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Actualizado: hace 7 min 59 seg

Sociedades misóginas

23 February, 2019 - 00:00

“Violan a una mujer en la parada de tren de tal estación”, dijo el presentador de noticias, sin inmutarse, con ese rostro que tienen los que ven la violencia de género como cosa natural. ¿Cuántas mujeres son violadas en las estaciones de autobús y de tren diariamente en el mundo? Cosa natural para la sociedad que somos.

“La deportista tal de tal país fue encontrada muerta en la orilla de un río, le habían cercenado un seno y le habían quitado la cabeza”, dijo la periodista de deportes en televisión nacional, sin parpadear, acto seguido la presentadora le preguntó cómo iba su embarazo y soltaron las carcajadas celebrando el próximo nacimiento. Sin un mínimo de respeto por la familia de la víctima e indignación por el feminicidio.

“Ya sé que es patriarcado pero a mí me gusta decirlo y qué”, me han respondido hombres y mujeres por igual cuando trato de explicarles que decirle hijo de puta a un patán, a un ladrón, a un abusador o a un político corrupto no es violentarlo a él, es violentar a todas las mujeres por igual. Porque para la sociedad patriarcal todas las mujeres somos putas.

Es puta la niña que apareció muerta en un basurero: puta por vivir en la calle, puta por vivir con su familia, puta por salir de noche, por salir de día, por no salir; puta por ponerse falda, por ponerse pantalón. Es puta la adolescente violada y desmembrada: puta por tener novio, por no tenerlo, por sonreírle a un extraño, por no sonreírle. Es puta por decir sí o por decir no. Es puta por tener relaciones sexuales, por no tenerlas.

Es puta la mujer que desapareció y encontraron su cuerpo en otro barrio, golpeado y violado. Es puta porque no se dejó tocar más de su esposo, de su novio, de su amante. Puta porque denunció, puta por no denunciar por miedo o por vergüenza en una sociedad que siempre enjuicia y señala a la víctima jamás al victimario. Puta porque no tenía novio, ni esposo, ni amante. Puta porque era homosexual, puta por ser transexual. Puta, simplemente por ser mujer.

Para esta sociedad patriarcal la mujer merece, pide y tiene que ser violentada constantemente porque eso le gusta, le gusta que la insulten, que le peguen, que la violen, que la desaparezcan, que la maten. Y no la violentan seres de otras galaxias, hombres criados en otros mundos; nos violentan nuestros hermanos, nuestros hijos, nuestros amigos, conocidos, nuestros compañeros de trabajo, nuestros padres y abuelos. Hombres que han crecido con nosotros con los mismos patrones de violencia patriarcal.

A las mujeres violadas en las estaciones de tren las han violentado hombres que han crecido en el mismo sistema misógino que solapamos. Porque que quede claro, solapar y guardar silencio o voltear la cara y hacernos los desentendidos tiene el mismo peso moral que hacer las cosas. Es tan culpable el que hace como el que sabe y no denuncia. Y eso somos, una sociedad solapadora de la violencia de género criando hombres violentos.

Un feminicida en serie fue un niño, como todos. ¿Qué sucedió con este niño para que termina haciendo eso? El hombre que va a un bar a violar a una niña es un hombre que tiene familia: que es hijo, hermano, padre, amigo, es abuelo. Que tiene mujeres en su familia, que nació de una mujer. Y no creamos que los abusadores son solo personas de bajos recursos que no tuvieron la oportunidad de estudiar, porque vemos a gente con doctorados y maestrías haciendo lo mismo. El patriarcado no distingue raza, color, credo, clase social ni grado de escolaridad. Sino veamos la negación de académicos e intelectuales franceses para que cierren los bares y casas de citas en Francia.

Es el mismo hombre que sale a manifestar por corrupción. Sí, muchos de estos hombres que llenan las calles manifestando porque subió la gasolina asisten a bares a violar mujeres; agreden a sus parejas, a sus hijas, a sus hermanas, a sus madres, son los que van por la vida gritándole de todo a las mujeres en la calle o en sus sitios de trabajo. Es el hombre común que todos tenemos en casa. Es la razón por la que en las marchas contra el feminicidio y violencia de género los hombres no abarrotan las calles junto a las mujeres, porque el que menos pensamos resulta también abusador.

Para el patriarcado es puta la mujer libre, la que piensa, la que se atreve a vivir su vida, la independiente, la mujer decidida, el patriarcado nos quiere sumisas y calladas para que cualquier hombre se sienta con derecho sobre nosotras. No le pertenecemos a nadie, no somos objetos.

¿Seguiremos criando generaciones de hombres violentos? ¿Hasta cuándo? ¿Seguiremos las mujeres creyéndonos unas santas y señalando a otras por putas? ¿Hasta cuándo? Las redes sociales muestran lo que somos como humanidad, ahí todo es apariencias pero en lo que no mentirán es en la opinión que tienen sobre la violencia de género. Basta leer los comentarios de los lectores cuando se publica una noticia de un feminicidio, la mayoría culpa a la víctima y su familia: a los papás por darles “rienda suelta” y a ellas por “putas”.

A veces siento que la lucha contra la violencia de género, contra el patriarcado por más que salgamos a manifestar, por más días conmemorativos que existan, por más denuncias que se hagan, por más muertes violentas y más dolor que nos enlute como sociedad no la podremos erradicar. Cuando vemos a la la mitad de un país gritándole a un presidente neoliberal “Macri la puta que te parió”, en recitales de poesía, en conciertos, en estadios, en las manifestaciones masivas y sabiendo que hay niños que están aprendiendo con el ejemplo. Esa misma gente que sale a manifestar por los feminicidios, ¿no entienden acaso que todo tiene que ver con todo?

Y así mismo vemos a intelectuales, defensores de derechos humanos, a feministas, a artistas, poetas, cineastas, académicos, colocando la etiqueta “#MMLPTP” para cualquier publicación que hagan en las redes sociales. Muchas veces denunciando la violencia gubernamental con violencia machista.

Y lo peor de todo, tratar de explicarles que eso es patriarcado y violencia de género y que contesten: “eso ya lo sabía pero igual lo hago, ¿y qué?”. Ahí uno se da cuenta que está arando en el mar, pero hay que seguir haciéndolo porque es la única lucha que podemos dar ante nuestro peor enemigo a vencer, hay que insistir hasta el cansancio y más.

Fuente: https://prensarural.org/spip/spip.p...

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¿Por qué deberíamos tener una empresa farmacéutica pública?

23 February, 2019 - 00:00

Tortuga es un colectivo crítico con la institución del estado y no entiende que poner en sus manos una determinada industria sea una forma de hacerla pública, es decir, de propiedad de las personas. Sin embargo, más allá del desencuentro que podamos tener con el término y con la misma propuesta, sí estamos de acuerdo en que la farmacéutica, como otras industrias y servicios estratégicos, debería ser puesta cuanto antes bajo control de la sociedad y alejada de los tejemanejes lucrativos de sus actuales propietarios.

Por otra parte apostamos por entender la frase del artículo "el Centro Militar de Farmacia de la Defensa que posee instalaciones y personal cualificado para constituir un embrión de esta empresa pública farmacéutica...", no tanto como una loa a un desarrollo militar, sino como una oportunidad para reconvertirlo suprimiendo, precisamente, su carácter militar.

Nota de Tortuga

FRENTE A LA ESPECULACIÓN Y EL DESABASTECIMIENTO

5 motivos concretos y una reflexión estratégica que sustentan la propuesta de poner en marcha una empresa pública de fabricación de medicamentos.

Marciano Sánchez Bayle

La frecuente situación de desabastecimiento farmacéutico (el ultimo ejemplo es la escandalosa actuación de Aspen) y el elevado gasto en medicamentos, que tiene un muy preocupante crecimiento (14% entre 2014 y 2017 y el 22,7% solo en farmacia hospitalaria) obliga a la búsqueda de soluciones para hacer sostenible esta situación a la vez que se garantiza a todas las personas el acceso a los medicamentos que necesitan. En este contexto se ha planteado la idea de poner en marcha una empresa pública de fabricación de medicamentos, y por eso me gustaría señalar al menos 5 motivos concretos y una reflexión estratégica que a mi entender sustentan esta propuesta.

Para garantizar la seguridad de los medicamentos. El reciente caso del Valsartan ha puesto de relieve como con frecuencia las farmacéuticas intentan maximizar los beneficios mediante la “externalización” de la producción de los medicamentos, en países conde los controles de calidad son menos rigurosos, y eso produce potenciales riesgos sobre los usuarios. Una industria pública permitiría que los criterios económicos no se impusiesen sobre la seguridad de los enfermos.

Para acabar con los desabastecimientos. Los grandes beneficios de la farmacéutica se complementan con la desatención de aquellos medicamentos que aun siendo efectivos tienen una baja rentabilidad (se ha denunciado en España el desabastecimiento de 170 medicamentos, cuyo suministro no se asegura por las farmacéuticas porque tienen precios muy bajos y/o porque han desarrollado alguna alternativa de eficacia similar pero de mayor precio), lo que evidencia, una vez más, la preocupación de las farmacéuticas solo por sus extraordinarios beneficios y no por la salud de la población. El caso de Aspen de utilizar el desabastecimiento para presionar en la consecución de aumentos de precios es el ultimo escándalo conocido al respecto. Una de las tareas de una empresa pública es acabar con estas situaciones garantizando la accesibilidad de todos los medicamentos de eficacia probada aunque no tengan rentabilidad empresarial, eliminando de paso las maniobras especulativas de las farmacéuticas.

Para reenfocar la investigación. Es bien conocido que las farmacéuticas dirigen una parte muy sustancial de la investigación hacia por un lado áreas de gran rentabilidad económica, no necesariamente social, y hacia modificaciones poco significativas de moléculas preexistentes que les permitan nuevas patentes a precios muy superiores sin añadir un valor terapéutico significativo. Una industria publica valdría para reenfocar esta situación y potenciar la investigación hacia enfermedades prevalentes desatendidas, y hacia áreas ahora casi abandonas por sus elevados costes y escasa rentabilidad (el mejor ejemplo es la búsqueda necesaria de nuevos antibióticos ante la utilización inapropiada de los mismos).

Mejorar la transparencia. Las empresas farmacéuticas frecuentemente distorsionan el acceso a las informaciones sobre efectos adversos, limitaciones, etc, de sus medicamentos, una empresa pública serviría para garantizar la transparencia de todas las actuaciones, problemas y efectos adversos relacionados con la producción y utilización de los medicamentos.

Favorecer el control de los precios. Una empresa pública podría mejorar la relación entre los precios reales de producción y dispensación, tanto por los precios de sus productos, como por su influencia sobre los competidores no públicos. Conviene recordar que una de las propuestas iniciales del denominado Obamacare era precisamente el establecer un aseguradora pública que pudiera ejercer esta función de moderación de los precios de los mismo (se calculaba que lograría rebajas en torno al 15%) Otro ejemplo, en Brasil recientemente una iniciativa empresarial pública proponía la producción de Sofosbuvir a un precio 5,81 veces inferior del que factura Gilead (que por cierto vende el producto en ese país a 16.000 reales, unos 4.000€ al cambio).

La reflexión estratégica tiene que ver con el punto anterior. La presencia de una empresa farmacéutica pública daría un gran margen de negociación al gobierno a la hora de acordar y/o pactar precios y condiciones con las farmacéuticas, un margen hasta ahora inexistente, debido en gran parte en la ausencia real de alternativas. Imaginemos que el Gobierno en su día hubiera decidido en el caso del Sofosbuvir la “quiebra de la patente” ante una necesidad de salud pública, al día siguiente se hubiera encontrado en la misma situación de no poder atender la demanda asistencial, porque ninguna otra empresa estaría dispuesta a fabricar el producto por miedo a las consecuencias (legales, boicoteo de productos, etc.). Solo la presencia de una industria pública farmacéutica convierte a esa alternativa en una realidad factible.

Finalmente habría que hacer otras consideraciones suplementarias. En primer lugar podría pensarse que el elevado numero de medicamentos existentes (mas de 70.000 patentes de medicamentos en el mundo), seria un obstáculo difícilmente salvable. No obstante conviene recordar que la ultima lista de medicamentos esenciales actualizada por la OMS en junio de 2017 recoge solo 433 medicamentos, y que ese elevado numero de patentes incluye toda la variedad de “pseudo medicamentos” presentes en el mercado, que ninguna industria pública seria tendría el menor interés en producir. Incluso admitiendo que la lista de la OMS es probablemente demasiado restrictiva, no tiene interés la producción pública de mas de 1.000 o 1.500 medicamentos distintos, y por supuesto cualquier intento consistente de poner en marcha una industria pública, debería de comenzar por un listado mucho mas limitado, porque se trata de un sector que precisa inversiones y experiencia para poder desarrollarse que no pueden improvisarse de la noche a la mañana.

La segunda es el conocido problema de las patentes y los sistemas internacionales que las protegen, una realidad incuestionable, que debería de cambiarse y que solo es factible hacerlo a escala internacional, precisando de actuaciones coordinadas y muy complejas, en las que por supuesto hay que ir dando pasos. Ahora bien, fiarlo todo a este cambio en las relaciones que regulan el comercio y la investigación en el ámbito global, me parece una actitud demasiado pesimista, porque es improbable que se consiga a corto y medio plazo. Algunas cosas pueden y deben hacerse aquí y ahora, propiciar un industria pública farmacéutica es una de ellas, y por cierto nada fácil de conseguir, porque va contra la tendencia neoliberal de privatizar y adelgazar el estado, y se encontrara con una gran resistencia de ese poderoso “lobby” que es Farmaindustria.

La tercera tiene que ver con la existencia de un dispositivo público en nuestro país, el Centro Militar de Farmacia de la Defensa que posee instalaciones y personal cualificado para constituir un embrión de esta empresa pública farmacéutica y que a día de hoy se encuentra totalmente infrautilizado.

Entiendo que hay razones suficientes para poder avanzar en esta iniciativa, que puede ser clave para garantizar la sostenibilidad de la Sanidad Pública en nuestro país.

Marciano Sánchez Bayle es médico y portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública

Fuente: https://www.nuevatribuna.es/articul...

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30 años de Insumisión

22 February, 2019 - 00:00

Hoy se cumple el 30º aniversario del nacimiento de la campaña de Insumisión, un movimiento de desobediencia civil que con el tiempo se demostraría masivo y que tenía como objetivo inmediato la abolición del Servicio Militar Obligatorio en el Estado español, y como objetivo último la abolición del militarismo y la de los ejércitos.

Josemi Lorenzo Arribas
Asamblea Antimilitarista de Madrid

El SMO, la mili, era el tributo que los jóvenes varones “en edad militar”, por el hecho de serlo, habían de pagar, desde su implantación en 1912, con la excusa de servir a la Patria. Una patria que consistía entonces en el recuerdo de un antiguo imperio, ya demolido, que se permitió el lujo, no obstante, de reverdecer laureles marchitos con sueños africanistas que produjeron miles de muertos.

Abolido el sorteo de “quintos”, se vendió la universalización (masculina) de la obligación de defender a la patria como una medida democrática, ya que se superó el sistema anterior que en el siglo XIX estableció un sistema de redenciones y sustituciones por el cual los quintos de familias pudientes pudieron escaquearse de la obligación pagando a otros, extraídos de clases pobres, para que ocuparan su puesto en esta misión gloriosa. Los de siempre, una vez más, cedían el honor tan cacareado de defender a España a unos desdichados que fueron quienes pusieron los cuerpos, las vidas… y las muertes. Los patriotas de salón, de mitin y voto en Cortes aportarían las soflamas, el discurso, y el mando. Pero el ejército de cuota o de reemplazo, por naturaleza jerárquico, patriarcal y clasista, quintaesencia de la obediencia ciega, difícilmente podía servir a intereses democráticos.

La objeción de conciencia

El militarismo español de comienzos del siglo XX comprendía grandes sectores sociales, con la honrosa excepción de anarquistas (y comunistas y socialistas pero por cuestiones más coyunturales), y se recrudeció con la dictadura franquista. Fue en la década de los años 70, en los estertores del régimen, cuando comenzaron los primeros objetores de conciencia políticos a plantar cara frontalmente a la obligación de sangre con un sencillo procedimiento: negarse a ir a filas. Se siguió la estrategia de la no colaboración, pilar de la desobediencia civil. Aquella semilla provocó el nacimiento del Movimiento de Objeción de Conciencia (MOC), seguido de un sinfín de colectivos que apoyaron la Insumisión, cada cual con sus motivos pero con el común posicionamiento de la negativa a ingresar en la más rancia, clasista, machista y ominosa institución española: la castrense.

La represión a la insumisión

Los insumisos fueron reprimidos brutalmente. Primero, con penas de cárcel de dos años, cuatro meses y un día de reclusión mayor, por expresa indicación de la Fiscalía del Estado. Luego (gracias al ministro socialista Juan Alberto Belloch) con penas de inhabilitación absoluta de entre 10 y 14 años, primera vez en la historia en que tal pena accesoria pasa a ser principal. Durante todo ese tiempo se les prohibía acceder a cualquier cargo público, becas, ayudas… Y fueron sancionados así cuando en España imperaba formalmente una democracia que, ante otras formas de disidencia, y particularmente la violenta, no se cansaba de decir que, sin violencia, todo era negociable. No fue así tampoco en este caso. Antes bien, circulares varias prohibieron a cualquier representante del Estado sentarse en una tertulia si había un insumiso. Los objetores de conciencia primero, y los insumisos después, exponentes de un movimiento explícitamente noviolento, solo experimentaron la violencia que se ejerció contra ellos por parte del Estado y sus voceros, y no se dialogó nunca.

Los insumisos fueron sancionados brutalmente cuando en España imperaba formalmente una democracia que, ante otras formas de disidencia, y particularmente la violenta, no se cansaba de decir que, sin violencia, todo era negociable.

Fueron años duros en que la Insumisión pugnaba por hacerse visible en los insensibles y controlados medios de comunicación multiplicando acciones directas noviolentas, asumiendo las condenas, y persistiendo en su actitud, sin amilanarse ante lo que se le hacía a los compañeros. A ello se sumaban reproches sociales contra una juventud a la que se acusó de debilidad mental, poca hombría, insolidaria, antisistema y, por supuesto, etarra. Hasta que se hizo insoportable que a estos jóvenes ciudadanos “que no habían hecho nada” se les condenase a privaciones de libertad y otras penas accesorias.

Fueron años en que mediáticamente solo se hablaba de la violencia de ETA, en una espiral en que esta organización y la antagónica (el Estado español) demostraban la mutua necesidad que sentían cada una de la otra. La violencia daba titulares, copaba miles de horas radiofónicas y televisivas, y cientos de páginas de información escrita. Frente a ello, la ruptura de la lógica de la violencia, como hizo el movimiento insumiso, no mereció mayor atención más allá de la superficial, de los numeritos que se montaban para atraer la atención e intentar generar discurso. Políticos, jueces y periodistas, con puntuales excepciones, abusaron de su posición de poder. Ahí están las hemerotecas. Por supuesto, negaron en su momento pan y sal a estos jóvenes valientes. Hemos asistido y asistimos hoy, en pleno juicio al independentismo catalán, a comportamientos similares ante la desobediencia civil pacífica. El Régimen de violencia se refuerza ante conductas que hablan su mismo lenguaje, pero no traga con quienes rompen esa cómoda lógica binaria. Paradójicamente, poner el cuerpo desnudo delante de un señor acorazado, con casco, botas, guantes, armado y entrenado para luchar es violencia por parte… del cuerpo desnudo.

La victoria del movimiento de insumisión

Pero, gota a gota, cada vez fueron más miles de personas las que cuestionaron el SMO y, en paralelo, el propio militarismo y la absurdez de casi todo el chiringuito militar. Más en un país con una historia como la nuestra en que el Ejército español llevaba tres siglos en los que solo había servido para alzarse contra el propio pueblo. El Estado hubo de reaccionar, dio palos de ciego, reprimió así, reprimió asá, mintió siempre, evitó el diálogo y el debate público… hasta que la Insumisión venció.

La política militar ha estado sometida a un consenso tácito entre los dos partidos alternantes de la maltrecha democracia española. Entre PP y PSOE nunca ha habido disenso y sí continuidad y buen acuerdo en evitar el debate público sobre qué queremos defender y cómo queremos hacerlo. Eduardo Serra personifica esta afirmación, pues fue subsecretario de Defensa con la UCD y PSOE (1982-1984), secretario de Estado de lo mismo con el PSOE (1984-1987) y nuevamente ministro del ramo con el PP (1986-2000). Por otro lado, y bajo cuerda, el estamento militar y su entramado económico-industrial gobierna más de lo que parece, y como ejemplo Pedro Morenés, directivo de varias empresas de armamento antes y después de sus cargos en el ministerio de Defensa con los gobiernos de José María Aznar, hoy mediador en los negocios de armas con la dictadura saudí.

La política militar ha estado sometida a un consenso tácito entre los dos partidos alternantes de la maltrecha democracia española.

Fue un gobierno del PP el que suspendió (que no abolió) el SMO mediante el Real Decreto 247/2001, de 9 de marzo. Se adelantó varios años la decisión de profesionalizar las Fuerzas Armadas porque la situación era insostenible. Habían pasado miles de insumisos por los juzgados, cientos fueron encarcelados, selectivamente para no desatar más protestas, decenas de miles de jóvenes se declararon objetores de conciencia y no cumplieron con una Prestación “Social” Sustitutoria pensada solo como castigo para quienes no querían coger las armas (duraba bastante más tiempo que la mili), y, de paso, para apuntalar los intereses del Ejército y lavarle la cara. Muchas organizaciones sociales y ONG se opusieron a colaborar con una Prestación que, en el mejor de los casos, servía para quitar puestos de trabajo o de salida por la puerta de atrás a quienes se oponían al SMO pero tampoco querían asumir excesivos riesgos. El Estado mostró flexibilidad ante el incumplimiento de la Prestación Sustitutoria, porque fue incapaz de gestionarla ante la avalancha de objetores y porque no amenazaba el tinglado militar, pero no podía transigir con la frontal y descarada oposición de los insumisos. La obsolescencia social y simbólica de la mili era un hecho. Su cuestionamiento estaba sobre la mesa y era cuestión de tiempo.

El antimilitarismo hoy

Desde octubre de 2018 el solar de la antigua cárcel de Pamplona se renombró como Parque de la Insumisión, en recuerdo a la prisión en la que llegaron a estar detenidos simultáneamente mayor número de insumisos. El movimiento antimilitarista continúa activo en el Estado español, encabezado por el mismo colectivo que en su día dio comienzo a la campaña Insumisión, Alternativa Antimilitarista-MOC. Lejos de anclarnos en pasadas batallitas (más propias de quienes hicieron la mili), seguimos denunciando el intolerable Gasto militar, seguimos realizando objeción fiscal a estos cuando llega la campaña del IRPF, seguimos exigiendo un debate público sobre qué queremos defender y cómo, seguimos cuestionando la necesidad de los Ejércitos, seguimos pidiendo la conversión de la industria militar en otro tipo de industrias que no sirvan a la muerte, y continuamos realizando acciones directas noviolentas dentro de nuevas campañas de desobediencia civil. Como novedades, otras campañas en respuesta a nuevos retos. Por ejemplo, La guerra empieza aquí, parémosla aquí, en que denunciamos la necesaria colaboración del Estado español a la hora de favorecer las guerras en otras partes del mundo mediante la exportación de armamento (las cinco fragatas encargadas a Navantia para masacrar yemeníes, por ejemplo; u otro material militar con destino a dicho país u otros). Por ejemplo, España está en guerra en la frontera, para denunciar, junto a otras organizaciones de derechos humanos, el papel del Ejército y Guardia Civil en las violaciones contra migrantes pobres.

Seguimos denunciando el intolerable Gasto militar, seguimos realizando objeción fiscal a estos cuando llega la campaña del IRPF, seguimos exigiendo un debate público sobre qué queremos defender y cómo, seguimos cuestionando la necesidad de los Ejércitos, seguimos pidiendo la reconversión de la industria militar

Recordamos en este trigésimo aniversario de la campaña Insumisión la necesidad y actualidad de la sensibilidad antimilitarista. El inmenso gasto militar, en su mayor parte ocultado a la sociedad en todos los ministerios (menos uno), detrae recursos de donde debería aplicarse. Nos defendemos si creamos una sociedad más justa y sin desigualdades, feminista, respetuosa ante la diversidad, el medio ambiente, y que regule sus necesarios conflictos sin el recurso a la violencia. Hoy, con la sociedad española convulsa y dividida ante el juicio político que sienta en el banquillo a los representantes de, al menos, la mitad de la sociedad catalana que apostó por la desobediencia civil como método de lucha, queremos recordar que, con sus costes, la campaña Insumisión produjo beneficios para la sociedad de los que hoy nos beneficiamos.

La campaña de Insumisión alcanzó su objetivo inmediato, relativo al SMO. No nos olvidamos del objetivo último, que es la abolición del militarismo y los ejércitos. Y en ello estamos.

Salud y antimilitarismo.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/plane...

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La Insumisión cumple 30 años

22 February, 2019 - 00:00
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Charlot antimilitarista

22 February, 2019 - 00:00

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Acto de 30 años

21 February, 2019 - 00:00

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Vox propone oficialmente que el ejército español intervenga en Venezuela

21 February, 2019 - 00:00

Imaginen una especie de "Desembarco de Maiquetía" a cargo de fuerzas aeronavales españolas. Con la cabra de la legión al frente. Eso sí, que vayan, pero de voluntarios sin sueldo (no con los 3.000 que les pagan a los mercenarios españoles desplegados paquí pallá en mil misiones neocoloniales), los principales cargos de Vox, los que se les están apuntando estos días para pillar cacho en las instituciones y los hijos varones entre 16 y 21 (que estos a las mujeres solo las quieren para fregar) de todos ellos.
Naturalmente este párrafo es una ironía. Tortuga es contraria a todo tipo de violencia y empresa bélica. La demagógica propuesta de este partido de trepas ultraconservadores no solo nos parece descabellada: también profundamente inmoral. Nota de Tortuga.

Es una propuesta presentada en el parlamento andaluz que dice: “El Parlamento de Andalucía insta al Gobierno de la Junta a instar asimismo al Gobierno de España a preparar un contingente militar listo para trasladarse e intervenir en Venezuela.

No es broma. Es una propuesta presentada en el parlamento andaluz que dice: “El Parlamento de Andalucía insta al Gobierno de la Junta a instar asimismo al Gobierno de España a preparar un contingente militar listo para trasladarse e intervenir en Venezuela. Esta intervención debería aprobarse con toda celeridad si el Presidente Juan Guaidó solicita ayuda para defender al pueblo venezolano del usurpador Maduro y sus aliados comunistas cubanos”.

Ahí queda eso.

Fuente: https://kaosenlared.net/vox-propone...

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"El milenarismo va a llegar". Una teoría inesperada sobre el hundimiento de Arrabal

21 February, 2019 - 00:00

Animales de compañía

Carlos Prieto

Según los romanos, el fin del mundo fue en el 389 a.C. Según los mayas, el 21 de diciembre de 2012. Y según los españoles: el 5 de octubre de 1989. Pues bien: tengo malas noticias para ustedes: desde ese día, 5 de octubre de 1989, estamos todos muertos...

Muertos... de risa.

Un enloquecido Fernando Arrabal profetizó esa noche la llegada del milenarismo ante el estupor general.

25:07 minutos. Es lo que duraba hasta ahora la versión más larga en YouTube del 'arrabalazo'. Pero nuestro momento televisivo más hilarante merecía una versión íntegra, el montaje del director, y ahí está: el archivo de RTVE ha colgado el programa (‘El mundo por montera') al completo: una hora, 23 minutos y 53 segundos de delirio. Oro puro. O en felices palabras del Sr. Sawa: nuestro 23-F neuronal.

No importa que usted haya visto en bucle las imágenes de Arrabal haciendo eses y diciendo sandeces, porque la cosa cobra ahora otra dimensión gracias al contexto. ¡Y menudo contexto! Fernando Sánchez Dragó y sus mariachis hablando en tono extremadamente grave de la irreversible llegada del apocalipsis… mientras Arrabal soplaba un matasuegras.

O la demostración definitiva de lo difícil que es hablar en serio mientras reina la chufla a tu alrededor. La paciencia titánica de unos contertulios que, cada vez que iban a hacer un sesudo comentario metafísico sobre el fin de los días, eran interrumpidos por un dramaturgo dadaísta enardecido.

He aquí una lección digna de Howard Hawks: la mejor comedia se alimenta del choque de contrarios: el fin del mundo versus Arrabal desvariando. El gran bajón contra el gran subidón. El yin y el yang de la cuchufleta. El alfa y el omega del astracán. Oh, yeah.

Dentro vídeo.

La noche de autos

Lo primero que vemos en pantalla es una palabra en sánscrito: kaliyuga, y luego a Sánchez Dragó explicando su significado: kaliyuga, la fase terminal del ciclo del universo, la etapa negra, la degeneración previa a la extinción de la especie humana. No obstante, Dragó no pretendía intimidar con profecías cenizas: “No se asusten: no queremos amargar la noche a nadie vaticinando catástrofes”, aseguró el presentador, antes de dar paso a unos contertulios convencidos de la inminente llegada de las siete plagas.

En todo buen sarao catastrofista, no puede faltar el mito de San Juan, al que le dio una ventolera en su destierro en la isla de Patmos: “Entregado al más despiadado ascetismo, tuvo varias visiones”, según Dragó. Tras escuchar una voz que sonaba a trompeta, TARARÍ, San Juan tuvo las espeluznantes revelaciones que plasmaría en el libro del Apocalipsis.

El dramaturgo ha confesado en el estreno de un documental sobre su vida que planeó junto al hijo de Tristan Tzara asesinar al dictador enviándole un Libro de Santa Teresa con los bordes envenenados

¿Cuándo se produjo el MOMENTO TROMPETA en el cerebro de Arrabal? La versión oficial —avalada por el dramaturgo— dice que tras beber chinchón pensando que era agua. No obstante, a esta hora de la mañana, estamos en condiciones de afirmar que la culpa de su comportamiento errático no fue del chinchón, sino de Fernando Sánchez Dragó.

Veamos. Llevaban transcurridos nueve minutos de programa cuando Dragó dio la palabra a Isidro Juan Palacios, escritor de la revista ‘Más allá'. “Isidro, tú has rastreado signos del apocalipsis en la época actual”, afirmó el presentador. Ahí se produjo la primera interrupción desconcertante de Arrabal, en un signo clamoroso del apocalipsis etílico que se venía encima.

Fue entonces (9:44 minutos) cuando se produjo el momento trompeta. Dragó intentó cortar a Arrabal por lo sano con esta frase: “Fernando, estamos en el turno inicial, luego ya haces lo que quieras”.

TARARÍ.

TARARIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIÍ.

El mensaje de la trompeta a Arrabal fue muy claro: luego haces lo que quieras.

¡Y vaya si lo hizo!

Una orden es una orden.

Faltaría más

Vi-vi-viva la fiesta. Tararí.

Justo antes de que Arrabal empezara a chiflar del todo, Isidro Juan Palacios aseguró que el número 666 estaba en todas partes, lo que solo podía significar que “la bestia anda suelta”, algo que a él “le preocupaba mucho”. Y más le iba a preocupar cuando la bestia (Arrabal) empezara a corretear por el plató interrumpiéndole y diciendo todo tipo de insensateces…

Varias interrupciones después, llegó el turno de palabra para Arrabal, vestido con una indescriptible chaquetita amarilla. Don Fernando arrancó como un tiro: “Estáis un poco borrachos todos”, espetó a los estupefactos contertulios, que debieron pensar al unísono: habló de putas la Tacones.

Y la cosa no hizo más que mejorar: “El apocalipsis son las elucubraciones de los descontentos y los soñadores… Yo represento a la minoría silenciosa… ¡Déjenme hablar!... Nosotros somos anarquistas divinos… Newton fue el hombre más inteligente de la humanidad… Yo diría incluso que más inteligente que Aristóteles, aunque no diría que más inteligente que yo”.

En dos palabras: a tope.

La ideología apocalíptica es la ideología de los pobres frente a los ricos

Y sí, esto es lo más hilado que dijo Arrabal en una noche más de titulares gordos que de narración coherente: “La ideología apocalíptica es la ideología de los pobres frente a los ricos”, aseguró más tarde.

El resto es historia.

Arrabal descalzo y sin calcetines. Arrabal con los pantalones remangados cual pololos. Arrabal sentado en la posición de la flor de loto (y haciendo unos estremecedores graznidos de grulla). Arrabal cayéndose de la silla y rodando por los suelos. Arrabal tumbado en la mesa. Arrabal, en definitiva, diciendo disparates sin ton ni son:

“No seas tan estrecho como una muñeca virgen”.

“Soy el representante de la minoría silenciosa, que es católica, fea y sentimental”.

“Todos los españoles están a favor de mí”.

“Soy el representante de Dios, de la Virgen María y de los apóstoles judíos”.

“VIVA EL JUDEOCRISTIANISMO” (a voces y ya derrotado y desplomado tras sus culebreos azarosos por plató).

Uno de los contertulios, por cierto, puso un broche de oro al programa con una cita de Stanislaw Lem (‘Solaris'): “No esperéis demasiado del juicio final”.

Moraleja

Si el fin del mundo es una conga gigante conducida por Fernando Arrabal, por favor, que llegue cuanto antes.

PD. Atentos a este discurso de Dragó durante el programa: “Fin de los tiempos, sí, pero también reino de los cielos. Posibilidad de una salvación definitiva, al menos para quien haya sabido merecerla. No es este un programa pesimista, sino todo lo contrario… Sospecho que se salvarán todos los seres preparados para dar el gran salto evolutivo hacia otro mundo, hacia otra dimensión, hacia otro estado de conciencia y de vida”. Pues bien: tres décadas después de estas palabras, ya sabemos el secreto del Dragó octogenario para saltar a otra dimensión y a otro estado de conciencia: hacerse de Vox.

Tenía razón Arrabal: el milenarismo ya ha llegado.

Muertos. Todos muertos. De risa.

Tararí.

Fuente: https://blogs.elconfidencial.com/cu...

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Kathy Kelly

20 February, 2019 - 18:45

Uno de los 'directores espirituales' más importantes en mi vida ha sido la Oficina Tributaria del Gobierno. Así, buscando la manera de vivir sin propiedades ni ahorros, sin un trabajo fijo... convertirme en objetora de impuestos para la guerra fue una de las decisiones más sencillas que he hecho en mi vida.

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Kathy Kelly

20 February, 2019 - 18:44

Una manera de parar la próxima guerra es continuar diciendo la verdad sobre la actual.

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Kathy Kelly

20 February, 2019 - 18:44

Estoy lista para insistir de forma apasionada que la guerra nunca es una respuesta. (...) Pero ¿qué se puede decir a un niño moribundo, traumatizado, huérfano o mutilado? Quizás las únicas palabras que hemos murmurado una y otra vez junto a la cama de los niños moribundos en los hospitales de Iraq: lo siento, lo siento muchísimo.

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30 años de insumisión y desobediencia civil

20 February, 2019 - 00:05

El Ejército sigue siendo una lacra que denunciamos por sus valores machistas y porque genera un incremento de fabricación y exportación de armas y un aumento del gasto militar.

Estos días se conmemora el 30 aniversario de la puesta en marcha de la campaña de insumisión al servicio militar obligatorio y la prestación social sustitutoria.

30 años después nosotras también, como mujeres feministas y antimilitaristas, seguimos apostando por una sociedad desmilitarizada donde no tengan cabida ni campos de tiro, ni acuartelamientos e instalaciones militares, ni fábricas de armas, ni maniobras del Ejército, ni gastos militares; sobre todo hoy en día, en que los recortes en los servicios sociales impiden mantener o poner en funcionamiento recursos que pueden mejorar la vida de muchas mujeres; en mayor medida la de aquellas que se encuentran en situación económica precaria.

Los 12 años de campaña de insumisión –desde 1989 hasta 2001 con la desaparición del servicio militar obligatorio– produjo una experiencia de desobediencia civil que generó un gran movimiento antimilitarista. Las mujeres feministas nos posicionamos a favor de la insumisión y en apoyo solidario a los insumisos.

Así mismo, durante toda la década de los 90 quisimos ser sujetos de la lucha antimilitarista, ocupar un lugar en el movimiento que no se limitara al apoyo individual a los insumisos como parejas, hermanas o madres. De manera que se llevó a cabo un trabajo de reflexión y debate alrededor del militarismo desde un punto de vista de género.

Se denunciaba al Ejército –máximo representante del militarismo– como el mayor exponente de la violencia del patriarcado.

Los valores que transmite –jerarquía, autoritarismo y la resolución de conflictos a través de la violencia– se encuentran a años luz de las reivindicaciones feministas. Las mujeres feministas luchábamos y luchamos por una sociedad igualitaria, justa, solidaria y por la resolución pacífica de los conflictos.

Para cumplir estos objetivos, los instrumentos utilizados fueron, son y serán la desobediencia civil no violenta y la movilización social.

El Ejército, profesional o no, sigue siendo una lacra que denunciamos por sus valores machistas y porque genera un incremento de fabricación y exportación de armas, un mayor control social y un aumento del gasto militar.

En lugar de invertir en prestaciones sociales, vivienda digna, educación y sanidad, así como en el cuidado de menores y mayores, guarderías, residencias, hospitales… En lugar de cubrir estos servicios básicos, tan necesarios en la vida de las mujeres para mantener y mejorar su autonomía personal, social y económica, en lugar de esto, los gobiernos siguen destinando partidas presupuestarias millonarias al militarismo y a las guerras. Por lo tanto «hoy más que ayer, intsumisioa!».

Fuente: https://www.naiz.eus/es/iritzia/art...

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Insutmisioa

20 February, 2019 - 00:00

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El gasto militar en Oriente Próximo

20 February, 2019 - 00:00

Cartografía Geopolítica Oriente Próximo y Magreb

Descripción del mapa

Al ser una de las regiones más conflictivas del mundo, el gasto militar en Oriente Próximo es una variable clave para entender adecuadamente las tensiones y guerras que a día de hoy se pueden observar en la zona.

Arabia Saudí probablemente sea el centro de todo. Su abultada proporción de gasto militar, unido a un PIB elevado gracias al petróleo, ha hecho que el país de los Saud haya lanzado en los últimos años una ofensiva geopolítica de enorme impacto para tratar de ganar la primacía regional. Así, ha participado de forma indirecta en las guerras de Siria e Irak apoyando —bien con armamento o con financiación— a distintos grupos de rebeldes —un término que abarca desde la inicial oposición democrática a toda una colección de grupos yihadistas— y directamente en la guerra de Yemen, en la represión de las revueltas en Baréin y en un bloqueo a Catar.

La motivación principal para este elevado gasto es, primero, que puede acometerlo a nivel económico, y también forzar una carrera armamentística en la región para desangrar a sus contrincantes tanto en el plano de la economía como sobre el terreno al contar con equipos más modernos. Desde hace unos años, su principal rival en la región es Irán, y más recientemente y de forma secundaria, Turquía, que busca hacerse su propio espacio de influencia.

Más allá de la desproporcionada cifra saudí —que es incluso superada por Omán—, toda la región se sitúa en cifras altas para los estándares mundiales, lo que evidencia la enorme competencia entre países y también las importantes amenazas que sobrevuelan la región. Así, de forma más discreta pero igualmente relevante también se sitúan Israel o Emiratos Árabes Unidos, una potencia tradicional y emergente en el plano militar, respectivamente.

Fuente con enlaces: https://elordenmundial.com/mapas/el...

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Hoy nadie es Haití

19 February, 2019 - 00:00

Walter C. Medina

En Haití no hay petróleo, sólo hambre y desesperanza. Y un modelo económico que goza del respeto y la complicidad de quienes deciden cuándo y dónde se violan los derechos humanos.

Ni banderas ni placas solidarias se alzan en las redes sociales a pesar del sufrimiento del pueblo haitiano. Si los medios callan, la realidad se hace invisible a los ojos de quienes creen que lo esencial siempre es material de prensa.

Los reportes oficiales hablan de muertos y heridos, sin embargo no hay coberturas especiales ni grandes titulares en los medios de mayor llegada. El país está paralizado. La cifra de hambrientos se eleva a cada instante, y ya es el 80 por ciento de la población la que engrosa la estadística de la pobreza.

Jean Charles, líder opositor del gobierno neoliberal de Jovenel Moise, ha señalado que las protestas y los enfrentamientos callejeros contra las fuerzas del orden continuarán hasta que el primer mandatario renuncie a la presidencia. Pero Moise no cede, por el contrario, ha ordenado refuerzos para reprimir el levantamiento popular. Puerto Príncipe, capital de país, está en llamas.“Un gobierno que no puede dar alimentos y agua a su pueblo debe dimitir, pero también se necesita que la burguesía se decida a dejar de acaparar toda la riqueza. En los barrios populares somos más”, manifestaron ayer los haitianos que han tomado el centro de la ciudad y reclaman la presencia de la prensa internacional.

Lo cierto es que ni el periodismo ni los organismos internacionales le han dado a la crisis haitiana el lugar preponderante que merece. En la OEA, en Naciones Unidas, en París y en Washington se habla con preocupación sobre la situación haitiana. Sin embargo ningún gobierno de las “democracias ricas del mundo libre” ha decidido poner en marcha una acción de ayuda humanitaria. El eje de la preocupación de estas “democracias modelo” sigue siendo Venezuela, quizás porque Haití carece de lo que suele despertar el arranque samaritano de los países que señalan dictaduras y apuntalan democracias como si fuesen jueces naturales.

En Haití no hay petróleo, sólo hambre y desesperanza. Y un modelo económico que goza del respeto y la complicidad de quienes deciden cuándo y dónde se violan los derechos humanos.

Fuente: https://www.nuevatribuna.es/articul...

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Cádiz: El sindicato policial SUP indignado con la chirigota del Bizcocho “los jarabe de palo” porque “asocia la policía a la violencia” (vídeo)

19 February, 2019 - 00:00

Por Paco Campos / La Otra Andalucía

Pero el colmo del contenido del comunicado es cuando lo culminan con un “viva la libertad de expresión y la fiesta grande de los gaditanos donde estos grandes profesionales prestarán un gran servicio para que todos la disfrutemos como es debido”. Aquellos que critican su ejercicio dando vivas a la libertad de expresión… Ah, que se nos olvidaba, que sólo se refieren a los que la ejercen “como es debido”.

La chirigota “Los jarabe de palo” no ha pasado desapercibida para la Policía. La agrupación del Bizcocho actuó este domingo en el Falla y dejó buenas sensaciones entre los aficionados, según los medios locales, aunque también ha generado reacciones, en este caso negativas, en el sindicalismo policial. Al menos en el sindicato mayoritario del “cuerpo”, el Sindicato Unificado de la Policía (SUP).

Sí, el SUP, ese sindicato que, en una demostración de su “independencia”, estuvo el pasado domingo presente en la manifestación partidista en Madrid convocada por el PP,Cs y Vox. Ese que no emitió ningún comunicado de indignación cuando los policías desplazados a Catalunya eran despedidos al grito de “a por ellos”. Ese que ahora se indigna y si lo emite por la actuación de una chirigota.

Desde el Sindicato Unificado de la Policía en Cádiz dicen, a través del comunicado, no compartir la imagen que la agrupación carnavalesca sevillana trasladó de los policías en el Teatro Falla. Afirman que “esta chirigota que quiere asimilarse a los trabajadores de la seguridad pública es una representación simplista por asociar solamente policía a violencia”.

Habría que recordarles que se trata de eso, de una chirigota, de una representación cómica, no de una conferencia o un tratado sobre los cuerpos policiales. Además tergiversan el contenido de la misma. Basta con fijarse en el “tipo” que lucen para ver que no hacen referencia a toda la policía, sino en exclusividad a los antidistubios. Unidades de intervención que utilizan la fuerza para hacer cumplir la legalidad impuesta. Unas unidades que pertenecen a un organismo,el policial, al que dicha legalidad les concede el monopolio del uso de la fuerza, o sea de la violencia. No es esta chirigota la que les asocia a la violencia, es el Estado represor al que sirven, para ejercerla en su nombre contra el pueblo.

Además defienden que “los policías somos profesionales altamente cualificados y que desempeñamos muchas funciones, entre ellas el control de la seguridad pública para que se respeten los derechos y libertades de la ciudadanía”, algo que igualmente hubiese estado bien recordarles a los que gritaban “a por ellos” en referencia a parte de esa ciudadanía y tenerlo presente antes de oprimir al pueblo para impedirle el ejercicio de esos supuestos derechos y libertades existentes, eso sí, “cumpliendo órdenes”, claro.

El SUP declara que no es la primera vez que en el Carnaval de Cádiz se hace alusión a las fuerzas policiales aunque aseguran que “con una visión más objetiva y amable de estos trabajadores que la que hace esta chirigota”. Quien conozca el carnaval gaditano y sus chirigotas sabrá que si algo les caracteriza no es la “objetividad” ni la “amabilidad”, tampoco es su cometido, sino la crítica social, y con un carácter marcadamente ácido e inmisericorde. Si, como afirman en la propia nota, son gaditanos y aficionados al Carnaval, deberían de saberlo. Si lo desconocen o no lo comprenden es que no son gaditanos, y ni mucho menos aficionados. Y si lo son no lo ejercen. Les puede el “cuerpo”. El “comecocos” del adiestramiento condicionador recibido.

Pero el colmo del contenido del comunicado es cuando lo culminan con un “viva la libertad de expresión y la fiesta grande de los gaditanos donde estos grandes profesionales prestarán un gran servicio para que todos la disfrutemos como es debido”. Aquellos que critican su ejercicio dando vivas a la libertad de expresión… Ah, que se nos olvidaba, que sólo se refieren a los que la ejercen “como es debido”. Que gran frase. Una frase que retrata la mentalidad de sus autores y recuerda tanto a tiempos pasados.

Os recomendamos la visión, y el disfrute, de la actuación de “los jarabe de palo”, por cierto repleta de “objetividad” e incluso de “amabilidad”. No tiene desperdicio. “¡A la carga!”… “y hasta el caballo da palos”.

Paco Campos para La Otra Andalucía

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Aniversari Insubmissió

19 February, 2019 - 00:00

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Acto de Kakitzat

18 February, 2019 - 00:00

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Lo que verdaderamente hace falta para asegurar la paz en Afganistán

18 February, 2019 - 00:00

Autora: Kathy Kelly (Voices for Creative Non Violence)

Foto: KABUL, AFGANISTÁN. (Haroon Sabawoon - Agencia Anadolu).

Traducción e introducción de Agustín Velloso
Tortuga

Fuente: https://www.counterpunch.org/2019/0...

Kathy es una activista pacifista estadounidense y una de las coordinadoras de Voices for Creative Non Violence (http://vcnv.org/). Parte de su trabajo lo ha hecho en Iraq, Afanistán y Gaza.

Hizo su primeros pinitos como activista en 1978 y su trabajo ha debido de ser bueno en estos últimos 40 años porque ha sido detenida más de sesenta veces en EEUU y otros países. Además merece la pena leer lo que escribe pues sus crónicas y reflexiones destilan humanidad, amor, clarividencia, humildad y sentido común en el caso de que alguno crea que las tres primeras cualidades son cosa de otros tiempos muy, muy anteriores, o sea, los del Jardín del Edén, donde las peores pasiones del hombre estaban bajo el control de la razón y la voluntad.

En este artículo la política de Estados Unidos y sus aliados en Afganistán queda presentada no sólo como la acción asesina que es, sino que también se manifiesta ridícula y perversa en comparación con la que realiza algunos afganos que son víctimas de aquélla.

La constante vigilancia militar sobre los afganos no produce ninguna información de interés acerca de los problemas a los que éstos se enfrentan diariamente. Un raro grupo de voluntarios usa un enfoque completamente diferente.

Hosseis, un miembro del grupo Voluntarios Afganos por la Paz (Afghan Peace Volunteers, APV), que fue mi anfitrión durante mi reciente visita a Afganistán, se remangó para enseñarme una herida de casi ocho centímetros aún en proceso de curación. Unos ladrones entraron en su casa en Kabul y cuando fueron descubiertos uno de ellos acuchilló a Hossein.

Un coordinador de APV, Zekerullah, fue asaltado y agredido por una banda juvenil de ladrones a plena luz del día. A Ata Khan le robaron su máquina de fotos y su teléfono móvil en un parque también de día. Habib, un reciente graduado del programa de APV llamado Escuela para Niños de la Calle, sufrió agresiones de varios atacantes hace un mes.

“No tenía nada de lo que estaban buscando”, me dijo mientras me aseguraba que estaba bien aunque le duele el culo, que lo tiene erosionado, que es donde le pegaron.

Ataques como éstos –todos tuvieron lugar en los últimos seis meses- son predecibles en una caótica ciudad devastada por la guerra que absorbe refugiados todos los días. Algunos huyen de su tierra por la sequía y la falta de alimentos; otros huyen del terror de la violencia generada por los enfrentamientos de las partes en conflicto, lo que incluye a Estados Unidos. En 2018 este país lanzó 7.632 bombas sobre Afganistán, más que cualquier otro año desde que la Fuerza Aérea de Estados Unidos empezara a documentar sus ataques en 2006.

Según las Naciones Unidas, en los primeros nueve meses de 2018, hubo un incremento del 39 por ciento en el número de víctimas de los bombardeos comparado con el mismo periodo del año anterior. En Kabul, los bombardeos del Talibán y otros grupos se han convertido en un horror habitual. El desempleo en alza, ahora ente un 25 a un 30 por ciento, también afecta a la gente. La Organización Mundial del Trabajo (OIT) informó hace dos meses de que Afganistán tiene la tasa de desempleo más alta del mundo. Cuatro de mis jóvenes amigos tienen mucha suerte de estar aún vivos.

Están tratando de hacer las cosas mejor. Hace dos días, 35 jóvenes se congregaron para la séptima sesión de las doce que tiene el curso de orientación. Los temas eran: ecología, desigualdad, hambre y guerra. Muhammad Ali, de 20 años, dicta el curso. La APV tiene lista de espera de gente joven que desea participar en el próximo curso.

“La gente que viene a las clases busca información que nunca han conocido”, dice Muhammad Ali. “Reflexionamos sobre formas de hacer la paz y vivir con respeto hacia la naturaleza”.

La labor de Estados Unidos para mejorar las decadentes instituciones educativas de Afganistán han resultado totalmente inadecuadas. Los proyectos de reconstrucción estaban plagados de corrupción. Millones de dólares se han entregado a las milicias al tiempo que innumerables cargamentos de armas llegan al país. Los drones y los dirigibles surcan los cielos supuestamente en busca de “los malos”.

Pero la militarización de la sociedad y la constante vigilancia de cámaras por control remoto no arrojan ninguna información sobre los problemas que diariamente afectan a a los afganos que tratan de sobrevivir.

Las negociaciones sobre el futuro de Afganistán las condicen personas que están al mando de enormes arsenales y redes sofisticadas de inteligencia. El resultado sería mejor si la dirigencia estadounidense se tomara interés en el enfoque de “vigilancia” de la APV.

En contraste total con las operaciones de “inteligencia” que realizan los Estados Unidos y sus aliados en Afganistán, la APV continúa construyendo su base de datos, recogiendo detalles sobre las familias en dificultades y empobrecidas, a las que invitan a participar en proyectos destinados a mejorar su situación.

Desplazándose a pie, los voluntarios de APV recaban su información sentándose en el suelo con las familias en sus pobres casas, recogiendo con respeto sus declaraciones en sus cuadernillos de notas. Les preguntan sobre sus gastos de vivienda, el acceso a agua potable y si las familias pueden comprar judías para toda la semana. Las familias que apenas tienen ingresos o ninguno y dependen de las ganancias de un hijo para comida y alquiler son las primeras en ser admitidas a la Escuela de los Niños de la Calle.

Este año, más de cien niños se han juntado cada viernes para las clases de lectura, escritura y matemáticas. Para la APV las clases semanales de no violencia inspiradas en el curso que dirige Muhammad Ali son igualmente importantes.

Los niños aplican los que aprenden participando en los proyectos de APV. Ayudan a plantar árboles, cultivar los huertos y sirven comidas a los trabajadores. También se unen a los equipos de limpieza de las orillas de los ríos. Cada año suben a una montaña con sus cometas, lo que forma parte de la campaña “vuela cometas en lugar de drones”.

Las familias de los niños que participan en la Escuela de Niños de la Calle reciben una ayuda vital de arroz, aceite y judías. Los niños saben que están ayudando a sus familias a la vez que a sí mismos. Cuando les pregunto de dónde sacan la energía para coordinar las clases y otras actividades con la Escuela, Masoma, que ha estado en la Escuela desde sus comienzos, responde de inmediato: “Es mi pasión”.

Los miembros de la APV, preocupados por el futuro de cien niños que terminaron el programa de tres cursos el año pasado, han empezado a trabajar en la enseñanza profesional. También están formando cooperativas para un empleo futuro.

Tu posición en la vida determina lo que ves. Admiro la mezcla de idealismo y realismo de la APV a la hora de hacer “cosas que contribuyen a la paz”, incluso cuando les alcanza la ansiedad cada día por el caos y los sobresaltos de la vida en una zona de guerra. Están pendientes todo el tiempo de la gente necesitada. No temen compartir sus recursos. Cuando se enfrentan a la violencia contienen el ímpetu de venganza. Ven claramente lo inútil que es confiar su futuro y el de los más necesitados en fuerzas depredadoras que ya han explotado y matado gente con sus guerras asesinas.

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Cooperación y solidaridad: Dos claves para entender la evolución humana

18 February, 2019 - 00:00

Rodrigo Alonso Alcalde, Responsable de Didáctica del Museo de la Evolución Humana, Junta de Castilla y León, Profesor Asociado del Área de Prehistoria de la Universidad de Burgos.

Tras la publicación de Charles Darwin, en 1859, del Origen de las Especies por medio de la Selección Natural, comenzó a generalizarse la idea de que el proceso evolutivo había estado protagonizado por la supervivencia de los mejor adaptados. Esta premisa alcanzó su máximo exponente a finales del siglo XIX con Herbert Spencer y sus planteamientos del darwinismo social. Este modelo explicativo se basó en aplicar el mecanismo de la selección natural darwiniano al estudio de las sociedades humanas. Según esto, el devenir histórico de los países, las etnias o las clases sociales se habían (había) articulado en una competición en las cual los mejor adaptados ocupaban y debían ocupar los lugares privilegiados. Este tipo de formulaciones trascendió de forma casi inmediata al campo de la política y sirvió para justificar, desde un falso empirismo científico, las políticas imperialistas y raciales de finales del siglo XIX y buena parte de la primera mitad del siglo XX.

Hoy en día sabemos que esto no fue así y que en nuestra evolución, junto al mecanismo de la selección natural, hubo otros factores como la cooperación y la solidaridad que fueron claves para el desarrollo de nuestro género, el género Homo desde hace 2,5 millones de años. Sin embargo estos factores no son características exclusivamente humanas. En el reino animal podemos encontrar ejemplos de solidaridad en chimpancés, orangutanes, delfines o incluso en los pingüinos. Mientras que acciones cooperativas es fácil rastrearlas tanto en otros mamíferos, aves, reptiles y peces. Lo que nos diferencia del resto de animales es que nosotros a lo largo del proceso evolutivo hemos desarrollado la cooperación y la solidaridad como elemento clave para potenciar la cohesión del grupo y conseguir ocupar todos los ecosistemas del planeta por muy adversos que estos sean, desde el Ártico hasta el Himalaya pasando por la Amazonia o el desierto del Sáhara.

Pero, antes de continuar, conviene definir el significado básico de estos dos conceptos claves en nuestra historia evolutiva. Según el Diccionario de la Real Academia Española, la cooperación es “obrar juntamente con otro u otros para la consecución de un fin común”. Mientras que la solidaridad es la “adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros”. En el caso que nos ocupa la principal diferencia entre ambos conceptos podemos encontrarla en que mientras la cooperación se realiza entre individuos iguales, la solidaridad se da entre desiguales. Es decir, él o los individuos que muestran su solidaridad hacia otros individuos están por encima en alguno de los planos biológicos o sociales. El plano biológico podríamos limitarlo a aquellos individuos que poseen una salud óptima. Mientras que en el plano social es más complejo y lo reservaríamos para aquellos individuos que por diversas circunstancias están mejor considerados dentro del grupo, por cuestiones como la edad o la organización social (líderes). Estos individuos socialmente mejor considerados mostraron su solidaridad al adherirse circunstancialmente a la causa de otros individuos que están por debajo de ellos, sin esperar nada a cambio.

El trabajo cooperativo permitió que nuestros antepasados sobrevivieran

Si extrapolamos estos conceptos teóricos al estudio de nuestros antepasados tenemos que en las actuales Kenia, Tanzania y Etiopía, encontramos numerosos yacimientos datados entre 2.5 y 1,8 millones de años que tienen, además de los primeros fósiles de nuestro género (Homo habilis y Homo rudolfensis), restos de las primeras herramientas de piedra y fragmentos de grandes herbívoros con marcas de corte. Estas marcas evidencian el consumo de estos animales por parte de estos homininos. El despiece e ingesta de estos elefantes, rinocerontes e hipopótamos cabe considerarlos como los primeros consumos comunitarios realizados por nuestros antepasados. Este reparto del alimento puede entenderse como el desarrollo de una acción conjunta para la consecución de un fin común: la alimentación del grupo, por lo que estaríamos ante la primera evidencia de cooperación en la historia de la humanidad. El trabajo cooperativo permitió que nuestros antepasados sobrevivieran en la sabana compitiendo por los recursos cárnicos con tigres, panteras y leones.

Por lo que se refiere a la solidaridad, nos encontramos que en el año 2003 en el yacimiento caucásico de Dmanisi (Georgia) apareció una mandíbula humana con una antigüedad de 1,8 millones de años. Este fósil perteneciente a la especie Homo georgicus presenta una ausencia total de dientes y de los alvéolos que alojaban sus raíces. En otras palabras, al “viejo de Dmanisi” se le habían caído sus dientes y el hueso circundante a los alvéolos invadió los vacíos dejados al desaparecer las raíces de los mismos. Ahora bien ¿cómo un individuo sin dientes pudo alcanzar los 40 años de edad hace 1,8 millones de años? Evidentemente sin una ayuda por parte del grupo este individuo no hubiera alcanzado esa edad. Muy probablemente, sus compañeros se tuvieron que dedicar a masticarle los vegetales y trozos de carne cruda para que luego él los pudiera digerir. Estos cuidados representan la primera prueba de solidaridad documentada en la historia de la humanidad. Desde entonces son cada vez más las evidencias que tenemos de este tipo de comportamiento en el registro fósil que demuestran que el desarrollo de la solidaridad ha sido una característica esencial en nuestro propio proceso evolutivo.

Fuente: http://www.pobrezacero.org/cooperac...

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