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Actualizado: hace 43 min 56 seg

"Democracia Militarizada"

6 March, 2019 - 00:00

Informe a cinco años de la promulgación de la Ley Nº 5036/13 que modifica y amplía los artículos 2º, 3º y 56 de la Ley Nº 1.337/99 “De Defensa Nacional y de Seguridad Interna”

DATOS DEL MATERIAL:

Nombre: Democracia Militarizada
Autor: Serpaj-Py
Editorial: Serpaj-Py
Año: 2018
Lugar: Asunción - Paraguay
Tipo de material: Informe
Temas: Militarización en el Norte
Archivo: Descargar material http://www.serpajpy.org.py/wp-conte...

Fuente: http://www.serpajpy.org.py/bibliote...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Preguntas incómodas

6 March, 2019 - 00:00
Categorías: Tortuga Antimilitar

Somos feministas porque somos antimilitaristas

5 March, 2019 - 00:00

Con motivo de la inminencia del 8M, retornamos a portada este editorial del Grup Antimilitarista Tortuga sobre patriarcado y lucha feminista, que fue publicado el pasado 10 de diciembre de 2018.

El movimiento feminista experimenta hoy una gran atención mediática y social. Al calor de la oportunidad histórica que se abre para su trabajo nos disponemos a aportar también nuestro punto de vista y nuestra reflexión.

Acontecimientos mediáticos y profundos análisis, peligros y esperanzas, enfrentamientos y alianzas… La situación es tan alentadora como compleja para una de las luchas que más se han esforzado en mejorar la sociedad. Las personas que integramos el Grup Antimilitarista Tortuga trataremos de compartir, con honestidad, nuestra opinión al respecto. Sabemos que no nos hallamos en posesión de la verdad absoluta ni pretendemos decir la última palabra sobre un tema que merece una cuidada reflexión. También somos conscientes de que nuestro punto de vista gustará a algunas personas, pero no a otras. Por ello pedimos empatía, respeto y comprensión. Nuestra intención es poder expresarnos y enriquecernos con el debate: algunas de las más bellas obras musicales que han sido compuestas contienen multitud de acordes disonantes.

El patriarcado en la sociedad del estado español

No hace falta ser un lince para advertir que nuestro día a día está plagado de situaciones que privilegian al varón respecto a la mujer (o que someten a ésta respecto a aquél), ni es preciso destacar por la agudeza en el análisis para darse cuenta de que esta desigualdad forma parte de la estructura de nuestra sociedad. Conocer el origen de la citada realidad es extremadamente difícil, quizá imposible. La investigación histórica encuentra continuamente fuentes que confirman la existencia de esta relación de desigualdad fecha tras fecha, pero se topa con la dificultad de encontrar una data inicial. Sin embargo, la mayoría de interpretaciones relacionan su razón de ser, al menos en Occidente, con las principales disfunciones de nuestra sociedad; con la existencia de jerarquías, de desigualdades sociales, de dominación económica; con el empleo de la fuerza… Todos estos problemas citados han ido definiéndose y asentándose en el transcurso de la historia y son parte del legado que cada generación le ha dejado a la siguiente. Se han transmitido, a lo largo del tiempo, mediante la educación y, además de en la propia organización social, han impreso su huella en el imaginario colectivo, en los valores compartidos y en las mentes de los individuos. Este ejercicio del poder de los varones sobre las mujeres es lo que se conoce como patriarcado. Hoy podemos observarlo con facilidad en discriminaciones concretas y ampliamente extendidas como, por ejemplo, la existencia en el ámbito laboral de los techos de cristal y la brecha salarial. Aún más evidente y extremo es el caso de la violencia machista —aunque el resto de desigualdades previa y posteriormente citadas también son violencia—, la cual deja cada año una lamentable cantidad de muertes y un número todavía muy superior de lesiones y personalidades anuladas. Otro importante botón de muestra de la violencia patriarcal es la cultura de la violación, la cual debe interpretarse más allá del propio abuso sexual y violación, ya que estos actos no son más que el extremo de un imaginario masculino ampliamente interiorizado que, entre otras cosas, comprende a la mujer como un objeto sexual a disposición del varón. La lista es extensa y difícil de delimitar: podemos citar, por su importancia y significación, la muy extendida costumbre de repartir desigualmente y en ausencia de libre y consciente decisión, la realización de las tareas domésticas y el cuidado de las personas dependientes.

Por otra parte, merecen mención los llamados “micromachismos”; ese conjunto de pequeñas actitudes naturalizadas— y con frecuencia ignoradas o vividas inconscientemente— que materializan en la vida cotidiana la preeminencia masculina. En este caso, tal como decíamos sobre la violación, el problema no reside solamente en lo que podemos observar con mayor facilidad. Como trataba de explicar Johan Galtung (1), la violencia se nos presenta como un témpano de hielo a la deriva: solo eleva sobre la superficie una pequeña parte. Por debajo de esa violencia directa que, a menudo —si bien no siempre—, es señalada y condenada, se ocultan una violencia estructural y una violencia cultural que nutren y sirven de soporte a la primera. Si no tratamos de hallar las soluciones a la violencia patriarcal en el fondo (en nuestra misma organización social, económica y política, o en esas costumbres y valores que distinguen a la humanidad en dos géneros para perpetuar situaciones de privilegio) no podremos darle la vuelta a la tortilla. No dirijamos solo la atención a las consecuencias más indignantes: enfoquémosla también hacia sus causas. Y no olvidemos otra cosa: la construcción del género en nuestra sociedad, la asignación artificial de características a las personas según su sexo, perpetúa la marginación y el sometimiento de aquellos seres humanos que por motivos éticos, sexuales o de identidad no encajan en ese papel forzado.

A pesar de todo lo dicho, tenemos la impresión de que en las sociedades occidentales se tiende hoy a una, lenta pero paulatina, reducción de la dinámica heteropatriarcal. Las causas de esta evolución son asimismo complejas y, en todo caso, sentimos que no se avanza a la velocidad que nos gustaría. Nos consta que desarraigar estructuras culturales tan profundas y antiguas como es el patriarcado no es tarea fácil; se trata de un proceso que puede extenderse a lo largo de varias generaciones. En nuestra mano está el continuar por esta vía: derribando muros y venciendo resistencias ancestrales. Hay que avanzar con determinación por este camino, hay que evitar posibles estancamientos y vueltas atrás, y para ello consideramos fundamental la lucha feminista.
Por otro lado, el patriarcado no se materializa en la misma medida, con un único patrón, en todos los lugares, ni en todas las generaciones, ni en todos los grupos sociales, ni en los distintos individuos. Por ello pensamos que no existe la posibilidad de establecer generalizaciones absolutas; que debemos estudiar cada caso y cada situación a fondo. Y, en lógica consecuencia, hay que extremar la precaución a la hora de juzgar y pretender impartir lecciones a personas y grupos sociales diferentes. Especialmente —cada palo ha de aguantar su vela— cuando la casa propia no está perfectamente barrida, en esta o en otras cuestiones igualmente importantes. Lo dicho es, además, extrapolable a nuestra relación con otras culturas: es importante evitar el etnocentrismo simplificador. Cada cultura tiene su identidad, su razón de ser y su complejidad. Es preciso conocerla bien en todas sus circunstancias antes de emitir juicios condenatorios. De hecho, pensamos que si alguna cultura ajena a la nuestra precisa algún tipo de evolución, ello ha de ser considerado y realizado desde sí misma, no por la imposición colonizadora de la arrogante y autocomplaciente sociedad occidental.

La oportunidad del feminismo

Tenemos la posibilidad de tomar decisiones sobre multitud de circunstancias personales y sociales. También, en relación al tema que estamos tratando, hemos de elegir si nos dejamos arrastrar por la corriente más cálida o si preferimos escoger nuestro destino y el trayecto para llegar a él. Aunque, como decimos, algunas de las expresiones del heteropatriarcado puedan estar atenuándose lentamente, asegurar que esto continúe pasando y que dé lugar a una sociedad mejor es responsabilidad de cada ser humano y podrá lograrse con el apoyo de las personas de la sociedad y el particular y necesario esfuerzo de la organización feminista. En nuestra mano está que la lucha contra el heteropatriarcado se enfoque hacia metas, tácticas y estrategias precisas, que no se pierda por caminos secundarios o desemboque en vías muertas, que no se desvíe, que trabaje conscientemente por la sociedad que queremos construir.
Y lo cierto es que al sistema, afortunadamente, se le están abriendo brechas sobre las que el movimiento feminista puede incidir e incide. Su éxito mediático es incuestionable y vive un momento en el que la sociedad lo mira atentamente. Ha trabajado para que se abran oportunidades políticas y en su voluntad está aprovecharlas: hoy por hoy, quizá, tiene ante sí una posibilidad de avance superior a la de cualquier otra lucha social. Se presenta, por tanto, una oportunidad histórica para reducir (o destruir) la dinámica social que privilegia a los varones.

No obstante, hay peligros que pueden menoscabar y desenfocar la potencia del feminismo. Algunos de estos peligros, comunes a cualquier movimiento emancipador, forman parte de la cotidianeidad de su trabajo. Otros solo aparecen cuando un movimiento concreto tiene cierto éxito.

Por un lado, el poder establecido ha demostrado a lo largo de la historia su capacidad de recuperar e integrar cualquier lucha que se le oponga, de alimentarse de ella y fortalecerse. Por ejemplo, no hay que olvidar que la igualdad deja de ser un valor y una meta a perseguir cuando sucede en la injusticia: no vemos ningún avance en que las mujeres alcancen a ocupar los roles opresores tradicionalmente reservados a los hombres. No deseamos una sociedad en la que también las mujeres nos golpeen con sus porras policiales, en la que asesinen desde cazabombarderos o en la que integren los parlamentos y gobiernos que secuestran nuestra libertad. No debe aspirarse, por ninguna causa, a formar parte de instituciones que no deberían existir. Esta falsa igualdad, bien condimentada y publicitada, sirve para que, barnizándose con ella, los estados y entes que perpetúan la injusticia puedan legitimarse. Más execrable todavía es el aprovechamiento cosmético que los diversos poderes logran de la propia lucha feminista y el dolor de las personas en asuntos tan graves como la violencia de género.

Por otra parte, cuando, como es el caso, una injusticia es destapada y expuesta a la sociedad suele ofender a determinados colectivos y personas interesadas en que las cosas sigan como estaban. Podemos comprobar cómo prolifera toda una oposición pública al movimiento feminista (en ocasiones organizada) que combate su trabajo y su discurso. Ante esta situación pensamos que hay que actuar con precaución. Dicha oposición suele hallar munición para sus argumentarios antifeministas cuando logra que parte del movimiento entre al trapo de sus provocaciones, adopte una actitud defensiva y se dedique a una especie de juego de acusaciones generalizantes hacia todo el sexo masculino. Queremos aclarar lo que acabamos de expresar. Entendemos que el patriarcado no es lo que vulgarmente se entiende como una entelequia, sino que es una construcción humana y, por lo tanto, responsabilidad de las personas que, de forma más o menos voluntaria, contribuyen a su desarrollo y perpetuación. Que la inmensa mayoría de varones se haya aprovechado de esta situación privilegiada a lo largo de la historia no debe ser obstáculo para que la crítica que puede ser dirigida hoy a cada hombre en particular tenga en cuenta sus circunstancias concretas. Entendemos que hay más utilidad y razón de ser, en esta y otras cuestiones, en ayudar a cada persona a tomar conciencia y poder superar las circunstancias que, de unas formas y de otras, le hacen ser opresora, que en entrar en un juego de acusaciones y guerras de datos que solo sirve para polarizar, enfrentar a las partes en conflicto y dificultar la comunicación. En una sociedad altamente mediatizada, esclava de titulares y pasiones, cualquier colisión tiene una enorme repercusión pública y termina por invisibilizar, eclipsar, el análisis y la reflexión sosegada y constructiva sobre la realidad.

La otra cara del señalamiento de todo un sexo como agresor en potencia es designar al contrario como su víctima. Esta forma de ver y expresar las cosas, como estamos tratando de explicar, aunque nos resulta dual y simplista, en realidad no es del todo falsa. Ya hemos hablado de las dimensiones estructural y cultural del patriarcado. Sin embargo, sospechamos de la generación e implantación de un imaginario que incide en la retroalimentación de la identidad de víctima de las mujeres. La victimización puede ser también, y de hecho así ocurre cuando se reduce fundamentalmente a alguien a ese rol, paralizante; una forma de oprimir, subestimar y subordinar a dicha persona a algún tipo de instancia superior capaz de defenderla y velar por sus intereses. Instancia que, obviamente, se ve así reforzada. Entiéndase también aquí lo que pretendemos expresar. No negamos los efectos concretos de la violencia machista y el resto de consecuencias opresivas del patriarcado, así como la necesidad de ponerles coto. Simplemente alertamos de la gran puerta de entrada que se le puede abrir al indeseable poder establecido para constituirse en único juez de la cuestión así como en ejecutor incontestado de sus propias sentencias. Nuestra propuesta es otra: Frente a victimización, empoderamiento.

En ambos casos, consideramos que es importante que la lucha contra el patriarcado y sus expresiones no se convierta, ni en un posible señalamiento-criminalización de todos los integrantes del sexo masculino por el mero hecho de serlo, ni en lo contrario, en una victimización de todas las mujeres, también por el hecho de serlo. Dejando aclarado que, como se dijo, la violencia patriarcal se nutre de la cultura patriarcal en su integridad, la cual afecta a todas las personas de la sociedad (por ello su superación es tarea de todos y de todas, no solo de las mujeres), también cabe distinguir entre unas personas y otras y entre sus respectivos comportamientos, y exigir o no responsabilidades, particularizando, en relación a ellos. Es decir, todas las personas hemos sido educadas en la cultura patriarcal y somos corresponsables de su superación, pero la responsibilidad por los actos cometidos u omitidos ha de ser individual.

Feminismo y antimilitarismo

Como es fácil desprender de lo argumentado hasta el momento, consideramos que un movimiento social por sí solo no puede construir un mundo mejor o, al menos, no puede explotar todas sus posibilidades para ello. Feminismo, antimilitarismo, ecologismo, anticapitalismo…, enfocados únicamente a su propia tarea, quedan anclados en un puerto, ajenos a la relación que tienen unos problemas con otros. Así, corremos el riesgo de desvincular la existencia del patriarcado, por ejemplo, de la dinámica del capitalismo; o la guerra y las migraciones, de las relaciones económicas de expolio entre el norte y el sur o de la cuestión medioambiental. Consideramos pertinente y necesario un diálogo entre feminismo y antimilitarismo que enriquezca a ambos movimientos. Nos consta que la mayoría de personas que los integran poseen la suficiente capacidad solidaria, así como la visión política precisa para hacer confluir las diferentes luchas emancipadoras. Por ello, desde nuestro compromiso antimilitarista y nuestra sensibilidad (militancia en algunos casos) feminista vamos a tratar de ofrecer algunas opiniones y sugerencias. Desde la humildad, y aportando argumentos que esperamos vayan floreciendo o marchitándose según avance el debate.

Antimilitarismo y feminismo son movimientos que siempre han ido de la mano. De hecho, no es posible mostrar preocupación ante las consecuencias negativas del militarismo sin dirigirla, a su vez, hacia las del propio patriarcado. Baste recordar el devastador efecto de las guerras sobre la población femenina. El papel de las mujeres en la lucha antimilitarista tiene raíces muy profundas. Desde aquellas madres, hermanas e hijas que protagonizaban la resistencia civil a las levas obligatorias de hombres reclutados para la guerra, al campamento femenino de Greenham Common (verdadero hito en la lucha antinuclear) (2), o la reciente marcha feminista y antimilitarista contra la exportación de armas desde el puerto de Bilbao (3). En la declaración ideológica de Alternativa Antimilitarista-Moc (colectivo del que Grup Antimilitarista Tortuga es parte) se cita como una seña de identidad la «superación de toda discriminación económica, cultural, sexual (homófoba, machista...), ideológica, por edad, tipo de vida... que afecte a cualquier persona empezando por nuestro propio movimiento». Y continúa: «Especial atención dedicaremos a la superación de los roles y estereotipos sexistas que impone el patriarcado, por ser la discriminación más generalizada al condicionar y limitar a todas las mujeres y hombres en todos los ámbitos de la vida» (4).

Una de nuestras preocupaciones en tanto personas antimilitaristas es la dinámica constante de endurecimiento punitivo por parte del estado español. Nos resulta inquietante que cada vez haya más ámbitos de la vida legislados y judicializados, circunstancia que anula la capacidad reguladora y resolutoria de conflictos de las personas y, por lo tanto, empobrece sus competencias sociales. En simbiosis con ello, prospera entre la población una inclinación favorable a los señalamientos de culpables, los castigos e incluso los públicos linchamientos. Desde el Grup Antimilitarista Tortuga rechazamos esta tendencia que consideramos, además de peligrosa y favorecedora de sistemas políticos de signo autoritario, una forma de alejarse de la apuesta humanista y garantista necesaria para la construcción de una sociedad mejor. Como ya expresamos en nuestro documento “Respuestas al crimen en la sociedad actual. ¿Es posible abolir la cárcel?” (5), nuestra apuesta es siempre por la reparación y la rehabilitación, nunca por el castigo y la venganza. Por ello pensamos que es importante que el movimiento feminista, a la hora de señalar justamente los excesos del patriarcado (especialmente la violencia machista), evite cuidadosamente dar alas a este tipo de disertaciones y actitudes antihumanistas que, además de empobrecer a quienes las mantienen, tanto fortalecen al poder.

Por otra parte, al comprender como militarismo toda forma de dominación coactiva de unas personas sobre otras, toda forma de subordinación y desposesión, pensamos que hay que mantener un discurso crítico y superador, también, hacia la institución del estado en cualquiera de sus formas. Igualmente con respecto al sistema capitalista, incluyendo su principal expresión laboral: el trabajo asalariado. Así, nos sentimos mucho más cerca de aquellos grupos y personas del movimiento feminista que, de unas formas y de otras, no son ajenas a este análisis y cuidan sus acciones y su discurso para no fortalecer dichas estructuras. A nuestro juicio, la senda de lucha por el mundo que deseamos no pasa por un mejor y más igualitario acceso al «mercado» de trabajo asalariado, sino por una apuesta por la economía social y solidaria, aquélla que se opone al capitalismo: el cooperativismo, la autogestión… Economía en la que el centro son las personas, el cuidado del medio, de la tierra... También es el laboral un ámbito que precisa emancipación para recuperar el control de la vida.

Para terminar, queremos recordar que, si aspiramos a construir una sociedad mejor, necesitamos desarrollar una importante capacidad de escucha y autocrítica. Es importante no dejar de tener nunca presente que nadie puede pretender encontrarse en posesión de la verdad absoluta, y que los propios actos y puntos de vista han de ser siempre objeto de evaluación propia y ajena. Si en la polémica mantenemos una actitud abierta, no es extraño ni infrecuente que hallemos parte de verdad en la postura que se opone a la nuestra y que, además, encontremos deficiencias o aspectos a mejorar en nuestro pensamiento. Por ello entendemos que todas las luchas sociales (también la antipatriarcal) deben apostar por una actitud dialogante y empática: deben huir de los dogmatismos, los encastillamientos, el enfrentamiento acrítico, la demonización de los adversarios y las actitudes persecutorias. La apertura a la crítica, incluso a la disidencia, fortalecerá aquellas ideas nuestras que sobrevivan a los debates, y desechará el resto. La duda es condición necesaria de unos principios fuertes y para ello se precisa una actitud favorable al diálogo constructivo, en libertad y sin ningún tipo de coacciones.

Nos esforzamos, con nuestros errores e insuficiencias, por la construcción de un espacio abierto en el que aprender de todas las luchas y desarrollar sinergias. Desde él deseamos colaborar con ese feminismo propositivo —y no meramente reactivo— capaz de construir alternativas y de poner en marcha valores nuevos para construir un mundo mejor. Con él queremos trabajar codo con codo en pos de unos objetivos compartidos. Nos vemos en el camino.

Notas

1- El sociólogo, matemático y conocido pacifista noruego Johan Galtung, introdujo el concepto “triángulo de la violencia”. Según su teoría, además de la violencia directa, que es fácilmente apreciable, existen también la violencia estructural y la violencia cultural, las cuales, no por ser invisibles son menos violentas. Ellas son la raíz de la cual se nutre la violencia directa. Se materializan en las estructuras sociopolíticas —explotación, marginación, represión…— y culturales —racismo, machismo…— de una sociedad concreta.

2- “El campamento de Greenham Common fue una iniciativa noviolenta de las mujeres británicas que, de 1981 al 2000, se instalaron junto a la base militar americana para protestar contra la proliferación nuclear. Obtuvo el apoyo de miles de personas en todo el mundo y se convirtió en un símbolo de la lucha contra las armas nucleares”. http://periodismohumano.com/mujer/l...

3- Movilización feminista contra la industria militar vasca: «La guerra empieza aquí»: http://www.sinkuartel.org/es/kemmoc...

4- http://antimilitaristas.org/spip.ph...

5- http://www.grupotortuga.com/Respues...

Ver también:

Antimilitarismo y feminismo: el cuestionamiento a la cultura patriarcal de dominación

Antimilitarismo y feminismo: las mujeres, la insumisión y 25 años desobedeciendo (I)

Antimilitarismo y feminismo: las mujeres, la insumisión y 25 años desobedeciendo (y II)

Antimilitarismo y feminismo – una relación difícil

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El ejército realiza maniobras en una finca de Castalla (Alacant) sin que los propietarios estuviesen avisados

5 March, 2019 - 00:00

m. vilaplana

Los propietarios de una finca de Castalla se han llevado en la mañana de este lunes un enorme susto cuando el Ejército ha realizado maniobras en su propiedad sin que ellos hubiesen sido previamente avisados. El dueño, José Beneyto, ha informado que "mi mujer se encontraba en la casa cuando ha visto aterrizar a un helicóptero del que han salido dos soldados que se han puesto a disparar".

Los hechos se han registrado en la zona de la Font de la Carrasca, y según ha continuado narrando el propietario, "he acudido de inmediato cuando mi esposa me ha llamado por teléfono y efectivamente he podido ver a un coche del Ejército que estaba por la zona". Ante lo ocurrido, ha contactado con la Guardia Civil, "que sí conocía que se iban a realizar maniobras. No sé de quien ha sido el fallo, pero lo cierto es que a nosotros nadie nos ha avisado, lo que nos parece absolutamente improcedente".

Beneyto recuerda que hace dos o tres años "ya nos pasó algo similar, e incluso nos rompieron la cadena de acceso a un camino". El propietario de la finca señala que va a presentar quejas, "porque nos parece, insisto, totalmente improcedente que se invada una propiedad privada, y más sin que se nos comunique nada a los inquilinos".

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Evitando el imperialismo climático: Una visión izquierdista de la geoingeniería

5 March, 2019 - 00:00

Las técnicas de geoingeniería necesitan ser revisadas y examinadas cuidadosamente, pero ya es fácil discernir que algunas de ellas técnicas serán más conducentes a un enfoque izquierdista, mientras que otras probablemente reforzarán las estructuras de poder capitalistas.

Traducido por Daniel Ruilova.

Todas las personas están familiarizadas con el caos climático en desarrollo. Los niveles de dióxido de carbono han superado las 410 partes por millón (ppm), la posibilidad de evitar 2°C de calentamiento global es cada vez menor, y un Planeta Tierra Invernadero parece cada vez más probable.

El cambio climático ahora amenaza el proceso de acumulación de capital y el escenario sin introducción de cambios (business-as-usual). La geoingeniería, la manipulación a gran escala de los sistemas de la naturaleza no-humana, ahora es invocada por el IPCC como una solución de emergencia.

En realidad, el calentamiento global es geoingeniería; el capitalismo es geoingeniería —un proyecto a gran escala y de siglos de duración, que ha modificado la naturaleza, ha abierto fracturas metabólicas, y ha alterado la composición de la atmósfera como parte de una guerra de clases, persiguiendo la acumulación de capital y fuentes de naturaleza barata. En su mayor parte ha sido un proceso involuntario —la modificación climática como una externalidad es lo que nos ha traído hasta este precipicio— pero al igual que la geoingeniería intencional, ha afectado a la totalidad de la biósfera.

¿Tiene sentido probar y conducir esta geoingeniería en un intento por enmendar las heridas del capitalismo en la biosfera? En una palabra: sí.

La geoingeniería fácilmente podría perpetuar las estructuras de poder existentes, y exacerbar las injusticias que enfrentamos, pero estas tecnologías no deberían ser rechazadas de plano. Estas “exigen precaución y prudencia”, pero dirigidas hacia objetivos izquierdistas pueden ayudar tanto a mitigar el cambio climático como a crear un orden social, político y económico más justo.

La clase capitalista se puede adaptar fácilmente a un mundo más caliente hasta un punto: la riqueza puede comprar búnkeres subterráneos y oasis cerrados; el poder consigue muros fronterizos y robo de tierras

Finalmente quizás no tengamos opción. Una cantidad de aumento de la temperatura está “atrapada” debido a la inercia acumulada, y una “una gran porción del cambio climático es en gran parte irreversible en escala de tiempo humana” a menos que ocurra una eliminación masiva del carbono atmosférico. Algunos modelos del cambio climático futuro plantean que la biodiversidad global sufriría más por el cambio climático que por la geoingeniería. Las emisiones de aerosoles por décadas de actividad industrial han estado enmascarando el “verdadero” calentamiento asociado con las emisiones de gases de efecto invernadero durante algún tiempo. Limpiar esta contaminación de aerosoles (y por lo tanto mejorar la calidad del aire y reducir las muertes asociadas con la contaminación del aire) llevará a un aumento de 1°C de calentamiento global.

La clase capitalista se puede adaptar fácilmente a un mundo más caliente hasta un punto: la riqueza puede comprar búnkeres subterráneos y oasis cerrados; el poder consigue muros fronterizos y robo de tierras. Una atmósfera compartida no significa que estemos juntos en esto.

No involucrarse en alguna forma de geoingeniería es tomar una posición privilegiada y condenar a los más pobres y vulnerables de nosotros a la desesperación y la degradación (0.1 grado Celsius puede significar la diferencia entre la vida y la muerte para millones de personas). No sorprenderá a nadie el hecho de que la geoingeniería implica riesgos. Modificar el clima o el tiempo metereológico, incluso a pequeña escala como en la siembra de nubes, tironea el tejido de la vida —y no siempre vemos qué hilos tiramos. Pero no toda geoingeniería es igual. Hay grandes diferencias entre reflejar la luz solar de vuelta al espacio y secuestrar dióxido de carbono.

Echemos un vistazo por algunas de las formas más problemáticas de geoingeniería.

La “gestión de la radiación solar” involucra la modificación de la cantidad de energía solar que entra al sistema atmosférico, a través de la inyección de aerosoles en el aire, potenciando el efecto albedo de la superficie de terrestre, o a través de reflectores espaciales. Es mejor comparada con la energía nuclear: requiere centralización y un sistema de gestión tecnocrático.

A pesar de las décadas de investigación, aún no está bien comprendida, y el entendimiento científico de los potenciales impactos “sigue siendo pobre”, según la American Geophysical Union. La idea de reflejar la luz solar lejos de la tierra con espejos espaciales gigantes o la “opción Pinatubo”, reduciendo las temperaturas mundiales mientras que se mantienen los niveles de consumo y emisiones de combustibles fósiles, es una solución atractiva para la clase capitalista. En vez de una transformación económica, promueve un enfoque de solución rápida, dotando a los procesos y entidades tecnológicas con el poder de resolver problemas hasta ahora intratables —un problema que David Harvey ha llamado tecno-fetichismo.

¿Qué impactos podemos esperar en un mundo que utilice la gestión de la radiación solar? Para empezar, no revertiría el daño en la agricultura causado por el cambio climático. Tampoco evitaría una mayor acidificación de los océanos, ni tendría efecto en los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera. Lo que sí haría, sería aumentar la frecuencia de los huracanes, y eso provocaría descensos gigantes en las lluvias tropicales, y alteraría los monzones de verano, impactando negativamente en las precipitaciones sobre los cultivos que abastecen a millones de personas, quienes históricamente han tenido poca responsabilidad en provocar el cambio climático.

Los ciclos de temperatura y precipitación de la Tierra están tan fuertemente atados que incluso si el aumento de las temperaturas es revertido, el ciclo del agua no reaccionará de la misma forma: es poco probable que la gestión de la radiación solar vaya a restaurar el clima original del planeta.

A partir de las estimaciones actuales, las exigencias de tierra para la captura de carbono con bosques serían inmensas, afectando la seguridad alimentaria al competir por tierras fértiles de la misma forma en que ocurrió con los biocombustibles

También está el problema del “efecto de término”, un efecto de rebote donde las temperaturas mundiales subirán repentinamente si se despliega la gestión de la radiación solar y luego es detenida prematuramente. Esto nos amarraría a un programa de regulación antropogénica de la temperatura, porque sería muy peligroso detenerse —según estimaciones, se podrían inducir aumentos de la temperatura equivalentes a décadas en solo cinco años. Otros investigadores señalan que tal geoingeniería es más robusta de lo que se piensa, y podría ser eliminada lentamente sin desencadenar un efecto rebote en las temperaturas. Esto simplemente destaca las incertidumbres que rodean tales métodos de modificación del clima.

Los desafíos administrativos de un proyecto como ese serían inmensos, y podrían crear fácilmente una burocracia de expertos e ingenieros con una estructura de mando y control. La gestión de la radiación solar arriesga la reproducción de una agenda tecno-científica reminiscente de la Guerra Fría sin garantizar ningún resultado positivo.

¿Existen formas más razonables de geoingeniería?

La “remoción de dióxido de carbono” es la otra ala de la geoingeniería, bajando y secuestrando el carbono desde la atmósfera más que reflejando el sol de vuelta. Sus métodos abarcan desde la reforestación, el biocarbón (almacenar carbono en el suelo), la fertilización del mar con hierro y la captura de aire ambiental, apuntando a enfrentar la fuente de la crisis climática: las emisiones de gases de efecto invernadero.

Mientras que la deforestación es una fuente significativa de emisiones de gases de efecto invernadero (según algunas estimaciones es la segunda fuente de emisiones de dióxido de carbono, detrás de los combustibles fósiles), la forestación y reforestación de zonas de la Tierra es un método obvio para reducir los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera. Descrita como el método de geoingeniería más eficiente y ambientalmente benigno, puede tener un “impacto significativo” en los niveles de dióxido de carbono atmosférico en el largo plazo.

El “cultivo de carbono” es una técnica de geoingeniería. Esto involucra cambios en las prácticas agrícolas, incluyendo el uso del biocarbón y la agroforestería para potenciar la captura de carbono. Esto, junto con la reforestación puede ayudar incidentalmente además a revertir la desolación de los suelos del mundo, y mitigar la declinante habilidad para capturar carbono de los bosques existentes, además de contribuir a lo que Murray Bookchin llamó la agricultura radical.

Moviéndonos de la tierra al mar, la “fertilización” de florecimientos de fitoplancton con nutrientes de hierro es otro método para disminuir el carbono que evita conflictos por el uso de las tierras, aunque la incertidumbre científica persiste. La captura de carbono como un detritus orgánico que cae hacia la superficie oceánica, puede remover carbono del ciclo de carbono por miles de años, pero a medida que decae el plancton se pueden crear zonas muertas sin oxígeno.

Algunas especies de fitoplancton pueden producir dimetilsulfuro lo que a gran escala podría potenciar la cobertura de nubes y aumentar el efecto albedo de las nubes, pero tal como las otras formas de gestión de la radiación solar, podría afectar negativamente las precipitaciones y los recursos hídricos en Europa y partes de África y el Medio Oriente. Las plantaciones de alga son otro método de bajar el dióxido de carbono y al mismo tiempo evitar la competencia por tierras agrícolas o agua fresca, y pueden ser extremadamente efectivas si se integran con el uso de bioenergía.

Otro método es utilizar lo que la Royal Society llamó “la infraestructura de captura y almacenamiento de carbono”. Esto involucra extraer el dióxido de carbono desde el aire, y usar los gases capturados para la agricultura o para combustibles fósiles sintéticos. Esta captura de carbono llevada a cabo por máquinas podría ser necesaria si se alcanzan los límites biológicos, pero es fácil ver cómo estos enfoques pueden ser absorbidos dentro de las prácticas capitalistas existentes (en 2015 Bill Gates fue el mayor financiador a nivel mundial de la geoingeniería).

La ciencia detrás de la geoingeniería propuesta debe ser clara y transparente. Necesitamos una “ciencia socialmente responsable” en interés de la sociedad en general.

Todas estas técnicas son pasos enormes hacia la reducción de los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera. Pero la necesidad de escalarlos hasta hacerlos efectivos tendrá efectos negativos. A partir de las estimaciones actuales, las exigencias de tierra para la captura de carbono con bosques serían inmensas, afectando la seguridad alimentaria al competir por tierras fértiles de la misma forma en que ocurrió con los biocombustibles a inicios de este siglo.

Los investigadores detrás del Atlas para el Fin del Mundo son más directos: no habrá tierras suficientes para usar la silvicultura como único mecanismo para secuestrar carbono. Como Holly Jean Buck señala, la Remoción de Dióxido de Carbono es compleja y posiblemente arriesgada —y se necesita hablar de esto—.

Todas las formas de geoingeniería necesitan ser revisadas y examinadas cuidadosamente, pero algunas de estas técnicas serán más conducentes a un enfoque izquierdista, mientras que otras probablemente a reforzar las estructuras de poder capitalistas. Ya sea que la geoingeniería sea un proyecto izquierdista o uno capitalista depende del grado hasta el cual pueda ser usada para maximizar la democracia y la responsabilidad, la amplia participación, y producir una distribución justa de sus consecuencias.

Si una técnica fuera a fortalecer más la desigualdad económica, dar poder a una pequeña elite gobernante, y mantener un enfoque extractivista y ecocida hacia el mundo natural, debe ser arrojada por la borda. Una geoingeniería capitalista es otra forma para el capitalismo de extender sus tentáculos hacia la red de la vida, manteniendo su naturaleza extractivista, unos niveles de producción derrochadores y de paso arrojar una “cuerda de rescate” a la supervivencia del statu quo climático (business as usual). Es una geoingeniería que ya está ocurriendo.

Decenas de países en la actualidad mantienen programas de siembra de nubes, entre los que se destaca la modificación del clima por parte de China en el Tíbet, que se ubica en la frontera entre un ajuste de la lluvia y la geoingeniería en toda regla. En el futuro, países individuales — persiguiendo sus propias agendas e intereses— no dudarán en implementar programas de geoingeniería para salvarse en un mundo más caliente, reducir los impactos locales sin tener consideración por el impacto en sus vecinos. Esto impulsaría la armamentización del clima, la convención Enmod sobre modificación ambiental estaría condenada:“la emergencia de una nación puede ser la oportunidad de otra”.

Este sería un mundo disciplinado no solo por el capital, sino que por una élite tecnocrática obteniendo ganancias de la pasividad climática y las patentes de tecnologías de geoingeniería, mientras permite la escasez producida por el clima para saquear al resto de nosotros: un mundo de oasis de abundancia verdes y cerrados rodeados por una población sitiada.

Pero, ¿cómo sería una geoingeniería izquierdista?

El socialismo es la democratización de la producción. Esto involucraría un control descentralizado y organizado democráticamente sobre las tecnologías que pueden modificar la atmósfera, a pequeña y gran escala. También involucraría el control colectivo sobre las tecnologías energéticas y los procesos industriales, quitando la búsqueda de ganancia de toda la toma de decisiones. Sería una economía planificada de alta tecnología, en la que los niveles de gases de efecto invernadero serían monitoreados a través de tecnologías de sensores y observatorios locales por medio de comités de coordinación horizontales.

La ciencia detrás de la geoingeniería propuesta debe ser clara y transparente. Bajo el capitalismo hay un desincentivo a comunicar la información —el conocimiento es patentado, oculto, alejado por la competitividad a corto plazo, alentando el culto tecnocrático—. Necesitamos una “ciencia socialmente responsable” en interés de la sociedad en general, no para el interés del capitalismo y el estado. Algo como la Resolución Durham, escrita por la Sociedad Real para la Responsabilidad Social en la Ciencia, es un buen punto de partida.

La infraestructura requerida para una geoingeniería socialmente justa está en las manos de la clase capitalista – como todos los medios de producción, y necesita ser tomada y utilizarse para el bien mundial. Costará trillones de dólares secuestrar suficiente dióxido de carbono para evitar la catástrofe climática. Esto será una hazaña de Hércules, algo nunca antes hecho. Es imperativo que la clase trabajadora controle e impulse estos programas, o la biosfera será la víctima más reciente (y quizás la última) sacrificada al apetito del capital.

Parafraseando a Albert Camus, la geoingeniería es un peligro solo en el modo en que sería utilizada bajo el capitalismo. Los beneficios deben ser aceptados incluso si sus estragos son rechazados.

Izquierdista o no, la geoingeniería no es una bala de plata. Las soluciones tecnocráticas, que rechazan la participación o comprensión populares, no harán nada por rectificar la crisis climática. Como el autor de ciencia ficción Kim Stanley Robinson enfatizó, la mejor tecnología de geoingeniería es “un giro rápido hacia la justicia social y el fin del capitalismo”. Y tenemos razones para ser optimistas: ya sabemos cómo mitigar apropiadamente la crisis climática. No será fácil, pero es posible.

Pero la geoingeniería tiene solo una parte en una estrategia izquierdista más amplia para detener la biocrisis y evolucionar más allá del capitalismo. Tiene que trabajar junto con sistemas de decrecimiento, reduciendo el crecimiento económico y redistribuyendo la riqueza. La geoingeniería se puede mezclar fácilmente con la meta de una descarbonización completa y la generación del 100% de la energía a partir de fuentes renovables.

Al mismo tiempo, puede ayudar a debilitar los impactos del cambio climático que ya no se pueden detener, ayudándonos a crear infraestructuras de adaptación socialmente justas, promoviendo redes de apoyo mutuo, resistencia y comunismo de desastres.

La izquierda no debe tener miedo de hacer demandas a favor de una geoingeniería progresista. Los proyectos de reforestación con participación pública masiva, la mejora de la disponibilidad de carbono en el suelo en granjas locales, demandar la propiedad pública de la infraestructura de captura de carbono y la investigación de los riesgos e incertidumbres de la geoingeniería —estas son solo algunas formas de integrar la geoingeniería dentro de nuestras demandas climáticas y al mismo tiempo educar al público sobre cómo se vería un proyecto de geoingeniería izquierdista.

Ignorar la posibilidad de modificación ambiental a gran escala deja el campo de batallas de las ideas abierto a la explotación por parte de fuerzas reaccionarias, de tecnócratas indiferentes y capitalistas despiadados.

No podemos dejar que el termostato del planeta sea controlado por la mano invisible. Somos cuidadores de este mundo, queramos asumir ese rol o no.

James Wakefield
Es un trabajador del sector de caridad en el Reino Unido con un interés en el cambio climático, la geoingeniería y la agricultura sostenible. Forma parte del colectivo Out of the Woods.

the trouble
Publicado originalmente en revista The Trouble

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/cambi...

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Costa Rica: Siete décadas sin Fuerzas Armadas

4 March, 2019 - 00:00

Publicamos este artículo siendo conscientes de que no es oro todo lo que reluce, y que la -en todo caso positiva- ausencia de fuerzas armadas en Costa Rica esconde otras formas de militarismo como la policial, la carcelaria o la propiamente castrense que se materializa por la presencia militar de EEUU en el país. En todo caso, como decimos, la visión positiva también cabe. La supresión del ejército en Costa Rica muestra el camino de que éste y otros pasos que puedan darse en una verdadera senda desmilitarizadora y pacífica global son posibles. Nota de Tortuga.

Francisco Rojas Aravena
Nueva Sociedad

El 1º de diciembre de 2018 se conmemoran 70 años de la abolición del Ejército en Costa Rica. Si bien este no es el único Estado sin Fuerzas Armadas, es uno de los casos de mayor éxito en la consecución de un sistema político estable, democrático, con importantes conquistas sociales y con un rol significativo en el sistema internacional. Esta experiencia singular se vincula directamente a la visión estratégica de José Figueres Ferrer, quien es considerado el padre de la Costa Rica moderna.

Dichosa la madre costarricense que sabe que su hijo al nacer jamás será soldado.
Ryoichi Sasakawa

En el mundo existen alrededor de 25 países que no poseen Fuerzas Armadas como institución permanente. En el caso de América Latina y el Caribe se destacan, además de Costa Rica, Barbados, Dominica, Granada, Haití, Panamá, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía y San Vicente y las Granadinas. En estos nueve casos los países del Caribe han depositado la seguridad de su soberanía en el Sistema Regional de Seguridad. En el caso de Granada y de Panamá, la desaparición de su fuerza armada estuvo directamente vinculada a la invasión estadounidense en 1983 y 1990, respectivamente. En Panamá, la Constitución abolió las Fuerzas Armadas en 1994. En el caso de Haití, fueron disueltas en 1995; sin embargo, allí ha habido idas y vueltas en los intentos por restablecer esta institución en un contexto de crisis del aparato estatal. Los últimos presidentes hablaron de reconstitución de las Fuerzas Armadas, pero sobre la base de que algún país u organismo financiara esta institución. Sin embargo, el criterio de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití (Minustah) ha sido que en el país se requiere una fuerza policial profesional y no el restablecimiento de fuerzas militares.

En el caso costarricense, la abolición de las Fuerzas Armadas se efectuó en forma paralela y coetánea a la creación de la Organización de Estados Americanos (oea) y el establecimiento del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (tiar). Costa Rica decidió incorporarse a estos tratados como base de una estrategia para asegurar su soberanía territorial, fundada en el apoyo de estos tratados internacionales. En general, los países que han disuelto o abolido sus fuerzas militares son microestados o Estados insulares. Esto facilita el establecimiento de una fuerza policial efectiva para asegurar el imperio de la ley. Sin embargo, en una visión con fuerte peso en el «realismo», es problemático no poseer instrumentos de fuerza para defender la soberanía territorial, política y económica en un sistema internacional anárquico.

Por otro lado, en los casos de los países insulares que tienen sobre todo fronteras marítimas, los conflictos de delimitación territorial que en general han estado asociados al uso o a la amenaza del uso de la fuerza prácticamente son inexistentes. En el caso costarricense, por el contrario, una parte esencial de su historia moderna ha estado vinculada a conflictos, principalmente con Nicaragua, y es allí donde el tema sobre cómo se defienden y cómo actúan los países desarmados es una cuestión central.

La Segunda República de Costa Rica surgió de una revolución liderada por José Figueres Ferrer (1906-1990), que tuvo como fundamento el restablecimiento de un sistema de elecciones democráticas y se propuso poner fin a la corrupción y modernizar el Estado[1]. En la revolución triunfó el Ejército de Liberación Nacional (eln), que luego se transformaría en el Partido Liberación Nacional, partido eje del sistema político costarricense durante los últimos 70 años. La revolución recibió el apoyo de la Legión del Caribe, que se enfrentaba a la «Internacional de las Espadas» representada por los dictadores Anastasio Somoza de Nicaragua, Rafael Leónidas Trujillo de República Dominicana, Fulgencio Batista de Cuba y Marcos Pérez Jiménez de Venezuela. En el ámbito doméstico, Figueres tomó la decisión de mantener las conquistas sociales alcanzadas por el gobierno previo a la revolución, que tenía un soporte en una coalición que incluía desde la Iglesia católica hasta el Partido Comunista. Pero el presidente costarricense debió enfrentar el problema de que la «internacional» de los dictadores tenía el apoyo de Estados Unidos, en el contexto de la emergencia de la Guerra Fría y luego del triunfo estadounidense en la Segunda Guerra Mundial, y el hecho de que los apoyos a quienes luchaban contra las dictaduras en la región reclamaban la expansión y el desarrollo de proyectos revolucionarios más allá de las fronteras del país centroamericano.

El 1o de diciembre de 1948, Figueres Ferrer le dio un mazazo a una de las torretas del Cuartel Bellavista para simbolizar la decisión de abolir las Fuerzas Armadas. Esta decisión quedó plasmada posteriormente en la Constitución Política de Costa Rica. Y junto con la supresión de las Fuerzas Armadas, se tomó la decisión de entregar el Cuartel Bellavista para uso cultural: hoy es el Museo Nacional de Historia costarricense. En fechas recientes, a los pies de este antiguo cuartel se construyó la Plaza de la Democracia, para reflejar la importancia de la democracia en la vida de la sociedad costarricense y en la definición de sus derroteros políticos, sociales y culturales.

Costa Rica es una democracia más que centenaria; sin embargo, poco después de la Primera Guerra Mundial, en 1917, se produjo un golpe de Estado y se instauró un gobierno dictatorial al mando del general Federico Tinoco. Cabe recordar que el Canal de Panamá empezó a funcionar en 1914, una época en la que el conjunto de América Central y el Caribe, además de México, era prioritario para los intereses de EEUU. A inicios del siglo xx, Washington intervino con sus tropas en México, Nicaragua, República Dominicana, Haití y Cuba. El denominado «corolario de Roosevelt» transformó a EEUU en la policía del Caribe[2].

El gobierno de Tinoco enfrentó una fuerte resistencia interna y no contó con el reconocimiento de EEUU. El aislamiento diplomático y las reducidas capacidades de gestión evidenciaron una creciente declinación del poder del Ejército, y ello llevó a que, dos años después del golpe de Estado, el general Tinoco dejase el poder. Durante este periodo, además, producto de la situación fiscal y financiera, se redujo el presupuesto militar, lo que debilitó aún más a la institución. El interés estadounidense en esta región era la estabilidad, el respeto al orden que la potencia del Norte establecía, y se consideraba que, más que Fuerzas Armadas, lo que se requerían eran Guardias Nacionales. Esta ha sido una visión permanente de EEUU para la subregión de Centroamérica y el Caribe. En 1921 se produjo la denominada Guerra del Coto, un conflicto en la frontera con Panamá. EEUU había establecido un fallo respecto a la frontera en septiembre de 1914, el fallo White, y luego de las escaramuzas de febrero de 1921 Washington obligó a Costa Rica y Panamá a aceptar este fallo. Ambos países estuvieron prácticamente una década sin relaciones diplomáticas y recién en 1941 firmaron un acuerdo por medio del cual quedó delimitada la frontera. Allí se constituyó el Parque de la Amistad, un parque fronterizo binacional que fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1983; la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) sugirió el cambio de nombre al de Parque Internacional de la Paz en 1998. En la actualidad, constituye una gran reserva de biodiversidad. La delimitación de fronteras entre Costa Rica y Nicaragua ha sido compleja, un proceso extremadamente largo, y recién en 2017 se resolvió el último conflicto derivado de la invasión nicaragüense a territorio costarricense. La Corte Internacional de Justicia (cij) ordenó el retiro de las tropas nicaragüenses y obligó a Nicaragua a pagar los daños ocasionados en Isla Portillos. Posteriormente, la cij emitió un fallo que delimita las fronteras marítimas entre ambos países, tanto en el océano Pacífico como en el mar Caribe.

Retomando el tema de la revolución de 1948, Costa Rica estaba ubicada, en la práctica, entre dos protectorados estadounidenses. La guerra civil costarricense conllevó un rápido triunfo de las fuerzas revolucionarias. Esta insurrección tuvo su origen inmediato en las anomalías y los fraudes que se presentaron en las elecciones del año 1948. Figueres Ferrer fue el líder que se enfrentó al gobierno de Rafael Ángel Calderón Guardia, quien encabezaba el Partido Republicano Nacional. El eln liderado por Figueres sumó a exiliados políticos de los países de la «Internacional de las Espadas». Se consiguieron recursos para proveer de armas a esta fuerza militar emergente que tenía una fuerte cohesión alrededor del ideario democrático y de la restauración del sufragio como instrumento esencial para alcanzar el poder. Luego del triunfo, se estableció una Junta de Gobierno, que instauró la Segunda República, y dos años después esta Junta, liderada por Figueres, entregó el poder y llamó a elecciones[3]. La expectativa que generó el triunfo del eln más allá de las fronteras llevó a buscar el derrocamiento de Somoza para continuar con las otras dictaduras. Pero esta perspectiva apuntaba en contra del interés esencial de EEUU: la estabilidad y el orden en el conjunto de la cuenca del Caribe. Además, EEUU no percibía con claridad los objetivos de la revolución emergente, particularmente el fuerte acento socialdemocrático del nuevo liderazgo.

Por lo tanto, Figueres se enfrentaba a una compleja situación. Existía una fuerte amenaza militar en la frontera Norte por parte de las tropas de Somoza, EEUU miraba con aprehensión la expansión de la revolución y, en el frente interno, los exiliados que exigían continuar la revolución se amotinaron. En este contexto, Figueres Ferrer pergeña una decisión estratégica que evidencia una clara comprensión de los márgenes de acción políticos que le establecía a Costa Rica estar ubicada entre dos protectorados estadounidenses. Esto hacía que la posibilidad de un conflicto de envergadura de carácter militar fuese imposible desde la perspectiva de la definición de los intereses de los EEUU. A su vez, mantener el viejo Ejército significaba destinar importantes recursos para una institución que se había mostrado ineficiente y que no era instrumental para asegurar el imperio de la ley. En tercer lugar, el compromiso y la visión socialdemócrata de Figueres requería que su movimiento no fuese percibido por EEUU como una «revolución comunista».

Por lo tanto, la decisión de abolir el Ejército evidenció que la revolución triunfante se deshacía de los instrumentos de fuerza que pudiesen desestabilizar el statu quo y el orden imperante impuestos por EEUU. Así también Figueres demostró de manera clara que su pensamiento político democrático y social no se conciliaba con visiones comunistas, ni con las visiones emanadas desde la Unión Soviética. Su proyecto político tenía, en efecto, un fuerte carácter anticomunista, que se expresó en la proscripción del Partido Comunista hasta los años 70. Adicionalmente, Costa Rica se sumó al tiar, principal instrumento internacional de carácter militar de EEUU, y a la Organización de Estados Americanos (oea) como institución política hemisférica. Con ello también lograba inhibir una eventual intervención sobre la revolución de parte de EEUU, o un apoyo abierto a sus opositores[4]. Este conjunto de decisiones estratégicas de Figueres, además de «guardar algunas armas» de su propio ejército revolucionario, le aseguraron la estabilidad política y la proyección a la Segunda República. La seguridad quedó a cargo de la Guardia Civil costarricense, creada en 1949.

La principal amenaza que debió enfrentar la joven república fue la invasión promovida desde Nicaragua por Calderón Guardia, con el apoyo de la Guardia Nacional nicaragüense, institución armada heredada de la invasión estadounidense. En diciembre de 1948, Costa Rica solicitó la ayuda de la oea y la aplicación del tiar. El organismo hemisférico tomó decisiones inmediatas y apoyó las demandas de los nuevos gobernantes costarricenses. El tiar desarrolló acciones en 21 oportunidades entre 1948 y 1980. En el caso de Costa Rica y Nicaragua, en tres oportunidades –1948, 1955 y 1978-1979–, todas ellas ligadas a disputas territoriales.

La estabilidad interna no sufrió mayores alteraciones desde esa época. Los incidentes, amenazas e invasiones continuaron en la frontera con Nicaragua. Fue así como en 1955 se produjo una nueva incursión desde ese país y nuevamente la acción del tiar y de la oea detuvo la invasión y evitó un escalamiento mayor. En 1978-1979, se produjeron nuevas agresiones por parte de la Guardia Nacional nicaragüense en la zona fronteriza de Costa Rica. La aviación somocista bombardeó la frontera cerca de algunas escuelas. Esto llevó a que el presidente Rodrigo Carazo tomara la medida de retirar la Guardia Civil de la frontera, solicitar ayuda a los gobiernos de la región y viajar a la sede de la Organización de las Naciones Unidas (onu). La respuesta inmediata fue de Venezuela, que le señaló al gobierno de Somoza que cualquier nueva incursión sobre territorio costarricense sería respondida por la Fuerza Aérea venezolana. El presidente Carazo, en la onu, señaló que no iba a solicitar ayuda militar sino a buscar apoyo para crear una entidad educativa capaz de cambiar la mente de las nuevas generaciones. Consecuentemente, solicitó al secretario general Kurt Waldheim que efectuase las consultas necesarias para el establecimiento de la Universidad para la Paz, que finalmente fue creada por la Asamblea General de la onu en 1980.

La Constitución y las leyes sobre seguridad pública

La Junta fundadora de la Segunda República declaró oficialmente disuelto el Ejército nacional y consideró que un buen cuerpo de policía era suficiente para garantizar la seguridad del país. El artículo 12 de la Constitución de 1949 proscribe el Ejército como institución permanente. Allí se señala que para «la vigilancia y conservación del orden público habrá las fuerzas de policía necesarias. Solo por convenio continental o para la defensa nacional, podrán organizarse fuerzas militares, unas y otras estarán siempre subordinadas al poder civil; no podrán deliberar ni hacer manifestaciones o declaraciones en forma individual o colectiva». Así también, el artículo 147 establece en forma clara el liderazgo civil. En este artículo se indica que «el Consejo de Gobierno lo forman el Presidente de la República, y los Ministros, para ejercer bajo la presidencia del primero las siguientes funciones: 1. Solicitar a la Asamblea Legislativa la declaración de estado de defensa nacional y la autorización para declarar el reclutamiento militar, organizar el ejército y negociar la paz». De igual forma, la Constitución establece la primacía del Tribunal Supremo de Elecciones (tse) en cualquier circunstancia. Es así como en el artículo 102 se señala que el tse, en el numeral 6, «dictar con respecto a la fuerza pública, las medidas pertinentes para que los procesos electorales se desarrollen en condiciones de garantías y libertad irrestrictas». Cabe destacar que uno de los actos políticos formales institucionales de la tradición democrática costarricense es que cada cuatro años el mando de la policía le es entregado al inicio del proceso electoral al presidente del tse. En el artículo 102, se destaca que «en el caso que esté decretado el reclutamiento militar, podrá igualmente el tribunal dictar las medidas adecuadas para que no se estorbe el proceso electoral, a fin de que todos los ciudadanos puedan emitir libremente su voto». Y para confirmar la clara perspectiva de liderazgo civil aun en situaciones de emergencia, el artículo 109 señala que no podrán ser elegidos diputados ni inscriptos para esa función «los militares en servicio activo».

Nuevas amenazas a la seguridad

La violencia genera inseguridad y vulnerabilidades. Impacta en el ejercicio de los derechos de las personas. Destruye oportunidades de progreso y cierra opciones de futuro, que van más allá de una generación. La violencia incide negativamente en las posibilidades de desarrollo y el progreso personal, familiar y del país. El incremento de la violencia vulnera la participación democrática, debilita la institucionalidad desinstitucionalizándola. Genera altos costos al conjunto de la sociedad, que se expresan en importantes efectos sobre el pib. La violencia genera una mayor inequidad y una creciente discriminación. Los sectores menos privilegiados no logran tener acceso a los bienes públicos. La violencia tiende a producir más violencia. La dificultad para dar respuestas adecuadas fomenta la impunidad, que redunda en más violencia.

De acuerdo con los resultados de la encuesta del Centro de Investigación y Estudios Políticos (ciep), la población costarricense ubica los temas de inseguridad y delincuencia como el principal problema del país (21%), seguidos del desempleo (15%), la corrupción (14%) y el costo de vida (13%). Esta percepción se correlaciona con el incremento de los homicidios dolosos, que sobrepasan los dos dígitos y escalaron a 12,1 por cada 100.000 habitantes, la cifra más alta de la historia del país. En todo caso, esta cifra no puede compararse con las del Triángulo del Norte de Centroamérica: el promedio en América Latina y el Caribe es de 24 por cada 100.000 habitantes. Las autoridades costarricenses atribuyen este aumento al narcotráfico, con una incidencia directa en al menos 60% de los casos, que están vinculados a luchas territoriales y ajustes de cuentas entre las bandas.

La responsabilidad principal de la investigación de estos homicidios recae en el Organismo de Investigación Judicial (oij), dependiente de las más altas autoridades judiciales, la Corte Suprema. El crimen organizado es la principal amenaza a la democracia, la estabilidad y la gobernabilidad en América Latina y el Caribe, ya que desarrolla un conjunto de actividades ilícitas –además de involucrarse en actividades lícitas por medios ilegales–, entre las que, en el caso de Costa Rica, se destacan principalmente el narcotráfico, la trata de personas, el tráfico de órganos y el lavado de dinero.

Las principales raíces del narcotráfico en Centroamérica datan de los años 80 y están ligadas directamente a las redes creadas por las acciones del programa Irán-Contras, durante la guerra en Centroamérica. Por su ubicación, Centroamérica sirve de puente entre los mayores productores de cocaína (Colombia, Perú y Bolivia) y el mayor consumidor: EEUU. También la presencia de puertos en ambos océanos le permite ser una ruta de exportación hacia otros continentes. En toda la región, incluida Costa Rica, el crimen organizado ha ido ganando fuerza. Además, por la difusión de formas de pago en drogas y el estándar de vida costarricense también se desarrolla, aunque pequeño, un mercado de consumo. Los acuerdos internacionales se expresaron en el Parlamento con la creación de la Comisión Especial de Seguridad y Narcotráfico y en el mejoramiento de los equipos policiales.

La trata de personas es un problema que se sigue agravando y los recursos para hacerle frente siguen siendo insuficientes. Según datos de la Dirección de Migraciones, entre 2010 y la actualidad se han reportado 211 casos, 22 de ellos en 2018[5]. El fin principal es la explotación sexual y la laboral. El tráfico de órganos también ha evidenciado que hay redes criminales que operan desde Costa Rica. Una red reclutaba a «donantes» a quienes les pagaban aproximadamente 10.000 dólares estadounidenses por riñón, órgano que vendían por 140.000 dólares. Entre quienes operaban la red destacan personas de nacionalidad costarricense, griega, ucraniana e israelí, lo que denota el alcance internacional de la red[6].

El lavado de activos es otra lucrativa actividad ilegal del crimen organizado. En Costa Rica se detuvo a una mafia que, bajo el camuflaje de una empresa de apuestas por internet, lavó cientos de millones de dólares. Los bancos nacionales revisan constantemente los flujos y se han incrementado las regulaciones en la materia. Entre las amenazas emergentes están asimismo los impactos del cambio climático y pandemias como la del virus del Zika. También la creciente llegada de drogas sintéticas. Igualmente, la biodiversidad enfrenta diversos tipos de amenazas.

Cooperación internacional en materias de seguridad

Costa Rica ha suscrito con diversos países acuerdos de cooperación en materia de seguridad, con énfasis en áreas referidas a la vigilancia marítima y aérea en relación con el accionar del crimen organizado y la narcoactividad. Entre las principales áreas de cooperación se destacan el Acuerdo de Patrullaje Conjunto entre Costa Rica y Estados Unidos (1999), con el fin de suprimir el tráfico ilícito de estupefacientes (ley No 7929)[7]; el Acuerdo de Cooperación entre Colombia y Costa Rica (ley No 32497) para la lucha contra el tráfico de drogas (2004)[8]; la donación por parte del gobierno de China de 50 millones de dólares para la construcción de una moderna Escuela de Policías (2014)[9]; la firma de un acuerdo de cooperación entre EEUU y Costa Rica por 30.725.000 dólares en materia de seguridad para equipamiento, capacitación y crimen organizado (2016)[10]; la donación de 5.000.000 dólares por parte de China para temas de seguridad ciudadana y para «la compra de recurso aéreo y marítimo para reforzar la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado» (2017)[11]; la donación de tres carros blindados por parte de EEUU como parte de un acuerdo firmado en 2016 para combatir el crimen organizado, con un valor de 603.000 dólares (2018)[12]. Cabe destacar que Costa Rica se abstiene de participar en los órganos de coordinación de seguridad centroamericanos cuando se tratan temas militares.

Desarme global: el rol costarricense

Consecuente con el desarme nacional, Costa Rica aboga por un desame global. Es así como promovió la aprobación del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares en la onu. La importancia de este tratado radica en que es el único compromiso vinculante de desarme en esta materia. A la fecha, solo ha sido ratificado por 11 países y para entrar en vigor necesita 50. Su principal objetivo es evitar la proliferación de las armas nucleares, incentivar la cooperación en los usos pacíficos de la energía nuclear y promover el desarme nuclear y el desarme general y completo[13]. El presidente y Premio Nobel de la Paz Óscar Arias Sánchez lideró a su vez el proceso de aprobación del Tratado sobre Comercio de Armas, que fue firmado por 130 Estados en el seno de la onu. Entró en vigor el 24 de diciembre de 2014 y regula el comercio internacional de armas convencionales, desde armas pequeñas hasta carros de combate, aeronaves y buques de guerra.

Reflexiones finales

José Figueres Ferrer analizó las circunstancias internacionales en las que se desarrolló la revolución de 1948 y la creación de la Segunda República. Comprendió la posición, la ubicación y el espacio de Costa Rica en el contexto regional e internacional. Sobre la base de ese análisis, tomó decisiones trascendentes, como la abolición del Ejército como institución permanente en Costa Rica. Ello le ha permitido al país usar su «poder suave» más allá de su tamaño y recursos. Por otra parte, los dineros del gasto militar se destinan a planes de educación y salud. El país puso la democracia y los derechos humanos en el centro de las políticas estatales. Cabe destacar que el presidente Carlos Alvarado (2018-2022) se juramentó en la Plaza de la Democracia y juramentó a su gabinete en el lugar en que fue abolido el Ejército, como reafirmación de la voluntad histórica de los costarricenses de ser un país sin Fuerzas Armadas. Un Estado desmilitarizado desde hace siete décadas.

Notas:

1. Josette Altmann Borbón: Costa Rica en América Latina. Historia inmediata, Flacso, San José, 1998.

2. Joseph S. Tulchin: Las relaciones entre Estados Unidos y América Latina, FCE / RIAL, Santiago de Chile, 2018.

3. Alfonso Chase (comp.): José Figueres: escritos y discursos, 1942-1962, Editorial Costa Rica, San José de Costa Rica, 1986.

4. Mercedes Muñoz G.: El Estado y la abolición del Ejército, 1914-1949, Porvenir, San José de Costa Rica, 1990 y «Costa Rica: la abolición del ejército y la construcción de la paz regional» en Historia y Comunicación Social vol. 19, 2014.

5. Manuel Sancho: «Costa Rica ha atendido a 22 víctimas y sobrevivientes de trata de personas este año» en crhoy.com, 5/9/2018.

6. Parker Asmann: «Juicio por tráfico de órganos en Costa Rica vincula red de trasplantes ilícitos con Ucrania» en InSight Crime, 22/9/2017.

7. «Patrullaje conjunto entre EEUU y Costa Rica es vital en la lucha contra el narcotráfico», Presidencia de la República de Costa Rica, 24/6/2015.

8. «Acuerdo entre Gobierno de Costa Rica y Gobierno de Colombia sobre Cooperación Marítima en Aguas Jurisdiccionales Correspondientes a cada Estado para la Lucha contra el Tráfico Ilícito de Drogas, Explotación Ilegal de Zonas Económicas Exclusivas y la Búsqueda y Rescate de Buques Extraviados», decreto No 32497, 2005, disponible en https://ministeriopublico.poder-jud....

9. Hulda Miranda P. y Óscar Rodríguez: «200 chinos levantarán la nueva Escuela de Policía tica» en La Nación, 16/12/2014.

10. Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto: «Estados Unidos de América aprueba importante acuerdo de cooperación para cooperación en seguridad», 25/12/2017.

11. «República Popular China entrega 5 millones de dólares para invertir en la seguridad ciudadana» en Presidencia de la República de Costa Rica, 27/2/2017.

12. Jeffry Garza: «Estados Unidos dona tres vehículos blindados al país para combatir el crimen» en La República, 25/1/2018.

13. «El Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares cumple un año» en Noticias ONU, 7/7/2017.

Fuente: http://nuso.org/articulo/costa-rica...

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El uso de gas en el transporte no soluciona el cambio climático ni la contaminación del aire

4 March, 2019 - 00:00

Según el informe “GNC y GNL para vehículos y buques: los hechos”, publicado por la red europea Transport and Environment (T&E), de la que forman parte Ecologistas en Acción, Eco-Unión y PTP, utilizar gas natural en el transporte es tan malo para el clima como utilizar gasolina, gasóleo o combustibles marinos convencionales. En relación a la calidad del aire, la investigación muestra que quemando gas en los coches se genera tanta contaminación como quemando gasolina. Respecto a los vehículos diésel, la ventaja en términos de calidad del aire es mínima y puede desaparecer en cuanto se hagan efectivas las nuevas exigencias ya planeadas. Para T&E, Ecologistas en Acción, Eco-Unión y PTP las administraciones públicas deben aceptar que el gas fósil no puede ayudar a limpiar el sector del transporte, por lo que se debe comenzar a gravar el gas con los mismos impuestos que el gasóleo y la gasolina.

Cuando se contabilizan los efectos de las fugas de metano (un gas con un potencial de calentamiento 86 veces superior al del CO2 en los 20 primeros años de vida), las supuestas ventajas climáticas del gas natural respecto al petróleo no son tales. En el caso de los turismos, las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) del gas natural pueden estar entre un máximo del 106 % y un mínimo del 93 % en relación al gasóleo. En camiones, las emisiones GEI en el caso de emplear gas natural son también bastante parecidas, oscilando entre un 5 % mayores y 2 % menores si los comparamos con los mejores camiones de última generación que emplean combustibles fósiles. En buques, el impacto de utilizar Gas Natural Licuado (LNG) es muy próximo al del Gasóleo Marino, pero las cifras exactas son muy dependientes de las fugas de metano en el motor y en el proceso de extracción. Investigaciones recientes muestran que las fugas reales de metano a lo largo de toda la cadena de suministro son en realidad un 60 % mayores de lo que se había estimado hasta la fecha. Estos datos tiran por tierra el argumento del gas natural como combustibles “limpio” o “de transición” hacia las renovables en el que se asienta la gran promoción de la que es objeto.

El sector del transporte, con los fabricantes de coches a la cabeza, están inmersos en una agresiva campaña de promoción del gas como combustibles del futuro. Y esto se está traduciendo en una cuota de mercado creciente. Este impulso no podría explicarse sin el apoyo decidido de las administraciones públicas, que le conceden esta consideración de “combustible limpio” al gas, traducida en ventajas fiscales. En España el gas disfruta de un impuesto 88 % inferior al del gasóleo y un 91,4 % inferior al de la gasolina. Esta situación de ventaja fiscal es general en toda Europa y en algunos países con elevadas ventas de vehículos con gas natural compromido (GNC) y gas natural licuado (GNL), el gas fósil disfruta de impuestos todavía inferiores. Italia, por ejemplo, consume el 60 % del metano usado en el transporte europeo y sus ventas de vehículos a GNC representan el 68 %. Si el GNL tuviera impuestos similares al gasóleo, no habría modelo de negocio para los camiones a GNL. El gobierno español debería por tanto dejar de subvencionar la compra de vehículos de gas. Asimismo las administraciones municipales deben de retirarle la consideración de vehículo limpio a la hora de establecer criterios de acceso al centro de las ciudades o de renovación de los vehículos de los servicios municipales.

Los turismos, camiones y buques a gas no tienen beneficios para el clima y son una distracción para conseguir el objetivo real, que es un modelo de transporte con cero emisiones, basado en unas ciudades donde se priorice el transporte público y en el fomento de los desplazamientos a pie y en bicicleta. Los gobiernos deben resistir la ofensiva del lobby del gas y dejar de malgastar recursos públicos escasos en infraestructuras de gas y en beneficios fiscales para el gas fósil. El informe muestra como el gas no es una solución tampoco para enfrentar el problema de la calidad del aire en las ciudades.

Los turismos de gas – incluido el denominado gas renovable – producen tanta contaminación como los de gasolina y muy poco menos que aquellos vehículos a gasóleo que realmente cumplan con las normas de la UE. En camiones, el uso de GNL puede incrementar las emisiones de NOx, dependiendo del tipo de motor, y puede tener emisiones de partículas en suspensión significativamente superiores a los camiones diésel. Para buques, el uso de GNL tiene un beneficio claro comparado con el fuelóleo pesado (HFO), aunque los sistemas de post-tratamiento de NOx y una desulfurización adicional de los actuales combustibles marinos podrían producir resultados similares. En carretera, las normas de contenido en azufre para la gasolina y gasóleo son 100 veces más exigentes que para combustibles marinos en las zonas de Control de Emisión de Azufre (SECA, en sus siglas en inglés). Por lo tanto, los combustibles marinos pueden ser desulfurados adicionalmente para producir en el mar el mismo bajo nivel de contaminación que en tierra, sin necesidad de reemplazar miles de buques y su infraestructura de aprovisionamiento de combustible (“bunkering”) para que funcionen con GNL.

En su afán de vestirse de verde, el sector del gas muestra de forma creciente la tarjeta de visita del llamado “gas renovable”, un totum revolutum donde se incluye desde el biogás hasta el gas procedente de electricidad renovable. Bajo este perfil aparentemente ecológico el lobby del gas pretende reclamar el apoyo público a las infraestructuras gasistas (redes de transporte, almacenes, etc.) hoy muy cuestionadas socialmente. Aunque hay un porcentaje de biometano que podría producirse de forma sostenible a partir de residuos, el informe señala que el máximo potencial posible y en el mejor de los casos en que todo se dedicara al transporte, no alcanzaría el 10 %. Se trata de un potencial muy limitado, además del problema de competencia con otros usos que también requieren de un proceso de descarbonización y que todavía usan gas –residencial, calefacción y electricidad– donde, al menos, no es necesario invertir en nuevas infraestructuras. Por su parte el gas renovable basado en electricidad (conversión del excedente de electricidad renovable en hidrógeno y posteriormente en metano para inyectarlo como almacenamiento en la red) es muy intensivo en energía y muy caro de producir, según las conclusiones del informe.

En conclusión, para T&E, Ecologistas en Acción, Eco-Unión y PTP la idea de que se puede descarbonizar el transporte con gas renovable es una quimera. Los gobiernos deben abandonar la promoción de este combustible de forma inmediata si se quiere cumplir con los objetivos del Acuerdo de París.

Fuente: https://www.ecologistasenaccion.org...

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Los familiares de los presos de ETA piden perdón a las víctimas por su falta de empatía en un gesto inédito

3 March, 2019 - 00:05

El objetivo de este gesto inédito es contribuir a la convivencia en Euskadi.

Los portavoces de Etxerat, Peru del Hoyo e Ibon Garate, han leído un manifiesto en castellano y euskara con el mensaje de perdón.

Eduardo Azumendi

Gesto inédito en Euskadi. El colectivo de víctimas y allegados de presos de ETA Etxerat ha manifestado sus "más sinceras disculpas" a las víctimas de la banda terrorista porque "sin ser conscientes de ello" han podido "incrementar" su dolor con su "distancia" y falta de empatía.

Durante una comparecencia ante los medios de comunicación, los portavoces de Etxerat Peru del Hoyo e Ibon Garate han leído un manifiesto en castellano y euskara con el mensaje de perdón. "La indiferencia", apunta el comunicado, "que hemos sentido durante muchos años por una parte de la sociedad y sus representantes políticos, la marginación de las políticas públicas de convivencia y la política penitenciaria de excepción nos ha llevado a autoprotegernos, a mantener silencio ante el dolor de los demás y no ser capaces de manifestar empatía".

A su juicio, en el "nuevo escenario" es necesario que "se escuche, de una vez por todas, a todas y cada una de las personas que han sufrido y sufren las consecuencias de la violencia derivada del conflicto político para aportar en la resolución del mismo y que nunca más vuelva a ocurrir".

Así, creen que "muchas víctimas de ETA están dando un paso adelante, posicionándose públicamente por una nueva política penitenciaria", para acabar con la actual "que, entre otras consecuencias, castiga a los familiares de los presos políticos vascos". Tras agradecerles su "empatía" y su "generosidad", han señalado que su intención es "aportar en ese reconocimiento mutuo" de manera "sincera".

Por ello han mostrado sus "más sinceras disculpas", ya que, "sin ser conscientes", han podido "contribuir más al dolor que deben afrontar las víctimas de ETA por la pena de haber perdido a su familiar de manera violenta" con su "distancia". "Etxerat reconoce, respeta y empatiza con todas las víctimas de las diferentes expresiones de violencia", han destacado.

"Sin pretender establecer equidistancia entre sufrimientos", añade el comunicado, "queremos transmitir que conocemos el sufrimiento en carne propia y ello nos hace reconocer el vuestro [en referencia a las víctimas de ETA]".

Y apuestan por "tender puentes y que afloren los diferentes relatos en el camino hacia ese relato poliédrico" que acerque y sane y cierre las heridas.

Covite

Las disculpas de Etxerat no han terminado de convencera una parte de las víctimas. En concreto, el colectivo de víctimas de ETA, Covite, ha advertido a Etxerat de que "para pedir disculpas a las víctimas tiene que condenar el terrorismo".

Consuelo Ordóñez, presidenta de Covite, considera necesario condenar con contundencia el terrorismo de la banda antes de pedir disculpas a las víctimas. "Las disculpas no tienen que darse por falta de empatía, sino por la complicidad con la trayectoria criminal de sus familiares [en alusión a Etxerat]".

Tras recordar que las víctimas de ETA han sido "ejemplo de convivencia", la presidenta de Covite ha incidido en que "no se puede reconocer el sufrimiento sin condenar las razones y a las personas que lo han provocado".

En este sentido, ha censurado que en Etxerat "no rechazan la identidad nacionalista excluyente por la que sus familiares persiguieron y mataron". "De la mentira, la violencia y el engaño sólo han abandonado la violencia".

El Diario

Víctimas de ETA saludan y destacan el valor del posicionamiento de Etxerat

La empatía con las víctimas de ETA mostrada por Etxerat en la declaración dada a conocer hoy por la mañana ha sido valorada positivamente en las redes sociales por varias de ellas, como María Jauregi, Gorka Landaburu, Iñaki García Arrizabalaga o Josu Elexpe.

Ramón Sola|

Varias víctimas de atentados de ETA y los Comandos Autónomos Anticapitalistas (entre ellas hijos e hijas de fallecidos en sus acciones) han reaccionado positivamente en mensajes en redes sociales a la declaración presentada hoy por Etxerat, en la que entre otras cosas lamenta haberles añadido dolor y apuesta por «tender puentes».

La primera en posicionarse ha sido María Jauregi, hija del ex gobernador civil de Gipuzkoa Juan Mari Jauregi, que ha hablado de «paso importante» y ha destacado esta frase de la declaración de Etxerat: «Reconocimiento, respeto y empatía con todas las víctimas».

Josu Elexpe, hijo del concejal del PSE en Lasarte muerto a manos de ETA, ha señalado en Twitter que «al margen de terminologías, mezclas, condicionales e insuficiencias éticas, agradezco las disculpas, valoro el esfuerzo de este pronunciamiento y les animo a seguir avanzando y profundizando».

Iñaki García Arrizabalaga, a cuyo padre mataron los Comandos Autónomos Anticapitalistas en Donostia, ha escrito: «Personalmente: Es un gesto valiente que, sin matices de ningún tipo, agradezco. Socialmente: Es un paso en la buena dirección, la de la normalización de la convivencia».

A Gorka Landaburu, a quien ETA hirió con una carta bomba, le parece «un paso importante hacia la convivencia y el reconocimiento del dolor causado, aunque muchos no lo entiendan todavía».

Fuente: https://www.naiz.eus/eu/actualidad/...

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Flamencos

3 March, 2019 - 00:00
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La utopía de Fourier: Del sueño a la práctica

3 March, 2019 - 00:00

Con siete años, Fourier hizo el juramento que Aníbal hizo con nueve contra Roma: juró odio eterno al comercio.

Julius van Daal
Traducción: Gladys Martínez

La vida del utopista francés Charles Fourier (1772-1837) coincidió con los primeros tiempos de la era industrial, que Marx (que admiraba a Fourier al tiempo que criticaba su “idealismo”) llamó la acumulación primitiva del capital, el lúgubre tiempo de la fábrica y de la irrupción del maquinismo en la vida de la gente. Tanto en Francia como en Estados Unidos hubo una gran atracción por la utopía fourierista a mediados del siglo XIX, antes de que el movimiento obrero se estructurara bajo la égida del “materialismo” socialista y se diera como objetivo estratégico la insurrección. Y ya que su obra fuera puesta por las nubes sobre todo por los surrealistas, su influencia fue en aumento en los años 1960-1970, cuando la crítica revolucionaria se extendió a la vida cotidiana y a la miseria afectiva y sexual.

Hijo de un comerciante de telas, Fourier quedó, por lo que se dice, conmocionado al ver en su infancia que se engañaba constantemente en la tienda sobre el peso y la calidad de las mercancías. “Hice con siete años —exclamó más tarde— el juramento que Aníbal hizo con nueve contra Roma: juré odio eterno al comercio”. Este espíritu honrado y profundamente empático detestaba del mismo modo el trabajo asalariado, vector de explotación y de opresión, y proponía volver atractiva la actividad productiva dándole una dimensión comunitaria y placentera. La sangre derramada durante la Revolución francesa le había provocado rechazo por las revueltas y el tumulto, y confiaba en la proliferación de las comunidades ordenadas —los “falansterios”— para hacer virar sin enfrentamientos la sociedad del individualismo mercantil hacia el socialismo lúdico.

Ese provinciano, originario de Franche-Comté, llevó en general una vida retirada y poco agitada, dedicada a la redacción de su obra pletórica. Pero sus escritos circulaban y, al final de su vida, se estableció en París, donde su reputación de pensador original no tardó en afianzarse. Murió maldiciendo las ambiciones coloniales de Francia, dejando a su discípulo Victor Considérant el cuidado de propagar la buena palabra y de fundar falansterios.

Una organización social en la que cada persona, actividad y objeto tiene su lugar y su papel, y donde cualquier inclinación subjetiva está prevista

Más que cualquier otro utopista de su tiempo, Fourier emprendió la tarea de definir minuciosamente una sociedad armoniosa liberada de la “guerra de todos contra todos”: una organización social en la que cada persona, actividad y objeto tiene su lugar y su papel, y donde cualquier inclinación subjetiva está prevista. Habiendo registrado todas las pasiones, basaba su ciudad ideal en la satisfacción sin restricción de todos los deseos y apetitos de los seres humanos, en el seno de grupos de afinidad. Estaba convencido de que los vicios y los crímenes eran el resultado de los obstáculos a la libertad total y el goce personal, expresando así una forma extrema de optimismo más que un gusto por el hedonismo. El amor tanto sentimental como carnal guía a sus ojos el comportamiento innato de los seres humanos. Éstos son naturalmente buenos porque llevan en sí una armonía genérica, dirigida por la “atracción apasionada”. Sin miedo a la paradoja, Fourier proponía liberar al ser humano de las constricciones del orden “civilizado” castrador por medio de una organización perfectamente ordenada de la sociedad. Esperaba que una vez establecida una comunidad modelo, se mostraría tan atractiva que sería adoptada pronta y universalmente.

Cada falansterio debía albergar, en un bello edificio, a 1.620 individuos (cada uno de ellos representaría los 1.620 “caracteres” registrados por Fourier, 810 por cada sexo) en un terreno de 2.300 hectáreas, dividido en campos y, sobre todo, en vergeles y jardines: el jardín, y no la fábrica, está en el centro de la sociedad falansteriana. Los miembros pueden cambiar de empleo a su antojo. Cada persona no trabaja más de una o dos horas en cada tipo de actividad, para que todos puedan desarrollarse plenamente en su actividad. Además, los trabajos repugnantes, como la recogida de las basuras, se ejecutan por bandas de niños, a los que se anima a divertirse limpiando los baños. Fourier creyó notar el gusto de los niños de cierta edad por la suciedad y creía que estarían encantados de cumplir, jugando, esas tareas que repelen a los adultos...

El falansterio está formado por un centro y dos alas, y alberga teatros, salas de conciertos, una ópera, bibliotecas, comedores, anfiteatros, escuelas, guarderías y todos los servicios públicos necesarios. El cuarto lado del patio se cierra con graneros y talleres. En la plaza central, los grupos se reúnen cada mañana y son conducidos al trabajo con música y estandartes flotando al viento.

No solo la sexualidad, sino también la gastronomía y los demás placeres sensuales, se organizan para procurar el máximo disfrute a todos

La falange se financia por la emisión de acciones, pero cada falansteriano no es necesariamente accionista, ni cada accionista, falansteriano. El trabajo es remunerado, y el obrero debe pagar un alquiler y otros gastos. Siete octavas partes de los miembros son campesinos, artesanos y mecánicos, y el resto ejerce profesiones artísticas y científicas. No hay ni descontento ni discriminación puesto que todos los roles son intercambiables permanentemente. Hay una Cancillería de la Corte de Amor, corporaciones del amor y un sistema de poligamia organizada. No solo la sexualidad, sino también la gastronomía y los demás placeres sensuales, se organizan para procurar el máximo disfrute a todos.

En su teoría, Fourier no se limitaba a reorganizar la sociedad. Su utopía se acompañaba de una cosmología imaginaria, que se enmarca en una poesía visionaria un poquito delirante —como la de su contemporáneo William Blake— más que en un mesianismo escatológico. Las estrellas y los planetas son animales, que nacen, se aparean, envejecen y mueren. La existencia de la Tierra se divide en 32 periodos, y estamos en el quinto. Cuando alcancemos el octavo, llegará la Gran Armonía, y a los humanos les saldrán rabos acabados en ojos. Los cadáveres se transformarán en perfume interestelar. El mar se transformará en limonada y todos los animales feroces e insectos dañinos se convertirán en antileones, antirratas y antiladillas tiernas y buenas. Y los falansterios, cuyo número exacto será de 2.985.984, se extenderán por la Tierra, que se convertirá en una gran comunidad de amor.

En los últimos años de su vida, Fourier publicó anuncios en los periódicos para indicar que estaría en su casa a tal hora todos los días para recibir a cualquier capitalista que deseara invertir en un falansterio. Jamás se presentó ningún mecenas. Sin embargo, al cabo del tiempo, Fourier reunió a su alrededor a un pequeño grupo liderado por Considérant, que en 1832 lanzó un movimiento fourierista dotado de un periódico, Le Phalanstère. Se publicó bajo diversos nombres,hasta que fue prohibido en 1850 por Luis Napoleón Bonaparte, que ya tramaba su golpe de Estado.

Gracias a los ingresos del periódico y a las suscripciones, se creó un primer falansterio en 1832 cerca de París, pero fracasó casi inmediatamente. Después de eso, no hubo más intentos relevantes en Francia. Y eso que los fourieristas evitaban evocar los mares de limonada y otras historias fantásticas. Frente a las utopías competidoras -numerosas en la época, pero frías y austeras-, preferían insistir en las ventajas de una planificación detallada de la vida social y, sobre todo, en la promesa de una vida llena de armonía y fascinación, de música y de placer sensual.

El periodista estadounidense Arthur Brisbane, que conoció a Considérant en París, volvió a Estados Unidos, donde se lanzó a hacer una propaganda fourierista desenfrenada, dando conferencias y publicando artículos para promover la armonía universal. En 1848 publicó The Social Destiny of Man, donde se aseguró de callar sus aspectos más delirantes y preconizaba un “asociacionismo” de inspiración fourierista pero mucho más simple y realista.

La conversión al fourierismo de los colonos trascendentalistas de la granja comunitaria de Brook Farm, en Massachusetts, confirió a esta utopía exótica un prestigio y una respetabilidad intelectual de los que jamás había gozado en Francia. Muy pronto esa versión pragmática del ideal de armonía estuvo en boga en los medios intelectuales y bohemios de Nueva Inglaterra. En los años siguientes, varios periódicos fourieristas tuvieron una amplia difusión. El movimiento atrajo también a muchos de los primeros socialistas estadounidenses, que, frente al sometimiento y envilecimiento crecientes de la clase obrera, proponían fundar cooperativas igualitarias donde la producción escaparía al control del capital. Pero el fourierismo suscitó en el Nuevo Mundo un entusiasmo que a las figuras del movimiento les costó controlar. Se crearon entre 40 y 50 falansterios en los siguientes años. De ellos, solo seis subsistieron más de un año y tres más de dos años.

Algunas colonias solo duraron unas semanas, dejando a sus principales fundadores paralizados por las deudas. Los fourieristas que venían de las ciudades raramente eran capaces de distinguir las buenas tierras agrícolas de las marismas palúdicas o de las llanuras áridas. La mayoría de esos falansterios efímeros estaban abiertos a cualquiera. Atraían a bohemios y excéntricos con ideas grandiosas, comportamientos parasitarios y una aptitud para el trabajo manual muy limitada. Así, el equilibrio entre los empleos, principalmente entre artesanos y campesinos, indispensable para el funcionamiento de la comunidad, rara vez se alcanzaba.

La colonia fourierista más lograda fue la Falange Norteameriana, creada en 1843 en New Jersey. Sus fundadores habían establecido previamente lazos duraderos entre ellos, asegurándose así de la seriedad de sus intenciones y de la solidez de sus afinidades. Tras numerosas búsquedas, eligieron un emplazamiento de unas 300 hectáreas con dos edificios agrícolas. A lo largo de 1844, alrededor de 90 personas se instalaron allí. Cultivaron la tierra, construyeron talleres y molinos, afinando progresivamente los detalles prácticos de su organización. En septiembre de 1854, estalló el fuego en el molino de trigo y se propagó a los cobertizos y talleres. El seguro sólo cubría 2.000 dólares, pero los miembros calcularon las pérdidas totales en más de 20.000 dólares. Una asamblea de accionistas, la mayoría de los cuales habían abandonado el falansterio hacía mucho tiempo,se convocó para recaudar fondos. En lugar de eso, votó la disolución de la colonia. Y el fourierismo como tal desapareció del suelo estadounidense, no sin haber sembrado allí las semillas de la exigencia libertaria y comunitaria.

Pero hubo un último episodio, aunque exógeno: en 1855, Victor Considérant y 200 colonos franceses, que huían de la represión bonapartista, se establecieron en Texas y fundaron un falansterio bautizado La Reunión. Pero, frente a una naturaleza poco generosa y a habitantes hostiles, la experiencia duró poco. Considérant extrajo las consecuencias de este fracaso adhiriéndose, a su vuelta a Francia en 1869, a la Primera Internacional, que se proponía derribar el sistema capitalista y no roerlo desde el interior.

Creyó ingenuamente que se podía contar con el capital para financiar una experiencia anticapitalista y no percibió la violencia más fría y traicionera de las relaciones sociales, inherente a la sociedad industrial naciente

Fourier sin duda se hizo ilusiones con la aspiración de los humanos a la armonía perfecta. La rigidez extravagante y el formalismo de su sistema pueden parecer un freno a toda liberación individual. Además, creyó ingenuamente que se podía contar con el capital para financiar una experiencia anticapitalista y no percibió la violencia más fría y traicionera de las relaciones sociales, inherente a la sociedad industrial naciente. Sin embargo, la consideración de la gran diversidad de los gustos y las afinidades formaba las bases de su proyecto, y él hacía de la liberación de las pasiones su objetivo y su medio.

Desde que ese proyecto de comunidad apareció, otras utopías colectivistas planificadoras, a cual más pesadamente austera y normativa, han existido en diversos lugares de este desgraciado planeta. Antes de explotar por los aires o de transformarse en entidades capitalistas más o menos estatales, colocaron el proyecto comunista frente a sus contradicciones y multiplicaron los malentendidos sobre la propia naturaleza del lazo comunitario, que no puede ser una cadena. Haciendo esto, condujeron desgraciadamente a muchas almas asustadas a tirar al bebé Comunidad con el agua de la bañera leninista. Y tenemos derecho a pensar que cuando el comercio y la propiedad privada hayan sido abolidos por fin, la comunidad humana, si no es, según el deseo de Fourier, heterogénea, compleja y completamente libre, no será más que tribal, encorsetada y triste.

FLORILEGIO FOURIERANO

"Parece que a la naturaleza le encante elevar la odiosa Civilización para darse el gusto de derribarla, y para probarnos a través de caídas reiteradas la absurdidad de las ciencias que nos dirigen".

"El verdadero infierno es la pobreza".

"Amad el trabajo, nos dice la Moral: es un consejo irónico y ridículo. Que le dé trabajo a aquellos que lo piden, y que sepa volverlo agradable".

"Desvelar las intrigas de la Bolsa y de los corredores es emprender uno de los trabajos de Hércules".

"La verdadera felicidad consiste en satisfacer todas las pasiones".

"Todo el mundo tiene razón en las manías amorosas, porque el amor es esenialmente la pasión de la sinrazón".

"El matrimonio es la tumba de la mujer, el principio de toda servidumbre femenina".

"En todo aquello en lo que el hombre ha degradado a la mujer, se ha degradado a sí mismo".

"De modo general, los progresos sociales se producen en razón del progreso de las mujeres hacia la libertad, y las decadencias del orden social se producen por el decrecimiento de la libertad de las mujeres. La extensión de los privilegios de las mujeres es el principio general de cualquier progreso social".

"Contra la bancarrota, la especulación, las intrigas mercantiles, sOlo hay un remedio (aparte de la armonía societaria), la solidaridad, pero es una operación de larga duración".

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/la-ut...

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¿Qué hay detrás del castigo israelí a los prisioneros palestinos?

2 March, 2019 - 00:00

Autora Yara Hawari

www.middleeasteye.net/opinion/whats... (25-1-2019)

Traducción y notas de Agustín Velloso
Tortuga.

Esta semana los carceleros de Ofer (1), prisión militar de Israel, llevaron a cabo una serie de ataques a gran escala contra los presos palestinos.

Se registraron las celdas, se destruyeron pertenencias personales y se realizaron búsquedas invasivas a presos desnudos, incluso en el exterior al frío. Para muchos lo peor fue la confiscación de fotografías, cartas y sencillos recuerdos familiares acumulados durante años, el sustento espiritual para los que afrontan décadas de encarcelamiento.

Esto no es nuevo, son métodos que se usan periódicamente como una forma de castigo colectivo contra los presos palestinos.

La última represión en Ofer fue respondida con la resistencia de los presos, quienes rehusaron cooperar con las fuerzas israelíes. Como resultado fueron castigados con gases lacrimógenos, pistolas paralizantes (taser), golpes, perros policías e incluso pelotas de goma disparadas a quemarropa.

Más de 150 presos tuvieron que recibir tratamiento médico, seis de ellos por fracturas y más de 40 por heridas en la cabeza. Muchos se intoxicaron gravemente por la inhalación de los gases lacrimógenos que se dispararon dentro de recintos cerrados.

La Asociación de Derechos Humanos y Apoyo a los Presos, Addameer (2), publicó una declaración en la que solicitaba al Comité Internacional de la Cruz Roja que investigase estas “graves violaciones” de la ley internacional y que protegiese a los presos palestinos.

En respuesta a esto y para solidarizarse con los presos, se organizaron manifestaciones en Ramalá y Haifa. En esta última ciudad dos activistas palestinos fueron arrestados por la policía israelí.

La situación de los presos palestinos es un asunto muy importante en la sociedad palestina y afecta a muchas personas. Desde 1967 el 40 por ciento de la población masculina adulta en Cisjordania y Gaza –alrededor de 800.000 personas- han sido sometidas a algún tipo de detención por parte de Israel. (3)

Muchas poblaciones y familias son muy conscientes de lo que significa tener una persona querida encarcelada. Actualmente hay 5.500 presos políticos, según los datos de Addameer. (4)

El sistema carcelario de Israel, diseñado específicamente para los palestinos en los Territorios Ocupados de 1967, es injusto y contraviene la legislación internacional.

Los presos son torturados y también sufren acoso sexual, confinamiento solitario prolongado, en ocasiones de hasta diez años de duración, tratamiento médico inadecuado y condiciones de vida inhumanas, que contravienen la Cuarta Convención de Ginebra porque niega derechos básicos de los presos. (5) (6)

Otra medida usada por Israel es la detención administrativa, que permite mantener indefinidamente a presos sin acusación ni juicio. La detención de este tipo más larga duró ocho años. (7)

El sistema en sí está esencialmente diseñado para perturbar y castigar a la sociedad palestina, con un 99 por ciento de sentencias condenatorias que además son muy largas.

Lo que ha pasado desapercibido el mes anterior para muchos dentro y fuera de Palestina, ha sido que las 54 presas palestinas de la prisión de Hasharon fueron trasladadas a la de Damon, que está cerca de Haifa. Las condiciones son significativamente peores, con celdas saturadas y las duchas en el patio. Además a muchas se les dejó sin las pertenencias que tenían en Hasharon.

La violencia de género contra la presas ha sido documentada por ONGs y grupos de derechos humanos palestinos. Los métodos incluyen amenazas, acoso sexual, humillaciones en general y la negativa a proporcionarles compresas.

Israel es probablemente el único país en el mundo que juzga a menores en juzgados militares. Miles de niños palestinos han sido arrestados y enjuiciados por tribunales militares durante las dos últimas décadas. (8)

La amarga ironía es que los palestinos de Cisjordania y Gaza ya viven en prisiones al aire libre. Sus movimientos están limitados a ciertos espacios y permanecen bajo una vigilancia sostenida. Casi todos los aspectos de sus vidas están controlados por Israel, cuyo sistema penitenciario continúa violando la ley internacional con impunidad.

(1) Ofer es la única prisión construida en los Territorios Ocupados, a tres kilómetros de Ramalá. Se construyó en 1988, cuando empezó la primera Intifada. Más información sobre Ofer: http://www.palestinalibre.org/artic...

(2) Información sobre Addameer: http://www.addameer.org/

(3) La población en los Territorios Ocupados en 2017 era de 4.700.000. Si comparamos esta cifra con la de España, unos 46.000.000 (23 millones de hombres aproximadamente) es como si un país ocupante hubiera encarcelado a 9.000.000 de españoles (el sueño de todo trifachito).

(4) Ha llegado a haber unos 12.000

(5) El parlamento europeo sobre la violación de la ley internacional: http://www.europarl.europa.eu/RegDa...

(6) Amnistía Internacional: https://www.amnesty.org/en/latest/n...

(7) B'Tselem (ONG israelí de derechos humanos sobre la detención administrativa. https://www.btselem.org/topic/admin...

(8) Defense for Children International sobre detención de menores (desde los 12 años se encarcela a menores palestinos en cárceles israelíes): https://www.dci-palestine.org/child...

Niños palestinos en las cárceles de Israel, en Palestina Libre: http://www.palestinalibre.org/artic...

Para saber más de Palestina:
https://lacaidaeditorial.wordpress....

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Els insubmisos somien societats insubmises?

2 March, 2019 - 00:00

Avui fa 30 anys vuit joves van declarar-se insubmisos al jutjat militar de Barcelona. Es tractava d'una presentació simultània de 57 insubmisos arreu de l'Estat. A principi de març, el jutge militar va enviar-ne tres a la Model en presó preventiva; considerava que eren un perill públic, a pesar que s'havien lliurat i feien públic i notori el seu delicte. Justament, eren un perill públic per iniciar una campanya de desobediència civil. Yon Sànchez, Josep Maria Moragriega i Carlos Hinojosa van publicar a El País el 8 de març del 1989 l'article “Desde de la cárcel: insumisión”: “Saben, igual que nosotros, que el servicio militar obligatorio está en crisis, que la gran mayoría de jóvenes y la población en general tiene una opinión contraria al mismo. A pesar de ello siguen empeñados en que se mantenga el servicio militar obligatorio y se respete la Ley de Objeción. Pero para conseguirlo sólo les queda el recurso represivo. No obstante, la represión no es signo de fortaleza sino de debilidad. La practican los que no pueden convencer de otra forma“.

La campanya de desobediència civil que van engegar amb l'empenta del moviment antimilitarista, anticapitalista i llibertari va ser reeixida. S'estima que, al llarg de deu anys, 50.000 joves es van fer insubmisos a l'Estat, 15.000 a Catalunya. En aquest temps, l'Estat va canviar les lleis fins a quatre vegades per tombar l'estratègia de la insubmissió. Els jutges civils van rebre la patata calenta i responien de manera diversa. Al final, només vuit insubmisos catalans van complir condemna a la presó. Entre ells, Pere Comellas, que va complir-la a la Model el 1995.

Avui, en Pere, en Yon, en Josep Maria, en Carlos i molts altres insubmisos tornarem a la Model. Però lliurement. Commemorarem la insubmissió amb un acte polític i musical. Ens preguntarem: en què va consistir l'èxit de la campanya d'insubmissió? El desembre del 2001, l'Estat espanyol suspenia el servei militar obligatori. Però, sobretot, el triomf va ser sobre la percepció social majoritària, que és l'objectiu de tota desobediència civil: produir un canvi de mentalitat en la societat i propiciar un canvi legislatiu.

L'Estat va fracassar en voler fer passar els insubmisos per joves passotes. Era indubtable el seu compromís: assumien el risc personal que suposa la desobediència civil per transgredir la llei. La seva actitud i la presó deslegitimaven el servei militar obligatori i la llei d'objecció de consciècia. La mili posava els joves en un entorn d'una ètica molt qüestionable, on imperava l'abús —sovint casos de novatades acabaven amb greus i fatals conseqüències. L'exèrcit és antieducatiu, l'obediència cega xoca amb una societat que s'obre a la democràcia, i en l'exèrcit espanyol hi preexisteixen ideals feixistes.

El PSOE va intentar rentar la cara a l'exèrcit i no se'n va sortir. La insubmissió va generar un problema gros. El 1993, l'Estat tenia entre 3.500 i 4.500 insubmisos. Com a afirmava la revista Ajoblanco: “Si s'engarjolessin tots els insubmisos, aquests formarien el 10 % de la població reclusa espanyola.” La imatge de l'insubmís va anar guanyant terreny a l'opinió pública, més amb la participació d'Espanya el 1991 a la Guerra del Golf. A partir d'aquí, el sistema de poder, polític, judicial i mediàtic, intenta disminuir-ne l'impacte (mereix un capítol a part el paper galdós de la premsa durant la Guerra del Golf, que queda reflectit a Las mentiras de una guerra. Desinformación y censura en el conflicto del Golfo). Fins i tot, partits polítics d'esquerra, com IC, hi adopten un distanciament estratègic. La repressió és molt selectiva, s'acaba amb la presó preventiva i la majoria de condemnes no impliquen presó.

Al final d'aquest recorregut hi ha la suspensió del servei militar. I l'emergència d'un sentiment antimilitarista generalitzat que respon amb grans manifestacions contra la segona guerra d'invasió de l'Iraq el 2003. La insubmissió ha reeixit sobretot perquè la majoria de la societat ha perdut la por. Els insubmisos somiàvem amb societats insubmises. La realitat és que el lliure raonament davant el poder hipnòtic de la raó d'Estat ha guanyat terreny. La capacitat d'insubordinació de la gent l'1 d'octubre del 2017 a Catalunya n'és un bon exemple. Al cap i a la fi, milers de persones van desobeir el manament del Tribunal Superior de Justícia de desocupar els centres de votació. Allò va ser una expressió massiva de desobediència civil. No era ciència ficció somiar una societat insubmisa.

Font: https://www.media.cat/2019/02/20/in...

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2 March, 2019 - 00:00

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Balas y guerras

1 March, 2019 - 00:00

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Un día cualquiera de una vida afortunada

1 March, 2019 - 00:00

Te vas arrastrando, lentamente, a través de los días. Intentando desgastarte lo mínimo posible en un trabajo que, tal vez, algún día te gustó pero que ya no recuerdas la última vez que te ilusionó, que regresaste satisfecho al hogar.
Reservas la energía para los tuyos, para lo tuyo, para vivir eso que consideras tu vida.

¡Tienes suerte!, dicen muchas voces a tu alrededor, muchas de ellas son voces amigas y, sin embargo, en tu cabeza no suenan para nada amistosas. Incluso, a veces, te parece entrever un tono de reproche.

¿Suerte? Sin pronunciar la palabra, tu rostro es lo que da a entender porque enseguida esas voces sienten la necesidad de explicártelo. Tienes trabajo, casa, familia… (sí, en ese orden suelen reiterarlo) Tienes una nómina, suelen concluir a modo de sentencia, por si todavía no te habías dado cuenta de que eres poco menos que la encarnación de dios en la Tierra. Poco les importa lo que esa suerte supone para tu salud mental, para la física, para la convivencial… Al fin y al cabo, tienes ingresos y eso es lo que importa, eso es lo que te permite ser alguien.
Ni siquiera tratas de rebatir nada, demasiadas veces has intentado explicar que la vida debería ser otra cosa, debería regirse por otros criterios. Que ser afortunado sería poder disfrutar viendo crecer a tu hijo, aprendiendo con él en lugar de tener que conformarte con verle un rato al día cuando ya no te quedan apenas fuerzas para seguir adelante. Que ser afortunado sería seguir construyendo y caminando nuevas vías junto a tu pareja en lugar de estar pendientes del siguiente pago, del siguiente percance que te dinamite la economía familiar. Que ser afortunado sería desarrollar tus ideas, tus ilusiones, tus inquietudes, tus anhelos en lugar de sucumbir al ritmo frenético de consumo inútil en el que vivimos.

Pero todo esto te lo guardas para unos pocos, cada vez menos, y prefieres aceptar tu supuesta suerte y encerrarte en ella con la íntima esperanza de que algún día todo cambie y vire a tu favor por mucho que seas totalmente consciente de que los vientos no soplen a tu favor.

Eso sí, te queda el exabrupto, la maledicencia y las benditas redes sociales para volcar toda la frustración que esa vida tuya tan afortunada te produce.

Fuente: https://quebrantandoelsilencio.blog...

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El último impostor: El libro que Alfonso Guerra preferiría que no leyeras

1 March, 2019 - 00:00

Animales de compañía

CARLOS PRIETO

Semana gloriosa para los amantes de la nostalgia en España: han vuelto las guerras culturales de la era Zapatero, las broncas autonómicas, las bullas folclóricas entre el PSOE y el PP. No es raro, por tanto, que el personaje de la semana haya sido Alfonso Guerra, convertido en sofisticado dirigente que abandona su retiro espiritual para salvar a España del desastre en un último servicio a la patria (y ya de paso, vender su último libro: 'La España en la que creo').

Si la semana en que Pablo Casado llamó "felón" a Pedro Sánchez ha sido principalmente un espectáculo teatral, el revival de Alfonso Guerra es sobre todo una impostura: resulta fascinante ver cómo Guerra ha logrado vender otra vez la misma burra que lleva vendiendo cuarenta años: a sí mismo. Porque no hablamos de política, no, sino de individuos. Bienvenidos a la tragicómica historia del pícaro sevillano que logró que todo el mundo le tomara por un estadista...

Hacerle casito

Insistimos: todo esto no tiene nada que ver con la política. Porque lo importante aquí no es que Guerra haya pasado de azote retórico de la derecha a mascota conservadora, tampoco es relevante lo que piense sobre Cataluña, sobre la Constitución o sobre Pedro Sánchez, todo eso es secundario en este artículo, porque quizá lo que Guerra ha tratado de decirnos de verdad en las 200 entrevistas que ha dado esta semana es lo siguiente: "HACERME CASITO".

De hecho, lo más relevante dicho esta semana sobre Alfonso Guerra ha pasado desapercibido. Al menos lo más relevante si lo que nos interesa no es la propaganda sino el personaje. "Alfonso Guerra tenía un punto: su esencia íntima de pícaro sevillano. De repente, contra toda la evidencia, te juraba que jamás quiso ser político: 'prefería la docencia'. Según se calentaba, ay, se atribuía todo, desde el nacimiento del rock andaluz a la caída del muro de Berlín", aseguró en Twitter el crítico musical Diego Manrique.

Es muy probable que Alfonso Guerra se hubiera salido con la suya —pasar a la historia como un intelectual y un estadista en lugar de como el pícaro sevillano que probablemente es— si no se hubiera cruzado en su camino con el escritor Jorge Semprún, con el que protagonizó un espectacular duelo de folclóricas en los últimos años del felipismo.

El guerrismo es un populismo de izquierdas que oculta una práctica autoritaria y sin principios pero que suministra puestos y prebendas.

Biografía acelerada de Semprún. Años 40: se afilia al PCE en Francia. Participa en la Resistencia. Detención, tortura y deportación al campo de concentración de Buchenwald. Años 50: Actividades comunistas clandestinas en España bajo el alias de Federico Sánchez. Años 60: Santiago Carrillo le purga del Comité Central del PCE por diferencias ideológicas. Años 80: Felipe González le nombra ministro de Cultura.

22 de julio de 1988, Alfonso Guerra, vicepresidente del Gobierno, reacciona así al nombramiento de Semprún como ministro:

Periodista: ¿Ha pensado que Jorge Semprún podría, dentro de unos años, escribir sobre las interioridades del Gobierno, como hizo tras su expulsión del PC?

Alfonso Guerra: Me encantaría que alguien pudiera escribir sobre esta etapa del Gobierno socialista con la honradez literaria y humana con que escribió Semprún aquella 'Autobiografía de Federico Sánchez'. Creo que sería un gran servicio que se haría a la sociedad española".

En efecto, en 'Autobiografía de Federico Sánchez', Semprún había ajustado cuentas con Carrillo por su expulsión del PCE. Lo que no sabía entonces Guerra era que él iba a ser el siguiente en pasar por la trituradora de Semprún…

He aquí el chiste: Semprún sobrevivió a los campos de concentración nazis y a las purgas estalinistas, pero no a Guerra.

Ministro de Cultura entre julio de 1988 y marzo de 1991, Semprún no acabó el mandato: en parte porque le cogió el gusto a pisar charcos (sus enfrentamientos con el sindicalismo, con Pilar Miró y con el cine español fueron estrepitosos; Semprún era más de carácter volcánico que de mano izquierda) y en parte porque el guerrismo no le podía soportar: en pleno escándalo Juan Guerra —cuando el hermano del vicepresidente del Gobierno montó un simpático chiringuito a costa del erario público— Semprún salió en televisión para decir que la cosa olía peor que mal: "Lo que era intolerable, pues, había contestado yo a Mercedes Milá, era la conjunción de los tres elementos fácticos: hermano del vicepresidente, ocupación de un despacho oficial, enriquecimiento espectacular probablemente ilícito. Pero los guerristas nunca me perdonaron ese crimen de lesa majestad familiar. Para ellos, las acusaciones contra Juan Guerra eran calumniosas, dependían únicamente de una conspiración política de los medios de comunicación contra la izquierda en el poder. Cualquier otro punto de vista era considerado como una traición", cuenta Semprún en el libro. El caso es que los ministros guerristas dejaron de dirigirle la palabra y la situación se hizo insoportable.

He aquí el chiste: Semprún sobrevivió a los campos de concentración nazis y a las purgas estalinistas, pero no a Alfonso Guerra. El enfrentamiento entre ambos, de hecho, acabó en destrucción mutua asegurada (con los dos fuera del Gobierno por este y otros motivos).

'Federico Sánchez se despide de ustedes' se vendió como una crónica del paso de Semprún por el ministerio, pero en realidad era un ajuste de cuentas despiadado contra Alfonso Guerra. Un libro con mucha mala hostia. En el modo despectivo con el que Semprún trata a Guerra hay una parte de arrogancia de tinte aristocrático —Semprún no venía de cualquier familia— y otra parte de estupor del intelectual pata negra que se topa con un pícaro con ínfulas (la figura del intelectual de palo es un clásico en España, país con una tradición intelectual tan precaria que algunos tratan a Pérez Reverte como si fuera Foucault).

A tortas

Semprún describe así al "aparato guerrista" en el libro: "Un discurso populista de izquierdas permitía adornar y ocultar una práctica autoritaria y clientelar, desprovista de principios estratégicos y éticos, pero suministradora de puestos y de prebendas".

Pero más que describir al guerrismo, lo que hace Semprún es una valoración clínica del individuo Alfonso Guerra, al que ve como un niño caprichoso con ambición de poder y oculto tras una máscara. Su tesis de fondo es que Guerra es un impostor. Un hombre que se ha trabajado a fondo un personaje en beneficio propio. "La idea que Guerra quería dar de sí mismo en las innumerables entrevistas, a veces largas, prolijas, que concedía regularmente a los medios de comunicación, siempre me ha parecido insoportable. Llena de suficiencia, de megalomanía, de intelectualismo kitsch, de donjuanismo andaluz de la más vulgar especie (¡aquellas páginas consagradas a describir sus noches dedicadas a hacer el amor y a escuchar a Mahler!). Era demasiado fácil —tan fácil que yo era propenso a desconfiar; aquella máscara que Guerra había escogido mostrar, aquella persona que hacía el papel de ser, me parecían tan ficticias, tan impersonales, que sin duda escondían una verdad oscura, tal vez patética, tal vez sencillamente insignificante—, era demasiado fácil, pues, deducir y descifrar una fragilidad esencial, una exageración infantil, una falta evidente de madurez psíquica, en todo caso", escribe Semprún.

Guerra estaba lleno de suficiencia, de megalomanía, de intelectualismo kitsch, de donjuanismo andaluz de la más vulgar especie.

La representación de Guerra tenía, según Semprún, el siguiente horario: 24 horas al día/7 días a la semana. No bajaba la guardia nunca, menos aún en el Consejo de Ministros de los viernes, donde interpretaba al estadista cultureta de un modo especialmente histriónico. "La escenificación que hacía Alfonso Guerra de su aparición y de su apariencia comportaba igualmente una sabia utilización del attrezzo: papeles y libros, particularmente. De la cartera que le acompañaba siempre, extraía algún voluminoso dossier, cuyas páginas estudiaba y anotaba sin dejarse distraer por las charlas que le rodeaban. De esa manera demostraba lo contrario de lo que sin duda deseaba probar, subrayando así los rasgos de infantilismo de su carácter. La antesala del Consejo era, en efecto, el lugar menos apropiado para trabajar con documentos importantes. Si estos tenían algo que ver con la reunión que iba a dar comienzo, era evidentemente demasiado tarde para estudiarlos. Si no tenían nada que ver, ningún carácter urgente, cualquier otra ocasión de tomar conocimiento de ellos hubiera sido más oportuna. Lo que estaba claro es que Alfonso Guerra se dedicaba a representar: hacía el papel de un hombre de Estado estudioso y severo. Tenía esa pose. Confundía en suma el Consejo de Ministros con alguna de las compañías de teatro universitario que había dirigido en su loca juventud. Pero no utilizaba solo documentos a guisa de accesorios para sus escenificaciones del viernes por la mañana. También libros. Incluso cuando hacía como si estudiara algún dossier, Guerra colocaba ostensiblemente en el brazo de la butaca un libro abierto y vuelto al revés, de manera que pudiera leerse el título".

Semprún realiza, en definitiva, un perfil de "la personalidad compleja, bastante novelesca, de Alfonso Guerra" porque "se puede ser políticamente nefasto y sin embargo novelesco", y concluye con un diagnóstico entre freudiano y lacaniano: "La vanidad infantil y desenfrenada de Guerra, la desmesura de su megalomanía, los constantes retoques, neuróticos, que añade a su historia familiar —atribuyéndose, por ejemplo, éxitos escolares y títulos universitarios que nunca obtuvo— solo se explican por una patética veleidad de borrar o de compensar los efectos de algún antiguo dolor: alguna herida narcisista. En el plano estrictamente político, esto se traduce en el hecho de que Guerra habrá sido un hombre de resentimiento: sin duda es su manera de imaginarse, con escapismo infantil, ser de izquierdas".

Guerra ha escenificado su papel de antifranquista: no hizo casi nada en la oposición al franquismo y se presentó como heredero suyo.

Ya en su salsa, Semprún lleva más lejos la argumentación, y traza una analogía entre la "herida narcisista" de Guerra y el borrón y cuenta nueva de la Transición. Atentos: "Todos estos defectos privados han contribuido a forjar la estatura pública de Guerra. La Transición habrá sido un periodo de amnesia colectiva, espontánea o deliberada, henchida de mala conciencia tanto como de positiva y lúcida voluntad de reconciliación. En este periodo de silencio y de olvido del pasado, Guerra ha escenificado su papel de heredero del antifranquismo. Él, que no habrá hecho casi nada en la oposición al franquismo —o que lo habrá hecho en un periodo en que los riesgos eran ya mínimos—, se ha presentado como heredero de los combatientes. De los vencidos, de los oprimidos, de los desheredados: de los descamisados, en suma, para utilizar la palabra que él mismo pidió prestada a la demagogia populista del peronismo. En la derecha, dentro de la mala conciencia generalizada, el discurso guerrista impresionaba porque remitía a sus representantes parlamentarios a sus orígenes nefandos. Era un discurso que irritaba, pero que instrumentalmente resultaba eficaz: producía rencores, sin duda, pero también dóciles silencios. En la izquierda, en la masa profunda de los militantes que aprobaban la política de la Transición, y que lo hacían masivamente en el secreto de las urnas, la retórica guerrista reconfortaba, removía las ascuas de la ilusión, ayudaba a aceptar sacrificios y frustraciones inevitables. Y tanto más, por otra parte, cuanto que esta retórica no tenía consecuencias prácticas, que era del dominio de lo ideal: bálsamo sobre las llagas de la historia, opio del pueblo".

Sobre la teatralidad de Guerra, concluye Semprún: "No sé, y sin duda no se sabrá jamás —él mismo nunca nos lo dirá—, si Alfonso Guerra interpretaba ese papel público por una especie de instinto teatral, o si había programado sistemáticamente su escenificación. Ciertos indicios me han hecho pensar a veces que esta segunda hipótesis".

Una doble vida

Cuesta abajo y sin frenos, Semprún cae incluso en el fuera de juego libeloso. "Su obra maestra en este terreno [teatral], sin embargo, era el aparato público de su vida privada. Deliberadamente, por medio de confesiones periodísticas sabiamente orquestadas, de reportajes fotográficos de complacencia cómplice, Guerra y sus eventuales consejeros en comunicación, alimentaron la prensa sensacionalista con informaciones sobre su vida sentimental. Toda España podía seguir las peripecias de ese culebrón. Así, era de pública notoriedad, entretenida por la prensa del corazón, que Alfonso Guerra había dejado en Sevilla a su familia legítima, la más discreta de las dos, y que se reunía con ella todos los fines de semana. En Madrid, el resto del tiempo, tenía otro menaje y maridaje, objeto éste de los chismes, dimes y diretes, propios de la villa y corte. Su compañera sentimental era una elegante muchacha de buena familia, muy introducida en la vida artística de la capital".

Alfonso Guerra, hombre de una izquierda de retórica y de resentimiento, vivía como un sátrapa oriental.

Quizá consciente de estar atravesando una línea roja, Semprún niega estar recurriendo a la moralina para atacar a un rival político. "Ya se habrá entendido que estas observaciones no tienen carácter ni propósito de censura moral. Que el vicepresidente fuera bígamo, polígamo o incluso, en el peor de los casos, monógamo, no debería importarle a nadie. Al menos en cuanto acontecimiento de su vida privada. Pero era Guerra mismo quien lo transformaba en un asunto público. Hasta publicitario, en ocasiones. Como si hubiera querido demostrarnos que no solo era buen letrado, amante de la poesía y de la música, no solo buen político, émulo de Maquiavelo, sino también irresistible donjuán, feliz de escandalizar por su libertad y su libertinaje a una aborrecida sociedad burguesa. Lo intolerable, sin embargo, en esa vida privada tan ostentosamente colocada a la luz pública, era ver a ese jacobino moralista malgastar el dinero de los contribuyentes para asegurar la protección policiaca vistosa y permanente de sus dos mujeres, sus dos hijos y todo el personal implicado. O sea, que Alfonso Guerra, hombre de una izquierda de retórica y de resentimiento, vivía como un sátrapa oriental".

Niveles de bilis que Soledad Fox Maura, autora de una biografía sobre Semprún —'Ida y vuelta. La vida de Jorge Semprún', que será pronto una serie de Agustín Díaz Yanes—, ve excesivos por vengativos y clasistas:

1) "Es, a su manera, otro relato de venganza que recuerda a la 'Autobiografía de Federico Sánchez' de 1977. De nuevo, el autor vuelve a ser el exiliado bienintencionado que regresa a su patria a asumir un papel político. De nuevo se enfrenta a líderes que subestiman su sabiduría y su talento, y de nuevo se ve obligado a regresar a Francia. Hay algunas diferencias significativas, por supuesto. Uno de los relatos versa sobre el PCE y el otro, sobre el PSOE; uno se desarrolla durante la dictadura de Franco y el otro, después de la Transición. Pero ambas son airadas narraciones de venganza".

Semprún había recuperado la peor parte de su verdadera identidad como niño bien madrileño, presto a mirar por encima del hombro a un rival que veía como un advenedizo provinciano.

2) "Semprún nunca culpó a González. Estaba demasiado ocupado echándole la culpa a su vicepresidente, Alfonso Guerra. Para él, Guerra se había convertido en su archienemigo, y se regodea insultándole insistentemente".

3) "Además de su antagonismo moral con los hermanos Guerra, Semprún sentía también una aversión visceral hacia el vicepresidente. En el extenso retrato que ofrece, dice que no podía soportar los gruesos cristales de las gafas de Guerra, su cara delgada, sus gustos literarios, su voz 'sorda' ni su acento sevillano. Antes de la llegada del que sería ministro de Cultura, Guerra era considerado el intelectual del PSOE. Así pues, la rivalidad entre ellos es comprensible, pero para el escritor esa tensión se convirtió en un odio intenso".

4) "Aunque Jorge Semprún abandonara España de nuevo, se nota que había recuperado la peor parte de su verdadera identidad como niño bien madrileño de principios del siglo XX, presto a mirar por encima del hombro a un rival que veía como un advenedizo provinciano", escribe Fox Maura.
No estaba muerto

A Guerra no se le vio nunca en recepción oficial alguna, recuerda Semprún, tampoco con esmoquin o frac, jamás se asomó por cena de gala para recibir a jefes de Estado extranjeros. Puro postureo, según Semprún. O "el paripé de desdeñar las pompas del poder, para sacar gloria y ventaja de su aparente indiferencia, celebrada por sus fieles, y para confortar su imagen de austero hombre de izquierdas, próximo a los humildes, a los 'descamisados'".

Aparente indiferencia por el poder. Pues bien: en esas sigue Alfonso Guerra 25 años después, como demuestra la fascinante entrevista publicada hace unos días en este periódico. Fascinante por esclarecedora si uno la lee más en clave personal (Guerra el vanidoso) que en clave coyuntural (Cataluña/Sánchez). "¿Qué líder político tiene hoy paciencia, inteligencia y tenacidad? Ahí está el problema, ¿quién las tiene?", asegura Guerra en la entrevista, en una 'sutil' manera de decir: yo sí que era inteligente y tenaz, no como los niñatos que hay ahora al mando. Pero lo mejor no fue eso...

Yo no tengo vocación política. Yo entré en política porque quería hacer poesía y teatro y me lo prohibían.

"Yo no tengo vocación política. Yo entré en política porque quería hacer poesía y teatro y me lo prohibían. Había que luchar contra eso. Me quise ir en 1977, y no me dejaron; me quise ir en 1982, y no me dejaron… No es mi vocación", asegura un indiferente Guerra. ¿Es o no fabuloso?

Como don Alfonso tiene ya una edad y quizá tenga problemas de memoria, vamos a echarle una mano: usted fue vicepresidente del Gobierno (8 años), vicesecretario general del PSOE (18 años) y diputado en el Congreso (27 años). Como cuenta Semprún en el libro, “acumulaba un poder considerable": "Vicepresidente del Gobierno, y a ese título encargado de la coordinación técnica y administrativa del trabajo del Consejo de Ministros; vicesecretario del partido socialista, lo cual le entregaba la dirección del grupo parlamentario que desde 1982 tenía mayoría absoluta en la Cámara y del aparato central del partido, Guerra poseía el control, si no sobre las grandes opciones de estrategia política, que pertenecían a Felipe González, al menos sobre la ejecución y articulación en el día a día de aquellas. Sobre la realidad gris o brillante del poder, de hecho: listas electorales, prebendas y privilegios, puestos claves de la Administración civil".

Pero no. Guerra estaba ahí a disgusto, Guerra no tenía vocación de poder alguna, Guerra pulverizó récords de permanencia en el Congreso de los Diputados (lo dejó a los 74 años) porque le obligaron (¿quién le obligó? ¿la Mara Salvatrucha?), Guerra solo quería dedicarse a la poesía, a escuchar a Mahler y a hacer el amor, pero le liaron. ¡Malditos! Lo de Guerra y la política es como lo del tarambana que sale a tomarse UNA un martes por la noche y vuelve a casa cinco días después... desnudo, con una corbata en la cabeza y diciendo incoherencias ("¡Si a mí no me gusta salir! ¡Me han liado contra mi voluntad!").

Cuando la oposición le puso contra las cuerdas por el caso Juan Guerra, don Alfonso se vio obligado a comparecer en el Congreso. Arreciaban los rumores de una posible dimisión, pero no, su caída no llegaría hasta meses después. Lo que pasó ese día, según recuerda Semprún, es que Guerra sacó lo peor de sí para mantenerse en el poder: "Entonces se desveló la verdadera naturaleza del personaje. Largamente, en un tono arrogante o insinuante, sectario siempre, olvidándose de que era el acusado y no el fiscal, comenzó á sacar trapos sucios, o presentados como tales, de unos y de otros. Citó o hizo veladas alusiones a expedientes confidenciales. Se refirió a correspondencias privadas, de las que uno podía preguntarse cómo habían llegado a sus manos. En una palabra, replicó salpicando de lodo al conjunto de la clase política, utilizando a veces expresiones al borde del chantaje".

Insistimos: Guerra no tenía ningún apego al cargo, estaba ahí contra su voluntad. Eso sí: ¡COMO ME INTENTÉIS MOVER LA SILLA OS MATO A TODOS MALPARIDOS! ¡Caramba con el estadista!

El político que acumuló una cantidad absurda de cargos en democracia, que se atrincheró varias legislaturas en el Congreso con nula actividad parlamentaria, que se resistió con uñas y dientes a dimitir y amenazó con activar el ventilador de mierda para evitar su caída, dice que nunca tuvo ambición de poder alguna. Pues vale. Muy bien. Estupendo. A don Alfonso hay que quererle.

El Confidencial

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Con Franco no hay Carnaval

28 February, 2019 - 00:00

Carlos Arcaya

Silvia Cárceles

La Mesa del Carnaval (MEKA), el colectivo que desde hace cuarenta años organiza los actos más distintivos del carnaval en Alicante, se ha visto obligada a cambiar hasta en dos ocasiones su cartel anunciador para no perder la subvención de 10.000 euros que les otorga el Ayuntamiento de Alicante.

Anabel López, integrante de la MEKA, asegura que la Concejalía de Fiestas les pidió que retiraran la imagen del dictador Francisco Franco y otros símbolos y personajes si querían conservar la subvención del consistorio.

En la primera propuesta, presentada el pasado 15 de febrero, aparecía la imagen satírica de Franco proyectando dos rayos de luz con cruces; tras él, la antigua Cruz de los Caídos de la plaza de Calvo Sotelo y, sobre el monumento, las fotografías de Carrero Blanco y el líder de Vox, Santiago Abascal, en el interior de un vehículo DeLorean.

Según fuentes del Ayuntamiento, esta propuesta fue rechazada por recomendación del Departamento Jurídico dado que contenía "imágenes que podrían constituir un ilícito penal" y se les emplazó a presentar un nuevo proyecto.

Cartel de los Carnestoltes 2019 de la Mesa de Carnaval / Fabebook MEKA

Cuatro días después, el colectivo aportó un nuevo cartel sin las imágenes de Carrero Blanco y Abascal, pero conservando el resto de elementos. Esta propuesta fue rechazada de nuevo porque "seguían existiendo connotaciones políticas y religiosas".

Finalmente, el edil de Fiestas, José Ramón González, dio el visto bueno a la tercera alternativa, esta vez "sin simbología política o religiosa".

Desde la MEKA también explican que, este año, durante el Dijous de Gras no tendrá lugar el tradicional correfoc ya que el Ayuntamiento ha decidido no subvencionar los 2.000 euros de su coste.

Al margen de la polémica, aseguran que el próximo viernes, durante el Divendres de Pregó, recordarán los cuarenta años de este colectivo, que con su anárquica trayectoria ha fundamentado la idiosincrasia de estos festejos en la capital alicantina.

Cartel definitivo de los Carnestoltes 2019 de la Mesa del Carnaval / Cadena SER

SER

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La empresa bélica semiestatal Indra admite que no puede justificar un millón que acabó en la caja B del PP

28 February, 2019 - 00:00

José María Olmo

La Audiencia Nacional dispone de nuevos indicios que acreditan la presunta financiación ilegal del PP de Madrid a través de adjudicaciones públicas de los gobiernos de Esperanza Aguirre e Ignacio González. La multinacional española Indra ha reconocido al instructor de los casos Lezo y Púnica, el juez Manuel García-Castellón, que no puede explicar por qué motivo pagó más de un millón de euros a varias mercantiles que, según la investigación, habrían desviado luego el dinero a la caja B del PP. La tecnológica admite que, bajo la presidencia de Javier Monzón, pagó facturas por ese importe, pero no encuentra en sus archivos internos ningún tipo de información sobre los bienes o servicios que recibió a cambio, apuntalando así las sospechas sobre esos movimientos de fondos.

Las pesquisas de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que llegó a registrar la sede de Indra en abril de 2017 durante la operación Lezo, se centran en los pagos que realizó la compañía a dos mercantiles, Formaselect Consulting SL y Swat SL. La primera, dedicada a la formación de trabajadores, facturó a la cotizada 938.247 euros entre 2010 y 2013 (250.750 euros en 2010, 566.497 euros en 2012 y 121.000 euros en 2013), una cantidad que supuso en ese periodo más del 90% de sus ingresos totales.

Indra asegura que en las investigaciones internas que abrió para esclarecer su implicación en el caso ha encontrado las propuestas de encargo que le envió Formaselect, las autorizaciones que firmaron sus directivos antes de contratar a esta empresa, las facturas que se emitieron posteriormente y, finalmente, las órdenes de pago. El problema, reconoce la compañía, es que no halla ninguna prueba de que realmente existieran los trabajos de Formaselect abonados mediante esas facturas. En el concepto, figura la realización de acciones formativas para los empleados de la tecnológica que se impartirían en sus propias instalaciones ('in company'). Pero nadie ha podido confirmar que esas formaciones se celebraran. Ni siquiera consta en Indra que algún representante de Formaselect haya cruzado sus tornos de seguridad para dar las clases, admiten los representantes legales de la firma.

Su relación comercial con Swat SL presenta las mismas deficiencias. La multinacional habría abonado a esta otra mercantil del sector de la publicidad un total de 116.000 euros durante el ejercicio 2008 por supuestos trabajos de “asesoría en comunicación para la presencia de Indra en medios de comunicación”. Teóricamente, Swat SL comenzó a prestar el servicio en el segundo semestre de 2007, es decir, justo después de las elecciones autonómicas de ese año, en las que Aguirre revalidó su primer mandato con otra mayoría absoluta. Indra ha remitido a la Audiencia Nacional las dos facturas de 50.000 euros más IVA que pagó a la agencia, así como sus comprobantes internos de que fueron abonadas. Pero también ha tenido que reconocer que no ha hallado “evidencias que puedan justificar la prestación de los servicios a que se refieren” esos documentos de pago. Es decir, ni rastro de la supuesta “asesoría en comunicación”.

Estos hallazgos complican aún más el futuro judicial del PP. Como adelantó El Confidencial en septiembre, los expertos en delitos económicos de la Guardia Civil ya apuntaron en un informe preliminar incluido en el caso Lezo y trasladado luego al caso Púnica que los gobiernos madrileños de Aguirre y González habrían utilizado la agencia ICM para desviar fondos públicos al PP. El dinero salía del ente autonómico mediante licitaciones con precios inflados que eran sistemáticamente concedidas a Indra. Después, la multinacional pagaba presuntamente facturas falsas a firmas instrumentales, como Formaselect Consulting SL y Swat SL, que se encargaban de triangular los fondos para dificultar su seguimiento. Por último, el dinero público era utilizado para abonar gastos de campaña del partido que superaban el máximo legal permitido.

Por estos hechos ya estaban imputados desde el inicio de la operación Lezo los administradores de Formaselect (Óscar Sánchez Moyano) y Swat (Juan Miguel 'Juancho' Madoz), así como el consejero delegado de ICM durante el periodo bajo investigación, José Martínez Nicolás. La ausencia de justificantes para los pagos de Indra aporta nuevas pistas sobre esta circulación irregular de dinero con destino a la primera planta de Génova. Solo estas dos firmas habrían canalizado 1.054.247 euros hacia el PP entre 2008 y 2013.

La cifra real podría ser mucho mayor. Indra también ha reconocido que la Agencia Tributaria está investigando los pagos que realizó a una tercera empresa, la agencia de comunicación y publicidad Lata Latina SL, que ya estuvo implicada en el caso Gürtel y era proveedora del Gobierno de la Comunidad de Madrid. Según los inspectores de Hacienda, la cotizada habría abonado a la agencia un total de 3,3 millones de euros entre 2011 y 2014 por trabajos que tampoco aparecen. También han detectado que Indra fabricó facturas para no sobrepasar el límite legal de subcontratación con Lata Latina SL.

A pesar de las cantidades que ya han surgido, esta pieza del caso Púnica —toda la financiación ilegal del PP de Lezo ha sido trasladada a ese sumario— es precisamente una de las que se encuentran más retrasadas. Un portavoz oficial de Indra, que tiene nuevo presidente desde enero de 2015, Fernando Abril-Martorell, subraya que “la compañía está mostrando la máxima colaboración con la Justicia de forma proactiva, informando por iniciativa propia de cualquier incidencia relevante y aportando toda la información que está en su poder. En este sentido, Indra ha puesto en marcha desde hace más de un año los oportunos procedimientos internos a través de la Unidad de Cumplimiento de la compañía para investigar toda la información referida a este asunto, relacionado con asuntos de una época en la que los responsables de la compañía eran distintos a los actuales”.

El Confidencial

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