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Actualizado: hace 2 horas 47 min

Dunas de color

18 August, 2019 - 00:00
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Buena Vista Social Club: "Chan Chan"

17 August, 2019 - 18:56

De Alto Cedro voy para Macané
Llego a Cueto voy para Mayarí

El carioo que te tengo
Yo no lo puedo negar
Se me sale la babita
Yo no lo puedo evitar

Cuando Juanica y Chan Chan
En el mar cernían arena
Como sacudía el 'jibe'
A Chan Chan le daba pena

Limpia el camino de paja
Que yo me quiero sentar
En aquel tronco que veo
Y así no puedo llegar

De Alto Cedro voy para Macané
Llego a Cueto voy para Mayarí

Chan Chan - Compay Segundo

Compay Segundo - Te doy la vida

Compay Segundo - Es Mejor Vivir Asi

Compay Segundo - La negra Tomaza

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Dos opiniones sobre el final de la guerra de Afganistán

17 August, 2019 - 00:05

El final de la misión militar americana en Afganistán será insatisfactorio y probablemente trágico. Aún así, como Vietnam anteriormente, la guerra afgana nunca debió haberse realizado durante estos casi 18 últimos años, nunca se pudo ganar, nunca se ganará y debería terminarse de alguna manera, incluso una trumpiana, lo antes posible.
Danny Sjursen, comandante retirado del Ejército de Estados Unidos y profesor de historia en la academia militar de West Point. Ha estado destinado en unidades de reconocimiento en cuatro misiones en Iraq y Afganistán. Es autor de Ghost Riders of Baghdad: Soldiers, Civilians, and the Myth of the Surge", memorias de la Guerra de Iraq.

Parece que los yanquis -al menos los militares y los miembros del gobierno, junto con algunos más entre votantes, fabricantes de armas, etc.- son cortos de entendederas, duros de mollera, estúpidos sin remedio, asesinos en serie y psicópatas sin remordimientos.
Con ser esto horrible, además es asombroso que tengan tantos amigos entre los políticos aquí, principalmente en el PP y en el PSOE pero en otros partidos también, admiradores entre la gente católica, apostólica y romana y entre los papanatas fascinados por el poder y el glamour que al parecer emana de ese poderío chulesco-militar tan inhumano como incompetente.

Agustín Velloso, antimilitarista de tropa, en activo, ha estado motu proprio en unidades de solidaridad en Iraq y otros países agredidos por Estados Unidos y sus aliados.

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“La felicidad se ha convertido en un instrumento de tortura”

17 August, 2019 - 00:00

Tengo 43 años. Soy cordobés. Casado, dos hijos. Profesor asociado de la Universidad de Córdoba y veinte años de profesor de instituto. La era de la selfie se ha trasladado a la política y cada opción mira por su buche.

Ima Sanchís

LV | Foto: Àlex Garcia

Se llevan las experiencias, nos venden viajes inolvidables, sensaciones gastronómicas, amistad y me gusta virtuales. Frente a esa necesidad de experimentar novedad constante que nos ha convertido en drogodependientes emocionales, Ruiz defiende en su último ensayo, El arte de pensar (Berenice), promover el pensamiento crítico, conocer las circunstancias y saber interpretar el contexto: “Simplificar significa pensar. No actuemos tan impulsivamente. Si educamos más en entender las circunstancias propias y del otro, y no tanto en el ego, la gente empezará a construir su felicidad y no a exportar modelos de felicidad”. Ha diseñado un programa para que los maestros instauren el pensamiento crítico en las aulas.

Nos han condenado a ser felices por obligación, y lo que es peor, por imitación.

Suena grave.

Lo es, porque la felicidad se ha convertido en un instrumento de tortura. Nos venden que la felicidad es algo instantáneo y fácil de adquirir. Se trata de una felicidad postiza y a la venta que nos convierte en drogodependientes emocionales.

Me está asustando.

La palabra de moda es tendencia: el viaje que no te puedes perder, el último gadget, el restaurante del momento con su cocina fusión, el imprescindible mindfulness...

Adictos a las experiencias vibrantes.

A un consumo de emociones constante porque la oferta es infinita, lo que lo convierte en una tortura. Se trata de dosis perfectamente empaquetadas que nos mantienen sometidos y enganchados a una actividad incesante; esa es la idea de felicidad que ha calado.

La zanahoria del burro.

El culto al instante, la prioridad de lo inmediato, la hiperactividad para no perderse esas tendencias que nos prometen la dicha.

¿Y la verdadera felicidad?

La felicidad es un modo de ser.

¿Sentirse feliz no es lo mismo que serlo?

No, y tampoco es la alegría de un instante o la satisfacción por un logro conseguido. La felicidad es una manera de ver la vida, de levantarte cada mañana y acostarte cada noche, una actitud con los que te rodean que hace que ellos mejoren y mejores tú.

Las circunstancias influyen.

Sí, y habrá periodos de luto y de recomposición, pero la felicidad es un edificio que se construye desde la infancia con unos valores estables y un modo de ver la vida en positivo.

Esa es otra palabra de moda.

Educar un árbol para que sea estable lleva años, pero una vez que enraíza sabe buscar sus nutrientes y sus ramas son grandes y dan cobijo. El césped crece muy rápido y es aparente, pero a la mínima se seca o se pudre.

¿Hoy la felicidad es de césped?

Se educa con poca profundidad, y lo veo en mis alumnos, que son muy frágiles emocionalmente, con picos de alegría y depresión. Hay que plantar la semillita.

¿La del pensamiento crítico?

Sí, hay que enseñarles a pensar. La reflexión en torno a lo que han hecho es obligatoria. Yo distingo entre inteligencia y sabiduría.

Sabios siempre ha habido pocos.

Es algo que hay que desarrollar internamente analizando el sentido de tus actos, y en eso se invierte la vida, desde los 6 años hasta los 90.

Sí, entretenido lo es.

Hay que atreverse a pensar y a reflexionar, y apartarse del hiperdinamismo, de hacer lo que todo el mundo hace sin tener en cuenta si tus circunstancias están forjadas para eso o no.

¿Y eso cómo lo sabes?

Analizando de dónde vienes y de dónde vienen los otros y el contexto en el que se desenvuelve cada uno. Si vas a juzgar a alguien, ten la paciencia de entender por qué piensa como piensa y de dónde procede su manera de ver la vida.

No estamos educando en eso.

No, estamos educando en la competitividad, en el análisis del dato superficial. La estadística se ha apoderado de nosotros. Estamos falsificando la humanidad, claudicando a la matematización del mundo e incluso de la emoción.

¿Hoy pensar aburre?

Hoy pensar, detenerse, reflexionar, es agonizar; es un atraso, porque hay que ir hacia delante. Los popes educativos, los coaches que ven mis alumnos universitarios por internet, les dicen: “Sigue tu pasión y conviértela en tu trabajo”.

No me parece un mal consejo.

El mercado nos vende como centro de nuestra vida la realización y el triunfo a través del trabajo, pero hay cosas más importantes en la vida. Hay que dejar de educar en el ego. La gente debe construir su felicidad de acuerdo a quienes son y no exportar modelos.

¿Tenemos un problema de identidad?

Sí, ahora los modelos son personajes como Steve Jobs, brillante en su trabajo, pero un tirano con su gente y un mezquino emocional.

Bien visto.

Y también deberíamos tener en cuenta que por mucho que Zuckerberg lleve la misma camiseta y las mismas bambas que tú, él es una excepción. Si la excepción se convierte en regla, la frustración está asegurada.

El futuro es siempre una proyección.

Sí, y hoy es tan imprevisible que genera angustia y se impone el carpe diem más superficial. Tú no puedes controlar el futuro, pero sí el proyecto de persona que quieres ser, y eso se consigue con pensamiento crítico.

Usted lo tiene muy agudizado.

Se repiten muchas tonterías como eso de “sal de tu zona de confort” para conquistar lo extraordinario, cuando lo ordinario es precisamente lo que deberíamos cultivar y apreciar.

¿Defiende la rutina?

La que tú te construyes, tus amadas costumbres, eso que te hace sentirte a gusto contigo mismo y con los que están a tu alrededor. Pero la rutina se desprecia, cuando en realidad es la base de cualquier vida.

Reivindica la sencillez y el equilibrio.

Sí, porque este mundo tan complejo se sus­tenta en dos o tres cuestiones básicas, como ­saber amar. Pero la acción le está ganando la batalla a la reflexión.

La Vanguardia

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Al aire

16 August, 2019 - 00:00

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¿Qué hay detrás de la censura de C. Tangana?

16 August, 2019 - 00:00

La solución es más ambiciosa y efectiva que censurar: hay que ampliar horizontes, combatir el ahora y dibujar nuevos modelos de sociedad.

El Salto La Rioja

C. Tangana, nombre artístico de Antón Álvarez Alfaro, en su canción “Tiempo” habla de tener una “estrategia militar” que se basa en un “marketing viral”. También dice que tiene “políticos pensando en qué contestar”, algo que es cierto y que se ha vuelto a demostrar en el tuit adjuntado abajo. Es indudable que el artista madrileño tiene una capacidad especial para la publicidad. Su personaje se construye como un antagónico al rap de izquierdas. Saltó a la fama tras publicar un beef contra Los Chikos del Maíz. Las rivalidades que ha ido teniendo Antón desde que empezó con C. Tangana han sido contra otros artistas que criticaban el individualismo y el sistema tal como está establecido.

Él es defensor del anarcocapitalismo, y se ve en canciones como “Otro Hombre” donde dice “no conozco amo, mi sangre es azul'' o “la voz de otro hombre nunca fue mi voz'', donde hay un claro rechazo a la democracia parlamentaria. También se hizo viral con sus declaraciones sobre el rey: ‘'el Rey me come los huevos''. En la música urbana (etiqueta vaga donde solemos meter géneros como rap, trap o reggaetón) siempre se ha cantado al dinero de una forma u otra. El madrileño no sale de esa lógica y defiende el dinero como máximo poder.

Con la reciente censura impuesta por el Ayuntamiento de Bilbao para que no cante en Aste Nagusia,fiestas de Bilbao) han salido una gran cantidad de moralistas criticando la censura, venga de donde venga. Sinceramente, yo no soy contrario a la censura; es más, la defiendo en algunos casos. La censura tiene carácter político. Igual que la derecha censura a Pedro y Luis Pastor porque sus letras son molestas para ellos, yo también censuraría a División 250 — grupo de música RAC que defiende abiertamente el fascismo —. La cultura es una herramienta para disputar la hegemonía; por ello, los gobiernos financian la actividad de grupos culturales afines a ellos y censuran a los antagónicos.

Es muy probable que muchos grupos que actúen en las próximas fiestas de Bilbao reproduzcan valores y patrones de comportamiento machistas.

¿Qué hay detrás de la censura a C. Tangana realmente? Es una pregunta sencilla, pero que puede abrir muchos debates. El argumento de que sus letras son machistas podría tener sentido si no hubiesen sustituido a “Puchito'', uno de sus apodos, por Pedro Capó. El sustituto tiene temas como “Te olvidaré'' donde se habla de intentar dar celos a la ex-pareja saliendo con otras personas, una fiel reproducción de la toxicidad machista. Además, es común en muchos de sus temas ver a la mujer como un mero objeto sexual. Más allá del sustituto hay grupos que también tienen letras machistas.

Dúo Dinámico también actuará en Aste Nagusia y tiene letras que hablan de besos robados, algo que es totalmente contrario al consentimiento necesario en toda relación pasajera o estable. Otra canción muy famosa del dúo es “Quince años tiene mi amor”, donde se infantiliza a la mujer y se le niega la capacidad de consentir, cuando con quince años ya se tiene la capacidad para decir sí, esto lo explica un artículo de Julia Cámara recientemente publicado en Viento Sur. Es muy probable que muchos grupos que actúen en las próximas fiestas de Bilbao reproduzcan valores y patrones de comportamiento machistas, pero analizarlos haría de este breve artículo un ensayo extenso.

Todo lo que hay alrededor del caso C. Tangana es postureo para parecer más feminista y ganar votos.

La censura de un cantante de música urbana por machista porta una doble vara de medir. No niego que C. Tangana tenga muchas letras lamentables, sino que, si el motivo de censura es el machismo, probablemente acabarían actuando menos de la mitad de los grupos contratados. Hay un tópico clasista que habla del reggaetón y del trap como géneros machistas cuando en el rock nacional tenemos canciones como “La mataré'' de Loquillo donde hay perlas como “quiero verla bailando entre los muertos”. También hay ejemplos en el rock internacional como en “Every breath you take'' de The Police, canción que habla de que él estará observando a ella en cada cosa que haga, es decir, acoso puro y duro.

El feminismo lleva tiempo diciéndolo: no hay géneros machistas, sino que el machismo lo impregna todo. Decir que la música urbana es machista y censurarla es causado por un clasismo camuflado, porque da la casualidad de que esta música es la que tiene como origen los barrios de clase trabajadora y canta sobre ellos. Todo lo que hay alrededor del caso C. Tangana es postureo para parecer más feminista y ganar votos.

Si de verdad se quiere luchar contra el machismo, no se trata de censurar a artistas con letras machistas, porque de esa forma habría que censurar a la mayoría. Se trata de ver el machismo con un problema estructural. El sistema actual necesita al patriarcado para sobrevivir. La solución es más ambiciosa y efectiva que censurar: hay que ampliar horizontes, combatir el ahora y dibujar nuevos modelos de sociedad. Si entramos en el juego de censurar, desde la izquierda (con la correlación de fuerzas actual) no saldremos bien parados.

Firma: Mario Araez García

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/censu...

Decir que la música urbana es machista y censurarla es causado por un clasismo camuflado, porque da la casualidad de que esta música es la que tiene como origen los barrios de clase trabajadora y canta sobre ellos.

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Desde Libia en busca de otra vida: "La guerra me obligó a madurar antes de tiempo, tengo 19 años y quiero disfrutar y estudiar"

16 August, 2019 - 00:00

Sonia Redondo

Mohamed Alí Hashim es un joven de 19 años de origen libio nacido en Santander, al que la guerra le obligó hace siete meses a regresar a la ciudad cántabra que le vio nacer, dejando a su familia en el país africano, en busca de seguridad y formación académica. Sin embargo, la realidad fue diferente a la que se esperaba cuando llegó a España. Y es que la situación irregular en la que se encuentra desde entonces no le está poniendo nada fácil conseguir su objetivo, para el que no cesa en su empeño, tras una vida marcada por las consecuencias de vivir en un territorio que está inmerso en un conflicto bélico.

"Mi padre se llama Alí Hashim Mansur, proviene de una familia modesta, estudió los primeros años de Medicina en la Universidad de Trípoli (Libia) y consiguió una beca para terminar sus estudios en Santander", relata en conversación con eldiario.es. Posteriormente, trabajó en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, donde se especializó en Cardiología, periodo en el que consiguió el permiso de residencia permanente y en el que tuvo dos hijos, a Mohammed Alí Hashim y a una de sus dos hermanas. Un año después, toda la familia se trasladó a Trípoli, donde disfrutaron de una vida normal hasta que, en el año 2011, estalló la revolución y comenzaron los problemas en el país árabe.

En ese momento, la vida del joven Alí empezó a complicarse. "Mi padre viajaba constantemente a otros lugares del país por trabajo, por lo que con 11 años tuve la responsabilidad de cuidar de mi madre y mis hermanas durante un periodo de tres o cuatro años", relata, subrayando que la situación en Trípoli se iba haciendo más delicada para vivir.

"La guerra me obligó a madurar antes de tiempo, tengo 19 años y quiero disfrutar y estudiar", confiesa. No obstante, como la situación de su país en este momento sigue siendo "caótica" no puede seguir con su formación académica allí, de forma que su padre le planteó que viniera a Santander en busca de oportunidades.

Alí llegó a Cantabria lo antes posible con un visado de turista, cuya vigencia era de un mes. Nada más llegar acudió a las oficinas de extranjería para presentar los papeles que le permitirían cambiar ese visado por una tarjeta de residencia como estudiante. "Primero me dijeron que faltaban dos papeles pero que podía conseguirlos y volver a presentar la petición. Debido a la situación de mi país, tardaron en llegar más de lo normal y cuando los recibí, los presenté de nuevo y me dijeron que no, que ya no podía hacerlo", explica desconcertado.

"Tengo recursos suficientes para estudiar y vivir, cumplo todos los requisitos" asegura este joven, que no entiende por qué desestimaron su petición de permiso si le dijeron que podía entregar los papeles que le faltaban más tarde. No obstante, admite que este tipo de trámites antes de la guerra eran "más sencillos" hasta el punto de que ahora incluso su padre, teniendo la residencia permanente, tiene problemas para entrar en España.

"No quiero asilo político"

Después de siete meses buscando alguna salida factible pasando por abogados, la única alternativa que le ha ofrecido uno de ellos ha sido la protección internacional. "No quiero asilo político porque no podría salir de España y si le pasa algo a mi familia me tendría que ir", sostiene, insistiendo en que solo está lejos de su familia por seguridad y para estudiar. Y es que, tal y como manifiesta, en su cultura y dentro de su círculo familiar son "muy apegados", por lo que se siente "responsable" de todo lo que le pueda pasar a su familia. "Necesitaría tener total libertad para marchar cuando sea necesario", sentencia.

Así pues, Alí se encuentra entre la espada y la pared. Si finalmente no le conceden la tarjeta de residencia como estudiante tendrá que irse a Túnez, donde, a pesar de estar a salvo de la guerra de su país, no podría encontrarse con su familia. "Mi familia y la gente de Santander que me apoya no quieren que vuelva a Libia, pero tampoco puedo quedarme en España sin el permiso", concluye, lamentando la encrucijada en la que está sumido.

A pesar de que han sido siete meses frustrantes en busca de una solución para su caso, Alí no ha estado de brazos cruzados. Durante este periodo ha realizado dos cursos de castellano, uno de cuatro meses en las escuelas verdes de Santander y uno intensivo de un mes en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) hasta llegar a un nivel A2.

El Diario

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Militares camuflados y agentes de los servicios de inteligencia marroquíes invaden El Guerguerat y construyen un establecimiento militar

15 August, 2019 - 00:00

Por Lehbib Abdelhay

Marruecos tiene la intención de ocupar toda la parte sur del territorio saharaui hasta la localidad de La Güera, en el extremo suroeste de la antigua colonia española.

Marruecos envió este domingo una unidad de militares camuflada acompañada por agentes de seguridad a través del ilegal paso fronterizo de El Guerguerat en medio de nuevas crisis que aumentan la tensión militar en la zona, informan pasajeros y transeúntes a ECSaharaui.

Según las imágenes que nos llegan desde la zona, las fuerzas de seguridad marroquíes establecieron su primer puesto de vigilancia. El incidente coincide con el día de la ocupación de la parte sur del Sáhara Occidental (el 11 de agosto de 1979) tras la firma del acuerdo de paz entre Mauritania y el Frente Polisario seis días antes, el 5 de agosto.

La Armada marroquí llevó a un grupo de oficiales y agentes del servicios de inteligencia militar para establecer un control militar en la zona desmilitarizada fuera de los muros en una flagrante violación del alto el fuego vigente desde 1991. La nueva provocación marroquí amenaza con una inminente guerra en la región. El Frente Polisario no tolerará ningún provocación militar en esa zona.

Marruecos tiene la intención de ocupar toda la parte sur del territorio saharaui hasta la localidad de La Güera, en el extremo suroeste de la antigua colonia española.
El envío de esa unidad militar marroquí, acompañada de agentes secretos, aumenta la tensión militar entre el Frente Polisario y Rabat. No obstante, la misma fuente afirmó a ECSaharaui que el lema de este envío es «recabar información para una posible intervención militar.»

En este sentido, cabe recordar que el Ejército de ocupación marroquí también desplegó en los últimos días tanques, vehículos blindados y excavadoras cerca del antiguo asentamiento de El Guerguerat, a unos tres kilómetros y medio de la frontera con Mauritania, según una fuente confidencial.

Fuente: https://www.ecsaharaui.com/2019/08/...

Tomado de: https://kaosenlared.net/militares-c...

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Solo 13 desalobradoras vertieron al Mar Menor 3,8 millones de metros cúbicos de salmuera

15 August, 2019 - 00:00

Las facturas de compra de un producto químico para estas plantas permiten al Seprona determinar el volumen de agua que depuraron.

Ricardo Fernández

A las 13.30 horas del pasado 1 de abril, varias patrullas del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil irrumpieron en una finca agrícola del paraje de Villar Alto, en Los Dolores de Pacheco. Iban sobre seguro, pues llevaban perfectamente marcadas las coordenadas con la ubicación exacta, que se les había facilitado desde la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS). Tras identificarse ante el responsable de la explotación, los agentes le pidieron que los condujera hasta el lugar donde tiempo atrás había instalado una desalobradora, pese a que no contaba con licencia para ello, ni para abrir el pozo del que se nutría la planta.

La instalación, constituida por 16 tubos blancos de ósmosis inversa y con una capacidad de depuración de unos 100 m3 a la hora -con los que venía a generar unos 15 m3/h de rechazo de salmuera-, había tenido un coste aproximado de unos 80.000 euros.

Los 'seprona' constataron que la maquinaria no se encontraba en funcionamiento, pues estaba desconectada del sistema eléctrico y taponados y precintados los tubos de agua producto y rechazo. El encargado de la finca les confirmó que la CHS les había hecho una inspección en 2016, en la que ya se les precintó la desaladora, y que habían vuelto a repetir la visita en 2018. Reconoció que antes de eso, cuando la planta estaba en funcionamiento, el rechazo de salmuera se había canalizado, mediante una tubería de ocho kilómetros, a través del salmueroducto construido por Ferrovial en el campo de Cartagena. El conducto, que nunca llegó a cumplir la anunciada función de dirigir ese rechazo hacia una planta desalobradora, acababa vertiendo en el Mar Menor a través de la rambla del Albujón.

Los agentes echaron un vistazo a las instalaciones y localizaron el contador, en el que se leía 2.287.918 m3, que constituían el caudal que supuestamente había procesado durante su tiempo de vida. Teniendo en cuenta que la planta producía un 15% de rechazo, la salmuera derivada de esa actividad habría ascendido a 571.979 m3.

Pero a los especialistas del Seprona, la lectura del contador les interesaba la justo. Si acaso, como ocurría en esa inspección concreta, le otorgaban una relativa importancia a la hora de confirmar sus propias estimaciones. Que las tenían.

Y es que estos investigadores, que llevan meses trabajando bajo la coordinación del titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Murcia, Ángel Garrote, habían dado con su propio -y en teoría muy fiable- sistema para calcular cuánta agua salobre había pasado por esta y, supuestamente, por varios cientos de las desaladoras clandestinas que han poblado el entorno del Mar Menor.

La prueba del antiincrustante

Las pruebas procedían de la documentación que la Guardia Civil se incautó durante el registro realizado, el 27 de febrero de 2018, en las instalaciones de la firma Insal SL. Allí, entre otros muchos papeles, se apoderaron de facturas y albaranes con datos de gran valor, entre los que destacaba la cantidad que cientos de explotaciones agrícolas habían adquirido de un producto químico, conocido como 'Ecoflow 32', que estas plantas desalinizadoras necesitan como antiincrustante para poder funcionar. Su misión es impedir que pequeños materiales sólidos presentes en el agua acaben solidificando en las membranas de ósmosis. Y como las especificaciones técnicas establecen que es necesario utilizar 3,5 mg de ese producto por cada litro de agua desalinizada, conocer cuántos kilos se habían consumido en cada finca podía ofrecer, en apariencia, un cálculo bastante aproximado del caudal que había sido tratado.

Así, las facturas intervenidas en Insal SL señalaban que esta explotación agraria había comprado al menos 9.120 kilogramos de Ecoflow 32, lo que indicaría que había desalinizado 2.368.918 m3, con un rechazo de 592.207 m3 de salmuera.

Echando mano de la cifra del contador oficial de esa planta, que indicaba que había tratado 2.287.918 m3, el método de la Guardia Civil demostraba una fiabilidad cercana al 97%. Un auténtico hallazgo.

El responsable de la finca, que fue llamado a declarar a la Comandancia de la Guardia Civil en calidad de investigado por un delito contra el medio ambiente y, al contrario de lo que hizo la inmensa mayoría de los otros sospechosos, aceptó ser interrogado. Sostuvo que no recordaba con precisión el año en que se instaló la desaladora, pero que el pozo del que se nutría se abrió en 1994. También manifestó que no era capaz de calcular cuánta agua había desalinizado, ni cuánto rechazo había inyectado al salmueroducto, aunque sostuvo que «la planta solo la poníamos en marcha en casos críticos, extremos, para salvar la plantación». Su mayor lamento consistió en sostener que siempre pensó que «el método parecía contar con el visto bueno de la Administración», por lo que comunicó la existencia de la instalación a la CHS y conectó el tubo del rechazo «al salmueroducto oficial».

'Operación Chandos'

Esa jornada del 1 de abril, en el marco de una operación que denominó 'Chandos', la Guardia Civil inspeccionó otras 66 fincas agrícolas, además de la ya mencionada, lo que permitió localizar y precintar 38 plantas desalobradoras y 35 pozos irregulares. Algunas de ellas estaban a pleno rendimiento, instaladas en zulos en el subsuelo y perfectamente camuflados, y otras se habían montado en un remolque, lo que permitía trasladar la planta con ligereza hasta cualquier punto de la finca para utilizarla en pozos. Cuando dejaba de prestar servicio, se ocultaba en almacenes y garajes alejados de la zona, al objeto de dificultar su localización.

Cruzando los datos obtenidos durante esa espectacular redada -en la que participaron cientos de agentes con el apoyo de agentes ambientales e incluso de helicópteros- y la información extraída de las facturas y albaranes de la firma Insal SL, los 'seprona' están en disposición de efectuar un cálculo del caudal que, a lo largo de años, habrían esas desalinizadoras, y del consiguiente rechazo de salmuera que habrían generado. Y los cálculos, por muy provisionales que todavía son, alcanzan dimensiones tremendas.

Por el momento, ya han remitido al juzgado los atestados de trece -solo trece- de esas fincas inspeccionadas. Y analizando sus consumos de Ecoflow y otros productos antiincrustantes, han llegado a la conclusión de que entre todas ellas trataron un volumen de agua salobre de 15,2 millones de metros cúbicos. Con semejante magnitud, no es de extrañar que la cifra estimada para el rechazo de salmuera se eleve a 3,8 millones de m3.

Para hacer más comprensibles estas cifras, podría señalarse que esos vertidos, que en buena parte habrían acabado en el Mar Menor por la vía de las ramblas, o del acuífero subterráneo en el caso de que la salmuera hubiera sido echada a un pozo, equivaldrían a unas 1.900 piscinas olímpicas de 50x20x2 metros. Este dato, sin embargo, se quedaría empequeñecido si se tiene en cuenta que se ha estimado en cerca de un millar las plantas desaladoras clandestinas que habrían operado, durante largos años, en el campo de Cartagena. Y que el propio juez instructor ha señalado que hasta el momento son ya más de un centenar los investigados, en su mayor parte agricultores, que están pendientes de pasar por el juzgado. Y todos ellos habrían tenido funcionando, en algún momento, alguna de estas desalobradoras no autorizadas.

La Verdad

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Un accidente durante un experimento armamentístico causa cinco muertos y eleva los niveles radioactivos de una localidad rusa

14 August, 2019 - 00:00

Rusia ordena evacuar una localidad en Severodvinsk donde la radiación se ha multiplicado entre cuatro y 16 veces.

‌ Europa Press

Las autoridades de Rusia han anunciado este martes la evacuación de una localidad situada cerca de la base en la que la semana pasada se produjo una explosión durante un ensayo con un propulsor experimental para misiles, si bien la han desvinculado del suceso.

La portavoz de la administración de la ciudad de Severodvinsk, Xenia Yudina, ha manifestado que "el departamento territorial de Nyonoksa fue notificado de las actividades planificadas de los cuerpos de mando militar".

"Se les pidió a los residentes de Nyonoksa que abandonaran la aldea mientras se realicen las actividades en la mañana del miércoles", ha agregado, según ha informado la agencia de noticias Sputnik.

Aumento de la radiación

El anuncio ha llegado horas después de que la agencia de meteorología rusa Rosgidromet afirmara que los niveles de radiación nuclear en Severodvinsk (noroeste) se multiplicaron entre cuatro y 16 veces tras el incidente de la semana pasada.

El Ministerio de Defensa dijo en un principio que la radiación no se había alterado tras el incidente, pero las autoridades de Severodvinsk dijeron que sí había un repunte en el nivel de radiación. Greenpeace calcula un aumento de 20 veces en el nivel de radiación nuclear.

Por su parte, el Kremlin ha descartado riesgos para la salud de la población tras el incidente y ha apuntado que "no debe caber duda de que todas las instituciones competentes garantizan completamente la seguridad de los ciudadanos".

El portavoz de la Presidencia rusa, Dimitri Peskov, ha manifestado que "las autoridades hacen todo lo necesario" y ha pedido a la población que consulte la información oficial y no la publicada por los medios.

Cinco científicos murieron en el incidente durante el lanzamiento de un cohete Burevestnik, del que los expertos sospechan que salió toda la radiación, al estar propulsado con ese tipo de energía.

Voz Pópuli

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Condenado un guardia civil de La Ràpita (Tarragona) por asuntos de droga

14 August, 2019 - 00:00

También consultaba para otro de los condenados la base de datos policial y además blanqueaba dinero.

ÀNGEL JUANPERE

Un cabo primero de la Guardia Civil. M.A.R.V. destinado en el cuartel de la Ràpita ha sido condenado por la Audiencia Provincial de Tarragona a más de seis años de prisión por diversos delitos, entre ellos traficar con drogas. Así, se le han impuesto dos años y siete meses y medio de prisión y multa de 1.976 euros por un delito de revelación de secretos, un año y medio de cárcel y multa de 1.305 euros por tráfico de drogas, dos años de prisión y multa de 25.000 euros por blanqueo de capitales y finalmente tres meses de prisión y multa de 720 euros por falsedad en documento oficial.

Otro de los acusados, M.M. es un hombre que pedía al condenado que mirase datos de diversas personas en la base de datos policial. Por ello, ha sido sentenciado a medio año de prisión y el pago de una multa de 720 euros como inductor de un delito de revelación de secretos. Finalmente, un tercer acusado ha sido absuelto.

La sentencia declara probado que el 8 de junio de 2011, M. M. envió dos mensajes al otro condenado para que consultara el sistema Integrado Operativo de la Guardia Civil (SIGO). Tenía que comprobar los datos de un hombre. Y el agente así lo hizo tres días después. Manifestó al solicitante que dicho hombre no tenía «nada pendiente, peleas en 2003, es de Palafrugell, Gerona».

Asimismo, el 30 de junio realizó otra consulta sobre otro hombre y el 26 de septiembre, cuatro más. Para acceder y facilitar esta información, el acusado generaba un «hecho de interés» falso en la papeleta de servicio, lo que le daba cobertura para acceder a las bases de datos de la Guardia Civil. El acusado plasmó en la papeleta de servicio que (...) había sido identificado en el Port Marina de Sant Carles de la Ràpita, lugar donde desarrollaba sus funciones como cabo primero.

El agente obtenía con estas actividades incrementos extraordinarios en su patrimonio no justificados. El 22 de junio de 2011 se entregó al acusado un vehículo Audi A5, «sin que mediara ningún tipo de contraprestación económica a cambio».

El 20 de agosto se firmó el contrato de compraventa del vehículo Audi por 25.000 euros entre la empresa intermediaria. El agente emitió un certificado de cotejo de la fotocopia del DNI de la propietaria del vehículo sellado en Vinaròs el 15 de julio. En el listado figuraban los efectos incautados en el Audi A5, las intervenciones telefónicas así como la entrada y registro en los dos domicilios del agente.

Diari de Tarragona

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El 'Día del Inútil', la vieja fiesta contra la mili que el PP considera parte de ETA

13 August, 2019 - 00:05

Los populares arremetieron contra el acto y Dignidad y Justicia intentó sin éxito que la Audiencia Nacional lo prohibiese.

danilo albin

El sol pega de lleno sobre el pavimento de Etxarri Aranatz. Poco a poco, las calles de este municipio navarro de 2.500 habitantes empiezan a animarse. Las fiestas del pueblo acabaron el jueves, pero este viernes también habrá ambiente. Siguiendo un ritual que se remonta a los ochenta, la Gazte Asanblada (Asamblea Juvenil) celebra el 'Día del Inútil', creado inicialmente para homenajear, en tono humorístico, a quienes eran declarados como tales por el Estado durante los años del Servicio Militar Obligatorio.

Desde sus comienzos, la jornada de parodia ha estado caracterizada por un ambiente cuasi bélico: disfraces de militares y guardias civiles, coches "tuneados" para que pareciesen vehículos de la Benemérita... Y risas generalizadas entre zuritos, cañas, kalimotxos o lo que el cuerpo resista.

Durante las últimas ediciones, en los carteles del 'Inutillan Eguna' (Día del Inútil en euskera) aparecieron dibujos de tricornios y caricaturas de guardias civiles, además de la flecha amarilla que simboliza la campaña Alde Hemendik (Que se vayan), mediante la que la izquierda abertzale ha pedido la salida de las Fuerzas de Seguridad del Estado del País Vasco y Navarra.

La festividad nació para homenajear, en tono humorístico, a aquellos que se 'libraban' de la mili por 'inútiles'

No en vano, el PP ha incluido esta fiesta veraniega en su nueva campaña del Todo es ETA, centrada principalmente en Navarra. Nada es casualidad: el partido de Pablo Casado sostiene que el PSN ha llegado al Gobierno de la Comunidad foral gracias a un pacto no escrito con EH Bildu, algo que los protagonistas niegan tajantemente.

La edición de este año tuvo más ingredientes. La asociación Dignidad y Justicia (DYJ) —que en las últimas primarias del PP llamó a votar por Casado— presentó un escrito ante la Audiencia Nacional para tratar de que se prohibiera el 'Día del Inútil', alegando que allí podía cometerse un "delito de odio". A través de Twitter, DYJ informó primero que la Fiscalía también había solicitado la prohibición, aunque posteriormente comunicó que la Audiencia Nacional había rechazado tales pedidos.

Cartel colocado en el espacio donde se celebra el "Día del Inútil".

Dignidad y Justicia sostenía en su escrito que la reivindicación de la salida de las Fuerzas de Seguridad del País Vasco y Navarra es la misma que "históricamente ha llevado a cabo la organización terrorista ETA y que en la actualidad se sigue llevando a cabo por cierto sector la izquierda abertzale y en territorios gobernados por entidades políticas como EH Bildu (como en el presente caso)".

En efecto, la coalición abertzale ostenta la alcaldía de Etxarri. No obstante, el Ayuntamiento no ha tenido ninguna participación en el" Día del Inútil", que ni siquiera figuraba en el programa festivo oficial. "Desde el PP de Navarra exigimos a Chivite que impida la jornada de acoso a la Guardia Civil en Echarri- Aranaz. Sus ahora socios de gobierno no hicieron nada la pasada legislatura para evitarlo", afirmó por su parte el PP desde las redes sociales, en un intento de involucrar a Bildu con este acto

A las 12:15 horas, cuando se lanzó el cohete que marca el inicio del día festivo, había algunas decenas de jóvenes en la zona de las txosnas (casetas). Estaban vestidos con prendas de camuflaje, al estilo de las que se utilizan en el Ejército. Un rato después apareció un viejo coche que simulaba un patrol de la Guardia Civil.

Temor a denuncias

En el kiosko del pueblo, situado allí mismo, había unas banderas de España, Francia y Navarra que completaban la escenografía. También habían colocado un plástico blanco en el que estaban dibujadas varias siluetas. Sobre ellas colocaron las fotos del rey Felipe VI y del presidente de Pedro Sánchez. También había imágenes de Albert Rivera y Pablo Casado, líderes de Ciudadanos y PP respectivamente, así como de la portavoz de los populares en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, del líder de Navarra Suma, Javier Esparza y de la presidenta del PP de Navarra, Ana Beltrán. Dignidad y Justicia denunció desde las redes sociales que esas imágenes serían utilizadas para jugar al "tiro al facha". En la fotografía difundida por ese colectivo se observan manchas de pintura roja y azul sobre algunas de ellas.

Las personas que participaban en la jornada festiva pidieron que no se fotografiasen o grabasen sus rostros por temor a que prospere alguna denuncia contra este acto en la Audiencia Nacional. De hecho, un equipo de televisión que quiso tomar imágenes de los asistentes fue increpado y se vio obligado a abandonar la zona. A última hora de la mañana, mientras los bares de alrededor se animaban con los potes de antes de comer, varios jóvenes simulaban un entrenamiento militar.

Público

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Barraca alternativa en Elx

13 August, 2019 - 00:00

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Xé, que a gust

13 August, 2019 - 00:00
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Vuestra normativa sobre mascotas

12 August, 2019 - 00:00

Una vez que os trasladéis a vuestra propiedad vuestra comunidad definitivamente necesitará una normativa sobre mascotas, ya que las mascotas, especialmente los perros, crean algunos de los conflictos más espinosos a los que se enfrentan las comunidades.

A principios de los 80, por ejemplo, un grupo de gente que vivía en la ciudad se mudó al Medio Oeste rural de EEUU para empezar su nueva comunidad espiritual. No tenían ningún acuerdo (creyendo que la gente espiritual como ellos no los necesitaba) y también olvidaron que los perros que ya no estaban encerrados en patios se convertían de forma natural en la pesadilla de las comunidades: una jauría cazadora. Sus perros recién liberados siguieron entusiasmados sus instintos y mataron una gran cantidad de pequeños mamíferos, incluyendo gatitos y gatos que pertenecían a otros miembros. La comunidad estalló en un conflicto desgarrador. Algunos miembros estaban furiosos por la pérdida de sus mascotas y temían que los perros mataran a otros gatos o incluso atacaran a sus hijos. Los propietarios de perros estaban furiosos y a la defensiva, ya que su propio y amado perro de la familia no podía ser culpable; habían sido los perros de “otros” miembros. Se puso tan fea la cosa que algunos padres amenazaron con pegarles un tiro a los perros a la vista. Aturdida por el tumulto la comunidad decidió finalmente que después de todo quizá necesitaba reglas y acordó que encerraría a todos los perros.

Jaurías de perros, perros ladrando, cacas de perro, perros pulgosos, perros que cavan en los huertos y perros que asustan a los animales salvajes del lugar son algunos de los temas que surgen sobre el mejor amigo del hombre en la comunidad. Los gatos también pueden ser un problema en la comunidad, ya que algunos expertos estiman que un solo gato mata a alrededor de 100 pájaros y otros pequeños animales a lo largo de un año. Y aun así a veces las comunidades quieren perros para que impidan que el venado se coma los huertos o gatos para que eliminen a los roedores que se meten en la provisiones. Así, aunque Fido y Fluffy podrían ser realmente bienvenidos, hay que controlarlos. Algunas comunidades tienen acuerdos de que los perros y los gatos deben llevar cascabeles en el collar para avisar a los otros animales de su aproximación o que los perros deben mantenerse vallados y atados.

Diana Leafe Christian
Crear una vida juntos, Cauac Editorial Nativa, Murcia 2003.

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Contracultura, ¿paritorio o patíbulo de revolución?

11 August, 2019 - 00:00

Dícese que la Revolución del 36 no se perdió por culpa de Franco y la guerra civil sino por la contrarrevolución en el propio bando antifascista. Pues algo parecido podríamos aplicar a la revolución contracultural. No son la SGAE o los 40 Principales, nuestros más consensuados enemigos, quienes la han hundido y mercantilizado; ha sido la prevalencia de valores hedonistas y capitalistas en el circuito alternativo lo que está matando la cultura anticomercial.

Contracultura y revolución

La contracultura desempeña un papel crucial en el contrapoder. Hoy en día es un elemento central de las luchas sociales por su importancia a la hora de financiarnos (venta de alcohol en conciertos y pinchadas, algo que la revaloriza) y también por su eficacia para transmitir mensajes, movilizar y en general comunicar por medio de canciones, creaciones audiovisuales, fanzines, etc. Cómo no aprovechar todo este poder de influencia, y no solo como sujetos culturales, sino también como sujetos políticos; ser conscientes de la cultura como arma y elemento de transformación y cohesionarse con unos objetivos marcados.

La cultura siempre ha sido importante para la revolución. En el anarquismo, por ejemplo, los ateneos libertarios fueron fuente y destinatario de contracultura desde finales del siglo XIX, contexto en el que prácticamente todo colectivo contaba con su propio periódico u hoja informativa y había una gran proliferación de obras literarias o de teatro vinculadas a la revolución. La producción autogestionada de cine anarcosindicalista, que alcanzó su auge en los años 30, revolucionó (nunca mejor dicho) el séptimo arte, como ya lo había hecho el realismo socialista. La cultura era entendida por y desde la militancia.

A mediados del siglo XX, el situacionismo, el Mayo del 68 y las nuevas generaciones pusieron la contracultura en un lugar protagonista como medio de expresión y de transformación. En el anarquismo, la A circulada (hoy en día extendida como símbolo tradicional pero que en realidad apenas llega al medio siglo de vida) sintetiza estos cambios poniendo de relieve lo visual frente a la iconoclasia anterior, además de una ruptura con la ortodoxia para adquirir nuevas connotaciones como la rebeldía y la transgresión juvenil. Iría conectando así con las nuevas subculturas que fueron surgiendo, introduciendo ideas revolucionarias en realidades muy variopintas alejadas del tradicional feudo sindical. El punk llegaría a hacer propia esa A, que desborda el círculo (el orden), con un discurso nihilista pero que asimilaba elementos revolucionarios. El pulso entre Sid Vicious y Bakunin. Algo que encajaba muy bien en una generación gestada en el paro, la reconversión industrial, la marginalidad, la heroína, el temor nuclear, el no hay futuro … con la lucha armada y la conciencia antirrepresiva como telón de fondo.

La contracultura pasó a ser nexo entre juventud y revolución, pero un blanco perfecto para el negocio y su uso estético más fácil de asimilar por el sistema. En Euskal Herria, foco de efervescencia contracultural y política, la etiqueta de Rock Radikal Vasco inventada en 1983 sirvió para sacar rendimiento económico a esa escena. Incluso la izquierda abertzale, que al principio la había tachado de extranjera y al servicio del imperialismo yanqui, más adelante viendo su influencia en miles de jóvenes coreando consignas reivindicativas acabó tratando de canalizarla e impulsarla (Egin Rock, Martxa eta Borroka…) y a la vez viéndose transformada por ella. Esa contracultura, todavía reacia a la política en mayúsculas, pasó a ser la crónica social y política de las luchas de aquella época; primeros gaztetxes, txoznas, okupaciones, procesiones ateas, insumisión…

Curiosamente, la profesionalización de la cultura radical es la que provocó la reacción de sectores más politizados, buscando diferenciarse recuperando el do it y ourself y con los infoshops como una evolución de ateneos empapados de la nueva contracultura juvenil con cabida para nuevas expresiones culturales y focos de lucha. Las ideas revolucionarias ya no eran algo colateral sino un elemento central en la contracultura, reconciliándose de esta forma con la militancia más clásica antes reticente a ella. La contracultura será además crisol de distintas ideologías revolucionarias y contacto entre distintas militantes e ideas.

En conclusión, en ese momento en el que contracultura y revolución conviven tan intensamente (con fanzines en los que comparten espacio temas políticos con crónicas de conciertos, cómics o entrevistas a músicas, y con las radios libres en las que la música punk es banda sonora de programas reivindicativos) es cuando también aparece el negocio de la revolución por la ávida consciencia del potencial de ese fenómeno. Pero es también precisamente cuando nace, como respuesta a ello, la filosofía anticomercial, al principio ligada al punk y hardcore (anarcopunk, straight edge…), pero paulatinamente abriéndose a nuevos estilos, porque la cultura no es revolucionaria por su estética sino por su esencia. Y habiéndose diluido y desinflado las luchas autónomas y antiautoritarias de los años 70 y 80, fue precisamente esta distribución anticomercial la que logró en la década siguiente revitalizar y dar cohesión a esas experiencias y las nuevas que iban surgiendo.

Anticomercial

La distribución alternativa, anticomercial, nace y vive para contestar afirmativamente a la pregunta sobre si es posible crear y difundir cultura al margen del capitalismo. El principio clave sobre el que se asienta es la cultura libre, es decir, la convicción de que los productos culturales deben ser accesibles a todo el mundo, sin trabas económicas. La distribución anticomercial, además, aborda esta premisa desde una perspectiva anticapitalista; se desarrolla al margen del entramado empresarial que rodea la cultura y de los derechos de autora, entendidos no como un necesario reconocimiento del trabajo sino respecto a su uso habitual como mecanismo con fines lucrativos y de privatización de la cultura.

«Anticomercial» sería, por tanto, aquella creación cultural o artística que no tiene por objetivo el lucro y que se edita, distribuye y difunde por medios no capitalistas. No solo intenta difundir mensajes revolucionarios y potenciar una cultura afín a la revolución; pretende ante todo ser revolución en sí misma. Un cuento infantil sin alusiones políticas o trasfondo ideológico puede ser perfectamente anticomercial. ¿Qué es, por tanto, lo que la define? Una autoexclusión consciente del capitalismo cultural, esto es, hacer cultura y sacarla a la luz sabiendo que no vas a usar los canales mercantilistas para ello: no te gustan y quieres hacerlo de otra manera. Y ahí es donde entra en juego la distribución alternativa; con la tarea de dotar de herramientas a esas creaciones para que puedan salir a la luz de manera satisfactoria, sin que el anticapitalismo sea sinónimo de presentación cutre, difusión mala y eventos precarios; demostrar que es posible entender la cultura (y la cultura de calidad y comprometida) fuera de las fauces del Capital.

Todo esto se enmarca en un contexto en el que el capitalismo voraz invade con su lógica del dinero todos los ámbitos de la vida, no quedando exentas las expresiones culturales (lo que importa es rentabilizar esos productos culturales o potenciar escaparates para dichos productos, como puede ser un festival de música para una discográfica). Este totalitarismo del Mercado no se conforma con los grandes negocios culturales, y su omnipresencia alcanza tal punto que las luchas políticas y sociales y espacios vinculados a esas luchas no han sido del todo ajenos tampoco a esta mercantilización de la cultura, es más, en muchos casos se han aprovechado de ello. Y por detrás, gente particular se ha beneficiado de ese binomio cultura-revolución para sacar aún más renta, como trampolín al éxito y a costa de la lucha; con la careta de revolucionaria y la pose anticapitalista para actuar al final como empresas musicales, sin ninguna coherencia entre el mensaje que predican y su actividad. Y tras ellas sellos underground, discográficas independientes, intermediarias…

Autogestión es tendencia

Quienes defienden o integran el circuito comercial alegan fundamentalmente dos motivos. En primer lugar, lo que podemos llamar falacia del ermitaño, es decir, la justificación de una incoherencia a partir de otra incoherencia o un conjunto de ellas (“si quieres ser coherente, ve al monte y vive como una ermitaña”). En este caso, por qué ser impolutas en la cultura mientras hay otros ámbitos más descuidados. Frente a esto, la lógica anticomercial sigue un paradigma inverso: que haya facetas donde evidentemente somos más incoherentes, donde nos autogestionamos menos, no implica serlo también allí donde hasta ahora hemos desarrollado prácticas más autogestionarias. Hay que cuidar esas últimas realidades y en todo caso apuntar hacia las primeras, pero no usarlas como pretexto para desmantelar las alternativas. Esta idea es la revolución como tendencia: tender a autogestionar, a ganar terreno al capitalismo y no al revés. La cultura es un punto de partida tan válido como cualquier otro en este sentido.

En segundo lugar, las propias bandas comerciales o creadoras culturales que entran en el negocio tratando de mantener un estatus combativo, argumentan que el mal uso de la autogestión a manos de quien organiza un evento, sin tener en cuenta a quienes han participado y quedándose el beneficio, les obliga a comercializarse. Aquí aparece un círculo vicioso en las dinámicas de organización de eventos: «banda pide caché elevado; organización, al asumir ese importante gasto, solo puede pagar a esa banda y no reparte con las bandas que no exigen caché (de manera que ellas no pueden autogestionarse); esas últimas bandas acaban pidiendo caché». Es cierto que crear cultura implica gastos (en el caso de una banda: local, instrumentos, arreglos del material, grabación de canciones, sacar disco en formato físico, etc). Planteada la cultura como militancia, la autogestión de las bandas debería respetarse como si se trataran de un colectivo más. La solución pasa por establecer unos criterios en cada colectivo o espacio para fomentar la autogestión de todos los agentes culturales e impedir así que unas se lucren de forma exagerada y otras tengan que hacer frente a sus gastos ellas solas. Pero cuando el caché sustituye al criterio o reparto de beneficios, no vale jactarse de ser un filántropo de la lucha cuando en realidad la relación que mantienes con esas luchas es más bien contractual e interesada.

La utilidad de la cultura combativa

A lo anterior cabe añadir algunos matices. Primero, que es una crítica dirigida a quienes comercializan ideas, en este caso por medio de la cultura. Vivir de la música es totalmente legítimo y honrado (hasta aconsejable si puedes hacerlo y es lo que te gusta) siempre que no sea a costa de la lucha de otras, vendiendo aquello con lo que no eres consecuente.

Segundo, que es necesario señalar, denunciar y revertir estas situaciones si de verdad queremos construir contrapoder y no un poder paralelo e imbricado con el establecido. Quienes participan del negocio de la revolución y a costa de ella no quiere decir que sean enemigas de clase (son casos excepcionales quienes viven holgadamente por ello y tienen control de la propiedad), pero ello no significa que haya que apartar la mirada ante tal empobrecimiento ético ¿qué pretendes cambiar si no comienzas por ti?. Todo esto tampoco implica negar la utilidad puntual de estos circuitos, aunque no deberían ser movimientos anticapitalistas lo que los impulsen.

Un ejemplo: un mass media como el canal La Sexta puede ser eficaz, puntualmente, para sensibilizar y concienciar a la opinión pública en ciertos asuntos sociales (reportajes sobre los desahucios, contra la corrupción política, etc.). Pero eso no es sinónimo de algo revolucionario; seguirá siendo la cara amable del sistema (en este caso una macroempresa tan poderosa y fascista como Atresmedia), algo que va a quedar patente al tratar temas en los que verdaderamente se apunta a los cimientos de dicho sistema (unidad del estado español, defensa de la policía y propiedad privada, etc.). Así, de forma similar, una frase tan vacía y burda como «en la tumba de Durruti nos vamos a emborrachar tratando de resucitar ideas anarquistas que le entreguen al pueblo el poder» puede servir para que chavalas sepan por primera vez de la existencia de Durruti y animar a un primer despertar rebelde. Eso no quiere decir que el grupo Ska-p (autores de esa letra) sean anticapitalistas o revolucionarios, y mucho menos aún anarquistas. Y por eso en los espacios de contrapoder deberán tener cabida y difusión agentes culturales que sí respondan a ese perfil por encima de bandas como esa. Que la cultura sirva para conocer injusticias o para acercarse a ideas no justifica hacer un negocio de la música revolucionaria, es más, se estaría prostituyendo así su propia esencia como mecanismo de transformación social y no solo como altavoz. Cabe reflexionar, además, hasta qué punto esta cultura combativa en mensajes y no en formas es un buen instrumento de lucha contra el capitalismo o tan solo una falsa apariencia de ello. La conciencia proletaria es harto anterior al punk o al rap, y sin duda tarde o temprano hay medios tan desalienantes o más que la música para percatarse de la opresión y acceder a un pensamiento revolucionario.

¿Hasta qué punto sirven los grupos comerciales combativos como ancla de las luchas sociales? ¿O es más un fenómeno de hashtags reivindicativos y camisetas con lemas macarras que de transformación diaria? El reguero de militancia real suministrada por la contracultura en los años 80 y 90 ha ido disminuyendo progresivamente a medida que esa contracultura ha ido cayendo bajo la profesionalización y estandarización en circuitos fijados. Crece y crece la industria cultural “revolucionaria” y el número de bandas que la conforman, pero no veo tal correlación en la lucha de calle (o de donde sea). Es más, se contribuye a crear un fenómeno fan pero de gente con un discurso político mínimamente trabajado, porque su aprendizaje se queda en los lemas de las canciones. Y una canción es como es: efectiva para algunos propósitos pero incapaz de reflejar la complejidad ideológica como sí lo hace, por ejemplo, un libro o la formación por medio de debates. Se da así una concienciación superficial y ociosa, menos comprometida en esfuerzo y responsabilidad, acorde con la naturaleza de esta nueva didáctica musical de la revolución.

Otro ejemplo de utilidad y a la vez un tema controvertido puede ser el de los eventos solidarios, con objetivos recaudatorios muy loables como puede ser cubrir multas o ayudar a presas. La inclinación natural va a ser hacia contratar bandas que tengan el potencial de atraer el mayor número posible de consumidoras para obtener así más beneficio. Pero si caemos en esa inercia creamos un círculo vicioso por el cual al final solo hay unos pocos grupos que consiguen llenar grandes espacios debido a que no se apoya al resto de bandas. Cada cual deberá buscar el equilibro entre esfuerzo y recaudación. Hay ejemplos de sobra de que un evento anticomercial, trabajándolo de forma adecuada y cuidando el mensaje, puede ser tan efectivo como delegar esas responsabilidades en el entramado comercial.

Más allá de la música revolucionaria

¿Por qué todo esto no sucede de la misma forma en otras esferas culturales como la literaria? Lo que ocurre es que estos ámbitos no son, ni de lejos, tan lucrativos como el musical. De hecho, suelen generar pérdidas, de manera que las incongruencias ideológicas no son tampoco tan fuertes como puede ocurrir con bandas que entran en los circuitos comerciales. La persona que crea y difunde un producto escrito, o incluso audiovisual, con un mensaje de lucha o combatividad, aspira normalmente (en el terreno económico) a cubrir gastos con las ventas, pero raramente va a cobrar caché por presentar su proyecto en bibliotecas o centros sociales ni va a desplegar las campañas de marketing y a utilizar la parafernalia de subcontrataciones que hacen algunos grupos de música. Son circuitos menos profesionalizados y por ende mucho menos mercantilizados. Va a ser muy raro encontrar un best seller o película de alto presupuesto con una clara carga ideológica revolucionaria y que además se financie a costa de luchas sociales (como sí pasa con tantísimos productos musicales). Tampoco los circuitos anticomerciales han logrado consolidar unas redes eficaces de distribución pero sobre todo de edición de material no musical más allá de los típicos fanzines, si bien en la última década la tendencia ha sido incrementar el número de ediciones y adquisiciones de libros. Al no haber herramientas suficientes, surgen modelos híbridos, más convencionales pero que promueven cultura libre y una perspectiva política. Lo que diferencia a estas herramientas de sus homólogos musicales, además de la dimensión del negocio y escasez actual de alternativas, es la percepción de estos últimos como una especie de paladines de la revolución por su papel en la socialización de la lucha, mientras que arrastran una serie de valores capitalistas que serán desglosados más adelante.

Cultura que no predique revolución, que lo sea

La respuesta anticomercial al negocio de la revolución descansa sobre una filosofía que aboga por la revolución intrínseca a la cultura y en la que podemos encontrar raíces de clara tendencia libertaria: la finalidad que se busca con la cultura se aplica directamente en los medios con los que buscamos ese fin (el fin está en los medios). Así como para destruir poder y Estado no se crean mecanismos autoritarios sino herramientas que ya de por sí mismas suponen un cuestionamiento de la autoridad y jerarquía; o para revertir el sistema político no se participa en su juego por medio de partidos sino ideando estrategias que suponen una ruptura con dicho sistema; igualmente, para hacer cultura revolucionaria, se aplica la autogestión y medios a nuestro alcance, en vez de engrosar el mercado cultural o intentar hacer imitaciones light de él. Es decir, para hacer la revolución, simplemente la hago, en el día a día, en lo que se tiene cerca. Si lo cercano, lo que despierta interés, es la cultura, ahí tienes por donde empezar a hacer tu revolución; eso es a lo que tienes que aplicar tus principios. Eso sí, sin caer en la exclusividad de lo personal, usando esta herramienta como complemento y no como sustituto de la lucha integral. De lo contrario habrá, en vez de un ocio revolucionario, una revolución solo lúdica. En todo caso, son realmente escasas la confianza y expectativas de lucha que genera alguien que en «lo suyo» (en lo que tiene destrezas o interés) y por tanto donde más podría incidir y cambiar la realidad, hace lo contrario y es donde precisamente entra al juego capitalista. A ver qué haría en otros ámbitos menos atractivos o más costosos. La filosofía anticomercial, de este modo, se aleja de la conquista de las grandes masas por medio de la influencia de la industria cultural (aunque sea para favorecer la revolución desde ella). Incurrir en los esquemas capitalistas de lleno y con premeditación difícilmente va a ser el remedio.

Tachado todo esto de idealista, se intenta imponer el falso pragmatismo del «por estar politizada no tengo que ser precaria». Pistoletazo de salida para debates que suelen mezclar trabajo con militancia, hedonismo con activismo, hobbies con necesidades, lucha con ocio, etc. En cualquier caso, una banda políticamente afín y que quiere vivir de su música no puede justificar su ética de desprecarizarse si lo hace a costa del trabajo de luchas sociales y políticas mientras mira solo por su interés propio. Tras la excusa de que contribuyen a financiarlas suele estar la triste realidad de colectivos arruinados por meterse en ese barro.

Pero esta idea no solo es estandarte de empresas musicales y su esencia se ha filtrado por las ranuras más humildes de la contracultura, incluso esa que se considera ideologizada. En los anteriores, si bien cuestionable, su objetivo es claro. Pero en aquellas que lo hacen «por amor al arte», por diversión o por lucha, se pierde el norte, el sentido de lo que se hace. En general, al hacer una banda, y más si es politizada (se presupone sin unos fines comerciales de partida), es por apetencia. Apetece divertirse, expresar ideas, pasar el rato con colegas, incidir con el mensaje (incluso otra forma de militar, guardando las diferencias). Pero, desde luego, nadie te ha venido a suplicar que lo hagas. Tu grupo no es pilar fundamental de ningún movimiento revolucionario ni de ninguna lucha social. Si lo usas para potenciar dichas luchas, bienvenido sea, pero hazlo porque quieres, no por esperar algo a cambio. Y por descontado que sí vas a recibir mucho a cambio, y desde luego no es de los hobbies ni de las formas de militancia más precarias. Todo lo contrario.

Valores capitalistas en la cultura anticapitalista

La falta de politización real concede validez a eso de “quien no se vende es porque no puede”, dado que sin una base ideológica sólida y anticapitalista va a ser más probable que se bucee en el relativismo en busca de alguna excusa para auto justificarse. La cuestión es que toda esta difusa delimitación de lo revolucionario en materia cultural radica en una grave crisis de valores. La transparencia, el feminismo, la igualdad de oportunidades, solidaridad, colaboración, horizontalidad, apoyo mutuo, o la autogestión en su acepción menos contaminada por el emprendimiento empresarial, son conceptos que definen la filosofía anticomercial y que brillan por su ausencia en el panorama cultural actual, inclusive el que denominamos alternativo. Una banda anticomercial de León, ya desaparecida y llamada Hachazo, definía muy bien estas ideas en uno de sus estribillos: «No hay que olvidar que todo el mundo puede cantar, no hay que olvidar que todo el mundo puede tocar, no hay que olvidar que tú solo eres una más, colaboración, esto no es una competición». En definitiva, no ser más que nadie por tener una banda o porque esta guste. Cuando hablamos de la contracultura como actitud, es una herramienta de lucha que como tal puede usarla quien quiera, una herramienta tan respetable como la que hayas podido escoger tú, por encima de opiniones subjetivas sobre la «calidad» de esa música. Pero la colaboración que deseaba Hachazo actualmente no va más allá de la afinidad que puedan tener bandas entre sí, sin un trasfondo político. Sí que ocasionalmente se consigue crear ciertas redes (asambleas de músicas) pero no se llega a marcar unos objetivos políticos entre agentes culturales y a trabajar, cada cual desde su propio proyecto, para cumplirlos. En realidad, el panorama musical alternativo está impregnado de valores capitalistas: competitividad, privatización, rivalidad entre grupos, jerarquía entre propios componentes del grupo o entre organizadoras de eventos, opacidad, ánimo de lucro, delegacionismo, fama personal, una enorme egolatría… todo ello bajo el paraguas del individualismo y el mercantilismo, entendido sobre todo como la obsesión de que tu producto venda más que en la propia rentabilización de esa venta.

Primeras filas del concierto en las que solo hay chicos y no chicas, acceder a un caché porque el grupo que lo pide trae gente, tipografías más grandes para bandas que se consideran mejores o que mueven más fans, festis combativos en salas gestionadas por grandes empresas, uso interesado de lemas panfletarios para lograr difusión personal más que para potenciar las propias ideas, amiguismo y fama como criterios para llamar a alguien a actuar, creerse que tocar en un grupo exime de otras facetas menos ociosas de la militancia, amplis que cuestan más que un coche, que haya teloneros, priorizar un evento frente a otro por su condición como escaparate (va a verme mucho público) y no por su causa, saltarme un marrón en mi colectivo porque toca ensayo, discusiones por no querer compartir material para un concierto… Todo ello forma parte de la realidad cotidiana en nuestros entornos, tanto por parte de músicas como de organizadoras y consumidoras de cultura, y es difícil tan solo percatarse de estas actitudes por lo interiorizados que tenemos los valores capitalistas.

Por ejemplo, algo que llama la atención es lo arraigado que está en el circuito musical combativo algo que emana tan claramente de la moral capitalista como son los concursos. Planteados seguramente desde una intención constructiva de cara a incentivar a músicas jóvenes e ilusionarles, incluso un intento de meritocracia de acuerdo a lo que se podría llamar nivel musical, no obstante dañan la anhelada colaboración política referida anteriormente y en cambio suponen un caldo de cultivo para la competitividad, autorreferencialidad y el culto a la imagen. Un formato que hace imposible valorar lo que hay detrás de una actuación. Jurados que premian la parte estética en detrimento del mensaje, castigando así pues a la música como política. O en su defecto público que elige superficialmente o al grupo que le ha pedido el voto vía red social. Lo que se ve como un premio para las bandas que empiezan, en verdad tiene como resultado una jerarquización brutal entre grupos de música: aquellos que conforman una primera división en la que no hace falta concurso para tocar en el evento grande (de hecho seguramente sean cabeza de cartel por encima de las ganadoras del concurso), y aquellos que tienen que competir entre sí si quieren hacerse un hueco en la escena. Estos últimos desarrollan competitividad en el cuidado ya no solo de la música sino especialmente de su imagen, pero no pasa lo mismo con el mensaje. El concurso fomenta un espectáculo vacío. Atractivo, vistoso, pero vacío.

Los valores capitalistas encierran un matiz patriarcal y autoritario, que no es precisamente menos nocivo en algunas de las corrientes culturales y políticas que rodean nuestros espacios de lucha. Abrirse paso en estos espacios es entonces más fácil conforme más privilegios reúnas, de modo que no es de extrañar que, desde el punto de vista sociológico, el grupo de música revolucionario estándar o el sujeto cultural que habita estos parajes responda al prototipo de hombre, blanco, heterosexual, de familia de aquí de toda la vida, con asimilación cultural local y que no ha pasado demasiados apuros económicos. Una estética homogeneizada completa el cóctel y la diferenciación. Vaya, una muestra intensificada de los privilegios que ya de por sí arrastramos en nuestros entornos; los lastres e incapacidad de abrirnos a más capas sociales que vemos en el día a día de la militancia en general pero de manera aún más acentuada (no olvidemos el papel central de la contracultura en la socialización del contrapoder). Esta figura desvirtuada del gudari, antítesis del nerd, suele plasmarse en el terreno musical en un cuidado abusivo de la pose para emular fortaleza y agresividad, en violencia en las letras tratada desde la impulsividad y valentía entendidas como arrojo y la falta de miedo asociadas a la masculinidad hegemónica, o la tribalización en sus espectáculos para remarcar pautas compartidas. De este modo, parece difícil hacer una revolución en la cultura combativa (al igual que en las luchas en general) contando solo con esas capas sociales privilegiadas. A la autocrítica inicial le sigue aprender a reivindicar la creación cultural no como inquietud burguesa y hedonista sino como herramienta accesible a todas y como medio de liberación social y autogestión.

Retos de la contracultura revolucionaria

Lo cierto es que la perspectiva militante y comprometida de la cultura se ha venido desinflando en la última década, paralelamente a la desideologización en la sociedad y a una crisis de la cultura en general, acentuada por la coyuntura de estallido de la burbuja y por el cambio estructural que impone Internet y las nuevas tecnologías. Tras una oleada de nuevos retos (Musikherria, Laudio 2004…) estos no acabaron de cuajar, y la figura de la distribuidora sufre hoy desgaste y agotamiento insertos en la desaparición de las redes anteriores, algo que exige reinvención y un nuevo impulso. El cambio de escenario ofrece oportunidades a quien sepa adaptarse; la democratización del acceso a la creación artística puede servir para desguetizar y visualizar la cultura autogestionaria como una alternativa viable y fructífera. La edición clásica en la que una distribuidora asumía gran parte del proceso de producción de material pierde efectividad y sentido, pero aparecen nuevas formas de interacción, intercambio y micro mecenazgo que requieren que las creadoras culturales den un paso al frente y tomen más protagonismo en su autogestión, no de forma individualizada y atomizada sino tejiendo redes de colaboración.

Todo ello caerá en saco roto sino hay una reciprocidad por parte de espacios y luchas alternativas, apostando por esa cultura también alternativa. Para es necesario debatir y definir criterios políticos de cara a la cultura, no arbitrarios sino coherentes con sus ideas. Así se evitarán imposiciones lucrativas de uno y otro lado (ni pagos desorbitados ni gaztes asanbladas sin actividad política pero con 20.000 euros en el banco). Por eso los agentes culturales también deben establecer sus propios criterios tras un diagnóstico de su situación y objetivos políticos, si los tiene. Un paso importante es cohesionar a esos agentes culturales que sigan la filosofía anticomercial, reivindicar sus principios y actividad sirviendo también como carta de presentación ante público y organizadoras de eventos. En ese proceso no habrá que obviar un ejercicio de transparencia, no solo para evitar un lucro desmedido o ser conscientes de cuando este ocurre, sino también para dar a conocer el proceso y esfuerzo que implica crear cultura.

Por último, en las incipientes iniciativas de autogestión integral la cultura no ha de quedar olvidada; como aspecto vital en nuestras vidas, debemos potenciar herramientas que permitan crear, difundir y consumir cultura acorde a nuestros principios. No hay que olvidar que, al ser parte del contrapoder, cuidar la contracultura es tarea de todas; apoyar la cultura libre desde las experiencias de lucha contracultural liberadora que nos sean más cercanas, sin apuestas parciales y sin usar ese apoyo para convertirlas en empresas culturales afines. Porque es necesario entender que al capitalismo no se le combate con un capitalismo light, que con su falsa apariencia de autogestión es el condimento perfecto para esta democracia zero y su espejismo de libertad.

Karlos

Extraído del fanzine «Demokrazia Zero»

Fuente: https://www.nodo50.org/ekintza/2018...

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Travesura

11 August, 2019 - 00:00

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Els forats negres de la violència institucional a Catalunya

10 August, 2019 - 00:00

Maties Lorente

115 persones. Són les que va atendre durant el 2018 el Servei d'Atenció i Denúncia davant de situacions de Violència Institucional (SAIDAVI) del Centre per la defensa dels drets humans Irídia. El servei, que es va posar en marxa el 2016, “ofereix assistència jurídica i psicosocial gratuïta a les persones que pateixen situacions de violència institucional en el marc del sistema penal català”, segons expliquen en l'informe que s'ha presentat avui al Col·legi de Periodistes de Barcelona i que recull les principals actuacions portades a terme el 2018. L'any passat es van atendre més del doble de persones que l'any 2017, “un fet que es pot explicar per dos factors: molta més gent ha tingut coneixement d'aquest servei i d'altra banda, té una implicació directa amb la repressió de la protesta que es va donar després de l'1 d'octubre del 2017”, explicat Andrés Garcia Berrio, advocat de l'entitat.

Segons expliquen des de l'entitat, dels 115 casos atesos, 80 es van produir en un “context de protesta”, divuit a l'espai públic, tretze casos en “context de privació de llibertat (presó i CIE)”, un en “context de revictimització davant la denúncia de violència masclista” i tres casos d'altres àmbits, “principalment en contextos de desallotjaments i comissaria”. D'aquests 115 casos -més del doble que l'any anterior- , Irídia va assumir la representació lletrada de dotze, que se sumen als 28 processos que ja s'havien obert durant anys anteriors i que estan molt vinculats a la denúncia de l'actuació de la Policia Nacional espanyola durant la celebració del referèndum de l'1 d'octubre del 2017 a Barcelona. “Concretament el servei representa i acompanya 12 casos representatius corresponents a sis escoles de Barcelona: l'Escola Mediterrània, l'IES Pau Claris, el CEIP Els Horts, l'Escola de la Prosperitat, l'Escola Ramon Llull i l'Escola Àgora”, expliquen al document. Un dels casos més mediàtics que acompanyen des del SAIDAVI és el de Roger Español, qui va perdre un ull després de rebre l'impacte d'una bala de goma quan es trobava a l'Escola Ramon Llull.

Segons que s'explica des d'Iridia, dels 115 casos atesos, 80 es van produir en un “context de protesta”, divuit a l'espai públic, tretze casos en “context de privació de llibertat (presó i CIE)”, un en “context de revictimització davant la denúncia de violència masclista” i tres casos d'altres àmbits com “contextos de desallotjaments i comissaria”

Durant el 2018, però, les actuacions del servei d'Irídia es van centrar en les vulneracions de drets que es van produir en contexts de protesta, a l'espai públic, als CIE i a les presons, a més de fer acompanyament psicosocial dels casos. Per Garcia Berrio, “hi ha tres forats negres que destaquen: el règim d'aïllament de les presons, l'opacitat i manca d'investigació de les denúncies als CIE i la manca d'identificació de policies en contextos d'ordre públic”.

En contextos de protesta, l'actuació del SAIDAVI durant el 2018 es va centrar en la denúncia de la manca de sistemes d'identificació dels agents antiavalots de la Brigada Mòbil i l'ARRO dels Mossos d'Esquadra i de la UIP de la Policia Nacional espanyola. Per a Irídia, “resulta necessari que els agents policials antiavalots puguin ser identificats de manera fàcil i amb una numeració visible i clara que estigui tant a la part posterior del tronc com a la part frontal del tronc i del casc”. Aquesta mesura “permetria individualitzar els autors de conductes irregulars amb molta més facilitat i, per tant, depurar responsabilitats”.

L'ús de les porres per part dels cossos policials durant mobilitzacions també ha estat objecte de seguiment per part del SAIDAVI. Segons les seves dades, durant el 2018 “es van registrar catorze casos en què les lesions havien estat produïdes al cap per cops amb els bastons policials, movent el bastó policial amb una trajectòria vertical”, una pràctica contrària al que recullen els protocols policials.

Segons les dades de l'informe, durant el 2018 “es van registrar catorze casos en què les lesions havien estat produïdes al cap per cops amb els bastons policials, movent el bastó policial amb una trajectòria vertical”, una pràctica contrària al que recullen els protocols policials

El servei d'Irídia també ha fet seguiment de les vulneracions del dret a la informació durant manifestacions. Segons les dades recollides pel Grup de Periodistes Ramon Barnils, entre el 2017 i el 2018, 55 periodistes, fotoperiodistes o mitjans de comunicació van ser agredits, amenaçats o intimidats mentre duien a terme la seva tasca professional a Catalunya, País Valencià i les Illes Balears. Un dels casos acompanyat pel SAIDAVI va ser el del fotoperiodista de la Directa Victor Serri, a qui un cop de porra d'un mosso d'esquadra va trencar un dit mentre es trobava cobrint la mobilització del Holy festival convocada per Arran el passat 28 de setembre. Tot i que la querella va ser arxivada, des del centre per la defensa dels drets humans han presentat “un recurs contra la interlocutòria d'arxiu, que actualment es troba pendent de resoldre”.

Els projectils de foam i les bales de goma també han estat objecte de seguiment per part d'Irídia. Tot i que els Mossos d'Esquadra no poden fer servir les bales de goma des de l'any 2013, aquestes van ser substituïdes per projectil de foam. Segons l'informe, l'any 2018 es van registrar quatre persones ferides per l'impacte d'aquests projectils. Un d'ells és un veí de Barcelona a qui un projectil va trencar la ròtula del genoll durant la commemoració de l'1 d'octubre, l'any 2018. Un altre home va perdre un testicle a conseqüència d'aquests projectils durant les protestes per la celebració del consell espanyol de ministres el passat 21 de desembre. En el cas de les bales de goma, tot i estar prohibides a Catalunya, continuen sent emprades a l'Estat espanyol, un fet que ha motivat la sol·licitud de prohibició al Cos Nacional de Policia per part de nombroses entitats, però que ha obtingut la negativa de la Direcció General de Policia.

Del Centre d'Internament d'Estrangers, des d'Irídia qüestionen les vulneracions de drets que es produeixen al seu interior, com les “dues situacions greus de maltractament a persones internes al CIE de Barcelona per part dels agents del Cos Nacional de la Policia”

Els CIE i les presons també han estat en el punt de mira del SAIDAVI durant el 2018. Del Centre d'Internament d'Estrangers, des d'Irídia qüestionen les vulneracions de drets que es produeixen al seu interior, com les “dues situacions greus de maltractament a persones internes al CIE de Barcelona per part dels agents del Cos Nacional de la Policia”. D'altra banda, a l'informe es denuncia la manca d'investigació per part dels jutjats: “una de les qüestions que s'ha detectat des del Servei és la manca de voluntat per part d'alguns Jutjats d'Instrucció d'adoptar les mesures necessàries per a investigar els fets, així com d'assegurar la preservació de les proves”, afirmen.

Pel que fa a les presons, des del SAIDAVI d'Irídia assenyalen els Departaments Especials de Règim Tancat, el règim d'aïllament dels centres penitenciaris catalans, especialment pel que fa a les morts que s'han produït en aquest context. Com expliquen a l'informe, “la problemàtica de les morts sota custòdia en règim d'aïllament continua sent objecte de denúncia, ja que aquestes continuen tenint lloc, i els mecanismes de prevenció i de reacció continuen sent insuficients”. Des de l'entitat també qüestionen el protocol de prevenció de suïcidis als centres i reclamen “l'accés a mecanismes d'investigació efectius”.

Font: https://directa.cat/els-forats-negr...

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