido con tantas otras etnias y pueblos indígenas de América a lo largo de los últimos 500 años.

Como es el caso de Chiapas, el estado más pobre de la república mexicana pero paradójicamente también, el más rico en diversidad cultural y recursos naturales. En su territorio existen comunidades indígenas Tojolabales, Tzotziles, Tzeltales, Zoques, Choles, Mayas, etc. La guerra sectaria y el paramilitarismo hacen parte de un conflicto político-religioso que ha enfrentado históricamente desde el siglo pasado a los seguidores de la teología de la liberación, protestantes, evangélicos, mesiánicos o pentecostales, etc, etc... La lucha por la posesión de la tierra se ha agudizado en Chenalhó, Chalchihuitan, Aldama y San Andrés Duraznal dejando miles de indígenas desplazados. Por ejemplo, la guerra religiosa obligó a más de 30.000 evangélicos a salir de sus comunidades. La angustia, el terror y sufrimiento han llevado a muchas al suicidio. Es una atrocidad que campesinos e indígenas se queden sin cosechas, pierdan su ganado y pasen hambre y enfermedades. Una crisis humanitaria que golpea sobre todo a los más vulnerables: mujeres embarazadas, ancianos, niños, niñas y enfermos que sobreviven a la intemperie en las montañas haciendo frente al hambre y el frío especialmente en los altos de Chiapas. Desplazados de los ejidos a causa de la violencia estructural que los somete a sangre y fuego. Como es el caso del grupo paramilitar liderado por Rosa Pérez Pérez, ex alcaldesa de Chenalhó del partido Verde Ecologista. Una élite de indígenas ricos o "caciques" detentan el control político y económico, acaparan tierras y medios de comunicación, comercio, trabajo, aparte de estar vinculados con partidos políticos de ámbito nacional -especialmente el PRI.

En esta zona se produjo en 1997 la "matanza de Acteal" en el que 45 miembros de la comunidad Tzotziles (organización de "las Abejas") fueron asesinados. Los indígenas estaban orando en un templo protestante cuando los fusilaron paramilitares ligados al gobierno priista en una clara estrategia de aniquilar la base social. Según Serapaz y Frayba el presidente Zedillo inició una ofensiva para que los civiles no se unieran al EZLN -lo que significaba un incumplimiento de los acuerdos de San Andrés de Larrainzar. El CNI (Congreso Nacional Indígena) denuncia la continua violación de los derechos humanos, la crisis humanitaria, impunidad, la violencia estructural, la delincuencia organizada, mafias del narcotráfico o de migrantes, gamonalismo, paramilitarismo que es fuente constante de conflictos, expulsiones y desplazamiento forzado. Se han demolido las estructuras de organización social tradicionales creando un conflicto étnico-religioso que fomenta la desunión, los odios y las rencillas.

Tras el levantamiento del EZLN en 1994 más de 30 templos católicos fueron cerrados y varios sacerdotes extranjeros que trabajaban en las comunidades indígenas, deportados. El gobierno de Salinas como el de Zedillo declararon que la rebelión popular fue instigada por la Teología de la Liberación. La táctica que se aplicó para frenar la "ideología comunista" fue la de incrementar la presencia de misioneros de las iglesias evangélicas de EEUU para que formaran pastores indígenas en una clara estrategia de contrainsurgencia. No solo se siembra el miedo físico sino también el psicológico anunciando la inminente llegada del apocalipsis.

Por increíble que parezca miles de indígenas, entre las que sobresalen comunidades Tzotziles de Chiapas, han buscado asilo en las grandes ciudades como México, Guadalajara o Monterrey. Y al igual a lo que sucede con otros miles de marginados sociales no les queda otra alternativa que refugiarse en los semáforos de las principales arterias y avenidas. Desde ahora esa será su nueva patria, y desde ahora su nueva bandera será la roja, ámbar y verde. Por ahí se les ve tirados en la cuneta aguantando las inclemencias climáticas y el tráfico infernal de autos, camiones y autobuses que en las horas punta se recrudece hasta límites. ¿qué hacen menores de edad respirando monóxido de carbono y soportando tan altos grados de estrés, ruido y contaminación cuando debería estar estudiando en una escuela y disfrutando de una vida plena y digna? Y encima con bastantes probabilidades de morir atropellados. Esta una aberrante violación de los derechos de los niños como reza en el artículo 21 de la Constitución mexicana. Inmediatamente debería retirársele la patria potestad los padres y sus hijos entregados al bienestar familiar para su custodia (en este caso el DIF o Conecalli) Porque el destino de los descendientes de una de las culturas más importantes de Mesoamérica este no puede ser tan ruin y doloroso.

Mientras los automovilistas esperan que el semáforo cambie de rojo a verde los aprovechan el corto espacio de tiempo para ofrecer sus productos, hacer sus pases circenses, limpiar los cristales de los vehículos o pedir limosna. Gracias a este puesto de trabajo informal miles de empobrecidos devengan al menos un salario de supervivencia.

Se rompió su vínculo con la madre tierra y sus fuerzas telúricas que es donde verdaderamente están sus raíces y su identidad. Progresivamente se irán integrando a la fuerza en la sociedad mestiza mexicana que significa en esencia alienación, consumo y vicios. Empezando por olvidar su lengua madre y la imperiosa obligación de aprender un idioma extranjero como es el español. Llevan un estigma grabado en la frente: son indígenas, seres arcaicos e incivilizados, un obstáculo para la modernidad. Deben imperiosamente someterse a las leyes de la República Mexicana. Su metamorfosis será pasar de indígenas a mestizos, o sea, ciudadanos de tercera discriminados y sin derechos. La mayoría son analfabetas, no tienen preparación, ni estudios y por lo tanto esclavos de la ignorancia; carecen de patrimonio alguno, sin domicilio alguno y sin futuro alguno.

Asistimos a un cruel etnocidio que se traduce como la destrucción de la cultura de un pueblo y su acervo espiritual -Algo que viene sucediendo interrumpidamente durante los últimos 500 años. La independencia del imperio español no cambió para nada el estatus de los nativos sino muy por el contrario se acrecentaron las injusticias y siguieron sometidos a las veleidades de los criollos, oligarcas y terratenientes.

Han tenido que convertirse en payasos del circo urbano asumiendo el papel de saltimbanquis, malabaristas, equilibristas, limpiavidrios, vendedores de flores, golosinas, o simples limosneros. Cuando el semáforo se pone en rojo las mujeres (los hombres trabajan de peones de la construcción, obreros o albañiles) muchas madres con sus bebés en sus rebozos como es tradicional en las comunidades, y acompañadas de sus hijos mugrosos y harapientos se paran en la mitad de la calle y comienzan a realizar su espectáculo de malabares y maromas. Porque la clave es despertar los sentimientos de caridad cristiana a ver si los conductores se compadecen y los premian con algunas moneditas. "¡Misericordia papá, madrecita!" -ruegan afligidos persignándose religiosamente. ¡Vaya humillación! cómo han podido caer tan bajo.

En medio de un ambiente tan opresivo deben adaptarse a una nueva vida marcada por el racismo y la exclusión social. Aquí nadie los determina, ni nadie protesta ante tremendo drama humanitario. La indiferencia es la tónica dominante. Convertidos en fantasmas, en seres invisibles que valen menos que un perro de pedigrí que tanto miman los oligarcas. Ahora vagan al garete en el mar de cemento y asfalto de las grandes urbes cargados de hijos y luciendo sus vestidos tradicionales como único recuerdo de su noble origen. Que las comunidades indígenas vengan a pedir asilo en los semáforos de las grandes ciudades es algo que nos produce una profunda indignación. Condenados al destierro, exiliados en su propia tierra, clandestinos en su propia patria. Pero eso sí, luego los ciudadanos se vanaglorian del legado de los Mayas, los Aztecas las fabulosas pirámides y templos sagrados y sus avances en la astronomía, la geometría o las matemáticas.

Los gobiernos municipales estatales o federales argumentan que carecen de presupuestos para asumir tamaña emergencia social ¿quién va a ofrecerles refugio, manutención, educación, salud o trabajo? Son molestos y es mejor mirar para otro lado. Ni siquiera las iglesias o las ONG se comprometen porque sus servicios se encuentran colapsados por la cantidad de menesterosos y las oleadas de migrantes centroamericanos que transitan por México rumbo a EEUU.

Lo que de veras se necesita urgentemente es que el gobierno federal promueva un plan de retorno de los desplazados a sus tierras para que se reintegren a sus comunidades y vuelvan a ser productivos y autosuficientes. Pero si no se les garantiza paz y la seguridad cualquier esfuerzo será inútil.

En la zona metropolitana de Guadalajara según el INEGI viven aproximadamente 40.000 indígenas llegados de otros estados y también del propio Jalisco. Un buen porcentaje son desplazados que escapan del terror que impone el crimen organizado, el paramilitarismo, los conflictos interreligiosos, enfrentamientos étnicos, y, por supuesto, la miseria y el hambre.

Para intentar frenar el masacrante éxodo campesino el gobierno de la Cuarta Transformación (Secretaría del Bienestar) ha instituido el programa "Sembrando Vida" cuyo principio fundamental es "que nadie tenga que migrar por necesidad" Por lo tanto, ha prometido que los comuneros y ejidatarios que reúnan más de 25 campesinos recibirán 2.5 hectáreas y un sueldo de 5.000 pesos mensuales. El objetivo es sembrar 1 millón de hectáreas de árboles frutales y maderables en todo el país (antes de que finalice el mandato de AMLO) con el fin de generar 400.000 empleos en las zonas rurales más pobres de México (Estados donde las tasas de pobreza superan el 55% de la población) reactivar la economía local, revivir la tierra y proteger el medio ambiente. Este es un proceso largo y oneroso que demandará varios años en concretizarse.

Carlos de Urabá 2020

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Porchada

6 February, 2020 - 00:00

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"El ladrillo de cristal. Estudio crítico de la sociedad occidental y de los esfuerzos para transformarla"

6 February, 2020 - 00:00

Tortuga

Desde el Grup Antimilitarista Tortuga y desde la redacción de esta misma página web nos complace presentar el ensayo "El ladrillo de cristal. Estudio crítico de la sociedad occidental y de los esfuerzos para transformarla", escrito por nuestro compañero Pablo San José Alonso, uno de los más antiguos miembros del grupo, y publicado por Ediciones Revolussia.

"El ladrillo de cristal" es un ambicioso escrito que trata de diseccionar los cómos y los porqués de la época en que vivimos. Muchos de sus contenidos tienen no poco que ver con las principales cuestiones que han centrado las preocupaciones y el compromiso militante de las personas que componemos Tortuga a lo largo de todos estos años, y la mayor parte de sus capítulos han formado parte de los espacios de formación y debate de nuestras asambleas en los últimos tiempos. Consideramos que puede ser un trabajo de gran interés para personas que, como nosotros y nosotras, se sienten disconformes con el mundo en el que viven y se esfuerzan en transformarlo.

Os recordamos que Pablo San José es también autor del ensayo breve "El Opio del Pueblo. Crítica al modelo de ocio y fiesta en nuestra sociedad", editado por el Grup Antimilitarista Tortuga. Podéis conseguir ambos libros, así como el libro de materiales formativos “Estamos construyendo el futuro (disculpen las molestias)", editado también por Tortuga junto con Zambra, escribiendo a la dirección mail paraeta@grupotortuga.com

Ficha técnica

Título: "El ladrillo de cristal. Estudio crítico de la sociedad occidental y de los esfuerzos para transformarla"
Autor: Pablo San José Alonso
Páginas: 502
ISBN: 978-84120544-5-3
Edita: Ediciones Revolussia, Cáceres, diciembre 2019
Distribuye: Grup Antimilitarista Tortuga
Precio: 20 €, más gastos de envío si se requieren. Distribuidoras y librerías consultar precios.
Contacto para encargos: paraeta@grupotortuga.com

ÍNDICE

Prefacio del editor

Introducción

Cuestiones previas
-El cabo para tirar del hilo
-Hay que mirar más lejos

El fondo
-La libertad: un regalo envenenado
-Más sobre la libertad: el individuo
-La revolución pendiente: del socialismo al ciudadanismo
-Concentración y expansión: el capitalismo
-Un anillo para gobernarlos a todos

La forma
-Ciudades, ruralidad y tecnología
-Modernidad, posmodernidad, espiritualidad
-Izquierda, derecha, izquierda
-Homo cyberneticus

Conclusión

Bibliografía

PREFACIO DEL EDITOR

Vemos últimamente grandes retrocesos en materia de derechos humanos, derechos civiles y derechos políticos, otros problemas sociales, como la crisis ecológica, el aumento de la desigualdad, o la reacción del patriarcado. El aumento de la ultraderecha es sólo anecdótico en cuanto esta pérdida de democracia ha sido impulsada y aplaudida en muchos casos no solo por conservadores, sino también por fuerzas que se tildan de socialdemócratas o de “izquierda”.

Teniendo en cuenta este contexto, Pablo San José reflexiona sobre los pilares fundamentales de la sociedad occidental y su modelo de capitalismo exportado a todo el orbe, así como del fracaso de los proyectos de revolución o transformación de la misma. Hace por tanto una profunda crítica y una mordaz autocrítica que tal vez en un primer momento no sean del agrado de todos los lectores y lectoras, precisamente porque pone el dedo en la llaga, pero que sin duda ayuda a poner el foco en muchos de los problemas de los movimientos alternativos de los últimos años.

Con un estilo mordaz, que rompe incluso con normas gramaticales para dar un tono si cabe más disruptivo al texto, este libro nos lleva a un viaje al fondo de nosotros mismos, en busca de un equilibrio que bien podría firmar el propio Tolstoi cuando decía: “Todo el mundo habla de cambiar el mundo pero nadie habla de cambiarse a sí mismo”. De eso trata este libro: de cambiar el mundo, de cambiarnos a nosotros, y de buscar referencias en un tiempo de incertidumbre.

Los capítulos se pueden leer como un contínuum o de forma independiente, pero cobran sentido en el todo en el que se insertan al ir encaminando poco a poco a las personas que lo lean hacia un estado de autorreflexión en el que encontraremos grandes compañeros y compañeras de camino, gracias a la gran cantidad de citas y explicaciones que lo acompañan. Todo este compendio de referencias no ayudarán en nuestro crecimiento personal y nos servirán, estemos o no de acuerdo con la interpretación que hace el autor de las mismas, para mirar el mundo con otros ojos, y reconocer nuestro papel en él, que no es poco.

El Editor
Jesús Castañar
1 de agosto 2019

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Fanelli, el apóstol que no hablaba castellano

6 February, 2020 - 00:00

Así se hizo, reuniéndonos todos el día convenido, menos Morago, que también tuvo sueño y no pudo recobrar la voluntad de despertarse.

Belén Moreno
Eduardo Pérez

El mundo se divide entre las personas que se esfuerzan en pasar a la posteridad y las que prefieren quedarse en la cama. Otros, como Tomás González Morago, son capaces de ambas cosas. El 24 de enero de 1869 se tomaba en Madrid una fotografía que refleja un acontecimiento trascendental en la historia del movimiento obrero español y, por lo tanto, en la historia de España: la fundación del núcleo provisional de la Internacional.

Fueron 21 los fundadores, todos hombres, jóvenes y obreros: cinco pintores de la construcción, cuatro tipógrafos, dos grabadores, dos zapateros, dos sastres, un carpintero, un periodista, un dorador, un litógrafo, un cordelero y un equitador. Sin embargo, en la foto, sin contar a Giuseppe Fanelli, el italiano que había venido con la misión de constituir el grupo, solo vemos a 20. ¿Qué hay del número 21? Para descubrir el misterio, debemos retroceder un par de meses.

Según cuenta uno de los miembros del grupo, Anselmo Lorenzo, en su obra El proletariado militante, una noche de domingo de noviembre de 1868 se encontraba en un café con su amigo Manuel Cano. Allí se presentó Tomás González Morago, que les anunció la necesidad de celebrar una reunión con Fanelli, presente en Madrid para expandir la Internacional: “Se trata de organizar a los trabajadores del mundo civilizado para destruir la explotación capitalista a la que se halla sometido el trabajo”. Cano y Lorenzo se mostraron escépticos, básicamente la cosa les sonaba bien pero perfectamente podría ser el lema grandilocuente de cualquier político mediocre. Fue entonces cuando a Morago le dio uno de sus “arrebatos sublimes”, en palabras de Lorenzo, y les lanzó un discurso que “si se conservara escrito, tendríamos uno de los mejores en pro de la emancipación obrera”. La cita con Fanelli quedó concertada y Morago se marchó en busca de más interesados.

Al día siguiente, en la casa del veterano republicano catalán, pero residente en Madrid, Robau Donadeu, Fanelli observa con satisfacción a los 20 trabajadores que habían acudido a la cita. Un buen comienzo para llevar a cabo la misión que le había encargado su compañero ruso Mijail Bakunin desde su exilio en Suiza y que para el italiano es más sencilla gracias a los privilegios en términos de desplazamiento que le garantiza su estatus de diputado del Parlamento italiano (curiosamente, la participación en los órganos del Estado será unos años después una de las grandes razones del cisma en la Internacional). Sin embargo, Fanelli, igual que los otros 20, se pregunta dónde diablos está el joven grabador que ha hecho posible la cita y tenía la responsabilidad de presentarles. Poco después alguien informa: Morago se ha quedado en su casa durmiendo.

Veterano de la libertad europea

Napolitano de 41 años, Giuseppe Fanelli llevaba casi toda la vida dedicado a transformar Europa. Con 18 años se unió a Joven Italia, el movimiento del republicano Giuseppe Mazzini, y combatirá en las guerras de entonces. Derrotado y exiliado, el nuevo fracaso insurgente en Génova le enviará hasta Londres en 1857, pero solo tres años después será coronel en la expedición de los Mil Camisas Rojas de Garibaldi. Decepcionado por el resultado moderado, también luchó en la revolución polaca y en 1866 conoció a Bakunin, adoptando el socialismo antiautoritario del ruso y acompañándole en sus diversos proyectos organizativos.

Lorenzo lo describe como “un hombre como de 40 años, alto, de rostro grave y amable, barba negra y poblada, ojos grandes negros y expresivos, que brillaban como ráfagas o tomaban el aspecto de cariñosa compasión, según los sentimientos que le dominaban”. Ahora, en Madrid, esa expresividad será clave para que Fanelli logre convencer a estos 20 asistentes de que se adhieran a la Asociación Internacional de Trabajadores, fundada en Londres en 1864. Porque el italiano tiene un problema: no sabe hablar en castellano. Peor aún, su audiencia no comprende ni el italiano ni el francés, los idiomas que maneja.

Así pues, el internacionalista tuvo que hacer uso de sus mejores recursos para lograr el efecto que comentó Lorenzo: “Merced a su mímica expresiva llegamos todos a sentirnos poseídos del mayor entusiasmo”. “Su voz tenía un timbre metálico y era susceptible de todas las inflexiones apropiadas a lo que expresaba, pasando rápidamente del acento de la cólera y de la amenaza contra explotadores y tiranos, para adoptar el del sufrimiento, lástima y consuelo, según hablaba de las penas del explotado, del que, sin sufrirlas directamente, las comprende o del que, por un sentimiento altruista, se complace en presentar un ideal ultra revolucionario de paz y fraternidad”, explica el tipógrafo madrileño, quien resume también las soluciones propugnadas por la Internacional obrera en boca del diputado italiano: “La unión obrera internacional, conducida por la resistencia y por el estudio, llegando a ser fuerza neutralizadora de la soberbia capitalista y fundamento de una ciencia económica verdadera, que corregirá los absurdos que la preocupación, la rutina y la ignorancia han considerado como fundamentos sociales, dándoles sanción legal, y nos los representábamos reemplazados por instituciones racionales y dignas que protegerían el derecho natural de todos los individuos, sin que nadie viviese vejado, ni hubiera quien fundase su bienestar sobre la desgracia y la ruina de su igual, y entonces una dulce esperanza nos animaba, elevándonos a las sublimes alturas del ideal”.

Tras dos o tres sesiones más, a las que suponemos que Morago acudiría en alguna ocasión, el grupo quedó preparado para estar oficialmente constituido el mencionado 24 de enero. Nos queda por resolver el misterio del número 21, sobre el que ya hemos dado alguna pista. Para dejar constancia del acontecimiento, Fanelli propuso hacerse la fotografía junto a los 21 madrileños. De nuevo Lorenzo aclara el enigma: “Así se hizo, reuniéndonos todos el día convenido, menos Morago, que también tuvo sueño y no pudo recobrar la voluntad de despertarse a pesar de que todos fuimos a su casa y el mismo Fanelli le invitó a que nos acompañara, por eso en el grupo fotográfico no figura su retrato y sí solo su nombre”.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/conti...

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