Historically, Australian medical schools have followed the British tradition by conferring the degrees of Bachelor of Medicine and Bachelor of Surgery (MBBS) to its graduates whilst reserving the title of Doctor of Medicine (MD) for their research training degree, analogous to the PhD, or for their honorary doctorates. A notable exception is the Bachelor of Medicine (BMed) joint program of the University of Newcastle and the University of New England. Although the majority of Australian MBBS degrees have been graduate programs since the 1990s, under the previous Australian Qualifications Framework (AQF) they remained categorised as Level 7 Bachelor degrees together with other undergraduate programs. The latest version of the AQF includes the new kamagra ireland buy kamagra category of Level 9 Master's degrees (Extended) which permits the use of the term 'Doctor' in the styling of the degree title of relevant professional programs.





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Balas por tallarines

8 November, 2017 - 00:00

Debate en Cádiz-

La Plataforma contra las bases militares y la guerra celebra un debate sobre alternativas a la industria militar que constata que la utopía es posible al plantear diversos modelos de empleo basados en la paz y el progreso social.

¿Hay alternativas a la industria militar?. Bajo este candente interrogante, la Plataforma contra las bases militares y la guerra ha celebrado una mesa redonda en el Centro Cultural Reina Sofía de Cádiz, en la que diferentes ponentes han aportado las claves necesarias para plantear alternativas viables y sostenibles para reemplazar la industria militar por otro modelo que hunda sus raíces en la paz y el progreso social.

Moderado por la periodista Rosa Romero, en el debate han tomado parte trabajadores como Jesús Galván, de la coordinadora de trabajadores del metal, y Miguel Ángel Sevillano, secretario de Acción Sindical de CGT-Sevilla y miembro del comité de empresa de Airbus Tablada; el poeta, escritor y periodista Jesús María Serrano; el ecologista y pacifista Daniel López, y Juan Carlos Rois y Pepe Ambrona, del colectivo Utopía Contagiosa, grupo antimilitarista que propugna una alternativa noviolenta global al modelo de defensa militar basado en la seguridad y el uso de la violencia.

Para evitar susceptibilidades en una provincia a la cola del empleo, que sigue viendo la inversión en industria militar como la panacea a sus males, que espera como agua de mayo que cuaje el prometido contrato de Navantia con Arabia Saudí para la construcción de cinco corbetas, la Plataforma contra las bases militares ha dejado claro su auténtico propósito: plantear un cambio de chip que implique al máximo de agentes sociales y políticos con el objeto de buscar otras salidas a la industria militar a corto y medio plazo.

Premonitorio ha sido que el acto se haya celebrado precisamente en el Reina Sofía, antigua sede del Gobierno Militar, hoy reconvertido en un centro cultural municipal. Porque los ponentes han demostrado que sí es posible aunar fuerzas para, de manera progresiva, ir transformando la utopía en realidad.

De este modo, Galván dejó claro que los propios trabajadores del sector tienen que formar parte de este proceso de desmilitarización a través de un proceso que ponga fin al chantaje del empleo que usa el Gobierno para perpetuar el negocio armamentístico. En la misma línea ahondó Sevillano, quien alertó además contra el oscurantismo y la corrupción que rodean a la industria militar. Por su parte, Serrano abogó por propugnar la efectiva utilización conjunta de la Base Naval de Rota, proponiendo el uso de los terrenos de la base roteña para cultivos sociales y el aprovechamiento de los recursos pesqueros de la playa del almirante.

Alternativas hay por doquier, como dejaron claro los integrantes del colectivo de Utopía Contagiosa, que dieron una lección magistral de cómo el Gobierno español enmascara en sus presupuestos las millonarias inversiones y subvenciones que se destinan a gastos militares, troceándolas en sucesivas partidas en ministerios, comunidades autónomas, diputaciones e incluso ayuntamientos.

Tras ello, tanto Rois como Ambrona sorprendieron al auditorio al dar a conocer novedosas y originales propuestas de reconversión de la industria militar en empresas de producción civil llevados a cabo en diferentes países como Estados Unidos, la antigua Unión Soviética o Rusia, donde las instalaciones en las que antiguamente se fabricaban balas han sido reemplazadas por factorías en las que se confeccionan incluso productos de alimentación como tallarines.

En último término, el ecologista Daniel López concluiría aportando dos modelos concretos y claramente viables para la provincia de Cádiz que se desvelaron como prometedores alternativas tecnológicas que podrían garantizar en la actualidad una amplia rentabilidad: el reciclado ecológico de buques en desuso y la logística de parques eólicos marinos.

Han sido dos horas y media largas de debate apasionado con las que la Plataforma, sin duda, ha dado el primer paso, provocar la reflexión y plantear alternativas serias, responsables y viables para transformar la utopía en realidad. El colectivo no descarta ahora proseguir el camino iniciado con próximos debates en los que poco a poco los representantes políticos vayan implicándose en la conversión de la industria militar hacia el ámbito de producción de bienes civiles. Porque los colectivos sociales y los propios trabajadores ya han demostrado en el Reina Sofía que es posible.

http://www.ecologistasenaccion.org/...

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Sociedad anarquista, criminalidad y castigo

8 November, 2017 - 00:00

"Es la sociedad la que hace a los criminales y vosotros, jurado, en lugar de golpearlos, deberíais emplear vuestra inteligencia en transformar la sociedad: así suprimiríais todos los crímenes, y vuestra obra, al atacar la causa, sería más fecunda que vuestra justicia, que se reduce a castigar los efectos" (Ravachol).

La idea central de una sociedad anarquista es que el individuo no puede verse constreñido por instancias superiores: para los grandes autores que han contribuido a la elaboración del pensamiento anarquista, el derecho es una de esas instancias, por ser expresión de una autoridad (Kropotkin), el fundamento de la propiedad (Proudhon) o porque implica obediencia (Reclus).

Por otra parte, la sociedad anarquista es una colectividad humana que conlleva la necesidad de principios sobre los que construir las relaciones sociales: sería ingenuo pensar que los seres humanos se transformarían de la noche a la mañana en anarquistas convencidos en cuanto se les mostrara la fuerza humanista de este ideal. Los conflictos entre individuos no son solo conflictos económicos: por ejemplo, ¿cómo resolver el problema de la custodia de los niños cuando se separa una pareja? Esta cuestión se aleja del tema de este artículo, así que no profundizaremos en ella; pero al menos plantea el tema del arbitraje y de su carácter coercitivo. La cuestión del derecho en anarquía plantea inmediatamente la cuestión de la colectividad frente al individuo: "basta que, en la sociedad, el interés de un solo individuo se vea lesionado para que inmediatamente el interés colectivo deje de ser de interés para todos y, por tanto, haya dejado de existir" (A. Bellegarrigue). ¿A partir de qué momento debe desaparecer la libertad individual ante las exigencias de la colectividad? La cuestión del derecho toma aquí todo su sentido; es decir, el derecho como corpus de textos que definen las condiciones del arbitraje. Los romanos, de los que hemos tomado la base de nuestra filosofía del derecho, lo definían como la ciencia de lo que estaba bien y era justo (ars boni et aequi), y toda la dificultad reside en la definición de esos dos términos, que fluctúan según el contexto social e histórico. En el seno de la colectividad, si es federalista, la adhesión a los principios de base no resuelve los conflictos individuales, y cada uno puede legítimamente reivindicar que se ha visto perjudicado o limitado por una decisión de arbitraje desfavorable, más aún si se niega a plegarse y se hace necesaria la coerción para hacerle respetar la decisión tomada, lo que es contradictorio con el ideal anarquista. No obstante, la sociedad anarquista no puede ser un ideal absoluto, pero al menos sí puede ser objeto de una dinámica que va en el sentido de este ideal, aunque no pueda hacer abstracción de algunas contradicciones. El dilema consiste en determinar en qué medida resolver esas contradicciones. A este respecto, la criminalidad es especialmente interesante, porque introduce cuestiones de derecho, de juicio y de castigo, y se plantea a la vez en términos prácticos y en términos éticos.

En primer lugar, ¿de qué estamos hablando? La idea de la criminalidad ha sido estudiada por la sociología como un componente inevitable del espacio social (Durkheim), por el psicoanálisis como el resultado de la resolución de una pulsión (Lacan) y, desde luego, por la criminología como un acto antisocial que exige una sanción. Con el fin de circunscribir nuestra reflexión a la sociedad libertaria, nos quedaremos con esta última acepción, que expresa por un lado la idea de cohesión social, y por otra el tema de la pertinencia de la sanción, que implica una forma de poder, o al menos la expresión de una constricción. Ese es el meollo de la problemática para una sociedad anarquista. Por otra parte, tal como lo expresa la cita de Ravachol que hemos puesto al principio, las condiciones en las que se construye la sociedad anarquista eliminan de facto la mayor parte de los crímenes ligados al robo o al beneficio, al hacerlos obsoletos la colectivización de los bienes y de los recursos. No obstante, la sociedad libertaria no puede estar exenta de tensiones entre individuos, y sin duda contará entre sus miembros con personas que sufran problemas mentales, esas tensiones y patologías que pueden llevar al crimen. El problema del origen social de estas patologías merece una profundización, pero solo vamos a considerar el resultado: se comete un acto que implica atentar contra un individuo, agresión, violación o asesinato.

La cuestión del derecho introduce justamente la de la diversidad de los crímenes: no hay nada absoluto en un acto criminal, y no se puede poner en el mismo plano una agresión sexual que un asesinato, del mismo modo que no se puede confundir el homicidio premeditado con el impulsivo. El derecho permite hacer una distinción entre los crímenes, no para jerarquizarlos, sino planteando la necesidad de considerarlos en toda su complejidad. El derecho no es la aplicación ciega de leyes arbitrarias: es también un instrumento que permite poner distancia entre la cólera suscitada por un crimen y la naturaleza misma de ese crimen. Es decir, es introducir racionalidad frente a un acto indignante. El derecho puede ser un muro frente a la venganza. Además, el derecho no es monolítico, y el trabajo del jurista es interpretar la ley según el espíritu y la letra, adaptar su contenido a las circunstancias. La visión burguesa y estatista del derecho no debe enmascarar su carácter fundamental, que es ante todo preservar de la arbitrariedad, aunque esté al servicio del poder. El derecho como tal no es necesariamente contrario al pensamiento anarquista si se construye según el espíritu de este ideal. Pero puede ser obra de unos pocos, con el peligro de hacerse absoluto y trascender la voluntad colectiva: por ello debe ser la expresión de un consenso en el seno de la sociedad anarquista, y es necesario comenzar esta tarea antes de cualquier transformación revolucionaria. Su forma y su fondo están todavía sin elaborar, y desgraciadamente los anarquistas disponen de muy pocos textos que los ayuden, lo que hace necesario, al menos, reflexionar seriamente sobre el tema.

Se trata nada menos que de decidir la suerte del criminal, es decir, de confiar su futuro a una instancia que le priva de su autodeterminación; en otras palabras, que posee un poder sobre él y a través de él también sobre el conjunto de la colectividad. La libertad de uno solo determina la libertad de todos. La idea de "poder" es opuesta a la sociedad anarquista, pero por otra parte, ¿habrá que considerar que según la gravedad del acto, que en última instancia es la expresión última del poder, que priva al individuo de sus medios de existencia, podría perder el criminal de facto su estatuto de individuo libre y dueño de su destino? ¿El criminal seguirá formando parte de la colectividad? Creemos que la respuesta reside en la temporalidad. El estatuto de criminal debe ser suspendido durante el proceso de toma de decisión sobre el concernido: no es en la colectividad ni fuera de ella, se trata de una situación intermedia, de una especie de burbuja ontológica en la que se sitúa el reo, que escapa a las consideraciones éticas habituales y que, por otra parte, no presupone nada. Ese aislamiento temporal no tiene más objeto que mejorar las condiciones de la toma de decisión. A continuación, hay que determinar qué se va a juzgar, y sobre qué bases. Parece necesario en primer lugar confiar esta decisión a una instancia reducida, designada para ello con una duración limitada. Esto permite al menos evitar el movimiento colectivo motivado por la venganza o por el horror ante la enormidad del crimen, por ejemplo en el caso del asesinato de un niño, que puede calificarse de "situación límite" según el concepto desarrollado por Karl Jaspers, una situación ante la que el ser humano se enfrenta a la angustia y la desesperación. Esta situación límite hace perder toda objetividad al individuo, y más a la masa, cuyos movimientos son irracionales. La existencia de una entidad mediadora depositaria de la decisión permite canalizar esa deriva psicológica en la que el riesgo de violencia o de linchamiento es real. Falta considerar la pertinencia de la sanción, de la necesidad o no de castigo.

La cuestión del castigo ha sido largamente explorada por Michel Foucault en el contexto de una sociedad "clásica", pero su análisis también puede ser utilizado en el marco de una sociedad anarquista. Para Foucault, el castigo es el origen de una catarsis: el horror del crimen debe ser expiado públicamente a través del suplicio del condenado. Esta dimensión desaparece en el siglo XVIII para dejar sitio a una función disuasoria del castigo: no se trata de castigar el acto sino de evitar su repetición. No se castiga el acto, es la pulsión que lo ha hecho posible. La dimensión disuasoria sirve de argumentos para la cuestión de la pena de muerte, porque la existencia de esta pena nunca ha evitado los homicidios: algunos delincuentes llevaban puntos tatuados en el cuello para demostrar su desprecio por la guillotina. Hoy día, la cárcel ha sustituido a la cuchilla, y la cuestión de la sanción en una sociedad anarquista suscita esta problemática: ¿se trata de castigar o de reparar? El castigo implica un marco moral de referencia, que sería absoluto, es decir, que se aplicaría a todos y en todas partes, lo que está en contradicción con el ideal anarquista, que no admite ningún dogma superior al individuo. El castigo viene de la expresión de una relación de dominio, del ejercicio de la fuerza, de la idea de represión y no tiene más función que satisfacer a quien lo aplica. La idea de castigo está marcada en nuestra educación, la misma que reprime nuestra individualidad para adaptarla a las normas sociales: es la emanación de una angustia frente al "desvío", y no tiene más fin que constreñir mediante el sufrimiento físico o moral. En la decisión en cuanto a la suerte del criminal, excluyendo la venganza o la expiación, permanece la cuestión de la reparación: la ausencia de castigo no es ausencia de sanción. La reparación material tomando los bienes muebles o inmuebles, solución muy corriente en la Europa medieval, no podrá plantearse puesto que la abolición de la propiedad privada de los recursos abole también el valor de las cosas materiales. Queda el destierro, la privación del acceso a los recursos colectivos, o su entrega a la comunidad sin contrapartida: se trata de entregar lo único que tiene valor en sí y para sí, el tiempo del que dispone. En cualquier estado de causa, la suerte del criminal no puede determinarse con idea de castigo expiatorio.

Nos queda el tema de las víctimas o de sus allegados: ¿hay que tener en cuenta su dolor en la decisión sobre el destino del criminal? Esto no es objeto de nuestro artículo, pero merece suscitarse, aunque no podamos resolverlo en este espacio debido al formato reducido impuesto por las limitaciones editoriales. No obstante, hay que tomarlo en consideración. En todo estado de causa, la cuestión general de la criminalidad en anarquía merecería un ensayo por sí sola: este corto texto solo pretende iniciar una reflexión en torno a un aspecto esencial que merece ser estudiado más profundamente, separando los márgenes del meollo en cualquier sociedad humana y, más particularmente, en una sociedad anarquista.

Vincent Rouffineau

Publicado en el Periódico Anarquista Tierra y Libertad, Septiembre de 2017

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La revolución domesticada

7 November, 2017 - 00:00

Por Enrique Krauze

CIUDAD DE MÉXICO — En México, la Revolución de octubre fue devorada por la Revolución mexicana. Pese a las resistencias del Partido Comunista Mexicano, la inocente ideología nacionalista y social de la Revolución mexicana ganó la partida a todo intento de marxismo-leninismo autóctono. En México, Lenin y Trotsky nunca pudieron competir contra Villa y Zapata.

La Revolución mexicana antecedió a la rusa por seis años. Estalló como un levantamiento contra la dictadura de Porfirio Díaz, instauró un régimen democrático que culminó en 1913 con el asesinato del presidente Francisco I. Madero, tras el cual se desató una guerra civil entre las facciones que seguían a los caudillos populares Villa y Zapata y a los ejércitos Constitucionalistas de Obregón y Carranza, que resultaron triunfantes. En febrero de 1917, mientras se instauraba en Rusia el fugaz gobierno provisional y el zar estaba a unos día de dimitir, la fracción victoriosa redactó una nueva Constitución cuyos principales artículos se apartaban del liberalismo clásico, fortalecían al Estado y al poder ejecutivo, y recogían importantes banderas sociales, algunas de sus adversarios: reforma agraria, legislación obrera, nacionalización de los recursos naturales, educación universal. Cuando en octubre de ese año estalló la Revolución rusa, los revolucionarios mexicanos permanecieron tranquilos. Con plena convicción y sinceridad podrían presentar a la Revolución mexicana como amiga y hasta precursora del movimiento bolchevique.

Aunque el Partido Comunista Mexicano fue fundado tempranamente en 1919 a las órdenes de la Internacional Comunista, pocos países tuvieron tanto éxito en neutralizar a la Revolución rusa como México. La razón es sencilla: México avanzaba con su propia revolución.

En el ámbito cultural y educativo, por ejemplo, el renacimiento de la pintura y las artes y la cruzada alfabetizadora de José Vasconcelos en los años veinte no palidecían frente al modernismo ruso y el plan educativo de Lunacharski. De hecho, México fue el primer país en establecer relaciones diplomáticas con la URSS, cuya primera embajadora —Alexandra Kolontái, famosa impulsora del amor libre— fue recibida con honores. Este acercamiento entre las dos revoluciones provocó la histeria del embajador americano Sheffield y halló eco en las empresas petroleras que temían una inminente expropiación. La prensa de Hearst habló del “Soviet Mexico” y, en un episodio poco conocido de la historia diplomática, en junio de 1927 el presidente Coolidge consideró seriamente la opción militar contra su vecino revolucionario. Gracias a la intervención del senador Fiorello La Guardia, el tema se resolvió con un inteligente cambio de embajador: el banquero Dwight Morrow llegó a México, ayudó a reestructurar la deuda y las finanzas públicas, se hizo consejero de políticos y tuvo el instinto genial de hacerse amigo y mecenas de artistas que, tras la crisis de Wall Street en 1929, estaban seguros de que el futuro pertenecía a la Unión Soviética y al comunismo. Los más famosos, por supuesto, fueron Diego Rivera y Frida Kahlo, pero muchos escritores jóvenes —entre ellos el combativo Octavio Paz y su amigo José Revueltas— comulgarían por décadas con esa creencia: la URSS era “la tierra del porvenir”.

Declarado ilegal en 1929, reprimidos, encarcelados y asesinados muchos de sus miembros, el Partido Comunista Mexicano retomó cierta fuerza en el sexenio de Lázaro Cárdenas entre 1934 y 1940, pero sobre él volvió a obrar el efecto domesticador. Era imposible competir desde la izquierda con un gobierno tan claramente revolucionario como el de Cárdenas, que repartió 17 millones de hectáreas, expropió a las empresas petroleras en 1938, y contó con el apoyo del movimiento obrero organizado en una central única: la Confederación de Trabajadores de México, cuyo líder, el intelectual Vicente Lombardo Toledano (admirador de la URSS y viajero frecuente a Moscú), fue la representación misma de esa convivencia funcional y pacífica entre las dos revoluciones. En los años treinta, a los ojos de Moscú, el gobierno de Cárdenas era la versión mexicana del frente popular antifascista. Por esa razón, los comunistas mexicanos fueron obligados a entregar los sindicatos que controlaban al partido oficial, el Partido de la Revolución Mexicana, que en 1946 adoptó el oxímoron definitivo de Partido Revolucionario Institucional.

Acaso la prueba mayor de autonomía mexicana con respecto de la Revolución soviética sobrevino en 1937, con el asilo que —a petición de Diego Rivera— otorgó Cárdenas a Trotsky. La negativa del PCM a participar en el asesinato del jefe del Ejército Rojo, lo que ocurrió finalmente en 1940, selló su destino como partido: al llegar la Guerra Fría, mientras el PRI podía ostentarse ya abiertamente como una alternativa nacionalista y progresista frente al comunismo, el PCM se encontraba al borde de la extinción, y, en esa marginalidad, que fue acentuada por su falta de registro oficial, siguió hasta los años sesenta, acompañado solo por sindicalistas ferroviarios y magisteriales y algunos artistas famosos.

Al morir Frida Kahlo en 1954, recibió el primer homenaje rendido a un artista en el Palacio de Bellas Artes: su féretro cubierto por la bandera de la hoz y el martillo. El funcionario que permitió esa intromisión simbólica fue despedido, pero el acto fue emblemático de una nueva vigencia del comunismo en México, no a través del PCM sino de los ámbitos artísticos, académicos y literarios donde el marxismo comenzaba a tomar nuevos bríos gracias a la influencia de las obras de Jean Paul Sartre. Con todo, en la arena política, el PRI reinaba sin disputa. Al menos hasta el movimiento estudiantil de 1968, cuando empezó a resquebrajarse su dominio sobre las nuevas clases medias, el partido oficial era una alianza todopoderosa donde, excluyendo los extremos, cabía desde la derecha hasta la izquierda.

Ni siquiera la Revolución cubana modificó el estado de cosas. Hábilmente, al abstenerse de condenar a Castro y expulsar a Cuba de la OEA en 1962, el régimen del PRI se convirtió en el mediador tácito entre Estados Unidos y la Revolución cubana, el gobierno “tapón” que protegería a toda Norteamérica del comunismo, a cambio de sostener una retórica nacionalista. El compromiso con La Habana fue claro: México —de cuyas costas había salido la expedición castrista del Granma en 1956— defendería diplomáticamente, en la medida de lo posible, a Cuba de Estados Unidos, a cambio de que no hubiese guerrilla en México. Si bien la hubo en los años setenta, alcanzó una dimensión e impacto considerablemente menores que en el resto de América Latina.

Aunque el régimen de Castro pactó con el gobierno de la Revolución mexicana, lo cierto es que entre las generaciones jóvenes el prestigio de la Revolución cubana opacó a la mexicana, a la que veían como anticuada, rígida y falsa. En los años setenta —y por tres décadas más— el marxismo en todas sus variantes se convirtió en la vulgata de las universidades públicas mexicanas. Sin embargo, los gobiernos del PRI no se inmutaron mayormente ya que el PCM, legalizado en 1978, obtuvo apenas el 5 por ciento de los votos en las elecciones de 1979. De poco valió el esfuerzo de modernización de los comunistas mexicanos para tomar distancia del bloque soviético e ir más allá de los votantes universitarios.

En 1981, el PCM llegó al extremo de autodisolverse, con la esperanza de tender puentes con otras formaciones de izquierda, ligadas a las universidades públicas. El PRI, se decía en broma en aquellos años, no necesitaba formar a sus jóvenes militantes, pues para ello estaba el Partido Comunista, del cual salían algunos de los cuadros que renovaban a una élite gobernante donde ser socio de Washington, estalinista convencido y vociferante antiimperialista no era una contradicción.

La Revolución mexicana, con su ecléctico nacionalismo, absorbió y domesticó a la Revolución rusa, logrando que México fuese, a mediados de los años ochenta, uno de los pocos países del mundo donde los trotskistas tenían presencia oficial en el congreso. Una política internacional amiga del Pacto de Varsovia (y de su marioneta, el Movimiento de los No Alineados), le permitía al PRI ejercer la mano dura contra la izquierda mexicana, como ocurrió en 1968 o durante los años setenta, cuando guerrillas urbanas de inspiración maoísta o guevarista fueron cruentamente reprimidas ante la indiferencia de La Habana y Moscú. Cuando a los guerrilleros mexicanos se les ocurría secuestrar aviones rumbo a Cuba, el régimen de Castro los repatriaba de inmediato o los recluía bajo condiciones penosas.

El cuadro comenzó a cambiar en 1988, cuando el ala izquierda del PRI, inspirada en el sexenio de Lázaro Cárdenas y encabezada por su hijo, Cuauhtémoc Cárdenas, abandonó el partido. Los partidos de la vieja izquierda alojaron a estos disidentes del PRI en su sede, les cedieron su registro y postularon a Cárdenas a la presidencia. Solo un fraude electoral impidió su triunfo, pero en vez de tomar las armas, en 1989 Cárdenas discurrió un cambio que ni siquiera su padre había podido vislumbrar: la unión de toda la izquierda (comunista, trostskista, guevarista, nacionalista, socialista) en un partido, el Partido de la Revolución Democrática. Aunque derrotado en 1994 y 2000, el PRD entró al nuevo siglo como una institución consolidada con fuerte presencia en las legislaturas y gobiernos de los estados, municipios, y en el enclave decisivo de la ciudad de México, cuyo gobierno recayó en un popular líder de origen priista, cercano a Cárdenas pero que muy pronto tomaría vuelos propios e insospechados: Andrés Manuel López Obrador.

Desde el año 2000, tras el desvanecimiento del Subcomandante Marcos, un guerrillero inspirado en el Che Guevara que trocó la bandera marxista por un ideario indigenista, López Obrador se convirtió no solo en el líder sino en el caudillo populista de la izquierda mexicana. En 2006 contendió a la presidencia, estuvo a unas décimas de ganar el poder y acusó al gobierno de haberlo defraudado. Significativamente, en su cuarto de guerra no quedaba ningún comunista y sí muchos priistas de los años setenta, ochenta y noventa. Una vez más, la Revolución mexicana había devorado a la Revolución rusa.

Enrique Krauze es un historiador mexicano, editor de la revista Letras Libres y autor de, entre otros libros, "Redentores: Ideas y poder en América Latina". Es también colaborador regular de The New York Times en Español.

NY Times

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El mundo cierra los ojos a la matanza que Arabia Saudí desata en Yemen

7 November, 2017 - 00:00

carlos del castillo

El más mortífero brote de cólera del que se tienen registros históricos, con 2.100 muertos y más de 750.000 infectados, cifra que llegará al millón en noviembre. Un bloqueo marítimo y aéreo que ha llevado al país al borde de la hambruna total, con unos dos millones de niños aquejados de desnutrición severa y un 60% de la población que no sabe de dónde obtendrá su siguiente comida. Unas 10.000 víctimas civiles directas de los bombardeos, 50.000 heridos
EEUU, Francia, Reino Unido, Montenegro, Canadá, Italia, Suiza, China, Alemania y España han vendido armas a Arabia Saudí desde que bombardea Yemen

Son datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que atestiguan que no hay crisis humanitaria más grave en el mundo que la que atraviesa el pueblo de Yemen. Organizaciones internacionales que están financiadas por la misma comunidad internacional que sigue vendiendo armas a Arabia Saudí, líder de la coalición árabe que ha causado tal masacre. Una guerra desatada para lograr que en Yemen haya un gobierno afín a sus intereses, en la que ambos bandos cometen con impunidad crímenes de guerra y otras violaciones del derecho internacional y no amaina: en el último semestre la media de bombardeos ha crecido hasta los 30 diarios.

Desde el comienzo de la guerra en 2015, EEUU ha vendido a la monarquía wahabista helicópteros de combate, misiles y lanzamisiles, y explosivos. Francia, carros de combate, artillería de gran calibre, misiles y otros componentes de armas. Reino Unido, aviones de combate, munición y explosivos. Canadá, blindados; Italia, munición; China, aeronaves; Alemania, componentes. Suiza y Montenegro exportaron armamento, pero no revelaron de qué clase. Todos ellos son datos publicados por el principal centro de investigación sobre comercio de armas a nivel mundial, el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo.

Una lista en la que también se encuentra España. El gobierno de Mariano Rajoy ha enviado 700.000 euros de ayuda humanitaria a Yemen, pero exportado armas por mil veces esa cantidad: casi 700 millones de euros en armamento vendidos a Arabia Saudí desde que comenzaron los bombardeos. Desde el puerto de Bilbao han salido en dirección a Riad armas ligeras, munición, explosivos y otros componentes para la fabricación de material de combate, a pesar de que la ley de comercio de armas española prohíbe la exportación a países en conflicto o que violen los derechos humanos.

Vladimir Putin, que criticó la hipocresía de los líderes mundiales al condenar el terrorismo a la vez que vendían armas a Arabia Saudí, va a autorretratarse próximamente. Según han informado los medios oficialistas del país, Rusia está a punto de dejarse comprar: aceptará dejar de vender armas a Irán a condición de que sea Arabia Saudí la que ocupe el lugar de los iraníes en su lista de exportaciones de armamento.

Si a las ventas a los sauditas se suman las que se siguen produciendo con Baréin, Egipto, Kuwait, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Marruecos, Sudán o Senegal, miembros de la coalición que bombardea Yemen, la complicidad de la comunidad internacional con la crisis humanitaria aumenta exponencialmente.
Sólo Suecia, Países Bajos y Valonia lo vetan

Sólo Suecia, Países Bajos y Valonia, la región francófona belga (el país ha descentralizado las autorizaciones de venta de armamento) han vetado las exportaciones de armas a Arabia Saudí. De poco sirven las atestiguadas relaciones de los saudíes con el terrorismo yihadista, las violaciones de derechos humanos cometidas por su Administración (al menos 66 personas han sido decapitadas en lo que va de 2017, según Amnistía Internacional) o la muerte que ha desencadenado sobre Yemen: el suministro de armas continúa.

En los parlamentos occidentales se veta cualquier resolución que mencione específicamente a Arabia Saudí

En los parlamentos occidentales cuesta mentar a Arabia Saudí. Buen ejemplo de ello es el Congreso de los Diputados español, cuya comisión de Defensa impidió que se aprobara un veto a la venta de armas a Arabia Saudí con los votos de PP, PSOE y C's. No obstante, se aprobó un paquete de medidas para aumentar la vigilancia sobre el destino final de las armas que se exportan que "estaba claramente inspirado" en lo que ocurre con las exportaciones saudíes, explica Alberto Estévez, de la campaña Armas bajo control.

"Hasta el PP pidió al Gobierno que pusiera en marcha mecanismos de control", continúa el portavoz de esta campaña participada por Amnistía Internacional, Greenpeace, FundiPau y Oxfam Intermón. "¿Qué más hace falta para que España deje de vender armas a Arabia Saudí? El Gobierno dice que se tiene que fiar de la palabra de los saudíes cuando dice que no reexportarán, pero no tiene ningún medio para comprobarlo", se pregunta.

Por qué no se corta el suministro de muerte a los saudíes es una pregunta que desde hace días se hacen también muchos estadounidenses sobre su propio país, desde que Amnistía Internacional confirmara que la bomba que mató a los padres y a los cinco hermanos de Buthaina, una niña yemení de cinco años, se fabricó en EEUU. La ONG lo corroboró gracias a un fragmento del proyectil encontrado entre los restos del edificio residencial que destruyó, asesinando a 16 civiles e hiriendo a otros 17.

"Sencillamente no hay explicación que Estados Unidos u otros países como Reino Unido o Francia puedan ofrecer para justificar el flujo constante de armas hacia la coalición encabezada por Arabia Saudí para su uso en el conflicto de Yemen", denunció Amnistía. La fotografía de Buthaina se hizo viral y desencadenó la solidaridad en las redes, pero como ella miles de niños sufren diariamente la mayor crisis humanitaria mundial ante la pasividad de EEUU y Europa.

Público

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Colombia: Diez líderes de derechos humanos han sido asesinados en Antioquia

6 November, 2017 - 00:00

El líder de Derechos Humanos Luis Fernando Gil Luján fue asesinado en Castilla, Comuna Cinco de Medellín, tras recibir varios impactos con arma de fuego. Según las más recientes cifras de Nodo Antioquia, este año han sido asesinados diez defensores en el departamento.

Según el reporte del Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia, la víctima de 26 años de edad, fue auxiliado por la comunidad y posteriormente trasladado al Hospital La María, donde finalmente perdió la vida.

Su tía, María Nelly Gil, dijo que su sobrino no tenía problemas con nadie, se dedicaba a trabajar en proyectos a favor de los niños, jóvenes y adultos mayores de la comuna. Sus familiares insisten en que no guardan rencor por los asesinos de su ser querido, sino que les ofrecen el perdón para que Luis Fernando pueda descansar en paz.

El subsecretario de Derechos Humanos de Medellín, Carlos Arcila, contó que de acuerdo con las primeras versiones, el líder habría sido atacado por hombres que se desplazaban en un vehículo particular y quienes serían los responsables de dispararle en varias oportunidades.

Según Nodo Antioquia de la Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos, en el más reciente informe de la Mesa de Garantías de los Defensores de Derechos Humanos realizada en Medellín, diez líderes han sido asesinados.

En Castilla, amigos y familiares rindieron homenaje a Luis Fernando Gil Luján y exigieron que se haga justicia.

Fuente: http://www.rcnradio.com/locales/die...

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Guatemala, de extorsiones, maras y hombres que no saben morir

6 November, 2017 - 00:00

En un país donde el 59,3% de la población vive bajo el umbral de la pobreza, las pandillas son a menudo la única salida

Pablo L.Orosa

— ¿Y cuánto vale la vida de alguien?

A Herbert Jiménez, el hombre de los ojos negros, se le escapa una sonrisa. Es una sonrisa robusta, tan recia que parece que no se va a fugar hasta que el último de los viajeros, perdidos y sudorosos, regrese a salvo de Tiucal. Esa es su misión, la de Jiménez y la de sus sonrisas, y no siempre resulta fácil. Porque aquí, por la recta que es un pueblo y el pueblo que es una recta, transitan a diario los tipos que mantienen secuestrados dos Estados. De Guatemala a El Salvador. Una ruta de armas, drogas y ataúdes. La ruta de las maras.

“Por aquí pasan, pero aquí no se quedan”. Por “aquí”, Jiménez se refiere a la Línea del Horizonte, a ese territorio inexacto que dibujan dos países y un mismo sol. Con ese “ellos” (elíptico), alude a las maras, al Barrio 18 y a la Salvatrucha. Tiucal, apenas 2.500 habitantes, dos cantinas, una pupusería y un billar, está enclavado en el camino equivocado, el único que hay, el que atraviesa de un lado a otro la frontera. Y como en todas las fronteras, por el paso de San Cristóbal (y por la decena de pasos clandestinos que lo conforman), “pasa lo que quieras”: cocaína, marihuana y tabaco. M-16, AK-47 y Galil. También mesas para la cocina, papel de baño y pescado fresco. Mas sobre todo, por la frontera de San Cristóbal pasan personas. Las que huyen y las que hacen huir.

Entre 2012 y 2015, según ACNUR, el número de personas que han tenido que dejar sus hogares por las amenazas, los asesinatos y el reclutamiento forzoso de las maras en El Salvador, Guatemala y Honduras se multiplicó por cinco, hasta las 109.800 personas. Hace unos meses, en Caluco, a poco más de 90 kilómetros y dos lagunas de Tiucal, 25 familias tuvieron que refugiarse en un albergue después de que unos “señores” llegaran “a invadir la casita de mi hijo”.

Los salvadoreños pagan anualmente 390 millones de dólares en extorsión, los hondureños, 200 millones, y los guatemaltecos, 61 millones de dólares

A diferencia de los narcos o de la mafia italiana, las pandillas centroamericanas no tienen familia más allá de sus propios miembros. Los números, unos; las letras, los otros. El resto, los comerciantes de las abarroterías, los conductores de Coasters y hasta los repartidores de agua, tienen que pagar la extorsión. “Ya no hay ninguna actividad económica en Guatemala” que no sea extorsionada. “Hasta las prostitutas están sometidas a ella”, aseguraba la jueza Verónica Galicia en una entrevista hace unos meses con Acan-Efe. Según cifras de la Fuerza Nacional Antiextorsión de Honduras, citadas en el informe ¿Hogar dulce hogar?, de Amnistía Internacional, los salvadoreños pagan anualmente 390 millones de dólares en extorsión, los hondureños, 200 millones, y los guatemaltecos, 61 millones de dólares. Las cifras reales, a buen seguro son mucho más elevadas.

Sólo en la zona 6 de Ciudad de Guatemala, la entrada a la capital, la mara Salvatrucha recauda 60.000 quetzales (7.500 euros) a la semana. “De esos”, explica Mónica[1], quien llegó a gestionar los fondos de una de las clicas más importantes de la organización, “3.000 (375 euros) iban directamente para el ranflero (el cargo más importante de cada célula). Además se llevaba 300 quetzales (37,5 euros) de cada punto”. En este barrio hay 45 puntos de distribución de droga. Basta multiplicar.

Todos en el barrio tienen que pagar. La tienda de la esquina, el puesto ambulante, los chicos del parqueo.

— ¿Incluso vuestros vecinos?

— “Sí”, confiesa, con la voz más triste que encuentra, otra de las jóvenes que jugó a someter al mundo. Por ello le cayeron cinco años en el correccional de menores. Cuatro más por cómplice de asesinato. Otra letra estaba echando rata (Otro joven de la Salvatrucha la había delatado).

En julio del pasado año, cansado de que los chicos de la pandilla se llevaran los 100 quetzales (13 dólares) que tanto le costaba conseguir, Mario López García, 62 años y toda una vida en las carreteras quebradas de Guatemala, dejó de pagar la extorsión. “Quiero dejarte claro: no voy a darte un centavo más (...) Sabes a cuántas mujeres has dejado viudas y cuántos niños condenados al abandono, el hambre, la desnutrición, el abrigo y la muerte…(…) El dinero me cuesta demasiado, yo me levanto a las tres de la madrugada para ganar 50 quetzales (6,5 dólares) y a veces 100 quetzales (13 dólares) en todo el día”, dejó escrito.

Semanas más tarde, unos jóvenes se acercaron al autobús que conducía en las afueras de la capital y le descerrajaron varios disparos. Mario López falleció allí mismo. Nunca antes el país había llorado por los ojos de otro.

“Ver, oír y callar. Atentamente. Mara Salvatrucha”

El conductor se detiene frente a un muro verde. El último vestigio de la municipalidad de Ciudad de Guatemala. Un metro después, por la rampa recién asfaltada, nos adentramos en territorio de nadie. La mitad del barrio pertenece a la 18. La otra mitad, a la Salvatrucha. Jefry, 14 años y más de uno sin ir ya a la escuela, acude a la entrada de la barriada. Aunque La Limonada no es El Gallito ni la zona 18, dos de las barriadas más peligrosas de la capital, sin su presencia pronto desapareceríamos. “La vida aquí es complicada”, avisa el joven, a quien como a todos aquí no le gusta demasiado hablar.

El barrio, un laberinto de callejuelas improvisadas sobre la ladera de un cerro, se despereza a primera hora de la mañana. Las mujeres, alma de viuda compartida, remontan las cuestas tan rápido como pueden. En unos minutos empezarán su jornada en alguna casa adinerada. Por un momento, el bullicio habitual se vuelve silencio. Entonces, el ulular del viento que agita a su paso las uralitas herrumbrosas alerta de la tormenta que asoma al otro lado del horizonte.

— Pues esto parece un barrio tranquilo.

Jefry, con la mirada clavada en el lugar exacto que es ningún sitio, emite un sonido ininteligible que significa “puede parecerlo”. Después, un minuto después, retoma la conversación. La Limonada es un lugar tranquilo “hasta que llueven las balas”. Entonces, hay que ponerse a cubierto. Y más vale no equivocarse de refugio.

“A los chicos les dan un porcentaje de las extorsiones. Así los captan”

Aquí, apenas a un paseo de veinte minutos del Palacio Nacional de Guatemala, viven 60.000 personas. Sólo hay una escuela con capacidad para menos de cien alumnos y si se ponen enfermos los vecinos tienen que salir de la favela en busca de atención médica. Adentro no hay trabajo y para conseguirlo fuera deben mentir sobre su lugar de residencia. Este es un barrio pobre. Uno de los más pobres de Guatemala. Y eso lo saben las maras, expertas en ofrecer justo lo que todos aquí desean: una familia, dinero y la sensación de poder conquistar el mundo. “A los chicos les dan un porcentaje de las extorsiones. Así los captan”, explica David con el pragmatismo que dan tres años con los dedos cansados de tanto coser zapatos.

En un país donde el 59,3% de la población vive bajo el umbral de la pobreza (esto es con menos de 1.339 dólares al año), las pandillas son a menudo la única salida. O al menos la salida más fácil. “La mayoría de jóvenes se involucran en las maras por la falta de oportunidades del Estado y la inexistencia de acceso a la educación, a la vivienda y la recreación”, sentencia la analista guatemalteca en temas de seguridad y justicia Stephanie Rodríguez”.

Desde los años 90, cuando miles de centroamericanos comenzaron a ser deportados desde Estados Unidos, el fenómeno de las maras no ha dejado de crecer. Sólo en El Salvador, el Gobierno cifra en más de 60.000 los miembros del Barrio 18 y la MS-13. Un número que podría multiplicarse si la administración Trump ejecuta su controvertida política migratoria. Una bomba de relojería para los países del Triángulo Norte.

Desde los años 90, cuando miles de centroamericanos comenzaron a ser deportados desde Estados Unidos, el fenómeno de las maras no ha dejado de crecer

Por eso, hace unos meses que Guatemala, El Salvador y Honduras pusieron en marcha ya una fuerza militar conjunta para combatir a las maras, el crimen organizado y el contrabando en los territorios fronterizos, al tiempo que intensificaron la batalla policial interna. “Vamos a blindar más de 600 kilómetros de frontera porque no vamos a permitir más que los delincuentes cometan sus atrocidades en un país y para evadir la justicia huyan a otro”, dijo el presidente hondureño Juan Orlando Hernández en la presentación de la Fuerza Trinacional. El resultado: 744 pandilleros detenidos y media docena de importantes estructuras desarticuladas sólo en Guatemala en 2016. En El Salvador, el Ejecutivo del excomandante guerrillero Salvador Sánchez Cerén mantiene una guerra declarada contra el movimiento pandillero desde enero de 2015, que se ha cobrado la vida en el último año de más de 5.000 personas. En las últimas semanas, el diario digital El Faro, uno de los medios más reputados de la región, informaba de que la Salvatrucha y la facción Sureños del Barrio 18 pidieron al Gobierno entablar una mesa de diálogo para frenar la ola de violencia que sitúa al país como uno de los más peligrosos del mundo, con una tasa de 81,7 homicidios por cada 100.000 habitantes. La respuesta del mandatario no se ha hecho esperar: para frenar a las pandillas, “no hay espacio para el diálogo” o para “treguas” (en alusión al alto al fuego acordado entre 2012 y 2014): “no queda otro camino” que la “guerra".

Pocos son los que en las calles de Guatemala y El Salvador creen que la paz, la paz que falta más de dos décadas después de la firma de los acuerdos, vaya a lograrse. Las maras son demasiado poderosas, controlan barrios y cárceles, y los gobiernos demasiado corruptos. Después de todo, el de la violencia es uno de los negocios más rentables de Centroamérica. “Ver, oír y callar. Att. MS”.

“Para que nos llaman. Lo hubieran matado y se acabó todo”

Jiménez, como todos en Tiucal, no confía en la Policía. “El pisto lo arregla todo. Los policías se llevan su cuota y listo. Están vendidos”. Mira el caso “de la cantina”, continúa en alusión a “El Amigo”, una pequeña taberna situada en una de las calles principales del pueblo de la que hoy sólo queda una verja roja y un perro hastiado de ladrar a los mirones. “La aldea hacía tiempo que quería cerrarla, pero no había manera”. El dueño, Obdulio, tenía un pacto con la Policía Nacional Civil (PNC). Da igual que allí se traficara con droga o que se ejerciese la prostitución infantil. El dinero llegaba a donde tenía que llegar. Pero cuando pasa lo de “la pelea”, un enfrentamiento entre “bolos [borrachos] y prostitutas”, todo se destapa. “Cuando nosotros llegamos”, recuerda Herbert Jiménez, “los policías ya habían arreglado con el dueño. El tipo les había pagado 20.000 quetzales (2.515 euros)”. Al oficial Sarceña y al agente Chinchilla les daba igual que el interior del local hubiese seis prostitutas, entre ellas dos menores de edad. Pero a Jiménez no. “Nos organizamos. Más de cien personas se juntaron”.

— ¡Préndale fuego a esa mierda!- se escuchaba desde la turba.

Al cabo de unas horas nuevas unidades de la PNC llegaron desde Jutiapa, la capital comarcal. “Al dueño se lo llevaron preso por trata de personas”.

Así se hace justicia en el pueblo de Jiménez.

Las maras son demasiado poderosas, controlan barrios y cárceles, y los gobiernos demasiado corruptos

No siempre fue así. Hace unos meses, en Tiucal no paraban de robar. “Se metían en las casas” y se llevaban lo que encontraban: gallinas, bicicletas…Entonces el pueblo recurrió al hombre que vivía en el destiempo. Porque Jiménez, Herbert Jiménez, debería haber muerto en las primeras semanas de 2016. Eso fue al menos lo que le dijo el doctor de 300 dólares que le atendió en El Salvador el 28 de diciembre de 2015. “Me dijeron que el quiste me iba a reventar y me iba a ahogar en sangre”. Al igual que su hermana y una de sus hijas, Jiménez sufre una rara enfermedad hereditaria que le provoca quistes e infecciones en el hígado. Al contrario que ellas, él ha renunciado a tratarse. ¡Qué miedo va a tenerle a la muerte un tipo que viajó de Montreal a Tiucal en 61 horas a los mandos de un Ford 250, fue alcohólico y coqueteó con las drogas!

A Herbert Jiménez lo único que realmente le da miedo es no volver a ver a sus hijas. Ni a su mujer. Hace un año que se marcharon, después de que el entorno de la antigua directiva del Consejos Comunitarios de Desarrollo Urbano y Rural (COCODE) amenazara con matarlas, tras destapar un escándalo de corrupción millonario en la gestión del agua de la comunidad.

— “Lloré un mes entero a mis hijas”. Desde aquel día Jiménez tiene los ojos tan negros que cada atardecer, cuando se sienta a mirar el cielo junto a la puerta de la funeraria que él mismo regenta, llena el horizonte de arcoíris.

— Hola cariño, ¿cómo estáis?

Del otro lado de la pantalla se escucha una voz infantil. La luz, tenue, deja entrever dos sombras bajo el calor de las mantas. En enero hace mucho frío en los Estados Unidos.

— Ahora me están haciendo una entrevista, las llamo en un ratito, ¿si, mi amor?

— “Era mi hija y mi mujer”, aclara, mientras vuelve a sentarse junto a la lápida que tiene preparada para el día en el que el paladar vuelva a saberle a sangre.

— ¿Y no ha pensado en irse, en dejarlo todo e ir con ellas?

— “Yo ya no me voy de Tiucal. Aquí me voy a morir”.

Para cuando lo haga, ya está todo listo. La gringa, el mejor féretro de la funeraria, preparado junto a un cuadro con la imagen de los camiones que lo llevaron una y otra vez a Canadá y el escudo del Barcelona. “Ya le dije a este”, dice señalando a uno de los mozos que trabajan con él, que el primer día pongan tomates y esas cosas, y “para el segundo, cuando ya llegue mi familia, maten una vaca y den de comer a todo el mundo”, bromea. O no.

“Yo ya no me voy de Tiucal. Aquí me voy a morir”

Lo cierto es que nadie en Tiucal se imagina el pueblo sin él. Ni en el puesto de las quesadillas ni en la pupusería. Mucho menos en la cantina, la que sigue abierta, donde a las cartas se juega sin camiseta y con la mirada en el cuerpo voluptuoso que cuelga de la pared. Pero sin duda, los que más lo iban a echar de menos son “Chiquichaca” y “La Vaca”. “Ellos son a los que llamo en las urgencias”. Por las “urgencias” Jiménez se refiere a esas noches en las que la autopatrulla tiene que intervenir. Robos. Asaltos. Maras. “Nosotros hacemos lo que no hace la PNC”.

A los últimos ladrones, hace unas semanas, los “agarraron” intentando entrar en una casa. “Me marcaron a la una de la mañana. “Jimenez, te necesitamos con urgencia”, me dijeron. Así que “saqué el rifle 21” y fuimos a por ellos. “Los acostamos en el andén”.

— ¡Ni uno se me mueve o los agujereo a plomazos”!

A uno de ellos lo golpearon con la culata del rifle. Sangraba.

— “Ya estábamos para hacerlos desaparecer”, cuando apareció la policía. Por desaparecer, Jimenez se refiere a desaparecer.

— “Para que nos llaman. Lo hubieran matado y se acabó todo”, dijo uno de los agentes.

Los hombres de la autopatrulla de Tiucal se miraron. ¿Por qué coño los habían llamado? Nadie en el pueblo quiere a la policía.

— “Dense la vuelta y aquí no ha pasado nada. Los hacemos desaparecer”, dijo uno de los chicos de la autopatrulla.

— “Ahora no podemos. Los derechos humanos, ya sabe”.

Al día siguiente, a las 7 de la mañana, cuando la mujer fue a denunciar, los ladrones ya estaban sueltos. “Aquí el dinero no deja que la ley se cumpla”.

Por eso, cuando a Jiménez le contaron que la Salvatrucha andaba rondando el pueblo tuvo claro lo que había que hacer. “Tengo amigos sicarios”.

— ¿Y cuánto vale la vida de alguien?

— “Pues depende de la amistad que tengas con el sicario. Puede costar unos 500 quetzales (62 euros) o incluso gratis si el sicario es tu cuate”.

— ¿Y en este caso?

A Herbert Jiménez se le escapa una sonrisa. La misma sonrisa.

— “Nosotros los respaldamos. Lo cierto es que los delincuentes tienen miedo a venir aquí. Saben que en Tiucal lo matan a uno”, interviene Madely, una de las vecinas del pueblo.

La MS-13 llevaba varias semanas haciendo llegar las amenazas a una carnicería. “Sus hijos están bonitos. Atentamente. Mara Salvatrucha”, rezaban las cartas que colaban cada pocos días bajo la puerta. Exigían 15.000 quetzales (1.885 euros). Fue entonces cuando Jiménez acudió a su hombre. Para erradicar la amenaza. De primeras, el sicario no quiso matar a la mujer de la Salvatrucha. La que se encargaba de Tiucal.

— “Esa mujer es una persona horrible, pero es mujer y no la puedo matar”. Es el código. Y el machismo.

Pero sí fue a hacerle una visita.

— “Eres una vieja hijaputa, pero no te voy a meter plomo. Te doy dos días para que te vayas de la ciudad y no pongas un pie más aquí”.

La mujer se fue. Dos meses. Al oír de su regreso, Jiménez llamó a su sicario. Y este volvió a visitarla.

— “Tengo a mi hijo aquí. No me puedo ir”.

Al menos llegaron a un acuerdo. Podría venir al pueblo un día a la semana, “pero sin que vuelva a dar problemas”. Si lo hace, le espera el plomo.

Así se hace Justicia en el pueblo de Jiménez.

El cerro, el ñaña y las historias de Jutiapa

Los agentes Cardona y Ventura son los últimos en bajar. Avanzan unos metros detrás de las asistentas sociales, sin perder de vista al coche que hemos dejado en lo alto del cerro. Desde este punto, el más alto de los que rodean a la ciudad, el cielo azul se desparrama sobre un horizonte árido de tanto añorar la lluvia. Estamos en el cerro de la Cruz, una de las zonas rojas de Jutiapa. Un nido de ladrones, traficantes y yonquis que estigmatiza a todo el vecindario. Porque aquí sólo hay gente humilde, con casas humildes y futuros todavía más humildes.

Vienen a buscar a Silvia Jeannete. Tiene 14 años, un embarazo a cuestas y un juicio en la capital en menos de diez días. La acusan de haber extorsionado a su hermana.

— “Ella no hizo nada”, la excusa su madre, que dio a luz a otros quince hermanos.

Hoy Silvia Jeannete no está en casa, un pequeño bohío de techos oxidados del que no paran de salir niños y humo. De hecho, hace días que Silvia Jeannete se fue de casa. Con el padre de su futuro hijo, un policía de 20 años.

— “Apunte eso agente, eso es un delito. Ella es menor”, repite Maribel, una de las asistentes sociales, mientras deshacemos el camino andado por el pedregal. En lo alto del coche, junto al cerro, hay un par de chicos rondando.

— ¿Es un caso de extorsión de maras?

— No, no creo. Parece más bien una disputa familiar, coinciden las dos especialistas.

En Jutiapa, a una hora y una decena de apartahoteles por horas de Tiucal, hay delincuencia. Hay robos. Hay asaltos. Y algunos asesinatos. Pero no hay maras. Donde hay narcos se dice que no hay maras. “Las maras se intentan asentar en las afueras de la ciudad, en las colonias donde están los drogadictos, pero la gente interviene”. El que habla, Otoniel, es uno de los hombres de Jutiapa. Un pistoludo. Porque aquí, entre los cerros ajados del trópico, todo el mundo va armado. Basta con tener 26 años y 9.000 quetzales (1.130 euros). O nada de eso y acudir al mercado negro. “Uno sin armas se siente más vulnerable”.

En Jutiapa hay delincuencia. Hay robos. Hay asaltos. Y algunos asesinatos. Pero no hay maras

Lo cierto es que la ciudad tiene una tasa de homicidios ligeramente por encima de la media nacional (2,70 frente a 2,37), pero muy por debajo de la capital (4,79 homicidios por cada 100.000 habitantes) o de otros departamentos como Izabal (4,93). “En Jutiapa de asaltos no pasan”, bromea el joven Otoniel. Aquí todos se conocen. Hasta los delincuentes. Como Ñaña, su compañero de pupitre desde párvulos, quien a falta de un futuro mejor pasa los días fuera de la cárcel esperando volver a ella. “Cada vez que sale, vuelve a robar para que lo agarren y lo vuelvan a meter preso. Dentro tiene comida y amigos”. La última vez, dejó la moto de la que se había apropiado fuera de la casa para que la PNC lo detuviese.

Esos son los delincuentes que quieren en Jutiapa. Nuestros hijos de puta, que dirían los americanos. A los demás es mejor enviarlos al hoyo del Tenampa. Sobre todo si son mareros. Por eso, desde que esta mañana descubrieron una pintada de la Salvatrucha junto al estadio, todos en el pueblo andan revolucionados.

— “Es cosa de chiquillos”, tercia Maribel.

Otoniel se encoge de hombres.

Es hora de llamar a Jiménez.

1. Algunos de los nombres de este reportaje han sido alterados por motivos de seguridad.
Autor

Pablo L.Orosa

Fuente: http://ctxt.es/es/20170830/Politica...

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Pintalabios

5 November, 2017 - 00:00

Categorías: Tortuga Antimilitar

El pantano de Afganistán

5 November, 2017 - 00:00

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

Es imposible ganar una guerra que no se puede definir. Esa parece ser la principal lección que se puede sacar de Afganistán, donde una supuesta victoria parece cada vez más inalcanzable. Es también la conclusión de varios expertos en la región, que temen que las fuerzas estadounidenses estarían atascadas para siempre en ese país injustamente castigado.

Los civiles a veces pueden ofrecer conocimientos sobre una situación de guerra que los combatientes profesionales no pueden dar. En 2001, el escritor estadounidense Philip Caputo ofreció una visión única de la psicología afgana. Había pasado un mes en Afganistán con los muyaidines, como reportero, durante la guerra de los afganos contra los soviéticos.

En algún momento de la década de 1980 acompañaba a un pelotón de muyaidines que escoltaba a 1.000 refugiados hacia Pakistán. Tenían que cruzar un torrente de montaña en un puente muy primitivo, consistente esencialmente en dos troncos colocados uno al lado del otro. Frente a él estaba un niño de 10 años, separado de su familia, con los pies hinchados por varios días de marcha descalzo.

Cuando Caputo se dio cuenta de que el muchacho estaba aterrado por la posibilidad de caer abajo en los rápidos con consecuencia de muerte segura, lo llevó al otro lado. Con la ayuda de su intérprete encontró al padre y le entregó al niño. El padre, en lugar de darle las gracias, le dio una bofetada en el rostro y le dio un puñetazo en el pecho gritándole airadamente. Caputo estaba obviamente sorprendido.

Le preguntó a su intérprete sobre la reacción del padre y el intérprete le explicó: "Está enojado con el chico por no cruzar por su cuenta, y enojado con usted por ayudarlo. Ahora, dice, su hijo esperará que alguien que le ayude cuando tenga dificultades.

Caputo concluye: "Bueno, ese niño probablemente aprendió. No sé qué fue de él, pero en mi imaginación, veo a nuestras tropas toparse con él: ahora con 31 años, acostumbrado a las dificultades y acostumbrado al combate, sin temor a la muerte y con un ejército de hombres como él a su lado".

En pocas palabras Caputo capturó magistralmente la fuerza del soldado afgano, capaz de luchar con las armas más primitivas contra los más grandes imperios de la tierra. Cuando estos soldados sienten su tierra usurpada por fuerzas extranjeras, su fuerza se multiplica. Y este es sólo uno de los obstáculos que enfrentan las fuerzas estadounidenses y de la OTAN en Afganistán.

Hay cada vez más dudas de que un simple aumento en el número de soldados que combaten en Afganistán pueda conducir a una victoria progresivamente más difícil de definir. Matthew Hoh, exfuncionario del Servicio Exterior y excapitán del Cuerpo de Marines, primer funcionario estadounidense que dimitió en protesta por la guerra de Afganistán, declaró al Washington Post: "Al llegar a Afganistán y servir en el este y en el sur (y particularmente hablando con los afganos locales) encontré que la mayoría de los que luchaban contra nosotros y el Gobierno central afgano estaban luchando contra nosotros porque se sentían ocupados".

Mientras tanto los costos de la ocupación siguen aumentando. Según algunas estimaciones, el gasto total en Afganistán es ahora de más de 2 billones de dólares, sin contar los costos futuros del interés por el dinero prestado para financiar la guerra. Esos costos adicionales podrían agregar billones de dólares en el balance total.

A esos costos se deben agregar los pagos médicos y de invalidez de los veteranos durante los próximos 40 años, que podrían ser más de 1 billón de dólares. Linda Bilmes, profesora de finanzas públicas en la Escuela Kennedy del Gobierno de Harvard, dice: "El costo de cuidar a los veteranos de guerra suele ser de 30 a 40 años o más después de un conflicto".

Desde el comienzo de la guerra, más de 2.350 soldados estadounidenses han muerto, además de miles en las fuerzas aliadas. Las pérdidas en Afganistán han sido aún mayores, con decenas de miles de civiles y militares afganos que murieron en el conflicto. Afganistán ha sido llamado el cementerio de los imperios. Debería llamarse más bien el cementerio de las ilusiones.

El doctor César Chelala es consultor internacional en salud pública y ganador de varios premios de periodismo .

Fuente: http://www.informationclearinghouse...

Tomado de Rebelión

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Les bicis no són un capritx

5 November, 2017 - 00:00

Hi ha conductors que quan veuen una bici pel carrer arruguen la cara i pensen que els està fotent, que podia haver-se quedat a casa el/la ciclista. I quan senten que en tal o qual ciutat estan fent qualsevol cosa en favor de les bicicletes, arriben a creure que ja s'estan passant amb el capritxet de les bicis...

A alguna gent li costa molt entendre que el problema no són les bicis sinó els automòbils, concretament els 1.300.000.000 d'autos que roden pel món, els 500.000 que circulen cada dia per València i els 25.000 que ocupen els carrers d'Alzira. Eixe és el vertader problema, que són massa i ho desborden tot, amb els milers de milions de tones que generen cada any de CO2, NOx, COV, partícules, O3, soroll, etc. etc. Tal allau d'autos provoquen més d' 1.000.000 de morts al món per accidents de trànsit, cada any, deu vegades més morts per la contaminació, milions de ferits greus i invàlids per ambdues causes, l'entorn de les ciutats destrossat pels escalèxtrics i, com a efecte secundari però no menys greu, la caloreta insidiosa que va pujant imparable dècada rere dècada. Per tot això es celebra el Dia Mundial Sense Autos cada 22 de setembre.

El més graciós, o ridícul, d'aquesta situació és que en la majoria dels desplaçaments urbans els automòbils sols duen 1'3 persones per auto i són desplaçaments per anar a menys de 3 km, una distància que en bici es fa pràcticament en el mateix temps si comptem el temps de desaparcar, parar en semàfors, passos zebra, ceda el pas i tornar a aparcar. I en les hores punta els autos tarden més que les bicis pels inevitables embussos.

Per tant, quan una persona elegix la bici per a traslladar-se per la ciutat, en realitat està fent-li un favor a tothom perquè no contamina, no calfa l'atmosfera, a penes ocupa espai, no consumix derivats del petroli, no dóna diners a les petrolieres ni als xeics que estan provocant guerres i terrorisme pertot arreu, etc., a més d'estalviar despeses a la Seguretat Social pels beneficis de l'exercici físic regular. Les bicis són una part fonamental de les solucions al problema de l'insostenible transport actual, per això es celebra el Dia Mundial de la Bici el 19 d'abril, casualment aniversari meu.

Als que no ho entenen, caldria preguntar-los si és just que els xiquets hagen de respirar l'aire contaminat pel hipermegaunflat parc automobilístic, quan ells, els més petits, són precisament els més sensibles i perjudicats en la salut. I els nostres nets o besnéts, que encara no han nascut, serà just que troben un clima xafogós on siga penós viure, amb plagues pertot, quin mal han fet ells per a rebre un món pitjor i més pobre, un món saharitzat, paraula creada per parlar del que ja està passant a Espanya, serà just açò?

Doncs els ecologistes pensem que no, ni és just per als que vindran desprès ni per a nosaltres tampoc, per això fem de Pepets Grill denunciant el que passa i demanant bicivianantitzar els centres urbans, limitar a 30 km/h la velocitat màxima en les ciutats, connectar amb seguretat polígons i cascs urbans, etc. El 22-S, el 19-A i la resta de dies de l'any.

I per això, fa ja 20 anys, proposàrem fer la Via Verda Ribera-Safor (VV) sobre la plataforma abandonada de l'antic trenet que anava des de Carcaixent fins a Dénia, 60 km entre tarongers i pinades. Una VV com les més de 100 que hi ha per tota Espanya, com les 14 que hi ha a la Comunitat Valenciana. La VV Ribera-Safor seria un camí per a bicis i vianants ideal, que fins i tot podria atraure molts turistes de la costa fins a La Ribera, i viceversa, ajudant a dinamitzar la nostra economia. A Girona per exemple tenen la VV del Carrilet que cada any és visitada per un milió de turistes i entre València i Aragó tenim la VV Ojos Negros, que també és molt visitada. Doncs, amb tota seguretat, la VV Ribera-Safor també seria visitada per molts milers de cicloturistes.

A favor d'aquesta VV s'han pronunciat pràcticament totes les institucions i autoritats implicades, però no fiquen els diners necessaris per a fer-la realitat. I mira que són pocs: amb el que costa 1 únic km d'autovia (6 milions d'€) es podrien realitzar els 60 km de VV Ribera-Safor, més la VV Ribera-Costera (entre La Pobla, Manuel i Xàtiva), més completar la VV del Xúquer entre Cullera i Sumacàrcer aprofitant camins rurals i motes, i encara sobrarien diners!

Costa tant d'entendre-ho? Fa falta encara més calor?

Pedro Domínguez

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“Los países del Sur exportan al Norte mujeres para la industria del sexo”

4 November, 2017 - 00:00

Enric Llopis
Rebelión

Una reciente investigación de la OIT y la Walk Free Fundation señala que de las más de 40 millones de personas víctimas de la esclavitud moderna en 2016, la mayoría eran mujeres y niñas (cerca de 29 millones, el 71% del total). Las mujeres representan asimismo el 99% de las víctimas del trabajo forzoso en la industria del comercio sexual y el 84% de los matrimonios forzosos, mientras que a los hombres se les explota mayoritariamente en la industria minera, pesquera o como soldados. El Informe Global sobre Trata de Personas 2016 de la ONU sostiene que la explotación sexual y el trabajo forzoso constituyen las modalidades más detectadas de trata de personas, que representa unos beneficios de 32.000 millones de euros anuales para las mafias. El lucro y las reducidas tasas de condena suponen un acicate para quienes se dedican al negocio. La mendicidad, los matrimonios forzados, la pornografía o todo tipo de fraudes se incluyen en la noción de trata, de la que según Naciones Unidas, no hay países inmunes.

Publicado en mayo de 2017, el libro “La prostitución en el corazón del capitalismo” (Catarata) de la investigadora Rosa Cobo se centra en la industria sexual, negocio que abarca desde el turismo hasta las mujeres que se compran por correo; desde las páginas Web pornográficas hasta los macroburdeles. “Hacia finales de los años 80 la industria del sexto se ha ido globalizando con la ayuda de las redes informacionales, pero también con la contribución de redes criminales”, afirma. De este modo se funden los intereses patriarcales y capitalistas. Rosa Cobo es profesora de Historia del Género y directora del Centro de Estudios de Género y Feministas en la Universidad de A Coruña. Ha publicado otros libros sobre esta materia, como “Fundamentos del patriarcado moderno. Jean Jacques Rousseau” (1995), “Educar en la ciudadanía. Perspectivas feministas” (2008) y “Hacia una nueva política sexual. La mujer ante la reacción patriarcal” (2011). ¿Qué caracteriza al modelo de industria sexual? Entre otros rasgos, destaca Cobo, “es una industria global, interconectada, con un modo de funcionamiento similar al de las grandes corporaciones capitalistas; con un volumen de beneficios anual mucho mayor que el de varias multinacionales juntas y con un pie en la economía ilícita y otro en la lícita”. La entrevista tiene lugar antes de su intervención en el Centre La Nau en la Universitat de València.

-La industria internacional del sexo tiene en el centro a la prostitución, pero incluye una tipología muy extensa de negocios, como locales de “striptease”, macroburdeles, editoriales, casas de masaje, películas y revistas pornográficas, el turismo sexual, agencias de “acompañantes”, el sexo en Internet. ¿Por qué marcas un punto de inflexión en el negocio, en los años 80 del pasado siglo?

A finales de la década de los 70 y principios de los 80 el negocio de la prostitución comienza un proceso de transformación y renovación, que desemboca en lo que hoy conocemos como la industria del sexo. La investigación que realizo en el libro se centra no sólo en la prostitución, sino en la relación entre ésta y el capitalismo neoliberal, que ha transformado totalmente el negocio. Esto significa el paso de un negocio casi artesanal, atravesado por pequeños clubes de alterne y sin apenas impacto en las cuentas nacionales, a un conjunto de negocios en el que se opera al modo de las multinacionales y que incluye el tráfico global de mujeres para la explotación sexual. Además la industria actual del sexo es muy poderosa, posee numerosos tentáculos y una buena parte de la misma se sitúa en el ámbito de la economía criminal. Éste no es, por lo demás, un libro de información estadística ni descriptivo, sino más bien un texto sobre el significado de la prostitución y la industria del sexo en el siglo XXI.

-En el libro te refieres a una intersección entre el Norte rico y el Sur endeudado, que exporta mujeres para el consumo sexual de los hombres del Norte; aunque, matizas, los varones occidentales comparten con los de la periferia mundial la posibilidad de “usar sexualmente a las mujeres que el capitalismo neoliberal y los distintos patriarcados han situado en esos lugares acotados para satisfacer el deseo masculino”.

Numerosos países del Sur, aunque no todos, se vieron imposibilitados de “engancharse” a la economía global cuando empezó el proceso de mundialización. Tenían estructuras económicas muy obsoletas que no estaban en condiciones de competir. El proceso coincide con una crisis muy fuerte de muchas de las burguesías locales, que ven cómo sus negocios tradicionales comienzan a perder beneficios de manera significativa. Así, la industria del sexo se ve alimentada por algunos de estos empresarios, que se reconvierten a negocios de la economía “ilegal”; por ejemplo la venta de drogas, la prostitución, la venta de armamento, de órganos y diferentes clases contrabando. En ese contexto, los países del Sur exportan a los del Norte mujeres para la industria del sexo. Las mujeres que vienen a Occidente mandan remesas a sus familiares, lo que reactiva el consumo interno en los países de origen.

Por otro lado, existe una filiación horizontal entre los varones de los países centrales y periféricos, que es el consumo de prostitución; así, los puteros constituyen un colectivo interclasista, del que pueden formar parte hombres de culturas muy subordinadas u otras de supremacía, también blancos o negros, en esto no hay distinciones.

-En alguno de tus ensayos recoges ejemplos destacados por K. Bales en “La nueva esclavitud en la economía global” (2000) y “La industria de la vagina. La economía política de la comercialización global del sexo” (2012), de Sheyla Jeffreys.

Sí, en los años 60 el ministro del Interior de Tailandia defendió públicamente la expansión de esta industria para la promoción del turismo y facilitar el “despegue” económico del país. De hecho, el número de visitantes extranjeros a Tailandia –el turismo sexual- pasó de 2 millones en 1981 a 7 millones en 1996. Por otra parte el gobierno coreano señaló que en 2002 la prostitución representaba el 4,4% del PIB; la industria del sexo en Holanda, legalizada en el año 2001, suponía el 5% del PIB; en China se estimaba que esa industria llegaba a representar el 8% de su economía; por otra parte, el aumento del 12% en las ganancias de Chivas Regal en 2004 fue atribuido en un informe a su asociación con los prostíbulos de Tailandia.

-También te apoyas en los análisis de Saskia Sassen, que incluye a las mujeres prostituidas entre las “nuevas servidumbres” del capitalismo neoliberal. Hablas de las “expulsiones”…

Por ejemplo, de las mujeres que pidieron créditos “basura” para pagar sus casas, y que fueron expulsadas de los países en los que vivían para ser colocadas en las periferias. Las mujeres prostituidas representan una de las grandes expulsiones del siglo XXI. Sus cuerpos proporcionan a los tráficos y proxenetas altos beneficios con bajos costes. Además se trata de mujeres expulsadas de su condición de ciudadanía, de su lengua y contextos culturales, familias y proyectos vitales.

-¿Por qué la prostitución y la industria sexual representan una importante fuente de ingresos para los estados?

Es muy difícil contar con cifras de un negocio criminal, pero la prostitución es uno de los sectores económicos que más beneficios proporcionan a escala global. Actualmente, los países de la UE tienen la obligación de contabilizar en el PIB los ingresos de la industria del sexo. Una parte de ese dinero es “legal”, pero hay otra parte que es “irregular” y se dirige a los paraísos fiscales. Además, la exportación de trabajadoras y las remesas de dinero son herramientas de los gobiernos con altos niveles de pobreza para amortiguar el desempleo y la deuda externa. Especialmente se trata de una fuente de desarrollo económico rural para las regiones pobres. El alto desempleo, la pobreza, el estrechamiento de los recursos del estado y la quiebra de empresas en países del Sur hacen posible la existencia de una serie de circuitos, con un relativo grado de institucionalización, por los que transitan sobre todo las mujeres; por esos circuitos se introducen también los traficantes de personas y las mafias vinculadas al tráfico de mujeres.

Otra cuestión es que, cuando el FMI y el Banco Mundial otorgan fondos de ayuda estructural a los países de la periferia, en algunos casos les ponen como condición que articulen una industria del ocio y el entretenimiento; y esto sabe que esto incluye la prostitución de mujeres y niñas, casinos… Es la garantía de que la deuda se podrá pagar y que pueda recuperarse el dinero con mayor facilidad.

-En el último capítulo del libro “La prostitución en el corazón del capitalismo” te centras en la demanda masculina; ¿cómo definirías el rol de los puteros?

La prostitución es un negocio y fenómeno social muy complejo en el que intervienen numerosos actores, aunque el imaginario se haya construido en torno a la figura de la mujer prostituida. Pero también desempeñan su función los proxenetas, los autodenominados empresarios del sexo, los estados y los puteros-consumidores, sobre quienes recae la responsabilidad del mantenimiento del negocio. Aunque clubes, burdeles y macroburdeles constituyan la “columna vertebral” de la prostitución, sin demanda no hay oferta.

-Se ha discutido si hay coacción o consentimiento respecto a la prostitución. ¿Cuál es tu opinión en esta polémica?

El putero consume prostitución sin querer saber que la mujer está allí bajo una coacción evidente, en una situación de vulnerabilidad extrema o en una situación administrativamente “irregular”. Además la sexualidad de los puteros es “serial”, lo que significa que consumen mujeres igual que si fueran ropa, un gin-tonic o cualquier otro objeto. Elaboran un discurso que no les suponga ninguna disonancia moral. Por esta razón, justifican su acción diciendo que le dan dinero a una mujer con necesidad, en un contrato libremente establecido; pero hay una posición de poder, ejercida contra una persona en extrema precariedad. Hasta hace poco, cuando hablábamos de prostitución pensábamos en las prostitutas, pero un grupo de investigadores y autores tratamos de construir un nuevo marco interpretativo, que incluya a los puteros. En este grupo se inscriben Sheyla Jeffreys, Richard Poulin (uno de los mayores expertos mundiales en prostitución), Esther Torrado y Beatriz Ranea, entre otros.

-¿Es fundamental la perspectiva?

Si alguien razona a partir de la teoría política liberal, que se articula en torno a la idea de libertad, puede llegarse a pensar que se trata de un contrato libre. Pero si se adoptan como punto de partida las teorías críticas, radicales y democráticas de igualdad, resulta imposible pensar que existe un consentimiento; entre otras razones, porque no puede haberlo cuando las mujeres provienen de una situación enorme de pobreza.

-Por último, ¿cuál es la relación entre prostitución y pobreza?

No es la pobreza la única razón que conduce a que la prostitución se transforme en la industria del sexo, ya que también influyen las instituciones del capitalismo internacional y la presencia de nuevos empresarios proxenetas. Pero las mujeres prostituidas pertenecen sobre todo a las clases más empobrecidas, proceden de culturas marcadas por el desprecio a las mujeres y cuando están en los países del Norte, la mayoría carece de “papeles”. Además muchas prostitutas han sido sexualmente “abusadas” en su infancia y adolescencia; es entonces cuando empiezan a poner en práctica la “disociación”.

-¿En qué consiste?

A las mujeres que están en la prostitución les da un profundo asco acostarse con estos hombres; la gran mayoría toman drogas y alcohol para poder sobrellevar su actividad; asimismo, las que han sido abusadas vienen con el principio de “disociación” que les permita “volar”, pensar en otra cosa y distanciarse emocionalmente cuando se acuestan con los puteros.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php...

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Venezuela: Sumisión, guerra y periodismo de encubrimiento

4 November, 2017 - 00:00

Informar no es tarea fácil. El periodismo de guerra es, tal vez, el más complejo. Inmerso en una batalla sicológica, está destinado a crear una opinión pública sumisa, acorde con los objetivos militares. Hoy, se ha decidido que Venezuela es un objetivo militar estratégico para Occidente. Una guerra entre el bien y el mal. Democracia versus dictadura. En esta guerra todo vale. Hasta el Vaticano se ha decantado. La Iglesia se siente amenazada y decide apoyar a los responsables de la violencia callejera, pero comprometidos con Dios, la familia y la moral católica. El papa Francisco se quita la careta, se decanta por la oposición, que ha quemado, baleado a trabajadores, mujeres y niños. Lo mismo hizo la Iglesia en Chile con el gobierno de Salvador Allende, en 1973. Apoyó el golpe. Luego vendrían las lágrimas y los arrepentimientos. Era tarde. Miles de ciudadanos habían sido detenidos, torturados y asesinados. El argumento es siempre el mismo: la fe está en peligro y la amenaza a los católicos.

El periodismo y los medios de información pertenecientes al establishment de los distintos países del bloque occidental han tomado una decisión: retrotraer a Venezuela a los tiempos del neoliberalismo, la economía de mercado y el pacto interoligárquico. Sin excepción, desde esta trinchera fundamentalista, alteran hechos, crean acontecimientos y fomentan el odio hacia el pueblo venezolano contrario a dichas posiciones y que sólo quiere vivir en paz. La última elección a la Asamblea Nacional Constituyente lo demuestra, pero la declaran ilegal y un fraude de ley. No aportan argumentos, salvo violencia, el sabotaje y la sedición golpista.

Mientras unos ejercen el derecho a voto y reclaman participar, otros queman urnas, ponen barricadas y lanzan cocteles Molotov contras las fuerzas armadas y la policía ¡Vaya dictadura más extraña! La oposición campa a sus anchas, desconoce el Poder Ejecutivo, amenaza a sus adversarios, los quema, impide ejercer derechos, usa la fuerza, manda a sus militantes a destruir edificios públicos, sabotear las elecciones y poner barricadas, vanagloriándose de este comportamiento. El mundo al revés. Tal vez por ese motivo sus representantes son admiradores de Francisco Franco, Augusto Pinochet y se sienten cómodos con el discurso neonazi y fascista. Para los incrédulos, sólo dos frases. Lilian Tintori, abanderada del antichavismo y compañera sentimental de Leopoldo López, declaró: "Los opositores venezolanos es normal que vitoreen a Francisco Franco. Si viviera, nos apoyaría, como Rajoy". Y el ex alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, detenido por sedición y llamar al golpe de Estado, dijo sin complejo alguno: "Augusto Pinochet era una demócrata al servicio de su pueblo".

El control es total. Cuando se declara la guerra contra el gobierno constitucional y legítimo de Venezuela se hostiga y patrocina la estrategia del miedo y el terror. Así, es posible usar adjetivos como "asesino", "corrupto", "dictatorial", para referirse al gobierno. Todo, aderezado con declaraciones tendientes a desacreditar y negar la legitimidad del Estado, con el fin de declarar la "guerra a muerte al chavismo". Podríamos seguir esta política que encubre o invisibiliza la ideología de los llamados "demócratas venezolanos". La lista se haría interminable.

Pero sus aliados en el exterior no son mejores. Comparten tales afirmaciones desde el silencio cómplice y se suman a la guerra dando cobijo, financiando, desprestigiando a todo aquel que muestre su discrepancia. La ex diputada de Izquierda Unida Sol Sánchez, actual portavoz de IU en Madrid, ha sido amenazada, y el director de OKdiario.com., Eduardo Inda, tertuliano habitual en programas de radio y televisión, no tiene empacho en permitir artículos en los cuales la llaman defensora de asesinos, tiranos y terroristas. El ejemplo podría hacerlo en primera persona, pero desisto por pudor.

Los principales periódicos del Estado español secundan el golpismo en Venezuela, se unen a la guerra con editoriales incendiarios y mal intencionados. Los enviados especiales, un día sí y otro también, mienten, manipulan y desinforman. Me recuerdan el libro publicado y financiado por los servicios de inteligencia y el Grupo Prisa de los corresponsales de Le Monde y El País Bertrand de la Grange y Maite Rico: Marcos, la genial impostura. Una sarta de mentiras para desacreditar al EZLN. En ese mismo momento dejaron de ser periodistas para ser títeres del poder. Hoy sus homólogos renuncian a la profesión y se trasforman en soldados de una guerra. Antonio Caño, en El País; Francisco Maruhenda, en La Razón; Francisco Rosell, en El Mundo; Bieito Rubido, en ABC, y Marius Carol, en La Vanguardia, por citar los destacados, cumplen órdenes, aunque ello suponga abandonar los principios deontológicos para mentir. Se reconocen en el insulto, la descalificación y los exabruptos. No informan. Son parte de las radioemisoras, televisiones públicas, privadas y por cable que se dan a la tarea diaria de mentir, bajo el manto de una falsa objetividad. Es una guerra declarada contra el pueblo de Venezuela.

No es la primera vez que asistimos a un teatro de operaciones donde el control de la información conlleva manipular la realidad hasta hacerla irreconocible, forjando una mentira para subir la moral de los combatientes, aunque el resultado sea la derrota. Hitler no dejó de arengar a sus generales mintiendo y distorsionando los hechos. Estados Unidos, en la guerra de Vietman, hizo lo mismo, y hoy se repite en diferentes escenarios. Venezuela no es diferente. Sin embargo, esta guerra impuesta ha sido rechazada e impugnada en las urnas por el pueblo venezolano. Pero aún así la oposición dará un paso adelante, no reculará. Ha declarado una guerra y la llevará hasta sus últimas consecuencias. Occidente lo tiene claro: el proyecto bolivariano debe ser reducido a cenizas y sus militantes, aniquilados. Ese es el dilema. Esperemos que la derecha venezolana, hoy dividida, entre en razón, abandone el campo de batalla, la sedición y la violencia, acepte dialogar en beneficio de la paz. La mano está tendida. Sólo hace falta ser demócrata. ¿Lo será la oposición venezolana?

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/08/...

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Pensad

3 November, 2017 - 00:00

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Homenaje a la lucha de la minoría negra en los Estados Unidos

3 November, 2017 - 00:00

Emotiva reflexión en torno a la lucha permanente de la minoría negra afroamericana de los Estados Unidos, enmarcándola dentro de la lucha por los Derechos Civiles de Martin luther King y Malcolm X, vinculándola con la histórica protesta de los atletas Tommie Smith y Jhon Carlos en las olimpiadas de México en 1968 y, más recientemente, con las protestas contra la violencia e impunidad policial, mostrada por numerosos jugadores de la liga de fútbol americano hincando la rodilla en el suelo cuando suena el himno nacional.

Antonio Muñoz

https://www.youtube.com/watch?v=Q4M...

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Nuevo informe: "La burbuja de las armas y la industria militar en España. Los Programas Especiales de Armamento"

3 November, 2017 - 00:00

La industria militar en España se nutre, en su mayor parte, de las demandas del Ministerio de Defensa y en especial de los denominados Programas Especiales de Armamento (PEA). Los PEA fueron aprobados por primera vez el 1998 y desde entonces, debido a compromisos adquiridos, han ocasionado una importante deuda del Estado con las industrias militares que los tenían que fabricar, alcanzando a día de hoy cerca de 15.000 millones de euros.

La desmesura de la deuda acumulada, más el déficit público que comportan los PEA, hacen necesaria una revisión de estos programas. Un análisis que el Centro Delàs de Estudios por la Paz ha querido abordar en su último informe, junto con una radiografía actualizada de las principales empresas que conforman el oligopolio de la producción militar en España.

Autor: Pere Ortega

Puedes descargar el informe en castellano. Próximamente disponible en catalán y inglés.

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Jornades 2017: El negoci del comerç d'armes i les refugiades

2 November, 2017 - 00:00

Tornen les jornades anuals del Centre Delàs per posar llum a l'estat de la Pau i el militarisme al món. Així, dijous 23 de novembre a partir de les 17 hores i fins a les 21 hores, el Palau de la Virreina (Les Rambles, 99) acollirà sota el nom de “Comerç d'armes i fluxos migratoris. El negoci de les fronteres” aquest esdeveniment.

Enguany, el debat girarà entorn a la relació entre les exportacions i comerç d'armes, i especialment d'armes fabricades a la Unió Europea, i els més de 20 milions de refugiades que han hagut d'abandonar el seu país per la violència armada i altres situacions que feien perillar la seva supervivència. A través d'investigadors i investigadores europeus i nord-americans –les principals regions productores d'armament- s'abordaran de manera crítica i rigorosa les responsabilitats dels països del Nord davant d'aquest èxode massiu de persones, especialment, a la regió mediterrània des d'un enfocament de drets i de cultura de pau.

Les jornades constaran de dues taules: “Guerra a les fronteres. La relació entre comerç d'armes i refugiades”, on s'abordarà quina és la situació a les fronteres, des d'una perspectiva global, i com aquestes es privatitzen cada cop més, esdevenint permeables per a mercaderies i material de guerra i seguretat, mentre que són cada vegada més infranquejables per a les persones que les intenten travessar per demanar asil als nostres països. I “Nous paradigmes de seguretat, defensa i fronteres a Europa”, on s'analitzarà la resposta fortament militarista dels països productors d'armament a aquesta crisi de refugiats, augmentant el pressupost i la centralitat de les polítiques de defensa i seguretat.

Programa:

17.00h Obertura de l'acte a càrrec de Pere Ortega, president del Centre Delàs i institucions

17.30h - 19.00h Taula rodona “Guerra a les fronteres. La relació entre comerç d'armes i refugiades”

• Susan George: presidenta del Transnational Institute i activista antiglobalització

• Gemma Pinyol: experta en política migratòria europea i professora de la UPF

Modera: Ainhoa Ruiz, investigadora del Centre Delàs, que introduirà també les principals conclusions de l'informe 32 del Centre, “Armes europees que alimenten conflictes. Conflictes dels quals fugen els refugiats”.

19.10 – 20:45 Taula Rodona “Nous paradigmes de seguretat, defensa i fronteres a Europa”

• Ben Hayes (Transnational Institute, Statewatch), expert en polítiques de seguretat i control de fronteres

• Joseph Gerson, vice-president de l'IPB, activista del moviment per la pau dels EUA i investigador en desarmament

• Sonia Andolz, professora de la UB i experta en seguretat i defensa
Modera: Blanca Camps-Febrer, investigadora en seguretat i terrorisme del Centre Delàs.

Podeu inscriure-us a les jornades omplint el formulari aquí: https://docs.google.com/forms/d/e/1...

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EEUU se lanza a construir el buque de guerra más avanzado y poderoso de la historia

2 November, 2017 - 00:00

Pepe Cervera

Ningún buque de guerra de la historia ha tenido ni tendrá la capacidad de matar tanta gente o incluso de acabar potencialmente con la vida humana en el planeta como lo tiene un submarino de misiles balísticos. Diseñados como el arma furtiva por excelencia, utilizan las profundidades del océano para esconderse, fuera de las rutas marítimas, solitarios y esquivos, con una única misión: la venganza. Ahora EEUU se acaba de embarcar en la construcción del que será el submarino nuclear más letal y potente del mundo.

La tarea de los submarinos de misiles balísticos es asegurar que incluso si el país que los construye y opera fuese destruido en un ataque sorpresa aún dispondría de la capacidad de responder con una represalia brutal a su atacante, destruyendo decenas de ciudades y causando millones de muertos: la lógica es que de esta manera nadie se atreverá a atacar. Sólo seis países disponen de estas infernales máquinas de venganza: EEUU, Rusia, Francia, Reino Unido, China e India, con diversas capacidades y disponibilidades.

En EEUU se ocupan de esta tarea 14 submarinos de la clase Ohio (se construyeron 18 pero 4 han sido reconvertidos en lanzadores de misiles de crucero) construidos entre 1983 y 1997 con una vida prevista de 30 años que ha sido extendida a 50. Lo que quiere decir que para la década de 2030 habrá que empezar a reemplazarlos, un programa que ya se ha iniciado y que está previsto sea el tercero más caro de la historia del armamento estadounidense. Es la llamada clase Columbia, que cuando entre en servicio a partir de 2031 serán los barcos de guerra más letales jamás construidos.

La URSS fue el primer país en construir este tipo de buques al modificar un submarino diésel eléctrico clase Zulu con un único tubo de lanzamiento a principios de la década de los 50. Desde allí realizó el primer lanzamiento de un misil balístico (un Scud modificado) desde un submarino en 1955. Pero EEUU fue el primero en desplegar un submarino nuclear de misiles balísticos con la clase George Washington, que entró en servicio en diciembre de 1959 y llevó a cabo su primera patrulla de disuasión con 16 SLBMs entre noviembre de 1960 y enero de 1961.

Los actuales Ohio son los submarinos más grandes de la marina de EEUU. Pueden operar durante 15 años sin necesidad de recargar combustible

Los actuales Ohio son los submarinos más grandes que han entrado en servicio en la marina EEUU. Disponen de dos tripulaciones que se alternan, llevan 24 misiles Trident, están diseñados para operar durante 15 años sin necesidad de recargar combustible y llevan a cabo patrullas constantes (entre 20 y 30 anuales de 70 días casa una). Típicamente cuatro de ellos están en cada momento ocultos en rincones apartados de los océanos a velocidad baja para no ser detectados y siempre listos para recibir la orden y lanzar su carga mortífera equivalente a 600 veces la bomba de Hiroshima sobre los blancos designados.

Los Ohio están dotados de sofisticada tecnología para hacerlos más silenciosos (y por tanto más indetectables), así como para escuchar a su vez y asegurarse de que no son seguidos ni localizados. Una de las tareas de los submarinos nucleares de ataque es intentar controlar y mantener a tiro a los submarinos de misiles balísticos enemigos, y por tanto éstos mantienen una constante alerta para evitarlo.

Se dice que los Ohio son excepcionalmente silenciosos a pesar de su tamaño, y sus sistemas de escucha y de defensa pasiva son los más potentes. Pero están diseñados con tecnología de los años 70/80, aunque modernizada, y su vida útil alcanzará su fin a partir de 2030. Por eso se lleva años trabajando ya en sus reemplazos: la clase oficialmente designada como Columbia, que pretende mejorar a los Ohio en todos sus aspectos, excepto quizá en el precio. Recientemente se ha firmado un contrato que pone en marcha el largo proceso de su construcción.
Así serán los submarinos nucleares Columbia

El diseño básico se ha ido llevando a cabo desde hace algunos años mediante contratos relativamente menores con gabinetes de diseño y astilleros. De hecho ya se ha cortado acero para el primero de estos buques, ya que la marina de EEUU y la británica trabajan en un compartimento común para los tubos lanzadores de misiles para la clase Columbia y para los futuros reemplazos británicos de sus clase Vanguard, que utilizan los mismos misiles Trident. Por todo ello se conocen ya las líneas esenciales de lo que serán los futuros Columbia y sus capacidades, y se tiene una estimación aproximada (y probablemente corta) del coste total del programa. Que es enorme.

El submarino nuclear de ataque USS John Warner en una prueba (delfín incluido)
El submarino nuclear de ataque USS John Warner en una prueba (delfín incluido)

Los Columbia serán más o menos igual de largos que los actuales Ohio pero tendrán un diámetro un poco mayor para poder alargar sus tubos lanzadores casi un metro; de este modo podrán acomodar misiles futuros (y más potentes). El compartimento común agrupará los misiles Trident en grupos de cuatro para un total de 16 tubos; los futuros submarinos británicos llevarán tan sólo 12. La reducción en el número de misiles se compensa con el aumento previsto en el número de cabezas de cada uno y en la mayor disponibilidad de las plataformas.

Aún con menos misiles los Columbia podrán desplegar suficientes cabezas nucleares como para destruir cualquier país del planeta

Aún con menos misiles los Columbia podrán desplegar suficientes cabezas nucleares con potencia bastante como para destruir cualquier país del planeta, e incluso para poner en marcha un ‘invierno nuclear' según los expertos en clima. Típicamente en la misión de disuasión la estrategia es del tipo ‘conuntervalue' (contra valor) y los blancos escogidos son no militares tratando de causar la mayor devastación a la población enemiga. Es la esencia de la llamada MAD (mutually assured destruction, destrucción mutua asegurada) y de las estrategias de disuasión.

En total se prevé construir 12 ‘columbias' para reemplazar a los actuales 14 ‘ohios'. Para ello los nuevos submarinos estarán dotados de un reactor nuclear diseñado para durar toda la vida operativa del buque (unos 40-50 años), de modo que sea innecesaria la recarga de medio ciclo de vida de los actuales. Esta operación es cirugía mayor y deja a los ‘ohios' fuera de servicio durante un periodo de hasta 36 meses mientras se lleva a cabo: esto aumentará la disponibilidad de sus reemplazos y abaratará el coste de mantenimiento total de la flota.

Los nuevos submarinos estarán dotados de planos de inmersión situados en la vela (la torreta que sobresale del casco) para facilitar la operación bajo el hielo, y dispondrán de planos de cola en X para mejorar la maniobrabilidad. Además se pretende incorporar un sistema de propulsión basado en un motor eléctrico de imanes permanentes, lo que elimina la necesidad de complejos (y ruidosos) sistemas de transmisión y reducción. El eje de la hélice estará diseñado para durar entre 10 y 12 años en lugar de los nueve actuales, y la propulsión será del tipo hidrojet con la hélice dentro de un escudo para reducir el ruido.

Para ahorrar se pretende equipar a los clase Columbia con sistemas electrónicos y sensores desarrollados e instalados en los submarinos de ataque nucleares clase Virginia actualmente operativos. Así en lugar de periscopio convencional se les dotará de un mástil con cámara, lo que permite situar el centro de mando fuera de la vertical de la vela. El sonar será una versión del Large Aperture Bow (sonar de proa de gran amplitud) que llevan los 'virginias', más preciso y con menos mantenimiento que los anteriores, y los sistemas de sensores, de armas y de pilotaje (con joystick) serán también adaptaciones de los ya instalados. También ‘heredarán' el diseño de la cobertura anecoica del casco de los clase Virginia y algunos elementos de los actuales clase Ohio.

Un programa de $347.000 millones

Aunque la incorporación de estos elementos ya diseñados y probados recorte el precio final, el programa será caro; el tercero más caro de la historia después del F-35 y el sistema antimisiles balísticos, si no hay sobrecostes. Sólo la fase de diseño y desarrollo tecnológico costará alrededor de 4.200 millones de dólares (3.550 millones de euros); la construcción del primer buque se estima en 6.200 millones de dólares (5.240 millones de euros), con los demás costando al menos 4.900 millones de dólares (4.142 millones de euros) cada uno.

Al menos 3.000 trabajadores están ya dedicados a labores de diseño y construcción del primer USS Columbia

El coste total a lo largo de todo el ciclo de vida del programa hasta 2084 está presupuestado en 347.000 millones de dólares (293.305 millones de euros), aunque la marina de EEUU tiene la mala costumbre de sobrepasar sus presupuestos en una media del 27%. De hecho algunas voces han expresado preocupación: para conseguir el objetivo de poner en servicio el USS Columbia en 2031 y añadir progresivamente el resto de sus hermanos hasta 2042 la armada de EEUU deberá dedicar hasta la mitad de su presupuesto anual de nuevas construcciones a este único programa, lo cual amenaza el objetivo político del gobierno Trump de aumentar el tamaño absoluto de la flota.

De todas formas el trabajo ya ha empezado; en 2016 se designó a la empresa General Dynamics Electric Boat como contratista principal y a los astilleros de Newport Huntington Ingalls como subcontratistas. Ambas son los responsables de los Ohio. Al menos 3.000 trabajadores están ya dedicados a labores de diseño y construcción en estos astilleros.

El contrato recién firmado entre la marina y Electric Boat es para los trabajos de ‘Desarrollo Integrado de Producto y Procesos', por importe de 5.100 millones de dólares (4.310 millones de euros) y sigue a uno anterior relativo al compartimento común de misiles. De este modo continúa la producción de lo que será el navío más terrorífico y letalmente armado de la historia cuando entre en servicio hacia 2031. Con el objetivo de garantizar la venganza.

El Confidencial

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Cataluña desde la perspectiva noviolenta

1 November, 2017 - 00:00

Os ofrecemos una mirada distinta desde Cataluña. Normalmente no se publicitan las opiniones que desde la noviolencia explican cómo se afrontan los conflictos políticos y sociales. Por lo tanto, no está de más hacernos eco de las reflexiones de María de Lluc Bagur, del Centre Delás per la pau de Barcelona. No todo es violencia, que es lo único que reflejan, casi, los periódicos y medios de comunicación de masas, antes bien, existen múltiples iniciativas y un fondo de acción noviolenta que se obvia.

Se obvia porque no interesa que la ciudadanía con medios noviolentos sea activa y tome en sus manos su futuro. Eso sería demasiada participación, demasiado empoderamiento y demasiado poder popular. Pero, sin embargo, existe:

Cataluña tiene una larga tradición de luchas sociales no-violentas, si bien es cierto que las más visibilizadas y masivas tuvieron lugar hace ya algunos años, como la objeción de conciencia al servicio militar o las luchas anti OTAN, y ahora hacía tiempo que no vivíamos ninguna multitudinaria.

De hecho, la estrategia no-violenta ha sufrido una mala prensa por parte de varios actores, algunos para estar claramente en contra de cualquier forma de organización social mínimamente revolucionaria (es decir, aquellos que se sitúan en la defensa del statu quo), pero también por parte de algunos colectivos que han identificado la no-violencia con la pasividad y la inacción.

Lejos de esto, la no-violencia ofrece estrategias de acción directa que se han demostrado efectivas a lo largo de la historia, desde las luchas anticoloniales (por ejemplo la encabezada por Gandhi en la India), la lucha antirracista (como la que inició Rosa Parks en los Estados Unidos), la ecologista (como la de Greenpeace), la antimilitarista (tantos ejemplos…!), y un larguísimo etcétera.

Estos días en Cataluña, con motivo del referéndum para la autodeterminación, hemos vuelto a ver en las calles multitud de acciones colectivas, algunas más organizadas y otras más espontáneas, que nos han hecho recordar que nuestra sociedad tiene un bagaje innegable en la acción no-violenta. La violencia estructural y física que ha ejercido el estado español ha conseguido movilizar miles de personas que se han posicionado firmemente ante una situación de injusticia y de legalidad ilegítima. De hecho, la estrategia no-violenta ha dado fuerza a las personas que participaban para seguir con su lucha día a día, porque la acción no-violenta despierta lazos de solidaridad y compañerismo y refuerza los principios del grupo, que se siente más fuerte y más unido. Prueba de esto es que los episodios de violencia policial más cruentos tuvieron lugar el 1 de octubre, y en los días posteriores las calles han estado llenas de concentraciones, manifestaciones, huelgas de trabajadores y estudiantes, paradas, etc.

La no-violencia, como estrategia de acción colectiva radical que se basa en la congruencia entre los objetivos y los medios, busca la transformación de la sociedad oponiéndose de forma contundente a la violencia estructural (es decir, la violencia del sistema), aunque esto implique desobedecer una legalidad que se considera injusta e ilegítima para la sociedad. En nuestro caso, la violencia estructural es aquella ejercida por el gobierno del estado español que está vulnerando derechos básicos como el derecho a la autodeterminación o la consulta popular, y que se ha valido de la violencia física (policial y militar) para evitar el ejercicio de estos derechos. Ante esta situación, percibida como injusta por miles de personas, se ha ido articulando una respuesta social no-violenta con el objetivo de visibilizar el conflicto, rechazar el estado policial y la militarización de las calles y, finalmente, ejercer el derecho en la consulta popular. Lo analizaremos con más detalle.

La primera fase de la no-violencia son las acciones de difusión dirigidas a aumentar la concienciación social y generar debates, y las acciones de protesta y persuasión que pretenden visibilizar el conflicto. En este sentido, las personas movilizadas para defender el derecho a la autodeterminación han participado de manifestaciones, concentraciones, encarteladas, actos informativos, asambleas populares, manifestaciones de tractores, caceroladas y muchos otros.

En una segunda etapa, la no-violencia se expresa a través de acciones de no-cooperación y presión que consiste en la negación a colaborar con las estructuras y leyes de las que se entiende que proviene la injusticia contra la que se lucha, con el objetivo de coaccionar al adversario para que modifique su posición. Algunas acciones de no-cooperación social y económica que se han podido ver estos días han sido la huelga de estudiantes, la huelga general de trabajadoras, las paradas de empresas y administraciones públicas, y el boicot social selectivo a los cuerpos de seguridad que estaban alojados en los barcos por parte de las trabajadoras del puerto que se negaron a atenderlos. La no-cooperación política de las personas movilizadas para defender el derecho a la autodeterminación se hizo evidente en la celebración del referéndum, desobedeciendo la sentencia que lo había ilegalizado previamente.

Y, finalmente, si el conflicto lo requiere, la no-violencia apuesta por la acción directa. Se trata de acciones que a menudo serían consideradas «ilegales» por el ordenamiento jurídico, que buscan confrontarse directamente con el adversario. Y de estas podemos encontrar un buen puñado de ejemplos en la lucha de los últimos días: ocupación de las escuelas para celebrar el referéndum; ocupación del rectorado de la universidad; obstrucción de los cuerpos policiales para impedir que se lleven las urnas; interposición entre los agentes policiales y las sedes de la administración pública, de partidos políticos (CUP) o imprentas para evitar registros; hostigamiento no-violento de los cuerpos de seguridad alojados en hoteles, etcétera.

La originalidad y la creatividad de las personas movilizadas han dado en el mundo imágenes tan dignas para ser recopiladas en los tratados de acción no-violenta como la realización del recuento de votos en una iglesia, urnas escondidas en los árboles, cuerpos de seguridad llevándose urnas falsas con sobres vacíos, urnas escondidas en cementerios, un colegio electoral donde los cuerpos de seguridad sólo encontraron un puñado de personas jugando al dominó, carreteras cortadas por árboles caídos o tractores, o agentes perdidos por caminos de montaña donde las vecinas habían cambiado las señales de tránsito.

Los ejemplos de acciones no-violentas que se han podido ver estos últimos días en Cataluña han sido muchos y muy diversos y convierten la lucha de las personas movilizadas en un referente para futuros conflictos. Pero la desobediencia civil comporta importantes riesgos para quienes la practican, riesgos físicos y legales, que se tienen que asumir como parte de la acción. Una de las consecuencias más dramáticas que han sufrido las personas movilizadas para defender el derecho a la autodeterminación ha sido la violencia física con que fueron reprimidas durante la jornada del referéndum y que dejó 893 personas heridas, según datos del Departament de Salut. Hay que tener presente, en este sentido, que la mayor parte de la ciudadanía no está avezada a ver y vivir imágenes de violencia como las del 1 de octubre, no porque no se produzcan en Cataluña, sino porque tienen lugar en otros contextos que acostumbran a ser silenciados. A diferencia del 1 de octubre en que la ciudadanía que se enfrentó a la represión tenía el amparo de las instituciones políticas catalanas y de muchos medios de comunicación de masas, y el mundo entero pudo presenciar la brutalidad de los cuerpos de seguridad a los colegios electorales, la mayor parte de las luchas sociales que tienen lugar en Cataluña son tapadas o despreciadas por los generadores de opinión. Esto no tiene que servir para sacarle importancia a la represión de estos días en Cataluña, sino para que la sociedad en su conjunto tome conciencia de la invisibilización de otras luchas sociales y de la represión que estas sufren, hay que decirlo, por la violencia de los Mossos de escuadra. Este aprendizaje de tantas personas que se han movilizado estos días en la lucha por los derechos sociales y políticos, tiene que servir para tejer lazos de solidaridad con otros colectivos de la sociedad que día a día se exponen a la represión policial y a la violencia institucional para defender derechos que son de todas.

En definitiva, no se puede pasar por alto que, una vez más, la dignidad se mantiene del lado de aquellas quienes han hecho uso de la no-violencia ante la represión para hacer valer su apuesta, fuerte y convencida, por los derechos sociales y políticos.

Fuente: http://www.utopiacontagiosa.org/201...

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Dromediarios

1 November, 2017 - 00:00

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17 personas han hecho Objeción Fiscal al Gasto Militar este año en Alacant

1 November, 2017 - 00:00

Un total de 17 personas, que han repartido el dinero que desvían del gasto militar mediante la objeción fiscal entre siete destinos alternativos, sumando la cantidad de 6.470'99 euros. Esa es la cifra final de la campaña de este año.

Por destinos las objeciones son las siguientes:

Colla Ecologista La Carrasca-Ecologistes en Acció (Alcoi): 3 objeciones, 496'70 €
Metges Sense Fronteres: 2 objeciones, 40 €
Col·lectiu Ecologista El Margalló (Elx): 1 objeción, 100 €
Carrers del Món (Elx): 2 objeciones, 200 €
Bioalacant: 1 objeción, 904'73 €
Associació de Productors i Consumidors Ecológics Terra Viva" (Creevillent): 3 objeciones, 2.670 €
Grup Antimilitarista Tortuga: 5 objeciones, 2.159'56 €

Por contra este añó no obtuvo ninguna objeción uno de los destinos propuestos: el Ateneu Cultural El Panical, de Alcoi.

Os esperamos en la campaña del año que viene.

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Las víctimas mortales de la frontera sur ya triplican a las de todo el 2016

31 October, 2017 - 00:00

Hasta septiembre, Salvamento Marítimo han contabilizado más de cien migrantes muertos o desaparecidos en aguas del Estrecho, cuatro veces más que en el mismo periodo del 2016 y el triple que en todo el año pasado. La OIM y las ONG también han alertado de un aumento continuado de estas muertes desde hace varios años

jairo vargas

La Sociedad estatal de Salvamento Marítimo (SASEMAR) ha rescatado a cerca de 11.000 personas a bordo de 650 pateras en aguas del Estrecho en lo que va de año. Son el doble de vidas que las que puso a salvo en el mismo periodo del año anterior, pero no todas las personas migrantes corren la misma suerte. Según los datos facilitados por este departamento, dependiente del Ministerio de Fomento, también ha rescatado los cuerpos sin vida de 21 personas que no lograron alcanzar la costa española, y tiene constancia de que al menos otras 90 desaparecieron durante la travesía, ahogadas en la fosa común del Mediterráneo.

Son 111 las víctimas del drama migratorio reportadas por SASEMAR hasta el mes de septiembre, cuatro veces más que en el mismo periodo del año pasado. Los nueve primeros meses del año ya se han cobrado el triple vidas de migrantes que todo el 2016, según las cifras del este departamento, las más altas registradas en más de una década.

Pero la cifra víctimas de la frontera sur Española es aún mayor. Salvamento no incluye en sus cuentas a Samuel, un niño congoleño de cuatro años que el mar escupió en una playa de Barbate a principios del año pasado. Ni a Vereonique, su madre, cuyo cadáver apareció en la costa argelina dos semanas después. Ni a todos los que les acompañaron en esa patera que nunca llegó a su destino: las costas andaluzas. Tampoco incluyen a Aminatou, ni a Dalloba, ni a Bebé, Clemence, Merveille, Pacience y Dalloba; siete mujeres subsaharianas que murieron ahogadas al caer de la patera en la que viajaban. No las volcó el oleaje, sino la patrullera marroquí que las interceptó y las remolcó de vuelta a Marruecos en un operativo en el que participó la Guardia Civil, según denunció Caminando Fronteras, la ONG que nos dijo cómo se llamaban. Son pocas las víctimas de las que se recuerdan nombre y apellidos. En Fuerteventura (Canarias) hay enterrados 1.600 migrantes sin identificar.
Casi 150 personas han muerto este año tratando de entrar irregularmente en España, según la OIM

Tampoco están reflejados en esas cifras quienes perecen tratando de cruzar las vallas fronterizas de Melilla y Ceuta, ni los que mueren malheridos en los campamentos marroquíes donde esperan el día para volver intentar llegar; ni los que se asfixian en los bajos de un camión o escondidos en maletas ni los que mueren sin que seamos siquiera conscientes de existían. “Por cada persona que se ha comprobado su fallecimiento, hay otras dos de las que nunca se supo nada”, explica en sus informes la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), organismo de las Naciones Unidas.

“La ruta del Mediterráneo occidental suele recibir menos atención global en los medios de comunicación por su bajo número de llegadas en comparación con las rutas Central (Italia) u Orientales. Es difícil obtener y verificar la información sobre muertes de migrantes en esta ruta”, explica la OIM en un reciente informe en el que alerta de que en lo que va de año han muerto 144 personas tratando de entrar irregularmente en España.

Balance migratorio de la APDHA.

Mayor aún es la cifra de muertos y desaparecidos de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA), que cada año publica un balance migratorio de la frontera sur. En estos primeros diez meses de año han contado, aún de manera provisional, 42 personas muertas y 208 desaparecidas. El año pasado ya alertaron de que las víctimas de este drama duplicaron a las de 2015. Casi 300 personas perdieron la vida en su intento de llegar a nuestro país.

Según esta organización, las aguas del Estrecho se han tragado en 20 años 6.000 vidas, unas terribles cifras contrastadas y certificadas por la OIM. Pueden parecer muchas, pero son las mismas engulló todo el Mediterráneo sólo durante los dos últimos años. La APDHA y otras muchas organizaciones responsabilizan de ello a las “políticas asesinas” de la Unión Europea, con España como alumno aventajado, que ha tomado el blindaje de sus fronteras como manual de referencia, cerrando el paso, incluso, a quienes huyen de la guerra en sus países. Pero los datos son irrefutables, y por muchas medias de bloqueo y cierre de fronteras, los flujos migratorios son imparables, aunque más peligrosos y mortíferos cada vez.

“No es nuestra responsabilidad que decidan irse de su país. No es nuestra responsabilidad directa que decidan hacerlo en condiciones muy precarias”, se excusaba el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, el pasado verano, cuando se le pidieron explicaciones en el Congreso por un naufragio en el mar de Alborán en el que murieron 49 migrantes. En esa ocasión prefirió culpar a las mafias del tráfico de personas. Antes había responsabilizado a las ONG, a las que responsabilizó de “favorecer la inmigración irregular” por exigir vías legales y seguras para evitar que quienes necesitan migrar tengan que jugarse la vida. Zoido tuvo que pedir disculpas públicamente por ello.

El domingo apareció flotando el cadáver de otro migrante cerca de la costa de Melilla. La Delegación del Gobierno afirmó que fue abandonado por el patrón de la patera, sin chaleco salvavidas, antes de llegar a la cosa. En su comunicado criticaba "el espurio negocio de las mafias que trafican con la vida de los inmigrantes, así como las perniciosas consecuencias de quienes favorecen este tipo de tráfico humano desde un erróneo concepto de solidaridad que plantea una inadmisible confrontación entre los controles de seguridad necesarios y el también necesario respeto a los derechos humanos".

Diario Público

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