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Actualizado: hace 15 min 43 seg

Reescribir la Historia

19 June, 2019 - 00:00

Reescribir la Historia

David Bollero

La Universidad de Alicante la ha pifiado. Intenta cambiar la Historia por el capricho de quienes niegan sus orígenes, de quienes, en el fondo, se avergüenzan de lo que sus antepasados hicieron. Eso es reescribir la Historia y puede jugarles una mala pasada con un ‘efecto Streisand' que, al menos, durante un tiempo, llenará espacios con el nombre de Antonio Luis Baena Tocón, uno de los militares franquistas que participaron en la condena a muerte de Miguel Hernández. Quien sabe, igual hasta es trending topic.

Imaginen que llega un buen día y los familiares de Martin Borman (secretario de Hitler) piden a la Universidad de Berlín que borre todo su rastro en los artículos de sus catedráticos. Un despropósito. Si, además, utilizan torticeramente una ley de protección de datos personales para conseguir su fin, más rocambolesco es todo.

Los familiares de Baena Tocón tienen que comenzar a encajar que su antepasado fue lo que fue e hizo lo que hizo, tal y como han recogido los historiadores de manera objetiva. Ni ellos son responsables ni se les pedirá cuentas por ello, pero tienen que ser consecuentes. En lugar de eso, recurren a la amenaza, a la intimidación de la querella… y la Universidad de Alicante que, quizás anda falto de un rector -Manuel Palomar- con coraje e integridad, se ha plegado a la intimidación, con la apostilla de “cautelarmente”.

Presentar a Baena Tocón como una víctima, que es lo que hace la familia del alférez, es también reescribir la Historia o aplicar paños calientes a quien, ya terminada la Guerra Civil, siguió del lado del dictador, como mínimo acatando órdenes que tienen graves consecuencias para la vida de otras personas, como fue el caso de Miguel Hernández, cuya pena de muerte fue finalmente conmutada por 30 años de cárcel. El poeta sí que fue una víctima; Baena Tocón, otra cosa bien distinta.

La concejala de Izquierda Unida (IU) Ana Fernández en el Ayuntamiento de Jerez de la Frontera fue absuelta después de que la familia del fascista José María Pemán -que en municipios como Rincón de la Victoria (Málaga) aún cuenta con calles- recurriera también a la querella para no aceptar la Historia. Fernández fue absuelta. Tocan tiempos en los que parece que cuesta encajar lo que han hecho los antepasados, intentando blanquearlo o, incluso, elevarlo a posiciones para ser alabados. ¿Será casual que sucede esto tras la irrupción de la extrema-derecha y el modo en que ésta intenta hacerse pasar por lo que no es, es decir, demócratas? Pues claro que no.

La Universidad de Alicante censura la historia del juicio a Miguel Hernández

La institución elimina de dos artículos en internet el nombre de Antonio Luis Baena, alférez franquista que participó en el juicio que condenó a muerte al poeta en 1940. Lo hace a instancias del hijo de Baena

Público / EFE

En una decisión inédita, la Universidad de Alicante (UA) ha accedido a eliminar de dos artículos escritos por Juan Antonio Ríos Carratalá, catedrático de Literatura Española de esa misma institución, el nombre del alférez del ejército franquista, Antonio Luis Baena Tocón, que ejerció de secretario judicial de uno de los consejos militares que condenaron a muerte a Miguel Hernández (aunque luego su pena fue conmutada por 30 años de prisión). Y lo ha hecho a petición del hijo del alférez, informa Ferrán Bono en el diario El País.

Según explica El País, "el familiar de Antonio Luis Baena Tocón solicitó a la Universidad de Alicante la eliminación de los datos personales de su padre, "amparándose en la ley de protección de datos personales y del reglamento europeo, el solicitante anuncia una reclamación a la Agencia Española de Protección de Datos y el inicio de un procedimiento judicial en caso contrario".

La UA ha estimado la petición y ha eliminado el nombre completo de Baena Tocón, que participó en uno de los consejos de guerra que acabaron condenando el poeta. Así lo ha explicado a El País el hijo de Baena: "He constatado falsedades respecto a cómo era su forma de ser y actuar, de cómo fue su vida... Lo presentan como verdugo y fue una víctima más".

La UA ha explicado a El País que esta decisión es cautelar y provisional, "adoptada a partir del informe de la delegación de Protección de Datos y que una comisión tomará una determinación definitiva". De hecho, la Universidad de Alicante ha convocado una "comisión de análisis" para revisar su decisión. De esta manera, la citada comisión evaluará la conveniencia o no de aplicar el olvido digital en artículos científicos publicados en Internet, en una interpretación de la ley de protección de datos, según han confirmado a Efe fuentes de la entidad académica alicantina.

Historiadores de la UA han indicado que pedirán "explicaciones al rector" sobre esta decisión, y desde los tres departamentos de Historia de la UA han asegurado que este miércoles "tendrá lugar una reunión de la Junta de Gobierno" en la que esperan que se explique una determinación que consideran "absurda".

Público

Entrada en la Wikipedia sobre Antonio Luis Baena Tocón: https://es.wikipedia.org/wiki/Anton...

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Los malos duermen bien

19 June, 2019 - 00:00

El presidente del régimen de EEUU, Harry Truman, dijo después de arrojar las dos bombas atómicas en Japón: "No tenía problemas para dormir"

Tomo prestado para estas notas el título con que se exhibió en Cuba una película de Akira Kurosawa de 1960; aunque aquellos «malos» resultan gente inofensiva si se les compara con el personaje del que quiero hablar. Un genocida que se jactaba de dormir a pierna suelta.

En la guerra simbólica los monumentos desempeñan una función legitimadora. Son perdurables, ilustres en sí mismos, se colocan más allá de las coyunturas y parecen vencer la acción del tiempo. Exaltan hechos y figuras de relevancia y enriquecen el paisaje cotidiano con señales venidas del pasado. Son también a menudo herramientas de «lavado de imagen». Han servido para realzar la imagen de emperadores e Imperios y para manipular la historia.

Truman, que ha sido llamado «el Presidente del Pueblo», tiene en su ciudad natal, Independence, Missouri, varias instituciones conmemorativas, entre ellas, la Biblioteca y el Museo Presidencial que llevan su nombre. El desmesurado Sitio Histórico Nacional Harry S. Truman cuenta con dos piezas centrales: la residencia donde vivieron Harry y su esposa Bess, antes, durante y después de la presidencia, y la Casa Rural Truman en Grandview, con los diez acres [5 hectáreas] de tierra que la rodean. Incluye asimismo otras casas de primos de Harry y hermanos de Bess.

El antiguo Palacio de Justicia del Condado de Jackson quedó rebautizado como Palacio de Justicia Truman, con una estatua del presidente en las afueras. En Columbia encontramos el Harry S. Truman Memorial Veterans Hospital, y en Key West, Florida, el Museo Truman Pequeña Casa Blanca (ya que el presidente usó la mansión como una especie de «Casa Blanca de invierno»). Hay una Beca Truman para estudiantes que aspiran a una carrera en el servicio público. Cada becario se convierte, según las bases de la Beca, en «un monumento vivo» al presidente. En Chicago existe además el Harry Truman College.

Seguramente los promotores de estas iniciativas no conocían la catadura moral de Truman. Ya antes de ser presidente y de cometer desde ese cargo delitos de lesa humanidad, había dado muestras de una desvergonzada falta de sentido ético. Siendo senador por Missouri, cuando Alemania invadió a la URSS, Truman, durante una sesión del Congreso, propuso esta noble estrategia: «Si vemos que Alemania está venciendo, deberíamos ayudar a Rusia. Y si Rusia está ganando, deberíamos ayudar a Alemania. Y de esta manera, dejar que se aniquilen tanto como sea posible».

Después, fallecido Roosevelt y firmada la capitulación de Alemania, el ahora presidente Truman tuvo muy pronto La Bomba lista para ser estrenada. «Japón les ofrecía una oportunidad (señala Ernesto Limia). Podrían rendir al Emperador sin necesidad de tropas y enviar un mensaje a la URSS de quién estaba a cargo del nuevo orden global». Según Howard Zinn, el bombardeo nuclear fue una decisión totalmente injustificada desde el punto de vista bélico: «en agosto de 1945, Japón ya estaba en una situación desesperada y listo para rendirse».

El racismo antijaponés se había estado promoviendo desde antes en EEUU. La revista 'Time', al relatar la batalla de Iwo Jima, afirmó: «El japonés medio es irracional e ignorante. Quizá sea humano, pero nada lo indica».

El hecho es que Truman dio la orden, y el 6 de agosto un avión B-29 lanzó La Bomba sobre Hiroshima. Entre 90 000 y 140 000 personas murieron enseguida destrozadas o carbonizadas (solo algo más de 3 000 eran militares). La cifra de muertos llegó a 260 000 antes del fin de año. Como se sabe, las consecuencias de aquel golpe satánico seguirían provocando sufrimiento y dolor en las generaciones siguientes.

Tres días más tarde, otro B-29 arrojó su carga funesta sobre la ciudad de Nagasaki. Entre 60 000 y 80 000 personas murieron de inmediato. De ellos, solo 250 militares. Los muertos llegaron a más de 100 000 antes de que terminara el año. Y, por supuesto, quedaron las secuencias a largo plazo de aquella monstruosidad. Pasó el tiempo, EEUU descubrió otra Bomba con mayúsculas, la de hidrógeno, y, a propósito de esta nueva arma, el periodista Murrom entrevistó al expresidente Truman. Quiso saber qué efectos dejó en su conciencia la masacre de Hiroshima y Nagasaki.

–Murrom: ¿Cómo hizo para manejar esto? ¿Cómo mantuvo su equilibrio? ¿Cómo dormía por las noches?

–Truman: No tenía problemas para dormir. Toda mi vida cuando ha llegado el momento de tomar una decisión, la tomo. Y la olvido y me voy a trabajar en otra cosa.

Granma

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Vídeo en València

18 June, 2019 - 00:00

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Desobediencia civil y el conflicto catalán

18 June, 2019 - 00:00

Reproducimos, por su interés, este artículo de opinión de los compañeros del Centre Delàs Tica Font y Pere Ortega aparecido en Público. Sin embargo en el Grup Antimilitarista Tortuga no hacemos nuestra la definición de Desobediencia Civil que en él se propone, especialmente en aquellos aspectos que pretenden fijar sus límites en la incuestionabilidad del marco jurídico-general dado. En todo caso nos parece un buen texto para poder reflexionar y debatir. Nota de Tortuga.

Crónicas insumisas

Finalizado el proceso judicial a los líderes políticos catalanes que impulsaron el procés. Los abogados defensores de los políticos en sus alegatos han reconocido como único delito el de la desobediencia civil, desestimando el resto de delitos presentados por la fiscalía: rebelión, sedición y malversación. Éste es un hecho nuevo, pues hasta la fecha, ninguno de los procesados, fuera de Jordi Cuixart, había reconocido que había llevado a cabo un acto de objeción de conciencia de desobediencia a la ley. Esto nos lleva a desempolvar y reproducir un artículo aparecido en Dominio Público sobre esta cuestión.

*

La desobediencia al lado de la rebeldía han sido los instrumentos más utilizados a lo largo de la historia de la humanidad para combatir injusticias y falta de libertades. Pero mientras la rebelión no siempre es pacífica la desobediencia siempre lo es, como lo demuestra la larga lista de gentes que la han practicado a lo largo de la historia, desde Sócrates que tomó la cicuta antes que renegar de sus creencias ante el Senado de Atenas; Thomas More que escogió su conciencia antes que obedecer al rey y murió en el patíbulo; o Thoreau, Gandhi, Rosa Parks, Luther King y tantos otros, como nuestros insumisos a la conscripción que aceptaron ir a la cárcel antes que renunciar a sus ideas. O en nuestra cosmogonía, una mujer, Eva, desobedeció a Dios robando una manzana o Prometeo robo el fuego a los dioses.

La educación reglada nos convierte en ciudadanos sumisos a la ley y el orden social establecido. Pero en cambio, poco se nos educa en la crítica y en la desobediencia a las injusticias. Esto viene a cuento porque todos somos conscientes de que no vivimos en una sociedad plenamente democrática, sino que la sociedad está llena de lagunas y espacios donde la democracia es imperfecta, ostensiblemente mejorable o ausente. Por ejemplo, ahí está el mal trato que se da a los inmigrantes en los CIES (Centros de Internación de Emigrantes), o el de los/las encarcelados en prisiones y tantas otras cuestiones que tienen que ver con la protección social de los más necesitados.

Como ninguna democracia es perfecta, sino al contrario, todas son perfectibles, es lógico que haya ciudadanía que se oponga a ellas y trabaje para cambiar situaciones injustas y, en ocasiones, se enfrente a la ley para intentar que la democracia se amplíe y llegue a esos espacios donde no existe. Y aquí es donde aparece la desobediencia, que de la mano de la objeción de conciencia se opone a aquellas leyes injustas con el ánimo de mejorarlas. Y es por este motivo que en la mayoría de las democracias avanzadas la objeción de conciencia está recogida en el ordenamiento jurídico y convierte la desobediencia es un acto legítimo.

Pero la desobediencia para cargarse de razón y consistencia moral tiene unas reglas que en la modernidad provienen de David Henry Thoreau y Gandhi, y que han sido sostenidas sólidamente desde la filosofía política por John Rwals, Norberto Bobbio y Jürgen Habermas. De entre ellos, Rawls, es quién mejor ha descrito la desobediencia como una de las garantías del estado de derecho con la definición más reconocida como un acto público, no violento, consciente y político, contrario a la ley cometido con el propósito de ocasionar un cambio en la ley o en los programas de gobierno.

Acto público, porque nunca puede ser clandestino ni esconderse ante la ley pues perdería el reconocimiento de ejemplaridad que persigue; no violento, porque si se empleara la violencia perdería fuerza moral ante la sociedad y debería ser perseguido por el mal cometido; consciente, porque debe ejercerse en conciencia y con plenas facultades; político, porque se ejerce para cambiar un programa de gobierno; contrario a la ley, porque pretende cambiar un ordenamiento jurídico en aquellos casos que suponen una clara vulneración de derechos fundamentales y de manera especial aquellos que atentan contra la libertad de expresión y reunión.

Regla general de la desobediencia que Rawls ha desarrollado junto a otros requisitos:
• concebirla como un último recurso una vez se han agotado todas las vías legales para que la reivindicación que se solicita no es atendida por la administración del estado
• que en un estado de derecho no puede ser total contra todo el ordenamiento jurídico, esto solo tendría justificación en una dictadura
• que sólo puede ir dirigida contra aquella ley u ordenamiento que vulnera un derecho
• que se trata de un acto individual, porque, aunque se pueda hacer de forma colectiva, las consecuencias de la desobediencia se deben asumir de forma individual dado que la ley recae sobre el sujeto que la ha infringido
• que la desobediencia debe darse siempre dentro de un marco de respeto al estado de derecho, porque, aunque se viole la ley, la fidelidad a la ley queda expresada por la naturaleza pública y no violenta del acto, y, en especial, por la voluntad de aceptar las consecuencias legales de la propia conducta.

Esto último, es puesto en primer plano por Gandhi, Luther King y sus seguidores, pues se deben asumir las consecuencias legales que se deriven del acto de desobediencia. Pues, aunque se rechaza la ley se está dispuesto a asumirla, así como las sanciones que se desprendan. Y como se supone que están cargadas de razón, se volverán contra el ordenamiento jurídico del estado que las promulga y servirán de ejemplo moral para toda la población.

Pues el objetor quiere dar muestras de ejemplaridad ante la sociedad y presentarse como un buen ciudadano, y por este motivo se muestra dispuesto a aceptar las consecuencias de su acto. Así lo hicieron aquellos que han servido de ejemplo, el primero, Thoreau, que nos dejó como testimonio un documento transcendental, Desobediencia civil, y después sus seguidores, León Tolstoi, Bertrand Russell, Gandhi, Luther King y tantos otros y otras que aceptaron ir a la cárcel para poner de relieve que se estaba cometiendo una injusticia contra ellos.

En el Estado español lo hicieron los objetores e insumisos al servicio militar obligatorio que desobedecieron la ley de formas diversas, unos no presentándose en los cuarteles, otros negándose a vestir ropa militar y ser adiestrados en el uso de armas para hacer la guerra, y algunos, incluso, desertando dentro de los cuarteles o en las ONG donde prestaban el servicio militar substitutorio. Y muchos de ellos fueron condenados y encarcelados, y algunos fueron inhabilitados para ejercer como funcionarios públicos. Un movimiento de objeción al servicio militar que tomo tales proporciones que obligó a cambiar la ley, primero reconociendo la objeción de conciencia al servicio militar, después, aboliendo la conscripción. Que después ha tenido continuidad en los que hacen objeción fiscal al gasto militar.

En ese sentido, la desobediencia es una herramienta política de enorme fuerza, pues si es ejercida de manera mayoritaria por la población, ningún estado puede hacer frente a un movimiento de esa envergadura. Ese fue el argumento principal del pensamiento de Gandhi que consiguió liberar la India de la dominación del imperio británico, la fuerza de la noviolencia y sus herramientas, la desobediencia y la no cooperación. La misma desobediencia que animó al movimiento por los derechos civiles de la comunidad negra de Estados Unidos encabezada por Luther King; el de las sufragistas de Reino Unido que luchaban para obtener el voto para las mujeres y tantas otras gentes anónimas que a lo largo de la historia la han practicado.

El conflicto político en Catalunya

En Catalunya, la desobediencia civil ha sido objeto de atención por parte de los seguidores de la independencia ante la negativa del Gobierno central a admitir un referéndum que permitiera a la ciudadanía catalana pronunciarse sobre la autodeterminación. Aunque finalmente no fuera ejercida como tal, pues la consulta que finalmente se llevó a cabo el 1 de octubre de 2017 por parte del Govern de la Generalitat con el apoyo de entidades sociales, no fue presentada como un acto de desobediencia, sino como un acto democrático para ejercer el derecho a votar. Una decisión, que ponía por delante la conciencia de los convocantes frente a una decisión judicial que la prohibía. Este desafío implicaba un alto riesgo para funcionarios y gobernantes que ocupaban puestos de responsabilidad en la administración de Catalunya, pues incumplir el ordenamiento jurídico del estado representaba que podían ser llevados ante los tribunales, pues, aunque no lo declaraban, se trataba de un acto de desobediencia a la ley y los tribunales.

Así, resulta paradójico que los políticos que ejercieron funciones ejecutivas o legislativas en los meses de septiembre y octubre de 2017, fechas en que se produjeron los hechos por los que se los enjuicia, los encausados apelen a la democracia para defender sus actos, aduciendo que estaban refrendados por un programa electoral que defendía un referéndum de autodeterminación y unos votos de la ciudadanía que los aupó a las instituciones. Pero en cambio niegan admitir que desobedecieron la ley.

Una apelación a la democracia contradictoria, pues estos políticos aprobaban disposiciones contrarias a la ley, la misma ley que les permitía ocupar cargos de responsabilidad en las instituciones autonómicas.

Es evidente que la no asunción de la desobediencia es debida al temor de ser sancionados o inhabilitados para ejercer funciones públicas y esconden sus acciones bajo la excusa de que obedecen el mandato popular que los había elevado al cargo que ocupaban.

Desde luego que la distancia entre Luther King, Gandhi y los insumisos de conciencia al servicio militar está muy lejos de la de estos gobernantes catalanes, pues aquellos no dudaron que ante la injusticia que denunciaban, estaban dispuestos a ir a la cárcel. Mientras que estos políticos recurren a artilugios verbales sobre la democracia para amagar el desacato a la ley porque temen ser inhabilitados.

Debería estar claro que, el funcionario público que debe el cargo que ocupa al ordenamiento jurídico que le permite ejercerlo, en caso de objetar y desobedecer la ley, debería dimitir y abandonar su cargo y sí no lo hace, aceptar las sanciones que se deriven. Lo mismo, y con mayor enjundia lo deben admitir los políticos con responsabilidad de gobierno. Pues éstos deben su cargo precisamente a la ley que les permite ejercer esa función.

Para acabar y volviendo al terreno de la teoría de la desobediencia. En un estado democrático, aunque existan limitaciones en cuanto a derechos, la desobediencia no se puede dirigir contra todo el ordenamiento jurídico, esto sólo tiene justificación en un estado autocrático y dictatorial, que no es el caso del Estado español, y sólo se puede dirigir contra aquella ley que se considera injusta porque vulnera un derecho. Esa es la enorme dificultad de los partidarios de la independencia de Catalunya.

Esta dificultad es patente en Catalunya, pues se ha hablado mucho de iniciar campañas de desobediencia, y, propuestas las ha habido, pero no ha cuajado ninguna. Las entidades sociales y los partidos políticos que quieren la independencia no han lanzado ninguna propuesta en ese sentido. Aunque, cierto es, que la CUP, defiende la desobediencia como estrategia política y alguna de sus miembros con cargo público la ha ejercido (Montserrat Venturós, alcaldesa de Berga, se negó a descolgar del balcón del Ayuntamiento una bandera independentista y fue inhabilitada seis meses por un juez).

Como ya se ha indicado, la desobediencia no puede ser practicada contra toda la Constitución, sino sólo ante aquel ordenamiento que se considera injusto. Ante el enorme conflicto que se vive en Catalunya, no existe otro camino, a nuestro parecer, que el de su transformación por medio del dialogo entre todos los actores implicados. Así, se impone un receso y empezar a buscar las condiciones que hagan posible el dialogo.

Fuente: https://blogs.publico.es/cronicas-i...

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Policías siniestros sin punto y final

18 June, 2019 - 00:00
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¿Pueden evitarse las guerras?

17 June, 2019 - 00:00

Publicamos el punto de vista analítico sobre esta cuestión, de un autor con el que no nos identificamos en todos los casos, ya puede dar pie a una interesante reflexión. Nota de Tortuga.

“¿Existe algún medio que permita al ser humano librarse de la amenaza de la guerra?”, preguntaba angustiado Albert Einstein a Sigmund Freud en una famosa carta de 1932: ¿Por qué la guerra?, cuando arreciaba el nazismo y el odio contra los judíos en Alemania y la posibilidad de un gran conflicto internacional ya se veía en el horizonte. Pocos años más tarde estallaría la Segunda Guerra Mundial, con un saldo de 60 millones de personas muertas, y el uso (innecesario en términos bélicos) de armas atómicas por parte de Estados Unidos para dar fin al enfrentamiento (en realidad: bravuconada para mostrar quién detentaba el mayor poderío). “Todo lo que trabaja en favor del desarrollo de la cultura trabaja también contra la guerra”, respondía el fundador del Psicoanálisis en otra misiva igualmente famosa: ¿Por qué la guerra?

Sin dudas la preocupación en torno a la guerra, a su origen y a su posible evitación, acompaña al ser humano desde tiempos inmemoriales (de ahí la diplomacia, como forma civilizada de arreglar diferendos). "Si quieres la paz prepárate para la guerra", decían los romanos del Imperium. No se equivocaron. El fenómeno de la guerra es tan viejo como la humanidad, y según van las cosas nada indica que esté por terminarse en lo inmediato. La paz, parece, es aún una buena aspiración,…..pero debe seguir esperando.

Más allá de pacifismos varios que hacen llamamientos a la evitación de la guerra, la misma es una constante en toda la historia. Sus móviles desencadenantes pueden ser variados (elementos económicos, guerras religiosas, problemas limítrofes, diferencias ideológicas), pero siempre, en definitiva, se trata de choques en torno al ejercicio de poderes. En otros términos, aunque la cultura (o civilización) se ha desarrollado y, eventualmente, puede ser un freno a la guerra, la dinámica humana se sigue desplegando en torno al ejercicio de la violencia. ¿Quién pone las condiciones? o, si se prefiere, ¿quién manda?, es el que detenta el mayor poderío (el garrote más grande ayer, las mejores armas estratégicas hoy). La apelación a la fuerza bruta sigue siendo una constante. Nos civilizamos… solo un poco. La fuerza bruta sigue mandando.

La posibilidad de un órgano global que vele por la paz de todos los habitantes del planeta, más allá de una buena intención, no ha dado resultados. Dejar librada la paz a la “buena voluntad” no funciona. El mundo, ayer como hoy (la comunidad primitiva o nuestra actual aldea global) se sigue manejando en función de quién detenta la mayor cuota de poder (el garrote más grande). La Organización de Naciones Unidas, que nació para asegurar la paz mundial luego del holocausto de la Segunda Guerra Mundial, ha fracasado rotundamente, porque no dispone de la fuerza necesaria para hacer cumplir su mandato. El ejército de paz de la ONU (los Cascos Azules)…., dan risa, porque no constituyen un ejército. De hecho, quienes toman las decisiones finales allí son los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad: Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña y Francia, las cinco principales potencias atómicas y, casualmente, los cinco mayores productores y vendedores de armas del mundo (¿“Astucias de la razón”? diría Hegel. ¿O patetismo descarnado?) Las declaraciones pomposas sobre la paz son pisoteadas inmisericordes una y otra vez.

“Tomamos las armas para abrir paso a un mundo en el que ya no sean necesarios los ejércitos , dijo el líder del movimiento zapatista en Chiapas, México, el Subcomandante Marcos, en un intento de sentar bases para un futuro distinto al actual, donde la violencia define todo finalmente (y la guerra es su expresión suprema). Pero, más allá de lo hermoso de tal formulación, un mundo sin guerras, por tanto, sin armas, sin tecnología de la muerte, un mundo que hace pensar en el ideal comunista de una comunidad planetaria de “productores libres asociados”, como dijera Marx, donde ya no fuera necesaria la fuerza coercitiva de un Estado, hoy por hoy eso no pasa de bella aspiración. O de quimera utópica.

II

En la actualidad, si bien ha terminado la Guerra Fría –escenario monstruoso que sentó las bases para una posible y real eliminación de la especie humana en su conjunto en cuestión de pocas horas– continúan en curso cantidad de procesos bélicos, suficientes para producir muerte, destrucción y dolor en millones de personas en todo el mundo. Al menos son 25 las guerras en curso: Sudán del Sur, Siria, Afganistán, Birmania, Turquía, Yemen, Somalia, República Centroafricana, República Democrática del Congo, el conflicto israelí-palestino, Nigeria, Myanmar, la guerra contra el narcotráfico en todo México, Irak, por nombrar algunas, más la posibilidad siempre latente de nuevas guerras (Irán, Norcorea, Venezuela). La lista pareciera no tener fin. ¿Brasil y Colombia declararán la guerra a Venezuela? Parecía impensable unos años atrás; hoy día, no.

¿Por qué la guerra? ¿Es posible evitarla? Esta pregunta viene acompañando al ser humano desde sus orígenes, con lo que se ve que el problema es particularmente arduo y no existe una solución definitiva. “Usted se asombra de que sea tan fácil incitar a los hombres a la guerra y supone que existe en los seres humanos un principio activo, un instinto de odio y de destrucción dispuesto a acoger ese tipo de estímulo. Creemos en la existencia de esa predisposición [pulsión de muerte] en el ser humano y durante estos últimos años nos hemos dedicado a estudiar sus manifestaciones”, respondía Freud en su carta a Einstein. La historia de la humanidad, o la simple observación de nuestra realidad global actual, muestra fehacientemente que la guerra acompaña siempre al fenómeno humano. Entre Honduras y El Salvador, hasta una guerra ¡por un partido de fútbol! pudo declararse.

Alguien dijo mordazmente que nuestro destino como especie está marcado por la violencia, pues lo primero que hizo el primer humano al bajar de los árboles fue, nada más y nada menos, que producir una piedra afilada: ¡un arma! De ahí a los misiles intercontinentales con ojiva nuclear múltiple con capacidad de barrer una ciudad completa pareciera seguirse siempre el mismo hilo conductor. ¿Será realmente nuestro destino?

Se podría pensar, quizá amparándose en un pretendido darwinismo social, que esta recurrencia casi perpetua es connatural a nuestra especie, genética quizá. De hecho, el ser humano es el único espécimen animal que hace la guerra; ningún animal, por sanguinario que sea, tiene un comportamiento similar. Los grandes depredadores matan para comer, continua y vorazmente…, pero no declaran guerras. Y las peleas entre machos por territorio y por las hembras, no terminan con la muerte del rival y su sometimiento. Como toda conducta humana, también la violencia –y la guerra en tanto su expresión más descarnada– pasan por el tamiz de lo social, del proceso simbólico. La guerra no llena ninguna necesidad fisiológica: no se ataca a un enemigo para comérselo. En su dinámica hay otras causas, otras búsquedas en juego. Se vincula con el poder, que es siempre una construcción social; quizá la más humana de todas las construcciones. Ningún animal hace la guerra a partir del poder; nosotros sí.

A partir de esto, se ha dicho entonces que si la guerra es una "creación" humana, si su génesis anida en las "mentes", perfectamente se podría evitar. En esta línea, para pensar en la posible evitabilidad de la guerra y de la violencia cruel y gratuita, puede partirse de las conclusiones a que llegaron varios científicos sociales y Premios Nobel de la Paz congregados en Sevilla (España) en 1989 para analizar con todo el rigor del caso qué había de verdad y de mentira en relación a la violencia. El Manifiesto de Sevilla que redactaron afirma que la paz es posible, dado que la guerra no es una fatalidad biológica. La guerra es una invención social. "Se puede inventar la paz, porque si nuestros antepasados inventaron la guerra, nosotros podemos inventar la paz", expresaron en el documento.

No puede dejar de situarse el momento en que tuvo lugar tal acontecimiento: fue contemporáneo de la desintegración del campo socialista soviético y de la caída del Muro de Berlín, cuando el mundo quedó unipolarmente establecido, con Estados Unidos a la cabeza, y la Guerra Fría llegaba a su fin. Pudo pensarse en ese momento que el conflicto (¿conflicto de clases?) terminaba. De ahí la elucubración (quizá ingenua) respecto a que se podían sentar bases para terminar con las guerras (sin la molestia de un campo socialista. Pero ¿acaso desaparecían las contradicciones sociales, más allá de la pomposa declaración de Fukuyama de haber alcanzado el “fin de la historia y de las ideologías”?)

Si hubiese sido cierto que con la extinción del socialismo europeo (y la conversión de China a un “socialismo de mercado”, un socialismo light para la visión occidental) terminaban las tensiones, ¿por qué el fenómeno de la guerra no decae, sino que, por el contrario, aumenta? ¿Por qué sigue en ascenso la inversión en armamentos a nivel global? (más de un billón de dólares anuales), –armas que, indefectiblemente, son usadas en contra de otros humanos, y por tanto continuamente renovadas, mejoradas, ampliadas–. ¿Por qué, pese a que en muchísimos países en estas últimas décadas han aumentado la información, la participación ciudadana en la toma de decisiones, la cultura democrática, se decide con valentía intelectual acerca de temas candentes como la eutanasia, el aborto o los matrimonios homosexuales, por qué pese a todo ese avance civilizatorio las posibilidades reales de desaparición de las guerras se ven como algo tan quimérico? Hay en todo esto una relación paradójica: de liberarse toda la energía de las armas atómicas acumuladas hoy día sobre la faz del planeta, se generaría una explosión tan monumental que su onda expansiva llegaría a la órbita de Plutón. ¡Proeza técnica!, sin dudas. Pero ello no impide que el hambre siga siendo la primera causa de muerte de la humanidad. Pareciera más importante hacer la guerra que la paz. Se invierte más en armas que en procedimientos para terminar con el hambre. ¿Nuestro ineluctable destino: la destrucción de la especie?

Dígase, por otro lado, que esa quimera ilusoria de un mundo “pacífico” con Washington a la cabeza en forma unipolar, duró muy poco. Con el retorno de Rusia y China al primer plano de la política internacional, quedó más que demostrado que las guerras siguen. Siria marcó el retorno de Rusia como superpotencia militar, disputándole la supremacía global a Estados Unidos de igual a igual (derrotándolo en el país medioriental). Y Venezuela, con la posibilidad de una conflagración de características impredecibles dado el total compromiso en este pretendido “patio trasero” estadounidense de las dos potencias euroasiáticas ahora intocables, Rusia y China, el espectro de una guerra total (con armamento nuclear) está más cerca que cuando la crisis de los misiles en Cuba en 1962.

Aunque vivimos el fin de un período especialmente bélico como fue la llamada "Guerra Fría" (una virtual Tercera Guerra Mundial), la virulencia del actual marco guerrerista es infinitamente mayor a aquél. Con el actual tablero político internacional puede decirse sin temor a equivocarse que hoy se viven días de tanta tensión como en los peores momentos de aquel enfrentamiento Este-Oeste. Quizá la marca de dicho conflicto no está dado, básicamente, por una pugna ideológica (como lo fue la Guerra Fría: pugna capitalismo-socialismo) sino por enormes intereses económicos de las actuales superpotencias, disputa por supremacías geoestratégicas. Pero, independientemente de los motivos finales, la tensión sigue estando. Y también las armas más letales, cada vez más mortíferas y eficaces. ¿Qué garantía real existe de que no se usarán? Incluso, puede haber errores fatales.

Si bien es cierto que, aparentemente, la humanidad ha pasado el peor momento respecto al holocausto termonuclear a cuyo borde vivió por varias décadas, la paz hoy está muy lejos de avizorarse. Nuevas y más maquiavélicas formas de violencia se van imponiendo. La guerra, la muerte, la tortura pasaron a ser "juego de niños", literalmente. Cualquier menor de edad, en cualquier parte del mundo, se ve sometido a un bombardeo mediático tan fenomenal que lo prepara para aceptar con la mayor naturalidad la cultura de la guerra y de la muerte. Sus juegos, cada vez más, se basan en esos pilares. Los íconos de la post modernidad chorrean sangre, y pasó a ser un juego en cualquier "inocente" pantalla la decapitación de alguien, su desmembramiento, el bombardeo de ciudades completas, el triunfador "bueno" que aniquila "malos" de cualquier calaña . La cultura de la militarización lo invade todo. Parece que la máxima latina sigue más que vigente: la paz se consigue con preparativos bélicos. Dicho sea de paso, la industria armamentista es el renglón más redituable a escala planetaria: unos 35.000 dólares por segundo, más que el petróleo, las comunicaciones o las drogas ilícitas. Y la mayor inteligencia creativa, paradójicamente, está puesta en este sector, el sector de la destrucción.

Si es cierto que las guerras se mantienen porque, en definitiva, son un buen negocio para algunos, esto debería llevarnos a preguntar: ¿es entonces esa la esencia de lo humano? ¿La primera piedra afilada del Homo habilis de dos millones y medio de años atrás, un arma, es nuestro ineluctable destino? La pulsión de autodestrucción que invocaba Freud en su "mitología" conceptual para entender la dinámica humana, la pulsión de muerte (Todestrieb), no parece nada descabellada.

III

Retomando entonces el esperanzado y optimista Manifiesto de Sevilla formulado por la UNESCO: ¿es cierto que la guerra puede desaparecer? Si no es un destino ineluctable de nuestra especie, si la clave es preparar y educar a la gente para la paz, ¿por qué cada vez hay más guerras pese a los supuestos esfuerzos por construir un mundo libre de este cáncer?

Es curioso: nunca antes en la historia se habían destinado tantos esfuerzos a educar para la paz, para la no-violencia; nunca antes se había legislado tan profusamente acerca de todos los aspectos vinculados a la muerte y la agresividad. Nunca antes se había intentado poner fin a los tormentos de la guerra, la violación sexual, la tortura como lo que vemos actualmente, con tratados y convenciones por doquier, con combates frontales al machismo, al racismo, a la homofobia. Pero las guerras se mantienen inalterables, violentas, crueles y brutales. La actual tecnología militar nos hace ver las hachas, las flechas o las bombardas como inocentes juegos de niños, no sólo por el poder letal de las actuales armas de destrucción masiva, sino por la criminalidad de la doctrina bélica en juego: golpear poblaciones civiles, desaparición forzada de personas, concepto de guerra sucia, grupos élites preparados como "máquinas de matar", y como un ingrediente descomunalmente importante: guerra psicológica. Es decir: como parte de la guerra, mantener embobada a las poblaciones, desinformada, anestesiada. Hay una larga lista de operaciones de psicología militar que, cada vez más, se afinan y perfeccionan, teniendo efectos más devastadores que las bombas.

Crecen los esfuerzos por la paz, pero también crecen las guerras. Lo cual lleva a pensar si crecen realmente esos esfuerzos preventivos, si están bien direccionados, o si quizá hay que plantear la cuestión en otros términos. Las guerras, en definitiva, se hacen a partir del ejercicio de poderes, y la defensa a muerte de la propiedad es el eje común que los aglutina. Todo indica que vale más la defensa de la propiedad privada que la de una vida humana (si mato al ladrón que me robó el teléfono celular, no soy un asesino. ¿Interesa más la propiedad privada que la vida?) La esperanza que nos queda es que si se cambian las relaciones en torno a la propiedad, podría cambiar también la civilización basada en la guerra. La cita anterior del Subcomandante Marcos va en esa línea. Por lo pronto, dato importantísimo soslayado por la academia y los medios de comunicación capitalistas: jamás un país socialista inició una guerra.

Para conseguir la paz (lo cual suena bastante grande por cierto, ampuloso incluso): ¿alcanza "educar para la paz"? ¿Se pueden cambiar las crudamente reales relaciones de poder apelando a una transformación moral? ¿Cómo conseguir efectivamente reducir la violencia, reinventar la solidaridad y liberar la generosidad, tal como piden las declaraciones de Naciones Unidas? Obviamente están planteados ahí enormes desafíos: está demostrado que no hay un destino genético en juego que nos lleva a la guerra como nuestro sino inexorable. Hay grupos humanos actuales, en pleno siglo XXI, aún en la fase neolítica de desarrollo, pueblos nómades sin agricultura ni ganadería, recolectores y cazadores primarios, sin concepto de propiedad privada, que no hacen la guerra. ¿Podremos llegar a imitarlos pese a toda la parafernalia técnica que desarrollamos? El comunismo, como fase superior del socialismo, sería esa comunidad. En principio, nada justificaría ahí las guerras, porque el grado civilizatorio alcanzado sería maravilloso. Pero sin pensar en utopías, la realidad actual nos muestra 25 guerras simultáneas, con desplazados, muertos, desmembrados, odio y mucho miedo.

La educación no termina de transformar la ética; por tanto, no es el mejor camino para transformar la realidad socioeconómica. Un persona con mucha educación formal –con todos los post grados universitarios que se quiera, maestrías y doctorados– no es necesariamente un agente de cambio; por el contrario, puede ser de lo más conservador, y por tanto defender a muerte el actual orden de cosas justificando la guerra ( "A veces la guerra está justificada para conseguir la paz" , dijo el educado afrodescendiente Barack Obama, cuando era presidente de la principal potencia bélica del mundo al recibir el Nobel de la Paz ). Las guerras, por cierto, no las deciden las poblaciones, el ciudadano común de a pie, sino unos pocos encumbrados en algún lobby de hotel lujoso, plagados de títulos universitarios.

Una transformación social implica básicamente cambios en las relaciones de poder. Y esto último nos lleva –círculo vicioso– a un cambio que se resiste a ser operado si no es desde una acción violenta, como han sido hasta ahora todos los cambios en las relaciones de poder habidos en la historia. "La violencia es la partera de la historia" , dedujo Marx, analizando con otros términos la máxima latina. Si hay cambios posibles entonces, ¿más guerra todavía? La Revolución Francesa, paradigma primero de nuestra actual sociedad planetaria democrática y ¿civilizada?, triunfó cortando la cabeza de los monarcas. Es radicalmente cierto lo dicho por los zapatistas entonces: hoy por hoy, para conseguir un mundo futuro sin ejércitos, es necesario triunfar, imponerse sobre el mundo actual, defendido a capa y espada por las armas de la clase dominante. Y ese triunfo tendrá que apelar a la violencia revolucionaria. ¿Quién cede el poder alegremente, sin resistencia? Absolutamente nadie.

Hoy, desde las ciencias sociales de los poderes que marcan el ritmo global (la historia la escriben los que ganan, no olvidar), se habla insistentemente de resolución pacífica de conflictos. Acción violenta y lucha armada quieren hacerse pasar como rémoras que quedaron en la historia, como un pecado del que no hay que hablar, que cayeron junto con el muro de Berlín, y la línea en juego actualmente nos lleva a desarrollar una educación para la convivencia armónica. Lo curioso, lo fatal y tristemente curioso es que pese al Decenio para la Paz que fija la Organización de Naciones Unidas (que pasó sin pena ni gloria, y del que nadie se enteró prácticamente), estamos cada vez más inundados de guerras. Y todavía no empezaron todas las que están en lista de espera de la actual administración de Washington. Claro que… quien juega con fuego se puede terminar quemando. ¿Empezará la guerra de invasión en Venezuela? Allí hay estacionado armamento nuclear para uso del gobierno venezolano, con más potencia que los misiles de Cuba en 1962. ¿Se juega con fuego?

Con el "pesimismo de la inteligencia y el optimismo de la voluntad" que la situación requiere, como reclamaba Gramsci, creamos firmemente y hagamos lo imposible para que ese supuesto destino ineluctable de la violencia y las guerras no se termine concretando. Hoy, con los armamentos atómicos de que se dispone (17,000 misiles nucleares), el fin de la especie humana está garantizado si se desata una gran guerra total. Venezuela, no lo dudemos, puede ser el disparador. Nadie, absolutamente nadie es una “santa paloma” (¡los humanos no somos eso!, ni la Madre Teresa lo es); pero, una vez más: nunca un país socialista inició una guerra.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php...

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Objeción en Colombia

16 June, 2019 - 00:00

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Roberto Savio: "El mundo ha perdido su brújula"

16 June, 2019 - 00:00

Roberto Savio

Un mundo en el que el costo de la publicidad per cápita supera al de la educación y el sistema financiero es 40 veces la producción de bienes y servicios, es un mundo en contra del desarrollo.

Claramente, no encajan con el soberanismo esos paraísos fiscales con 40 billones de dólares, cuyos impuestos sumarían más que todos los programas a largo plazo de las Naciones Unidas.

ROMA, (IPS) - La terrible sensación que tuve al despertarme y ver los resultados de las votaciones italianas en las elecciones europeas del 26 de mayo fue que, de repente, mi país se había llenado de extraños. ¿Cómo podría la mayoría de los italianos reconfirmar a un gobierno que ha sido el más ineficiente de la historia, riñendo por cualquier cosa día tras día y observando con total indiferencia el creciente problema de cómo establecer el próximo presupuesto sin chocar con la Unión Europea ni mortificar a los ciudadanos italianos?

El irresponsable debate que sostienen sobre las finanzas italianas ha llevado a una brecha de 290 puntos en el margen financiero (diferencia de valor) con los bonos alemanes.

Además, los resultados han recompensado al ministro del Interior, Matteo Salvini, quien en casi un año ha dedicado un gran total de 17 días a las funciones de su cargo (no de un ministerio marginal… ¿debería eliminarse ahora?), y todos los demás ¿a una campaña electoral?

Bueno, los italianos duplicaron sus votos: de 17 por ciento a 34 por ciento, mientras que redujeron a la mitad los de los desordenados socios gubernamentales del Movimiento 5 Estrellas (cuyo líder, Luigi Di Maio, llegó al puesto de viceprimer ministro, aunque el único trabajo que ostenta en su CV es el de administrador del estadio de fútbol de Nápoles).

El ministro del Interior de Italia, Matteo Salvini, durante la rueda de prensa que brindó el 27 de mayo, tras el éxito de su partido, la Liga Norte, en las elecciones europeas. Crédito: Liga Norte

El ministro del Interior de Italia, Matteo Salvini, durante la rueda de prensa que brindó el 27 de mayo, tras el éxito de su partido, la Liga Norte, en las elecciones europeas. Crédito: Liga Norte

¿Qué ha hecho Salvini concretamente, además de bloquear puertos para inmigrantes, exhibir rosarios, biblias y crucifijos en los mítines e imitar el lenguaje corporal de Benito Mussolini?

Entonces, por supuesto, uno puede darse cuenta de que Salvini no está solo y que probablemente mi generación, que se basa en los valores consagrados en la Constitución (solidaridad, justicia social, equidad, paz y cooperación internacional), no puede entender los tiempos en que vivimos.

El 31 de octubre de 2017, el Corriere del Trentino publicó una entrevista en la que afirmé que necesitábamos populistas en el gobierno de Europa lo antes posible para que pronto se haga evidente que, si bien sus denuncias son correctas, no tienen respuesta a los problemas. Y cuando el entrevistador observó que las próximas elecciones venideras eran las elecciones italianas, respondí que como italiano estaba triste pero como europeo estaba feliz, porque los populistas italianos fracasarían miserablemente.

Pues bien, bajo la lógica normal, han fallado. El caótico gobierno ha cumplido pocos puntos de su programa e Italia es el país europeo con un crecimiento cercano a 0 por ciento, pero la mayoría de la población italiana ha visto las cosas de otra manera… así que esto se abre a una pregunta crucial.

Aquellos que luchan por la democracia (observen a Polonia y Hungría con la eliminación progresiva de controles y equilibrios, tribunales, medios de comunicación, sistemas de enseñanza, etc.); por la transparencia y la responsabilidad (piensen en la negativa del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a revelar sus declaraciones de impuestos); por la justicia social (hoy día solo 80 multimillonarios poseen tanto como 2.300 millones de personas); por la paz (la carrera de armamentos alcanzó la cifra sin precedentes de 1,7 billones de dólares en 2018); y así sucesivamente, ¿entienden realmente por qué nos convertimos en una minoría en muchos países y a nivel global?

Anticipando la muy probable reelección de Trump y el avance de Marine Le Pen sobre Emmanuel Macron en Francia, ¿estamos seguros de que entendemos la nueva política y de que podemos proporcionar una respuesta válida? La pregunta es aún más importante porque la marea es impresionante. Detrás de los que están en el poder (los Trumps, Orbans, Kaczynskis, Erdogans, Putins, Salvinis, Bolsonaros, Dutertes, etc.) acechan los que esperan (como Marine Le Pen, Geert Wilders, Jussi Halla-aho, etc.).

Por supuesto que todos responden a diferentes realidades. Si llamamos nacionalistas a la nueva ola, deberíamos agregar a Narendra Modi, Shinzō Abe, Xi Jinping y a la gran mayoría de los ciudadanos del mundo.

Pero, al menos en Europa, se llaman soberanistas. Esto facilita su comprensión, ya que básicamente comparten una serie de puntos: a) nacionalismo, teñido de racismo; b) xenofobia, dentro de la cual se incluyen minorías y LBGTI; c) el uso de la superioridad moral para representar al adversario como un enemigo del pueblo a quien representan; d) la lucha contra cualquier tratado y estructura internacional que, según afirman, le ha quitado la soberanía a su país; y e) haciéndose eco de Trump: mi país primero. Entonces, la lucha no es entre la izquierda y la derecha; es entre los que están por su nación y los que están asociados con la globalización.

Por cierto, esta es una burda manipulación. Las naciones son la base sobre la cual construimos las relaciones internacionales y son la base de nuestra identidad. El nacionalismo es un extremismo construido sobre un concepto legítimo. Y los principios sobre los cuales se construyeron las Naciones Unidas, por ejemplo, fueron el concepto de desarrollo, que es exactamente lo opuesto a la globalización en el concepto y la estrategia para eliminar la soberanía nacional para aprovechar al máximo el libre flujo de capitales e inversiones y apoyar el sistema transnacional. El desarrollo fue un concepto basado en la idea de que, al final, todos los que participaran en él lograrían más: mientras que la globalización en la idea de que, al final, todos tendrían más.

Un mundo en el que el costo de la publicidad per cápita supera al de la educación y el sistema financiero alcanza volúmenes 40 veces superiores a los de la producción de bienes y servicios, es un mundo claramente en contra del concepto de desarrollo. Claramente, no encajan con el soberanismo esos paraísos fiscales con al menos 40 billones de dólares, cuyos impuestos, si se pagaran a las naciones, sumarían más que el costo total de todos los programas a largo plazo de las Naciones Unidas.

Y recordemos también que antes de la crisis económica de 2008, creada por un sistema bancario corrupto, no había ningún partido soberano a la vista, excepto el de Le Pen en Francia. Sin embargo, el nuevo sistema político apenas ha luchado contra el dramático poder de las finanzas: el primer año de gobierno de Trump tuvo un gabinete con la mayor participación de banqueros en la historia de Estados Unidos (los que luego fueron reemplazados por figuras militares).

No contamos aquí con suficiente espacio para un debate conceptual. Simplemente pongamos nuestra atención en el hecho de que los votantes parecen haber llegado a un punto en el que ignoran el elemento más básico de la acción política: desconfiar de quienes le han mentido, independientemente de cuál sea su inclinación política. Tomaré sólo tres ejemplos: Italia, Gran Bretaña y Lituania.

Como ya se dijo, Italia está ahora en recesión, sin crecimiento a la vista. El gobierno ya ha tratado de ignorar el límite de un máximo impuesto por la Comisión Europea de tres por ciento en el déficit presupuestario. De hecho, esto fue impuesto por el Consejo de Ministros.

Vale la pena recordar que el Consejo, formado por los gobiernos, es el organismo que toma las decisiones que deben ser ejecutadas por la Comisión Europea. El Parlamento Europeo fue creado para introducir el muy necesario principio de los controles y balances. Pero los políticos de todas las tendencias presentaron convenientemente medidas y leyes impopulares que aprobaron en la reunión del Consejo como provenientes de la Comisión.

Salvini y Di Maio se han visto obligados a replegarse de forma ignominiosa y a recortar el déficit del presupuesto italiano después de haber intentado obligar a la Comisión a aceptar un presupuesto desequilibrado. Ahora Salvini afirma que, sumándose a los otros soberanistas europeos, forzará a la Comisión a cambiar las reglas y a aceptar el próximo presupuesto italiano, que no ignora la economía sino las matemáticas.

Hubo un reciente debate televisivo entre la recientemente nombrada viceministra de Economía, Laura Castelli, una joven graduada en administración de empresas, y Carlo Padoan, un respetado economista, profesor universitario, miembro del Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Banco Mundial.

Cuando Castelli dijo que no le causaría temor que el margen financiero que separa a Italia de Alemania siguiera creciendo, porque eso no tenía ningún impacto en la economía real ni en el aumento del interés en la enorme deuda italiana, un sobresaltado Padoan trató de corregirla. Pasado un rato, el moderador intentó cambiar el tema, observando que Padoan era una autoridad mundial en el tema. La respuesta de Castelli fue emblemática de la desconfianza de los nuevos políticos con las élites: «¿Por qué? Porque ha estudiado más, ¿significa eso que sabe más que yo?»

Luego, parece que los italianos confían más en Castelli que en Padoan. Después de las elecciones, Salvini anunció que destinará 30 mil millones de euros para la rebaja de impuestos, un claro regalo para el sector empresarial del norte de Italia. Eso significa encontrar al menos 80 mil millones de euros de ingresos para el próximo presupuesto, lo cual es claramente imposible sin un aumento en los impuestos y una reducción seria en los gastos actuales.

Como de costumbre, la educación, la investigación y la salud se verán afectadas, a menos que la Unión Europea acuerde que la regla de tres por ciento se deje a un lado.

En fin, aquí hay una predicción fácil: Salvini descubrirá que sus compañeros de viaje, los soberanistas de Austria, Holanda, los países nórdicos, los países de Europa Central y del Este, para no olvidar a Alemania, no aceptarán destinar su dinero a salvar el presupuesto italiano. ¿Les mostrará eso a los italianos que no es útil confiar en los mitos en lugar de las realidades?

Salvini ganó por el miedo a la inmigración. Pues bien, según las Naciones Unidas, la población italiana ha estado en declive desde 2015. El año pasado, perdió 160,000 personas, y las proyecciones dicen que perderá 1,8 millones de personas para 2025.

Italia ahora tiene cinco millones de extranjeros, que incluye a 500.000 estudiantes italianos nacidos de padres extranjeros. Se estima que hay 670.000 extranjeros ilegales, contra los cuales Salvini no tomó ninguna acción real: su carta electoral ganadora fue la de cerrar los puertos a los inmigrantes.

Sin embargo, bajo el gobierno anterior, la inmigración era de apenas 119.000 personas en 2017 y 20.120 a mediados de septiembre de 2018. Los inmigrantes representan 7,5 por ciento del total de la población italiana, que en 2018 se estimó en 59,9 millones (de los cuales 71,8 por ciento son urbanos). Según las estadísticas oficiales, Italia tiene 1.673 muertes por día y 1.353 nacimientos… y 22 por ciento tiene 65 años o más, mientras que solo 13,5 por ciento es menor de 15 años.

Los inmigrantes africanos y árabes representan 1,5 por ciento de la población italiana y 2,5 por ciento son europeos. Sin embargo, según una encuesta, los italianos piensan que los inmigrantes representan entre 15 y 25 por ciento de la población. Y creen que la gran mayoría son musulmanes, cuando en realidad son ortodoxos.

Claramente, sin inmigración, la economía italiana y el sistema de pensiones no son viables. Pero es inaceptable decirlo… y no ayuda asegurar que en Japón, el país donde la identidad y la cultura se defienden como intocables, el envejecimiento de la población y la pérdida de productividad han obligado a Abe a aceptar a 230.000 inmigrantes este año.

El segundo ejemplo es Gran Bretaña, hogar de la madre de los parlamentos, considerado un país políticamente civilizado. Pues bien, todo el mundo conoce la saga del Brexit. Pero lo que es impresionante es que, en las recientes elecciones europeas, Nigel Farage ganó más votos que los partidos Conservador y Laborista juntos. Creó el Partido Brexit hace apenas seis meses.

Farage fue fundamental para forzar el famoso referéndum Brexit en 2016. Ese referéndum se basó en mucha información claramente falsa y Farage lo admitió después de ganar. Parte de esta información hecha por Farage fue que 76 millones de turcos se unirían a Europa e invadirían Gran Bretaña, pero Turquía no tiene ninguna posibilidad de unirse a la Unión Europea.

Boris Johnson afirmó que todas las semanas Gran Bretaña daba a la Unión Europea 350 millones de euros, lo que debería ir en su lugar a reforzar el Servicio Nacional de Salud del país: otra cifra tan falsa que está siendo llevado ante los tribunales. Los británicos dieron a Farage 31,6 por ciento de los votos (a los laboristas 14,1 por ciento y a los conservadores 9,1 por ciento) y Boris Johnson está en position de convertirse en el próximo primer ministro. Por supuesto, hay muchas explicaciones para eso, pero todas excluyen cualquier consideración acerca de la elegibilidad de mentirosos probados.

El tercer ejemplo es Lituania, que tuvo elecciones generales justo antes de las elecciones europeas. Lituania tenía 3,7 millones de personas cuando llegó a su fin la Unión Soviética. Para el 2018 se había reducido a dos millones debido a la constante emigración, especialmente por parte de los jóvenes. El partido de la Unión de Agricultores y Verdes blandió la bandera contra la inmigración y ganó fácilmente.

El año pasado, la “invasión” fue en realidad de 54.000 personas, de las cuales 69 por ciento eran lituanos que regresaban. De los inmigrantes reales, todos básicamente de Europa Oriental y Central, los árabes de África fueron un total de 208, de los cuales 120 ya han abandonado el país. Como excusa para los lituanos, podemos decir que tienen un historial de invasiones, represión y resistencia, y que la identidad es un sentimiento fuerte, como en otras partes de Europa Central y Oriental.

Por cierto, el territorio de la antigua Alemania Oriental es el corazón de la extrema Alternative fur Deutschland (AfD) y tiene pocos inmigrantes, a diferencia de Alemania Occidental, donde la AfD no logró mucho. Pero, desde cualquier punto de vista lógico, es difícil creer que los sentimientos y no la realidad puedan desempeñar un papel primordial.

Por supuesto, hay muchas preguntas difíciles. Observemos a Ucrania, donde 73 por ciento de los votantes eligió a un comediante no probado, Volodymyr Zelenksy. Eso demuestra que los sentimientos son, de hecho, una realidad. Pero entonces, ¿por qué en los Estados Unidos, cuna del feminismo, 43 por ciento de las votantes de Trump eran mujeres que eligieron a un claro defensor de la misoginia y un mujeriego conocido?

En otras palabras, la realidad ya no es un factor en las elecciones. Otros factores como los sentimientos son más importantes. Y si bien no tenemos espacio para presentar un análisis serio de esto, solo ofrezcamos algunas consideraciones sobre las cuales reflexionar.

1) Los historiadores están de acuerdo en que la codicia y el miedo son probablemente los elementos más importantes del cambio. Si es así, recordemos que con el derrumbe del Muro de Berlín en 1989 y con las ideologías declaradas muertas, los ganadores introdujeron la globalización como la ruta para la cual no había alternativas (TINA, Margaret Thatcher). Esto se incluyó en el llamado Consenso de Washington, que redujo la función del Estado en la medida de lo posible para dar paso libre al movimiento de capitales. Los costos sociales se consideraron improductivos y luego se eliminó la diferencia entre los bancos de depósito y los bancos de inversión (Clinton, 1999), lo que dio origen al sistema de finanzas que ahora sufrimos. Entre otros cambios para la codicia no regulada, no olvidemos la Tercera Vía de Tony Blair, una aceptación de la globalización desde la izquierda para darle un rostro humano y hacerlo menos dañino. El resultado ha sido una separación de la izquierda europea de su base y la progresiva desaparición de un debate basado en los valores que habían puesto a los humanos en el centro, a favor de los nuevos valores: la competencia, el éxito individual, la riqueza como la base de las relaciones sociales y los mercados como centro de las relaciones internacionales.

2) Eso fue acompañado por un declive del multilateralismo, la paz y la cooperación internacional. Los Estados Unidos fueron el principal motor para la creación de las Naciones Unidas, con un compromiso para proporcionar su sede y pagar el 25% del presupuesto. Pero, en 1981, Ronald Reagan tomó distancia, declarando que su país no podía aceptar tener un voto como los demás y que no aceptaría resoluciones vinculantes de una mayoría compuesta por los países más pequeños. Y luego Trump llegó con la última gota que rebosó la copa, con la campaña “América Primero”, que en realidad significa “América Sola”, predicando que los Estados Unidos no tenían amigos o aliados que limitaran su acción. Este fue el acto final contra el multilateralismo.

3) En 2008, la crisis económica se extendió a todo el mundo desde el sistema bancario e Estados Unidos, creando una ola de temor, desempleo, rebaja de salarios, pérdida de puestos de trabajo y precariedad, todo lo cual el sistema político no pudo afrontar en gran medida porque su dimensión global iba más allá de la capacidad de respuesta nacional, además de un marcado deterioro de la competencia política. Esto sucedía acompañado por un aumento de la corrupción, a medida que la política se limitaba al corto plazo y se orientaba a problemas administrativos, sin ningún marco ideológico.

4) Trump ha creado una situación ondulante, con la Nueva Derecha (o Derecha Alternativa, como la llama Steve Bannon), libre de las consideraciones morales y éticas que surgieron de la Segunda Guerra Mundial. La Nueva Derecha puede conducir una política basada en la codicia y mucho más miedo, utilizando a los inmigrantes y las minorías como el enemigo que hay que combatir para defender las identidades e historias nacionales. Esta narrativa ha creado nuevas divisiones: rural contra urbana; la élite como enemiga de las personas comunes; cualquier acuerdo internacional como camisa de fuerza de la nación; la recuperación de un pasado glorioso como base para el futuro. Trump ha legitimado el comportamiento que antes se consideraba inaceptable y, durante su muy probable segundo término, cambiará aún más el mundo que hemos creado a partir de las ruinas de la Segunda Guerra Mundial.

5) Internet ha seguido un curso equivocado. En lugar de ser el nuevo instrumento para la comunicación horizontal y el intercambio, se ha convertido en un creador de mundos virtuales y fragmentados donde las personas se agrupan a lo largo de líneas partidistas y ya no intercambian puntos de vista e ideas. Es un escenario de insultos y odio, manejado por identidades falsas con noticias falsas, donde los ciudadanos son vendidos como consumidores por una serie de logaritmos basados en la maximización de las ganancias. Ha creado las fortunas más grandes en la historia de la humanidad: billonarios que no se sienten responsables de los valores e intereses sociales. Esto ha ayudado a crear una pérdida en la calidad del debate político y a acudir al recurso de los sentimientos y las agallas, en lugar de la racionalidad política. Trump tiene 60 millones de seguidores en Twitter, más que todos los medios estadounidenses combinados. Ellos no compran periódicos y creen lo que dice Trump. Esto conducirá a su reelección, a menos que se produzca un error grave, pero con la barra de tolerancia cada vez más alta.

Vamos a detenernos aquí. Hay, por supuesto, muchos más puntos de reflexión pero, cualquiera que sea esta reflexión, recordemos que las ideas políticas van y vienen en la historia. Ciertamente, el soberanismo no está tan estructurado como el comunismo o el fascismo. Era normal que los políticos escribieran libros. Ahora, Trump incluso se jacta de no leerlos para evitar que sus ideas se vean influidas. La Nueva Derecha está básicamente libre de contenido, aunque es experta en movilizar los sentimientos de las personas. Por tanto, esta oleada también terminará.

La pregunta es: ¿podrá la humanidad crear de nuevo un sistema político basado en valores? Y, antes de que eso suceda, ¿llevará la Nueva Derecha a guerras y sangre con su nacionalismo extremo? Mirando la movilización sobre el cambio climático, liderada por una joven sueca que es una carta ganadora en las elecciones europeas, hay razones para alimentar la esperanza (aunque ahora el cambio climático se ha convertido en un tema de la izquierda).

Nos enfrentamos a un riesgo dramático: si fracasamos, una vez que la mitología del soberanismo se derrumbe ante una realidad dramática sin resolver, las personas que han perdido la esperanza y la confianza en la política tenderán a buscar la salida del caos en un Hombre Providencial, como el papa Pío XI llamó a Benito Mussolini.

Periodista italo-argentino, Roberto Savio, en la foto, fue cofundador y director general de Inter Press Service (IPS), de la que ahora es presidente emérito. En los últimos años también fundó Other News, un servicio que proporciona “información que los mercados eliminan”.

RV:EG

http://www.ipsnoticias.net/2019/06/...

Tomado de: http://asturbulla.org/index.php/pol...

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Neoliberalismo y migración: Una visión desde África

16 June, 2019 - 00:00

Entre 2010 y 2017, la migración de África a la UE aumentó un 7%. En el mismo período el crecimiento de los inmigrantes europeos en África ha aumentado en un 19%. Y sin embargo, no hemos visto a los africanos quejarse de la migración europea.

Ndongo Samba Sylla

Es un economista especializado en desarrollo, comercio justo, mercados laborales, movimientos sociales y teoría democrática. Responsable de programas e investigación de la Fundación Rosa Luxemburg en Senegal.

La “migración” de África a Europa tiende a menudo a ser descrita como un drama humano, agravado por la política de la Unión Europea (UE) de externalizar sus fronteras en África, mediante la creación de los llamados “hotspots”, es decir, centros para clasificar y contener a los africanos que se convertirían en migrantes. Esta perspectiva “humanitaria”, por crucial que sea, debe completarse con un análisis de la economía política mundial centrado en las causas económicas fundamentales del fenómeno de la migración desesperada de África a Europa.

Digo “migración desesperada” porque es importante no hablar de migración en abstracto y como tal especificar a qué tipo de migración nos referimos. Después de describir brevemente algunos conceptos erróneos sobre la migración africana y la derechización del concepto de migrante en los medios de comunicación occidentales y en los discursos políticos, trataré de mostrar cómo el neoliberalismo intensifica la migración desesperada en África, tomando como caso de estudio a Ghana y por qué las políticas anti-migración de la Unión Europea (UE) son miopes y autodestructivas.

Algunos conceptos erróneos sobre la migración africana

A pesar de la impresión ofrecida por los medios de comunicación, los “migrantes” son actualmente una especie bastante rara. ¡Y la mayoría son occidentales! Menos del 4% de la población mundial vive en un país distinto de su país de origen. A pesar de su menor peso demográfico, los países ricos han representado casi el 50% del crecimiento de los flujos migratorios desde 2000.

En África, el 80% de la migración es de carácter regional. Es decir, los migrantes africanos en la inmensa mayoría de los casos permanecen en África, y en particular en su vecindario regional. Cuando los africanos emigran a países de la UE, más del 90% de ellos residen legalmente en ellos.

También hay que decir que el discurso demagógico sobre la migración africana esconde la modestia de los flujos procedentes de África. Entre 2010 y 2017, la migración de África a la UE aumentó un 7%. Sin embargo, lo que no se reconoce es que en el mismo período el crecimiento de los inmigrantes europeos en África ha aumentado en un 19%. Y sin embargo, no hemos visto a los africanos quejarse de la migración europea.

¿Quiénes son los migrantes?

Según el diccionario, la palabra migrante se refiere a individuos o poblaciones que se desplazan voluntariamente de un país a otro o de una región a otra por razones económicas, políticas o culturales. Sin embargo, esta palabra, tal como se utiliza en los medios de comunicación y en los discursos políticos, en particular los de la extrema derecha, corresponde a un uso muy específico. Para estos últimos, el concepto de “migrante” es más o menos sinónimo de “extranjero indeseable”. La prueba es que los europeos que abandonan su país para ir a otro país europeo no están calificados como “migrantes”, ni tampoco los nacionales de países occidentales que han decidido establecerse en otro país occidental en general.

Los griegos y portugueses que, huyendo de las consecuencias de las políticas de austeridad, se instalan en Alemania no son considerados como “migrantes” por el discurso dominante. Del mismo modo, los nacionales más cualificados del Sur Global que viven y trabajan en Occidente están excluidos del discurso sobre los “migrantes”. Europa no llama “migrantes” a los médicos, atletas, científicos, etc. africanos que trabajan dentro de sus fronteras. Estos no son un “problema”. Cuando se trata de la materia gris africana, no hay ningún problema de migración.

Así, el médico ghanés que ejerce en Londres no es un “migrante”. Por otro lado, el campesino ghanés que ha llegado a Europa en un barco improvisado es en realidad un “migrante”. En otras palabras, el lenguaje dominante de hoy en día considera como “migrantes” a las poblaciones no occidentales que desean establecerse en Occidente que no son ni ricas ni cualificadas, es decir, las demostraciones indeseables del Sur Global. Por lo tanto, hay que reconocer la actual titularidad del concepto de “migrante”.

Desde un punto de vista crítico-humanístico, es de suma importancia revelar esta manipulación conceptual derechista denominando a las cosas correctamente. De hecho, los “migrantes” de los que habla la opinión conservadora deberían ser considerados más bien como “víctimas de la globalización”.

Por qué el neoliberalismo intensifica la migración desesperada
La globalización neoliberal tiene la particularidad de promover la libre circulación de capitales, bienes y mano de obra cualificada. No hace falta demostrar el crecimiento significativo de los flujos financieros internacionales y del comercio internacional. Sin embargo, es menos conocido el hecho de que el crecimiento de la emigración de trabajadores cualificados ha sido mayor que el del comercio internacional.

En contraste, la globalización neoliberal penaliza severamente el movimiento de mano de obra no cualificada, particularmente en el eje Sur-Norte. Por ejemplo, para el África subsahariana, la tasa de emigración a los países de la OCDE en 1990 y 2000 fue del 0,3 y el 0,4%, respectivamente, para los trabajadores no cualificados y del 13,2 y el 12,8% para los trabajadores altamente cualificados.

Hasta cierto punto, la migración desesperada desde África es el resultado de las políticas neoliberales desplegadas en el continente por sus gobiernos bajo los auspicios de la agenda globalista de la Unión Europea, los Estados Unidos, las Instituciones Financieras Internacionales, la Organización Mundial del Comercio, etc. El caso de los migrantes ilegales de Ghana en Europa es un ejemplo elocuente de esta afirmación, y de la relación entre las políticas de liberalización del comercio y la migración desesperada.

Aunque Ghana es un país estable, protegido frente a regímenes dictatoriales, conflictos interétnicos o interreligiosos, etc., el número de solicitantes de asilo ghaneses en Europa es superior al de los solicitantes de asilo libios. En cuanto a su población, Ghana tiene más solicitantes de asilo que Nigeria, que sufre la difícil situación de Boko Haram.

Ghana era un país autosuficiente en términos de producción de tomate. A finales de los años noventa, con la liberalización de este sector, las importaciones de tomates aumentaron un 650% entre 1998 y 2003. Durante este quinquenio, la proporción de la producción nacional de tomate disminuyó del 92% al 57%. En 2006, Ghana se había convertido en el segundo mayor importador mundial de tomates a pesar de su autosuficiencia en el producto. Las importaciones procedían principalmente de China y también de Italia. El 40% de las latas de puré de tomate importadas provenían de Italia. Sin embargo, estas importaciones procedentes de Italia estaban muy subvencionadas. Las subvenciones cubrían hasta el 65% del precio del producto final.

Esta liberalización del comercio ha llevado a la quiebra de los productores de tomate de Ghana, especialmente en las regiones de Navrongo y Brong-Ahafo. Algunos productores ghaneses se suicidaron. ¡Otros han tomado el camino de la emigración a Italia para cosechar tomates!

Lo que ya se ha dicho de los productores de tomates de Ghana es válido para los productores de pollos de ese país. En 1990, los pollos consumidos en Ghana se producían íntegramente in situ. Con la liberalización del comercio, la cuota de mercado de los ganaderos de Ghana ha disminuido al 11% en 2000 y al 3% en 2017. La región de Brong-Ahafo ha sido víctima de la liberalización de las importaciones de productos avícolas congelados. La mayoría de los migrantes ilegales de Ghana a Europa provienen de esta región.

El vínculo entre la liberalización del comercio y la migración desesperada no lo olvidó el ex presidente de Ghana, John Mahama. Declaró durante la Asamblea General de la ONU de 2016: “Algunos de los jóvenes africanos que se arriesgan a cruzar el desierto y el mar Mediterráneo para llegar a Europa desde mi país son jóvenes avicultores u otros empresarios que venden sus tiendas y emprenden el viaje porque ya no pueden competir con las toneladas de pollo congelado que se vierten anualmente en los mercados africanos”.

El caso de Ghana ilustra la creciente irracionalidad del sistema capitalista. Por un lado, los productores africanos ven cómo se destruyen sus medios de subsistencia y, en consecuencia, se ven obligados a asumir riesgos alocados para venir a Europa. Si consiguen llegar a Europa y obtener una actividad económica, reciben un salario bajo y están constantemente bajo el temor de ser repatriados. Por otra parte, el dinero de los contribuyentes de la UE se utiliza para subvencionar productos no competitivos que destruyen la vida de millones de personas en África.

En general, los contribuyentes pierden; los productores y las economías africanas pierden; los migrantes también pierden, ya que están sobreexplotados y separados de sus familias. Los capitalistas son el colectivo social que se beneficia principalmente de esta situación.

Es importante señalar la incongruencia moral que implica el actual orden mundial neoliberal. La postura de Europa (y de los países occidentales en general) consiste en decir que los bienes y el capital que circulan son moralmente más importantes que las víctimas pobres que quieren llegar a sus fronteras por haber visto sus medios de vida destruidos por las políticas de liberalización comercial y financiera. El discurso dominante europeo sobre la migración se basa implícitamente en el supuesto de que la circulación mundial de bienes y finanzas es moralmente más significativa que la circulación de seres humanos en busca de solidaridad y mejores perspectivas económicas.

La Imposible Trinidad

Pero las políticas de la UE son miopes y contraproducentes. Según el economista Branko Milanovic no se puede mantener 1º la actual globalización capitalista, 2º las enormes y crecientes diferencias en los ingresos medios entre países ricos y pobres y 3º la limitada movilidad laboral. Sólo dos de estos tres elementos pueden mantenerse a la vez, pero no los tres al mismo tiempo.

La diferencia media de ingresos entre países ricos y pobres ha aumentado desde el siglo XIX con el comienzo del colonialismo europeo en África y Asia. En 1820, el ingreso medio de Gran Bretaña y los Países Bajos, los dos países más ricos de la época, era tres veces superior al de China y la India, los dos países más pobres de la época. Hoy en día, el ingreso promedio del país más rico es 100 veces más alto que el del país más pobre.

Otra característica interesante de los países ricos es que se han convertido de hecho en “aristocracias”. Nadie elige a sus padres o su lugar de nacimiento. Sin embargo, a escala mundial, estos dos factores “arbitrarios” representan el 80% de las desigualdades de renta entre los ciudadanos del mundo. En la escala del sistema capitalista mundial, hay por lo tanto un “plus de clase” y un “plus residencial”. Aquellos nacidos de padres educados/ricos y en países ricos reciben un gran plus al nacer. Por lo tanto, no nacemos iguales, a pesar de las muchas proclamaciones que afirman lo contrario: ¡vivimos en un mundo aristocrático!

Hay que señalar que el “plus residencial” ha sido eficaz hasta ahora porque los países ricos han logrado establecer barreras extraordinarias que han podido disuadir la emigración de los ciudadanos de los países pobres. De hecho, con las actuales tasas de emigración que podemos observar, se necesitarían dos siglos para trasladar al 10% de la población mundial de los países pobres a los países ricos.

Sin estas políticas migratorias restrictivas, sería difícil entender por qué un conductor de autobús en Suecia debería ganar un salario por hora, digamos 50 veces más alto, al tipo de cambio actual, que un trabajador medio en similar empleo en la India.

El punto es el siguiente: cuanto más tiempo continúe el sistema capitalista actual, más se crearán formas desesperadas de emigración. Y cuanto más desesperadas se desarrollen las formas de emigración, más aumentará la violencia de sus políticas represivas contra la emigración en Occidente, y especialmente en la UE.

Conclusión

Un sistema mundial digno no debería trabajar duro para transformar a más y más ciudadanos africanos en “migrantes desesperados”, como ocurre hoy en día, sino más bien para detener lo que el filósofo Michael Walzer llama “la primera forma de migración ilegal”: la lógica destructiva del capital. ¿Cómo trabajar en este sentido? La UE y otros países desarrollados deberían: 1º: poner fin a los acuerdos injustos de comercio e inversión;, 2º: poner fin a la militarización del continente africano; 3º: ayudar al continente africano a hacer frente al cambio climático y 4º: apoyar de manera coherente y sostenida los esfuerzos de África por lograr un verdadero desarrollo económico.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/front...

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El Plan de Acción de Movimiento (PAM)

15 June, 2019 - 00:00

El Plan de Acción de Movimiento (PAM) es una herramienta que nos ayuda a entender el avance de un movimiento social. Desarrollada en los años 80 por Bill Moyer, describe ocho fases de los movimientos con éxito y cuatro diferentes roles que desempeñan las personas activistas en un movimiento social.

El PAM se basa en siete suposiciones estratégicas que se relacionan estrechamente con la noviolencia y con teorías noviolentas sobre el poder y el cambio social:

Los movimientos sociales han demostrado ser poderosos en el pasado, y es de esperar que lo puedan ser también en el futuro.

Los movimientos sociales están en el centro de la sociedad. Los movimientos sociales se basan en los valores sociales más progresistas: justicia, libertad, democracia, derechos civiles. Aunque se opongan al estado o al gobierno, los movimientos sociales están promoviendo una sociedad mejor, no trabajando contra ella.

La verdadera cuestión es “justicia social” contra “intereses creados”. El movimiento trabaja por la justicia social y quienes están en el poder representan los intereses creados.

La estrategia general es la promoción de la democracia participativa. La falta de una democracia real es la mayor fuente de injusticia y problemas sociales. En la lucha por lograr la meta del movimiento, la clave es el desarrollo de una democracia participativa.

El apoyo fundamental que se debe perseguir es el de la ciudadanía normal, que cede su poder a los detentadores del poder otorgando su consentimiento. La cuestión clave en los movimientos sociales es la lucha entre el movimiento y los detentadores del poder para ganarse el apoyo de la mayoría de la población, que al final es quien tiene el poder para preservar el statu quo o crear el cambio.

El éxito es un proceso a largo plazo, no un acontecimiento. Para tener éxito, el movimiento necesita conseguir una larga serie de metas secundarias.

Los movimientos sociales deben ser noviolentos.

Ocho fases de los movimientos sociales

Uno de los dos conceptos clave del PAM son las ocho fases de los movimientos sociales. En cada una de estas fases, es importante que existan objetivos estratégicos concretos que impulsen al movimiento hacia adelante hasta la fase siguiente. Aunque esto puede ser estimulante —no podemos pegar un salto hasta el éxito sin más— es importante también entender siendo realistas qué es lo que se puede conseguir en cada fase del movimiento.

Un movimiento comienza sin saberlo. En la fase 1, lo mismo de siempre, el objetivo principal de los grupos del movimiento es conseguir que la gente empiece a darse cuenta de que existe un problema.

El siguiente paso es mostrar el fracaso de los canales establecidos (Fase 2). Mediante audiencias, procedimientos legales, participación en procedimientos administrativos, etc., el movimiento tiene que demostrar que estas instituciones no actúan en nombre de la población para solucionar el problema, y que es la propia gente la que tendrá que actuar por sí misma.

Esto lleva a las condiciones de maduración (Fase 3) para el desarrollo de un movimiento social. La gente empieza a escuchar y a formar nuevos grupos, pequeñas acciones de desobediencia civil empiezan a dramatizar el problema y los detentadores del poder se irritan un poco, pero todo sigue más o menos como siempre.

Si el movimiento hace bien sus deberes (organizando nuevos grupos, tejiendo redes y formando coaliciones) puede despegar (Fase 4) después de un suceso desencadenante. Éste puede estar organizado por el movimiento, como la ocupación de las obras de construcción de la central de Wyhl, que desencadenó el movimiento antinuclear alemán, o algo hecho por los detentadores del poder. El suceso desencadenante conduce a manifestaciones masivas, fuertes campañas de desobediencia civil y una extensa cobertura mediática. Aunque el movimiento probablemente ya se ha ganado la simpatía de la opinión pública, los detentadores del poder normalmente no se dan por vencidos en esta fase.

Esto conduce frecuentemente a una percepción de fracaso (Fase 5) por parte de gran cantidad activistas. Esta percepción se intensifica debido la participación decreciente en las actividades del movimiento y la cobertura negativa de los medios.

Pero al mismo tiempo, el movimiento está ganándose a la mayoría (Fase 6). Hasta el momento, el movimiento se ha centrado en la protesta, pero ahora es importante ofrecer soluciones. La mayoría de la sociedad está de acuerdo en que es necesario un cambio, pero sólo esto no quiere decir que lo habrá. Ahora es importante ganar la lucha en relación al tipo de cambio que habrá que realizar.

Los detentadores de poder intentarán engañar al movimiento, aumentar la opresión, usar trucos, etc. El movimiento debe centrarse en desmontar los trucos e impulsar una solución alternativa.

El éxito real (Fase 7) es un proceso largo y a menudo es difícil reconocerlo. La labor del movimiento no es sólo conseguir que sus reivindicaciones se cumplan, sino lograr un cambio de paradigma, una nueva manera de pensar. Simplemente apagando todas las centrales nucleares sin un cambio en nuestra manera de entender la energía, sólo trasladamos el problema desde la radioactividad al dióxido de carbono. Solamente consiguiendo que haya algunas mujeres en posiciones de poder no cambia la estructura de la sociedad patriarcal.

Después de que el movimiento gana, ya sea mediante una lucha de confrontación o por el debilitamiento a largo plazo de los detentadores de poder, el movimiento tiene que conseguir que se implemente su éxito. Ahora la tarea del movimiento es la consolidar el éxito y pasar a nuevas luchas (Fase 8).

PAM

Los cuatro roles del activismo

El segundo concepto central del PAM son los cuatro roles del activismo. Cada uno de ellos tiene su propia importancia, que puede variar a lo largo de las distintas fases de un movimiento, pero todos los roles tienen que estar presentes y funcionar eficientemente para que el movimiento tenga éxito. Además, cada uno de los roles puede ser desempeñado de una forma efectiva o inefectiva.

Las rebelde son la clase de activista que mucha gente identifica con los movimientos sociales. Con las acciones directas noviolentas, y diciendo públicamente “no”, las rebeldes introducen el problema en la agenda política. Pero pueden ser ineficaces si se ven como la voz solitaria en los márgenes de la sociedad y haciendo el papel de militantes radicales. Las rebeldes son importantes en las Fases 3 y 4 y después de cualquier suceso desencadenante, pero normalmente se pasan a otros movimientos en maduración en la Fase 6 o más tarde.

Las reformadoras son valoradas negativamente en los movimientos, pero son las únicas que demuestran el fracaso de los canales existentes o impulsan soluciones alternativas. Sin embargo, tienden a creer en las instituciones o a proponer reformas demasiado pequeñas como para consolidar el éxito del movimiento.

Las ciudadanas se aseguran de que el movimiento no pierde contacto con la gente a la que representa. Muestran que el movimiento actúa en el centro de la sociedad (por ejemplo, el profesorado, personal médico y las personas propietarias de granjas que participan en las protestas en Gorleben), y lo protegen frente a la opresión. Pueden ser ineficaces si todavía creen en las afirmaciones de los detentadores del poder de estar al servicio de los intereses públicos.

Las agentes del cambio son el cuarto rol y en cierto modo son el rol clave en todo movimiento, pues promueve la educación y convence a la mayoría de la sociedad, organiza las redes de base e impulsan estrategias a largo plazo. También pueden ser ineficaces si impulsan visiones utópicas o defienden solamente un único enfoque. También tienden a ignorar las cuestiones personales y las necesidades de las personas activistas.

La mayoría de activistas y grupos se identifican con sólo uno o dos de los cuatro roles porque cada uno implica distintas emociones, actitudes, creencias, ideologías, fuentes de financiación y acuerdos políticos y —a menudo— organizativos. La mayoría de activistas puede criticar o incluso ser hostiles frente a quienes desempeñan otro roles, y tiende a considerar su propio rol como el más importante y políticamente correcto, mientras que los demás roles les parecen ingenuos, políticamente incorrectos, ineficaces o, incluso, que son parte del enemigo.

Aunque es cierto que existen tensiones entre los diferentes roles, para lograr el éxito es importante reconocer que cada uno tiene su propio valor dentro de un movimiento social.

Fuente: https://www.nonviolence.wri-irg.org...

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¿Existe realmente Justicia en la justicia militar?

15 June, 2019 - 00:00

Jenner López Escudero
Presidente de 45 Sin Despidos

En mi corta labor asociativa, he tenido el placer de conocer a grandes luchadores con historias tristes que deberían haber conmocionado a nuestros ‘compañeros' del Cuerpo Jurídico, pero no es así; casualmente el Cuerpo Jurídico Militar no se pone del lado del débil,sino del lado del corporativismo, del “ilustre apellido” o del Ministerio de Defensa, aun siendo ellos en muchos casos el origen de ciertas injusticias.

Son muchísimos casos los que me vienen a la memoria, pero hablaré brevemente de los que conozco, procurando ser siempre fiel a las pruebas que yo mismo he visto y no sólo a las versiones escuchadas.

El cabo Marcos Soto, firmante de un manifiesto antifranquista en el que expresa su sentimiento y deseo de mantener viva la democracia y la Constitución Española, ha sido expedientado varias veces con falta grave por expresar unos ideales como cualquier español de a pie puede hacer partiendo de la libertad de expresión y sin ofender en ningún momento a las Fuerzas Armada. Mientras, oficiales y generales firman manifiestos exaltando la figura del dictador Francisco Franco, y no sólo no han recibido señal alguna de sanción, sino que algunos son “fichajes” de ciertos partidos políticos.

El teniente de infantería de Marina José Manuel Candón Ballestero, especialista en desactivación de explosivos, sigue sin obtener resultado alguno de sus peticiones ocho años después de la tragedia donde perdió a cinco compañeros suyos y él mismo quedó con graves secuelas. Ha presentando pruebas e informes de peritos de la Guardia Civil, del Ejército de Tierra y particulares de reconocido prestigio que demuestran que las minas contra-carro que aquel día estallaron se encontraban en ‘Estado 40'. Es decir, clasificados inútiles y con expediente abierto para desmilitarizar. Todos estos explosivos se entregados bajo la firma de un general y con el beneplácito del polvorín de El Viso, dicho sea de paso.

El capitán Pedro Palazuelos contó contaba en la cadena pública vasca ETB cómo después de 30 años de servicio a las Fuerzas Armadas todo se vuelve en su contra tras denunciar casos de corrupción en el acuartelamiento de Soietxe; allí, las empresas privadas campan a sus anchas, y los que firman esos contratos —y presuntamente engordan facturas— salen impunes una vez más. Estas “irregularidades” iban desde los procedimientos de contratación a los consumos de combustible, pasando por la contrata del bar de mandos, los servicios en el acuartelamiento, e incluso a sabotajes de instalaciones por parte de personal de mantenimiento. Todas estas irregularidades podrían haber salpicado al jefe de Unidad. Pero al final se saldó con un capitán expulsado del Ejercito por “inadaptación a la unidad”, y los sospechosos corruptos condecorados o ascendidos en la mayoría de los casos.

El teniente Luis Gonzalo Segura se limitó a denunciar la corrupción dentro de las Fuerzas Armadas. Debería haber sido condecorado por sus denuncias pero, al contrario, fue expulsado del Ejercito para no ensuciar los “apellidos ilustres” que, además, no han recibido castigo alguno. Hoy tiene que buscarse la vida como puede sin cesar en su empeño de continuar denunciando las tropelías que muchos de nosotros no hemos tenido el valor de denunciar, pero que poco a poco van saliendo a luz.

El paracaidista Alejandro Clemente, nuestro luchador, se encuentra en una cama ortopédica y alimentado por un tubo de plástico directo al estómago desde el año 2007 y todavía no ha recibido la atención que le corresponde por parte del Ministerio de Defensa. Según el blog ‘La Toga Castrense‘, el pasado 4 de julio la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo dictó sentencia desestimando el recurso de casación interpuesto por la acusación particular, contra la sentencia absolutoria del Tribunal Militar Territorial I de Madrid, de fecha 28 de noviembre de 2016, en causa seguida por delito “contra la eficacia del servicio” (imprudencia) con resultados de lesiones muy graves producidas a un soldado paracaidista en acto de servicio. El encargado de hacer los cálculos del salto paracaidista ese día fue absuelto y Defensa, como responsable civil subsidiario, nunca ha sido condenado.

Sebastián Ruiz, el padre de uno de los fallecidos en el siniestro de un ‘Súper Puma' del Servicio Aéreo de Rescate (SAR) en 2014, denunciaba en medios de prensa las condiciones de seguridad en las que trabajan los pilotos y las trabas que la comisión del Ministerio de Defensa pone en las investigaciones, con el objetivo de “impedir que la responsabilidad llegue a los de arriba”. No cesa en su empeño de “limpiar la memoria” de su hijo en los tribunales. El Ejército mantiene que el siniestro en el que perdió la vida el teniente Ruiz fue responsabilidad de los pilotos (él era copiloto aquel 19 de marzo).

A las familias de estos compañeros aún no se les ha concedido el beneplácito de un informe del accidente. El padre del sargento Jhonander Ojeda asegura que fueron disuadidos para que no reconocieran los restos de sus familiares, aún quedan en el fondo del mar restos de ellos y del aparato que tristemente cayo ese día. El padre de este sargento, se enfureció un año más tarde al saber que el Ejército iba a condecorar a los forenses, después haber escatimado una medalla a Jhonander tras sobrevivir a un primer accidente en 2014.

El infante de Marina Juan Carlos Escudero, con una minusvalía reconocida por la Junta de Andalucía de un 42% y por parte del Ministerio de Defensa un 5%, a día de hoy se encuentra sin ayuda de ningún tipo por parte de los que él consideraba “los nuestros”. Ha tenido que recurrir a la venta de pañuelos desechables en los semáforos para poder subsistir hasta que la Seguridad Social se hizo cargo de él después de varios años de penurias.

La artillera V. C. A., a la que injustamente se archivó su caso relacionado con una baja médica tras sufrir acosos laborales de un superior, vio cómo no se aceptaban a trámite sus pruebas donde se demuestra su inocencia y por tanto la culpabilidad y responsabilidad de una teniente coronel que, “casualmente,” comparte apellido con infinidad de oficiales.

Nos sorprende ver como se archiva el caso del Juan Sebastián Elcano en el que se encuentran hasta 237 kilos de cocaína después de ‘supuestamente' intentar culpar sólo a dos tripulantes; parece que no interesa seguir investigando, no sea que se abra la caja de los truenos y caigan más aparte de los integrantes de la ninguneada escala de Tropa y Marinería.

Un cabo del ejército de tierra, anónimo por miedo a represalias, empezó su calvario hace tres años, y desde entonces llegó a cambiar dos veces de destino para intentar parar el acoso psíquico y psicológico de los oficiales con los que trata a diario. Como ya no podía más, ha tenido que recurrir a la ayuda psicológica e incluso interponer tres partes a dichos oficiales, los cuales no han servido de nada. Su último recurso ha sido denunciar en el Togado de Madrid, pero —me cuentan— tanto la fiscal como la abogada del estado desde un principio le han prejuzgado a él sin ni siquiera tener conocimiento de los hechos. Así que, una vez más, creo que quedaré decepcionado de la jurisdicción militar.

Qué decir del sangrante caso del tristemente famoso Yak-42: el perdón pedido por parte del Ministerio de Defensa a las víctimas por parte de María Dolores de Cospedal no es suficiente cuando algunos de los responsables de la tragedia fueron condecorados y ascendidos y el entonces Ministro de Defensa, Federico Trillo, recompensado con un puesto en una embajada.

Finalmente, el caso de este que suscribe: sin más pruebas que recortes de periódico y vídeos en redes sociales, y aludiendo “probabilidad” en los hechos acontecidos por parte del Ministerio de Defensa en mi posible falta, he sido sancionado con 12 días de sueldo y falta grave por “romper la neutralidad política”, mientras otros llegan incluso a aparecer en listas electorales estando en activo y no ocurre nada al respecto.

Como pueden ver, no se trata de casos aislados sino de un modus operandi utilizado por el Ministerio de Defensa en el que el más débil es ninguneado. Mientras, se alargan los casos mediante recursos en los que los acusadores ni pagan costas, ni aun condenados son sancionados. Y la salud y la economía del más débil hace que muchas veces se rindan.

Jamás entenderé que pinta la Justicia militar en tiempos de paz y más cuando actúa de una manera tan parcial y, por tanto, muy lejos de que su propio nombre indica. Como leí recientemente en un artículo publicado por el oficial de la Armada retirado Arturo Maira, queda constatado que sólo se utiliza de arriba abajo y nunca, por supuesto, haciendo referencia a la palabra “Justicia”.

Gracias a las redes sociales y al empeño de unos valientes, ahora podemos decir que todos estos casos salen a la luz y que unos cuantos luchadores cada día estamos más unidos y contamos con el apoyo unos de otros. Sabemos que tarde o temprano #CaeranLosDesleales y que ese día, al fin, podremos hablar de que es justa la Justicia militar.

Jenner López Escudero, Presidente de 45 Sin Despidos, un cabo temporal.

Fuente: https://blogs.publico.es/dominiopub...

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Lo que de verdad se juzga en el Procés

14 June, 2019 - 00:00

Juicio del 1 de Octubre

Se trata del Tribunal Supremo, y sus sentencias crean jurisprudencia con rango de fuente del derecho, similar a la ley, por lo que en un futuro las manifestaciones, la interposición noviolenta o la desobediencia civil podrían ser juzgadas con estos terribles raseros con los que se sentencie hoy al catalanismo.

Jesús Castañar
Sociólogo y perito de la defensa de Jordi Cuixart.

Corría el verano de 2018 cuando recibí la llamada del equipo de defensa de Jordi Cuixart para preguntarme si podía elaborar un informe de tipo sociológico en el que se defendiera la tesis de que las movilizaciones de otoño de 2017 en Cataluña se correspondían con un patrón de acción noviolenta y desobediencia civil. En esos momentos se estaban construyendo los relatos políticos y jurídicos sobre los hechos, que se pueden resumir en tres interpretaciones totalmente diferentes, como son la rebelión, la sedición y el legítimo derecho a la protesta política. La interpretación sociológica de los mismos nos llevaba a posicionarnos claramente en un ámbito cercano a esa tercera visión, al entenderlo como una forma de acción política no convencional en la que no se utiliza la violencia (pese a algunos episodios de la misma), por lo que podíamos aceptar el encargo.

Nuestro enfoque contradecía algunas de las cosas que habían estado manteniendo los independentistas hasta entonces, pues estos aseguraban que el referéndum había tenido carácter vinculante o que la última declaración de independencia no había sido meramente simbólica. En aras de asegurar nuestra neutralidad, se nos permitió mantener nuestra versión y solo se nos sugirió que elimináramos algunas valoraciones críticas al catalanismo histórico o al actual, así como posicionamientos jurídicos que no nos correspondía hacer, ya que le correspondían al Supremo.

Desde nuestro punto de vista, la lógica de la noviolencia lleva a situar por encima de la legalidad algo que se considera legítimo y que es por lo que se lucha, como, en este caso, el derecho a decidir. Por otro lado, el cambio de objetivo político de la independencia a la autodeterminación sería una de las claves decisivas para explicar el éxito de las movilizaciones de otoño, ya que esto permitía un mayor apoyo social, más allá de la población con ideas claramente independentistas.

Como sociólogo tuve que distanciarme de cualquier prejuicio irracional y sentimiento de agravio contra Cataluña que como extremeño pudiera tener, o por no compartir los objetivos de la causa, y, con los datos aportados por la acusación y la defensa, encuadrar las movilizaciones en el contexto de los estudios de la resistencia civil y el enfoque del proceso político, tema en el me especialicé en mi doctorado. Junto a mi compañero John Paul Lederach, toda una eminencia en el campo de la Investigación para la Paz, rápidamente llegamos a una serie de conclusiones que contradecían enormemente la versión de los hechos que estaban dando los medios y que habían recogido tanto el juez Pablo Llarena en su auto de prisión preventiva como, posteriormente, la Fiscalía en su escrito de acusación provisional. Ambos describían los eventos de otoño de 2017, especialmente los sucesos del 20 de septiembre y del 1 de octubre, como violentos y, por tanto, susceptibles de ser condenados por un delito de rebelión, con penas que llevarían desde los 25 años para Junqueras a los 18 de los líderes sociales Jordi Sánchez y Jordi Cuixart. Posteriormente la Fiscalía añadiría también el hostigamiento a las fuerzas policiales entre ambas fechas como otro factor de violencia.

La rebelión se diferenciaría de la acusación de sedición que hace la abogacía del Estado principalmente en que necesita la concurrencia de violencia. Para la construcción de este relato, las televisiones se han esforzado mucho en trasmitir esas imágenes de violencia, aunque a veces no se correspondan con las fechas y momentos que citan, al igual que algunos de los vídeos aportados por la acusación como prueba, que mostraba imágenes de lazos amarillos cuando estos se empezaron a utilizar tiempo después, cuando ya había presos. También han ocultado las declaraciones en el juicio que podían contradecir esta versión de los hechos —como la del guardia civil que reconoció haber roto con una maza los cristales de los coches dañados el 20 de septiembre—, con la intención manifiesta de preparar a la ciudadanía para que acepte una condena dura.

No se trata simplemente de castigar a los independentistas, sino de crear el marco legal adecuado para el proyecto neoliberal en el cual la ciudadanía solo participa como consumidora o electora de representantes, y no tiene oportunidades de expresar disensos contra el despotismo económico al que nos va llevando el capitalismo salvaje y patriarcal en el que vivimos. No olvidemos que se trata del Tribunal Supremo, y que sus sentencias crean jurisprudencia con rango de fuente del derecho, similar a la ley, por lo que en un futuro las manifestaciones, la interposición noviolenta o la desobediencia civil podrían ser juzgadas con estos terribles raseros con los que se sentencie hoy al catalanismo. Esperemos que no nos pase como al sujeto del famoso poema de Martin Nienmoller sobre la pasividad ante los nazis, que no hayan ido primero a por los catalanes, y que, como no hicimos nada, no quede nadie para protestar cuando vengan a por nosotros.

La interpretación sociológica que hemos hecho de las evidencias de agresiones a las fuerzas policiales (o a sus vehículos), siguiendo la forma de interpretarlas en los Estudios de Resistencia Civil, concluye que no fue una violencia organizada y planificada —cosa que comparte la abogacía del Estado—, sino como una falta de disciplina que se puede explicar por el gran número de personas y policías movilizadas. El caso de las lesiones policiales del 1 de octubre es paradigmático: más de dos millones de personas votando, decenas o cientos de miles organizadas para defender la votación con tácticas de interposición noviolenta frente a 6.000 agentes, con el resultado de menos de cien policías heridos, frente a las más de mil personas entre la ciudadanía. No hay que olvidar que, aunque no haya sido difundida por los medios, otra pericial de carácter médico rebajó a solo 33 el número de lesiones de agentes relativos a agresiones, siendo los otros, torceduras de dedos principalmente, causados por los propios agentes en su exceso de celo. Sin duda, si miles de personas se hubieran organizado para utilizar la violencia contra la policía, otro hubiera sido el balance de bajas.

La Fiscalía ha tenido, por tanto, que hacer un gran ejercicio de reelaboración de conceptos para poder mantener los términos de la rebelión, llegando a calificarla, en palabras del fiscal Fidel Cadena, como “una rebelión distinta”, y llegando a afirmar que no es necesaria la concurrencia de violencia para que exista rebelión. Es decir, como les gustaría sancionar con las penas de rebelión pero los hechos no encajan, pues cambian el propio concepto de rebelión para que se ajuste a la pena que quieren imponer. Otro ejemplo de esta reelaboración conceptual de la Fiscalía es calificar como “violencia normativa” la aprobación de leyes independentistas para posibilitar el referéndum, interpretar que las llamadas literales a un comportamiento pacífico realizadas por Cuixart como una forma encubierta de llamar a la violencia, o calificar los eventos como golpe de Estado, aprovechando la terminología empleada por algunos políticos que esperan sacar rédito electoral del conflicto. Un golpe de Estado sin intento por controlar el territorio, sin intentos por tomar los centros de poder o establecer de facto un nuevo orden jurídico.

Tan solo tenemos dos declaraciones de independencia. Una de ellas se suspendió para tratar de dialogar con el Estado español, en la más pura línea de la tradición noviolenta de buscar soluciones negociadas. La otra, la que se suponía que era real, no se vio acompañada de las medidas necesarias para hacerse efectiva, por lo que también quedó en el ámbito simbólico. Incluso los fiscales han llegado al extremo de responsabilizar a los líderes independentistas de los heridos causados por las fuerzas policiales, en un intento de aliviar moralmente unas conductas que están siendo condenadas jurídicamente caso por caso en la Audiencia Provincial de Barcelona.

Además, la Fiscalía también confunde reiteradamente un concepto sociológico claramente delimitado por múltiples aportaciones teóricas desde que Clarence Marsh Case publicara en 1923 su libro Nonviolent Coertion, como es el de coerción noviolenta con el equívoco término de fuerza violenta en la descripción de las tácticas empleadas por los activistas para defender la votación el 1 de octubre. Pero no, no son sinónimos ni tienen las mismas connotaciones. La coerción noviolenta se basa en el respeto a la humanidad del oponente y en un llamamiento a sus valores morales a la vez que se retira la colaboración para ejercer presión. La fuerza violenta es todo lo contrario, un intento de conseguir un objetivo pasando por encima de la humanidad el otro, tal y como hicieron los agentes que atacaron a los ciudadanos que defendían las urnas el 1 de octubre. Esta confusión entre coerción y violencia no es anodina o inintencionada, sino que responde al deseo de hacer cuadrar una petición que tenían ya diseñada antes de escuchar a los testigos y analizar las pruebas, en su intención de definir un nuevo ordenamiento jurídico a la medida del Estado neoliberal.

La versión de la rebelión no solo tergiversa los hechos poniendo como origen de la violencia policial la posterior respuesta agresiva de algunas de las personas que habían sido testigos o víctimas de las agresiones policiales, sino que ha llenado la causa con una gran cantidad de páginas que supuestamente probarían el carácter planificado y estratégico de los eventos de otoño. Tras analizar todos ellos detenidamente durante semanas, pudimos ver claramente que no había ni un solo indicio que pudiera llevar a pensar eso, ya que se trataban en su mayoría de documentos carentes de una lógica de resistencia civil al ser elaborados desde un punto de vista institucional —el Libro Blanco, las diferentes hojas de ruta, etc—, tal y como corresponde a los políticos que los habían firmado, que están acostumbrados actuar dentro de las formas convencionales de acción política. El Libro Blanco, de hecho, admitía un escenario de declaración de la independencia en un contexto de no colaboración por parte del Estado español y afirmaba que luego se ratificaría con un referéndum y se apoyaría en la movilización de la sociedad civil. Eso es toda la referencia que hay en las mil páginas sobre algo que pudiera invitar a pensar algo parecido a la resistencia civil. Asume, además, que sin control del territorio efectivo no habría independencia real, pero no establece las tácticas para hacerse con ese control y mucho menos establece objetivos estratégicos. No hay planificación de los eventos, ni llamadas a huelgas, boicot, manifestaciones, marchas, murallas humanas o métodos similares. No puede haberlas porque ese tipo de acciones no existen en la lógica institucional desde la que se redactó el Libro Blanco.

Ni siquiera las famosas diapositivas del documento Enfocats organizaban un plan que pudiera llevar a orquestar un desafío real al Estado y eran tan solo una propuesta de coordinación de los múltiples actores políticos del independentismo, sin tener ni siquiera un autor reconocido. No obstante, tal cantidad de documentación, aunque fuera fútil, se estimó por el Tribunal tal vez porque justificaba la prisión preventiva de los acusados y acusadas, ya que se contaba con la complicidad de los medios de comunicación para justificar el castigo.

Por otro lado, la acusación de sedición que establece la abogacía del Estado establece un relato de los hechos totalmente diferente y unas penas sensiblemente inferiores, con más o menos la mitad de años de condena. Si bien coincide con nuestro análisis en que no se pueden equiparar los conceptos de violencia y coerción, y defiende que “no se ha podido considerar probado que la violencia fuera uno de los elementos estructurales” en los planes de los acusados, si considera que hubo un “alzamiento público y tumultuario que tuvo lugar el 1-O” con la intención de impedir el mandato judicial de evitarlo. Desde este relato de los hechos se consideran punibles tan solo a los hechos del 1-O, que, según la abogada del Estado, encajarían en lo que recoge el artículo 544 del Código Penal como sedición. Además, al igual que la Fiscalía, también acusa de malversación a los políticos responsables de partidas presupuestarias. No nos corresponde a los sociólogos opinar o interpretar los artículos del Código Penal (ni lo haré en este artículo), pero sí nos corresponde informar al tribunal de lo que es la desobediencia civil y la lógica racional que hay detrás de la acción noviolenta (lo que sí haré de nuevo en este artículo).

En este punto habría que clarificar que, si bien fomentar la desobediencia masiva a una ley sí que se podría considerar como una llamada a la insurrección, cuando esa desobediencia lleva el calificativo de “civil” tiene unas connotaciones que precisamente lo llevan a otra interpretación. Se ha de entender civil como cívica, ya que la desobediencia para ser civil tiene que cumplir una serie de características que la llevan precisamente a reconciliarse con el orden social que se está cuestionando. Estas son su carácter consciente, público, colectivo, pacífico, con ánimo de generar un cambio social o político, y asumiendo la responsabilidad por los actos cometidos, sin que ello implique que no se vaya a pedir la absolución (es decir, se suele asumir el acto cometido pero se pide la libertad de quien asume la desobediencia civil). Esto quiere decir que la desobediencia civil, o las llamadas a la misma, no se pueden entender como un alzamiento “tumultuario” porque lejos de establecer una ruptura con la democracia y el orden constitucional, es un mecanismo para poder mejorar ambos. Es decir, no se persigue romper el orden constitucional sino generar nuevos consensos que posibiliten un cambio legal o social que solucione un conflicto que las relaciones de poder actuales no permiten resolver. No se desobedece el mandato judicial de impedir el referéndum con nocturnidad y alevosía, aunque la clandestinidad haya sido necesaria en los momentos previos para esconder las urnas, sino que se hace públicamente, dando la cara, y, ante todo, de forma cívica (como muestra el que se organizaran siguiendo tácticas de interposición noviolenta), pese a esos momentos de tensión que se vivieron en algunos colegios y que acabaron en agresiones a los cuerpos de seguridad.

Destaca en el juicio las pocas ganas de conocer los hechos concretos de los colegios en los que hubo más episodios de agresiones a las fuerzas policiales. En realidad se pueden contar con los dedos de la mano las imágenes de verdaderas agresiones, siendo el resto meras respuestas nerviosas a los golpes, tirones y empujones de los agentes. La acusación ha presentado simplemente vídeos sin apenas identificar e incluso camuflando secuencias que no se corresponden con el 1 de octubre. Además, no se ha permitido mostrar conjuntamente los vídeos de la defensa que mostraban los contextos de esas agresiones, puesto que cuando la gente más perdía el control lo hacía por existir una brutalidad previa excesiva y gratuita.

Destaca además lo innecesario de la enorme violencia que se desplegó en la intervención policial para impedir la votación, mientras que, tal y como reflejó el informe del jefe del dispositivo policial, Diego López de los Cobos, la policía autonómica catalana, los Mossos d'Esquadra, utilizando tácticas de mediación habían conseguido cerrar más colegios electorales que la Policía Nacional y la Guardia Civil juntos. A pesar de esa eficacia, los Mossos no solo han sido acusados de no cumplir las órdenes judiciales sino también de ser partícipes de una supuesta rebelión. Los ataques a las personas que trataban de defender la votación con tácticas noviolentas podrían haber sido organizados y ejecutados por los miembros de la Guardia Civil y la Policía Nacional, no para cumplir —poco eficazmente— el mandato judicial, sino para provocar reacciones violentas que posibilitaran tanto su propia violencia como una posterior represión por parte del Poder Judicial. Lógicamente, no todas las personas pudieron contener la rabia y la impotencia al ser objetivos o testigos de agresiones que en algunos casos fueron brutales y desproporcionadas. ¿Quién provocó por tanto las alteraciones en el orden público? ¿Los activistas que resistían pacíficamente y de los cuales alguno respondió agresivamente al ataque organizado de las fuerzas policiales o los propios cuerpos de seguridad del Estado, que podrían haber cumplido el mandato judicial sin usar la violencia y decidieron utilizar sus “defensas” (esto es, las porras) para golpear a la ciudadanía? ¿Qué sentido tenía el mandato judicial de impedir la celebración del referéndum, cuando este ha había sido suspendido de efectos jurídicos por parte del Tribunal Constitucional y por lo tanto no era vinculante?

Desde el punto de vista del sector más españolista, la represión y el castigo eran y son necesarios, no para tratar de resolver o transformar el conflicto catalán, sino todo lo contrario, para resarcir un honor mancillado por quienes niegan la legitimidad de la propia matriz fundacional del Estado español. Ambas partes, la españolista y la catalanista —que no es igual que la española y la catalana— están ofendidas por la otra parte porque sus identidades colectivas son contradictorias, cosa común de los nacionalismos. Tal vez por eso, tal vez, este conflicto no tenga solución en el marco del Estado-nación, que es la verdadera causa del conflicto, ya que no puede contentar a las dos partes a la vez. El orden constitucional, lejos de representar un amplio consenso social, se convierte así en un reflejo de relaciones de poder, una demostración de fuerza que, además, sirva para un reordenamiento jurídico que aumente el punitivismo de un ya de por sí punitivista Código Penal. Es decir, la solución a un problema político se está tratando de hacer por la vía del poder, aprovechando una asimetría en las fuerzas, para imponer una visión. Cualquier modelo de resolución o transformación de conflictos constaría que esto no resuelve el conflicto, sino que lo pospone, pues alimenta el resentimiento de la parte agraviada.

Lo que está en juego, no obstante, no es solamente el desarrollo futuro del conflicto catalán, sino también la propia adecuación de la democracia española a los mínimos exigibles en cuanto a libertad de expresión, derecho de protesta y al uso de la desobediencia civil como mecanismo para mejorar la democracia cuando las relaciones de poder existentes tienen una asimetría tal que generan injusticias hacia minorías sin poder de influencia política. Es decir, nos jugamos las libertades del futuro y la pervivencia de caminos para combatir el daño que la humanidad le estamos haciendo al mundo, y a la propia humanidad. Esto, no lo olvidemos, afectará a la forma de expresar protestas de forma no convencional en un futuro, creando una nueva estructura de oportunidades políticas que, no obstante, se puede volver en contra del poder establecido, ya que, cuando se genera un sensación de opresión, es más probable que haya una movilización ciudadana. Si esta ha sido capaz de producirse clandestinamente en las más extremas dictaduras, sin duda alguna será capaz también de hacerlo en el marco del punitivista Estado neoliberal que se está instaurando como hegemónico para el siglo XXI.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/juici...

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Narciso dirige el espectáculo

14 June, 2019 - 00:00

Hubo un tiempo en que Edipo era el rey. Hoy, sin duda, Narciso le ha destronado.
Lo cierto es que son dos caras de una misma moneda. Una moneda que tiene múltiples imágenes pero siempre la misma representación: el sufrimiento psíquico que padecen muchísimas personas en un entorno socioeconómico tan hostil para la inmensa mayoría de la población.

Por supuesto, si alguien espera una disertación psicoanalítica pude ir cambiando de canal. Por aquí no entrará lo que anda buscando por mucho que la premisa inicial apunte en esa dirección. Me interesa más lo que representan esos conceptos y las asociaciones que se pueden realizar con el modo de vida bajo el sistema capitalista y con la propia evolución de dicha forma de vida.

El mito de Edipo siempre se ha identificado con la represión, el deseo no satisfecho, el miedo… En lo que concierne a lo que pretendo plasmar aquí, podemos relacionarlo con un modelo productivista, con la fábrica. Con ese Capitalismo que se fortalecía de la fabricación de bienes y la explotación de aquellos que los producían. En ese mundo de la omnipresencia de la cadena de montaje, los empleos podían llegar a ser muy estables y no era extraño el que una persona dedicara toda su vida a una sola empresa. Lo normativo, aquello que el sistema establece como el ideal al que todo buen ciudadano debe aspirar a alcanzar, estaba perfectamente delimitado. La vida estaba muy estructurada si se quería estar dentro de la norma y no ser señalado ni tratado como un apestado social. Trabajo y familia (en ese orden), esos eran los pilares sobre lo que todo debía descansar. Así que trabajo y familia era lo que debía ser mantenido a toda costa y en lo que había que volcar toda la energía. Sobre esas dos vigas maestras, sostenía Edipo su imperio.

Era un modelo social rígido y solidificado que no permitía la más mínima desviación del camino marcado, por tanto, cada desliz debía ser reprimido. En la mayoría de los casos, autoreprimido. Para el resto se reservaban los mecanismos represivos del Estado (tal y como sigue sucediendo y seguirá haciéndolo mientras existan entidades con el monopolio de la violencia legal).

Pero los tiempos cambiaron, porque el Capital así lo exigía en su progreso imparable hacia la nada más absoluta. Ahora, el dinero ya no se sustenta en la producción sino que descansa sobre sí mismo. La fábrica ha quedado relegada a la periferia del núcleo financiero. Y se ha llevado consigo la necesidad de una sociedad rígida de asalariados obedientes. No sólo se han deslocalizado los puestos de trabajo, también las formas sociales de vida. Lo normativo ha cambiado.
Emprendedores, dinámicos, dispuestos a sacrificarlo todo por su carrera, imaginativos, resilientes… Y toda esa charlatanería que conocemos de sobra (y que el engendro de la psicología positiva y su hijo bastardo el “coaching” se han encargado de encumbrar). Se utiliza para enmascarar lo de siempre: la esclavitud del salario, la necesidad de ganarse la vida para los desposeídos.

La sociedad del espectáculo se ha impuesto y con ella la imagen, lo superficial, lo externo, se ha convertido en lo fundamental.

Con estos mimbres, Narciso se ha encumbrado en el trono. La egolatría y la falta de empatía campan a sus anchas en una distopía que reniega de las clases sociales y su eterna lucha en pos de un sálvese quien pueda ridículo. Sólo hay que echar un vistazo al mundo digital, a las redes sociales (el mundo real para muchos) para observar a Narciso cabalgando por sus dominios. La rotura de vínculos sociales, el desapego y el desarraigo dan paso a una sociedad reconcentrada en sí misma, donde cada individuo está convencido de que puede ser el siguiente triunfador, aunque para ello deba pasar por encima de quien sea y deba renunciar a lo que sea. El primer paso para ser un triunfador es parecerlo (ya sabemos que la imagen lo es todo). Así la representación de nosotros mismos que ofrecemos al mundo es fundamental. Pero cada uno sabe lo que hay detrás de esa imagen. Cerrar los ojos y obviarlo no lo hace desaparecer. Es justo ahí, en la necesidad que tenemos de no ver nuestro propio reflejo, nuestra propia miseria donde Narciso sustenta su reinado.

Fuente: https://quebrantandoelsilencio.blog...

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Martillo

14 June, 2019 - 00:00

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España acepta más tropas de EE UU en Rota sin reformar el convenio

13 June, 2019 - 00:00

Miguel González

El Gobierno español ha dado el visto bueno a Estados Unidos para que refuerce su despliegue militar en la base de Rota (Cádiz) con un destacamento de helicópteros navales sin reformar el convenio bilateral de defensa, como se había hecho hasta ahora en casos similares. Fuentes gubernamentales admiten que la actual interinidad política y la complejidad que conlleva cualquier modificación del tratado que regula la presencia de tropas estadounidenses en España han aconsejado obviar este trámite y limitarse a una mera notificación.

El pasado día 4, el cuartel general de la Sexta Flota, con base en Nápoles (Italia), anunció que los cuatro destructores lanzamisiles con sistema de combate Aegis destacados en la base de Rota serán sustituidos entre principios de 2020 y la primavera de 2022. Fuentes militares explicaron que estos cuatro buques (USS Carney, USS Donald Cook, USS Porter y USS Ross), construidos a finales del siglo pasado y llegados a Rota entre 2014 y 2015, serán sustituidos por otros de la misma clase Arleigh Burke pero más modernos, dotados entre otras mejoras de helicópteros.

El comunicado de la Sexta Flota señalaba que, “adicionalmente, la US Navy [Marina estadounidense] tiene la intención de trasladar a Rota un escuadrón de helicópteros navales de ataque en apoyo a los destructores, lo que aumentará las capacidades de estos buques”. Fuentes militares indicaron que se trata de hasta seis helicópteros (uno por buque más dos de reserva) Sikorsky SH-60 Seahawk similares a los que embarcan las fragatas de la Armada española, solo que estos son de un modelo mucho más antiguo (Bravo) que el de la Marina estadounidense (Romeo).

La cuestión radica en que la llegada de los helicópteros supondrá el despliegue en Rota de un destacamento de unos 30 militares, entre pilotos y mecánicos, que no está contemplado en el convenio. El tratado con Washington incluye en sus anejos una lista pormenorizada de las unidades autorizadas en cada base. En Rota se permite un techo de 4.250 militares y 1.000 civiles estadounidenses (que no se sobrepasará), distribuidos en 12 unidades, incluidos los cuatro buques, hasta 36 aviones, y diversos servicios de apoyo, como una estación de comunicaciones, una compañía de seguridad y organismos burocráticos.

Aunque el convenio vigente data de 1988, y ha quedado desfasado en muchos aspectos, los diversos Gobiernos que se han sucedido en más de tres décadas han renunciado a una revisión profunda y se han conformado con enmendarlo cada vez que Washington ha pedido un refuerzo de su presencia militar. Así sucedió en 2002, cuando se reguló la presencia en España de los servicios de información de la Marina y la Fuerza Aérea; y en 2012, cuando se autorizó el despliegue de los cuatro destructores, con sus 1.200 tripulantes.

Adiós al 'Camino español'

Defensa ha iniciado ya el expediente para dar de baja al Camino Español, uno de los dos buques de transporte que apoyan al Ejército de Tierra. Se trata de un Ro-Ro botado en Brasil en 1984 y reconvertido por Navantia a finales de los noventa. Junto al Martín Posadillo,también al final de su vida útil, sirve para trasladar tropas y material a Ceuta y Melilla y a los archipiélagos, así como a despliegues en el extranjero. La baja de estos dos barcos deja al Ejército de tierra sin medios de transporte naval propios.

Ahora se ha renunciado incluso a enmendarlo, para ahorrar un trámite que hubiera obligado a llevar la reforma a las Cortes y afrontar un debate parlamentario en un momento en que el Gobierno está en funciones. Se ha optado por interpretar que la unidad de helicópteros forma parte de los cuatro destructores, que ya están autorizados.

Las fuentes consultadas sostienen que la misión principal de los nuevos buques que sustituirán a los ahora desplegados será la misma: “contribuir a la defensa contra misiles balísticos” como componente naval del escudo antimisiles de la OTAN.

Lo cierto es que los destructores se han dedicado con más frecuencia a otras tareas: navegar por el mar Negro, como forma de disuadir a Rusia tras la anexión de Crimea, y apoyar las operaciones en Siria. En abril de 2017, el USS Porter y el USS Ross lanzaron misiles Tomahawk contra una base siria en represalia por el uso de armas químicas por el régimen de Damasco.

La autorización para reforzar Rota llega en un momento de tensión con EE UU tras la retirada de la fragata Méndez Núñez del grupo de combate encabezado por el portaviones USS Lincoln debido a la escalada de tensión con Irán. Según la Sexta Flota, el gesto “demuestra la duradera relación” entre la Marina estadounidense y la Armada española que seguirán “trabajando juntas”.

El País

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El gasto militar no defrauda

13 June, 2019 - 00:00

Juan Carlos Rois
Tortuga

Sí, amigos, gobierne quien gobierne, lo haga en solitario o en colaboración de geometría variable, y sea oposición parlamentaria quien lo sea, el gasto militar aumenta vorazmente y de forma opaca sin que se les remuevan las carnes a nuestros mandarines.

Es ya tradición consabida que en nuestras cuentas públicas una cosa es el gasto de defensa que se presupuesta y publicita como gasto militar (que es una exageración en todo caso) y otra muy distinta (y una cifra más escandalosa aún) el que se acaba consolidando y «ejecutando».

Aunque sea anticiparnos en el razonamiento, decir que esto no ocurre ni por casualidad ni porque los que programan el gasto en defensa sean unos incompetentes absolutos. Ocurre desde hace más de veinte años, desde siempre si se quiere, y responde a una lógica de manipulación y ocultación. Es una trampa deliberada. Sirve para decirnos, a voz en grito, que gastamos poco en armas y ejércitos (y que debemos gastar mucho más) mientras por debajo de la mesa se inyecta un pastizal extra al militarismo patrio para que sigan fortaleciendo su músculo insolidario.

Tres son los mecanismos más importantes de la gran mentira de nuestro gasto militar y ninguno de ellos es inocente:

  1. El primero, ocultar una gran parte del gasto militar presupuestario en otros ministerios y capítulos ajenos al Ministerio de Defensa para que parezca que se presupuesta menos de lo que realmente se presupuesta. Es llamativo que en los presupuestos colaborativos de PSOE/Podemos presentados en 2019 (y fallidos porque no se aprobaron) nos dijeron que el gasto de defensa sería de 8.865´71 millones de euros (9.161,27 si sumamos la partida del CNI) aunque la cifra que nosotros mismos desvelamos en esta misma Web, antes de sumar deuda militar a amortizar y gastos «extrapresupuestarios» para operaciones en el exterior y otros caprichos, alcanzara, los 18.425´08 millones de euros ( 9.559´77 millones de euros de matute) distribuidos en todos los ministerios menos dos.
  2. El segundo, el generar deuda por varios conceptos que difiere y disfraza un gasto militar abrumador que además es insostenible (de ahí que necesite financiarse con deuda), lo que de nuevo infla dicho gasto. Una deuda que, como estimábamos para 2019, llegará al menos a otros 6.747´43 millones de euros que habrá que sacar de la hucha para pagar la parte del mismo que no cubren los ingresos del Estado.
  3. Y el tercero, presentar unos presupuestos referidos a lo militar infradotados que luego se inflan con ampliaciones de gasto por goteo que acaban engordándolos como un globo.

Práctica tediosa

Es una práctica ya tediosa y no menos ofensiva para nuestra apaleada y manipulada inteligencia el ofrecer una cifra de gasto del ministerio de defensa en los presupuestos generales, para luego, a la chita callando, incrementarla con sucesivas autorizaciones de gasto opacas y de las que mucho se cuidan de no decir ni pío nuestros astutos políticos del clan militar y los medios de comunicación que nos endosan su postverdad.

Para que el respetable se haga una idea aproximada, presentamos un cuadro que representa el gasto en defensa presupuestado en los presupuestos generales del Estado (y hemos de advertir que el gasto del ministerio de defensa es sólo una parte del gasto militar que se encuentra disfrazado en otros sitios) y al lado, el que año tras año detecta la IGAE como gasto «ejecutado», siempre muy por encima del previsto.

Es así que el presupuesto del Ministerio de Defensa crece, se desvía desde 2011 a 2018 a una media de más del 20% que se presupuesta de menos sobre lo que se gasta.

¿No es insólito que nuestras autoridades fiscales y económicas no digan ni pío por un desajuste tan constante? ¿Lo es menos que las autoridades europeas que fiscalizan nuestras cuentas tampoco encuentren nada raro?

Sobre todo, cuando esta práctica no pasa más que en Defensa de esta forma.

Sobre todo, cuando la IGAE y el Tribunal de Cuentas, eso sí en informes casi desconocidos, han criticado esta práctica y a los políticos que la promueven.

Sobre todo cuando estamos hablando de cerca de mil quinientos millones de euros anuales, una cifra que ni en sueño consiguen algunos ministerios «sociales» para sí.

El aumento del primer cuatrimestre de 2019

Dando un paso más, nos encontramos con que el BOE de 29 de mayo ha publicado una resolución de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE) que contiene la ejecución presupuestaria a abril de 2019 y ¡oh sorpresa!, el ministerio de Defensa, para no perder su costumbre, ya lleva gastado entre enero y abril de 2019, un cuatrimestre, 684´59 millones de euros más de los que se presupuestaron para todo el año.

Equivale a un 7´55% más de lo presupuestado y sólo llevamos cuatro meses de ejecución presupuestaria. ¿Y si multiplicamos el desvío por los tres cuatrimestres de un año? ¿es asumible un sobregasto de 2.053 millones de euros, superior al gasto anual total de algunos de nuestros ministerios peor tratados?

No es la única sorpresa que nos ofrece la IGAE.

  1. Las dos grandes cifras de sobregasto son Defensa, con los ya referidos 684´59 millones de euros e Interior, con otros 660´18 millones más (un 8´9% de desvío sobre lo presupuestado).
  2. Sumados los ministerios de Defensa y de Interior suponen el 89´73 % del «sobregasto» del Estado, lo que nos demuestra el mimo particular que tienen nuestros dilectos dirigentes por las políticas de seguridad y securitizadoras.
  3. Junto con estos dos grandes promotores del gasto a espuertas, tenemos que algunos ministerios «menos importantes» han gastado menos de lo presupuestado. Es el caso de Justicia (4´08 millones menos de lo presupuestado), transición energética (73´74 millones menos), Ciencia e Innovación (5´62 millones menos), Asuntos Exteriores (0´49 millones menos) o Economía (0´03). No se si pillan el orden de prioridades de nuestras políticas de gasto.

Todo esto no ha merecido, que se sepa, ni la más mínima protesta de nuestros nuevos/viejos políticos, que si por algo pueden caracterizarse en esta materia, es por su enorme adhesión y complicidad con unas políticas de gasto en defensa aberrantes, insolidarias y tramposas.

La representación explica muy bien dónde se aplica la austeridad y dónde esta brilla por su ausencia y desmiente la cacareada sensibilidad social del gobierno que, por la puerta de atrás, mima el gasto militar y los instrumentos de aplicación de las políticas securitizadoras que forman parte de esta vuelta de tuerca militarista que sufrimos.

Es llamativo que el propio IGAE computa como gasto presupuestado del Ministerio de Defensa para 2019 la cifra de 8.737´70 millones de euros. Pero si tenemos en cuenta que el presupuesto de 2019 es el mismo que el de 2018, que debió prorrogarse al no ser posible aprobar uno nuevo en el parlamento, resulta que las cuentas, de nuevo, no cuadran, porque el presupuesto previsto para 2018 fue de 8.355´96 millones de euros, 381´74 millones de euros menos de los consignados ahora por IGAE. Y tampoco cuadra con los presupuestados en el presupuesto fallido de 2019 (8.865´71 millones), que podría estar tomándose de referencia (en este caso faltarían 128´01 millones para llegar a esta cifra).

De nuevo las cifras se ofrecen con un rigor más que benevolente y relajado, todo lo contrario de lo que se puede exigir si hablamos de un control del gasto.
Y otra curiosidad más referida a Defensa e Interior: ambos ministerios ( y ambos a diferencia de la inmensa mayoría de los restantes ministerios) consiguen “ingresos” extra por «créditos generados por ingresos» que en el caso de Defensa llegan a 105´08 millones de euros en sólo un cuatrimestre y en el de interior a 263,19 millones. ¿A cuenta de qué?

En el caso de defensa la respuesta es obvia: principalmente por las ventas patrimoniales del inmenso patrimonio del Ministerio con el que especula el INVIED, ventas que inyectan suplementos importantes que suelen usarse para mejora de las infraestructuras militares. En el caso de interior no estamos tan seguros, pero suponemos que una parte importante del pellizco se genera por las múltiples multas (ley mordaza, tráfico, etc.) con las que nos aseguran el porvenir.

¿Para qué se aplican estos excesos?

La realidad es que los datos de IGAE no nos ofrecen concreciones, siquiera aproximadas, de los principales capítulos que «sobregastan» en Defensa e Interior, de modo que tendremos que hacer una aproximación muy provisional y temeraria.
Si tenemos en cuenta que los principales capítulos de «desvío» de los PGE de 2019 que consigna la IGAE para este cuatrimestre han tenido lugar en pago de personal (463´89 millones) y en gasto corriente, y dentro de este último en indemnizaciones por razón del servicio (669,46 millones) a gran distancia de los demás capítulos presupuestarios, daría la impresión de que el desvío podría deberse al enorme agujero económico que implica mantener un ejército sobredimensionado en exceso (con un mando por cada 1´7 soldados y un número total de efectivos apabullante e innecesario incluso desde una óptica militar).

De este modo, el pago de personal (donde tal vez los nuevos contratos de militares, el tapón mal resuelto de los soldados mayores de 45 años y el aumento demagógico de sueldos a militares para contentar al lobby sindical-militar tendrían mucho que ver) y las indemnizaciones no presupuestadas a los militares involucrados en los 18 conflictos militares en el exterior podrían ser parte importante de la explicación.

Es decir, de la explicación de tener un ejército mega-cefálico y abrumador que no necesitamos y una política de defensa intervencionista y altamente peligrosa que nos convierte en un Estado de armas tomar y poco amante de la paz.
Una situación que mantiene muchos silencios cómplices y una tremenda desinformación social.

Y una situación que justifica, más si cabe, las razones éticas y políticas para hacer de la objeción fiscal y de la denuncia del militarismo en sus muchas ramificaciones y expresiones, nuestros altavoces para desenmascarar esta situación y a sus complicidades.

Porque el gasto militar y sus promotores y colaboradores no defraudan. Siempre crece y siempre lo hace en detrimento de nuestros derechos y de la seguridad humana.

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Las últimas palabras en el juicio de los doce acusados por el Referéndum de Catalunya

12 June, 2019 - 21:20

Ter García

Tras más de 50 jornadas de sesiones, el juicio al Procés llega a su fin. La última tarde se ha dedicado al último turno de palabra de cada uno de los 12 acusados.

Oriol Junqueras (vicepresidente del Govern desde enero de 2016 al 28 de octubre de 2017. En las elecciones europeas del 26 de mayo consiguió un escaño en el Parlamento Europeo por Ahora Repúblicas)
La sala me da ahora la palabra por segunda y última vez en el juicio, y si algo que tengo que agradecer es haberme dado voz”, ha comenzado Junqueras, recitando un poema italiano que aprendió en el liceo en el que estudiaba de joven. “Yo soy padre de familia y profesor, y mi vocación política, tardía, ha nacido del afán de servicio y de querer construir un mundo mejor”, continúa Junqueras. “Soy aquellos que creen que votar no puede ser delito. El ejercicio de los derechos fundamentales jamás puede ser un delito”, continúa.

El exvicepresidente del Govern ha señalado que “cualquier político, como cualquier persona, comete errores, pero siempre he evitado la mala política de evitar llegar acuerdos”. “Creo que lo mejor para todos, para Catalunya, España, Europa, es devolver la cuestión al terreno de la política del que nunca debería haber salido. Mientras tanto mi trabajo será promover la democracia, la convivencia y el bien común”, concluye.

Jordi Turull (consejero de Presidencia entre julio y octubre de 2017)
“En primer lugar quisiera hacer mías cada una de las palabras de mi abogado y hacer uso de este alegato final ante ustedes desde el respeto y la absoluta y total discrepancia hacia las acusaciones”, ha comenzado Turull. El exconsejero de Presidencia ha afirmado que “discrepancia y respeto porque es lo que siempre ha configurado mi actividad política. Entiendo que una parte del origen de las acusaciones hacia nosotros es que confunden discrepancia y protesta con falta de respeto, con ataque, y esto solo existe en mentalidades poco seguras de sí mismas o autoritarias”.

También ha señalado que se ha intentado “descabezar el independentismo a costa de lo que sea, aunque sea a costa de interpretar las normas de juego de forma distinta para unos y para otros”. “Oír en boca de la Fiscalía que convocar un referéndum es y será delito aunque se haya despenalizado da pánico, el principio de legalidad ha pasado a mejor vida. Todo ello revestido con una falta de rigor sobre hechos, fechas, personas o lugares que hace sonrojar”, subraya.

“Hemos oído intervenciones en esta sala sobre urnas, declaraciones, protestas, carteles en farolas que la gente de mi generación pensábamos que solo conoceríamos por los libros y por la historia. En este juicio también está en juego la amplitud que damos a los derechos fundamentales nuestros y de nuestros hijos. Si hacemos caso a la Fiscalía retrocederíamos a tiempos inauditos”, continúa. “La voluntad del pueblo de Catalunya a decidir su futuro político no se puede castigar. Siempre hemos apostado por el diálogo para llegar a un acuerdo, y el Ejecutivo siempre nos ofreció el silencio o el menosprecio. Aun así hemos insistido en solucionarlo a través de una mesa de diálogo y nos han sentado a nosotros en el banquillo de los acusados”.

Turull ha hecho referencia a la sociedad catalana, “una sociedad adulta, tiene criterio propio, masa crítica. No son ovejas. Y la violencia nunca ha formado parte de su código de conducta. y cualquier acto, por aislado que sea, no solo violento sino incívico, ha tenido nuestro reproche. Pero que de lo minúsculo se quiera hacer lo general es un insulto a la sociedad catalana”.

Después ha hecho referencia a la jornada del 1 de octubre. “Muchos testigos lo han dicho, yo estaba, las acusaciones no. El 1 de octubre fue vivido con ilusión, con emoción, con sentido de comunidad, de participar en algo grande que se había perseguido de forma cívica y pacífica. Ese día cada ciudadano tenía una oportunidad, de manera libre e individual, de dejar clara su posición, poniendo una cruz en un sí, en un no o dejándola en blanco. No había turbas, ni siquiera gente, había personas, ciudadanos ejerciendo de ciudadanos. Eso fue el 1 de octubre en más del 98% de los centros de votación. Yo puedo hablar de miles y miles de ojos brillantes por la emoción de participar. No hubo murallas, hubo montañas de dignidad democrática, no un relato que me parece delirante de lo que pasó el 1 de octubre”.

Raül Romeva (consejero de Asuntos Exteriores, Relaciones Institucionales y Transparencia de la Generalidad de enero de 2016 a octubre de 2017)
“Reitero desde esta oportunidad que se me da nuevamente, las expectativas, tras un juicio largo, de que el tribunal pueda examinar los hechos expuestos sin atender a exageraciones y tergiversaciones que se han producido por parte de las acusaciones”, ha comenzado Romeva.

“Han buscado escarmentar y castigar una ideología, y ello me preocupa”, continúa el exconseller. “Tanto las hipótesis como los planteamientos e interrogatorios se han fundamentado en un trasfondo ideológico con sesgo no disimulado y ratificado en los informes finales”.

“No por repetir una mentira se convierte en verdad, y en concreto quiero referirme al mal uso e instrumentalización del concepto de odio. Las acusaciones han querido construir un marco conceptual falaz y, además, irresponsable Es falaz porque no han podido aportar ni una sola prueba que demuestre tal odio por parte de quienes estamos aquí sentados, y, además, si escucháramos alguna vez y se fuera capaz de empatizar con los dos millones de personas que llevan años manifestándose por una república, leyeran las cartas que leemos en la soledad de nuestras celdas, comprobarían que no es el odio lo que mueve a estas personas. Y además es irresponsable porque el odio nunca ha construido nada, nunca ha solucionado nada y solo engendra más odio. Por eso reitero una vez más que aquello que mueve a millones de personas y cada día a más es nada más y nada menos que la frustración, como la que se vivo en 2010 ante la sentencia del Estatut, la incomprensión porque el Estado sigue sin ofrecer una respuesta política a un problema político, la indignación ante las respuestas represivas., y por una firme defensa de los derechos fundamentales”.

Sobre el derecho de autodeterminación, afirma que “siempre hemos defendido, he defendido, que el ejercicio del derecho de autodeterminación se debe hacer sin violencia. Nunca encontrarán una afirmación mía en un sentido distinto a este”. “No es la fuerza lo que va hacer que quien quiere un república cambie de idea. Solo aquellas relaciones que se basan en el respeto mutuo son duraderas, y son las únicas por las que merece la pena luchar, porque nunca una relación basada en la imposición, en la amenaza o en el uso de la fuerza ha llegado a ningún sitio, al menos bueno. Se resquebraja y se acaba rompiendo. La solución que existe ante esta situación se llama política y, más allá, democracia. Somos políticos y políticas haciendo política. Quienes deberían haber comprendido esto no lo hicieron en su momento y les traspasaron a ustedes la responsabilidad y ahora tiene que decidir. Les pido que sean conscientes de que en este banquillo no estamos sentadas 12 personas, sino más de dos millones concernidas con lo que pase aquí, y que esperan que esa decisión sea valiente. Y por ello, pase lo que pase estaremos con la mano tendida, con el verbo sereno incluso con quienes nos insultan. Seguiremos sobre todo mirando a los ojos a nuestras hijas y nuestros hijos con dignidad, con la misma con la que miles de personas en todo el mundo se baten por defender los derechos fundamentales, no de unos cuantos, sino de todo el mundo”.

Romeva ha insistido en lo ya dicho por el abogado Van den Eynde: “Nos encontramos ante una oportunidad, veo una oportunidad que por el bien de todas y todos deberíamos poder convertir en una respuesta que nos permita seguir avanzando obviamente desde la confianza, respeto y reconocimiento de las opiniones de cada uno”.

Josep Rull (consejero de Territorio y Sostenibilidad de enero de 2016 a octubre de 2017)
Rull ha empezando dando las gracias a todas las defensas, a quien ha dedicado unas palabras emocionado: “Nos han obsequiado con un bálsamo de humanidad y sensibilidad”. También se ha dirigido, en catalán, a su hermano, hijos y a su madre, “que sufre mucho y no entiende qué narices está pasando”. También ha recordado al pueblo catalán: “¡Qué honor servir a esta gente que es capaz de levantarse cada día soñando un horizonte mejor!”.

Rull se ha planteado diversas preguntas que, según él, se destilan de este juicio: “¿Es sobre ideas o sobre hechos? ¿Cómo afronta la política un problema político? ¿Cuál es la reacción de un estado de derecho ante un reto como el que plantea la sociedad catalana? Las respuestas no son buenas”, ha sentenciado. “El estado tiene una cierta tendencia a excepcionar el sistema de derechos y libertades”.

“Me pueden encarcelar 16 años por firmar una hoja de ruta, por reunirme o por avalar las decisiones de mi equipo de no autorizar el atraque de un barco en el Puerto de Palamós”, en referencia al barco que transportaba a agentes de la Policía. Las razones de estas acusaciones, ha dicho, “apuntan al derecho a la libertad ideológica, de expresión y de reunión. Elementos básicos que me pueden privar de 16 años de libertad”.

“Creo, y ojalá me equivoque, que no me juzgan sólo por estos hechos, sino por no haber renunciado a mi actividad política. Un estado de derecho fuerte no necesita de estos instrumentos para protegerse de no sé qué amenazas”. Rull ha recordado que la Constitución de 1978 fue avalada por un 91% de los catalanes: “¿qué ha pasado para que recientemente la mayoría de catalanes se decante ahora por opciones independentistas?” se ha preguntado.

“No tuvimos miedo de la dictadura, ¿vamos a tener miedo de la democracia?” ha dicho Rull, citando a un conciudadano suyo de la ciudad de Terrassa. “Tienen la oportunidad de decidir cuáles son los límites de los derechos civiles”, ha dicho, dirigiéndose a los magistrados. “En una Europa amenazada por la extrema derecha, la democracia se defiende con democracia”.

Y ha acabado con unas a su círculo más cercano: “han decidido que no pueda ver crecer a mis hijos, pero sea cual sea la sentencia, no podrán impedir que les deje algo extremadamente valioso: la dignidad de haber defendido ideas nobles y legítimas. La lucha democrática, apasionada y tenaz para que puedan vivir en un país libre, en una república catalana en la que sea imposible que alguien pueda acabar en la cárcel por defender sus ideales. Después de nosotros vendrán más. No hay cárceles para encerrar el anhelo de libertad de un pueblo”.

“Ens mantindrem fidels per sempre més al servei d'aquest poble”, ha dicho en catalán, citando al poeta Salvador Espriu.

Dolors Bassa (consejera de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias de enero de 2016 a octubre de 2017)
“A veces me he indignado, a veces me he escandalizado y a veces me he entisticico, la mayoría de veces entristecido”, ha comenzado Bassa sobre cómo ha vivido este juicio. Afirma que las acusaciones nunca han hablado de vulneración de derechos a muchos de los ciudadanos. Señala que, aunque no tienen formación jurídica, en su opinión hablar del decreto de unos servicios esenciales, de una huelga convocada formalmente en tiempo y forma, con el acuerdo de las patronales no debería ser inducida como elemento de acusación.

“No sé si estamos en un juicio político o no, pero lo que sí puedo afirmar es que ante la exposición de estos argumentos de la fiscalía estamos ante un juicio en el que subyace un gran trasfondo político”, continúa. Señala que ella, de formación, es profesora y se considera republicana, independentista y demócrata. También apunta su paso por el sindicalismo. “Mantengo estas ideas y estas convicciones más allá de que antes de entrar en la cárcel dejé mi acta de diputada y no tengo ninguna representación política institucional”.

Ha señalado tres ideas. Primero, niega los hechos que se le han imputado. “Soy inocente, y lo quiero decir con voz alta y clara”, afirma. Segundo, que durante los 22 meses de cargo de consellera que ha ocupado, “lo he hecho honestamente, para el 100% de la ciudadanía”. “Pero tampoco podíamos ‘desobeir' la demanda del 80% de la población que pedía votar y es lo que hemos hecho, porque así ha sido el mandato democrático. Desobediencia habría sido presentarnos con un programa y no cumplirlo. “Siempre he rechazado la violencia y nunca la he promovido”, ha continuado.

“Aspiro a una sentencia absolutoria y al mismo tiempo pido mi libertad para esperar la sentencia en casa”, continúa. “Pertenezco a la generación que escuchaba a los abuelos de algo que llamaban el Procés de Catalunya, algo complicado que igual en los libros no estaba escrito Todos sabemos que la historia no está en los libros, que los escriben los vencedores, pero sí en nuestros ancestros. Yo no querría por nada del mundo que mi nieta tenga que escuchar algo referencia a un Procés de Catalunya de forma horrorosa, las generaciones que vienen dependen de su sentencia, no solo determinará la etapa final de mi vida, sino que puede ser un principio de una solución para muchas personas. Les pido que piensen en ello y reflexionen que su sentencia no será solo mi libertad, sino la libertad en mayúscula de muchas generaciones”, ha concluido.

Joaquim Forn (consejero de Interior de julio a octubre de 2017)
Forn ha suscrito todo lo expuesto por sus defensas y ha mostrado palabras de agradecimiento para las familias y personas que le han acompañado durante estos casi 600 días de cautiverio.

“Siempre he hecho política motivado por cambiar las cosas, bajo un compromiso ético y social. Quiero dejar claros unos principios de los que nunca me he desviado”, ha dicho Forn, antes de negar “rotundamente” que sus actos tuvieran como objetivo “atacar el orden constitucional: estamos aquí por un fracaso de la política”. Forn ha asegurado que la motivación del Govern a la hora de realizar el referéndum era “buscar otra manera de interpretar la legalidad y darle salida a nuestras aspiraciones”.

Dicho esto, ha afirmado que desde el Govern “ha habido muchísimos intentos de pacto, antes y después del referéndum, pero nunca vimos materializado este diálogo”. Forn ha asegurado que el 1-O no fue ninguna conspiración: “no votamos contra nadie, fue una manifestación del derecho a decidir. El 1-O fue el día más feliz de la vida de muchos catalanes, que pudieron ejercer sus derechos a pesar de las trabas que nos pusieron”.

Ante este tipo de hechos, Forn ha asegurado que una fuerza política “debe escuchar al pueblo. No se puede judicializar un conflicto político, y más si nunca se fomentaron actos de violencia”. El pacifismo, dice Forn, no es “una opción estratégica, sino una convicción arraigada en la sociedad catalana”.

Sobre el papel de los Mossos d'Esquadra, Forn (Como ex conseller de Interior) ha asegurado que “siempre cumplió con los ordenamientos judiciales y mis decisiones siempre fueron de apoyo al compromiso político del Govern”.

Finalizando, Forn ha puesto en duda que “no se persigan ideas políticas” y ha recordado los motivos por los cuales se le negó la libertad provisional: “me dijeron que mantenía mis ideas políticas en un contexto en que no había certeza de que no quisiera realizar la independencia de Catalunya. Hoy vuelvo a solicitar la libertad afirmando que, efectivamente, sigo fiel a mis ideales, hecho que no es delito”.

“Sigo creyendo y luchando por la democracia y la libre determinación de Catalunya, así como el voto como única vía de resolución de un conflicto político. Sólo desde el diálogo seremos capaces de resolver esto”.

Jordi Sánchez (presidente de Assemblea Nacional Catalana desde mayo de 2015 a noviembre de 2017)
“Hace 2.500 años Sócrates dijo es mejor sufrir una injusticia que cometerla y creo que esas palabras son hoy difícilmente mejorables para la situación que muchas personas vivimos ante esta situación que se nos ha sobrevenido desde octubre de 2017. Es imposible que hayan palabras mejores para definir mi compromiso cívico y social, los principios de la noviolencia", ha comenzado Sánchez. Durante estas largas semanas que hemos estado en la sala hemos oído reiteradamente hablar y vanalizar la violencia y si algún derecho hoy nos asiste a quienes somos acusados es defender unos principios que algunos hemos tenido como propios desde que iniciamos nuestra actividad política. Nunca he sido un político profesional pero desde joven me he considerado una persona con una alta vocación política y siempre la he dirigido a través de asociaciones, ong, movimientos sociales, porque he creído que era una forma en la que podía aportar lo que creía que podía añadir valor a la realidad política del país, y donde me encontraba cómodo, en el activismo social comprometido con unos valores, respeto, diálogo, reconocimiento del otro, de la otredad, desde una convicción de que no hay ideas o principios que deban ser silenciados por miedo a un poder que amenaza los derechos y libertades. La noviolencia es la mejor expresión en la que los valores cívicos de respeto a los que piensan distintos, incluso de quien te oprime, la noviolencia no es indiferencia, no es pasividad, no es quedarse escondido ante el temor y la amenaza de un estado represivo, de una violencia de Estado. Noviolencia es asumir las consecuencias como lo hizo Sócrates a pesar de que sean injustas y causen dolor, y asimilarlas sin querer generar dolor al otro. Y eso es lo que vivimos en Catalunya el 1 de octubre y también yo en mi modesta trayectoria política que inicie en los años 80. Pero, como decía Sócrates, a veces cuando tienes esa actitud, tienes que sufrir injusticias, y no niego que me considero víctima de una injusticia, de un dolor que han causado los poderes del Estado. Para muchos este juicio ha sido largo, más de cincuenta sesiones, a todos ellos los invito a pensar como debe ser de largo dos años encerrado en una prisión, y eso causa dolor, a la persona que sufre la prisión pero sobre todo a sus familiares, a mis padres… Es un dolor mayor del que sufres al estar encerrado, Y en Catalunya ese dolor ha sido socializado, y la gente ha vivido con dolor nuestra prisión, y ese dolor, de manera paradójica, ha generado frustración, pero también los mejores valores de solidaridad, en centenares de miles de personas que viven en Catalunya. Ha habido esa capacidad de dar la vuelta al dolor y generar valores cívicos. Hoy me siento orgulloso de formar parte de una sociedad que ha superado el dolor con cohesión y afirmo, en mi versión universitaria, académica, que en Catalunya hoy hay mejor capital social que hace unos años, más confianza interpersonal, y quiero que también lo valoremos y demos valor a esa realidad asociativa, cultura cívica, a pesar de ese dolor que vivimos generado en octubre de 2017.

La prisión me ha enseñado muchas cosas y una de ellas la quiero hoy poner para invitarles a ustedes que tiene influencia en los órganos judiciales y a la opinión pública. No me afecta a mi porque en pocos mese so semanas y mi prisión preventiva habrá finalizado, pero asumo la crítica de no haberme dado cuenta antes del uso y abuso de la prisión preventiva, un abuso que es utilizado a menudo por parte del Ministerio Fiscal para lograr beneficios a posiciones con elementos probatorios muy débiles, porque hay presos que están en privación de libertad que de la noche a la mañan se les ofrece una rebaja de penas a cambio de declararse culpables cuando a lo mejor no lo son. Las personas valoramos, hacemos cálculos de coste y beneficio, “me piden cuatro años si me declaro culpable, y no lo soy, pero no voy a jugarme a la ruleta rusa que un tribunal me declare culpable”. Invito a que sigan las instrucciones que instituciones internacionales han hecho al respecto de la prisión preventiva.

En este juicio hemos visto de manera sorprendente como la concepción política ha entrado de lleno en buena parte por el Ministerio Fiscal, y si alguien duda de lo que digo le invito a escuchar la última intervención del fiscal Zaragoza. Fundamentalmente en este juicio hemos hablado de política y derechos fundamentales, y es injusto para este tribunal que tenga que resolver un problema de raíz política. Ustedes no tienen la solución a este problema, pero sí que es cierto que tienen una responsabilidad que es no agravar la crisis política. Y es una responsabilidad que no es menor. Lo que es evidente es que hoy tenemos un problema político que ha sido irresponsablemente traspasado al poder judicial. Esèro que, como decía Van den Eynde, su sentencia sea capaz de resolver lo que los políticos no han querido. Pero lo más sorprendente de este juicio ha sido la negación de la verdad por parte de las acusaciones, sobre todo del Ministerio Fiscal y Vox. El 1 de octubre no fue una jornada de violencia, lo podrán decir mil veces, más alto de lo que yo ahora hablo, pero no podrán convencer a la gente que lo vivió. Fue una gran jornada de protesta política, algunos lo hemos considerado el acto más grande de desobediencia. Fue un acto de dignidad, y eso es lo que ustedes tendrán que juzgar y valorar hasta qué punto es legítimo el derecho a la protesta y a la disidencia, que hayan entidades y movimientos sociales que no participan en las instituciones que quieran ser miembros activos de la vida política de un país. Deben ser conscientes de que de su sentencia se va a derivar la lectura sobre el límite de derechos fundamentales políticos, democráticos, liberales… el derecho de reunión, de manifestación, de disidencia. Y eso es fundamental no solo para los doce que estamos sentados en el banquillo, sino para la sociedad y el futuro de la democracia en Catalunya y en España. De un conflicto territorial que la Constitución del 78 no da respuesta y que años después ha salido con el proceso de autodeterminación hemos pasado a un conflicto de derechos y libertades. No se puede negar que no solo está en duda el futuro político de Catalunya sino la profundidad de los derechos democráticos. No es casualidad que organismos que nos merecen el máximo respeto cuando hablan de Venezuela o la India hayan dado su opinión de las personas que estamos aquí ante ustedes: Amnistía Internacional, Naciones Unidas. Hay que ser muy conscientes de que el debate hoy no es solo sobre autodeterminación, el problema también es de derechos y libertades, de afectaciones a derechos políticos fundamentales. No fui nunca político profesional. Creo en la política hecha desde la ciudadanía y desde las instituciones, y he vivido lo que considero una limitación de mis derechos políticos. Acabo con una afirmación de optimismo: en prisión se conocen muchas normas, leyes no escritas, y una fue mi compromiso con una persona con la que compartí prisión. No hay ninguna puerta que siempre se resista, esa metáfora la quiero poner encima de la mesa. Estoy convencido 100% que en Catalunya la mayoría conseguirá abrir una puerta democrática con una urna, porque la urna nunca puede ser una amenaza a la democracia, nunca el instrumento de un golpe de Estado. Y habrá urna y lo haremos con acuerdo con el Estado español”.

Jordi Cuixart (presidente de Òmnium Cultural desde diciembre de 2015)
“No hago uso de esta palabra para defenderme ni intentar una reducción de pena, sino para reafirmarme en el ejercicio de mis derechos fundamentales”, ha empezado Jordi Cuixart, quien ha reiterado que no se arrepiente de nada de lo hecho, “volvería a hacerlo. Nunca he eludido la justicia, porque es la forma de actuar de quien lo hace conforme a su consciencia”.

Dicho esto, asegura no renunciar a su condición de preso político: “es un altavoz inigualable para denunciar la vulneración de los derechos civiles y la falta de democracia que sufrimos todos los ciudadanos del estado español: este es un juicio a la democracia”, ha sentenciado. Y ha seguido dirigiéndose a los votantes del 1-O: “salieron a la calle con un compromiso y determinación pacífica que se debe poner en valor, porque no es facil estar determinado ni ser pacífico cuando están pegando a la gente”.

Así, ha afirmado haber llamado a la movilización permanente. “¿Qué voy a decir? Lo hice y tengo la obligación de volver a hacerlo: catalans, catalanes, cap a la mobilització permanent, pacífica i que no defalleixi”, ha reiterado, en catalán. “Tenemos la obligación de protestar contra todos los poderes del estado, porque es el motor de avance de cualquier sociedad”.

“Se habla de desobediencia civil, pero ante el dilema de acatar al Constitucional o ejercer derechos fundamentales, los ejercimos. No acatamos a todo el ordenamiento jurídico, sino solo a lo que considerábamos injusto”. El problema, dice Cuixart, “no es la desobediencia sino la obediencia civil”. Así, como fruto de esta obediencia, el presidente de Òmnium ha hablado del cambio climático, los refugiados muertos en las fronteras, los rescates y los desahucios y la exclusión social. “¿Y el problema es la desobediencia?”.

Esa obediencia es la causante, dice Cuixart, de que “los demócratas estamos siendo acusados por la extrema derecha en connivencia con un gobierno del PSOE”. Ante lo que asegura que es un juicio político, reclama que “nadie logre jamás que nos enfrenten entre pueblos. Yo me niego a deshumanizar mi vida, a renunciar a ser feliz. La decisión de este tribunal no va a cambiar mi prioridad, que no es salir de la cárcel, sino seguir luchando”.

Carme Forcadell (presidenta del Parlament de Catalunya desde octubre de 2015 a octubre de 2017)
“Tras 447 días de prisión injusta y 4 meses de juicio, en que hemos visto todas las pruebas, resulta incomprensible que yo esté siendo juzgada por rebelión y mis compañeros de la Mesa del Parlament sólo por desobediencia”. Así ha empezado su alegato final Carme Forcadell, que ha reiterado que su papel, decisiones e importancia “ha sido exactamente igual que al de cualquier miembro de la mesa”.

Así, se ha sumado a las conclusiones de su abogada en afirmar que está siendo juzgada por “mi trayectoria política, por ser quien soy, no por mis actos. Prueba de ello son los descarados intentos de cambiar la realidad para sostener las acusaciones contra mí”.

“Es cierto que como presidenta del Parlament, he defendido que la palabra debe ser libre, porque no podemos convertir el Parlament en un órgano censor que decida de qué se puede hablar y de qué no”, ha afirmado Forcadell, que ha acabado pidiendo a los magistrados que “juzguen hechos comprobados y no falsas realidades”.

Meritxell Borràs (consejera de Gobernación, Administraciones Públicas y Vivienda de enero de 2016 a octubre de 2017)
“No sé si he encontrado las palabras adecuadas, pero son las mejores”, ha dicho Meritxell Borrás, antes de citar a su padre y realizar un breve paseo hi. Mi padre decía que si se leían los discursos de diputados catalanes en las cortes de antaño, seguían siendo de actualidad. Ha recordado el Catalanismo político, que reivindicó libertades políticas.

“Catalunya es una nación sin estado que reivindica su derecho a existir, pero todas han sido destruidas por dictaduras”, ha recordado.

Carles Mundó (consejero de Justicia de enero de 2016 a octubre de 2017)
"Que este problema se haya convertido en un asunto penal, es un problema político. En nada ayuda a la justicia. Creo en la política y en la justicia, porque son indispensables para la democracia. Enrocar los temas y llevarlos a un callejón sin salida es siempre un problema", afirma.

"Creo que nunca es tarde para las soluciones. Sincero agradecimiento para las personas que nos estrechan su afecto. Mis últimas palabras en este juicio es para expresar el deseo de libertad para los compañeros que siguen en la cárcel".

Santiago Vila (consejero de Empresa y Conocimiento de julio a octubre de 2017)
Ha comenzado su alegato preguntando, de manera alegórica, “¿cómo hemos podido llegar a este punto, a este despropósito, y cómo podemos enderezarlo?. Ha continuado que igual alguna vez le han puesto una multa por velocidad, o por no tirar la basura a las horas adecuadas, y ahora se encuentra con una petición de 17 años de cárcel. “Creo haber actuado fiel a mis convicciones y respetando la legalidad, siempre comprometí mi actuación como político respetando la Constitución de 1978, que definió a ESpaña como una nación de naciones”.

“No fue una ingenuidad pensar que finalmente el diálogo y el acuerdo entre el Gobierno de España y Catalunya sería posible”, ha continuado, y ha puntualizado que este acuerdo estuvo a punto de ser posible, y él y sus compañeros lo intentaron, para “evitar el colapso y crisis institucional que sufrimos en octubre”. “Hasta el último día, hasta el último minuto”, ha subrayado. “Y no lo fue porque no se han dado las condiciones de confianza necesarias en una democracia madura como debería haber sido la nuestra en esos momentos”. Vila afirma que en ningún caso dimitió porque pensara que sus compañeros de gobierno fueran a cometer una ilegalidad, sino porque pensaba que ninguna actuación que tomaran fueran a ser viables. Ha presentado dos alegaciones finales.

“Para entender el Procés hay que entenderlo como un mosaico”, ha apuntado. “¿Qué hubiera sucedido si hubiéramos convocado elecciones?”, ¿porqué el programa electoral de 2015 nadie lo impugnó? En aquellos momentos ninguna persona sensata podía pensar que iba a acabar esto en este despropósito y de quería dar una enésima oportunidad al diálogo y el entendimiento”. Vila, por otra parte, ha dicho que “siempre ha combatido la leyenda negra” de que España no sea un Estado de derecho. “Nada de fatalidades, pero en nuestra historia demasiados retrocesos”, ha finalizado citando a Gil de Biedma y pidiendo al tribunal que no agraven el problema.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/juici...

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