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Actualizado: hace 26 min 39 seg

La basura —también— como herramienta de control social

8 May, 2019 - 00:00

Leo que el ayuntamiento de una ciudad del estado español (no es la primera que lo hace, ni tampoco será la última) se dispone a instalar en su municipio contenedores de basura inteligentes, los cuales solo podría abrir —y utilizar— cada usuario autorizado empleando una tarjeta personal. Del mismo modo se facilitarían a dicha persona una serie de etiquetas identificativas que debería colocar a cada bolsa de residuos antes de verterlos en su contenedor correspondiente. Así quedaría garantizada la vigilancia sobre quién vierte qué, y si lo hace o no en el recipiente correcto. Es de creer que, en buena lógica, la medida se complementaría con las correspondientes ordenanzas municipales sancionadoras de cualquier mal uso que fuese descubierto.

La vista preliminar de esta cuestión nos lleva a imaginar una moderna y eficiente gestión de los recursos en una ciudad europea, limpia y comprometida con el medio ambiente y el civismo. Sin duda, el anuncio de la medida será sinónimo de buena gestión por parte de los políticos impulsores de la misma (reportándoles un buen puñado de votos en algún futuro comicio), y será apreciada y aplaudida por una proporción mayoritaria de la ciudadanía partidaria de cuanta más regulación, vigilancia y capacidad sancionadora, mejor.

Un segundo vistazo a la iniciativa, sin embargo, presenta tonalidades algo más oscuras. Podríamos reflexionar, por ejemplo, sobre las posibilidades de negocio que la obligación que se impone a la ciudadanía de separar y clasificar su basura supone para las empresas de reciclaje, las cuales, así, aumentan su volumen de recuperación al tiempo que disminuyen sus costes de explotación. Se hace difícil imaginar que dicho aumento de beneficios acabe en las arcas «públicas» y no en las cuentas corrientes de sus propietarios. Pero mucho más importante y digno de reflexión me resulta la idea que algunos defienden de que, tras esta presión a la población para que haga una gestión «inteligente» y «ecológica» de sus residuos (amén de vigilada), se oculta la ausencia de una presión similar a los grandes fabricantes industriales de objetos de consumo doméstico para que reduzcan su ingente producción de sistemas de envasado de un solo uso (frecuentemente innecesarios), o para que dejen de favorecer publicitariamente el consumismo exacerbado, muy por encima de las necesidades reales de la gente. De esta manera el «reciclaje inteligente» (y obligatorio) vendría a constituir una suerte de lavado verde del productivismo industrial y el consumismo; instancias que nadie desea señalar lo más mínimo ya que sobre ellas descansa el fundamento económico de nuestra sociedad y, por ende, de nuestras propias vidas. Dicho de otro modo: tal como hay empresas que «compran» capacidad legal de emisiones contaminantes a la atmósfera, por ejemplo, plantando árboles, se pretende justificar el mantenimiento irrestricto de la actividad industrial y consumista, con la supuesta compensación que ofrecería un comportamiento más «ecológico» de las personas consumidoras en relación a sus residuos.

Podríamos llegar a decir que, en sentido estricto, una cosa no quita la otra (1). Que aunque se favorezca el negocio de los Enrique Ortiz y similares o no se presione con la misma intensidad a los fabricantes de objetos innecesarios, siempre será mejor que los consumidores últimos de esos objetos no agravemos aún más el problema gestionando deficientemente nuestra basura, con el impacto que ello tiene sobre la dimensión —y la composición— de los vertederos. Digamos que el chantaje moral, a priori, no tiene fácil solución.

Sin embargo hay otro aspecto, mucho más inquietante, me parece, a tener en cuenta en relación a este tema. Todo este asunto de las tarjetas, los teléfonos móviles, los gepeese..., como quien no quiere la cosa, está poniendo cada vez más información de nosotros mismos, incluso la más inmediata y cotidiana, en manos de los poderes políticos y económicos. Si gracias al teléfono «inteligente» que llevamos en el bolsillo, dicho poder sabe al detalle dónde estamos en cada momento, qué compra hemos hecho, qué búsqueda hemos realizado en google, quienes son nuestras «amistades», qué espectáculo hemos ido a ver, qué hemos comido en el restaurante... lo que nos faltaba era ser también «controlados» a través de nuestra propia basura. El uso de chip para acceder al contenedor y el etiquetado inteligente de nuestras bolsas de basura informa (2) de una manera aún más profunda e íntima de todos nuestros hábitos vitales: dónde estamos y dónde no, cuantos días pasamos en casa o fuera, si compartimos domicilio con muchas o pocas personas, qué cosas consumimos exactamente, cuales son nuestros hábitos alimentarios, nuestras enfermedades... Imaginad el poder que adquiere sobre la población quien conoce y centraliza semejante capital de datos.

Vivimos en una sociedad en la que perdemos a raudales sentido crítico y deseo de libertad personal. Nuestra privacidad es expropiada a todo ritmo y nuestro comportamiento, cada vez más, es inducido (y luego atentamente vigilado). Dejamos que todo ello ocurra, felices y contentos de poder disfrutar las aplicaciones cibernéticas que la tecnología capitalista ha puesto en nuestras manos. Ciegos, como en ese caso, a sus consecuencias negativas, y al incierto y distópico futuro al que apuntan.

Notas:

1-¿O tal vez sí? Hay quien sugiere que sería necesario un grave empeoramiendo del problema de los residuos para que, por fin, las autoridades políticas afrontaran radicalmente el problema en su causa y no en su consecuencia.

2-A quien se tome la molestia de procesar «inteligentemente» los desechos. Podemos imaginar posibles acciones de tipo policial, pero también, en el futuro, de obtención y venta de jugosos datos de mercado (tal como hace, por ejemplo, Facebook con otras de nuestras dimensiones vitales) por parte de las empresas que gestionan la basura. Cabe recordar también, hasta qué punto el negocio de la basura, aquí y en otros lugares, suele estar vinculado a intereses de tipo mafioso. Aunque, permítaseme decirlo, vista la forma de gestionar de quienes nos gobiernan «oficialmente», se hace difícil no ver una línea de continuidad entre ambas instancias.

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El voto de los barrios militares se decanta por Vox

7 May, 2019 - 00:00

En la zona de la base militar de El Goloso, Vox obtuvo el 41,3% de los votos.
Los votos a Vox alrededor del Poblado Naval de la Base de Rota alcanzaron el 37%.

Por
Javier Otero

Las zonas de viviendas militares o ubicadas en distritos donde se encuentran instalaciones castrenses se han decantado en muchos casos por votar a Vox en las últimas elecciones generales. El partido de Santiago Abascal ha llegado a obtener a veces resultados contundentes en estas zonas, por encima del 40% de los votos.

Es lo que ocurre, por ejemplo, en el distrito censal donde se encuentra la base militar de El Goloso, en Madrid. En este lugar, Vox consiguió el 41,3% de los votos, aunque bien es verdad que se trata de un distrito con pocos votantes y que, a diferencia del resto del país, tuvo una alta abstención, del 54%. En la base se encuentra el regimiento de infantería acorazada “Alcázar de Toledo” número 61.

Tanto durante la campaña de las elecciones generales como antes, en la de las andaluzas, el líder de Vox, Santiago Abascal, no ha dejado de hacer guiños hacia las fuerzas armadas, como ha ocurrido con el uso de camisetas de diferentes unidades para hacer deporte o participar en competiciones.

Una esposa influencer, los caballos y el fútbol: la vida secreta de Santiago Abascal
Querido por muchos, odiado por otros. Sin duda Santiago Abascal, presidente de Vox, es uno de los personajes que más está dando de qué hablar en las últimas semanas. Casado con una bloguera famosa, amante de los caballos, y gran amigo de dirigentes del Partido Popular (PP), así es el nuevo líder del...

No hay que olvidar tampoco el pasado militar del secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, que fue miembro de los Grupos de Operaciones Especiales (GOE) del Ejército y en el que no son extrañas las referencias a su pasado militar en sus declaraciones públicas.

Hay que recordar, además, que Vox ha contado con cinco militares en sus listas electorales en las pasadas elecciones generales, entre ellos, alguno de los firmantes de un manifiesto en favor de la figura de Franco. Ese fue el caso del jubilado general de brigada de Infantería de Marina y nuevo diputado de Vox por Cádiz, Agustín Rosety.

En Cádiz sólo hay cinco distritos donde ha ganado Vox. Uno de ellos es el que contiene al Poblado Naval de la Base de Rota. En este lugar, el partido de Santiago Abascal se hizo con el 37,8% de los votos, muy por encima del 10,3% cosechado en el total nacional, esta vez con una abstención del 17%.

En el distrito cercano de las urbanizaciones de Fuentebravía y El Manantial, donde también residen militares, Vox ganó con el 26% de los votos. Sin salir todavía de Cádiz, en San Fernando, en una zona de viviendas militares en la barriada Carlos III, Vox se alzó con la victoria con el 23% de los votos, muy cerca de instalaciones como la del Tercio de la Armada, que Santiago Abascal y Ortega Smith visitaron, con controversia incluida, en las elecciones andaluzas del pasado mes de diciembre.

Aunque es cierto que la región de Murcia ha sido uno de los grandes caladeros de votos de Vox, también es verdad que entre los distritos donde ha ganado este partido se encuentra el que incluye la base de Alcantarilla, donde este partido alcanzó la victoria con el 28% de los votos o en la vecina pedanía de Cañada Hermosa, donde llama la atención el 38% de apoyo obtenido.

Una vez celebradas las elecciones generales, la Fundación Nacional Francisco Franco ha decidido hacer leña del árbol caído y ha lanzado un dardo envenenado a las filas del Partido Popular, a quienes tilda de herederos del franquismo, mientras que muestra su satisfacción por los resultados obtenidos ...

En Madrid, no son tan numerosos los lugares donde ganó Vox, pero donde lo hizo, alguna relación existe con lo militar. Además de la llamativa victoria donde se asienta la base de El Goloso ya citada, la sección censal en la que se encuentra la sede de la Brigada Paracaidista es otra en las que predominan los colores de esta formación política. Aquí ganaron con el 28% de los votos. Otro de los lugares característicos de la presencia del Ejército es la zona de Campamento, donde Vox también se alzó con la victoria, con el 29,5% de los votos.

La evolución de los barrios de viviendas militares, que van desapareciendo o que van cambiando su población debido a la venta que los propios militares han podido realizar no hace tan reconocible la población relacionada con las fuerzas armadas, pero todavía queda en algunos de ellos la presencia suficiente como para no perder del todo su personalidad.

Vox ha tenido éxito en la región de Murcia, pero Cartagena es una de las ciudades marcadamente relacionadas con las fuerzas armadas donde se reconoce la relación entre barrios y lugares donde ha vencido Vox. Ese es el caso, por ejemplo, del barrio donde se encuentra la Escuela de Infantería de Marina o el Club Naval de Oficiales, donde Vox ganó con el 27,7% de los votos. O también en la zona del Arsenal, donde el partido de Santiago Abascal se impuso con aproximadamente el 28%. Murcia fue una de las provincias donde más búsquedas sobre Vox hubo en internet.

De la misma manera, en la sección censal donde se encuentra enclavada la Academia General Militar de Zaragoza, una de las más importantes instituciones castrenses del país, Vox venció con el 25,5% de los votos. En Córdoba, en el distrito donde se encuentra la base militar de Cerro Muriano, donde se establece la Brigada de Infantería Mecanizada Guzmán el Bueno X, también fue Vox la formación más votada, con el 26% de los sufragios.

Fuente: https://www.moncloa.com/barrios-mil...

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Acciones en Navarra

7 May, 2019 - 00:00

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¿Por qué la guerra? Sigmund Freud responde a Albert Einstein

7 May, 2019 - 00:00

¿Existe un medio de librar a los hombres de la amenaza de la guerra? ¿De canalizar la agresividad del ser humano y armarlo mejor psíquicamente contra sus instintos de odio y de destrucción? Estas son las preguntas que el 30 de julio de 1932 Albert Einstein plantea, inquieto, en una carta a Sigmund Freud, en circunstancias que la violencia fascista y nazi se extiende por Europa. En septiembre de ese año, el padre del psicoanálisis, al que Einstein llama el "gran conocedor de los instintos humanos", responde al físico, analizando las bases psíquicas del comportamiento y precisando las vías que podrían conducir al cese de los conflictos que dividen a los hombres.

por Sigmund Freud

Comienza usted planteando la cuestión del derecho y la fuerza. Es ése, sin duda alguna, el punto de partida de nuestra investigación. ¿Me permite usted que reemplace el término "fuerza" por el más incisivo y duro de "violencia"? Derecho y violencia son actualmente para nosotros una antinomia. Resulta fácil demostrar que el primero deriva de la segunda.

(...)

Los conflictos de intereses que surgen entre los hombres se resuelven pues, en principio, por la violencia. Así sucede en todo el reino animal, del que no podría excluirse al hombre. En su caso, evidentemente, a esos conflictos se suman los conflictos de ideas, que se elevan a las más altas cimas de la abstracción y cuya solución parece requerir otro tipo de técnicas. Pero esta complicación sólo aparecerá más tarde.

En los orígenes, en una horda poco numerosa, la superioridad de la fuerza física decidía lo que debía pertenecer a uno u otro o cuál era la voluntad que debía respetarse. La fuerza física va a ser secundada y pronto reemplazada por el recurso a las armas: saldrá victorioso el que posea las mejores o el más diestro en su manejo.

La intervención del arma señala el momento en que la supremacía intelectual comienza a sustituir a la fuerza bruta; el objetivo final de la lucha sigue siendo el mismo: una de las partes en conflicto se verá forzada, por los daños que se le infligen y por la des trucción de sus fuerzas, a renunciar a sus reivindicaciones o a su oposición. El máximo resultado se obtiene cuando la violencia elimina al adversario de manera perdurable es decir, lo extermina.

El procedimiento presenta dos ventajas: el adversario no podrá reiniciar la lucha y la suerte que ha corrido tendrá en los demás un efecto disuasivo. Por otra parte, el hecho de liquidar al enemigo satisface una disposición instintiva, a la que nos referiremos más adelante. Suele suceder que la voluntad de matar sea contrarrestada por el cálculo del provecho que puede obtenerse del enemigo si, una vez sojuzgado, se le perdona la vida. En ese caso la violencia se contenta con esclavizar en lugar de matar. Es así como se empieza a tratar con mayor indulgencia al enemigo, pero en ese caso el vencedor tendrá que contar con la sed de venganza del vencido, renunciando así en parte a su propia seguridad.
De la violencia al derecho

(...)

Sabemos que esa situación ha ido evolucionando y que un camino ha llevado de la violencia al derecho, ¿pero, cuál? No hay más que uno, a mi juicio, y es el que muestra que varios débiles unidos pueden hacer frente a uno más fuerte: "La unión hace la fuerza." Así, la unión socava la violencia; la fuerza de esos elementos reunidos representa el derecho, en oposición a la violencia de uno solo.

Vemos pues que el derecho es la fuerza de una comunidad. Pero sigue siendo violencia, una violencia siempre dispuesta a volverse contra todo individuo que se resista a ella, y que trabaja con los mismos medios y persigue los mismos objetivos; la única diferencia reside en el hecho de que ya no es la violencia individual la que triunfa, sino la de la comunidad. Pero, para que ese paso de la violencia al nuevo derecho se cumpla, es necesario llenar un requisito psicológico. La unión del grupo debe ser estable y duradera. Si se creara con el solo designio de combatir a uno más poderoso, para disolverse una vez vencido éste, el resultado sería nulo. El primero en considerarse más fuerte que los demás trataría 'nuevamente de imponer su hegemonía por la violencia, y el juego se repetiría indefinidamente.

La comunidad debe mantenerse en forma permanente, organizarse, establecer reglamentos que prevengan las posibles insurrecciones, designar órganos que velen por la observación de los reglamentos, de las leyes, y que aseguren la ejecución de los actos de violencia de conformidad con la ley. El reconocimiento de una comunidad de intereses de esta naturaleza contribuye a crear entre los miembros de un grupo lazos de orden sentimental, y en esos sentimientos comunitarios se basa la fuerza de la colectividad.

(...)

La situación no presenta mayores complicaciones mientras la comunidad se componga de un número limitado de individuos de fuerza semejante. Las leyes de esa asociación determinan entonces, en lo que atañe a las manifestaciones de violencia, la parte de libertad personal a la que el individuo debe renunciar a fin de que la vida en común prosiga con tranquilidad.

Pero esa situación sólo puede concebirse teóricamente; en realidad, el asunto se complica pues desde su origen la comunidad encierra elementos de fuerza desigual hombres y mujeres, padres e hijos y muy pronto la guerra y el sojuzgamiento crean vencedores y vencidos, que se transforman en amos y esclavos. El derecho de la comunidad será entonces la expresión de esas desigualdades de poder, las leyes estarán hechas para y por los dominadores, y se concederán escasas prerrogativas a los dominados.

A partir de ese momento el orden jurídico se encuentra expuesto a dos tipos de ataques: en primer lugar, los intentos de uno u otro señor de pasar por encima de las restricciones impuestas a sus iguales y volver, por consiguiente, del imperio del derecho al imperio de la violencia; en segundo lugar, los esfuerzos constantes de los individuos para ampliar su poder y lograr que sus conquistas sean reconocidas por la ley, contrariamente al caso anterior, el paso de la desigualdad de derechos a la igualdad de derechos para todos. Esta última corriente adquiere verdadera importancia cuando dentro de la comunidad a raíz de factores históricos diversos se modifican verdaderamente las atribuciones del poder. El derecho puede adaptarse entonces a las nuevas condiciones, pero lo mas frecuente es que la clase dirigente se resista a tenerlas en cuenta: se producen entonces las insurrecciones, la guerra civil y, por consiguiente, la suspensión momentánea del derecho, con nuevos abusos de autoridad, al término de los cuales se instaura un nuevo régimen de derecho. Hay aun otra fuente de transformación del derecho, que sólo se manifiesta pacíficamente: el cambio cultural que se opera en los miembros de la comunidad; pero ello forma parte de otro tipo de fenómenos que abordaremos más adelante.
Una instancia suprema

Vemos entonces que, incluso dentro de una comunidad, no es posible evitar el recurso a la violencia para resolver los conflictos. Pero las necesidades y la comunión de intereses que nacen de la coexistencia en un mismo suelo favorecen el apaciguamiento de esas luchas, y con estos auspicios, las posibilidades pacíficas de solución progresan constantemente. Sin embargo, basta echar un vistazo a la historia de la humanidad para asistir a un desfile incesante de conflictos entre una comunidad y uno o varios grupos humanos, entre unidades vastas o reducidas, entre ciudades, países, tribus, aldeas o imperios; esos conflictos, por lo general, se resuelven mediante el enfrentamiento de fuerzas en una guerra. Esas guerras concluyen con el saqueo o con la sumisión completa y la conquista de una de las partes.

No cabe emitir un juicio global sobre las guerras de conquista. Muchas de ellas, como las de los mongoles y los turcos, no han traído más que desgracias; otras, en cambio, han contribuido a transformar la violencia en derecho al crear unidades más vastas donde desaparecía la posibilidad de recurrir a la fuerza y un nuevo régimen de derecho atenuaba los conflictos.

Fue el caso de las conquistas romanas que aportaron a los países mediterráneos la valiosa pax romana. Las ambiciones territoriales de los reyes de Francia, por su parte,crearon un reino floreciente y unido en la paz. Por paradójico que parezca, tenemos que reconocer que la guerra podría ser un medio inadecuado para instaurar la paz "eterna", pues se revela capaz de formar amplias unidades en las que un poder central impide nuevas guerras.

Sin embargo, la guerra no logra ese resultado pues los éxitos de la conquista son por lo general breves y las unidades así creadas terminan casi siempre por disgregarse por falta de cohesión entre las partes reunidas por la fuerza. Y, además, hasta ahora la conquista sólo ha logrado crear unificaciones parciales de gran envergadura, es verdad cuyos conflictos reclaman precisamente soluciones violentas. El único resultado obtenido con esos esfuerzos bélicos ha sido reemplazar las innumerables e incesantes escaramuzas por grandes guerras, tanto más devastadoras cuanto menos frecuentes.

En lo que atañe a nuestra época, se impone la misma conclusión a la que usted ha llegado por un camino más corto. Sólo es posible evitar con toda seguridad la guerra si los hombres convienen en instituir un poder central y someterse a sus decisiones en todos los conflictos de intereses. En ese caso es indispensable cumplir dos condiciones : crear una instancia suprema de esa índole y dotarla de la fuerza apropiada. Sin la segunda, la primera carece de utilidad. Ahora bien, la Sociedad de Naciones ha sido instituida como autoridad suprema, pero no se ha llenado el segundo requisito, pues no dispone de una fuerza propia y sólo puede obtenerla si los miembros de la nueva asociación los diversos Estados se la otorgan. No cabe esperar, de momento, que ello ocurra.

Pero no se comprendería en definitiva por qué motivo esta institución fue creada si no se recordara que representa un intento rara vez concebido en la historia de la humanidad y nunca realizado en tales proporciones. Un intento cuyo objetivo es adquirir la autoridad, es decir la influencia coercitiva, basada habitualmente en la posesión de la fuerza, recurriendo a ciertos principios ideales.

Dos factores, como hemos visto, garantizan la cohesión de una comunidad: el poder de la violencia y las relaciones basadas en los sentimientos las identificaciones, como se las llamaría en lenguaje técnico entre los miembros del grupo. Si uno de los factores desaparece, es posible que el otro mantenga la cohesión de la comunidad. Tales nociones sólo tendrán sentido si corresponden a importantes elementos comunitarios.

Queda por saber cuál es su poderío. La historia nos enseña que esas nociones han ejercido una influencia real. La idea panhelé- nica, por ejemplo, la conciencia de ser mejor que los bárbaros vecinos, cuya vigorosa expresión se encuentra en las confederaciones anfictiónicas, en los oráculos y los juegos, fue bastante poderosa para moderar el comportamiento bélico de los griegos, pero no lo suficiente para suprimir los conflictos armados entre las diversas facciones de ese pueblo y ni siquiera para disuadir a una ciudad o a una federación de ciudades de aliarse con los persas para humillar a un rival. El sentimiento de comunidad cristiana, cuya fuerza es sin embargo conocida, tampoco impidió que en la época del Renacimiento pequeños y grandes estados cristianos bus caran el apoyo del Sultán en las guerras que se libraban entre ellos.

Tampoco en nuestra época hay una idea a la que pueda atribuirse semejante poder conciliador. Los ideales nacionales que gobiernan hoy día a los pueblos ello es evidente favorecen los antagonismos. No faltan los que predicen que sólo la difusión universal de la ideología bolchevique pondrá término a las guerras pero de todas maneras estamos lejos de ese desenlace, y tal vez sólo se llegará a ello a costa de terribles guerras civiles. Se diría, pues, que el intento de reemplazar el poderío material por el de las ideas está por el momento destinado al fracaso. Se comete un error de cálculo al olvidar que el derecho era, en un principio, la fuerza bruta y que todavía no puede abstenerse de recurrir a ella.
Instinto de vida e instinto de muerte

Me parece oportuno comentar ahora otra de sus ideas. Usted se asombra de que sea tan fácil incitar a los hombres a la guerra y supone que existe en los seres humanos un principio activo, un instinto de odio y de destrucción dispuesto a acoger ese tipo de estímulo. Creemos en la existencia de esa predisposición en el hombre y durante estos últimos años nos hemos dedicado a estudiar sus manifestaciones.

¿Podría, a este respecto, exponerle parte de las leyes del instinto a las que hemos llegado, después de tantos tanteos y vacilaciones? Admitimos que los instintos del hombre pertenecen exclusivamente a dos categorías: por una parte, los que quieren conservar y unir, a los que llamamos eróticos exactamente en el sentido de Eros en el Banquete de Platón y sexuales, dando explícitamente a ese término el alcance del concepto popular de sexualidad; y, por otra, los que quieren destruir y matar, que englobamos dentro de las nociones de pulsión agresiva o pulsión destructora.

En resumen, no es más que la transposición teórica del antagonismo universalmente conocido del amor y del odio, que es tal vez una forma de la polaridad de atracción y de repulsión que desempeña un papel en el terreno que a usted le es familiar. Pero no nos haga pasar demasiado rápido a las nociones de bien y de mal. Ambas pulsiones son igual mente indispensables pues de su acción conjugada o antagónica proceden los fenómenos de la vida.

Ahora bien, al parecer no es posible que un instinto de una de esas categorías pueda afirmarse aisladamente; siempre está ligado, de acuerdo con nuestra expresión, a una cierta proporción de la otra categoría, que modifica su finalidad o, según los casos, es indispensable para su materialización. Así por ejemplo, el instinto de conservación es de naturaleza erótica, pero es justamente ese instinto el que ha de recurrir a la agresión si desea que triunfen sus intenciones. Igualmente el instinto amoroso, referido a objetos, necesita una cierta dosis de instinto de posesión si quiere en definitiva apoderarse de su objeto. Y es precisamente la dificultad de aislar ambos tipos de instinto, en sus manifestaciones, lo que durante tanto tiempo nos ha impedido reconocerlos.

Si usted desea que profundicemos más, verá que las acciones humanas encierran una complicación suplementaria. Es muy raro que un acto obedezca a una sola incitación instintiva, que ya en sí debe ser una combinación de eros y de destrucción. Por lo general, varios motivos, con una combinación similar, deben coincidir par provocar la acción. (...)

Cuando se incita a los hombres a la guerra, un llamamiento de esa índole puede encontrar eco por diversos motivos, unos nobles, otros vulgares, algunos de los que se habla abiertamente y otros sobre los que es preferible callar. No hay razón para que los enumeremos todos. La inclinación a la agresión y a la destrucción forma parte de ellos: las innumerables muestras de babarie que jalonan la historia y la vida cotidiana no hacen más que confirmar su existencia.

Al excitar esas inclinaciones a la destrucción valiéndose de otras tendencias eróticas y espirituales, se les da naturalmente un medio de manifestarse con mayor libertad. A veces, cuando oímos hablar de las crueldades de la historia, tenemos la impresión de que los móviles idealistas sólo han servido de pretexto a los apetitos destructores; en otros casos, si se trata por ejemplo de los horrores de la Santa Inquisición, pensamos que los móviles ideales se han situado en primer plano, en el consciente, y que los móviles destructores les han dado, en el inconsciente, un suplemento de fuerza. Caben ambas posibilidades.

(...)

Quisiera insistir un poco más en nuestro instinto de destrucción, al que, pese a estar de actualidad, no se da la importancia que merece. Con un pequeño esfuerzo de especulación hemos llegado a concebir que esta pulsión actúa en todo ser viviente y tiende a provocar su ruina, a hacer que la vida vuelva al estado de materia inanimada. Una inclinación semejante merecía realmente la denominación de instinto de muerte, en tanto que las pulsiones eróticas representaban los esfuerzos en aras de la vida. Ese instinto de muerte se convierte en una pulsión destructora, debido a que se exterioriza, con ayuda de ciertos órganos, contra los objetos. El ser animado protege, por así decirlo, su propia existencia destruyendo el elemento extraño.

Pero una parte del instinto de muerte sigue actuando en el fuero íntimo del ser animado y hemos procurado atribuir toda una serie de fenómenos normales y patológicos a esta reversión interior de la pulsión destructora. Hemos cometido incluso la herejía de explicar el origen de nuestra conciencia por uno de esos vuelcos de la agresividad hacia el interior. Como usted ve, no se podría analizar un fenómeno semejante a la ligera, cuando se manifiesta a una escala demasiado amplia, pues pasa a ser realmente malsano; sin embargo, el empleo de esas fuerzas instintivas para la destrucción en el mundo exterior alivia al ser vivo y debe tener consecuencias benéficas. Ello puede servir de excusa biológica a todas las inclinaciones odiosas y peligrosas contra las que luchamos.

No podemos dejar de reconocer que están más próximas de la naturaleza que la resistencia que les oponemos y a la cual tenemos aun que encontrar una explicación.

(...)

https://es.unesco.org/courier/marzo...

Cabe entonces concluir, para volver al tema que nos ocupa, que sería inútil pretender suprimir las inclinaciones destructoras del hombre. En las comarcas felices de la tierra, donde la naturaleza ofrece profusamente todo cuanto el ser humano necesita, debe de haber pueblos cuya existencia transcurre plácidamente y que no conocen ni el apremio ni la agresión. Me cuesta creerlo y estaría encantado de saber más sobre esos seres felices.

Partiendo de nuestras leyes mitológicas del instinto, llegamos fácilmente a una fórmula que abre indirectamente una vía a la lucha contra la guerra. Si la propensión a la guerra es producto de la pulsión destructora, hay que apelar entonces al adversario de esa inclinación, al eros. Todo lo que engendra, entre los hombres, lazos sentimentales debe reaccionar contra la guerra.

Esos lazos pueden ser de dos tipos. En primer lugar, relaciones como las que se manifiestan frente a un objeto de amor, incluso sin intenciones sexuales. El psicoanálisis no debe ruborizarse de hablar de amor en este caso, pues la religión emplea un lenguaje semejante: ama a tu prójimo como a ti mismo. Obligación fácil de enunciar, pero difícil de cumplir. La segunda categoría de lazos sentimentales es la que procede de la identificación. En ellos descansa, en gran medida, el edificio de la sociedad humana.

En una crítica que usted formula contra el abuso de autoridad encuentro una segunda indicación para la lucha indirecta contra la inclinación a la guerra. Es una de las facetas de la desigualdad humana desigualdad innata que no es posible combatir la que determina esta repartición en jefes y en vasallos. Estos últimos forman la gran mayoría; necesitan una autoridad que adopte por ellos decisiones a las que se someten casi siempre sin reservas.

Cabría señalar, en este orden de ideas, que sería bueno empeñarse en formar, mejor de lo que se ha hecho hasta ahora, una categoría superior de pensadores independientes, de hombres inaccesibles a la intimidación y entregados a la búsqueda de la verdad, que asumirían la dirección de las masas desprovistas de iniciativa. Que el imperio que ejercen ' los poderes del Estado y la prohibición de pensar de la Iglesia no se prestan a una formación semejante, no hay'ninguna necesidad de demostrarlo.

El Estado ideal residiría naturalmente en una comunidad de hombres que hubiesen sometido su vida instintiva a la dictadura de la razón. Nada podría crear una unión tan perfecta y tan resistente entre los hombres, aun cuando tuviesen que renunciar a los lazos sentimentales que los unen. Pero es muy probable que ésa sea una esperanza utópica. Las demás vías y medios de impedir la guerra son ciertamente más plausibles, pero no permitirán lograr éxitos con rapidez. No es agradable imaginar molinos de viento que molerían tan lentamente que habría tiempo para morirse de hambre antes de obtener la harina.

(...)

Pero, ¿por qué nos rebelamos tan vigorosamente contra la guerra, usted y yo y tantos otros, y por qué no la aceptamos como una de las innumerables vicisitudes de la vida? Parece sin embargo estar conforme con la naturaleza, tener un claro fundamento biológico, ser casi inevitable. No se escandalice de la pregunta que formulo aquí. Para poder realizar una investigación, tal vez sea lícito adoptar una máscara de impasibilidad que no se posee para nada en la realidad.

Y he aquí cuál será la respuesta: porque todo hombre tiene derecho a su propia vida, porque la guerra destruye vidas humanas cargadas de promesas, coloca al individuo en situaciones que lo deshonran, lo obliga a matar a su prójimo contra su voluntad, aniquila preciosos valores materiales, producto de la actividad humana, etc. Podrá añadirse, además, que la guerra, en su forma actual, no permite de ningún modo que se manifieste el antiguo ideal de heroísmo y que la guerra del mañana, gracias al perfecciona miento de los instrumentos de destrucción, equivaldría al exterminio de uno de los adversarios o quizás de los dos.

Todo eso es exacto y parece tan inobjetable que sólo cabe extrañarse de que un acuerdo unánime de la humanidad no haya prohibido aun la guerra. Es posible, evidentemente, discutir algunos de esos puntos y preguntarse, por ejemplo, si la comunidad no debe tener también un derecho sobre la vida del individuo; no cabe tampoco condenar sin apelación todos los gérmenes de guerra; mientras haya imperios y naciones decididos a exterminar sin piedad a los demás, éstos últimos deberán estar equipados para la guerra. Pero dejemos de lado esos problemas de una vez por todas, pues no es ésa la discusión en la que usted quería embarcarme.

Quiero llegar a otro punto: creo que la razón esencial por la que nos rebelamos contra la guerra es que no podemos hacer otra cosa. Somos pacifistas porque tenemos que serlo en virtud de móviles orgánicos. Y sobre esa base nos resulta fácil justificar nuestra actitud con argumentos.

Pero es indispensable una explicación.

He aquí lo que tengo que añadir: desde tiempos inmemoriales la humanidad sufre el fenómeno del desarrollo de la cultura. (Ya sé que algunos prefieren usar el término civilización). A este fenómeno debemos lo mejor de que estamos hechos y buena parte de lo que sufrimos. Sus causas y sus orígenes son oscuros, su resultado es incierto y algunos de sus caracteres son fácilmente discernibles.

(...)

Las transformaciones psíquicas que acompañan el fenómeno de la cultura son evidentes e indudables. Consisten en una evicción progresiva de los fines instintivos, unida a una limitación de las reacciones impulsivas. Sensaciones que, para nuestros antepasados, eran sinónimo de placer, ahora nos son indiferentes o incluso intolerables; hay razones orgánicas que explican la transformación que han sufrido nuestras aspiraciones éticas y estéticas.

Entre las características psicológicas de la cultura, dos aparecen como las más importantes: él fortalecimiento del intelecto, que tiende a dominar la vida instintiva, y la reversión interior del impulso agresivo, con todas sus consecuencias favorables y peligrosas. Ahora bien, las concepciones psíquicas hacia las cuales nos arrastra la evolución de la cultura son incompatibles con la guerra, y por eso debemos rebelarnos contra ésta; lisa y llanamente, no podemos soportarla; no es una repugnancia meramente intelectual y afectiva, sino que para nosotros, pacifistas, es una intolerancia constitucional, una idiosincrasia que en cierto modo alcanza su máxima expresión. Y, al parecer, las degradaciones estéticas que supone la guerra no son mucho menos graves, para nosotros, que las atrocidades que suscita.

Y ahora, ¿cuánto tiempo será necesario para que a su vez los demás se vuelvan pacifistas? No lo sabemos, pero tal vez no sea una utopía esperar que la acción de esos dos elementos la concepción cultural y el temor justificado de las repercusiones de una conflagración futura pueda poner término a la guerra en un futuro próximo. Por qué caminos o desvíos, es imposible adivinarlo. Mientras tanto, podemos decirnos: todo lo que trabaja en favor del desarrollo de la cultura trabaja también contra la guerra.

Fuente: https://es.unesco.org/courier/marzo...

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Los mercenarios en tiempos del neoliberalismo y la globalización V

6 May, 2019 - 00:00

El New York Times se ocupa por encima del “Sr. Slatten, tirador de élite”; también menciona la deficiencia del sistema judicial. Opina que el “episodio enfureció a los americanos”, aunque lo único claro es que se refiere a “que muchos consideraron una misión militar sin una estrategia clara”, no a los crímenes cometidos.

No parece una información tan enjundiosa como cabe esperar de un diario del que algunos afirman que ofrece a sus lectores noticias y contenidos de primera categoría y al que consideran la fuente más fiable de noticias del mundo. Quizás fue un mal día para el redactor del artículo o tal vez el diario no desea que sus lectores sepan más.

Slatten tiene dos cualidades que emplea para ganarse la vida que son de mucho interés para una empresa que contrata mercenarios: es un hábil pistolero y es un psicópata.

A la pregunta de Hasan sobre el informe del gobierno estadounidense de 2007, en el que se dice que Blackwater manipulaba sus documentos y que algunos empleados fueron denunciados por emborracharse y destrozar vehículos militares, Prince responde:

“Empleamos a miles de personas, nunca diría que son perfectos; no contratamos ángeles, contratamos veteranos, gente que va a defender nuestro país en lugares muy peligrosos y, como dije, 41 de ellos murieron y cientos resultaron gravemente heridos”.

Los Prince, es decir, los dueños de esas empresas, a su vez con una psicopatía agravada, tienen dos habilidades espectaculares: por una parte cobran muchísimo dinero a la vez que incrementan su influencia política mediante todo tipo de acciones delictivas, algunas atroces. Además, por otra, resulta que pueden eludir su responsabilidad por crímenes como los que se relatan en la entrevista.

Algunos presidentes, ministros y otros altos cargos, los psicópatas superlativos, también cometen matanzas enormes y actos ilegales descomunales sin necesidad de los Slatten y los Prince, además de ganar mucho dinero. Igualmente, suelen eludir su responsabilidad penal, aunque no siempre la política. Sin embargo su negocio alcanza todos los sectores de la economía y no solamente el de la seguridad.

Un crimen bárbaro como el del mercenario citado exige una condena muy injusta para que todo cuadre, es decir, para que contribuya al éxito de los planes de los poderosos.

Esta injusticia anticipa y asegura que nuevos planes aparecerán cuando sea conveniente en el porvenir. Es la única manera de que:

1. los mercenarios se atrevan a dar rienda suelta a su psicopatía:

Hasan dice en el minuto 14: “en 2004 un piloto de Blackwater volaba en Afganistán con seis personas a bordo de un avión, tres de ellas soldados del ejército de Estados Unidos, cuando dirigió la nave hacia la ladera de una montaña, lo que resultó en la muerte de todos los ocupantes. Lo último que dijo fue: ‘Apuesto a que no me pagarían si supieran qué divertido es esto'.”

Por cierto, mercenarios españoles (como los de otras nacionalidades) ya sabían cómo divertirse con su trabajo a mediados del siglo pasado en la República Democrática del Congo. Así lo cuenta un foro para militares sobre la participación de aquellos en la guerra en ese país que tuvo lugar en la segunda mitad del siglo XX:

“He estado leyendo en un viejo HISTORIA Y VIDA, la experiencia de un mercenario español en el Congo. Como os podéis imaginar: dinero, alcohol y muchas mujeres...

El periodo de rotación era al parecer muy rápido, ya que nadie aguantaba más de un año. 60.000 pesetas al mes, más una prima, 10.000 pesetas más al mes por ser cabo y 100.000 pesetas al final como prima de desmovilización. Armamento un FAL, munición, un machete y una pistola para defensa personal. Había cierto número de oficiales españoles, y con ellos, argentinos, bolivianos...”

“Con sus jeep y blindados ligeros actuaban como cabeza de lanza de las Fuerzas de Tshombe por todo el Congo Oriental, rescatando misioneros y monjas, aniquilando simbas y liberando pueblos y ciudades. También ‘liberaban' de paso propiedades y bancos.”

http://www.elgrancapitan.org/foro/v...

Hasan añade luego que el piloto llevaba dos semanas en el país y le pregunta a Prince si Blackwater ha aprendido alguna lección de esto. Éste responde lo acostumbrado: “claro, tuvimos 56 naves volando en el país, se hicieron decenas de miles de misiones sin problemas (evita aclarar que como mucho eso sería para los mercenarios); el problema es que el cliente a veces nos cambia la ruta por razones de seguridad… hay que hacer un desvío y… sí, los accidentes suceden.”

2. los Prince sigan aumentando su riqueza:

Hasan le dice que Blackwater ganó más de mil millones de dólares con los contratos de Estados Unidos y Prince responde primero que la cifra no es tan alta y a continuación que eso fue a lo largo de doce años. Entonces Hasan le recuerda la investigación del gobierno de 2007 (citada anteriormente) que concluyó: “la compañía cobraba por encima de lo estipulado y manipulaba la documentación”.

La nueva respuesta no se hace esperar y llega con cinismo extremo: “Nunca pagamos una multa por cosas así y esto es un hecho probado”. Hasan sabe muy bien con quién se la juega y vuelve a ponerle en su sitio: “En 2010 usted pagó dos millones por vender armas ilegalmente, en 2012 siete por delitos criminales…”

3. los poderosos se mantengan en el poder hagan lo que hagan:

Entre los presidentes de Estados Unidos reelegidos tras la Segunda Guerra Mundial aparecen: Dwight Eisenhower, Ronald Reagan, Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama (que es el décimo-séptimo).

Obama es un ejemplo encantador. No sólo ha lanzado más bombas que su antecesor Bush, sino que éste es conocido universalmente como un reaccionario atolondrado que hablaba con Dios y decía lindezas como éstas:

“Cuando tome cartas en el asunto no voy a disparar un misil de dos millones de dólares a una tienda de campaña vacía de diez dólares y atinar en el culo de un camello. Va a ser algo decisivo.”

www.brainyquote.com/quotes/george_w...

“Los hombres y mujeres de Afganistán están construyendo una nación que es libre y combaten el terrorismo; es un honor para América ser su amiga”

www.brainyquote.com/quotes/george_w...

A Obama se le concedió el premio Nobel de la Paz en 2009 por “dar al mundo esperanzas en un futuro mejor, por su lucha para el desarme nuclear (…) y sus extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos”.

https://peru21.pe/mundo/barack-obam...

Mientras que Bush ha pasado al olvido -durante un tiempo llegó a ser casi tan conocido como Chiquito de la Calzada-, Obama sigue siendo la estrella de la izquierda divina mundial y de los medios de comunicación.

En realidad es más bien una especie de Tío Tom que además canta, baila y tira bombas por doquier sin despeinarse.

El diario The Independent publicó el 19 de enero de 2017 un “Mapa que muestra dónde el Presidente Obama lanzó sus 20.000 bombas”

El mapa contiene más de 12.000 en Siria y más de 12.000 en Iraq; 1.400 en Afganistán; 500 en Libia; 35 en Yemen; 14 en Somalia; 3 en Pakistán. Se trata de cifras a la baja pues no incluyen bombas múltiples ni otros países. Las confirmadas son 24.287 en Iraq y Siria.

“El demócrata Sr. Obama deja la Casa Blanca tras haber autorizado ataques con drones (aviones no tripulados) en número diez veces superior a los autorizados por George W. Bush y tras haber estado en guerra por más tiempo que cualquier presidente en la historia de Estados Unidos.”

El valor de las compañías de armamento también ascendió más alto que los misiles. Esto también es un logro digno de un artista inigualable, quizás por eso cuenta con un público entregado en todo el globo.

www.independent.co.uk/news/world/am...

Es conveniente hacer una pausa en este relato porque la conversación entre Hasan y Prince se ha convertido en un sinsentido. Esto es debido a que cada pregunta es respondida con una evasiva o una mentira cada vez más insoportable. No se atisba una solución a este juego absurdo, todo es grotesco e inhumano. Tampoco se espera una conclusión ética, ni una esperanza de justicia.

La entrevista apenas puede enseñar algo nuevo a quien la sigue, únicamente nuevos ejemplos de maldad, perversión y locura. Eso ni siquiera es información

Hay que dejar de lado el relato, salir de la entrevista y preguntar en otro lado.

¿Qué necesidad tiene el presidente del país más poderoso del mundo de los servicios de Prince?

Estados Unidos tiene el gasto militar estimado más alto del mundo, “989.000 millones de dólares. Esto cubre el periodo entre el primero de octubre de 2019 y el 30 de septiembre de 2020. Estados Unidos gasta más en defensa que los siguientes nueve países juntos.”

https://www.thebalance.com/u-s-mili...

Por otro lado, de las ocho empresas de armamento más grandes del mundo, seis son estadounidenses: Lockheed Martin (nº 1), Boeing (nº 2), Raytheon (nº 4), Northrop Grumman (nº 5), General Dynamics (nº 6) y United Technlogies (nº 8).

Las otras dos son del Reino Unido (BAE, nº 3) y de la Unión Europea (Airbus, nº 7), ambos aliados de Estados Unidos mediante la OTAN y otros estrechos lazos militares y de seguridad.

https://www.aljazeera.com/news/2017...

La pregunta lógica es: ¿en qué puede ayudar a ese imbatible conjunto de inteligencias, voluntades, poder político, militar y tecnológico una empresa como Blackwater?

La respuesta tiene que ver con que una buena parte de ese dineral se va para operaciones especiales, lo que se denomina en el argot militar ‘Operaciones Alternativas en Países Extranjeros'.

Se trata de un eufemismo para asesinatos por encargo (por ejemplo de líderes de la insurgencia y de otros movimientos políticos), sabotajes, ataques varios, secuestros, traslados, torturas, rescates y otras acciones de la guerra sucia.

Aquí entra de nuevo el hombre que vale para todas las misiones por sucias que sean y para todos los clientes siempre y cuando puedan pagar mucho. De aquél informa The Independent el 9 de junio de 2010:

“Más del 90 por ciento de las ganancias (de Blackwater) provienen de los contratos del gobierno, los empleados están entre los mejor pagados en el sector de las empresas de seguridad. Esos empleados de Blackwater también han participado en las operaciones clandestinas de la CIA, a menudo en acciones para arrestar a insurgentes sospechosos en Iraq y Afganistán, así como en el transporte de detenidos.”

www.independent.co.uk/news/world/am...

“En 2010 la Administración Barack Obama concedió a Blackwater, a través del Departamento de Estado de Estados Unidos, un contrato de seguridad por 120 millones de dólares y otro con un nuevo trabajo para la CIA de alrededor de cien millones.”

La cita original está en:

Strobel, Warren P. “Obama spares Blackwater on Sudan violations”, Pittsburgh Post-Gazette, June 28, 2010. (Obama perdona a Blackwater sus delitos en Sudán).
https://www.post-gazette.com/news/n...

Sin embargo ya no se puede consultar aunque sí –junto con la siguiente- en:

www.revolvy.com/page/Erik-Prince

“Desde 1997, Blackwater ha logrado contratos federales públicos de la administración estadounidense por más de 1.600 millones de dólares, y otros clasificados cuyo monto se desconoce. Blackwater se convirtió en la contratista de personal de seguridad más grande del Departamento de Estado, proveyendo 987 guardias de seguridad en embajadas y bases foráneas. Desde el 2001, la CIA le ha otorgado casi 600 millones de dólares en contratos clasificados a Blackwater y sus filiales.”

https://www.post-gazette.com/news/n...

Una relectura de los párrafos anteriores más allá de las cifras en juego y de los nombres de los protagonistas, muestra que el dinero y el poder hacen una estupenda pareja que no puede estar más de acuerdo ni compenetrada: Obama perdona las ilegalidades cometidas por Blackwater en Sudán; hay contratos con el gobierno por una cantidad desconocida que son clasificados (secretos); existen otros contratos con la CIA igualmente secretos, etc., etc.

He aquí un tándem de campeones de las Olimpiadas de la Muerte con todas las medallas existentes y todas las bendiciones legales.

Si existen las empresas de seguridad es para que cometan ciertos crímenes por encargo de personas que pagan por ello. Que sea por razón de Estado, por razones humanitarias, “para que Afganistán deje de ser una amenaza para el resto del mundo” como afirmaba el gobierno del PSOE mediante su ministra de defensa (Diario de Sesiones, nº 815, sesión del 11 de julio de 2011, página 2)… no justifica el crimen y tanto pecan los que cobran por matar como los que pagan para que otros maten.

La respuesta también tiene que ver con las cambiantes percepciones sociales y la evolución de la propaganda política, concretamente la propaganda de guerra. La opinión pública mundial no comulga con las guerras de agresión y los ataques a poblaciones indefensas.

No abundan las encuestas al respecto, desde luego, pero la gente normal no va por la calle diciendo las barbaridades que dicen sus gobernantes. Lo contrario es lo que se vio en las manifestaciones contra la guerra de agresión a Iraq. Dominique Reynié calculó 36 millones de manifestantes en tres mil protestas en muchos países.

Sin embargo, el enorme y constante trabajo de engaño y propaganda de los agresores sobre la opinión pública, ha dado paso a la resignación y al bloqueo o negación de pensamientos y emociones dolorosos para muchas conciencias.

Es por ese cambio por lo que el lenguaje se ha pervertido tanto y su uso es hoy imprescindible para que esa opinión pública trague políticas internacionales que en realidad no son sino crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra, de genocidio, etc.

El trabajo que en guerras anteriores hacían los soldados con la bandera nacional del país agresor, hoy lo realizan los mercenarios de forma casi anónima, es decir, mediante empresas desconocidas para el público. Como deja patente la entrevista, estas empresas no responden ante nadie y si lo hacen, pagan unos cuantos millones en multas y luego “Ego te absolvo a peccatis tuis in nomine Pater, Filii et Spiritus Sancti”.

Durante la guerra de Vietnam, 40 años antes del juicio a los mercenarios de Blackwater, el oficial del ejército de Estados Unidos William Calley, ordenó una matanza de civiles vietnamitas en el poblado de My Lai (16 de marzo de 1968).
Primero, durante cuatro horas, Calley y sus hombres violaron a las mujeres y las niñas. Luego destruyeron el poblado y finalmente ordenó disparar a todas las personas que encontrasen en la zona. El número de muertos se estima entre 400 y 500.

En marzo de 1969, un año después de la masacre, un soldado dio la voz de alarma y gracias a eso fue llevado a los tribunales. Calley argumentó que sólo cumplía órdenes, pero no le sirvió y fue condenado a cadena perpetua por un tribunal militar, que estimó lógicamente lo mismo que el Tribunal de Núremberg: la orden de matar a niños, mujeres, etc., no combatientes e incapaces siquiera de resistirse, de existir, era ilegal.

Sin embargo, tras tres años en prisión, cuando el presidente Richard Nixon intervino, salió en libertad bajo palabra. Todo cuadró también entonces y así ha sido una y otra vez después por todo el planeta.

Finalmente la respuesta también tiene relación con el avance global del neoliberalismo. Una empresa de mercenarios, como cualquier otra, en particular las más grandes y las que se extienden internacionalmente, opera de forma similar a éstas. La externalización, la uberización, la delincuencia, la ocultación, el abuso de poder, la criminalidad, etc., también afectan al noble arte de la guerra.

Por eso Prince presenta sus ofertas por todo el mundo. En 2017 propuso a Trump privatizar la guerra de Afganistán, propuesta que éste declinó.

El Financial Times publicó entonces el artículo titulado “Erik Prince offers private military force in Afghanistan” (Erik Prince ofrece una fuerza militar privada para Afganistán).

Su argumento: “estamos gastando mucho (es decir, Estados Unidos). Con los gastos actuales, la campaña de Afganistán costará 45 mil millones este año y 50 mil el siguiente. Yo voy a contratar todo por un precio que sea racional, diez mil.”

https://www.ft.com/content/452253d2...

Pero Prince no es hombre que se conforme con cualquier respuesta, así que se fue a Kabul a proponer lo mismo al gobierno afgano.

“Erik Prince, in Kabul, pushes privatization of the Afghan war” (Erik Prince, en Kabul, presiona para que se privatice la guerra de Afganistán).

Así tituló el Washington Post un artículo el 4 de octubre de 2018 bajo el encabezado de “Seguridad Nacional”.

www.washingtonpost.com/world/nation...

Por alguna razón no lo colgaron en ese momento y ahora anda ofreciendo rebajas para actuar en Venezuela:

“El fundador de Blackwater busca crear un ejército de mercenarios para derrocar a Maduro”

https://www.publico.es/internaciona...

Si esta vez le hacen caso lo bueno es que quizás no haya que preocuparse por el cambio climático.

Link de la foto: https://uniteva.files.wordpress.com...

Ver también:

Los mercenarios en tiempos del neoliberalismo y la globalización I

Los mercenarios en tiempos del neoliberalismo y la globalización II

Los mercenarios en tiempos del neoliberalismo y la globalización III

Los mercenarios en tiempos del neoliberalismo y la globalización IV

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¿Por qué la guerra? Carta de Albert Einstein a Sigmund Freud

6 May, 2019 - 00:00

Publicamos en esta página, ligeramente abreviada, una carta de Albert Einstein a Sigmund Freud, que, junto con la respuesta de éste, editó en 1933 el Instituto de Cooperación Intelectual con el título de ¿Por qué la guerra? El Instituto auspiciaba entonces la publicación de una serie internacional de cartas abiertas en las que intelectuales destacados intercambiaban ideas sobre cuestiones de interés general, la más importante de las cuales era la amenaza de guerra.

Caputh nach Potsdam, 30 de julio de 1932

Querido profesor Freud: ...

¿Existe algún medio que permita al hombre librarse de la amenaza de la guerra?

En general se reconoce hoy que, con los adelantos de la ciencia, el problema se ha convertido en una cuestión de vida o muerte para la humanidad civilizada; y, sin embargo, los ardientes esfuerzos desplegados con miras a resolverlo han fracasado hasta ahora de manera lamentable.

Creo, por otra parte, que aquellos cuya tarea consiste en ocuparse práctica y profesionalmente de ese problema son cada vez más conscientes de su impotencia al respecto y desean ahora muy vivamente recabar la opinión de los hombres que, absortos en el cultivo de la ciencia, son capaces de considerar los problemas mundiales con la perspectiva que permite la distancia. En lo que a mí respecta, la dirección habitual de mi pensamiento no es de las que permiten una visión en profunddad de las zonas oscuras de la voluntad y el sentimiento humanos. De ahí que, en el intento de esclarecimiento ahora emprendido, apenas pueda hacer más que plantear claramente la cuestión y, dejando de lado las soluciones más elementales, ofrecerle a usted ocasión para que ilumine el problema con la luz de su profundo conocimiento de la vida instintiva del hombre.

Para mí que soy un ser libre de prejuicios nacionales, sólo hay una manera sencilla de abordar el aspecto superficial (es decir administrativo) del problema: el establecimiento, por consentimiento internacional, de un órgano legislativo y judicial para resolver cuantos conflictos surjan entre las naciones. Cada nación se comprometería a someterse a las órdenes dictadas por ese órgano legislativo, a apelar al tribunal en todos los casos litigiosos, a plegarse sin reservas a sus decisiones y a ejecutar cuantas medidas estime necesarias para asegurar su aplicación. Pero aquí topo ya con una dificultad: un tribunal es una institución humana que en sus decisiones puede mostrarse tanto más accesible a las solicitaciones extrajudiciales cuanto menor sea la fuerza de que disponga para poner en práctica sus sentencias. Hay un hecho con el que tenemos que contar: derecho y fuerza se hallan inseparablemente unidos, y las decisiones judiciales se aproximan al ideal de justicia de la comunidad, en cuyo nombre e interés se pronuncian las sentencias, en la medida misma en que esa comunidad puede reunir las fuerzas necesarias para hacer respetar su ideal de justicia. Pero hoy estamos muy lejos de poseer una organización supraestatal que sea capaz de conferir a su tribunal una autoridad indiscutible y garantizar el sometimiento absoluto a la ejecución de las sentencias. Y así llego a mi primer principio o axioma: el camino que conduce a la seguridad internacional impone a los estados el abandono incondicional de una parte de su libertad de acción o, dicho de otro modo, de su soberanía. Y no cabe la menor duda de que no existe otro camino que conduzca a la seguridad.

El fracaso, pese a su manifiesta sinceridad, de todos los esfuerzos que durante la última década se han desplegado con miras a alcanzar ese objetivo no nos deja resquicio para dudar de que en este punto intervienen poderosos factores psicológicos que paralizan tales esfuerzos. Algunos de esos factores son fácilmente perceptibles. La apetencia de poder que caracteriza a la clase gobernante en todas las naciones se opone a cualquier limitación de la soberanía nacional. Ese "apetito político de poder" se nutre a menudo de las actividades de otro grupo cuyas aspiraciones tienen un carácter puramente material y económico. Pienso aquí en particular en ese grupo poco numeroso pero decidido que encontramos en todos los países y que forman individuos que, indiferentes a las razones e intereses sociales, consideran la guerra y la fabricación y venta de armas simplemente como una ocasión para obtener ventajas particulares y ampliar el campo de su poder personal.

Esta sencilla constatación es sólo un primer paso hacia la plena comprensión de la situación efectiva. En seguida surge una pregunta: ¿Cómo es posible que esa minoría consiga poner al servicio de sus ambiciones a la gran masa del pueblo que de las guerras sólo obtiene sufrimiento y empobrecimiento? (Cuando hablo de la masa del pueblo, no pretendo excluir a los militares de cualquier graduación que han elegido la guerra como su profesión, con la convicción de que contribuyen a defender los más altos valores de su raza y de que el ataque es a menudo el mejor medio de defensa). Me parece que una respuesta evidente a tal pregunta sería que esa minoría de dirigentes políticos tiene en sus manos la escuela y la prensa y generalmente también a la Iglesia. Ello le permite organizar y dominar los sentimientos de las grandes masas y convertirlas en su instrumento.

Pero ni siquiera esta respuesta explica el problema. Porque de ella surge otra pregunta: ¿Cómo es posible que la masa, por efecto de esos medios artificiosos, se deje inflamar con tan insensato fervor y hasta el sacrificio de la vida? Sólo veo esta respuesta: El hombre lleva en sí mismo una necesidad de odio y de destrucción. En tiempos normales tal disposición existe en estado latente; sólo se manifiesta en circunstancias extraordinarias. Pero también puede despertársela con cierta facilidad y degenerar en psicosis colectiva. A mi juicio, es ésta la clave de todo el complejo de factores que venimos considerando, el enigma que sólo el conocedor de los instintos humanos puede resolver.

Llegamos así a una última pregunta: ¿Existe la posibilidad de dirigir el desarrollo psíquico del hombre de manera que pueda estar mejor armado contra las psicosis de odio y de destrucción? En modo alguno me refiero aquí a las masas llamadas incultas. La experiencia demuestra que es más bien la llamada "Intelligentsia" la que resulta más fácil presa de las funestas sugestiones colectivas, ya que el intelectual no suele tener contacto directo con la experiencia vivida sino que encuentra ésta en su forma más fácil y sintética: el papel impreso.

Para terminar, he aquí otra consideración: hasta ahora sólo he hablado de la guerra entre estados o, dicho de otro modo, de los conflictos internacionales. No ignoro que la agresividad humana se manifiesta también en otras formas y en distintas condiciones (por ejemplo, la guerra civil que en otros tiempos tenía móviles religiosos y hoy los tiene sociales, la persecución de las minorías nacionales...). Pero he insistido deliberadamente en la forma más típica, más cruel y más desenfrenada de conflicto porque es partiendo de esa forma como podrán encontrarse los medios para evitar los conflictos armados...

Reciba mis más cordiales saludos.

Albert Einstein

Fuente: https://es.unesco.org/courier/may-1...

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Charla Taibo

5 May, 2019 - 00:00

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Yemen: Una historia de violencia

5 May, 2019 - 00:00
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El "gran salto" de la industria armamentista israelí en América Central

5 May, 2019 - 00:00

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

Las ventas de armas israelíes a Centroamérica están aumentando a medida que Israel aprovecha la presidencia de Donald Trump para profundizar sus lazos con países como Honduras y Guatemala. (Newscom)

A medio mandato de la presidencia de Donald Trump, el papel de décadas de Israel en Centroamérica está escalando nuevos niveles de influencia militar y política.

Israel no ha perdido tiempo en conseguir valiosos contratos de armas en esta parte del mundo, acuerdos que ahora representan casi el 20 % de sus exportaciones de armas. Esta escalada de actividad no se producía desde la presidencia de Ronald Reagan en la década de 1980, cuando los gobernantes de extrema derecha en América Central se preparaban para atacar.

La aprobación tácita de los Estados Unidos de la compra de tales armas ha asegurado el apoyo hondureño y guatemalteco en las Naciones Unidas a la decisión de Donald Trump de trasladar la embajada de los Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén.

La llegada a la presidencia de Trump después de los dos mandatos de Barack Obama ha anunciado un resurgimiento de las tendencias políticas en los países centroamericanos dominados por Estados Unidos e Israel que recuerdan los años de transición de Carter-Reagan.

Mientras tanto las caravanas de migrantes en otoño e invierno han centrado la atención en la difícil situación de los centroamericanos que huyen de tres países devastados por décadas de intervención de los Estados Unidos: Guatemala, Honduras y El Salvador.

Se ha prestado poca atención a la forma en que las caravanas viajan a través de un terreno de seguridad nacional y militar exportado por Israel de más de 2.000 millas que se ha expandido en Centroamérica desde la década de 1980 y que ha aumentado después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos.

El terreno supervisado ahora cubre todo México , así como hasta la frontera entre EE.UU. y México y más allá. Los productos israelíes de vigilancia y actuación en las fronteras se despliegan a lo largo del camino de los migrantes y los refugiados, tema del próximo libro de este autor que rastrea la participación israelí en todas las regiones internacionales entre América Central y la frontera entre Estados Unidos y México.

Como las condiciones regionales que motivaron las repetidas salidas de las caravanas no muestran signos de cambiar, los intereses de la industria armamentista israelí en la región probablemente crecerán.

Pero mientras que el área de seguridad militar es tanto israelí como estadounidense, los Estados Unidos afirman la propiedad sobre la geografía. En 2012 Alan Bersin, Comisionado de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos bajo Barack Obama, declaró que "la frontera de Guatemala con Chiapas [México] es ahora nuestra frontera sur".

Con millones de dólares en ayuda militar de EE.UU. vertida en las prácticas de control de inmigración de México, "México está haciendo el trabajo sucio, el trabajo muy sucio, para los Estados Unidos", observó el fraile franciscano Tomás González Castillo.

Castillo dirige el refugio para migrantes "72" para ayudar a los centroamericanos desesperados por cruzar México, que actúa, hablando espacialmente, tanto como un borde vertical de la muerte (en lugar de uno horizontal) que los defensores mexicanos de los derechos humanos llaman a todo el país " un cementerio para los migrantes ".

En efecto, con la ayuda de su sistema de seguridad utilizado en todos los cruces, Israel ha contribuido al " acercamiento en capas " estratégico de la Patrulla Fronteriza de los EE.UU. para aumentar las medidas de aplicación de la ley de México.

Este es el mundo reforzado en la frontera que Trump ha heredado y ahora está presionando para ampliar.

El "diputado" israelí de Trump

Al final del mandato de Obama, la creciente presencia de Israel en América Central estaba en juego. Justo antes de la asunción de Trump en enero de 2017, el historiador Greg Grandin, en The Nation , aconsejó a los observadores de los acontecimientos en el sur: "Si desean saber cómo funcionará la política latinoamericana de Donald Trump y cómo podría comisionar a Israel para dirigir parte de ella, mantengan un ojo en Honduras".

Desde que se firmó el acuerdo de cooperación de seguridad entre Israel y Honduras por 200 millones de dólares en 2016, que Grandin señala en su informe, ha seguido evolucionando y expandiéndose. En ese momento fue alabado como el "gran salto" del ejército hondureño por el presidente hondureño Juan Orlando Hernández .

La saliente administración de Obama había reducido algunas formas de colaboración militar en sus últimos años en el cargo después de que Honduras exagerara su poder al usar armas suministradas por Estados Unidos en aviones civiles sospechosos de transportar drogas ilegales.

La reprimenda de los Estados Unidos, por pequeña que fuera, incitó a Honduras a buscar asistencia militar en otros lugares. Israel intervino para desempeñar su papel histórico como un apoderado fiel y partidista de los Estados Unidos, tal como lo hizo durante los años de Carter y Reagan.

Con Trump en el cargo, la predicción de Grandin no se hizo esperar demasiado. En marzo de 2017, la prensa militar de negocios brindó más información sobre el acuerdo para el "gran salto", según fuentes israelíes de derechos humanos israelíes y fuentes legales familiarizadas con el acuerdo, que incluía una línea de tiempo de 10 años para impulsar la seguridad cibernética hondureña, su poder naval y aéreo. Esta vez la cifra reportada saltó a 300 millones de dólares. Luego se informó de que con la continuidad de los nuevos componentes, tal como seis aviones no tripulados Skylark de Elbit Systems, el acuerdo parece ser un trabajo con continuidad.

Los productos israelíes de vigilancia e inspección en fronteras se implementan en las regiones internacionales entre América Central y la frontera entre Estados Unidos y México. Imágenes de Issam Rimawi APA

Al autorizar implícitamente los acuerdos de seguridad de Honduras, EE.UU. "delegó" en Israel el movimiento en la región y el impulso de una serie de refuerzos de poder de la derecha en América Central con los que EE.UU. podría contar cuando fuese necesario.

En diciembre de 2017, la agitación social masiva sacudió a Honduras en medio de una elección claramente fraudulenta en la cual la comisión electoral, controlada por el presidente en ejercicio, permitió demasiadas " irregularidades ”, según la conservadora y usualmente pasiva Organización de los Estados Americanos en su ignorado llamamiento para un nueva elección. Ante el escándalo internacional sobre los resultados de las elecciones, tanto EE.UU. como Israel felicitaron rápidamente al Gobierno de Hernández por su nuevo período de mandato.

La saga continuó solo unos días después cuando se presentó una oportunidad para que Honduras devolviera el favor a sus patrocinadores estadounidenses e israelíes. El compromiso del presidente Trump de trasladar la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén provocó la condena internacional, pero no la de Honduras.

Ahora que Israel entró en la brecha de armas dejada por la Administración de Obama, Washington y Tel Aviv pueden contar con Honduras, y con la vecina Guatemala su otro aliado de derecha fiel en la región, para unirse al aislado grupo estadounidense-israelí en la ONU. Un voto inútil de la Asamblea General de la ONU decretó el movimiento de la embajada como ilegítimo, en línea con décadas de resoluciones históricas.

El voto negativo en la ONU de Guatemala y Honduras apartaron a este último país de un consenso internacional de larga data sobre Jerusalén. El periodista de investigación Allan Nairn ha señalado que Honduras abandonó su propio patrón de votación pasado, allanando el camino hacia una moderna "diplomacia de armas", una frase acuñada por el politólogo Aaron S. Klieman en su libro de 1985, El alcance global de Israel: la venta de armas como diplomacia.

Una historia de comercio de armas de la derecha

La profundización del estatus de Israel como paria global entre 1967 y 1982, marcado por las agresiones regionales habituales que precedieron a múltiples ocupaciones ilegales desde Gaza hasta el Líbano y las anexiones ilegales de Jerusalén Oriental y los Altos del Golán, obligó a buscar otros parias con los que hacer negocios. Como Michael Shur, director de la fábrica estatal de armas de la industria militar israelí (Ta'as), comentó en 1983, el "bienestar de nuestro pueblo y el Estado reemplaza a todas las demás consideraciones". Y agregó: "Si el Estado ha decidido a favor de la exportación, mi conciencia está tranquila".

La lógica de las transferencias de armas israelíes a otros parias mundiales era obvia. Tom Buckley, de The New York Times, preguntó a Shmuel Mirom, un funcionario de la embajada israelí, por qué Israel estaba dispuesto a vender armas a Guatemala durante el supuesto embargo de armas de Estados Unidos en ese momento, a pesar de que Amnistía Internacional llamó al "programa de Gobierno del presidente Fernando Romeo Lucas García asesinato político". Mirom respondió: "Preferiríamos venderles juguetes, te lo aseguro, pero son armas lo que quieren comprar y tenemos que seguir haciendo armas para seguir siendo una fuente eficiente de suministro para nuestro propio ejército".

La estimación de Yohanah Ramati, expresada sin rodeos en 1985 cuando habló como exmiembro del comité de relaciones exteriores del Parlamento israelí, aclaró aún más la posición de Israel: “Israel es un Estado paria. Cuando las personas nos piden algo no podemos darnos el lujo de hacer preguntas sobre la ideología. Al único tipo de régimen que Israel no ayudaría sería uno antiamericano. Además, si ayudamos a un país que pueda ser inconveniente para los EE.UU. nos estaríamos cortando la nariz a pesar de que no se vea en nuestra cara”.

El sentimiento fue mutuo, como observó un líder político y empresarial de la Ciudad de Guatemala: “Estamos aislados internacionalmente. El único amigo que nos queda en el mundo es Israel".

Luego de recibir la luz verde de los Estados Unidos, esta "amistad" con Guatemala fue la principal razón por la que el comercio de armas israelí en Centroamérica disfrutó de una época dorada. La relación Israel-Guatemala prosperó tanto que Israel eventualmente planeó establecer la propia fábrica de municiones de Guatemala para producir en masa armas y armamentos israelíes, incluso tanques de combate de modelo guatemalteco.

Guatemala no fue el único beneficiario o aliado de Israel en la región. Aunque los principales medios de comunicación de los Estados Unidos han evitado cuidadosamente extraer de sus vastos archivos históricos (aún no informados) la participación israelí en Centroamérica, los mismos países no pueden ocultar el registro.

Honduras, por su parte, recibió una transferencia de aviones de combate israelíes además de haber recibido pequeñas armas israelíes, artillería, municiones, aviones de transporte y aviones de reconocimiento. Todo esto sucedió mientras Honduras colaboraba con los esfuerzos de contrainsurgencia del Estado salvadoreño y proporcionaba la base de operaciones más grande a la guerra de agresión de los Estados Unidos contra la Nicaragua liderada por los sandinistas.

En ese momento Israel proporcionó a El Salvador aproximadamente el 83 % ciento de las armas (incluido el napalm ) que el Estado usó contra la población salvadoreña durante sus guerras de contrainsurgencia entre 1980 y 1992, en las que fueron asesinados más de 75.000 civiles.

"desarrollo territorial" de modelo tri-estatal Estados Unidos-Israel-Costa Rica y colonos-colonistas, en el que militarizó su frontera con Nicaragua durante el terror y la agresión estatal patrocinada por Estados Unidos en ese país.

Costa Rica también tiene su propio pasado en ayuda de seguridad del Estado israelí (armas y entrenamiento de las fuerzas, a pesar de no tener ejército), incluido un proyecto de "desarrollo territorial de modelo tri-estatal EE.UU.-Israel-Costa Rica modelado por colonos-colonizadores que militarizó su frontera con Nicaragua durante el terrorismo y la agresión al Estado de ese país, patrocinada por los Estados Unidos.

Aunque las ventas de exportaciones militares israelíes no se reportan para este período, el economista político Shir Hever y otros expertos estiman que las ventas globales de armas eran una parte "importante" del sector industrial de Israel. A mediados de la década de 1980, América Latina representaba la mitad de todas las ventas mundiales de armas conocidas de Israel.

En los últimos años, el mercado de armas de Israel en América Latina representa un considerable 18 % de las ventas de armas israelíes en todo el mundo, en términos de armamento convencional importante. Israel sigue siendo hoy un actor importante en las industrias de seguridad privada y extracción de recursos de Guatemala.

Resultados entreverados

La lucha por los favores diplomáticos a cambio de acuerdos de armas también se remonta a décadas, como los estudiosos Milton Jamail y Margo Gutiérrez documentan en su libro de 1986, No es un secreto: la participación militar de Israel en Centroamérica. Guatemala. El Salvador y Costa Rica ocasionalmente tenían sus misiones diplomáticas en Jerusalén.

Guatemala, el primer país que trasladó su embajada en Jerusalén, se retiró a Tel Aviv en 1980, obedeciendo un dictamen de la ONU para retirar las misiones diplomáticas después de que Israel promulgase una "ley básica" que codifica su anexión de 1967 de Jerusalén Este. La reversión de Guatemala también se produjo después de que Kuwait, Jordania y Arabia Saudí amenazaran con boicotear el cardamomo guatemalteco, que luego generó un ingreso de alrededor de 70 millones de dólares, principalmente de los estados árabes.

Desde la década de 1980 hasta hoy, la "venta de armas como diplomacia" de Israel ha logrado, en el mejor de los casos, resultados mixtos. En octubre, por ejemplo, la Asamblea General de las Naciones Unidas eligió Palestina para presidir la convención del G-77 de las naciones en desarrollo, un título generalmente reservado a los estados. La resolución fue aprobada a pesar de la oposición estadounidense e israelí. Honduras se abstuvo y Guatemala no se molestó en emitir un voto.

Parias contra el mundo

A medida que Estados Unidos permitió un resurgimiento de la participación israelí como en la década de 1980 en América Central, los dos principales estados clientes de la región, Honduras y Guatemala, la derecha floreció en los gobiernos.

Tanto Guatemala como Honduras permanecen políticamente aislados en la región y dependen de la ayuda estadounidense. El comportamiento de los países en la ONU sobre Jerusalén se produjo cuando los líderes de ambos países buscaban el favor de Tel Aviv que, a su vez, les haría ganar la buena voluntad de Washington. Mientras EE.UU. sigue cada vez más su propia melodía en los asuntos mundiales, antagonizando aliados y enemigos por igual, EE.UU., Israel, Guatemala y Honduras -los parias globales, grandes y pequeños- continúan unidos.

El último presidente de Guatemala, Jimmy Morales, cuya base de apoyo incluye al ejército guatemalteco de derecha, se ha visto envuelto en una investigación por corrupción, pero está ansioso por asegurar a Washington que puede resistirlo mientras al mismo tiempo busca ser recompensado por cambiar la embajada a Jerusalén. Morales seguramente querrá evitar el destino de su antecesor, el expresidente Otto Pérez Molina, que fue expulsado de su cargo por condenas de corrupción (junto con todos y cada uno de sus ministros) y sigue encarcelado.

El papel de Israel en la región ha sido escaso en el análisis de los medios de comunicación durante los últimos 30 años, lo que hace que la cobertura limitada a fines de los años 70 y 80 parezca copiosa en comparación. En ese momento la participación israelí en Centroamérica no fue informada por los medios de comunicación estadounidenses en general poco críticos y, en su mayoría, se encontraron con el silencio de las fuerzas izquierdistas y progresistas, una preocupación recurrente que se rompió lentamente .

Mientras tanto los observadores lamentaron su lugar en el fuego cruzado entre guerrilleros armados y fuerzas de seguridad del Estado. En 1983 el periodista guatemalteco Víctor Perera preguntó a un enterrador en Chichicastenango, que estaba enterrando a un ciudadano local asesinado por el ejército guatemalteco, si alguien había levantado las armas contra el Estado desde el asesinato.

"Incluso si quisiéramos unirnos a los guerrilleros, ¿dónde obtendríamos armas?", preguntó el sepulturero en respuesta. "En la iglesia nos dicen que la justicia divina está del lado de los pobres, pero el hecho es que son los militares quienes obtienen las armas israelíes".

La actual era de Trump presenta la oportunidad de elevar las voces opositoras como un renacimiento de la seguridad y la diplomacia israelí de la década de 1980 y profundiza su sombra sobre América Central y más allá a niveles potencialmente mayores, como nunca antes.

Si los buscadores de la verdad en la región de hoy no son abandonados, sino que son apoyados en fortalecer más sus esfuerzos de solidaridad que en la década de 1980 y continúan en la actualidad, a Israel le puede resultar más difícil mantener su posición en la región.

Gabriel M. Schivone es investigador visitante en la Universidad de Arizona y autor del próximo libro Makingthe New “Illegal”: HowDecadesof US Involvement in Central AmericaTriggeredthe Modern Wave ofImmigration.

Fuente: https://electronicintifada.net/cont...

Tomado de: http://www.rebelion.org/noticia.php...

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5M, la Abrazada de los Pueblos

4 May, 2019 - 00:00
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Ernesto Sábato: "Abaddón el exterminador"

4 May, 2019 - 00:00

Idioma original: Español
Año de publicación: 1974
Valoración: Imprescindible

"Abaddón el exterminador" es la tercera y última obra narrativa publicada por Ernesto Sábato y vendría a constituir, según los expertos, una especie de trilogía junto a las anteriores (y magníficas) "El túnel" y "Sobre héroes y tumbas". Personalmente, no estoy del todo de acuerdo en que las tres obras constituyan una trilogía ya que, pese a que tienen en común una temática y unas inquietudes y obsesiones muy determinadas, no comparten personajes y pueden ser leídas de forma independiente, en especial "El túnel" y "Sobre héroes y tumbas". De hecho, diría que la lectura previa de "El túnel" no es, ni mucho menos, indispensable para la comprensión de "Abaddón", aunque la de "Héroes y tumbas" sí que se hace más que conveniente.

Por otra parte, "El túnel" y "Héroes y tumbas" sí que son novelas más o menos al uso. Por contra, "Abaddón" es, al mismo tiempo, novela, ensayo sobre arte, texto político, tratado filosófico y una suerte de guía de lectura de toda la obra de Sábato. Es una es una obra de ficción que habla de sí misma, un libro fragmentario, confuso y oscuro, mucho menos "directo" y más experimental que sus antecesores. Vamos, que no encontraréis aquí una historia de "amor" como la de Juan Pablo Castel y María Iribarne o la de Alejandra y Martín, pero sí que volverán a aparecer muchas de las "filias y fobias" presentes en las anteriores novelas de Sábato y esa perpetua búsqueda del ABSOLUTO.

Para empezar, el propio Sábato se convierte en uno de los protagonistas principales del libro, rompiendo con la "lógica" de la novela tradicional. "Abaddón" pasa a ser, entonces, una obra de autoficción en la que "la función del arte" y "la posición del escritor ante su obra" adquieren un carácter fundamental. Tanto es así que las recurrentes obsesiones del autor, sus sucesivos desgarramientos y la permanente búsqueda de eternidad a través del arte y la escritura, además de ofrecernos claves acerca de la obra anterior de Sábato, constituyen el núcleo de "Abaddón" (al menos para mi).

Fruto de esos desgarramientos y de sus continuas búsquedas en la ciencia y el arte nace otra de las vertientes del libro: la que en párrafos anteriores llamé "tratado filosófico". En el, Sábato navega entre el marxismo y el existencialismo, luchando con sus dudas y contradicciones y con los puntos de fricción entre ambas corrientes, vinculados sobre todo con la dualidad del ser humano (racionalismo contra inconsciente, vigilia contra sueño, ciencia contra espiritualidad, realidad contra mito, razón contra potencias invisibles e invencibles, etc).

A medio camino entre ambas vertientes del texto podríamos situar la parte política de "Abaddón", reflejo de un mundo en crisis en una época terrible y confusa. Esta parte se centra en las luchas de liberación que tuvieron lugar en América Latina en los años 60 y 70 y en la posibilidad (o no) de la creación de un hombre nuevo. Pero no es tanto un ensayo político como una muestra más de algo a lo que aferrarse (un amor, el arte, la religión, la revolución...) dentro de las constantes búsquedas humanas.

Por último, y sobrevolando todo lo anterior, está la trama propiamente novelesca, esa en la que diversos personajes tratan de huir de un destino que inexorablemente acaba encontrándolos o de un pasado que solo alcanza su pleno sentido en el instante de la muerte. La búsqueda del absoluto y el desgarramiento interior de los personajes vuelven a ser, al igual que en "El túnel" y en "Héroes y tumbas", temas centrales del libro, aunque en esta ocasión no da lugar a historias y personajes tan apabullantes y brutales.

Pese a esta última apreciación, "Abaddón" constituye un texto imprescindible, sobre todo por dos motivos. El primero es su "modernidad". Se trata de un texto que trata de salir de los límites de la novela en busca, quizá, de la misma totalidad o absoluto que buscan sus personajes. Y esto, pese a su fragmentariedad, lo consigue plenamente. El segundo motivo es que, pese a situarse en un contexto político y geográfico muy concreto, "Abaddón" trasciende ese contexto y se sitúa en el ámbito de lo universal. Las dudas, miedos, terrores y obsesiones más profundas e inconscientes son, básicamente, las mismas y Sábato nos las hace sentir en toda su crudeza.

En fin, que he vuelto a leer, casi 10 años después, "El túnel", "Sobre héroes y tumbas" y "Abaddón el exterminador" y no me arrepiento. Sé que dentro de unos años volveré a leerlos. Seguro.

Fuente: https://unlibroaldia.blogspot.com/2...

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Nueva huelga de hambre colectiva en las prisiones españolas

3 May, 2019 - 00:05

A partir del miércoles 1º de mayo da comienzo una huelga de hambre colectiva en la que tomarán parte presos internados en diferentes cárceles de la geografía penitenciaria española.

Entre las reivindicaciones que están animando esta iniciativa destaca la abolición de las torturas, el fin del régimen FIES y la dispersión.

Del 1 al 15 de mayo de 2019 se llevará a cabo una huelga de hambre colectiva en la que participarán reclusos internados en diferentes cárceles españolas, una nueva convocatoria con la que se da continuidad a la campaña de lucha iniciada en 2016.

La tabla de reivindicaciones del colectivo de presos que participará en esta nueva convocatoria de huelga de hambre puede consultarse a través de la información que publicamos a continuación:

Desde DV trataremos de hacer un seguimiento de esta nueva huelga de hambre colectiva y de la situación de las personas que participan en ella.

Fuente: https://diariodevurgos.com/dvwps/nu...

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Donde hay que estar

3 May, 2019 - 00:00

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Cinco claves para entender el cine de Godard, un revolucionario nonagenario

3 May, 2019 - 00:00

Repasamos algunas de las claves que definen su obra, contenidas en su última película, que han cambiado la historia del cine.

Francesc Miró

Durante los cincuenta y sesenta, el cine cambió para siempre y en todo el mundo. Surgieron nuevas voces que buscaban otras formas de reflexionar sobre la realidad que les había tocado vivir, y su entusiasmo se contagió sin entender de fronteras ni tradiciones.

En el Reino Unido se llamó Free Cinema y abrazó las historias de cotidianidad y locura de Tony Richardson a Karel Reisz. En Estados Unidos floreció un cine underground que abarcaría las miradas de Warhol a Jonas Mekas, fallecido hace escasas semanas. En Brasil se llamaría Cinema Nôvo y permitiría a Glauber Rocha y Ruy Guerra narrar sus historias con pretensión de transformación social. En Japón los nuevos vientos trajeron el cine de Nagisa Oshima, en Checoslovaquia los de Milos Forman y Jan Nemec y en España los de Basilio Martín Patino y Miguel Picazo entre otros.

En Francia, ojito derecho de la intelectualidad europea, se manifestó la Nouvelle Vague con François Truffaut, Jean-Luc Godard, Jacques Rivette, Éric Rohmer y Claude Chabrol en primera línea de fuego, mientras que enormes cineastas como Agnès Varda buscan a día de hoy un reconocimiento que merecen desde hace décadas. De todos y todas, Godard fue siempre el menos domesticado, el más libérrimo creador, el más prolífico, el mayor canalla.

Ahora estrena El libro de imágenes, un ensayo visual sobre el significado de la mirada, el cine como producto o contestación de una realidad social y la vigencia –o extinción– de su potencial transformador. Colección de rimas visuales y manías personales que viene definir a un cineasta único. Repasamos algunas de la claves para comprender mejor el desafío que supone su cine en pleno siglo XXI.

Otras formas de narrar

"Fumista para quienes empecinados en las formas de narrar más simples no le entienden y le desprecian como el profano en la pintura desprecia el arte abstracto, Godard es al cine lo que James Joyce a la novelística del siglo XX", decía el crítico Javier Memba en su libro sobre la Nouvelle Vague.

Exagerase o no, es cierto que el cine de este artista francés no es un ramillete de bellas historias sobre su tiempo sino más bien una exploración formal, estilística e incluso semiótica de otras formas de narrar. Desde que estrenase Al final de la escapada, allá por 1962, su cine ha recorrido siempre caminos poco transitados para buscar estrategias que constituyesen un avance, o mero pensamiento, para el lenguaje del cine.

Decía él mismo sobre aquella joya protagonizada por Jean-Paul Belmondo y Jean Seberg, en Cahiers du Cinéma, donde escribía junto a compañeros de generación como Truffaut: "Lo que yo quería era tomar una historia convencional y rodarla de manera completamente distinta a como se había hecho hasta entonces. Quería dar la sensación de que las técnicas cinematográficas se acababan de descubrir".

Una intención que vertebraría los primeros trabajos de su dilatada –e increíblemente prolífica– carrera, desde Al final de la escapada, pasando por Vivir su vida, El desprecio, Banda aparte y llegando hasta Pierrot, el loco. Obras, todas ellas, en constante diálogo con las ideas fundamentales, sociales y filosóficas del siglo XX.

"En cuanto al fondo que entrañan tan cautivadoras formas", escribe Memba, "esa desdramatización de los malotes, ese tono de caricatura que el maestro imprime a casi todo, se detecta en realizadores tan aplaudidos como Quentin Tarantino –reconocido admirador de Godard–, o Wong Kar-Wai. Más aún, la practica totalidad de los actuales cultivadores del cine independiente de una u otra manera está influenciada por Godard".

Un poquito de marxismo

Todo aquella forma de comprender el cine viviría un cisma en el interior de Godard en mayo de 1968. París ardía buscando la arena de playa debajo de los adoquines, mientras el realizador francés asumía una serie de postulados revolucionarios sin parangón. Sus simpatías maoístas y el debate mediático sobre la legimitidad de la lucha armada le habían llevado a rodar la mítica La Chinoise. Anticipando el malestar generacional que desembocaría en aquel conato revolucionario.

"Godard fue el único cineasta que, tras los acontecimientos del 68, nunca volvió a hacer las mismas películas de antes", describía el artista Harun Farocki en su libro conversado con Kaja Silverman A propósito de Godard. "El único que no consideró todo eso como un mero paréntesis sino como un punto de partida".

Tras lo vivido aquel año, Godard anunció que dejaba el cine comercial y abrazaba la propaganda, como antes hicieron algunos de sus cineastas favoritos. Inaugurando así una etapa de su cine entendido como arma política capaz de concienciar al espectador, e incluso alterar la sensibilidad del tejido social en determinados temas. Con el llamado Grupo Dziga Vertov realizó Pravda para cuestionar la capacidad de engaño de las imágenes y el revisionismo comunista; Luchas en Italia para reflexionar sobre las contradicciones del marxismo y la moral burguesa; y Aquí y allá para denunciar la ocupación de Palestina.

En el 72 su película Todo va bien volvería en parte a la narrativa audiovisual clásica para ofrecer una de las muestras más relevantes de cine social. Discurso ampliamente integrado en el cine francés contemporáneo cuya influencia se puede rastrear hasta en El odio de Mathieu Kassovitz.

Ejercicio para descolonizar la mirada

Desde que en 1963 la censura francesa prohibiese la distribución y exhibición de su film El soldadito, Godard ha abogado en múltiples ocasiones por evitar la mirada centralista del cine occidental y abrazar otra forma, más global, de entender las imágenes. Por cambiar el foco. No en vano, aquella película se significaba como un inteligente alegato en contra de la colonización en la guerra de Argelia. Como La Chinoise lo fue contra la ocupación estadounidense de Vietnam.

"No hay ninguna duda de que el acto de representar casi siempre implica violencia hacia el tema de la representación", reflexiona el propio Godard en El libro de imágenes en referencia a la coacción que implica la representación occidental de Oriente. La mirada, casi siempre imbuida de prejuicios, que un mundo proyecta sobre otro que no conoce. Bien invadiendo el espacio representativo de particularidades culturales propias, bien exaltando las ajenas hasta dejarlas en el terreno de lo exótico.

"Se les representa con exageraciones y jaleo. Al mundo no le interesan los árabes. El mundo árabe es un paisaje, un decorado. Aunque exista como un mundo en sí mismo nunca se aprecia como tal. Siempre se le considera como un todo en relación a cualquier país de Oriente Medio", añadiría el autor.

Para el Godard de hoy, el cine puede ser un ejercicio para conocer culturas no occidentales, abrirse a ellas e intercambiar relevancias. Para nutrirse. Si el egocentrismo del séptimo arte actual lo permite. "¿Quién ha llamado 'arte' al cine? Sólo los occidentales", recogía Natalia Ruiz en En busca del cine perdido.

El cine es una ciencia experimental

El libro de imágenes es el último ejemplo del Godard más experimental. Aunque bien es cierto que viene estudiando los límites formales del arte cinematográfico como espacio de encuentro entre espectador y artista desde que iniciase su carrera.

Allá por 1973, Godard se toma en serio –se considera el vídeo Moi Je como el que abre su etapa teórica–, la exploración de lo formal en el séptimo arte, alejada de su concepción narrativa, de la idea de cine como arte para contar historias a través de imágenes en movimiento.

Puestos en duda sus postulados, su obra ha reflexionado sobre múltiples realidades alejándose, cuando lo ha necesitado, de la lógica. "Marxismo, psicoanálisis y semiología constitituyen un marco común definido por una voluntad de deconstrucción crítica", describe David Oubiña en el prólogo de A propósito de Godard. "Esa es la lección de Godard: mirar debería implicar un cuestionamiento de la mirada".

Una objeción al acto de la mirada pasiva que Godard lleva cultivando desde hace décadas y que ha destilado hasta cintas como Filme socialisme, Adiós al lenguaje y la que ahora llega a nuestras pantallas. Un cine que antepone el interrogante a la pregunta para mover al espectador hacia el cuestionamiento de la imagen en una sociedad ultramediatizada.

El cine es esperanza

En 1963, su cinta El desprecio se abría con una cita de André Bazin –padre intelectual de gran parte de la Nouvelle Vague–, que rezaba: "El cine sustituye nuestra mirada por un mundo más en armonía con nuestros deseos". Pues bien: no solo ésta era una reflexión sobre el deseo, todo la obra de Godard se configura como una extrapolación de sus anhelos para con el mundo. De su confianza –y paulatina decepción–, para con su capacidad emancipadora.

De ahí que El libro de imágenes se revele, en última instancia, como una llamada de esperanza en la capacidad transformadora del cine. Intelectual, material o sentimentalmente. La voz en off del realizador francés -quebrada y a punto de apagarse, como bien apuntaba el crítico Jordi Costa- exclama en el el tercer acto de este viaje cuasi performático que es su último film: "Incluso si nada ocurriera como nos habíamos imaginado, nuestras esperanzas no cambiarían. Las esperanzas seguirán existiendo y la utopía será siempre necesaria".

"Pensar consiste, entre otras cosas, en tocar lo que se nos escapa de las manos", describía el filósofo y periodista cultural Albert Lladó en el libro Humanidades en acción. "Pensar es aproximarse al territorio donde los prejuicios caen, de forma necesaria, por el abismo que se abre entre cada vínculo no dibujado".

Eso es exactamente lo que nos propone Godard con El libro de las imágenes. Un artefacto para pensar el cine como un diálogo, como un intercambio de pareceres entre imágenes en movimiento que significan lo que cada uno tenga a bien interpretar. Pero con capacidad para afectar y transformar, si bien no el mundo, sí la mente de cada espectador. Para entender el séptimo arte como una utopía capaz de cambiar y cambiarnos.

Fuente: https://www.eldiario.es/cultura/cin...

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Otras elecciones sin hablar del militarismo

2 May, 2019 - 00:05

Juan Carlos Rois.
Tortuga.

Acabamos de sufrir una desquiciada campaña electoral en la que lo pasional ha tenido la voz cantante y las propuestas racionales se han reducido al mínimo y se han simplificado al máximo, como es lo suyo cuando la escenificación y la mercadotecnia priman y la política se reduce a la imagen, más o menos agraciada, de unos cuantos pollos de pelea lidiando por el chocolate del loro de los valores altisonantes.

Ahora mereceríamos un descanso, pero no lo quieren los hados, que se nos vienen encima otras elecciones más, municipales, autonómicas en algunos territorios y europeas, tres en uno, como otras trinidades y triadas que venimos sufriendo desde Aristóteles, que tuvo el primer amago de trocearlo todo en tríos.
Por lo que respecta al militarismo también lo local, lo autonómico y lo europeo debería tener relevancia, pero sospechamos que el argumentario va a ir por otros derroteros.

Aquí vamos a intentar hacer repaso de las razones por las que deberíamos exigir a los partidos que pugnarán por embelesar al personal para obtener la flor de su voto que se retraten en temas militaristas. O que retraten, mejor dicho, su militarismo más o menos militante, para que se les vea el plumero y así el personal pueda tener en cuenta también esta deliberadamente ocultada dimensión de lo político.

Vamos a ello.

  • 1) El militarismo oculto en los territorios.

¿Por qué deberían preocuparse del militarismo los que se postulan para alcaldes, alcaldesas y alcaldadas y su séquito de candidatos concejeriles y consejeros y expertos cortesanos? Si el tema militar es, lo dicen todos, un tema de Estado.

Pues en primer lugar, porque el despliegue de esa estructura militar que se supone que pagamos religiosamente (nunca mejor dicho porque el asunto es de fe más que de sentido común), ocurre en el ámbito territorial concreto de los municipios y del territorio.

Vamos a ofrecer algunos ejemplos bien elocuentes:

  1. El ejército es el segundo terrateniente del Estado y acapara bienes inmuebles, propiedades rústicas y urbanas, campos de tiro erradicados en montes, serranias, islas y espacios naturales por los que no rinden cuenta socialmente.
  2. Hablando de espacios naturales, contamos con espacios de alto valor ecológico (Doñana, Bardenas Reales, Sierra del Retín, Monte del Teleno, Monte de Aitana, Isla de la Cabrera, Islas Chafarinas y de Alborán, Cerro Muriano, Algamela, Hoyo de Manzanares, entre otros) que constituyen una red paralela de espacios naturales vedada al resto de la sociedad y que se destinan a maniobras militares de alto riesgo ecológico.
  3. Son endémicos los conflictos rurales y hasta jurídicos que se provocan por la colisión de intereses militares y de las actividades rústicas tradicionales, sin olvidar la constante de incendios y peligrosidad que representa la actividad militar en los enclaves en que se desarrolla (incendios anuales en el Campo de San Gregiorio en Zaragoza que repercuten en las poblaciones circundantes, accidentes y peligros de las maniobras de Bardenas Reales sobre los pueblos de la zona, etc).
  4. Las infraestructuras militares se encuentran en el territorio y cuenta con un patrimonio inmobiliario asombrosamente amplio y muy a menudo implicado en especulaciones inmobiliarias considerables (operación campamento en Madrid, Cuartel de Artillería en Sevilla, ventas en San Fernando de Cádiz, patrimonio inmobiliario en Zaragoza, pelotazos inmobiliarios en Ceuta, etc.) así como otras que ya no se usan y que podrían destinarse a necesidades sociales de todo tipo.
  5. Casualmente, las infraestructuras militares están exentas del pago de impuestos municipales y tasas de todo tipo (las dependencias militares y sus organismos autónomos no pagan el IBI, ni el Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica, ni el Impuesto de Actividades Económicas, ni el de Plusvalía, ni ninguna de las tasas municipales) lo que quiere decir que las infraestructuras municipales y rurales de las que se benefician (acometidas de agua y luz, infraestructuras urbanas, viales, etcétera, se las pagamos entre todos).
  6. Por mor de una legislación especial, las zonas que el ejército declara “de interés para la defensa” (que van más allá de los propios cuarteles e infraestructuras militares) condicionan los usos del territorio y su desarrollo a la autorización y deseo militar, lo que implica en zonas rurales, por ejemplo, que se corten caminos, se impida en los alrededores el uso agrícola, forestal o de protección ambiental, o determinados usos agrícolas, forestales o de protección, no autorizados por Defensa.

En segundo lugar, el apoyo público, municipal y de las Comunidades Autónomas, a lo militar y al militarismo es descarado.

Como ejemplo podemos citar:

  • Las exenciones de IBI, tasas, autorizaciones de licencias y ahorros fiscales de las que gozan los espacios militares, incluyendo en la exención actividades tan importantes para la defensa como campos de golf, deportes y recreativos, cantinas militares, espacios cedidos para la industria militar, etcétera.
  • El apoyo económico y material que supone el patrocinio de actividades militares o militaristas, como son la cesión de espacios públicos para el desarrollo de actividades militaristas (por ejemplo las ferias de armas en Madrid o Sevilla, la participación de los ejércitos en ferias de otro tipo, las subvenciones a la industria militar, los convenios de colaboración de municipios y comunidades autónomas)
  • El ingente número de convenios municipales, de las diputaciones, de la Federación de Municipios y Provincias y de las Comunidades Autónomas con el Ministerio de Defensa y diversos departamentos militares y organismos autónomos militares, ya sean para la realización de actividades conjuntas, la cesión de espacios, la homologación de formación militar, el desarrollo de actividades “culturales”, la formación profesional, el apoyo económico a la rehabilitación de infraestructuras militares, para la adscripción de militares a las policías municipales, y un largo etcétera.
  • La abrumadora presencia de lo militar, personajes militares y hechos bélicos en el callejero, lo que promueve una cultura militarizada.
  • El apoyo institucional y la reverencia de los municipios a los ejércitos, con el paroxismo más descarado en los desfiles militares y otros actos con presencia institucional municipal.

Y tercero, la verdadera inexistencia de un apoyo comprometido con una cultura de paz con contenidos y no meramente retórica.

    • 2.- ¿Sería posible un enfoque “municipal” y “autonómico” diferente al mero consentimiento cómplice?

Dos tipos de razones permiten esta colaboración sorda y cómoda de lo municipal y autonómico con el militarismo.

La primera, que la gente no conoce nada de esta realidad, o cuando sufre sus efectos no los relaciona con el hecho del militarismo en sí.

Y la segunda, que, en general, los partidos políticos y sus candidatos participan de esa aceptación difusa del militarismo, por lo que en sus agendas de preocupaciones no entra, ni de lejos, preocuparse del mismo.

De lo que tenemos rastreado hasta la fecha, los programas políticos municipales y/o autonómicos nada dicen respecto de lo militar, aunque en realidad la situación permitiría al menos prestar atención a algunos de sus aspectos.

Por supuesto no pretendemos trazar un programa político, ni una tabla de reivindicaciones, pero sí alimentar la idea de que si se quiere se puede pensar de otra manera. Podríamos apostar por un enfoque municipal comprometido en la idea de desmilitarizar nuestras sociedades y en potenciar los municipios como dinamizadores del empoderamiento de las gentes que viven en ellos como actores de paz.

Haremos uno de nuestros consabidos cuadros con enfoques diferentes, aunque sólo sirva para dejar claro que cabe plantear algo diferente al mero consentimiento con la situación creada en materia militar y de paz también en lo municipal

Tras las elecciones generales pasadas, Utopía Contagiosa, antes de su disolución, presentó un Plan de Paz modelo (es decir, referencial y que podía ser llevado a cabo en otros lugares) al Ayuntamiento de Madrid (se puede consultar pinchando aquí y a su concejal encargado de políticas de solidaridad y derechos humanos (qué pena que la paz se considere por nuestra izquierda pétrea como un apéndice anecdótico de su tradicional idea de cooperación internacional, pero esa es otra lucha por hacer) que, como era de esperar, no fue atendido por el gobierno de Carmena.

Particularmente sigo pensando que como referente de cómo se podrían hacer las cosas de otra manera, es un buen ejemplo que se podría profundizar.

El plan Partía de unos presupuestos que, al parecer, son inasumibles para una política institucional por “de izquierdas” que se proponga ser. Los vamos a copiar:

«1.- Participación y empoderamiento. Fomentando la participación de la ciudadanía en la elaboración, desarrollo y evaluación de las actuaciones municipales con el fin de lograr su empoderamiento en temas de paz. Dinamizando a los vecinos y vecinas en su compromiso por la paz y la solidaridad, y como agentes activos de paz hacia dentro de la propia ciudad y en el contexto mundial. Sensibilizando culturalmente a la sociedad sobre la paz y sus contenidos, sobre el conocimiento de los conflictos internacionales y sus causas y sobre nuestra responsabilidad en todo ello. Y creando mecanismos adecuados de convivencia y de resolución alternativa de conflictos.
2.- Compromiso. Las políticas de paz no son políticas neutras, fáciles, cortoplacistas.
Necesitan un gran compromiso con los valores que se defienden porque lo hacen en situaciones muy difíciles. El compromiso con la paz lo ha de ser, sobre todo, en sus metodologías, aquellas que nos harán ser coherentes para llegar a los fines. Es muy importante ser autocrítico y reconocer que en múltiples guerras (si no en todas) nosotros somos también parte del problema (por ser parte del primer mundo y sus políticas económicas e internacionales injustas).
3.- Solidaridad y cooperación. Como las formas de contribuir a la disminución de injusticias estructurales en el mundo para colaborar en su solución.
4.- Noviolencia. Como metodología de acción coherente, propositiva y transgresora del paradigma de dominación-violencia que nos invade, para llegar a actuar en otro paradigma de cooperación-noviolencia alternativo que nos permita desarrollar desde ya la existencia de otros mundos posibles.
5.- Lucha por la seguridad humana, los derechos humanos y ambientales y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, como metas más o menos cercanas que nos harán ir logrando un mundo mejor.
6.- Contra la guerra y todos los tipos de violencia. Contra sus causas y consecuencias antes, durante y después de los conflictos

Mantenía diez y ocho objetivos (y ciento cinco medidas concretas) que pueden consultarse en el propio documento.

  • Objetivo 1.- Fomentar que el ayuntamiento tenga una política propia, activa y comprometida de actuación por la paz.
  • Objetivo 2.- Crear mecanismos adecuados de convivencia y de resolución alternativa de conflictos en la ciudad.
  • Objetivo 3.- Desarmar la ciudad.
  • Objetivo 4.- Apoyar las redes locales en la ciudad: grupos sociales pacifistas, noviolentos y de resolución pacífica de conflictos.
  • Objetivo 5.- Potenciar una cultura de paz en Madrid.
  • Antes de la guerra:
  • Objetivo 6.- Apoyo a grupos sociales foráneos que promueven la paz y el diálogo (pacifistas, noviolentos y de resolución pacífica de conflictos, refugiados. …) en zonas en conflicto.
  • Objetivo 7.- Promover una política de solidaridad con el fin de evitar que la violencia estructural y cultural derive en guerra.
  • Objetivo 8.- Fomentar la sensibilización y el empoderamiento social local y en el extranjero para abordar los conflictos de manera noviolenta.
  • Durante la guerra:
  • Objetivo 9.- Posicionar políticamente al Municipio en contra de la guerra y a favor del alto el fuego.
  • Objetivo 10.- Promover campañas de boicot y no colaboración con instituciones, empresas, etc., ligadas a la guerra.
  • Objetivo 11.- Solidaridad con los activistas y actividades contra la guerra y a favor del diálogo y la noviolencia en los países en conflicto.
  • Objetivo 12.- Ayudar a las víctimas de la guerra.
  • Objetivo 13.- Respaldar a quienes busquen soluciones negociadas y noviolentas en los conflictos.
  • Objetivo 14.- Difundir las verdaderas causas estructurales y culturales de las guerras.
  • Después de la guerra:
  • Objetivo 15.- Reconstruir las infraestructuras. Progresar en los Objetivos de
  • Desarrollo Sostenible.
  • Objetivo 16.- No olvidar las causas profundas de los conflictos y construir la paz sobre ellas.
  • Objetivo 17.- Fomentar la desmilitarización y la lucha contra el uso de la violencia.
  • Objetivo 18.- Promover la reconciliación y la resolución pacífica de los conflictos.

Es evidente que los programas electorales nada dirán de todo esto. No interesa. No vende. Complica a la mentalidad militarista vigente y, sobre todo, despierta a las sociedades para buscar cambios que lo institucional no quiere asumir.

Pero precisamente el hecho de que pueda existir un horizonte diferente desenmascara las grandes palabras con las que nos atizarán en campaña y puede permitir discernir mejor la impugnación al electoralismo abusivo con el que nos abrasan cada cuatro años.

Dejaremos para otro día analizar el militarismo de la UE, harina de otro costal.

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Acribillado por la Guardia Civil por ordeñar una cabra para matar el hambre: La familia de Ignacio no olvida

2 May, 2019 - 00:00

Andros Lozano

“¡Victoriano, baja y sal a la puerta, hazme el favor! ¡Victoriano, virgen de mi vida, sal ya!”

Las voces de aquel hombre que se colaban a través de las ventanas hasta el interior de su casa alertaron a Victoriano Montoya, vecino de Lebrija (Sevilla). El reloj marcaba poco más de las cuatro de la tarde del 2 de marzo de 1982. Un martes.

Cuando Victoriano, un humilde jornalero, salió de su casa, aquel joven que gritaba, natural de Trebujena (Cádiz) pero ennoviado con una lebrijana, le miró a los ojos y dijo: “Un guardia civil ha matado a tiros a tu hijo. Lo siento”. Al instante, se llevó a Victoriano en coche hasta la localidad vecina, a 12 kilómetros de allí.

Al llegar a Trebujena, Victoriano vio el cadáver de su hijo Ignacio, de 18 años. El cuerpo yacía tendido en la calle junto a una moto con serones a ambos lados del asiento trasero. Muy cerca de su hijo estaba también su sobrino Antonio López, de 16 años, herido grave. Había un charco de sangre en torno a ellos.
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Habían ido a recoger espárragos

Los dos primos procedían de familias humildes que vivían juntas en un patio de vecinos en Lebrija. Habían ido al campo a recoger espárragos. En un momento dado los chicos vieron una cabra descarriada, cogieron una lata de hierro que encontraron por los alrededores, la limpiaron y ordeñaron al animal para beberse su leche. Ignacio y Antonio estaban hambrientos.

Pero la casera de una pequeña finca cercana, La Dona, los vio y llamó a la Guardia Civil para denunciar el robo del animal, lo que era mentira. Cuando los dos primos se subieron a la moto y se pasearon por delante del cuartel del pueblo, Juan Macías, el guardia civil que vigilaba la puerta, les descerrajó varios tiros casi a quemarropa y por la espalda.

Ignacio, que a la semana siguiente tenía que ir a tallarse al ayuntamiento de su pueblo para hacer la mili, murió por el impacto de tres disparos. Uno le dio en la cabeza, otro en el hombro y un tercero le reventó el estómago. Esa última bala lo atravesó y acabó incrustada en la espalda de su primo Antonio, que conducía la moto y a quien tenía justo delante.

Guardia Civil, asesino y condecorado

Casi dos años después se celebró el juicio. El guardia civil, de raíces franquistas, negó que quisiera matar a nadie. Sólo dos meses después de aquella muerte se le distinguió con la Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil. Por aquel tiempo España se adentraba de nuevo en la democracia pero determinados y oscuros vicios del pasado todavía seguían presentes. Algunos miembros de la Benemérita aún creían que la ley estaba escrita por ellos.

Aquella muerte -el chico más joven sobrevivió- levantó a los pueblos de Lebrija, Trebujena, El Cuervo y Las Cabezas de San Juan. Hoy, 37 años después, es una historia olvidada por la mayoría pero no por las familias de aquellos chicos. “Mis padres eran tan pobres que no pudimos recurrir la sentencia”, dice Carmelo Montoya, hermano del fallecido, este pasado miércoles.

Son las diez y media de la mañana. El hombre, chaparro, tosco en el hablar pero de palabra sincera, charla con el reportero mientras toma café con leche en un bar cercano a su antigua casa, situada a la espalda de donde se encuentra ahora el ambulatorio de Lebrija. Junto a su hermano David, rememora cómo vivió aquella ingrata experiencia.

"Quisieron que no lo veláramos"

“Yo tenía 16 años, dos años menos que mi hermano muerto. Recuerdo a muchísimas personas viniendo a mi casa a velarlo cuando llegase. El pueblo entero, junto a vecinos de localidades cercanas, estaban esperando el féretro de mi hermano en la entrada de la carretera de Trebujena, la misma que viene de Sanlúcar de Barrameda, donde se le hizo la autopsia a Ignacio. La gente esperaba a la Guardia para gritarles asesinos. Pero nos engañaron”.

¿Qué pasó?

La gente estaba en la calle como loca. Un guardia civil sin escrúpulos había matado a un inocente y había mandado a otro al hospital medio muerto. Como había miedo a altercados, entraron por la espalda del pueblo, donde estaba la antigua estación y trajeron el cuerpo de mi hermano escoltado hasta mi casa por caminos de la marisma [Lebrija es un pueblo ribereño del Guadalquivir, que desemboca en Sanlúcar; ambas localidades están unidas por estrechos carriles que circulan por mitad del campo bañado por las aguas del río que alcanzan tierra adentro]. La intención de la Guardia Civil era llevarlo directamente al cementerio en el coche fúnebre. Al final los vimos y rectificaron.

Durante la instrucción del caso, el guardia civil Juan Macías dijo que había lanzado los disparos al aire para atemorizar a los chicos y hacer que detuvieran su moto. Luego, durante el juicio oral, a cuyas sesiones no pudieron entrar los padres de Ignacio Montoya -Victoriano y Francisca, ya fallecidos-, el despiadado agente explicó que las balas rebotaron en el tubo de escape de la moto antes de impactar en el cuerpo de los chicos.

Antonio, el primo de Ignacio, permaneció ingresado tres meses en el hospital Puerta del Mar de Cádiz. Un equipo de cirujanos alemanes se desplazó hasta España para extraerle la bala de la espalda, que a punto estuvo de impactar en su columna. Ante el juez, el chico contó: “Estábamos ‘esparragueando'. Vimos la cabra y quisimos bebernos su leche. No estábamos robando a nadie”.

Dos años después, en abril de 1984, la Audiencia Provincial de Cádiz condenó al guardia civil Juan Macías Marente a la pena de un año y seis meses de prisión menor como autor de un delito de "imprudencia temeraria criminalmente responsable, aunque no doloso". El condenado, quien se enfrentaba a una petición de cárcel por parte de la familia de los chicos de 50 años, tuvo que indemnizar con dos millones de pesetas a los padres de la víctima (pagó sólo 1,2 millones) y 200.000 pesetas al herido. La sentencia, a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, no apreció intencionalidad de matar en la actuación del agente, sino sólo la de detener a ambos jóvenes.

“Todo lo que dice esa sentencia es mentira. Todo. Mi hermano y mi primo no huían de nadie ni habían robado nada. Mi primo Antonio me contó que mi hermano se estaba haciendo de vientre y que pararon justo delante del cuartel para que él fuera a unos campos que había justo detrás. ¿Eso era huir? Mi primo lo esperó en la moto. Cuando volvieron a arrancar, ese guardia civil les disparó por la espalda. A mis padres les pagaron un millón doscientas mil pesetas y ese malnacido apenas pisó la cárcel”.

“Menos balas y más trabajo”

Los días posteriores a la muerte de Ignacio Montoya se sucedieron las críticas políticas a las autoridades policiales. La corporación municipal de Lebrija aprobó un manifiesto en rechazo de “la utilización de armas hacia el pueblo trabajador”. También se pedía la “democratización de las fuerzas de seguridad”.

El alcalde de Lebrija por aquel entonces, el socialista Antonio Torres, pidió -en vano- el cese del gobernador civil, defendió la inocencia de los dos primos, apoyó una huelga general en la localidad y dijo: “Nuestro pueblo necesita menos balas y más trabajo”.

Eran otros tiempos, todavía grises. Dos meses después de aquella muerte, Juan Macías Marente fue condecorado con la Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil con distintivo blanco. En ese momento se encontraba encarcelado en el acuartelamiento de Chiclana de la Frontera y sometido a diligencias judiciales. El cuerpo al que pertenecía le concedió aquella medalla por méritos adquiridos durante sus tres años de ejercicio en el País Vasco. Su nombre figuraba en una lista de unos 1.000 miembros del cuerpo condecorados por diferentes motivos.

La madre de Antonio López, el chico que sobrevivió a los disparos de Macías Marente, sigue viva. Reside en Lebrija. Su hijo murió hace 25 años, cuenta, por otras causas. “Aunque nunca se recuperó del todo. Siempre decía que le dolía”, explica la anciana, de baja estatura y rostro marcado por las arrugas y el sufrimiento. “Yo no cobré las 200.000 pesetas que dice esa sentencia. A mí me dieron 50.000 y me callaron. Éramos analfabetos, pobres… ¿Usted qué pensaba?”.

Los hermanos de Ignacio Montoya guardan con celo la foto que su padre tenía de su hijo muerto. En ella aparece un chico de pelo oscuro, de cejas pobladas y gesto risueño. En la parte trasera de la imagen, Victoriano escribió: "Tu padre no te olvida, niño. Victoriano Montoya".

Fuente: https://www.elespanol.com/reportaje...

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Construir desde abajo

1 May, 2019 - 00:05

Las elecciones municipales del 2015 significaron la entrada de nuevas formaciones, cuyo origen se debe especialmente a la crisis económica del 2007 y a la irrupción del 15M. Son los llamados gobiernos del cambio o del municipalismo transformador. A pocos meses de nuevas elecciones, el resultado, más allá de los discursos y de lo simbólico, parece insuficiente. En un momento en el que el binomio Estado-capital ha asimilado y ha integrado en su maquinaria tanto a ideologías de derecha como de izquierda, se hace necesaria una reflexión: para ejercer la libertad y mejorar las condiciones de vida de todos los miembros de una comunidad humana, ¿es suficiente con elegir cada cuatro años un partido, manteniendo las mismas estructuras y dinámicas sociales, políticas y económicas o hay que replantearse radicalmente el modelo?

Lo que se suele denominar como democracia representativa o parlamentaria tiene su origen en las revoluciones liberales, hace aproximadamente dos siglos. Pero tras la creencia de que esta gran transformación fue responsabilidad del desarrollo de las fuerzas productivas y de una nueva clase burguesa que expulsó a la aristocracia del poder con ayuda de las clases populares, la realidad es mucho más compleja. Hay que retrotraerse al nacimiento de los Estados modernos y a la acumulación originaria de tierras y fuerza de trabajo, propiciada por los Estados en su pugna por el dominio de más y más territorios. Según el filósofo y escritor Robert Kurtz, el origen del mercado capitalista debe mucho a la revolución militar que se inició a finales del siglo xv, dando paso al Renacimiento: «No fue la fuerza productiva sino, por el contrario, una contundente fuerza destructiva la que abrió el camino a la modernización». La producción y movilización de nuevos sistemas de armamento, como los cañones de hierro colado y los grandes barcos de guerra, ya no eran posibles desde estructuras locales y descentralizadas y requirieron de una organización nueva de la sociedad. Este complejo militar requería de una economía de guerra permanente y compleja que dependía de la mediación del dinero y que ya no podía sustentarse en la reproducción agraria local. Son los inicios de los cercamientos de tierras de particulares para evitar las prácticas comunales y de la expoliación de bienes que hasta aquel momento estaban fuera del mercado, como eran los bienes del común. Todo ello fue apoyado y regulado por los Estados modernos, creándose una nueva clase de los negocios que tenía como principal cliente al Estado. En Europa, la economía de guerra forzó el sistema de economía de mercado y llevó a un incremento de los tributos del 2000 % entre los siglos xvi y xviii.

EL DERECHO DE PROPIEDAD

En el Estado español, la revolución liberal o de propietarios, como la llamaba el historiador Josep Fontana, se produjo en una comunión de intereses entre la nobleza o clase militar y la clase de los negocios. El fundamento del Estado-nación, que creó sus bases en las Cortes de Cádiz, es lo que denominaban el «sagrado derecho de propiedad», como se puede contrastar revisando los decretos del periodo 1810-1814. Los poco más de trescientos diputados de las Cortes provenían de profesiones liberales o eran funcionarios civiles y militares, y un tercio eran eclesiásticos. Todos los diputados eran varones y las pocas alusiones a las mujeres se hicieron desde una visión patriarcal y androcéntrica, defendiendo como algo natural e indiscutible que las mujeres estuvieran desprovistas del derecho a participar en política, como en la intervención del diputado Diego Muñoz-Torrero.

Muy al contrario de lo que se suele creer, la abolición de los señoríos jurisdiccionales supuso grandes ventajas para la nobleza, ya que el Estado a cambio les permitió conservar la propiedad del solar y se sustituyeron las relaciones de vasallaje por contratos entre particulares. Como han demostrado los historiadores Ramon Garrabou, Enric Vicedo y Enric Tello: «La adaptación de estos linajes de nobles y hacendados al nuevo sistema capitalista fue muy rápida e indolora. Convertirse en capitalistas significaba para ellos desarrollar formas aún más eficaces de explotar el trabajo ajeno». El Estado-nación es en esencia el ejército y la mayoría de organizaciones de la modernidad, como la escuela, el partido político, la policía, la justicia, la corporación empresarial o la prisión, siguen este mismo modelo castrense, de cadena de mando de arriba abajo.

El derecho de propiedad decretado en Cádiz estaba basado en una lógica individualista que, entre otras cosas, impedía las prácticas comunales y era causa de indignación y revueltas entre las clases populares, que a su vez para poder subsistir se veían obligadas al éxodo rural y a proletarizarse en las fábricas para «ganar dinero» y pagar sus impuestos al Estado. Para asegurar el pago de los tributos, el Estado liberal tuvo que crear un aparato administrativo y policial descomunal. Inicialmente, los únicos reconocidos como verdaderos ciudadanos eran los varones propietarios, a partir de una renta anual de 6000 reales o que pagasen una contribución de entre 200 y 400 reales. Ellos eran los que podían formar parte de las milicias nacionales (policía), los que podían votar según el sistema electoral del sufragio censitario, que suponía un cuerpo electoral del 0,15 % de la población española, los que podían participar en política y los que tenían más posibilidades de adquirir bienes desamortizados en las subastas.

PROGRESO Y PARTIDOS

Otro de los aspectos de las estructuras de pensamiento dominantes que tiene origen en el liberalismo, además del individualismo, es la fe en la teoría del progreso, compartida también por la izquierda. Se trata de un concepto lineal del tiempo que es considerado como la verdadera «religión de la civilización occidental», que tiene una mirada de desdén y de autosuficiencia ante el pasado y que básicamente defiende que los avances de la ciencia y la técnica van también a favor del progreso social: «siempre se sabrá más, por tanto, siempre todo mejorará». Hoy día, ante la crisis multidimensional, especialmente el desastre medioambiental y la pérdida de valores humanos, se hace urgente revisar si realmente no tenemos nada que aprender de otras culturas supuestamente menos desarrolladas tecnológicamente.

En la vertiente política, la revolución liberal se basó en la misma lógica individualista que la del mercado, que, como decía Alexis Tocqueville, lleva a la impotencia del individuo para intervenir de forma significativa en los asuntos públicos. La suma de egoísmos que conduce al bienestar económico a través de una mano invisible –el principio de un individuo un voto, sin consensos desde abajo ni la atención puesta en las necesidades del vecino ni en la vida en común, cada quien desplazado a sus intereses particulares– es el fundamento de la democracia liberal. Intereses particulares que se armonizan a través de partidos políticos jerarquizados y cerrados que van intercambiándose en el gobierno de las diferentes instituciones del Estado y que, como dijo la filósofa Simone Weil, son máquinas de fabricar pasión colectiva cuya única finalidad es su propio crecimiento sin límite. Montesquieu, uno de los precursores del liberalismo, afirmó en El Espíritu de las leyes que «la gran ventaja que ofrecen los representantes es que son capaces de discutir los asuntos. El pueblo no es del todo idóneo para esto, lo que constituye uno de los mayores inconvenientes de la democracia». No fue hasta años más tarde, en un alarde de trilerismo político, que se atrevieron a denominar democracia al sistema representativo . Sin olvidar que el gobierno de los partidos políticos no es el todo; existen otros poderes, no escogidos en las urnas, que toman decisiones, como el alto funcionariado civil y militar, las élites económicas, intelectuales, etc. Pero, sean escogidos o no en las urnas, ni unos ni otros son responsables de sus decisiones ante la población. En el sistema representativo, las personas escogidas no están sometidas al mandato imperativo, es decir, no están obligadas a cumplir sus promesas electorales ni el pueblo puede revocar su mandato antes de las siguientes elecciones; mientras que las portavocías de los antiguos concejos que participaban en asambleas supralocales sí que estaban sometidas a este principio político.

En el sistema representativo liberal se ha producido un fenómeno equivalente al de la concentración del capital. Según nos indica Takis Fotopoulos en su libro Crisis multidimensional y democracia inclusiva: «La concentración de poder político ha sido el complemento funcional de la concentración del poder económico. Si la dinámica de crecer o morir de la economía de mercado ha dado lugar a la actual concentración del poder económico, la dinámica de la democracia representativa ha conducido a una correlativa concentración del poder político. Así, la concentración de poder político en manos de los parlamentarios en la modernidad liberal ha conducido a un grado de concentración aún más grande en manos de los gobiernos y el liderazgo de los partidos de masas en la modernidad estatista, a costa de los parlamentos».

LOS AYUNTAMIENTOS. UN ESTADO EN PEQUEÑO

En el plano local, el decreto del 23 de mayo de 1812 establecía la formación de los ayuntamientos constitucionales que arrebataron la titularidad de los comunales a la población, obviando a su vez el concejo abierto, la asamblea general del común. Los ayuntamientos liberales se crean según un modelo centralista de Estado, intensificando la separación entre las instituciones del pueblo (alcalde, regidores y funcionarios) y la comunidad de vecinas. Al igual que en las altas instituciones del Estado, la administración local incluye un alto funcionariado, cuyo cargo más elevado es la secretaría municipal, que desde su establecimiento por el artículo 320 de la Constitución de Cádiz fue clave en la imposición de la uniformidad institucional como vínculo administrativo de arriba abajo entre el poder central y el poder local, y supuso una pérdida de autonomía local basada en la costumbre.

CUESTIONAR EL MODELO DESDE LA RAÍZ

En esencia, estas estructuras y dinámicas de funcionamiento se han mantenido desde sus orígenes y se hace difícil creer que, sin un cambio profundo en la raíz del sistema, partidos con supuestas nuevas políticas puedan mejorar radicalmente la vida de la ciudadanía. Para empezar, hacen falta organizaciones que se atrevan a cuestionar la centralidad del trabajo asalariado y la concentración de los medios de producción en pocas manos, que es la base del capitalismo. Hoy los partidos de izquierda se diferencian cada vez menos de los partidos de derecha porque básicamente han renunciado a poner en tela de juicio las bases del modelo económico, que es lo que lleva a la precariedad y a que las necesidades más básicas no estén garantizadas para un porcentaje creciente de la población, mientras que los partidos conservadores y liberales han asumido también parte de los discursos de la izquierda posmoderna y las políticas de identidad. Esta es la causa principal del ascenso de la extrema derecha que, sin cuestionarse tampoco el capitalismo, promete a la clase trabajadora un reparto de las ayudas estatales y del empleo que priorice a la población autóctona, responsabilizando a las personas inmigrantes pobres de las desgracias de los penúltimos.

Pero sobre todo es necesario cuestionarse el modelo político, por lo menos en el plano municipal, que es lo que queda de aquellas comunidades que se regían por el concejo abierto. El pueblo tendría que participar directamente en su gobierno mediante la asamblea del común. Para ello tendrían que darse las condiciones adecuadas: por ejemplo, que los barrios de las ciudades y los núcleos de población no tuvieran una concentración poblacional como la actual, que dificulta la democracia directa y la creación de tejido social. Otros aspectos a considerar son la preparación individual desde la infancia como sujetos prepolíticos y comunitarios para participar en la vida pública –para lo cual se debería modificar el sistema educativo– y la reducción de la jornada laboral para poder dedicar el tiempo necesario a los asuntos del común. Sería un primer paso para construir desde abajo, desde la comunidad real, la comunidad arraigada al territorio, con conocimientos del mismo, que pudiera decidir sobre sus bienes comunes y con abundantes vínculos horizontales entre sus partes para la ayuda mutua y la solidaridad.

David Algarra

Fuente: https://www.soberaniaalimentaria.in...

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Pan y Rosas y Noticias de Paz de Abril

1 May, 2019 - 00:00

Nos acercamos a los gastos militares globales, a la abrazada de los pueblos como alternativa a las guerras, el fascismo y las fronteras, a conocer de primera mano la situación del pueblo de Nicaragua y las exigencias populares, aderezado de sin noticias de Paz y una reflexión sobre las elecciones, las democracias...con Música e Hafa, un pequeño rayo de esperanza y nos quedamos sin el audio de mujeres por la Paz, que será para el próximo programa. Por la Revolución Noviolenta.

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Acto contra la feria de armas

1 May, 2019 - 00:00

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Guaidó amanece en un “alzamiento militar” contra Maduro

30 April, 2019 - 19:41

Los primeros análisis sobre el movimiento de la oposición apuntan a que Juan Guaidó hizo esta jugada en un intento por reactivar la presencia de la militancia opositora en la calle, cuando están por cumplirse cien días de su autojuramentación, en una calle de Caracas.

Clodovaldo Hernández

Venezuela se despertó, una vez más, convulsionada: la información que corría a través de las redes antes del amanecer indicaba que el presidente de la Asamblea Nacional, autojuramentado como presidente encargado de la República, Juan Guaidó, estaba en la base aérea militar de La Carlota (el único aeropuerto en el valle de Caracas) y que tenía apoyo de altos oficiales la Fuerza Armada Nacional Bolivariana para lograr el objetivo en el que trabaja públicamente desde enero: derrocar el gobierno de Nicolás Maduro.

El impacto de la noticia fue mayor porque junto a Guaidó se encontraba Leopoldo López, el líder del partido de derechas Voluntad Popular, quien violó su situación de arresto domiciliario. Con las luces del nuevo día y con el flujo de más información, se aclararon muchos puntos: en primer lugar, Guaidó no estaba dentro de la instalación militar, sino en un distribuidor de tránsito, en la principal autopista de Caracas, que ha sido lugar tradicional de las concentraciones y los disturbios opositores en los últimos años. Tampoco tenía un respaldo militar significativo, ni por el número de efectivos ni por su rango. El de mayor jerarquía resultó ser el coronel de la Guardia Nacional Ilich Sánchez, quien se desempeñaba como comandante del destacamento que custodia la sede de la Asamblea Nacional (Parlamento).

El presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, en declaraciones telefónicas al canal estatal Venezolana de Televisión dijo que solo estaban participando unos cuantos militares de rango menor

Los rumores al respecto siguieron corriendo. Se dijo que el jefe militar del supuesto alzamiento era el mayor general José Ornellas Ferreira. De haber sido cierto esto, la situación hubiese sido realmente comprometida para el gobierno, pues se trata del segundo en la pirámide del Comando Estratégico Operacional y un oficial muy cercano tanto al fallecido mandatario Hugo Chávez como a Nicolás Maduro. Ornellas Ferreira lo desmintió rotundamente.

El presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, en declaraciones telefónicas al canal estatal Venezolana de Televisión dijo que solo estaban participando unos cuantos militares de rango menor, algunos de los cuales fueron llevados al lugar bajo engaño. El alto funcionario, considerado el más influyente del chavismo en el ámbito militar, aseguró que todas las instalaciones castrenses del país se encontraban en calma, incluso La Carlota, más allá de que en las afueras hubo escaramuzas y lanzamiento de gases lacrimógenos.

Reactivar la calle o provocar reacciones

Los primeros análisis apuntan a que Guaidó hizo esta jugada en un intento por reactivar la presencia de la militancia opositora en la calle, cuando están por cumplirse cien días de su autojuramentación, en una calle de Caracas. En ese lapso, el entusiasmo inicial que despertó su figura ha ido languideciendo por la falta de resultados concretos.

El movimiento también podría ser un modo de obligar al gobierno de Maduro a dar un paso que hasta ahora ha evitado: detener a Guaidó. Con una acción como la ejecutada este martes, las autoridades están emplazadas a ponerlo en prisión, lo que le daría a Estados Unidos la excusa que ha buscado para intervenir violentamente en Venezuela.

El desafío tiene el agravante de la presencia de López, quien se encuentra cumpliendo condena de 14 años de prisión por los hechos violentos de 2014 en la capital venezolana, conocidos como las “guarimbas”. López estuvo inicialmente en una prisión para procesados militares, pero, gracias a las gestiones de, entre otros, el expresidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, le fue otorgado el beneficio de arresto domiciliario. En condiciones normales, al haber salido ilegalmente, López debería ser devuelto a la cárcel.

Otra hipótesis que se maneja en altos niveles políticos es que Guaidó y López pretenden usar este evento para acumular fuerza de calle, hasta un momento en que tengan la capacidad de movilizarse hacia el centro histórico de la ciudad

El fiscal general de la República, Tarek William Saab, expresó que a su despacho “no le temblará el pulso” para solicitar las medidas que sean aplicables en este caso, pero advirtió que todo se hará a su debido tiempo. Hasta ahora, la estrategia gubernamental ha sido la de no privar de libertad a Guaidó, bajo la premisa de que su liderazgo, prácticamente creado en laboratorio, se desgastará solo.

Otra hipótesis que se maneja en altos niveles políticos es que Guaidó y López pretenden usar este evento para acumular fuerza de calle, hasta un momento en que tengan la capacidad de movilizarse hacia el centro histórico de la ciudad, donde funcionan todos los poderes públicos, incluyendo el palacio presidencial de Miraflores. La idea sería imitar el más reciente modelo de insurrección popular, el que se llevó a cabo en Sudán contra Omar al Bashir, al menos en lo que respecta a la determinación de los manifestantes de quedarse día y noche en las calles.
Guaidó ha anunciado varias veces su propósito de encabezar una marcha hasta Miraflores para tomar el poder. La última fecha que había dado para ello era la de este miércoles 1º de mayo, a propósito del Día del Trabajador.

Previendo ese tipo de variantes, el gobierno convocó ayer mismo a los militantes del Partido Socialista Unido de Venezuela y a la Milicia Nacional Bolivariana a reunirse en los alrededores de la sede gubernamental. Diosdado Cabello se presentó en el lugar para arengar a las masas. “Aquí que cada quien asuma ahora sus responsabilidades. No queremos lloriqueos”, dijo, encarnando el sentir de la línea dura de la militancia chavista, que clama por un castigo a Guaidó y los otros líderes opositores.

Los voceros habituales del gobierno de Estados Unidos para el tema venezolano estuvieron activados desde temprano. El vicepresidente Mike Pence, el secretario de Estado, Mike Pompeo y el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton hablaron abiertamente a favor del supuesto alzamiento militar. El canciller venezolano Jorge Arreaza, consultado al respecto, comentó que “aquí está demostrado que la factura de este golpe de Estado es estadounidense y son ellos quienes están financiando y promoviendo el golpe de Estado”. Según Arreaza, los pronunciamientos de altos funcionarios del Gobierno de EE UU son una muestra de cómo el país norteamericano ha intervenido de manera abierta en la situación política de Venezuela.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/venez...

Bolsonaro apoya levantamiento en Venezuela

Bolsonaro, cuyo gobierno ha descartado participar en una intervención militar extranjera, está reunido de emergencia en el Palacio de Planalto con varios de sus ministros para debatir la tensión en Venezuela.

[AFP]

El presidente Jair Bolsonaro manifestó el apoyo de Brasil "a la transición democrática en proceso" en Venezuela, donde militares se sublevaron este martes en apoyo al líder opositor Juan Guaidó, que busca derrocar al chavista Nicolás Maduro.

"Brasil acompaña con bastante atención la situación en Venezuela y reafirma su apoyo a la transición democrática que se procesa en el país vecino. Brasil está de lado del pueblo de Venezuela, del presidente Juan Guaidó y de la libertad de los venezolanos", escribió el mandatario ultraderechista en Twitter.

En otro tuit, Bolsonaro escribió que Brasil "se solidariza con el sufrido pueblo venezolano esclavizado por un dictador apoyado" por el PT y el PSOL, dos partidos izquierdistas de Brasil, y sus "alineados ideológicos".

"Apoyamos la libertad de esta nación hermana para que finalmente viva una verdadera democracia", declaró el excapitán del Ejército, uno de los primeros líderes en reconocer al autoproclamado presidente Guaidó.

Bolsonaro, cuyo gobierno ha descartado participar en una intervención militar extranjera, está reunido de emergencia en el Palacio de Planalto en Brasilia con varios de sus ministros para debatir la tensión en el país vecino.

Por la mañana, el canciller Ernesto Araújo dijo en rueda de prensa que es "positivo que haya un movimiento de militares que reconocen la constitucionalidad del presidente Juan Guaidó".

"Brasil apoya el proceso de transición democrática y espera que los militares venezolanos sean parte de ese proceso", declaró tras reunirse con su par alemán, Heiko Maas.

Según la prensa local, el vicepresidente Hamilton Mourao dijo que la sublevación es un "paso decisivo para la caída de Maduro". "No hay vuelta atrás, los puentes fueron quemados", afirmó citado por el periódico Folha de S. Paulo.

El gobierno del presidente Nicolás Maduro denunció un "intento de golpe de Estado" después de que un grupo de militares venezolanos se sublevase este martes contra él y en apoyo de Guaidó.

En un video grabado al parecer en La Carlota, una base aérea militar en el Este de Caracas, el líder opositor afirmó tener el respaldo de un grupo de "valientes soldados".

Guaidó, que es presidente de la opositora Asamblea Nacional, apareció además junto con Leopoldo López, su copartidario, quien dijo haber sido "liberado" por militares sublevados del arresto domiciliario en el que se hallaba desde julio de 2017, tras pasar más de tres años en prisión.

erp

Fuente: https://www.eleconomista.com.mx/int...

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