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Arraigar para crecer

Tortuga Antimilitar - 24 February, 2021 - 00:00

“Si no nos cuidamos nosotros, ellos no lo van a hacer”

Esta frase con algunas ligeras modificaciones llevo ya un tiempo oyéndola (bastante largo, demasiado) en los pocos espacios que todavía se pueden compartir.

Yo, demasiado ingenuamente me temo, me vuelvo a ilusionar pensando en que esta vez sí, esta vez ha llegado la hora de la autoorganización, del reconocimiento entre iguales frente a jerarcas de todo tipo. En definitiva, de la solidaridad y el apoyo mutuo.

Sin embargo, de manera casi inmediata, algo se dispara y saltan las alarmas. Los viejos temores, las experiencias vividas y sus posteriores reflexiones y aprendizajes vuelven a primera línea.

¿Quiénes son ellos? Y más importante todavía ¿Nosotros?

Me es fácil imaginar que el ellos se refiere a los políticos. No sé si a todos o cada uno anda pensando en los que no son de su cuerda. Quisiera equivocarme. Aun así tengo claro quiénes son ellos para mí y va más allá de cuatro títeres políticos. Pero lo que me preocupa, sobre todo, es el nosotros. Porque tengo la sensación que ese nosotros deja fuera a muchísima gente. De hecho, dudo que ese nosotros vaya más allá de un pequeño círculo al que consideramos como nuestros iguales. Ya no queda un nosotros colectivo, ese tiempo pasó. En la actualidad vivimos dispersos, en todos los sentidos. Pasamos por la vida con un programa de mínimos, simplemente vivir sin que nos molesten ni ser molestados. Lo han conseguido, creemos que esta máxima es posible cuando la realidad es que este objetivo aspiracional no es nada más que convertirse en una perfecta pieza del engranaje que te atrapa mientras crees vivir una vida plena. Andamos desorientados y desarraigados, literalmente hablando. Vivimos simplificando, mostrando indiferencia y surfeando un eterno presente con una manera de hacer que oscila entre el egoísmo capitalista que nos empuja a pasar por encima de todos y la inmersión en el primer fenómeno de masas que se nos cruza por delante.

¿Es posible un nosotros en estas condiciones? ¿Es acaso deseable?

No lo sé, no tengo repuesta. Pero lo que sí sé es la necesidad de arraigar. Arraigar en el sentido de vincularse a otros, de establecer relaciones fuera de paradigmas mercantiles y de interés. Construir un nosotros por el mero hecho de reconocernos como iguales y saber que eso es un buen punto de partida. No es fácil en este mundo de apariencias en el que hemos crecido pero dejar las máscaras sociales atrás también es necesario. Sólo así es posible dejar de ver todo lo que se mueve en los márgenes como algo socialmente reprochable o directamente, criminal. En los márgenes es donde existe la posibilidad de arraigar, a partir de ahí tenemos la posibilidad de crecer.

Fuente: https://quebrantandoelsilencio.blog...

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Kropotkin, uno de los nuestros

Tortuga Antimilitar - 24 February, 2021 - 00:00

En el periódico anarquista Bandera Libre de diciembre de 1920, editado en Cádiz, trabajadores gaditanos y de El Arahal ponen un anuncio con el título “Pro – Kropokine”, en el que informan de que hay una suscripción abierta para recoger dinero para el libertario ruso. Al igual que se recaudan fondos para compañeros despedidos, en prisión, o para huérfanos de luchadores obreros... se intenta sostener al geógrafo ruso, que se halla viviendo en condiciones penosas junto a su compañera y su hija en la aldea de Dmitrov, a 65 kilómetros de Moscú. Para los anarquistas andaluces de esos años, Kropotkin es un compañero más, al que socorrer con algo de dinero para alimentos o para leña.

Pero, ¿qué pasó a lo largo de los años para que este noble ruso, geógrafo, intelectual... conectase tanto con el proletariado andaluz? Está claro que Kropotkin era un desclasado —había pertenecido al cuerpo de pajes del Zar y renunció a la vida de aristócrata—, pero su lejanía geográfica —Rusia, el exilio británico y francés...— podía haber sido una barrera para conectar con el movimiento obrero andaluz y español.

Dos razones potentes posibilitaron el encuentro entre el padre del anarcocomunismo y la clase obrera organizada andaluza:

En primer lugar, la aceptación de lleno de los planteamientos del comunismo libertario entre los anarquistas andaluces. ¿Cómo no iban a abrazar las ideas de propiedad colectiva y de apoyo mutuo trabajadores que estaban acostumbrados desde la infancia a compartir el lebrillo, al cuchará y paso atrá, al trabajo comunitario, a poner el pañuelo para recoger unas monedas cuando a un hermano de clase le hacía falta llevar a un chiquillo al médico o llevarle un canasto a la cárcel? Las prácticas populares de apoyo mutuo en Andalucía, especialmente arraigadas en el medio rural, suponían una confirmación en la práctica de las tesis del comunismo libertario. “A cada uno, según sus necesidades; de cada uno, según sus capacidades”.
La labor abnegada y continuada del anarquista gaditano Fermín Salvochea, que editó el periódico El Socialismo desde Cádiz, entre 1885 y 1891, y desde el que difundió ampliamente las ideas de Kropotkin, haciendo traducciones de sus artículos y libros del inglés. Salvochea consiguió introducir los planteamientos del comunismo anarquistas entre los ambientes ácratas españoles, que debatían con las ideas del anarcocolectivismo de Bakunin.

Desde finales del siglo XIX, pues, la imagen de Kropotkin pasará a presidir las sedes de sindicatos y ateneos libertarios, junto a la de Bakunin y la de Proudhon. El impulso del geógrafo ruso se quedó ya para siempre en los corazones y en los anhelos de la clase obrera andaluza. Tanto es así, que en enero de 1933 tienen lugar los sucesos de Casas Viejas, un intento insurrecional de los jornaleros para implantar el comunismo libertario, pero que también se reproduce en La Rinconada, y en algunos pueblos de La Rioja. Durante unas horas, los obreros acariciaron su sueño de abolir la propiedad y poner en común los bienes para el pueblo.

Las ideas kropotkinianas, incluso, influyen en el debate ideológico andaluz de las primeras décadas del siglo XX más allá de las filas ácratas, como en el caso de Blas Infante, que se mostró más próximo al evolucionismo cooperativo del científico ruso que a las tesis del neodarwinismo, como puede observarse en su obra el Ideal andaluz (1915).

Las ideas de expropiación, producción descentralizada y de gestión comunal de las tierras y de las fábricas, que el ruso describió excelentemente en su obra La conquista del pan (que tuvo amplia difusión entre la clase obrera de aquí) arraigaron profundamente en la psicología de los/las trabajadores/as de Andalucía, especialmente en el medio rural. Esta dirección hacia el comunismo libertario cristaliza de forma vigorosa y unánime en el Congreso de la CNT de Zaragoza de Mayo de 1936, que establece en un dictamen cómo habrá de ser la futura sociedad anarquista, de carácter revolucionario, y organizada mediante colectividades de trabajadoras de forma federal y sin Estado.

Como colofón, el 19 de Julio de 1936 se da el fenómeno conocido como Revolución Española, en el que gran parte de las propuestas kropotkinianas se materializan mediante la colectivización de campos, industrias y servicios, en lugares como Cataluña y Aragón, pero también en Andalucía Oriental. Kropotkin no vivió para verlo, pero sus hermanos sí fueron capaces de recoger la cosecha que él sembró.

Fuente: https://www.lavozdelsur.es/opinion/...

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Homenaje a Quirant

Tortuga Antimilitar - 24 February, 2021 - 00:00

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Los hipócritas y la violencia

Tortuga Antimilitar - 23 February, 2021 - 00:00

La violencia es tolerada en determinadas circunstancias y en otras se utiliza para criminalizar la protesta, ese es el tótem hegemónico sobre el que gira el debate público y que favorece a los intereses del discurso de orden y palos de la ultraderecha.

Antonio Maestre

No me creo las condenas a la violencia. Son solo un artificio, una escenificación genérica de escándalo fingido en un marco político que suele ser difundido por quienes defienden el uso de la violencia en otros escenarios. No me las creo porque los hechos van en la dirección contraria y porque las condenas de violencia siempre son selectivas y la ignoran de manera sistémica cuando está dirigida al lugar que creen adecuado. Los marcos de la extrema derecha funcionan como punta de lanza y el discurso hegemónico preponderante en el panorama mediático actúa como correa de transmisión de la propaganda posfascista. Una opinión publicada de tintes ultras que conforma el sentido común mayoritario. O condenas la violencia que se te marca, solo esa, ignorando otras, o eres un violento. La trampa discursiva habitual. Porque la violencia es tolerada en determinadas circunstancias y en otras se utiliza para criminalizar la protesta. Ese es el tótem hegemónico sobre el que gira el debate público y que favorece a los intereses del discurso de orden y palos de la ultraderecha.

Enrique Rodríguez Galindo falleció la semana pasada. El general de la Guardia Civil es el símbolo de la violencia institucional, el paradigma del uso de la violencia de Estado. El guardia civil que estuvo a cargo del cuartel general de Intxaurrondo y que fue condenado a 75 años de cárcel, de los que solo cumplió cuatro, por el secuestro, tortura y asesinato de José Antonio Lasa Aróstegui y José Ignacio Zabala Artano. Nunca jamás le fueron retiradas todas las medallas y condecoraciones. Fue un terrorista, un hombre que usó su cargo para institucionalizar la tortura y el crimen en la Guardia Civil que dirigía. Su muerte provocó el homenaje entusiasta y las elegías de Macarena Olona, portavoz de Vox en el Congreso, y, lo que es más grave, de las asociaciones profesionales de la Guardia Civil. Un hecho tan grave no ocupó ningún espacio en la agenda pública, no se preguntó al ministro del Interior por el hecho de que guardias civiles hagan apología del terrorismo ni se preguntó al PP si condena que un socio de gobierno haga lo mismo. Hubo un silencio atronador en los medios. La violencia no fue motivo de discusión.

Un tuit de Pablo Echenique convirtió la agenda pública en unívoca. Unidas Podemos alentaba la violencia, ahora tenía que condenarla. Todo el debate giró en torno a ese mensaje. No solo por la petición de asunción de responsabilidades a Unidas Podemos por ese mensaje, sino para trasladar al Gobierno la necesidad de la condena del mismo. El estado de opinión había sido creado. Unidas Podemos no condena la violencia, en genérico, de unos disturbios callejeros de escasa importancia que no provocaron más que daños materiales. La misma semana en la que la Guardia Civil y un partido con 52 diputados hicieron apología del terrorismo, el discurso sobre el repudio de la violencia se centra en el destrozo del mobiliario urbano. No perdamos de vista la perspectiva. La violencia no siempre está tan mal vista. Es aceptable y tolerable cuando persigue ciertos objetivos y además es una buena herramienta para hacer política contra el adversario. El cinismo de nuestro tiempo es insoportable.

La violencia es inadmisible en democracia, dijo Pedro Sánchez. Los espacios comunes como tablero de discusión política. Pero no es verdad. No les importa la violencia, es solo la moral de los hipócritas. Toda la violencia no es inaceptable, la de la Policía es jaleada aunque sea desproporcionada. Jaleada, ocultada e impune. Porque sin Policía no hay disturbios. Todos aquellos que hemos cubierto manifestaciones en primera línea sabemos que el momento en el que los disturbios van a comenzar, cuando todo está tranquilo, es cuando los antidisturbios se ponen el casco. La brutalidad policial es un debate hurtado de manera sistemática en el debate público, el elefante en la habitación de la democracia.

Porque la Policía tiene un sesgo ideológico que todos aquellos que hemos estado en manifestaciones, como ciudadanos o periodistas, conocemos de manera precisa. No se apalea en manifestaciones de cayetanos o de neonazis, ni en las de negacionistas. Se hace en las de los mineros, las marchas de la dignidad, a favor de la sanidad pública o de la libertad de expresión. La violencia policial tiene sesgo político y la violencia es marginal en las movilizaciones cuando los antidisturbios no ejercen con exceso de celo. Un hecho conocido por todos y que solo la ficción se ha atrevido a tratar en los espacios mainstream, la recreación más real de lo que ocurre en una intervención de antidisturbios ha sido a cargo de Rodrigo Sorogoyen.

Entiendan que dude de la ejemplaridad del discurso del pensamiento de orden. Una retórica que considera aceptable para el mantenimiento de la seguridad ciudadana que se saque un ojo a una manifestante y que romantiza la violencia policial compartiendo frases bíblicas para burlarse de quien pierde la visión por ejercer un derecho constitucional. La denuncia de la violencia de parte es solo un trampantojo político para criminalizar la protesta y de paso seguir haciendo cuña contra una parte del Gobierno molesta para un sector importante del poder, el que manda de verdad y dicta qué violencia hay que condenar y cuál hay que ensalzar.

El Diario

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El Tribunal de Paz de Colombia eleva a más de 6.400 los ‘falsos positivos' bajo el Gobierno de Uribe

Tortuga Antimilitar - 23 February, 2021 - 00:00

El terrorismo de estado perpetrado en Colombia durante décadas, que en nada desmerece los asesinatos de, por ejemplo, las dictaduras de Pinochet o Videla, sin embargo ha pasado muy desapercibido en un Occidente más interesado en hacer buenos negocios con las materias primas de la zona o en contar con un buen aliado en la región. Cuesta creer que Ávaro Uribe y la cúpula militar, empresarial, judicial y política que colaboró para que fueran posibles sus programas de exterminio, no estén citados a día de hoy en ningún tribunal penal internacional. Nota de Tortuga.

Santiago Torrado
Bogotá

La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), el tribunal de justicia transicional encargado de juzgar los crímenes más graves cometidos durante el conflicto armado en Colombia, estableció que entre 2002 y 2008 hubo más de 6.400 víctimas de los llamados “falsos positivos”, el eufemismo con el que se conocen los asesinatos de civiles por parte de militares para presentarlos como guerrilleros caídos en combate. Esa cifra casi que triplica los 2.248 que había reportado previamente la Fiscalía en sus informes.

“La JEP establece que por lo menos 6.402 personas fueron muertas ilegítimamente para ser presentadas como bajas en combate en todo el territorio nacional entre 2002 y 2008”, señaló este jueves la Sala de Reconocimiento de Verdad del alto tribunal, surgido del acuerdo de paz, al hacer pública la estrategia de priorización del caso 03, relacionado con los falsos positivos. Esos crímenes, perpetrados principalmente durante los dos mandatos del expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), el más férreo opositor a la negociación con las FARC, siguen siendo una fuente permanente de conmoción en una sociedad que busca doblar la página de la violencia sin esquivar la verdad.

Como parte del proceso para dimensionar el fenómeno de las ejecuciones extrajudiciales, el tribunal ha contrastado un enorme volumen de información que incluye cuatro bases de datos. “Las cifras del Sistema Penal Oral Acusatorio (SPOA), el Sistema de Información Judicial de la Fiscalía (SIJUF), el Observatorio de Memoria y Conflicto del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y la Coordinación Colombia Europa Estados Unidos (CCEEU) difieren respecto a la magnitud del crimen investigado por la JEP”, señaló el alto tribunal. “Sin embargo, las distintas fuentes oficiales y no gubernamentales identificaron el periodo de 2002 a 2008 como el de mayor número de víctimas. El resultado muestra que durante esta etapa se registró el 78% del total de la victimización histórica”.

La primera fase de investigación, detalló la JEP, se concentra en seis territorios del país: Antioquia, Norte de Santander, Huila, Casanare y Meta, así como la costa Caribe. Dos de cada tres víctimas se presentaron en 10 de los 32 departamentos de Colombia, que incluyen todos los territorios priorizados. Las versiones voluntarias que ya han aportado algunos involucrados en el caso 03, que aborda las “muertes ilegítimamente presentadas como bajas en combate por agentes del Estado”, han detallado las presiones en el ejército para obtener resultados a cambio de recompensas.

“Hasta que el ejército no sea honesto y cuente la verdad, es vergonzoso pero irán apareciendo más fosas comunes como la de Dabeiba con nuestros hijos, esposos padres y seres queridos que un día salieron para no volver”, reaccionó en sus redes sociales Luz Marina Bernal, una de las fundadores de las Madres de Soacha, un movimiento de familiares de víctimas de falsos positivos. Su mensaje hace referencia a las exhumaciones que ha hecho la JEP en el cementerio católico de Dabeiba, un paraje montañoso a unas cuatro horas de Medellín, en el noroeste de Colombia, donde se han recuperado cuerpos de presuntas víctimas de ejecuciones extrajudiciales.

Gráfico de la Jurisdicción Especial para la PazJEP

A cuatro años de la firma del acuerdo de paz entre el Estado y la extinta guerrilla de las FARC, Colombia se acerca a las primeras decisiones judiciales de fondo sobre más de medio siglo de conflicto armado. El mes pasado, la JEP imputó a la cúpula de las otrora Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –hoy desarmadas y convertidas en el partido político rebautizado como Comunes– una serie de crímenes de guerra y de lesa humanidad relacionados con el secuestro, una de sus prácticas más crueles y repudiadas. Esa inédita imputación se produjo en el marco del caso 01, que aborda la “toma de rehenes y graves privaciones de la libertad cometidas por las FARC-EP”.

El del secuestro es el más avanzado de los siete grandes procesos –o ‘macrocasos'– que ha abierto hasta ahora la justicia transicional, y la imputación se considera su primer gran resultado. El caso 03, “muertes ilegítimamente presentadas como bajas en combate por agentes del Estado”, es el otro macrocaso más avanzado, en el que se espera en este 2021 un auto de determinación de hechos y conductas.

La JEP, considerada la columna vertebral de los acuerdos de paz, se ha visto obligado a navegar en medio de la polarización que ha caracterizado a la sociedad colombiana desde los diálogos de La Habana, y avanza en sus pesquisas a pesar de los múltiples obstáculos. El tribunal de paz privilegia la verdad plena, y establece penas alternativas a la cárcel a cambio de que los involucrados confiesen sus crímenes y reparen a las víctimas. Junto a la Comisión de la Verdad y la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, la JEP forma parte del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición surgido de los acuerdos, que ha contado con el robusto respaldo de la comunidad internacional.

El sistema, sin embargo, ha sido blanco de ataques por parte del expresidente Uribe, mentor político de Iván Duque y fundador del Centro Democrático, el partido de Gobierno. Uribe, quien insiste en derogar la JEP y modificar los acuerdos, consideró la decisión de este jueves como un “nuevo atropello de la JEP por falsos positivos” en un comunicado que publicó en su cuenta de Twitter. “Nunca he eludido la justicia, que cuando se trata de mi persona muchos la presionan o la sustituyen cuando menos sembrando suspicacias”, señaló el exmandatario, quien renunció a su escaño en el Senado para enfrentar un proceso por manipulación de testigos.

El País

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El secreto de la domesticación política

Tortuga Antimilitar - 22 February, 2021 - 00:00

Aclaración: Este no pretende ser un análisis detallado de los procesos de institucionalización de los movimientos críticos con el Capitalismo. Lo que se intenta más bien es plantear algunas reflexiones y dudas que sirvan para debatir sobre dinámicas y hábitos que solemos reproducir a menudo.

Hay épocas en que la legitimidad del modelo social entra en crisis. Suelen ser periodos de cierta conflictividad social. En esos momentos, es habitual que se pongan en marcha algunos mecanismos, tanto a nivel institucional como de los movimientos críticos con el sistema capitalista, que tiendan a canalizar la protesta dentro de los cauces normativos. La consecuencia más habitual de esto suele ser la vuelta progresiva a la paz social y el debilitamiento del tejido asociativo crítico y autónomo. La llamada Transición española, el período del 15-M al 1-O, o la actual crisis sanitaria son ejemplos de este tipo de procesos que podríamos llamar de domesticación política.

Hace ya dos siglos, Marx escribió en su tesis que «en el calendario filosófico, Prometeo ocupa el primer rango entre los santos y mártires» del proletariado. En el primer tomo de El Capital insiste en que «la ley que mantiene siempre la superpoblación relativa o ejército de reserva en equilibrio con el volumen y la intensidad de la acumulación, mantiene al obrero encadenado al capital con grilletes más firmes que las cuñas de Vulcano con que Prometeo fue clavado a la roca». En realidad, el relato de Prometeo fue utilizado antes por la burguesía del siglo XIX como símbolo de su ascenso al poder (frente a la aristocracia) y del proceso industrializador que impulsaba. Marx y Engels trataron de dotar de contenido anticapitalista al rebelde Prometeo, y con sus textos intentaron insuflar el espíritu prometéico en el movimiento obrero. Desde entonces, la figura de Prometeo y la simbología de la antorcha y las cadenas se han usado mucho en los discursos y la propaganda anticapitalistas. Da la sensación de que cierta subjetividad colectiva anticapitalista estuviese impregnada de aspectos prometéicos. Por eso aprovecharemos la estructura de este relato para desentrañar, en lo que se pueda, la domesticación política.

La versión en la que se basó Marx fue la de Esquilo. En ella, se presenta a Zeus como un dios tiránico. Prometeo desobedece a Zeus y trata de favorecer a la humanidad, por eso Zeus le impone un castigo cruel. La de Esquilo es una obra de teatro en tres partes.

1. El portador del fuego

En la primera parte, Prometeo roba el fuego del Olimpo con una especie de antorcha y se lo entrega a los humanos. Normalmente se relaciona este fuego con la cultura, las artes y la técnica.

Según la mayoría de la izquierda actual, incluyendo gran parte del entorno libertario, la adquisición de conciencia se consigue teorizando el Capitalismo, comprendiendo su evolución histórica y su funcionamiento conflictivo. La historia, la economía y las ciencias sociales (críticas) en general, serían el fuego que iluminaría la conciencia anticapitalista. El objetivo de esta teorización sería elaborar una visión del mundo que abarque todos los ámbitos posibles y pueda oponerse a la ideología dominante para sustituirla. Desde esta perspectiva se entiende que la gente común no es consciente, o tiene una falsa conciencia. Por eso la minoría consciente debe organizarse para explicar, concienciar e iluminar al resto.

La dinámica real de gran parte de la izquierda actual consiste en crear una ideología que pueda hablar para todas las personas y pretende representarlas a todas, a la sociedad en su conjunto (como la del 15-M «somos el 99%»). Sin embargo, el punto de vista que trata de abarcar toda la realidad es el propio de las instituciones y de quienes aspiran a gestionarlas. Esta visión, que pretende ser total, necesita diluir tensiones antagónicas y esto tiene como efecto indirecto que se refuerzan las estructuras de dominación y explotación. Estas ideologías, al tratar de abarcarlo todo, se alejan de las realidades concretas de cada sitio, y se llenan de conceptos abstractos, vaciados de su contenido original y desarraigados de la vida cotidiana como democracia, bienestar, sostenibilidad, etc. Además, suelen fragmentar la realidad en departamentos (¿ministerios?) siguiendo la lógica institucional como, por ejemplo, educación, vivienda, laboral, etc. Pensar que la gente común necesita que le introduzcan la conciencia desde el exterior suele llevar a formas variadas de mesianismo político, tendiendo a reproducir dinámicas evangelizadoras. La concienciación a menudo se convierte en una imposición de ideas, que suele ser la antesala de otras imposiciones peores.

Un sistema como el capitalista, que se basa en la dominación de una minoría de la población sobre el resto, genera tensiones enfrentadas también en el interior de cada persona. Desde las instituciones se fomenta la expresión de nuestros aspectos más sumisos y disciplinados y, en cambio, se reprimen los más rebeldes. La gente común, nosotres por ejemplo, somos en parte anticapitalistas, pero esa parte está enterrada bajo capas de inseguridad, falta de autoestima y miedo. Desde la infancia y durante toda la vida, la domesticación promueve el individualismo, las actitudes conformistas y el temor a la exclusión por no adaptarse a la norma.

El Capitalismo daña nuestras vidas y provoca heridas colectivas de las que brotan, a veces, gestos de rebeldía ¿No sería más interesante entonces buscar la presencia de esa rebeldía en la vida diaria? En nuestra cotidianidad confusa y contradictoria, hay impulsos de autodeterminación colectiva y de ayuda mutua no mercantilizada, que se pueden destilar y organizar. Se trataría de facilitar la erupción colectiva de la vida, de hacer consciente el anticapitalismo inconsciente que hay en cada persona, más que de introducir la conciencia desde afuera a personas o grupos. Se trataría de fomentar un aprendizaje compartido, en vez de intentar “educar al pueblo” (como suele decir la izquierda más tradicional). De esta manera, la reciprocidad horizontal sustituiría a la unidireccionalidad de-arriba-abajo.

2. Encadenado

En la segunda parte, Zeus, el dios supremo, decide castigar a Prometeo por el robo del fuego olímpico. Para eso ordena encadenarle a una roca y, allí, un águila le devorará el hígado.

La izquierda suele decir que como estamos encadenados al sistema capitalista, debemos crear una organización militante fuerte. Esta organización debe reivindicar y enfrentarse a los sectores dominantes, para crecer y hacerse más representativa. La organización debe hacerse representativa porque así tendrá más capacidad para presionar a las instituciones políticas y económicas, e influir en sus decisiones. Este planteamiento parte de la idea de que las instituciones son, hasta cierto punto, neutrales, y que su gestión depende de las intenciones de quien esté al mando. Por eso, aunque no se aspire a gobernar, se suelen construir organizaciones a imagen y semejanza de las estructuras sobre las que se quiere influir. En ellas, entre otras dinámicas, la horizontalidad se difumina y el marketing político se pone en primer plano.

La mayor parte de la actividad de la izquierda gira en torno a las instituciones: se envían iniciativas a los parlamentos, se reivindica a sus puertas y se negocia en sus despachos. Esta dinámica estado-céntrica hace difícil pensar y actuar más allá de la lógica y los límites de lo institucional. La mayoría de la izquierda tiene una perspectiva idealista sobre la supuesta neutralidad del Estado y también acerca de las posibilidades de influir en él desde dentro. El efecto habitual de esta forma de funcionar es que acaba limitándose a tratar de hacer a las instituciones más humanas, adaptativas y astutas. Prestar atención exclusivamente a lo que hacen o dejan de hacer las instituciones, hace que subordinemos nuestros ritmos a los suyos, y esto limita nuestra capacidad para decidir de forma autónoma. Además, al proyectar en ellas la iniciativa, la voluntad y la fuerza, se suelen trasvasar a las instituciones las capacidades colectivas. En el mismo sentido las llamadas políticas participativas buscan acelerar este proceso de captación..

El Estado es una parte indispensable del sistema capitalista, por eso no puede ser neutral. El Estado es, sobretodo, el proceso de sustitución de la comunidad, y lo público es una forma deformada de lo común, un sucedáneo. El Estado y lo público suponen, pues, la negación de los tejidos comunitarios. En la actual crisis sanitaria, por ejemplo, las instituciones han puesto mucho interés en presentarse como las garantes únicas de la salud y la seguridad de la población, aunque la realidad de los hospitales desbordados no encajaba con esta imagen. En lo que verdaderamente han sido eficaces estas instituciones es en fomentar el miedo, aumentar el control social y tratar de debilitar los vínculos colectivos. Una parte de la izquierda suele decir que hay que luchar contra las instituciones, pero también hay que intervenir dentro de ellas. Este pero también oculta que la fortaleza de las instituciones depende de la debilidad de los tejidos comunitarios autónomos. Las dinámicas estado-céntricas dificultan el desarrollo del apoyo mutuo y de las luchas contra y más allá de la lógica capitalista.

Si gran parte de nuestra actividad gira en torno al Estado, es normal que terminemos reproduciendo, en parte, sus dinámicas. A veces, sin darnos cuenta, acabamos organizándonos como lo hacen las instituciones y las empresas (con su estructura, franquicias, departamentos, competitividad, imagen de marca, etc.) Si el Capitalismo es sobretodo una forma de relación y la reproducimos en nuestro entorno, entonces ¿no estaremos contribuyendo a fortalecer el modelo que criticamos? En nuestra práctica diaria a menudo repetimos su lógica y su lenguaje. Es cada vez más habitual oír en ambientes críticos con el Capitalismo hablar de democracia, participación ciudadana, libertades (como sustituto de derechos), etc. Si usamos habitualmente el lenguaje institucional ¿no acabamos normalizando las estructuras de dominación? ¿No terminamos pensando como quienes lo gestionan?

Una alternativa a las dinámicas exclusivamente estado-céntricas, podría ser la de potenciar los tejidos comunitarios (familias extendidas, redes de afinidad, grupos de vecinas, etc.) para solucionar problemas cotidianos, defender los medios para el sostenimiento de la vida y potenciar nuestra capacidad autónoma de decisión. Se trataría de fomentar dinámicas de apoyo mutuo, compromiso y lealtad mas allá de nuestros círculos familiares y de amistad, como por ejemplo las redes de apoyo mutuo que han surgido a raíz de la crisis sanitaria o las asambleas contra los desahucios (en Sabadell o Manresa, por ejemplo), contra proyectos urbanísticos (como en el barrio de Gamonal) o en solidaridad con personas migrantes o presas que llevan años funcionando. Este tipo de tejidos habla en primera persona del plural y tiende a actuar sobre lo concreto. Al afrontar de forma directa los problemas y no depender tanto de las peticiones o reivindicaciones, se potencian los ritmos y tiempos propios. Se abre así la posibilidad de ampliar espacios de autonomía y autodeterminación colectiva. En los momentos de agresión institucional –o empresarial–, estos tejidos pueden dinamizar luchas que impongan vetos, desestabilicen la paz social y establezcan límites a la devastación capitalista de la vida.

La izquierda tradicional afirma que la domesticación política es provocada por la falta de conciencia, la falsa conciencia (pequeño-burguesa, reformista, infantil…) o la intervención de agentes externos en la organización. La solución suele pasar por más concienciación, más propaganda, más organización y algunas expulsiones. Las dinámicas concienciadoras y estado-céntricas son muy vulnerables a la domesticación política. En ellas el cálculo político tiende a imponerse sobre la creatividad, la espontaneidad y el cabreo colectivo. Al adoptar estas dinámicas se tiende a domar los instintos y emociones que, como el águila prométeica, nos roen las tripas. Cuando se sigue esta vía, las luchas y las dinámicas anticapitalistas suelen acabar encauzadas dentro de la lógica y los límites legales, se suelen institucionalizar. La vía concienciadora y estado-céntrica suele presentarse como anticapitalista, pero aunque sea de forma inconsciente, destina gran parte de su energía a mantener la estabilidad y continuidad del sistema.

La domesticación política es la respuesta defensiva de las instituciones cuando perciben alguna amenaza a su estabilidad. Los instrumentos de la domesticación política buscan debilitar o anular esa amenaza. Para eso a veces se ofrecen concesiones a cambio de apoyo, o de silencio cómplice. Otras veces son las subvenciones, la profesionalización de militantes o la entrada directa en las estructuras de gobierno, las que abren el camino a la doma. Se suele ofrecer la entrada en las instituciones como camino realista para cambiar las cosas. La realidad es que desde las instituciones solo se suelen cambiar aspectos puntuales (a menudo simbólicos) a costa de empeorar otros muchos. Además se refuerza la legitimidad del modelo capitalista y se debilita el tejido comunitario y su autonomía. En ocasiones se despliega una política de gestos y declaraciones institucionales que trata de contener la amenaza a su estabilidad. A menudo, la burocratización de un conflicto acaba desesperando y desmoralizando a la disidencia. Para los casos más difíciles queda la represión en sus distintos grados.

3. Liberado

En la tercera parte Prometeo pacta con Zeus, le cuenta el secreto que permitirá a Zeus perpetuar su poder, y a cambio éste le perdona y le acepta en el Olimpo.

La domesticación política trata de capturar las energías disidentes desplegadas en las luchas, para usarlas en sentido contrario. Las instituciones intentan atrapar la imaginación colectiva y recluirla en la lógica y límites estatales. Se trata de re-encantar la política institucional. Las elecciones suelen ser la vía más habitual de retorno de lo mismo de siempre como novedad. Las instituciones necesitan que haya sectores disidentes para evolucionar, como los reyes necesitaban al bufón para conocer el ambiente social. Sin esta rebeldía, se haría más difícil adaptar los mecanismos de dominación al contexto social. Es probable que por eso, los momentos de domesticación política más intensos fomenten la figura del emprendedor político, un híbrido entre el empresariado moderno y el gestor institucional. Las cúpulas de la llamada nueva política podrían ser buenos ejemplos de esta hibridación, estarían encargadas de cooptar, es decir, reconducir las dinámicas críticas hacia los cauces institucionales y de actualizar la gestión de las instituciones.

Los efectos que tiene la domesticación política sobre los tejidos comunitarios suelen ser destructivos. La captura institucional de parte de la disidencia rompe la moral colectiva y debilita la cohesión. La consecuencia habitual de estos procesos suele ser la división, la jerarquización y el aislamiento de las personas que formaban parte de esa comunidad. En el mismo sentido, cuando las instituciones atrapan la insatisfacción colectiva para desactivarla, el efecto inmediato es el desánimo general y el repliegue al ámbito privado. Esto pasó durante la Transición, ha vuelto a ocurrir en el período 15-M al 1-O y pasa cada vez que se institucionaliza un movimiento de protesta.

4. El secreto de la domesticación política

El relato de Prometeo podría ser la narración del ciclo de la domesticación política. Un ciclo que vuelve cada cierto tiempo, en el que parte de la disidencia se integra en las estructuras institucionales renovándolas, reforzándolas y reproduciendo lo que antes criticaban. Desde un punto de vista materialista, la domesticación política parece una constante que acompaña al ejercicio del Poder. Este relato también nos aporta otras pistas que podrían ser útiles.

La estabilidad del sistema parece que depende, en parte al menos, de su capacidad para domesticar a la disidencia y adaptarse al contexto cambiante. En el otro polo, el proceso de autodeterminación colectiva sería una búsqueda permanente que debe sortear obstáculos y trampas, entre ellas, la de la domesticación política. Las dinámicas cotidianas que adoptamos parece que son las que facilitan –o dificultan–, el proceso domesticador. Si usamos un lenguaje menos contaminado por jerga de las instituciones y del mercado, quizá podríamos pensar y actuar al margen de su lógica. Sería interesante, además, tratar de no reproducir las dinámicas institucionales o mercantiles a la hora de organizarnos. Si potenciamos los tejidos comunitarios autónomos y la desconfianza hacia las instituciones estatales, contribuiremos a establecer relaciones más sanas y fructíferas. Podríamos tratar de evitar que las instituciones absorban toda nuestra atención, e intentar que las rutinas solicitantes (de reivindicación de medidas institucionales) no sean nuestras únicas rutinas. Podríamos, en cambio, dedicar más atención a potenciar los tejidos comunitarios al margen de las redes institucionales, para tratar de ampliar así los espacios al margen de la lógica mercantil y estatal. Al hablar de lo comunitario nos referimos a un hacer basado en la deliberación colectiva, el compromiso mutuo y la horizontalidad, y no a una situación dada o a una etiqueta política. Estos tejidos son los que suelen tener más capacidad para oponerse, luchando, a las embestidas del Capitalismo y del Estado, y además, pueden experimentar con otras formas de vivir y hacer más allá del modelo socio-político actual.

Biblioteca social Contrabando

junio 2019 (revisado mayo 2020)

biblio_contrabando@riseup.net

Fuente: https://www.nodo50.org/ekintza/2020...

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Analista de inteligencia criminal canadiense: «Carabineros es una policía descontrolada y su destino no es otro que desaparecer»

Tortuga Antimilitar - 22 February, 2021 - 00:00

Roberto Bruna / Resumen Latinoamericano

«La policía uniformada de Chile debe desaparecer», sentencia el analista de inteligencia criminal FJ. Newman en esta entrevista con Roberto Bruna. Fotografía: Gulliat, bajo Licencia Creative Commons

Lo que viene es un diagnóstico por parte de un profesional chileno que integró una de las policías más prestigiosas del mundo, quien da cuenta de las falencias que presenta Carabineros. Asimismo, este ciudadano chileno-canadiense aporta una serie de recomendaciones para conformar una policía nueva, proba, eficiente, competente y respetada por la ciudadanía.

El fin al doble escalafón, la creación de un consejo de administración policial independiente que integre a las organizaciones sociales y la creación de la unidad de relacionamiento comunitario asoman como tres acciones indispensables en tal empeño.

Sintió curiosidad cuando vio a funcionarios de Carabineros repartiendo palos a diestra y siniestra en las protestas suscitadas a raíz del estallido social. La obsesión por las bombas lacrimógenas y esa enfermiza inclinación por el apaleo de personas desarmadas le demostraron que la policía uniformada chilena había cambiado poco desde los años '70, cuando se marchó del país siendo todavía un joven. «Básicamente demostró ser la misma policía de la dictadura, y eso es grave», sostiene. «¿Sabías que en la ciudad donde yo trabajaba, una de las más grandes de Norteamérica, sólo una vez se uso una bomba lacrimógena? Una sola vez. Y fue una sola. ¡Y la policía advirtió del lanzamiento a través de megáfonos!», señala.

Esa curiosidad inicial derivó en sorpresa cuando supo del uso indiscriminado de escopetas antimotines, cuyo uso está terminantemente prohibido en manifestaciones callejeras en el país donde le tocó ser policía. La sorpresa mutó en espanto cuando se enteró de los casos de Fabiola Campillay y Gustavo Gatica, o del caso de un joven que fue aplastado por dos zorrillos. Ni hablar de la atroz paliza que dejó casi en estado vegetal a un joven de Maipú en el marco de la rebelión popular. Todo el estupor que le acompañó durante la pandemia evolucionó a franca indignación cuando vio a un efectivo de Fuerzas Especiales lanzando al lecho del río Mapocho a un adolescente.

La cosa se puso peor en otro contexto, cuando presenció por televisión cómo dos carabineros y un guardia municipal se ocasionaban heridas de diversa gravedad debido a sus propias chambonadas, todo esto en medio de un procedimiento para detener a un «motochorro» en Providencia («fue algo de Los Tres Chiflados, hay que decirlo», sostiene al pasar). Entonces empezó a sentirse invadido por un extraño sentimiento de tristeza. Y la pertinencia del adjetivo «extraño» se debe a que, si bien el cuadro invita a la amargura y la preocupación, a la larga sintió ganas de reír, que es más o menos lo que sentimos cada vez que nos toca asistir un espectáculo patético, desopilante, en extremo ridículo, «como fue esa conferencia de prensa en la que una generala dijo que los efectivos de Fuerzas Especiales utilizan mentolatum».

«Es increíble la falta de pudor en tiempos de transparencia propiciada por las redes sociales. Cosas como agarrar a balazos a niños de un hogar de menores es algo que yo no había visto antes. Quedé pasmado», asegura el analista de inteligencia policial. «En el marco del estallido vimos cosas terribles, pero también muchas cosas confusas, muy misteriosas, acciones que tendrían que haber sido investigadas y esclarecidas. Pero nada de eso ocurre porque se nota que nadie tiene control sobre Carabineros. Al revés: el gobierno está tan debilitado que parece deberle a Carabineros de Chile su permanencia en el poder«, sostiene FJ. Newman, quien tiene en su curriculum más de 20 años de experiencia en la unidad de análisis de información criminal de una de las fuerzas policiales más importantes de Canadá.

La policía uniformada de Chile debe desaparecer

Los últimos acontecimientos lo terminaron de convencer: «La policía uniformada de Chile simplemente debe desaparecer porque ya está muerta, y debe dar paso a una policía distinta, que tenga otro uniforme. Pero más importante aún: necesita que sus efectivos aprendan valores democráticos de una sociedad del siglo XXI», señala.

«Lo que urge es asumir que esta policía está en una bancarrota moral a ojos de la ciudadanía, una ciudadanía que la asume como enemiga y como parte del problema. Es evidente que Carabineros es percibida como una institución que forma parte del viejo Chile, ese Chile del que no quieren volver a saber. No hay policía exitosa y eficiente cuando sufre el rechazo de las personas. Por eso digo que no queda otra opción que crear un nuevo cuerpo policial en un plazo de cinco años«, sostiene.

Y agrega: «En una primera etapa ambas van a coexistir. Habrá una policía emergente y otra que se va a ir apagando conforme la nueva policía aumenta de dotación. Esa dotación debe ser entrenada de una manera muy diferente, de manera más profesional, con un enfoque distinto respecto de lo que significa la democracia y la protesta social. Algo que parece muy raro en un país tan autoritario y oligárquico como Chile».

Es decir, hay que enseñarles lo que significa vivir en democracia. Partiendo por ahí…

Exacto. Tal cual, porque está claro que no lo entienden, y eso queda claro cuando uno ve el maltrato a las personas en el marco de la protesta social. Basta que recordemos esas imágenes de Valparaíso donde funcionarios de Carabineros apalean a personas que bajan al plan para ejercer su legítimo derecho a la protesta. Hay que hacerles entender que ellos están para proteger a los ciudadanos incluso cuando estos deciden salir a la calle a protestar. En Canadá es así: la policía protege a los manifestantes, cuida que nadie los ataque, que no los atropellen. A los nuevos agentes policiales hay que enseñarles que manifestarse no es malo y que, por el contrario, es parte de la democracia, y de una democracia saludable. En Canadá incluso preferimos que quemen patrullas para que puedan canalizar ahí su enorme indignación. Es mejor eso a que incendien el transporte público, ¿o no? Ahí está uno de los problemas de Carabineros: su formación militar.

¿Los militares riñen con el concepto de democracia?

Desde luego. Es un problema grave porque los militares tienden a creer que las sociedades deben funcionar como un regimiento, y la sociedad no es un regimiento: hay civiles, personas de distintos credos, con distintas visiones de mundo, ideológica y culturalmente diversas, de distintas edades, con miradas muy distintas entre sí, con gustos e inquietudes divergentes y muchas veces contrapuestas; algunos son del Colo y otros de la Chile… Carabineros es, en ese sentido, una policía anticuada e inconveniente en una sociedad que se dice democrática y liberal. A menos, claro, que de frentón nos declaremos como una dictadura o una plutocracia. En ese caso sí; Carabineros es la institución adecuada para mantener un orden dictatorial.

En España ocurrió lo que me cuentas: con la retorno a la democracia, después de la muerte de Francisco Franco, la Guardia Civil, policía militar muy similar a Carabineros, debió ceder su espacio en las grandes urbes frente a una nueva Policía Nacional y ante otros cuerpos policiales autonómicos tanto en el País Vasco como en Cataluña. Hoy los guardias civiles tienen acotada su función a edificios públicos, carreteras y pequeños poblados…

Puede ser una fórmula a considerar. Pero hay un problema adicional: no todos los elementos formados en Carabineros podrán ser reciclados en un nuevo cuerpo policial, y la razón es que están formateados en una cultura de abuso e impunidad. Algunos, una minoría dentro de los 60 mil funcionarios con que cuenta la institución, podrán ser parte del nuevo cuerpo, pero serán muy pocos. Lo que ocurre es que hay mucho daño acumulado. En cambio, la Policía de Investigaciones (PDI) realizó esa transformación a tiempo, a comienzos de los años '90, y se pudo salvar. Se nota que sus elementos están mejor formados y preparados, aunque igual deben ser parte de la reforma porque hay que insistir en el respeto de la civilidad y los derechos humanos que todos tenemos ante el Estado. Sin embargo, el caso de Carabineros es aún más grave. En ese sentido sería bueno que se homologuen los procesos de entrenamiento y formación policial entre la PDI y el nuevo cuerpo.

¿Tan devaluada está la marca de Carabineros?

Total. Mucho se dice que Carabineros es una policía corrupta, abusiva, cruel, poco profesional, ineficiente, incompetente y todo lo demás. Yo prefiero decir que Carabineros es una policía amateur, que está sumida en un descontrol completo y su destino inexorable no es otro que desaparecer por el bien de la democracia y la República. Respecto del asunto puntual del joven malabarista de Panguipulli sólo puedo decir que el caso da para mucho, y que no pocos policías canadienses sumamente profesionales podrían compartir la idea de la legítima defensa que sostiene la defensa del efectivo. Pero, independiente del caso específico, es obvio que una parte importante de la ciudadanía -mayoritaria, diría yo- ya se hartó de Carabineros, de sus abusos y su impunidad, y como tal se cuadra a priori contra la policía apenas se entera de un hecho tan controvertido y lamentable como ese. Ese acto inmediato de condena es síntoma de ese quiebre, y ese quiebre es definitivo. Claro, habrá que esforzarse en rescatar a esos agentes que se desempeñan en grupos altamente especializados, como el GOPE, por ejemplo, cuya formación es costosa y compleja. Aquí llegamos a otro elemento que afecta la eficiencia de la policía uniformada chilena, y eso es algo tan sencillo como su doble escalafón. Es increíble que algo así exista en el mundo de hoy.

Los efectos del doble escalafón

Lo que ocurre también en las Fuerzas Armadas…

Es una locura. Es inconcebible a estas alturas. Lo primero es que esta división odiosa entre oficiales y suboficiales atenta contra el principio meritocrático con el que tantas gárgaras hacen los políticos y los empresarios de Chile. Pero en segundo lugar, y más importante aún, es que este sistema perverso reserva los espacios de conducción a quienes tienen capacidad de pago, que son los que van a ir a formarse en la Escuela de Oficiales de Carabineros. En el fondo, y bajo una mirada de clase, le estamos diciendo a toda la sociedad que quienes dirigen la institución son aquellos cuyos padres tienen dinero y contactos. ¿Y qué sucede entonces? Pues sucede que la institución reproduce la mirada oligárquica de quienes la conducen, y esa mirada permea a toda la tropa.

«El cuerpo policial se vuelve una guardia pretoriana de quienes nacen con el privilegio de cuna. Si Carabineros se muestra torpe e incompetente es porque no la dirigen quienes tienen mejores ideas o están más capacitados. Por eso es que en Norteamérica no existe tal cosa del doble escalafón. Eso hay que terminarlo ahora porque resulta dañino».

Los sectores más conservadores defenderán ese doble escalafón en la Convención Constituyente.

Seguro que sí, pero es entendible desde la defensa natural del privilegio. Es importante aclarar que esta incompetencia, estos abusos, esta mirada clasista de Carabineros, no es una cosa casual, sino que es producto de un diseño deliberado de las élites tendiente a crear una policía que, en los hechos, está orientada a protegerlas a ellas mismas por la vía de ordenar el territorio. Los políticos en el poder y los empresarios tienen una policía para ellos y sólo para ellos.

¿Cómo así?

Claro. ¿Cómo dice el lema de Carabineros? «Orden y Patria». Claro, el orden se entiende como el control del espacio público frente a esos chilenos que son menos chilenos que aquellos que forman parte de los sectores más acomodados de Chile. Ordena el territorio para decirle al cabro de aspecto humilde que no debe caminar por Las Condes y Vitacura. Ordena el territorio negándoselo a quienes protestan demandando la acción del Estado. Muchas veces la policía determina qué crímenes se cometen y cuáles no, ante cuáles hace la vista gorda y ante cuáles no.

«Es increíble ver cómo muchos elementos de Carabineros se sienten parte de los privilegiados por el solo hecho de hacer aquello que protege a estos últimos. Muchos se deben sentir importantes haciendo su despliegue de poder. Hay una cuestión de reconocimiento involucrada en todo este asunto».

¿Esto explica entonces el que un carabinero lance por un puente a un manifestante?

Me llama mucho la atención la defensa que se hace de ese agente policial en orden a que se nubló, que se puso nervioso y todo eso. ¡Un efectivo antimotines no puede descontrolarse en tareas orientadas a controlar desórdenes callejeros! ¡Para eso se forman y se entrenan! ¡A qué fueron entonces a la academia policial! Entonces, y siendo menos ingenuos, uno inevitablemente llega a concluir que el énfasis no está en apaciguar o restaurar el orden, sino en disciplinar y castigar. Carabineros sólo está para castigar a los pobres y para proteger a los ricos y a los políticos. Nada más. Yo veo las noticias y miro a Fuerzas Especiales tirando lacrimógenas y chorros de agua… ¡Y no saca nada con todo eso! ¡Todo resulta inútil! Para colmo veo denuncias de uso de soda cáustica en el agua de los guanacos. Es obvio que hay algo muy mal en esa institución. Entonces resulta clave otro cambio en lo que respecta a la gobernanza.

¿Quién debe controlar a Carabineros?

«Carabineros no puede estar bajo el control del Ministerio del Interior, ya que la tentación del manejo político de sus cuadros es muy grande. La nueva policía no puede estar bajo control de un ministerio, sino de un consejo integrado por la ciudadanía y las organizaciones sociales, junto con representantes políticos y otros. En Canadá es así. Los ciudadanos y las organizaciones tienen voz y voto en ese consejo. Este consejo es una entidad independiente. ¡Tanto que les gusta hablar de la independencia del Banco Central y esas cosas! Yo no sé si es conveniente o no tal independencia, pero sí te puedo asegurar que la independencia del cuerpo policial debe ser total respecto de las autoridades y del ciclo político. Total».

En Norteamérica las policías dependen de los municipios.

Claro, y el presidente del consejo suele ser el comisionado del alcalde, la persona a quien el jefe comunal delega como representante en el consejo. El comisionado es casi siempre un expolicía destacado con enorme conocimiento territorial y operativo, muy profesional, un experto con conocimientos en la materia y de todo cuanto se relacione con la ciudad. Entonces, como tiene un enorme conocimiento técnico, suele ser la figura que encabeza el consejo. Pero hay excepciones a la regla, lo que demuestra que no siempre son expolicías quienes presiden esos consejos de administración. Depende de la calidad del proyecto que presente, que puede ser trienal, quinquenal o con vista a 10 años, y tal mandato es prorrogable o revocable en función de los resultados.

¿Y el manejo de la plata? En Carabineros hay oficiales que se llevaron para la casa más de 28 mil millones de pesos.

Eso es otra cosa clave: la nueva policía no debe tener ningún poder de decisión ni injerencia en el manejo financiero de la institución. Cero. La policía no debe entrar en contacto con el dinero, sino que debe hacer presente sus necesidades materiales y logísticas para cumplir con su tarea de manera eficiente, justificando con números todas sus exigencias y demandas, pero nada más que eso. Y luego el consejo resolverá. Los jefes de la policía no deben manejar recursos de ningún tipo, ni siquiera entrar en esa discusión. Es un riesgo grande. Otra cosa: la mala conducta policial ha de ser investigada por una entidad independiente de la policía y del consejo. Asimismo, una policía no puede ser eficiente si gasta gran parte de sus recursos en guerras en las que no tiene ninguna posibilidad de ganar.

¿Te refieres a la guerra contra las drogas? Gastamos infinidad de recursos en una estrategia prohibicionista sin obtener resultados positivos.

Está probado que esa estrategia es un fracaso. Yo estudié bien ese tema, y conocí muy bien la guerra contra las drogas que inició Richard Nixon en 1970 con la Ley De Prevención y Control de Drogas y que intensificó (Ronald) Reagan en Estados Unidos con su Ley De Abuso Anti-drogas, que logró disminuir el tráfico a un costo social enorme, pues se dio a costa de perseguir a los pobres y criminalizar a las personas de color, que es la forma que muchos encontraron para impedir que ejercieran su derecho a voto. ¿Qué logró México con la guerra contra el narco que inició Felipe Calderón? Nada, salvo fortalecer a los cárteles y conseguir 300 mil muertos y contando. Poco a poco en Canadá nos fuimos dando cuenta que el problema de las drogas es sanitario y no policial. Lo primero que Chile debe hacer es legalizar el consumo y venta de cannabis.

La famosa ley 20.000…

Una tontería. En el fondo es una guerra contra los pobres. El control de identidad es también un dispositivo de control de personas pobres. Todo el resto es verso. Es una acción tremenda ineficaz y peligrosa porque se presta para el abuso. El problema no está en los usuarios ni en los pequeños contrabandistas, sino en las mafias que están «aguas arriba». Chile debería implementar un sistema como el que Canada creó en 1976, el Sistema Automatizado de Información de Inteligencia Criminal, ACIIS, que es una plataforma en línea. Esta base de datos es la Depositaria de la Inteligencia Nacional, para ser usada por todos los miembros de la Inteligencia Criminal, para cooperar en la recolección de información, evaluar y analizar la actividad criminal. En este país no hay nada de esto. Es cosa de ver lo que pasa en la Araucanía, donde nadie sabe quiénes son los que están detrás de la quema de camiones y propiedades.

Pero dicen que es eficaz para detener delincuentes requeridos por la justicia.

Otra tontería más. El objetivo de toda policía en el mundo es la prevención del delito. Es decir, que en mi barrio, en mi ciudad y en todo mi país se cometa la menor cantidad posible de delitos. El foco no debe estar en perseguir con eficiencia la responsabilidad de aquellos que cometen delitos, sino prevenir que estos ocurran, y el primer paso es empezar a cerrar las brechas sociales. Debemos entender que la desigualdad es perniciosa porque corrompe a las democracias y atenta contra la paz social, y en ese marco las sociedades no pueden desarrollarse ni prosperar.

«En este tema tenemos otra necesidad imperativa como país: la nueva policía debe tener sí o sí una división de relacionamiento comunitario. Así como tiene una división antiterrorista y de intervención especial como el GOPE o SWAT, una división antimotines, una prefectura aeropolicial, etc., también debe contar con esta división, que ha de ser tanto o más importante de todas las demás».

¿Y cuál es el trabajo de esa división de relacionamiento comunitario en las policías canadienses?

En cada comisaría existe esta unidad integrada por funcionarios policiales que se relacionan con la ciudadanía, con las organizaciones comunitarias y de base, con juntas de vecinos, con los vecinos mismos, y escuchan sus denuncias, sus problemas, sus angustias… En Chile la gente va a la comisaría y deja una constancia o una denuncia y nunca pasa nada. Es una lesera testimonial. En Canadá no, porque esa división tiene la obligación de procesar ese enorme caudal de datos para guiar su acción preventiva. Para integrar esa división hay que tener características muy especiales y tener estudios. Muchos tienen estudios de postgrado en antropología, sociología, psicología social, etc.

Pero en Chile hay un problema: la dictadura borró del mapa la dimensión comunitaria de la vida, al punto que las juntas de vecinos son casi inexistentes, y eso impediría crear ese vínculo entre comunidad y cuerpo policial que ayude a prevenir el delito. En otras palabras, no hay tejido social.

Pero cuidado, que la nueva policía puede ayudar a reconfigurar ese tejido social, y eso puede ocurrir siempre y cuando los ciudadanos noten que es una policía distinta, con nuevos protocolos, con una nueva mirada que sintonice con la idea de una sociedad diversa y compleja. Esto va mucho más allá de un plan cuadrante.

A cada tanto F. J. Newman revisa su teléfono en busca de información y datos que avalen sus opiniones. En la parte final de la entrevista se queda mirando el dispositivo y avisa: “Mira esto”, al tiempo que enseña la pantalla, donde puede leerse el titular de un medio informativo nacional dando cuenta de la última joya de Carabineros: dos efectivos policiales abandonan a un hombre moribundo en un sitio eriazo de Calama, justo al lado del Servicio Médico Legal. “Siempre se dice que Carabineros no da para más. Pero siempre cae un escalón más abajo”, concluye.

FUENTE: El Soberano

Tomado de: https://www.resumenlatinoamericano....

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Cañones y lápices

Tortuga Antimilitar - 22 February, 2021 - 00:00

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Un «barco de la muerte» saudí vuelve a ocultar en su hoja de ruta la escala prevista en el puerto de Sagunto

antimilitaristas.org - 22 February, 2021 - 00:00

Danilo Albin

La escena se repite. El Bahri Jazan, uno de los buques de la naviera saudí Bahri que habitualmente carga armamento en distintos puertos, se dirige hacia España tras abandonar Estados Unidos. Su próxima escala será en el puerto de Sagunto, donde prevé llegar el día 1 de marzo. Una vez más, el barco ha ocultado esta parada en su hoja de ruta.

«Al igual que en otras ocasiones, esta escala la detectamos mediante el AIS (siglas en inglés de»Sistema de Identificación Automático«) de cada barco, pero en la agenda que Bahri publica en su página web no hay ningún dato al respecto.»De hecho, España no aparece en ninguna de sus agendas: lo ocultan deliberadamente", afirma a Público el activista vasco Luis Arbide, integrante de la plataforma La Guerra Empieza Aquí de Ongi Etorri Errefuxiatuak (Bienvenidos Refugiados).

La escala del Bahri Jazan en Sagunto será la primera de un barco saudí en España en lo que va de año. Durante 2020 hubo siete visitas de este tipo, principalmente a los puertos de Sagunto y Motril (Granada). En cada uno de esos casos, el Gobierno rechazó proporcionar cualquier información sobre las cargas efectuadas por los denominados «barcos de la muerte» del régimen saudí.

Este viernes, Amnistía Internacional (AI) ha remitido una carta a los Ministerios de Comercio, Hacienda y Transportes, así como a la Delegada del Gobierno en Valencia, pidiendo información acerca de la escala del barco saudí Bahri Jazan y recordándole que España «está obligada legalmente a no permitir el tránsito de barcos que transporten armas para cometer atrocidades», al haber ratificado en 2014 el Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA).

El portavoz de Amnistía Internacional (AI) España sobre comercio de armas, Alberto Estévez, remarcó a Público que «según el artículo 6 de ese Tratado cada Estado parte debe prohibir el tránsito o transbordo de armas convencionales y municiones cuando podrían utilizarse para cometer genocidio, crímenes de lesa humanidad o crímenes de guerra».

«La ONU, Amnistía y otras organizaciones han documentado decenas de casos de homicidios deliberados e indiscriminados de civiles en ataques a viviendas, escuelas bodas, funerales o mezquitas que constituyen presuntos crímenes de guerra», explica el portavoz de AI, quien subrayó además que el artículo 9 de ese mismo tratado que aclara que el artículo 9 del Tratado «obliga a tomar medidas apropiadas para regular el tránsito/transbordo de armas convencionales a través de su territorio».

En ese contexto, AI y otras organizaciones como el Centro Delàs de Estudios por la Paz presentaron en 2019 a la Fiscalía de la Corte Penal Internacional una comunicación «para que se investigue su posible complicidad en 26 ataques aéreos concretos en los que hubo civiles víctimas de homicidio ilegítimo o lesiones y se destruyeron o dañaron escuelas, hospitales y otros bienes protegidos». «La comunicación se centra en el papel de diversas empresas, incluida la española Airbus Defensa y Espacio S.A.», detalló Estévez.

«Medalla de plata»

En enero pasado, el Gobierno italiano decidió suspender de la concesión de nuevas licencias para Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos y revocar las autorizaciones vigentes para la exportación de misiles y bombas aéreas, lo que supuso la cancelación del envío de 12.700 bombas a ambos países.

Por su parte, el nuevo Gobierno de EEUU anunció a principios de febrero que ponía fin «a todo el apoyo de EEUU a las operaciones ofensivas en la guerra de Yemen, incluidas las ventas de armas pertinentes», lo que se ha traducido en la revisión de la venta de 50 aviones F-35 de Lockeheed Martin a Emiratos, la suspensión temporal de exportación de 18 drones y munición diversa, además de la suspensión de dos ventas de munición guiada de precisión a Arabia Saudí por un valor de hasta 760 millones de dólares.

«Mientras el Gobierno español no suspenda y revoque las autorizaciones de venta de armas a los saudíes y Emiratíes seguirá habiendo barcos de la muerte», indicó el portavoz de Amnistía. En tal sentido, indicó que «la pregunta del millón es si España quiere llevarse la medalla de plata, tras Reino Unido y Francia, de los mercaderes de la muerte que venden armas a los criminales de guerra saudíes y emiratíes o se pone del lado de la legalidad y la moralidad y suspende estas vergonzosas ventas de armas».

Estévez destaca que «desde el inicio de la intervención en Yemen de la coalición internacional encabezada por Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos en marzo de 2015 y hasta finales de 2019, otro de los barcos de la naviera saudí Bahri, concretamente el Bahri Abha, que también ha hecho escala en puertos españoles en los últimos años, transportó armas por valor de 143 millones de euros en ocho viajes desde Estados Unidos a Arabia Saudí».

En un informe emitido en septiembre pasado, el Grupos de Expertos sobre Yemen del Consejo de Derechos Humanos de la ONU pidió a los Estados que se abstengan de proporcionar armas que podrían utilizarse en el conflicto. «La petición es similar a la resolución del Parlamento Europeo aprobada el pasado 11 de febrero, en la que pedía el fin de estas ventas por parte de los Estados Miembros de la UE», recordó Estévez.

Petición de Unidas Podemos

Por su parte, la coalición Unidas Podemos registró el pasado día 10 una Proposición No de Ley en la que solicita «seguir los pasos de países socios como Alemania, Dinamarca e Italia y suspender la venta de armas a Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos». También llama a sus socios de Gobierno a «coordinarse con la nueva Administración Biden para reforzar la presión que se está ejerciendo sobre el príncipe Bin Salman con el objetivo de poner fin a la guerra de Yemen». Del mismo modo, plantea promover en el seno de la Comisión Europea «una investigación independiente y exhaustiva sobre el desvío de armas europeas al conflicto de Yemen desde su inicio en 2015».

Público

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No me gustan ni la "burrocracia", ni los bancos ni, a veces, la policía (3)

Tortuga Antimilitar - 21 February, 2021 - 00:01

Corrían los años en el pintoresco kiosco/bodega donde me encontraba sobreviviendo...

Cuando venía un policía local nuevo al barrio, entraba en el kiosco, se presentaba muy amablemente, me dejaba su tarjeta y me decía que si tenía algún problema no dudara en avisarle. Yo me sentía muy segura.

Un día entra un policía local de barrio con su “amoto”, bastante “templao”, y en vez de presentarse como todos, me preguntó si conmigo tenía que hablar a las buenas o a las malas. Yo le dije con voz dulce y temblorosa que a las malas por qué. Creo que ni me dejó su tarjeta, nunca lo llamé, me visitaba muy asiduamente. Se llamaba Vicente. En Mislata es muy dado llamar a los policías, policeros: entonces lo bauticé como el “policero Vicente”. El pobre me amargó la existencia durante una larga temporada.

En el kiosco siempre tenía dos sillas de plástico en la entrada, una casi siempre estaba ocupada por “Anestesia”, una señora de avanzada edad que vivía sola, enfrente del kiosco y le encantaba sentarse todas las mañanas y hacía la “bicicleta" con las piernas. La otra la usaba yo para salir a fumar. Si alguna estaba libre se sentaba cualquier persona que quisiera, el que venía cargado con la compra, y hacer su descansillo, a tomarse su cervecita, a charrar un poco, a tomar la fresca... Quise pedir permiso de terraza al ayuntamiento, pero fue misión imposible.

Pegado al kiosco tenía un vecino muy agradable, F. que vendía ropa vaquera en los mercados. En su planta baja guardaba el coche, el remolque y tenía el vado- Yo recibía paquetes de él y él me dejaba usar su vado para poner las sillas y me regalaba vaqueros de todas las maneras: cortos, largos... Aún uso vaqueros de él.

El policero Vicente venía muy a menudo a darme el toque: que me iba a multar por tener sillas en la calle... Por lo visto había algún policero de balcón tocapelotas que avisaba a los policeros porque molestaban las sillas. Yo abogaba por la fresca de toda la vida, le decía que aquello no era la calle Colón de Valencia, que era el Barrio del Quint de Mislata...

Luego se puso chunga la cosa con la bebida. Vino un día el policero Vicente y me dijo que tenía que avisar a los clientes de que estaba prohibido beber en la calle y que iba a multar a los vecinos, que tenía que poner un cartel avisando. Un día toda inspirada escribí:

"Según la normativa vigente y el policero Vicente:
queda terminantemente prohibido el consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública,
multa de hasta 600 euros."

Un día dos chicos me pidieron un bote de bebida refrescante y una cerveza de bote. Se las puse en una bolsa de plástico para llevar. Por lo visto estaban esperando a que bajara algún vecino y justo fuera en la esquina se los estaban bebiendo. Yo salí a fumar y veo que el policero frena en seco la "amoto" y les dice: "¿la kiosquera no os ha comentado que está totalmente prohibido beber en la vía pública.?"

Otra vez pude ver que enfrente había un aparcamiento reservado para minusválidos y un coche aparcado con una fotocopia mal hecha del carnet de minusválido, dicho por el policero. Estuvo despotricando un buen rato. Al final bajó el dueño del coche y, por lo visto, eran supercoleguis y no pasó nada.

También debo decir que nunca me multó por nada. Al final venía de paisano con su hijo a por las buenas chuches y bebidas en bolsa de plástico para llevar, y en el fondo no me caía del todo mal.

D.E.P Sra. Anastasia.

D.E.P Vicente, policía de barrio en Mislata.

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Escándalos e investigaciones desestabilizan Frontex en pleno lanzamiento de la guardia europea de fronteras

Tortuga Antimilitar - 21 February, 2021 - 00:00

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Guillermo Abril

¿Acoso y derribo injustificado o hundimiento bajo el peso de los propios errores? El director ejecutivo de la Agencia europea de fronteras (Frontex), Fabrice Leggeri, se encuentra en medio de una campaña de investigaciones y acusaciones sin precedentes en Bruselas, donde los ceses y dimisiones son siempre excepcionales. Sobre el directivo francés pesan duras críticas por una pésima gestión, degradación de las relaciones en el seno de la agencia y, sobre todo, por supuesta connivencia con la devolución en caliente de emigrantes en la frontera entre Grecia y Turquía. La cúpula de Frontex se tambalea en el momento más importante de su historia, cuando está a punto de dejar de ser una mera agencia de coordinación para estrenar su propia guardia de fronteras compuesta por miles de agentes, el primer cuerpo uniformado y armado en la historia de la UE.

“La agencia mejor financiada no está cumpliendo las expectativas ni los objetivos marcados por el Reglamento”, asegura el eurodiputado socialista Juan Fernando López Aguilar, presidente de la Comisión de Libertades del Parlamento Europeo, la encargada de supervisar Frontex y al resto de agencias relacionadas con la política migratoria o con la protección de los valores fundamentales.

López Aguilar ha seguido la evolución de Frontex desde sus inicios, porque la agencia se creó en 2004, cuando el eurodiputado ocupaba la cartera de Justicia en el Gobierno español. A partir de esa experiencia, López Aguilar cree que Frontex está sufriendo “una crisis de crecimiento” que a su vez ha desatado “una contienda política” por su control.

La agencia arrancó como un órgano de coordinación, con escasas atribuciones. Pero tras las reformas de 2016 y, sobre todo, la de 2019, ha emergido como un poderoso organismo y desde este año empezará a dotarse de una fuerza de 10.000 agentes que formarán del primer cuerpo armado comunitario en la historia de la UE.

El presupuesto de la agencia también se ha disparado, desde los seis millones de euros en su primer ejercicio a 93 millones de euros en 2014, un año antes de la gran crisis de refugiados y 460 millones en 2020. El nuevo marco presupuestario (2021-2027) asigna a la agencia una partida de 800 millones de euros anuales.

La ampliación de poderes y recursos ha elevado el nivel de exigencia por parte de la Comisión Europea, en particular, por la comisaria de Interior, la socialdemócrata Ylva Johansson. Otros organismos comunitarios también han puesto la lupa sobre Leggeri. La Oficina de lucha contra el fraude (OLAF) irrumpió la semana pasada en los despachos de Leggeri y su jefe de Gabinete en la sede central de Frontex, en Varsovia, a la búsqueda de pruebas sobre presuntas irregularidades. La Defensora del pueblo europeo también abrió una investigación en octubre del año pasado. Y el Tribunal de Cuentas europeo ultima un informe con tono muy crítico sobre la gestión de Frontex.

Al choque de Leggeri con la comisaria Johansson se unen los continuos roces del francés con el Parlamento Europeo. “Siempre ha sido reacio a comparecer ante la Comisión de Libertades y ya antes de la pandemia ponía excusas para no venir y acababa interviniendo por videoconferencia”, lamenta López Aguilar.

El grupo socialista ya ha pedido su dimisión. Y fuentes comunitarias aseguran que el caso está “en punto de ebullición y la cúpula de Frontex podría saltar por los aires en cuestión de semanas”. Pero Leggeri, de momento, ha plantado cara y juega sus cartas para mantenerse en el cargo. En el consejo de administración de Frontex cuenta con el apoyo de todos los países partidarios de blindar las fronteras y frenar de manera tajante las llegadas irregulares. Ese grupo ha esgrimido la sentencia del Tribunal europeo de Derechos Humanos que avaló la decisión de España de devolver a Marruecos unos migrantes que habían irrumpido por la fuerza en Melilla. Ese precedente podría eximir a Leggeri de la responsabilidad en la devolución a Turquía de embarcaciones que se encontraban ya en aguas griegas, un hecho reconocido por la propia Agencia en un informe al que tuvo acceso EL PAÍS.

A favor de Leggeri también pesa su pasaporte. Francia podría resistirse a que uno de sus altos cargos en el organigrama comunitario sea defenestrado de tan mala manera. Fuentes comunitarias señalan que el francés está explotando sus numerosos contactos en París para defender su posición. Leggeri estudió en la ENA, auténtico vivero de la clase dirigente francesa, y antes de llegar Frontex en 2015 ocupó puestos de responsabilidad en los ministerios franceses de Interior y de Defensa y de Asuntos Exteriores (número dos y embajador en funciones en Corea del Sur).

Fuentes comunitarias dudan, sin embargo, que Leggeri pueda sobrevivir políticamente a los numerosos frentes que se le han abierto en cascada en los últimos meses.

Devoluciones en caliente

Leggeri se ha enfrentado esta semana al enésimo escrutinio sobre su gestión durante una reunión extraordinaria del consejo de administración del organismo. La reunión se saldó con un choque frontal entre los miembros del consejo que, encabezados por la Comisión Europea, acusan al dirigente de Frontex de no despejar las sospechas sobre la implicación de la agencia en las devoluciones en caliente en el mar Egeo. El francés se mostró en la cita “cabizbajo” y “asustado”, según una fuente próxima a la reunión.

El consejo debatió en la reunión del jueves el informe preliminar de una investigación interna en el que se exculpa a Frontex en ocho de los 13 incidentes analizados. Pero persiste el interrogante sobre los cinco restantes así como el “malestar” por la falta de colaboración de la Agencia en aclarar lo sucedido. Aun así, Leggeri sobrevivió a la reunión. Y partidarios y detractores del director preparan el próximo asalto, tal vez el definitivo, para otra reunión del consejo el próximo 26 de febrero, cuando se presentará el informe final sobre la investigación interna.

El informe preliminar, al que ha tenido acceso EL PAÍS, es claramente exculpatorio. Y enumera una larga lista de supuestos atenuantes que justificarían en parte las posibles irregularidades de la Agencia. “El grupo de trabajo reconoce plenamente las circunstancias especiales que influyen en las acciones de los agentes responsables en cada caso”. Y señala todos los factores ligados a una actuación en el mar, como “corrientes, oleaje, clima amenazas de tipo híbrido”. El informe pide también que se tome en cuenta “la actitud de los pasadores y de los migrantes en las lanchas” así como la “conducta volátil de las autoridades fronterizas turcas”, en alusión a su fluctuante colaboración con los agentes griegos y europeos.

La Comisión Europea y varios Estados miembros tampoco están satisfechos con la gestión de Leggeri en cuanto al despliegue del nuevo cuerpo de guardias europeos. Frontex debía contar desde el pasado 1 de enero con 700 agentes operativos, según lo pactado por los Estados miembros. La Agencia, de momento, solo ha conseguido reclutar a 419 y únicamente ha completado la formación de 255 de ellos. Frontex calcula que a finales de este año contará con 650, es decir, 12 meses después de lo previsto y todavía por debajo del objetivo marcado. El retraso, según Bruselas, solo puede atribuirse en parte al impacto de la pandemia.

Para la Comisión Europea es mucho más grave aún que Frontex no cuente todavía con ninguno de los 40 oficiales encargados de velar por el respeto a los valores fundamentales de la UE y que debían estar en sus puestos el pasado mes de diciembre como muy tarde. Bruselas acusa a Leggeri de retrasar la contratación de un personal que sería imprescindible para verificar las denuncias sobre vulneración de derechos de los emigrantes y sobre devoluciones en calientes.

El País

Categorías: Tortuga Antimilitar

Lo que viene siendo democracia normal para el gobierno de Pedro Sánchez

Tortuga Antimilitar - 20 February, 2021 - 10:04

Gracias, Esteban, por tu testimonio y valentía en el artículo Lo de Linares del pasado 18 de febrero (1)

Déjame añadir que lo de Linares ocurre en todo el territorio nacional hoy y desde que tengo uso de razón.

Ha habido miles de víctimas, estudios publicados, denuncias en tribunales que suben y suben hasta llegar al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Por supuesto hay Constitución, prensa, Defensor del Pueblo y todo lo que se quiera, pero nada resulta suficiente para que sádicos uniformados dejen de matar, torturar, mutilar y golpear.

Voy a hablar de mi caso porque los episodios que he vivido se extienden hasta el confinamiento por la COVID-19, es decir, casi medio siglo, desde el tardofranquismo a la "democracia plena" de Pedro Sánchez y otros.

El 28 de septiembre de 1975 por la tarde había un funeral en la Iglesia de San José, en la calle de Alcalá, casi esquina a la Gran Vía, por los cinco últimos ejecutados por Franco el día 27.

La Brigada Político-Social de la Policía tenía conocimiento de esto y entonces los convocantes decidieron no celebrarlo, pero había que entrar y avisar a los que ya estaban dentro sin saberlo.

Al salir del templo un miembro de paisano de esa brigada me encañonó con una pistola en los riñones y me gritó: alto o disparo. Iba solo, a cara descubierta, por supuesto desarmado, andando pacíficamente sin más. Me detuve, claro está.

Un momento después los grises cortaron con sus vehículos un tramo de la calle y todos los que estaban en éste fueron empujados hacia el interior de los autobuses policiales.

Mientras un policía me estaba esposando en la calle, se acercó un compañero suyo, quizás un mando, y le dijo: a éste apriétaselas bien.

Probablemente estaban más acojonados que nosotros y los inútiles metían en los autobuses sin discriminar a familias enteras con niños además de algún izquierdista y otros despistados. La mayoría de los detenidos casualmente pasaban por allí.

Como la estulticia policial puede no tiene límites, igual que su maldad, pronto se les acabaron las esposas. Entonces mi suerte empeoró. Me soltaron una esposa y con ella esposaron la mano de un hombre mucho más bajo que yo y a cada movimiento se me clavaba más la mía en mi muñeca.

El dolor de los frecuentes pinchazos que me dejó el largo rato que la soporté sin atreverme a pedir misericordia me duró unos tres meses. Quería ir al médico porque no remitía, pero tampoco me atreví por si me denunciaba y volvía a empezar la historia.

Frente a la puerta lateral de acceso a la Dirección General de Seguridad (DGS) destinada a los detenidos (en la Puerta del Sol, hoy la sede del Gobierno de la C.A.M., originalmente la Real Casa de Correos) hicieron el pasillo los maderos, es decir, formaron dos filas y entre ambas pasaron aquellos y recibieron las primeras patadas y puñetazos sin venir a cuento.

Eso a pesar de que la gente iba pasando con la cabeza gacha, en silencio y con el miedo en el cuerpo desde que empezó el sarao, ¡qué fácil es maltratar a personas esposadas! ¡también resulta un espectáculo edificante y hasta divertido!

Dentro de una sala que me pareció grande fueron colocados de pie con la cara contra la pared y los iban clasificando entre coscorrón y coscorrón, de forma que la gente iba desapareciendo del lugar, supongo que bien a la calle, bien a los calabozos. A mí me dejaron aparte, siempre con la cara pegada a la pared y que sólo la despegaba cuando algún espontáneo me daba un tirón de los pelos para verme la jeta, suerte que las selfies no existían entonces. A falta de una explicación de nuevo supongo que me dejaron ahí hasta el final porque fui el que entró en la iglesia, dio la voz de alarma y salió a continuación de la iglesia.

En la sala había varios policías de paisano en movimiento de un lado para otro, algunos jugaban conmigo al policía bueno y policía malo. Me enseñaban fotos en blanco y negro de gente en diversas manifestaciones en Madrid durante semanas anteriores. Recuerdo que unas cuantas eran de un domingo en la Catedral de San Isidro, todavía no habían terminado la de la Almudena, cualquiera diría que para ser izquierdistas nos pasábamos el día en misa, pero ni por esas hubo intercesión divina.

Me señalaban a algunos mientras me decían que sabían que yo los conocía porque me habían visto con ellos. Querían que les identificara y les diese información sobre ellos. Claro que los conocía, juntos pegábamos carteles en las paredes, soltábamos octavillas donde podíamos, colocábamos pancartas en puentes, teníamos reuniones, etc.

Incluso pusimos en práctica una innovación. Hartos de ir de aquí para allá cargando con el cubo de plástico lleno con la cola, la brocha y la cartelería, se nos ocurrió pegar los carteles en la parte trasera de los autobuses municipales, concretamente el de la línea 52, que paraba en la puerta de mi casa y recorría Madrid hacia el centro para terminar en la misma Puerta del Sol. Esto era una maravilla de la técnica: propaganda antifascista en movimiento por la capital. Fue un éxito total que sin embargo se marchitó antes de llegar a la siguiente parada. Con el calor que despedía el motor se despegaba la cola, el cartel se desprendía y de andar tuvimos que pasar a correr detrás del autobús y poner más cola de mala manera, pero con el mismo resultado al final.

Creo que fue en una de esas innovaciones que nos paramos en el Parque de Berlín a descansar hartos de correr detrás del autobús. Nos pusimos a planear alguna barrabasada nueva. Aldo, un chico italiano, participaba en todo y era el más echado pa' lante. A mí me parecía excesivo, aunque nunca hablamos de ello y no me dio tiempo a conocerle. Ya de noche cada mochuelo se fue a su olivo, pero Aldo se quedó en el parque. Al día siguiente apareció muerto allí mismo. Al parecer un indigente le perforó el cerebro a través de un ojo mediante una certera estocada con un paraguas. Nunca supimos qué pasó ni por qué.

También acudíamos a saltos, manifestaciones y mogollones. Los grises salían a nuestro encuentro a saludarnos con porras, botes de humo, botijos, o sea, los camiones con cañones de agua, caballos, vaya, lo que viene siendo para Pedro Sánchez ‘una democracia muy mejorable'.

De vuelta a la DGS, no recuerdo bien la actuación los dos polis, sí de que uno me amenazó con meterme agujas o palillos por las uñas si no cantaba, mientras algunos de sus compinches me avisaban: torres más altas que tú han caído, tú no vas a aguantar, quién te crees que eres, por aquí han pasado hombres grandes, me cago en… hijo de… y otras carantoñas por el estilo.

Otros se pusieron de muy mala leche porque no soltaba palabra. En mi ingenuidad no se me ocurrió que serían capaces de hacerme eso, pero si me enseñan los palillos me los tienen que meter inconsciente porque me desmayo del susto.

Al final me soltaron sobre la medianoche porque tenía 14 años y mi padre fue a recogerme. También recuerdo que primero saludó a los policías y a renglón seguido empezó a pegarme, así que, menos de cenar, a lo largo de esa tarde noche todo el mundo me dio lo mejor que sabía hacer.

El 30 de septiembre de 2000, otros valientes uniformados, soldados del ejército de ocupación militar de Israel en Palestina, asesinaron a tiros a Mohamed al Durrah, un niño de 12 años, lo típico en este tipo de ejércitos -como hace el de Estados Unidos y otros países occidentales en el mundo árabe y otros lugares- sólo que en esa ocasión este asesinato dio la vuelta mundo gracias a una oportuna grabación.

Uno de los medios más reconocidos por su amor a la verdad cum aversión a la manipulación, Wikipedia, lo dio a conocer sobriamente: “Incidente de Muhammad al-Durrah”, un titular que debería estar inscrito en letras de oro en todas las cabeceras de diarios, informativos y facultades de ciencias de la información.

El uno de octubre – justo 25 años después de salir de la DGS franquista- volví a entrar en otro calabozo, en esta ocasión por cortesía del gobierno democrático del Partido Popular, lo que vendría siendo para Pedro Sánchez una democracia medio plena.

Fuimos un puñado de personas a concentrarnos ante la embajada de Israel para condenar ese asesinato. Hay que saber que ese día -como otras veces- había más policías de las Unidades de Intervención Policial (UIP) que concentrados. Como si recibieran sus órdenes de la embajada, nos obligaron a retirarnos a otra calle, donde no se nos podía ver ni escuchar porque el edificio del antiguo NO-DO la tapaba por completo.

Treinta, quizás cuarenta personas, paradas de pie, algunas ancianas, todas perfectamente identificables, controlables, lejos de la embajada y rodeados por lecheras, no podían ser un peligro para nadie, pero será por el plus si entran en acción o por el gustillo de dar unas hostias a los moros y sus secuaces, surgió un conato de tángana al intentar colocar una peligrosísima pancarta de dos metros cuadrados en un muro de ladrillo alusiva al asesinato.

Para mediar entre un policía y un concentrado con el fin de que la discusión no llegara a más, me interpuse entre ambos sin tocar a ninguno, pero en vez de darme las gracias y un abrazo, el policía me llevó detenido a la lechera. No me resistí, ya que no quería buscar problemas sino solucionarlos y pensé que era para identificarme. Ocupé el asiento al lado de la puerta que curiosamente dejó abierta y yo a la espera de que volviese el oficial.

Llegó y lo mismo, ni buenas tardes, ni besos, ni nada, sin mediar palabra empezó a darme puñetazos, un acto de cobardía sideral por estar ya detenido, desprevenido, sin provocar, siquiera haber dicho una palabra. Cuando se cansó, se dio la vuelta y ordenó que el coche saliera hacia la comisaría. Solamente me llevaron a mí.

Con el autobús en marcha y quizás media docena de policías todos juntos en los últimos asientos, escuché esto: a ver quién le lee ahora sus derechos, no va a entender nada. Como soy moreno de piel pensaron que yo era moro y claro, lo bueno de las hostias es que se entienden bien en todos los idiomas. Me estaban diciendo: no tienes derecho alguno, podemos hacer lo que queramos, te jodes y como me mires a la cara, te la pongo del revés.

Me llevaron a la Comisaría de Moratalaz, cuando mi ‘crimen' se había cometido cerca de la comisaría de Chamartín, en la Avenida de Pío XII.

Tras dar los datos de rigor, me bajaron por unas escaleras a un chabolo con vistas a la pared que por no tener no tenía ni pintura. Me quitaron el cinturón sin explicaciones, así que no me pude ni suicidar con la camisa por la vergüenza de que el ABC me sacara en una foto con los pantalones caídos y en paños menores con su habitual veracidad: Terrorista se ahorca con su ropa al verse sorprendido atentando contra la embajada de Israel. El cinturón que podría llevar los explosivos fue detonado por un experto artificiero tras desalojar la policía los edificios colindantes, etc.

De allí salí otra vez a medianoche, de nuevo con ayuda exterior, sin ver un abogado, algo de comer ni beber, un médico, hacer una llamada, tomar medicinas, a pesar de que les dije que estaba con gripe y había salido de casa sin la dosis de la noche pues no tenía previsto acudir a otra fiesta con los guindillas.

Si esto le ocurre a un funcionario de carrera del Estado por ser algo moreno, de nuevo perfectamente identificable y deseoso de hacerlo, ¡qué es lo que no les pasará a los negros, latinos y otros que no hablan español, quizás no tienen papeles y sobre todo no son vistos como seres humanos por alguna deficiencia del observador!

Al poco tiempo me llegó de un juzgado de la Plaza de Castilla una nueva invitación para charlar entre amigos sobre mi agresión a tres policías de las UIP. En la sala me pidieron cárcel, multa, etc.

Al loro con la imaginación de la fiscal de Madrid que me tocó quizás por casualidad: Un hombre solo, con sus simples manos, aunque cuidadas con esmero, contra tres maderos disfrazados de Maldeman y con más armas que el Séptimo Regimiento de Caballería con el general Custer a la cabeza, lo que viene siendo bastante normal para una recua de ministros que hablan de democracia por no callar y joder un día pasable a la plebe.

Brevemente: a las preguntas de la abogada defensora, Doña María del Amor Hermoso y Madre de los Desamparados, que Dios bendiga para que yo siga besando sus pies, el primero respondió que no me reconocía, el segundo que no recordaba si yo portaba un objeto contundente y el tercero, quien había denunciado por lesiones, que se le había entendido mal, que le dolía la espalda por haber dormido el día anterior en una mala posición.

Por ese sainete con absolución, mofa de la Constitución y derroche del dinero público, a la salida del juzgado tuve que gastarme una pasta en celebrar mi libertad con la claque en un bar de la Plaza de Castilla. ¡Qué lejos estaba de saber lo que me esperaba!

Quizás un mes después me llegó otra invitación, esta vez de la Delegación de Gobierno. Me ofrecían la bicoca de pagar mil o dos mil euritos (no recuerdo) a cambio de olvidarse de todo. Por lo visto el poder judicial y el poder ejecutivo se llevan regular tirando a mal, pero encuentran el modo de amigarse y demostrar raudales de lealtad, patriotismo para castigar sin descanso a simples disidentes y si te escapas del fiscal, ya está al quite el delegado, que te roba la cartera. Lo que vendría siendo una democracia de pago para demócratas molestos.

No lo hacen tanto porque te tomen cariño tan altos servidores públicos como por quebrar tu aguante. Entre la persecución, el miedo a que el juicio termine en cárcel, el sablazo de la multa gubernativa y de los convites a los colegas que te esperan a la puerta con hambre de seis semanas, parece que la gente se piensa más lo de meterse en líos, al menos eso espera la pasma.

Otros veinte años después, en democracia plena, por lo que dicen al pueblo sus conductores, a pesar del “todo es cierto… salvo alguna cosa”, según Rajoy, Intxaurrondo, el paseo por Iraq, el horror del Tarajal, los ocho días concedidos por Sánchez a Maduro y tantos otros actos que llenarían un diverso y precioso Manual de Democracia Plena, Plena de Gratia, tampoco nos falta de ná.

En plena pandemia volvía hacia casa caminando por la calle cantando como Joselito tras comprar pan para la comida de mediodía y de repente, desde un coche policial, como en las películas de Hollywood, saca la cabeza por la ventanilla un policía y me dice: ven pa'quí. Creí que era un anuncio en directo de la décimo sexta entrega de Torrente, el brazo tonto de la ley:

¿Dónde vas?
A casa (con la barra en la mano, aún caliente y a la vista)
¿Tienes el tique?
Aquí lo tengo (después de 40 años de éxito como desviado social, iba preparado por fin)
Lo ve, me mira, lo vuelve a ver, vuelve a mirarme, se hace un tenso silencio mientras tanto. El conductor, un hombre maduro y con muchas tablas, pregunta al joven del asiento del copiloto que aún sostiene en sus manos el tique como si fuera el Código de Hammurabi: ¿es bueno, es de hoy? Contesta el otro: sí. Al maduro le faltó decir, menudo cabronazo estás hecho, seguro que lo has pedido para joder, pero en vez de confirmarlo cambió al interrogatorio de luxe:
¿Quién más vive en la casa?
Mi hija
¿Cuántos años tiene?
14
¿Por qué no va ella a por el pan?

Siguió una serie de preguntas provocadoras sin sentido, por no decir sin derecho alguno, les van a pagar lo mismo si realizan un interrogatorio decente o mejor aún ninguno, pero así pueden pasar un rato satisfaciendo su sadismo subvencionado.

Como tuve la suerte de mantenerme relajado no salté ni con el último intento del que parecía el jefe: Bueno, te puedes marchar, a ver qué te inventas la próxima vez que te paremos

Este caso desagradable pero menor no impide al jefe del gobierno del PSOE y los ministros garantizar hoy mismo sin sombra de duda que “España es una democracia plena”.

Lástima que las noticias y el CIS no hayan preguntado a las víctimas de Linares y otras que han tenido encuentros con ciertos miembros de las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado.

Aunque son quienes más experiencia tienen para hablar de esa maravilla de normalidad, la prensa suele preguntar a los que se sientan en el Hemiciclo con la protección de sus muros, fuerzas de seguridad, coches oficiales, etc.

Durante la dictadura -obviamente- pero también en el remedo de democracia que la ha seguido, el poder, tanto de izquierdas (es un decir) como de derechas, no ha querido de ninguna manera cambiar esta situación que Esteban define como “el poco o nulo control que ejerce la policía sobre sus agentes.”

En esto disiento de Esteban: no es solamente ni principalmente ese control lo que facilita hechos punibles como los de Linares y -hay que repetir- muchos otros,
alguno como el horrible del Tarajal.

Los que más sufren esto son los emigrantes, los diferentes, los que viven en los márgenes de la sociedad, los presos, los que se conoce como ‘desechables'. Pero también otras personas que el poder identifica como enemigos: manifestantes en general, aunque también titiriteros, músicos, desahuciados, estudiantes, ancianos, trabajadoras precarias, disidentes sin más, en general todos los perjudicados por un capitalismo desbocado.

Ese control de la jefatura policial -suponiendo que se lleve a cabo de alguna manera- es el último recurso antes de que un policía se descontrole por su cuenta, pero no es ninguna garantía.

Tampoco se trata de un problema de unos cuantos policías macarras. Una cosa es que no se pueda evitar por completo el problema y otra es que no se haga lo posible para conseguirlo e incluso exista una permisividad que no es moral ni legalmente admisible. Esta corrupción en esas fuerzas inevitablemente produce gangrena entre sus miembros.

Se trata de la impunidad de la que disfrutan y el porqué. ¿Se puede imaginar un tendero que de una hostia al cliente por no llevarse un producto que le quiere colocar y que si se queja le da otra y así hasta que se cansa o acaba con el cliente?

Es impensable, sin duda. Entonces lo que hay es un uso torticero de la policía por parte del poder.

No hay atajos para que la justicia reine en una sociedad, si los poderes del Estado no hacen justicia, se convierte en un promotor de anti-sistemas, mejor dicho, se convierte en un anti-sistema él mismo contra la población.

La policía tiene un doble trabajo aunque a primera vista parece uno solamente, pero no es así. Persiguen a delincuentes, sí, protegen a personas, sí, velan por la seguridad general, sí. También los hay que se sacrifican y hasta dan la vida.

Ojalá no hiciese falta, pero no se cambian las condiciones económicas y sociales en vez de usar la represión, el abuso y la delincuencia estatal para controlar a la gente.

¿Cui prodest? Ni el marginado ni el que protesta, tampoco la sociedad en bloque.

¿Quién saldría a la calle si no estuvieran otros en la cárcel o sin derechos humanos?

¿Quién hablaría mal de la policía si nunca hubiera recibido un porrazo, un insulto, una amenaza o algo peor? ¿Acaso no se habla mal de un padre o un marido maltratador?

El otro trabajo, en realidad el principal, es proteger al poder, ojo, no solamente el político, sino que también el económico. Ambos tienen todo lo que le han arrancado a la población: vida decente, leyes justas, acción política decisiva, no la del timo de la iniciativa legislativa popular. Como no hay forma de lograr justicia mediante políticas canallas, echan mano de la represión para castigar la reacción lógica: la protesta.

Usan a la policía para evitar que se desmanden los descontentos de la globalización, como ya se ha escrito bastantes veces.

Se promueven leyes de control social como la Ley Mordaza y si no alcanza se usan las argucias y tropelías necesarias para mantener el control sobre las masas. El que se atreva a violar esa ley sufrirá las consecuencias y si entre éstas está una paliza, el encarcelamiento, la pérdida de un ojo, un miembro, la vida y hasta la muerte, sea antes que soltar el poder.

Se trata de algo como un pacto no escrito, un quid pro quod, la policía defiende al poder de la ira de las masas y a cambio el poder la recompensa de forma dineraria, psicológica y judicial.

El resto de la gente pierde siempre. En alguna ocasión las víctimas más perjudicadas suben peldaño a peldaño por las escaleras de un tribunal a otro y así hasta llegar a la justicia europea y ya se conoce su dictamen, pero nada altera el statu quo.

En el mismo momento en que el poder actuase con justicia, los policías dejarían de actuar como se ha visto, las condenas serían demasiado largas y costosas para quien se atreviese a cometer un delito y pasarían a defender a toda la población, si es que ésta tuviera necesidad de ello, pues “el fruto de la justicia es la paz y la quietud y la confianza reinarán para siempre” como dijo el profeta Isaías (32:17).

No hay sesión parlamentaria, menos aún declaraciones de políticos podridos hasta los huesos, ni medios de comunicación canallas, que desmientan a Isaías, que profetizó lo del Tarajal, lo de Linares y todo lo demás en el siglo VIII a.C.

(1) Esteban Navarro Soriano, Lo de Linares 18 de febrero de 2021, https://www.grupotortuga.com/Lo-de-...

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Pedro Sánchez condena la violencia

Tortuga Antimilitar - 20 February, 2021 - 00:00

Pedro Sánchez condena TODO TIPO de violencia: "En una democracia plena, y la democracia española es una democracia plena, resulta inadmisible el uso de la violencia". "No hay excepción que pueda justificar el uso de la violencia."
Fuente

Categorías: Tortuga Antimilitar

Policías denuncian que algunos de sus compañeros se mofan de la mujer que perdió un ojo en las protestas de Barcelona

Tortuga Antimilitar - 20 February, 2021 - 00:00

Miquel Ramos y Dani Domínguez

Por diferentes grupos de mensajería de miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado circulan imágenes y memes que se mofan de las personas heridas durante las protestas que han tenido lugar en diferentes puntos de España tras el encarcelamiento del rapero Pablo Hasél. Así lo han denunciado a lamarea.com varios agentes de policía, que están viendo cómo algunos de sus compañeros comparten imágenes en las que se banaliza y se apoya la violencia indiscriminada. Asimismo, se ensañan con la chica que perdió un ojo, presumiblemente por un disparo de foam de los Mossos d'Esquadra.

Otras de las imágenes que comparten en varios chats representan la figura de un agente de los antidisturbios –porra en mano– acompañada de frases que remiten a los evangelios cristianos como “Pedid y se os dará”, “A todo el que te pida, dale” o “Recoged los pedazos que sobraron”. Estos montajes no solo están siendo enviados a los grupos, sino que algunos de los policías que los integran los usan como avatares o los suben a sus estados en aplicaciones como WhatsApp. De ese modo, quien tiene su número de teléfono puede ver claramente su posicionamiento.

El periodista Rubén Sánchez, secretario general de la organización de consumidores Facua, también desvelaba en Twitter ayer jueves cómo un policía municipal de Madrid compartía en su perfil de Facebook una imagen similar “invitando a dar palos”, en palabras del propio Sánchez, quien aseguraba que el individuo tenía subidas a su cuenta imágenes del águila franquista. La diputada ultraderechista Macarena Olona también compartió el pasado jueves un parche en el que se alentaba las cargas contra manifestantes: “Buen servicio”, escribía la diputada de Vox.

No son estas, sin embargo, las únicas imágenes que corren por los grupos policiales. Según han hecho llegar a este medio miembros de las FCSE –algunos de los cuales no tienen ningún tipo de relación entre ellos–, otros compañeros están enviando memes en los que se ríen de la joven que perdió el ojo en una de las jornadas de protesta en Barcelona.

Uno de ellos muestra una imagen de la mujer herida acompañada de frases insultantes y bromas respecto a su herida. En otra puede verse un bote de gominolas que imitan globos oculares y en cuya etiqueta se lee “ojos de antifascistas”.

En este artículo solo se aportan las imágenes y no las capturas de pantalla de todas las conversaciones a las que ha tenido acceso lamarea.com por petición de las personas que las han filtrado y que temen represalias por parte de sus propios compañeros.

En los últimos días, la actuación policial en diferentes manifestaciones ha sido cuestionada en lugares como Madrid, Barcelona o València. Pero también en Linares (Jaén), donde un joven que observaba los disturbios en la localidad jienense fue alcanzado por postas disparadas por la policía, que alega que se trató de un error.

No es la primera vez que agentes de las FCSE denuncian discursos de odio y banalización de la violencia en sus foros privados. En junio del año pasado, lamarea.com publicó en exclusiva el vídeo de un exmilitar que simulaba ejecutar a miembros del Gobierno, y que estaba siendo compartido por distintos grupos de whatsapp de un cuerpo policial. También en mayo de 2020, el vídeo de dos miembros de la Policía Municipal de Benidorm (Alicante) humillando a una mujer trans fue denunciado por un agente que lo había recibido en otro grupo de policías, acompañado de discursos tránsfobos y machistas.

A preguntas de este medio sobre estos hechos, el Ministerio de Interior ha contestado: «No vamos a hacer comentarios al respecto».

Un policía municipal de Madrid invitando a dar palos. En su perfil de Facebook no falta la bandera con el águila. Seguro que @AlmeidaPP_ actúa de inmediato… pic.twitter.com/CS1jsmD8ha
— Rubén Sánchez (@RubenSanchezTW) February 18, 2021

Actualización: 20.15h (19/02/2021)

Fuente: https://www.lamarea.com/2021/02/19/...

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El juez instructor dice que los policías de Linares emplearon una "violencia atroz" al sentir "que el fin justifica los medios"

Tortuga Antimilitar - 20 February, 2021 - 00:00

Joaquín Vera

Los dos agentes de la Policía Nacional que propinaron una brutal paliza a un vecino de Linares y a su hija de 14 años demostraron "un sentimiento de impunidad como consecuencia de su condición de policías". Ambos emplearon "una violencia atroz" a través de una actuación "desproporcionada", ya que "pusieron en práctica la maquiavélica máxima que el fin justifica los medios". Todo ello tuvo como resultado "una despreciable agresión".

Esta es la descripción que hace el titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Linares (Jaén) en el auto que llevó a prisión sin fianza al subinspector J. L. P. y el policía M. F. N. El magistrado en el auto de prisión al que ha tenido acceso La Vanguardia toma la decisión por la alta probabilidad de riesgo de fuga o la facilidad para influir en testigos del suceso.

Tras analizar el atestado que la Policía remitió al juzgado, el titular entiende que existen indicios de la comisión de un delito de lesiones agravadas por el empleo de métodos o formas concretamente peligrosas para las víctimas, además de ensañamiento.

Del examen del atestado y en especial de las imágenes en vídeo que circularon por las redes sociales el pasado fin de semana, el juez describe cómo uno de los agentes estaba enzarzado en una pelea y tiene que ser separado por su compañero de profesión.

"Tras ello, cada contendiente se aleja del otro [...] hasta que en un momento dado, uno de los detenidos sale corriendo y se inicia una contienda que se prolonga varios minutos".

Aclara que si bien en los primeros momentos no se puede ver "quién golpea a quién", finalmente "se puede observar claramente que en la lucha sólo participan los detenidos" contra el vecino de Linares, metiéndose por medio su hija en dos momentos puntuales.

Es entonces, dice el juez, que las imágenes muestra a los policías emplear "una violencia atroz" contra el padre y la hija, "pues tienen a su favor una superioridad numérica y, aún habiendo conseguido reducir en el suelo" a la víctima "continúan dándole golpes".

"Es evidente que los detenidos actuaron con desproporción y por tanto ejecutaron hechos susceptibles de reproche penal".

La defensa planteó que fue el padre de Linares agredido quien comenzó la pelea y que cuando se terminó la primera trifulca, uno de los agentes corrió de nuevo junto a él para que permaneciese allí hasta que llegase la Policía. Dice el magistrado ante esta hipótesis, que aunque tuviese verosimilitud, el contexto no justifica la "despreciable agresión" perpetrada por los detenidos.

No había ninguna necesidad de impedir que la víctima se marchase "pues se trataba de una persona corpulenta casi inconsciente" y la Policía ya estaba avisada. Y en este momento el juez critica con dureza que los detenidos "desacertadamente" decidieron impedir que se marchase: "Y aún con mayor desacierto actuaron en consecuencia, poniendo en práctica la maquiavélica máxima que el fin justifica los medios".

Ante estos hechos, el magistrado acordó la prisión provisional sin fianza a cuenta de la gravedad de la pena que lleva aparejada el delito que encaja en la sucesión de hechos con hasta cinco años de cárcel, pudiendo ser aún mayor si de la instrucción del caso se desprende que los detenidos pudieron cometer tortura o tentativa de detención ilegal.

Una pena a la que se enfrentan que podría ser motivo "bastante probable" para que los investigados sientan impulsos de huir de la acción de la justicia. Además, el juez dice que se debe tener en cuenta que los acusados pueden tener la finalidad de ocultar, alterar o destruir pruebas.

Por último, el magistrado también entiende que la prisión provisional irá dirigida "a proteger" a un testigo que declaró que vio a uno de los agentes "bailando" mientras se practicaban las primeras diligencias: "Ello no ha sido negado por el detenido, aunque este, nuevamente, ha ofrecido una irracional explicación a su acción".

"Esto podría ser demostrativo del sentimiento de impunidad que albergan los investigados como consecuencia de su condición de policías", argumenta el juez, quien concluye: "Y si ese sentimiento de impunidad no es destruido contundentemente, es más que probable presagiar que los investigados podrían tratar de atentar contra los intereses, los bienes o los derechos" de la víctima o sus allegados".

Fuente: https://www.lavanguardia.com/suceso...

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Mentiras para justificar la agresión de dos policías a un hombre y a su hija en Linares

Tortuga Antimilitar - 19 February, 2021 - 00:00

Luis M. García

Un subinspector y un agente de la Policía Nacional fuera de servicio -José Luis y Manuel para los amigos- fueron detenidos en la tarde del pasado viernes, 12 de febrero, en Linares (Jaén) tras agredir en la terraza de un bar a un hombre llamado Carlos Mendoza y a su hija de 14 años. Se les abrió un expediente disciplinario y el juez decretó para ellos prisión preventiva por "estos lamentables hechos que no tienen que empañar la labor que muchos agentes realizan en las calles", señaló la Policía Nacional.

El hombre víctima de la agresión fue ingresado en el Hospital San Agustín de Linares con lesiones en la nariz y en la cornea y se expone a "perder la visión" de un ojo, y la niña resultó "también herida aunque con menor gravedad" al intentar defender a su padre. En el hospital le apreciaron varios golpes, entre ellos uno que le provocó una fisura en un brazo y otro fuerte en un ojo consecuencia de un puñetazo. Los policías, por su parte, presentaban heridas de carácter leve. Uno de ellos sufrió un mordisco en la pierna y otro fue atropellado por una moto.

A ambos se les retiró la placa y la pistola tras la trifulca, que se originó sobre las siete de la tarde y se saldó con 14 detenidos, entre ellos los dos policías y dos menores de edad. En Internet hay numeroso material en vídeo que da fe de lo acontecido, aunque tampoco queda claro. Se ve sobre todo cómo varios hombres golpean y empujan a otro tras un encontronazo, y cuando éste acaba cayendo al suelo se ceban con él. También cómo los agresores desafían a quienes les graban.

Los agentes detenidos se negaron a declarar frente a sus compañeros de la Policía Nacional en Linares, aunque lo hicieron ante el juez por videoconferencia desde la Comisaría Provincial de Jaén, donde fueron trasladados por seguridad ya que una multitud de vecinos indignados protestaba en las inmediaciones de los juzgados donde debían ser conducidos.

La Policía Nacional ha abierto una investigación para identificar a los participantes en las protestas, que por momentos se tornaron multitudinarias y ocasionaron daños materiales que pueden rondar los 30.000 euros, según una valoración el Ayuntamiento. Destrozaron mobiliario urbano y contenedores y lanzaron objetos contra la comisaría al grito de "sin la placa no sois nadie" hasta poco antes del toque de queda por la pandemia, fijado a las 22.00 horas. En total 19 agentes resultaron heridos.

"Aceituna negra"

La agresión puso en pie de guerra a Linares, aunque tras lo ocurrido en las redes sociales también abundan los testimonios de otros que apoyan a los dos policías, la mayoría por el mero hecho de serlo. Sobre todo intentan justificar su agresión basándose en que la víctima sin duda "lo merecía" al tratarse de "un narco", de "un delincuente", de una persona "con múltiples antecedentes" o de alguien que tenía "algo pendiente" con los agentes:

"El agredido de Linares, un Narco del Clan de los Alicantinos. ¿Quién es en realidad el agredido de Linares? Te contamos lo que el resto de medios subvencionados por el gobierno no quieren que leas. Van saliendo las cositas... Amenazó a un Comisario, traficante de drogas, múltiples delitos pero está en la calle. Los policías, a la primera al talego. Justicia de chiste".

El texto recorre las redes sociales acompañado de algunos otros comentarios y de la foto del presunto agredido de Linares, en ese momento supuestamente arrestado por la Guardia Civil anteriormente. Como esta mención que habla de una "aceituna negra" en lugar de una 'oveja negra', pero teniendo en cuenta que en Jaén hay más de 70 millones de olivos y es la provincia que más aceite de oliva produce de todo el planeta, es comprensible. Seguro que en Ciudad Real, que es la provincia española con más ovejas, esto no pasa.

No es "Josué A. U. 'el Pechugas'"

Lo cierto es que la víctima agredida el pasado viernes no es quien sale en la imagen. La Policía Nacional asegura que el hombre que recibió la paliza nunca ha sido detenido y "no tiene antecedentes policiales de ninguna de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado", tampoco de la Guardia Civil.

El de la foto es Josué A. U. 'el Pechugas', detenido en 2015 y condenado a tres años de prisión por su implicación en "la mayor redada antidroga desarrollada en la provincia en los últimos años", según reza una crónica del diario Jaén de mayo de 2018.

Este bulo surca las redes sociales para alborozo de muchos entusiastas de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y su universo, que no pueden soportar que uno de los suyos sea malo; lo serán los demás, en todo caso, que le habrán provocado. Pero el hombre agredido por dos policías en Linares se llama Carlos Mendoza y no tiene antecedentes policiales porque nunca ha sido detenido, mientras que el de la foto es un delincuente reincidente conocido como Josué A. U. 'el Pechugas'.
Tampoco es "Rafael Carlos Alarcón"

Carlos Mendoza no es Josué A. U. 'el Pechugas' y tampoco es otro delincuente obsesionado con matar al comisario de la comisaría de Linares, como cuenta en un vídeo de más de seis minutos que mora sobre todo en WhatsApp un señor que ha "dejado pasar el tiempo porque no le cuadraba".

Dice el hombre que le ha estado dando vueltas a la agresión y, como no le cuadra, se ha adentrado en Google y ha encontrado una noticia del 2 de abril de 2017 en el diario ABC que, según él, desvela los motivos de lo ocurrido ahora.

Efectivamente la noticia existe. Se titula "El narco que quiso matar al comisario" y narra la historia de un traficante de Linares obsesionado con matar a Jesús Cobo, jefe de la Policía Nacional de la localidad, hasta el punto de residir a solo diez metros de la comisaría: "Rafael Carlos Alarcón lleva seis años buscando la forma de asesinar al comisario. «Más tarde o más temprano, lo mataré»", podemos leer en ABC.

El señor del vídeo afirma que "la Policía no va pegando por ahí" y que "éste es el de la paliza". Y qué va. Rafael Carlos Alarcón tampoco es Carlos Mendoza, a pesar de que él lo cuente tan convencido.

Público

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La abogada de dos detenidos en Madrid menores de edad denuncia agresiones policiales en comisaría

Tortuga Antimilitar - 19 February, 2021 - 00:00

Redacción El Salto

De momento, dos de los seis detenidos en la noche de ayer en Madrid por las concentraciones de protesta por el encarcelamiento del músico Pablo Hasel han relatado malos tratos policiales durante el traslado y en la comisaría, denuncia su letrada, Alejandra Matamoros. Está pendiente de hablar con un tercer menor.

Pero por primera vez a lo largo de su carrera profesional, la Policía Nacional le está poniendo trabas para reunirse con sus clientes, a pesar de que cuenta con la autorización de las familias de los menores y con la venia del abogado de oficio. Sugiere que los agentes de la comisaría donde se encuentran arrestados están dilatando adrede el encuentro entre los detenidos y la letrada.

En el caso del menor de 17 años, su abogada explica que fue a la manifestación con su tío, que cuando los antidisturbios cargaron empezaron a correr —perdiéndose ambos—, y que tras llamar a su tío le dijo que saliera de la Puerta del Sol en cuanto pudiera. Fue a la salida de la plaza cuando dos policías de paisano se abalanzaron sobre el chico, poniéndole la rodilla en el cuello. El otro menor que representa tiene 16 años.

Las agresiones se produjeron en el furgón policial durante el traslado a comisaría. “Le empezaron a dar puñetazos en la cara, al otro le agredieron en comisaría, aparte de los malos tratos verbales”. Uno de ellos pidió ver al médico y se lo han negado. La abogada explica que uno tiene el rostro inflamado en la zona del ojo y el labio y otro presenta moretones en los brazos por los porrazos.

Sobre la dilatación para los encuentros con sus clientes, Matamoros relata que los agentes le han “puesto problemas, algo que no me había ocurrido nunca, argumentando que la fiscalía me tiene que dar permiso, cuando los padres ya me han autorizado y el abogado de oficio me ha dado la venia. Aducen que al tratarse de varios menores que figuran en el mismo atestado solo puedo encargarme de uno. Tras llamar al Colegio de Abogados y consultarlo con compañeros, he insistido en que no es así”, explica. La abogada pertenece al Movimiento Antirrepresivo de Madrid y aún no ha podido hablar con su tercer representado.

En Lleida, el abogado Josep Maria Pocino ha comparecido en rueda de prensa en las puertas del Juzgado de Lleida para denunciar que los seis detenidos de anoche presentaban lesiones —golpes de porra en diferentes partes del cuerpo, uno de ellos en la mandíbula y menor de edad— tras refugiarse en un portal de la Rambla d'Aragó nº33.

Los agentes de los Mossos d'Esquadra les golpearon con las porras en el portal. “Este hecho es muy grave, no oponían resistencia, ninguno se conocía entre sí y todos han ofrecido por separado lo misma versión”, alerta sobre estas “agresiones policiales innecesarias”.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/repre...

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