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Siria: La guerra que no nos han querido contar (y II)

5 January, 2019 - 00:00

Decir que la guerra en Siria empezó porque el Gobierno decidió ignorar y responder con balas a las demandas de reformas y más democracia por parte de un sector de la población, sencillamente, es repetir una mentira que no se sostiene.

Las protestas de la “primavera siria” adquirieron enseguida un carácter violento. Por poner un ejemplo, el tercer día de protestas los manifestantes prendieron fuego en Daraa al Palacio de Justicia, las sedes de dos compañías telefónicas, la sede del Partido Baaz y varios edificios más. Desde el inicio de las protestas el Estado había perdido el monopolio de la violencia.

El 6 de junio de 2011, solo tres meses después de las primeras protestas y antes de que hubiese estallado la guerra, los opositores ejecutaron a 120 soldados sirios. Para ese momento ya se hablaba de 400 miembros de las Fuerzas de Seguridad asesinados y otros 1.300 heridos.

Tampoco se trataba de una insurrección popular. Poco antes de las revueltas de marzo conocidas como ‘la revolución', en febrero de 2011 se intentó convocar un Día de la Ira. Fue un fracaso. Ya entonces medios como el New York Times aseguraban que la oposición no tenía base social y que estaba ligada a organizaciones integristas.

En 2014 había al menos 81 nacionalidades distintas combatiendo en el bando rebelde dentro del país. Se había declarado una yihad en la que la única democracia que les valía a los rebeldes era la ley islámica lograda a través de la espada contra un gobierno al que definen como herético.

El Gobierno de El Assad sabía que, desde el inicio de las protestas en 2011, entre los manifestantes con demandas legítimas había opositores islamistas que tenían como objetivo acabar con el Baaz. Por esta razón realizó una serie de concesiones, como poner fin al estado de emergencia y otorgar una mayor apertura política, que tenían como objetivo apaciguar a los moderados, contentar a los conservadores suníes y liberar la presión internacional.

Para el sector más radical de la oposición estas reformas no fueron suficientes ya que el Estado se mantenía secular y con una economía fuertemente regulada, con los sectores estratégicos estaban nacionalizados. En el exterior, las potencias hostiles tampoco veían con buenos ojos que Siria se mantuviese con Irán y Hezbollah dentro del Eje de Resistencia y que la inversión extranjera y las importaciones siguiesen restringidas para potenciar un mercado propio que, como la banca, estaba controlado por el Estado.

Estas medidas, a pesar de democratizar el espectro político con la aparición de nuevas asociaciones y partidos como el Foro Cultural por los Derechos Humanos, las vieron los islamistas como una debilidad que fracturó la frágil estabilidad de Siria, un país que antes de los 30 años de Gobierno de Hafez al-Assad vivió más de veinte golpes de estado en veinte años.

La derogación del estado de emergencia, que llevaba 48 años vigente, supuso un punto de inflexión que permitió a los Hermanos Musulmanes en el exilio y a intelectuales cercanos al trotskismo valerse de los mecanismos de propaganda necesarios para promover las protestas desde el exterior y pedir la intervención de una Comunidad Internacional que mantenía fuertes sanciones sobre el país.

Los diferentes intelectuales ligados a la oposición supieron utilizar las tecnologías de la información y la comunicación que el propio Bashar al-Assad quiso impulsar en los 2000, pero su discurso no caló dentro de Siria porque no se correspondía con la realidad que vivía la población y porque en 2012 todavía internet seguía teniendo una penetración muy pequeña en el país.

El conflicto sirio jamás fue una guerra puramente civil. Se trata, desde su comienzo, de un enfrentamiento internacionalizado en el que se están enfrentando combatientes de todo el mundo patrocinados por las principales potencias económicas y militares. De hecho, al tener el grueso de los rebeldes un carácter integrista, podemos hablar, más que de guerra civil, de yihad global.

Si existieran los 70.000 combatientes moderados que el primer ministro británico David Cameron dijo apoyar en 2015 –y que periodistas como Robert Fisk cuestionaron alegando que a duras penas habría 700 o incluso 70–, lo cierto es que estos no suponen un grueso de población suficiente para justificar una guerra; son menos combatientes de los que perdieron tanto el ejército sirio como los rebeldes por separado entre 2011 y la fecha de anunciar el apoyo. Cameron tuvo que reconocer poco después que entre los 70.000 combatientes supuestamente moderados que apoyaría Reino Unido también se encontraban “islamistas de línea dura”, que resultaron ser la mayoría.

El Centro de Operaciones Militares (MOC) de Amán, formado por EE.UU., Jordania, Reino Unido, Francia, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, juega también un papel vital en el conflicto sirio dando apoyo económico, militar y logístico a los rebeldes y coordinando operaciones conjuntas desde la base militar situada en el paso fronterizo sirio-jordano de al-Tanf.

El apoyo económico y militar que brindaba el Centro de Operaciones Militares de Amán a los considerados rebeldes moderados del Ejército Libre Sirio hizo que grupos de carácter extremista como la Brigada Osama Bin Laden decidiesen unirse al mismo. Gracias al apoyo indiscriminado de Estados Unidos, Arabia Saudí, Qatar y Jordania a estos grupos, pudieron hacerse fuertes milicias como el Frente de los Revolucionarios Sirios, que hasta su derrota en Daraa se mantuvieron aliados al por entonces brazo de al-Qaeda en Siria, Jabhat al-Nusra, el grupo más fuerte de la oposición hasta la escisión del Estado Islámico.

En 2012 el New York Times explicaba cómo la mayoría del armamento enviado a los rebeldes terminaba en manos de grupos extremistas. Unas estructuras fuertes, mayor organización y experiencia militar adquirida en diferentes frentes, hicieron que Jabhat al-Nusra dominase. Incluso el líder del Ejército Libre Sirio, Riyad al-Asaad, reconoció que Nusra se había convertido en una organización referente hacia la que estaban orbitando la mayoría de rebeldes.Figuras prominentes de los rebeldes, que se convirtieron en la cara visible y mediática de la revolución, terminaron mostrando su simpatía por al-Qaeda y Estado Islámico

Figuras prominentes de los rebeldes se convirtieron en la cara visible y mediática de la revolución, mostrando simpatía por al-Qaeda y Estado Islámico

Junto a Riyad al-Asaad, otras figuras prominentes de los rebeldes, que se convirtieron en la cara visible y mediática de la revolución, terminaron mostrando su simpatía por al-Qaeda y Estado Islámico. Es el caso del ex-futbolista sirio Abdul Baset al-Sarout, que aseguraba en 2014 que esas organizaciones islamistas compartían los mismos intereses y objetivos que los rebeldes.

El Frente de los Revolucionario Sirios no es la excepción, ya que dentro de los rebeldes apoyados desde el exterior, sobre todo por Turquía, se encuentra Ahrar al-Sham, una coalición de islamistas que durante los primeros años de la guerra logró imponerse sobre los grupos menores. Gracias al apoyo turco y qatarí, en sus mejores años contaban con 20.000 combatientes y lideraban el Frente Islámico, una coalición de 45.000 efectivos.

Desde el primer momento la oposición siria se organizó en el extranjero. Principalmente en Turquía, donde se creó el embrión del Ejército Libre Sirio en 2011, ya que el gobierno de Erdogan y su partido, el AKP, están ligados a los Hermanos Musulmanes, que son quienes alimentaron desde el principio la violencia en las protestas.

Las autoridades turcas facilitasen a los rebeldes poder atacar Siria desde su territorio, potenció en gran medida su capacidad para desestabilizar el país cuando se encontraba en un punto de no retorno después de que las protestas escalasen a conflictos tribales con sangre de por medio.

Los rebeldes no solo se han beneficiado del apoyo del MOC y de Turquía. La organización “Amigos de Siria”, un colectivo ajeno al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas impulsado por Nicolas Sarkozy, Estados Unidos, Turquía, países europeos y petromonarquías del Golfo, ha financiado a organizaciones islamistas afiliadas al Ejército Libre Sirio como Faylaq al-Sham, Tajamo Fastaqim, Jaysh al-Mujahideen y Jaysh al-Idlib, los cuales son cercanos a la unión de diferentes grupos yihadistas Ahrar al-Sham.

Los líderes y fundadores de Ahrar al-Sham fueron liberados de la prisión de Sednaya en 2011 por presión internacional ante las demandas de los manifestantes al ser considerados presos políticos moderados, aunque ya por entonces hablaban en sus discursos de matar a los nusayríes y los rafida (términos despectivos con los que se refieren a los alawitas y chiíes).

Los Hermanos Musulmanes, a través de Mohammed Surur Zein al-Abidin, optaron por dar apoyo y financiación a grupos menos conocidos pero también importantes como Jabhat Tahrir Suriyya al-Islamiyya, Batallón Farouq, Suqour al-Sham y la Brigada Tawhid entre muchos otros. Sin embargo, la principal apuesta de los Hermanos fue Jaysh al-Islam, un grupo salafista que se configuró como el más importante junto con Ahrar al-Sham y Jabhat al-Nusra, hasta que su líder, Zahrar Alloush, murió en un bombardeo ruso provocando una lucha interna por el poder de la que nunca se recuperaron.

En 2014, Estados Unidos entró a apoyar a las YPG kurdas (que buscan crear una autonomía en los territorios que controlan en el norte y este de Siria) y parte del Ejército Libre Sirio (ELS) en la batalla de Kobane contra el Estado Islámico. Cuando el ejército sirio tuvo que retirarse del norte de Siria por falta de efectivos, al estar en demasiados frentes, los kurdos que no quisieron integrarse en las Fuerzas de Defensa Nacional se hicieron con el control de la localidad fronteriza con Turquía apoyados por los rebeldes del Ejército Libre Sirio que habían estado enfrentándose al bando gubernamental. Un año más tarde, Estados Unidos creó las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) para aglutinar en un mismo grupo a los rebeldes más distanciados de al-Qaeda y a las YPG.

A pesar de la imagen de moderación que se han labrado las Fuerzas Democráticas Sirias en occidente, en su seno cuentan con organizaciones islamistas como la Brigada de los Revolucionarios de Raqqa, que antes de las FDS eran aliados de al-Qaeda en Siria, y Liwa Owais al-Qorani, que combatían del lado del Estado Islámico en Tabqa. En enero de 2018, las Fuerzas Democráticas Sirias liberaron a 400 miembros del Estado Islámico capturados, de los cuales 120 se integraron en las FDS de Deir Ezzor y Hasaka.

Además del patrocinio de EE.UU., las FDS han recibido 100 millones de dólares saudíes que sirven para financiar la guerra pero también para contratar mercenarios de la empresa de seguridad privada Castle International.

Para 2012 el Gobierno sirio no había caído, y los bandos del conflicto ya estaban establecidos. En ese contexto, 2013 se convertiría en el año en que las potencias regionales e internacionales comenzasen su pugna por dominar tanto Siria como la región y reinventar el orden mundial tal y como lo conocíamos hasta entonces.

En Siria siempre hubo oposición moderada

La oposición ha sido y sigue siendo uno de los temas más polémicos a la hora de hablar del conflicto sirio y de su futuro político. Intentando dar voz a las fuerzas opositoras al gobierno sirio, desde Europa solo se ha logrado silenciarlas.

Según el Índice Democrático del semanario The Economist, Siria es un Estado autoritario, aunque su sistema se inspira en el modelo francés semi-presidencial con parlamento multi-partido basado en el principio del pluralismo desde 2012, tras la reforma constitucional que se aprobó junto con varias concesiones para intentar evitar la guerra –como las elecciones parlamentarias de ese mismo año–.

Actualmente se pueden diferenciar dos tipos de oposición: la oficialista y la armada.

Dentro de la oposición armada se encuentran los conocidos rebeldes sirios, que cuentan con apoyo de países europeos y de Estados Unidos, y cuyo máximo órgano de representación política es el Consejo Nacional Sirio (CNS). Dentro de este bloque podemos introducir también a la oposición de los Hermanos Musulmanes en el exilio, ya que son la fuerza opositora de este bloque más organizada y con una amplia red de contactos. El Consejo Nacional Sirio, los Hermanos Musulmanes y las milicias armadas en Siria apuestan por derrocar al Gobierno sirio a través de las armas y la imposición de una ley islámica, que es el punto en común que une a todos estos grupos.

Por otro lado, y silenciada desde el exterior, se encuentra la oposición oficialista. En ella destacan el Comité Nacional de Coordinación de las Fuerzas del Cambio, formado por diferentes partidos que apuestan por la solución pacífica y liderado por los nasseristas, y el Partido Social Nacionalista Sirio, en liza hasta agosto de 2014.

Aunque los miembros de la oposición oficialista como el líder del Partido Social Nacionalista Sirio (PSNS), Ali Haidar, se consideran opositores y aseguran que no descansarán hasta derrocar al Baaz, durante la guerra han decidido formar un gobierno de unidad. Lo que los diferencia de la oposición armada es que apuestan por la vía pacífica para lograr los cambios, por el secularismo del Estado y por rechazar cualquier tipo de injerencia externa para desestabilizar el país.

Los partidos de la oposición oficialista cuentan con sedes en Damasco y tienen permitida la utilización de milicias propias que combaten en la guerra, como ‘Las Águilas del Torbellino' del PSNS, o la Resistencia Siria, fundada por el comunista Mihrac Ural y asociada con grupos armados turcos como el Frente Popular de Liberación DHPC-C.

El negocio de las armas balcánicas en Siria

La industria armamentística no conoce la crisis. Según el Proyecto de Denuncia de la Corrupción y el Crimen Organizado (OCCRP), Estados Unidos ha invertido más de dos mil millones de dólares en armas producidas en los Balcanes para los rebeldes sirios (parte de los 12 mil millones que EE.UU. declara haber invertido en la guerra). Se trata de armamento inspirado en las armas soviéticas y fabricado en los países balcánicos y del este de Europa con municiones producidas en Kazajistán, Georgia y Ucrania.

Solo en 2017, el Pentágono tenía un presupuesto de 250 millones de dólares para entrenar y equipar a los rebeldes, del cual 210 eran para municiones, equipo y armas.

La principal ruta que siguenestas armas empieza en Bulgaria y Rumanía. A través del mar negro llegan a las bases norteamericanas en Jordania y Turquía; desde 2017 también por aire hasta Kuwait. Es entonces cuando el Pentágono, a través del Comando de Operaciones Especiales de los Estados Unidos –y sin que se conozcan los detalles, la CIA–, introduce el equipamiento en Siria.

Mientras que el Comando de Operaciones Especiales de los EE.UU. (SOCOM) se encarga de entregar a los rebeldes principalmente armamento ligero, el principal proveedor de misiles anti-blindado BGM TOW a los rebeldes ha sido la CIA. Su actuación independiente les ha generado múltiples disputas con el Pentágono, lo que llevó en 2017 a Trump a forzar el cese del programa secreto de la CIA de apoyo a los rebeldes. Aunque no se sabe qué ha sido del mismo, lo más probable es que EE.UU. haya centralizado su campaña de apoyo a los rebeldes sirios y las FDS únicamente a través del SOCOM. Esta teoría la avala el que el presupuesto del Pentágono para apoyar a los rebeldes aumentase en 2018 respecto a 2017.

El problema de entregar armas a los rebeldes sin hacer un seguimiento posterior de las mismas es que gran parte de los equipos terminan en manos del Estado Islámico o milicias afiliadas al actual brazo de al-Qaeda en Siria, Hay'at Tahrir al-Sham como ya pasa con otro tipo de ayudas que entregan.

Las batallas que cambiaron la guerra

La guerra de Siria ha vivido violentas batallas que más allá de la épica bélica han supuesto puntos de inflexión o, al menos, han determinado los movimientos y las estrategias de los distintos actores implicados en la misma:

La ofensiva de al-Qusayr en 2013. En esta batalla es cuando Hezbollah entró en la guerra. Los rebeldes perdieron la posibilidad de llegar a dominar Homs tras la derrota en Qusayr. Tras esta batalla, los pocos grupos que podían considerarse islamistas moderados vieron que no tenían capacidad de ganar la guerra, por lo que terminaron uniéndose a los más radicales que eran la fuerza principal de la oposición no oficial gracias al apoyo económico y militar recibido desde fuera, junto con los combatientes importados de Afganistán e Irak que ya contaban con experiencia en combate. La victoria de Qusayr llegó después de un año de constantes derrotas del Ejército Sirio.

Batalla de Homs 2011-2014. Los rebeldes pierden “la capital de la revolución”. La batalla costó la vida de 50.000 personas de ambos bandos, y no habría terminado de no ser porque se apostó por la vía diplomática además de la militar. Los rebeldes que no se acogieron a Procesos de Reconciliación Nacional fueron evacuados a la bolsa de Rastan. De este modo el gobierno apostaba con mayor intensidad por la solución diplomática que redujese el número de muertes. Dos años después Idlib se convertiría en el destino preferido por los rebeldes evacuados de los diferentes frentes, aunque actualmente con la entrada de Turquía en el norte de Siria también van a Afrín y Jarabulus para así evitar los enfrentamientos entre diferentes facciones que hay en Idlib.

Batalla de Alepo, 2012-2016. Alepo, el motor económico de Siria, estuvo dividido durante cuatro años y se convirtió en el gran matadero de la guerra. Demostró que ninguno de los bandos estaba preparado para el combate urbano calle por calle. La victoria del Ejército Árabe Sirio con apoyo de sus aliados en 2016 supuso un punto de inflexión y el comienzo de las victorias de Damasco. No sería una locura decir que fue el Stalingrado del gobierno sirio.

La segunda batalla de Idlib en 2015. Ahrar al-Sham, al-Nusra y aliados como el Partido Islámico de Turkmenistán (uyghures chinos)1 dominaron toda la gobernación y establecieron ahí sus instituciones. El Ejército Árabe Sirio colapsó en el norte de Siria y resistía a duras penas en Alepo. Es la victoria más importante de los rebeldes.

La batalla de Kobane en 2015. Ante la incapacidad militar de los kurdos, que se habían quedado solos tras rechazar las constantes ofertas de Damasco para integrar sus milicias, las YPG, en las Fuerzas de Defensa Nacional, Estados Unidos acudió en su ayuda y entró de forma directa en la guerra. En la batalla de Kobane se puso fin al mito de que el Estado Islámico era invencible.

Estado Islámico toma Palmira en 2015. Capturar Tudmur supuso la hegemonía del Estado Islámico en el desierto entre Deir Ezzor y Homs. Además, ejecutaron a entre 200 y 450 personas, lo que se convirtió en un drama nacional. Moral y militarmente el ISIS se estaba imponiendo. En poco tiempo estaban consiguiendo enormes avances en su campaña del este. Esta derrota del gobierno sirio junto con la de Idlib, fue el motivo que terminó de decidir a Rusia a entrar en la guerra.

Ofensiva de Daraa entre junio y julio de 2015, conocida como la operación “Tormenta del Sur”. Fue una ofensiva a gran escala que realizaron de manera conjunta el Frente Sur y Jaysh al-Fatah contra el Ejército Sirio y las Fuerzas de Defensa Nacional. La ofensiva resultó un fracaso, con 200 bajas frente a menos de 40 del bando gubernamental, lo que marcó el principio del fin del Frente Sur y forzó a Jordania a repensar sus relaciones con Damasco y los rebeldes del Ejército Libre Sirio.

Batalla de Deir Ezzor 2014-2017. La ruptura del cerco de Deir Ezzor fue uno de los mayores empujones de moral para el bando gubernamental. La resistencia de la 137 Brigada de la Guardia Republicana, una fuerza de élite, primero ante rebeldes y después ante el Estado Islámico, se consideraba imposible de vencer dada su situación de aislamiento total. Romper el cerco marcó un punto de inflexión y el final de la hegemonía del Estado Islámico en el desierto. La ciudad estuvo durante más de tres años cercada a casi 200 kilómetros de la posición gubernamental más cercana. La única ayuda que llegaba era a través de la aviación del ejército sirio y aun así, ésta era muy escasa debido al fuego anti-aéreo de los rebeldes y posteriormente del Estado Islámico.

El 25 de agosto de 2017, el cuerpo de élite de la inteligencia siria, las Fuerzas Tigre, iniciaron una ofensiva a través del desierto para romper el cerco de Deir Ezzor. Lo consiguieron en menos de dos semanas, el 5 de septiembre de 2017.

Batalla de Ghouta 2013-2018. Al finalizar, los rebeldes dejan de tener capacidad de fuego de mortero sobre la ciudad de Damasco y las carreteras que conectan la ciudad con el norte. La única resistencia que quedaba dentro de la capital de Siria era en el campo de refugiados palestinos de Yarmouk, donde estaban atrincherados varios grupos rebeldes, militantes de Hamas y del Estado Islámico. La victoria gubernamental de Ghouta también supuso el fin de la resistencia de los insurgentes en Yarmouk, que se rindieron a las pocas semanas.

La batalla de la base aérea de Menagh. Durante julio de 2012 y agosto de 2013, el Ejército Árabe Sirio resistió las ofensivas rebeldes a pesar de estar aislados y sin apoyos. El Gobierno sirio utilizó de forma propagandística esta resistencia ya que la presentó como algo heroico. Sin embargo, a mediados de 2013, el Ejército Libre Sirio, Jaysh al-Muhajireen y el Estado Islámico iniciaron una ofensiva conjunta a gran escala en la que utilizaron principalmente armamento antitanque y SVBIED's2, acabando rápidamente con las defensas del Ejército Sirio. Lo que era una batalla ejemplar para el bando gubernamental terminó siendo una catástrofe y un empujón de moral para los rebeldes. A la batalla le siguió una serie de ejecuciones de los soldados que defendían Menagh y la primera gran producción audiovisual del Estado Islámico en inglés, Flames of War. Esta victoria conjunta con el Estado Islámico también la celebró y aplaudió la Coalición Nacional Siria, el organismo creado desde el exterior para aglutinar a la oposición supuestamente moderada.

Notas:

1 Por entonces todos los grupos estaban integrados a Jaysh al-Fatah o Ejército de Conquista, que se terminó disolviendo por enfrentamientos dentro de la propia coalición que todavía hoy perduran.

2 Los SVBIED son vehículos cargados de explosivos utilizados para realizar ataques suicidas.

Alberto Rodríguez

Fuente con numerosos enlaces y más gráficos del autor: https://ctxt.es/es/20190102/Politic...

Ver también: Siria: La guerra que no nos han querido contar (I)

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Corea del Sur: Los objetores de conciencia cumplirán su servicio militar en correccionales durante 36 meses

5 January, 2019 - 00:00

Seúl, 28 de diciembre (Yonhap) — Los surcoreanos que rehúsen cumplir su servicio militar obligatorio por motivos religiosos estarán sujetos a cumplir un servicio alternativo en correccionales durante tres años, casi el doble de la duración del servicio en el Ejército de Tierra, ha dicho este viernes el Ministerio de Defensa.

El ministerio publicó un anuncio sobre la enmienda propuesta de la Ley del Servicio Militar y un nuevo proyecto de ley sobre la introducción del programa a partir del 2020, cerrando meses de acalorado debate que enfrentó a los defensores de los derechos humanos contra los críticos, en su mayoría conservadores.

El Tribunal Constitucional ratificó en junio la sentencia de criminalizar la objeción de conciencia, pero ordenó una enmienda de la ley de reclutamiento para finales del próximo año, a fin de permitir su servicio alternativo.

En Corea del Sur, todo hombre físicamente apto debe cumplir el servicio militar durante 21 meses en el Ejército, 23 meses en la Armada o 24 meses en la Fuerza Aérea. La Administración Moon Jae-in trata de recortar el período hasta los 18, 20 y 22 meses, respectivamente, para el año 2021.

El ministerio dijo, en un comunicado de prensa, que ha tratado de elaborar una alternativa razonable al servicio militar que armonice con la libertad de conciencia, y que la decisión se basa en una serie de principios.

Los principios son el mantenimiento de la equidad con respecto a los soldados en servicio activo, la prevención de cualquier explotación del servicio alternativo para evitar el alistamiento militar y el respeto a las normas internacionales de forma que no comprometa la preparación de seguridad.

Conforme al nuevo proyecto de ley, se establecerá un panel dependiente del Ministerio de Defensa para deliberar sobre las solicitudes del servicio alternativo.

El ministro de Defensa, Jeong Kyeong-doo, nombrará oficialmente a 29 miembros del panel, 10 de los cuales serán nombrados por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de Corea del Sur (NHRC, según sus siglas en inglés), 10 por el ministro de Justicia y 9 por el propio ministro de Defensa. El jefe del grupo será seleccionado a través de una votación de sus miembros.

Toda persona que falsifique su documento de solicitud o declaración para cumplir el servicio alternativo hará frente a una sentencia de entre 1 y 5 años de prisión.

Los solicitantes que sean aprobados cumplirán su servicio en prisiones, centros de detención u otras instituciones correccionales para llevar a cabo papeles que no involucren el uso de armas de fuego o de otro tipo, incluido el posible uso de una fuerza letal o la destrucción de cualquier instalación.

El período de cumplimiento también será de 36 meses para los otros miembros del servicio alternativo, como doctores de salud pública. Sin embargo, el período podrá ser reajustado en un año tras su deliberación en el Gabinete y la aprobación del presidente.

El Ministerio de Defensa desea presentar dos proyectos de ley a la Asamblea Nacional a principios del próximo año, tras más consultas con los ministerios pertinentes y una revisión del Ministerio de Legislación Gubernamental.

En los últimos meses el ministerio se ha esforzado para reflejar tanto las demandas de los objetores y activistas de los derechos humanos como la preocupación sobre la equidad y un posible aumento en las solicitudes para el servicio alternativo. Durante el período, el ministerio mantuvo una serie de auditorías públicas y sondeos e informó al Parlamento y a los medios de prensa.

Sin embargo, la NHRC expresó su preocupación, señalando que las medidas gubernamentales podrían carecer de fundamentos razonables para establecer los detalles sobre las formas de servicio militar alternativo.

Choi Young-ae, jefa del supervisor de derechos humanos del país, dijo que la NHRC expresó su profunda preocupación de que las medidas del Ministerio de Defensa no reflejen completamente la intención de la decisión del Tribunal Constitucional y los estándares internacionales de los derechos humanos.

Asimismo, mostró su esperanza de que la Asamblea Nacional delibere exhaustivamente sobre los proyectos de ley, de forma que se puedan corregir los posibles problemas en la implementación del programa.

felicidades@yna.co.kr

Fuente: https://sp.yna.co.kr/view/ASP201812...

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Reyes en la frontera

5 January, 2019 - 00:00

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España vendió a Venezuela material para modernizar tanques en 2018

4 January, 2019 - 00:05

Tortuga

Según los políticos titulares, de unos y otros partidos, en el gobierno español, así como según el discurso habitual de sus medios de comunicación afines, Venezuela es una oprobiosa dictadura que reprime y sojuzga a su propio pueblo. Por tal supuesto motivo la Unión Europea decretó un embargo de armas a dicho país, el cual entró en vigor el 14 de noviembre de 2017. Sin embargo una cosa es la retórica política y el populismo, y otra los negocios y las comisiones. Así, el gobierno español no ha dejado de autorizar de cara a su homónimo venezolano (si bien con la discreción que suele acompañar a estos turbios negocios) diferentes contratos de venta de armamento.

Leemos en medios poco sospechosos de antimilitarismo, como El País, que el gobierno español (del PP por aquel entonces) autorizó en el primer trimestre de 2018 -con el embargo en vigor- un contrato de 20 millones de euros para la modernización de 84 tanques AMX-30, un carro de combate de fabricación francesa que la propia industria militar venezolana ya había "modernizado" chapuceramente entre denuncias y sospechas de corrupción. Dichos tanques están estacionados frente a la frontera colombiana, país con el que el ejecutivo de Maduro mantiene una tensión creciente.

El contrato ha sido firmado por la empresa española Star Defence Logistic Engineering SL (SDLE), que tiene su sede en Móstoles y es una habitual suministradora del ejército español. Como suele ser habitual, las explicaciones de la portavocía del gobierno español para el tráfico de armas fueron todo lo vagas y erráticas que la ocasión precisaba.

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Condenados tres cabos de la Legión por pasar 320 kilos de hachís durante unas maniobras

4 January, 2019 - 00:00

Los hechos tuvieron lugar los días 13 y 14 de octubre de 2015 en el acuartelamiento Recarga de Ceuta de la Legión.

Efe

Tres cabos de la Legión destinados en Ceuta han sido condenados a tres años y 11 meses de prisión y han sido expulsados del Ejército por trasladar 320 kilos de hachís a Almería aprovechando unas maniobras de su unidad militar.

Según han informado fuentes judiciales, la sentencia del Tribunal Militar Territorial declara culpables a los tres cabos mientras que exculpa a otros tres cabos del mismo cuerpo.

La Fiscalía pedía para los seis militares de la IV Bandera Cristo de Lepanto del Tercio Duque de Alba cuatro años y seis meses de prisión por un delito contra la eficacia del servicio en la modalidad de embarcar en buque de guerra drogas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, en concurso con un delito contra la salud pública.

Además, los tres cabos deberán hacer frente al pago de una multa de 522.000 euros, precio estimado de la droga.

Los hechos tuvieron lugar los días 13 y 14 de octubre de 2015 en el acuartelamiento Recarga de Ceuta de la Legión, donde se preparó el convoy que partió de maniobras hacia Viator, en Almería, en el buque militar de transporte ligero 'Martín Posadillo'.

Una vez llegados al destino se descubrieron ocho mochilas y una bolsa de viaje cargadas con 320 kilos de hachís.

Público

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El patriotismo

4 January, 2019 - 00:00

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Conceptos de “preso político” y “preso social” en España desde el siglo XIX al XXI

3 January, 2019 - 00:00

Difícilmente podríamos encontrar estudios que pusieran en tela de juicio que los presos antifranquistas fueran presos políticos de un régimen aunque este no admitía esa tipificación penal.

Pedro Oliver Olmo

“La sopa llegaba puntual. Puntualmente le despertaban y le sacaban de paseo. Todo se sucedía en la celda con puntualidad, con rigor e inflexibilidad. A veces le parecía increíble. Debido a una extraña inversión, pensaba como si aquel orden procediera de sí mismo, aunque sabía que le era impuesto”. (Moosbrugger, pobre, trastornado y encarcelado como asesino confeso y condenado a muerte, personaje de El hombre sin atributos, de Robert Musil).

El preso con atributos

El hombre sin atributos se adaptaba a sí mismo y al caos y al absurdo de la realidad de aquel país decadente que Musil llamó Kakania, trasunto del imperio austro-húngaro que se daría de bruces con el fallo civilizatorio de 1914. Y en esa otra Kakania igualmente real e imaginaria, la del universo penitenciario contemporáneo, el preso sin atributos ha de ser adaptado a la fuerza. Desindentificado y despersonalizado, logra institucionalizar su conducta y su personalidad. La “prisionización” triunfa fatalmente sobre la naturaleza de un preso cuando él y la prisión parecen una misma cosa. Reconocer, pues, las cualidades de las personas encarceladas es un imperativo moral. Pero también es una necesidad metodológica.

Si aceptamos que los conceptos “preso político” y “preso social” —junto con otras acepciones más especiales y minoritarias, como las de “presos de conciencia” e incluso “presos de cuello blanco”— tienen una historia que se entiende por su relación contradictoria con la noción de “preso común”, admitamos también que esa historicidad solo puede hacerse inteligible observando su discurrir a través del tiempo y a lo largo de los regímenes políticos, incluyendo los democráticos.

El impacto que en la actualidad está teniendo la denominación de “preso político” a los independentistas encarcelados esclarece por un lado lo que oscurece por otro. La historia puede ayudar a conformar opiniones más sensatas. La construcción histórica de los conceptos “presos políticos” y “presos sociales” nos habla de experiencias de creación y reafirmación de identidades en disputa con el sistema de control político y punitivo, por un lado, y con la cultura punitiva del momento, por otro. Son formas de autoidentificarse como presos con adjetivos apreciables, frente a la práctica penal-penitenciaria que estigmatiza al preso sin cualidades. El preso común. El criminal. El que no puede evitar una criminalización total.

En España esta discusión estuvo a la orden del día y fue un lenguaje común del movimiento libertario y de cierta izquierda radical durante la Transición, al calor de los motines carcelarios que impulsaron los presos integrados en la COPEL. Sin embargo, se diría que acaba de descubrirse a propósito de los presos políticos independentistas. Difícilmente podríamos encontrar estudios que pusieran en tela de juicio que los presos antifranquistas fueran presos políticos de un régimen que, mientras no admitía esa tipificación penal, conculcaba de manera sistemática los derechos humanos.

No obstante, y tomando la propia experiencia de los presos antifranquistas como argumento de peso, la disputa se ha reabierto cada vez que se ha denunciado la existencia de presos políticos en el actual régimen democrático, e incluso cada vez que alguien se ha limitado a describir el carácter político de determinados colectivos de presos cuyas motivaciones eran manifiestamente políticas —los penados por delitos relacionados con la lucha armada y el terrorismo, los militares golpistas del 23-F, distintos grupos de activistas cuyas protestas se enjuiciaron como actos vandálicos, estragos o sabotajes, etcétera—.

Son muestras de un enfrentamiento que, por un lado y no sin controversia interna, intenta minimizarse y hasta amordazarse en el campo del penalismo, invocando la literalidad de las tipologías de los códigos penales, mientras que, por otro, se llena de matices en el terreno de las ciencias sociales, donde, por cierto, esta problemática tampoco puede quedar reducida a porfiar sobre los presos políticos en general y los independentistas catalanes en particular.
Primeras controversias históricas: “delitos políticos”, no; “presos políticos”, sí
El sintagma “delito político” no aparece como tal en ningún Código Penal de la España contemporánea. Dentro del campo semántico de las tipologías delictivas es, en todo caso, una categorización metajurídica que suele presentarse expandida y matizada (verbigracia, “delitos de índole política”, como la rebelión, la sedición, contra la forma de Estado, contra la Constitución, etcétera).

Sobre todo es una manera de agregar y calificar con criterios políticos conductas transgresoras que se han realizado apelando a razones políticas. Hablar, pues, de “delitos políticos” pertenece al campo de lo político, es un concepto político. Literalmente no aparece en el articulado del Código Penal de 1995, el de la actual democracia. Pero tampoco en el del franquismo, ni en ningún otro código penal anterior (desde el liberal de 1822 al republicano de 1932 pasando por los de 1848, 1870 y 1928). Sin embargo, nadie que conozca la historia de España podrá deducir por ello que no hubiera “presos políticos” y que no fueran nombrados de esa manera literal en cada una de las épocas, después de haber sido acusados de protagonizar actos delictivos con motivaciones manifiestamente políticas.

El entramado legal en su conjunto no ha podido sustraerse a esas evidencias desde el siglo XIX. Por eso, el hueco del articulado penal fue rellenado con otras normativas, leyes o reglamentaciones, o con decisiones gubernativas en materia penal (amnistías, indultos y diferentes medidas de gracia).

Los poderes del Estado, incluyendo la propia justicia, tuvieron que admitir implícita o explícitamente la existencia de “presos políticos” (e incluso “presos sociales”). Esto mismo ya había ocurrido antes en la Francia revolucionaria, cuando en el Código penal de 1791 los delitos políticos quedaron soterrados como “lèse majesté” y poco después se dictaron normas para procurar un trato más benigno a los “prisonniers politiques”. No era algo que dejara de preocupar en cualquier país europeo, aunque siempre hubo problemas de desenfoque dependiendo de si los presos por razones políticas eran del propio país o venían de fuera —huyendo—, lo que animó a regular el derecho de asilo (en Inglaterra, 1815) y a no permitir la extradición (en Bélgica, 1833).

La noción de “preso político” en el siglo XIX

Al no aparecer definido el “delito político” en el primer Código Penal liberal, el de 1822, se sobreentiende que estaba subsumido en la tipología de “delitos contra el Estado”. En los siguientes códigos penales ocurrirá lo mismo, pero en el ínterin habría ido construyéndose la noción de “preso político”, en dos sentidos:

1) Por un lado, se fue creando esa identidad en la práctica de la gestión carcelaria, cuando empezaron a ser identificados como “presos políticos” los encarcelados por decisión gubernativa, fundamentalmente los insurgentes carlistas. Una mirada a los fondos de archivo de las cárceles del Estado liberal ofrece resultados documentales sobre la construcción de esa identidad. La investigación que yo mismo realicé sobre Navarra indicaba claramente que, a la altura de 1837, las cárceles públicas recibían cantidades importantes de “presos políticos” (los de otras jurisdicciones, las del Jefe Político de la nueva provincia después de la ley de modificación de fueros y las de las autoridades militares). En aquellos años de la primera guerra carlista, los jueces visitadores de los presos escucharon muchas peticiones de los “presos políticos”. Los a veces denominados “quejosos” se encontraron con muchas trabas y dilaciones por estar en unas cárceles judiciales y, sin embargo, depender de otras jurisdicciones, militares o políticas. Situaciones parecidas se vivirán a la altura de 1847. Y más tarde, ya en 1869, la documentación carcelaria indicará que los presos políticos demostraban tener una mayor preparación y más capacidad de defensa. Los problemas crecían cuando, aunque políticos, eran presos pobres. Y a veces también por aplicación de medidas disciplinarias internas. Esto quedó patente cuando los jueces navarros acudieron a ver a tres presos por conspiración para la rebelión y escucharon a José Muzquiz protestar en nombre de todos por “la dureza y rigor con que se les trataba, pues que no se les permitía recibir visitas de sus parientes y amigos, y aun se les había prohibido asomarse a la ventana del cuarto donde se encuentran, siendo así que los procesados por delitos políticos siempre habían sido tratados con alguna consideración, no pudiendo atinar en qué disposición pueda fundarse ese rigor, a menos que no sea en un Reglamento […] que ignora si está vigente, pero sabe que no se observa pues no ha sido puesto en práctica en ninguna de las cárceles que ha visitado”.

2) Y por otro lado, fue apareciendo la calificación “preso político” en los debates políticos y parlamentarios, hasta que el concepto quedó descrito y fijado en la legislación. La necesidad de separar a los “políticos” de los “comunes” animó al liberalismo progresista, que había arribado al gobierno tras la revolución de 1840, a tomar la iniciativa legislativa. En 1841 se abordó la problemática de los “presos políticos” en prisión, a través de una propuesta de Bases para la reforma penitenciaria que, por encargo del Gobierno, redactó la Sociedad Filantrópica. Un nuevo intento de reglamentación vería la luz en 1844. Pero la verdadera consumación legal llegaría con la Ley de Prisiones de 1849 (vigente hasta 1913). En los artículos 11 y 25.1 puede leerse que se ordena la total separación de los “presos por causas políticas” (o de los “sentenciados por motivos políticos”), que ocuparán “un local enteramente separado” del resto de presos. ¿Se llevó esto a la práctica? Tímidamente tal vez, puntualmente quizás. Pero normalmente el problema de los presos políticos, que a veces hubo de hacerse escandaloso, no se resolvió creando un tipo de encierro “especial”. El sistema liberal de prisiones se desarrolló de manera precaria hasta principios del siglo XX. La solución real fue la deportación a las colonias.

En otra coyuntura progresista, la del Sexenio revolucionario, en principio triunfará el ideal penitenciario del correccionalismo y los tratamientos individualizados. Nicolás María Rivero, ministro de la Gobernación del gabinete Prim, habló de la “ociosidad corruptora” de las cárceles, en las que había una “confusión” de edades y de “todos los delitos”. Ese espíritu crítico alentó otra reforma de la legislación penitenciaria que, en realidad, no iba a llegar a practicarse: la Base 18 (de Ley de Bases para la reforma penitenciaria de 1869) ordenaba la separación de los “presos políticos” en las prisiones, “para que en ningún caso puedan ser confundidos con los detenidos y presos por delitos comunes, ni lleguen a sufrir otras privaciones y molestias que las consiguientes a los delitos políticos”.

Entre 1871 y 1873 se intentó, con proposiciones de ley, que los encausados por delitos políticos y de prensa fueran encerrados en locales especiales, pero tampoco se puso en práctica, aunque aquellas propuestas quedaron como referente de futuras reivindicaciones. Por otro lado, en 1871, la Ley de indultos aseguraba que eran “presos políticos” los penados por delitos contra la seguridad exterior del Estado —menos la piratería—, contra la Constitución, por rebelión y sedición, por delitos de orden público —atentados, resistencia, desobediencia— y por delitos electorales.

El concepto “preso político” llegaría al siglo XX plenamente definido, integrado en el discurso del propio sistema prisional. Todos convenían en contraponerlo al de “preso común”. Un penitencialista tan reputado como Fernando Cadalso señalaba que el “carácter distintivo” de los presos políticos “es que los delincuentes no persigan fines individuales, sino colectivos; que no les impulsen instintos y egoísmos, sino sentimientos e ideales altruistas en favor de la sociedad. En esto se diferencian de los comunes, inspirados por la venganza, la codicia o la concupiscencia”. No obstante, el poder político lanzó muchas veces contra la oposición el estigma de la delincuencia común, aquello que más podía desprestigiar la imagen de un detenido o un preso por motivos políticos, que negaran su identidad y lo definieran como a un preso común. Los presos políticos, por su parte, se fueron dotando de estructuras de movilización y de repertorios de acción, con organizaciones y campañas de apoyo que fueron noticia y sirvieron para hacer presión política. Empezó a hacerse corriente la presencia de personalidades en las puertas de las prisiones apoyando a los presos o pidiendo su liberación —sirvan como ejemplo los casos del diputado socialista Pablo Iglesias, con motivo de las movilizaciones de 1909, y de los diputados republicanos por los “sucesos de Cullera” en 1911, entro otros muchos—. Pero aquellas escenas hablaban ya de otros cambios en la conceptualización.

La noción de “preso social” en el primer tercio del siglo XX

Al abrigo de los resultados de ese proceso de afirmación de los presos políticos, con el auge de las protestas obreras, desde finales del siglo XIX se fue gestando una nueva noción, la del “delito social” y, por extensión, la del “preso social”. Ese discurso hubo de adquirir tanta importancia que llegaría a ser comúnmente aceptado por el anarquismo y la izquierda. El concepto de “preso por delitos sociales”, engendrado al abrigo del insurreccionalismo anarquista, se generalizó en la cultura política del movimiento obrero, del movimiento socialista y de los partidos republicanos, para solicitar medidas de gracia a favor de los encarcelados por participar en diferentes movilizaciones populares. Y así, en 1914, después de dos décadas largas de agitación intensa y recrudecimiento de la conflictividad, a lomos de una trayectoria histórica relativamente corta que, sin embargo, había visto a miles de obreros detenidos y encarcelados, el gobierno de Maura, a través de una amnistía por “delitos políticos” y por delitos “cometidos con ocasión de las huelgas de obreros” (eso sí, siempre que no fueran “delitos comunes”), terminó admitiendo política y legalmente la existencia de “los delitos sociales”. De todas formas, ese criterio gubernamental seguiría una senda arbitraria. Con ocasión de otras amnistías por motivos similares, como las de 1916 y 1918, se dejó en libertad a los comités de huelga y en la cárcel a huelguistas acusados de agredir a la Policía y la Guardia Civil.

Sabido es que el pensamiento anarquista extendía mucho el atributo “social” a la hora de aplicarlo a las personas encarceladas, autoras de ilegalismos que estarían desvelando el fondo de conflicto estructural que enfrentaba a las clases populares con el Estado y con las injusticias del sistema capitalista. Pero, con el tiempo, el concepto de delito social se iría asociando cada vez más a la huelga y a la acción sindical, incluyendo las violentas. Era, pues, un concepto metajurídico con una clara textura política. Así sería admitido por la prensa, sobre todo en coyunturas revolucionarias. Por ejemplo, en agosto de 1917, con motivo de un motín de presos comunes de la Modelo de Madrid por razones ajenas a la agitación huelguística del país, según La Correspondencia de España, ni “un sólo preso por delitos políticos, es decir, de los detenidos en los últimos días, se movió”. Los presos sociales, al igual que los presos políticos, tenían otro repertorio y proyectaban otras formas de protesta, como la que en mayo de 1920 protagonizaron decenas de anarcosindicalistas al iniciar un ayuno inspirado en el que se acababa de realizar en Dublín, probablemente la primera huelga de hambre colectiva en las cárceles españolas.

Mientras tanto, después de la puesta en marcha del Reglamento penitenciario de 1913, en las cárceles iba siendo una realidad el trato especial que podían recibir los presos políticos, tal y como reconocía el diputado Marcelino Domingo al recordar su encarcelamiento en 1917. Esto quedaría aún más garantizado con el Reglamento penitenciario de 1930. La condición de “preso político” debía quedar especificada en la sentencia, pero quedarían excluidos los presos por motivos de orden público —lo que solía afectar a los presos anarquistas, aquellos que, por lo demás, se autoidentificaban como “presos sociales”—.
La combinación de los conceptos: “los presos políticos-sociales”
En el campo del discurso político y de la protesta de los movimientos sociales —incluyendo las movilizaciones de los presos políticos, cuya experiencia enseñaría a los presos comunes a politizar sus luchas—, hacia finales de la Dictadura de Primo de Rivera se fue creando un concepto híbrido, el de “delitos políticos-sociales” —de esa guisa, la combinación de ambos conceptos tomaría una fuerza descomunal en la gran campaña por la amnistía que siguió a la represión de la insurrección de octubre de 1934—.

El colofón de este proceso llegaría a primeros de julio de 1936, cuando el gobierno del Frente Popular publicó un Real Decreto que ordenaba la construcción de un penal para delincuentes políticos en Burgos, en donde obtendrían un trato adecuado a su condición. La prensa destacaba que no serían “estimados como políticos o sociales, a los fines de este decreto, los reclusos que hubiesen sido condenados por delitos comunes” y que el castigo para los intentos de evasión o por continuo mal comportamiento sería “el traslado a una prisión común”. Al mismo tiempo, estaba previsto habilitar un departamento de mujeres, “para la estancia de penadas políticas y sociales, amoldándose su régimen en lo posible a lo establecido para la prisión de hombres”.

Todos somos conscientes de lo que sucedió inmediatamente después. Y sabemos también que buena parte de ese legado se perdió o mutó en los márgenes ideológicos de los partidos de la izquierda que protagonizaron la oposición antifranquista. Ahora bien, la relevancia de los presos políticos durante el franquismo quedó entremezclada con la existencia de los presos por huelgas u otras acciones de protesta. Es decir, que la naturaleza de aquellos presos políticos también era “social”, a lo que se uniría el impacto del discurso de la nueva izquierda posterior a mayo del 68 —incluyendo el efecto que en el pensamiento alternativo ejerció la obra de Foucault—. Así se explica mejor que, durante los primeros años de la Transición, en el caldo de cultivo de los motines de los presos comunes se generara un movimiento de solidaridad que recuperó y renovó el concepto de “preso social”. El mismo que hoy en día aún anida en las asociaciones de solidaridad con los presos sociales y en el ideario del anarquismo y de una parte de la izquierda.
¿Presos políticos (y sociales) en un sistema democrático? CataluNya y algo más
Puede parecer que las legislaciones de los países democráticos, y con ellos España, han despachado este asunto con meridiana claridad. Pero no es así. En cualquier democracia esta cuestión se sitúa siempre en un terreno de confrontación y subjetividad. En España, la polémica estalló con una virulencia sin parangón en el otoño de 2017, cuando la respuesta judicial al conflicto catalán confrontó a instituciones y agencias de poder (mediáticas, políticas, académicas y judiciales) que afirmaban o negaban la calificación de “presos políticos” a los cargos políticos y a los activistas que habían promovido el proceso independentista en Cataluña. La controversia, con tribunales europeos de por medio y ríos de tinta que también han llegado a los estudios académicos, se ha centrado en el campo de los déficits garantistas de los procedimientos y, sobre todo, en la tipificación de los delitos, pues destacan sobremanera la rebelión y la sedición, delitos que históricamente han sido considerados de naturaleza eminentemente política.

La prisión preventiva y las órdenes de extradición de acusados que huyeron de España también han colocado en un lugar central del conflicto la controversia en torno a si los encarcelados del Procés han de ser considerados “presos polítics”, pero esto último ha discurrido por sus caminos más naturales —las distintas opciones ideológicas, el enconamiento de los posicionamientos públicos y el recurso a la denuncia y la movilización política—. En un país en el que las agencias políticas y mediáticas usan con desparpajo las expresiones “derechas” e “izquierdas” judiciales, ha sido en el ámbito judicial donde más atronadoramente ha sonado la negación del atributo “político” a estos presos.

La codificación penal de una democracia no suele hacer distingos. No existen “presos políticos” como tampoco existen “presos sociales”. Ni tan siquiera existen “presos comunes”. En las prisiones actuales hay “internos” e “internas”, como en la segunda mitad del siglo XIX había “corrigendos” y “corrigendas”. Legalmente hay, en todo caso, presos y presas con todas las garantías de un Estado democrático y de derecho, obviando que el garantismo tiene niveles máximos propositivos (Ferrajoli dixit) y niveles mínimos tan restrictivos que pueden chocar con los propios principios garantistas.

El silogismo de la legalidad formal puede despachar como impropio cualquier otro tipo de lectura. Si no existen delitos políticos, no cabe hablar de presos políticos. Eso está fuera de la acción de la justicia. Y, siguiendo con el peso de la lógica, no cabe admitir que la justicia dicte órdenes extrajudiciales.

Semejante justificación se ofrece más como un pronunciamiento que como un razonamiento que contemple la posibilidad real de que el discurso de la legalidad democrática riña con la práctica de esa misma legalidad democrática. Salvaguardar esa idea y asumir esta contradicción requiere algún ingrediente más que la lealtad a los principios constitucionales y al consuelo que puede brindar la posibilidad de los recursos y las apelaciones que el ordenamiento jurídico español ofrece a los justiciables. Obviando lo que va de suyo —el peso sobre la voluntad de todos los actores (incluyendo los jueces) de las ideologías que se hacen hegemónicas en un clima de opinión azuzado por un conflicto político—, ha de sustentarse en los efectos culturales de determinadas “ideologías penales”, por ejemplo, las que podíamos denominar como neo-retribucionistas (trasversales a eso que llaman “izquierdas” y “derechas” judiciales), posicionamientos penológicos que se inclinan por un punitivismo más o menos atemperado, más o menos desproporcionado, y que obviamente no conciben el derecho como herramienta de resolución de conflictos sociales y políticos.

Admitamos que una definición del delito político, por cabal que resulte, no podría ser nunca asumida por la ideología penal de quien entiende que se trata de un ejercicio de confusión y mera retórica de agitación. Pero no es menos cierto que transigir con ese postulado puramente legalista nunca puede ser neutral respecto de un conflicto de tipo político que está siendo derivado hacia la instancia judicial, una sensación desasosegante que hoy como ayer hubo de afectar a otros juristas y legisladores.

En España, al igual que en otros países europeos, la literalidad de los códigos penales siempre ha estado mediatizada por aquello que otras normativas han reglamentado al respecto —las leyes penitenciarias y las regulaciones de las medidas de gracia—. ¿Caben hoy en día soluciones de este tipo, legales o infralegales, pero en todo caso políticas? La política podría disolver el horizonte dramático al que nos está abocando la judicialización de conflictos políticos y sociales —como el del separatismo catalán, pero también el de la criminalización y el amordazamiento de las protestas democráticas—.

Para escribir este artículo me he servido de muchas lecturas, pero fundamentalmente, y por este orden, de las investigaciones de:
César Lorenzo Rubio, Subirse al tejado. Cárcel, presos comunes y acción colectiva en el franquismo y la transición. Tesis doctoral, UB;
Luís Gargallo Vaamonde, Desarrollo y destrucción del sistema liberal de prisiones en España. UCLM;
Pedro Oliver Olmo, Cárcel y sociedad represora. La criminalización del desorden en Navarra (siglos XVI-XIX), UPV-EHU; Fernando José Burillo Albacete, La cuestión penitenciaria. Del Sexenio a la Restauración (1868-1913), Prensas Universitarias de Zaragoza;
Óscar Bascuñan Añover, Historia del delito político en la España contemporánea (1808-1977), en J. Alvarado Planas;
M. Martorell Linares, Historia del delito y del castigo en la Edad Contemporánea, Dykinson;
Juan Cristóbal Marinello Bonnefoy, Una aproximación a la historia de la huelga de hambre en las cárceles españolas (1920-1936), comunicación al XIII Congreso AHC (2016. Albacete).

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/alaso...

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Cortarse las venas

3 January, 2019 - 00:00

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Visita a Kobane: En los entresijos de la revolución feminista kurda

3 January, 2019 - 00:00

Aitor Aiaraldea

La batalla encarnizada que mujeres y hombres de Kobane libraron en 2014 contra el Estado Islámico supuso, con la ayuda de la aviación de la Coalición Internacional, el primer gran revés del autoproclamado califato. Desde entonces, la guerra ha seguido su curso y las mujeres kurdas, ahora junto a árabes o asirias cristianas, han seguido infligiendo derrotas al yihadismo. Sin embargo, su combate no solo tiene lugar en el frente, sino también en su propia sociedad contra el machismo, tal y como pudo comprobar una delegación de mujeres de Durango.

Desde que expulsaran a buena parte de las autoridades de Basar Al Assad de sus territorios en 2012, las organizaciones kurdas han construido sus propias instituciones autónomas con un énfasis cada vez mayor en impulsar la igualdad e integrar políticamente a otras comunidades (árabes, asirias cristianas, yazidíes, armenias, circasianas...). La batalla de Kobane, en la que numerosas milicianas lideraron la resistencia e incluso entregaron su vida con valentía, ha supuesto un hito en la consideración social que las mujeres ostentan ahora.

Estamos preocupadas especialmente por la situación de la mujer árabe, ya que su sociedad es más tribal e islámica

Este tributo de sangre ha allanado el camino a organizaciones como Kongreya Star, el paraguas bajo el que se agrupan todos los organismos de mujeres. En 2016 cambió su nombre, antes kurdo, para abrirse a otros grupos étnicos. “Estamos preocupadas especialmente por la situación de la mujer árabe, ya que su sociedad es más tribal e islámica”, aclara una de sus representantes. Esta entente dinamiza los esfuerzos que se llevan a cabo contra el machismo a través de 11 comisiones de trabajo.

Si bien cada una de ellas incide en un ámbito específico, algunas de ellas resultan especialmente significativas. La que se encarga de la autodefensa de las comunidades arma a las mujeres tanto para atajar casos de violencia de género como agresiones externas. “Después de que ISIS masacrara a mujeres y niños yazidíes en Shingal (Irak) y tuviéramos que acudir en su rescate, está claro que no se puede dejar la responsabilidad de la autodefensa en manos únicamente de los hombres”, explica una de las interlocutoras kurda.

Otras comisiones no menos importantes son las que se encargan de los problemas sociales propios de las mujeres, como el divorcio o la violencia, la destinada a fundar cooperativas agrícolas, textiles o alimentarias en las que las mujeres puedan ser económicamente independientes o la que impulsa la participación política femenina. “Todos los cargos políticos son dobles: hay alcalde y alcaldesa y presidente y presidenta, pero eso no basta, es necesario promocionar que las mujeres se impliquen más en la vida política”, declara una de las coordinadoras de Kongreya Star.

Desafíos y obstáculos en la revolución

La reunión de la delegación duranguesa con una representación de organizaciones de Kobane ofreció una radiografía más precisa de los avances y problemas a los que se enfrentan las mujeres en Kurdistán y Siria. A ella asistieron Saha Halif, miembro de la comisión de reconciliación, Nasrat Jalil, del Consejo de Justicia, Sekin Muslim, del organismo independiente contra la violencia machista “Sara” y Verma Bakur, que trabaja en la prevención de la violencia de género y el acompañamiento a las víctimas.

Estas mujeres explicaron que en la Federación del Norte de Siria (el proyecto político impulsado por las organizaciones kurdas y que ha sumado otras, árabes y asirias) se han instaurado leyes específicas de la mujer, pero que eso no ha terminado con las dificultades.

Por otra parte, aun con esa legislación, las mujeres organizadas prefieren buscar otras vías de resolución de los conflictos y acuden solo en último extremo a los juzgados. Por ejemplo, la comisión de reconciliación otorga a los hombres denunciados 9 meses para corregir su comportamiento. Si ese plazo no es concluyente, pueden prolongarlo, y si aún así, el problema persiste, actúan en los juzgados. En cualquier caso, prefieren que los desencuentros se solucionen entre el propio hombre y la mujer.

La citada ley de la mujer se compone de 30 artículos y los fenómenos concretos en los que actúa son las prohibiciones de matrimonios de menores de edad o concertados entre familias, el reparto equitativo de las herencias entre hombres y mujeres (contrario a la ley islámica), la proscripción de los crímenes y asesinatos de honor contra las mujeres, y la prevención y el castigo de la violencia machista. También han regulado los matrimonios civiles, esto es, entre personas de distintas comunidades étnicas y religiosas (suní, chií, yazidí, cristiana...).

Un ejemplo de legislación avanzada de esta autoadministración es la edad mínima para contraer matrimonio, que la fija en 18 años. “Queremos que las mujeres puedan tener margen de decisión acerca de lo que quieren hacer con su vida. Si quieren estudiar, que lo hagan, incluso fuera, lejos de las familias. No vamos a favorecer que se queden en casa” expone Saha Halif. Por contraste, la edad mínima para casarse en el Estado Español es de 16 años, mientras que el régimen de Al Assad la sitúa en los 14 años, siguiendo los preceptos de la Sharia, pese a su supuesto carácter laico.

Poligamia y suicidio

Dos de los retos más acuciantes que el movimiento de mujeres enfrenta en Siria bajo la iniciativa política kurda son la poligamia y el suicidio femenino. La primera fue ilegalizada por las autoridades kurdas, en 2012. Por esas fechas, un 20% de los hombres ya poseía más de una esposa en la región de Kobane.

En 2017, 13 mujeres se quitaron la vida en el cantón de Kobane

Además, está el suicidio de mujeres. En 2017, 13 mujeres se quitaron la vida en el cantón de Kobane. Aunque aún están estudiando los casos, las representantes del movimiento feminista lo atribuyen a la presión familiar, la violencia machista y su situación económica.

Para atajar estas situaciones, las organizaciones ofrecen casas de acogida temporal, trabajos, apoyo psicológico, formación, actividades lúdicas...

Otros elementos que entorpecen el avance de la igualdad son la vergüenza social que crea el divorcio y que lleva a muchas mujeres a soportar pequeñas violencias todos los días, o el tabú de denunciar violaciones, una mancha en el honor de la familia.

Las víctimas de esta clase de agresiones disponen de respaldo social y atención psicológica. “La vida no se detiene por ser violada” sentencia Verma Bakur.

Pasos adelante innovadores

Algunos de los logros de la revolución de las mujeres han sido el aumento de las denuncias por agresiones –que cada día se toleran menos– o la implementación de iniciativas novedosas como esta: si un hombre comete repetidamente casos de acoso grave, tiene ante sí dos opciones; cumplir 6 meses de cárcel o hacer frente al “Platform”, en la que 15 mujeres lo insultan y reprochan su actitud públicamente. “Hay hombres que tienen pesadillas con el Platform”, nos confiesa el traductor.

Otra iniciativa interesante es Jinwar (aldea de mujeres), en la que bajo criterios socialistas, ecológicos y feministas se está construyendo un poblado para mujeres que huyan de la violencia o deseen vivir al margen del patriarcado.
Autor

Aitor Aiaraldea

Fuente: http://ctxt.es/es/20180822/Politica...

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Causas

2 January, 2019 - 00:00

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Las diez rimas más gloriosas de Mecano

2 January, 2019 - 00:00

Escribir rimas es difícil. Como todo adolescente freak buscando novia, en mis años de instituto intenté componer bastantes poemas (al igual que, y de esto estoy seguro, un altísimo número de lectores de este blog). El caso era probar la conocida teoría de Paul Feig o el mismísimo Tim Burton (“Yo empecé a dibujar y a meterme en el cine sólo por ver si así ligaba”) y hacerse el sensible para impresionar a las chicas. El resultado solía arrojar (o, según la menor o total falta de inspiración, vomitar) obras de una calidad poco discutible. Esto es, nula.

El caso es que la mayor parte de las rimas de la chavalería son malas. Vengan disfrazada de supuestos pensamientos profundos expresados puerilmente (prácticamente todo el rap) o de alegres pespuntes de pop sin concesiones (que diría G. Sanz), las letras de la mayor parte de los grupos me aburren. Es una suerte que la buena música esté mayoritariamente escrita por gentes que hablan otros idiomas. Así, por mucho inglés o italiano que sepamos, si queremos podemos desconectar la mente y concentrarnos en la música más allá del washingwashing de fondo.

Pero, claro, en español es muy difícil hacer eso. Además de musicalmente infectos en la mayor parte de los casos, los grupos hispano parlantes siempre nos ofrecen las mismas letras chungas. Claro que a veces hay excepciones. Algunas formaciones nos han regalado versos gloriosos. No por lo hermoso de su verso, sino por la vicisitud y la risa que nos han proporcionado. Grupos de humor con grandes letras no son extraños a nuestro panorama musical. Pero, como ya comenté en su momento, gente como Siniestro Total, Los Mojinos o Gigatrón, si bien hacen el avío en cualquier reunión social de perturbados, no me fascinan como para escribir sobre ellos. Lo más glorioso es cuando hay algún grupo que se lo toma realmente en serio y, además, acompañan todo de un trabajo musical sobresaliente. En los últimos años me han dado gratas sorpresas sórdidas gentes como Mägo de Oz (‘Y una paloma dicen que decidió / en acto suicida inmolarse en el sol') o Saurom Lamderth (cuyo disco sobre ‘La Comunidad del Anillo' pronto será analizado aquí mismo. Me temo.) Pero sólo hay un grupo que conjuga espléndidas melodías con letras de inmensa vicisitud. Los más jrandes de la historia del pop español: Mecano.

Los hermanos Cano (Me-Cano. Ay, que me parto) fueron unos señores sin parangón capaces de crear las mejores canciones de España. Y en sus rimas demostraron una depravación y sordidez tal que no podemos hacer otra cosa que aplaudirles. Hoy en día son leyenda tanto por lo magnífico de sus melodías como por su capacidad para retorcer el idioma hasta conseguir alcanzar las más absurdas cotas de desvergüenza en verso. Porque si no fuera por la épica melodía y majestuoso chunda-chunda luiscóbico de ‘Héroes de la Antártida', a ver cómo se digiere lo de ‘va la muerte dispuesta a demostrar / que una vez muerto no se está mal en aquel lugar'.

Hoy en día, uno de los temas favoritos de conversación de gente entre 25 y 40 años, junto con ‘Comando G' (¡se prepara una película!), La abeja maya y los pelos cardados, es rememorar las más chocantes rimas de Mecano. Así que en Vicisitud y Sordidez (según una votación entre Vicisitud, La Navaja en el Ojo como invitada especial y un menda) os ofrecemos la lista definitiva. El top 10 de los más gloriosos ripios de este inmenso grupo.

10:
Bailando Salsa (Aidalai)

Sola en mitad de la pista
reconocí a la Carmela en acción.
-Yo te conozco de vista-
dije acercándome con decisión.
- Ven pacá fisonomista-
y dando un giro con transpiración
me regó por aspersión.

La rima ‘–ción' sólo es superada en chunguez y desidia literaria por la de infinitivos y, por supuesto, los graciosos gerundios. Pero Mecano consigue aquí hacerla válida gracias a uno de los momentos más repugnantes jamás encontrados en una canción de baile. La guarrería continuaba con el siguiente pareado: ‘Si le chirría el cojinete / acompáñala al retrete'. Y todo lo que tenga que ver con caca merece mi más sincera ovación.

9:
Me río de Janeiro (Ya viene el sol)

La gente me toma el pelo
dicen que es una frivolidad
cambiar tanto de modelo
Pero yo estoy satisfecho
porque desde siempre ambicioné
parecerme a Mortadelo
Me río de Janeiro ¡ jo ja ja !

Dejemos de lado lo tremendo del título. Bueno, mejor no. Que hacer semejante juego de palabras es como contar un chiste de Jaimito con más de 7 años y sin Alvaro Vitali de por medio. Una canción con este tono de broma infantil sólo podía mejorar introduciendo a un personaje de Ibáñez. Está claro que José María Cano es un hombre con criterio.

8:
Focas (¿Dónde está el país de las hadas?)

En el Kremlin han montado un zoo
Y exhiben a los miembros del Politburo
hasta un león de mar se liga en Canadá
a Margaret Trudeau

Y, ¿quién coño es Margaret Trudeau?, se preguntarán muchos. Pues creo da igual que fuera la mujer del primer ministro canadiense (y un poco despendolada, todo sea dicho). El caso era dar el triple salto mortal y, en lugar de intentar rimar con el tercer verso, buscar algo más sonoro todavía que casase con ‘Politburó', por muy difícil que fuera. Algo totalmente innecesario y, por lo tanto, digno de admiración. Que aquí, no lo olvidemos, somos fans de Battiato. Y a eso de los nombres raros ya estamos acostumbrados.

7:
El peón del rey de negras (Aidalai)

Mas si cayese yo primero
no quiero que lloréis,
porque en la caja de las fichas
para la reina soy el picha

He de confesar que, cuando salió esta canción como chingle (uno de los últimos del disco), no tenía ni idea de lo que decía el estribillo. No pillaba ni una palabra, oigan. Lo de ‘Soy el novio de la muerte / del de enfrente / como buen legionario / el blanco bueno es el blanco muerto / que el tuerto / coge y pone un estanco' a mí me sonaba a otro idioma. No sé si debido a la dicción de la Torroja o al sinsentido de la rima. Pero el chock me llegó cuando realmente entendí la siguiente estrofa. Sí, rimaba ‘fichas' con ‘picha'. Y escuchar en una canción de Mecano el nombre oficioso de todo gaditano es algo que me da mucho placer en el a… Perdón. No he podido resistirme.

6:
Me cuesta tanto olvidarte (Entre el cielo y el suelo)

Y ese algo que soy yo mismo
es un cuadro de bifrontismo
que sólo da una faz.

‘Entre el cielo y el suelo' es el disco en el que se soltaron definitivamente el pelo. Casi todas las canciones serían elegibles para esta lista. Una de las letras que más recuerda todo español de bien es la de esta canción. Desde el ‘hay algo / con tendencia a quedarse calvo' (eso es arrancar ya en quinta) hasta ‘la cara vista es un anuncio de signal / la cara oculta es la resulta…', la estupefacción de todo oyente se pone a prueba mientras que comprueba que no se trata de una broma.

5:
Hijo de la Pu… de la Luna (Entre el cielo y el suelo)

Maldita su estampa
este hijo es de un payo
y yo no me lo callo.

Otro tema que empieza por todo lo alto (‘Tonto el que no entienda / cuenta la leyenda'). Quizá la canción cumbre del grupo, se trata de un poema-cuento de grandes pretensiones líricas. Y, cuanto mayores las pretensiones, más fuertes son las risas que provocan las cosas fuera de lugar. Que me lo digan a mí, que tengo casi todos los discos de Rick Wakeman.

4:
Dalai Lama (Aidalai)

El rey de las montañas tuvo que escapar
vestido de mendigo
y con el alma envuelta en el ombligo.

Me pregunto cómo describiría G.Sanz esta rima. Quizá sería algo como:
El espinoso trío madrileño transita por las cumbres del tibetan-pop en vaharadas rimadas en densa niebla. Y acompañados en su viaje de D. Lama (ex-Lamas Lama Funk Rock) perpetran un estomagante ripio que los impulsa a la inmortalidad sónica. Ecos de un Franco Battiato corto de Casiotone y pespuntes umbilicales para una huida hacia el futuro llena de vocablos impensables y citas al Anapanasati budista.

3:
No hay marcha en Nueva York (Descanso dominical)

No hay marcha en Nueva York
ni aunque lo jure Henry Ford
no hay marcha en Nueva York
y los jamones son de York

La medalla de bronce se la lleva una de las más depuradas técnicas de rima puestas en funcionamiento por Mecano: ¿Para qué buscar otra palabra que termine igual si puedes utilizar la misma? Esta intrincada estructura ya aparecía en las primeras obras del grupo (No pintamos nada / No opinamos nada / Todo lo deciden / y sin preguntarnos nada), pero fue en Descanso Dominical cuando alcanzó el refinamiento definitivo, tanto con el humorístico ejemplo que nos ocupa como con el célebre “Hacemos por una vez / algo a la vez” del himno ramongarciano ‘Un año más'.

2:
Hawaii-Bombay (Ya viene el sol)

Hawaii-Bombaya la luz del flexo
Hawaii-Bombay
nos damos un bexo
hazme el amor
frente al ventilador

Una joya de canción, de la que todas las estrofas serían elegibles para la medalla de plata (Hawaii- Bombay / tumbado en mi hamaca / Hawaii Bombay toco una maraca / pachín, pachín / canto una de Machín). Sin embargo, la elegida es una cumbre absoluta de la papiroflexia verbal y el esputo al diccionario (sólo comparable con el “Tú contestates que no” de ‘La fuerza del destino'). Y, por supuesto, una desvergüenza tan sórdida como esta sólo puede emocionar.

1:
Cruz de navajas (Entre el cielo y el suelo)

Dos drogadictos en plena ansiedad
roban y matan a Mario Postigo
mientras su esposa es testigo
desde el portal


Y llegamos al gran final. Efectivamente, muchos sin duda estabais esperando esta gran canción. La de las magdalenas de sexo convexo. La del somier taciturno que usar por turnos. Pero todos sabemos que el momento cumbre de esta tragedia griega es cuando se revela el nombre completo del sufrido protagonista. ¡Mira que había apellidos que escoger! ¿Tenía que ser, precisamente, Postigo? Buscar una rima para ‘testigo' y decidirse por tan folklórico apellido es una decisión que derrocha una actitud tal que hasta David Lee Roth se quedaría asombrado. De joven, cada vez que escuchaba este tema, no podía dejar de imaginarme al señor Lauren, melena rubia al viento, cayendo sobre la acera mientras hacía movimientos de muñeca.

Mecano nos demuestra una vez más que no es necesario matarse con el diccionario a la hora de rimar un verso. Si no encuentras nada y no te apetece repetir la misma palabra, siempre puedes ampliar el abanico de posibilidades y utilizar un nombre. Y, si tiene gracia, mejor que mejor. Por ejemplo, y siguiendo con la farándula nacional, podrían haber recurrido a:

Roban y matan a Mario Cabré / mientras su esposa lo ve / desde el portal.

O, pensando sólo en apellidos de gran sonoridad:
Roban y matan a Mario Montoya / mientas su esposa se despolla / desde el portal.

¡Propongan nuevas rimas para ésta, la penúltima estrofa de una de las mejores canciones del pop patrio! ¡Intenten hacerlo con su propio nombre! Mejor todavía, ¡con los de personajes famosos! Les aseguramos que su percepción de esta canción cambiará para siempre. Para mejor, claro.

Mención especial:

Hay muchas otras joyas que no se han clasificado en la votación. Ahí queda ese gran ‘Luego ya razoné / la culpa es del alcohol / Debí mezclar ayer / hasta volverme maricón' (Stereosexual), una de mis favoritas que se ha quedado fuera porque, en el fondo, es sólo un buen chiste, pero que no alcanza las cotas de vicisitud de las seleccionadas. También tenemos ‘iba pasando, qué curioso / al estado gaseoso' (Aire), otra muestra de que, cuanto más seria la canción, más descojone produce la rima forzada.

Claro que no podemos olvidar ‘Las curvas de esa chica / son muy cerradas, muy cerradas / mira qué movimiento que lleva / de la cabeza a los pies' (Las curvas de esa chica), la canción en la que Nacho se las maravilló para demostrarnos que también podía hacer un estribillo sin rima alguna. Pero, gracias a dios, no siguió adelante con esas estructuras libres. Porque la rima sórdida es algo tan propio de Mecano como la patada giratoria de Chuck Norris o la salmonelosis de la ensaladilla de chiringuito. Así los queríamos y así los querremos cuando se reúnan en el futuro para sacar unas perras.

Fuente: https://vicisitudysordidez.blogspot...

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Las cárceles agudizan el problema, no lo solucionan

2 January, 2019 - 00:00

El abolicionismo penal es una corriente que plantea la eliminación del sistema penal. Es decir, la construcción de una forma alternativa para la resolución de conflictos, que no sea a través del castigo mediante lugares de encierro. Cuando alguien se identifica como abolicionista, está diciendo que es el opuesto al prohibicionista; decide problematizar los hechos y busca resolver –o lidiar–con conflictos, partiendo del presupuesto que lo que está “mal” y lo que está “bien” está condicionado por un conjunto de patrones. Es quien denuncia que estos patrones son en si mismos injustos, ya que reproducen el ideario dominante, cristalizando el sistema excluyente, racista, selectivo y de manutención de privilegios.

Un buen ejemplo de la critica abolicionista es la reflexión frente al encarcelamiento masivo de personas negras empobrecidas, Angela Davis, filosofa y feminista negra, remarca: “Los lugares de encierro y la esclavitud son instituciones estructuradas en el racismo”. En Estados Unidos y Brasil –los dos países líderes de encarcelamiento a nivel mundial ocupando el primer y tercer lugar respectivamente– la mayoría de las personas privadas de su libertad son negras y pertenecen a los sectores más vulnerables de la sociedad. Gran parte de estos encarcelamientos son por uso o venta de substancias psicotrópicas.

Partiendo del presupuesto que lo que hace que un hecho sea asumido como un crimen es lo es determinado por el estado como delito, descriminalizar el uso de las drogas haría que el número de personas privadas de libertad se redujera importantemente. Más allá de esto, la selectividad de los encarcelamientos devela la orientación del sistema punitivo. No es que la clase media y blanca no consuma drogas, es que las instituciones elijen quienes son los castigables, siguiendo una lógica de eliminación de las personas no funcionales al sistema y a su reproducción. De hecho en las clases medias y altas, los consumos de drogas están pseudodespenalizados y en el caso de los psicotrópicos avalados por la ciencia blanca y la industria farmacéutica.

El sistema industrial-carcelario –término utilizado para definir las relaciones económicas y políticas entre gobiernos, monopolios económicos y políticos– necesita más personas en las cárceles para la manutención del negocio punitivo. Este negocio, que utiliza la mano de obra de las personas encerradas y que también obtiene ganancias de estos cuerpos sistemáticamente torturados a través de su mantenimiento en lugares de encierro, es el que determina la cantidad de personas castigadas e influye en las políticas públicas y en la elaboración de las leyes.

La estrategia de deshumanización de estos cuerpos también juega un rol importante. A partir del momento en que se convierte en delincuente, la persona pasa a ser un enemigo de la sociedad. Esta sociedad culturalmente punitivista comprende que la solución para los problemas sociales (como la violencia, la precariedad, y el malestar social) es aislar a “los malos”. También se crea a partir de esta ilusión el miedo hacia el otro.

El delincuente es construido socialmente a partir de patrones impuestos por este sistema penal y es posicionado por los medios de comunicación hegemónicos. Los conflictos en las zonas más pauperizadas de la sociedad y la persecución hacia los distintos modos de existencia crean una subjetividad que construye al enemigo. La violencia desplegada por las fuerzas represivas del Estado es vista como un “cuidado hacia el bien común”, así la violencia sufrida por estos cuerpos marginalizados es validada por el conjunto de la sociedad que clama por justicia y castigo.

La dificultad en pensar otras formas de organización social que puedan resolver conflictos se da por esta naturalización y aceptación pasiva de la crueldad que, muchas veces, remite a la Edad Media. Romper con esta estructura es también no aceptar la imposición de un conjunto de mecanismos de control los cuales, nos hacen ver hoy, necesarios para existir en colectividad. Lo que nos preguntamos desde Virginia Bolten es ¿hasta cuándo vamos a sostener este sistema de castigo? ¿Cuándo vamos a asumir que todx presx es político?

Fuente: http://virginiabolten.com.ar/editor...

Ver también: Respuestas al crimen en la sociedad actual. ¿Es posible abolir la cárcel? Visión desde el antimilitarismo noviolento

Categorías: Tortuga Antimilitar

Any Nou 2019

1 January, 2019 - 07:30

Tortuga vos desitja un Bon Any 2019

Categorías: Tortuga Antimilitar

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