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Actualizado: hace 8 min 24 seg

Chile. Mientras no hay plata para la salud y la educación, Carabineros ha gastado millones en bombas de gases

13 February, 2020 - 00:00

Carabineros ha gastado más de 1.830 millones de pesos en bombas lacrimógenas desde el 28 de octubre hasta el 31 de Diciembre (2019).

Todo esto en plena crisis sanitaria por falta de insumos/especialistas en la salud pública.

http://www.resumenlatinoamericano.o...

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Impotencia: Lo sabemos todo, pero no podemos nada

13 February, 2020 - 00:00

Esta sentencia resume perfectamente lo que cualquiera puede observar en su quehacer diario. Medios, redes, vecinos, amigos, compañeros… todo el mundo maneja las claves de todo tipo de información y conocimiento. Recibimos constantemente el mensaje de vivir en una sociedad donde la información está al alcance de la mano, tenemos millones de datos disponibles, de historias, de noticias, informes… al alcance de un solo clic, cualquiera diría que estamos en condiciones de conocerlo todo. A la vista de la proliferación de opinadores totales que aparecen en medios y redes sociales, es evidente que mucha gente cree saberlo todo o, por lo menos, todo lo necesario para ofrecer su visión del mundo y de la vida. A todo eso, hay que añadir la credulidad imperante y el poco análisis crítico que existe entre su audiencia (una gran mayoría) nos vemos abocados a un descorazonador panorama que se resume en la sentencia citada en el título: lo sabemos todo, pero no podemos nada. Y la vida sigue empeñada en demostrarnos que no somos capaces de variar ni un ápice. Hemos interiorizado de tal manera la delegación que ya no vemos posible una correlación entre lo que sabemos/conocemos y lo que podemos llegar a hacer con ello. Esto nos lleva hacia un futuro más que incierto en el que parece que sólo haya dos vías posibles: apocalipsis con todo lo que eso implica o solucionismo.

La primera vía nos conduce al autoritarismo de manera directa. Sea en forma de lo que se denominan ecofascismos o no, lo cierto es que el sometimiento de las poblaciones será cada vez mayor (siempre por nuestro propio bien, por supuesto) Sin descartar que esto suceda hasta por aclamación popular.

La segunda vía es la que más me interesa, no porque la comparta sino porque es la que parece imponerse en la izquierda (signifique esta palabra lo que signifique) y los movimientos alternativos.

El solucionismo es un término acuñado en un primer momento por Evgeny Morozov que lo define como la ideología que legitima y sanciona las aspiraciones de abordar cualquier situación social compleja a partir de problemas de definición clara y soluciones definitivas. En palabras de Marina Garcés, representa un saber que no quiere hacernos mejores como personas/sociedad, no creemos en ello porque lo sabemos todo y, a pesar de eso, no podemos o no somos capaces de hacer nada. Esto genera un impotencia que nos lleva a desear y esperar soluciones/privilegios aquí y ahora.

Simple y llanamente, consiste en mejorar las posibilidades de una huida hacia adelante sin salirnos del paradigma dominante, sin abandonar esos lugares comunes que son el crecimiento y la productividad mil veces redefinidos y revestidos con diferentes capas pero que siempre encierran la misma lógica: la del capital. Esta huida se ve y se seguirá viendo reflejada en las diferentes alternativas, siempre capitalistas por mucho que las acompañen de adjetivos tan estupendos como colaborativa, social… a la crisis. Por eso es tan importante aportar lo que aparentemente son soluciones definitivas, por eso existe tanto tecno-optimista. Aquellos que creen que la tecnología solucionará todos nuestros males, aquellos que por lo tanto, ya han renunciado a cualquier tipo de esfuerzo por tratar de revertir la situación. Son, en definitiva, los que confían en esa utopía solucionista que nos transportará a la humanidad (o, más bien, a los que puedan permitírselo) a un mundo sin problemas donde los humanos podrán ser estúpidos porque la inteligencia será una cuestión que la delegaremos en las máquinas, procedimientos… De momento, la parte de los humanos va cumpliéndose a gran velocidad.

Todo esto está cambiando nuestra manera de estar en el mundo. Nos centramos en nosotros, nuestro bienestar dentro de la burbuja que nos esforzamos en crear porque empezamos a descubrir que el presente no dura eternamente y lo que viene después es horrible. Esto nos deja en una posición crítica.

Esta impotencia que nos impide incidir en nuestras vidas más allá de lo cosmético, nos aboca a una existencia en permanente combate por seguir adelante aunque no sepamos hacia dónde porque sólo el movimiento perpetuo nos hace sentir vivos. Lamentablemente el combate es entre nosotros. Luchamos por sobrevivir unos contra otros. Nos convertimos en víctimas para nosotros mismos y frente a los demás, a los que pasamos a considerar nuestros enemigos si no son capaces de entender la gravedad de nuestra situación. Por supuesto, nosotros somos incapaces de ver que el resto está exactamente en la misma posición. El resultado de todo esto es que inmediatamente todos estamos enfrentados. Así se cierra el círculo virtuoso que posibilita una desconexión total entre iguales y, por tanto, se pierde la posibilidad de romper esta telaraña que nos oprime, ya que sin el otro es absolutamente imposible.

Fuente: https://quebrantandoelsilencio.blog...

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El gobierno tendrá que responder sobre el "barco de la muerte" saudí en Bilbao

12 February, 2020 - 00:00

danilo albin

A bordo del barco saudí Bahri Yanbu tienen otro misterio que guardar. Este lunes por la noche, varios camiones cargados con contenedores y escoltados por la Guardia Civil abandonaron sorpresivamente el puerto de Bilbao sin entregar al buque el material explosivo que transportaban. De momento, las hipótesis chocan con el muro de silencio de las autoridades, que se niegan a aclarar lo ocurrido.

"No tenemos nada que comentar". Así de breve ha sido la respuesta dada por la Autoridad Portuaria de Bilbao a este periódico. Tampoco quisieron decir nada en Delegación de Gobierno, donde remiten directamente a la Guardia Civil –que participó en las tareas de escolta de los camiones que transportaban el material para el barco saudí–. En la Benemérita, pese a la petición de información realizada por Público, tampoco ha habido, de momento, una respuesta.

En medio de ese silencio, el diputado de EH Bildu Jon Iñarritu ha formulado dos preguntas escritas que apuntan, precisamente, a conseguir información concreta sobre este asunto. En una de sus iniciativas, el representante abertzale pregunta al Ejecutivo sobre el tipo de material que preveía cargar este barco y cuál será su destino.

En tal sentido, distintas organizaciones de derechos humanos advierten que los explosivos cargados por este buque –utilizado habitualmente por la naviera pública saudí para el traslado de armamento– sean empleados en los ataques contra la población civil en Yemen, donde la coalición liderada por Arabia Saudí ha provocado más de 200 mil muertes según datos de Naciones Unidas.

En otra pregunta que se registrará este martes, Iñarritu pregunta también "por qué razón se interrumpió la carga durante la noche del 10 al 11 de febrero", al tiempo que reclama al Gobierno que aclare si se han cargado explosivos, tal como denunció la comisión La Guerra Empieza Aquí de Ongi Etorri Errefuxiatuak (Bienvenidos Refugiados). En caso de ser así, reclama conocer cuál será el destino de ese material, de qué tipo de explosivo se trata y "desde qué fábrica fueron trasladados al puerto de Bilbao".

En esa misma línea, reclama saber "qué medidas adoptó por el Gobierno para cumplir la prohibición de transferencia de armas establecida por el artículo 6 del Tratado sobre Comercio de Armas, según el cual cada Estado parte debe prohibir el tránsito o transbordo de armas convencionales y municiones cuando puedan utilizarse para cometer genocidio, crímenes de lesa humanidad, infracciones graves de los convenios de Ginebra de 1949" o también "ataques dirigidos contra bienes de carácter civil o personas civiles protegidas come tales", así como "otros crímenes de guerra".

Corbetas de Navantia

Iñarritu también ha formulado una serie de preguntas en torno a una información publicada el lunes por el diario El País en relación a una reunión de la Junta Interministerial Reguladora del Comercio Exterior de Material de Defensa y de Doble Uso (JIMMDU) celebrada el pasado 3 de febrero, en la que "se aprobó la licencia de exportación de las cinco corbetas de Navantia para Arabia Saudí".

Por tales razones, el diputado de EH Bildu reclama que se establezca si "se adoptó alguna medida para mitigar el riesgo de que las corbetas puedan usarse en el bloque naval de Yemen, que viola el derecho internacional humanitario, o para cometer crímenes de guerra y otras prácticas prohibidas por el Artículo 6 del Tratado sobre el Comercio de Armas ratificado por España".

Público

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Memoria y justicia para El Tarajal

12 February, 2020 - 00:00

Irene Ruano Blanco

La justicia restaurativa es aquella que pone en el centro a las víctimas y sus necesidades. Todo lo contrario que está ocurriendo desde hace ya seis años con las víctimas del Tarajal y sus familias. Leyendo el desarrollo de la causa rápidamente entenderemos que se trata de un baile de sobreseimientos, archivos, recursos y reaperturas basados principalmente en la acusación de los guardias civiles que participaron en el operativo que aquel 6 de febrero de 2014 acabó con la vida de al menos 15 personas.

En el último sobreseimiento, en octubre de 2019, la jueza del Juzgado de Instrucción número 6 de Ceuta aplicó la denominada como “Doctrina Botín” para justificar su actuación y así evitar el paso a la fase oral del juicio. Esta doctrina establece que no cabe abrir juicio oral solo por la petición de la acusación particular o popular. De esta manera se negaba absolutamente la posibilidad de las víctimas de obtener justicia con la que, a día de hoy, es una de las herramientas jurídicas para ello, ya que la acusación popular se sustenta principalmente sobre la idea de que sean otros agentes no vinculados a la administración los que pueden instar a investigar abusos de los poderes públicos. Es por ello una institución constitucional que garantiza los derechos de las personas y las protege frente a las vulneraciones de derechos.

Al negar esa posibilidad, no sólo se está incurriendo en un grave precedente sino que se está negando el derecho a la verdad, a la justicia y reparación de las víctimas y sus familias. Los padres y madres de las personas fallecidas aquel 6 de febrero han solicitado en varias ocasiones personarse como acusación particular de la causa. Sin embargo, las trabas que se les ha impuesto lo han impedido. A finales de 2014 se solicitaron los originales de los poderes de representación y posteriormente los que acreditaban el parentesco con las personas fallecidas, toda vez que les han sido negados sistemáticamente los visados para poder facilitar esta y otras actuaciones.

Más allá del ámbito jurídico: se les han negado los visados para acudir a los actos que se han realizado durante este tiempo en memoria de sus familiares (en su mayoría hijos) fallecidos, ni siquiera se les ha permitido visitar la playa donde murieron ni rendirles homenaje, tampoco pudieron facilitar la identificación de las víctimas de los hechos de Tarajal enterradas en el Estado español y asistir personalmente al lugar donde se encuentran enterradas.

Las familias de Armand Souop Tagne, Larius Fotio, Aboubacar Oumarou Maiga, Luc Bikai Firmin, Daouda Mahatma, Roger Nana Chimie, Oussmane Hassan, Jeannot Flame y Blaise Fotchin no han sido tratadas como víctimas de un crimen de Estado y por tanto se sigue incurriendo en un maltrato institucional por parte del Estado que les niega su dolor.

Tenemos la responsabilidad y la posibilidad de empujar hacia el reconocimiento de las víctimas de las fronteras empezando por el reconocimiento de las víctimas del Tarajal. El Estado debe condenar la actuación imprudente de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a instancia del Ministerio de Interior. Hemos de aprovechar la coyuntura actual para que, en primer lugar, la Audiencia considere la reapertura de la causa y a su reapertura se faciliten los visados humanitarios a los familiares de aquellas personas fallecidas en su intento de entrada a territorio español para posibilitar la personación como acusación particular, en caso de que así lo deseen, y garantizar el acceso a la tutela judicial efectiva.

Estos crímenes no pueden seguir quedando impunes. Las familias no pueden seguir a la espera de una justicia que no llega y la reconstrucción de la memoria de las víctimas debe empezar por reconocerlas como tal, realizando las investigaciones necesarias para que así sea y estableciendo un registro exhaustivo. Se hace cada vez más urgente la creación de un Observatorio para la Recuperación de la Memoria y la Reparación de las Víctimas de las Fronteras, basado en la investigación de las muertes y la identificación de las personas fallecidas, dándoles un tratamiento digno y acorde con sus creencias, así como a la localización y comunicación efectiva de las familias allá dónde se encuentre y el acompañamiento en los casos en que fuera necesario; ofreciéndoles la posibilidad del acompañamientos psicosocial necesario y de hacerse cargo de los procesos de repatriación.

Porque no se entiende un país democrático si no es un país con memoria. Por tanto, avanzar en la memoria democrática de nuestro país es recuperar también la memoria de las víctimas de las fronteras. Ponerles nombre, investigar las circunstancias de sus muertes, informar a las familias y realizar las actuaciones necesarias para su reparación.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/el-ta...

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Miseria de los ejércitos

12 February, 2020 - 00:00

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Expropiación del Mercadona, juicio a la desobediencia civil y política

11 February, 2020 - 00:00

Este miércoles 12 de Febrero veinte compañeros del SAT seremos juzgados en Sevilla por la expropiación de alimentos de hace 8 años. Junto a la Fiscalía, Mercadona actúa también como acusador. En total, nos reclaman 30 años de prisión para los acusados. El delito por el que se nos acusa no es otro que la acción de denuncia y expropiación de alimentos que realizamos en un supermercado de Écija en agosto de 2012. La protesta se llevó a cabo hace ya ocho años, en un contexto en el que el Estado español estaba sumido en una profunda crisis económica caracterizada por los recortes sociales mientras se producían millonarios rescates de bancos. Nuestra acción tenía un objetivo político claro, denunciar públicamente que en Andalucía había hambre: 300.000 familias estaban en situación de pobreza, según datos de Cáritas. El paro llegaba al 30% y el paro juvenil al 70%. La crisis que es sistémica en Andalucía, llegó en esas fechas a alcanzar situaciones de auténtico drama, con miles de familias desahuciadas de sus casas y sin recursos. Por eso hicimos una acción de desobediencia civil pública, pero Mercadona y la Fiscalía del Estado plantean que hemos cometido un delito de robo con fuerza, agresión y desórdenes públicos. A esto cabría decir que, como plantea nuestro exportavoz nacional Diego Cañamero: «En un robo no se llama a los medios ni se actúa a cara descubierta. En un robo el ladrón se lucra con el beneficio del robo. En un robo no se espera a que venga la policía. Se trató de una acción simbólica que pretendía poner en el centro de la actualidad la vulneración de la igualdad de oportunidades motivada por la situación de emergencia social que se vivía y se vive en Andalucía«.

¿Por qué Mercadona sigue personada en la causa pidiéndonos 1 año y medio de cárcel a cada militante cuando se trata de una causa en la que «los daños» provocados a la multinacional Mercadona –que ganó 593 millones de euros en 2018– ascienden a 1.400 euros? ¿Por qué cuando el sindicato, que ya ha pagado esa responsabilidad civil de 1.400 euros y también han ingresado 2.629 euros para pagar una indemnización a tres trabajadoras del supermercado que dicen sufrieron “lesiones” en la protesta, siguen estas altas peticiones de cárcel por parte de la Fiscalía del Estado? Pues es evidente que no es por una razón económica o de resarcir el “daño” que se continúa con este juicio, sino que lo que se busca es impedir que acciones similares puedan repetirse con la amenaza de la represión. Lo que se busca es que abjuremos de nuestros principios, se intenta con este juicio dar una lección al resto de movimientos sociales del Estado de que el Gobierno y su patronal no van a permitir la desobediencia civil y la expropiación como herramientas de lucha. Trata una vez más el Estado español de llevar un conflicto político como es la situación de paro y precariedad que vive Andalucía por la cual se produjo esta acción, u otras como las ocupaciones de fincas, a la vía de la judicialización y la represión.

Nuestro caso por desgracia no es una novedad, formamos parte de los cientos de procesados/as que tiene el Sindicato Andaluz de Trabajadores y Trabajadoras, 600 procesados/as, más de 600.000 euros en multas y más de cien años de petición de cárcel es lo que sumamos en estos momentos; además, de que nuestro compañero Fran Molero lleva casi dos años en prisión por ir a una manifestación del “Rodea el Congreso”. Esta represión viene por el simple delito de querer trabajar en nuestra tierra, por el delito de resistirnos a emigrar como nuestras madres y abuelas, por la osadía de reivindicar que se reparta la tierra, la comida, la vivienda… En definitiva, por defender esa proclama por la que asesinaron al compañero Javier Verdejo, que decía: “Pan, trabajo y libertad”.

Pero nosotros y nosotras tenemos claro que no hay otra salida si queremos un cambio económico y político en Andalucía, que seguir apostando por la movilización y la desobediencia. Sabemos que debemos acelerar las contradicciones del régimen por un lado y, por otro, transmitir al resto de la militancia y movimientos sociales que hay que profundizar en la desobediencia, que en una situación de emergencia como en la que se encuentra Andalucía -donde hay 300.000 familias en el umbral de la pobreza y miles de familias desahuciadas- no vale con las manifestaciones y las concentraciones, no vale con las pancartas. Que hay que dar un paso más y pasar a la ofensiva, ya sea con las ocupaciones de tierra, sea con las ocupaciones de vivienda, sea con otras formas de lucha como la huelga general, como la organizada por la carta de los derechos sociales en Euskal Herria o la huelga del 8M, el referéndum del 1 de octubre en Cataluña, por citar algunas. Esto incluye la insumisión a sus leyes, incluye poner la insumisión y la acción directa en el eje de nuestras luchas, coloca la denuncia a la propiedad privada y la redistribución de la riqueza en el centro de nuestras reivindicaciones y, sobre todo, pretende que cada vez más gente pierda el miedo a desobedecer y a luchar, asumiendo que el coste a pagar puede ser muy alto pero que no hay otra forma de cambiar este modelo económico y político sino con la desobediencia, con la organización y con la rebeldía. Sin irnos muy lejos, tenemos un claro ejemplo en la Huelga indefinida de Francia de cómo se pueden defender las pensiones y hacer retroceder al gobierno de Macron.

Nuestra acción, por tanto, como hemos explicado, fue una acción política que se enmarca dentro de una estrategia política y sindical por la que no pediremos perdón; es más, la volveríamos a hacer las veces que haga falta. Porque mientras haya supermercados llenos y casas vacías y gente pasando hambre y desahuciados/as, la expropiación será una acción legítima y justa. Creemos firmemente que la desobediencia civil es una herramienta para cambiar el mundo. Por eso este 12 de Febrero nos concentraremos en los juzgados de Sevilla para exigir nuestra absolución. Como decía el obispo Hélder Câmara: “Si doy de comer a los pobres, me llaman santo. Pero si denuncio las injusticias me llaman comunista»

Fuente: https://kaosenlared.net/expropiacio...

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Hacer memoria de una buena persona 30 de enero, aniversario de la muerte de Mahatma Gandhi

11 February, 2020 - 00:00

Dicen de las buenas personas que están dotadas de un sentido especial de la justicia y de la bondad. De ello queremos hablar. Van camino de cuarenta años las veces que este medio me permite recordar en estas fechas, a propósito de su asesinato, la figura de Mahatma Gandhi. La mayor democracia mundial, la India ha celebrado el año pasado el 150 aniversario de su nacimiento con grandes eventos, referidos en su mayoría a rememorar la vida y el pensamiento del que ha sido llamado padre de la India moderna, “Bapu”; dadas las decisiones políticas tomadas por el gobierno nacionalista actual sobre Cachemira, sobre la población musulmana de la provincia de Assam, o la propuesta de otorgar la más alta distinción de la India, el “Bharat Ratna”, al ideólogo del asesinato de Gandhi, Vinaiak Dámodar Savarkar, parece que son pocas las lecciones gandhianas aprendidas. En varias ocasiones Mohandas Karamchanh Gandhi fue nominado para el Nobel de la Paz, sin prosperar su candidatura; no sabemos cómo lo hubiera acogido, dada su personalidad tan compleja y original. Un buen número de documentos sacados a la luz en 2003, de entre de los archivos de los sótanos del instituto del Nobel en Oslo, publicados por la agencia Reuter, han confirmado que Gandhi fue propuesto para dicho galardón en 1937, 1947 y 1948. El primer año de ser postulado, el informante Jacob Worm-Müllern, historiador noruego, decía del candidato que era «una buena, noble y ascética persona», añadiendo que era «un luchador de la libertad y un dictador (sic), un idealista y un nacionalista», y concluía su informe que su imagen frecuentemente era la «de un Cristo, pero también, un político ordinario»; lo podemos leer en la página web de los premios Nobel en “Mahatma Gandhi, the Missing Laureate”.

Los documentos encontrados revelan también que fue preseleccionado en 1947 junto a media docena de candidatos, entre ellos el inglés Sir Alfred Eckhard Zimmern, experto en relaciones internacionales y acuñador del término “Commonwealth Britanica”, el sueco Fredrik Natanael Berksow, teólogo y pacifista, la norteamericana Anna Eleanor Roosevelt, escritora, política y esposa de un presidente norteamericano, y el grupo británico cuáquero “Servicio de Consejo de los Amigos”, que recibió el galardón compartido con sus compañeros norteamericanos. Avanzado el año 1947, en un proceso de superación de los desastres producidos en la Segunda Guerra Mundial y con una recién estrenada independencia, el gobierno de la India se propuso obtener el Nobel de la Paz para Gandhi, como «arquitecto de la nación india, el más grande exponente viviente del orden moral y el más efectivo campeón mundial de la paz hoy en día». La concesión no se hizo efectiva, porque el órgano decisorio del premio no podía dar un respaldo, dada la división política y comunitarista de la partición, la India, predominantemente hindú y sij, y Pakistán con una población mayoritariamente musulmana, otorgando un premio a un líder hindú. Ya en 1948, la candidatura de Gandhi fue de las más apoyadas, pero sucedió su asesinato.

La madrugada del 30 de enero, Gandhi, de setenta y nueve años, comenzó el día haciendo las primeras plegarias, mientras su sobrina Manu, entonaba, a petición suya, la salmodia del Bhagavad Gita «Cansado o no, ¡oh hombre! No descanses». Se encontraba en Nueva Delhi, disfrutando de la hospitalidad de su amigo Shri G.D.Birla. El día transcurría con los rituales diarios más comunes y las conversaciones con los que acababan de llegar de lugares donde todavía continuaban las masacres entre hindúes y musulmanes. A las cuatro de la tarde mantuvo una entrevista con Sardar Patel, ministro del interior de la nueva nación india, para mediar en la grave tensión con el primer ministro Nehru de cómo dirigir el país. La conversación había superado las cinco de la tarde, se disculpó ante Patel, porque debía acudir a su cita de oración, le esperaban una multitud de personas para escucharle. Se puso andar apoyado en sus “dos bastones”, las jóvenes Manu y Abha, esta vez sin la presencia de Sushila Nayar, su medica, se encontraba en Pakistán, ni la del responsable policial, ausente por encontrarse en una reunión para diseñar el operativo para controlar una huelga de empleados municipales. Ya cercanos al lugar y rodeados de la gente, un hombre con uniforme caqui, Nathuram Godsé, empuñando una pistola “Beretta”, saludó con un “¡Namaste!”(¡Hola!) y disparó tres tiros sobre el cuerpo de Gandhi, cayendo éste sobre la hierba, fulminado con su dhoti ensangrentado. El 1 de febrero de 1948 era la fecha limite para presentar candidaturas al Nobel de la Paz. El premio quedó desierto, para el comité de selección: «No había ningún candidato vivo elegible». En el caso de Gandhi, su candidatura había sido postulada pero no nominada todavía, y su asesinato sucedió antes del cierre de las nominaciones; la aplicación literal de los estatutos impidió honrarle póstumamente en la categoría que como persona buena el mismo Nobel había establecido en su testamento, concédase «a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de los procesos de paz». En uno de sus estudios sobre el arte de la paz, el profesor de la Universidad de La Laguna, Juan Claudio Acinas, expone que la desobediencia civil, la resistencia no armada o la no-violencia, en combinación con la reacción individual, reflexiva y solidaria contra el sistema del odio son algunas de las tareas básicas de la educación cívica en este arte de la paz en construcción. El premio/encargo que Gandhi nos ha aportado es el trabajo de este arte y conviene recordarlo en el Día Escolar de la No-violencia y la Paz (DENYP) para seguir practicando en estos tiempos de voces de odio.

Jesús Ojeda Guerrero, investigador en CC. SS.

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El ‘barco de la muerte' llega al puerto de Bilbao entre protestas de activistas contra el tráfico de armas con Arabia Saudí

10 February, 2020 - 00:01

El Faradio

El Bahri Yanbu ha llegado a las cinco de la tarde de este domingo al Puerto de Bilbao, entre protestas de activistas contra el tráfico de armas con Arabia Saudí, que esperan un nuevo cargamento en las próximas horas con destino a la guerra de Yemen, como consta que ha sucedido en anteriores ocasiones.

El buque de la naviera estatal saudita ha encarado el puerto de la capital vizcaína tras navegar este domingo frente a la costa del Cantábrico entre el puerto de Santander y el de Bilbao, donde regresa casi dos años después de su última escala.

Unos 200 activistas de la comisión La Guerra Empieza Aquí, del movimiento Ongi Etorri Errefuxiatuak (Bienvenidos Refugiados) se han concentrado en la Plaza del Arriaga en Bilbao, con presencia de integrantes de Pasaje Seguro Cantabria.

De esta manera, dan continuidad a las protestas en el continente europeo, en las escalas previas del Bahri Yanbu en el puerto de Tilbury (Reino Unido), Amberes (Bélgica) y Cherburgo (Francia).

O las anteriores frente al tráfico de armas en puertos como Marsella, Génova (donde tiene previsto llegar el 15 de febrero) y en otros españoles con otras llegadas de barcos de la naviera estatal saudí a Sagunto (en diciembre), Motril (Granada) o Santander.

La Autoridad Portuaria de Bilbao no informa en su web de la escala del Bahri Yanbu, aunque un portavoz del puerto bilbaíno ha vuelto a argumentar, cuestionado por Público, que la carga de armas es legal.

Frente a esto, Amnistía Internacional recuerda que se han transportado armas por valor de cientos de millones de dólares para «alimentar» la guerra de Yemen.

Así, los estados europeos incumplen «totalmente» su obligación internacional de «detener las transferencias de armas que se utilicen para cometer crímenes de guerra y graves violaciones de derechos humanos”, ha declarado Patrick Wilcken, investigador de Amnistía Internacional sobre Control de Armas y Derechos Humanos.

El Bahri Yanbu viene de recoger una carga «indeterminada» en Estados Unidos y Canadá. Según la información recopilada por Amnistía Internacional sobre los datos de carga, desde el inicio de la guerra en Yemen en 2015 y hasta este viaje, el Bahri Yanbu ha transportado material militar y de doble uso por valor cercano a los 360 millones de dólares en diez viajes desde Estados Unidos a Arabia Saudí.

Los datos de que dispone indican que en su viaje anterior, de mayo de 2019, en el que atracó en varios puertos europeos (con escala en Santander), el Bahri Yanbu transportó piezas y material militar de fabricación estadounidense por valor de 47 millones de dólares estadounidenses, en gran parte para aeronaves militares.

También se cargaron contenedores con armas en Bélgica y España, y estaba prevista la carga de un cañón howitzer en Francia hasta que las ONG emprendieron acciones legales para detener la transferencia de armas. Amnistía Internacional también recibió informes fidedignos de que en esa ocasión el carguero transportaba vehículos blindados ligeros canadienses.

Alemania, Bélgica, Canadá, España, Francia, Italia y Reino Unido son Estados Partes en el Tratado sobre el Comercio de Armas. Estados Unidos es firmante, pero la administración Trump ha declarado que no cumplirá las obligaciones previstas en el Tratado, que prohíbe las transferencias internacionales de armas que podrían utilizarse para cometer crímenes de guerra, tales como ataques dirigidos contra la población civil. La Posición Común de la UE sobre exportaciones de armas también prohíbe que los Estados de la UE permitan la transferencia de armas en tales situaciones.

En la guerra aérea y terrestre que encabeza la coalición de Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos en Yemen han muerto y resultado heridos miles de civiles, en ocasiones en ataques que violan el derecho internacional humanitario, algunos de ellos probablemente crímenes de guerra. El conflicto se ha caracterizado por otros graves crímenes de derecho internacional, como la desaparición forzada y la tortura en una red de lugares negros.

DE BILBAO A SANTANDER

Precisamente, tras negarse el puerto bilbaíno a mantener estos tráficos de armas con Arabia Saudí, en guerra en Yemen, el 8 de marzo de 2018 llegó por primera vez al Puerto de Santander un barco de la naviera estatal saudí y durante los meses posteriores se sucedieron escalas y cargas de armas y explosivos.

La última vez que uno de estos buques hizo escala en la bahía santanderina fue en el mes de mayo de 2019, y el entonces ministro de exteriores, Josep Borrell, aseguró que la carga era para una exposición de armamento.

Fuente: https://www.elfaradio.com/2020/02/0...

“No queremos ser cómplices de la guerra y de nuevo salimos a la calle para tratar de impedirlo”

Tras una obstinada lucha para impedir el tráfico de armas, el trabajo de diferentes colectivos consiguió expulsar hace dos años a la naviera Bahri del Puerto de Bilbao.

Esta naviera saudí lleva años transportando armas españolas y de otras procedencias a Arabia Saudí que el gobierno de este país ha utilizado en la guerra de Yemen. Esta guerra comenzó en marzo de 2015 y, desde entonces, se han cometido y se siguen cometiendo violaciones graves de derechos humanos. La ONU calcula que han muerto 233.000 personas y que casi la mitad son niñas y niños menores de 5 años

De manera inesperada, un buque de esta naviera ha vuelto a fondear en Bilbao a pesar de las denuncias internaciones y del importante rechazo social mostrado en diversas partes del mundo. La respuesta en Bilbao no se ha hecho esperar: Greenpeace, KEM-MOC, Ongi Etorri Errefuxiatuak y Oxfam-Intermón han realizado una concentración de denuncia este domingo 9 de febrero a las 12 del medio día en la plaza del Teatro Arriaga bajo el lema: “La guerra empieza aquí, parémosla aquí”.

Los colectivos convocantes denuncian que este barco, según informaciones llegadas, cargará armas con la connivencia del Puerto de Bilbao y las correspondientes instituciones, armas que con toda probabilidad serán utilizadas para cometer violaciones de derechos humanos en Yemen. Por eso exigen que se detenga inmediatamente el tráfico de armas en el puerto y una reconversión de esta industria de la muerte.

Ez dugu gerraren konplize izan nahi, eta berriro ere kalera irten gara hura eragozteko

Armen trafikoa eragozteko borroka gogor baten ondoren, orain dela bi urte hainbat kolektiboren sareko lanak Bhari ontzi-enpresa Bilboko portutik kanporatzea lortu zuen.

Saudi Arabiako ontzi-konpainia horrek urteak daramatza Espainiako eta beste jatorri batzuetako armak garraiatzen Saudi Arabiara, eta herrialde horretako gobernuak Yemengo gerran erabili ditu. 2015an hasi zen gerra hori, eta, ordutik, giza eskubideen urraketa larriak egin dira eta egiten jarraitzen da. NBEk kalkulatu du 233.000 pertsona hil direla eta ia erdiak 5 urtetik beherako haurrak direla.

Ustekabean, ontzi-enpresa horretako ontzi bat berriro ainguratu dute Bilbon, nahiz eta nazioarteko salaketak eta munduko hainbat lekutan erakutsitako gaitzespen soziala handiak izan. Bilboko erantzunak ez du etenik: Greenpeace, KEM-MOC, Ongi Etorri Errefuxiatuak eta Oxfam-Intermonen erantzuna ez da berandutu, eta elkarretaratzea deitu dute gaur, eguerdiko 12etan, Arriaga antzokiko plazan, “Gerra hemen hasten da, hemen geldi dezagun” lelopean.

Deialdia egin duten kolektiboek salatzen dute, iritsitako informazioen arabera, ontzi horrek armak kargatuko ditu Bilboko Portuaren eta dagozkion erakundeen adostasunarekin, eta horiek, ziurrenik, Yemenen giza eskubideen urraketak egiteko erabiliko dituzte. Horregatik exijitzen dute portuan arma trafikoa berehala gelditzea eta heriotzaren industria horren birmoldaketa bat.

Fuente: https://www.ecuadoretxea.org/si-las...

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Jornadas en Albacete

10 February, 2020 - 00:00

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Los arquitectos de la tortura: La historia de los dos psicólogos que diseñaron los interrogatorios secretos de EEUU

10 February, 2020 - 00:00

Los psicólogos fueron fichados por la CIA por su experiencia en la escuela de Supervivencia, Evasión, Resistencia y Escape de la Fuerza Aérea de EEUU, encargada de entrenar a soldados para resistir torturas en caso de caer presos.
Primero recibían hasta 1.800 dólares al día por aplicar su programa de torturas y después formaron una empresa que recibió 81 millones de dólares de la CIA.

Javier Biosca Azcoiti

La teoría de la "indefensión aprendida" sostiene que se puede romper la voluntad de una persona sometiéndola a acontecimientos incontrolables y adversos. En esta teoría se basaron los psicólogos James E. Mitchell y John 'Bruce' Jessen para diseñar el programa de torturas de EEUU. La CIA los fichó por su experiencia en el ejército de EEUU entrenando a militares a soportar todo tipo de abusos en caso de caer en manos enemigas.

18 años después de su trabajo para la CIA, Mitchell y Jessen declaran estos días en Guantánamo como testigos por primera vez en un juicio abierto. Se trata de las audiencias previas en el juicio de los atentados del 11-S contra los cinco principales detenidos en este caso, todos ellos torturados. El principal acusado, Khalid Shaikh Mohammed (KSM), fue sometido a ahogamientos simulados 183 veces, algunas de esas directamente a manos de Mitchell.

Los dos psicólogos que diseñaron el programa de torturas de EEUU en el marco de la guerra contra el terrorismo han sido convocados por los abogados de la defensa, que quieren que se invaliden las declaraciones de sus clientes por considerar que se obtuvieron de forma ilegal. Este martes comenzó la comparecencia de Mitchell y Jessen lo hará la semana que viene.

"Es muy importante porque estos dos psicólogos nunca han testificado en un tribunal abierto antes y lo van a hacer en condiciones adversas e interrogados por los abogados de la defensa", señala Julia Hall, experta de Amnistía Internacional en terrorismo.

Hall está siguiendo las sesiones desde 'la galería' del tribunal de Guantánamo, donde un triple cristal le separa de la sala principal y donde el sonido llega a través de un altavoz con 45 segundos de retraso para que en caso de que alguien revele información clasificada, las autoridades puedan activar una alarma y no escuchen secretos que no deben.

Psicólogos militares

Antes de trabajar para la CIA, Jessen y Mitchell trabajaban como psicólogos e instructores en la escuela de Supervivencia, Evasión, Resistencia y Escape de la Fuerza Aérea de EEUU (SERE, por sus siglas en inglés). SERE se creó al final de la guerra de Corea con el fin de entrenar a sus soldados para soportar técnicas de abuso si caían prisioneros. Tras la guerra de Vietnam, el programa de entrenamiento extremo se expandió al resto del ejército.

En diciembre de 2001 escribieron un análisis sobre el conocido como 'Manual de Manchester' de Al Qaeda y lo enviaron a la cúpula de SERE. El manual enseña a los terroristas a mentir en los interrogatorios. El texto de los psicólogos circuló por las más altas esferas hasta que finalmente recibieron el encargo de la CIA de desarrollar un programa de 'técnicas de interrogatorio reforzado' para sacar información a los detenidos acusados de terrorismo.

Los psicólogos entonces invirtieron su dinámica de trabajo habitual: de entrenar a soldados para soportar torturas, a diseñar torturas que puedan hacer cantar a los soldados enemigos. "Mitchell se sentó al teclado y juntos escribimos nuestra lista", afirmó Jessen en un testimonio a puerta cerrada por una demanda civil interpuesta por tres personas que fueron torturadas.

Su trabajo se basó en la teoría de la "indefensión aprendida", la cual sostiene que se puede romper la voluntad de los detenidos hasta convertirlos en pasivos y depresivos con acontecimientos incontrolables y adversos. En esa infame lista se incluía el ahogamiento simulado, encerrar al detenido en pequeños cubículos, privación de sueño, golpear al detenido contra la pared, etc.

Aún así, tal y como señala el informe del Senado de 2014 sobre el programa de torturas, "ningún psicólogo tenía experiencia como interrogador ni conocimientos especializados en Al Qaeda, en antiterrorismo ni ninguna experiencia cultural o lingüística relevante". Aun así, los psicólogos adquirieron un enorme poder en el programa de interrogatorios que va mucho más allá de su simple planificación.

Mitchell y Jessen llegaron incluso a llevar a cabo personalmente algunos de esos interrogatorios sobre detenidos del más alto nivel. También analizaron si el estado psicológico de los detenidos permitía continuar aplicando su programa y evaluaron su efectividad.

Jessen y Mitchell recibían hasta 1.800 dólares al día por aplicar su programa, cuatro veces más que los interrogadores que no podían usar las 'técnicas de interrogatorio reforzado', según señala el informe del Senado. En 2005, Jessen y Mitchell crearon la empresa 'Jessen, Mitchell y Asociados', constituida específicamente para continuar con el programa que ellos mismos habían diseñado y que la CIA había decidido subcontratar. El valor del contrato entre la empresa de los psicólogos y la CIA superaba los 180 millones de dólares. Cuando se anuló el contrato en 2009, los contratistas habían recibido 81 millones. El contrato incluía una cobertura de hasta cinco millones de dólares para hacer frente a costes legales que pudieran surgir de posibles demandas contra los psicólogos por su trabajo.

Desde entonces, Jessen ha mantenido un perfil bajo y no ha hecho declaraciones a medios de comunicación. Mitchell, sin embargo, se ha convertido en un asiduo comentarista de Fox News, ha dado entrevistas defendiendo su trabajo e incluso ha publicado un libro con sus memorias sobre todo el asunto (Interrogatorio reforzado: dentro de las mentes y las motivaciones de los terroristas islamistas que están intentando destruir América).

"Es mucho más complicado que la narrativa que circula por ahí de que me presenté en la CIA, llamé a la puerta y dije: dejadme entrar, quiero torturar a gente y puedo enseñaros cómo", afirmó Mitchell en una entrevista con The Guardian para intentar desmentir las conclusiones de la investigación del Senado.

En la entrevista cuenta que aunque el informe destaca su falta de experiencia, ha pasado parte de su carrera estudiando la mentalidad de los terroristas cuando trabajaba como especialista en desactivación de bombas, después como negociador en secuestros y también en la escuela de supervivencia del ejército del aire. Mitchell señala que fue destinado al Mando de Operaciones Especiales del Ejército del Aire en Fort Bragg para "desarrollar un protocolo para evaluar perfiles de criminales de guerra y de gente que probablemente hiciera cosas con multitud de bajas".

Mitchell insiste en que el programa de 'interrogatorio reforzado' funcionó, aunque el Senado en sus conclusiones no opinaba lo mismo. "Estoy seguro que hay gente que piensa que si EEUU reconoce que la coerción funcionó, hay una probabilidad mayor de que la gente use la coerción contra nuestra gente. En el cuento de hadas en el que viven, todo lo que tienes que hacer es darle a alguien un té y una galleta y todo irá bien".

El caso Zubaydah

Abu Zubaydah fue el primer conejillo de indias sobre el que los psicólogos aplicaron su programa de torturas. El Gobierno afirmaba que era uno de los más importantes dirigentes de Al Qaeda, pero después reconoció que se había equivocado (era peligroso, pero no formaba parte de la cúpula de Al Qaeda). Zubaydah fue sometido 83 veces a ahogamientos simulados, sufrió privación de sueño, le pusieron música a todo volumen, le quitaron la ropa…

Dibujo de Mohamed donde describe una de las cajas de confinamiento en Guantánamo ACLU

Aunque Zubaydah nunca dio la información para la cual se habían justificado las torturas, tal y como señala el informe del Senado, los dos psicólogos dijeron que había tenido éxito y que se debería utilizar como "modelo" sobre otros detenidos no porque las 'técnicas de interrogatorio reforzado' produjesen información útil, sino porque su uso confirmaba que Abu Zubaydah no tenía la información que la CIA pensaba que tenía.

"Nuestro objetivo era llegar a la fase en la que hubiésemos roto su voluntad o habilidad a resistirse o negarse a darnos información. Buscamos llevar al sujeto al punto en el que evaluamos con seguridad que no tiene información o inteligencia que pueda prevenir un ataque terrorista", afirmaron los psicólogos en un documento.
Prohibido citar libros

La declaración de los psicólogos en la audiencia de Guantánamo se rige por unas normas muy estrictas en las que ni siquiera la defensa tiene permitido citar libros en los que se hable del programa de torturas –aunque hayan pasado por el filtro de la CIA para su publicación–.

Uno de esos libros podría ser el del exagente del FBI Ali Soufan, que en el libro'The black banners' (Las banderas negras) relata un fuerte enfrentamiento con Mitchell (a quien se refiere con el pseudónimo Boris) en el interrogatorio a Zubaydah en una cárcel secreta de la CIA. Soufan dedica todo un capítulo a criticar su intromisión en los interrogatorios y sus tácticas. El exagente del FBI cuenta que Mitchell y sus hombres no consiguieron ninguna información adicional a la que había conseguido él previamente y Soufan acabó abandonando el interrogatorio y volviendo a EEUU tras su enfrentamiento con 'Boris'.

Lo siguiente es un diálogo entre Mitchell y Soufan tal y como lo describe el exagente en su libro:

— La gente como Abu Zubaydah está preparada para morir por su casa. Está preparada para volarse por los aires.

— Esto es ciencia.

— ¿Has interrogado antes a algún terrorista islamista?

— No.

— ¿Has hecho alguna vez un interrogatorio?

— No.

Mitchell le respondió en la entrevista con The Guardian: "Se te pide que creas que él estaba consiguiendo toda esta buena información y que la CIA dijo: 'Bueno, no importa. No nos interesa esa información. No nos interesa la verdad. Vamos a hacer esto otro'".

En un momento determinado, ambos psicólogos abogaron por dejar de practicar el ahogamiento simulado, pero la CIA no quiso. "Me decían constantemente que iba a explotar una bomba atómica en EEUU y como les dije que parasen, iba a ser mi culpa", afirmó Jessen. Mitchell confirmó lo sucedido y aseguró que les llamaron "maricones". "Va a haber otro ataque y tendréis las manos manchadas de sangre de civiles muertos", cuentan que les dijeron.

Los "equipos limpios"

Cuando Khalid Shaikh Mohammed (KSM) fue trasladado a Guantánamo en 2006 ya había hablado en interrogatorios de la CIA realizados durante sus tres años y medio de reclusión en una cárcel secreta y bajo torturas.

Esas declaraciones, por tanto, no se podían utilizar en el juicio. Entonces el Gobierno mando "equipos limpios" del FBI para interrogar de nuevo a KSM y el resto de acusados. El objetivo de la defensa al llamar a declarar a los dos psicólogos es desestimar también las declaraciones obtenidas por esos "equipos limpios". Los abogados de los acusados quieren demostrar que el FBI también estuvo implicado en las torturas y sostienen que las declaraciones obtenidas bajo tortura no se pueden separar de las que se obtuvieron sin ella.

En 2018, el juez prohibió el uso de los interrogatorios del FBI realizados en Guantánamo, los cuales la Fiscalía considera "la prueba más crítica en este caso". El nuevo juez del caso está estudiando ahora la reincorporación de esas pruebas. La actual sesión previa en la que participan Mitchell y Jessen se extenderá hasta el 1 de febrero, según afirma Amnistía Internacional.

El Diario

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Unabomber y la fragilidad de las sociedades sostenibles

9 February, 2020 - 00:00

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible aprobados por la ONU mantienen una ideología excesivamente moderna y occidentalocéntrica que pretende legitimar su posición privilegiada mediante una concepción desarrollista de la sostenibilidad imposible de mantener desde un punto de vista sistémico.

Jorge León Casero
Enrique Cano
Profesor de Filosofía. Profesor de Ingeniería Mecánica. Universidad de Zaragoza

publicado

El 25 de septiembre de 2015 la ONU aprobó la Agenda 2030 en la que se especificaban los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) ―desglosados en 169 metas― que, al menos oficialmente, los 193 Estados miembros adoptaron como fines hacia los que orientar no únicamente sus políticas públicas, sino también la actuación del sector privado, la sociedad civil y los individuos. Una agenda que sustituía a los 8 Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) vigentes entre 2000 y 2015, fortaleciendo la ideología desarrollista de los mismos mediante la inclusión del crecimiento económico (ODS 8), la innovación en infraestructura industrial (ODS 9) o la producción “responsable” (ODS 12).

Si bien los ODS ya han recibido fuertes críticas tanto en España como en el extranjero, resaltando entre otras cuestiones la falta de análisis sistemáticos sobre las causas subyacentes de los fenómenos que se pretenden resolver (o cuanto menos mitigar), así como la confusión entre medios y fines que conlleva la inclusión de los ODS antes citados, la realidad es que tanto instituciones públicas como entidades privadas continúan implementando una versión ingenua y bienpensante de los mismos como una forma rápida y fácil de mostrar públicamente su conciencia social y medioambiental.

Por solo poner un ejemplo, mientras que la campaña mediática de los ODM pasó prácticamente desapercibida por gran parte de las instituciones de enseñanza ―tanto de primaria como de secundaria y universidad―, actualmente parece no existir un solo centro educativo que no haya adaptado sus planes docentes con el objetivo de concienciar a sus estudiantes en algunos de los 17 ODS que componen la Agenda. Del mismo modo, algunas Agencias de Calidad y Prospectiva del sistema universitario español (los organismos públicos que evalúan y acreditan los grados, másteres y planes de doctorado) ya han incluido en sus normativas la obligación de valorar positivamente aquellos planes docentes que vinculen sus contenidos materiales con alguno de los ODS.

DESARROLLO Y POSTCOLONIALISMO

Más allá de la efectiva deseabilidad de muchos de sus objetivos ―¿quién va a querer oponerse a cuestiones como la erradicación de la pobreza, la igualdad de género o la acción por el clima?―, el problema de fondo que se plantea con los ODS es doble. En primer lugar, conllevan una ideología que vincula necesaria y unívocamente la consecución de los objetivos que se pretenden lograr con un desarrollo (entiéndase crecimiento) económico y técnico-industrial medido según los cánones materiales y conceptuales de Occidente. En segundo, presuponen a priori que no existe contradicción alguna entre la sostenibilidad y el desarrollo, entendidos según el paradigma occidental.

En lo relativo al primer problema, ha sido mérito de la filosofía postcolonial y decolonial de las últimas décadas incidir en la idea de que el término “desarrollo” no es más que un nuevo eufemismo con el que sustituir el término “civilización”, de modo que aquellos que antes eran desacreditados por “bárbaros” o “salvajes”, ahora lo son por subdesarrollados. A este respecto, la ideología presente en los ODS es un buen ejemplo de lo que Enrique Dussel denomina “la falacia desarrollista”. Una expresión con la que se refiere a la persistencia en Occidente de un esquema lineal propio de la ideología universalista desarrollada por la filosofía moderna, que considera que todas las culturas y naciones tienen que pasar por las mismas fases de desarrollo histórico, al menos en lo que a economía (ODS 8), tecnología (ODS 9) o instituciones políticas (ODS 16) se refiere. Un esquema que según Gayatri Spivak conlleva negar la palabra ―en el sentido de negar su validez crítica o “científica”― a todo discurso producido espacial o conceptualmente fuera del canon occidental definido por la modernidad.

Tal y como el pensamiento postcolonial y decolonial ha mostrado durante las últimas décadas, el término “desarrollo” no es más que un eufemismo con el que el Occidente (post)moderno evita emplear los conceptos “civilización” o “colonización”.

Más recientemente, Sirin Adlbi Sibai ha mantenido tras un trabajo de campo sobre las tareas desarrolladas en el norte de Marruecos por las ONGs para el desarrollo, que “el sistema internacional de la cooperación al desarrollo […] desarrollará los sistemas de explotación y saqueo de los recursos materiales, culturales y humanos de África, Asia y Latinoamérica, [y únicamente] servirá para promocionar los intereses de las potencias europeas en el exterior […] y promocionar la industria y la tecnología de los países del Norte [como] un instrumento que incita a los países del Sur a comprar sus productos y servicios endeudándose”.

Según este punto de vista, una de las funciones estructurales y menos reconocidas de los ODS consiste en promover un discurso universalista con el que posicionar el conocimiento y la tecnología producida en Occidente, como la única forma con la que implementar el logro de los mismos en los países a los que se pretende exportar lo productos y tecnologías social y medioambientalmente “sostenibles”. Antes que una lucha por la sostenibilidad a largo plazo, los ODS deberían ser vistos como parte de una batalla geopolítica a corto plazo por imponer el predominio de los valores y sistemas productivos de Occidente al resto del mundo. Cuestión esta que nos lleva directamente al segundo problema.

SOSTENIBILIDAD Y SISTEMAS AUTO-EXPANSIVOS

El término “desarrollo sostenible” ha adquirido un carácter tan habitual en nuestro lenguaje que ha pasado a formar parte de esas expresiones que solamente por su mera repetición se presentan y auto-legitiman a sí mismas como algo completamente coherente y/o de sentido común, si bien cada vez son más las voces que ven una contradicción inherente en el mismo y comienzan a hablar de planes de decrecimiento como la única forma viable de sostenibilidad.

El último libro del matemático Theodore Kaczynski ―más conocido como Unabomber― desarrolla algunos argumentos que a la vez que asumen la incompatibilidad de base entre desarrollo y sostenibilidad, cuestionan también la efectividad u operatividad de las estrategias de decrecimiento para lograr una sostenibilidad estable en el tiempo a nivel global debido al carácter de sistema auto-expansivo (self-propagated systems) propio de las sociedades tecno-industriales. Según Kaczynski, un sistema auto-expansivo es aquel que promueve su propia supervivencia incrementando indefinidamente su tamaño y poder, y/o subdividiéndose en nuevos sistemas también auto-expansivos.

La paradoja del desarrollismo consiste, pues, en que un rasgo que es ventajoso o incluso indispensable para la supervivencia a corto plazo de una sociedad, conduce a largo plazo a la desaparición de la misma.

Con este concepto en mente, Kaczynski explica la fragilidad de las sociedades sostenibles y/o basadas en sistemas de decrecimiento frente a las basadas en sistemas auto-expansivos mediante el ejemplo de la tala de bosques. Concretamente, supone la existencia de una región boscosa ocupada por varios reinos pequeños y rivales. Los reinos que talan la mayor parte de los bosques y utilizan la tierra para uso agrícola pueden plantar más cultivos y, por lo tanto, pueden mantener una población más grande que los otros reinos, lo cual les da una ventaja militar. Si algún reino se abstiene de la tala excesiva de bosques debido a las consecuencias insostenibles que ello conlleva a largo plazo para su propia supervivencia, entonces ese reino se colocará a sí mismo en una desventaja militar y será eliminado ―o colonizado― por los reinos más poderosos, de modo que finalmente todo el territorio pasará a estar dominado por los reinos que talan sus bosques de manera insostenible.

Si bien en el largo plazo la deforestación resultante conducirá a un desastre ecológico que conlleve el colapso de todos los reinos, la reflexión que enfatiza Kaczynski consiste en reconocer que las sociedades con sistemas social y medioambientalmente sostenibles a largo plazo, resultan increíblemente frágiles frente a los sistemas desarrollistas auto-expansivos de sus vecinos, de modo que es suficiente con que exista un único reino auto-expansivo entre una miríada de reinos sostenibles para que, al menos en el corto plazo, sea indispensable para su supervivencia que estos últimos se conviertan a su vez en un sistema auto-expansivo. La paradoja del desarrollismo consiste, pues, en que un rasgo que es ventajoso o incluso indispensable para la supervivencia a corto plazo de una sociedad, conduce a largo plazo a la desaparición de la misma.

Como es bien conocido, la única solución que Kaczynski veía a la auto-expansividad de las sociedades tecno-industriales radicaba en destruir, por medio de la violencia armada, los centros de producción de tecnología (UNiversities) y distribución de mercancías (Airports) ―de ahí el sobrenombre de UN+A+Bomber que le dio el FBI― diseñados para garantizar e incluso incrementar exponencialmente la auto-expansividad o desarrollismo de nuestras actuales sociedades, con el objetivo de provocar un colapso del sistema tecnoindustrial que permitiera comenzar de cero una nueva civilización no desarrollista que pudiera vivir de forma sostenible hasta que surgiera nuevamente una sociedad autoexpansiva y la paradoja del desarrollismo volviera a su punto de inicio.

Si bien la radicalidad de la solución dada por Unabomber acepta como algo necesario la muerte de millones de personas con el objetivo de salvar el planeta para aquellos pocos que lograsen sobrevivir al colapso civilizatorio (lo cual la acerca peligrosamente a un ecofascismo), su argumentación sobre la fragilidad de las sociedades sostenibles frente a las desarrollistas constituye sin duda alguna uno de los problemas políticos más cruciales para el futuro de nuestra sociedad. Problema que es precisamente lo que la ideología oficial de los ODS invisibiliza, renunciando si quiera a plantearlo con cada nueva ocasión que se pronuncian las palabras “desarrollo sostenible”.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/el-ru...

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Tú también podrías ser como Adolf: La vida de Hitler, contada por un 'coach'

9 February, 2020 - 00:00

Bienvenidos a la sección 'coach' de psicología positiva de El Confidencial. Hoy: cómo un muchacho frágil y marginado logró conquistar Europa.

Autor
Juan Soto Ivars

Hoy os traemos una historia de superación inspiradora. Nos ayudará a maximizar esa potencialidad que llevamos dentro y que a veces nos cuesta tanto encontrar. Nos recordará que no existe barrera suficientemente alta si tenemos claros nuestros objetivos y ponemos todos los medios para optimizarlos. Su protagonista, Adolf Hitler, se enfrentó a problemas difíciles, pero no dejó que nadie dominara su voluntad. Bienvenidos a la sección coach de psicología positiva de El Confidencial. Hoy: cómo un muchacho frágil y marginado logró conquistar Europa.

La historia comienza en un pueblo de Austria, Braunau am Inn, donde nació nuestro protagonista. Su padre era un funcionario de aduanas que azotaba al pequeño en cuanto este se desviaba del camino establecido. El padre quería que su hijo fuera funcionario de aduanas como él, pero Adolf no podía serlo por la sencilla razón de que no creía en las fronteras establecidas. En realidad, Adolf había nacido para redibujarlas. Y logró hacerlo.

Ninguno de sus profesores hubiera apostado por ello. ¿Sabías que el hombre que logró hacerse con el poder absoluto en Alemania ni siquiera sacaba buenas notas en el colegio? Las calificaciones del pequeño Adolf eran un desastre, tenía problemas de aprendizaje y repitió curso. Pero Adolf creía en sí mismo y no iba a permitir que las malas calificaciones de sus profesores lo descalificasen a él como persona. Para superar el bache, tenía que conocerse a sí mismo.

Adolf hizo la prueba de acceso en la Academia de Arte de Viena y suspendió. Debemos pasar por el fracaso en el camino hacia el éxito.

Debemos tener la convicción de que hay valor en nuestros sueños. Sin embargo, nuestros sueños no siempre están claros para nosotros. Encontrar nuestro objetivo es el primer reto. El joven Adolf, por ejemplo, estaba obsesionado en esa época con ser artista. Era una meta equivocada, y aun así consiguió salir de su zona de confort y fue a la academia de arte de Viena, donde le esperaba su segundo fracaso. Hizo la prueba de acceso y suspendió. Debemos pasar por el fracaso en el camino hacia el éxito.

Tomó la decisión de quedarse en la ciudad y tuvo que trabajar muy duro. Acarreaba maletas por unas propinas, despejaba nieve de las calles y fue obrero de construcción. Mientras tanto se preguntaba cuál era la causa de sus problemas. ¿Por qué no valoraban su talento? ¿Por qué nadie creía en él? Vivir pendientes de la aprobación externa nos impide desarrollar todo nuestro potencial. La dependencia de los demás es un candado en nuestras posibilidades de autorrealización y crecimiento personal.

En los malos momentos, hemos de analizar a los demás y detectar a las personas tóxicas para nuestro desarrollo. Durante su estancia en Viena, Adolf identificó a las suyas, y desde ese momento se mantuvo alejado de ellas. No era fácil: la gente más tóxica para Adolf estaba en todas partes en aquella época. Además, muchas de esas personas tóxicas tenían dinero y poder. Si finalmente logró todos sus objetivos, fue porque tuvo claro que había que apartar a la gente tóxica de su camino. Adolf se marcó unos objetivos y los ordenó mentalmente.

A la izquierda, Alfred Rosenberg junto a Adolf Hitler y Friedrich Weber, durante el Putsch de Múnich, en noviembre de 1923

Cuando llegó la Primera Guerra Mundial, él se presentó voluntario. Descubrió que la vida militar y el patriotismo le apasionaban más que la pintura y el dibujo. Sin embargo, tampoco allí le aceptaban. Los altos mandos militares lo declararon "histérico", "psicótico" e "inútil para el mando". Pero como dice Robert Kiyosaki, debemos comenzar en pequeño y soñar en grande: "recuerda que tú eres la única persona que determina los pensamientos que quieres creer sobre ti mismo".

Tras la guerra, Adolf sufrió una profunda depresión producida por la derrota de su país. Fue entonces cuando descubrió que su auténtica vocación no era el arte, ni la carrera militar, sino la política. Pese a que no se le daba bien estar con los demás, se aplicó para penetrar en los círculos políticos de Alemania. Superó sus complejos y gracias a ello fue cobrando más y más protagonismo. Había renovado su mirada interior y se proyectó hacia lo que quería ser. Se había convertido por fin en el protagonista de su propia vida y no permitió que nadie le apartase de su potencialidad.

Los triunfadores no son necesariamente los que poseen más información o más conocimientos, sino los que utilizan toda su información y conocimientos con inteligencia para conducirlos a un fin. En la cárcel, Adolf escribió su propio libro de superación personal, 'Mi lucha', que se convirtió en un 'best-seller'. La escritura fue una forma de conocerse a sí mismo: a veces el papel y el lápiz pueden ser nuestro mejor doctor.

¿Cómo es que un pintor frustrado, lleno de complejos, logró tanto éxito tras una historia de fracasos personales?

Desde ese momento supo rodearse de buenos profesionales (entre ellos el primer coach de masas) que le ayudaron a canalizar su potencialidad. Aprendió a mostrar su mejor cara ante los demás. Pronunció discursos motivacionales capaces de conmover al gran público que le ayudaron a que los demás compartieran sus objetivos. ¿Cómo lo hizo? ¿Cómo es que un pintor frustrado, lleno de complejos, logró tanto éxito tras una historia de fracasos personales? ¿Cómo pudo derribar todas las fronteras gracias a su Proyecto de Realización Personal? Estos son los cuatro pasos de psicología positiva que han aparecido en la historia de Adolf:

Tu voluntad es fundamental para tu desarrollo: tienes que visualizar tu propia voluntad.

No dejes que ninguna persona tóxica ejerza influencia sobre ti. Apártalos de tu camino.

Cree en tus posibilidades. Sueña a lo grande. Los límites no existen para ti.

Cultiva relaciones positivas. Que la gente que te rodea crea en ti tanto o más que tú mismo.

Ahora que has escuchado esta historia de superación, compara tu vida con la de nuestro protagonista y hazte unas sencillas preguntas. El objetivo de Adolf era dominar Europa, ¿cuál es tu objetivo? La gente tóxica de Adolf eran judíos, comunistas, gitanos, homosexuales, ¿cuál es tu gente tóxica? Las dificultades que encontraba Adolf para realizarse eran sus complejos y la situación política, ¿cuáles son las tuyas? La zona de confort de Adolf era la sociedad burguesa y decadente, ¿cuál es la tuya?

Si escuchas tu voz interior, anulas a tu gente tóxica, encuentras tu propio camino y luchas por él con todos tus medios, sin importarte lo que piensen los demás ni ceder a la dependencia emocional, tú también podrás ser como Adolf.

(Artículo confeccionado con frases literales extraídas de varios libros y artículos de motivación personal).

Fuente: https://www.elconfidencial.com/cult...

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El barco del tráfico de armas vuelve a Bilbao

8 February, 2020 - 20:41

De nuevo el navío Bahri llega este fin de semana al puerto de Bilbao, cargará armas de Eusko Label para la guerra en otros lugares. Acércate con nosotrxs a denunciarlo este domingo a las 12:00 en la plaza del Arriaga.

Gerra hemen hasten da! Ongi Etorri Errefuxiatuak-Bizkaia Oxfam Intermón #Amnistiainternacional #greenpeace Bilbao Port #laguerraempiezaaqui #gerrahemenhastenda #LGEA

https://www.facebook.com/sinkuartel...

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Huelga prisiones

8 February, 2020 - 00:41

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No OTAN

8 February, 2020 - 00:00

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Cataluña independiente, Extremadura sin tren. Esta izquierda, ¿qué izquierda es?

8 February, 2020 - 00:00

Pasé algunos ratos en Navidad buscando un concepto que pudiera servirme de metáfora. A lo mejor ustedes lo conocen. Se trataría de una palabra que defina a esas personas que, por los vaivenes de la historia, se encuentran súbitamente viviendo a frontera pasada. Por ejemplo, Sándor Márai nació en Kassa cuando esta ciudad pertenecía a Hungría, y hoy es Eslovaquia. O esa población que aparece en 'Los hundidos' (Booket), de Daniel Mendelsohn, Bolechow, que fue Polonia y hoy es Ucrania. Cuando un territorio pasaba a integrar otro país, solía haber migraciones o expulsiones masivas, pero seguro que alguien se quedaba a vivir en su propia casa. Entonces seguía sintiéndose polaco aunque le hicieran vivir en Ucrania. En realidad, era Polonia la que se había movido, no él.

Expatriado, repatriado, apátrida... No encontré (y seguro que existe y ustedes me iluminan) el concepto que definiría a estas personas. Así que me lo inventé: hipopatriado. El hipopatriado es ese ciudadano que, por culpa de un tratado o de una invasión, ve sumergida su nacionalidad. Es polaco, digamos, y todo a su alrededor es Polonia, la Polonia en que nació y donde ha vivido largos años, pero administrativamente eso es ahora otro país, y él no puede entender por qué es otro país.

Si me aceptan lo de hipopatriado, podrán seguirme en lo que viene, pues no es otra cosa que el lamento del hipopatriado político. Al igual que esos polacos que dejaron de estar en Polonia porque el país retocó una frontera, yo siento que he dejado de estar en la izquierda porque la izquierda ha abandonado un territorio. Aunque cambiar de ideas me parecería perfectamente legítimo, y es común volverse más conservador con la edad, lo cierto es que yo mantengo unas inclinaciones ideológicas prácticamente idénticas a las que tenía con 18 años. La igualdad siempre un poco por encima de la libertad, respeto y comprensión hacia el otro, cierta aversión al consumo desaforado y una caprichosa manía al progre, entendido como esa gente que lo tiene todo y además quiere acaparar la dignidad del que no tiene nada, en forma de superioridad moral. Por ahí me muevo. Otro símil que se me ha ocurrido para ilustrar esta situación de desamparo en la que a buen seguro no debo de estar yo solo es la de los cubiertos y platos de una mesa que se quedan en su sitio -apenas tiemblan- cuando alguien corre el mantel de un tirón. Esa cucharilla sin mantel de la esquina soy yo.

Que la izquierda es otra nos obliga a reconocer de una vez por todas que el capitalismo ha triunfado. Ya apunté en un artículo anterior que la izquierda de ahora prefiere que la voten pijos y veganos a que la voten pobres, porque pobres quedan muy pocos. Estrictamente hablando no hay gente suficiente en España que no tenga nada como para que su voto importe; estrictamente hablando no hay nadie en España que no quiera tenerlo todo. Por si alguien no se ha enterado aún, el capitalismo no consiste en explotar a gente en fábricas en Bangladesh; el capitalismo consiste en smart phones, Netflix y vuelos baratos. Es un sueño inalcanzable de casas más grandes, ropa más cara y viajes más largos. Y en eso está todo el mundo.

En los 90 había aún alguna resistencia a considerar el consumo ilimitado como única manera de entender la vida, y hasta se nos hacía leer 'Tener o ser', de Erich Fromm, en el bachillerato. Hoy nadie piensa que consumir alocadamente tenga nada de malo y, de hecho, se identifica poder consumir constantemente con la quintaesencia del progreso. Así, cuando nos referimos a la falta de democracia en un país, íntimamente no pensamos que en ese país no puedan votar, sino que no pueden consumir tanto como nosotros. Nos hemos quedado solos los que pensamos que un Anguita o, ahora, un Garzón no pueden comer en el restaurante más caro del país, utilizar coches de lujo o vivir en mansiones. Resulta ya inútil explicar que el lujo siempre es minoritario, el boato, restrictivo, y que por tanto sabotean todo anhelo de igualdad. En su momento oí a un tertuliano de izquierdas defender la casa de Iglesias y Montero diciendo que “todos deberíamos vivir en un chalet”, sin sentir la necesidad de explicar cómo haría él para que cupieran en España 18 millones de chalets con piscina y casa de invitados. (Aparte de no indicar tampoco quiénes iban a trabajar de criados en todas esas viviendas. ¿Gente que también viviría en un chalet?)

El triunfo absoluto del capitalismo, esto es, el convencimiento generalizado de que la vida va de comprar todas las cosas nuevas en el mismo instante en que las anuncian, hizo peligrar la utilidad misma de un gran partido de izquierdas. Vender igualdad en un mundo en el que la distinción y la singularidad son los productos más solicitados tenía poco futuro. Así surgió la izquierda que hoy conocemos: dejó de lado la igualdad y empezó a promocionar su propia línea de artículos exclusivos, conformada por un abanico de identidades irredentas cuyos problemas se achacarían siempre al capitalismo. Votar a la izquierda consistiría ahora en sentirse mejor persona, y un tanto rebelde, partiendo de la base de que nada iba a impedir que mantuvieras tu privilegiado tren de vida.

El electorado de izquierdas -al que, por cierto, conozco extraordinariamente mejor que al de derechas- compró historias bonitas, irreprochables, salvo por el hecho de que había otras historias menos bonitas pero igualmente irreprochables que estaban ignorando. Así, los refugiados les enternecen; los mendigos, no; las mujeres asesinadas por sus parejas o ex parejas (70) les conmueven; los suicidios (3000; 700 de mujeres), no; los inmigrantes cuentan con su solidaridad; los obreros, los pobres, los barrios marginales de su propia ciudad, no; los transexuales les importan; los muertos en accidente laboral (400), no; creen en el cambio climático, y luchan verbalmente contra él, pero no contra su propia adicción al consumo que, a fin de cuentas, lo causa; respetan escrupulosamente a las mujeres, salvo que sean de derechas, sesgo que vuelve una simple chiquillada llamar puta a Arrimadas o imbécil a Díaz Ayuso; PP, Ciudadanos y Vox son fachas; PNV y JxCat, no; defienden la corrección política, mientras tildan de “carapolla” a Martínez Almeida; creen en la libertad de expresión, salvo que alguien diga algo distinto a lo que ellos piensan, momento en el que se convierte en un facha... Honestamente, a mí se me hace muy difícil reconocer aquí lo que yo siempre he creído que era la izquierda.

Además, vuelta esta ideología un instrumento de exculpación masiva (disfruta del capitalismo mientras lo combates: ese es el increíble equilibrio alcanzado), muchas cosas quedan sin explicación, se tornan surrealistas y la teoría más peregrina hace su agosto. Hoy en día está implantada con total éxito la idea de que la hija de un cajero de supermercado tiene más que ver con la hija de Amancio Ortega -por ser ambas mujeres- que con el hijo de un fontanero, aunque el fontanero y el cajero vivan en la misma calle de Carabanchel. Así, hemos de creer que las hijas de los millonarios están en el mismo barco que las hijas de los trabajadores, mientras los hijos varones de esos mismos trabajadores están en un barco diferente. Orillada la desigualdad económica como teoría troncal, los contrarios se juntan y los iguales se repelen. Tú, con tu alquiler extenuante y tu coche de hace diez años, eres exactamente igual de responsable del deterioro del planeta que Alejandro Sanz, con sus quince piscinas en sus ocho mansiones, y su moto de agua.

Hay muchos más votantes de izquierdas a favor de que Cataluña obtenga la independencia que a favor de que Extremadura obtenga un tren, simplemente porque es más emocionante apoyar una cosa que la otra. Cataluña es la comunidad más rica de España y Extremadura, de las más pobres, pero son las reivindicaciones de los ricos las que ahora esponjan el corazón de la izquierda. Quemar el centro de una ciudad no nos parece mal si lo hacen los hijos de la burguesía, pero es intolerable que los pobres vengan desde el extrarradio al centro en su propio coche, porque nos contaminan.

La igualdad como agregador político se ha desvanecido, y ahora tenemos un presidente que, in ovo, ya sabe que su mandato depende precisamente de que trate a unos (los territorios de partidos que le han apoyado) mucho mejor que a otros (los territorios que votan a partidos de alcance nacional), lo cual quiere decir que habrá que perjudicar abiertamente a estos últimos para saciar a los primeros, amén de castigar a aquellos que no se avinieron a ser mejores que los demás; y todo, queridos amigos, desde la izquierda.

Desde esta izquierda.

El Confidencial

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Pablo Batalla: «Existe un falso individualismo que busca la admiración del colectivo: hoy el caminante mira a cámara y sonríe dándole la espalda a la montaña»

8 February, 2020 - 00:00

Víctor Muiña Fano

Pablo Batalla Cueto es historiador de formación, periodista y escritor de profesión, y también caminante siempre que puede. Busca en las montañas aquella forma de vida lenta, cada vez más propia de nuestros antepasados que de nosotros mismos. Para pensar en ese cambio, ha publicado con la editorial Trea La virtud en la montaña. Vindicación de un alpinismo lento, ilustrado y anticapitalista, un ensayo sobre el abrazo del oso que la sociedad que hemos creado da incluso a las cumbres más recónditas.

Tu libro trata, esencialmente, de la evolución que el montañismo y el alpinismo han tenido dentro del marco capitalista. ¿Cuándo comenzó ese proceso de penetración de lo económico en la montaña?

Relación del capitalismo con el montañismo siempre existió, porque, de hecho, es el capitalismo el que posibilita el surgimiento del montañismo tal y como lo conocemos. El alpinismo nace vinculado a una determinada clase que tiene tiempo libre y dinero para viajar, y viaja a los Alpes y a otros lugares. Pero de la misma manera que el capitalismo, las energías que el capitalismo libera, generan el socialismo como una especie de parto, también se crean las condiciones para que ese discurso socialista reivindique que esas condiciones se extiendan y no sean solo para unos pocos.

A partir de ahí, es evidente que el capitalismo tiene fases, que ha ido cambiando. Ahora estamos en una fase de capitalismo neoliberal y de turbocapitalismo; de un capitalismo acelerado vinculado a una serie de cosas, como la estandarización del transporte de mercancías, que ha hecho crecer muchísimo el tráfico internacional.

También cambian las propias clases altas. La vieja aristocracia era una clase opresora con respecto a la cual se establecía toda la lógica de la lucha de clases, pero que tenía una determinada formación, un determinado ethos, una manera de ver el mundo que tenía que ver con el interés por la cultura, con una cierta idea de desprendimiento y de rechazo de la usura y el utilitarismo, etcétera. La burguesía ya es de por sí distinta: toda esa filosofía de el tiempo es oro, el ahorro… Pero, pese a todo, durante mucho tiempo hay una burguesía que tiene interés genuino por el arte y la cultura. Los Rothschild y otros son coleccionistas y mecenas; mecenas sinceros que financian el arte por amor al arte y no con criterios de inversor que espera réditos. La cuestión es que hoy también esa burguesía culta desaparece y la nueva, que rige el mundo, pensemos en un Mark Zuckerberg, es furibundamente utilitarista; ya no deja nada fuera de esa lógica del gastar dos y ganar tres.

Hablas del viejo patriotismo vinculado a aquellas clases altas. Un patriotismo que, por supuesto, defendía sus intereses de clase, pero que prescribía la necesidad de conocer el territorio propio para poder amarlo. ¿Era aquel patriotismo más sincero que el actual?

Yo creo que sí. Se tenía la idea de que para amar la patria había que conocerla, había que explorarla. Unamuno, a quien cito en el libro, decía: «No, no ha sido en libros, no ha sido en literatos, donde he aprendido a querer a mi Patria: ha sido recorriéndola, ha sido visitando devotamente sus rincones». La lógica era buscar la esencia de la patria en los rincones más apartados, en los rincones rurales. Aquella gente, a finales del siglo XIX, principios del XX, no buscaba el paisaje deshabitado, como tendemos a hacer hoy, sino el habitado; se buscaban las montañas y a la gente que vivía en ellas y que, precisamente por vivir más aisladas, eran las personas que, se entendía, habían conservado más prístinamente la esencia nacional. Cito a Maurice Barrès, que se refería a ese paisaje habitado como una especie de depósito histórico de la esencia de la nación, y creía que por mucho que una potencia extranjera conquistase aquellos lugares, no podría arrebatar esa esencia decantada a lo largo de los siglos. Yo creo que ese interés era genuino y que era un interés peligroso, incluso prefascista si quieres, pero que era un interés sincero. Y no, hoy no es así.

Entonces, ¿cuáles son los intereses de las grandes figuras mediáticas del alpinismo actual? En tu libro dedicas todo un capítulo a Kilian Jornet, en el que no pareces encontrar nada sincero…

Kilian Jornet, de todo lo que acabamos de hablar, nada. El mínimo discurso político que tiene es un discurso muy simple, muy poco elaborado: dice que quiere un mundo sin políticos. También tiene un mínimo discurso ecologista, pero es un discurso ecologista falaz. En la práctica, aunque él no lo diga así, es un anarcocapitalista.

Para mí, el momento más representativo de la figura de Jornet sucedió una de las veces que estaba escalando el Mont Blanc, que es una montaña relativamente fácil de subir, pero con un peligro: el tiempo cambia brutalmente rápido. Empiezas a escalar con un día estupendo y te entra el mal tiempo de golpe. Él fue a subirla lo más ligero posible, dentro de su lógica de ascender y descender lo más rápido que pueda; obviamente, cuanto más cargado vas, subes y bajas más lento. Fue en pantalones cortos y con una camisetita. Total, que yendo así, te cambian las condiciones y te joden. A él le pasó con su novia, Emelie Forsberg, y automáticamente llamó nada menos que a la Gendarmería de montaña. Toda una institución del Estado; de ese papá Estado en el que no cree. La épica del Robinsón Crusoe autosuficiente y heroico quedó bastante comprometida.

El fenómeno Jornet, además, crea imitadores, un fenómeno fan de personas que no tienen su nivel físico y mental, pero quieren hacer lo mismo que él: subir y bajar montañas lo más rápido posible, lo más ligero posible. Y ya ha habido casos de gente que ha desaparecido y la encuentran días después al fondo de una grieta, porque resbalaron en el hielo con sus playeros, y aparecen muertos en pantalones cortos. Las autoridades de la zona de Chamonix veían cada vez más casos de este tipo y, después de años cargando contra la filosofía de Jornet, crearon una lista con el equipo que exigen a quienes quieren subir al Mont Blanc. Ahora se inspecciona la mochila de quienes quieren subir. Pues bueno, Jornet se burló de la medida compartiendo una foto que se había hecho en bolas en la cumbre del Mont Blanc haciendo el signo de la victoria, o algo así, y poniendo algo injuriosamente bromista…

No obstante, el montañismo es menos transversal en nuestra sociedad que el running (porque no es lo mismo correr que practicar running), y es aquí donde se perciben más claramente los efectos del consumismo en el deporte.

Sí. En relación con esto hay una reflexión que yo me topé al final del proceso de escritura del libro, y la metí a toda prisa porque me pareció muy interesante: la tesis de David Brooks sobre los bobos, ni hippies ni yuppies, como nueva clase alta del mundo. Él acuña ese término, bobo, como un acrónimo de bohemian bourgeois, bohemio burgués, y explica que en un momento dado hay una clase alta hippie que maneja un discurso de conexión mística con la naturaleza, de desprendimiento, de salir de la lógica utilitarista… Al final, era un discurso muy memo; la crítica que ya conocemos que se hace contra los hippies y que es certera. Pero en algún momento al menos creyeron sinceramente en todo eso. Más adelante aparecen los yuppies, que son eminentemente urbanitas y ferozmente competitivos y desprecian el mundo natural o no les interesa lo más mínimo. Bueno, los bobos, dice Brooks, son una especie de mezcla de esas dos élites anteriores. Recuperan una cierta conexión con la naturaleza, pero sin esa filosofía del desprendimiento que tenían los hippies. Vuelven a ella, acuden a ella, hacen alpinismo y practican deportes de aventura, pero no buscando una conexión mística sino convirtiendo la naturaleza en una carrera de obstáculos que esperan que demuestre que merecen su posición social. Obstáculos artificiales. Si hay una vía fácil y una difícil para subir a una montaña, suben por la difícil, etcétera. Funciona una especie de neodarwinismo social por el cual, si superas esos obstáculos, demuestras que eres mejor que los demás y que mereces la posición alta que ocupas en la jerarquía social.

Eso, por la parte de la élite; pero en una lógica más de andar por casa, creo que la gente que hace running encuentra en ello también una épica; les demuestra que valen. Hay una figura, y con esto no quiero ser cruel y de hecho no lo he metido en el libro porque es solo una intuición que tampoco tengo muy medida y no quería ser ofensivo gratuitamente; pero hay una figura que yo me he ido encontrando y que es una persona con una vida que podríamos considerar anodina, mediocre, y que de repente encuentra en el running la épica vital que le falta. Se construye una identidad en torno al running y sus redes sociales son una alusión constante a eso: a las carreras que hace, a los kilómetros que recorre… Hay todo un mundo de aplicaciones que registran tus rutas y toda una serie de parámetros numéricos: el desnivel que has hecho, los pasos que has dado, las calorías que has gastado, qué se yo. Y la gente comparte esos parámetros con orgullo en sus redes. ¡Mira cuántas calorías he gastado! ¡Mira cuántos kilómetros he corrido! ¡Mira en qué poco tiempo lo hice!

¿Está desplazando ese perfil al del viejo corredor o montañero? ¿Crees que hay personas que han dejado de salir a correr, han dejado de ir de excursión a la montaña, de la misma manera huyen del ambiente que se impone en los gimnasios?

De hecho, el monte se ha convertido o se está convirtiendo en una especie de gimnasio gigante. Hay una religión moderna de la ascesis de la que el gimnasio es el templo, y el monte se está convirtiendo en la versión gigante y al aire libre de ese templo. El montañero que corre desplaza al que anda. La velocidad se impone sobre la no velocidad. Yo tengo experiencias personales de ello: por ejemplo, subiendo por el camino a Vega Urriellu, en los Picos de Europa, por el camino de Collado Vallejo. Es un camino estrecho y con una caída grande a un lado y pared al otro, y un día que estuvimos por allá en verano teníamos que andar apartándonos y parándonos cada dos por tres para que pasara un tipo que iba corriendo. Otra experiencia reciente, esta subiendo a unos montes que se llaman los Fontanes, en el macizo de las Ubiñas, y por los que hay que ascender una canal muy vertical y con mucha piedra suelta que se llama la Canalón del Buey. Hay que subir con mucho cuidado y se recomienda subir con casco para que no te caigan piedras encima. Pues bueno, hace poco, en octubre, estábamos bajando por esa canal y de repente pasan dos tíos, además de cierta edad, unos cincuenta años, vestidos con sus mallas fosforito y tal, que bajan corriendo, soltando unas piedras enormes. Se imponen. Primero ellos y su reto, su desafío, y luego los demás, y si te cae una piedra, te jodes. El running impone su presencia.

Hace poco me contaban miembros del Club Vetusta de Oviedo que en una excursión por Soria habían discutido con unos runners porque resultaba que iban a hacer andando la misma excursión que ellos hacían corriendo. Había una carrera organizada, discutieron y los runners argumentaban: «Oiga, es que nosotros hemos pagado». Su presencia era prioritaria porque habían pagado; porque habían alquilado aquel camino para hacer su carrera. Entre caminantes no hay ese problema. No es exactamente que cuantos más caminantes sea mejor, pero unos caminantes no discuten con otros ni los desplazan porque sientan que el camino les pertenece. El running sí desplaza a los otros.

Yo, personalmente, soy un dominguero del monte: solo me gusta ir cuando hace sol, cuando no hace demasiado frío ni viento y hay suficientes horas de luz. Pero si tuviera que citar qué me anima a madrugar para ir a la montaña, dudaría seriamente entre las vistas y la comida. El disfrute del banquete de la cumbre. Hoy, sin embargo, parece que muchos han pasado del queso y el vino al sobre de gel…

Sobre la primera parte de la pregunta, lo cierto es que el montañero tradicional también prefiere el monte en los días buenos, porque el sol es lo que te posibilita la vista, el disfrute tranquilo de todas las posibilidades que la montaña ofrece. El runner prefiere o no ve con fastidio las condiciones duras porque, como te decía, gusta de ponerse obstáculos. Y mira, a mí una cosa que me gusta del montañismo es que las excursiones de cierta dificultad, efectivamente, te obligan a superar obstáculos. A diferencia de otras actividades en las que te puedes dar la vuelta cuando encuentras uno, aquí tienes que seguir, y eso es una enseñanza vital importante. Una crítica que me hacen a veces cuando digo esto es que con ello me contradigo, porque el runner busca precisamente superar obstáculos. Pero es que una cosa es superar obstáculos y otra ponérselos artificialmente, buscarlos adrede.

En cuanto a la comida, sí, el runner quiere alimentos que le proporcionen el mayor número de nutrientes posible en el menor tiempo posible y le permitan arañar más segundos al cronómetro. No come disfrutando de la comida, sino que se concibe como una máquina que necesita rellenar el depósito. Para ellos, la comida es una función lamentablemente necesaria y procuran cubrirla de manera rápida, barata y efectiva. Usan gominolas como de astronauta, geles y así. Como decía Mumford, vivimos en una civilización de la máquina; el mundo se está convirtiendo en una gigantesca máquina y nosotros, en vez de poner las máquinas a nuestro servicio, nos ponemos al servicio de ellas y, de hecho, nos convertimos en ellas.

Yo, en el libro, dedico un capítulo a la comida y reivindico el disfrute de la comida, que además en el monte es mayor: el esfuerzo te hace disfrutarla más y no solo la disfrutas, sino que hablas de ella, la compartes con los amigos con los que vas y hay un juego de sinestesias entre el disfrute de la vista y el de la comida. Se vuelven paralelos, se aglutinan. Te comes el paisaje y admiras la comida.

A pesar de ello, los geles son, efectivamente, más eficientes ¿No se corre el riesgo con este discurso de despreciar el progreso que nos permite superarnos?

No, claro, yo no soy tecnófobo, ni un amish. Hay avances que están muy bien. El goretex, por ejemplo. Ves unas botas de hace cincuenta años y te entran los siete males: enormemente pesadas, calaban… Y yo no niego el mérito de superarse, sino la necesidad que se ha creado de hacerlo constantemente y también la ideología que ello transmite. El neoliberalismo, en esencia, es la falta de límites. De límites físicos, de la creencia en ellos: el petróleo que se acaba y que utilizamos como si no fuese a acabarse jamás, el planeta que se recalienta y en el que seguimos desempeñando actividades que lo recalientan como si no pasara nada, etcétera. Pero también la falta de límites mentales, vitales; la idea de que si algo puede hacerse, debe hacerse. Todo este montañismo del récord es expresión de eso. Hay carreras particularmente salvajes, de varios días, como la Transpirenaica, en las que los corredores procuran dormir lo menos posible, con casos de algunos que han estado cuarenta y ocho horas corriendo sin hacerlo y que se enorgullecen muchísimo de ello, porque se sienten adalides de una obsesión por ensanchar los límites de lo humano que es muy de nuestro tiempo. ¿Tiene eso mérito? Pues puede tenerlo; un mérito físico, deportivo. Pero es una filosofía muy perniciosa y que al final nos conduce al desastre. Y frente a ese capitalismo neoliberal que no tiene límites, yo creo que hay que reivindicar la democracia como deliberación colectiva sobre los límites que nos ponemos.

Hay que reivindicar, en general, el valor de los límites; de esos límites deliberados colectivamente para que garanticen una vida social lo más sujeta a los tres principios que ya decía Pericles que perseguía la democracia: la búsqueda de la verdad, del bien común y de la belleza. Debemos ponernos límites que no sean férreos, que no sean totalitarios, que no sean impuestos por un sátrapa, sino deliberados políticamente. Entre todos decidimos qué es lo que se puede hacer y qué es lo que no se puede hacer; qué es bueno para la sociedad y qué es pernicioso para la sociedad y su salud, aunque sea bueno para unos pocos.

Además, aquí hay una reflexión que me gustaría hacer sobre dos tipos de individualismo, porque es otra crítica que me hacen. No todo individualismo es malo: una idea demasiado férrea de lo colectivo, al final, conduce a cosas oscuras, al nacionalismo, al fascismo, al totalitarismo, etcétera. Hay un individualismo necesario y un equilibrio necesario entre el individualismo y el colectivismo, igual que lo hay entre la búsqueda del bien privado y la búsqueda bien común, que es lo que Antoni Domènech llamaba la tangente ática. Por supuesto, en el alpinismo y en su historia hay un individualismo; el montañismo ha sido individualista muchas veces: ha habido un montañismo de personas que buscaban apartarse de la sociedad, que buscaban encontrarse, a solas, consigo mismo. Pero hoy no se busca eso. El individualismo de hoy es un individualismo falso. Subes la montaña, por muy solo que subas, para hacerte una foto para Instagram y que te den muchos likes. El montañismo individualista clásico lo representa bien el famoso cuadro de Friedrich, El caminante sobre el mar de nubes, en el que el tipo aparece representado de espaldas, admirando un paisaje hermoso y transmitiendo una cierta melancolía. Hoy existe un falso individualismo que busca la admiración del colectivo: el caminante mira a cámara y sonríe dándole la espalda a la montaña.

Uno de esos viejos y grandes individualistas de la montaña fue Reinhold Messner, el primer ser humano en coronar el Everest sin oxígeno, y al que durante un tiempo persiguió la leyenda de haber abandonado a su propio hermano para hacer cumbre. Ahora, cuentas en tu libro que demasiados montañeros pasan de largo cuando se encuentran una figura semienterrada en la nieve, aunque a veces no tienen muy claro si es un cadáver o alguien que necesita ayuda…

Hoy en día, el Everest está repleto de cadáveres. Hace unos años se calculó que había como doscientos cincuenta. Muchos están ahí por lo caro y costoso que es bajar los cuerpos. El Everest está convirtiéndose en general en el vertedero más alto del mundo, porque también está lleno de basura, y parte de esa basura son cadáveres de gente real, que existió, que fueron personas con amigos y familia, pero se murió allí y allí se quedó. Y algunos se convirtieron en mojones, en hitos famosos del camino. El famoso Green Boots, por ejemplo, que ya no está porque lo retiró una expedición que acudió al Everest a retirar cadáveres porque su promotor estaba indignado con el tema este, mientras estuvo, y estuvo años, era un hito del camino: la gente, cuando pasaba al lado, sabía que estaba en tal punto y que le quedaba tanto para llegar a cima.

Aquel pobre sujeto se había convertido en un objeto, pero es que se llega al extremo de convertir los cadáveres del Everest no ya en objeto, sino en mercancía: hay gente que arranca pedacitos de la ropa de estos cadáveres para llevárselos de recuerdo. Y cuando lo cuentas, indigna, pero a nadie le parece raro. Hay una lógica en ello que comprendemos, y la comprendemos porque el capitalismo, en general, también significa una mercantilización brutal de las personas; un desprecio brutal por la vida humana.

Para ir acabando, me gustaría mirar al futuro. Parece claro que, independientemente de lo que ocurra con el momento feminista, en los próximos años habrá un momento ecologista. ¿Corremos el riesgo de que las tendencias sociales que denuncias en tu libro se blanqueen en cierta medida a través del llamado greenwashing?

Del greenwashing hablo en el libro en el capítulo en el que hablo del DesafíOSOmiedo, una maratón de montaña muy famosa que se celebra aquí en Asturias y que recibió críticas de los ecologistas porque parte del recorrido atravesaba las arandaneras a las que los osos del parque natural bajan a alimentarse. Lo pongo como ejemplo de cómo estas carreras perjudican muchas veces al entorno; a la flora y a la fauna. Y hablo del greenwashing porque, para combatir estas críticas, el DesafíOSOmiedo empezó a organizar una plantación de árboles frutales de los que también utilizan los osos para alimentarse, pero en las propias declaraciones del responsable de la maratón, cuando esto se presentó, ya se revelaba que la intención era mercadotécnica; un puro marketing para combatir las críticas que estaban recibiendo. Dijo que querían «desmontar el mito de que los corredores venimos, arrasamos y nos vamos». Yo relaciono eso con otras operaciones de greenwashing grandes y notorias: BP provoca el famoso vertido en el golfo de México y automáticamente se cambia el logo por una flor, para parecer preocupado por el tema medioambiental; Gas Natural se convierte en Naturgy, y el Natur- transmite también una idea de preocupación naturista; adopta como logo una mariposa, pero mientras tanto posee algunas de las centrales más contaminantes de España y auspicia unos proyectos gasísticos que amenazan el parque de Doñana, etcétera.

Lo del greenwashing es un peligro, sí. Y también hay otro en el ecofascismo. Acabo de leer que Sebastian Kurz, el presidente de Austria, un tipo joven con un discurso muy xenófobo y de aroma ultraderechista, va a pactar con Los Verdes. Yo veo ahí y en otros sitios indicios de algo de lo que gente muy brillante viene advirtiendo desde hace años, que es el maridaje entre la extrema derecha y un ecologismo misántropo; una vertiente chunga del ecologismo, pero que existe, que viene a decir que la catástrofe climática que nos amenaza no es culpa del capitalismo, no es culpa de un muy determinado orden económico, sino del ser humano, que es per se una plaga para el planeta Tierra. Puede haber un matrimonio entre eso y una extrema derecha que encuentre en la catástrofe climática la excusa y la justificación para discursos de exclusión y, llegado el caso, de exterminio. Es un poco aquello de lo que nos habla El cuento de la criada, que muestra un régimen totalitario brutal, que explota a las mujeres, pero que se defiende ante el mundo diciendo: ¡mirad lo bien que lo estamos haciendo en materia ecologista, mirad cómo gracias a esto estamos recuperando la natalidad y el equilibrio! En este sentido, yo recomiedo siempre un libro que salió hace un tiempo en Estados Unidos y que ha sido editado recientemente en español por Virus Editorial, que se llama Ecofascismo: lecciones sobre la experiencia alemana. Tiene dos partes y la primera habla del ala verde del Tercer Reich (porque los nazis tenían un ala verde), y la otra de grupos fascistas y neonazis actuales con un discurso ecologista.

Tomemos el ejemplo de Madrid Central: todas las medidas que se impulsan para ir reduciendo las emisiones, ¿quién las paga? ¿Quiénes usan más los coches diésel? Los currantes que van a trabajar. ¿Quién se puede permitir un coche ecológico, que cuesta un pastón? Por supuesto, Madrid Central es necesario, y controlar el diésel y la contaminación también lo es. Pero deberíamos hacerlo de tal manera que el sacrificio fuera compartido entre todos, colectivo, social, no que los cuatro ricos que pueden permitirse el coche ecológico puedan circular libremente por doquier y el que se joda sea el currante que no puede permitírselo. Eso es fascismo o protofascismo, también. Lo es en la práctica, porque significa la parcelación de la ciudad; que haya zonas a las que unos pueden acceder y otros no. Y hay derivas más jodidas aún que pueden desarrollarse a partir de ahí. Los pobres contaminan y los ricos no, los inmigrantes no tienen una cultura respetuosa con el medio ambiente y los europeos sí, etcétera. Hay que ser ecologistas, faltaría más, pero de un ecologismo humanista y no antihumanista, que parta de una deliberación colectiva sobre cómo nos organizamos entre todos para combatir esta amenaza y no de que unos mantengan intacta su forma de vida mientras que otros tengan que cambiarla.

Dedicas la segunda parte de tu libro a destacar la trayectoria de algunas figuras de la historia del alpinismo y el montañismo. ¿Cuál te gustaría reivindicar?

Voy a escoger dos. Para empezar, siempre reivindico a Ruskin, el gran crítico de arte de la era victoriana, amigo de Turner y de otros grandes pintores de la época; un hombre con una cultura vastísima y una sensibilidad exquisita para la que no había nada que no fuera interesante. Era muy montañero: había ido por primera vez a los Alpes con catorce años de edad con su familia y se había enamorado de aquellos lugares; y tiene pasajes preciosos, y yo cito uno, sobre aquella primera vez, escritos con una sensibilidad poética exquisita.

A Ruskin no había ninguna de las posibilidades que la montaña le ofreciera que no le interesara. Tiene un libro que se llama On mountain beauty que es precioso y que revela bien esa mirada que Ruskin tenía: le interesa, por supuesto, la belleza poética y la oportunidad para ejercitar la lírica, pero también la geología, por ejemplo, y hacía dibujos y descripciones muy detallados de las formaciones rocosas que veía. También le interesaba la botánica, y tiene textos preciosos sobre las flores más bonitas que ve y explicando por qué las flores de las montañas, a las que se refiere como «joyas que esmaltan las rocas», le resultan más bonitas que las del llano, etcétera. Pero además, era un socialista cristiano que luego influirá mucho en Morris y en Gandhi, y cuando va a la montaña también se fija en la pobreza de los campesinos suizos, afectados de bocio, de cretinismo, y escribe textos reivindicando que se haga algo al respecto. En fin, un tío que iba por las montañas mirándolo todo, sin renunciar a ninguna de las posibilidades que la montaña ofrecía. El runner, el corredor, se fija un objetivo concreto y corre hacia él llenándose la cabeza de la letanía esa del tú puedes, tú puedes, tú puedes, que es en lo único en lo que puedes pensar cuando corres a toda velocidad. No se fija en nada más.

Ruskin se fijaba incluso en el cielo, y tiene textos predenunciantes del cambio climático en los que dice algo así como que están empezando a verse nubes que no se habían visto nunca. Tiene una intuición muy temprana de que la Revolución industrial está generando estragos, y hay quien dice que ya debió de percibir, aunque no está demostrado, que los glaciares de los Alpes se estaban derritiendo. Empezaron a derretirse hacia 1850, y hay estudiosos que intuyen que él ya debió de percibirlo, porque la suya era una mirada tan atenta y sensible que no podía escapársele.

Así que me gusta reivindicar a Ruskin, pero también a Alberto María de Agostini, un cura salesiano italiano que se va de misionero a la Patagonia, pero que también es montañero y explora toda aquella zona, coronando por primera vez varios picos, y en un momento dado se topa con el genocidio de los indios selknam; un genocidio brutal cometido por los estancieros, los empresarios ganaderos europeos, que se habían ido estableciendo en la zona, porque los selknam robaban ovejas y demás. Bueno, cuando este hombre se topó con eso, lo denunció. Tomó partido. No pasó de largo ante el drama que aquellas personas estaban sufriendo, sino que entendió que el conocimiento lo hacía responsable.

A De Agostini me gusta reivindicarlo porque hay gente que piensa que, por el hecho de que el libro lleve la palabra anticapitalista en el subtítulo, estoy reivindicando el bolchevismo. No: lo que yo reivindico es un anticapitalismo ancho en el que quepa gente como este tipo, que era religioso y seguramente conservador, pero denunció con valentía las consecuencias de aquel primer capitalismo de los pioneros de la Patagonia. También hay anticapitalistas de derechas.

Fuente: https://lasoga.org/existe-un-falso-...

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Condenado el equipo antidroga de la Guardia Civil de Málaga por narcotráfico

7 February, 2020 - 00:00

Europa Press

La Audiencia de Málaga ha condenado a un teniente de la Guardia Civil y exjefe del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA) de dicho cuerpo y a otras 26 personas por su participación en operaciones de narcotráfico. Además, se absuelve a ocho acusados, entre ellos otros cuatro agentes del instituto armado.

Así consta en el fallo de la sentencia de 299 folios, al que ha tenido acceso Europa Press y que ha sido notificada este viernes a los acusados y a sus representantes legales. En total, se imponen 102 años de prisión y 52 millones de multa a los 27 condenados.

Al exresponsable del EDOA se le condena por dos delitos contra la salud pública y otro de falsedad, imponiéndole en total 10 años y medio de prisión. En el apartado de hechos probados de la resolución se explican al menos dos operaciones de narcotráfico y la participación de los acusados.

El juicio a estos 35 acusados comenzó el 14 de octubre de 2015. Uno de los principales procesados, otro agente del EDOA, fue declarado en rebeldía al principio de la vista oral y se tendrá que celebrar un proceso contra él una vez que fue detenido el pasado mes de agosto en el aeropuerto de Madrid.

En el apartado de hechos probados de la resolución se explican varias operaciones de narcotráfico y la participación de los acusados que han resultado condenados. En uno de estos alijos, que tuvo lugar en una playa de Marbella (Málaga), uno de los procesados tenía planeado quedarse con una cantidad sin concretar, pero elevada, de hachís en su beneficio.

La sentencia considera que el exjefe antidroga conocía y "consintió" esos planes, que eran que "los agentes del EDOA actuaran con posterioridad al desembarco de la droga y a la entrada en la playa de los falsos policías, procediendo a la detención y permitiendo la huida de los alijadores". Era "contraprestación" a la información dada por aquel y para "obtener él éxito en su carrera profesional".

Pero, se añade, no está probado que fuese a participar en los beneficios de esa apropiación; pero sí se entiende que el teniente quiso "ocultar" lo ocurrido en dicha operación al juzgado para lo que "alteró con mendacidad lo sucedido, no reflejando en el atestado la existencia de la organización" y también "omitió cualquier referencia" a ese otro acusado para "evitar su detención y conseguir la impunidad de éste", que era un informador.

El Tribunal concluye que la conducta de este agente "excede con creces del marco doctrinal de los actos neutrales", pues "su actividad no se limitó a recibir y valorar la información" que le facilitaban los informadores sino que "fue mucho más allá, cooperando".

Otra operación fue dirigida por otro de los acusados condenados y consistía en introducir droga desde Marruecos vía Melilla, aprovechándola para introducir otra cantidad de hachís en su beneficio. En ésta, el exjefe de EDOA, "aprovechando el ejercicio de su cargo", participó y "daba cobertura", pero no está corroborado que fuera a cambio de dinero.

Así, la Sala indica que el exjefe facilitó esta operación "no solo en el sentido de obtener méritos policiales" sino también para que su informador "como contraprestación, obtuviera beneficio en la operación; bien económico derivado de su intermediación o bien quedándose con una parte de la droga".

Algunos condenados pertenecían a una organización —por lo que se les condena por pertenencia a grupo criminal— dedicada al tráfico de drogas mediante el traslado de alijos de hachís en embarcaciones procedentes de Marruecos, teniendo cada uno su función. La Sala considera que el agente que no ha sido juzgado estaba en contacto con ellos.

No así otros dos guardias civiles. De hecho, se indica que no consta acreditado que los responsables de dicha organización "ofrecieran o abonaran dinero a ningún miembro de la Guardia Civil como contraprestación por servicios de cobertura y vigilancia en el mentado alijo".

Uno de los acusados que ha sido condenado es el exmarido de Lucia Garrido, mujer que fue asesinada en su finca de Alhaurín de la Torre (Málaga) en 2008, caso en el que estaba investigado aunque recientemente ha sido sacado de la instrucción.

El Diario

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Cuando la patria se convierte en un semáforo. Indígenas mexicanos bufones del circo urbano

7 February, 2020 - 00:00

En México hay un fenómeno que se ha acrecentado en los últimos años y es el desplazamiento forzado interno. Miles de campesinos o indígenas abandonaron sus pueblos y comunidades a causa de la violencia y la miseria -algo que aumentó considerablemente a partir del inicio de la guerra contra los carteles del narcotráfico en el año 2006-

Si en México hace 50 años el 43% de la población vivía en las urbes hoy ya se sitúa en el 80%. Este es un verdadero drama demográfico casi imposible de revertir. Históricamente la nación mexicana ha sido un pueblo de campesinos, de agricultores, de ganaderos, de pescadores, de artesanos, pero a partir de al proceso de industrialización iniciado en los años 40 del siglo XX todo cambió por completo.

El mundo rural, que es el garante de la soberanía alimentaria, se encuentra en plena decadencia o, mejor dicho, en vías de extinción. Además, el T-MEC no ha hecho más que acelerar su agonía. A marchas forzadas los indígenas y campesinos, artesanos y pescadores abandonan sus tierras atraídos por el espejismo de la gran ciudad (Sinónimo de progreso y desarrollo) o dispuestos a cruzar clandestinamente la frontera americana para unirse a los miles y miles de indígenas que ya residen allí legal o ilegalmente. 45 etnias de la república mexicana han sido alevosamente condenadas al destierro. Se ataca la resistencia civil y pacífica en defensa de sus territorios. Porque hay muchas comunidades decididas a resistir y dar su vida por la tierra que los vio nacer.

Estamos en la última fase de exterminio como ha sucedido con tantas otras etnias y pueblos indígenas de América a lo largo de los últimos 500 años.

Como es el caso de Chiapas, el estado más pobre de la república mexicana pero paradójicamente también, el más rico en diversidad cultural y recursos naturales. En su territorio existen comunidades indígenas Tojolabales, Tzotziles, Tzeltales, Zoques, Choles, Mayas, etc. La guerra sectaria y el paramilitarismo hacen parte de un conflicto político-religioso que ha enfrentado históricamente desde el siglo pasado a los seguidores de la teología de la liberación, protestantes, evangélicos, mesiánicos o pentecostales, etc, etc... La lucha por la posesión de la tierra se ha agudizado en Chenalhó, Chalchihuitan, Aldama y San Andrés Duraznal dejando miles de indígenas desplazados. Por ejemplo, la guerra religiosa obligó a más de 30.000 evangélicos a salir de sus comunidades. La angustia, el terror y sufrimiento han llevado a muchas al suicidio. Es una atrocidad que campesinos e indígenas se queden sin cosechas, pierdan su ganado y pasen hambre y enfermedades. Una crisis humanitaria que golpea sobre todo a los más vulnerables: mujeres embarazadas, ancianos, niños, niñas y enfermos que sobreviven a la intemperie en las montañas haciendo frente al hambre y el frío especialmente en los altos de Chiapas. Desplazados de los ejidos a causa de la violencia estructural que los somete a sangre y fuego. Como es el caso del grupo paramilitar liderado por Rosa Pérez Pérez, ex alcaldesa de Chenalhó del partido Verde Ecologista. Una élite de indígenas ricos o "caciques" detentan el control político y económico, acaparan tierras y medios de comunicación, comercio, trabajo, aparte de estar vinculados con partidos políticos de ámbito nacional -especialmente el PRI.

En esta zona se produjo en 1997 la "matanza de Acteal" en el que 45 miembros de la comunidad Tzotziles (organización de "las Abejas") fueron asesinados. Los indígenas estaban orando en un templo protestante cuando los fusilaron paramilitares ligados al gobierno priista en una clara estrategia de aniquilar la base social. Según Serapaz y Frayba el presidente Zedillo inició una ofensiva para que los civiles no se unieran al EZLN -lo que significaba un incumplimiento de los acuerdos de San Andrés de Larrainzar. El CNI (Congreso Nacional Indígena) denuncia la continua violación de los derechos humanos, la crisis humanitaria, impunidad, la violencia estructural, la delincuencia organizada, mafias del narcotráfico o de migrantes, gamonalismo, paramilitarismo que es fuente constante de conflictos, expulsiones y desplazamiento forzado. Se han demolido las estructuras de organización social tradicionales creando un conflicto étnico-religioso que fomenta la desunión, los odios y las rencillas.

Tras el levantamiento del EZLN en 1994 más de 30 templos católicos fueron cerrados y varios sacerdotes extranjeros que trabajaban en las comunidades indígenas, deportados. El gobierno de Salinas como el de Zedillo declararon que la rebelión popular fue instigada por la Teología de la Liberación. La táctica que se aplicó para frenar la "ideología comunista" fue la de incrementar la presencia de misioneros de las iglesias evangélicas de EEUU para que formaran pastores indígenas en una clara estrategia de contrainsurgencia. No solo se siembra el miedo físico sino también el psicológico anunciando la inminente llegada del apocalipsis.

Por increíble que parezca miles de indígenas, entre las que sobresalen comunidades Tzotziles de Chiapas, han buscado asilo en las grandes ciudades como México, Guadalajara o Monterrey. Y al igual a lo que sucede con otros miles de marginados sociales no les queda otra alternativa que refugiarse en los semáforos de las principales arterias y avenidas. Desde ahora esa será su nueva patria, y desde ahora su nueva bandera será la roja, ámbar y verde. Por ahí se les ve tirados en la cuneta aguantando las inclemencias climáticas y el tráfico infernal de autos, camiones y autobuses que en las horas punta se recrudece hasta límites. ¿qué hacen menores de edad respirando monóxido de carbono y soportando tan altos grados de estrés, ruido y contaminación cuando debería estar estudiando en una escuela y disfrutando de una vida plena y digna? Y encima con bastantes probabilidades de morir atropellados. Esta una aberrante violación de los derechos de los niños como reza en el artículo 21 de la Constitución mexicana. Inmediatamente debería retirársele la patria potestad los padres y sus hijos entregados al bienestar familiar para su custodia (en este caso el DIF o Conecalli) Porque el destino de los descendientes de una de las culturas más importantes de Mesoamérica este no puede ser tan ruin y doloroso.

Mientras los automovilistas esperan que el semáforo cambie de rojo a verde los aprovechan el corto espacio de tiempo para ofrecer sus productos, hacer sus pases circenses, limpiar los cristales de los vehículos o pedir limosna. Gracias a este puesto de trabajo informal miles de empobrecidos devengan al menos un salario de supervivencia.

Se rompió su vínculo con la madre tierra y sus fuerzas telúricas que es donde verdaderamente están sus raíces y su identidad. Progresivamente se irán integrando a la fuerza en la sociedad mestiza mexicana que significa en esencia alienación, consumo y vicios. Empezando por olvidar su lengua madre y la imperiosa obligación de aprender un idioma extranjero como es el español. Llevan un estigma grabado en la frente: son indígenas, seres arcaicos e incivilizados, un obstáculo para la modernidad. Deben imperiosamente someterse a las leyes de la República Mexicana. Su metamorfosis será pasar de indígenas a mestizos, o sea, ciudadanos de tercera discriminados y sin derechos. La mayoría son analfabetas, no tienen preparación, ni estudios y por lo tanto esclavos de la ignorancia; carecen de patrimonio alguno, sin domicilio alguno y sin futuro alguno.

Asistimos a un cruel etnocidio que se traduce como la destrucción de la cultura de un pueblo y su acervo espiritual -Algo que viene sucediendo interrumpidamente durante los últimos 500 años. La independencia del imperio español no cambió para nada el estatus de los nativos sino muy por el contrario se acrecentaron las injusticias y siguieron sometidos a las veleidades de los criollos, oligarcas y terratenientes.

Han tenido que convertirse en payasos del circo urbano asumiendo el papel de saltimbanquis, malabaristas, equilibristas, limpiavidrios, vendedores de flores, golosinas, o simples limosneros. Cuando el semáforo se pone en rojo las mujeres (los hombres trabajan de peones de la construcción, obreros o albañiles) muchas madres con sus bebés en sus rebozos como es tradicional en las comunidades, y acompañadas de sus hijos mugrosos y harapientos se paran en la mitad de la calle y comienzan a realizar su espectáculo de malabares y maromas. Porque la clave es despertar los sentimientos de caridad cristiana a ver si los conductores se compadecen y los premian con algunas moneditas. "¡Misericordia papá, madrecita!" -ruegan afligidos persignándose religiosamente. ¡Vaya humillación! cómo han podido caer tan bajo.

En medio de un ambiente tan opresivo deben adaptarse a una nueva vida marcada por el racismo y la exclusión social. Aquí nadie los determina, ni nadie protesta ante tremendo drama humanitario. La indiferencia es la tónica dominante. Convertidos en fantasmas, en seres invisibles que valen menos que un perro de pedigrí que tanto miman los oligarcas. Ahora vagan al garete en el mar de cemento y asfalto de las grandes urbes cargados de hijos y luciendo sus vestidos tradicionales como único recuerdo de su noble origen. Que las comunidades indígenas vengan a pedir asilo en los semáforos de las grandes ciudades es algo que nos produce una profunda indignación. Condenados al destierro, exiliados en su propia tierra, clandestinos en su propia patria. Pero eso sí, luego los ciudadanos se vanaglorian del legado de los Mayas, los Aztecas las fabulosas pirámides y templos sagrados y sus avances en la astronomía, la geometría o las matemáticas.

Los gobiernos municipales estatales o federales argumentan que carecen de presupuestos para asumir tamaña emergencia social ¿quién va a ofrecerles refugio, manutención, educación, salud o trabajo? Son molestos y es mejor mirar para otro lado. Ni siquiera las iglesias o las ONG se comprometen porque sus servicios se encuentran colapsados por la cantidad de menesterosos y las oleadas de migrantes centroamericanos que transitan por México rumbo a EEUU.

Lo que de veras se necesita urgentemente es que el gobierno federal promueva un plan de retorno de los desplazados a sus tierras para que se reintegren a sus comunidades y vuelvan a ser productivos y autosuficientes. Pero si no se les garantiza paz y la seguridad cualquier esfuerzo será inútil.

En la zona metropolitana de Guadalajara según el INEGI viven aproximadamente 40.000 indígenas llegados de otros estados y también del propio Jalisco. Un buen porcentaje son desplazados que escapan del terror que impone el crimen organizado, el paramilitarismo, los conflictos interreligiosos, enfrentamientos étnicos, y, por supuesto, la miseria y el hambre.

Para intentar frenar el masacrante éxodo campesino el gobierno de la Cuarta Transformación (Secretaría del Bienestar) ha instituido el programa "Sembrando Vida" cuyo principio fundamental es "que nadie tenga que migrar por necesidad" Por lo tanto, ha prometido que los comuneros y ejidatarios que reúnan más de 25 campesinos recibirán 2.5 hectáreas y un sueldo de 5.000 pesos mensuales. El objetivo es sembrar 1 millón de hectáreas de árboles frutales y maderables en todo el país (antes de que finalice el mandato de AMLO) con el fin de generar 400.000 empleos en las zonas rurales más pobres de México (Estados donde las tasas de pobreza superan el 55% de la población) reactivar la economía local, revivir la tierra y proteger el medio ambiente. Este es un proceso largo y oneroso que demandará varios años en concretizarse.

Carlos de Urabá 2020

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6 February, 2020 - 00:00

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