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Actualizado: hace 4 min 15 seg

Los medios del establishment son golpistas, ayudan a saquear países y fomentan las guerras

26 March, 2020 - 00:00

Daniel Bellaco

Los grandes medios de comunicación son un enorme negocio y escriben lo que deciden sus amos. Están en manos de una gente que tienen unos intereses que muchas veces coinciden con políticas de neocolonización o la explotación de los recursos de los países pobres o en desarrollo.

En EEUU además tienen vínculos con intereses geopolíticos e incluso armamentísticos y por ello silencian o justifican las guerras. Esas guerras, donde jóvenes se juegan la vida para que un accionista de una petrolera gane más dinero, en eso no ha cambiado el cuento.

Antes las guerras, que siguen sirviendo para que unos se hagan ricos mientras otros se matan, eran paradas por periodistas que se jugaban la vida y contaban las atrocidades que los países cometían, como ocurrió en Vietnam. Ya no se hace eso, no lo permiten. Algunos valientes se la siguen jugando para contar lo que pasa pero no se publica, no quieren que se sepa.

En Europa muchos siguen un guión marcado por políticas belicistas o leen directamente lo que dictan las multinacionales, siempre interesadas en saquear recursos valiosos. Acaba de ocurrir con el litio de Bolivia, por poner un ejemplo. Se montan guerras para controlar las ricas minas, mientras el país se desangra, como ocurre en la República del Congo desde hace décadas por el coltán, el uranio, el cobre o sus diamantes, con niños trabajando hasta morir en jornadas inhumanas para Microsoft, Tesla, Apple y Alphabet.

Se están dando golpes de Estado en países bajo acusaciones sin pruebas y sin embargo el silencio mediático se impone o directamente mienten para justificar a los golpistas. En Hispanoamérica, donde están nuestros países hermanos, los medios del establishment españoles apuestan por el Gran Capital y el saqueo de las riquezas de otros, no hay nada como un periodista bien untado.

Aunque algunos se siguen creyendo paladines de la verdad, y hablan de verificación de datos, de ser "objetivos" o "neutrales", son agentes del dinero, simples mercenarios, y además lo saben. No hay nada como sacar pecho sobre un supuesto periodismo para esconder las miserias de silencios y manipulaciones.

Hoy los grandes medios españoles del establishment hablan de Venezuela de nuevo, tras silenciar lo ocurrido en Bolivia, Chile, Ecuador... qué casualidad.

Antes los ciudadanos salían a parar guerras o apoyar a países hermanos ante golpes de Estado, hoy estamos noqueados por un brutal ladrillo de información en la que estamos todos implicados. Hasta los actores se movilizaban para detener las guerras en los Goya. Hoy, a pesar de Siria, Libia o Yemen, por citar algunas, donde las grandes potencias han metido sus garras y han matado a niños, nadie dirá una mierda.

Algunos proclamarán, mientras cuentan sus billetes, que hacen periodismo o mucho periodismo, como diría aquel, pero lo que hacen es directamente arrodillarse ante los malos, los que matan niños a cambio de dinero, sus amos.

Fuente: https://digitalsevilla.com/2020/01/...

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Ventanas

25 March, 2020 - 00:00
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Insumisas fuimos, insumisas somos, insumisas seremos

25 March, 2020 - 00:00

Desde hace más de una semana, todos los días al final de la mañana nos deleitan en los medios de comunicación con una rueda de prensa en la que progresivamente han ido adquiriendo más protagonismo las consignas destinadas a incrementar la militarización y el control social y perdiendo dicho protagonismo la información sanitaria.

El despliegue de las unidades militares empezó inmediatamente después de la declaración del estado de alarma y la puesta en escena un día después: desde ese día en la rueda de prensa hay más uniformados que civiles. Y uno de los civiles, el único sanitario del grupo, prácticamente realiza labores de moderador y presentador al principio del acto.

Cinco días después del primer despliegue de la UME, el Jemad, general del aire Miguel Ángel Villarroya, informó a toda la población de que “en esta guerra irregular y rara que nos ha tocado luchar, todos somos soldados” y ayer, volvió a decirnos que somos 47 millones de soldados en esa misma guerra, mientras los otros dos uniformados nos asustan con el número de detenidos e identificados por no cumplir las normas en las anteriores veinticuatro horas y después nos dicen que “todo transcurre dentro de la normalidad”, como si vivir en estado de alarma fuera lo normal.

Llevamos años denunciando y resistiéndonos el militarismo que sustenta la necropolítica propia del capitalismo neoliberal y sabemos que los escenarios de crisis -sea esta del tipo que sea: sanitaria, ambiental, social…- se utilizan siempre para convencer a la población de que debe renunciar a una “cierta cantidad” de su libertad y otros derechos humanos en aras de la seguridad.

Pero lo mismo que no nos han engañado otras veces, no nos convencen esta: esto no es una guerra y no somos soldados. No, señores generales del ejército y la Guardia Civil, señor director de la Policía Nacional y señores y señoras ministras del gobierno que está por encima de ellos, no se equivoquen, no somos soldados, no nos guía la obediencia ciega del soldado cuando decidimos quedarnos en nuestras casas, nos guían la solidaridad y el apoyo mutuo que son las herramientas que pueden hacernos superar esta crisis sanitaria; nos guía la certeza de que solo poner la vida y el cuidado en el centro puede hacernos salir de esta pandemia, por eso nos ocupamos de saber qué necesitan nuestras vecinas de mayor edad que viven solas, por eso hay colas para donar sangre, por eso aplaudimos a quienes de verdad se lo merecen estos días: el personal sanitario que incluso a riesgo de su propia salud se ocupa de cuidarnos como individuos y como sociedad.

No, no vamos a obedecer ciegamente sus consignas lo mismo que no olvidamos que, mientras sus presupuestos para militarismo y control social no han dejado de aumentar año tras año, los sucesivos gobiernos desmantelaban progresivamente la sanidad pública con la excusa de que no había fondos para mantenerla. Hoy se hace evidente qué nos protege de lo que realmente nos amenaza.

Einstein escribió: “que alguien sea capaz de desfilar muy campante al son de una marcha basta para que merezca todo mi desprecio; pues ha recibido cerebro por error: le basta con la médula espinal”. Pues les informamos de que nosotras tenemos cerebro y lo utilizamos, no nos limitaremos a obedecer ciegamente sus órdenes. No somos soldado, no queremos serlo y no vamos a serlo: Insumisas fuimos, insumisas somos e insumisas seremos.

Fuente: http://www.antimilitaristasmadrid.o...

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‘Mucha policía, poca diversión': Cuarenta años de una frase que saltó del rock vasco a las masas

25 March, 2020 - 00:00

Óscar Tévez

No eran grandes músicos, sus discos son caóticos y sus directos estaban llenos de imperfecciones. Se olvidaban de las letras en pleno concierto, tenían poca cultura musical. Dio igual. Hasta esas características, a todas luces negativas para el resto de las bandas del mundo, eran positivas en ellos. Eskorbuto solo habrá unos, los que nacieron en Santurce (Vizcaya) en 1980, los que escribieron un relato que no fue solo sobre ellos sino sobre una parte de la juventud de la época: azotada por las drogas, enfrentada a sus padres y cabreada con un mundo al que no interesaba. Como apenas conocieron nada, su música no recibe apenas influencia: por eso suenan personales, crudos, salvajes e imperfectos.

Un día los Eskorbuto preguntaron por qué volvían a estar detenidos y el policía respondió: "La gente de la calle se pone de nuestro lado al deteneros. Con esas pintas les dais miedo, aunque no hayáis hecho nada"

Los Eskorbuto auténticos eran tres. Los dos líderes cayeron devorados por la heroína con una diferencia de cinco meses. Iosu Expósito (guitarra y voz) murió en mayo de 1992 con 31 años; Juanma Suárez (bajo y voz) se fue en octubre de 1992 con 30 años. Desde entonces su leyenda no ha dejado de vivir capítulos sorprendentes, con peticiones populares para avenidas con sus nombres, estatuas y murales.

La filosofía de Eskorbuto era tan auténtica como insólita: somos los anti-todo, no nos casamos con nadie, nos importáis todos una mierda. Con ella no les fue nada bien, pero se llevaron a la tumba el honor de ser el grupo más honesto del rock español. Este año se cumple el 40 aniversario de su nacimiento.

En Eskorbuto: Historia triste (Ediciones Marcianas), de Diego Cerdán, se cuenta la historia de una de las pocas canciones del rock español que ha trascendido al imaginario colectivo del país y se ha convertido en una frase recurrente que se utiliza para describir una situación y se corea en fiestas con el objetivo principal de unir para celebrar. Seguramente muchos que la utilizan, desde pijos a delincuentes, no saben quién la canta. La canción sigue siendo suya, pero también del pueblo. ¿Pero cómo surgió Mucha policía, poca diversión?

Este vídeo de 'Mucha policía, poca diversión' cuenta con casi tres millones de reproducciones en YouTube. Supera en esa plataforma a algunas canciones de grupos mucho más populares y masivos, como Olé Olé o Mecano.

A los miembros de Eskorbuto los detenía la policía cada dos por tres. El propio Iosu Expósito, guitarrista y vocalista del grupo, llegó a reconocer que fácilmente podrían haber entrado en el Libro Guinness de los Récords por el número de veces que habían sido detenidos. Sus pintas provocaban que más de uno se cambiara de acera al verlos y, tal y como se cuenta en Eskorbuto: Historia triste, se les trataba como a delincuentes sin que hubieran protagonizado ningún altercado. No olvidemos que hablamos de los primeros años ochenta, todavía con mentalidades muy del régimen anterior.

Tan frecuentes eran los encuentros de los miembros de Eskorbuto con la policía que las autoridades se dirigían a ellos por su nombre cuando los llevaban a comisaría. Iosu recuerda cómo un día, cansados de esta dinámica, decidieron preguntar por qué volvían a estar detenidos. A lo que el policía contestó: "La gente de la calle se pone de nuestro lado al deteneros. Con esas pintas les dais miedo, aunque no hayáis hecho nada".

En el libro sobre la banda, Iosu repasa otros encuentros con la policía y recuerda uno en el que sargento les enumeró las cinco veces anteriores que les había detenido. "Ese mismo policía nos siguió deteniendo, yo creo que más de veinte veces. Parecía que tenían una apuesta entre ellos a ver quién nos detenía más veces", apunta el guitarrista.

La fijación de la policía por ellos les empujó a escribir Mucha policía, poca diversión. El tema se publicó en 1983, pero comenzaron a componerlo en 1981. Hoy, casi cuarenta años después, es un himno en cualquier fiesta de pueblo y una frase que ha trascendido al propio grupo, pues la usan pequeños, mayores, roqueros, traperos, pijos y jevis. Incluso se la cita, de refilón, en un taquillazo como Ocho apellidos vascos.

En septiembre de 1983 Eskorbuto tocó Mucha policía, poca diversión en las narices de, precisamente, la policía, en la prisión de Basauri (Bilbao). Al año siguiente, "mucha policía, poca diversión" se convirtió en el eslogan de las comparsas de las fiestas de Bilbao. Todo un hito teniendo en cuenta que, como asegura Iosu en Eskorbuto: Historia triste, los ayuntamientos no les contrataban porque consideraban que la música del grupo incitaba a la violencia y las radios no ponían sus canciones alegando que lo que hacían no era música sino ruido.

Eskorbuto: Historia triste va ya por la sexta edición. En sus páginas, Cerdán da en la clave de lo que representó el trío: "Eskorbuto fue algo más que una banda de punk-rock. Eskorbuto es una actitud, una filosofía, una religión. Eskorbuto es un grupo rebelde, contestatario y nihilista". En realidad, la frase que hicieron famosa no es tanto un ataque a las fuerzas de seguridad como, probablemente, una negación de cualquier tipo de autoridad. Algo que cobra todo su sentido en un grupo que siempre reclamó independencia. Y sobre todas las cosas, independencia musical.

El País

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Jaxin Viniegra: "El gasto publico es limitado: o bombas o camas de hospital"

24 March, 2020 - 00:25

Ahotsa Info

Entrevistamos a Jaxin Viniegra, antimilitarista y activista por los derechos humanos que a día de hoy trabaja como sanitario en la sanidad pública. Denuncia el lenguaje bélico y la militarización de la lucha contra el Coronavirus y cree que se trata de un intento de blanquear al Ejército, que está utilizando esta crisis como un escaparate para justificar el gasto militar.

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Amar radicalmente

24 March, 2020 - 00:00

Hace unos días compartía por redes sociales un breve fragmento de La palabra como arma escrito por Emma Goldman y que decía lo siguiente:

“El hombre ha podido someter los cuerpos, pero ni todo el poder
en la Tierra ha sido capaz de someter al amor.”

Este fragmento está inscrito en el capítulo sobre Matrimonio y Amor. Sin embargo, creo que tiene una carga de profundidad demoledora que va mucho más allá de cualquier temática concreta. En mi opinión, es la razón última por la que a lo largo de la historia de la humanidad, ningún jefe, cabecilla, rey, gobierno o el cargo que sea que haya detentado el poder, por inmenso que haya sido, ha podido jamás extinguir las ansias de libertad, la extrema necesidad de poner el amor, en el más amplio de los sentidos, por encima de los intereses de cualquier minoría por muy privilegiada que ésta sea.

Ese sentido amplio del amor que abarca la fraternidad, la solidaridad, el deseo de bienestar, en definitiva, la libertad. Esa libertad que sólo puede ser real cuando es colectiva, cuando traspasa lo individual y abarca lo común. Es un espejismo sentirse libre en una sociedad oprimida, sometida al imperio del salario y el capital. Es en este amor radical en el creo como base de cualquier posibilidad revolucionaria.

Pero no creo que debamos confundirnos.

En estos tiempos de confinamiento y miedo inoculado, se suceden pequeñas muestras de ese amor radical entre iguales, pero quedan siempre sumergidas en la maraña de un individualismo egoísta, de un sálvese quien pueda fruto de una desconexión propiciada e inducida durante décadas por un sistema que necesita del aislamiento social para mantener su hegemonía. De un modelo que requiere de la desaparición por todos los medios de ese amor radical sustituyéndolo por ese otro, hijo bastardo de los tiempos que vivimos, basado en la necesidad de ser reconocidos, de sentirnos aceptados, incluidos en lo que sea. Un amor carente de compromiso y de esfuerzo que es precisamente lo que confiere esa radicalidad que de verdad permitiría dar un vuelco a este absurdo modo de vivir.

Mucha gente está ansiosa por creer, necesitan creer en esas pequeñas muestras de humanidad que se suceden fruto de las actuales circunstancias. Llenos de buenas intenciones están convencidos de que cuando todo esto termine, nada será igual. Yo también lo creo, aunque dudo que tengamos la misma visión sobre el futuro. La mía no es nada idílica, más bien todo lo contrario.

Más allá de las cuestiones de salud (sobre las que nada tengo que decir, sólo que os cuidéis y hagáis lo que creáis conveniente) los Estados están utilizando este momento para ir perfilando el futuro, para ir ensayando las diferentes versiones de lo que está por venir. Tal vez ahora mismo no esté en primer plano pero la insostenibilidad del modelo capitalista sigue estando ahí y lo saben. Saben que el estado de alarma o como quieran llamarlo será cada vez más habitual. De hecho, los gobiernos han adoptado como su forma habitual de funcionamiento la gestión de la crisis permanente, sometiéndonos a la excepcionalidad constante, convirtiéndola así en la norma. De esta forma, la crisis es continua y su gestión imprescindible. En nombre de esta constante urgencia el poder encuentra mil y una oportunidades para reestructurarse y poder modificar sus mecanismos de control una y otra vez mientras la mayoría espera la llegada de mejores tiempos. Tiempos que nunca van a llegar.

Militarización de las calles, estado policial donde unos denuncian a otros adjudicándose el papel de policías y reclusión forzosa mientras dictan leyes por el bien de la nación (que como siempre son unos pocos) y todos a batir palmas hacia el Gobierno. Y cada vez el Estado sintiéndose más imprescindible en el corazón de la gente y cada vez la posibilidad de sentir y vivir el amor radicalmente más lejos.

https://quebrantandoelsilencio.blog...

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Mundo Covid-19: Las epidemias en la era del capitalismo

24 March, 2020 - 00:00

La explotación de los recursos naturales del planeta está llevando a la humanidad al borde de la autodestrucción, vivimos en medio de epidemias causadas en su mayoría por la propagación continua de productos químicos (pesticidas, insecticidas, disruptores endocrinos, etc.) y nocivos para nuestra salud al mismo tiempo vivimos rodeados de una atmosfera con niveles tan altos de contaminación como para desarrollar alergias y enfermedades en gran parte de la población. Esta explotación de los recursos naturales lleva consigo igualmente la devastación del territorio por parte de tecno industria: el Mediterráneo convertido en una alcantarilla, el sudeste asiático en un desierto químico, África en un gran vertedero, etc.

La aparición del virus conocido como Covid-19 es consecuencia de la civilización industrial, para nosotros lo importante no es si el virus ha mutado de un murciélago debido posiblemente a la industrialización de su hábitat o de si es un ataque de EEUU a la economía China , para nosotros lo importante es que es la consecuencia de un sistema que mercantiliza cada proceso, objeto o ser vivo sobre la tierra, es la codicia de un sistema que persigue la aniquilación de todo lo vivo para artificializar el mundo. No podíamos pensar que nuestra forma de vida basada en el crecimiento continuo en un planeta que en realidad es finito no iba a traer estas consecuencias y otros desastres que vendrán. Cientos de productos químicos presentes en nuestra cotidianidad modifican los procesos naturales dando lugar a cientos de “catástrofes” (epidemias, cambio climático, etc.), son los mismos productos que en China producen un millón y medio de muertos al año y que no salen en las noticias, que no producen ni alarma social, ni confinamientos, ni estado de alarma. En España son 10.000 los que mueren al año por contaminación y no cunde el pánico, son parte de las víctimas necesarias para que el mundo industrial pueda seguir funcionando, lo importante es que el progreso y su codicia no se detengan.

En principio, el Covid 19 (aunque lo continúan investigando) es una gripe con síntomas similares a la gripe común y ambas afectan más a personas que sufriesen patologías anteriores y especialmente a la población de mayor edad, ambas gripes se diferencian en la rápida propagación y capacidad de contagio de la primera que es lo que ha levantado la alarma sanitaria. En el momento de escribir este texto son casi 300 las personas que han muerto a causa del Covid9, sin embargo, la gripe común causó en España el año pasado más de 6.000 muertes y en 2018 llego a las 8000. Ante esto nos preguntamos a que es debida esta situación excepcional, de alarma social creada en gran parte por los medios de comunicación y por la opacidad de la información que transmiten aquellos que gestionan nuestras vidas.

Como forma de acabar con la pandemia el Estado ha decretado el “Estado de alarma” que conlleva las prohibiciones de movimiento, el confinamiento, el aumento del control, suspensión de reuniones y de la vida pública en general, control de los medios de transporte y quién sabe si dentro de poco de la distribución de alimentos. En este proceso vemos como el Estado deviene en ecofascista donde el gobierno se verá cada vez más obligado a actuar para administrar los recursos y el espacio cada vez más “enrarecidos” dando lugar a que la preservación de los recursos más necesarios solamente puedan garantizarse sacrificando otra necesidad: la libertad.

A falta de un enemigo interior o exterior el Estado ha encontrado un enemigo ante el cual mostrar todo su potencial bélico y al mismo tiempo acentuar el sometimiento a la población mediante el miedo y la represión mientras se erige como la única posibilidad de salvación ante el terror producido por la epidemia. Para nosotros la solución no es un estado más autoritario es la desaparición de toda forma de autoridad. A partir de ahora posiblemente los estados de alarma, de emergencia… se sucedan como consecuencia de la devastación ecológica y social del mundo porque estamos seguros que las catástrofes seguirán ocurriendo. No exageramos cuando hablamos de potencial bélico: ya estamos viendo al ejército tomando posiciones en lugares estratégicos, la policía controlando más las calles y drones con cámaras vigilando los movimientos de la población. Las medidas del estado de alarma no persiguen únicamente acabar con la pandemia de la gripe sino que persiguen también extender otra pandemia: la de la servidumbre voluntaria de la población mediante la obediencia a las leyes ante el peligro de la pandemia, acabar con las críticas al Estado y al Capitalismo ante el miedo y los posibles riesgos. Esta servidumbre voluntaria sería imposible sin el sometimiento a nuestros aparatos tecnológicos y a la forma de vida que crean. Ante situación de pandemia o cualquier otro desastre quedamos sometidos a tecnócratas, especialistas, expertos, científicos, etc., a aquellos gestores del espacio y del tiempo que lo tienen todo planificado en sus racionales cálculos.

Igualmente las consecuencias de esta epidemia, o de cualquier otro desastre industrial, serán económicamente devastadoras, ya estamos viendo la situación crítica de miles de personas que se verán abocadas al paro o la precarización de sus trabajos, como siempre el empeoramiento de las condiciones de vida la sufrirán las capas más desfavorecidas de la sociedad que ya llevan años soportando las duras embestidas de la “crisis capitalista” y sus recortes. Por lo contrario, seguramente reportara grandes beneficios a las clases altas, como por ejemplo, a los propietarios de las grandes farmacéuticas.

Ante la epidemia, la confinación industrial en la que vivimos se agiganta, nos encierran en nuestras jaulas de ladrillo y hormigón de donde solo podremos escapar virtualmente de la agobiante realidad través de nuestros aparatos tecnológicos. Los mismos aparatos que nos someten y perpetúan la alienación ante la forma de vida industrial. Aquellos aparatos que nos deshumanizan y modelan nuestras percepciones, nuestro cerebro, nuestros sentimientos, etc. que rediseñan la forma de vernos a nosotros mismos y al mundo. Enganchados al mundo virtual nos mantenemos alejados de la realidad de un mundo hostil, de una epidemia o de una catástrofe nuclear. Desde aquellos que gestionan nuestras vidas no reclaman responsabilidad intentándonos hacer partícipes de las catástrofes del capitalismo industrial, curioso porque una de las características de la posmodernidad es la falta de responsabilidad en los actos de cada uno ya que participamos en la máquina “ajenos” a sus efectos. Para nosotros los únicos responsables son la organización técnica de la vida y quienes la gestionan.

CONTRA TODA NOCIVIDAD

MARZO 2020

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No está de más pensar —también— en el futuro

23 March, 2020 - 00:05

A alguna gente le molesta que en estos tiempos de crisis sanitaria y confinamiento existamos algunos pocos que, en lugar de centrar nuestros mensajes públicos en animar a que no se salga de casa, se obedezca a rajatabla a las autoridades y se aplauda desde la ventana a quienes trabajan contra la epidemia, nos dediquemos a alertar de peligros que advertimos que pueden afectar a la sociedad a largo plazo. Por ejemplo, la apuesta por la militarización en la gestión de las crisis, o la facilidad con la que, aprovechando las mismas, se recortan derechos y se suprimen libertades con una aquiescencia casi mayoritaria.

Se nos dice que meamos fuera de tiesto (cuando no que aprovechamos para arrimar el ascua a nuestra sardina) porque ahora toca "remar juntos" para evitar que colapse la sanidad y siga muriendo gente. Como si —cosa que no hacemos en absoluto— estuviéramos alentando a que no se cumpla la cuarentena (una cosa es lo que "se debe" hacer y otra "cómo" nos obligan a ello). Y como si, de todas formas, nuestra más que minoritaria crítica a lo que nos parece una deriva autoritaria, pudiera tener algún efecto sobre la población a la hora de cumplir el confinamiento.

Y a esa gente os digo que yo pienso que una cosa no quita la otra. Es bueno y correcto que se reme y anime a la población a participar de las medidas colectivas que tal vez aminoren los efectos de esta crisis sanitaria, es bueno, justo y humano que haya la máxima solidaridad posible hacia quienes más se están exponiendo, quienes más vulnerables son y hacia las víctimas y sus familiares.

Pero no conviene perder de vista que, ojalá sea pronto, la epidemia pasará y la vida en sociedad continuará. Por lo que no está de más que no dejemos para el futuro examinar las consecuencias sociales que pueden derivarse mañana de las decisiones que se están tomando hoy. Es decir, no seamos solo cortoplacistas, por muy crítico que nos parezca el momento que vivimos hoy. Los momentos de crisis suelen ser periodos de cambio y transformación social. En nuestra mano está también influir en cómo deseamos que sea la sociedad en la que vivirán nuestros hijos dentro de unos años.

Tomado de: https://www.facebook.com/pablo.sja/...

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La UME, o el lobo con piel de cordero

23 March, 2020 - 00:00

Todo ejército es un problema, de hecho, es EL problema. El factor causante primordial de lo que al final acaba justificando su pretendidamente heroica intervención o existencia. La perfecta profecía autocumplida. El absurdo circular más repugnante que haya parido la humanidad. Una raspa de sardina podrida que se muerde la cola. La cabra de la legión estirando el cuello para llegar a chuparse el culo cual jirafa lamarckiana.

Y es que, además, el ejército español en concreto (incluyendo aquí a su apéndice civil y tricorniano), tiene mucho que callar… Tras haberse empleado a fondo para terminar por vías agresivas aquello que la República se mostró incapaz de suprimir bajo formas reformistas y legales (el exterminio de un movimiento obrero fuertemente influido por los principios libertarios de comunalidad, acción directa y antiestatismo que ya no se conformaba con ningún paradigma político parlamentario), necesita, aún hoy, someterse periódicamente a un baño de masas propagandístico. Todo sea por curarse en salud.

Poco a poco va vislumbrándose que, en este mundo globalizado, hipertecnificado y de masas aborregadas (y por ende urbanizadas), el papel de los ejércitos irá progresivamente adquiriendo un cariz cada vez más intervencionista y agresivo. Es por ello entonces que, como decía Mary Poppins, “one spoonful of sugar makes the medicine go down” (una cucharadita de azúcar ayuda a tragarse la medicina) y todos los cuerpos armados no dudan en aprovechar la más mínima ocasión para autorretratarse con ínfulas de heroísmo irrenunciable.

Quien esto escribe pertenece a una generación que aún conoció aquello de la “mili”. Recuerdo a un cabo primero, espécimen absolutamente despreciable, que se quejaba públicamente y sin tapujos de que mandasen al ejército a “limpiar babas” en vez de a pegar tiros. En su momento me pareció horrible la actitud del andoba, pero hoy, con unos cuantos años más y mucho vivido encima, le agradezco al hijo de puta aquella claridad tan meridiana. Tenía y tiene toda la razón del mundo. Un ejército son ráfagas de ametralladora, bombardeos, muertes de civiles, violaciones, prostíbulos itinerantes, ignorancia, muerte de todo civismo y cultura, alcoholismo, tráfico de drogas, estraperlo, inflación, hambrunas, destrucción medioambiental, masacres en nombre de abstracciones patrióticas e intereses geoestratégicos de ricos y poderosos mandamases…. Todo eso y mucho más; se pongan como se pongan y hagan lo que hagan quienes se empeñen en disimularlo. Nada bueno y todo malas noticias. El ejército es lo que sea vamos, menos un servicio “humanitario”. Y cuando se pone tal máscara, no es sino para ocultar su verdadera faz y justificar lo injustificable: el mero hecho de su pútrida existencia.

ASÍ PUES, TODO CUANTO EL EJÉRCITO O CUALQUIER OTRO CUERPO ARMADO DESPLIEGUE EN RELACIÓN A SU IMAGEN MEDIÁTICA NO PODRÁ SER NUNCA OTRA COSA MÁS QUE PROPAGANDA. No hay ejércitos buenos, ni los habrá jamás. El desprecio Hobbesiano de todo alto mando militar por una población común y corriente previa y preventivamente despojada de cualquier habilidad autogestionaria de la que hubiera podido disfrutar en un pasado incapacita al engendro en cuestión para nada bueno; incluso cuando se ponga paternalista.

¿Qué es la UME entonces? PROPAGANDA pura y dura, simplemente eso. Un complemento en los hechos de lo que en la ficción ya se encargan de difundir por doquier centenares de series televisivas de todas las nacionalidades. A saber; la entrega generosa del uniformado a la población, la ingratitud de esta última hacia su rol quasi-evangélico y protector, su status como imprescindible e incomprendido héroe cotidiano soportando estoicamente sobre sus hombros de atlante la misión de prevenir el caos enfrentándose a diario con la oscuridad del alma humana y los bajos instintos…. Todo muy poético.

La UME complementa esto último en la vida real mediante una apología en actos del ejército en tanto que salvapatrias de última hora, es decir, cuando las cosas se ponen verdaderamente jodidas. “¿Veis cómo nos necesitáis? ¿veis ahora lo útiles que somos?” … y una población de homúnculos aborregados con la memoria histórica de un grillo, incapaces de ver más allá del circo de cambios de sepultura y otras sandeces mediáticas, aplaude con las orejas.

Sin embargo, cabe plantear aquí una serie de cuestiones tan incómodas como necesarias. ¿por qué se no entrena a los bomberos, cuerpo civil, para realizar las funciones de la UME? ¿por qué los únicos a quienes se les permite cualificarse como paramédicos (médicos de emergencias en ambulancia como carrera específica, sin haber hecho el grado de medicina) es a los militares?[1] ¿por qué tiene que ser la guardia civil, y no una institución u organización desmilitarizada quien se encargue de las funciones de salvamento en alta montaña? y ya que estamos… ¿por qué no se procede a una desnazificación taxativa de los cuerpos policiales existentes, al menos hasta que sea posible disolverlos por completo?

La respuesta a estas cuestiones de sentido común es bien sencilla. CONTROL, CONTROL Y MÁS CONTROL. La presente dictadura parlamentaria y partitocrática al servicio de la oligarquía poderhabiente necesita mecanismos de dominación poblacional más sibilinos que los garantizados por la mera legalidad civil, penal y constitucional. En el fondo la dictadura nunca se fue, tan solo cambió de forma, y cada vez más y más gente adquiere conciencia de ello. No vaya a ser que vuelva a necesitarse echar mano de otro GAL. No vaya a ser que una parte substancial de la población comience a pensar más de la cuenta y a hacer algo por librarse de esta ópera bufa en la que sobrevive. Hace falta poner un peón en cada cuadro del tablero, al menos hasta donde sea factible. Hasta PODEMOS ha entendido esto y se lo ha tenido que tragar (igual que tantas otras cosas). El objetivo inmediato es el de crear identificación entre el populacho y el poder que lo domina y exprime a diario evitando cualquier veleidad entrópica o tendencia a la desobediencia. Hacer olvidar la nefasta historia de la Guardia Civil, por ejemplo, hasta convertir a esta última, en un ejercicio de patetismo tan descorazonador como efectivo, en “la institución más valorada de España”. Todo vale a la hora de poner freno a una creciente desafección cuyas reacciones son de momento fáciles de canalizar; hasta que dejen de serlo.

Quienes justifican el despliegue militar entre la población civil en función de la ingenua coartada del “gasto público” arguyendo que de esta forma “al menos los soldados justifican su salario”, no ven más allá de sus propias narices. El problema no es si los milicos (y milicas) merecen o no cobrar lo que cobran. El problema es la situación de chantaje a la cual todo ejército somete a la sociedad en su conjunto, haciéndose con partidas presupuestarias a todas luces desmesuradas básicamente porque son ellos quienes están en posesión de las pistolas y resulta siempre necesario tenerles contentos. No vaya a ser que vuelvan a las andadas de no hace tanto tiempo.

Mucho me temo que de ahora en adelante habrá que ir dejándose de ingenuidades y despejando cualquier género de dudas en lo tocante a esta inquietante cuestión. Todo militar de profesión es y será siempre perfectamente capaz de lo que sea por el bien de los amos de su “patria”, entre quienes se encuentra lo más selecto del alto mando. A este respecto, no caben piruetas dialécticas ni justificaciones de cervecería. No hay más cera que la que arde.

Todo ejército es un instrumento de dominación de una minoría poderhabiente sobre el resto de esa población a quien dice defender. Todo ejército encuentra su razón de ser en la falsedad de que el pueblo sería incapaz de organizarse por sí mismo y vivir en libertad sin un perro que lo pastorease. Hoy, más que nunca, NOS TOCA DEMOSTRAR TODO LO CONTRARIO.

[1] En muchos países existe la especialidad sanitaria del “paramédico” o médico de emergencias a pie de calle. Para cualificarse como tal, es necesario hacer una carrera o grado específico y separado del de la medicina general. La separación de esta rama médica en un ciclo de estudios universitarios independiente generó no pocos conflictos con los sectores más conservadores del gremio médico allá donde consiguió imponerse. En el caso de España esto no ha llegado a suceder ni se espera que lo vaya a hacer debido a la absoluta oposición del gremio médico, excepción hecha, como no, de nuestros amigos los militares. De esta forma, al quedar anuladas otras opciones para quien desee ejercer dicha profesión sin hacer los seis años o más de medicina, se garantiza una vía de reclutamiento constante para el ejército

Comunales d'Asturies
Vivir Sele

Fuente: https://www.revolucionintegral.org/...

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Legalidades

23 March, 2020 - 00:00

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Cuando un virus desnuda la inutilidad militar (o la frustración de un imbécil con galones)

22 March, 2020 - 12:22

El Jefe de Estado Mayor de la Defensa declaró el pasado día 20 que «En esta guerra irregular y rara que nos ha tocado vivir, o luchar, todos somos soldados»; insistía así en las declaraciones realizadas en la víspera en las que afirmaba que «en esta “contienda bélica sin armas” son útiles los “valores militares”: la disciplina y el espíritu de sacrificio. Y también la “moral de victoria”. “Sabemos que vamos a vencer”».

Y lo primero que tenemos que decir es que lo entendemos. Tiene que ser realmente duro y frustrante para quien representa lo que se nos ha vendido como la institución baluarte ante «las amenazas y desafíos para la seguridad», que de repente llegue un virusito microscópico y desnude de manera clara la inutilidad militar. No sólo eso, sino que deje evidente ante las poblaciones cómo, en el momento de la verdad, en el que están en riesgo las vidas de las personas más vulnerables de nuestra sociedad, se compruebe nítidamente que los entre 20.000 y 30.000 millones anuales de gasto militar real del Estado español no sirven para nada a la hora de hacer frente a ese virusito que amenaza a la sociedad. No sólo eso: la población descubre de sopetón que el gasto militar no sólo supone tirar a la basura esas decenas de miles de millones, sino que esos mismos recursos se han dejado de invertir en lo que ahora se echa de menos cuando más se necesita: recursos sanitarios a todos los niveles (material, equipamiento, investigación, personal, infraestructuras…). Solo un pequeño pero elocuente dato aportado precisamente por un militar:

En el año 2007 se creó la Agrupación de Hospital de Campaña con la adquisición de un hospital de Campaña —casi único en el mundo— por un valor de 30 millones de euros. Podía albergar a 96 pacientes hospitalizados, asistir hasta 80 bajas sanitarias al día, disponía de 3 quirófanos o camas de UCI, medicina preventiva y hematología, laboratorios de análisis clínicos o microbiología, por poner dos ejemplos, lavandería, cocinas, morgue, farmacia, veterinaria, odontología, psicología, cirugía general y digestivo, traumatología, anestesia y reanimación, neurocirugía, cirugía torácica, angiología y cirugía vascular, ginecología y obstetricia, otorrinolaringología y cirugía maxilofacial ente otros. Esos 30 millones de euros de dinero público equivalen nada más y nada menos que a la friolera de 200.000 becas para guarderías a razón de 150 euros la beca. Seguramente una diputada, de cuyo nombre no quiero acordarme, y asesorada por «expertos», te diga que el hospital era necesario para las Fuerzas Armadas, pero es que, 10 años después, la unidad ha sido disuelta sin haber realizado una sola atención médica real, aunque podría haber reducido las listas de espera hospitalarias a nivel nacional; no ha habido ni una práctica real con heridos reales. Jenner López Escudero, Cabo Temporal expedientado (Público 21-03-2020)

No obstante, una cosa es entender su frustración y otra muy distinta admitir su vileza y cobardía. Porque el JEMAD nos ha demostrado que actúa de forma similar a como lo hacen las pandillas de adolescentes macarras, que cuando, entre un montón, tienen acorralada y maniatada a una víctima le gritan eso de ¡«a ver si ahora te atreves»! Por eso, sólo ahora que nos tienen acorraladas y maniatadas en nuestras casas, sin poder salir para dar la respuesta que se merece, nos dice eso de que «todos somos soldados».

Además, la imbecilidad no le deja percibir que en la situación actual los valores sociales que están haciendo posible minimizar las pérdidas de vidas humanas son justamente los opuestos a los valores militares. La solidaridad y el apoyo mutuo están siendo la base del comportamiento social que está resultando realmente útil para las poblaciones más vulnerables en muchos barrios y calles de nuestros pueblos y ciudades. Y es por solidaridad con esas personas por lo que la inmensa mayoría estamos llevando a cabo el autoconfinamiento que nos impide salir a la calle para dar respuesta al JEMAD. Una situación que, además, está siendo utilizada por el estamento militar no sólo para desarrollar su discurso militarista, sino para inundar nuestras calles de militares, en la mayoría de los casos sin guantes ni mascarillas, que ponen en claro riesgo el confinamiento y la salud general.

Insistimos: el virusito está desnudando la inutilidad militar. De nada sirve gastar anualmente varias decenas de miles de millones para que, cuando llega la hora de la verdad, quienes reciben ese dineral de los fondos públicos no pueden hacer nada contra él más que desinfectar calles y montar camas. Para esa tarea ya contamos con las personas que son verdaderamente profesionales en esas cuestiones y que pueden realizarlo con mucha mayor eficacia, disciplina y espíritu de sacrificio… y con apenas un 1% del presupuesto militar. ¿Para qué sirven todos sus arsenales, todas sus fábricas de armamento? ¿De verdad es su concepto militar de seguridad el que necesitamos atender, o son otros los problemas fundamentales para la seguridad humana? Ahora es la salud, pero también amenazan a las personas más vulnerables de nuestras sociedades (a todas como colectivo) la pobreza, la exclusión, la destrucción ecológica, la xenofobia, el racismo que expulsa a las personas de sus hogares y de sus lugares de origen… Y ante todas ellas no tienen utilidad alguna los militares, los arsenales y el militarismo; son, más bien, la causa de la mayoría de estas desgracias.

Mientras tanto, en esa jerga militarista que tanto gustan utilizar, en la «primera línea de batalla» contra el virus hay médicas, enfermeros, repartidoras y vendedores de productos básicos, personal de limpieza, transportistas… todas ellas personas civiles que se juegan la vida por sus semejantes sin los medios profilácticos necesarios porque se ha primado atiborrar de millones a una casta militar para que puedan disponer de unos arsenales que ahora sólo sirven para que podamos darnos cuenta del daño que el militarismo provoca en nuestras sociedades.

Tiempo habrá para profundizar en otros aspectos de esta militarización impuesta que se está llevando a cabo con la excusa del coronavirus. Valgan de momento estas líneas de urgencia para poner de relieve la inutilidad del militarismo del JEMAD, lo que nos lleva a preguntarnos si la imbecilidad de sus declaraciones no será reflejo de sus méritos para ostentar los galones y medallas que tanto luce.

Fuente: http://gasteizkoak.org/?fbclid=IwAR...

Ver también:

Endika Zulueta: Estamos en guerra, pero yo no soy su soldado

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A pandemia no se combate con armas

22 March, 2020 - 00:00

EsCULcA reclama medios non militares para facer frente á emerxencia sanitaria e alerta das posíbeis consecuenciasnocivas de propiciar un clima de alarma bélica.

A presenza de militares armados e carros blindados do exército nas rúas das cidades son, no parecer de EsCULcA, medios innecesarios para combater a emerxencia sanitaria que vive a nosa sociedade e poden provocar, xunto coa retórica e as expresións belicistas que alagan desde hai uns días os medios de comunicación oficiais, efectos perversos sobre os dereitos, individuais e colectivos, que tan seria erosión padeceron nos últimos tempos.

Non sabemos se as autoridades que puxeron en marcha este dispositivo buscan provocar eses efectos adversos normalizando a presenza de patrullas armadas nas cidades ou se pretenden xustificar con esta visibilidade pública o aumento exponencial das despesas militares das últimas décadas, cando recortaron tan severamente o gasto en sanidade pública.

Tampouco temos noticia de que se teñan producido situacións perigosas -motíns armados, ataques violentos e multitudinarios a persoas ou establecementos públicos, ameaza de invasión dunha potencia estranxeira- que pudesen eventualmente xustificar a súa intervención.

Porque, para evitar que ocasionalmente poda reunirse nun determinado punto (estacións de ferrocarril ou de autobuses, por exemplo) un número de persoas elevado ou para advertir o propietario dun can de que o tempo de paseo da mascota é limitado, en absoluto é necesaria a presenza de militares, non digamos de militares armados e de carros blindados. Estas son funcións que calquera policía municipal desempeña sen problema.

Todo isto prodúcese nun contexto dramático de limitación de dereitos fundamentais que EsCULcA analisará no seu momento. Mais non queremos deixar de facer pública de inmediato a nosa preocupación, e a nosa desconfianza, polo exorbitante dispositivo militar posto en marcha polo goberno español.

Fonte: https://esculca.gal/esculca-reclama...

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(Lecciones del coronavirus)

22 March, 2020 - 00:00

El Covid-19 es un virus zoonótico que se hospedaba en animales e infectó a los humanos en el mercado de animales vivos de Wuhan (Hubei, China) durante el mes de diciembre. En enero se propagó exponencialmente por aquella megaciudad y la provincia, afectando sobre todo a las personas mayores y los enfermos. Las autoridades tardaron un poco en reaccionar y el 22 de enero tuvieron que tomar medidas tan drásticas como poner en cuarentena a la población, importar miles de médicos voluntarios y levantar hospitales nuevos en tiempos récord. Así, consiguieron frenar, reducir y, hacia finales de febrero, limitar la epidemia a un goteo de casos.

Para entonces el virus se había extendido ya por todo el mundo y el 11 de marzo la OMS declaró oficialmente la pandemia. Hoy, 19 de marzo, el Covid-19 contagia a más de 130 países, con unos 217.000 afectados, 8.900 fallecidos y 85.000 curados. Todo esto en 3 meses. Y los investigadores trabajan contra reloj para obtener una vacuna y antivirales, que pueden tardar todavía meses en llegar.

En España tenemos ya 14.558 infectados, 630 fallecidos y 1.081 curados, duplicándose los casos aproximadamente cada 3 días y aquí radica el problema, es un crecimiento exponencial, tan rápido que si no hiciéramos nada afectaría a toda la población española en un mes... El epicentro está en Madrid, con 5.637 infectados, pero el gobierno no se ha atrevido a poner en cuarentena la capital, ni a declarar el estado de alarma hasta el 15-M, de modo que muchos ciudadanos han viajado en masa a la sierra, la costa, el fútbol, los espectáculos, etc. Y el virus se ha extendido hacia la periferia e incluso por las comarcas rurales, colapsando los servicios sanitarios de todo el país, especialmente donde los recortes fueron más fuertes, Madrid por ejemplo.

Mención especial merece el gobierno neoliberal inglés, que asume el «contagio controlado» sin hacer prácticamente nada hasta dentro de diez o doce semanas, cuando llege el máximo de casos. Un «Laissez faire, laissez passer» biológico y económico que amenaza a una nación de 66 millones de habitantes con un experimento eutanásico que puede acabar con buena parte de la población mayor y más débil...

A diferencia de lo que hizo Corea del Sur, cuyo gobierno y ciudadanía actuaron rápidamente (limitando la pandemia a unos 8.320 infectados y 81 muertos), aquí no hemos reaccionado a tiempo (como pasó en China, o peor) y ahora nos tocan las medidas duras, porque hasta que no se descubra una vacuna o algún antiviral efectivo no hay más remedio que separarnos al máximo, todos, durante 2 o más semanas, dependiendo de lo bien que lo hagamos.

Hemos pasado de la hipermobilidad a la reclusión*. Y quizás deberíamos aprovechar este enclaustramiento forzoso para reflexionar sobre todo lo que nos está diciendo el coronavirus con su origen, propagación, freno, ...

→ ¿Qué nos dice el origen del Covid-19? Como en los anteriores virus de Marburg (1967) y Ebola (1976), el actual surgió de algún animal silvestre, probablemente murciélagos, aunque al principio se habló también del pangolín. Seguramente estos virus acabarían llegando a los humanos, pero cuanto más tarden mejor porque así tendremos más tiempo para investigarlos y buscar vacunas y medicinas. Y para retrasarlos al máximo deberíamos dejar en paz a los animales silvestres, respetando sus ecosistemas y limitando nuestra invasión de la Biosfera (ecológicamente somos una especie de plaga que todo lo invade), hay que prohibir el comercio de animales, al menos el de los animales silvestres (muchos de ellos en peligro de extinción además). Quien realmente quiere a un animal no lo secuestra de su hábitat ni lo encierra en una jaula, se va a la protectora más próxima y adopta alguno abandonado.

→ Una vez infectado el «paciente 0», el virus se reprodujo dentro de su cuerpo y fue infectando la gente cercana, por contacto directo o por las gotitas de los estornudos. Así se propagó por Wuhan y en un par de meses consiguió llegar a más de 100 países, lo cual se explica por el intenso tráfico de personas y mercancías que impera. Tenemos que reducir la hipermobilidad, por el peligro de los virus y porque el sector del transporte es el principal emisor de CO2 en Europa y España, el mayor responsable de la emergencia climática que puede resultar mucho más peligrosa y mortífera que el coronavirus, y después de 40 años de reuniones internacionales inútiles sólo nos quedan ya unos 8 años para resolverla. Curiosamente, estos días de pandemia y reclusión, con el tráfico y la industria casi parados en muchos lugares, han disminuido las emisiones de CO2 y la contaminación (lo que es bueno para la salud también es bueno para la Naturaleza, y viceversa).

→ Otra causa importante de la rápida propagación ha sido la lenta actuación de gobiernos nacionales y las instituciones internacionales, lastrados por los grandes intereses comerciales, la globalización y el miedo a la impopularidad y la pérdida de votos. Y ese retraso es muy peligroso: un estudio de la Universidad de Southampton indica que si el gobierno chino hubiera actuado una semana antes, el 66% de los casos se hubieron evitado. Y lo mismo se podría decir del gobierno italiano, del español y de algunos otros (el de Inglaterra puede ser el campeón de los retrasados, ya veremos qué pasa con su estrategia). Así pues, los gobiernos deben pensar más en la salud de sus ciudadanos que en cualquier otra cosa.

→ En esta crisis hemos visto también como los hospitales privados derivaban a los pacientes afectados hacia los hospitales públicos, que se han visto desbordados, lo cual aumenta la mortalidad. Con el agravante de que durante los pasados años hubieron fuertes recortes en la sanidad pública, en beneficio de la privada, y ahora tenemos sólo 3 camas hospitalarias por cada 1.000 habitantes, cuando la OMS recomienda 9. Por lo tanto es necesario mejorar y ampliar la sanidad pública, dotándola de suficiente presupuesto, medios y personal, porque nos beneficia todos y no se escaquea ante problemas tan graves como éste.

→ Por otro lado, durante muchos años se ha dejado la atención a los mayores en manos privadas, convirtiéndola en un negocio, y ahora se ven las carencias sanitarias de estas residencias, que funcionan con personal escaso y muy explotado, que se ha visto totalmente desbordado por la epidemia. De hecho, las residencias que acumulan más casos de infectados son privadas: Monte Hermoso de Madrid (19 fallecidos ya), Fundación Elder del Tomelloso (15 fallecidos), Sanitas San Martín de Vitoria (8 fallecidos), Fundación Consuelo Guasch de Capellades (6 fallecidos), ... Lo ideal en este sector, con escasez de plazas y largas listas de espera, son las cooperativas de jubilados que se autogestionan ellas mismas, pero donde no las hay las residencias deben construirse y gestionarse públicamente, porque la atención a los mayores es un derecho fundamental que no puede convertirse en un burdo negocio donde lo principal son los beneficios de los inversores.

→ Además, si queremos mantener una semicuarentena efectiva hay que ayudar a los más desfavorecidos que están sólos o son pobres, de forma que puedan subsistir estos días sin salir de casa o del albergue; por razones humanitarias, éticas e incluso por egoísmo porque cuántos más pobres y gente haya en las calles más se propagará el virus y más nos afectará a todos. Igualmente hay que ayudar a quienes pueden perder el trabajo o viven al día y a los autónomos de bajos ingresos que no van a cobrar durante estas semanas, hay que darles algún subsidio, y apoyar a las pequeñas empresas que pueden resultar muy afectadas. Y paralizar las hipotecas, para que nadie se vaya a la calle.

→ Otra cosa imprescindible es fomentar el sentido común y la responsabilidad de todos, no tendría que ser necesario un gobierno autoritario como el de China ni militares en las calles para obligar a la ciudadanía a cumplir los protocolos de cuidarse a sí misma y cuidar a los vecinos, tendría que haber suficiente inteligencia y civismo para actuar así. No tendrían que suceder irresponsabilidades como aprovechar el cierre de centros educativos o laborales para irse a la montaña, a la costa o a un partido de fútbol. Hay que cambiar ya la asignatura de Religión por otra de Derechos y Deberes Humanos o algo así.

→ También tendríamos que aumentar la investigación pública para poder solucionar rápidamente crisis como ésta, fomentar la colaboración internacional para ayudarnos mutuamente entre los países, consumir productos locales preferentemente porque si dependemos tanto del exterior, en situaciones críticas (cierre de fronteras, embargo petrolero, guerras, etc), podemos quedarnos desabastecidos de bienes necesarios. Por lo tanto tenemos que cuidar mucho a nuestros campesinos, porque la alimentación (ecológica) es lo más importante y tender hacia el autoabastecimiento alimentario, porque vendrán crisis peores (si no cambiamos) y si seguimos arruinando y abandonando los campos, también aquí pueden escasear los alimentos y volver el hambre.

→ Respecto al dinero requerido, el gobierno puede utilizar las partidas de dudosa o nula necesidad asignadas a compras de armamentos, nuevas infraestructuras, iglesia, monarquía, etc., además de decretar impuestos especiales a los millonarios y luchar contra el gran fraude fiscal y la corrupción. Y no olvidemos que la banca nos debe más de 60.000 millones d'€, es hora de que los devuelvan con intereses, igual que han hecho en otros países, porque los necesitamos para resolver la crisis que se avecina y para mejorar la sanidad, la educación, la dependencia, las pensiones, ...

Pedro Domínguez

* En www.lariberaenbici.net recomendamos lecturas y vídeos, para entretenerse y reflexionar sobre todo lo que está pasando...

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Gasto militar para unidades NBQ del ejército que deberían ir a la sanidad pública y no a alimentar el militarismo

21 March, 2020 - 00:05

Probablemente nunca nos habremos preguntado qué medios tiene la sanidad pública para atender a graves crisis sanitaria provocadas por peligros nucleares, químicos, bacteriológicos o por pandemias de la gravedad de la que ahora atravesamos.

Si recuerdan bien, cuando apareció la famosa crisis del ébola en Africa y se produjeron los primeros casos de españoles infectados por dicha enfermedad, el Estado no contaba con ninguna estructura especializada en la red sanitaria «civil» para atender a esta situación y se tuvo que improvisar la respuesta.

Después de tan evidente falta de medios, se hizo patente la necesidad de contar con un mecanismo de «unidades de aislamiento de alto nivel» para atender a situaciones de similar peligrosidad. De 2014 a la actualidad se han constituido siete (Hospital La Paz-Carlos III de Madrid, Hospital General de la Defensa Gómez Ulla, en el Clínic de Barcelona, en el Hospital de Donosti, en La Fe de Valencia, en el Virgen del Rocío de Sevilla, y en el Virgen de la Candelaria de Canarias).

La primera de estas unidades que se inauguró (octubre de 2015) lo fue en el Hospital General de la Defensa, aprovechando que Defensa, a diferencia de la red «civil» sanitaria, ya contaba con experiencia y unidades para el tratamiento de contaminaciones o enfermedades nucleares, biológicas, químicas y radiológicas (NBQ-R).

¿Por qué Defensa ya contaba con equipos y con una estructura de respuesta al servicio de los militares y la sanidad no? Eso es algo que hasta ahora nadie ha preguntado con ánimo de invertir las prioridades y poner la defensa de la sociedad por encima de la defensa de los militares porque, por paradójico que parezca, los militares en este país (y en todos) están más seguros que los civiles a los que dicen defender y asegurar.

Ahora, con la crisis del Coronavirus, también ha sido el hospital general de la Defensa, Gómez Ulla, el destinado a atender a los «repatriados» españoles desde Wuhan ante la nueva pandemia. ¿Por qué? Muy sencillo, porque esta unidad es «única» en España. Así lo afirma la revista digital «Redacción médica» por si alguien piensa que exagero.

Que sea el Hospital de la Defensa el que cuente con la unidad especializada más importante y mejor dotada de toda la sanidad española habla muy a las claras de las prioridades sanitarias de este lugar y debería ser objeto de revisión. ¿No merecen los civiles un nivel de inversión y cuidados que no implique el agravio comparativo actual? ¿No deberían nuestras rimbombantes autoridades modificar la escala de sus prioridades? Pero esto no pasará mientras una mordaza tácita y pactada entre los partidos políticos se siga negando a meter en cintura el gasto militar abrumador que padecemos o nosotros, los nadie, podamos imponer socialmente nuestras prioridades frente a sus intereses.

Los militares cuentan, además de esta selecta unidad de tratamiento médico, con dos regimientos específicos de tratamiento NBQ compuestos cada uno de ellos de diferentes unidades de reconocimiento, de descontaminación, de toma de muestras de agentes NBQ y de laboratorios. Estos dispositivos cuentan con unidades de transmisiones, mantenimiento, sanidad, tiendas polivalentes, material de aislamiento, etcétera.

Se da la circunstancia de que la rama civil ni de lejos sueña con tener los recursos que acaparan los militares, cuando el riesgo que asume la sociedad es, en primer lugar, muy superior al de los militares y, en segundo lugar, es un riesgo que tiene que ver más con la seguridad humana y con los dispositivos y políticas públicas de salud que con la defensa militar. Pero hacer ver a un político que la seguridad amenazada es la que tiene que ver con nuestra salud, con la destrucción de los ecosistemas, con el nivel de educación, con el trabajo, con el aseguramiento de niveles de suficiencia vital para garantizar la dignidad humana y no con los enemigos líquidos e hipotéticos que obsesionan al militarismo rancio o con los desfiles y pompas con las que se exhiben en apretada fila, es como pretender razonar con un guardia de la porra en estos días aciagos, misión imposible.

Este mimo con lo militar no sólo ocurre en el caso de la sanidad. También, por ejemplo, la Unidad Militar de Emergencias, creada por Zapatero, cuenta con medios muy esplendorosos de los que, sin embargo, las redes contra catástrofes civiles carecen, a pesar de que las necesidades, una vez más, son más civiles que militares (por cierto, la UME no es tan benéfica como dicen. Primero, porque, a pesar de su despliegue de medios, su eficacia y competencia es puesta en entredicho por las unidades civiles que actúan en loas crisis sobre el terreno; y, segundo, porque su función «benéfica» encubre la necesidad constante de «entrenamiento» para su verdadera finalidad militar de estar preparados para la guerra).

Bueno. Todo esto son cosas consabidas. Pero no está de más denunciar este trato y exigir, cada vez que nos dejen, que el dinero destinado a militarismo se emplee para las necesidades sociales y se abandone el favoritismo militarista.

Por casualidad está abierta una licitación del Ministerio de Defensa destinada al tinglado de las unidades NBQ del ejército, por importe de más de ocho millones de euros, para suministrarles repuestos para material móvil, material de acuartelamiento y campamento, NBQ, tiendas polivalentes modulares y equipo individual.

Se trata del expediente 20911190062600, por si alguien tiene la santa paciencia de buscarlo. Por curiosidad, en el anuncio del Ministerio aparece que la licitación es por la suma de 4.132.131,4 aunque indagando en la página que se publica en el Boletín de la Comunidad Europea (referencia 2020/S 039-093560), resulta que el importe es de 8.264.462,8, justo el doble (¿la razón?, porque se les ha olvidado poner en la versión española que el contrato es para dos años, pequeño detalle) y está sujeto a renovaciones automáticas.

¿No debería usarse ese dinero para suministrar material no al militarismo, sino a la sanidad pública? Igual que se pide que el rey emérito entregue ciertos dineros que, al parecer, se ha calzado, para la sanidad, bien podríamos estirar más de la manta y pedir lo mismo respecto a esta licitación del militrismo y tantas otras que, muy a menudo, Defensa va sacando a concurso (cuando no los que negocia de forma directa y a dedo).

No nos queda mucho tiempo. La licitación está abierta hasta el 23 de este mes. Luego vendrá la adjudicación, si antes no somos capaces de cuestionar suficientemente este gasto absurdo y de obligar a un cambio de prioridades que dado lo que está cayendo, aparece como plenamente justificado.

¡El dinero y los recursos para la sanidad, no para el gasto militar ni para pasear militares!

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Sobre virus, cárcel, presos, mayor aislamiento y militarización

21 March, 2020 - 00:00

Exigimos la amnistía total para los presos políticos empezando por los gravemente enfermos.

Coronavirus, cárcel, más aislamiento…

ANTE LA SITUACIÓN EN LAS CÁRCELES CON EL COVID-19

Movimiento Antirrepresivo de Madrid. MAR

La ya crítica situación de los presos mayores y enfermos esta empeorando aún más si cabe con la previsible entrada del COV1D-19. No hay medidas de seguridad e higiene mínimas para todos los presos.

A esto se suman los numerosos abusos que sufren con la excusa del COVID-19. Por el momento, se han eliminando las comunicaciones vis a vis y por locutorio, manteniendo únicamente las llamadas telefónicas. Esto restringe considerablemente la capacidad de informar al exterior de los presos.

Para combatir el silencio que se está imponiendo, si tienes información sobre la situación que están viviendo los presos, por favor, ponte en contacto con nosotros:

EMAIL: –movimientoantirrepre.madrid@gmaiLcomFACEBOOK: Movimiento Antirrepresivo de MadridTWITTER: @AntirrepreMad INSTAGRAM: @Antirrepremadrid

¡Libertad inmediata presos mayores y enfermos!

EL COVID-1, L'ESTAT D'ALERTA, I LA MANCA DE DRETS I LLIBERTATS DEMOCRÁTIQUES

Moviment Pro Amnistia. Catalunya

En plena crisi mundial pel desenvolupament de la pandémia del COVID-19 (coronavirus), estem sent testimonis del caos organitzatiu i la desinformació propis del sistema capitalista. Fins i tot amb les evidéncies de la gravetat de la situació, les empreses continuen prioritzant els seus interessos económics a la salut i seguretat col-lectives.

El passat 14 de març, el govern del PSOE-UP va decretar l'Estat d'Alerta assumint el control de les prefectures generals de tots els estaments de l'Estat, inclós el de les autonomies (un 155 encobert). Mentre s'anunciava la limitació de la Iliure circulació, es deixava a la seva sort a les persones sense llar, a qui el mateix Estat ve desnonant, prova de la seva incapacitat de garantir les necessitats més básiques de la classe treballadora.

Rápidament, amb la col-laboració de PSOE, UP, CCOO, UGT i la Patronal, s'han flexibilitzat els ERTEs (expedients de regulació temporal d'ocupació) perqué les empreses els puguin aplicar de manera indiscriminada contra bona part de la classe obrera. Els més precaritzats, els qui pateixen els contractas temporals i l'externalització, són acomiadats directament o enviats «de vacantes». I els que no, obligats a treballar en condicions d'higiene i salut miserables, com els treballadors deis centres de salut, que estan batallant després d'anys de retallades criminals per part del régim. Paró no sois ells: repartidors, teleoperadores, conductors d'ambuláncies… fans i tot moltes obres segueixen endavant sense cap mena de control, posant en perill a milers i milers d'obrers. A tal punt ha arribat el despropósit que en nombroses fábriques i oficinas han hagut de ser els treballadors els qui paralitzessin la producció, plantant-se amb fermesa i organitzant-se per a fer front a les conseqüéncies económiques i socials d'aquesta situació. Mentre la incertesa i la preocupació s'estenia pels barris, ningú més semblava estar vetllant pel nostre futur. Més que mai, cridem a la unitat i a la solidaritat de classe, hem d'organitzar-nos si volem superar la situació.

A les presons, la situació no és gaire millor. En general, s'han cancel-at les activitats, les visites deis advocats i els vis a vis, el que suposa un major aillament deis presos polítics i socials deis seus familiars. En diferents presons s'estan prohibint l'entrada de paquets i les trucadas telefóniques. I Iluny d'introduir mesures per a evitar contagis, no els proporcionen sabó, alcohol, desinfectant, guants, o mascares. Per si no fos prou, les mesures higiéniques i d'afilament sembla que no valen per als carcellers: l'entrada i sortida de les presons per part d'aquests es fa sense cap protocol. En aquestes condicions s'han donat ja diversos casos de contagi per COVID-19. Aquesta situació és més greu si cap per als presos polítics que porten mitja vida en les presons patint la desatenció sanitaria. Per tot aixó, s'estan duent a terma vagues de fam i nombroses presons i CIE's es troben en una situació crítica o s'inicien motins en defensa deis drets de presos polítics i socials.

PELS NOSTRES DRETS I LLIBERTATS!

LLIBERTAT IMMEDIATA PRESOS D'EDAT AVANCADA I MALALTS!

ANTE LA DECLARACIÓN DEL ESTADO DE ALARMA

Asamblea Antirrepresiva de Extremadura

Ante el reciente anuncio del gobierno donde se decreta el estado de alarma sanitaria y la cuarentena de facto a la que las autoridades sanitarias y militares nos quieren imponer en la lucha contra la expansión del CoronaVirus queremos lanzar una serie de advertencias y exigencias al Estado

1. Nuestro aislamiento individual por «disciplina social» o a la fuerza no nos impedirá mantener nuestra lucha por denunciar y defender a todo represaliado político por el Estado.

2. Estaremos vigilantes ante cualquier desmán que sometan las fuerzas represivas a nuestros vecinos, muchos de ellos obligados a ir a trabajar. No permitiremos que este decreto valide al gobierno, policía y militares a socavar aún más derechos como la libertad de expresión, reunión u organización .

3. Queremos hacer especial hincapié en este momento de crisis sanitaria en la situación de miles de presos que ya sufren el olvido y que viven en una alarma sanitaria constantemente (desatención médica, hepatitis, problemas de corazón, respiratorios, adicción…) con lo que la entrada de este nuevo virus los convierte en clara población de riesgo. Misma situación encontrarnos en los CIEs, donde centenares de personas, incluidas menores, se ven obligadas a estar confinados sin haber cometido delito alguno.

4. Por ello es de urgente aplicación en las cárceles: -Pruebas continuas entre la población reclusa y a los funcionarios. -Ante cualquier positivo evitar el aislamiento en la cárcel y proceder al traslado a un hospital con el fin de eliminar cualquier posible contagio o el rechazo del resto. -Se mantengan y aumenten las visitas a través de mamparas mientras el resto de visitas en persona estén anuladas. -Como sabemos que esta epidemia tendrá poca duración pero la penosa situación de nuestras cárceles se mantendrá pedimos que se solucione la grave desatención médica.

Por último y como siempre haremos, exigimos la amnistía total para los presos políticos empezando por los gravemente enfermos.

La Haine

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Confinados. Pero unos más que otros

21 March, 2020 - 00:00

El oficio de político español, es sin duda un oficio de riesgo. ¿O tal vez no? Hay que ver la de diputados, gobernantes y charlatanes que están cayendo con la epidemia del virus este propagado por el turismo. Claro, esos tipos no hacen más que dar la mano a todo quisque, abrazos, besitos y sonrisas… También es cierto que las pruebas se las hacen sin mostrar síntomas siquiera. Corren a llamar al médico del Congreso o al Médico del Pardo, y presto les hace los análisis. Y así se confinan, siguen trabajando desde casita, y se hacen de notar diciendo que "he dado positivo". ¿Qué no hacen los políticos para dar la nota? Ni uno la ha cascado de momento.

Muy diferente es la situación de la purria obrera. A nosaltres no nos hacen pruebas más que cuando ya estamos sacando tres palmos de lengua, intentando meter aire en los pulmones. Tengo el caso cercano de un vecino, que empezó con fiebre y nada más. Responsablemente se quedó en casa por consejo médico. Fiebre fiebre y fiebre, y a los cinco días su cuñao lo sacó a rastras de casa para llevarlo al hospital, con la neumonía del COVID. A la UCI y en un par de días muerto. 59 años y sin enfermedades crónicas. Eso es.

A ver si no lo he entendido mal. Las medidas de confinamiento y Estado de Alarma se han tomado, no para acabar con la epidemia, si no para hacerla controlable, o sea, para que no aparezcan doscientas mil personas por urgencias a la vez. Se intenta una mortalidad que esté controlada, que la gente vaya llegando poco a poco, que aguarde en la sala de espera, que observe con cara de sospecha a sus vecinos, mientras una enfermera con bata de papel le toma muestras de sangre, y discrimina a quién le hace la prueba, y a quién no…

Claro, no es lo mismo, no. A la Familia Real, al cuerpo diplomático, a los altos mandos del ejército y la policía, a los jueces de alto nivel, a los políticos en general, y los empresarios con pasta, les realizan las pruebas tengan o no síntomas, mientras se hacen la paja de mediodía. Y se les manda a la cuarentena en sus lujosas residencias veraniegas y palacios. La familia Aznar se lo pasará pipa en su mansión de Málaga, Felipe González en algún latifundio, el Rey andará donde le dé la gana renunciando a herencias… No es lo mismo, eh, estar confinado así, que meter a cinco personas precarias y un gato en un piso de cuarenta metros, cuarta planta sin ascensor y todo eso. Las masas que cogen el metro cada mañana para trabajar, y las que son despedidas sin ceremonias, y que caen también como moscas, no gozan de los privilegios de La Superioridad, y es que parece que la democracia se detiene a la puerta de fábricas, bancos y empresas. Como la cárcel, sólo que a los presos, les han metido confinamiento dentro de prisión.

En fin, que estamos confinados. Buena noticia para ocupantes arruinados, que lo mismo suspenden los desalojos. Han convertido España Una, en Una Institución Total. Se nos ha despojado del rol habitual; estamos perpetuamente vigilados y custodiados, por la policía o por el vecindario; sufrimos la muerte civil y la situación de inferioridad con paciencia, pensando que en el futuro seremos recompensados de algún modo misterioso. Ahora mismo cientos de sicólogos, sociólogos, antropólogos, economistas e historiadores, afilan sus grabadoras y marcos teóricos, para realizar sus tesis doctorales y estudios científicos, y explicar la obediencia del personal, en base a la razón y al miedo, y cómo controlarlo en futuras crisis para que la disidencia sea mínima y exterminable. Todos iguales, pero unos más que otros, ¡yupiiiii!.

Pues menudo panorama. Para que veáis en manos de quiénes estamos, recordar que hace unos días Boris Johnson, Primer Ministro británico, declaraba que era imposible contener la pandemia, que había que pensar en la economía, y asumir que muchos súbditos morirán. Él no, por supuesto, eso ni se lo plantea siquiera. Esos tipos tan votados, no se cuentan entre las posibles víctimas. Y en lo que piensan es en la economía, en cómo meterle otro mordisco a la sanidad pública, e inflarse a ganar money.

Ya nos dirán en las próximas elecciones, en medio de la gran crisis, que hay que votar para frenar al fascismo, que ahora mismo se alimenta del miedo y de la desconfianza…

¿Quieres vencer al fascismo, las privatizaciones, los recortes, la pobreza? Pues sal a la calle, cuando pase el Jodido Estado de Alarma, y muévete. Que si no esto que alarma, entrará en la normalidad.

Fuente: https://www.alasbarricadas.org/noti...

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Jóvenes presos

21 March, 2020 - 00:00

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En una Europa cerrada, la UE abre las puertas a las tropas de Estados Unidos

20 March, 2020 - 00:00

Manlio Dinucci, politólogo italiano

Los Ministros de Defensa de los 27 miembros de la Unión Europea –que cuenta ‎‎22 miembros de la OTAN– se reunieron el 4 y el 5 de marzo en Zagreb (Croacia). El tema ‎central de la reunión no fue cómo enfrentar la crisis del coronavirus –para lo cual ya se decidió ‎restringir todos los movimientos de la población– sino cómo favorecer la «movilidad militar». ‎

El ensayo decisivo en ese sentido es el ejercicio Defender Europe 20 (Defensor de Europa 2020), ‎programado para los meses de abril y mayo. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ‎quien participó en esa reunión de la Unión Europea, lo definió como «el mayor despliegue de ‎fuerzas estadounidenses en Europa desde el fin de la guerra fría». ‎

Y ya están llegando a Europa 20 000 soldados estadounidenses para participar en ese ejercicio, ‎que contará también con la participación de otros 10 000 militares de Estados Unidos –que ‎ya estaban desplegados en suelo europeo– y de 7 000 soldados de países miembros de ‎la OTAN, según confirma el US Army Europe (las fuerzas terrestres de Estados Unidos ‎en Europa). Todos esos soldados «se esparcirán a través de la región europea». ‎

Las tropas estadounidenses traerán 33 000 elementos de equipamiento militar, desde su ‎armamento personal hasta enormes tanques Abrams, lo cual implica el uso de la infraestructura ‎necesaria para garantizar el transporte de todo ese material de guerra. ‎

Sin embargo, hay un problema, subrayado en un informe del Parlamento Europeo en febrero de ‎este mismo año: ‎

«Desde los años 1999, las infraestructuras europeas se han desarrollado únicamente con ‎objetivos civiles. Pero la movilidad militar se ha convertido nuevamente en una cuestión ‎clave para la OTAN. Como la OTAN carece de herramientas para mejorar la movilidad ‎militar en Europa, la Unión Europea, que sí cuenta con las herramientas legislativas y ‎financieras necesarias para hacerlo, desempeña un papel indispensable.»‎

El Plan de Acción sobre la Movilidad Militar, presentado en 2018 por la Comisión Europea, prevé ‎modificar «las infraestructuras que no están adaptadas al peso o las dimensiones de los ‎vehículos militares». Por ejemplo, si un puente no puede soportar el peso de una columna de ‎tanques, habrá que reforzarlo o reconstruirlo. Siguiendo ese criterio, la prueba de carga del ‎nuevo puente que reemplazará el puente Morandi, que se derrumbó en Génova, tendrá que ‎hacerse con tanques Abrams, de 70 toneladas. Por supuesto, esas modificaciones –inútiles para ‎el uso civil– implican grandes gastos, gastos que los países miembros tendrán que asumir… con ‎una «posible contribución financiera de la Unión Europea». ‎

Por consiguiente, la Comisión Europea ha previsto una primera asignación de 30 000 millones de ‎euros, dinero que sale de los fondos públicos, o sea de nuestros bolsillos. El Plan de Acción prevé ‎además «simplificar las formalidades aduanales para las operaciones militares y los transportes ‎de mercancías peligrosas de tipo militar». ‎

El US Army Europe solicitó el establecimiento de una «Zona Schengen militar», sólo que ‎la libertad de circulación no será para los civiles sino para los tanques de guerra. ‎

El ejercicio Defender Europe 20 –según se dijo en la reunión de Zagreb– permitirá «descubrir ‎cualquier obstáculo a la movilidad militar y la Unión Europea tendrá que eliminarlo». ‎

La red de comunicaciones terrestres de la Unión Europea será así puesta a prueba por ‎‎30 000 soldados estadounidenses que «se esparcirán a través de la región europea» y que ‎estarán exentos de las normas adoptadas contra el coronavirus. Eso ya quedó confirmado en ‎el video sobre la llegada a Baviera (Alemania), el 6 de marzo, de los primeros 200 soldados ‎estadounidenses. En la región italiana de Lombardía, a unos cientos de kilómetros, rigen las ‎normas más severas, pero en Baviera –donde se comprobó el primer contagio europeo de ‎coronavirus– los soldados estadounidenses que bajaban del avión estrechaban las manos de los ‎representantes de las autoridades alemanas y besaban a sus compañeros sin máscaras. ¿Será que ‎ya están vacunados contra el coronavirus? ‎

También cabe preguntarse, ¿qué objetivo tiene «el mayor despliegue de fuerzas estadounidenses ‎en Europa desde el fin de la guerra fría», supuestamente para «proteger Europa de cualquier ‎amenaza» –clara referencia a la «amenaza rusa»–, cuando Europa está en crisis debido a la ‎amenaza del coronavirus? (incluso hay un caso de coronavirus en el cuartel general de la OTAN, ‎en Bruselas).

Y, ya que el US Army Europe anuncia que los «movimientos de tropas y de material ‎en Europa durarán hasta julio», surgen otras interrogantes: ¿Regresarán a Estados Unidos los ‎‎20 000 soldados estadounidenses o se quedarán en Europa con todo su armamento? ‎‎¿Resultará que el “defensor” es en realidad el verdadero invasor de Europa? ‎

https://observatoriocrisis.com/2020...

Tomado de: http://asturbulla.org/index.php/ter...

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Coronashoks

20 March, 2020 - 00:00

Son, las llamadas “armas silenciosas para guerras tranquilas”, las más mortíferas, las que instauraron la 3ª Guerra Mundial permanente y “preventiva” sin ser declarada. La industria psiquiátrica institucionalizó el electro-shock que, desde principios del pasado siglo, fue el inspirador de las técnicas de tortura para combatir toda clase de disidencias. En base a la “doctrina del shock”, se buscó la forma de instalar el miedo paralizador en todos los cuerpos. El poder se ejerce penetrando en los cerebros y clonándolos al unísono. Fabricando sujetos conmocionados que, actuamos movidos por miedo, ansiedad, desazón, angustia, incertidumbre, estrés, desconfianza, etcétera.

En la producción de electro-shocks colectivos, ha invertido durante décadas el complejo militar-industrial mediante la guerra mediática, química y biológica y hoy mueve, no solo la economía, sino también la forma de entender el mundo. Han sido ideados para provocar o aprovechar las crisis y así, suspender derechos, con exponencial intensidad tras la bomba atómica: las crisis de las fechas (11-S, 23-F…), de las gripes (aviar, porcina…), de las catástrofes…, y ahora, el estado de excepcionalidad en la gestión de ésta “pandemia vírica” que, si ha sido provocada, no lo sabremos. El terror es ejercido por las élites de poder para continuar lucrándose, utilizando como verdugos disfrazados de salvadores a sus “estados-guerra”, mediante el control de nuestras fetiches vidas.

La sublevación es fácil. Recuperar “la voluntad de poder”, pensar y actuar por nosotras mismas, para evitar el crimen perfecto: que estemos muertas en vida. Cuando acabe el confinamiento decretado y, con el esfuerzo colectivo quizás consigamos detener ésta pandemia, o aparezca el milagrito de la vacuna, vendrá lo peor, más de lo mismo, más “capitalismo desbocado”: los estados como aparatos de control reforzados, la gran banca saneada gracias a las pérdidas de los ahorradores, en las sociedades cada vez más pobres y explotados y, la riqueza, más concentrada en manos de un puñado de ricos.

César MANZANOS BILBAO

Soziologia eta Gizarte Langintza Saila/Departamento de Sociología y Trabajo Social

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