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Actualizado: hace 2 horas 18 min

Origen y problemas de la Técnica

12 September, 2019 - 00:00

Los avances tecnológicos son un producto del imperialismo, es decir, de la conquista y de la imposición de un modo de vida cuyo fin es la acumulación de riquezas y el poder sobre el hombre y las sociedades menos desarrolladas técnicamente.

La eficacia de la técnica y la ciencia para crear nuevos inventos y espacios más cómodos y funcionales corresponde a un modo de vida previamente planificado -por una élite- para la consecución de una organización social concreta en la que el ser humano cede su autonomía a cambio de seguridad y se hace dependiente del aparato tecnológico. Su misión es servir al poder encarnado en el Estado, se hace esclavo del mismo por medio de la propaganda y la delegación.

La propaganda vende los inventos científico-tecnológicos como algo que proporciona libertad al hombre, sin embargo, su fin es la imposición de un sistema de dominación que penetra en su espíritu para conquistar su alma de manera que condiciona su visión del mundo y por lo tanto de la vida.

La técnica es un producto del conocimiento, por lo tanto siempre estará limitada por este. Por mucho empeño que pongan los especialistas en solucionar los problemas como el cambio climático o la contaminación (entre otros) derivados de aquella mediante otro tipo de técnicas alternativas, no podrán frenar la catástrofe venidera en forma de pandemias, hambrunas y guerras provocadas por la escasez de recursos energéticos y naturales. La tecnología será finalmente y después de alcanzar el cielo del conocimiento, el infierno de la civilización racional, su condena y no su salvación, la muerte en vida del hombre moderno o cuando no; su aniquilación.

La nueva dictadura no será ya la del Capital sino la Tecnológica. Todos los problemas derivados de la falta de recursos energéticos y naturales se fiarán a la técnica. La vigilancia será el pilar fundamental de los Estados. La tecnología responde a este nuevo sistema de dominación con la consecuente fiscalización de la población y la protección de las reservas naturales existentes. Los Estados con mayor poder tecnológico serán los garantes del nuevo orden mundial basado en la dominación por la escasez (producto de la revolución tecnológica) y no ya por la abundancia (producto de la revolución industrial) como hasta ahora a ido sucediendo, sobretodo en Occidente.

A esto hay que añadir la contaminación y el cambio climático que agravarán los problemas y los futuros conflictos por los recursos naturales y energéticos.
Es un error analizar el fenómeno técnico de forma aislada; la máquina puede tener una utilidad concreta para el hombre como herramienta más o menos sofisticada. El aparato técnico se debe de observar como un todo que organiza para bien o para mal la vida del hombre moderno y lo priva de autonomía de manera que lo hace dependiente de los avances cientifico-tecnológicos y de la super-estructura o megamáquina estatal que lo atenaza de forma constante con sus leyes y normas.

Lo que se entiende por libertad sólo se puede dar en un contexto de dependencia con el aparato tecnológico y con la megamáquina estatal, fuera de ésta es una quimera imposible de realizar.

La Técnica es poder. La Técnica es el instrumento para la dominación. Su base radica en el control de la Naturaleza y el ser humano por medio de la máquina. La eficacia de la Técnica se mide por su seguridad y productividad, o en otras palabras, por su poder de acumulación y destrucción.

El fin de la tecnología es el dominio y por lo tanto la deshumanización del hombre. La revolución tecnológica pone punto y final a los valores que habían adquirido las sociedades pre-modernas. La espiritualidad queda anulada en pos del materialismo impuesto desde el Poder y las relaciones sociales mutiladas y desfiguradas por los avances cientifico-tecnológicos.

La liberación de las fuerzas productivas impulsadas primero a través de la técnica (revolución industrial) y después con la revolución tecnológica (sin restricciones) ponen de manifiesto la contaminación y destrucción del medio ambiente con todos sus efectos concomitantes. Por añadidura la preservación de la Naturaleza no expuesta directamente a la actividad del hombre quedará en manos de Estados cada vez más totalitarios que intervendrán las zonas en forma de espacios protegidos y por lo tanto restringidos. Bañarse como pescar un río será una quimera. Cazar en el bosque será delito. Acampar será también cosa del pasado. Y así, hasta que los espacios protegidos queden totalmente delimitados e inaccesibles por el ciudadano de a pie.

https://matapuces.blogspot.com

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Protestas contra una importante feria de armas en Londres

11 September, 2019 - 00:00

La feria de armas bienal más grande del mundo tendrá lugar en Londres.

ANF LONDRES

La feria Internacional de Equipos de Defensa y Seguridad (DSEI, por sus siglas en inglés), que comenzará el martes en el Excel Exhibition Hall en la capital británica, Londres, se ha protestado durante una semana.

Los kurdos y sus amigos pidieron la prohibición de la venta de armas al estado turco.

Activistas kurdos y sus amigos se reunieron frente al Exel Exhibition Hall cantando consignas. La policía había tomado enormes medidas de seguridad y no permitió que los manifestantes marcharan e intervinieron.

Un activista fue detenido durante una pelea breve. El número de personas que han sido detenidas en las protestas durante la semana pasada superó las 100.

Las armas británicas se utilizan en las masacres de Kurdistán

A pesar del hostigamiento de la policía, los activistas continuaron su protesta denunciando el uso de armas británicas en las masacres llevadas a cabo en Kurdistán.

Alcalde de Londres: 'Dejen Londres'

Sadik Khan, el alcalde del partido laborista de Londres, dijo a los organizadores de la feria de armas más grande del mundo que lo saquen de Londres a medida que aumentan las protestas por el evento "aborrecible".

Khan escribió al director de Defensa y Seguridad Internacional de Equipos (DSEI) diciendo que se oponía a la feria de armas en la ciudad.

Fuente: https://anfespanol.com/europa/prote...

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Tres dècades de lluita contra el servei militar i una ullada al futur del pacifisme

11 September, 2019 - 00:00

Más abajo, en castellano.

L'autor, antic objector de consciència, reflexiona sobre la necessitat de conservar la memòria del moviment antimilitarista valencià i planteja els reptes que s'obren per al col·lectiu en el context actual.

El fet que un candidat a dirigir la diplomàcia europea, Josep Borrell, afirme que la guerra és “l'estat natural de les coses”; el frenètic i alhora silenciós augment dels pressupostos de defensa de l'Estat espanyol o l'agressivitat extrema de dirigents que s'encavallen al poder arreu del món, haurien de fer-nos considerar la necessitat de replantejar i actualitzar el pacifisme i l'antimilitarisme. Qualsevol discurs o plantejament madur, però, té uns inicis, uns antecedents i uns fonaments. Per això, la creació de l'arxiu històric del moviment d'objectors de consciència al País Valencià és significativa i il·lumina un fragment especialment intens de la crònica del pacifisme.

Certament, la història dels marges és sempre difícil, si no gairebé impossible. No sol comptar amb mecenes, patrocinadors, arxivers, mitjans de comunicació i organismes poderosos al darrere que cultiven la investigació i menys encara que conserven, recreen i escampen la memòria. En aquesta ocasió, la voluntat de perdurar, per un costat, i la mà estesa d'alguns arxivers o d'institucions locals i universitàries estan procurant que, en aquesta ocasió, la pèrdua i l'oblit no arriben a produir-se.

Així, els materials aplegats pels dos grups valencians més importants (Antimilitaristes-MOC de València i el col·lectiu Tortuga d'Elx-Alacant) s'han fusionat i s'han ajuntat, a més, amb els aportats per un bon grapat de militants històrics del moviment; sense perjuí, és clar, de noves aportacions.

Objector de conciencia a la marxa del Saler de 1976. / Arxiu

L'any 2017, amb motiu d'una trobada intergeneracional a Llíria (Camp del Túria), els veterans d'aquests col·lectius van posar damunt la taula la conveniència de reunir i preservar la seua memòria documental. Tots els presents coincidiren en la importància de deixar constància, col·lectiva, pública i accessible, del que ha estat el MOC al País Valencià.

Fet i fet, el juny de 2018 s'aplegaven a l'Arxiu Històric de Gandia una cinquantena de caixes de documents i es feia acte de constitució d'aquest arxiu històric amb un control detallat dels productors i de la procedència dels documents. Tot seguit, s'entrava en contacte amb la directora de l'Arxiu de la Democràcia de la Universitat d'Alacant, Mercedes Guijarro, ja que aquest centre, no debades, constitueix una iniciativa potent i lloable en l'àmbit de la nostra memòria recent, compta amb un fiabilíssim planter de professionals i, al capdavall, és capaç de compartir en web la part més atractiva dels fons alhora que es fa consultable i accessible la seua totalitat.

Tot plegat, d'ací a poc temps podrem atényer directament i sense intermediacions als fons originals del moviment pacifista i d'objecció de consciència valencià des de 1971, quan Pepe Beunza va patir un consell de guerra. I no és poca cosa; perquè d'intermediacions, mitges veritats i manipulacions ja anem prou servits. La cronologia arriba fins a l'any 2002, quan va entrar en vigor la llei que suprimia el servei militar obligatori.

Comunicats de fulls de calc, pamflets, cartells, actes judicials, sentències, denúncies, impresos de vietnamita i ciclostil, textos manuscrits, revistes, dossiers de premsa, fotos, postals, adhesius… Papers engroguits pel temps, testimoni de la repressió i també, per a Pasqual Pastor, “de la difamació a la qual fórem sotmesos pel govern, titllats d'insolidaris, inclús de formar part de l'entorn d'ETA, que sentírem l'amenaça de ‘mort civil' en forma d'inhabilitació professional per a la docència, la salut o els serveis socials en l'administració pública”. En els darrers mesos s'ha treballat intensament en la catalogació i digitalització dels fons amb imatges com la de la Marxa per la Pau, celebrada al Saler pel 1976, campanyes contra els joguets bèl·lics, la llarga vaga de fam celebrada a la plaça de la Mare de Déu de València i organitzada pel CANVI (Col·lectiu d'Acció No Violenta dels Països Catalans); projectes de llei per regular l'objecció; publicacions com El Caracol (Boletín desorientador del MOC), En Peu de Pau… Fins i tot “actes”, tan informals com reals, de les reunions que celebrava el col·lectiu de València amb les seues discussions i debats.

Aquelles tres dècades de rebel·lia derivaren en certes conquestes, com la mateixa Llei d'objecció de consciència del 1984; però una vegada posada en marxa es va impulsar una nova fase d'insubmissió per tal de desbordar el seu marc. Els fets que documenta el nou arxiu jalonen la trajectòria de l'antimilitarisme a través de les peripècies d'alguns dels seus militants, que encara mantenen el seu compromís amb el pacifisme. Per això, destaquen entre els fons aportats els dossiers de campanyes de suport davant de processos judicials com el que va protagonitzar Santi Almiñana (Alzira, 1975), que es va declarar insubmís i va passar un temps a la presó a la fi dels anys 1990. O com la detenció de José Antonio Tomás (Logronyo, 1954), condemnat per retornar la cartilla militar i a qui Jaime Milans del Bosch, llavors capità general de València, va demanar sis anys de presó; va acabar, però, beneficiat per la Llei d'amnistia.

Objectors de consciència a la diada del País Valencià de 1977. |Arxiu

Del seu costat, el Grup Antimilitarista Tortuga existeix amb aquesta nomenclatura des de 1999, però es va conformar per la unió de dos grups que operaven des dels inicis de la dècada de 1990: el Moviment d'Objecció de Consciència d'Elx i el Col·lectiu Antimilitarista de l'Alacantí. També s'uniren persones procedents del grup de suport al rector insubmís a les casernes Plácido Ferrándiz, el qual complia condemna en la presó militar d'Alcalá de Henares per aquells anys. En els orígens del grup hi ha històrics del MOC en la província, com ara Ramon Carratalà i el col·lectiu Petrer-Elda, potent en els anys 90. El Col·lectiu antimilitarista de l'Alacantí (Cala-MOC) va sorgir el 1994 arran de la plataforma provincial per la insubmissió que va donar suport a Joano Guilabert, d'Ontinyent. Va durar un parell d'anys, tot integrant grups antimilitaristes de molt diverses ideologies. Tant el Tortuga com el MOC de València s'han organitzat i s'organitzen de forma assembleària i no tenen ni han tingut forma administrativa o legal. Paradoxalment, però, tindran arxiu i memòria.

Carlos Pérez Barranco, d'Antimilitaristes-MOC de València, ens prevé contra tot intent d'encapsular l'objecció i la insubmissió com a lluites del passat. Cal recordar, precisament, que perseguíem l'abolició del servei militar com a una fita en un camí més llarg cap al desmantellament de tot instrument de guerra i de dominació, cap a la desaparició dels exèrcits.

És per això que cal afirmar la vigència i vitalitat de l'antimilitarisme en les seues diverses expressions. No només davant possibles temptacions de reinstaurar algun tipus de reclutament forçós, sinó també com a desobediència fiscal al finançament del sistema militar, expressada cada any a les declaracions de la renda de centenars d'objectors, o defensant els espais educatius dels intents d'utilitzar-los com a viver de recursos humans per a l'exèrcit i d'adoctrinament sobre la inevitabilitat de la guerra i el si vis pacem para bellum. O qüestionant la producció i el flux internacional d'armament que desferma i inflama conflictes arreu del món, com és el cas de la venda d'armes a l'Aràbia Saudita i la guerra del Iemen.

L'esperança està en el fet que fins i tot en llocs tan aparentment llunyans com la Síria governada per un règim genocida, el de la dinastia dels Asad, pot florir un moviment conscientment no violent. Enmig de les pitjors circumstàncies possibles, ens donen ara, a nosaltres, lliçons de resiliència i determinació.

Per a Pablo San José, la fi de la insubmissió va disminuir dràsticament l'atenció mediàtica cap al moviment antimilitarista. Tot i això, alguns activistes, hereus d'aqueix moviment històric i perseverants en les seues apostes i sensibilitats vam mantenir, des d'aleshores i fins al dia d'avui, un petit referent en eixe sentit, que es concreta en el Grup Antimilitarista Tortuga.

"Si llancem la mirada al futur, d'entrada, no sembla pintar bé l'aposta humanista-pacifista, arraconada per la marea punitivista i la fe cega en la solució universal de tipus judicial i carcerari. Tot i això, volem creure que es pot esperar un ressorgiment de la contestació humanista, antimilitarista i desobedient davant de tant de conformisme, tanta submissió vers un sistema rapaç, destructiu i anul·lador d'allò que ens fa persones".

Segons Rafa Rodrigo Navarro, dels més veterans, l'actual crisi rau principalment en l'escala de valors sobre la que s'ha plantejat la transició europea al llarg dels segles XX i XXI. Mai el plantejament econòmic capitalista actual, de manera similar al fallit plantejament econòmic dels anomenats països comunistes en el passat, donarà pas a una societat més igualitària i per tant pacífica. El guany econòmic no pot presidir cap escala de valors.

Cal estar alerta i no donar per finalitzats els intents de tornar al servei militar obligatori. Aquests intents, en la “civilitzada Europa”, fan pensar que els governs contemplen la guerra en un horitzó no molt llunyà. Al capdavall, l'objecció de consciència al servei militar és una estratègia més per arribar a un canvi d'arrel, revolucionari, de manera que la convivència, basada en una nova escala de valors faça possible una vida sense armes, és a dir, vertaderament humana.

A més de tot el que plantegen els militants actius, podria ser que el futur de la noviolència tinga més recorregut del que ens pensem. El moviment independentista català, si més no, empra els seus mètodes, que no és poc; Pepe Beunza, aquell primer objector polític valencià, hi participa en primera línia. D'altra banda, malgrat tots els malgrats, no es troba la noviolència en l'ADN de la democràcia? (ço és, la resolució pacífica dels conflictes: la substitució d'un poder per un altre sense la intervenció militar). La por a la llibertat, malauradament, està viva i la mateixa democràcia liberal es troba ferida davant l'avenç dels autoritarismes recolzats en el poder militar. Estarem disposats a llençar, de bell nou, els nostres joves, els uns contra els altres, sota el paraigua patriòtic?

No ho hauríem de permetre.

Font: https://directa.cat/tres-decades-de...

Tres décadas de lucha contra el servicio militar y un vistazo al futuro del pacifismo

El autor, antiguo objetor de conciencia, reflexiona sobre la necesidad de conservar la memoria del movimiento antimilitarista valenciano y plantea los retos que se abren para el colectivo en el contexto actual.

El hecho de que un candidato a dirigir la diplomacia europea, Josep Borrell, afirmara que la guerra es “el estado natural de las cosas”; el frenético y a la vez silencioso aumento de los presupuestos de defensa del Estado español o la agresividad extrema de dirigentes que se aúpan al poder en todo el mundo, tendrían que hacernos considerar la necesidad de replantear y actualizar el pacifismo y el antimilitarismo. Cualquier discurso o planteamiento maduro, sin embargo, tiene unos inicios, unos antecedentes y unos cimientos. Por eso, la creación del archivo histórico del movimiento de objetores de conciencia al País Valenciano es significativa e ilumina un fragmento especialmente intenso de la crónica del pacifismo.

Ciertamente, la historia de los márgenes es siempre difícil, si no casi imposible. No suele contar con mecenas, patrocinadores, archiveros, medios de comunicación y organismos poderosos detrás que promuevan la investigación y menos que conserven, recuperen y divulguen la memoria. En esta ocasión, la voluntad de perdurar, por un lado, y la mano tendida de algunos archiveros o de instituciones locales y universitarias están procurando que, en esta ocasión, la pérdida y el olvido no lleguen a producirse.

Así, los materiales reunidos por los dos grupos valencianos más importantes (Antimilitaristas-MOC de Valencia y el colectivo Tortuga de Elche-Alicante) se han fusionado y se han juntado, además, con los aportados por un buen puñado de militantes históricos del movimiento; sin perjuicio, está claro, de nuevas aportaciones.

El año 2017, con motivo de un encuentro intergeneracional en Llíria (Camp del Turia), los veteranos de estos colectivos pusieron encima la mesa la conveniencia de reunir y preservar su memoria documental. Todos los presentes coincidieron en la importancia de dejar constancia, colectiva, pública y accesible, del que ha sido el MOC en el País Valenciano.

Al final, en junio de 2018 se aportaban al Archivo Histórico de Gandia una cincuentena de cajas de documentos y se hacía acto de constitución de este archivo histórico con un control detallado de los donantes y de la procedencia de los documentos. A continuación, se entraba en contacto con la directora del Archivo de la Democracia de la Universitat d'Alacant, Mercedes Guijarro, puesto que este centro, no en balde, constituye una iniciativa potente y loable en el ámbito de nuestra memoria reciente, cuenta con un fiabilísimo plantel de profesionales y, finalmente, es capaz de compartir en web la parte más atractiva de los fondos, que así se hace consultable y accesible su totalidad.

Por todo ello, dentro de poco tiempo podremos acceder directamente y sin intermediaciones a los fondos originales del movimiento pacifista y de objeción de conciencia valenciano desde 1971, año en que Pepe Beunza sufrió un consejo de guerra. Y no es poca cosa; porque de intermediaciones, medias verdades y manipulaciones ya vamos bastante servidos. La cronología llega hasta el año 2002, cuando entró en vigor la ley que suprimía el servicio militar obligatorio.

Comunicados de hojas de calco, panfletos, carteles, actas judiciales, sentencias, denuncias, impresos de vietnamita y ciclostil, textos manuscritos, revistas, dosieres de prensa, fotos, postales, adhesivos… Papeles envejecidos por el tiempo, testigo de la represión y también, para Pasqual Pastor, “de la difamación a la cual fuimos sometidos por el gobierno, tildados de insolidarios, incluso de formar parte del entorno a ETA, que sentimos la amenaza de ‘muerte civil' en forma de inhabilitación profesional para la docencia, la salud o los servicios sociales en la administración pública”. En los últimos meses se ha trabajado intensamente en la catalogación y digitalización de los fondos con imágenes como la de la Marcha por la Pau, celebrada en El Saler en 1976, campañas contra los juguetes bélicos, la larga huelga de hambre celebrada a la plaza de la Virgen María de Valencia y organizada por el CAMBI (Colectivo de Acción No Violenta de los Países Catalanes); proyectos de ley para regular la objeción; publicaciones como El Caracol (Boletín desorientador del MOC), En Peude Pau… Incluso “actos”, tan informales como reales, de las reuniones que celebraba el colectivo de Valencia con sus discusiones y debates.

Aquellas tres décadas de rebeldía derivaron en ciertas conquistas, como la misma Ley de objeción de conciencia del 1984; pero una vez puesta en marcha se impulsó una nueva fase de insumisión para desbordar su marco. Los hechos que documenta el nuevo archivo jalonan la trayectoria del antimilitarismo a través de las peripecias de algunos de los militantes, que todavía mantienen su compromiso con el pacifismo. Por eso, destacan entre los fondos aportados los dosieres de campañas de apoyo ante procesos judiciales como el que protagonizó Santi Almiñana (Alzira, 1975), que se declaró insumiso y pasó un tiempo a la prisión a finales de los años 1990. O como la detención de José Antonio Tomás (Logroño, 1954), condenado por devolver la cartilla militar y a quién Jaime Milans del Bosch, entonces capitán general de Valencia, pidió seis años de prisión; acabó, sin embargo, beneficiado por la Ley de amnistía.

Por su parte, el Grup Antimilitarista Tortuga existe con esta nomenclatura desde 1999, pero se conformó por la unión de dos grupos que operaban desde los inicios de la década de 1990: el Movimiento de Objeción de Conciencia de Elche y el Colectivo Antimilitarista de l'Alacantí. También se unieron personas procedentes del grupo de apoyo al rector insumiso a los cuarteles Plácido Ferrándiz, el cual cumplía condena en la prisión militar de Alcalá de Henares por aquellos años. En los orígenes del grupo hay históricos del MOC en la provincia, como por ejemplo Ramon Carratalà y el colectivo Petrer-Elda, potente en los años 90. El Colectivo antimilitarista de l'Alacantí (Cala-MOC) surgió el 1994 a raíz de la plataforma provincial por la insumisión que apoyó a Joano Guilabert, de Ontinyent. Duró un par de años, integrando grupos antimilitaristas de muy diversas ideologías. Tanto Tortuga como el MOC de Valencia se han organizado y se organizan de forma asamblearia y no tienen ni han tenido forma administrativa o legal. Paradójicamente, sin embargo, tendrán archivo y memoria.

Carlos Pérez Barranco, de Antimilitaristas-MOC de Valencia, nos previene contra todo intento de encapsular la objeción y la insumisión como luchas del pasado. "Hay que recordar, precisamente, que perseguíamos la abolición del servicio militar como un hito en un camino más largo hacia el desmantelamiento de todo instrumento de guerra y de dominación, hacia la desaparición de los ejércitos".

"Es por eso que hay que afirmar la vigencia y vitalidad del antimilitarismo en sus diversas expresiones. No solo ante posibles tentaciones de reinstaurar algún tipo de reclutamiento forzoso, sino también como desobediencia fiscal a la financiación del sistema militar, expresada cada año a las declaraciones de la renta de centenares de objetores, o defendiendo los espacios educativos de los intentos de utilizarlos como vivero de recursos humanos para el ejército y de adoctrinamiento sobre la inevitabilidad de la guerra y el si vis pacem para bellum. O cuestionando la producción y el flujo internacional de armamento que desata e inflama conflictos en todo el mundo, como es el caso de la venta de armas en Arabia Saudí y la guerra del Yemen".

"La esperanza está en el hecho de que incluso en lugares tan aparentemente lejanos como la Siria gobernada por un régimen genocida, el de la dinastía de los Asad, puede florecer un movimiento conscientemente noviolento. En medio de las peores circunstancias posibles, nos dan ahora, a nosotros, lecciones de resiliencia y determinación".

Para Pablo San José, el fin de la insumisión disminuyó drásticamente la atención mediática hacia el movimiento antimilitarista. "Aun así, algunos activistas, herederos de ese movimiento histórico y perseverantes en sus apuestas y sensibilidades mantuvimos, desde entonces y hasta el día de hoy, un pequeño referente en ese sentido, que se concreta en el Grup Antimilitarista Tortuga".

"Si lanzamos la mirada al futuro, de entrada, no parece pintar bien la apuesta humanista-pacifista, arrinconada por la marea punitivista y la fe ciega en la solución universal de tipo judicial y carcelario. Aun así, queremos creer que se puede esperar un resurgimiento de la contestación humanista, antimilitarista y desobediente ante tanto de conformismo, tanta sumisión a un sistema rapaz, destructivo y anulador de aquello que nos hace personas".

Según Rafa Rodrigo Navarro, de los más veteranos, "la actual crisis afecta principalmente la escala de valores sobre la que se ha planteado la transición europea a lo largo de los siglos XX y XXI. Nunca el planteamiento económico capitalista actual, de manera similar al fallido planteamiento económico de los llamados países comunistas en el pasado, logrará una sociedad más igualitaria y por tanto pacífica. La ganancia económica no puede presidir ninguna escala de valores".

"Hay que estar alerta y no dar por finalizados los intentos de volver al servicio militar obligatorio. Estos intentos, en la “civilizada Europa”, hacen pensar que los gobiernos contemplan la guerra en un horizonte no muy lejano. Al final, la objeción de conciencia al servicio militar es una estrategia más para llegar a un cambio de raíz, revolucionario, de forma que la convivencia, basada en una nueva escala de valores haga posible una vida sin armas, es decir, verdaderamente humana".

Además de todo el que plantean los militantes activos, podría ser que el futuro de la noviolencia tenga más recorrido del que nos pensamos. El movimiento independentista catalán, cuando menos, emplea sus métodos, que no es poco; Pepe Beunza, aquel primer objetor político valenciano, participa en primera línea. Por otro lado, a pesar de todos los pesares, ¿no se encuentra la noviolencia en el ADN de la democracia? (esto es, la resolución pacífica de los conflictos: la sustitución de un poder por otro sin la intervención militar). El miedo a la libertad, desgraciadamente, está vivo y la misma democracia liberal se encuentra herida ante el avance de los autoritarismos apoyados en el poder militar. ¿Estaremos dispuestos a lanzar, nuevamente, a nuestros jóvenes, los unos contra los otros, bajo el paraguas patriótico?

No lo tendríamos que permitir.

Fuente: https://directa.cat/tres-decades-de...

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El ojo nativo y el extranjero en Hong Kong

10 September, 2019 - 00:00

Àngel Ferrero

Cuando algo dramático cautiva al ojo extranjero, se sigue: venta de niños en Gansú, esterilización femenina en Guangxi, activistas sindicales detenidos en Shandong. Los artículos aparecen en la prensa americana, cuyos lectores no pueden solucionar los problemas y carecen de la perspectiva necesaria para ponerlo todo en contexto”. La cita, del periodista estadounidense Peter Hessler, aparece en las primeras páginas del libro La actualidad de China (Crítica, 2009), de Rafael Poch-de-Feliu.

El texto es pertinente estos días, cuando las protestas en Hong Kong —concentraciones multitudinarias en las calles, enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, bloqueo del aeropuerto— han cautivado “al ojo extranjero”, una movilizaciones que han conseguido que Carrie Lam, jefa ejecutiva de la región, anunciase este martes la retirada del proyecto de ley de extradición que las provocó.

La inmediatez de la información, cuyo impacto las redes sociales multiplican, aporta una falsa proximidad y una aún más falsa certeza. El espacio informativo se transforma en un campo de batalla al aire libre al que todo el mundo es arrojado sin distinción, sin espacio para el debate ni tiempo para la reflexión. Ucrania, Siria, Nicaragua o Venezuela son tres ejemplos recientes a los que este año podría añadirse Hong Kong.

Para unos se trata ni más ni menos que de una lucha entre un régimen totalitario y manifestantes prodemocracia, eliminando de la ecuación no solo el contexto internacional, sino la composición social y los intereses particulares de muchos de esos manifestantes. Para otros, nos encontramos ante otra ‘revolución de colores' orquestada contra China, como si estas operaciones pudiesen prosperar en ausencia de un suelo fértil, mediante un proceso de alquimia revolucionaria (o contrarrevolucionaria).

La verdad, por descontado, es más compleja, pero para conocerla —o aproximarse a ella, al menos— se requiere esa perspectiva que reclamaba Hessler.

Las protestas en la región administrativa especial (SAR) de Hong Kong arrancaron el 31 de marzo contra el proyecto de Ley de extradición a China presentado por el gobierno de Carrie Lam y han ido subiendo en intensidad estos últimos meses aunque el proyecto ha sido retirado.

“La ley es solo el detonante”, explicaba a El Salto Carl Zha, el creador de Silk and Steel, un popular podcast sobre China. El descontento, alerta, es real y tiene una base material: el declive de Hong Kong como centro financiero e industrial frente a una pujante China continental, que hace que afloren a la superficie los problemas de la sociedad hongkonesa, como el acceso a la vivienda o la escasez de oportunidades laborales para muchos jóvenes.

Pero al mismo tiempo también conviene tener en cuenta que en la protesta hay un fuerte “localismo contra lo que era visto como una invasión por parte de los continentales”. El sentimiento dominante, según Zha, es que los hongkoneses “están perdiendo su estatus especial”.

En este sentido, el uso de la bandera colonial en las manifestaciones —y, de manera mucho más notoria, en el asalto al parlamento a comienzos de julio— “puede ser visto como una muestra de nostalgia por la época dorada de Hong Kong, cuando ellos eran ricos y sus vecinos de China continental, pobres”.

A nadie le pasa por alto que todo ello ocurre en un turbio contexto global, en el que EE UU ha declarado una guerra comercial contra Beijing. A comienzos de agosto, Julie Eadeh, una diplomática estadounidense, fue fotografiada reuniéndose con líderes de la protesta en Hong Kong. “No es difícil imaginarse cuál sería la reacción estadounidense si un diplomático chino se reunirse con los líderes de las protestas de Occupy Wall Street, Black Lives Matter o Never Trump”, criticó el periodista de China Daily Chen Weihua en su cuenta de Twitter.

La República Popular China ha comenzado incluso a movilizar sus tropas en Shenzen, en la frontera. Además del de Hong Kong, están los conflictos de Taiwan, el Tíbet, Sinkiang y las islas Diaoyu (Senkaku), en el mar de la China Oriental, en el horizonte. Que no pille desprevenido al “ojo extranjero” y lo cautive.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/china...

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Botín

10 September, 2019 - 00:00
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“Para ir a la guerra no me pidieron visado”

10 September, 2019 - 00:00

Unos 400.000 africanos lucharon en las guerras europeas del siglo XX. Entre ellos, los 'tirailleurs', los tiradores de infantería senegaleses. Pocos sobreviven. Hablamos con tres de ellos, que se debaten entre el orgullo de haber combatido con Francia en contiendas como la II Guerra Mundial y el dolor por el trato recibido.

José Naranjo
Saint Louis (Senegal)

A Sadio Coulibaly le crujen los huesos cuando se levanta del sillón. Apoyado en su bastón de madera, da unos pasitos y busca el apoyo cómplice de su esposa. A sus 96 años, es uno de los últimos tirailleurs (tiradores) vivos que lucharon en la II Guerra Mundial, Argelia e Indochina, soldados africanos reclutados por Francia para dar su vida por la metrópoli, enviados al frente como carne de cañón y discriminados a la hora de los reconocimientos, las pensiones y los premios, incluso represaliados por exigir un trato igualitario. “En Hanoi las balas no distinguían entre blancos y negros”, asegura Coulibaly con amargura, “para ir a la guerra no nos pidieron visado”.

En su modesta casa del barrio de Ndolofenne, en Saint Louis, Coulibaly conserva sus ajadas medallas y un certificado de la Orden del León que le concedió el presidente de Senegal hace tres años. Pese a su avanzada edad y a fuerza de repetirlo, recita con detalle lugares y fechas como una letanía. “Del campo de Kayes fuimos a Tambacounda, Kaolack, Thies y Rufisque. Luego salimos en barco hacia Marsella. Siete días tardamos en llegar y había chicos de todas partes, de Senegal, Malí, Guinea y Mauritania”, asegura.

A partir de aquí su relato es confuso y enmarañado, salta de una guerra a la otra, de la liberación de París al puerto de Tourane, del barro de Indochina al desierto de Argelia. Pero algunos detalles están clavados en su memoria. “Nos llevó hasta Saigón el barco SS Pasteur. La guerra allí fue durísima, nos mandaban a la selva y pasabas días y días sin dormir, el enemigo salía de la nada de repente, había cadáveres por todos lados”, explica. Al frente de un destacamento de 140 tirailleurs, el sargento Coulibaly se empachó de muerte. Luego vendría Argelia, donde resultó herido, y lo mandaron de vuelta a casa.

Tras 18 años en el Ejército llegó el momento del retiro. “A los tirailleurs nos pagan una pensión que es la cuarta parte de lo que reciben los veteranos blancos. ¿Por qué? Las balas en Hanoi no sabían si eras europeo o negro, en la guerra de Europa muchos hermanos africanos murieron bajo las bombas. También nos prometieron la nacionalidad y nunca lo cumplieron, eso fue una traición. Ya no tengo edad para viajar, pero mis hijos podrían haber ido a Europa a trabajar y buscarse la vida. Si quisiera ir de visita a Francia, país por el que lo di todo, tendría que sacarme un visado, pero para ir a la guerra no me lo pidieron”, asegura con dolor.

Los tirailleurs senegaleses integraban el cuerpo colonial de infantería y fueron reclutados a lo largo y ancho del territorio africano bajo dominio francés. Recibieron el apelativo de senegaleses porque de esta antigua colonia procedían los primeros, pero con el paso de los años llegaban de Guinea, Malí, Chad, Níger e incluso del Magreb, a los que denominaron argelinos o turcos. Tras su creación en 1857 participaron por reclutamiento o de forma voluntaria sobre todo en las dos guerras mundiales (al menos 400.000) y en los conflictos de descolonización, como los citados de Argelia e Indochina.

En Gandiol, a una decena de kilómetros de Saint Louis, Moussa Bitteye pasa casi todo el día acostado en la cama. Escucha con dificultad y le cuesta reconocer a sus propios nietos. También tiene 96 años y hay noches que sueña con aquello y se revuelve inquieto en la cama. A veces se despierta gritando. “Pasábamos cuatro o cinco días en la selva recogiendo a los heridos, a muchos los cargué sobre mis hombros, eran hermanos negros, malienses y senegaleses sobre todo”, explica con dificultad. Su nieto Masseck completa el relato: “Se siente orgulloso de haber sido militar, pero luego tuvo que volver. Era hijo único y su padre lo reclamó. Su vida la pasó entre el campo y el mar, como agricultor y capitán de pesca”.

Uno de los episodios más trágicos de la historia de los tirailleurs no tuvo lugar en una guerra lejana, sino de vuelta a casa. Ocurrió el 1 de diciembre de 1944 cuando un nutrido grupo de ellos que había sufrido prisión y trabajos forzados en Europa fue trasladado a Thiaroye (Senegal) tras la liberación de Francia. Decenas de ellos se rebelaron contra el incumplimiento del pago de sus primas de desmovilización y fueron reprimidos con brutal violencia por sus propios compañeros a las órdenes del general francés Dagnan. La historia oficial habla de 35 muertos, pero se cree que pudieron fallecer al menos 70. El cineasta Ousmane Sembène recogió estos hechos en su película Camp de Thiaroye (1988).

A escasos metros de Bitteye, en la misma Gandiol, vive Issoupha Diop, nacido en 1937, quien estuvo dos años luchando en Argelia. “No tengo ningún recuerdo bueno de ese tiempo, lo más que me marcó fue la muerte de un amigo del mismo batallón. Se adentró en el desierto persiguiendo a un rebelde y luego apareció su cadáver”. El viejo Diop pasa las horas sobre una alfombra en la entrada de su casa, ya jubilado. Fue militar hasta 1972 y llegó a caporal jefe. “Pero nada se parece a la guerra, no es un juego ni una película, es durísima”, dice.

Un puñado de antiguos tirailleurs senegaleses, entre los que se encontraba Sadio Coulibaly, héroes de guerra que se sienten maltratados por Francia, trasladaron al presidente Macron en su última visita a este país africano su malestar por el trato recibido. “Se comprometió a darnos la nacionalidad”, asegura el militar retirado, “pero aún no ha cumplido”. Cada vez quedan menos con vida, pero siguen siendo una herida abierta de una época no tan lejana.

El País

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Camilo Sesto: "Getsemani" (1977)

9 September, 2019 - 00:00
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El legado del primer objetor de conciencia israelí

9 September, 2019 - 00:00

Alasdair Soussi

The Electronic Intifada.

Traducción de Agustín Velloso para Tortuga.

Al comparecer en un juzgado de Haifa pocos meses después de que Israel fuese establecido en 1948, el violinista dejó patente que no participaría en la guerra que Israel luchaba entonces contra sus vecinos. Consideraba a los árabes como hermanos, no como enemigos.

Durante el juicio, Abileah, nacido en Australia, no se disculpó por su posición. Ésta incluía su objeción al establecimiento de un Estado predominantemente judío.

Incluso antes del establecimiento de Israel él se negó a enrolarse en la Haganah, la principal milicia sionista en Palestina.

Abileah eludió una sentencia de prisión, pero los jueces no consiguieron persuadirle de aceptar un puesto de no combatiente, lo cual, en palabras del fallecido Anthony Bing, autor de "Israeli Pacifist: The Life of Joseph Abileah", “comparò con el caso de un ladrón que vigilase para la policía mientras otro ladrón realizaba un robo".

"Me siento muy orgulloso de ser un descendiente de la familia Abileah y me he inspirado directamente en el trabajo de Joseph y su valor", dijo su sobrina nieta Rae Abileah, una activista de Voz Judìa por la Paz que vive en Colorado. Rae es muy conocida por interrumpir una alocución de Benjamin Netanyahu, el primer ministro israelí, al Congreso de Estados Unidos en 2011.

"Un mundo alternativo"

Joseph Abileah ha sido un modelo para otros que se ha negado a enrolarse en el ejército israelì. A diferencia de èl, muchos de esos objetores han ido a prisión.

Maya Wind es una de éstos. Se negó a enrolarse en 2008 y estuvo un tiempo en una prisión militar hasta que fue puesta en libertad.

Creciò en Jerusalén y fue activa políticamente en tiempos de la Segunda Intifada. Hacia el final del bachillerato empezó a manifestarse contra las prácticas israelíes como la demolición de casas palestinas.

"Empecé a descubrir este otro mundo alternativo al que no tuve acceso dentro de la sociedad israelí dominante", dijo Wind.

Ella se crió en lo que describía como "un hogar sionista", donde se esperaba que se uniría al ejército, lo que es obligatorio para la mayoría de hombres y mujeres judíos.

Antes de su compromiso con la causa palestina, ella había asumido que el ejército de Israel es una "fuerza defensiva" que "nos mantenía a salvo", dijo.

Lógicamente, como el rechazo al ejército no es algo común "en la narrativa del Estado", ella dijo que pasó muchos de sus años colegiales sin siquiera sospechar que existe la objeción de conciencia. Hasta que no estudió estos asuntos con mayor profundidad, no supo del ejemplo que significó Joseph Abileah.

“Abileah fue valiente al tomar su decisión en un tiempo en que el Estado estaba empezando a definirse y a establecer un fuerte consenso, así que romper con esto tan pronto es de admirar", dijo Wind.

"Te veo"

Sahar Vardi también objetó al servicio militar en 2008, cuando tenía 18 años.
Vardi, que fue encarcelada por sus acciones, argumentò que la mayoría de los israelíes justifican la inflexible agresión del Estado contra los palestinos sobre la base de que "no hay alternativa".

"Así, en este contexto, estamos en una especie de situación de supervivencia", dijo Vardi, quien trabaja para el American Friends Service Committee. “Y esta es la justificación para la derecha y la izquierda política".

El hijo de Jospeh Abileah, Adi, dijo que su padre "fue màs o menos aceptado por sus ideas entre sus amigos cercanos, no por muchos otros".

El acto de objetar contribuye a promover conciencia sobre la opresión contra los palestinos.

Maya Bernad-Figenbaum, 19 años, ha objetado recientemente. Su decisión se originó mediante los diálogos que tuvo con palestinos.

"Me identifico totalmente con la injusticia que están sufriendo", dijo al canal israelí Social TV. "Ésta es mi forma de decirles: os veo, entiendo vuestro dolor y no lo voy a ignorar".

Rae Abileah –la sobrina nieta de Joseph– afirmó que los objetores de hoy no han inventado nada, sino que extienden el legado.

"Siempre ha habido una resistencia judía a la ideología sionista y la represión colonial", dijo. "No tenemos que aceptar las cosas. Podemos decir no. Cuanta más gente conocemos que objeta, mas valientes nos hacemos".

Fuente: https://electronicintifada.net/cont...

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Problemas

8 September, 2019 - 00:00

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Los muertos en la cárcel se duplican en 20 años, a pesar de que disminuyen los presos

8 September, 2019 - 00:00

A pesar de que la cantidad de prisioneros se mantuvo prácticamente igual respecto al año anterior, en 2018 la cantidad de fallecidos aumentó un 43% frente a 2017.

EL CONFIDENCIAL.- El miércoles 26 de diciembre de 2018, un hombre mató a golpes a su compañero de celda en la prisión de Soto del Real. El agresor, que había sido ingresado unas horas antes en prisión preventiva por intento de homicidio, era un experto en artes marciales. La pelea se originó por la litera de abajo y la víctima falleció en la ambulancia rumbo al hospital por diversos traumatismos en el cráneo. Esta fue la única muerte registrada en este centro durante 2018, que cerró con 210 fallecidos en todas las prisiones.

Ese número representa la tasa de fallecidos más alta de los últimos 20 años, con 41,3 muertos por cada 10.000 internos y un aumento del 43% respecto al año anterior, según los datos del Ministerio del Interior proporcionados a este diario tras una consulta a través de la Ley de Transparencia. La población media carcelaria, mientras tanto, se mantuvo casi igual, con una disminución de apenas el 1% respecto a 2017.

Los sindicatos reclaman más personal y aseguran que muchas muertes son “evitables”. "Con el personal actual, es imposible cubrirlo todo”, asegura el responsable nacional de prisiones de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), Jorge Vilas. Pero si bien se ha reducido la plantilla, también ha disminuido la población penitenciaria.

En los últimos nueve años, la cantidad de reclusos ha caído de forma constante, hasta llegar a los 50.871 presos que se registraron de media en 2018 (un 22% menos que en 2010), mientras que la cantidad de fallecidos aumentó un 13% en el mismo periodo, aunque la variación ha sido irregular. Para encontrar una tasa de muertos en cárceles similar a la de 2018, hay que remontarse hasta 2006 (40 fallecidos por cada 10.000 internos). Y hay que irse a 1998 para encontrar un ejercicio que iguale en números de fallecidos al del último año.

Y en 2019 los números tampoco son alentadores. En los primeros siete meses del año, fallecieron 113 reclusos (en las cárceles o en algún centro hospitalario), una media de 16 muertos por mes, inferior a la registrada en 2018 (17,5) pero mayor que la de 2017 (12,2). Los datos de Cataluña no se incluyen en el análisis por tener transferidas las competencias en materia de prisiones.

Aumentan todas las causas

El informe anual sobre mortalidad en cárceles, que en los últimos siete años se ha publicado entre abril y junio del año siguiente al que aborda, todavía no está terminado con los datos de 2018. Según han dicho desde Instituciones Penitenciarias, la demora se debe a que faltan algunas autopsias o informes toxicológicos. Si bien prefirieron no realizar declaraciones, desde el gabinete de prensa aseguraron que para analizar los datos de fallecidos hay que tener en cuenta el “envejecimiento” de la población carcelaria.

Sin embargo, el porcentaje de fallecimientos por causas naturales descendió en 2018 respecto al año anterior. Mientras que en 2017 representaron el 62% del total de los fallecidos, al año pasado fueron el 52%. La causa que más aumentó fue la reacción adversa a las drogas, ya que en 2018 se cobró la vida de 62 internos (29% del total) y en 2017 de 18 (29%). Aun así, tanto las muertes naturales como todas las causas violentas, menos agresiones, registraron un aumento en el último año.

(DOCUMENTO COMPLETO EN PDF ADJUNTO): http://www.derechopenitenciario.com...

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No existe eso que llaman guerra verde

8 September, 2019 - 00:00

Eleanor Goldfield

En el mes de junio, el Proyecto sobre Costes de la Guerra del Instituto Watson de Asuntos Internacionales y Públicos de la Universidad Brown (Rhode Island, EE UU) publicó un informe titulado Consumo de combustible por el Pentágono, cambio climático y costes de la guerra. Haciéndose eco de anteriores informes sobre la relación entre el ejército estadounidense y el cambio climático, el documento señala las diversas maneras en que el Pentágono es “el consumidor institucional de petróleo más grande del mundo y, por consiguiente, el mayor generador singular de gases de efecto invernadero (GEI) del planeta”.

Aunque esto no sea necesariamente una noticia, no es malo recordarlo; y los datos detallados del documento sobre cuestiones como el consumo de combustible y las emisiones de GEI no dejan de resultar chocantes y darían para titulares sensacionales. En 2017, por ejemplo, “las emisiones de GEI del Pentágono fueron mayores que las de países industrializados enteros como Suecia o Dinamarca”. De todos modos, aunque el informe relaciona claramente al ejército estadounidense con el caos climático, la conclusión benévola y el tratamiento del complejo militar-industrial con guantes de seda deja algunos agujeros importantes en lo que de otro modo podría ser un potente comentario sobre la interseccionalidad y la necesidad de un cambio de sistema.

No basta con trazar académicamente un hilo rojo entre distintas cuestiones. Reconocer las conexiones que vinculan el caos climático con la guerra, el imperialismo y la creciente crisis de los refugiados exige soluciones basadas en esta interseccionalidad del mundo real. Necesitamos una solidaridad activa que borre las demarcaciones de los movimientos unitemáticos y construya un poder que refleje la realidad del aquí y ahora. Asimismo, debemos desconfiar de las reformas tímidas, de la ecología de fachada y de la tendencia impertérrita del capitalismo a avergonzar a la gente.

Caos climático y seguridad nacional

Las pequeñas reformas están asociadas a menudo al deseo de reverdecer la propia imagen en una especie de chupito combinado hecho para aplacar a la gente y en última instancia mantener el status quo. Por supuesto, esta falsa solución suele venir envuelta en un lenguaje que dice mucho y significa poco, que suena lógico sin recurrir realmente a la lógica. Por ejemplo, el informe concluye que “reduciendo el consumo de combustibles emisores de GEI (junto con reducciones de la emisión en otros sectores), el Pentágono reduciría su contribución a las amenazas asociadas del cambio climático para la seguridad nacional”. Esto me recuerda a aquellas frases de los exámenes de gramática que utilizaban largas inanidades de lógica circular que no decían esencialmente nada. Algo así como esto: el Pentágono podría dejar de crear amenazas para la seguridad nacional si dejara de crear amenazas para la seguridad nacional.

Es más, las conclusiones generales formuladas en el informe nos llevan a contemplar el caos climático a través de la lente de la seguridad nacional y no de la destrucción de millones de especies, tierras de cultivo, agua potable, aire respirable y un futuro vivible en general. En este punto me viene a la memoria el tuit de la senadora Elizabeth Warren de mediados de mayo en el que lamentaba que “el cambio climático es real y se agrava cada día, y socava nuestra disponibilidad militar. Cada vez más, el cumplimiento de la misión depende de nuestra capacidad para seguir operando en situaciones de inundación, sequía, incendios, desertización y frío extremo.” Pero ¡por Dios, hemos de cumplir la misión! ¡Incluso si implica optar por lo ecológico!

Por supuesto, la idea de una guerra cuidadosa con el medio ambiente es tan ridícula como suena. Lo que llaman nuestra seguridad nacional está basada en invasiones no provocadas, graves violaciones de los derechos humanos, guerra económica, cambio de regímenes y terrorismo abierto. Es un imperialismo modernizado que se preocupa tan poco por la gente como por los ecosistemas en que vivimos.

El informe formula propuestas válidas e importantes sobre la reducción de nuestra dependencia del petróleo, que incluye la disminución de las operaciones en Oriente Medio, el abandono de bases militares y destinar el dinero del presupuesto de defensa a “actividades económicamente más productivas”. Sin embargo, ni la senadora Warren ni el informe del Instituto Watson van a la raíz y se preguntan si el ejército y su imperialismo violento son necesarios, sino únicamente si es suficientemente verde. Con ello, pasan por alto la paradoja central de que en una enfermiza espiral de muerte, nuestro ejército utiliza el cambio climático y la desestabilización que conlleva para justificar el aumento del presupuesto de defensa, creando de este modo –y acelerando– una profecía homicida autocumplida.

Se podría argumentar que es perfectamente comprensible que un informe que trata del consumo de combustible y las emisiones de GEI por parte del ejército no plantee el cambio de sistema. Sin embargo, se supone que las conclusiones han de servir para analizar los datos mostrados, y si no se analiza la naturaleza destructiva y opresiva de las fuerzas armadas estadounidenses, toda conclusión que saquemos con o sin un informe no servirá para abordar el cambio de sistema necesario que implica la lucha contra el caos climático. Esta es la razón que explica por qué el proyecto de ley copatrocinado por la senadora Warren para reducir la huella de carbono del Pentágono está condenado al fracaso. Incluso si se promulga, no hará más que reverdecer la fachada llena de sangre de una máquina de guerra imperialista. Por ejemplo, en vez de reclamar el cierre de cualquiera de nuestras casi mil bases militares que hay en el mundo, Warren quiere asegurarse de que estén preparadas para resistir una climatología extrema.

Ahora bien, estas bases que ella pretende salvar constituyen verdaderas catástrofes ambientales. Docenas de bases militares de EE UU figuran en la lista de lugares Superfund de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), en la que figuran los lugares que albergan vertidos de residuos tóxicos y peligrosos altamente contaminados y requieren medidas de descontaminación especiales. En 2014, Newsweek informó de que “unos 900 de los alrededor de 1.200 lugares Superfund en EE UU son instalaciones militares abandonadas o instalaciones que sirven a necesidades de apoyo militar”.

En todo el mundo, las bases estadounidenses vierten en el suelo y las aguas subterráneas productos químicos tóxicos como uranio empobrecido, petróleo, queroseno, pesticidas y exfoliantes como el agente naranja y plomo. Durante años, comunidades locales se han manifestado en contra de las respectivas bases estadounidenses por los daños provocados en los cultivos y el medioambiente, desde Okinawa hasta Guam, Galápagos y Seychelles. No cabe duda de que lo más favorable para el medio ambiente que se puede hacer es cerrar las bases militares de EE UU y desmantelar efectivamente el complejo militar-industrial imperialista en su conjunto. De paso, también constituiría el mayor impulso a nuestra sacrosanta seguridad nacional, no solo con respecto al clima, sino también en relación con la migración y los desplazamientos forzados.

La intersección de nuestros movimientos

Mientras que el cambio climático es un recién llegado en el debate sobre la seguridad nacional, el miedo a que unos refugiados y/o inmigrantes mancillen nuestra ciudad situada en la cima de un monte es prácticamente un pasatiempo estadounidense. Desde que se estableció esta nación colonialista de colonos EE UU ha sido siempre antiinmigrante, y este paradigma se mantiene sólido a pesar del hecho de que actualmente la gente esté migrando directamente por nuestra culpa. Sí, la ironía también es tan nuestra como la tarta de manzana.

Un informe reciente del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados revela que “el número de refugiados en todo el mundo es actualmente el más elevado desde que Naciones Unidas comenzó a mantener registros, con más de 70 millones de personas buscando refugio después de haber sido expulsadas a la fuerza de sus hogares”. Según el Consejo Noruego para los Refugiados, “en promedio, cada año son desplazadas 26 millones de personas a causa de catástrofes como inundaciones y tempestades. Cada segundo, una persona se ve obligada a huir".

Se prevé que el cambio climático hará que en la próxima década busquen refugio decenas de millones de personas. Oriente Medio y África sufrirán tal vez los peores efectos del cambio climático en los próximos decenios, sobre todo en forma de sequía y calor extremo. Conviene señalar que Oriente Medio, África y Asia Central y Meridional no solo son los lugares de procedencia de la mayoría de refugiados del mundo, sino también los lugares que reciben la mayoría de los refugiados; otro ejemplo de cómo vamos dejando catástrofes en nuestra estela.

Y mientras continúa la guerra contra el terrorismo en Oriente Medio, el menos comentado nuevo barullo para África, el Mando África de EE UU (Africom) oculta la competencia imperialista por recursos naturales tras otra mentira más sobre una supuesta amenaza para la seguridad nacional. En resumen, nuestra seguridad nacional se ve amenazada todos los días por nuestra ansia de seguridad nacional: nuestra necesidad de perforar, verter, extraer y quemar está vinculada inextricablemente a los planes militares de desestabilizar, destruir y desplazar.

Del mismo modo que no existe eso que llaman una guerra verde, tampoco hay manera de hacer frente al cambio climático si no nos oponemos a la maquinaria de guerra, y viceversa. No hay manera de abordar la crisis de los refugiados a menos que luchemos contra el cambio climático y la maquinaria de guerra. A fin de desbaratar la mencionada profecía autocumplida, homicida y cada vez más acelerada, hemos de observar las intersecciones de nuestros movimientos y reconocer que en esos puntos se halla nuestro poder colectivo, el potencial para construir movimientos colaborativos de largo alcance que realmente vayan a las raíces, al corazón mismo del sistema.

Como sindicalista he visto tantos movimientos unitemáticos dispersarse por cansancio y sectarismo. De hecho, es un regalo a los poderes establecidos que a menudo tracemos líneas de demarcación tan profundas: el movimiento ecologista está aquí, el movimiento por los derechos de los refugiados y los migrantes está ahí, el movimiento antiguerra está allá, y nunca confluyen los tres. Aunque ahí está el ejemplo de la reciente manifestación en Bath, Maine, donde un grupo de activistas cortó el tráfico a la salida de un astillero donde se construyen buques de guerra, reclamando dinero para soluciones para el clima y no para la guerra interminable.

En la junta general de accionistas de la empresa de gestión de activos BlackRock se presentaron numerosos grupos –desde la Organización Indígena Nacional de Brasil hasta Code Pink– para denunciar al director ejecutivo de BlackRock y a toda la empresa por sus inversiones masivas y grotescas en muerte y destrucción a través del caos climático y la guerra. Muchas comunidades movilizadas por la justicia climática y la acción directa han forjado estas alianzas durante mucho tiempo, blandiendo literalmente la bandera del anticapitalismo en solidaridad con las luchas en el mundo entero. Estos empeños interseccionales son fuente de inspiración, poder e ideas. Parten de los principios de cooperación, solidaridad y respeto, antítesis del violento sistema capitalista. Y puesto que rompen con el paradigma de divide y vencerás en el que hemos caído tantas veces, también arrojan luz sobre los problemas inherentes a la tendencia de las opciones personales.

Bloquea, protesta, movilízate, levántate

Con el avance del capitalismo verde (un oxímoron tan claro como el de la guerra verde) también ha proliferado la falsa idea de que podemos salvar el planeta llevando siempre en la mochila una o dos bolsas para la compra. Esto lo llamo la falacia de volverme verde. Si todo el mundo reciclara, si todo el mundo instalara paneles solares y tuviera una botella de agua reutilizable con la palabra Námaste escrita en un lado; si todo el mundo comprara un Tesla… Pero esta manera de pensar no es más que otra manifestación de la estrategia de divide y vencerás de un sistema capitalista basado en la extracción y la destrucción. Avergüenza a la gente que no puede pagar o acceder a las nuevas tecnologías o alternativas verdes y divide aún más nuestro potencial de unificación a lo largo de las fallas del poder adquisitivo pintado de verde. Cuando un barrio cae víctima de un tsunami de gentrificación, enseguida acuden establecimientos verdes de cosmética eco-chic, tech trendy e hipster, que miran de arriba abajo y expulsan a quienes no pueden pagar sus ofertas consumistas, mientras hacen caja y hacen caso omiso del puñado de empresas y de la máquina de guerra que realmente tiene la culpa de esta crisis climática que se agrava por momentos.

Un chiste que ha circulado recientemente en las redes sociales dice: “harías más por el clima si te comieras a un ejecutivo del petróleo que si te volvieras vegano”. No solo es gracioso, sino que también da en el clavo. Rousseau tal vez se adelantó a su tiempo al sentar las bases de una revolución contra el cambio climático: “Cuando la gente ya no tenga nada más que comer, se comerá a los ricos…”. Por supuesto, hazte vegano si tienes el privilegio de hacerlo. Pero no mezclemos esta opción personal con las acciones necesarias para desmantelar la maquinaria que saca beneficio de la tortura de animales.

Sí, los y las activistas acudirán a menudo a lugares lejanos para luchar contra un gasoducto o una empresa maderera. Sí, la gente irá a comprar a Wal-Mart porque carece del privilegio económico de poder ir a comprar a otros sitios. Si todos aquellos que se dedican a criticar a la gente que hace esas cosas hubieran acudido en vez de ello a la primera línea de la lucha contra un gasoducto, la energía sucia tendría a miles contra las que luchar, y no un puñado de activistas de una férrea fuerza de voluntad.

Cuando se dice que “toda persona puede hacer algo”, estoy de acuerdo. Pero el mero compromiso por reciclar no basta. Por supuesto, dado que alrededor del 91 % del plástico no se recicla, sigo pensando que debemos luchar por instituir mejores prácticas de gestión de residuos y exigir instalaciones de reciclado. Debemos utilizar el transporte público siempre que podamos. También debemos cepillarnos los dientes regularmente, no beber demasiado alcohol y evitar los alimentos procesados.

En otras palabras, el llamado reverdecimiento de nuestra vida personal no debe considerarse una contribución a la protección del clima, sino una faceta más de comportarse como un adulto en el mundo de hoy. Actuar por el clima, ese algo que toda persona puede hacer, debería significar realmente actuar por el clima. Debería significar que bloqueamos, protestamos, nos manifestamos y nos levantamos y de alguna manera dedicamos tiempo, energía, cuerpo y mente a una aguda lucha sistémica. Debería significar que nos organizamos en nuestras comunidades para establecer conexiones entre nuestros diversos problemas, desde la gentrificación del barrio hasta el imperialismo, pasando por la soberanía alimentaria, la salud pública y el racismo sistémico, cuestiones todas que están relacionadas con el caos climático.

Debería significar que apuntamos contra el sistema y no unos contra otros, que diferenciamos nuestro poder de nuestro poder adquisitivo verde y que no dirigimos la guerra de clases contra nosotros mismos. Debería significar que educamos y nos comprometemos con los principios de la lucha contra la opresión, del antiimperialismo y del anticapitalismo. Debería significar que soñamos y hacemos y construimos comunidades y redes que existen fuera de los confines del sistema capitalista bajo el que todas y todos sufrimos.

No existe ningún plan definitivo para llevar a cabo esta tarea. La verdadera solidaridad y la interseccionalidad real implican ir más allá de nuestras zonas de confort y pisar terrenos que desconocemos, de maneras que no están previstas en la teoría. Los movimientos ecologistas tendrán que abordar el caos climático intrínseco a una maquinaria de guerra imperialista y racista. Los y las activistas contra la guerra tendrán que calibrar la importancia de la justicia climática en su actividad.

La gente más afectada no solo necesitará un asiento a la mesa, sino también una solidaridad real y respeto por sus experiencias de vida. Todas tendremos que examinar a fondo los peligros de las falsas soluciones que vienen de arriba, del reverdecimiento y de la crítica a quienes hacen lo que tienen que hacer para sobrevivir. Cuando crucemos la divisoria y dominemos la narrativa de nuestro propio futuro, habremos de aprender a sentirnos cómodas estando incómodas, a pasar del progreso prescrito de un sistema regresivo. Parece desalentador, suena imposible, pero no estamos solas, a menos que optemos por estarlo.

https://roarmag.org/essays/there-is...

Eleanor Goldfield es activista creativa, periodista y poeta.

Traducción: viento sur

Tomado de: https://vientosur.info/spip.php?art...

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Quién fue Popeye

7 September, 2019 - 00:00

Frank 'Rocky' Fiegel, inspiración de Popeye, fue un marinero polaco asentado en Illinois, que andaba enredado en peleas y grescas. Conocido por su descomunal fuerza, hizo correr a contrincantes mucho más grandes. También es recordado por su buen corazón y cariño hacia los niños.

Elzie Crisler Segar (vecino suyo), creó el personaje en 1919 en una tira cómica del periódico New York Journal, inmortalizando a este sujeto.

Por su aspecto, se le bautizó 'Pop-Eye' (ojo saltón).

Olivia fue inspirada en una mujer real llamada Dora Paskel, mientras que Blutus, se inspiró en un grandulón que llegó al puerto donde estaba Franz 'Rocky' Fiegel, y peleó con él... ganando Popeye ante la incredulidad de los que espectaban.

Fuente: https://www.facebook.com/codigoocul...

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Granados y Delgado: Los Sacco y Vanzetti españoles.

7 September, 2019 - 00:00

Francisco Granado Gata (1935-1963), Joaquín Delgado Martínez (1934-1963)

El día 18 de agosto de 1963 la prensa española anunció que en las primeras horas de la mañana, “y con sujección a las formalidades de la ley penal común, ha sido ejecutada la sentencia de pena capital dictada contra los terroristas Francisco Granados Gata y Joaquín Delgado Martínez“.

Bajo esa hipócrita retórica se encubría el hecho de que dos jóvenes anarquistas habían sido estrangulados por el aro de hierro del garrote vil tras el “enterado” del general Franco y después de un juicio militar sumarísimo que se celebró apenas diez días después de los hechos que se les atribuyeron.

Granados y Delgado habían sido acusados de colocar sendos artefactos explosivos el 29 de julio de 1963 en la Sección de Pasaportes de la Dirección General de Seguridad y en la Delegación Nacional de Sindicatos. El primero de los artefactos, una carga de plástico de doscientos gramos de peso, provocó heridas a una veintena de personas.

Dos días después de los atentados, el 31 de julio, a las 4 de la tarde, Francisco y Joaquín son detenidos, posiblemente a causa de una delación. Apenas tres semanas separaron la vida de la muerte para estos dos luchadores libertarios, sometidos primeros a torturas policiales y después a un juicio carente de garantías en el que son condenados a muerte. El Consejo de Guerra sumarísimo anunciado sólo 48 horas antes de su celebración les condena sin otras pruebas que las declaraciones arrancados bajo tortura, en un juicio lleno de irregularidades que incluyen el hecho de que el defensor no tenía título de abogado. Granados y Delgado negaron cualquier participación en las acciones armadas que se les atribuían y reconocieron ser miembros de la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias.

El Consejo Ibérico de Liberación, la organización clandestina anarquista a la cual pertenecían Granados y Delgado, declaró el 11 de agosto ante la opinión pública nacional e internacional que Joaquín Delgado y Francisco Granados eran absolutamente ajenos a los hechos ocurridos el 29 de julio en Madrid, que los autores no habían sido detenidos y que el depósito de armas atribuido a Francisco Granados no había sido utilizado y permanecía intacto al ser descubierto por la policía.

Posteriormente esta misma organización haría público que el material descubierto por la policía estaba destinado a un atentado contra Franco.

El año 1963 fue muy importante para la lucha antifranquista, no en vano en dicho año continuaron las movilizaciones mineras asturianas iniciadas en la primavera de 1962. El renacer de la lucha contra la dictadura fue posiblemente uno de los motivos por los que el franquismo quiso “dar un escarmiento” a las nuevas generaciones libertarias que estaban entrando en actividad en aquellos años. También quisieron, probablemente, castigar la campaña contra el turismo en España que venían desarrollando la CNT, la FIJL y otras organizaciones anarquistas.

Después de su muerte, un largo silencio se extendió sobre ellos, silencio que ha llegado a nuestros días. El PCE iba a adquirir durante los años sesenta una amplia hegemonía en la oposición antifranquista, que no había tenido en las dos décadas anteriores, y para el PCE sólo cabía recordar a sus propias víctimas. Algo similar ocurriría diez años después, en 1973, cuando otro joven anarquista, Salvador Puig Antich, fuera ejecutado, también a garrote vil, en otra farsa judicial.

Robert Escarpit escribió en Le Monde (22-8-1963), poco después de las ejecuciones, unas palabras que hay forzosamente que compartir: “Joaquín Delgado y Francisco Granados han dado su vida por algo pero, como siempre, los verdugos los han ejecutado por nada”. Por una nada que era un vacío asesino, la sinrazón de un poder dictatorial.

Es obligación de todos nosotros recordar que esos dos hombres murieron por algo, por algo tan importante como la libertad, y exigir que la verdad histórica de estos crímenes franquistas sea reconocida oficialmente.

Un crimen legal contra dos inocentes

Hace cuatro años asistimos atónitos a la anulación de la sentencia condenatoria contra Joaquín Delgado y Francisco Granados declarándoseles inocentes de los hechos que se les imputaban. El tribunal supremo dejaba sin efecto después de cuarenta y cinco años aquel “fallo judicial” que condenó a garrote vil a dos jóvenes proletarios inocentes de los cargos de los que se les acusaba, en concreto la colocación de dos artefactos explosivos en la Dirección General de Seguridad y en la Delegación Nacional de Sindicatos, culpables de no tener mas que sus manos como único capital y que utilizaron para ganarse la vida y para defender a su clase.

La madrugada del 16 de agosto de 1963, dos jóvenes libertarios esperaban que la sentencia dictada por el Tribunal de Orden Público y que les había condenado a la pena capital se materializase.

Francisco Granado Gata, de veintisiete años, natural de Ventoso provincia de Badajoz, casado y con tres hijos, y Joaquín Delgado Martínez, soltero y nacido de la localidad barcelonesa de Cardona, ambos militantes de la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias (FIJL), fueron asesinados por el salvaje método del garrote vil, sus cuellos pasaron por el aro metálico del garrote por no haber pasado por el aro fascista que imponía la dictadura sobre el proletariado y los pueblos de España.

Hacía veintinueve años que los dos habían cruzado la frontera arrastrados a la emigración por forma parte de los perdedores políticos y sociales de la guerra civil, formaban parte de aquel sector de la población que huyó en busca del pan que le negaba el franquismo, en el caso de Delgado cuando en 1949 junto con su madre y su hermano menor cruzaron los Pirineos para reunirse con su padre Francisco Delgado Tapia, militante de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) que llevaba diez años refugiado en Francia. Joaquín Delgado comienza sufriendo como la mayoría de los emigrantes que venían de este otro lado de los Pirineos el rechazo social que le impedía encontrar un trabajo con el cual obtener el mísero salario que cobraban la mayoría de los obreros españoles. Tras nacionalizarse francés consigue encontrar un empleo como ebanista. En su juventud comienza a tomar contacto con los grupos de exiliados españoles residentes en la ciudad de Grenoble y comienza a frecuentar las reuniones de los jóvenes anarquistas colaborando de forma esporádica primero en festivales, acudiendo a las charlas, conferencias y demás actividades de propaganda pasando poco tiempo después a la militancia activa dentro del grupo de la FIJL de la ciudad vascofrancesa. Los motivos para la emigración de Granado fueron simplemente económicos proveniente de una familia campesina extremeña fue en busca de un mejor futuro, tras cumplir el servicio militar, en el cual le fue detectada leucemia, cruza en abril de 1952 la frontera.

El proceso contra estos dos jóvenes libertarios fue un suceso curioso, según la declaración de la policía franquista, los dos jóvenes fueron detenidos mientras le gritaban a unas jóvenes extranjeras. Tras su detención se produjeron registros domiciliarios en los cuales se encontraron explosivos. La detención de Granado y Delgado no pudo ser fruto de la casualidad y la explicación esta clara, la infiltración por parte de agentes de la Policía franquista y de la OAS (Organización Armada Secreta) en los círculos anarquistas en el exilio y en el grupo Defensa Interior (DI), organismo generado por el Movimiento Libertario Español (MLE) fundado en 1962 por históricos del anarcosindicalismo como Cipriano Mera o Juan García Oliver ocupado de organizar las acciones armadas contra la dictadura. Oscuros personajes como un joven llamado Jacinto Guerrero Puente, que terminaría como agregado del condenado por el caso GAL y máximo responsable de la seguridad del Estado durante los gobiernos de Felipe González, Rafael Vera en la trama de los fondos reservados. La precaución y la alerta dentro del Movimiento Libertario Español (MLE) fueron descuidadas por los dirigentes anarquistas incapaces de descubrir al provocador que se encontraba dentro de sus propias filas y que llegó a ocupar el máximo cargo del área de propaganda en el grupo Defensa Interior y que incluso llegó a ser propuesto por varios sindicatos para ocupar la secretaría general de la Confederación Nacional del Trabajo durante el pleno de núcleos intercontinentales de la CNT celebrado en Agosto del año 1969.

delgado-granadoTras la detención gracias a la delación de este oscuro personaje los dos anarquistas son conducidos a la prisión de Carabanchel donde permanecerán diecisiete días antes de ser condenados por un Consejo de Guerra sumarísimo a sufrir una de las muertes mas crueles que puede sufrir un ser humano y que fue un genuino invento al que se dio forma bajo el solar hispano.

El proceso judicial estuvo, como corresponde a un juicio político plagado de irregularidades, dado que la defensa de los dos jóvenes anarquistas en ningún momento pudo presentar las pruebas y las coartadas que en ningún momento les colocaban en esas horas y esos días en esas calles donde fueron colocados los artefactos explosivos, aunque los dos reconocieron ser miembros de la Federación Ibérica de Juventudes libertarias asumiendo así la sentencia a la cual todo revolucionario esta condenado, dispuestos a pagar con su vida el crimen de luchar contra la dictadura franquista y por la emancipación de los trabajadores.

La inocencia de Granado y Delgado es hoy un hecho, y no lo es en absoluto porque el sucesor judicial del Tribunal de Orden Público haya declarado nula de pleno derecho la sentencia condenatoria sino porque la autoría de el hecho fue reconocida públicamente por otros dos militantes anarquistas miembros del grupo Defensa Interior en un programa emitido el 4 de Diciembre de 1996 por la cadena de televisión franco-alemana ARTE así como ante notario. Las pruebas utilizadas en su momento para encausarles no resistían ningún contraste plausible pero el principio de “castigar y amedrentar” con la mayor publicidad posible a través de una prensa que era la voz de su amo cumplió el objetivo marcado.

Joaquín Delgado y Granado fueron asesinados el 16 de agosto de 1963 cuando todavía estaba fresca la sangre del militante comunista Julián Grimau y de los guerrilleros Ramón Vías y “Caraquemada”, el régimen franquista dejaba una vez mas su estela de terror contra los hijos del pueblo que seguirían entonces y hoy siguen portando sobre sus espaldas el peso de la muerte y la explotación.

Granado y Delgado: un crimen legal

La Historia de Francisco Granado y Joaquín Delgado no interesaba a nadie. No aparecía en los libros de historia. Preferían que no apareciera nunca. Además, la investigación de su caso, podía llegar a demostrar que, efectivamente, los dos jóvenes libertarios eran inocentes de los actos por los que fueron condenados y ejecutados, y, quizá, abrir una brecha de reclamaciones legales, de revisiones de juicios, de acusaciones concretas y probadas de las criminales injusticias cometidas durante la dictadura de Franco.

Ningún dirigente de las televisiones a las que acudimos en busca de financiación se expresó con tal claridad, pero estaba claro que su interés era nulo. Llegaron a decir que era una historia “muy humana”, que hiciéramos una película, que no les cabía en la programación, que les parecía muy interesante pero que si queríamos que se divulgara, lo debía hacer un equipo designado por ellos, que había que hacerlo en poco tiempo, etc. Un sin fin de patrañas que pretendían obstaculizar – sobre todo – nuestro interés de investigar el caso y divulgarlo públicamente, denunciando a los responsables del régimen con la máxima contundencia y rigor posibles.

Esta actitud oficial no suponía nada nuevo. Desde la muerte del dictador, un pacto de silencio, entre los partidos de izquierda y la derecha franquista, impedía reflexionar e investigar sobre el pasado. Fue un pacto contra la historia. Nos negaban la memoria histórica, la posibilidad de analizar de dónde veníamos para entender mejor el presente. Y, sobre todo, nos negaban la posibilidad de pedir explicaciones, de señalar y denunciar a los antiguos criminales reconvertidos en demócratas. La derecha franquista maquillada, la misma que ahora gobierna, sabía perfectamente que el desconocimiento del pasado absuelve al presente. Querían la impunidad para actuar, y la consiguieron. La tienen.

Finalmente, el canal ARTE francés fue receptivo a nuestra propuesta y, con la participación de Ovideo TV, de Barcelona, y Point du Jour, de París, pudimos investigar a conciencia los hechos y realizar el documental. Granado y Delgado eran inocentes, lo demostramos en nuestro trabajo, gracias a las declaraciones de Antonio Martín y Sergio Hernández, y a la investigación realizada a partir del Sumario del Consejo de Guerra y otros testigos directos de los acontecimientos.

Se emitió en Francia y nos dieron un premio Fipa de Plata en el festival de televisión de Biarritz. No obstante, Televisión Española hizo todo lo que pudo por no emitirlo. La prensa española se hizo eco de esta actitud y la criticó ampliamente. El canal ARTE les obligó, merced a un acuerdo de colaboración que habían firmado recientemente. Finalmente se vio, de noche, a altas horas de la madrugada, casi clandestinamente. Ahora niegan la revisión judicial del caso. Razonan como los franquistas. La guerra continúa. Y Manuel Fraga Iribarne también. El entonces Ministro de Información de Franco se negó a ser entrevistado por nosotros, hecho que subrayamos en el documental. Sigue siendo Presidente de Galicia,

Fuente: https://sobrelaanarquiayotrostemasi...

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Cachemira: Silencio ensordecedor

6 September, 2019 - 00:00

El ministro indio de Interior ha propuesto al Parlamento la abolición del artículo 370 de la Constitución india (que establece las obligaciones legales derivadas del tratado de adhesión). Con el voto en contra de los partidos de oposición, tanto la cámara alta como la cámara baja han aprobado la nueva ley, que anula el estatuto particular, junto con la constitución y la bandera propias de Cachemira. Asimismo, divide el territorio en dos partes: Jammu y Cachemira, que será administrada directamente por el Gobierno central de Nueva Delhi (aunque manteniendo una asamblea legislativa electa, cuyos poderes han quedado notablemente mermados), y Ladaj, que también será administrado directamente por Nueva Delhi, pero no tendrá ninguna asamblea legislativa.

En la práctica, los ciudadanos indios ahora pueden comprar tierras e instalarse en Cachemira sin ninguna traba. Inversores indios, como el industrial más rico del país Mukesh Ambani, ya sueñan con poseer esta tierra rica en vastos glaciares, lagos de alta montaña y cinco grandes ríos. La disolución de la entidad jurídica del Estado comporta asimismo la abolición del artículo 35A, que otorgaba a los residentes derechos y privilegios que les permitían controlar su propio territorio. Desde hace tiempo, los cachemiríes temen esta eventualidad. Es una pesadilla recurrente en que se ven arrastrados por una avalancha de indios y convertidos en una especie de palestinos de los territorios ocupados y repoblados con colonos.

Lo más chocante en estos momentos es el silencio mortal de las calles de Cachemira patrulladas y cortadas por barricadas y de sus casi siete millones de personas encerradas, humilladas, espiadas por drones, aisladas del mundo. Esta situación es fruto de una lenta destrucción. Un momento decisivo se produjo en 1987, cuando Nueva Delhi falseó de modo flagrante el resultado de las elecciones en este Estado. En 1989, la reivindicación del derecho de autodeterminación, hasta entonces defendida de manera no violenta, se transformó en una lucha por la libertad. Cientos de miles de personas salieron a la calle para ser abatidas en una masacre tras otra.

El valle de Cachemira fue invadido rápidamente por militantes cachemiríes de ambos lados de la frontera, así como por combatientes extranjeros, entrenados, armados y adoctrinados por Pakistán. De este modo, Cachemira se metió en la tormenta: por un lado, un islam cada vez más radicalizado en Pakistán y Afganistán, completamente extraño a la cultura cachemirí, y por otro, el nacionalismo hindú fanático que se hallaba en pleno ascenso en India.

La primera víctima del levantamiento fue el vínculo secular entre los musulmanes de Cachemira y su pequeña minoría de hindús, conocida localmente con el nombre de pandits. Poco a poco surgió la violencia. Varios pandits fueron asesinados y más de 25.000 se fueron de Cachemira. Veinte años más tarde, miles de ellos malviven en campos de refugiados miserables en la ciudad de Jammu, que los gobiernos de Nueva Delhi perpetúan para mantener a esta población en el limbo y atizar su enfado y la amargura con el fin de alimentar el peligroso relato nacionalista de India con respecto a Cachemira. Hoy, Cachemira es una de las zonas más militarizadas del mundo: allí se han desplegado más de medio millón de soldados. Se calcula que a causa del conflicto han muerto 70.000 personas, entre civiles, militantes y fuerzas de seguridad. Miles de personas están desaparecidas y decenas de miles han sufrido tortura en tugurios instalados por todo el valle como pequeños Abu Ghraib.

En el transcurso de los últimos años, cientos de adolescentes se han quedado ciegos al ser atacados con escopetas de perdigones, la nueva arma de elección de las fuerzas de seguridad. La mayor parte de los militantes que operan hoy en el valle son jóvenes cachemiríes, armados y formados localmente. Actúan a sabiendas de que desde el momento en que toman un arma de fuego, su esperanza de vida se reduce a menos de seis meses. Cada vez que muere un terrorista, los cachemiríes se presentan por decenas de millares para enterrar a un joven, al que veneran como un shaheed, un mártir.

Durante el primer mandato de Narendra Modi como primer ministro de India, esta violencia se exacerbó. En febrero, después de que un kamikaze cachemirí matara a 40 miembros de las fuerzas de seguridad indias, el Gobierno indio lanzó una incursión aérea contra Pakistán, que respondió. Estos dos países son las primeras potencias nucleares del mundo que se han atacado mutuamente con aviones de guerra. Ahora, dos meses después de su reelección, Narendra Modi ha echado una cerilla encendida en un barril de pólvora.

El 15 de agosto, en su discurso del Día de la Independencia, Narendra Modi alardeó desde las murallas del Fuerte Rojo de Delhi de que su Gobierno había hecho realidad finalmente el sueño de hacer de India “una nación, una Constitución”. Pero la misma víspera, grupos rebeldes que operan en varios Estados que se hallan en condiciones precarias en el noreste de India, entre ellos algunos que gozan de un estatuto especial como el antiguo Estado de Jammu y Cachemira, anunciaron un boicot a la fiesta de la Independencia.

Es muy probable que la violencia en Cachemira se extienda a otras partes de India. La utilizarán para inflamar la hostilidad hacia los musulmanes indios, que ya están siendo demonizados, guetizados , empujados hacia lo más bajo de la escala económica y, cada vez más, simplemente linchados. El Estado también aprovechará para atacar a otras personas –militantes, abogados, artistas, estudiantes, intelectuales, periodistas– que han protestado abierta y valerosamente.

La poderosa organización de extrema derecha Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS) cuenta con más de 600.000 miembros, entre ellos Narendra Modi y varios de sus ministros. Dispone de una milicia voluntaria, inspirada en la Camisas Negras. Todos los días, la RSS refuerza su control de las instituciones del Estado indio. Se dedica a atacar a intelectuales y universitarios que, según Ram Madhav, secretario general de RSS, deben ser apartados del paisaje académico, cultural e intelectual del país. Con este propósito se ha modificado la Ley de prevención de actividades ilegales, que de por sí ya era draconiana, para incluir en la definición de terrorista a los individuos, y no únicamente a organizaciones. La modificación permite al Gobierno calificar a una persona de terrorista sin seguir el procedimiento regular y sin juicio.

Cuando el mundo observa pasivamente, la arquitectura del fascismo indio se instala a marchas forzadas.

www.alter.quebec

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Objeción en Medellín

6 September, 2019 - 00:00

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Antimilitarización y antimilitarismos

6 September, 2019 - 00:00

Convocada por la Internacional de Resistencias a la Guerra, cada cuatro años se organiza la Conferencia Internacional Antimilitarismos en Movimiento. Este año tuvo por sede Bogotá, Colombia, del 31 de julio al 2 de agosto. La conferencia se realizó en estrecha colaboración con organizaciones y grupos locales que forman una red mundial antimilitarista y pacifista de base que trabaja por un mundo sin guerra.

Si partimos de que la guerra es un crimen contra la humanidad, el compromiso radica en no apoyar ninguna de sus expresiones y erradicar todas sus causas. Así, la conferencia fue un espacio en el que personas de diversas partes del mundo compartieron prácticas y narrativas de resistencia a la guerra.

Dos ejes facilitaron las discusiones: el antimilitarismo, referido a la resistencia contra modelos culturales, sociales y educativos que buscan interiorizar en las personas prácticas de ordenamiento militar de los cuerpos y cualquier expresión de la vida, y la antimilitarización, que es la oposición contra las estructuras sociales e institucionales que usan la fuerza armada pública o privada para imponer el control de las sociedades y economías.

Estas aproximaciones permiten entender las estrategias y alianzas entre sistemas opresivos, como el capitalismo, el patriarcado y el colonialismo que, a través de diversas intervenciones, con distintos grados de conflictividad social, resguardan intereses geopolíticos de países hegemónicos y grandes capitales.

Dichas situaciones fueron ilustradas en la conferencia por distintas problemáticas interrelacionadas que, para erradicarlas, nos desafían a todas las sociedades del planeta. En los territorios de diversas regiones del mundo se observa el uso de armas y diversos tipos de agresiones por parte de cuerpos militares y paramilitares para permitir el control de territorios y de la tierra en favor de desmedidos modelos extractivistas de bienes comunes. Conflictos que además generan crisis de deterioro ambiental, desplazamiento forzado y asesinatos de defensores comunitarios de los derechos humanos.

Estas incursiones se reflejan también en la externalización de las fronteras y en controles migratorios, como se dan en los casos de América Latina y África. Con respecto a las afectaciones del militarismo hacia la diversidad, nos encontramos con un modelo cultural de exclusión y discriminación de las identidades no heteronormadas, así como con la diseminación del miedo a todas aquellas personas o grupos diferentes.

Estos controles se llevan a cabo por medio de discursos de odio y de estigmatización provenientes de distintas instituciones sociales. Se proveen, asimismo, entrenamientos militares y tecnologías para vigilar pautas colectivas que avizoren formas autónomas de organización social, como es el caso de Estados Unidos e Israel sobre los pueblos latinoamericanos y palestino, sólo por mencionar dos ejemplos.

En la búsqueda de "estados justos y democráticos", el control se ejerce por medio de modelos represivos a la protesta y la organización social en varias regiones del mundo, restringiéndose el espacio público; así como por medio de la militarización de las juventudes y el reclutamiento forzoso en varios países latinoamericanos y asiáticos.

La militarización, igualmente, se lleva a cabo en las transiciones políticas de algunos gobiernos, al militarizar los cuerpos policíacos encargados de la seguridad pública. Por tanto, una apuesta de transformación hacia sociedades más pacíficas busca articulaciones en torno a procesos de paz paulatinos que sean sustentables, diversos y justos.

Sustentables, con la finalidad de alcanzar una justicia climática para los ecosistemas mediante relaciones cooperativas en las que se garanticen para todas las personas el acceso al agua, los territorios y la movilidad, así como una distribución equitativa de la riqueza y la generación de economías alternativas.

Para las diversas pacificaciones es también indispensable el ejercicio pleno de los derechos individuales y colectivos, con perspectiva de multiculturalidad, así como la incorporación de las reivindicaciones de los movimientos feministas y de mujeres, la diversidad sexogenérica y las de los pueblos y comunidades indígenas y afros.

Mientras que las pacificaciones justas requieren dar lugar a nuevos modelos de justicia desde las comunidades, al igual que a formas efectivas de justicia transicional, disruptores con relación al pasado, sostenidos por paradigmas de memoria, restauración y restitución, los cuales también contemplen el diálogo con distintas espiritualidades y cosmovisiones para la construcción de la paz. Como propuesta para resistir desde el antimilitarismo y la antimilitarización de estructuras y relaciones sociales, la conferencia invita a contar con elementos de análisis y acción directa no violenta, aparte de los vínculos cotidianos que establecemos entre personas y comunidades para poder ser partícipes en la construcción de mundos pacíficos.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2019/08/...

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El trauma de la vida diaria en el noroeste de Siria

5 September, 2019 - 00:00

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.

Sobreviviendo con una comida al día… (Shutterstock)

“Tres millones de personas –dos terceras partes de ellas mujeres y niños- cuentan con ustedes para que paren esa violencia”, dijo Mark Lowcock, coordinador de la ayuda de emergencia de Naciones Unidas, al Consejo de Seguridad el pasado jueves sobre la situación en el noroeste de Siria.

La súplica de Lowcock es la última de una larga lista de apasionados llamamientos de funcionarios de la ONU a la comunidad internacional para que presione a las partes beligerantes a fin de dar una oportunidad a la paz en Siria. Todos esos llamamientos, en gran medida, han caído en oídos sordos.

Para los residentes de Idlib, no solo no ha habido un respiro de la guerra desde 2011, la violencia se ha intensificado bruscamente desde que las fuerzas del presidente Bashar al-Asad lanzaron una ofensiva hace cuatro meses para recuperar el gobernorado de los combatientes de la oposición.

Alrededor de las diez de la noche del 28 de abril, solo unos días antes del Ramadán, las familias de Kafr Nabudah, en el gobernorado de Hama, se apiñaban en sus hogares tratando de concentrarse en el mes sagrado que se acercaba, cuando el ruido de los bombardeos en la distancia las hizo estremecerse.

Pocos sabían que el bombardeo era solo el comienzo de un torrente de muerte y destrucción que los residentes de Idlib y Hama describen como el peor que han sufrido en ocho años de levantamiento y guerra civil.

Un hombre que conoce bien el miedo que sienten las personas de Idlib y Hama desde esa noche de abril es Ahmad Dbis, gerente de seguridad de la Unión de Organizaciones de Asistencia Médica y Socorro (UOSSM), con sede en Turquía, una coalición de organizaciones humanitarias fundada en 2012. En ese momento, comenzó a recibir mensajes de voz en su teléfono inteligente de su familia en Kafr Nabudah.

“Mi madre y mis hermanos, junto con sus familias, vivían en diferentes vecindarios de Kafr Nabudah, a solo una hora de Idlib”, dijo a Arab News desde algún lugar cercano a la frontera entre Turquía y Siria. “No podíamos comunicarnos a través de líneas telefónicas, pero Internet seguía funcionando. En los mensajes se podían escuchar los ataques aéreos al fondo. Era algo irreal. No podía creer que los bombardeos estuvieran reproduciéndose de nuevo”.

La familia de Dbis dijo que era el ataque aéreo más intenso que habían soportado desde el comienzo de la guerra.

“Recibimos información de otros miembros del personal médico de que las fuerzas del régimen estaban atacando a los automóviles que circulaban en esa zona de Siria”, dijo. “La gente estaba en casa con sus familias o se abastecía de suministros para el Ramadán”.

Abril fue el mes en que el ejército sirio, respaldado por aviones de combate rusos, lanzaba un ataque violento contra los bastiones rebeldes en Idlib y Hama. La ofensiva, que continúa hoy, mató a cientos de combatientes y civiles, destruyó la infraestructura civil y desplazó a decenas de miles de sirios, según la ONU y las organizaciones de ayuda locales.

Un día después de que Lowcock pidiera al Consejo de Seguridad que tomara “medidas significativas” para proteger a los civiles en Idlib, Rusia, cuyo ejército ha respaldado a Asad desde 2015, anunció que el sábado por la mañana entraría en vigor un alto el fuego por parte de las fuerzas del régimen sirio en la “zona de desescalada”.

En septiembre de 2018, Irán, Rusia y Turquía habían anunciado un acuerdo que se suponía iba a convertir amplias partes de Idlib en una zona-tampón donde los ataques estarían prohibidos. Se esperaba que los grupos de oposición permanecieran en las áreas donde ya estaban presentes, mientras que Rusia y Turquía se dedicarían a patrullar la zona.

Sin embargo, el 5 de agosto, el colapso de un alto el fuego condicional creó una situación peligrosa para los civiles en un gobernorado cuya población ha aumentado de 1,5 a 3 millones debido a la guerra. Casi la mitad de los recién llegados son sirios que ya se han visto obligados a huir de sus hogares en múltiples ocasiones.

A pesar de que en un determinado momento del conflicto la posición de Asad fue un tanto precaria, fue recuperando rápidamente el control de la mayor parte de Siria con la ayuda de Rusia e Irán. Ahora, las fuerzas de Asad están tratando de retomar Idlib a las facciones rivales, que disponen aún de unos 30.000 combatientes bajo su mando.

Dbis dijo que el ataque del régimen sobre Idlib cogió por sorpresa a las organizaciones humanitarias. Solo unas pocas agencias estaban en condiciones de ayudar a los necesitados, dijo, y agregó que la ayuda disponible no era suficiente para satisfacer las necesidades de las decenas de miles de civiles desplazados. Según él, algunas familias en la zona de guerra tratan de sobrevivir con una única comida al día.

“Los hospitales o centros médicos que con anterioridad atendían entre 2.000 y 3.000 pacientes se vieron obligados a admitir hasta 6.000 procedentes de diferentes áreas afectadas por los ataques aéreos. Esto, para cualquier instalación médica, es una situación imposible”, dijo Dbis a Arab News.

“Apenas puede prestarse un máximo de unos minutos de atención a cada paciente. Los suministros eran ya escasos. Los ataques aéreos se concentraban sobre áreas residenciales, centros médicos y hospitales importantes, uno de los cuales estaba operado por la UOSSM. A partir de hoy, 50 hospitales y centros médicos han quedado fuera de servicio. Finalmente, el personal médico y algunos voluntarios no tuvieron más remedio que proporcionar servicios médicos móviles. Iban conduciendo tratando de encontrar a los heridos o a los necesitados de ayuda. Pero incluso esos autos o ambulancias fueron atacados”.

La situación de las mujeres embarazadas fue terrible, dijo Dbis, y agregó que no tenían dónde ir a dar a luz a sus bebés. Muchas de ellas se vieron obligadas a parir dentro de los campamentos, que no contaban con equipo médico ni agua. Agregó que en la mayoría de los asentamientos algunas de las tiendas albergaban hasta 25 personas a la vez y que no disponían de aseos.

“Quienes estaban ya buscando tratamiento médico para sus enfermedades crónicas o lesiones anteriores se han quedado ahora sin nada”, dijo Dbis. “Resultaba imposible trasladar a esas personas a hospitales o centros de atención cercanos. Al menos 30 trabajadores sanitarios han muerto en el cumplimiento del deber y docenas de personas han resultado heridas. Nadie sabía a dónde ir ni qué hacer. Algunos buscaron refugio en campamentos cercanos, otros pasaron noches en automóviles y sótanos abandonados o durmiendo bajo los árboles, en cualquier lugar que creyeran que podían estar a salvo de los mortales ataques aéreos”.

Lowcock, en su sesión informativa del 29 de agosto ante la ONU, describió una imagen sombría muy similar: “En las últimas tres semanas... decenas de comunidades han sido vaciadas en el norte de Hama y el sur de Idlib. Las imágenes de satélite muestran que ciudades y pueblos enteros han sido arrasados. La mayoría de los que pueden huyen hacia el norte, hacia el gobernorado de Idlib y más cerca de la frontera turca. Los que se quedan atrás viven sobrecogidos en sótanos o en lo que queda de sus hogares”.

UOSSM dice que al menos 878 civiles han muerto asesinados en el noroeste de Siria desde abril, casi la mitad de ellos mujeres y niños. Cifra el número de heridos durante el mismo período en 1.800. Dbis, buen conocedor de la zona, estima que casi 750.000 personas han tenido que desplazarse como resultado de los ataques aéreos y los combates en el noroeste de Siria, la mayoría de ellos se hallan actualmente dispersos en ciudades a lo largo de la frontera con Turquía.

Muchos de los que han huido de sus hogares en Hama e Idlib han dejado atrás sus únicas fuentes de ingresos. Algunas farmacias propias, supermercados y peluquerías. Pero los agricultores, que cultivaban la que se considera una de las tierras más fértiles de Siria, no pueden darse el lujo de alquilar alojamiento en otro lugar o cruzar la frontera con Turquía. La gente de estas dos provincias ya necesitaba urgentemente ayuda antes de que el régimen lanzara su ofensiva.

Jens Laerke, portavoz adjunto de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), dijo a Arab News que varias agencias de la ONU están en contacto con instalaciones sanitarias en Idlib y sus alrededores. Se están enviando suministros de ayuda a través de la frontera con Turquía, desde Gaziantep, donde la OCHA tiene en una oficina de coordinación de la crisis en Siria.

Según la ONU, la cifra estimada de la guerra civil siria es de más de 500.000 muertos o desaparecidos. Desde 2011, más de 5,6 millones de personas han huido del país y hay otros 6,6 millones de desplazados internos.

Cifras de los tres últimos meses (Fuente, OCHA):

· 500 civiles asesinados en Idlib y Hama

· 440.000 personas desplazadas en Idlib y Hama

· 3 millones de personas atrapadas en estos momentos bajo el fuego cruzado y los bombardeos.

Diana Rifai es una periodista que cubre información de Oriente Medio, principalmente la relativa a asuntos políticos, derechos humanos, crisis de refugiados y crisis humanitaria en Siria. Fue productora asistente de Deutsche Welle en Berlín. Anteriormente trabajó en la Academia Americana en Berlín y con varias ONG que ayudan a los refugiados sirios en el Líbano, Turquía y los desplazados internos dentro de Siria.

Fuente: https://www.arabnews.com/node/15479...

Tomado de: http://www.rebelion.org/noticia.php...

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370 promesas para incumplir y ninguna referida al militarismo

5 September, 2019 - 00:00

Juan Carlos Rois
Tortuga.

Aunque prefiero en mi colaboración con Tortuga no comentar hechos puntuales y sí ofrecer análisis más amplios sobre problemas crónicos de nuestro militarismo, lo que creo que nos ofrece mejores herramientas tanto para el debate como para la acción, me voy a referir a la oferta del PSOE en esta teatralización política a la que unos y otros nos vienen sometiendo desde hace ya mucho tiempo.

He leído el prospecto de las 370 promesas del PSOE, (que no acabo de saber si es una oferta real a Podemos, o un programa electoral adelantado o cualquier otra argucia de mercadeo político muy del gusto de los gurús a sueldo de los partidos) para ver qué política de seguridad/defensa o qué propuestas referidas a nuestro desmesurado militarismo se ofrecen y estas son mis conclusiones:

1) El tema no interesa. Nada se dice del gasto militar. Nada de la venta de armas brutal y promotora de conflictos que desarrollamos. Nada de la impagable deuda militar ilegítima que arrastramos y que el PP y el PSOE cuando se han alternado en el gobierno se han encargado de agrandar. Nada del desmesurado ejército existente ni de la dependencia de la OTAN. Nada de las bases. Nada de las 18 intervenciones militares en las que tenemos presencia o de las 90 que llevamos desde 1989 ( lo que nos convierte en un país agresivo e intervencionista). Nada de nada. Eso se queda para la infrapolítica que pactan por debajo de la mesa de forma opaca y sin luz ni taquígrafos (es una política de Estado, dicen) los «partidos de gobierno» (¿y los señores de la guerra y sus complicidades?).

2) Las únicas menciones que he encontrado son la «promesa» 341, ir hacia un ejército europeo y una política europea de defensa (que hasta ahora por sus hechos y operaciones tanto pasadas como actuales es tan intervencionista. neocolonialista y nefasta que produce náuseas) y, de refilón, el canto al sol 334, desarrollar el plan Africa III, que, como sus antecesores planes I y II, aparte de su bla-bla-bla, sirve para la justificación y operatividad de «nuestra» agresiva política de «seguridad de fronteras avanzadas» (este aspecto lo detallaré más dentro de un par de entregas en el texto que venimos publicando sobre las intervenciones militares en el exterior):

3) Sin duda, las conversaciones con las «oeneges» para este tipo de cosas que ha mantenido el PSOE o no han dado resultado (lo que muestra la irrelevancia de este lobby pacifista e «centroinvestigadoresparalapaz» que se pretende representarnos) o ni siquiera han tenido lugar (lo que muestra exactamente lo mismo, su carácter ornamental). Porque suponer que alguien de ese entorno haya avalado este silencio militarista y está apuesta por ese ejército europeo sería impensable.

4) Y ahora cabe preguntarse si Podemos aplaudirán este «silencio» tan sordo. Mi opinión es que, como dice Pablo Iglesias, lo probable es que les suene bien. Una pena, pero una pena coherente con el militarismo de bajo perfil que hasta la fecha ha mostrado Podemos mirando para otro lado cuando ha hecho falta o apoyando propuestas que fortalecen el gigantismo del ejército, como la de consolidar la soldadesca mayor de 45 años por unos pretendidos y sedicentes derechos sindicales que los civiles con contratos temporales no tienen en la vida civil, o cuando pactaron unos presupuestos con el PSOE que consolidaba el desmesurado y camuflado gasto militar.

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Apretando

4 September, 2019 - 00:00

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Colombia: ¿Por qué los militares hacen secuestros extorsivos?

4 September, 2019 - 00:00

¿Habrá que preguntarle al Presidente Duque y a su Consejero para la guerra Miguel Ceballos, si ya saben cuántos secuestrados tienen el Gaula y el resto de dependencias de las Fuerzas Armadas?

Recientemente se conoció uno de los tantos casos de secuestro donde han participado integrantes del Gaula del Ejército [1]; esa ha sido una práctica que se ha dado muchas veces desde tiempo atrás con el mayor sigilo y para beneficio personal, no solo los Gaula del Ejército y la Policía sino también otras instancias y personal de las Fuerzas Armadas.

Una de las investigaciones que cursan sobre el General Guatibonza son precisamente los secuestros de los que este se lucró con la banda de los Magníficos, hechos conocidos desde atrás y sobre los cuales la institución y la gran prensa ahora guardan silencio.

¿Cuantos secuestrados tienen las Fuerzas Armadas?

El pasado 20 de julio el comerciante Steven Beltrán Motta fue secuestrado por personal militar adscrito al Gaula Ejército, además fue trasladado en un carro asignado al Director del Gaula Militar, el Teniente Coronel César Augusto Martínez, sobrino del Comandante del Ejército Nicacio Martínez.

Habrá que preguntarle al Presidente Duque y a su Comisionado de Paz Miguel Ceballos, si ya saben cuantos secuestrados más tienen los Gaula y el resto de dependencias de las Fuerzas Militares; también es valido preguntar ¿En cuántos de los casos de secuestros que ha reportado el Comisionado de Paz han participado miembros de las Fuerzas Militares y de los servicios de inteligencia?

Hasta el momento el General Martínez y su sobrino al igual que el Ministro de Defensa siguen en sus cargos sin dar ninguna explicación, como si nada hubiese pasado en este caso y en muchos otros que se han conocido en estos meses.

La corrupción está en los genes

En estos meses han salido a flote varios escándalos referidos a hechos de corrupción de quienes nos han vendido como los “héroes de la patria”, responsables entre otras cosas de no menos de 10.000 Ejecuciones Extrajudiciales, que según el New York Times se volvían a incentivar con la Circular Operacional que hace unos meses emitió el General Nicacio Martínez, Comandante del Ejército.

Hace mes y medio se conoció que varios Generales estaban comprometidos en hechos de corrupción, entre ellos el segundo Comandante del Ejército General Adelmo Fajardo, el jefe de Contrainteligencia General Eduardo Quiróz, y el General Jorge Horacio Romero antiguo Comandante de la Cuarta Brigada.

La semana pasada se conoció que el Gaula Cundinamarca ha desarrollado una estrategia de trampas para inflar sus resultados y así cobrar recompensas y gastos por operaciones infladas o incluso inventadas [2], practica de corrupción que es lo habitual en las FFAA.

Las autoridades y los grandes medios muestran estas situaciones al igual que hechos como el asesinato del desmovilizado Dimar Torres, las ejecuciones judiciales, entre otros, como casos de manzanas podridas dentro de las Fuerzas Militares, ocultando deliberadamente que el régimen y sus instituciones están carcomidos por la corrupción.

Nunca van a cambiar por sí mismos

Los casi 12 millones de votos del Referendo del año pasado que respaldaron unas pocas y tibias medidas contra la corrupción, se han visto burlados en cada escándalo que se conoce y que afecta a las Cortes, como el Cartel de la Toga, el Fiscal Martínez y el caso Odebrech, las Fuerzas Militares, el Congreso, Gobernadores y Alcaldes, entre otros.

Esperar que este régimen y estas clases dominantes sean capaces de reformarse voluntariamente es un gran engaño y una frustración; nunca van a cambiar por sí mismos, sólo un gran movimiento, un gran terremoto de cambios impulsados por la unidad popular podrá alumbrar nuevas situaciones y los cambios que el país necesita.

Notas

[1-2] El secuestro que involucra a uniformados y los delitos inventados en los Gaulas Militares. https://www.semana.com/nacion/artic...

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php...

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