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Actualizado: hace 49 min 15 seg

Hacia un nuevo modelo de Estado policial

14 May, 2020 - 00:00

Aprovechando la situación provocada por el último producto de destrucción masiva, los que ejercen el poder no han dudado ni un instante en reforzar su condición de mandantes. De manera que algunos de los llamados Estados democráticos se han inclinado hacia lo que pudiera considerarse Estados policiales sin disimulos, en los que el mandar impera sobre el gobernar. Es evidente que no se trata de Estados policiales a la vieja usanza, tal y como insisten en dejar claro los gobernantes, pero la realidad viene a demostrar que, si no lo son, se parecen mucho. Por eso cabría pensar que se está gestando un nuevo modelo Estado policial que, si bien no cumple con los requisitos exigidos por la ciencia política hasta ahora, no cabría excluir que la experiencia del momento presente pudiera tratarse de un ensayo preparatorio.

En lo fundamental, la originalidad del modelo reside en que aunque las libertades ciudadanas relacionadas con el orden sufren cierto deterioro, básicamente subsisten al amparo del ordenamiento jurídico. Asimismo, se considera nuevo porque no encaja en el modelo tradicional, ya que apunta a mantener la conformidad con la legalidad constitucional porque le sirve de soporte, los controles sobre la ciudadanía no muestra signos de radicalidad, la vigilancia policial no es del todo agobiante, la represión no se generaliza y se sigue respetando la democracia al uso. Igualmente se mantienen vigentes tanto la parte del Estado de Derecho como la del Estado del bienestar. Sin embargo, se muestra una clara disposición a desplazar lo que se entiende por gobernar conforme a la legalidad por la actividad de mandar. Un mandar que solo admite el diálogo en la forma, porque en el fondo es un monólogo en el que está todo decidido por el mandante. La tendencia al ordeno y mando se formaliza en términos de decretos, en los que simplemente se impone la voluntad de quienes ejercen el poder, porque no hay consenso. Descendiendo a pie de calle, la voluntad de mandar en términos de autoridad frente a la que no cabe oposición, se manifiesta a través de la función policial encarga de dar cumplimiento a los mandatos de quienes les dirigen. En todo caso, lo significativo es que el mantenimiento del orden adquiere ese carácter policial, que le conceptúa más allá de la legalidad. y es lo que la ciudadanía aprecia en primer término.

Aunque se parta de un estado provisional, el hecho es que se ha producido un cambio sustancial con respecto a la situación precedente, que tiene visos de prolongarse en el tiempo y abrirse a la consolidación de un Estado policial, sin perder los atributos de Estado social, democrático, de derecho y dispuesto para conservar el bienestar de la ciudadanía. El argumento central es que se han ampliado los límites del poder hasta fiscalizar detalles que inciden tanto en los derechos y libertades ciudadanas como en aspectos metalegales que afectan a su forma de vida. En definitiva los gobernantes, sintiéndose amparados por el deber de protección de la salud de sus ciudadanos, han extendido su poder asumiendo la regulación casi total de la existencia colectiva. Claro está que de manera provisional, aunque nada excluye que acabe siendo definitiva. A este desbordamiento de su capacidad legal hay que añadir un componente psicológico, sin perjuicio de la papeleta que tiene entre manos, como es la previsible satisfacción del que manda sintiéndose permanentemente obedecido sin la menor contestación ciudadana.

Lo que empieza a definirse como el nuevo modelo político, amparado en la legalidad inicial de sus actuaciones, el principio de autoridad y la tolerancia de la ciudadanía, se consolida de manera progresiva haciéndose ver como algo racional y casi natural. Se viene utilizando un argumento de convicción a nivel masivo, como es el riesgo de experimentar un grave padecimiento, para ganarse la sumisión de las masas que, aterrorizadas por la situación, se dejan llevar en cualquier dirección, a la espera de que los que mandan solucionen el problema. Sin duda el miedo es fundamental en el proceso, porque pesa más que las limitaciones de los derechos y libertades, y de ahí la tolerancia generalizada. Todo aquello de los logros políticos empieza a sonar a tiempo pasado. La ciudadanía, bajo el estrés del miedo, no reacciona y acata con docilidad las decisiones del mandante. No obstante, se aprecia una legitimidad de actuación forzada por las circunstancias, que no coincide con el reconocimiento que exigen las situaciones normales de gobierno y que no alcanza al ejercicio de mandar, tal y como se pretende. A la par que el miedo permanente a la enfermedad, hay que tomar en consideración el temor a las multas y a la represión. Las sanciones ejercen su función y acechan a cada paso a quien se atreva a contradecir al mando, lo que contribuye a facilitar el estado de sumisión.

Teniendo en cuenta la situación actual y observando la temática desde una dimensión de futuro, pudiera surgir la duda de si, por las características del presente, se avanza en la dirección de pretender establecer de manera efectiva un nuevo modelo de Estado policial, abusando de la pasividad ciudadana, o simplemente asistimos a un hecho puntual. En el primer caso se trataría de mandar buscando amparo en el Estado de Derecho, en una democracia de nombre, complementada con derechos y libertades de papel, donde se exige obediencia ciega a la ciudadanía. El argumento soporte ya no sería el temor a la enfermedad, como ahora sucede, sino el afán de mandar, de unos, y, por la otra parte, el miedo a la sanción policial si se contraviene cualquier aspecto de la doctrina que impone el que manda. Vista la cuestión desde el lado de los que ejercen el poder, está claro que, habiéndose acostumbrado durante este tiempo a mandar, no estarán en disposición de renunciar de manera gratuita a semejante privilegio, para entregarse a la función de gobernar.

Antonio Lorca Siero.

Fuente: https://kaosenlared.net/hacia-un-nu...

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Fem Xarxa 2

14 May, 2020 - 00:00

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La muerte del soldado Elkin en València: Su último mensaje en Facebook denunciaba maltrato en el ejército

13 May, 2020 - 00:00

Elkin Segura tenía 37 años cuando decidió quitarse la vida. Fue la tarde del jueves 7 de mayo en los alrededores del Parque de Cabecera, en el Jardín del Turia de Valencia. A cinco kilómetros de allí, en la localidad de Paterna, está situado el Acuartelamiento Daoiz y Velarde del Ejército de Tierra, donde estaba destinado.

Ese recorrido, entre árboles, es el que suelen hacer al trote los soldados cuando salen del recinto para entrenar. Ese día Elkin salió solo y no regresó. Horas después encontraron su cuerpo.

En torno a las nueve de la noche, los familiares de Elkin recibieron la trágica noticia. También les hicieron entrega de sus efectos personales. Ahora están a la espera de que la autopsia determine la causa y la hora exacta del fallecimiento, pero los primeros indicios apuntan de forma inequívoca al suicidio como principal hipótesis.

La prolongación del estado de alarma está conllevando una cierta demora en este proceso, por lo que los resultados no se espera que estén listos hasta dentro de 10 días. Las diligencias se realizaron en el Juzgado Número 6 de Valencia.

Horas antes de suicidarse, a las 5:19 del jueves 7 de mayo, el soldado colgó en su muro de Facebook un mensaje en el que, tras conocerse la noticia, centenares de amigos y compañeros han ido dejando sus condolencias.

En él explicaba su situación a lo largo de las últimas semanas, y sus constantes problemas con algunos miembros del personal sanitario, los enfermeros responsables del Botiquín del cuartel de Paterna. Este es solo un fragmento: "Gracias a ellos uno se siente una mierda y hacen que uno se replantee si uno sirve o no. Es triste saber que se depende de unas personas que solo miran por ellos y no por su tropa".

Ahora, la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) ha exigido al Ministerio de Defensa que investigue este suceso como presunto caso de abuso de autoridad de los servicios sanitarios del Regimiento de Defensa NBQ 1 de Valencia, el que ocupa el acuartelamiento de Paterna y al que pertenecía el soldado trágicamente fallecido.

El regimiento de defensa NBQ (nuclear, biológica y química) es el único con estas capacidades en el Ejército de Tierra español. Desde el inicio de la crisis del coronavirus está participando en labores de descontaminación de instalaciones críticas en diversos puntos de España en la lucha para contener la Covid-19.

Entre tanto, desde la cartera dirigida por Margarita Robles se abstienen de hacer ningún comentario al respecto a la espera de la investigación judicial en marcha.
Mensaje íntegro

A continuación reproducimos de forma íntegra el contenido de la carta escrita por el soldado, un día antes de aparecer muerto:

"Todo esto viene porque los capitanes sanitarios de NBQ decidieron hacer lo que ellos querían. Y no lo que les tocaba hacer con un alta de un médico de cabecera, y que yo, quería trabajar desde el principio.

Ellos decidieron hacer lo que querían, teniendo en la consulta de al lado a un médico. Para corroborar que el alta estaba justificada, me dan el alta y a las dos horas me dan la baja otra vez .

No entiendo por qué me dan el alta y luego la baja, eso me llevó a estar peor 15 días más, y cuando vuelvo me piden un certificado. ¿Por qué no me lo pidieron ese mismo día? Dejaron pasar los días y yo rogándoles para poder trabajar. Pero ellos no atendieron lo que mandaba el médico. Ellos hacen lo que quieren, solo para llevarse medallas y ascenso.

Gracias a los dos capitanes sanitarios ya me da miedo ir donde ellos y que hagan lo que ellos digan y no lo que ponen los papeles. Y ellos saben que no solamente somos números, somos personas. Hoy miércoles 6 de mayo tras del hecho llevo el alta del especialista y me dicen que no me pueden atender, que tienen cosas por hacer. Que venga el día que me toca, con 5, 10 o 15 minutos de ellos y que me hubieran dedicado yo ya podría estar trabajando y estar mejor. Pero ellos no quisieron.

Gracias a ellos, gracias a ellos uno se siente una mierda como persona. Hacen que uno se replantee si uno sirve o no. Es triste saber que uno depende de unas personas que solo miran por ellos y no por su tropa.

Y todo esto ha llevado a que cada día esté peor. Gracias, capitanes sanitarios".

"Menosprecio"

En su comunicado, emitido en las últimas horas, la asociación militar ATME denunciaba que esta unidad carece de médico y las consultas son atendidas por dos enfermeros desde hace años. EL ESPAÑOL ha podido confirmar este extremo a través de conversaciones con decenas de soldados que están o que estuvieron en este regimiento y que fueron compañeros del soldado Segura.

Desde la asociación recuerdan que a lo largo de estos últimos años se han reportado situaciones de "menosprecio e insensibilidad" en ese regimiento, además de actuaciones "arbitrarias" en las que, según denuncian, se obliga al personal a presentarse a renovar las bajas médicas en la Unidad a pesar de que en los partes se aconseje lo contrario.

Elkin era colombiano, de Bogotá. Entró en las Fuerzas Armadas en 2006. Llevaba casi 15 años en el Ejército. Fue trasladado a Paterna hace cinco. Todos los soldados con los que ha contactado este periódico así como sus familiares, coinciden en un mismo mensaje: era un buen compañero, una excelente persona, un tipo positivo, repleto de energía, con ganas para sobreponerse a cualquier situación y siempre dispuesto a arrimar el hombro.

Fuente: https://www.elespanol.com/espana/20...

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Catorce nuevos espacios de interés para la defensa: La guerra se prepara aquí

13 May, 2020 - 00:00

Al hilo del Consejo de Ministros de 11 de febrero de 2020, en el que se han declarado como zona de interés para la defensa más de 7.271.626 metros cuadrados de territorio, en gran parte en destacados parajes de interés natural, creo que nos merecemos una reflexión sobre la potestad de lo militar para afectar los usos de todo el territorio en función de su supuesto «interés» para la defensa.

1 ¿Qué son las zonas de interés de la defensa y cómo nos repercuten?

La normativa que ampara este anacronismo es preconstitucional (marzo de 1975), es decir, aprobada en época del dictador Franco, lo cual ya nos dice algo del sentido de tal privilegio militar.

Y no sólo nos referimos a las zonas de titularidad del ejército, sino también a sus aledaños y accesos, igualmente cubiertos por las limitaciones de uso y disfrute impuestas por la normativa militar a pesar de no tratarse de propiedades militares.
La misma permite afectar cualquier uso del territorio, del territorio afectado por la declaración de interés para la defensa, a los intereses militares y a la autorización de los militares, lo que implica tanto los usos agrícolas o forestales, como recreativos, paisajísticos, de planeamiento territorial y de cualquier otra índole.

Se da el caso de que, para plantar un determinado tipo de semilla en suelos afectados por la declaración de interés de la defensa, es necesario pedir la previa autorización al ministerio de defensa, algo que no parece tener ninguna lógica.
Incluso, en algunas poblaciones se han dado conflictos referidos a la transmisión de titularidad (venta, por ejemplo) de terrenos o de inmuebles afectados por el interés de la defensa, lo que incluso ha puesto en pie de guerra a registradores de la propiedad, notarios y a la propia economía rural o urbana de zonas sometidas a esta lacra.

Y ello sin contar con los altercados constantes que provoca este anacronismo tan apabullante cuando de pasear por el campo hablamos. «Ellos» nos pueden impedir el tránsito porque nuestras pisadas, prismáticos, bocadillos, mochilas o ganas de mantener el paisaje en su uso natural, choquen con su interés.

Nuestra normativa reguladora del interés para la defensa mantiene tres categorías diferentes de «zonas», con sus correspondientes diferenciaciones de limitaciones:

  • 1. zona de seguridad próxima,
  • 2. la zona de seguridad lejana y
  • 3. la zona de acceso restringido

En la primera categoría, la zona de seguridad próxima, no podrán realizarse, sin autorización del Ministerio de Defensa, obras, trabajos, instalaciones o actividades de clase alguna.

No, obstante, será facultad de las autoridades regionales autorizar los aprovechamientos agrícolas o forestales, así como las excavaciones o movimientos de tierras y construcción de cercas o setos, casetas o barracones de carácter temporal e instalaciones de líneas telegráficas, telefónicas y de transporte de la energía eléctrica, siempre que inequívocamente no obstaculicen las finalidades militares de la propia zona.

En la segunda, la zona de seguridad lejana, se pueden realizar actividades siempre que se cuente con la autorización previa del Ministerio de Defensa, si bien cabe que éste delegue en autoridad regional, para realizar plantaciones arbóreas o arbustivas y levantar edificaciones o instalaciones de análoga superficie. La autorización solo podrá denegarse cuando impliquen perjuicio para el empleo óptimo de los medios integrados en la instalación militar de que se trate o queden expuestas a sufrir, por dicho empleo, daños susceptibles de indemnización.

Y por último, la zona restringida podrán limitarse los derechos sobre los bienes propiedad de nacionales y extranjeros situados en ellas, de acuerdo con lo que se determine por ley.

Nótese que al hablar de estas «zonas» no se refiere la ley a propiedades del Ministerio de Defensa, sino a zonas más amplia, sean de propiedad demanial o de particulares, que estén incluidas en el entorno de éstas.

De modo que el territorio, por sus santas narices, tiene la característica de que puede ser perfectamente condicionado en su uso y disfrute por los intereses militares con la sola condición de que caigan dentro de una zona declarada de interés para la defensa, un privilegio del que, curiosamente, no reniegan los liberales españoles en su cacareado y sacrosanto derecho de propiedad privada.

El catálogo de zonas de interés para la defensa, por otra parte, es brutal. Prácticamente toda la costa, la mayoría de los cerros de los más importantes parajes naturales, y desde luego todas las zonas circundantes a las instalaciones y bases militares (recordemos que el patrimonio de los ejércitos los constituye en el segundo terrateniente de España) gozan de algún tipo de restricciones por el uso militar, incluyendo parques naturales, islas, etcétera.

No es el único privilegio que, a nuestras costillas, pagamos al militarismo, porque de todos es sabida la retahíla de exenciones de impuestos, tasas y contribuciones que los bienes militares tienen tanto de naturaleza rústica como privada: están exentos del IBI, del pago de tasas de alcantarillado, iluminación, basuras y demás contribuciones que financiamos entre todos (los demás, se entiende) pero de cuyos servicios se valen tanto como el resto. ¿por qué? Porque son militares.
Pueden decir (lo dicen de hecho) que ellos tienen un régimen similar al de otros servicios públicos (escuelas, hospitales, etcétera) que tampoco pagan impuestos municipales, con la salvedad de que la comparación entre lo que hacen unos y otros no resiste un envite y, por si algo os faltara, porque en las otras instalaciones públicas no se goza de clubs sociales, cantinas, campos deportivos o de glof, residencias vacacionales de élite, casas de alquiler y un largo etcétera que sí encontramos dentro de los acuartelamientos militares, por mucho que nos los disfracen, no pueden justificarse como actividades propias de la defensa, y sí más bien como actividades económicas y lucrativas.

El papanatismo nacional e institucional ha convertido la reverencia a lo militar en la norma y la crítica en la excepción, y tal vez por eso la colaboración institucional (presteza municipal para dejarles celebrar desfiles y otros actos innecesarios que pagamos entre todos, cesión de estands y espacios para su promoción y ferias, convenios de colaboración que no redundan en beneficio de la sociedad, parabienes a los mandos militares propios y ajenos cuando entran a puerto, simulacros de maniobras en determinados cascos rurales y un sinfín más de muestras de adhesión, petición de carga de trabajo para fabricar armas por parte de munícipes despistados, …) sobreabunda en las militarizadas cabezas de nuestros próceres.

¿Se puede entender que, por poner un ejemplo memorable, los militares no necesiten avisar ni a la Junta de Andalucía ni a los municipios circundantes cuando tienen a bien realizar maniobras en el parque nacional y natural de Doñana? ¿o que tengan una base de entrenamiento para tirar bombas (con la sospecha que también material radiactivo) en el centro del Parque Natural y Reserva de la Biosfera de Bardenas Reales?

2) Los nuevos y flamantes espacios cautivos del militarismo.

Han sido dos nuevos Reales Decretos los que han incrementado el patrimonio reservado a los intereses de la defensa en lugares singulares. Vamos a verlo

En Bétera (Valencia)

El Real Decreto 368/2020, de 11 de febrero, declara zona de interés para la Defensa Nacional la propiedad denominada «Base Jaime I y su Campo de Maniobras y Tiro», en la provincia de Valencia ( BOE núm. 132, de 11 de mayo de 2020, páginas 32091 a 32094).

Se trata nada menos de que de 585,05 hectáreas de terreno que pasan a ser condicionadas por el interés para la defensa.

Bétera está situada en la Comarca del campo del Turia, en la vertiente sur de la sierra Calderona, zona limítrofe con la huerta valenciana y con el mar Cuenta con importantes riquezas agrícolas, paisajísticas y arqueológicas, amén de una rica historia… Y con una base militar, la base Jaime I, creada por el franquismo para el control militar de Valencia y desde mayo de 2003 Cuartel de alta Disponibilidad de la OTAN (además de una de las bases operativas del ejercito español y de la UME).
Es una base de una considerable extensión y en el pasado se han producido roces con el municipio porque el perímetro de la base entra en conflicto con caminos vecinales y rurales porque se producen constantes molestias a los vecinos paseantes, ciclistas, y senderistas, conflictos que, a juzgar por la declaración de zona de interés militar, van a dejar de darse en beneficio del interés militar.

El anexo del Real decreto mantiene las coordenadas exactas de los terrenos afectados por la declaración de interés para la defensa. Ahí lo pueden consultar los interesados.

Las limitaciones y condiciones de uso que se imponen, con arreglo al Artículo 2:

«a) Interesar y obtener autorización del Ministerio de Defensa para la determinación de la compatibilidad con los fines de la Defensa Nacional de cualquier regulación, ordenación o actuación administrativa que pueda incidir en la utilización militar de la propiedad denominada «Base Jaime I y su campo de maniobras y tiro».

b) Someter a la autorización previa del Ministerio de Defensa la transmisión de la propiedad, así como la constitución, transmisión y modificación de cualquier derecho real sobre la misma, con independencia de la nacionalidad o naturaleza de los otorgantes.

c) Someter a la autorización previa del Ministerio de Defensa cualquier obra de edificación o construcción, promovida por entidades públicas o privadas, así como la cesión por cualquier título de los aprovechamientos agrícolas, pecuarios o cinegéticos de los territorios afectados.»

Un regalazo para los vecinos de Bétera y (dada la cercanía) para los de Valencia. Y también para la seguridad en general de toda la región, pues no en vano, ser uno de los cuarteles principales de la OTAN sitúa Valencia como uno de los principales puntos de mira de potenciales «enemigos» de la estrategia expansionista de la OTAN, a la par que garantizará a futuro parecidas molestias a las que ya se produjeron en 2017 con motivo de las maniobras de la OTAN que utilizaron esta base como campo de maniobras principal,

Acuartelamientos aéreos en áreas de interés natural y ecológico.

El Real Decreto 396/2020, de 18 de febrero, declaró zonas de interés para la Defensa Nacional los asentamientos de las estaciones de vigilancia aérea números 1, 2, 3, 4, 5, 7, 9, 10, 11, 12, 13, 21 y 22 del Ejército del Aire y sus accesos. La norma se encuentra en el BOE 132, de 11 de mayo de 2020, páginas 32095 a 32117.

En este caso el listado de zonas circundantes y de acuartelamientos que caen bajo la categoría de zonas de interés para la defensa es amplio. Se destaca en el mismo que los citados espacios se encuentran, en su gran mayoría, obre parajes de singular valor natural que ahora contienen limitaciones supeditadas a los intereses de los ejércitos.
Veamos el listado de los 13 enclaves:

  • a) Estación de Vigilancia Aérea número 1 «Acuartelamiento Aéreo El Frasno» y su acceso, en la Sierra Vicor, en los términos municipales de Calatayud, El Frasno y Sediles, provincia de Zaragoza.;
  • b) Estación de Vigilancia Aérea número 2 «Acuartelamiento Aéreo Villatobas» y su acceso, en el término municipal de Villatobas, en la provincia de Toledo;
  • c) Estación de Vigilancia Aérea número 3 «Acuartelamiento Aéreo Constantina» y su acceso, en el Cerro Negrillo, dentro del Parque Natural Sierra Norte, en el término municipal de Constantina, provincia de Sevilla;
  • d) Estación de Vigilancia Aérea número 4 «Acuartelamiento Aéreo Rosas» y su acceso, dentro del Parque Natural del Cap de Creus, en el término municipal de Rosas, provincia de Gerona;
  • e) Estación de Vigilancia Aérea número 5 «Acuartelamiento Aéreo Aitana» y su acceso, en la Sierra de Aitana, en el término municipal de Confrides, provincia de Alicante;
  • f) Estación de Vigilancia Aérea número 7 «Acuartelamiento Aéreo Puig Mayor» y su acceso, en la Finca de Son Torrellá en la Sierra de Tramontana, en el término municipal de Escorca, en la isla de Mallorca;
  • g) Estación de Vigilancia Aérea número 9 «Acuartelamiento Aéreo Motril» y su acceso, en el término municipal de Motril, provincia de Granada;
  • h) Estación de Vigilancia Aérea número 10 «Acuartelamiento Aéreo Barbanza» y su acceso, en el monte Iroite, en la Sierra de Barbanza, en la confluencia de los términos municipales de Lousame, Boiro y Porto do Son, todos ellos ubicados en la provincia de A Coruña;
  • i) Estación de Vigilancia Aérea número 11 «Acuartelamiento Aéreo Alcalá de los Gazules» y su acceso, en el Pico del Montero, dentro del entorno del Parque Natural de Los Alcornocales, en el término municipal de Alcalá de los Gazules, provincia de Cádiz;
  • j) Estación de Vigilancia Aérea número 12 «Acuartelamiento Aéreo Espinosa de los Monteros» y su acceso, en el Picón del Fraile, dentro del Parque Natural de los Collados del Asón, en los términos municipales de Espinosa de los Monteros (Burgos) y Soba (Cantabria);
  • k) Estación de Vigilancia Aérea número 13 «Acuartelamiento Aéreo Sierra Espuña» y su acceso, en el Morrón de Espuña, dentro del Parque Natural de Sierra Espuña, en el término municipal de Totana, provincia de Murcia;
  • l) Estación de Vigilancia Aérea número 21 «Acuartelamiento Aéreo Pozo de las Nieves» y su acceso, en el Pozo de las Nieves, municipio de Vega de San Mateo, en la isla de Gran Canaria y
  • m) Estación de Vigilancia Aérea número 22 «Acuartelamiento Aéreo Peñas del Chache» y su acceso, en Peñas del Chache, en el término municipal de Haría, en la isla de Lanzarote.

Nos estamos refiriendo a un abundante número de metros cuadrados reservados al interés para la defensa:

Las coordenadas precisas de cada uno de estos territorios de exclusión militar vienen establecidas en los anexos del Real Decreto, donde pueden ser consultados.
Las limitaciones de uso que se establecen, como en el caso de Bétera, son:

«a) Interesar y obtener autorización del Ministerio de Defensa para la determinación de la compatibilidad con los fines de la Defensa Nacional de cualquier regulación, ordenación o actuación administrativa que pueda incidir en la utilización militar de las instalaciones o en el eficaz funcionamiento de los medios de control de tráfico aéreo en ellas localizados.

b) Someter a la autorización previa del Ministerio de Defensa la transmisión de la propiedad, así como la constitución, transmisión y modificación de cualquier derecho real sobre las mismas, con independencia de la nacionalidad o naturaleza de los otorgantes.

c) Someter a la autorización previa del Ministerio de Defensa cualquier obra de edificación o construcción, promovida por entidades públicas o privadas, así como la cesión por cualquier título de los aprovechamientos agrícolas, pecuarios o cinegéticos de los territorios afectados

En cuanto a los parajes sobre los que éstas zonas se encuentran, podemos ver que:

1 Cinco se constituyen dentro de Parques Naturales:

  • Sierra Norte de Sevilla
  • Los Alcornocales de Cádiz
  • Cap de Creus de Girona
  • Collado de Ansón entre Cantabria y Burgos
  • Sierra de Espuña de Murcia

2 Otros dos constituyen parajes naturales singulares integrados en la Red Natura

  • Sierra Vicor (Zaragoza)
  • Sierra de Aitana (que al parecer en breve será también parque natural)

3 Una está declarada patrimonio de la humanidad

  • Sierra de Tramontana

4 Una es reserva de la biosfera

  • Mirador del Pozo de las nieves (Gran Canaria

5) Una en estudio de pasar a ser parque natural

  • Sierra de Aitana

6) Y tres son se encuentran en espacios singulares, ya sea paisajísticos, históricos o culturales

  • Peñas del Chache (Lanzarote)
  • Motril (Granada)
  • Monte Iroite en la sierra de Barbanza (A Coruña) donde hay megalitos y restos de culturas ancestrales.

3) La intromisión de defensa en los espacios de valor ambiental o cultural goza de todos los privilegios estatales.

Es muy curiosa la afectación por parte del ejército tengan un estimable valor ambiental o cultural. No en vano son mucha las zonas declaradas de interés para la defensa que se encuentran en parques nacionales, reservas de la biosfera, están integradas en la red natura o contemplan otro tipo de figuras de protección similares. Es este el caso, por ejemplo, del Parque Natural de Bardenas Reales, Maspalomas, Doñana, la Isla de Fuerteventura, Guadarrama, Pinares de Valsaín, Cavo Noval, Monte Teleno, Sierra de Retín, La Cabrera, AIzoaín, Cerro Muriano, sierra de Atapuerca, Candanchú, Las Cumbres y tantos otros.

Llega a ser tal el predominio militar sobre estos espacios que hasta los tribunales han fijado la doctrina de la prevalencia del interés para la defensa sobre cualquier otro interés, limitando e incluso prohibiendo la intromisión de las administraciones civiles (local, autonómica o incluso estatal) o incluso de los particulares frente al interés militar.

Tenemos así sentencias del Tribunal Constitucional (STC) que, ante conflictos medioambientales con el Ministerio de defensa, afirman (STC de 6 de noviembre de 2014) que «en materia de Defensa nacional, el ejercicio por el Estado de su competencia, impide de raíz toda posibilidad autonómica de signo contrario».
Otras llegan incluso a relegar las normativas de las comunidades autónomas sobre protección ambiental frente al interés de la defensa, por ejemplo en los espacios protegidos de Bardenas Reales (Sentencia del Tribunal Supremo de 23 de enero de 2002) en la que se llega a afirmar que «los intereses de la Defensa Nacional, cuya determinación es competencia exclusiva del Estado, han de prevalecer sobre la inclusión o exclusión como Parque Natural de la zona aludida. Al declararlo así no se produce desviación alguna de la misma línea que se ha venido siguiendo en multitud de ocasiones anteriores similares, al considerar como zonas de interés para la Defensa Nacional la relativa a Explosivos Alaveses, SA (RD 633/1979), a las Fábricas Militares cedidas para explotación a Empresa Nacional Santa Bárbara (RD 852/1979), a la Estación Espacial de Maspalomas (RD de 25 de septiembre de 1986) y, más recientemente, como zona de seguridad (OM de 27 de febrero de 2001) la de las instalaciones militares de Melilla».

Porque para nuestro sistema jurídico la competencia en materia de defensa es «rigurosamente exclusiva» del Estado (frente a cualquier otra autoridad) y sus disposiciones «prevalentes» frente a cualquier otro (SSTS 3ª de 19 de septiembre de 2014 y de 23 de marzo de 2012).

Es por ello que, frente a cualquier limitación que desde el ámbito municipal o autonómico se quiera hacer a los intereses y usos militares nuestros tribunales responderán siempre denegándola. Así lo afirma también la sentencia del Tribunal Superior del País Vasco de 16 de marzo de 2001, explicándonos que «es claro que se ha incumplido el deber de cooperación entre administraciones (arts. 10.1º y 55 de la Ley de Bases de Régimen Local) . . . resultando que el texto definitivamente aprobado que es objeto de publicación por la resolución recurrida prohíbe los usos militares, lo que infringe las competencias que al Estado corresponden en materia de defensa nacional», o la misma doctrina, ahora emanada del Tribunal Constitucional en sentencias de 25 de septiembre de 2015 o de 6 de noviembre de 2014).

4) Luchas contra el militarismo y zonas de interés para la defensa. La guerra se prepara aquí

Como decimos, el militarismo también tiene esta dimensión ambiental y luchar por la desmilitarización pasa por luchar contra las zonas de interés para la defensa por la propia irracionalidad de supeditarlo todo a los intereses de la defensa y también como una lucha por recuperar la naturaleza.

Ni que decir tiene la existencia de una vinculación especialmente significativa entre la actividad militar que se desarrolla en estos espacios y la degradación ambiental. Son constantes los incendios provocados en zonas de interés para la defensa (por ejemplo el Campo de San Gregorio se incendia prácticamente todos los años, ).
El Ministerio de Defensa, en su página web, reconoce este pequeño daño colateral y afirma que «Algunas de las actividades de adiestramiento, realizadas por razones de la Defensa Nacional, entrañan un riesgo directo de provocar incendios forestales. Por este motivo se han actualizado las Normas de los Campos de Tiro para minimizar al máximo posible el riesgo de incendios
No es el único daño colateral sobre estos parajes. La contaminación por material de entrenamiento militar también es fuente de peligro para las poblaciones circundadas por los campos de maniobras militares. Y si no, que se lo pregunten a los pueblos que rodean la base militar de Bardenas Reales, por ejemplo.

La actividad militar en estos entornos, aparte de la devastación que de por si implican las maniobras, supone diversas fuentes de contaminantes propias de las maniobras que se realizan, así como derivadas del propio transporte y del mantenimiento de las actuaciones, ya sea de índole energética, de residuos emitidos y de los propios equipamientos y material.

Existen, de carácter reservado, estudios del propio ejército referidos a la huella ecológica de los más de 100.000 hectáreas que componen su espacio natural destinado a actividades militares, en los que se han intentado precisar las emisiones de metano, óxido de nitrógeno, hidrofluorcarbonos, perfluorcarbonos, hexafluoruros de azufre y otros contaminantes, pero desgraciadamente las publicaciones actualizadas a las que hemos tenido acceso no nos permiten dar cifras.
Tampoco en los informes e inventarios nacionales del Ministerio de transición Ecológica he visto que se contabilicen o (caso de que se contabilicen) se desagreguen los referidos a la actividad militar ¿Por qué?

En todo caso existe múltiple documentación científica (por supuesto referida a países más preocupados por estos temas) que reflejan la importancia de la actividad militar como responsable del calentamiento global y de la degradación climática.

Son muchas las iniciativas de índole antimilitarista, ecologista y cívica que se mantienen en contra de la ocupación del territorio por parte del militarismo.
Peor no sólo es un tema de degradación ambiental. La guerra se hace con ejércitos que preparan la guerra. Y los ejércitos encuadrados en la OTAN están principalmente empeñados en preparar la guerra y en extenderla, siempre que es posible por persona interpuesta, a todos los lugares. Y nuestros ejércitos se entrenan aquí, en los campos militares que forman parte de este enredo de intereses de la defensa. La guerra se hace aquí, hay que pararla aquí.

Podemos contar con activismo contra este militarismo territorial en torno al campo de tiro de Bardenas Reales, con la plataforma Bardenas Libres como principal dinamizador de ésta lucha, antes de su esfuerzo un poco apagada por el papel anquilosado de la anterior coordinadora.

También con el activismo antimilitarista en torno a la reivindicación de la sierra de Aitana, con protagonismo muy especial de las iniciativas del Grup Antimilitarista Tortuga en el desarrollo de las marchas que anualmente se realizan al respecto.
Igual ocurre con la lucha antimilitarista y ecologista en torno a la sierra del Retín. Acampadas pacifistas también se han dado en el campo de tiro de Chinchilla o en el monte leonés de el Teleno.

Alternativa Antimilitarista ha propiciado diversas actuaciones frente a la base de Bétera. Euskadi acoge desde hace más de 30 años una marcha en Mungía, donde se encuentra la instalación militar más grande de Bizkaia, mientras que grupos ecologistas protestan contra las maniobras militares en entornos del Parque Nacional del Guadarrama y grupos antimilitaristas y de otra índole en Canarias luchan contra las instalaciones de Pájara.

Es indudable que cabe profundizar y coordinar más estas luchas y buscar una introducción del enfoque antimilitarista en la agenda de lucha ecologista y social global. Un reto que tal vez pueda constituir una de las preocupaciones en las que poner énfasis.

Categorías: Tortuga Antimilitar

“Hay que disolver la UME”

12 May, 2020 - 00:01

Ione Arzoz
Santxikorrota

El Parque Central de Bomberos de Navarra está en la salida sur de Pamplona. Su fachada de cristaleras sobrias y ladrillo caravista destaca entre los concesionarios y oficinas de la Avenida de Zaragoza. El edificio es un ejemplo de lo inaccesible que puede llegar a resultar la combinación de funcionalidad y estética, incluso con una Facultad de Arquitectura a un par de kilómetros.

Su entorno, periferia de la ciudad compacta, tampoco ayuda. El paisaje deslavazado resulta una expresión bastante acabada del final de la onda larga del capitalismo hispano en el continuo urbano pamplonés, la habitual escena entre hortera y desvencijada. Crecimiento en mancha de aceite, vías de alta capacidad con carriles de incorporación encajonados, rotondas letales para peatones y ciclistas, polígonos de logística, economía terciarizada, pequeños talleres, vallas de publicidad en desuso... proyectan el típico skyline ininteligible alrededor de la ciudad-marca. Las grandes fábricas de los años setenta y ochenta, con Superser y Pamplonica en el mascarón de proa, y en las que la metamorfosis del obrero-masa al obrero social desencadenó la lucha de clases de aquella época, son historia.

Pared con pared, un gigantesco solar vacío, metáfora de los nuevos tiempos. El Gobierno del Cambio, el de la inquebrantable apuesta por el comercio local, ofreció a IKEA más de 30.000 metros cuadrados a precios por debajo de mercado. Se firmó el preacuerdo, se derribaron los pabellones de la que fuera tercera empresa más grande de Navarra, y se urbanizó todo aquello. En el último momento, la multinacional sueca se echó para atrás. Aquí no ha pasado nada. En la época anterior al coronavirus, las grandes corporaciones globales hacían sus negocios así: a la luz del día y sin rendir cuentas ante nadie. Y casi siempre tenían al otro lado del teléfono una contraparte diligente y servil.

El Parque Central se ha quedado pequeño y obsoleto una década después de su inauguración, a pesar del estudio sobre la proyección a largo plazo de la dotación que, con toda certeza, alguien firmaría. Algunas voces sugieren trasladarla a la Ciudad del Transporte, varios kilómetros más allá del corazón urbano de la comarca. Seguro que es por una buena razón. La media de edad del personal pasa largamente de los cuarenta. Todo está impoluto, con esa mezcla de frescor y orden que a veces se encuentra en las instalaciones oficiales. Ayudan los chubascos de hace un rato, nubes de evolución no muy densas en el cielo azul cobalto. Iñigo Balbás Ruiz lleva 16 años trabajando como bombero. Es afiliado a LAB y miembro de la Comisión de Personal.

¿Cómo han llegado los servicios públicos navarros a esta crisis?

No hay personal, ni equipos, ni estrategias, ni liderazgo político que hagan posible una respuesta eficaz.

¿Eficacia o excelencia?

En el caso de las emergencias son categorías sinónimas. Llevamos años con esta dinámica aunque, obviamente, el impacto era menor. Las nevadas o los grandes fuegos forestales pueden parecer muy diferentes, pero el único matiz es que las consecuencias están muy acotadas en el tiempo, mientras que ahora se van a extender durante meses. No es solo problema de los recortes: las administraciones públicas no han apostado por la protección civil. En la práctica, está privatizada vía ONGs o vía empresas particulares. En el caso de Navarra tendría que haber 400 bomberos y hay en torno a 340. Nos falta un 15% de plantilla. Una gran parte de la flota de vehículos tiene más de veinte años de servicio y está sin renovar. Nuestra estructura administrativa está infradimensionada. Carecemos de un planteamiento estratégico a medio y largo plazo que nos proyecte al siglo veintiuno como servicio integral, público y de calidad.

Se dice que es uno de los servicios mejor dotados del Estado español.
Es el tuerto en el país de los ciegos. Una de las virtudes de esta crisis es que está mostrando lo que permanecía oculto bajo la propaganda y el silencio administrativo.

¿Tan grave es?

La protección civil es una calamidad aquí y en todas las partes. Todo lo que no sea cambiar el modelo de arriba a abajo va a traernos muchos disgustos.

Nadie podía pronosticar algo así, ¿acaso son predecibles los cataclismos?
Sí. Nuestro sistema de emergencias debería estar preparado para soportar mayores niveles de estrés. En la época del cambio climático puede haber muchas sorpresas.

Hablamos de Navarra, eh...

Hay situaciones potencialmente catastróficas.

¿Un ejemplo?

Aguas arriba de Sangüesa, a ocho kilómetros, se está construyendo la nueva presa de Yesa. En el futuro, el agua almacenada va a pasar de 447 a 1.079 hectómetros cúbicos. Las obras empezaron en 2001 y es público que ha habido numerosos problemas geotécnicos. En 2013 se movió la ladera derecha y tuvieron que desalojarse permanentemente dos urbanizaciones enteras. Hay varios informes que alertan del peligro de un accidente muy grave. Es una situación conocida pero, a día de hoy, en el Parque de Sangüesa seguimos con los mismos tres bomberos por turno de siempre, no hay un sistema de alerta con sirenas, y no se han hecho simulacros. En casi veinte años no se ha invertido ni en personal, ni en infraestructuras, ni en prevención. Y eso teniendo en cuenta que el presupuesto ha pasado de los 113 millones iniciales a 470. Ahí es nada. Si un día pasa algo y se genera una avenida de gran caudal, hay en torno a veinticinco minutos para evacuar adecuadamente 4.900 habitantes, cosa que no va a poder hacerse. Y ojo, que en el resto de Euskal Herria hay media docena de infraestructuras o situaciones potencialmente catastróficas similares.

¿Cómo están allí?

Por distintas razones, en algunos aspectos peor que aquí. En Iparralde son funcionarios, pero está muy potenciada la figura del voluntario, que supone casi el 75% de la plantilla. Estos últimos no perciben “remuneración” mensual, sino una “indemnización” por hora trabajada, una compensación por horas de formación, ventajas fiscales y, si alcanzan los 20 años de servicio, aportaciones a la jubilación. El problema es que el voluntariado se ha desvirtuado, y se ha reconvertido en la cobertura legal para los bomberos profesionales a tiempo parcial. Francia exportó un modelo de servicio integral de emergencias a todo Europa, pero desde hace veinte años, con las política de austeridad, se ha degradado profundamente.

En la CAV hubo un proyecto para crear un Servicio de Emergencias único e integral pero no se ha hecho nada. Se aprobó la Ley de Emergencias, que básicamente se ha utilizado para privatizar algunas parcelas, y cuarenta años después, sigue habiendo seis servicios.

¿Y en la Comunidad Autónoma Vasca?

En la Transición hubo un proyecto para crear un Servicio de Emergencias único e integral pero no se ha hecho nada. Se aprobó la Ley de Emergencias, que básicamente se ha utilizado para privatizar algunas parcelas, y cuarenta años después, sigue habiendo seis servicios. Ni siquiera han dado el paso de unificar Bilbao con Vizcaya, Donostia con Guipúzcoa, o Gasteiz con Álava. Después de décadas de darse la espalda, Ayuntamiento de Donostia y Diputación Foral de Gipuzkoa han llegado recientemente a un acuerdo de colaboración básico con el proyecto Babestu 20-30, pero siguen siendo dos realidades diferenciadas en lo administrativo y en lo operativo aunque las centrales de comunicaciones se hayan centralizado físicamente en Garbera. Además, los ocho parques comarcales mantuvieron la figura del bombero voluntario muy integrada durante bastante tiempo y aquello generó bastantes disfunciones. En Álava más de lo mismo. Por un lado, el Cuerpo de Bomberos Municipal de Vitoria, y por otro, Bomberos forales de Álava. Este último organismo se creó en 2016 y, por lo menos, el personal ha pasado de contratado laboral fijo a funcionario o interino. En Vizcaya es algo diferente. Tras las inundaciones del 1983, el Ayuntamiento de Bilbao inyectó gran cantidad de recursos humanos y materiales en el servicio de emergencias municipal. Es potente pero también el que más ha notado su devaluación, sobre todo en personal. En el resto del Vizcaya hay ocho parques y otras pequeñas instalaciones más pequeñas con un voluntariado residual. Es la ausencia total de un proyecto estratégico que se suple con parcheos constantes.

Pues no parece que escaseen los recursos...

La falta de coordinación hace que no se aprovechen de forma adecuada. El uso de los equipos no se optimiza, se eliminan competencias, los servicios se debilitan y, finalmente, se trocean y se privatizan. Aquí se ha desmontado la Agencia Navarra de Emergencias. Y respecto al otro lado de la muga, LAB siempre ha denunciado la centralidad del bombero voluntario, y el tiempo nos ha dado la razón: es una lógica precarizadora que no da respuestas operativas eficientes.

¿Cómo sería un servicio de emergencias público y de calidad?
Un servicio integral, ordenado con criterios de operatividad y eficacia, con personal formado, empleo de calidad y derechos. Un modelo basado en el liderazgo colectivo, la horizontalidad, la profesionalidad y la transparencia. Un organismo alejado de los intereses partidistas y personales, y de la corrupción económica y política.

¿Los recortes matan?

Hace un tiempo, un amigo quería comprarse una furgoneta y fue a varios concesionarios. La que tenía los mecanismos de seguridad más completos, fundamentalmente los airbags y los anclajes para txikis, era una de las más caras. Me pidió consejo y recuerdo que le dije: “la seguridad y la prevención siempre son más baratas que las consecuencias de un desastre”. Meses después, mi amigo, que había comprado la furgoneta con sistemas de sujeción isofix, dio cuatro vueltas de campana en un accidente. Él, su compañera y sus dos hijas salieron ilesas. Con el coronavirus vemos que invertir en salud y en protección civil es infinitamente más rentable que ahorrarse ese dinero no haciéndolo. Por cierto, el otro día leí que un panel de expertos de la Academia Nacional de Medicina de EEUU cuantificó, en 2016, que el coste anual global de combatir preventivamente las pandemias sería de 4.500 millones de euros mientras estimaban que las perdidas iban a alcanzar los 60.000 millones anuales. Esta última estimación, dicho sea de paso, tiene pinta de que se va a quedar muy corta.

Pero, además de ser más caros, ¿los recortes matan o no matan?

Lo hemos dicho siempre. Si quitas camas, si no compras respiradores, si despides personal sanitario, si no renuevas las plantillas de bomberos, si privatizas los servicios de ambulancias, todo es más caro y muere más gente. Que nadie se engañe, el momento no es ahora: es un trabajo que hay que hacer durante años. Sólo así se garantiza la capacidad del sistema en situaciones como esta. Así que sí, los recortes matan. Y quiero decirlo muy claro: los culpables de esta situación tienen nombres, apellidos y siglas. Las decenas de miles de muertes son consecuencia de años y años de debilitar los servicios públicos.

Balbás bombero navarro
Ione Arzoz

Sin embargo, las autoridades de Navarra, de la CAV y de Iparralde han venido sosteniendo que la situación estaba bajo control.

No han estado a la altura. Se han producido dos fenómenos en paralelo. Por un lado, un deterioro de las condiciones laborales, con jornadas de 10, 12 y 14 horas, multiplicación de horas extras, y sin un número suficiente de nuevas contrataciones temporales. Por otro lado, la disponibilidad total de los trabajadores y trabajadoras del sector público. Una vez más, se ha parcheado la falta de planificación, de recursos y de liderazgo con la generosidad absoluta del funcionariado e, incluso, hay que decirlo también, de algunos sectores privados.

¿Ha primado la generosidad?

Yo puedo hablar de Bomberos de Navarra. El 13 de marzo, y en vista de que las administraciones no tomaban cartas en el asunto, la inmensa mayoría de los bomberos, tengo que decir que muy mayoritariamente representados por LAB, nos pusimos a disposición del Servicio Navarro de Salud. La dirección reaccionó y, a día de hoy, 278 compañeros, sobre un total de 340, hemos venido realizando labores de desinfección de ambulancias en el complejo Hospitalario de Navarra, en el Hospital de Estella y en el Hospital de Tudela. Hemos incorporado dos vehículos más a nuestra flota de ambulancias, para el traslado exclusivo de pacientes por Covid-19. Hemos llevado a cabo labores de desinfección en centros sociosanitarios y hemos colaborado en el acondicionamiento de hoteles y residencias para alojar a paciente del virus. Y todo fuera de nuestros horarios de trabajo y de manera voluntaria. A cambio, los responsables políticos de la Protección Civil de Navarra han carecido de liderazgo y compromiso.

¿Dónde está la clave de la protección civil?

Yo lo suelo comparar con un operativo rutinario. Tomas la decisión para intervenir una vez que has recabado toda la información. Solo entonces. Y ese es el punto crítico en el que no puedes equivocarte.

El Ejército se ha movido con rapidez y sin quejarse.

Yo creo que hay que disolver la UME.

¿Por qué?

El año pasado tuvo sesenta intervenciones. Solo en Euskal Herria, entre los nueve cuerpos, se habrán rondado las 20.000. Trabajan demasiado poco como para que su personal, que tiene una formación muy básica, adquiera la experiencia que los profesionales civiles obtienen a lo largo de su carrera. Añádele disciplina castrense, sueldos escasos, mal horario, y que los derechos laborales no pueden defenderse sindicalmente, y comprobarás que ciertas competencias son inalcanzables para la UME.

También intervienen en el extranjero.

Yo no estoy en contra de una Unidad Civil de Emergencias. Algo que se coordinara con las emergencias locales, provinciales o autonómicas, que son las que conocen el terreno de actuación. Podría llegar a nutrirse de ellas en determinadas circunstancias, pero con personal bien formado, derechos laborales, sueldos dignos y estructuras civiles en la cadena de mando. Una coordinación eficiente entre las llamadas comunidades autónomas, o con el ojo puesto en las grandes catástrofes internacionales, no sería ni más costosa ni menos eficiente que la UME. De cara a intervenciones en el extranjero, podría haber, incluso, convenios concretos con el Ejército, que es quien dispone de flota aérea.

Queda claro que necesitamos al Ejército en momentos especiales.

Tampoco. Ni siquiera desde una perspectiva puramente militar. El Estado español debería desmantelar su ejército y apostar por la neutralidad estratégica.

¿Por qué?

Porque los únicos ejércitos con capacidad disuasoria y operativa eficaz son aquellos que tienen detrás una industria armamentística capaz de mantener silos con ojivas nucleares, flotas de drones, y redes de satélites propias. El Estado español no está ahí. Y soy de los que opinan que en el futuro van a triunfar las lógicas basadas en la cooperación, la solidaridad, y el diálogo.

Suena oportunista, con el viento de cola de la Covid-19...

Lo he pensado siempre. Hace 26 años me condenaron a dos años, cuatro meses y un día de cárcel por negarme a hacer el Servicio Militar Obligatorio, y estuve 18 meses encerrado en una celda. Por cierto, lo que está pasando me trae a la cabeza, muy desagradablemente, sensaciones de cuando estuve preso.

Yo no estoy en contra del confinamiento. Pero también estoy a favor de que haya test localizados, seguridad para los profesionales sanitarios, inversión económica pública...

El confinamiento es una medida adoptada por los profesionales de la epidemiología.
Yo no estoy en contra del confinamiento. Apoyo totalmente que las personas vulnerables estén confinadas y que se las proteja y ayude. Pero también estoy a favor de que haya test localizados, seguridad para los profesionales sanitarios, inversión económica pública... y de que el resto de la población, con las debidas medidas de distancia física, siga funcionando. Lo que no puede ser es que se sospeche de la ciudadanía como se está haciendo. La sociedad civil es cabal, se ha autoorganizado a muchos niveles, y más que lo habría hecho si le hubieran dejado.

Ya estamos en la desescalada.

Sí, y la única diferencia respecto a semanas anteriores es que los políticos consideran ahora que no existe riesgo de colapso del sistema sanitario, aunque el virus haya venido para quedarse. De todas maneras, no se puede hacer política desde lo emocional y desde el miedo. E incorporando un marco autoritario que es una bicoca para el discurso ultraderechista.

Eso es muy fácil de decir con 47 años y una salud robusta.

A finales del pasado diciembre, un martes, fuimos con mi ama a Urgencias por un proceso febril leve con el que llevaba un par de semanas. Tenía 73 años y estaba bien de salud. El miércoles le hicieron varias pruebas. El jueves le diagnosticaron una leucemia mieloblástica aguda. Perdió el sabor y el olfato. La ingresaron en la UCI el fin de semana. El lunes le hicieron unas placas antes de comenzar la quimioterapia y descubrieron una neumonía bilateral. Murió a las pocas horas. A día de hoy, no tengo claro de qué murió, pero entiendo perfectamente qué es perder a un ser querido en un visto y no visto.

Precisamente, no queremos que muera más gente mayor.

Primero, la red sanitaria de Nafarroa, incluidas las UCIs, no ha estado al borde del colapso en ningún momento. Insisto: gracias al esfuerzo de miles de funcionarios y funcionarias que, en un momento de extrema vulnerabilidad social, han sostenido el sistema público en medio de una precariedad generalizada y criminal. Segundo, la media de edad de las personas fallecidos en la Comunidad Foral está entre 75 y 80 años. Lo que hay es una injustificada falta de confianza en la ciudadanía y un amedrentamiento autoritario inadmisible por parte de los poderes públicos. ¿Quién dice que la inmensa mayoría de la gente no va a seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias? ¿A qué viene toda esta legislación punitiva y disciplinaria especial?

Otros países europeos han preferido diseñar el confinamiento sin los recortes de derechos de aquí. Creo firmemente que lo que hay que promocionar es la responsabilidad, y que cada quien asuma las consecuencias de sus actos.

No se puede permitir que cada quien haga lo que le parezca.

El Estado español ha optado por un modelo similar al de China. Otros países europeos han preferido diseñar el confinamiento sin los recortes de derechos de aquí. Creo firmemente que lo que hay que promocionar es la responsabilidad, y que cada quien asuma las consecuencias de sus actos. Yo he ido muchas veces a escalar a los Pirineos. Una vez entró una borrasca que no habíamos previsto, hubo un fortísimo aparato eléctrico, empezaron a caer rayos encima de nuestras cabezas, y cada descarga provocaba una onda expansiva que nos alejaba de la pared. Todavía recuerdo el miedo que pasamos. En otra ocasión, se desprendió una roca del tamaño de un frigorífico y uno de los pedazos le abrió el cráneo a mi compañero de cordada, que quedo muy malherido pero salvó la vida gracias al casco. Cuando pasan ese tipo de cosas nunca se me ocurre responsabilizarle al mal tiempo, a la fatalidad, al operativo de rescate, o al capitalismo.

Es un periodo muy excepcional en el que, inevitablemente hay eventualidades.
Yo diría que los de siempre están aprovechando para meter la cuchara. Y no deberíamos dejarles, porque luego va a costar lo que no está escrito volver a recuperar lo que ahora nos están quitando. Fíjate, si no, en la Ley Mordaza, esa que algunos iban a derogar en cuento entraran al Gobierno. Centenares de miles de procedimientos de sanción. Eso con un gobierno progresista. ¿Que diríamos si estuviera haciéndolo la derecha? Y ahí está Marlaska, defendiendo las multas. Un señor juez que viene de la Audiencia Nacional. Te pones a pensarlo y no hay por donde cogerlo. ¿Qué hace un juez de Ministro del Interior? ¿Por qué existe todavía la Audiencia Nacional?

¿Alguna mala experiencia con los tribunales de excepción?

Nada especial. Sólo conocí a Guillermo Ruiz Polanco cuando era Juez de Vigilancia Penitenciaria en Pamplona. Siempre rechazaba mis recursos contra los castigos de aislamiento. Llegado un momento empecé a rellenar los formularios con extensos fragmentos en euskera de la novela Obabakoak de Bernardo Atxaga. Se los traducían, y una vez, a cuenta de un recurso de alzada en una vista oral en la cárcel va y me dice, sin ninguna ironía: “Escribe usted muy bien, señor Balbás”. Y yo pensé para mis adentros: “pero, este hombre, ¿estará igual de desinformado con el resto de asuntos que se trae entre manos?”. Así que cada vez que veo en televisión jueces que andan pajareando entre la Audiencia Nacional y la política, me viene a la cabeza aquella sensación de insolvencia.

En cualquier caso, con el confinamiento va a morir menos gente.

Eso lo veremos cuando haya pasado el tiempo suficiente. Entonces compararemos las estadísticas. Lo que no existe es el riesgo cero y lo que tampoco deberíamos haber permitido es una restricción de libertades tan brutal. Porque todo esto tiene consecuencias muy peligrosas. Sin hablar del destrozo económico general, ¿dónde quedan las libertades civiles? ¿Cómo hemos podido aceptar que se estigmatice, se criminalice y se llame vectores de contagio a nuestros hijos e hijas, a nuestros mayores, y a la gente que queremos?

¿La economía antes de la vida?

Ese debate, si no te parece mal, lo abordamos en marzo de 2021.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/servi...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Una escisión de la ANC crea una escuela de verano para definir el ejército catalán

12 May, 2020 - 00:00

A CARGO DE LA SOCIETAT D'ESTUDIS MILITARS

Antonio Fernández

Si alguna asignatura pendiente tiene el independentismo catalán es perfilar lo que tendría que ser la política de Defensa en una hipotética Cataluña independiente. Ahí hay diferencias abismales entre los distintos sectores independentistas: mientras algunos demonizan unas Fuerzas Armadas catalanas, otros consideran imprescindible un Ejército y su integración en la OTAN para ser reconocidos internacionalmente. De hecho, Artur Mas, siempre apostó por tener alguna clase de Fuerzas Armadas y Carles Puigdemont, poco antes del referéndum del 1 de octubre, se mostró favorable “sin complejos” a plantear la creación de un Ejército catalán. “La política de Defensa es absolutamente indispensable. Hace falta un esfuerzo en inteligencia militar y recursos para afrontar los ataques de las guerras modernas (…) No tengamos complejos: Cataluña ha de poder tener una política de Defensa homologable a la que hacen las naciones aliadas”.

El tema llegó a revestir tanta importancia que el Centro de Estudios de Opinión (CEO, el CIS catalán) incluyó la cuestión del Ejército en tres de sus encuestas. En el barómetro de noviembre de 2019, el 49,6% de los ciudadanos estaba a favor de crear un Ejército similar al de otros países del entorno y un 38,7% estaba en contra. El 46,4% también estaba a favor de la integración en la OTAN, frente al 35,6% que se mostraba en contra.

La configuración de unas Fuerzas Armadas de Cataluña, no obstante, volverá a ponerse de actualidad próximamente: se prepara la primera escuela de verano que abordará temas exclusivamente militares. La organiza la Societat d'Estudis Militars (SEM), que no es otra cosa que la antigua sectorial de Defensa de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), desgajada de esta por una cuestión de imagen.

La configuración de unas Fuerzas Armadas de Cataluña, no obstante, volverá a ponerse de actualidad próximamente.

La Escuela tendrá lugar el fin de semana del 14 al 16 de agosto en algún lugar de la zona del Montseny todavía por confirmar. Su precio es de 120 euros por cabeza, que incluye la asistencia a las clases y conferencias, los talleres realizados, la pernoctación y las comidas. Para los socios de la SEM, el precio baja hasta los 70 euros por persona.

Las clases tienen ocho apartados. “El Ejército de Cataluña 1937-37; la Escuela de Guerra de Pins del Vallès; la Comisión de Industrias de Guerra” es el título del primero de los talleres. Pins del Vallès es el nombre que en 1936 se dio a la localidad de Sant Cugat del Vallès. Allí se estableció una escuela de comisarios políticos para reforzar la moral y la disciplina de los milicianos y vigilar de cerca a los oficiales profesionales. Las funciones de estos comisarios eran también “educar políticamente y atender a las necesidades materiales y morales de los soldados”.

Propuestas para un Ejército

El segundo seminario lleva por título ‘Teoría de la guerra' y el tercero, 'escenarios geopolíticos de presente y de futuro. Cataluña en el mundo año 2020, año 2050 y más allá; viejas y nuevas amenazas, el concepto de seguridad nacional'. También se tratará las ‘Propuestas geoestratégicas y doctrinales para una Cataluña independiente' y ‘Propuestas de dimensionamiento de las Fuerzas de Defensa Catalanas: Fuerza Naval, Fuerza Aérea y Fuerza Terrestre'.

No se olvida la escuela de verano las nuevas tecnologías, por lo que uno de los seminarios se titula ‘Servicios de inteligencia y el dominio ‘ciber''. Otro de ellos versa sobre ‘Aspectos socioculturales de la creación de unas Fuerzas de Defensa en un nuevo Estado'. La Escuela terminará con un ‘Taller de wargaming', es decir, con un taller práctico de juego de estrategia.

De hecho, no es la primera vez que realiza talleres similares. A finales de junio de 2018, por ejemplo, organizó una jornada de ‘Wargames y toma de decisiones' en las dependencias del Ateneu de Barcelona, una institución centenaria (de las que tiene más solera en Cataluña) que es uno de los buques insignia del independentismo institucionalizado. La SEM reunió entonces a una docena de especialistas y a un equipo de expertos en juegos de estrategia para explorar las posibilidades de esta herramienta. “La jornada se planteó como un experimento social, encarando cinco escenarios idénticos para comprobar cómo las decisiones tomadas por los participantes afectaban al resultado de la simulación”, dice la SEM en un escrito de julio de aquel año. El modelo escogido para simular el juego fue la independencia de Argelia.

La nueva SEM no tiene nada que ver con aquel grupo clandestino, que desapareció durante la República.

Las dependencias del Ateneu fueron también utilizadas entre septiembre y diciembre del 2019 para realizar un seminario sobre modelos de política de Defensa. En cuatro jornadas (los terceros jueves de cada mes), se presentaron las particularidades de las Fuerzas Armadas de Finlandia (septiembre), Israel (octubre), Estonia, Letonia y Lituania (noviembre) y Eslovenia (diciembre). Las jornadas contaban con el apoyo logístico del propio Ateneu, según afirmaba la SEM.

Curiosamente, en 1924, en la sede del Ateneu, se fundó otra Societat d'Estudis Militars' que nació como organización clandestina a favor de la lucha armada y en competencia con otra organización terrorista: Bandera Negra, que intentó acabar con la vida de Alfonso XIII en un atentado fallido al sur de Barcelona. La nueva SEM no tiene nada que ver con aquel grupo clandestino, que desapareció durante la República.

Fuente: https://www.elconfidencial.com/amp/...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Catarata

12 May, 2020 - 00:00

Categorías: Tortuga Antimilitar

De 'Billy el Niño' a hoy en día: El problema de España con las denuncias de torturas policiales

11 May, 2020 - 00:00

Abogados y expertos señalan que España arrastra un problema de "investigación efectiva" de las denuncias por presuntas torturas cometidas por funcionarios policiales. Cuando se han producido sentencias condenatorias han sido habituales los indultos. Expertos consideran que hay una continuidad en la "voluntad política" de no acabar con los excesos policiales.

ALEJANDRO TORRÚS

El expolicía González Pacheco, alias Billy el Niño, falleció esta semana sin una sola condena por torturas en su expediente. Sólo en el año 1974 se le condenó a una multa por coacciones y malos tratos contra el periodista Paco Lobatón. Después, no hubo nuevas condenas. ¿Significa eso que Billy el Niño nunca torturó? No. Significa que nunca se investigaron las denuncias de torturas contra él. Ni se le investigó en España ni los tribunales permitieron que se hiciera en Argentina. Su caso, además, no es una excepción. Ni Billy el Niño actuaba solo desobedeciendo órdenes ni ha sido el único que ha disfrutado de impunidad por sus actos tanto en dictadura como en democracia.

La investigación del historiador e investigador Pablo Alcántara, así como los testimonios y querellas de sus víctimas, han permitido poner nombre a algunos de estos policías de la dictadura franquista que pasaron a integrar los cuerpos de la nueva Policía democrática sin responder por sus métodos y labor durante la dictadura. Así, la investigación de Alcántara nombra, entre otros, al comisario Pascual Honrado De la Fuente, en Asturias, condecorado en 1967 y denunciado en Argentina por sus víctimas; a Benjamín Solsona, alias 'El Galleta', en València; los agentes Atilano del Valle y Antonio Juan y Vicente Juan Creix, en Barcelona; o a Félix Criado Sanz y Jesús Quintana Saracibar, en Euskadi. Estos son solo algunos de los nombres de los más de 2.000 agentes que formaban la Brigada Político y Social del franquismo, la Policía política de Franco que vigilaba a la oposición del régimen.

"Billy el Niño no era la excepción, sino que era la norma. Era un aprendiz de sus superiores, como Roberto Conesa o Saturnino Yagüe, que practicaban la tortura y los malos tratos desde los años de posguerra. De hecho, en los boletines policiales se daban instrucciones de cómo infiltrarse dentro del movimiento obrero y estudiantil. Billy el Niño era un sádico, pero igual que muchos de sus compañeros. Era un lacayo en un sistema que toleraba y permitía la represión contra aquellos que se oponían a la dictadura", explica Alcántara a Público.

La impunidad de estos hombres, que habían trabajado en la represión del movimiento antifranquista, se hizo patente con la reinstauración de la democracia, la aprobación de la Ley de Amnistía por parte del Congreso y la interpretación que jueces y juezas han venido realizando de esta norma. Los criminales de la dictadura ahora eran policías de la democracia. "No hubo ningún tipo de depuración de los policías. De hecho, con los Pactos de la Moncloa y la Ley de Amnistía, los delitos cometidos por las fuerzas de orden público franquistas quedaron impunes y algunos de estos policías franquistas tuvieron puestos de responsabilidad en la Policía democrática", prosigue Alcántara.

Y de aquellos polvos, estos lodos. La democracia española se ha visto salpicada en varias ocasiones de numerosas denuncias por torturas y abusos policiales; de condenas del Tribunal Europeo de Derechos Humanos a España (TEDH) por no investigar de manera real y efectiva estas denuncias; y de continuas advertencias y avisos de organizaciones especializadas en derechos humanos, como Amnistía Internacional, que han denunciado que en España la práctica de la tortura no es sistemática, pero que tampoco se trata de casos aislados.

"Claramente hay una línea de continuidad entre la impunidad de los crímenes del franquismo y las condenas que hay contra España por el hecho de no investigar de manera real y efectiva las denuncias de torturas. Durante muchos años las organizaciones especializadas en Derechos Humanos han denunciado que investigar un delito de torturas, ya no juzgar, ha sido complicado y difícil. Había una tendencia en los juzgados a no dar credibilidad a los testimonios de las víctimas y, por lo tanto, a archivar sin investigar", explica la abogada Anaïs Franquesa, directora de Legal de Irídia - Centro de Defensa de Derechos Humanos.

No obstante, también es evidente que España ha realizado avances y que la realidad de hoy no se asemeja en prácticamente en nada a la del año 1975. Así lo reconoce también Franquesa, que señala que "ahora es más habitual que se investiguen posibles delitos de tortura y que haya condenas, pero sigue habiendo dificultades para que el Estado y los propios cuerpos policiales reconozcan que hay prácticas dentro de los cuerpos que tienen que erradicar".

"Hay una línea de continuidad entre la impunidad de los crímenes del franquismo y las condenas que hay contra España por el hecho de no investigar las denuncias de torturas"

Ejemplos de esta dificultad de los representantes del Estado para reconocer prácticas fuera de la ley en la Policía no faltan. Uno muy representativo se dio con el juez de la Audiencia Nacional José Ricardo de Prada, quien afirmó que en España "la tortura se ha producido de manera clara". "Yo he tenido muchos casos de sospecha fuerte a la que los tribunales no han dado respuesta como corresponde a un Estado de Derecho". Estas declaraciones del magistrado provocaron que el entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, tachara sus palabras de "infames" y pidiera al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) que tomara "algún tipo de medida". La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) pidió, de hecho, su recusación en dos de las causas de lucha antiterrorista.

El propio Gobierno de Mariano Rajoy señalaba en una respuesta parlamentaria que en España, entre 2008 y 2013, un total de 6.903 agentes de Policía y Guardia Civil se habían visto implicados en presuntos casos de malos tratos y torturas, y que de ellos las condenas firmes a los agentes sólo ascienden a 47. En opinión del Gobierno la baja ratio acreditaba que sólo una ínfima parte de los casos investigados terminan siendo "denuncias de verdad". El argumento, no obstante, sí es similar al del tardofranquismo y vendría a decir que "la tortura no existe porque no hay condenas".

Sin embargo, la directora adjunta de Rights International Spain (RIS), Patricia Goicoechea, explica que el hecho de que una "denuncia sea archivada no significa que sea falsa". "Solo significa que el denunciante no ha podido probar su versión", prosigue. En opinión de esta experta, España arrastra un problema "sistémico" con el "deber de investigar las denuncias de torturas".

"En los últimos años hemos tenido entorno a una decena de condenas por parte del TEDH por vulneración del artículo 3 del Convenio Internacional que prohíbe los tratos degradantes, malos tratos o torturas a detenidos. La mayor parte de estas condenas hacen referencia a errores en la parte procesal, es decir, a que las denuncias no fueron investigadas correctamente. A estos casos, hay que sumar alrededor de otras doce de sentencias del Constitucional donde se concede el amparo al denunciante porque se considera que los juzgados no investigaron lo suficiente o que la denuncia se había archivado demasiado rápido", explica Goicoechea, que señala que España tiene que mejorar en la formación de
de "abogados, jueces, fiscales y demás operadores jurídicos". "La falta de formación es un obstáculo y es imprescindible que mejores en eso", apunta.

Las condenas del TEDH a España por no investigar correctamente las denuncias de torturas tampoco han supuesto ningún terremoto político. El Gobierno, tras la condena a España por infligir "malos tratos o trato degradante" a los detenidos Portu y Sarasola, respondió a una pregunta del diputado Jon Iñarritu restando importancia a las condenas y señalando que eran "sólo nueve".

Asimismo, que un agente de Policía cuente en su expediente con una sentencia por torturas o malos tratos a un detenido tampoco ha sido óbice para continuar ejerciendo la labor policial o, incluso, ser promocionado. Casos no faltan de ningún tipo. Un ejemplo más o menos reciente es el del jefe de Policía de Cantabria, Héctor Moreno García, que fue condenado por torturas en 1994, indultado por el PP de José María Aznar y nombrado jefe de Policía 2017. O el del caso del guardia civil Manuel Sánchez Corbi, que fue condenado el 7 de noviembre de 1997 por la Audiencia de Vizcaya a cuatro años de prisión y seis de inhabilitación por torturar a Kepa Urra en un descampado, antes de trasladarle detenido al cuartel de La Salve, en Bilbao. Sin embargo, sería indultado en 1999 y a pesar de esta condena continuó su acenso hasta ser nombrado coronel jefe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, puesto del que fue destituido en 2019.

De la larga sombra de las denuncias de torturas sin investigar y de las condenas del TEDH tampoco se escapan jueces y juezas quienes tienen la obligación de procurar la integridad física de los detenidos. Varias de las condenas que ha recibido España por parte del Tribunal con sede en Estrasburgo estaban relacionadas con denuncias de detenidos que estaban bajo protección del entonces juez y hoy ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.

El portavoz de la Coordinadora para la prevención de la tortura, Jorge del Cura, explica a Público que la llegada de la democracia estuvo marcada por hacer creer que simplemente por el hecho de estar en una democracia la tortura o los malos tratos policiales desaparecían sistemáticamente. Pero no fue así. De hecho, asegura que, a su juicio, el único momento en el que hubo voluntad política real para acabar con el problema de la tortura en España fue durante una comisión parlamentaria formada entre 1979 y 1980 en el Congreso y de la que nunca se conoció el resultado de la misma ni las conclusiones.

"En 1977 se incluyó el delito de tortura en el Código Penal y en 1983 se dictó la primera sentencia condenatoria contra un Guardia Civil por este delito. Parecía que esa era la prueba de que ya no había torturas. Pero después llegaron los GAL y otros casos en democracia. En la década de los 90, de hecho, ya entramos en un período en el que el Estado comienza a negar a negar esta práctica de manera sistemática. Hay casos que llegan a juicio, pero también hay indultos y ascensos", cuenta Jorge del Cura.

PP y PSOE indultaron al menos a 39 policías y guardias civiles condenados por torturas

Como apunta el portavoz de la Coordinadora, los indultos por parte de los diferentes gobiernos a miembros de las fuerzas del orden público que habían sido condenados por torturas también han sido habituales. El Partido Popular y el Partido Socialista indultaron desde 1991 hasta la actualidad a, al menos, 39 policías, mossos y guardias civiles que habían sido condenados por torturas. Según el recuento realizado por Público, los conservadores son responsables del indulto a 26 agentes, mientras que los socialistas han indultado al menos a 13 agentes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad.

La situación en la actualidad, explica Del Cura, es que los profesionales y las organizaciones de derechos humanos siguen encontrando "muchas dificultades" para conseguir que se investiguen de manera eficiente las denuncias por torturas. "Acumulamos varios problemas. El primero es una pésima definición del delito de torturas en el Código Penal, el segundo es la falta de investigaciones reales y, para remate, cuando se consigue investigar, juzgar y condenar, nos estamos encontrando con casos en los que no se ejecuta la condena y tampoco se producen expulsiones del cuerpo policial", explica Del Cura.

Este último caso coincide con la sentencia judicial del caso de Juan Andrés Benítez, un hombre que falleció en Barcelona a causa de una actuación de los Mossos de' Esquadra. En la sentencia, seis agentes reconocieron que dieron golpes a Benítez causándole la muerte y otros dos admitieron que obstruyeron la investigación judicial para encubrir a sus compañeros. Los condenados reconocieron que propinaron patadas, puñetazos y golpes al fallecido. La sentencia les condenó a dos años de prisión, que no tenían que cumplir al carecer de antecedentes y que una vez pasado el tiempo de condena podían reincorporarse al cuerpo si pasan un cursillo de derechos humanos. Del Cura también recuerda que en los últimos años dos agentes de Policía fueron condenados a dos años de inhabilitación por un delito de lesiones a un detenido y que en ningún momento dejaron de ejercer sus funciones.

"Es evidente que la situación desde el tardofranquismo a la actualidad ha cambiado radicalmente. Pero también que hay una línea de continuidad que es que no hay voluntad política real de sancionar y perseguir la tortura o malos tratos de la Policía. Esa es la parte más grave. Luego, por otro lado, hay una parte de permanencia de una cierta mentalidad franquista, tal y como demuestra la relación que mantenía Billy el Niño con algunos comisarios policiales o los chats reveleados por eldiario.es donde se ve a excomisarios de Policía diciendo que debemos al torturador la democracia. No sé si son muchos o pocos, si son mayoría en la Policía o no. Lo que sí sé es que estos elementos no son rechazados y expulsados de los cuerpos policiales cuando se descubren", prosigue Del Cura.

En esta línea, tanto Del Cura como la abogada penalista Anaïs Franquesa señalan que no se puede culpar de todos los males de la actualidad a la Transición, pero que tampoco se puede obviar la oportunidad que se perdió durante el tránsito a la democracia y durante los primeros años de la misma para mandar un mensaje "de tolerancia cero" a los cuerpos policiales en el nuevo régimen democrático.

"No hubo depuración en las instancias policiales ni en las judiciales. Se cerró el Tribunal de Orden Público y al día siguiente abrió la Audiencia Nacional con prácticamente los mismos magistrados. Se puede entender que hubiera resistencias al inicio, con el Ejército con mucha fuerza, pero no se puede entender que más de 40 años después ni siquiera se hayan investigado las denuncias de torturas durante la dictadura. Las víctimas de torturas del franquismo se están muriendo sin que se vea reconocido su derecho a la verdad, a la justicia y a la reparación y, por eso toma una importancia crucial el cuarto elemento de cualquier proceso de justicia transicional: las garantías de no repetición. Cuando la Justicia ha fallado para garantizar el derecho de las víctimas en el acceso a la justicia, a la verdad y a la reparación, también se está fallando en garantizar la no repetición, es decir, que crímenes o conductas como las de 'Billy el Niño' jamás se vuelvan a repetir en el presente", sentencia Franquesa.

Público

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Las "soluciones" tecnológicas son el poli bueno del capitalismo en la crisis del coronavirus

11 May, 2020 - 00:00

Fuente: Eldiario.es

Por Evgeny Morozov

En cuestión de semanas, el coronavirus ha cerrado la economía mundial y puesto al capitalismo en cuidados intensivos, con muchos pensadores confiando en que este será el inicio de un sistema económico más humano y otros tantos alertando por un tenebroso futuro de vigilancia y tecno-totalitarismo estatal.

Los clichés de la novela 1984 se han quedado anticuados y no sirven de guía para lo que está por venir. El capitalismo de hoy es más fuerte, y extraño, de lo que imaginan sus críticos y no solo porque sus numerosos problemas abren nuevas vías para obtener beneficios, sino porque gana legitimidad: la única salvación vendrá de gente como Bill Gates y Elon Musk. Cuanto peores son las crisis del capitalismo, más fuertes sus defensas. Está claro que así no es como se va a terminar.

Pero los críticos del capitalismo sí tienen razón cuando dicen que la COVID-19 es una demostración de los problemas de los que venían advirtiendo. El virus ha demostrado la insolvencia del dogma neoliberal sobre privatizaciones y desregulaciones en hospitales gestionados con fines de lucro y en servicios públicos insuficientes después de los recortes impuestos por la política de la austeridad.

Pero el capitalismo no es sólo neoliberalismo, cuya función es simplemente representar al policía malo que dice una y otra vez "no hay alternativa", en palabras de Margaret Thatcher. En el drama actual, el poli bueno lo representa la ideología del "solucionismo", que ha trascendido de sus orígenes en Silicon Valley y ahora conforma el pensamiento de nuestra élite gobernante. En su forma más simple, postula que como no hay alternativa (o tiempo o financiación), lo mejor que se puede hacer es ponerle tiritas digitales a la herida. Los solucionistas despliegan tecnología para evitar la política. Abogan por medidas "post-ideológicas" que mantengan a las ruedas del capitalismo global girando.

Tras décadas de política neoliberal, el solucionismo se ha convertido en la respuesta por defecto de muchos problemas políticos. ¿Por qué invertir en la reconstrucción del transporte público en declive, cuando con el Big Data el gobierno puede diseñar incentivos personalizados para los pasajeros y desalentar así los viajes en hora punta? Uno de los arquitectos de estos programas (lo aplicó en Chicago) lo explicó así hace unos años. "Las soluciones por el lado de la oferta, como construir más líneas, son bastante caras (...) Lo que estamos haciendo es buscar formas en que los datos pueden gestionar la demanda, ayudando a los ciudadanos a decidir cuál es el mejor momento para viajar".

Neoliberalismo proactivo vs solucionismo reactivo

Las dos ideologías están íntimamente relacionadas. El neoliberalismo aspira a modelar el mundo de acuerdo con unos planos diseñados durante la guerra fría: más competencia y menos solidaridad; más destrucción creativa y menos planificación gubernamental; más dependencia del mercado y menos estado del bienestar. La desaparición del comunismo lo facilitó pero el auge de la tecnología digital ha presentado un nuevo obstáculo.

¿Cómo es eso? El Big Data y la inteligencia artificial no tienen ninguna característica que favorezca a las actividades no mercantiles pero sí es verdad que hacen más fácil un mundo postneoliberal de producción automatizada con una tecnología suficientemente desarrollada como para proporcionar atención sanitaria y educación universal. Un mundo donde la abundancia se comparte, no se apropia.

Aquí es donde interviene el solucionismo. Si el neoliberalismo es proactivo, el solucionismo es una ideología reactiva que desarma, desactiva y descarta las soluciones políticas. El neoliberalismo achica los presupuestos de los gobiernos y la imaginación del sector público mientras que el mandato del solucionismo es convencer al público de que el único uso legítimo de la tecnología digital es desbaratar y revolucionarlo todo. Todo menos la institución central de la vida moderna, por supuesto. Todo menos el mercado.

El mundo de hoy está fascinado por la tecnología solucionista: desdela aplicación polaca que exige de los pacientes un selfie cada cierto tiempo para demostrar que están en casa, hasta el programa chino de clasificación sanitaria con código de colores de los teléfonos inteligentes que designa quién puede salir de la casa.

Los gobiernos están acudiendo a empresas como Amazon y Palantir para la infraestructura y el modelado de datos mientras Google y Apple unen fuerzas para desarrollar soluciones de rastreo de datos "que respetan la privacidad". Y una vez que los países entren en la fase de recuperación, la industria tecnológica prestará gustosamente su experiencia tecnocrática para la fase de limpieza. Italia ya ha puesto al ex director general de Vodafone, Vittorio Colao, a cargo de su grupo de trabajo post-crisis.

Estamos viendo dos líneas de solucionismo en las respuestas gubernamentales a la pandemia. Los "solucionistas progresistas" creen que exponer a los ciudadanos a los datos necesarios mediante aplicaciones puede hacer que la gente actúe por el bien público. Es la lógica del "empujoncito" en la dirección correcta detrás de la desastrosa reacción inicial del Reino Unido. Los "solucionistas punitivos", por el otro lado, quieren aprovechar la inmensa infraestructura de vigilancia del capitalismo digital para frenar nuestras actividades diarias y castigar toda transgresión.

Solucionismo para abordar otros problemas

Llevamos un mes debatiendo las amenazas a la privacidad que representan estas tecnologías pero ese no es el mayor riesgo para nuestras democracias. El peligro real es que esta crisis afiance a las herramientas solucionadoras como la opción por defecto para abordar todos el resto de problemas existenciales, desde la desigualdad hasta el cambio climático. Es mucho más fácil desplegar tecnologías solucionistas para influir en el comportamiento individual que enfrentar difíciles preguntas políticas sobre las causas fundamentales de estas crisis.

Pero las respuestas solucionistas a este desastre sólo aceleran la reducción de nuestra imaginación pública y hacen más difícil pensar un mundo sin los gigantes de la tecnología dominando nuestra infraestructura social y política.

Ahora todos somos solucionistas. Cuando nuestra vida está en juego, una abstracta promesa de emancipación política es menos tranquilizadora que una aplicación que te dice cuándo es seguro salir de tu casa. La pregunta es si mañana seguiremos siendo solucionistas.

El solucionismo y el neoliberalismo no resisten porque sus ideas subyacentes sean buenas sino porque sus ideas han reformado profundamente las instituciones y los gobiernos. Lo peor está por venir: la pandemia será un empujón para el estado solucionista, igual que el 11-S lo fue para el de vigilancia. Una excusa para llenar de prácticas antidemocráticas el vacío político, solo que esta vez en nombre de la innovación y no de la seguridad.

Una de las funciones del estado solucionista es desalentar la experimentación de formas alternativas de organización social entre desarrolladores de software, hackers y aspirantes a empresarios. El hecho de que el futuro pertenezca a las 'start-ups' no es una ley de la naturaleza, sino el resultado de una política. De ahí que esfuerzos tecnológicos más subversivos que podrían impulsar economías solidarias y no mercantiles mueran en su etapa embrionaria. Por algún motivo llevamos dos dećadas sin ver otra Wikipedia.

Una política "post-solucionista" debería terminar con la lógica artificial que limita nuestro horizonte político dividiendo al mundo entre ágiles 'start-ups' y gobiernos ineficientes. En vez de estar debatiendo cuál de las dos ideologías, si la socialdemocracia o el neoliberalismo, aprovecha y domina mejor las fuerzas del mercado, deberíamos estar preguntándonos sobre las instituciones necesarias para aprovechar las nuevas formas de innovación y coordinación social que permiten las tecnologías digitales.

El debate actual sobre la respuesta tecnológica a la COVID-19 parece tan limitado precisamente porque no se vislumbra ninguna de estas políticas post-solucionistas. Se centra en el equilibrio entre privacidad y salud pública, o en la necesidad de promover la innovación de las start-up. ¿Cómo es qué no hay otras opciones? ¿No será porque hemos permitido que las plataformas digitales y las operadoras de telecomunicaciones traten nuestro universo digital como su feudo particular?

Lo dirigen con un solo objetivo: mantener la micro-personalización de los anuncios en marcha y los micropagos fluyendo. De ahí que no se piense en tecnologías digitales capaces de generar información anonimizada y a nivel macro sobre el comportamiento colectivo de los no consumidores. Las plataformas digitales de hoy en día son sitios de consumo individualizado y no de asistencia mutua ni de solidaridad.

Las actuales plataformas digitales pueden usarse con fines no comerciales pero no son buenos cimientos para sistemas políticos abiertos a usuarios que no participen en calidad de consumidores, 'start-ups' o empresarios. Si no recuperamos las plataformas digitales como un mecanismo para una vida democrática más intensa, nos estaremos condenando durante décadas a la deficiente elección entre solucionismo "progresistas" y "punitivos".

Si es así, nuestra democracia sufrirá. El festín de solucionismo desatado con el coronavirus demuestra cómo las democracias realmente existentes hoy dependen en gran medida del ejercicio no democrático del poder de las platafórmas tecnológicas. Nuestra primera ocupación debería ser pensar en un camino post-solucionista que entregue a los ciudadanos la soberanía sobre las plataformas digitales.

Por lo demás, quejarse de la respuesta autoritaria pero eficaz de China a la COVID-19 es hipócrita además de patético. Hay muchas variedades de tecno-autoritarismo en nuestro futuro y la versión neoliberal no parece mejor que su alternativa.

Traducido por Francisco de Zárate

Fuente: https://info.nodo50.org/Las-solucio...

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«El control tecnológico es inquietante y quienes luchemos contra él seremos considerados sospechosos»

10 May, 2020 - 00:00

Tânia Rêgo/Agência Brasil

Patricia Simón

El abogado Javier de la Cueva (1962, Madrid) es uno de los mayores expertos en licencias libres de propiedad intelectual. Fue el abogado encargado de la defensa de los casos Ladinamo, que desembocó en la primera sentencia que reconoció el Copyleft, y de Sharemula, que confirmó que las webs de enlaces a archivos en redes p2p no cometen delitos, entre otros juicios estratégicos en el ámbito del conocimiento compartido. Es doctor en Filosofía, profesor en la Universidad Complutense de Madrid, así como en el Instituto de Empresa. También es miembro de Civio, una fundación dedicada a combatir la opacidad de las administraciones públicas.

Aunque aún no se hayan puesto en marcha, las propuestas de lanzar aplicaciones móviles para el control del confinamiento mediante la geolocalización y de las interacciones entre personas para rastrear posibles contagios, suponen un posible y grave recorte del derecho a la privacidad sin que se atisbe una gran resistencia ciudadana. ¿De qué escenario veníamos para que sea tan fácil dar pasos trascendentales en el control social sin un debate público previo?

A mediados de los años 90 se hablaba de que la CIA había desarrollado una aplicación llamada Carnivore que lo controlaba todo. Ese fantasma se hizo realidad cuando Mark Zuckerberg creó Facebook. Desde sus inicios, surgieron las alertas de que sus ingenieros sabían antes que los propios interesados que dos personas podían establecer algún tipo de relación por el número de veces que miraban sus respectivos perfiles, leían sus mensajes o se daban ‘me gusta' recíprocamente.

En 2010, el joven austriaco Max Schrems demostró que Facebook estaba incumpliendo la normativa de cesión de datos entre la Unión Europea y los Estados Unidos, que hubiera obligado a guardar los datos de sus usuarios de este continente en servidores dentro de la UE. Los recopilaba en Estados Unidos, como sigue haciendo en la actualidad. En 2013, Edward Snowden reveló que la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (la NSA) espiaba y recopilaba información de cientos de millones de personas.

Por tanto, antes de la pandemia ya vivíamos en un mundo totalmente controlado, hasta tal punto de que habíamos pasado de la promesa de una sociedad del conocimiento, distribuido, a una sociedad del control gracias a la polarización de la Red y la creación de las empresas de Sillicon Valley que centralizaron la información. Esta fue una de las frases que pronuncié cuando me invitaron a una sesión en el Congreso de los Diputados. Pregunté a sus Señorías quiénes llevaban la geolocalización conectada y eran prácticamente todos. ¿Cómo puede permitir la gente que tiene la responsabilidad de gobernar este país que Google sepa dónde están en cada momento? No hay una concienciación ciudadana sobre la privacidad desde la que se pueda reflexionar conjuntamente.

Y cuando le explica estas cuestiones a su alumnado, ¿qué le dice?

Que no tienen nada que ocultar. En contra de su tesis, les explico que lo que hacen ahora no tiene por qué estar bien visto dentro de unos años. La publicidad de los años 80 nos devuelve el reflejo de una sociedad machista o en la que era normal ir sin cinturón en el coche, por ejemplo. En el futuro, los valores serán también diferentes. Pero también porque lo que funciona aquí no tiene por qué hacerlo en otros lugares, como Arabia Saudí. ¿Y si son homosexuales y quieren viajar allí? Y también por la capacidad de perfilado que tienen las redes sociales. ¿Cómo vas a justificar que has coincidido en el supermercado con cinco yihadistas si llevas la geolocalización abierta? ¿Van a creerse que fue una casualidad?

Todo esto nos obliga a ser muy celosos de nuestra intimidad, pero todos los desarrollos tecnológicos que se han hecho procuran lo contrario y facilitan la entrega de los datos con aparatos muy atractivos. Se han vendido a través de una estética y de una prosa que nos convence de que gracias a lo que nos ofrecen vamos a ser unos campeones mundiales.

Se trata además de un sistema de control del que no puedes desaparecer. No se puede vivir fuera de Google, porque aunque no tengas una cuenta de Gmail, la mayoría de los contactos a los que escribes sí los tendrán. Además, grandes instituciones como el BBVA, la Universidad Complutense de Madrid y muchas otras han cedido la gestión de todos sus servicios tecnológicos a Google. Estamos en lo que Shoshana Zuboff ha definido como ‘El capitalismo de la vigilancia', como tituló su recomendable libro.

Así que el terreno estaba abonado para que ahora implanten una aplicación en el teléfono y no haya suspicacias.

Además ha habido otro fenómeno interesante. Las administraciones han forzado una transición tecnológica sin ni siquiera darnos tiempos para adaptarnos. Como abogado, si quiero presentar una querella tengo que hacerlo a través de la plataforma Lexnet, para la que no dieron tiempo para alfabetizarse digitalmente.

Una plataforma que además es controlada por el Poder Ejecutivo, aun cuando sea para la Administración de Justicia.

Efectivamente, una cuestión que nos daría para mucho. Pero que también nos sirve para analizar cómo tiene que ser la estructura de redes pública en el siglo XXI. Por un lado tenemos todos esos programas vistosísimos, toda la maquinaria de las corporaciones tecnológicas convenciéndote de que las uses, y un Estado obligándote a usarlas. La tormenta perfecta para que te puedan decir que tienes que tener un smartphone.

Yo guardo el Nokia antiguo como un absoluto tesoro porque ahí el dueño soy yo. Pero igual que me obligaron a usar determinado software y hardware, me pueden obligar a tener un sistema de control registrado en una compañía de teléfono que va a saber todo sobre mí a través de las antenas a las que me voy conectando.

El panorama de control tecnológico es inquietante y los que luchemos contra su implantación seremos considerados sospechosos. Yo estoy a favor de que cuando hay una tensión entre el derecho a la libertad deambulatoria y la seguridad por un tema de salud pública, se tomen medidas. Pero estoy en contra de que se adopten irracionalmente y sin que la ciudadanía podamos acceder a nuestro derecho a saber qué informes están detrás de esas decisiones.

Yo ya exigía esos informes cuando se barajaba bajar la velocidad máxima en las carreteras de 120 kilómetros a 110.

Usted ha afirmado en más de una ocasión que este sistema tecnológico de hipervigilancia sería el sueño húmedo de la Stasi, de Goebbles, de Mussolini… Hemos pasado de sistemas totalitarios que empleaban el terror para conocer todas las parcelas de la intimidad de su ciudadanía, a que ahora sea esta la que la expone y regala a plataformas que se lucran con esos datos.

Los de la Stasi eran unos aficionados en comparación con lo que saben hoy de nosotros las grandes corporaciones. Este verano estuve en el museo de la Stasi en Berlín y los sistemas de control que tenían eran rudimentarios comparados con los que se utilizan ahora. Como ciudadanía desconocemos cómo se emplean estos mecanismos u otros, como pudieran ser los satélites que en la actualidad se dedican a vigilar los cultivos agrícolas para luego especular en los mercados de alimentos, por ejemplo.

Parte del problema es que se ha instalado la idea en nuestra sociedad de que los softwares de toda esa tecnología son neutrales y que, por tanto, las decisiones que adopta la clase política en base a esta son imparciales, cuando no es así.

Efectivamente el software no es una herramienta neutral. La propia configuración del software es política, pues decide qué modelos de actuación son posibles. Pero, además, en un debate reciente, planteábamos que es muy difícil defender los derechos de la ciudadanía cuando vamos a los tribunales y el nivel en el que tenemos que debatir las cuestiones es absolutamente básico, como describirle a un juez qué es una DNS o escuchar a un abogado del Estado defender que los algoritmos de los programas informáticos tienen que ser secretos.

Por otro lado y además de lo relacionado con los programas de software, esta pandemia ha evidenciado que no se pueden hacer políticas públicas si no tenemos datos, cuando la demografía ya se empleó en el 1600 con la peste: las parroquias recopilaban los datos de nacimientos y muertes y de ahí se extraían tablas y análisis. Ahora Civio o Datadista han tenido que trabajar con archivos en formato pdf que han tenido que exportar a archivos tratables automatizadamente por ordenador. No hay alfabetización digital.

¿Qué opinión le merece que en las primeras seis semanas de confinamiento se haya detenido a casi 6.000 personas por incumplir el confinamiento e interpuesto unas 700.000 propuestas de sanción? Por no hablar de los abusos que han sido grabados por la ciudadanía desde los balcones…

La función de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado vienen muy claras en la Constitución y en las leyes que la regulan. Estos cuerpos son absolutamente necesarios, tienen que tener sueldos mucho mayores y es lamentable el trato que reciben por parte de las instituciones. En los juzgados me he encontrado con funcionarios absolutamente distinguidos, con una preparación impresionante. Otra cuestión son las órdenes políticas que están recibiendo. No me cabe duda de que muchas de esas denuncias van a ser sobreseídas y sus destinatarios absueltos.

Desde arriba no se les ha dado un criterio claro. Se ha hecho una legislación de brocha gorda y se ha olvidado que España es muy diversa. Pueblos en la montaña con 20 habitantes que no tienen nada que ver con una gran urbe, las Islas Canarias… Ha faltado granularidad en la legislación para contener la pandemia.

El propio ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque, admitía en una entrevista en El País que carecían de información suficiente para afrontar la pandemia.

Las comunidades autónomas no han dado las tablas de información al Gobierno central hasta hace apenas una semana. Es inaudito porque desde hace bastantes años los responsables de los archivos y de las bibliotecas han desarrollado técnicas y explicado cómo deben recogerse los datos, tabularse, qué características tienen que contemplar, cuáles son los metadados relevantes, cómo clasificar la información…

Sin embargo, en las administraciones públicas estamos en manos de personas incapaces que, ya siendo adelantados, emplean Excel como lo más cercano a una base de datos. Cuanto más se sube en la escala de la administración, menos se sabe sobre cómo tratar los datos. Deberían aprender de las personas a cargo de los archivos y de las bibliotecas.

¿Y cómo se explica el fenómeno de esa ciudadanía que ha asumido tareas de vigilancia policial y que insultan a las personas que consideran que no deben estar en la calle?

Es parte de la cultura de este país. Yo fui de los que tuvo que hacer el servicio militar y por aquel entonces se producía el fenómeno de las novatadas a los recién llegados. Cuando ya llevábamos 6 ó 9 meses de antigüedad, nos dividíamos entre los que considerábamos que no había que hacerlas y los que defendían que, como a ellos se las habían hecho, ahora les tocaba a ellos fastidiar a los nuevos. Es la misma legitimación que la del ‘fascista' o ‘estalinista' de balcón. Hay un problema gravísimo de educación.

Desde el momento en el que el ejemplo de diálogo que se introduce en las salas de estar en las casas es el de programas de televisión en los que seres vociferantes se interrumpen continuamente, nuestra sociedad está muy lastimada. Teníamos un guerracivilismo y un país cainita y no hemos tenido ningún partido sensato que haya intentado desmembrar esas cuestiones. Y a los que lo han intentado les han cortado las alas. Por eso, el tema de la memoria histórica siempre se ha visto como algo partidista, las asociaciones de víctimas del terrorismo también, y ahora no me cabe duda de que la pandemia será concebida también desde el partidismo. Por eso no lograremos zanjar ese guerracivilismo entre las personas.

En casos tan graves como este en el que está en juego la supervivencia, debería apartarse a cualquiera que quiera sacar rédito partidista y poder establecer comisiones de la verdad que investiguen qué se ha hecho mal. Porque se han hecho mal muchísimas cosas, pero todo quedará en que el PP dirá que todo lo que hizo el PSOE estaba mal y viceversa. No se pueden hacer distingos y debería investigarse por qué hubo aglomeraciones no ya el día 8 de marzo, sino a partir del día 1: los partidos de fútbol, los centros comerciales, el mitin de Vox… además de las manifestaciones del 8M.

Todos nos hemos visto sorprendidos por la gravedad de la pandemia. Si nos hubiesen dicho hace unos años que íbamos a estar encerrados en casa dos meses, no nos lo habríamos creído, pese a que había expertos y expertas advirtiéndolo desde hace tiempo. Y no se les prestó atención ni desde la Unión Europea, ni desde los gobiernos centrales, autonómicos ni ayuntamientos.

¿Cree que habrá una verdadera investigación sobre esta cuestión?

No. La mejor investigación que conozco en este sentido fue la de ‘las vacas locas' en el Reino Unido. Se verificó por parte del Parlamento cómo un órgano del Ejecutivo dio instrucciones a los veterinarios para que no contaran las vacas locas que iban muriendo y así no alarmar a la población. El informe final decía literalmente: “Esto jamás debería haber ocurrido”. En España hemos tenido los casos del chapapote, el Yak-42, el metro de Valencia… y jamás hemos tenido una comisión de investigación con rigor científico y que ofreciera resultados. Los partidos políticos evitaron la posibilidad.

En un tuit proponía que nos pusiéramos en el lugar de los que tenían que decidir, desde la Unión Europea, dar dinero para la recuperación a España a unos partidos políticos con precedentes como Filesa, Púnica, Gürtel, Guerra, Palau, Malaya, ERE, Fabra, Roldán, Naseiro, Pujol…

Los partidos políticos estarán ya pensando en ver cómo se llevan parte del dinero que venga de Europa y algunos saldrán respaldados con los votos de la ciudadanía en las siguientes elecciones. La historia nos demuestra que la corrupción les ha hecho perder votos, pero no se les ha sancionado con desaparecer del mapa político ni con devolver lo robado. Eso es algo que me encantaría que cambiara en este país.

Tanto desde el Gobierno como desde determinados medios de comunicación hay una dosificación de la información –por ejemplo, cómo se ha anunciado el confinamiento de quince día en quince días– siguiendo técnicas de propaganda bélica para mantener alta la moral de la población. También sorprende el relato edulcorado de la pandemia, que se ha cobrado la vida ya de más de 25.000 personas, en el que abundan piezas lúdicas sobre lo que ocurre en los balcones, dentro de las casas… Y pareciera que, ante el panorama desolador que se avecina por la crisis económica, una parte de la población se sintiera cómoda con esta autocensura, que prefiere no saber…

Es lo que Kant decía en ¿Qué es la Ilustración?: su famoso «Atrévete a saber». Es un problema de madurez ciudadana que en muchos ámbitos, efectivamente, prefiere no saber. Hay un desprecio hacia el conocimiento, el “Vivan las caenas' del que no hemos terminado de salir, la diáspora de pensadores en los años 40… No hay país que avance si su ciudadanía prefiere no saber. El no querer saber no puede ser una corriente de pensamiento válida, sino una excepción que admitamos como tal.

Este país tiene un gran problema de educación. Tenemos una serie de generaciones que están saliendo adelante en la educación gracias al esfuerzo del profesorado, que está sin medios y con unos ratios de alumnado altísimos… Pero también los ambientes en los centros empujan al amancebamiento del funcionariado público, en lugar de alimentar la linterna que debería de ser el conocimiento; o esa metodología de los apuntes que, como explica el maestro Emilio Lledó, reduce muchísimo el conocimiento final adquirido por el estudiante… Hay que invertir en educación.

Con esta pandemia hemos visto que ha faltado la ciencia, la sanidad, la educación y la justicia. Los juzgados no han colapsado por la COVID-19, sino que llevan colapsados 20 años porque no se les ha dotado de presupuesto. Y no se ha hecho porque tenemos una clase política corrupta que no tiene ningún interés en que funcionen. El mejor ejemplo es cuando el gobierno de Mariano Rajoy limitó la instrucción de los casos penales a 6 meses. Si en ese plazo no se ha acabado la investigación, se tienen que archivar o seguir sin profundizar en la búsqueda de pruebas. No conozco ningún estudio que recoja cuánta gente ha eludido la justicia gracias a esa reforma.

Y ahora vamos a tener un gravísimo problema porque para que funcione un país la justicia tiene que funcionar. Porque tiene que haber un sistema rápido de resolución de conflictos, sin él estamos dejando un campo abonado para estafadores. Por ejemplo, si una empresa constructora no acaba o entrega defectuosa la vivienda que una persona ha comprado, a la hora de negociar el conflicto, una de las cosas que la parte vendedora va a poner sobre la mesa en la negociación es que, si vas a los juzgados, te vas a tirar cuatro años paralizado. Esto fuerza a pactos injustos. Y así, no hay economía que pueda ir bien.

Fuente: https://www.lamarea.com/2020/05/06/...

Categorías: Tortuga Antimilitar

Siembra

10 May, 2020 - 00:00

Categorías: Tortuga Antimilitar

Antonio Gamoneda: “La democracia es la máscara sonriente del capitalismo mundial”

10 May, 2020 - 00:00

Conversamos con Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931), premio Cervantes, voz siempre crítica con el sistema, que publica la segunda parte de sus memorias y la obra completa de su poesía, para descubrir cómo ve el mundo y la vida, "ese extraño viaje desde la inexistencia hacia la inexistencia"

"El consumismo es una intoxicación; una forma excitada, maligna, de recuperar buena parte de la retribución del trabajo"

"Si el Íbex 35 hubiera querido que PSOE y Podemos se entendiesen, se habrían entendido. Y habría Gobierno. Y, naturalmente, nada cambiaría"

"La caída del muro de Berlín creó un baile distinto dentro de la misma fiesta"

Acaba de presentar ‘Esta luz', dos tomos publicados por Galaxia Gutenberg que reúnen más de 70 años de trayectoria poética. Y lleva semanas intentando poner fin a ‘La pobreza', su segundo libro de memorias, casi 500 páginas en las que explora sus recuerdos a partir de los 14 años, cuando ya trabajaba en un banco (encendía la caldera de madrugada), estudiaba por su cuenta, empezaba a escribir poesía y a militar en una célula antifranquista. Recuerdos que llegan hasta hoy, con páginas en las que habla de su "ancianidad" sin pudor. Estamos en la galería de su casa, poblada de libros. Con las ventanas cerradas se escucha la algarabía de la calle (es 5 de octubre, San Froilán, fiesta patronal en León, donde reside Gamoneda desde niño).

– ¿De dónde saca fuerzas para trabajar en la escritura durante todo el día y parte de la noche?

– Una fuente está en sacar fuerza del cansancio. Otra, en el conocimiento de que no queda mucho tiempo para hacer algo de lo mucho que no he hecho. También, la convicción de que lo peor que puede hacer un viejo es apartarse de todo trabajo. Empiezan a perder sentido permanecer, afeitarse, encontrar a un amigo… Ya está en el desinterés angustioso de sí mismo. Se acabó.

– ¿Hay una responsabilidad ética, personal, ahí?

– Algo que parece una responsabilidad, primero conmigo mismo, no puedo darme espacios para el desinterés. Estoy desde siempre en la voluntad de trabajo. Permanecer en ella es una finalidad equivalente a la de vivir.

– ¿Es usted de los que esperan algo de la vida o de los que consideran que es la vida la que espera algo de nosotros?

– No estoy por las grandes divisiones. Yo tengo deseos que han de realizarse en la vida y he de tener una conducta con esa misma vida. Trato de ser razonable en tal circunstancia. Espero algo, no demasiado, de la vida, y prefiero dar algo yo también. Si ‘el algo' es útil, justo o hermoso, mejor.

– A los 20 años ya integraba una ‘célula' de la resistencia antifranquista, algo de lo que da cuenta en ese libro de memorias que está terminando. Usted ha dicho: "Esperábamos que la desaparición del dictador fuese a suponer una transformación de la vida española, pero no ha sido así". ¿Qué ha sido lo más decepcionante?

– Esperábamos algo que tuviera un valor semejante al de una desaparición del sufrimiento de la gran pobreza y de la gran riqueza. No fue así y sigue sin ser así. Con todo su carácter espantoso, la dictadura fue el tramo anterior de la misma secuencia depredadora y explotadora que ahora rige. Estábamos y estamos en la consolidación de la propiedad, en el regimiento y el uso absoluto de bienes, productivos o no, por parte del capitalismo.

– Tras la última crisis económica, nos encontramos casi peor que entonces…

– Durante la dictadura franquista estaba el pelotón de fusilamiento y ahora tenemos los desahucios, el desempleo, el maltrato a los inmigrantes… Todo eso lo originan los mecanismos del poder económico. La dictadura franquista también los tenía y contó con otros propios del momento. La ayuda militar italiana y alemana fue ayuda filtrada del poder económico italiano y alemán. De Juan March y de otros financieros de la época, consta su apoyo a los sublevados. ¿Cuál fue el motivo de la sublevación? ¿La fe católica? No, el motivo está en el dinamismo de la economía, forzado por las grandes entidades con o sin nombre. Y ahora hay democracia. La democracia aloja, protege y encubre a la misma dictadura económica que prosperaba con la militar. Esto es así no sólo en España. Cabe pensar que la democracia es la máscara sonriente del capitalismo mundial. Máscara y sonrisa. Es lo que hay.

– ¿Cree que existe un gobierno en la sombra?

– Sí. No hace falta saber los nombres, basta ver, por ejemplo, el petróleo: si en tal país hay demanda o no, si me interesa el petróleo de Venezuela y hay que ir allá "porque se da un trato antidemocrático a las personas", que no digo que no se dé. Gobierna y decide la presión de los bloques económicos. Éstos pueden ser concretos, grandes compañías que están detrás de un gobierno o puede ser una presión multinacional aparentemente difusa.

– En su nuevo volumen de memorias hace un repaso de cómo la opresión y el sufrimiento revoluionario estéril, de una manera u otra, acabó con bastantes amigos. Algunos, como Jorge Pedrero, miembro de su misma célula en la resistencia, se suicidaron. ¿Le ha aliviado en algo revivir aquellos años?

– No fue sólo Jorge… Aliviar su gravedad, no; ayudar, sí. ¿A qué? A seguir teniendo recuerdos. Escribir es activar un dispositivo que saca de sí mismo aquello que, reducido a nuestra conciencia, mantiene fijo un sufrimiento. Es una operación ligada al psiquismo, como la confesión de la Iglesia católica o como manifestarse cantando; tiene un componente liberador. No hace desaparecer el sufrimiento, pero lo convierte en algo con lo que se puede convivir. Recuerdo el refrán de nuestras madres, al menos de la mía: "Quien canta su mal espanta". Eso es muy serio. Hay en nosotros posibilidades liberadoras. Una de ellas, un privilegio, parece estar en la escritura.

– Generaciones como la suya conocen muy bien el resultado de los fascismos, pero es como si esa parte ominosa de la historia se hubiera vuelto invisible para las nuevas generaciones.

– Yo creo que eso es bastante natural que ocurra. Los fascismos, el franquismo en España, son, ya lo he dicho, modulaciones transitorias del mismo fenómeno económico, social y existencial Permanecemos en él con algunas diferencias. La desaparición de los fusilamientos es una diferencia de cierto tamaño. Los que conocen aquello ‘de oídas' y se engolosinan con la sacarina tóxica del consumismo, tienden a no querer saber, pues la desinformación es cómoda, de aquello ni de esto. Y tragan gustosamente anzuelos, por ejemplo, un coche, sin dar importancia a si le hipotecará varios años y vivirá peor, envenenará más el planeta, atropellará a personas o se matará él. ¡Y perderá el tiempo! En Madrid, tres horas de cada día de su vida, metido en una caja, echando pestes y respirando mierda. "¡Es que las ciudades son muy grandes o están lejos!". Sí, pero la ciudad monstruosa vende mucho. A más habitantes, más coches; a más coches, más ciudad… Es el gran arte de fabricar la necesidad.

– ¿Qué le parece que los restos de Franco salgan del Valle de los Caídos?

– A mí me da igual que los dejen ahí o que los tiren a la basura. Con tal de que no molesten y no cueste dinero, por mí, los pueden roer los benedictinos. Cabría aprovechar y quitar la cruz. No por su simbolismo, claro. Es un ultraje al paisaje español y un daño a la sensibilidad estética de las personas.

– ¿Conseguirá este país enterrar definitivamente el franquismo?

– Lo que hay que enterrar es la fuerza y la forma profundas del capitalismo que generó el franquismo y ahora la trampa democrática. ¿Qué más da que enterremos o desenterremos los discursos, los huesos de Franco y los de sus sobrinos, si la causa queda ahí? Pedro Sánchez o no sé qué otros van a ser epígonos de la causa y no tocarán sus estructuras. No mandarán y lo saben. Supongamos que los que se dicen izquierda ahora mismo se entienden y se ponen a funcionar, ¿qué pasa? Apenas nada. Mejoran discretamente pensiones y otros flecos, pero los bienes y la gestión de los bienes, incluidos los seres humanos, usados como instrumentos siguen lo mismo. Es el sistema y "hay que respetarlo". Capitalismo más democracia. O lo que es igual: capitalismo más ficción.

– A lo largo de su vida, ¿ha habido algún período político ilusionante o la lucidez se impuso siempre?

– Ilusión sí, pero simultánea con los riesgos, con el sufrimiento. La ilusión que puede tener un chico de la resistencia. La ilusión de que la opresión y la pobreza cesen. Las ilusiones son una necesidad vital, pero suelen ser defraudadas. Ya no me toca ilusionarme para mí, pero conservo alguna ilusión para el mundo que voy a dejar. La quisiera más fundamentada.

– ¿Se sigue sintiendo comunista?

– No en un sentido partidista; tampoco cuando estaba en un partido. Mi comunismo es primitivo, como en algunas tribus o en las primeras edades del ser ya humano. No es político, surge y se basa en las necesidades. El comunismo partidista es una rama ‘profesional' del comunismo esencial.

– ¿Cómo vivió la caída del muro de Berlín en 1989?

– Casi sin enternarme. Me fui enterando con el tiempo, por sus resultados. Apareció una fluencia de países del Este, gente que ahora mismo son inmigrantes. El mercado tuvo otras vías y otros espacios. Se creó una situación más abierta que atrajo la inestabilidad nacida en países árabes y en zonas de Oriente Próximo. Un baile distinto dentro de la misma fiesta.

– El capitalismo parece ahora más salvaje, si cabe, en lo que antes era el bloque soviético, también en China…

– El gran teatro del mundo. El comunismo capitalista de China, salarios y jornadas de esclavitud "en razón del bien común", ¿qué es eso? Se activan resortes, se crean las estructuras del poder ‘popular' y los servidores obligados del poder ‘popular'. Ya estamos en la farsa, en el capitalismo de Estado. Todo tan paradójico como que acá sea democracia la dictadura económica. El mismo fondo en China que en Estados Unidos. O en España.

– Por cierto, ¿cómo ve a Trump?

– Una pieza de la gran máquina depredadora. Es posible que no la eligieran bien. Es demasiado estrepitoso. No les ha salido bien la pieza.

– Ya, pero ahí está…

– Sí, sí. Está ahí y es una molestia. Igual que… "Oye, que hemos inventado Ciudadanos para quitar al PP y no ha funcinoado". Es lo mismo, no salió buena la pieza. Pero, ¿Trump es un majadero? Sí, es un majadero peligroso.

– Afirma que "los políticos no son nada más que los sacristanes del poder económico". ¿Qué es lo que impide avanzar a una sociedad como la nuestra?

– Sacristanes… Puede ser una manera de aludir a los políticos, sí. Y avanzar, ¿avanzar hacia qué?

– Hacia la igualdad, hacia un reparto más equitativo de la riqueza, por ejemplo.

– Todo avanza, se supone, siempre. ¿En qué sentido? No perdamos tiempo en nebulosas: avance en el sentido de consolidar y acrecentar la posesión de riqueza y las formas de hacerlo, contando con la garantía de un brazo político connivente. el avance hacia una comunidad existencial no lo veo, a no ser el testimonio de pequeñas comunidades en todo el mundo. Nosotros estamos en el paso atrás, paso adelante, bailando moderna una vieja pavana. Aparece Podemos, aparece Vox, vocean, prometen, critican, se entretienen peleándose y, mientras tanto, continúa la marcha depredadora.

– ¿Cómo analiza la incapacidad de PSOE y Unidas Podemos para llegar a acuerdos de gobierno?

– Se me hace incomprensible si me limito a pensar que son personas honradas con dos dedos de frente. En una izquierda real no se da oposicion entre los partidos, ni diferencias graves en lo que conviene al bienestar de los ciudadanos. Sería grotesco que uno pensase que conviene un par de coches por familia y otro que se trata de que no echen a mis padres de casa. Exagero, pero se me entiende. ¿Se puede alterar la noción objetiva del bienestar, que ha de ser, supongo, la de la izquierda? Y ahora sin exagerar, y obviando la izquierda y la derecha, dicen que me van a aumentar la pensión un 1% si gobierna Pablo Casado y un 3% si gobierna Pedro Sánchez. ¿Ha pasado algo? Mi bienestar sigue ‘colgado'. Añado una opinión relativa al PSOE y a Podemos: si el Íbex 35 hubiera querido que se entendiesen, se habrían entendido. Y habría Gobierno. Y, naturalmente, nada cambiaría.

– ¿Cómo interpretaría el auge de Vox?

– Vocerío aparte, no son más radicales que los del PP; unos y otros dejarían la cosa como está. Pero no es malo para la circunstancia, es decir, para los manejos del poder, que haya grupos y personajes muy caracterizados. Vox es la muestra folclórica de la derecha. Está por las tipicidades: la mujer cosiendo, España una, etc.

– ¿Qué le parece la entrada en escena de Íñigo Errejón con Más País?

– No tengo datos para juzgar. Únicamente tengo información ya de hace algún tiempo. Parece que es más inteligente que, en general, [el resto de] los políticos. Pero, ¿para qué? ¿Qué puede o quiere hacer? Ha dicho que le gustaría "ser el pegamento de la izquierda". No está mal. Pero sigo preguntando de qué izquierda, ¿de la izquierda decorativa que hay?

– ¿Y lo que está pasando en Cataluña?

– La Península estuvo fragmentada hasta hace un rato, 500 años o así. Al poder le interesó la autoridad en un terreno grande y eso es la unidad de España. Y, ¿ahora? ¿Que hay unos señores que dicen que no o que sí? Bueno, pero que no molesten. El independentismo de los catalanes me parece una tontería. Y la histeria unitaria de los hipernacionales otra tontería.

– ¿Hay algún político español que valore especialmente, para bien o para mal?

– Aznar fue el que montó el ‘supermercado' de la derecha, la tienda común con los grupos económicos: tiene una importancia maligna. Si la pregunta fuese un político del ‘menos mal', dentro del fracaso general del socialismo mencionaría a Zapatero. Fue el que adoptó más medidas sociales con signo positivo. En cualquier caso, pienso que el político es una especie que debe extinguirse universalmente.

– ¿Y por qué los sustituiría?

– Por formas de poder directo, no delegado, que tendrán sus mecanismos, pero ajenas a la ‘lotería' del voto y a la fragmentación. Con fundamento en las necesidades. Bases y coordinación ciudadanas identificadas en y con las necesidades. No es imposible y no es anarquismo.

– ¿Va a ir a votar el 10 de noviembre?

– No lo sé y no tiene interés. Depende del momento. Votando a cualquiera de ellos, en relación con la causa real de los hechos, estoy votando lo mismo. Voto sistema: democracia ficticia más dictadura económica encubierta.

– Pero no da igual que gobierne uno que otro…

– No, pero sólo en detalles de repercusión menor: que no echen a papá de casa o que me actualicen la pensión con mejor índice. Luego, en relación con el hecho determinante de todo, estamos en las mismas.

– No es usted escéptico, sino descreído.

– ¿Cómo puedo confiar en algo que viene ocurriendo desde que el poder y la propiedad absolutos (nobleza, Iglesia o monarquía) cesan y comienza una opereta trágica: primer acto, Revolución Francesa; segundo acto, Wall Street y otros despachos multinacionales; entreactos, Guerra Civil española, Vietnam, etc., es decir, aparición sucesiva de burguesía, capitalismo y democracia ‘versus' seres humanos a secas?

– ¿Se siente republicano?

– Me siento republicano con tal de que la república no sea una república -que puede serlo, lo hemos visto- nazi, por ejemplo. El Tercer Reich y Hitler son árbol que creció republicano. O una república soviética. Puedo ir de republicano si conozco y apruebo lo que va a hacer la república.

– Y con respecto a los reyes, ¿cómo se siente cuando va a comer con ellos, con todos los premios Cervantes, por ejemplo?

– [Ríe] El otro día comí a la izquierda del rey, persona amable. Puedo ser conforme o disconforme con la institución, quién sabe. Pero sobre el chico o la chica que la lleven me gusta saber cómo son como humanos, como padres, por ejemplo. En resumen: soy indiferente al asunto institucional monarquía sí o no. Me importa el país en que reinan o no reinan.

– Usted aboga por una revolución económica, que consistiría en abolir el consumismo y crear una economía alternativa…

– Básicamente sería eso. El consumismo es un artificio, sin el que actualmente no se sostendría el capitalismo. Es una intoxicación, una forma excitada, maligna, de recuperar buena parte de la retribución del trabajo.

– Pero eso, ahora mismo, resulta irrealizable, y más en un tiempo en el que vivimos rodeados de cosas (como internet, ordenadores, teléfonos móviles, aplicaciones…) de las que no podemos prescindir.

– Sí, se puede. Son adicciones creadas virtualmente, ideología y praxis tóxicas. Hay ‘tratamientos' sanos y eficaces, la abstención opcional estimulada, por ejemplo. Se puede incluso antes de contar con equivalentes limpios. En esa abstención consiste, hoy mismo, la mejor revolución posible.

– Quizá usted podría prescindir de ello, pero para vivir en el mundo actual, trabajar, relacionarse como se relaciona la gente ahora…

– Se hace necesario dentro de las estructuras y de las comunicaciones entre estructuras creadas para que generen consumo, no fuera. Existe la ciudad monstruosa, resultado de una centralización monstruosa. Es una normalidad fingida: vende coches y multiplica por 50 el precio del suelo. Con estrategias y paciencia se sustituye ventajosamente. Doy pistas. Una: resido en León y me pongo enfermo en Almería, me tratan contando con mi historial clínico incluidas resonancias magnéticas. Otra: me muevo 5.000 kilómetros al año y no tengo coche, los hago en taxi, creo trabajo y me cuesta menos que con mi coche.

– Entonces lo que hace falta es conciencia…

– Claro, una conciencia que no se puede activar de repente, pero se puede crear. Se necesita paciencia revolucionaria y bloquear los grandes intereses contrarios. Hay una mala solución repentina: la gran catástrofe, sucedida por la pobreza universal. No me atrevo a desear esta solución.

– ¿Y no le parece que lo que hay es una guerra soterrada contra los pobres?

– Siempre. Cabe pensar que el ser humano -como parece que ocurre también, en su grado, en otras especies, como por ejemplo las abejas- hubiera nacido en una empatía natural. Pero el humano adoptó la ‘manera' de las especies depredadoras y originó la pobreza. Llevamos, no sé, ¿25.000 años?, perfeccionando mecanismos depredadores. Ahora la oportunidad histórica es una revolución pacífica: solidaridad con los iguales y, frente al poder que nos oprime y despoja, la Gran Abstención destructora del capitalismo o de sus formas sucesoras. En otro caso, lo dicho, la guerra (fría o caliente) y la explotación y el acorralamiento permanente de los pobres.

– ¿La renta básica le parece una buena medida para paliar un poco la situación de pobreza y precariedad de cada vez más ciudadanos?

– Un poco, sí, pero un poco. No modifica nada sustancial, es un remiendo.

– En 2012, cuando la Unión Europea recibió el Nobel de la Paz, usted se manifestó muy crítico: "Si se produce el crimen, no hay paz, y crímenes son la creación de pobreza, de enfermedad, de indefensión o de muerte, el mercado de las armas, las connivencias -aisladas pero reales, que las hay- de fuerzas económicas o políticas y mafias…".

– La paz, la pobreza y la riqueza están falsamente caracterizadas. Se siguen colocando concertinas; la Constitución reconoce el derecho a un hogar, pero hay gente durmiendo bajo un puente; se estimula el mercado de los vehículos que producen la muerte de más de 1.000 españoles al año; se autoriza una industria que rebaja un 10% la vida media en cinco pueblos. Así seguirá mientras al mercado no le convenga otra cosa. Y será en paz. Premio Nobel.

– ¿Qué significa para usted la palabra dignidad?

– Que yo me respete a mí mismo en un grado sensato y exija que se me respete en ese grado, ya que yo hago otro tanto con los demás.

– ¿Cómo se pronuncia usted frente al grito: "La revolución será feminista o no será"?

– La dinámica depredadora de la especie tiene un soporte machista que las mujeres no deberían envidiar. Pasando a dinámicas más nobles, es natural, necesario y justo que las mujeres estén en la acción con el mismo nivel que los hombres. También en la acción revolucionaria.

– ¿Cree que la escritura de las mujeres aporta alguna cualidad a la poesía hegemónica?

– ¿Cómo no la va a aportar? Con independencia de que seamos tan seres humanos los hombres como las mujeres, toda la realidad femenina que falte debe estar en la poesía y enriquecerla. Todavía hoy le falta a la poesía buena parte del ala femenina, necesaria para que la totalidad vuele bien.

– ¿Hasta qué punto la poesía puede ser revolucionaria en un mundo cada vez más tecnológico?

– Sartre negaba la poesía diciendo que no, que no sirve: la poesía es subjetiva y la realidad a revolucionar, objetiva. Creo que no tiene toda la razón, olvida la capacidad, a veces decisiva, de fuerzas que parten de un origen subjetivo. Pongamos un mal ejemplo, que son los más claros: en el nazismo, la poética de la raza acompaña a intereses económicos en un hecho negativamente revolucionario. No se puede descartar la subjetividad. La poesía, directamente no sirve para nada, pero propicia y estimula conductas revolucionarias, para bien o para mal.

– ¿Escribir ayuda a entender la vida y el mundo en que vivimos?

– Ayuda a asumirlo. La comprensión del mundo y de la vida es una abstracción. Los seres humanos han querido comprender siempre y no han comprendido nunca. Es demasiado lo que hay que comprender. La poesía ayuda a asumir, a tener conciencia de que esto es así, y de que hay que estar contra ello o a favor de ello. No es poco.

– ¿Cuál sería su mejor definición de la poesía?

– No hay definiciones para la poesía. La que como aproximación me gusta más es la de Juan de la Cruz: "Un no saber sabiendo". Pero no es una definición, abarca sólo una de las potencias de la poesía. A ver si atino yo a decir algo: "Manifestación simultáneamente inteligible y sensible de un significado, un lenguaje ‘otro' en el que las palabras representan más allá del lenguaje usual". Es un intento, relativamente mío y original, de acercarme. El lenguaje de la poesía no tiene los mismos orígenes ni las mismas funciones que el lenguaje comunicativo convencional.

– Mójese un poco: ¿lee a sus contemporáneos?

– Releo. Entendiendo por contemporáneos 100 años. Puede interesarme más releer a Valle-Inclán o a Kafka que a un muchacho que está bien, pero…

– ¿A qué autor ha descubierto últimamente?

– En nuestra lengua, el último autor que me interesó como descubrimiento fue Alejo Carpentier hace 30 años. En otras, son más años, puede que 60: la intuición desoladora de Kafka es lucidez en un grado de creación no superado posteriormente. Mis descubrimientos no son muy recientes. Me ronda y pudiera serlo Elias Canetti, en una lectura fuerte, todavía muy incompleta.

– ¿De qué libros no podría prescindir?

– Son muchos. Los libros se hacen imprescindibles en arrebatos puntuales. Pensándolo mejor, no puedo prescindir de la Biblia -no me interesa su lado trascendente, sí lo que tiene de creación literaria-, ni del ‘Romancero', ni de Cervantes, ni de Góngra, ni siquiera de Quevedo. Y dando un salto a otra especie, ni de Kafka, Juan de la Cruz o Vallejo. Pero nunca en modo absoluto o constante. Necesito tenerlos ahí, no vivo obsesionado por ellos.

– ¿Hay algo que le hubiera gustado hacer en la vida y no ha podido cumplir?

– Asumir la vida supone forzar una especie de olvido de lo que no has podido hacer, o de lo que no te ha ocurrido. Hay cosas que si no las he hecho es que no estaban en mi mano. Me hubiera gustado convivir, conocer a mi padre. y ¿qué estuvo en mis posibilidades y no hice? No lo he pensado. Si a los 14 años, en lugar de tener la vida repartida entre encender una caldera y empezar a escribir, hubiera estudiado Economía… No me lo planteo. Siempre quieres ser mejor de lo que eres o tener lo que no tienes.

– ¿Cuál es tu mayor preocupación?

– Cesar en el daño que me hago a mí mismo todos los días diciéndome que hoy termino mi segundo tomo de memorias.

– ¿Cómo es esa lucha con la palabra?

– La palabra poética tiene un generador natural, conocido desde siempre aunque poco recordado: la rítmica, que decide también el cuerpo propio de la misma palabra. En el convenio actual, una narración no está fundamentada en la rítmica sino en hechos explicitados de manera informativa. Esta diferencia me resulta incómoda. Trato de superarme y el esfuerzo puede quebrarse y originar lagunas. No me siento desdichado: la historia de la escritura, incluso de la gran escritura, está llena de esas lagunas.

– ¿Tiene algún proyecto nuevo en la cabeza?

– Sí. Tengo muchas notas ‘de pensamiento', suficientes quizá para doblar ‘El cuerpo de los símbolos'. Y aún quisiera escribir dos libros, quizá breves, con una voluntad pasional por la escritura misma, independientes de mi ideología y de mi pensamiento acuciante. Un libro de poesía libre de esos vínculos, y quizá una narración en la que, a diferencia de lo que hago ahora con las memorias, me preocupase sólo por construir una pieza de arte.

(Eloísa Otero, Tinta Libre, noviembre 2019)

Fuente: https://letrasalpapel.wordpress.com...

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Muere el músico turco Ibrahim Gökçek tras 323 días en huelga de hambre, el tercero de Grup Yorum

9 May, 2020 - 00:06

NAIZ|

El cantante turco Ibrahim Gökçek ha fallecido este jueves por complicaciones derivadas de su huelga de hambre de casi un año en la cárcel, con lo que es el tercer músico de la banda de folk Grup Yorum que fallece en poco más de un mes.

Gökçek puso fin a su protesta el pasado martes tras 323 días de ayuno debido a un empeoramiento de su estado de salud, mientras que la banda consideró que la protesta ha expuesto su situación y solicitó de nuevo a las autoridades poder dar conciertos en Turquía.

«Nuestra resistencia ha logrado la victoria política. El mundo entero ha oído hablar de nuestra resistencia. Esperamos que nuestra solicitud para poder hacer conciertos sea aceptada», declaró la banda en un comunicado.

Durante sus 35 años de existencia, el colectivo musical Grup Yorum, formado por decenas de miembros, ha destacado por sus canciones políticas de temática socialista y antiimperialista.

Siete miembros del grupo están acusados de vínculos con el Partido-Frente Revolucionario de Liberación del Pueblo (DHKP-C), organización considerada «terrorista» por parte del Gobierno turco.

Bölek y Koçak

Ibrahim Gökçek es el tercer miembro de Grup Yorum que muere en la cárcel tras una huelga de hambre, ya que anteriormente Helin Bölek y Mustafa Koçak también fallecieron, ambos con 28 años. Bölek fue la primera integrante del grupo que moría tras 288 días en huelga de hambre, mientras que Koçak reclamó durante 297 días un juicio justo hasta que, tras agravarse su estado de salud, acabó falleciendo.

Fuente: https://www.naiz.eus/es/actualidad/...

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Nunca nos ha gobernado la izquierda

9 May, 2020 - 00:03

El torturador Billy el Niño se ha ido de rositas al infierno. Desde que se instauró la Constitución Española 1978. Los que dicen ser demócratas y los que dicen ser de izquierdas, tuvieron 42 años para reparar el daño a las víctimas de las torturas de este ser del inframundo. Pero no, no solamente no fue a la cárcel por sus delitos de lesa humanidad, se impidió que fuese extraditado a un país extranjero para juzgarlo. Aún por encima, este torturador vivió con medallas y un pedazo de pensión por los servicios prestados hasta el final de tus días.

Decía Pablo Iglesias que estaban equivocados, que las cosas no se cambiaban protestando en las calles, sino que se cambiaban desde las instituciones. Tachaba de flipados a "tuiteros revolucionarios" que se creían mejores que él, por poner varios tuits cada día. Pero lo cierto es que, Pablo Iglesias para despachar el caso de "Billy El Niño" después de su fallecimiento ¿Qué es lo que hizo para consolar a las víctimas de las torturas? Escribir un tuit. Al final, Pablo Iglesias resuelve los problemas como Pablo Hasel pero en versión soft.

Alfonso Ussía decía que a Ignacio de Juana Chaos le había salido muy barato haber matado a varias personas después de pasar 27 años en prisión. Pero Ussía debería mirarlo por el lado bueno, ya que consideraba a este torturador "uno de los nuestros". Antonio González Pacheco nunca fue a prisión y le pagaron sueldo hasta su jubilación, recibió recompensas con los fondos reservados por cada torturado.

Vuestros gobiernos demócratas, progresistas y no tanto, le colgaron varias medallas y murió con un pedazo de pensión, que ya quisieran otros que si se la jugaron por la libertad o trabajaron como burros toda su vida sin hacer daño a nadie.

Unidas Podemos votó en contrapara divulgar la hoja de servicios de Billy El Niño por unas "dudas jurídicas" . Cuando ya había sido publicada por eldiario.es en un artículo de Raquel Ejerique / Laura Galaup77 con fecha 18/12/2018 - 21:25h. O sea, hace 2 años. ¿Y eso es hacer justicia a las víctimas?¿Leer lo que hizo un torturador?

En la cuenta de Twitter Pedro Sánchez, presidente del gobierno, y secretario general del PSOE, ninguna mención a la noticia del fallecimiento de un torturador como Billy El Niño al servicio de un estado. twitter.com/sanchezcastejon ¿Para qué? Los gobiernos del PSOE anteriores, lo habían protegido, como afirmó un parlamentario del PP, echando balones fuera. Además, cuando estaba en un plató de televisión como dirigente de las juventudes del PSOE, restó importancia al caso del terrorismo de los GAL, diciendo que para los españoles, había problemas más importantes que ese.

Esta democracia solo sirve para que algunos vivan del cuento agitando banderas (no solo de la patria de turno, sino de las causas sociales). Ahora el chiste viene de manos de ERC, partido que hasta hace unos meses defendía una DUI y ahora sostiene un gobierno de un país del que se quería separar hasta hace muy poco. Desde su prisión, Oriol Junqueras ha pataleado al ver que el PSOE recibía el apoyo de C's y amenazaba con boicotear este gobierno progresista. Francamente, querido, me importa un bledo. Como apunta un usuario en un comentario de mis artículos, no entiende como a ERC no le pasa factura electoral lo que le está haciendo.

Una izquierda que es incapaz de que se abra una comisión de investigación a un ex jefe del estado por casos de corrupción, unos partidos políticos que la bloquean, lo único que demuestra que su "democracia", no es tal.

Oye, ¡Qué este gobierno subido el S.M.I 200€! Yo soy trabajador autónomo, mi declaración de IRPF me sale negativa, y oficialmente, los ciudadanos como yo, no tenemos derecho a nada; porque tendríamos que tener menos del 25% y un empleado a jornada completa.¡Qué fácil es obligar a un pequeño empresario a que pague más a sus trabajadores por cuenta ajena. Veremos si este gobierno tiene lo que hay que tener para exigir que la banca nos desvuelva el dinero que le prestamos o si las empresas que son multimillonarias, empiezan a pagar, qué como dijo Aznar: "Los ricos no pagan impuestos en España". Y algo me dice, que no lo van a hacer.

Para eso, habría que hacer una revolución, y yo veo que la mayoría de la gente de meneame.net, que tiene un punto más de revolucionario que los lectores de La Razón, no están por la labor. Una revolución no consiste en hacer una acampada de 15M y fumar porros, o hacer un Procés con "perfomances" con una DUI de 8 segundos

Muchos quieren e el dinero de los ricos sin derramar una gota de sangre sin querer ser torturados como las víctimas de Billy El Ñiño. El ex corresponsal de guerra y escritor Vázquez Figueroa dijo en una entrevista: “Hasta que no se coja a 20 políticos y 20 banqueros y los ahorquen, este país no tendrá solución". Bueno, él no ha colgado a ninguno, pero al menos, te dice de forma implícita, que la justicia social que tanto anhela por aquí, no existirá jamás en España gracias a vuestros mesías de la política.

https://www.meneame.net/story/nunca...

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Corona-crisis: La izquierda europea ausente

8 May, 2020 - 00:00

En Europa la llamada izquierda radical es una sombra de sí misma después del fiasco de Grecia.

Dimitris Konstantakopoulos, periodista griego director de la revista Utopía Crítica

La humanidad se enfrenta a una de las crisis más graves y complejas de su historia. No es sólo una crisis sanitaria, sino también económica, ecológica y geopolítica. En Europa, está abriendo un nuevo capítulo en la profunda y potencialmente terminal crisis de la Unión Europea. Sin embargo, nadie en Europa ni en ningún otro lugar del mundo (o para ser exactos, muy pocas personas y fuerzas) parece ser capaz de formular ninguna idea sensata sobre qué hacer cuando se enfrenta a un desafío tan monumental (la única excepción es la tendencia neo-totalitaria del capitalismo y el imperialismo occidentales).

Los «globalizadores neoliberales» no quieren cambiar nada en el sistema. El hecho de que hayan propuesto a Joe Biden como candidato presidencial de los EE.UU. es prueba más que suficiente de que no tienen nada que proponer. Quieren volver a poner su máquina rota a trabajar una vez más, cambiando lo menos posible. Sin embargo, incluso si consiguen que el sistema funcione, sólo funcionará hasta la próxima crisis, y la próxima crisis será mucho más grave y difícil que la del coronavirus.

El actual orden económico, social, internacional y ecológico es imposible de sostener, no es viable a medio plazo y, en última instancia, plantea el peligro muy real de la extinción de la vida humana.

La otra facción supuestamente anti-globalización dentro del sistema capitalista dominante – imperialista es Pompeo, Thiel y Netanyahu. Esta facción influye prácticamente en las políticas de Trump en todos los frentes principales (Irán, China, el clima). No sabemos si el Presidente de los EEUU es realmente consciente de las implicaciones de sus políticas, pero eso no es importante. Como ya sabemos- por la antigua tragedia griega – a veces uno puede ser efectivo cuando no es totalmente consciente de sus acciones.

No puede haber ninguna duda seria de que esta facción quiere sustituir el actual orden mundial de globalización neoliberal por una especie de capitalismo fascista y neo-feudal sui generis y por las políticas de Guerra generalizada (contra China, contra el Islam, contra las clases populares occidentales, contra lo que queda de democracia, contra el clima).

Con las tecnologías presentes en nuestro mundo, el ascenso de esta facción al poder en la cima del mundo occidental aumentará la probabilidad del fin no de la civilización, sino de toda la vida en la Tierra de manera exponencial. Es tan simple como eso.

Esta segunda facción está tratando de fingir que son amigos de Rusia y explotan varias necesidades de las elites post-soviéticas. No son ni pueden ser amigos de Rusia. Son amigos de Rusia tanto como Hitler o Thatcher y Reagan fueron amigos de Stalin y Gorbachov respectivamente. Por la lógica interna de su gestión, son decididamente hostiles a cualquier entidad con el grado de autonomía y de poder de Rusia.

A la larga pueden aceptar a Rusia sólo como un estado vasallo, como lo fue bajo Yeltsin. Les gustaría disolver Rusia a entidades más pequeñas, como describe Brzezinski en su famoso libro «El Gran Tablero de Ajedrez». Pero saben muy bien por la historia que un ataque frontal a Rusia es imposible. Pueden llegar a derrotar a Rusia sólo fingiendo ser sus amigos. Este método casi tuvo éxito en 1941 dejando a la URSS sin preparación para enfrentar el ataque de Hitler, y tuvo éxito en 1985-91.

En teoría, la actual situación mundial sería una enorme oportunidad para una auténtica izquierda, para cualquier fuerza política que no esté controlada por las finanzas mundiales, para una seria salida social, antiimperialista (multipolar) y ecológica del estancamiento. Cuando el bloqueo termine, lo más probable es que veamos un enorme auge de la lucha de clases, dada la ofensiva – que está provocando la crisis – contra las clases populares de todo el mundo.

Al menos en el sur de Europa – incluida Francia- este enfrentamiento de clases parece inevitable, por otro lado – y echando leña al fuego- las contradicciones entre los Estados miembros de la UE se verán exacerbadas.

Sin embargo, lamentablemente, hasta ahora no vemos la aparición de nada serio, y si vemos algunos movimientos de izquierda tratando de dar forma a una respuesta, es principalmente en los países del Sur global, en América Latina y África

En Europa no se mueve nada, la llamada izquierda radical es una sombra de sí misma después del fiasco griego de 2015. A pesar de su retórica, la mayoría de las organizaciones de la izquierda radical en Europa son más bien fuerzas conservadoras sui generis de la socialdemocracia. De hecho, algo más profundo está sucediendo y no hay respuestas adecuadas. La crisis de la izquierda es un reflejo de la crisis de la civilización europea.

https://observatoriocrisis.com/2020...

Tomado de: http://asturbulla.org/index.php/ter...

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Necesidades sociales

8 May, 2020 - 00:00

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El doctor Caligari sigue dando miedo un siglo después de su estreno

8 May, 2020 - 00:00

El gabinete del doctor Caligari, la película dirigida por Robert Wiene, se estrenó el 26 de febrero de 1920. Aunque no es la primera cinta de terror, verla hoy sigue poniendo los pelos de punta. El grupo de rock instrumental Toundra ha creado una banda sonora que interpretará en directo acompañando proyecciones de la película.

Jose Durán Rodríguez

Aunque parece que en 2020 ya nada da miedo —quizá es que todo lo da: perder el trabajo, la privatización de la sanidad, las portadas de ABC—, ver El gabinete del doctor Caligari aún produce escalofríos. Da miedo de verdad. La película, dirigida por Robert Wiene, se estrenó el 26 de febrero de 1920 y es considerada como la obra más redonda del expresionismo alemán en el cine. También se le suele atribuir un cierto aire premonitorio sobre la ascensión del nazismo en Alemania —tres años después del estreno se produjo el putsch de Múnich, el fallido intento de golpe de Estado por parte de Hitler— y del fascismo de Mussolini en Italia, quien en 1922 organizó la Marcha sobre Roma. Pero, ante todo, es una película de terror que hoy cumple cien años.

La profesora de historia del cine en la Universitat de València Áurea Ortiz Villeta califica la obra de Robert Wiene como “originalísima y extremadamente creativa” y opina que El gabinete del doctor Caligari es una película extraordinaria en lo formal. “Supone la más completa adaptación del expresionismo al cine y, de hecho, es como una pintura expresionista en movimiento. Crea un espacio agresivo y hostil, en el que todo parece pinchar y agredir, un espacio verdaderamente de pesadilla con una carga emocional impresionante”, analiza para El Salto.

Dividida en seis actos, y con guión de Hans Janowitz y Carl Mayer, El gabinete del doctor Caligari cuenta una historia siniestra de asesinatos cometidos por una persona sin voluntad, sometida a los designios de otra que la manipula. Pero esta historia principal es narrada por uno de los protagonistas, que se acabará revelando como parte de otra historia diferente, una dentro de otra. Un juego de muñecas rusas y de confusión de identidades conforman una trama en la que también hay amor, fantasmas y un manicomio, por si faltaba algo.

Un elemento a destacar de la película, en opinión de Ortiz, es la interpretación actoral, el trabajo con cuerpos y rostros —“antinaturalista, de raíz profundamente vanguardista”— que forma parte de lo que esta profesora describe como una experiencia inolvidable, en la que todo combina y la forma expresa a la perfección el contenido y el argumento: “Tiene hallazgos como el contraste entre la oposición entre el mundo blanco, confortable y redondeado, nada agresivo, de la protagonista, y el resto del mundo, tanto los exteriores como los interiores, oscuro, rígido, de línea recta”.

Para el crítico de cine Fernando Bernal, lo que convierte a la película en un clásico es “su apabullante desarrollo estético, su propuesta narrativa con audaces cambios en el punto de vista, la composición formal de sus encuadres y su carácter metafórico, a partir de las bases del género de terror”.

Pero él señala especialmente la concepción teatral de los espacios, derivada de la formación previa en las tablas de Robert Wiene, y la capacidad de síntesis de los rasgos de lo que se catalogó como expresionismo alemán, que se pueden resumir en un uso radical de los encuadres, el aprovechamiento psicológico de la iluminación y el carácter dramático de los contrastes propuestos entre blancos y negros. “Todo esto —considera Bernal—, se condensa en una expresividad que el cine no había encontrado hasta ese momento, y también sitúa a esta corriente como una alternativa artística al cine que se estaba proponiendo de los nuevos, y grandes, estudios que se estaban desarrollando en ese mismo momento en Hollywood. Un enfrentamiento entre autoría y producción comercial que se prolongó durante el siglo XX y que ha llegado hasta nuestros días”.

En ese sentido, la profesora Ortiz entiende que la ópera prima de Wiene es una de esas películas “que abren caminos y posibilidades” y consiguió demostrar que “el cine no tenía límites, incluso en un momento en que se estaba inventando todo”. En su opinión, El gabinete del doctor Caligari es un ejercicio de libertad creativa tan extraordinario que su propio autor fue incapaz de repetir una obra a esa altura: “Aunque posteriormente Robert Wiene rodó Raskolnikov, adaptación de Crimen y castigo, con la misma estética, ya no funciona igual, principalmente porque la propuesta de Caligari es tan extremada que quizá solo funciona bien en el campo del terror, pero no al adaptar una novela como la de Dostoievski”.

Sin embargo, ella también recuerda que no se trata de la primera película de terror, ya que “existen adaptaciones de Frankenstein desde 1910. Méliès o Chomón realizan obras de terror, aunque hoy no nos den miedo. Y el propio cine alemán ofrece, antes de Caligari, obras como El estudiante de Praga (Paul Wegener y Stellan Rye, 1913), Homunculus (Otto Rippert, 1916), Los ojos de la momia (Ernst Lubitsch, 1918) o El Golem (Carl Boese y Paul Wegener, 1920)”.

Sobre el legado de El gabinete del doctor Caligari un siglo después de su estreno, Bernal apunta que “esa vinculación entre cine e ilusionismo que propone la mirada de Robert Wiene se mantiene intacta y conserva todo su poder de fascinación”. Para Ortiz, quien recuerda que la película dio origen a un concepto cinematográfico, el caligarismo, la cinta “contribuyó enormemente a la consideración del cine como arte, bastante discutida en las primeras décadas de su existencia”. La película, según esta especialista, sigue generando conversación tanto en el mundo académico entre el público.

Ortiz echa la vista atrás para evaluar la “evidente” influencia del filme de Wiene en películas alemanas posteriores, como Nosferatu o Metrópolis, y también fuera de Alemania, como en La caída de la Casa Usher (Jean Epstein, 1928) y “muy especialmente en los ambientes vanguardistas y experimentales de Estados Unidos”, con obras como The Life and Death of 9413: a Hollywood Extra (Robert Florey, 1928).

En realidad, resume Ortiz, su ascendiente es “perceptible en toda la evolución del cine de terror, con momentos culminantes en la producción de la Universal de los años 30”. De hecho, se puede rastrear en nombres posteriores importantes como los de Hitchcock en Psicosis o en parte de la filmografía de David Lynch. La profesora nombra otros directores en los que también se detecta esa sombra, como Tim Burton o Terry Gilliam, y destaca la enorme influencia, en general, sobre el cine de animación. También mira fuera de la gran pantalla para encontrar el reflejo del doctor Caligari en otros ámbitos: “Ha tenido secuelas, remakes, adaptaciones teatrales, óperas, canciones y ha influido en la estética de grupos de pop y rock, en videoclips…”.
Música para una ciudad de pesadilla

La relación de la película de Wiene con la música ha sido fructífera. Su condición de cine mudo y el propio desarrollo de la cinta han propiciado esa cordialidad. Los ejemplos abundan, desde el más reciente —el domingo 9 de febrero el Cine Doré de Madrid la proyectó con música en directo a cargo del dj Raphaël Marionneau— al más antiguo —​en el estreno en Estados Unidos en abril de 1921, tras vencer el bloqueo a las películas alemanas impuesto después de la I Guerra Mundial, el gerente del Capitol Theatre de Nueva York, S.L. Rothafel, encargó un acompañamiento musical con porciones de canciones de compositores como Johann Strauss III, Arnold Schoenberg, Claude Debussy, Igor Stravinsky y Sergei Prokofiev—, pasando también por la curiosidad: el nombre del grupo madrileño creador de canciones como “Cuatro rosas”, “Camino Soria” o “La culpa fue del cha-cha-chá” se debe, efectivamente, a la película hoy centenaria.

El grupo de rock instrumental Toundra ultima estos días el lanzamiento de su nuevo proyecto, Das cabinet des Dr. Caligari (InsideOutMusic, 2020), que llega a tiendas a finales de febrero. Se trata de una banda sonora para la película creada con la intención inicial de acompañar varias proyecciones, pero que ha acabado siendo un disco, si bien es un capítulo aparte en la ya amplia trayectoria del grupo, que cuenta en su haber cinco trabajos propios y otro firmado como Exquirla junto al cantante Niño de Elche.

“Es una película con un ritmo narrativo diferente al del cine actual y eso nos ha facilitado hacer la banda sonora. Los planos son casi planos secuencia, las escenas son más largas, no es Los Vengadores. Pero la compusimos con la idea de tocarla en directo, hacer un concierto de Toundra por y para las imágenes de una película”, explica a El Salto Esteban Girón, guitarrista de la banda. Su compañero en la batería, Alejandro Pérez, abunda en detalles: “Lo potente de las imágenes, los decorados, ciertas escenas, han sido muy importantes a la hora de hacer la banda sonora. Las sombras, ciertas perspectivas de Caligari que parece que lleva un traje tres tallas más grandes, han sido importantísimas”.

En ese proceso de creación, el grupo ha ido variando su objetivo, según recuerda el batería: “Partíamos de la base de hacer música a partir de algo, que se ciñera a la película y al guión. Cuando surgió la propuesta, hablábamos de hacer motivos, ideas vagas. Por ejemplo, que cuando Caligari entra en escena suene siempre el mismo motivo, que lo identifique. O que determinados escenarios tuvieran sus motivos. Esa era la idea inicial, luego se fue desarrollando”.

La propuesta llegó al grupo a través de Café Kino, una promotora que el año pasado organizó un ciclo de clásicos del cine mudo acompañados por música en directo. Así, el 19 de mayo fue el turno de Toundra y El gabinete del doctor Caligari. Prepararon el concierto a conciencia, sabedores de que cualquier pequeño desvío podría arruinar la actuación, y el resultado les gustó tanto que decidieron que tuviese continuidad en forma de disco y de una gira que les lleva a Madrid (28 de febrero, Teatros del Canal), Zaragoza (6 de marzo, Las Armas), Barcelona (7 de marzo, Aribau Multicines) y una semana por Alemania, tierra de promisión para la banda.

El resultado sorprende, por la sincronización perfecta con las imágenes de la película, y amplifica los efectos de un visionado que aterroriza aún más con el sonido de Toundra a buen volumen. Pero lo primero, la guía que ha seguido el grupo, eran las escenas del filme. “Siempre nos dicen que nuestra música evoca imágenes y aquí le hemos dado la vuelta, las imágenes han evocado la música”, comenta Girón.

El acompañamiento musical del cuarteto no ofrece reposo en ningún momento de la película. David López, Macón, el otro guitarrista, considera que el “ambiente oscuro” de la cinta era perfecto para su música y ofrece una explicación: “Es complicado darle pausa a una película de cine mudo, no es como el cine actual. El ambiente de la banda sonora tiene que ser para toda la película porque no hay descansos. Puedes jugar con las intensidades, subir o bajar, pero no puedes parar porque no hay nada que lo llene, no puedes dejar vacíos porque ya está vacío”. Girón completa esa idea: “Es que la película no descansa. Por eso creo que ha envejecido tan bien y se ha hecho icónica. Te atrapa. Es tan anacrónica en nuestro día a día que puede ser la película favorita de gente joven porque visualmente no descansa, crea un universo visual tan fuerte que parece que está hecha en la Luna”.

El medio es el mensaje

El grupo no estaba muy familiarizado con la obra de Wiene antes de embarcarse en esta aventura, pero al volcarse en el trabajo han intentado descifrar las intenciones del director y los guionistas. “Es importante que se estrenase en la época de entreguerras y que sea una llamada de atención frente a las ideologías autoritaristas que surgían en aquella época —valora Girón—, y nuestra sensibilidad nos ha llevado a hacer un paralelismo con los tiempos que se viven en nuestro país, con los actores sociales que son los partidos políticos”. Para el guitarrista, “el mensaje es lo más importante de esta película, como sucede con cualquier obra de arte”.

¿Y cuál es ese mensaje? No parece sencillo descodificarlo. Según el crítico Fernando Bernal, Wiene planteó la película como “una metáfora a propósito de la situación que llevó a su país a la I Guerra Mundial, un rasgo alegórico que también se puede encontrar en otros cineastas alemanes coetáneos a él como F. W. Murnau o Fritz Lang, que salieron del país con el ascenso del nazismo”.

La profesora universitaria Áurea Ortiz Villeta, sin embargo, cree que la lectura “altamente política” que se hace de la película viene dada por los acontecimientos posteriores en Alemania y duda que esté en la propia cinta. Para ella, la interpretación del cine alemán de la época que llevó a cabo Siegfried Kracauer en De Caligari a Hitler. Una historia psicológica del cine alemán ha marcado mucho la forma en que se ve esta película, “y tal vez es una interpretación psicologicista que habría que matizar, de hecho, ha sido discutida en muchas ocasiones”, puntualiza. Aunque coincide en que la profusión de monstruos, dobles malignos y mentes criminales que ofrece el cine alemán de la época habla metafóricamente de su presente, ya que surge en plena contienda bélica, la profesora advierte que prefigurar el ascenso del nazismo en esas películas es “muy atractivo, pero, tal vez, muy arriesgado”.

Ortiz concluye mencionando la existencia de una parte de la película que tiende a no recordarse al hacer estas interpretaciones, “y es que todo transcurre en la mente enferma de un hombre, es un mundo dislocado e irreal”. Por eso, para ella, en esa perfecta coherencia entre forma y fondo reside la pureza de la obra de Wiene como película de terror: “El horror, la mente inconsciente, mucho psicoanálisis hay ahí, la bella y la bestia, la mente criminal, que responde a terrores humanos atávicos”.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/cine/...

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¡A mí la Legión! De cómo los legionarios popularizaron el consumo de hachís en España

7 May, 2020 - 00:00

En el imaginario popular, los legionarios son unos tipos recios, pendencieros y leales a su regimiento. Gustan de ir con la camisa abierta y las mangas arremangadas, luciendo músculo y tatuajes, bebiendo aguardiente y fumando "grifa", o lo que es lo mismo, cannabis de Marruecos.

Los miembros de la Legión Extranjera, fundada por Millán-Astray en 1919 para defender los intereses españoles en África, introdujeron el consumo de hachís en Andalucía, Madrid y el Levante español tras la Guerra Civil.

En realidad, los legionarios y la Guardia Mora de Franco estuvieron bien suministrados de “grifa” (“marihuana”, en el argot legionario) durante la contienda civil. «De abastecer este suministro desde Marruecos se encargaba la intendencia militar», explica por teléfono el historiador de las drogas Juan Carlos Usó.

Los legionarios se aficionaron a fumar la “grifa” en Marruecos, pero no fueron ni los primeros ni los únicos en rendirse a los placeres de la planta, según explica el autor de ‘Píldoras de realidad': «Si bien la fama se la llevan los legionarios, lo cierto es que entre 1912 y 1956 funciona el protectorado español en Marruecos, y son muchos los españoles que fuman grifa y kif (marihuana mezclada con “taba”, tabaco silvestre). El consumo de kif no estaba bien visto, ni entonces ni ahora, en Marruecos, pero es muy común entre los rifeños del norte y también lo fue entre la colonia española, que incluía albañiles, carreteros, mineros en las minas del Rif, putas…». También fumaban grifa los tripulantes de los pesqueros de la bahía de Cádiz, con tripulaciones mixtas de gaditanos y marroquíes.

Cautivo y desarmado el ejército rojo, los sublevados de África vencen la contienda fraticida y los legionarios acuden, desde 1939, cada 20 de noviembre al Desfile de la Victoria en Madrid «con los trombones llenos de grifa», como aseguraba el escritor Fernando Sánchez-Dragó, autodenominado “primer hippy español”, medio en broma, medio en serio.

Los legionarios aprovechan sus viajes a la península para subir algo de “grifa” para consumir y vender en los arrabales de Cádiz, Sevilla, Madrid o Barcelona. Ellos son los primeros “camellos”, hasta que en los años 60, los gitanos empiezan a hacerse con el negocio del trapicheo, según explica el también escritor Fidel Moreno, que dedica un capítulo de su libro ´¿Qué me estás contando? Memoria de un siglo de canciones?' a la llegada de la marihuana a España. No en vano, además de un melómano, Moreno es también director de ‘Cáñamo', la revista señera sobre la marihuana en España.

Fidel Moreno también cita a Usó (referencia inevitable en cualquier historiografía seria de las drogas en España), y confirma que el consumo de marihuana, si bien marginal, es anterior a la Guerra Civil: «Durante la República ya se vendían “cigarrillos de la risa” en algunas ciudades españolas».

Fidel Moreno dedica un capítulo de su libro a la llegada de la “grifa” a España y documenta la primera mención a la droga en una canción, nada casualmente, un himno de la legión titulado ‘Un inglés que vino de London' (pronúnciese “Londón”):

Durante los años 50, el consumo de “grifa” está bastante extendido en los ambientes marginales de las ciudades españolas. Prueba de ello es que en una fecha tan temprana como 1954 la policía detecta y destruye una “gran plantación” de 11.000 plantas de marihuana en Vega del Tajo (Toledo). «Esta es la prueba concluyente de que por entonces la demanda era bastante grande y no podía satisfacerse con lo que subían del “moro” esporádicamente, legionarios o no», según Usó.

Las vías de entrada de la “grifa” (aún quedan un par de décadas para el “costo”) son variadas. Por ejemplo, Juan Carlos Usó refiere que los estudiantes del Instituto Ramiro de Maeztu de Madrid ya fumaban porros en los años 50. Se los conseguían sus compañeros, hijos de marroquíes de buena familia que los enviaban a estudiar a Madrid, según «me contó personalmente Gonzalo Torrente Malvido, hijo de Torrente Ballester», explica Usó. Esa hermandad entre niños bien del régimen y de la elite marroquí explica que la Demencia –la ruidosa afición del equipo de baloncesto ‘Estudiantes'- se disfrace con chilaba para animar a su equipo.

Más información en Cáñamo: ‘Los grifotas del subdesarrollo'. Con información de Strambotic.

Fuente: https://www.lamota.org/es/blog/legi...

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Lluis Llach: "La gallineta"

7 May, 2020 - 00:00

Canción "La Gallineta" de Lluís Llach del álbum "Barcelona, Gener de 1976" con subtítulos al castellano

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Penalismo mágico en los tiempos del cólera

6 May, 2020 - 00:01

Con ‘penalismo mágico' quiero referirme a la creencia en el poder sobrenatural del derecho penal, de lo punitivo, como herramienta capaz de producir efectos automáticos y de resolver complejos problemas sociales de manera prodigiosa.

Jorge Ollero Perán
Jurista y mediador en la Federación Andaluza ENLACE

Llevo muchos días, tantos como llevamos de encierro, preguntándome si debería escribir un artículo sobre autoritarismo y coronavirus. Dudaba sobre si podría aportar algo a este tema, cuando ya hay magníficos artículos que se adentran en la cuestión y un ruido mediático que casi nos impide escucharnos.

Al final me he decidido. Quizás escuchar a un buen amigo mío defender a Vox mientras me cuenta que #GolpedeEstado es trending topic me ha interpelado a esforzarme para responder a esta apasionado llamamiento a la violencia. Quizás también me ha impulsado recordar a Immanuel Wallerstein diciendo que, en tiempos de crisis sistémica, cada acción, cada gesto, cada voz, cuenta y aumenta las posibilidades de inclinar, hacia un lado más jerárquico o más democrático, la transformación estructural en la que nos adentramos. Como el vuelo de una mariposa en Wuhan, que es capaz de cambiar el clima en Madrid, el soplo de una idea más puede provocar que llueva sobre el incendio. Así que entre mi buen amigo y Wallerstein me han convencido para empezar a compartir mis ideas sobre autoritarismo en el contexto actual.

El entusiasmo ante el ensueño de que un golpe de estado derroque al Gobierno, el asentimiento satisfecho ante las miles de sanciones impuestas de forma arbitraria y desproporcionada, el aplauso ante los abusos policiales contra quien se salta la cuarentena, la normalidad con la que asistimos a la militarización de la vida pública, todo eso responde a una fe secular muy arraigada. Hay una cierta pasión hacia el castigo en este país, una veneración extrema a la sanción penal, hay un gran sector de la sociedad que idolatra el poder coactivo del Estado.

A esa fascinación yo la llamo adoración al penalismo mágico.

Representa una ilusión social el llegar a la conclusión de que con solo incluir un nuevo artículo en el Código Penal, con endurecer un poco más las penas, acabaremos con los robos, las drogas, la violencia machista o el independentismo catalán. Con solo poner policías y ejército en las calles, el virus se acabará.

El penalismo mágico es la creencia irracional de que la violencia pura, la mano dura, es capaz de resolverlo todo. El penalismo mágico ya estaba aquí antes del coronavirus. Estaba aquí cuando nuestro Código Penal se endurecía sin parar durante las últimas décadas, llevándonos a septuplicar nuestra población penitenciaria pese a que somos uno de los países más seguros de Europa. Estaba aquí cuando se implantó la prisión permanente revisable pese a que es inmoral, está demostrado que no reduce la delincuencia y a que ya tenemos cadenas perpetuas encubiertas. Estaba aquí cuando se impusieron las mordazas, se disparó a los inmigrantes, se multaron a titiriteros y activistas y se quiso encarcelar a la mitad independentista de Cataluña. En España, esta fe se encuentra reforzada, sin duda, por las secuelas de la Guerra Civil y el franquismo, pero hay que entender también que la reciente expansión de la doctrina del penalismo mágico es un fenómeno global con raíces en la transformación sistémica en la que nos encontramos. En los últimos cuarenta años, se ha producido un endurecimiento y expansión del derecho penal en todo el mundo occidental, al tiempo que se han ido desmantelando los llamados Estados del Bienestar.

El penalismo mágico es una visión del mundo que ha crecido con el neoliberalismo, que se ha intensificado al pasar del Estado Social al Estado Penal y está en la base del populismo punitivo que gobierna a través del delito. Pero el penalismo mágico es más profundo.

Sus raíces se hunden en la idea mítica de la violencia como fundadora del orden social. Sus raíces se hunden en Hobbes, sus raíces se hunden en Freud, sus raíces se hunden en el “Viva la muerte” y en el “una hostia a tiempo lo arregla todo”. Entiendo el penalismo mágico como la base psicológica y emocional, irracional pero realmente existente, que posibilita y legitima las prácticas punitivas anteriormente descritas pese a su reconocida ineficacia. Es la explicación de por qué seguimos confiando en las falsas soluciones penales en vez de atrevernos a abrazar auténticas soluciones sociales y cooperativas. El penalismo mágico nos aboca a una sociedad fascista, en la que los límites al poder coactivo del Estado se difuminan y en la que el miedo se convierte en la única fuente de cohesión social. En este sentido, para descifrar el penalismo mágico creo que es útil recuperar a Erich Fromm.

En El miedo a la libertad, su reconocido análisis sobre la fascinación por el fascismo de las masas alemanas, Fromm indaga en las fuentes primigenias del autoritarismo. Viene a decir que existe un tipo de personalidad, el carácter autoritario, que disfruta sometiéndose al poder al tiempo que siente placer cuando ve que el poder castiga a los más débiles. Este carácter sadomasoquista se nutre de emociones como el miedo y la desconfianza, ancladas en un profundo sentimiento de vacío, impotencia e incertidumbre. La impotencia, la incapacidad de ejercer la propia libertad, lleva a generar este complejo emocional que requiere adorar al que practica la violencia porque así se produce una identificación con esa forma de poder. Frente al carácter autoritario, que sigue la religión del penalismo mágico, existe también el carácter solidario, que confía en la capacidad de las personas para transformar el mundo. Según su teoría de la psicología social, Fromm entiende que determinadas condiciones económicas producen determinadas personalidades, porque el sistema modela al individuo de acuerdo a las necesidades de producción. Pero, a su vez, la personalidad de los sujetos también influye sobre el aparato productivo y, en momentos de crisis, esos equilibrios se descompensan y surge la posibilidad de revolucionar las vidas cotidianas y las maneras de producir. Para bien o para mal, como mostró la experiencia nazi.

El miedo a la libertad es un libro muy conocido, que ya ha sido identificado como un elemento clave para entender el resurgimiento de la extrema derecha en Europa. Lo que no es tan conocido es que, para escribir este libro, Fromm se basó en un estudio empírico sobre la personalidad de los obreros alemanes en la República de Weimar. En esta investigación, ocultada durante décadas por el propio Instituto de Investigación Social de Frankfurt, Fromm y sus colaboradores llegaron a la conclusión de que el nazismo triunfaría en Alemania porque la mayoría de la población obrera a comienzos de los años 30 tenía un carácter autoritario pese a votar a partidos de izquierdas. Predijeron que estos obreros no opondrían verdadera resistencia al partido nazi porque en sus corazones ansiaban identificarse con un fuerte liderazgo, fuera del signo que fuera. Por tanto, pienso que de lo que ahora se trata no es de aplaudir o de cacerolear a los enemigos apropiados en los horarios prefijados ni de pelearnos por el tuit adecuado. Se trata de descreernos del mito de la violencia como fundadora del orden social.

La sociedad existe porque cooperamos, porque nos queremos, porque nos necesitamos. Porque somos interdependientes y ecodependientes, porque todas nuestras necesidades vitales se satisfacen en comunidad. Porque toda la riqueza la producimos en colectividad y porque queremos abrazarnos mientras la generamos.

Este virus no lo parará la policía ni el ejército. Ni la ciencia ni los parlamentos. Con solo un 10% de la población que no siguiera las indicaciones sanitarias, no habría fuerzas de seguridad capaces de impedirlo. El cumplimiento de las normas se basa en la percepción de su justicia, necesidad y legitimidad, si no, de nada funciona la fuerza bruta de la policía. La confianza en que la vida va a seguir, en que queremos que siga, pase lo que pase, digan lo que digan, es lo que parará el virus. Y es lo que nos permitirá construir una vida digna para todas las personas cuando esto acabe. Porque frente al penalismo mágico, contamos con la imaginación realista, con la capacidad de crear mitos que nos ayuden a vivir en comunidad.

Con la expresión realismo mágico se trató de describir la sorprendente prosa de una corriente estética latinoamericana que nos sumergía en mundos costumbristas donde lo fantástico y sobrenatural formaba parte de la normalidad cotidiana. En Cien Años de Soledad, una de las novelas que más popularizó esta corriente, aparece un personaje singular: el gitano Melquíades, el personaje más sabio y honesto de todo el libro. En las primeras páginas, este gitano mago lleva unos imanes a Macondo y la gente del pueblo queda admirada por el poder atractor del invento. El coronel José Arcadio Buendía, que luego se embarca en sucesivas guerras inútiles, pensó que podría usar los imanes para encontrar oro y hacerse rico sin esfuerzo. Al venderle un imán, Melquíades, “que era un hombre honrado”, le advirtió: “para eso no sirve”.

Al igual que el imán no sirve para encontrar oro, ni el derecho penal ni la Ley Mordaza sirven para resolver los problemas sociales, políticos y sanitarios que nos afectan. El autoritarismo no sirve para reducir la pobreza, el castigo no sirve para reducir la adicción a las drogas, el derecho penal no sirve para acabar con el machismo y, desde luego, la represión no es la manera democrática de responder a estos nuevos tiempos del cólera. Si queremos construir una sociedad pacífica, justa y democrática debemos buscar herramientas pacíficas, justas y democráticas para vivir sin miedo. Debemos dejar de escuchar, como hace mi amigo, a los políticos que predican el penalismo mágico. Estos, al igual que el Coronel Buendía, nos quieren arrastrar a crueles e interminables guerras sin sentido al hacernos creer que la violencia es el imán fantástico que encuentra el oro de la paz social.

Cien años de soledad es una magnífica novela pero Macondo y los Buendía acaban reducidos a cenizas.

Es el momento de escribir nuevos mitos.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/repre...

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