Tortuga Antimilitar


Subscribe to Tortuga Antimilitar feed
Actualizado: hace 17 min 5 seg

Reflexiones sobre el posanarquismo

10 August, 2018 - 00:00

El concepto de posanarquismo que nos ocupa en esta entrada es, de forma obvia, difuso.
En Internet puede encontrarse algún manifiesto donde se alude a un “conjunto amplio y heterogéneo de teorías anarquistas”, las cuales (supuestamente) han sido ignoradas por el anarquismo clásico (anarcosindicalismo, comunismo libertario, plataformismo, incluso se menciona la más contemporánea ecología social…).

Uno de los personajes centrales, en torno al posanarquismo, sería Saul Newman, que hay quien asegura que acuñó el término a partir del posestructuralismo y más tarde lo asentó en su obra From Bakunin to Lacan (1999); la visión de Newman es deudora de la filosofía posmoderna, con su rechazo al esencialismo, a cualquier tipo de naturaleza humana e incluso al concepto de revolución. En Anarquismo es movimiento, en cambio, se dice que el término proviene de Hakim Bey y de su texto Post-Anarchism Anarchy (1987), especie de alegato contra el inmovilismo de algunas organizaciones anarquistas y contra el anarquismo convertido en ideología (sic). No obstante, parece ser en 1994, con la obra de Todd May The Political Philosophy of Postestructuralism Anarchism, donde se define lo que va a ser la visión posanarquista al incorporar elementos conceptuales provenientes del posestructuralismo. En 2002, aparece otra obra llamada Posmodern Anarchism, donde se apuesta por la vinculación con la filosofía posmoderna. En definitiva, es cierto que en la última década se han multiplicado los textos posanarquistas, que pueden considerarse un intento de hibridar el anarquismo con el posestructuralismo a partir de la teoría radical contemporánea iniciada en Mayo del 68 en París.

Para el posanarquismo, no necesariamente opuesto al anarquismo clásico, hay que tener en cuenta a otros movimientos antiautoritarios de la actualidad, que no necesariamente se colocan la etiqueta anarquista; trata de ir más allá del anarquismo clásico, suponiendo que el mismo marcara algún límite, realizando una crítica al pensamiento de la modernidad. Se piense lo que se piense de esta visión posanarquista, es al menos importante tenerla en cuenta de cara a una constante actualización (y oxigenación) de las ideas anarquistas. Como ya hemos insistido en este blog, hay que comprobar si esa delimitación y rigidez que quiere observarse en el anarquismo clásico es cierta o tal vez producto de cierto desconocimiento; el devastador nihilismo de un Stirner, tantas veces reivindicado por los anarquistas (clásicos y contemporáneos) o el pragmatismo de un Malatesta, crítico con el cientificismo decimonónico, nos hace poner en cuestión esta obsesión para etiquetar (o prefijar, en este caso) a las ideas anarquistas. No obstante, estamos de acuerdo con las siguientes palabras de Saul Newman: “No se trata de sustituir el anarquismo por el posanarquismo sino de volver a pensar el anarquismo a la luz del posestructuralismo. El prefijo ‘pos' no significa ‘después' o ‘más allá', sino trabajar en los límites de la conceptualización anarquista para radicarlizarla, revisarla y renovarla”. Pero, ¿qué es exactamente el posestructuralismo? ¿Nos encontramos ante un juego filosófico de palabras de lo más cuestionable? Veamos.

El estructuralismo, nacido en la década de los 50 del siglo XX, se esfuerza en analizar cualquier campo específico como un sistema complejo compuesto de partes interrelacionadas; dicho de otro modo, en palabras de Roman Jakobson, “el estructuralismo busca las estructuras a través de las cuales se produce el significado dentro de una cultura”. Por lo tanto, hay que indagar en los hechos para descubrir qué los produce, hay que buscar las estructuras latentes e invisibles. El estructuralismo comparte algunos de los presupuestos de la modernidad, como la confianza en la ciencia y en la razón, pero crítica algunos otros como la idea de un sujeto autónomo capaz de crearse a sí mismo y a la historia. Uno de las críticas que realiza el estructuralismo es a los acontecimientos, considerados secundarios e intrascendentes, por lo que el declive de esta visión filosófica hay quien lo sitúa en Mayo del 68 (obviamente, un acontecimiento con su importancia histórica). Lo que vendría tras aquel mayo de París será lo que entendemos como posestructuralismo, donde se realiza ya una crítica más devastadora a las premisas de la modernidad: cuestionamiento de la condición universal de la razón científica y, por lo tanto, de conceptos como la verdad, la objetividad y la certeza sin que pueda ya asentarse el conocimiento sobre unos fundamentos absolutos y definitivos; otro de los monstruos que tratan de derribarse es, como no podía ser de otra manera en lo que ya conocemos como posmodernidad, la idea de una naturaleza humana. El posestructuralismo retoma algunos conceptos importantes para la modernidad, aunque de otra forma: la historia, ausente en la visión estructuralista, vuelve a cobrar importancia, aunque no de forma lineal y finalista (rechazo, por lo tanto, a la teleología); el sujeto, por otra parte, vuelve a ser importante, con un papel activo, aunque asumiendo su condición de ser instituido (no instituyente y plenamente consciente, como en la modernidad).

Bien, esperando que no hayamos sido especialmente farragosos en la enunciación de conceptos (desgraciadamente, tantas veces la filosofía lo es), retomemos lo que nos importa acerca del anarquismo. Los que se etiquetan como posanarquistas quieren realizar una crítica devastadora al anarquismo clásico por las influencias ideológicas que habría recibido de la modernidad. No podemos estar más en desacuerdo con visión tan estricta, ya que el anarquismo no nace con una esencia previa, sino tal y como dice Tomás Ibáñez: “…habiéndose constituido a través de un conjunto de prácticas social y culturalmente arraigadas en la historia”; como es lógico, esas prácticas se producen en la modernidad, por lo que inevitablemente tienen que verse, hasta cierto punto, impregnadas del espíritu de la época.

Consideramos que posmodernos, y posanarquistas, tienden demasiado a la esquematización: el anarquismo no es simplemente hijo de la Ilustración, es decir, de la razón crítica y científica, y también adopta algunos postulados provenientes del romanticismo (prioridad de los sentimientos frente a la razón y búsqueda de la libertad), por no hablar de su gusto por pensadores tan opuestos a la modernidad como Stirner e incluso Nietzsche (eso sí, sin abandonar en ningún caso la perspectiva ética y la apuesta por la solidaridad social). Si hablamos de una permanente reconceptualización del poder, al modo de un Michel Foucault, estamos también de acuerdo con esta crítica posanarquista, como lo estamos en cuanto a la búsqueda de la liberación en todos los ámbitos de la vida y no solo en el campo político (¿no existió siempre esa preocupación en los movimientos anarquistas?). En cuanto a otro de los anatemas de la posmodernidad, como es el concepto de revolución social, nos mostramos en franco desacuerdo con esa identificación, tan burguesa, de la tentativa revolucionaria con alguna forma de totalitarismo. En definitiva, el anarquismo, sin prefijos ni etiquetas, ha sido siempre heterodoxo en su búsqueda de la emancipación social, no debería abandonarse nunca a una deriva dogmática e instituida y sí apostar por una permanente oxigenación de sus planteamientos.

elviejotopo.com

Texto completo en: https://www.lahaine.org/reflexiones...

Categorías: Tortuga Antimilitar

King dijo

10 August, 2018 - 00:00

Categorías: Tortuga Antimilitar

Tiempos en los que consumir muerte como espectáculo

9 August, 2018 - 00:00

Ernesto G. Maleno

Ayer volvió a golpear nuestra conciencia la tremenda realidad que se vive a las puertas de Europa: los “guardacostas” libios habían dejado morir a una mujer y un bebé en alta mar. Otras dos personas añadidas al incontable número de víctimas que deberían pesar sobre la conciencia del burdo racista de Salvini, pero también sobre el resto de dirigentes europeos, responsables desentendidos de estas practicas criminales, artífices de un racismo que por histórico es también sofisticado.

La ONG Proactiva Openarms lo documentó ampliamente: fotos y vídeos del cadáver desnudo de un niño negro y el de la mujer que flotaba a su lado. El ‘sentido común' debía invitar a “despertar”, “agitarse” y “reaccionar” para hacer frente ante tanta “deshumanidad”, o eso rezaba toda la indignación tuiteada que viralizó las imágenes a diestro y siniestro. Pero, ¿qué pasaría si dijésemos que esas imágenes no eran necesarias, que violan la integridad de las personas fallecidas?, ¿si planteáramos que resulta perverso necesitar ‘carnaza audiovisual' para concienciarse y si denunciáramos que estas prácticas perpetúan el mismo sistema racista que asesinó a esas víctimas?

Cuando una persona se monta en una patera no suele imaginarse que, en pos de “sensibilizar”, su primer contacto con Europa tendrá que ver más con el show business que con la garantía de sus derechos. Difícil debe resultar creer para cualquiera que tu foto ahogándote y pidiendo auxilio habrá sido tuiteada incluso antes de que hayas puesto pie firme en el barco de rescate y tu vida se encuentre a salvo. La imagen es a veces más importante, ya que alimenta a quienes hacen un espectáculo heroico —y rentable— de la defensa de un derecho fundamental como la vida.

Nuestra imagen y el derecho sobre ella, algo tan protegido para los residentes de la Europa de la individualidad, la privacidad y la intimidad, pero tan poco respetado para los 'otros' que llegan en patera. Supervivientes de tragedia, menores de edad, víctimas de trata… personas que quedan sobreexpuestas sin poder reclamar derechos ante el ‘salvador' que los enfoca violentamente. Todo da un giro aún más macabro cuando resultan personas fallecidas, cuerpos flotantes desposeídos de toda humanidad filmados desde múltiples ángulos y cuyas imágenes son distribuidas en masa para continuar ese ejercicio de “sensibilización”. Y es que en su momento nadie necesitó vídeos de las víctimas del 11M desangrándose para comprobar que la muerte y el dolor habían explosionado en nuestro país, como hoy nadie debería pedir fotografías de niños ahogados para asegurarse de lo asesinas que son las políticas europeas en el Mediterráneo. Pero se hace, se reclaman esas imágenes porque, en un ejercicio de perversión egoísta, hay quienes instrumentalizan el cuerpo del 'otro' pretendiendo curarse su racismo endémico. Doblemente racista.

Frente a ello, claro que existe alternativa. Cuando realmente se desea pelear contra ese sistema que mata y deshumaniza, existen buenas prácticas que debemos de hacer efectivas. La integridad física y moral de los supervivientes será protegida si se respeta escrupulosamente todo lo que les atraviesa, su condición de víctimas de tragedia y su voluntad última. La memoria de los muertos será dignificada si abandonamos el amarillismo y pasamos a la acción atendiendo desde lo local a las demandas de sus familias y comunidades. Colaborando y creando red para poner nombres a los cadáveres, conseguir entierros dignos y homenajear el recuerdo de las víctimas. Estos son solo algunos de los primeros pasos para comenzar a transformar el inmenso dolor en un poooco de justicia.

Porque no se necesitan héroes vanidosos que través de una pantalla nos demuestren lo excepcionales que son los ‘buenos actos' en un mundo en ruinas. De nuestra Frontera Sur al Mediterráneo central, la transformación radical de estas realidades pasa por socializar responsabilidades, revisarse, deconstruir certezas y tomar partido. Claro está si lo que pretendemos es romper con este presente desolador y recordarlo como otro episodio de nuestra oscura Historia. Aquellos tiempos en los que, independientemente de los fines, consumíamos la muerte como espectáculo.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/migra...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Los medios corporativos nos convierten en esclavos de un mundo de engaños

9 August, 2018 - 00:00

Jonathan Cook

Hace ya varios años que vengo publicando una serie de escritos en mi blog con un objetivo en mente: ayudar a abrir una puerta para los lectores y alentarles a traspasarla. Selecciono temas que por lo general son los dominantes en la cobertura que realizan los medios occidentales y que representan un consenso que podemos denominar la Gran Narrativa Occidental, e intento mostrar cómo esta narrativa se ha elaborado no para informar y esclarecer sino para ocultar y engañar.

No pretendo decir que yo y otros muchos blogueros que hacemos esto seamos más inteligentes que todos los demás. Sencillamente tuvimos la oportunidad –con anterioridad- de atravesar nosotros mismos esa puerta debido a una experiencia de vida discordante que la Gran Narrativa Occidental no pudo explicar, o porque alguien mantuvo la puerta abierta para nosotros, o quizá lo más habitual sea una combinación de esas dos opciones.

Mi despertar personal

Para mí es fácil identificar mi propio proceso de despertar. Empezó con la dislocación de trasladarme a Nazaret y sumergirme en la narrativa de otros: la de los palestinos. Entonces tuve que enfrentarme, por vez primera en mi carrera como periodista, a un muro impenetrable de oposición, incluso desde mi propio y antiguo periódico, The Guardian, cuando intentaba explicar esa contranarrativa. De hecho, me encontré con que la narrativa palestina se tergiversaba invariablemente tildándola de antisemitismo. Fueron años oscuros de desilusión y pérdida de la brújula profesional e ideológica.

Fue en ese momento de pérdida –privado del consuelo de la Gran Narrativa Occidental- cuando uno busca una puerta hacia el esclarecimiento. El viaje para encontrarlo puede resultar largo. Mi puerta apareció cuando leía sobre el Modelo de Propaganda de Ed Herman y Noam Chomsky en su libro Manufacturing Consent [Los guardianes de la libertad], así como al tropezar con una página en Internet llamada Media Lens. Me ayudaron a entender que el problema de la narrativa no se limitaba a Israel-Palestina, sino que era mucho más amplio. En realidad, la Gran Narrativa Occidental se ha desarrollado y refinado durante siglos para preservar los privilegios de una elite minúscula y expandir su poder. El papel de los periodistas como yo era el de seguir alimentando esos engaños para que los lectores permanecieran temerosos, pasivos y respetuosos frente a esa elite. No es que los periodistas mientan –al menos, no la mayoría-, es que están tan profundamente vinculados a la Gran Narrativa Occidental como todos los demás.

Una vez que uno está preparado para atravesar la puerta, para deshacerse del viejo guion, la nueva narrativa se asienta porque resulta de gran utilidad. Explica realmente el mundo y la conducta humana tal como se experimenta en todas partes. Tiene un poder predictivo genuino. Y lo más importante, revela una verdad que han comprendido todas las personalidades destacadas de la ilustración espiritual e intelectual a lo largo de la historia humana: que los seres humanos son igualmente humanos, ya sean estadounidenses, europeos, israelíes, palestinos, sirios, rusos, venezolanos o iraníes, ya sean coreanos del norte o del sur.

El término “humano” no se limita a constituir una descripción de nosotros como especie o entidad biológica. También describe quiénes somos, qué es lo que nos motiva, qué es lo que nos hace llorar, lo que nos hace reír, lo que nos hace enfadarnos, lo que provoca nuestra compasión. Y la verdad es que todos somos esencialmente lo mismo. Nos molestan las mismas cosas, nos divierten las mismas cosas. Nos inspiran las mismas cosas, nos indignan las mismas cosas. Queremos dignidad, libertad y seguridad para nosotros y nuestros seres queridos; apreciamos la belleza y la verdad. Y tememos la opresión, la injusticia y la inseguridad.

Jerarquías de la virtud

La Gran Narrativa Occidental nos dice algo completamente diferente. Divide el mundo en una jerarquía de “pueblos”, con virtudes y vicios diferentes, incluso conflictivos. Algunos humanos –los occidentales- son más racionales, más cariñosos, más sensibles, más completamente humanos. Y hay otros humanos –el resto- que son más primitivos, más emocionales, más violentos. En este sistema de clasificación, nosotros somos los Chicos Buenos y ellos los Chicos Malos; nosotros somos el Orden, ellos el Caos. Necesitan de una mano firme que les controle y les impida hacerse demasiado daño a ellos mismos y a nuestra zona civilizada del mundo.

La Gran Narrativa Occidental no es realmente nueva. Es sencillamente una reformulación de una era diferente, la de la "carga del hombre blanco".

La razón por la que persiste la Gran Narrativa Occidental es porque es útil para los que están en el poder. Los humanos podemos ser esencialmente lo mismo en nuestra naturaleza y en nuestros impulsos, pero estamos definitivamente divididos por el poder y su corolario moderno: la riqueza. Un pequeño número la tiene y la inmensa mayoría no. La Gran Narrativa Occidental está ahí para perpetuar el poder legitimándolo, para hacer que su distribución injusta y desequilibrada parezca natural e inmutable.

En otro tiempo, los reyes nos decían que tenían sangre azul y derechos divinos. Hoy necesitamos de una narrativa diferente, aunque diseñada para conseguir el mismo fin. Al igual que reyes y barones que una vez lo poseyeron todo, ahora una elite corporativa diminuta domina el mundo. Y tienen que justificar eso ante ellos mismos y ante nosotros.

El rey y los barones tenían sus cortesanos, el clero y un amplio círculo de séquitos que la mayor parte del tiempo se beneficiaban lo suficiente del sistema como para no perturbarlo. El papel del clero en especial era el de sancionar el gran desequilibrio de poder postulando que era esa la voluntad de Dios. En la actualidad, la función de los medios es similar a la de ese clero de antaño. Puede que Dios haya muerto, como observó Nietzsche, pero los medios corporativos han ocupado su lugar. En las incuestionables premisas de cada artículo, se nos dice quién debería gobernar y quién debería ser gobernado, quiénes son los Chicos Buenos y quiénes los Malos.

Para hacer que este sistema sea más aceptable, más democrático, para hacernos creer que hay igualdad de oportunidades y que la riqueza se derrama, la elite occidental ha tenido que permitir que aparezca una gran clase media interna, similar a los cortesanos de antaño. Los botines de la violación y saqueo de sociedades lejanas se comparten con moderación con esta clase. Sus conciencias rara vez se ven afectadas porque la función de los medios corporativos es asegurar que conozcan muy poco sobre el resto del mundo y que les importe aún menos, haciéndoles creer que esos extranjeros son menos dignos, menos humanos.

Nada más que estadísticas

Si los lectores occidentales comprendieran, por ejemplo, que un palestino no es diferente de un israelí –aparte de en oportunidades e ingresos-, entonces podrían sentir tanta simpatía ante una afligida familia palestina como sienten por una israelí. Pero la Gran Narrativa Occidental está ahí precisamente para asegurar que los lectores no sientan lo mismo en los dos casos. Por eso es que de las muertes palestinas se informa invariablemente como si de una estadística se tratara; porque los palestinos mueren en grandes cantidades, como el ganado en el matadero. En cambio, los israelíes mueren mucho más raramente y sus muertes se recogen individualmente. Se les dignifica con sus nombres, las historias de su vida y fotos.

Incluso cuando llega el momento de distinguir a un palestino entre la masa de los muertos, los medios corporativos occidentales muestran una gran renuencia a hacerlo. Como en el caso de Razan al-Najjar, la enfermera palestina de 21 años ejecutada de un tiro por un francotirador cuando atendía a los manifestantes desarmados que estaban siendo asesinados y heridos ante la valla perimetral que los enjaula en la prisión de Gaza.

Gaza se está hundiendo lentamente en el mar, pero ¿a quién le importa? Esos palestinos primitivos que viven como los hombres de las cavernas entre los escombros de unos hogares que Israel ha destruido repetidamente. Sus mujeres llevan hiyab y tienen demasiados niños. No parecen como nosotros, no hablan como nosotros. Sin duda que no piensan como nosotros. No pueden ser como nosotros.

Incluso esos jóvenes manifestantes palestinos, con los rostros cubiertos con pañuelos extraños, lanzando cometas en llamas y arrojando piedras raras, parecen diferentes. ¿Podemos imaginarnos a nosotros mismos de pie frente a un francotirador protestando de esa forma? Desde luego que no. No podemos imaginar cómo es vivir en una de las zonas más densamente pobladas del planeta, en una prisión al aire libre sobre la que otra nación actúa como carcelera, en la que el agua de beber está llegando a ser tan salada como el agua de mar y donde no hay electricidad. Por tanto, ¿podemos ponernos en el lugar de los manifestantes, podemos sentir empatía? Es mucho más fácil imaginar que somos el poderoso francotirador que protege la “frontera” y su hogar.

Pero al-Najjar socavó todo eso. Una mujer joven y hermosa con una bella sonrisa que podría ser nuestra hija, atendiendo desinteresadamente a los heridos, sin pensar en ella misma sino en el bienestar de los demás, nos sentiríamos orgullosos de tenerla como hija. Podríamos identificarnos con ella mucho más que con el francotirador. Ella es como una puerta que nos invita a pasar y ver el mundo desde una ubicación diferente, desde una perspectiva distinta.

Esa es la razón por la que los medios corporativos no han invertido en la muerte de al-Najjar la cobertura emocional y empática que si se hubiera tratado de una enfermera israelí joven y bonita a la que hubiera disparado un palestino. Fue ese doble rasero en su propio periódico, The Guardian, lo que indignó al caricaturista Steve Bell la pasada semana. Como indicó en correspondencia con el editor, el periódico apenas había cubierto la historia de al-Najjar. Cuando trató de corregir el desequilibrio, su propia viñeta destacando su muerte –y su omisión- fue censurada. Los editores del Guardian sostuvieron que su viñeta era antisemita. Pero la verdad es que al-Najjar resulta peligrosa. Porque una vez que has atravesado esa puerta, es probable que no des marcha atrás y es improbable que vuelvas a creer en la Gran Narrativa Occidental.

El verdadero mensaje de Israel

La cuestión Israel-Palestina me ofreció esa puerta, al igual que ha hecho con muchos otros. Y no es, como los apologetas de Israel –y los defensores de la Gran Narrativa Occidental- les dirán, porque muchos occidentales sean antisemitas. Se debe a que Israel se sitúa en una zona gris de experiencia, una a la que pueden fácilmente acceder los turistas occidentales pero que al mismo tiempo les da la oportunidad de vislumbrar el submundo de los privilegios de Occidente.

La Gran Narrativa Occidental ha acogido a Israel con entusiasmo: es, supuestamente, una democracia liberal, muchos de sus habitantes visten y hablan como nosotros, sus ciudades se parecen bastante a las nuestras, sus programas de TV se remodelan y se convierten en éxitos en las pantallas de las nuestras. Si no te acercas demasiado, Israel podría ser Gran Bretaña o EEUU.

Pero hay abundantes pistas, para quienes se molestan en mirar un poco más allá de lo superficial, de que hay algo profundamente equivocado respecto a Israel. A pocos kilómetros de sus hogares, los hijos de esas familias de aspecto occidental se entrenan regularmente con sus armas de fuego sobre manifestantes desarmados, niños, mujeres, periodistas, personal sanitario y aprietan el gatillo sin apenas reparos.

No lo hacen porque sean unos monstruos sino porque son exactamente como nosotros, exactamente como nuestros hijos. Ese es el verdadero horror de Israel. Tenemos la oportunidad de vernos a nosotros mismos en Israel, porque no es exactamente nosotros, porque la mayoría de nosotros tenemos alguna distancia física y emocional con Israel, porque todavía nos parece un poco extraño, a pesar de los mejores esfuerzos de los medios occidentales, y porque su propia narrativa local –justificando sus acciones- es incluso más extrema, más autorizada y más racista hacia el Otro que la Gran Narrativa Occidental.

Es esa impactante comprensión –la de que podríamos ser israelíes, que podríamos ser esos francotiradores- la que abre la puerta pero impide que muchos la traspasen para ver lo que hay al otro lado. O, aún más preocupante, la que hace que se detengan ante el umbral vislumbrando una verdad parcial sin querer comprender todas sus ramificaciones.

Igualmente humano

Para explicar lo que quiero expresar, permítanme por un momento hacer una digresión y considerar el film alegórico de Matrix.

Neo, el héroe interpretado por Keanu Reeves, empieza a darse cuenta de que la realidad a su alrededor no es tan sólida como parecía. Las cosas se han vuelto extrañas, inconsistentes, inexplicables. Con la ayuda de un mentor, Morpheus, se le muestra la puerta hacia una realidad completamente diferente. Neo descubre que, de hecho, existe en un mundo oscuro dominado por formas de vida generadas por un ordenador que se alimenta con su conciencia y la del resto de la humanidad. Hasta ese momento, había estado viviendo en un mundo onírico creado para amansarle, a él y a otros humanos, mientras se explotaba su energía.

Neo y una pequeña banda que se han liberado a sí mismos de esta falsa conciencia no puede confiar en derrotar a sus oponentes directamente. Deben emprender la guerra a través de Matrix, un mundo digital en el que las formas de vida de los ordenadores triunfan siempre.

Volvamos a nosotros. Al otro lado de la puerta se halla la verdad de que los humanos somos todos igualmente humanos. Desde este punto de ventaja es posible comprender que un occidental o un israelí privilegiados reaccionarían exactamente como un palestino si tuvieran que soportar las experiencias de vivir en Gaza. Desde esta posición, es posible comprender que mi hijo podría apretar el gatillo, al igual que hacen la mayoría de los adolescentes israelíes, si toda su vida hubiera sido bombardeado, como les ocurre a ellos, con un lavado de cerebro desde sus medios, escuelas y políticos que describen a los palestinos como primitivos y violentos.

Esclavizados al poder

La conclusión de todo esto es que la vía para cambiar a mejor nuestras sociedades depende de un cambio en nuestra conciencia, de liberarnos de las falsas perspectivas, de ser capaces de atravesar la puerta.

Si permanecemos en un mundo de espejismos o de falsas jerarquías de la virtud, ajenos al papel del poder, continuaremos siendo Neo viviendo en su mundo onírico.

Y si sólo avanzamos hasta el umbral y echamos un vistazo a las sombras del otro lado, seremos también esclavos del engaño, al igual que Neo llevó su batalla a Matrix, combatiendo fantasmas en la máquina como si fueran enemigos de carne y hueso.

Este peligro puede verse también en el caso de Israel-Palestina, donde los horrores que Israel inflige a los palestinos radicalizan justificadamente a muchos observadores. Pero no todos atraviesan la puerta. Se quedan en el umbral indignados con Israel y los israelíes, y beatifican a los palestinos sólo como víctimas. Algunos consiguen encontrar de nuevo falsos consuelos, aceptando esta vez conspiraciones preconcebidas de que “los judíos” están tirando de las palancas que hacen posibles esas atrocidades y la inacción occidental.

Quedarse parado en la entrada es tan malo como negarse a caminar. Los espejismos son tan peligrosos como profunda es la falsa conciencia.

Nuestro planeta y el futuro de nuestros hijos dependen de que nos liberemos a nosotros mismos viendo los fantasmas de la máquina por lo que realmente son. Tenemos que comenzar a reconstruir nuestras sociedades sobre la base de que compartimos una humanidad común. Que el resto de los humanos no son nuestros enemigos, sólo aquellos que desean esclavizarnos a su poder.

CounterPunch. Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.

Texto completo en: https://www.lahaine.org/los-medios-...

Categorías: Tortuga Antimilitar

El abismo del carbón

8 August, 2018 - 00:00

Entre los vecinos de la zona de Torre del Bierzo, en León, cunde el desánimo. “Esto se está muriendo” es el comentario más habitual entre unas poblaciones mineras conscientes de que, o la situación da un giro brusco en los próximos años, o sus perspectivas de futuro seguirán el mismo camino que sus minas: la desaparición.

Jorge Aldea

Es mediodía y el sol pega con fuerza en el paisaje montañoso que rodea la antigua mina de Torre del Bierzo (León). En otros tiempos, los sonidos de este paraje natural compartieron protagonismo con los de la maquinaria, las sirenas y las voces de centenares de trabajadores. Pero hoy solo se escucha silencio. Un silencio solo roto tímidamente por los pasos de Saturnino, vecino y minero retirado, cuya actividad —recoger castañas— parece más una excusa para pasear por un lugar al cual entregó gran parte de su vida.

“Me da pena ver esto muerto. La de sudor que habré derramado aquí. Recuerdo a tantos compañeros... Ahora vienen los chavales, rompen las cosas...”, lamenta el octogenario mientras deambula por los fantasmagóricos restos de la mina. Materiales de uso minero dañados, maquinaria abandonada y centenares de antiguos documentos por los suelos forman el lúgubre paisaje, abandonado a su suerte de un día para el otro.

A unos pocos kilómetros de allí suena la sirena y del ascensor aparece el último turno de trabajo que emerge de las profundidades del Pozo Emilio del Valle, en la localidad de Santa Lucía de Gordón. El grupo de mineros sale animado y, al apreciar una presencia extraña, reacciona con amabilidad y cierta ironía. “Qué bien ver a la prensa por aquí. Normalmente solo vienen cuando nos peleamos con la policía”, reflexiona uno de ellos, que no tarda en aclarar que su dolor nace de la sensación de abandono que reina entre los trabajadores del carbón: tanto por las autoridades que siguen dejando morir el sector como por el resto de la sociedad, que también les ve como una parte del problema.

De hecho, esta cuadrilla ya no está allí para extraer carbón sino para terminar de desmontar las máquinas y las infraestructuras del pozo que todavía puedan ser vendidas como chatarra.

Son dos estampas de una realidad que se extiende por el resto de áreas mineras de León y del resto de la península, y que reflejan a la perfección la decadencia de una industria abocada a la desaparición. Los motivos son claros: finalmente los gobiernos cambiaron su tendencia y acordaron dejar de lado la extracción y uso del carbón como fuente de energía debido a su elevado índice de contaminación.
Si bien es verdad que todavía sobreviven algunos planes regionales para intentar rescatar alguna parte del sector minero (como el proyecto REMIX, en el que se embarcó la Junta de Castilla y León), la realidad avanza hacia el desuso del carbón y apunta hacia otro tipo de energías renovables y sostenibles con el medio ambiente.

En España dicha realidad es doblemente dura para los mineros al no poder competir en precio con el carbón importado: aunque suene extraño, sigue resultando más rentable económicamente comprarlo y transportarlo desde otro país que utilizar el producto local debido al precio de la mano de obra o la propia calidad del material. En 2015 las compañías eléctricas compraron 20 millones de toneladas de carbón internacional y solo tres de las minas españolas.

No es sencillo encontrar cifras exactas y actualizadas sobre esta problemática, pero basta con analizar varios datos de los últimos años para reflejar la caída en picado de un sector que dio trabajo a decenas de miles de personas. Según las estimaciones de los sindicatos, en los últimos cuatro años el número de trabajadores de la minería descendió en torno al 50%, de unos 6.000 mineros a alrededor de 3.000. Apenas tres millares en un sector que en su punto álgido llegó a emplear a más de 100.000 personas.

El verdadero drama al que se enfrentan estas regiones, que llevan décadas viviendo del carbón, es precisamente el de la pérdida del elemento alrededor del cual han sustentado casi de forma exclusiva sus comunidades. Para muchas de ellas, la minería se convirtió en algo más que un oficio: una forma de vida que se hace presente en las tradiciones y costumbres de estas sociedades. Claros ejemplos de ello son tanto el himno de Santa Bárbara, patrona de los mineros, como la afamada procesión que le rinde culto en Fabero a finales de año.

La salida del carbón requiere de una organización y planificación que contrasta con las erráticas políticas mineras llevadas a cabo en los últimos años. Es tangible el fracaso del Programa de la Minería del Carbón 2013-2018. Las corruptelas políticas y empresariales impidieron que millones de euros en ayudas llegaran a su destino y el plan se terminó habiendo avanzado poco o nada: ni economías alternativas en las cuencas mineras, ni avances hacia energías menos contaminantes, ni transición de los antiguos empleados mineros hacia nuevas actividades.

Las promesas de los gobernantes para el futuro inmediato siguen siendo las mismas. “Creo que el carbón tiene poco futuro […], hay que articular alternativas que puedan ser atractivas”, declaró la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, nada más asumir su cartera en el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez.

Entre los vecinos de estas zonas cunde el desánimo. “Esto se está muriendo” es el comentario más habitual entre unas poblaciones mineras conscientes de que, o la situación da un giro brusco en los próximos años, o sus perspectivas de futuro seguirán el mismo camino que sus minas: la desaparición.

Fuente con fotos: https://www.elsaltodiario.com/miner...

Categorías: Tortuga Antimilitar

La Canal d'Alcoi: Vint anys de lluita contra l'especulació urbanística

8 August, 2018 - 00:00

El passat mes de maig, el Tribunal Superior de Justícia valencià va declarar nul el Pla d'Actuació Territorial Estratègica per a la construcció d'un parc empresarial, anomenat Alcoinnova, a les vores del Parc Natural de la Font Roja d'Alcoi. Les associacions ecologistes alcoianes que ho van denunciar celebren la sentència i insten l'empresa La Española a buscar una altra ubicació

Pau Grau

Paula Duran

A l'eixida del terme municipal d'Alcoi cap a Alacant, fitant amb Ibi, a la vora de la jove autovia A-7 i als peus de la solana del Parc Natural del Carrascar de la Font Roja –inclòs a la Xarxa Natura 2000–, hi ha el paratge de la Canal, bona part protegit per formar part de l'àrea d'amortiment d'impactes del parc natural: una zona plena d'història, amb un valuós paisatge on conviuen masies agrícoles i arbredes, que fa de corredor natural entre les serres de Rentonar-Carrasqueta i Font Roja-Mariola. A tocar del poblat iber del Puig, a tir de pedra de les pintures rupestres de la Sarga (declarades per la Unesco Patrimoni de la Humanitat) i ben a prop també de la serra dels Plans, que va ser un dels territoris on a principis del segle passat es va desenvolupar el projecte de colonització en què es basà la pel·lícula Héctor, protagonitzada per Ovidi Montllor. A més, al seu subsòl, hi ha l'aqüífer del Molinar, principal i insubstituïble assortiment d'aigua potable per a la ciutat d'Alcoi, amb vora 60.000 habitants.

La Canal, a més de tot això, s'ha convertit els darrers anys en un camp de batalla. Un conflicte entre veïnat, ecologistes i conservacionistes front l'empresariat i la dreta local. Els interessos immobiliaris han posat els ulls des de fa dues dècades sobre aquest espai rural. Des d'aleshores, l'aparell empresarial de l'Alcoià ha tractat de conquerir l'àrea per instal·lar un polígon industrial a travès d'una requalificació que permeta aprofitar la zona. Tant és així que el “parc empresarial” de la Canal ha esdevingut el principal projecte de les polítiques econòmiques de la dreta alcoiana.

Després d'uns quants intents per part de diversos actors, el novembre de 2012 l'empresa d'olives La Española Alimentaria Alcoyana SA –propietat de la família Alberola– va elaborar una proposta esquemàtica d'un Pla d'Actuació Territorial Estratègica (ATE) damunt d'uns 328.000 metres quadrats de sòl no urbanitzable i protegit dins la Xarxa Natura 2000. La intenció de la propietat era crear un gran parc empresarial anomenat Alcoinnova que trencara amb la concepció de polígon industrial a l'ús, és a dir, que estiguera “integrat en el paisatge” i “compromès amb el medi ambient”, tal com s'exposa al web explícitament creat per promocionar-lo. L'objectiu difós públicament per la família Alberola ha estat poder recollir tot el seu entramat empresarial en un mateix lloc.

Malgrat les al·legacions, denúncies i recursos presentats per col·lectius ecologistes locals respecte a la vulneració de la normativa que protegeix la zona, La Española ha fet tot el possible per construir el complex industrial allà

No obstant això, i malgrat les al·legacions, denúncies i recursos presentats per col·lectius ecologistes locals respecte a la vulneració de la normativa que protegeix la zona, La Española ha fet tot el possible per construir el complex industrial allà. La Colla Ecologista la Carrasca-Ecologistes en Acció d'Alcoi creu que l'operació que realment interessa al seu empresariat és la requalificació urbanística d'uns terrenys que pertanyen a l'accionista majoritari de l'empresa, Alfredo Alberola Coloma. Sospita que es va confirmar quan l'avui presidenta del PP valencià, Isabel Bonig, llavors al capdavant de la Conselleria d'Infraestructures, Territori i Medi Ambient va aprovar l'ATE d'Alcoinnova, que autoritzava a l'empresa tant els usos industrials com els residencials i terciaris. Però la figura de l'ATE es va crear explícitament per a impulsar projectes industrials i empresarials. “De cara a l'opinió pública, Alberola ha venut que és un empresari que vol mantenir llocs de treball i assegurar la permanència de les seues indústries a la comarca, fins i tot ha amenaçat en anar-se'n si no se'l deixava fer eixe parc en eixa zona en concret, però realment el que l'interessa és una requalificació urbanística”, comenta Júlia Moltó, membre i portaveu de la Colla Ecologista la Carrasca.

Una Actuació Territorial Estratègica amb trampa

El novembre de 2011 naixia la figura jurídica de l'ATE a través d'un decret-llei cuinat a la conselleria d'Isabel Bonig i aprovat per la majoria absoluta del PP a les Corts. Aquesta figura d'interès i tramitació supramunicipal tenia una única funció: agilitzar tots els procediments burocràtics i urbanístics perquè l'empresariat valencià es llançara a realitzar projectes innovadors que crearen ocupació, ajudaren a reactivar l'economia valenciana i feren per reconvertir els sectors econòmics tradicionals. Una actuació que permetia no haver de revisar el Pla General d'Ordenació Urbana (PGOU) del municipi on es projectara i que, a més, incentivava de manera econòmica, fiscal i amb menys càrregues urbanístiques a l'empresa que decidira endinsar-se en realitzar un projecte així; a més, permetia fins i tot prescindir de la voluntat dels municipis afectats.

Al subsòl de la Canal hi ha l'aqüífer del Molinar, principal i insubstituïble assortiment d'aigua potable per a la ciutat d'Alcoi, amb al voltant de 60.000 habitants

Amb aquesta premissa, l'empresa La Española decideix, l'any 2012, presentar un projecte de parc empresarial, el conegut per Alcoinnova. L'any 2013 va elaborar una versió preliminar del pla que es va exposar al públic i la versió final va ser de maig de 2014, una vegada conclosa la fase d'informació pública. El 7 de juliol de 2014, la consellera Bonig va emetre la resolució aprovatòria de l'ATE Alcoinnova que es publicaria en el Butlletí Oficial de la Província d'Alacant el 27 de gener de 2015, al que s'adjuntaren uns annexos en març del mateix any.

L'any 2014, el Govern valencià, llavors en mans del PP d'Alberto Fabra, a colp de majoria absoluta, va eliminar per complet la normativa de totes les àrees d'amortiment d'impactes dels parcs naturals valencians

Ara bé, una de les qüestions que va permetre aprovar l'ATE Alcoinnova tan ràpidament va ser la modificació d'una normativa que aportava més llenya al foc a favor de l'empresa. L'any 2014, el Govern valencià, llavors en mans del PP d'Alberto Fabra, a colp de majoria absoluta, va reduir a la mínima expressió la normativa de totes les àrees d'amortiment d'impactes dels parcs naturals valencians. En resum, va esborrar totes les mesures i normes específiques que protegien les àrees d'amortiment d'impactes de cada parc natural del País Valencià, entre ells el de la Font Roja.

“Bonig va deixar una normativa uniforme, molt minsa, i amb això va aconseguir botar-se la normativa del parc natural de la Font Roja, que establia que en eixa àrea d'amortiment ni es podia reclassificar ni es podien admetre nous usos industrials”, matisa Moltó. “L'actual govern va derogar eixa modificació legislativa, de manera que ha estat vigent entre 2014 i 2015, justament els dos anys que ha estat tramitant-se el projecte Alcoinnova. I, clar, a aquest se li aplica la normativa vigent en el moment en què s'aprova. Ara ja no es podria fer”, conclou.

20 anys d'especulació i defensa del territori

L'any 1995, un conveni signat entre els socialistes –que llavors eren al capdavant del govern autonòmic i local– va encetar el meló de la Canal: l'acord entre les administracions va preveure desenvolupar un milió de metres quadrats de sòl industrial a aquesta zona. Un anunci que ha causat que la Canal haja estat zona d'especulació urbanística i empresarial per dècades, malgrat la quantitat d'informes que desaconsellen la projecció d'indústria a la zona i que recomanen altres indrets.

La plataforma Salvem l'Aqüífer del Molinar va ser conformada, ara fa més de 17 anys, per una gran diversitat de persones i entitats alcoianes que tenien l'objectiu de plantar batalla davant del que s'entenia com un abús urbanístic i de defensar l'aigua potable, el paisatge i la riquesa natural. Una tasca de confrontació que no hauria estat possible sense l'acompanyament de la Colla Ecologista la Carrasca-Ecologistes en Acció d'Alcoi que, de manera conjunta, han dificultat i fins i tot impossibilitat els plans industrials a sobre de l'aqüífer.

La plataforma Salvem l'Aqüífer del Molinar va ser conformada, ara fa més de 20 anys, per una gran diversitat de persones i entitats alcoianes

Tot i els beneficis legals i administratius que va proporcionar-li el govern autonòmic del PP a l'ATE Alcoinnova –l'amenaça més imminent que ha patit la zona–, en l'actualitat aquest projecte es troba immers en una sèrie de cruïlles legals a les quals se li suma la sentència del Tribunal Superior de Justícia del País Valencià, que es va fer pública el maig passat. La sentència, resultat d'un recurs presentat pels dos col·lectius ecologistes abans esmentats, anul·la l'ATE Alcoinnova per ser contrària al dret. Els principals motius són, sobretot, els relacionats amb les vulneracions de la protecció mediambiental del parc natural, de la seua infraestructura verda i de l'àrea d'amortiment d'impactes.

El passat 6 d'abril el consistori municipal li va concedir a la família Alberola una pròrroga de sis mesos per presentar la documentació que se li exigeix per poder iniciar el projecte d'urbanització de la zona

Amb aquesta sentència, que també considera que els informes de l'empresa són insuficients i poc rigorosos, les ecologistes valoren que Alcoinnova es troba en un cul-de-sac. Al marge de la sentència, que encara no és ferma, el projecte d'urbanització presentat per l'empresa es troba encallat, amb un munt d'informes negatius de diferents administracions públiques i amb greus problemes per a superar l'avaluació ambiental. Tant és així, que La Española ha demanat diverses pròrrogues per dirimir la situació. I l'Ajuntament, governat per Toni Francés (PSPV), tot i que va iniciar un plet en defensa de l'autonomia local i per les afeccions al Parc Natural –que va perdre a causa de la modificació de la normativa de les àrees d'amortiment– i va fer campanya en contra d'Alcoinnova, ha decidit finalment no oposar-se al projecte. Les plataformes ecologistes consideren “deplorable la falta de convicció amb què l'Ajuntament ha defensat els interessos generals de la ciutat”, i afegeixen que “ha sigut la gent del carrer, organitzada en associacions, qui amb menys recursos, però amb sentit comú i molta dedicació, ha parat els peus a una ubicació que posaria en perill la principal i insubstituïble font d'aigua potable d'Alcoi, i amb un greu impacte sobre el territori”.

El passat 6 d'abril el consistori municipal li va concedir a la família Alberola una pròrroga de sis mesos per presentar la documentació que se li exigeix per poder iniciar l'avaluació ambiental del projecte d'urbanització. Les ecologistes consideren que ho tenen difícil per seguir projectant-lo en eixa zona i recomanen a l'empresa, “si és que realment volen dur endavant un projecte industrial i no es tracta d'una mera operació especulativa de reclassificació urbanística”, buscar una altra ubicació per al projecte, ja que un estudi de la Universitat Politècnica de València acredita l'existència d'alternatives d'ubicació al terme municipal alcoià i a la resta de la comarca. Tot i que la Generalitat ha decidit no recórrer la sentència del TSJ, La Española sí que ho ha fet per seguir provant sort amb eixa ubicació.

Breu història d'Alcoinnova

Quan el govern resultant de les eleccions de 2011 el conformen PSPV-PSOE, Bloc i EU –un tripartit que va fonamentar el seu pacte de govern en la defensa de l'aigua i del medi ambient–, l'opinió pública entén que el polígon ha quedat oblidat per sempre. Però només passen uns mesos quan l'empresa agroalimentària La Española, principal corporació mundial en olives farcides, anuncia un projecte de parc empresarial per a la Canal: Alcoinnova. No l'emplaça al lloc exacte on abans s'especulava que s'instal·laria el milió de metres quadrats d'indústria, sinó a uns terrenys que la família propietària de l'empresa té des de fa alguns anys ben a prop, a només uns centenars de metres, i també a sobre de l'aqüífer.

Tot i això, la posició municipal és contrària a ubicar un parc empresarial al lloc previst. La família Alberola, liderada per un cosí de l'exalcalde i exconseller Miguel Peralta (PP), se'n va a València a buscar el suport que en principi no troba a Alcoi. Allà, Isabel Bonig, aleshores consellera d'Infraestructures, i el govern valencià del PP, es bolquen amb la idea. De tal manera que s'adapta a una figura urbanística innovadora com és l'ATE.

L'ATE Alcoinnova avança tràmits molt ràpidament a València, gràcies sobretot al fet que el PP es troba amb un instrument excel·lent per pressionar al govern d'esquerres d'Alcoi. Es multiplica la publicitat del projecte a la premsa local, es fan anuncis amb bombo i platerets, pregonant quants llocs de treball crearà en plena crisi i, fins i tot, des de La Española s'apunta, en una mena de xantatge, que de no prosperar Alcoinnova s'endurà la fàbrica d'olives d'Alcoi a Sevilla, on té una altra factoria.

El resultat en les últimes municipals és clar: la derrota de la dreta pro-Alcoinnova és històrica, i el PP queda amb 4 regidors, Ciudadanos amb altres 4, mentre que l'esquerra suma 9 del PSPV-PSOE, 5 de Guanyar Alcoi i 3 de Compromís: 17 a 8

La qüestió ocupa el debat polític durant tota la legislatura, amb un ajuntament inclinat cap a les posicions de Salvem el Molinar i la Colla Ecologista la Carrasca i una oposició que sembla no tindre altre projecte per a la ciutat que el parc empresarial. I així arriben les eleccions de 2015, amb els tràmits ben avançats i la requalificació dels terrenys aprovada per Bonig l'any anterior, que permetria iniciar les obres desestimant així les més de 1.600 al·legacions presentades per persones i entitats. Alcoinnova és el gran tema de campanya i els partits es posicionen clarament a una banda o l'altra. El resultat és clar: la derrota de la dreta pro-Alcoinnova és històrica, i el PP queda amb 4 regidors, Ciudadanos amb altres 4, mentre que l'esquerra suma 9 del PSPV-PSOE, 5 de Guanyar Alcoi i 3 de Compromís: 17 a 8.

No obstant això, la tramitació és ben avançada i ningú se'n refia. I menys quan l'alcalde socialista Toni Francés, que governa en solitari –i segons l'oposició s'entén molt bé amb l'exalcalde del PP, ara a Ciutadans–, llança el missatge què els tribunals avalen la legalitat d'Alcoinnova i que l'Ajuntament ja no s'oposarà al projecte. Aquestes declaracions semblen marcar un abans i un després en la relació entre la plataforma i l'Ajuntament d'Alcoi. És llavors quan Salvem el Molinar enceta una nova via per tombar el projecte: un recurs contenciós contra el projecte Alcoinnova, que recentment ha prosperat.

Font: https://directa.cat/la-canal-dalcoi...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Clase y Lucha de clases

7 August, 2018 - 00:00

El proletariado no es una cosa, ni una identidad, ni una cultura, ni un colectivo estadístico que tiene unos intereses de clase propios que defender. El proletariado se constituye en clase mediante un proceso de desarrollo y formación que sólo se da en la lucha de clases. El proletariado, reducido en el capitalismo al estatus de productor y consumidor en la sociedad capitalista, se convierte en una categoría pasiva, sin conciencia propia; es una clase para el capital, sometida a la ideología capitalista. No es nada, ni aspira a nada, ni puede nada. Sólo en la intensificación y agudización de la lucha de clases surge como clase y adquiere conciencia de la explotación y dominio que sufre en el capitalismo y, en el proceso mismo de esa guerra de clases se manifiesta como clase autónoma y se constituye como proletariado antagónico y enfrentado al capitalismo, como COMUNIDAD DE LUCHA. Enfrentamiento total y a muerte, sin posibilidades ni aspiraciones reformistas o de gestión de un sistema hoy ya obsoleto y caduco

Esta noción de clase como “algo que sucede”, que brota y florece del suelo de los explotados y oprimidos, es clave. La clase no se refiere a algo que las personas son, sino a algo que hacen. Y une vez que entendemos que la clase es fruto de la acción, entonces podemos comprender que cualquier intento de construir una noción existencialista o cultural e ideológica de clase, es falsa y está condenada al fracaso.

La clase no es un concepto estático, sólido o permanente; sino dinámico, fluido y dialéctico. La clase sólo se manifiesta y se reconoce a sí misma en los breves periodos en los que la lucha de clases alcanza su punto culminante.

El proletariado se define como la clase social que carece de todo tipo de propiedad y que para sobrevivir necesita vender su fuerza de trabajo por un salario. Forman parte del proletariado, sean o no conscientes de ello, los asalariados, los parados, los precarios, los jubilados y los familiares que dependen de ellos. En España forman parte del proletariado los casi cuatro millones de parados y los casi diecinueve millones de asalariados que temen engrosar las filas del paro, amén de una cifra indefinida de marginados, que no aparecen en las estadísticas porque han sido excluidos del sistema. ¿A qué intereses sirve esa aberración ideológica neosituacionista que considera que el proletariado es sólo el proletariado industrial, excluyendo a parados, jubilados, trabajadores precarios, emigrantes, simpapeles, marginados, estudiantes o jóvenes sin trabajo, mujeres discriminadas o sin derechos laborales, y a todos aquellos sometidos a decisiones políticas ajenas, que afectan profundamente a todos los aspectos de su vida cotidiana?

La clase obrera es una clasificación social OBJETIVA, que designa a todo aquel que mantiene una relación SALARIAL con un patrón (ya sea privado o estatal) al cual vende su fuerza de trabajo (sus brazos y su inteligencia). La clase obrera forma parte del proletariado, que incluye además a parados, jubilados y marginados. Los proletarios no son propietarios de medios de producción. El salario es la principal forma de esclavitud moderna. LA RELACIÓN SALARIAL (o su ausencia) no es sólo de carácter social y económico, sino también política, puesto que determina el modo de existencia de quienes no tienen ningún poder de decisión sobre su propia vida.

La clase media incluye, hoy, a algunos trabajadores “autónomos”, esto es, trabajadores independientes y “autoexplotados”, algunos técnicos y profesionales altamente cualificados y a los empresarios sin asalariados. La alta clase media estaría formada por empresarios con algunos trabajadores asalariados, pero sin influencia política decisiva.

Capitalistas serían todos los propietarios de medios de producción, o altos gerentes con poder de decisión (aunque fueran asalariados) de grandes empresas privadas o estatales. Constituyen menos del uno por ciento de la población, pero su influencia política es absoluta, y determinan las líneas económicas que se aplican y afectan a la vida cotidiana de la totalidad de la población. Su lema sería: “Todos los gobiernos al servicio del capital; cada gobierno contra su pueblo”. Algunos estudiosos[1] hablan de la clase corporativa como nueva clase dominante. Estaría formada por los gestores de las grandes corporaciones multinacionales y del capital financiero.

La democracia parlamentaria europea se ha transformado rápidamente, desde el inicio de la depresión (2007), en una partitocracia “nacionalmente inútil”, autoritaria y mafiosa, dominada por esa clase dirigente capitalista apátrida, que está al servicio de las finanzas internacionales y las multinacionales. Se produce una profunda y extensa proletarización de las clases medias, una masificación del proletariado y la erupción violenta e intermitente de irrecuperables colectivos, suburbios y comunidades marginadas, antisistema (no tanto por convicción, como por exclusión). Los Estados nacionales se convierten en instrumentos obsoletos (pero aún necesarios, en cuanto garantes del orden público y defensa armada de la explotación) de esa clase capitalista apátrida dirigente, de ámbito e intereses mundiales. Su forma de gobierno es el totalitarismo democrático: una democracia formal reducida a la mínima expresión de votar cada equis años, para elegir entre representantes malos o peores del capital, sin apenas capacidad alguna de intervención, influencia o decisión en la vida social o política. El derecho a la vida (o a no morirse de hambre), a la seguridad (frente a los ataques del capital especulativo) y a la dignidad (a unos recursos suficientes o a una vivienda), así como las libertades individuales y colectivas de expresión, asociación, manifestación, sindicación e insurrección, nacidas con la Revolución Francesa (1789-1793), han sido ninguneadas y criminalizadas. El totalitarismo democrático reduce todas las libertades y derechos al ridículo e inútil voto en una urna para elegir representantes que no representan a nadie. No guarda ya ni siquiera las apariencias formales de un gobierno del pueblo y para el pueblo. La corrupción, el pelotazo y el objetivo único de rápido enriquecimiento de la casta política y las élites económicas destruyen la menor ilusión democrática e igualitaria entre los gobernados. La oposición política o la mínima disidencia son criminalizadas y perseguidas judicialmente. Se ciegan las vías democráticas de acción y reivindicación. El dominio político del Estado por las oligarquías y las multinacionales se implanta como la única “democracia” posible. El totalitarismo democrático es una dictadura con apariencia democrática; es la ideología y el gobierno efectivo de un imperio mundial, sin banderas ni territorio, que necesita ocultar su propia naturaleza. Los métodos socialdemócrata y fascista tienden a fusionarse.

La EXPLOTACIÓN del trabajo asalariado es la ESENCIA de la sociedad capitalista. Todos los esclavos asalariados padecen la explotación capitalista. Cuanto más desarrollada es la productividad del trabajo colectivo de una sociedad, mayor grado de explotación experimentan sus trabajadores, aunque puedan consumir más mercancías. La feroz lucha entre los capitalistas por superar y sobrevivir al competidor, impulsa el incremento de la explotación de los trabajadores, al margen de la buena voluntad o ética de cada empresario individual. Los capitales se fusionan y concentran, atacando sin límites las condiciones de vida y laborales de los trabajadores, amenazando con irse a otro país o con contratar más barato entre los millones de parados sin recursos. En cada país un puñado de transna­cio­nales efectúa ventas anuales que superan amplia­mente los presu­puestos nacionales y empuñan el poder de dar trabajo, o no, a millones de desposeí­dos.

La clase media sufre una fortísima degradación y descomposición, con amplios sectores de profesionales (en el ámbito de la medicina, arquitectura, enseñanza, comercio, tecnologías y servicios sociales), funcionarios y medianos o pequeños empresarios (colectivos que hace cinco años percibían elevados ingresos) que se proletarizan, o incluso quedan marginados económica y socialmente. Son la clientela de los populismos de todo tipo, desde Podemos y Ciudadanos hasta el independentismo.

La lucha de clases no es sólo la única posibilidad de resistencia y supervivencia frente a los feroces y sádicos ataques del capital, sino la irrenunciable vía de búsqueda de una solución revolucionaria definitiva a la decadencia del sistema capitalista, hoy obsoleto y criminal, que además se cree impune y eterno. Revolución o barbarie; lucha de clases o explotación sin límites; poder de decisión sobre la propia vida o esclavitud asalariada y marginación. O ellos o nosotros…

Agustín Guillamón

Junio 2018

[1] SUBIRATS, Marina: Barcelona: de la necessitat a la llibertat, Les clases socials al tombsnt del segle XXI. L´Avenç, Barcelona, 2014.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Le dijeron demasiadas cosas, pero no le hablaron del delantal

7 August, 2018 - 00:00

Le dijeron que el sentido de la vida era el trabajo, pero él no le encontró sentido a su vida hasta que dejó de trabajar.

Le dijeron que en la Escuela se enseñaba y se aprendía, pero las cosas realmente importantes él las aprendió fuera de la Escuela y lo que enseñó en ella fue solo sumisión y adaptación al infierno de lo social.

Le dijeron que la política podía cambiar el mundo, pero él, para cambiar de verdad “su” mundo, tuvo que dar la espalda a la política.

Le dijeron que el amor apasionado, romántico, era terrible y podía llevar al asesinato del ser amado, pero él, que amaba con pasión, no sentía el menor deseo de dañar a quien estimaba y le daba igual que lo tacharan, a propósito, de romántico.

Le dijeron que las tareas domésticas eran feas, esclavas, indeseables, pero él empezó a disfrutar el día en que aceptó limpiar la casa para sus gentes queridas, procurarles alimentos, cocinar para ellas, cuidarlas, sobre todo cuidarlas.

Lo que no le dijeron es que, cuando fríes en la cazuela, el aceite salta y te puede manchar la ropa, en particular las mangas. Y aprendió entonces, fuera del trabajo y de la escuela, por amor y para seguir cuidando de los suyos sin echar a perder por eso toda su escasa vestimenta, a colocarse un delantal sobre el pecho, aunque terminara pareciendo no sé qué cosa.

Nunca le dijeron que la libertad podía llevar delantales...

Con Awka y Pikmin de Pikmin De Lucia

Pedro García Olivo

www.pedrogarciaolivo.wordpress.com

Fuente: https://www.facebook.com/photo.php?...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Cuando votan los esclavos

7 August, 2018 - 00:00

Categorías: Tortuga Antimilitar

Desmilitaricemos la educación

6 August, 2018 - 00:00

Las Fuerzas Armadas de España no dejan de acosar a los centros educativos o bien para justificar su existencia y adoctrinar a niños de Primaria y ESO, o bien, en los centros de enseñanza medios y superiores, para enrolar a jóvenes que terminan Bachillerato o realizan cursos universitarios1. Se están enviando a los centros de enseñanza materiales que justifican las guerras o, como las llama el Ministerio de Defensa, las “intervenciones humanitarias”; se están llegando a acuerdos donde las universidades andaluzas quedan forzosamente vinculadas a la industria militar (http://www.foroinnovatec.com/EADS-y...;); se está engatusando a los jóvenes para que, por ejemplo, estudien gratuitamente medicina en el Ejército… a cambio de que permanezcan un número de años prestando servicio a las Fuerzas Armadas; se están promocionando programas para llevar a alumnos de todas las edades a visitar instalaciones militares, etc. Además, “al Gobierno español no se le ha ocurrido otra cosa que abrir una convocatoria de subvenciones por valor de 645.370 € para mejorar la imagen de las Fuerzas Armadas. Proponen pagar una considerable suma (con la que más de 1500 parados sin otro ingreso podrían recibir la mínima prestación que ahora les quitan durante un mes) para hacer cursos, seminarios, foros y proyectos de investigación para el público en general y para el ámbito escolar... cuando en los últimos 3 años no se ha abierto ninguna convocatoria para subvenciones en (in)cumplimiento con la Ley 27/2005 de Fomento de la Educación y la Cultura de Paz” (http://www.fund-culturadepaz.org/&a...;/DOCU…/leyculturadepaz.pdf). [Véase: Jordi Calvo Rufanges: “¿Quién dijo que no hay dinero?. Parece ser que para promocionar el ejército si lo hay”, 06/01/2011, en: http://www.nodo50.org/tortuga/Quien...]. En consecuencia, desde la R.A.N.A. animamos a todos los centros educativos de Andalucía, a declararse CENTRO EDUCATIVO OBJETOR DE CONCIENCIA A LA PROPAGANDA MILITAR a través de posicionamientos de claustros y consejos escolares donde quede claro que los centros no deben ser objeto de adoctrinamiento, enrolamiento de jóvenes, etc., por parte de los ejércitos y los intereses bélicos.

Sevilla, 24 de enero de 2011.-

La R.A.N.A. está compuesta por: Ecologistas en Acción-Andalucía, Confederación General del Trabajo-Andalucía, Noviolencia Ahora (Jerez), Casa de la Paz de Sevilla (Mujeres de Negro, Alternativa Antimilitarista-M.O.C. Sevilla, REDPAZ), Ahimsa (Vélez-Málaga), M.O.C.-ELAIA (Puerto Sta. María), Madres contra la Droga ANDAD (Puerto de Sta. María).

Categorías: Tortuga Antimilitar

"Dichoso el que un buen día sale humilde"

6 August, 2018 - 00:00

Dichoso el que un buen día sale humilde
y se va por la calle, como tantos
días más de su vida, y no lo espera
y, de pronto, ¿qué es esto?, mira a lo alto
y ve, pone el oído al mundo y oye,
anda, y siente subirle entre los pasos
el amor de la tierra, y sigue, y abre
su taller verdadero, y en sus manos
brilla limpio su oficio, y nos lo entrega
de corazón porque ama, y va al trabajo
temblando como un niño que comulga
mas sin caber en el pellejo, y cuando
se ha dado cuenta al fin de lo sencillo
que ha sido todo, ya el jornal ganado,
vuelve a su casa alegre y siente que alguien
empuña su aldabón, y no es en vano.

Claudio Rodríguez

Categorías: Tortuga Antimilitar

La resaca de la nueva ola feminista

5 August, 2018 - 00:00

Cristina Castro

Oculto tras unas gafas de sol, máscara, guantes blancos y la voz distorsionada, Un tío blanco hetero difunde su mensaje en redes sociales. En apenas cinco meses desde que creó su personaje, este youtuber “harto” de que le reprochen “sus privilegios como hombre” ha conseguido más de 46.000 suscriptores que siguen sus discursos contra el “feminismo hegemónico”, la “cultura de la violación” y del “todo es acoso”.

Es uno de los exponentes en España pero no el único representante de un movimiento reaccionario al auge del feminismo. El cambio social producido al calor de campañas como el #MeToo, el #YoSíTeCreo o el 8M han hecho surgir voces como la de Un tío blanco hetero. “Seguramente te hayan reprochado tus privilegios como hombre”, afirma en sus vídeos, en los que asegura que se ha producido una “victoria del feminismo hegemónico” en una sociedad “acojonada” porque “ahora en España si no eres feminista eres un paria”.

No sólo este youtuber tras su máscara, también en los medios se ven ejemplos de este pensamiento, como la recientemente publicada entrevista al periodista Juan Soto Ivars con el titular “Un hombre blanco y heterosexual se considera opresor haga lo que haga”. Ambos consideran que el hombre, en general, está siendo perjudicado por un movimiento “de alarma social” y que “ha terminado con la presunción de inocencia”.

Pero, ¿qué hay detrás de estas manifestaciones? Para Asunción Bernárdez, directora del Instituto de Estudios Feministas de la Universidad Complutense de Madrid, esta reacción “resulta histórica. Igual que durante el movimiento sufragista del siglo XIX resurgió la misoginia, cada vez que ha avanzado el feminismo ha ocurrido lo mismo”. Coincide Ana Bernal-Triviño, profesora de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), “es siempre ante cada paso del movimiento feminista que el patriarcado ofrece una respuesta más contundente”.

Un movimiento al calor de las redes sociales

Lo cierto es que los vídeos del youtuber tienen en muchos casos más de mil comentarios, en su mayoría alineados con su discurso. “Objetivo, empírico, analítico e inteligente”, “un oasis entre tanta basura progresista” o simplemente “sublime” son algunos de ellos. Aunque también se trata de comentarios amparados tras el anonimato y que resulta mucho más difícil encontrarlos en otros canales más públicos.

Las cuentas pendientes de la revolución feminista tras el 8M

Un tío blanco hetero, que responde a este periódico por email, cree que se trata de una cuestión de valentía. “Recibo muchos mensajes de gente de izquierdas, del chicas, del colectivo LGTB… Personas que me dicen que les gustaría decir en alto las cosas que yo digo pero no se atreven. No es que seamos muchos, es que somos mayoría, la gente cuerda siempre es mayoría”, afirma.

Para Bernárdez, estamos más bien ante una burbuja. “Vivimos una paradoja en las redes sociales, que nos hacen sentir como que vivimos en una burbuja ya que si eres feminista te bombardeará la información sobre feminismo. Google te plantea los resultados en función de lo que ya has buscado y eso genera una sensación de amplificación”, afirma la profesora de la Complutense.

Contra “las hooligans del feminismo”

En sus mensajes, este youtuber asegura que no está en contra del feminismo como igualdad entre mujeres y hombres, pero que eso es algo “que dejó de ser hace mucho tiempo”. Para él, el feminismo actual es el “autoritarismo de siempre, disfrazado de compasión hacia las víctimas y oprimidos para decirte cómo tienes que pensar y actuar”. En alguno de sus vídeos habla, en concreto, de cómo “las hooligans del feminismo están sacando sus tambores de guerra”. Para Un tío blanco hetero, el nuevo feminismo protege a chicas “que han sido criadas entre algodones y no han aprendido a gestionar conflictos”.

"Las mujeres deberíamos dejar de fingir orgasmos"

Sin embargo, la identificación del feminismo con algo radical es lo que buscan, según Alexandra Macsutovici, doctoranda en estudios interdisciplinares de género, cuando encuentran un feminismo que se sale de “las ganas de agradar”. “Se le pretende dar una imagen desagradable, agresiva, como si tuvieran necesidad de protegerse, cuando no hemos dado ninguna paliza”.

“Lo que hacen es una vuelta torticera del feminismo para reclamar que la igualdad genera desigualdad. Desde el feminismo personajes como este son una parodia”, afirma Bernal-Triviño. Sin embargo, para la experta, no hay que rascar mucho para obtener una explicación a este tipo de personajes: “El machismo es una cultura y estos comportamientos son propios de quienes han sido educados en una cultura de la discriminación y están convencidos de su superioridad, que ven amenazada”.

Peligros para el feminismo

Las expertas cuestionan la importancia de este tipo de voces para el avance del movimiento feminista. “Las voces como éstas no hay que controlarlas, siempre han estado ahí. Simplemente confiamos en que la mayoría de la gente desestime este tipo de mensajes y se quede, simplemente, en una burbuja”, opina Bernárdez.

Para Macsutovici, la red es un campo de cultivo para que triunfen estereotipos negativos del feminismo, como el concepto de feminazi, que provocan que otros con mayor poder queden “manoseados y devueltos al imaginario social vacíos de contenido”. “Lo de las feminazis es tremendo, tratar de identificar la única revolución que no ha derramado una gota de sangre con la violencia es una barbaridad”, añade Bernárdez.

“El peligro acecha sobre todo a los más jóvenes, que pueden tener menos activados sus mecanismos de detección del machismo”, explica Bernal-Triviño, que incide en que por mucho avance que se haya producido el 8M o con el #MeToo, “el machismo no está desterrado, siglos de patriarcado no se anulan en unos meses. Por eso hay que insistir también desde el feminismo con el activismo desde las redes, como hacen Irantzu Varela o Isa Calderón“.

Apoyos en el feminismo disidente

Personajes como Un tío blanco hetero se apoyan en el feminismo disidente, que representa por ejemplo Leyre Khyal. La sexóloga, en contra de las cuotas o la discriminación positiva, también cree que “ha calado la peor cara del feminismo, el más mediocre y tonto” y apoya mensajes como el de este youtuber. “Aunque no siempre estoy al 100% de acuerdo con él, creo que es necesario y combativo y que va a ir a más”, asegura.

A Un tío blanco hetero, que también se posiciona –aunque fundamentalmente habla de feminismo– frente a otros movimientos antiracistas, por ejemplo, no le importan las críticas. “Cada vez que alguien me dice que debo ser un filofascista se me dibuja una sonrisa en la cara”, afirma.

Fuente: https://www.elindependiente.com/vid...

Categorías: Tortuga Antimilitar

El agroanarquista que se independizó de Moscú creando su propia moneda virtual

5 August, 2018 - 00:00

Rusia es un exceso para todo, al menos desde la mirada pusilánime del occidente europeo. Es excesiva en la fotografía, es excesiva en lo universitario, es excesiva en YouTube y es excesiva en lo que a la soberanía rural se refiere. Y nosotros somos idiotas por no adentrar más la mirada en un territorio de tantas sensaciones chispeantes.

The Wall Street Journal lo hizo muy bien con el titular para demostrarlo: «Un granjero ruso altera la economía rural con una moneda virtual, mientras Moscú observa con cautela». Como para no hacer click, cabrones.

La historia es aún mejor que el titular. Mikhail Shlyapnikov, un granjero que se autodefine como agroanarquista del pequeño pueblo de Kolionovo, decidió que la mejor manera de escapar de la miseria económica era decir a Moscú que cпасибо и до свидания, vamos, que gracias y adiós.

Como lo de la independencia territorial es una cosa con la que Putin no bromea, el intrépido granjero ruso decidió que el camino era el de la emancipación económica. Y está por ver que el primer ministro ruso no se ponga juguetón.

Según Wikipedia, el censo de Kolionovo incluía en 2010 a 9 personas, lo que no da ni para bar en la plaza de pueblo. Como explica Shlyapnikov «No se ven muchos rublos por aquí. Tenemos nuestro propio país aquí, nuestra propia moneda. Nos apañamos bastante bien nosotros solos».

Esa moneda propia es el kolion, una criptomoneda creada con una inversión inicial de medio millón de dólares provenientes de inversores de Rusia y de otros países. El agroanarca ruso explica que un centenar de coetáneos están ya utilizando la moneda para la compraventa de verduras y hortalizas o de maquinaria agrícola.

La medida es, además, de un recurso de supervivencia económica, una medida de protesta ante el abismo que separa la Rusia urbana de la rural. Mientras que las cataratas de rublos provenientes del petróleo y el gas se quedaban en las ciudades y reorganizaban sus estratos sociales, en el campo ruso la situación permanece tan cruda como antes.

Putin está barajando la posibilidad de prohibir las criptomonedas o, como en el resto de países, al menos intentarlo. Pero mientras eso ocurre, su gobierno observa con mucha atención lo que suponen este tipo de experimentos para la economía del país.

Fuente: https://www.yorokobu.es/kolion-rusi...

Categorías: Tortuga Antimilitar

No es de niños

4 August, 2018 - 00:00

Categorías: Tortuga Antimilitar

La naturaleza idealizada

4 August, 2018 - 00:00

Hay una tendencia idealista, romántica y superflua que se difunde cada vez más sobre la supuesta existencia de una naturaleza prístina, virgen y paradisíaca que nunca ha sido tocada por el ser humano y que debe ser preservada sin que tenga contacto alguno con nuestra especie. Hay muchos, pero muchos problemas y reflexiones muy poco profundas respecto a esa postura de una naturaleza virgen y prístina.

Primero que nada, hay que darnos cuenta del contexto en el que vivimos actualmente: en el Antropoceno, era donde EL SER HUMANO INDUSTRIAL ha
provocado los mayores cambios geológicos desde hace 300 siglos a la
fecha, Es decir, el ser humano industrial, vía contaminación del agua, tierra y aire, ha trastocado de forma negativa a todos los biomas del planeta, es decir, ya no queda naturaleza prístina –sin tocar– en todo el mundo, todos los ecosistemas han sido manoseados por el cambio climático.

Ahora bien, otra cuestión derivada de esa idealización cristiana y romantización miope de la naturaleza virgen, es creer que el ser humano en general, nuestra especie en sí, es ecocida y destructora de la naturaleza por antonomasia, lo cual es totalmente falso y erróneo.

El mundo con toda su bella biodiversidad está siendo destruida NO por el ser humano EN SÍ, sino por una bien definida y situada forma de manifestación enferma de humanidad, es decir, la destrucción de la vida y los ecosistemas es a causa de un tipo de ser humano industrializado y moderno que tiene algo así como 300 años de existencia, desde la aparición histórica del capitalismo y la globalización moderno/industrial.

De lo antes dicho se desprende otra conclusión: en la sociedad global tecno industrial no todos los seres humanos industrializados participan con igual importancia e impacto en la devastación de eso que occidente llama naturaleza. Por ejemplo: un militar moderno no hace el mismo daño a la biosfera que un albañil indígena que migro a la gran ciudad, ni hace el mismo daño un biotecnólogo de Monsanto que un panadero de una colonia de clase media.

Son los grandes corporativos industriales y militares -con sus ejecutivos, políticos, científicos y generales- (sean capitalistas o no) los que van asesinando ecosistemas y personas por todo el amplio planeta …y NO el ser humano en sí, los responsables son aquellos humanos enfermos por dominar la otredad, aquellos que renuevan, crean, ejecutan y organizan proyectos carcelarios de sociedad.

La humanidad no es buena ni mala: ¡es vital! …y como tal fue el resultado de la evolución misma, pero pasa que hace unos 5000 años creo la civilización -eligió vivir en ciudades- y fue cuando todo empezó a marchar de mal en peor, pero nada de lo que han hecho las civilizaciones anteriores es comparable con la magnitud, velocidad e intensidad destructiva que la civilización industrial ha realizado sobre el
planeta. La humanidad como tal -homo sapiens- tiene algo así como 2 millones de años, es decir, lleva aproximadamente 0.1% de su existencia perturbando de manera negativa a los ecosistemas.

Ese 0.1% de existencia humana enferma, sólo puede ser atribuible a los industrializadores del planeta, más no a las tribus, pueblos indígenas y sociedades pastoras y campesinas que siguen llevando sus vidas vernáculas conforme a las estaciones del año y los ciclos de bio regulación del planeta. La humanidad -se reitera- no es enemiga de eso que llamamos naturaleza, sino cierto proyecto -gestado por ciertos humanos en una etapa específica de su desarrollo- es quien devasta el planeta. Aquellas ideas fatalistas derivadas de la misantropía y el
idealismo sobre la naturaleza y el medio ambiente, son meros enunciados superficiales que ignoran la historia “primitiva de la humanidad” y la historia reciente de ésta. Ideas vagas, sin profundidad sobre los procesos evolutivos, geopolíticos y económicos, deducen que la humanidad misma es antagónica a los ecosistemas.

¿Cómo luchar contra el desarrollo industrial si no se conoce a profundidad al enemigo? ¿Cómo vencer al proyecto ecocida y carcelario de sociedad con posturas derrotistas y victimistas, posturas sin vitalidad como lo es el nihilismo y el pesimismo? Posturas como estas reflejan la resignación e irresponsabilidad por el mundo que les rodea, posturas como la misantropía reproducen los valores del sistema que supuestamente quieren destruir: odio, rencor, egoísmo y competencia, son valores que curiosamente sostienen al proyecto de sociedad capitalista. La
misantropía le hace juego a los que dominan a la sociedad, torturan animales y destruyen a los ecosistemas.

Ahora bien, aparte de haber un error fatal en dichas posturas anteriormente mencionadas, hay que señalar ahora otro problema que corresponde al concepto mismo de Naturaleza, es decir, la naturaleza como palabra es un término/concepto de origen civilizado. Es un término/concepto que ENCUBRE UNA SEPARACIÓN FALSA ENTRE EL SER HUMANO Y EL RESTO DE LAS ESPECIES VIVIENTES. El concepto de naturaleza para empezar no existe en muchas de las culturas humanas alrededor de todo el mundo. Algo así como el 99.99% de las pueblos y tribus humanas que occidente llama indígenas originalmente no usaban o usan ese término
para referirse por ejemplo a los ríos o bosques. Por eso es preferible describir a los ecosistemas (con sus ríos, bosques, animales, hongos, etc.) que conceptualizarlos con la simple y llana palabra de Naturaleza.

La naturaleza como concepto y como oposición a la cultura, es decir, como una esfera de la vida separada del hombre, surge hace unos 3000 años con la cultura griega. Como vemos, el concepto de naturaleza es una invención bien definida y situada históricamente, DE UN TIPO DE SER HUMANO QUE SE ALIENÓ DE LOS ECOSISTEMAS PARA VIVIR EN CIUDADES, es decir, para vivir en la civilización. Por ejemplo con la diversificación de plantas domesticadas.

Con lo antes dicho, podemos concluir al menos dos cosas: que la especie humana en sí no es una destructora inmanente de eso que llamamos naturaleza y que no todos los seres humanos (civilizados o no) participan en la destrucción de la biosfera, y de quienes si participan directamente -un porcentaje reducido y señalable a precisión- del ecocidio, no todos lo hacen de la misma forma y magnitud. Es absurdo
culpar a toda la humanidad como enemiga de la naturaleza.

Otra conclusión derivada de ello es que el término de Naturaleza es un concepto falso, y que propicia el biocidio contra nosotros mismos como para el resto de la biosfera…y aún más esa idea de una naturaleza que no ha sido tocada, que sigue siendo prístina es aún más nociva.

Esa idea de una naturaleza virgen es el resultado una visión idealista y cristiana que surge -curiosamente- DEL DESPRECIO A LA VIDA MISMA, puesto que la búsqueda de un paraíso -terrestre o metafísico- más allá del plano del cual se parte, es el efecto de un cuerpo enfermo y resignado que busca soluciones más allá de su realidad, es decir, creando mundos idealizados y románticos hasta la médula, donde supuestamente están todas las soluciones a sus problemas.

Ese supuesto amor de ciertos defensores de la naturaleza prístina encubre nada menos y nada más que un auto desprecio tanto a sí mismos como al mundo que les rodea: lo prístino, lo puro, lo absoluto, son síntomas de un cuerpo consumido por la tristeza.

El paraíso ya sea silvestre o celestial es prácticamente idéntico a la idea del paraíso socialista de los comunistas o del estado de pureza racial de la humanidad de los nazis. El romanticismo idealista confunde las causas con los efectos creando regímenes de verdadera confusión y auto engaño que conducen a nada más que a seguir reproduciendo los mismos errores con los cuales se justifica cometer mil y una atrocidades.

Ahora bien, hay que tener en cuenta que en el contexto mesoamericano (de México a Panamá) casi todos los ecosistemas han sido intervenidos -de manera responsable y sabia- desde hace milenios por parte de los pueblos autóctonos de América. La larga tradición de manejo diversificado de plantas y paisajes en Mesoamérica comprueban que la agricultura no es el origen del mal. Las evidencias bio arqueológicas como las actuales investigaciones etnobotánicas en territorios indígenas dan cuenta de ello. La agricultura reitero no es el origen del mal: LA PROPIEDAD PRIVADA sobre la tierra sí.

Lo que hoy pudiera parecer una montaña o valle “virgen”, hace tal vez 100 o 50 años era todo un AGROECOSISTEMA, donde las personas manejaban y cultivaban diversas especies vegetales, pero con el paso del tiempo, ese vegetación de carácter humano fue diluida entre la vegetación silvestre y ahora esa vegetación antropogénica sólo aparece en medio del paisaje como algo que supuestamente sería prístino, cuando en realidad el ser humano coadyuvo a la conformación de dicho paisaje “natural” de apariencia virgen.

Otro ejemplo de ello son los agroecosistemas forestales, como los cafetales, que a simple vista pudieran parecer un ecosistema prístino, sin la intervención directa del hombre, pero que en realidad son creación mutua y simbiótica CON EL RESTO de la naturaleza y ejemplos de ello hay muchos. Se recomienda leer críticamente el libro de La importancia de la memoria biocultural: la importancia ecológica de las sabidurías ancestrales, de los autores Víctor M. Toledo y Narciso B. Bassols, para conocer más al respecto sobre la relación humana con la biosfera y los agroecosistemas (Naturaleza antropogénica).

Ya sea desde la historia, la filosofía, la antropología, la ecología, O LA EXPERIENCIA PROPIA CON SOCIEDADES NO INDUSTRIALIZADAS, la idea de la naturaleza en sí es bastante dudosa …y la idea de una naturaleza virgen, prístina, que jamás ha sido tocada por nuestra especie, resulta ya totalmente ridícula, que aparte de reflejar una estreches de mente, oculta ideas que justifican la dominación, explotación y destrucción de eso que llamamos naturaleza, dando paso a ideas, CREENCIAS y acciones de carácter eco TOTALIARIAS Y FUNDAMENTALISTAS que los eco burgueses no dudan en adoptar como doctrina única… se creen los únicos y especiales al “defender” un paraíso que no es más que el resultado INACABADO de su deseo por dominar.

¡NO SOMOS DEFENSORES DE LA NATURALEZA! ¡SOMOS LA NATURALEZA
DEFENDIENDOSE!

Desde algún hermoso bosque

Fuente: https://contratodanocividad.noblogs...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Japón: Superar la presión grupal para conservar nuestra identidad como individuo

4 August, 2018 - 00:00

Izumiya Kanji

En Japón no está bien visto que el individuo destaque; se prefiere la homogeneidad entre los miembros que componen el grupo. Sin embargo, sacrificar la propia identidad por miedo a quedarse aislado resulta doloroso. En esta cuarta entrega de la serie, el veterano psiquiatra Izumiya Kanji nos habla sobre la importancia de ser valientes y no dejarnos anular por el grupo.

¿De verdad vivimos en una sociedad?

En anteriores entregas de esta serie hablamos de cómo reconectar con nosotros mismos enfocándonos en nuestro interior. Esta vez reflexionaremos sobre los problemas externos, que no habíamos tratado hasta ahora.

Supuestamente los japoneses, ciudadanos de un país desarrollado y democrático, vivimos en una sociedad que valora la individualidad. Pero ¿hasta qué punto es eso cierto?

Problemas como el abuso de la autoridad, el abuso sexual y el sontaku (obediencia a los deseos implícitos de un superior) de la burocracia levantan un gran revuelo en los medios de comunicación en estos últimos tiempos. El acoso escolar y el laboral siguen proliferando, sin que ninguna de las medidas adoptadas logre reducirlos lo más mínimo. ¿Qué pasa con esa sociedad que supuestamente respeta al individuo?
La diferencia entre sociedad y aldea

Los términos cotidianos shakai (sociedad) y kojin (individuo) se introdujeron en la lengua japonesa de forma precipitada a principios de la era Meiji (desde 1868), como traducción del inglés society e individual. La ausencia de esas dos palabras en el vocabulario nipón indica que los conceptos que designan tampoco existían en Japón anteriormente. ¿Qué había, entonces, en su lugar?

En Japón originalmente existía un seken (‘público'), que estaba compuesto de mura (‘aldeas') de distintos tamaños. Todas las personas eran miembros de una aldea y tenían que conservar su homogeneidad; no estaba bien visto que resaltasen su carácter individual. La aldea otorgaba mucha importancia a las costumbres y los precedentes, y se regía por una ley no escrita llamada kuuki (‘ambiente', ‘armonía') que los miembros debían obedecer. El concepto importado de sociedad, en cambio, se define como un colectivo compuesto de individuos con distintas sensibilidades y creencias. En la sociedad cada persona se considera como un ser con carácter propio que goza de ciertos privilegios y obligaciones.

De esto se desprende que hoy en día los japoneses seguimos sin vivir en una sociedad que respete la individualidad de las personas. Tras la apertura cultural del país en la era Meiji, los conceptos y sistemas de las naciones modernas se implantaron en Japón, pero en esencia se mantuvieron los principios de la aldea, en que el público (seken) tiene más poder que la ley. Una prueba de ello es la curiosa expresión que suele aparecer en las disculpas públicas “Aunque no hice nada contrario a la ley, me disculpo por haber escandalizado a la opinión pública”. Japón es, más que un Estado de derecho, un “Estado de la opinión pública”.
La sociedad vertical y la lengua japonesa

Mientras que en la sociedad occidental el individuo es un ser independiente, la aldea constituye una “sociedad vertical” cuyos miembros ocupan una posición relativa a su entorno, establecida mediante relaciones jerárquicas. Esa jerarquía, surgida en gran parte de los valores confucionistas, se define en función de factores como la edad, la antigüedad y la experiencia. La relación entre dos miembros de la aldea requiere siempre comprobar cuál de los dos está por encima del otro; la jerarquía determina, además, elementos como el tipo de lenguaje (nivel de formalidad) que se utiliza en la comunicación.

Como el japonés carece de un pronombre personal de segunda persona de uso universal, como sería el you del inglés, los hablantes se ven obligados a especificar cargos y títulos como padre, profesor o jefe en la conversación. Al mismo tiempo, los pronombres de primera persona, usados para referirse a uno mismo, deben adaptarse a la relación que se mantiene con el interlocutor, eligiendo entre formas como ore, boku y watashi, en función de con quién se habla. La sumisión al superior se prioriza por encima de los derechos y las obligaciones del individuo, y los pensamientos y decisiones autónomos no se reciben de forma positiva.

En japonés las propias palabras incorporan un sistema de valores jerárquico. La voz inglesa brother, por ejemplo, no implica ninguna relación de edad. En cambio, el japonés kyōdai (‘hermanos') surge de la combinación de ani, ‘hermano mayor', y otōto, ‘hermano menor'. Así pues, el mismo idioma lleva profundamente arraigado el enfoque de la sociedad vertical.

Es difícil ser uno mismo en la aldea

En la escuela nos enseñan valores individualistas como la capacidad de expresar nuestras opiniones, la igualdad entre las personas y el respeto hacia los sentimientos de los demás. Sin embargo, en las escuelas suelen formarse distintos grupos que constituyen una suerte de clases sociales llamadas castas escolares, un fenómeno que representa la pura esencia de la aldea.

Los japoneses nos vemos divididos entre la obligación de adaptarnos a la sociedad de la aldea y la necesidad de construirnos una imagen de individuos de cara a los demás desde pequeños. Para colmo, si en ese difícil equilibrismo nos separamos de la homogeneidad que nos exige la aldea, nos arriesgamos a terminar siendo víctimas del acoso.

Aunque el acoso también puede presentarse como violencia explícita, en la mayoría de los casos se manifiesta en forma de marginación. El ostracismo conlleva un sufrimiento psicológico devastador para los miembros de la aldea. En la actual sociedad de internet, la marginación suele perpetrarse a través de las redes sociales, siendo la expulsión del grupo en la aplicación de mensajería LINE el ejemplo más típico.

Conservar la identidad en la aldea

Verse aislado en un grupo es una experiencia verdaderamente desoladora, pero sacrificar la propia identidad para pertenecer a la aldea resulta más doloroso todavía, y puede llevar al individuo a olvidar el sentido de su vida. Esa “aldea” en la que vivimos no es siempre la misma. Al cambiar de escuela, de casa o de trabajo, cambiamos también de aldea. Por tanto, por más que uno obedezca ciegamente las reglas de la aldea en un momento dado, nada le garantiza una estabilidad indefinida.

La palabra japonesa mura (‘aldea') proviene del verbo mureru (‘apiñarse'), que se refiere al comportamiento que adoptan los seres inmaduros e incapaces de establecerse como individuos. Dicho de otra forma, la aldea es una agrupación de personas sin identidad propia, que no cuentan como individuos. Fujita Tsuguharu (1886-1963), que había participado en el círculo de pintores de París desde antes de la Primera Guerra Mundial, fue víctima del acoso cuando se introdujo en la comunidad de pintores de Japón tras la Segunda Guerra Mundial y terminó regresando a Francia. Estas son las palabras que el artista nos legó hacia el final de su vida: “El público (seken) habla demasiado. Aunque las palabras de una persona lleguen a los oídos de miles de personas y se difundan, miles de ceros juntos no dejan de sumar cero; un uno tiene más fuerza”. (Citado de Ude ippon – Pari no yokogao / Fujita Tsuguharu essei-sen, ‘Un brazo: el perfil de París. Ensayos de Fujita Tsuguharu').

La frase “miles de ceros juntos no dejan de sumar cero; un uno tiene más fuerza” nos brinda el coraje para conservar nuestra individualidad en la aldea. Si cada vez más personas se establecen como individuos autónomos, acabarán reuniendo el poder suficiente para transformar de raíz esa aldea plagada de convenciones. Estoy convencido de ello.

Ilustración del encabezado: Mica Okada

Fuente: https://www.nippon.com/es/features/...

Categorías: Tortuga Antimilitar

La cárcel gramatical

3 August, 2018 - 00:00

Si bien se piensa, este tipo de cosas suceden todo el tiempo, e incluso en contextos que no tienen nada que ver con autoridad personal arbitraria. El ejemplo más evidente es el lenguaje. Llámelo el efecto libro de la gramática. Las personas no inventan lenguajes escribiendo gramáticas; escriben gramáticas (al menos, las primeras que se escriben en cualquier idioma) tras observar las normas tácitas, en gran medida inconscientes, que la gente parece aplicar cuando habla. Pero en cuanto existe un libro de gramática, y especialmente si se emplea en clases, la gente siente que las reglas no so sólo descripciones de cómo hablan las personas, sin prescripciones sobre cómo “deberían” hablar.

Es fácil observar este fenómeno en lugares en los que se acaban de escribir las primeras gramáticas. En muchos lugares del mundo, fueron los misioneros cristianos los primeros en escribir gramáticas y diccionarios, en los siglos XIX y XX, en su intento de traducir la Biblia y otros textos sagrados a lenguas hasta entonces meramente orales. Por ejemplo, la primera gramática del malgache, la lengua que se habla en Madagascar, se escribió en ls décadas de 1810 y 1820. Evidentemente, el idioma está cambiando permanentemente, de modo que el malgache oral (incluso su gramática) es muy diferente a como era hace doscientos años. Sin embargo, como todo el mundo aprende la gramática en la escuela, si señalas el hecho todo el mundo te responderá que hoy en día los hablantes cometen muchos errores, que sencillamente no siguen bien las reglas. A nadie parece ocurrírsele (hasta que se lo señalas) que si los misioneros hubieran llegado y escrito sus libros doscientos años después, los usos actuales se considerarían los correctos, y todo el que hablara como hace doscientos años se consideraría que comete errores.

En realidad, me di cuenta de que esta actitud dificultaba enormemente aprender malgache coloquial. Incluso cuando contrataba a hablantes nativos, por ejemplo, me enseñaban a hablar malgache del siglo XIX, como se enseñaba en la escuela. Conforme yo iba aprendiendo más, me daba cuenta de que la manera en que hablaban entre ellos no tenía nada que ver con la manera en que me estaban enseñando a hablar. Pero cuando les preguntaba sobre formas gramaticales que empleaban y que no estaban en los libros, las despreciaban y respondían: “Oh, eso sólo es argot, no lo digas”. Al final me di cuenta de que la única manera en que podía aprender a hablar malgache contemporáneo era grabar conversaciones en una cinta, intentar transcribirlas y pedir a amigos que me aclararan cosas cada vez que me encontraba con una expresión no conocida. Ninguna otra cosa funcionaba; una vez que habían decidido que esas formas gramaticales eran errores, sencillamente no podían describírmelas en términos gramaticales.

David Graeber

La utopía de las normas. De la tecnología, la estupidez y los secretos placeres de la burocracia.
Ariel, Barcelona 20015

Categorías: Tortuga Antimilitar

Juan Manuel de Prada: "El capitalismo nos quiere solteros e infecundos"

3 August, 2018 - 00:00

Obviamente Tortuga no se identifica con el pensamiento de Juan Manuel de Prada en su integridad, si bien consideramos que este escritor, a veces, por proceder del ámbito tradicionalista y conservador del que procede, siendo una persona con perfil intelectual propio e independiente, aporta perspectivas que pueden dar para más de un debate. Nota de Tortuga.

El escritor y periodista Juan Manuel de Prada (Barakaldo, 1970) es uno de los pensadores más radicales de nuestro país. Triunfó muy joven, ha recibido casi todos los premios literarios y tiene un amplio recorrido como columnista, ligado a medios de la derecha. Quizá por eso, el sector más superficial de los “progres” se ha empeñado en caricaturizarlo. Estos días presenta 'Los tesoros de la cripta' (Renacimiento), un recopilación de sus críticas cinematográficas donde se trasluce su rechazo al sistema. De Prada conversó con El Confidencial en una terraza de La Latina, donde encadenó respuestas incómodas tanto para los neoliberales como para la izquierda posmoderna.

Valga este ejemplo: “Lo que quiere el sistema es que no tengamos hijos y así seguir pagándonos sueldos bajos, que no llegan para mantener a nadie. Hay marxistas que entendieron eso, por ejemplo Pasolini, que explicaba que la promoción de la libertad sexual era una forma de evitar que se formasen familias fuertes. También lo comprendió Herbert Marcuse, cuyo ‘Eros y civilización' (1955) habla de la desublimación represiva, que consiste en que el sistema te mete mucho sexo en la cabeza y además lo banaliza, logrando que tu creatividad disminuya. Saturarnos con estímulos sexuales y evitar la fertilidad es la religión del capitalismo. Muchas veces me pregunto por qué la izquierda no es capaz de rebelarse contra eso. Pienso que, sin darse cuenta, se han dejado domesticar”, explica.

Unos minutos más tarde, lamenta que “la iglesia también se ha rendido en algunos aspectos, por ejemplo abandonando términos como ‘usura', fundamentales para una visión crítica de la economía”. De Prada desafía el discurso dominante, tanto por sus reflexiones cinematográficas como por reivindicar la carga subversiva de la doctrina social cristiana.

PREGUNTA: La primera conclusión que sugiere su libro es que el cine ha ido a peor.

RESPUESTA: Está claro. Para ponerme tremendamente reaccionario, diría que se echó a perder con la llegada del sonoro. Antes el cine era una sucesión de imágenes capaz de crear sensaciones, impresiones y reminiscencias en quien las estaba contemplando. Transmitía emoción estética. Con el sonido empezó a estropearse como arte autónomo, aunque fueron los sucesivos avances técnicos -color, cinemascope, efectos especiales…- los que lo han ido corrompiendo. La capacidad que tenía en la época muda para tocar al espectador con historias simples se ha desvanecido. Hoy la presencia de los efectos especiales es aplastante. Muchas de las películas que recojo en el libro son superproducciones, pero esas historias no necesitaban efectos especiales; lo que hacían era reconstruir los escenarios y meter en cada escena las multitudes que tuvieran que meter. Otro problema de las películas actuales es la incapacidad para contar una historia en noventa minutos. Ahora duran dos horas como poco, tardan mucho en entrar en materia. Todo está muy literaturizado. El otro día fui a ver ‘Molly's Game' (2017), protagonizada por Jessica Chastain, una película que ha tenido buenas críticas. Me pareció un horror lo mucho que hablaban. Siempre he sido partidario de la literatura, en el sentido más duro de la palabra, pero creo que las mejores películas son aquellas que puedes entender sin sonido. ¿Por qué nos fascina ‘Vértigo' (1958), de Alfred Hitchcock? Porque es casi una película muda. Para mí el cine es mejor cuanto menos diálogo tiene. Pero eso se ha perdido para siempre.

P: Sus juicios más implacables los dirige contra tótems de la modernidad como Werner Herzog y David Cronenberg.

R: Soy una persona exagerada y truculenta. Entonces, cuando quiero alabar el ‘Teniente corrupto' (1992) de Abel Ferrara, aprovecho para decir que el remake de Herzorg es muy malo. Estos cineastas que cuestiono, como tantos otros, hicieron obras meritorias o incluso sobresalientes, por las que fueron abrazados y encumbrados por la modernidad. Lo que me parece evidente es que luego cayeron en un manierismo penoso y vacuo, propio de artistas fofos, carcasas vacías. Igual ocurre con David Lynch, cuyo cine se convierte en penoso después de ‘Mulholand Drive' (2001). No se salva ni la última temporada de ‘Twin Peaks'. Recuperando el concepto de la vieja moral, diría que el halago mundano es peligroso para el artista.

Alucino cuando se despacha el cine del franquismo como folclórico y nacional-católico. Eso solo puede hacerlo gente que no lo ha visto

P: Hay frases tremendas en el texto. Una reseña termina así: “Vade retro, cinéfilos de pata negra y pezuña roja”.

R: Es mi defensa de Cecil B. DeMille. Antes de responder, quiero aclarar una cosa: yo no rechazo la crítica con intención ideológica. Lo que ocurre es que ha habido una serie de cineastas a quienes se ha estigmatizado por razones políticas, por ejemplo a Cecil B. De Mille o al español Rafael Gil. Esto me parece una locura, una perversión del arte, que impide comprenderlo. Realmente alucino cuando se despacha el cine del franquismo como folclórico y nacional-católico. Eso solo puede hacerlo gente que no ha visto películas españolas de la época. Rafael Gil, por ejemplo, se podría considerar uno de los tres mejores directores del cine español. Lo que no me parece aceptable es el apriorismo ideológico, pero no tengo problema en que la ideología del critico juegue un papel fuerte en sus reseñas literarias o artísticas. En realidad, es complicado decir cuando un artista es de izquierda o de derecha. Los directores y guionistas se expresan por medio de personajes, con lo cual no es sencillo adivinar hasta qué punto reflejan lo que piensa quien les crea. Viendo el cine de Edgar Neville es imposible decir si es de derechas, de derechas solo en ciertas cuestiones o si se hizo de derechas por el lugar en que le pilló la guerra civil. Un artista no se puede clasificar con el sentido esquemático con el que hoy se contempla la política desde los informativos de televisión.

P: Sostiene que una película religiosa puede ser muy subversiva. ¿No le da la impresión de que ser creyente está muy desprestigiado? De manera un poco absurda.

R: Decir que la religión está desprestigiada culturalmente es como decir que follar está desprestigiado vitalmente. Recordemos que son las religiones quienes fundan las culturas. Tu pregunta confirma que vivimos en un caos. El ser humano tiene unas inquietudes espirituales que podemos pensar que son paranoias y fantasmagorías que se crean en su cabeza, lo cual nos llevaría a concluir que la civilización es un sujeto colectivo enfermo. Yo prefiero pensar que la religiosidad es algo real, que necesita ser nutrido. Una civilización sin religión, que es lo que trata de crearse después de la Revolución Francesa, está condenada al fracaso, por eso creo que nos pasan las cosas que nos están pasando ahora. La democracia puede ser una estupenda forma de gobierno, pero no es posible convertirla en una una religión. Relacionarnos con los misterios que adivinamos en la otra vida es una necesidad humana. Hemos llegado a una sociedad materialista que no prohíbe la religión, pero condena a esas comunidades a una especie de reserva de indios comanches. Se contempla como frikis a quienes quieren cubrir una aspiración humana universal. En cualquier obra de arte la religión juega un papel enriquecedor.

P. ¿Cómo afecta esto a los enfoques del cine contemporáneo?

R. Muchas veces el mal se presenta de forma banal, a través de una versión edulcorada y merengosa de la vida. La mejor prueba es el cine francés buenrrollista, donde las dificultades se superan con suma facilidad. Una película como 'Amélie' (2001) puede ser el ejemplo más claro, pero en Francia esto es omnipresente. Luego está el otro extremo, que dice que el mal es una cosa que el hombre no puede vencer, ni siquiera usando toda su voluntad. Entonces llegan esas visiones tenebrosas del futuro, tipo Michael Haneke. Esto también es irreal. Todos tenemos experiencias en nuestra vida que nos dicen que el mal es muy fuerte y que nuestra libertad es imperfecta, pero que a pesar de todo podemos hacer lo correcto. Unas veces conseguimos evitar ese mal y otras no. Esto, para mí, es el conflicto religioso por excelencia. El drama clásico consiste en el enfrentamiento del hombre contra el mal y la adversidad. Justamente la pérdida del sentido religioso es lo que nos ha llevado a estas dos opciones falsas y monstruosas que dominan los guiones actuales.

P. ¿El cine sigue teniendo voltaje político?

R. Puede tenerlo, en la medida en que se aleje del dinero. Por supuesto, cuestionar al poder no van a interesar a las grandes productoras. En general, hemos pasado del cine de entretenimiento al cine de hipnosis, que intenta mantener a la gente feliz en su burbuja. Las películas cada vez son más blandas y asépticas, incluso las consideradas “de calidad”, que huyen de las cuestiones espinosas. El cine español está aparentemente muy ideologizado, con todas esas galas de los Goya que un día son “no a la guerra”, otro “no al chapapote” y otro “no a la madre que te parió”. Pero luego es un cine que aborda las cuestiones de manera un tanto inocua. Muchas veces, ser inocuo es la manera más clara de ser inicuos. Te pongo un ejemplo: el éxito de ‘Campeones' (2018), que cuenta la historia un equipo de baloncesto formado por chicos que sufren retraso mental. La cruda realidad es que casi el cien por cien de los niños que son concebidos y sufren minusvalía psíquica son abortados. A mí me parece extraordinario que estos chavales deportistas sean protagonistas de una película. Son personas que pueden amar, tener amigos, disfrutar de un viaje, de un cuadro y llevar una vida cuasi-normal. El enfoque duro sería preguntarse por qué tan pocos padres tienen el valor de aceptarlos como hijos. A mí me gustaría una historia más comprometida donde se muestre nuestro rechazo a que nazcan. El problema es que nadie va a escribir un guión donde media docena de personajes femeninos expliquen cómo se enfrentan a este tipo de decisión. Vivimos en una sociedad moralmente amputada donde nos quitamos de encima a los niños como quien se quita una verruga.

P. La mayoría del público te percibe como alguien de derecha, pero sintonizas con intelectuales marxistas como Santiago Alba Rico y Carlos Fernández Liria.

R. Con ellos siento una cercanía espiritual, basada en situaciones que consideramos monstruosas. Los tres estamos contra esa versión degenerada del capitalismo que se ha impuesto hoy en día. Puede sonar extraño, pero la variante del libre mercado que sufrimos en el siglo XXI es el mayor enemigo de la propiedad privada, ya que trabaja para concentrarla en muy pocas manos. Basta echar un vistazo a las calles de Madrid y ver la cantidad de pequeños negocios que han cerrado. Lo que estamos viviendo es una negación de la propiedad privada. En ninguna otra época de la historia las personas han estado tan sometidas al dinero como lo están hoy. El buen gobernante es quien protege al pueblo de los poderosos. Es algo que advertía ya Pio XI en su encíclica ‘Quadragesimo Anno' (1931), donde denuncia que los estados han dejado de ser árbitros para convertirse en siervos del capital.

Fuente: El Confidencial

Categorías: Tortuga Antimilitar

Juan Carlos Mestre: «Hace mucho tiempo que la poesía ha dejado de ser banalidades bien entonadas escritas en mitad de una página»

2 August, 2018 - 00:00

Luis Miguel de Pablos

Eterno comprometido, obsesivamente incluso, con el más débil, el último Premio Castilla y León de las Letras extiende ahora su brazo protector para rescatar el rostro anónimo de la víctima y la dignidad del humilde. Lo hace en su enésima incursión a las catacumbas del ser humano, desde donde se afana en «rebelarse contra la inmoralidad del discurso político». Y en ese viaje, desprovisto de alforjas y con la única compañía de su galería de referentes culturales, sorprende a sus lectores con un libro áspero y poco complaciente incluso consigo mismo, en el que desentierra nuestras propias miserias para exponerlas a la luz del siglo XXI. El museo al que nos invita a entrar Juan Carlos Mestre quema más que calienta, azota más que acaricia, pregunta más que responde...

Mestre (Villafranca del Bierzo, León, 1957) se adentra en este nuevo trabajo en los escombros del siglo XX para arrojarnos a la cara la barbarie y codicia propias de la época pero imprompias del ser humano. En 'Museo de la clase obrera' (editorial Calambur), el hijo del panadero que aparcó el horno para amasar versos rescata la dignidad del humilde de entre los cascotes. «La dignidad debe ser preservada incluso estando muerto».

– ¿Los del siglo XX son peores o mejores escombros que los del XXI?

–Ninguna catástrofe es mayor que otra pero claro, las del siglo XX siguen siendo grandes cicatrices en la conciencia crítica de la humanidad. Sobre sus ruinas se ha construido la precariedad a la que hoy se enfrenta el discurso social.

– ¿Hablamos de un libro pesimista o realista?

–La poesía no ha estado nunca aliada con el pesimismo. La vida no es noble ni buena ni sagrada, como escribió Federico García Lorca, que sigue siendo un detenido desaparecido. Pero la esperanza lleva siempre mucho más lejos que el miedo.

– Decía Gamoneda que la poesía no es para cobardes, que requiere de compromiso con su tiempo.

–Ese verso fue el primero que entró en mi cabeza como si fuera un madato. 'Sublevación inmóvil' fue el primero de sus libros que leí cuando apenas era un adolescente, y fue el trazado de una conducta y manera de estar en el mundo.

«'Sublevación inmóvil', de Gamoneda, es el trazado de conducta y manera de estar en el mundo»

– Dice Juan Carlos Mestre que la poesía debe rebelarse frente a la inmoralidad del discurso político.

–La poesía en la época contemporánea viene a resultar un acto de indispensable resistencia. Nos recuerda lo que significa la palabra piedad o misericordia en épocas en las que las pateras siguen dando grandes gritos desde el mar de la calamidad. La poesía ofrece un grado de resistencia y de legítima defensa contra la soberbia obstinación del poder para mentir. Pienso que el ser inculto significa haberse alejado conscientemente de todo respeto por la persona. La poesía nos recuerda que no hay más alto fin que el elogio de la dignidad humana.

– En el discurso con motivo de la entrega de los Premios Castilla y León habló de la precariedad de los que sufren y del amparo y misericordia como raíces éticas del árbol moral de los pueblos. ¿Quiere reivindicar la figura del humilde o simplemente rendirle homenaje?

–Está en mi pensamiento desde que tengo conciencia. Creo que la poesía debe ser un abordaje crítico de la realidad a través del lenguaje. Solo desde el escombro de las teorías fallidas, desde las raíces del error, es posible tomar conciencia del desafío pendiente. Todas las voces del discurso amoroso, desde San Juan de la Cruz hasta los poetas nahualts, han sido las huellas de una aproximación a la verdad del destino humano. La palabra es lucha frente a la inoperante fantasía del poder y la política.

– Cuesta hablar de lucha cuando en su obra se leen mensajes como este: 'A los últimos de la fila, tranquilos. Nunca seréis los primeros'. Suena más a resignación...

–Creo que no. Tiene que ver con la reflexión sobre las utopías fallidas. No se puede sublimar la construcción del futuro abandonándonos a la voluntad de las deidades. Caminamos sobre huellas y pensamos sobre ideas que ya han pensado otros antes, y en ese sentido pensar que hay un reino donde seremos compensados de las crueldades terrestres no es el mejor camino.

«La palabra es lucha frente a la inoperante fantasía del poder y la política»

– ¿Nacen más ambiciosos que humildes en tiempos de crisis?

–También nacen aquellos que creen que los seres humanos somos responsables unos de otros. Frente a los espacios imaginarios que nos propone el poder están los espacios reales que hacen que las sociedades avancen. La construcción del destino humano es una tarea colectiva. Y creo que la desobediencia es uno de los actos más inteligentes que puede asumir una persona frente a la conducta del mal.

– Usted mismo reconoce que este libro es duro hasta con el propio autor, ¿es necesario para que el lector tome conciencia?

–Hace mucho tiempo que la poesía ha dejado de ser banalidades bien entonadas escritas en la mitad de una página. Un poema es una caja de herramientas al servicio de la conciencia de quien lo lee. Un poema no es una botella al mar sino una certeza de que frente a él, alguien está en la misma necesidad promoviendo la negación frente al inmovilismo.

– ¿Cambia este libro la definición de poema?

–No sé exactamente lo que es un poema. Decía Lezama Lima que es algo así como masticar un cangrejo hasta sacarlo por la punta de los dedos al tocar un piano. En este libro me he adentrado desde la necesidad pero también desde el entusiasmo en la conciencia de un siglo a través de las palabras.

– Tan versatil como es el autor, ¿cuánto hay en este trabajo del poeta y cuánto del grabador, ensayista o artista visual?

–Las influencias en mis textos son absolutas. Nada de lo que leo, hago o participo queda en territorio neutral. Somos el resultado de una compleja red dialéctica de aproximaciones, negaciones y préstamos. Todo lo que hago, lo hago de una misma conciencia. Escribo de la misma manera que pinto o hago grabados, o que hago otras actividades en mi vida. Yo escucho voces y las escribo. Otras veces las veo y las pinto. Los actos creativos son actos que desobedecen la costumbre de lo hecho.

«Escribo de la misma manera que pinto, hago grabados o hago otras actividades en mi vida»

– ¿Y cuánto influyen todos esos referentes culturales que le acompañan en el viaje?

–Sin duda alguna que influyen. Todo se va empoderando dentro de la voz del poeta, que no es muy diferente de la voz de cualquier otro ciudadano. Integro voces de otros poetas y establezco una diálogo con todos ellos para que sean oídos. Por ejemplo León Felipe se hace presente para hacer presente la memoria del exilio republicano. Me apetecía tener esas afinidades colectivas.

– ¿Podemos entender este museo como el anticipo de otra sala con los escombros del siglo XXI?

–No creo porque carezco de método. Simplemente hacía tiempo que sentía la necesidad de reflexionar sin neutralidad sobre cosas que me han inquietado. Al fin y al cabo el poeta no es otra cosa que quien lleva a otros a la vida que quieren vivir.

Fuente: https://www.elnortedecastilla.es/cu...

Categorías: Tortuga Antimilitar

El fin de la paciencia

2 August, 2018 - 00:00

Marta García Allermarta

La llamada no puede ser más inoportuna. Cuando Amparo Lasén descuelga el teléfono para la entrevista concertada con El Independiente, está en casa en medio de una bronca con su hijo adolescente. “Me pillas regular”, contesta educadamente esta profesora de Sociología de la Universidad Complutense, experta en cómo nos está cambiando la era digital.

Lasén lleva estudiando el impacto de los móviles en nuestra vida cotidiana desde los primeros Nokia, y al preguntarle si los smartphones están acabando con la paciencia, ve en la discusión que estaba teniendo con su hijo el mejor ejemplo: “Se enfadó porque porque me dejé el móvil en casa y llevaba dos horas queriendo localizarme… ¡Y cree que le debo una disculpa!”, explica la experta. “Hemos adquirido la costumbre de estar permanentemente accesibles y nos parece insoportable tener que esperar una respuesta de alguien que no está temporalmente localizable”.

Nos parece insoportable tener que esperar una respuesta de alguien que no está temporalmente localizable”

La dependencia al móvil no es el único síntoma de que la capacidad de espera ha ido decreciendo estrepitosamente en la última década, desde que llevamos un smartphone en el bolsillo. No hay más que ver la moda de escuchar los podcast y las series al doble de su velocidad real (entre 1,5x y 2x) para acabarlos más rápido. Buzzfeed bautizaba como podfasters a estos usuarios que usan apps como Rightspeed para deglutir audiolibros a mayor velocidad de la normal.

En realidad, el tiempo como algo aprovechable es un concepto relativamente reciente. Fue la modernidad la que hace un par de siglos nos dio la conciencia del tiempo actual. “Antes de la industrialización, el tiempo no se percibía como algo intercambiable por dinero”, explica Francesc Núñez, director del Máster en Humanidades de la UOC. “Antes del capitalismo, en el tiempo se estaba, pero no era algo que se pudiera perder o acaparar. No era visto como un producto que pudieras malgastar. Por delante tenías la eternidad; en la concepción religiosa de la vida la Tierra era solo un tránsito”.

Desde la llegada de la producción en serie, la llegada del ferrocarril y el telégrafo, el tiempo se hizo crucial medirlo. Y si estas tecnologías tuvieron un papel esencial en nuestra forma de entender cómo aprovechar el tiempo, la vida conectada nos está grabando una nueva forma de entenderlo. “Internet ha explosionado la manera de vivir el tiempo”, afirma Núñez. “Parece que con Google y las redes sociales se pueda trascender la idea del espacio y el tiempo. Cualquier acción la puedes realizar en cualquier momento y se nos olvida que no lo controlamos”. Y añade: “Ingenuamente nos estamos creyendo como los dioses que vivían por encima del espacio y el tiempo. Tratamos de aprovecharlo tanto que tenemos la sensación de no poder con todo. Nos exigimos mucho más de lo razonable vivir para un día en una vida humana”.

Netflix también agobia

Con el móvil conectado a internet podemos hacer más cosas que nunca a la vez. Escuchar música al tiempo que elegir una serie, comentar la foto de unos amigos y reenviar un chiste por Whatsapp. “Se ha multiplicado enormemente nuestra relación con el entorno para hacer cosas, pero tanta inmediatez lleva el riesgo de la insatisfacción constante”, afirma Núñez.

“El subidón que la gente tiene con los likes tiene mucho de neuroquímica”, comenta Jordi Vallverdú, profesor del Departamento de Filosofía de la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB). “En las redes sociales somos los ratoncitos que dan vueltas buscando recompensa. Seguimos el impulso de satisfacer una necesidad innata a través del móvil, con cada like nos sube la dopamina y nos crea una dependencia”.

Vallverdú, experto en Filosofía de la Computación y Cognitiva, explica que a medida que nuestra vida digital se ha ido haciendo relevante en nuestras relaciones sociales, con la interconexión va desapareciendo también la percepción del espacio y el tiempo. “Facebook no se acaba nunca, siempre está pasando algo. Y si como yo trabajas con equipos de varios países y husos horarios, ni cuando te vas a dormir se para el tiempo. Mi entorno está siempre conectado porque ni las vacaciones ni las horas de descanso de unos coincide con otros. Siempre hay algo pendiente y cada vez es más difícil desconectar. Eso transforma nuestra percepción del tiempo, porque aunque te vayas a dormir todo sigue”.

Cómo el mundo se obsesionó con el tiempo

Cuando las películas que uno podía ver en casa eran las que echaban para todos a la vez, elegir bien qué ver era una duda a tiro del mando a distancia. Pero los expertos están empezando a alertar de cómo gestionamos el exceso de oferta que proponen las plataformas de streaming. “La gente tiene más ocio que nunca, pero no por eso se descansa más”, advierte Vallverdú. “Lo más fascinante de nuestra época es que en su tiempo libre la gente ya no es libre de hacer lo que quiera”.

La gente tiene más ocio que nunca, pero no por eso descansa más, porque hacer muchas cosas se convierte en una obligación más

Según Vallverdú, sentimos que tenemos que seguir unos patrones de grupo, algo que las redes sociales han multiplicado en el ámbito privado, porque nunca desconectamos del grupo. ¿Qué series tengo que ver? ¿Qué está haciendo la gente de mi Facebook? ¿Qué restaurantes se llevan en Instagram?: “Como todo se comparte, el ámbito privado es diluye y se interconecta nuestro ocio con el de los demás. Todo el mundo es mira en el espejo ajeno para ver qué otras cosas diferentes podría hacer con su fin de semana y hacer muchas cosas se convierte en una obligación más. Y siempre arrastra las ganas de más”.

La trampa de la multitarea

La abundancia de entretenimiento disponible en la era digital ha acuñado lo que los expertos llaman FOMO o el miedo a perderse algo (Fear of missing out). “Se nota sobre todo en los millenials, jóvenes de entre 20 y 35 años, que cada vez tienen menos paciencia y una capacidad de atención más fugaz, de 12 segundos de media”, afirma Paris de l'Etraz, director del Venture Lab de IE. “La generación que va después, los adolescentes, prestan atención durante unos 8 segundos y tienen 5 pantallas abiertas simultáneamente. Viven en permanente multitasking porque buscan gratificación instantánea, necesitan sentir cosas continuamente”.

En solo 10 años ha cambiado mucho la percepción del tiempo. Según Paris, que asesora en el IE Business School a los jóvenes que montan sus propias start ups, hace una década los planes de negocio que se preparaban en sus clases tenían 40 páginas. “Ahora si tienen más de una no se la leen”, añade. El problema de la creciente impaciencia en los negocios, como en la vida misma, es cómo gestionar la frustración cuando los resultados tardan en llegar.

Atender a todos los mensajes que recibimos rápidamente no nos hace avanzar en las tareas pendientes, sino que las retrasa

Proliferan además los artículos y libros prometiendo claves para aumentar nuestra productividad, una palabra más totémica que nunca en la era digital. “Necesitamos hacer muchas cosas a la vez para no sentir que estamos perdiendo el tiempo”, apunta José Beningo Freire, profesor de Psicología de la Personalidad de la Facultad de Educación de la Universidad de Navarra. “Pero hacer varias cosas a la vez no nos hace más productivos, sino más estresados. Estar permanentemente conectados a la instantaneidad nos genera desazón, pero está tan normalizado que no somos conscientes de que nos ocurre”.

En realidad, atender a todos los mensajes que recibimos rápidamente no nos hace avanzar en las tareas pendientes, sino que las retrasa. Cada trabajador emplea al menos un 30% de su jornada en atender llamadas, mensajes y emails, según un estudio de la Universidad Católica de Lovaina. Y como cada vez se exige más inmediatez a la hora de responderlos, el exceso de intercambio de información se multiplica entre empleados, como una maldición contagiosa. La sobrecarga de información genera, además, interrupciones constantes (cada 5 minutos aproximadamente) que impiden la concentración. “Querer responder todos los emails, todos los mensajes, y estar al día en las redes sociales es la receta para la insatisfacción”, dice Freire.

Broncas de pareja

Como con los herreros con cuchillos de palo, Lasén trata de enseñarle a su hijo esa paciencia que sus estudios sociológicos demuestran que estamos perdiendo. “Culpabilizamos al otro por nuestras urgencias”, explica la autora de Mediaciones tecnológicas, un libro en el que estudia cómo el móvil afecta a las relaciones: “Muchas parejas nos decían que las mayores broncas familiares, a veces las únicas, se producen por echar en falta una respuesta. Antes la inmediatez era un valor, ahora una costumbre”.

“Somos más impacientes que nunca y la tolerancia a la frustración cada vez es menor”, afirma Miguel Ángel Vallejo Pareja, catedrático de Psicología Clínica de la UNED, que lleva 20 años ayudando a superar adicciones a través de internet. “La impaciencia significa que si mando un mensaje a alguien y no me responde en cinco minutos estoy frustrado”. Coordina un programa online para ayudar a dejar de fumar, con más de 50.000 personas apuntadas.

La primera prueba es no enviarle al usuario su contraseña hasta las 48 horas de inscribirse para ir trabajando precisamente esa tolerancia a la frustración. “La gente quiere dejar de fumar el mes pasado”, dice Vallejo. “Hay que atemperar esas prisas para que asuman el control de su vida y no dejarse llevar por la urgencia. Muchos se ponen en contacto con nosotros por si está estropeado el sistema, aunque en la información que hay que leerse al rellenar la inscripción se explican estos plazos de 48 horas. Y una de las primeras cosas a resolver es la impulsividad, cada vez más agudizada en nuestros hábitos digitales. Deberíamos tomar un tiempo para hacer las cosas importantes y disminuir ese ritmo a la respuesta inmediata. ¿Realmente todos esos mensajes son más urgentes que lo que estábamos haciendo?”.

La gente quiere dejar de fumar el mes pasado”, explica un psicólogo que trabaja en terapias online

Los psicólogos infantiles estudian cómo los niños aprenden a esperar, que era una cualidad asociada a la madurez pero que está escaseando en el mundo conectado. “Se nos está olvidando esperar”, añade Lasen. “Empezamos a valorar el vínculo que tenemos con la otra persona en función a la inmediatez con la que nos responde. Nos está pasando como a los niños. Lo queremos todo y lo queremos ya. Y nos quedamos con lo primero que aparece, por ejemplo, en las búsquedas de Google. A mis alumnos les animo a que sigan buscando, que comparen. ¿Por qué tanta prisa? ¿Por qué cuando no funcionan bien el wifi o tardan en cargar los datos nos ponemos nerviosos? Estamos perdiendo la paciencia para todo”.

En busca del tiempo perdido

Los expertos recomiendan que, para luchar contra la creciente ansiedad que provoca la impaciencia, hay que actuar contra la sobrecarga de mensajes, notificaciones y likes en la pantalla que nos reclaman la atención por el rabillo del ojo.

“La ilusión de hacer muchas cosas a la vez, de trascender el tiempo, nos hace pensar que este no existe para el resto y le exigimos a los demás que se amolden a nuestras necesidades, pero que a mí me urja algo no tiene que obligar al otro a dejar lo que está haciendo para atenderme”, dice Núñez. “Y a la larga, si no lo solucionamos, esto va a ser uno de los grandes problemas de la era electrónica”.
La venganza de los 'letrasados'

Para solucionarlo, podemos ampliar los plazos de respuesta cuando pidamos algo a través de cualquier mensajería instantánea, o especificar al interlocutor cuándo necesitamos la respuesta. No recibir respuesta en dos o tres minutos no quiere decir que nos estén ignorando. Ni si tarda un día en llegar nos están faltando al respeto. “Se trata de aceptar que porque algo sea urgente para mí no tiene por qué serlo para la otra parte”, explica Freire. Y añade: “Vivir conectados es un gran adelanto y está muy bien, pero es cuestión de saber la utilidad y saber los problemas que tiene. No hay que demonizar el medio, pero hay que aprender a usarlo”.

Algunas universidades nórdicas invitan a café a los estudiantes que desconectan el móvil al entrar en la biblioteca

Para recuperar la paciencia perdida, más que la prohibición, Vallejo recomienda asociar el teléfono apagado a situaciones positivas. “Algunas universidades nórdicas están invitando a café a los estudiantes que desconectan el móvil al entrar en la biblioteca”, sugiere. “Hay que pensar procedimientos para que desconectar no se asocie a castigos, sino a algo positivo. Porque la impaciencia no es buena consejera”. Y añade: “En vez de a vivir acorde con nuestros gustos, nos arriesgamos a vivir con los empujones de las prisas ajenas. Acumular muchas experiencias no es vivirlas”.

Un paso más allá es empezar a convivir con los Whatsapps y demás mensajes sin responder con la misma naturalidad que ya dejamos abandonados centenares de emails en las bandejas de entrada. “Limitar la cantidad de acceso a los datos y reducir la información que recibimos puede ser una solución”, aconseja Vallverdú, que sugiere pasar temporadas desconectados.

Deberíamos dejar de responder todos los mensajes y reducir la cantidad de horas conectadas”

Para no perder el control de nuestro tiempo, según el filósofo, “deberíamos dejar de responderlo todo y reducir la cantidad de horas conectadas. Igual que cuando vas a comer eliges lo que quieres, con la información lo deberíamos hacer y no tragarnos simplemente lo que nos aparece en las redes”, concluye Vallverdú.

El primer paso es decidir previamente cuánto rato queremos invertir navegando, para no pasar las horas en la red sin darnos cuenta. “No tenemos todavía suficiente autocontrol con esta tecnología, porque no estamos acostumbrados a acceder a tanta información”, advierte Vallverdú. “Somos una especie de yonquis neuroquímicos y, cuanto más tenemos, más queremos y con más impaciencia”.

Estar en muchos grupos de Whatsapp tampoco es estar bien acompañado. Núñez recuerda que una cosa son los amigos y otras los contactos. “Tenerlo todo mezclado en el mismo móvil puede hacer que no prestemos atención a las relaciones importantes si tratamos todos los mensajes por igual”, advierte.

Aconseja también el psicólogo Vallejo Pareja “dejar los mensajes sin responder o no hacerlo nunca inmediatamente, sino dedicar unos ratos del día a ello. Que me suene el móvil no quiere decir que uno lo tenga que coger. No descolgar es un primer paso para recuperar el control de tu tiempo; si no, dejas que el aparato marque tus relaciones con el entorno. Y en eso sí que pierdes el tiempo”.

Recuperar la paciencia, claro, llevará su tiempo. Y en la época de la hiperconectividad, corre el riesgo de que muchos contactos se enfaden si no le responde. Siempre puede reenviarles este artículo para que estén sobre aviso. Pero sin prisa.

Fuente: https://www.elindependiente.com/eco...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Páxinas