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Tortuga Antimilitar - 2 February, 2021 - 00:00

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Whiskas, Satisfyer y Lexatin

Tortuga Antimilitar - 2 February, 2021 - 00:00

Flora es una mujer libre e independiente. Nacida a principios de los 90 en algún punto de la España vaciada que le cuesta confesar, sobre todo cuando está malasañeando o chuequeando los findes por la mañana. Se lo ha montado bien. Vino a estudiar a Madrid hace algunos años y ahora ha alquilado un pisito en un antiguo inmueble con corrala, pero reformado. Lo paga caro, aunque ella es feliz en su barrio que cuatro fachas tildan de «estercolero multicultural». Tiene a un tiro de piedra la zona de Embajadores, que un conocidísimo grupo editorial ya considera como uno de los más cool de Europa, algo que le llena de orgullo y satisfacción. A veces, cuando va a cenar al restaurante armenio de la esquina dedica una sonrisa a Mamadou, recién llegado de Costa de Marfil vía Mauritania, y un sentimiento de solidaridad la invade. Subió una foto con él a Instagram: hashtags #blacklivesmatter #lasrazasnoexisten #picoftheday.

Como Andrea Levy, Flora enloquece bailando la versión que Ojete Calor ha hecho del Agapimú. Eso sí, ella baila sola. O más bien con su grupo de amigos gais y alguna amiga. Pasa de complicarse la vida con los tíos. Después de una relación traumática con su novio detodalavida —con el tiempo se dio cuenta de sus innumerables micromachismos—, y alguna que otra decepción, no se plantea nada. Solo escoge en Tinder. Flora ha conocido más hombres que la Tacones, pero se siente muy empoderada. Hasta tal punto que acaricia la idea de intimar con una mujer… De todas formas, cuando la cosa no está muy boyante siempre puede utilizar el artilugio rosa a pilas —que compró con descuentazo de Black Friday— después de una copa de Verdejo. Si eso no la ayuda a dormir, tirará de ansiolíticos. Mañana lo comentará con un coach que ha empezado a ver; están trabajando la resiliencia y la actitud disruptiva. A Flora le gusta mucho pensar out of the box.

Flora está abonada a todas las plataformas de entretenimiento posibles. En Twitter comenta que está esperando con muchas ganas lo último de David Simon sobre las Brigadas Internacionales, pero en el fondo le gusta Emily in Paris y su placer culpable son los realities donde fornidos maromos intiman, o pretenden intimar, con el sexo opuesto —si es que el sexo opuesto existe y no es un constructo social—. Flora nunca se ha puesto «como las Grecas», si acaso pequeños excesos alcohólicos y benzodiacepinas que toma a escondidas, pero le encanta decir que se pone «como las Grecas». Algún finde, sola y para acompañar la enésima reposición de Friends o Sexo en Nueva York, pide un exceso de grasas e hidratos de carbono a cualquier aplicación que ha descargado en el iPhone. Le trae la manduca Wilfredo, por el que tiene menos simpatía que por Mamadou. Quizá el problema estribe en que el pobre Wilfredo tiene una pinta demasiado heteropatriarcal y cristiana.

Flora es víctima de todos los «soma» que ofrece la posmodernidad: comida basura, tranquilizantes, entretenimiento «penevulvar» –Juan Manuel de Prada dixit– y la tecnología que producen los hechiceros repartidos entre Nueva York y el Valle del Silicio.[1] Al menos tiene en común con ellos que es pro Biden y que le cae bien Mamadou.

Se sintió aliviada cuando leyó en un tuit de Clara Serra que había que cabalgar las contradicciones sin culpa. La exdiputada de Podemos se refería al feminismo argentino que rinde culto a Maradona, pero Flora ha comprendido así que los «lunes sin carne», que lleva a rajatabla, no están reñidos con el buey de Kobe que se calza cuando sale a cenar al japo con las de la «ofi». Sin embargo, ella no es de Podemos. Prefiere todos los —ismos con el barniz de Ciudadanos, que le da un aspecto más aseado al asunto.

Políticamente Flora es un grifo de agua templada. Gasta la ideología de un yogur desnatado: liberal tirando a la izquierda.

En las últimas elecciones votó al PSOE para frenar a «la ultraderecha fascista», porque lo único que no admite Flora son los «fachas». Trabaja duro para ahorrar y cumplir algún día su sueño: ser la CEO de una empresa de cosmética libre de crueldad animal o de manufactura de bolsos veganos personalizables. Lo que surja.

El historial de Google revela su ultima búsqueda: «congelar óvulos».

El número de la primera semana de diciembre de The New Yorker lleva en portada una ilustración escalofriante y Nacho Raggio la ha bautizado como si se tratara de un cuadro de Banksy o una canción de Nancys Rubias: Whiskas, Satisfyer y Lexatin.

Whiskas, Satisfyer y Lexatin.

Vacío vital tras una juventud de ocio barato basado en alcohol y likes. Dices que eres "libre" pero solo estás sola. Confundiste oportunidades con opciones y perdiste el tren de tu vida por darte un paseo en bici.

¿Tu estado civil? Desperdiciada. pic.twitter.com/fnE4TG8jMA

— Nacho Raggio (@NachoRaggio) November 30, 2020

En ella una joven mestiza, racializada o de raza fluida, aparece frente al ordenador en su apartamento en el transcurso de una videollamada: copa en mano —móvil en la otra—, maquillada y ataviada con una blusa elegante. A su alrededor un aquelarre de botellas de vino, mascarillas, mascotas, botes de gel hidroalcohólico, piernas sin depilar, paquetes de Amazon y bolsas de patatas por el suelo. Entropía que predice caos y vísceras hechas añicos. El ilustrador la ha titulado Love Story y pretende reflejar las nuevas formas de encontrar el amor y tener citas en pandemia. El progresismo de The New Yorker nunca plasmaría la mísera realidad de lo que en realidad son locked stories.

El joven adulto posmoderno es una mezcla de la doxa sistémica, aplicaciones para ligar y entrega de comida basura a domicilio en tiempo récord. La falsa liberación sexual que esclaviza a golpe de pulgar, los antidepresivos, el relativismo y la ausencia de capacidad de sacrificio y de tolerancia a la frustración, pero sobre todo el arrinconamiento de la Verdad y su sustitución por «valores» diseñados a medida (intercambiables y de usar y tirar) han construido un monstruo generacional. Cualquier discernimiento intelectual o espiritual queda supeditado a la causa de moda.

La emancipación del hombre como forma sibilina de tiranía.

La emancipación del hombre como forma sibilina de tiranía. Su máximo interés «cultural» son las series que transmiten ciertos ideales pagados por la Insobornable Contemporaneidad. Inmerso en el folclore antifóbico, entusiasmado por la deconstrucción —que no es más que la ridiculización de todas las virtudes— y coqueteando con el antiespecismo, rechaza cualquier trascendencia ontológica o humanista. ¿El resultado? Hedonismo perezoso, sin un ápice de vigor moral. Y soledad. ¿Quién se lo iba a decir a Gustave Le Bon, en la «era de las muchedumbres»?

El alma destruida es el sustrato de la industria antropológica, una tabula rasa. Gramsci decía que la guerra y la fábrica, al desarraigar de todo vínculo, servían de forja del hombre nuevo. En nuestro tiempo son la tecnología, el entretenimiento sexual gratis e infinito y el consumismo los que dejan inoperantes a los hombres.

Flora no tiene plan para estas Navidades y cree que no podrá volver al pueblo. Tampoco tiene claro si se reunirán en casa de alguna amiga o brindarán por Zoom. Lo único seguro es que no va a comprar regalos del amigo invisible ni vestido de Nochevieja. Lo más probable es que ponga velas y una corona de Adviento, cocine cinnamon rolls y vista a su gato de elfo. Ayer, inopinadamente, recordó que le encantaba ir con su abuela a la Misa de Gallo y escuchar villancicos. La terneza con que su madre la vestía para la ocasión con el abrigo de los domingos y el aroma a leña y sopa de Nochebuena que impregnaba la casa.

La naturaleza humana se rebela ante la creación del hombre nuevo, porque está hecha para la trascendencia. Tan solo es necesario que existan rescoldos —por eso la tradición es revolución—. Quizá un día, sin saber por qué, esos rescoldos reciban un soplo divino, a lo Génesis 2:7, y la llama vuelva a prender. Quizá sea esta Navidad, distópica para la mundialización tecnomercantil y digital pero no para el que tiene que nacer, que lo hará como siempre: pobre y rechazado.

[1] También denominado y de forma quizás más adecuada aún “Valle del Cilicio” [Nota de la Redacción]

Fuente: https://elmanifiesto.com/sociedad/3...

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Condenado un policía de Melilla por dar patadas en la cara a un detenido en los calabozos

Tortuga Antimilitar - 1 February, 2021 - 00:00

Parece una sentencia ejemplar, pero, según cuenta la noticia de la cadena SER, han sido condenados ambos: detenido y agresor, si bien a penas distintas. Los policías que custodiaban al detenido llevaron a éste a "el cuarto de las mantas", donde no hay cámaras, cabe entender que con intención de agredirle. La sentencia entiende que el detenido "cogió al policía de la pechera" antes de ser ser lanzado al suelo y recibir patadas por parte de uno de los agentes, y por ello lo condena también. El policía ha sido condenado a una pena que evita su entrada en prisión y a una pequeña compensación económica (a la que hay que restar la que el agredido también le tiene que pagar a él).
La reflexión es clara. A todas luces parece un hecho gravísimo el que unos policías armados que actúan de carceleros aprovechen su autoridad y la situación de vulnerabilidad de un detenido para darle una paliza. Más con la premeditación de llevarlo a un lugar donde no pueda quedar constancia de su maltrato. La indefensión del detenido es máxima. En lugar de atajar este tipo de comportamientos, la autoridad política y judicial siempre tiende a mirar para otro lado y a minimizar los hechos. Imaginen a qué hubiera sido condenado el detenido si el resultado de la acción hubiera acabado con el policía hospitalizado con una patada en el ojo y otra en la boca. Nota de Tortuga.

El Tribunal Supremo confirma la condena de un año y medio de cárcel del agente y también la de tres meses del detenido por forcejear

El agente llevó al detenido a una zona sin cámaras de la Dirección General de la Policía de Melilla y tras un forcejeo le agredió.

Alberto Pozas
Madrid

El Tribunal Supremo ha confirmado la condena de año y medio de prisión impuesta a un policía nacional de Melilla por pegar una patada en el ojo a un detenido, que también ha sido condenado a tres meses de prisión por forcejear previamente con el agente. Los jueces explican que la agresión se produjo después del forcejeo dentro de los calabozos y que "la violencia ejercida por el agente fue manifiestamente innecesaria".

Los hechos, según la sentencia a la que ha tenido acceso la Cadena SER, ocurrieron en los calabozos de la comisaría de Melilla, en la Dirección General de la Policía Nacional, en septiembre de 2012. Uno de los detenidos pedía ser llevado al baño mientras "lanzaba improperios" contra los dos policías que le custodiaban: fue entonces cuando los dos agentes le llevaron al "cuarto de las mantas" donde no hay cámaras de seguridad.

Una vez dentro de ese cuarto se produjo un forcejeo en el que el detenido "agarró de la chaqueta al agente policial" que le tiró al suelo y le dio una patada en la tripa y otra en el ojo, afectando a su sistema nervioso y "parálisis inferior hipo/anestesia rama maxilar". El agente que le agredió, según la sentencia, sufrió varias erosiones por el forcejeo.

El Tribunal Supremo acaba de confirmar las condenas impuestas a ambos: el año y medio de cárcel para el agente de Policía Nacional por un delito de lesiones, además de una indemnización de 1.800 euros, y los tres meses de cárcel impuestos para el detenido por resistencia a la autoridad y una indemnización de 120 euros para el agente.

Una actuación "manifiestamente innecesaria"

El Tribunal Supremo, con el magistrado Andrés Palomo como ponente, reconoce que el detenido cogió "por la pechera" al agente pero que eso no justificaba las dos patadas que le propinó después de tirarle al suelo. "Las patadas que le propinó en esta situación en modo alguno responden a una dinámica defensiva, sino que se sitúan en el marco de un comportamiento agresivo", explica la sentencia.

Para los jueces, "la actuación del agente policial es desproporcionada e innecesaria pues se había ya conseguido la reducción y aquietamiento" del detenido, que ya en el suelo "ninguna resistencia podía ofrecer al agente y, en todo caso, el hecho de golpearle en esta situación varias patadas una de ellas en la zona ocular integra un comportamiento agresivo absolutamente gratuito y no justificado".

Sobre el motivo por el que los policías llevaron al detenido a la única sala de la comisaría sin cámaras, la "sala de las mantas", los jueces explican que "no tiene sentido que previamente éstos llevaron al detenido a la sala donde se encuentran las mantas, para coger una de ellas y trasladarle, acto seguido, a los servicios para hacer sus necesidades", ya que "tampoco es lógico que se deje elegir a un detenido la manta entre las distintas que haya en las dependencias policiales, ni que se ofrezca tal posibilidad si todas ellas son, o deben ser del mismo tipo y calidad".

SER

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¿Podemos saber el gasto militar de 2019? (final)

Tortuga Antimilitar - 1 February, 2021 - 00:00

Juan Carlos Rois
Tortuga.

Ver también:

¿Podemos saber el gasto militar de 2019? (1ª parte)

¿Podemos saber el gasto militar de 2019? (2ª parte)

¿Podemos saber el gasto militar de 2019? (3ª parte)

¿Podemos saber el gasto militar de 2019? (4ª parte)

SIETE CONSECUENCIAS DE ESTE ASPECTO CUANTITATIVO

Este aspecto cuantitativo del gasto militar tiene su reflejo en las propias políticas aplicadas.

Lastrando la paz

Con arreglo al índice mundial de paz global para 2019, España ocupa el puesto 38 del ranking de países pacíficos, frente , por ejemplo, a Islandia, que ocupa el primero, Nueva Zelanda, que ocupa el segundo, Portugal, que ocupa el puesto tercero, Austria, que ocupa el 4, Dinamarca, que ocupa el quinto, o Canadá que ocupa el 6. Estos primeros puestos, sin ser una bicoca, se caracterizan, a diferencia de nuestro caso, y entre otros aspectos que puntúan muy positivamente para dicho índice, por su escasa participación en misiones militares, por sus mayores y más equitativas políticas sociales y su menor despliegue militar y militarista.

Según el citado informe, el gasto militar mundial es responsable de al menos el 40% de la violencia en el mundo, una explicación que comparte también el relator independiente de la ONU para la promoción de un orden democrático y justo, que en su informe de 2017 destacaba el papel nefasto del gasto militar como uno de los principales obstáculos para la promoción de un orden justo y democrático, pedía a los gobiernos el trasvase del gasto militar a políticas sociales y de derechos humanos y recomendaba una normativa de naciones Unidas que promoviera dicho cambio.
En el caso de España, el citado índice penaliza a España por la securitización y las políticas de seguridad y policía, por la exportación de armas y nuestra participación en operaciones militares exteriores.

Priorizando el interés securitizador sobre las necesidades de seguridad humana.

Indicadores sociales

No es el único índice que nos ofrece una panorámica adecuada.
El informe de laEuropean Anti-Poverty Network (EAPN) sobre el estado de la pobreza en España 2008-2019 destaca que, aunque con una tendencia decreciente, en España en 2019 «un total de 11.870.000 personas, que suponen el 25,3 % de la población española está en Riesgo de Pobreza y/o Exclusión Social» y que el crecimiento macroeconómico de los cinco últimos años no ha reducido esta grave situación de pobreza.

Del mismo modo ha destacado el aumento de la desigualdad. Una desigualdad que ha sido escandalosa en 2019 y que viene acompañada por un gran agravio comparativo: «la renta total del 20 % de la población con mayores ingresos multiplica por 6 la renta total del 20 % con menores ingresos
Una desigualdad que tampoco tiene parangón en Europa, el referente al que aspiramos a parecernos en cuanto a militarismo. El informe denuncia que «prácticamente todas las variables de pobreza, exclusión y desigualdad, los datos españoles están por encima del valor medio que corresponde al conjunto de la Unión Europea, tanto en lo que se refiere a los valores del año 2018 como a la variación acumulada desde el año 2008. Por una parte, la tasa AROPE es 4,3 puntos porcentuales superior a la media UE y la séptima más alta de todos los países miembros. Por encima sólo están Bulgaria, Rumanía, Grecia, Letonia, Lituania e Italia. Respecto a su evolución desde el año 2008, el AROPE, el incremento en España es el cuarto más elevado de todos los países de la UE».

También para la OCDE las políticas sociales se han visto especialmente golpeadas en España tanto en 2019, como en años anteriores. De hecho, ninguno de los indicadores sociales de la OCDE nos pone en buena posición.

Llama la atención, ante tal desaguisado, el enorme agravio comparativo que supone el uso de más de 35.000 millones de euros que el gasto militar importa en 2018, para «políticas de defensa». ¿Defensa de qué? Desde luego de las necesidades y derechos sociales de la población no, pues sólo con lo que se destina a esos ministerios «civiles» colaboracionistas con el gasto militar al año, podríamos duplicar, triplicas y cuadruplicar muchas de las partidas sociales minusvaloradas en los presupuestos generales del estado.

Insolidaridad internacional

En cuanto a la cooperación al desarrollo, de nuevo la OCDE arroja datos que sitúan a España en 2019 en el furgón de cola de Europa. Según los coeficientes que maneja la OCDE «en términos reales hay una disminución de la AOD del 4´6%, lo que supone que el esfuerzo de ayuda al desarrollo pasa del 0´19 al 0,18 PIB.»

A ello podemos acompañar del elevado nivel de la llamada «ayuda no genuina», que no contribuye a la lucha contra la pobreza y la desigualdad. El informe AidWatch de 2018, de la Confederación Europea de ONG para el desarrollo (CONCORD) refleja esta lamentable situación en el caso de la ayuda española, más enfocada a la protección de los intereses de las empresas españolas que en el desarrollo genuino de los pueblos.

Nuestro gasto militar favorece nuestra inclusión en el club de la OTAN, con su política de imposición violenta a escala global, pero también condiciona nuestras políticas generales, abrazadas a la imposición de los intereses de EEUU (de cuyo escudo de protección formamos parte con varias bases militares) y la emergente potencia militar de la UE (con la participación en sus cuerpos militares como un actor destacado del intervencionismo militar creciente de la UE), 0 la cesión de bases como la de Bardenas Reales para el entrenamiento militar de sus políticas de agresión, o el uso de nuestra guardia civil y de la armada para consolidar la abusiva política de control migratorio del mediterráneo, ante una migración forzada por muestras propias políticas «europeas» en el Sahel).

Todos estos indicadores llevan a una conclusión fundamental: el militarismo contribuye a la injusticia social, sostiene la situación de violencia estructural y cultural tan elevadas que padece el mundo y son una de las causas y un efecto a la vez del paradigma de dominación-violencia que define el estado del mundo y que, junto con las otras crisis interrelacionadas que padece nuestro mundo (ecológica, patriarcado, . . .).

Intervencionismo militar español.

España, según los datos «oficiales» que manejemos, cuenta con militares interviniendo en conflictos internacionales entre 16 a 20. Ello se debe a que en algunas zonas acudimos en dos contingentes diferentes, lo que hace que el Ministerio lo cuente a veces como una sola misión o como dos. Tampoco suelen contar como «misiones» las participaciones españolas en lo que llaman «diplomacia de la defensa» que consiste básicamente en proporcionar asistencia militar y formadores a diversos países del cuerno de áfrica y en dotarlos de material bélico Made in Spain para que hagan el trabajo por nosotros.

El cuadro más reciente de estas misiones, sacado de la infografía del propio ministerio de Defensa, da cuenta de nuestro exagerado intervencionismo militar.

Si contamos el intervencionismo español desde que se autorizó por primera vez, en tiempos de Felipe González, hasta el momento actual, encontramos la presencia de tropas militares españolas en al menos 92 operaciones militares españolas, propiciadas por todos y cada uno de los gobiernos del turnismo español en el gobierno sin excepción.

Contamos con una definición estratégica que aplican nuestros ejércitos y que implican el despliegue que mantienen. Se llama doctrina de fronteras avanzadas, según la cual nuestra frontera militar y estratégica se sitúa en el Sahel y el cuerno de áfrica, en oriente medio y en la frontera de Europa con Rusia.

Provocamos inestabilidad en estos límites porque es la manera, al parecer, de estabilizar nuestro sistema de vida privilegiado aquí. Eso justifica la política militar intervencionista de España en el mundo.

Este intervencionismo no es barato. En una anterior colaboración de mediados de 2019 con Tortuga ya adelantábamos que España llevaba gastados en operaciones militares en el exterior al menos 15.185,95 millones de euros, cantidad a la que al menos hay que sumar los más de 1.200 millones del año 2020 y los más de 1.200 que gastará en 2021.

La pregunta surge evidente: ¿en qué ha mejorado la situación de violencia mundial este intervencionismo español?¿en qué han mejorado las situaciones de derechos humanos, justicia social o paz en Malí, Líbano, Irak, Afganistán, golfo de Guinea, Cuerno de áfrica, Oriente Medio y un largo etcétera?

Porque bien se merece una auditoría esta presencia militar abrumadora que, según los diversos indicadores que utilicemos, ha contribuido a mantener, cuando no empeorar, las condiciones de violencia y conflicto de amplias regiones del planeta y, con ello, la inestabilidad global.

Por no hablar de la parte de nuestro gasto militar que destinan nuestros preclaros próceres a fortalecer una industria militar principalmente exportadora que ayuda a países como Egipto, Arabia Saudí y otros por el estilo a propagar la guerra y el conflicto sin contar con el enorme tráfico ilegal de armas mundial donde también aparece el armamento español.

Todo ello forma parte de nuestra política de defensa y seguridad y todo ello debe contabilizarse en su cuenta de resultados, junto a las emotivas retransmisiones de ministros, presidentes de gobierno o reyes por navidad animando a la tropa desplazada a lugares que no sales ni siquiera en el imaginario de la sociedad y que, los pobrecillos, no pueden comerse el turrón.

Mantener la estructura militar.

Después de oír hace poco menos de un mes a diversos espadones, jubilados y en activo, explicarnos su recetario social, no parece muy descabellada la afirmación antimilitarista acerca del peligro social de los ejércitos, es decir, de cualquiera de ellos.

No vamos a incidir en este aspecto de sobra verificado en la triste historia de aquí.
Pero actualmente mantenemos un ejército que entre sus características más acusadas, fuera de la de su ideología, son el ser una estructura monolítica y gregaria, gigantista en su número y estructura, descompensada por su enorme número de mandos y oficiales (uno por cada 1,7 soldados), y que defiende intereses y privilegios propios.

El gigantismo de nuestro ejército, incluyendo tanto los mandos como los oficiales en activo, los reservistas en sus distintas categorías y las llamadas clases pasivas militares, junto con la enorme e igualmente desproporcionada guardia civil, cuerpo militar donde los haya, pesa como una losa y da de comer a una enorme cantidad de personas, cerca de 3.500.000.

Desde el punto de vista del gasto no es lo mismo tener un ejército de esta dimensión que tenerlo, por ejemplo, de la mitad, o de un tercio, o que no tenerlo, sobre todo cuando sabemos que el gasto militar genera un enorme coste de oportunidad dado que no produce nada ni ofrece retornos significativos.

La gran pregunta es ¿necesitamos un ejército elefantiásico como el que sufrimos?
Y la gran respuesta es que no, o al menos la gente de a pie no, porque dicho ejército no se precisa para ninguna de las funciones que el constructo de la defensa militar «democrática» asigna a un ejército: defender nuestra soberanía y la vida de los españoles frente a agresiones exteriores (que hoy son impensables) o ejercer una labor de prevención y disuasión frente a hipotéticos enemigos que hoy son quiméricos.

Si algún peligro amenaza a la sociedad, este no tiene naturaleza militar y tiene más que ver por los múltiples problemas globales que sufre el planeta y las diversas crisis que cercan nuestra convivencia, principalmente las de índole cultural e institucional que tienen que ver con el decadentismo de nuestro sistema político y el fin de ciclo cultural que sufren todas las sociedades.

La respuesta a éstas no es militar. No pueden consistir en incrementar las ya de por sí muy altas concentraciones de militarismo en nuestra atmósfera social, ni en fusilar a una parte de la población o imponerla políticas autoritarias ni securitizadoras. Menos aún en incendiar conflictos en el exterior o promover guerras.

Y si la guerra no es el escenario, y si la guerra futura (de haberla) es de tercera ola, altamente tecnificada, lo cierto es que no se sabe muy bien para qué se necesita un ejército masivo como el que cuenta España.

Si tiene un valor, es el que nuestra casta política le otorga, un valor simbólico y de mantenimiento de los privilegios. En la reciente catástrofe pandémica se ha visto con claridad: en vez de soluciones basadas en los cuidados, en el refuerzo de la ciencia o la sanidad, militares a troche y moche.

Lo militar tiene para nuestras élites, políticas y económicas, el alto valor de su empleo securitizador para defender sus privilegios y negocios. La fuerza como ultima ratio, el estado de excepción como ley más segura.

De ahí que los de arriba de cualquier sociedad, en vez de cambios sociales hacia la seguridad humana y la promoción de una sociedad más justa, prefieran constituir el ejército, cualquier ejército, en baluarte de sus privilegios, lo que a su vez conlleva favorecer los privilegios gremiales de los ejércitos, constituyéndolos en una especie de estado dentro del estado con amplio margen de autonomía interna, pero al servicio del poder.

¿Conocen alguna otra institución que tenga justicia y tribunales propios, instituciones culturales y deportivas propias, universidades propias, escuelas propias, hospitales y sistema de prevención social propios y separados del resto, política de vivienda propia, farmacia propia, policía propia, parques naturales propios, farmacia y medicamentos propios, museos propios y hasta, por si algo faltara, una catedral propia? ¿conocen alguna que pueda afectar los usos de cualquier rincón del territorio a sus intereses? ¿alguna que haya conseguido que todos los ministerios del país le financien parte de sus gastos?

¿Les resulta explicable a qué se debe esto?

El enemigo interno

Yendo un poco más lejos, controlarnos a los que no pintamos nada es una de las misiones que los ejércitos tienen en nuestras sociedades modernas.

Antiguamente la doctrina que estructuraba este control «militar» de los de dentro era conocida como doctrina del enemigo interno, porque se supone que, frente a los enemigos externos, siempre hipotéticos, cabía defenderse de la gente de dentro que podía actuar como quinta columna a favor de estos o bien, sencillamente, pretender romper desde dentro la hipotética unidad de destino en lo universal que forma parte del imaginario militar autóctono.

Hoy en día, con nombres cambiados, también nuestro planeamiento sostiene la utilización del ejército contra el tradicional enemigo interno, ahora revestido de otras nomenclaturas.

Puede verse esta orientación en la propia directiva de defensa vigente, o en el libro blanco de la defensa y los demás documentos de planeamiento.

El ejército también nos controla y si usted no se da cuenta es porque no quiere o porque no sabe, sin contar con la cada vez mayor integración de las fuerzas de seguridad externas a lo militar a la doctrina securitizadora que forma parte de esta visión del enemigo interno.

Casos particulares en que el militarismo afecta a su vida

Nuestro modo de vida es un asco. LO es sin militares y lo es mucho más con ellos.
Mucha gente practica el gongorismo más chusco: ande yo caliente,... sin mirar el modo en que ese egoísmo personal nos repercute para mal a todos, incluido uno mismo, pues por la indefectible ley de la gravedad, cuando se escupe hacia arriba es muy probable que las miasmas o el salivazo acabe también aterrizando en nuestras cocorotas.

¿Quiere usted pasear por las Bardenas reales, una reserva de la biosfera? Pues espérese a hacerlo cuando los militares no tengan a bien realizar maniobras militares sobre este espacio, porque es muy probable que la avutarda se altere y no pueda poner sus huevos si pasea usted, pero no sufre impacto alguno si pasa un F18 de la UE entrenando un próximo ataque militar.

Lo mismo le pasará si quiere contemplar la naturaleza desde Pájara o si aspira a unas islas canarias sostenibles, pues ahora Canarias se ha convertido en un espacio de interés especial para la defensa militar y la gente del común les resulta un estorbo.
Es insufrible encontrar cómo los militares pueden condicionar los usos de la tierra, de la agricultura incluso, a sus propios intereses con sólo declarar zona de interés para la defensa un lugar cualquiera, de forma que si usted quiere plantar vaya a saber qué, deba pedir autorización a los militares en cualquiera de los pueblos circundantes del Cuartel de San Gregorio, por ejemplo, o del Teleno, entre otros muchos lugares, o si quiere ponerse una casa ecológica e integrada en la naturaleza, o una casita sencillamente, en cualquier lugar de la sierra del Retín o de la costa de cualquier lugar que esté declarada de interés para la defensa, deba igualmente pedirles autorización o, incluso, exponerse a que el registrador de la propiedad no le pueda inscribir el asunto en el registro.

La defensa condiciona los usos del territorio porque se supone (y así lo declara el Tribunal Supremo) que su interés es prioritario. Por eso habrá oído quizás que los militares pueden realizar maniobras en Doñana y que pueden hacerlo sin pedir autorización alguna, o que amanecen algún día en el pirineo haciendo un simulacro de invasión e invadiendo en realidad un pueblito.

Tal vez los urbanitas tienen menos oportunidades de ver afectada su vida diaria por el militarismo, porque en realidad que ayudemos a mantener varias guerras a lo largo del planeta o que vendamos armas a países de elevado ardor guerrero no se ve mucho en la nómina que recibimos.

Pero si usted ha ido a una manifestación y le han dado una manta palos, o simplemente le han amedrantado con sus despliegue y coreografía militar, probablemente se lo deba a los cursos que reciben del ejército israelí nuestras fuerzas de seguridad.

El ejército ha militarizado servicios en varias situaciones con ocasión de huelgas, lo cual, si se ha visto involucrado en alguna de estas, lo habrá probado en sus propias carnes.

¿Opina que hay que reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que genera nuestro modo de vida? Sepa que, según el último informe de impacto de nuestros ejércitos al respecto, algo ya antiguo porque no se han atrevido a publicar otro, la actuación ordinaria del ejército producía al año más de 150 materias altamente contaminantes y emitía cantidades desmesuradas de halones de los principales gases de efecto invernadero.

¿Se quiere ir usted de vacaciones a un establecimiento idílico y a precio de ganga? ¿quiere acceder a ayudas jugosas a la vivienda? ¡qué lástima, porque las convocatorias anuales que realiza el Ministerio de Defensa y el INVIED pone como condición la de ser militar y usted no lo es. ¿prefiere disfrutar de los imponentes espacios recreativos de La Dehesa o del club hípico o del espacio deportivo San Jorge, en Madrid o de espacios recreativos y deportivos exclusivos en otras regiones? Tampoco podrá.

A lo mejor ha orientado su vocación a la ciencia y pretende hacer investigación. Probablemente tendrá la mala suerte de tener que marcharse a otro país para poder cumplir su sueño, salvo si se piensa dedicar a la investigación militar, en cuyo caso sabe que el gasto presupuestario de 2021 en i+d+i destinará a investigación militar (esencialmente fabricar armas) el triple de lo que destinará a investigación civil.
Pero el grueso de la población no tiene problemas, porque no queremos aprender a montar en caballo o en barco, no vamos a plantar algo más allá de un geranio, ni a pasear por parajes asombrosos, ni a manifestarnos, ni a hacer otra cosa que ver la tele.

Claro que, si allí se reproducen estereotipos machistas y violentos, o se ensalza la guerra y las gestas militares, o se enseña a resolver los problemas sociales aplicando altas dosis de violencia sutil e indirecta frente al otro, tal vez debería preocuparse de las instituciones que perpetúan esto. Y más si tiene un hijo o una hija en edad escolar, porque es muy probable que en algún momento de sus estudios le intoxiquen la cabeza con las nuevas tendencias de la «cultura de la defensa» que promueve con los presupuestos generales el ministerio de Defensa y que consiste en adoctrinar a los menores para que apoyen a las fuerzas armadas de forma acrítica, cuando no para que formen parte de su tropa.

Y qué no decir de los estudios que con tanto esfuerzo habrá realizado para cualificarse y que en un momento dado, en una oferta de trabajo, va a verse relegados por otros no cualificados a quienes les van a dar el mismo título por el hecho de haber firmado un convenio de homologación en su comunidad autónoma con el Ministerio de Defensa.

¿Vive en la Comunidad de Aragón? Pues mire qué suerte, porque la Comunidad de Aragón financia el profesorado que contraten los centros militares de FP gracias a sus impuestos.

Paga usted un IBI o una tasa de basuras, o cualquier otro tipo de tasas en una gran ciudad donde hay cuarteles e instalaciones militares. Enhorabuena. Una parte proporcional del gasto en estos servicios que benefician al ejército la paga usted por ellos, pues están exentos de los mismos.

¿Es usted una persona solidaria con el tercer mundo? Sepa que parte de la solidaridad española tiene una finalidad nada santa. ¿Colabora con ONG´s que trabajan en el tercer mundo? Cuídese de elegir bien. Algunas de las más renombradas colaboran con los ejércitos en sus misiones «de paz» y unas pocas de ellas son nada críticas con su actuación.

¿Tiene esperanza en una sociedad más justa? Empiece por cuestionarse la distribución del gasto en los presupuestos públicos y las prioridades a las que atiende. Aspire a menos gasto militar y más gasto social. Es el modo de construir una parte de esta esperanza que usted tiene y, si me apura, es imposible construirla sin abordar este asunto.

¿Aspira a un cambio cultural, de valores? ¿Cree de verdad en la paz? Si es el caso poco más puedo decirle. Los ejércitos no promueven la paz. Si acaso esta empieza a construirse una vez que ellos dejan el campo de acción libre.

Podría poner una tras otra, ciento de páginas de ejemplos de cómo en lo cotidiano y cada día el ejército y el militarismo nos aprisionan en su cárcel sutil y nos convierten en cómplices de su lógica.

No lo piense más, en esto no se puede, aunque se quiera, ser neutrales. LO que nos ponen de militarismo nos lo quitan de seguridad humana, de felicidad, cómo lo quiera llamar.

Desmilitarizar (no desarmar) es hoy una tarea tan urgente como otras causas, por fortuna con buena salud y fama.

Nuestro reto es saber poner la desmilitarización también en la agenda de esas otras causas imprescindibles.

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Pablo Hasel

Tortuga Antimilitar - 31 January, 2021 - 00:00

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Eléctricas: El retiro dorado de la política

Tortuga Antimilitar - 31 January, 2021 - 00:00

Tres presidentes, más de 20 ministros y varias decenas de secretarios de Estado han pasado de crear las reglas del mercado eléctrico a cobrar millonarios sueldos en los consejos de administración de las principales empresas del sector.

Martín Cúneo

@MartinCuneo78

¿Sueñan los políticos con las eléctricas? Desde los inicios de la privatización del sector cientos de altos cargos públicos han acabado en los consejos de administración de las pocas empresas que controlan la generación, la distribución y la comercialización de la energía. El resultado del experimento, el esperable: una política energética a medida de los intereses del oligopolio que domina el mercado eléctrico.

De siete presidentes del Gobierno que ha tenido España desde la muerte de Francisco Franco, tres de ellos terminaron a sueldo de las eléctricas: Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González y José María Aznar. Más de 20 ministros, tanto del PSOE como del PP, y muchos más secretarios de Estado, pasaron de diseñar e impulsar las normas que rigen el mercado eléctrico a cobrar sueldos millonarios gracias a estas “puertas giratorias”.

Prácticamente todos los grandes timoneles de la economía española han terminado trabajando para los intereses de las eléctricas en detrimento de los del Estado: Miguel Boyer, Pedro Solbes, Luis de Guindos y Elena Salgado. En el caso de Rodrigo Rato, no lo hizo en plantilla, pero facturó a Endesa 25,8 millones de forma ilegal.

Según datos de El Economista, la remuneración de un consejero externo independiente, una figura muy utilizada entre los políticos retirados, es de 240.000 euros anuales en Endesa, de 374.000 euros en Iberdrola, de 178.000 euros en Red Eléctrica Española y de 225.000 euros anuales en Naturgy. El propio Felipe González llegó a cobrar cerca de medio millón de euros de Gas Natural (hoy Naturgy) en cuatro años de trabajo antes de abandonar la compañía porque el trabajo le resultaba “aburrido”.

Un sueldo considerable, pero no tanto como el de Beatriz Corredor, ex ministra de Vivienda con el PSOE y presidenta de Red Eléctrica de España desde febrero de 2020: nada menos que 546.000 euros en un solo año.

El actual régimen de incompatibilidades no ha impedido que se generalicen las puertas giratorias y los intentos de reformarlo se han estrellado antes de despegar. En septiembre de 2020, Iberdrola fichaba a la exministra de Agricultura y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, y a la antigua titular de Empleo, Fátima Báñez, para dos de sus filiales en Brasil y México.

Las eléctricas sueñan con los políticos

Hay historias personales que explican muy bien cómo funcionan las puertas giratorias. Fijémonos por un momento en la trayectoria personal de Carmen Becerril. Afín al PP, fue un alto cargo dentro de la Secretaría de Estado de Energía durante el primer mandato de José María Aznar.

Podría parecer un puesto no muy importante. Pero sucede que en esas oficinas, en ese momento preciso, se diseñaban las bases del futuro modelo eléctrico español, nada menos que la famosa ley 54/1997. Entonces, los teléfonos no dejaban de sonar, cuenta la propia Becerril. “Estoy muy preocupado por la salud del Papa”, soltó el entonces secretario de Estado de Energía en una reunión. Tras unos segundos de sorpresa general resolvió el chiste: era el único que no había llamado preguntando por la ley.

En la historia que relata Carmen Becerril no se especifica quién estaba llamando a las oficinas de la Secretaría de Estado de Energía. Claramente, por el resultado de ley, no eran los consumidores.

La liberalización del sector eléctrico ya había empezado con el Gobierno de Felipe González. La ley 54/1997, que renunciaba abiertamente “a la noción de servicio público”, iba mucho más allá, creando una normativa a medida de las grandes empresas, a costa de los consumidores y del propio Estado.

Según el entonces ministro de Industria, Josep Piqué, la fijación del precio se dejaría en manos de la oferta y la demanda, algo que solo podría traducirse en una “reducción de la tarifa” al permitir la libre competencia.

Desde entonces, el precio de la electricidad se fija en una subasta continua en la que las diferentes empresas generadoras dicen cuánta energía pueden producir y a qué precio. Se empieza a cubrir la demanda empezando por las más baratas y la última en entrar, la más cara, marca el precio de las demás.

Una fórmula polémica, distorsionada por el hecho de que los vendedores de energía y sus compradores suelen pertenecer a los mismos grupos y, en ocasiones, incluso, se han puesto de acuerdo para inflar los precios de la electricidad. En 2019, Competencia multó con 25 millones de euros a Endesa y Naturgy por inflar los precios de la electricidad. En 2013, el mismo órgano sancionado con otros 25 millones de euros a Iberdrola por la misma práctica.

Dinero caído del cielo y otros milagros

Además de las subastas, entre las herencias de aquel modelo energético destacan algunos regalos especialmente interesantes para asegurar que las eléctricas siempre salgan ganando: los “beneficios caídos del cielo” de las nucleares y las hidroeléctricas y los costes de transición a la competencia.

Los costes de transición a la competencia son una especie de indemnización para las grandes eléctricas por aceptar la competencia, una ayuda para contrarrestar los posibles vaivenes de un mercado controlado casi sin fisuras actualmente por tres actores. Una investigación del Obser­vatorio de la Deuda en la Globalización (ODG) cuantificaba estas ayudas a las grandes empresas en 7.327 millones de euros.

El “dinero caído del cielo” o también conocido como “sobrerretribución” de las nucleares y las hidroeléctricas es una consecuencia de cómo se calcula el precio de la luz en las subastas del mercado eléctrico. En estas subastas diarias se asigna el mismo precio —el más alto hasta que se cubre la demanda— a todas las generadoras de electricidad. Las nucleares y las hidroeléctricas, que ya han amortizado sus inversiones hace décadas, son las que pagan menos por la generación de electricidad. Un regalo de 10.000 millones de euros, al menos hasta 2015, según el informe del ODG. Esta diferencia la pagan los hogares a través de la factura de la luz.

Si se suman todas las concesiones a las grandes eléctricas, según este estudio del ODG, los hogares entregaron a través de la factura de la luz a las grandes eléctricas entre 60.000 y 80.000 millones de euros en “pagos ilegítimos” entre 1998 y 2013. Una derrama continua para pagar los beneficios de las eléctricas y los millonarios salarios de sus consejeros, entre ellos centenares de políticos de todos los colores.

Para cerrar el círculo, en el año 2000 el Gobierno del PP diseñó un plan para garantizar perpetuamente los beneficios de las eléctricas. Las empresas pusieron sobre la mesa sus costes y el Gobierno los aceptó sin ningún tipo de auditoría pública. A partir de ese momento, si el dinero que ingresaban las empresas era inferior a esos costes acordados, se debía pagar esta diferencia a las empresas. Se había creado la famosa deuda con las eléctricas, que luego fue titulizada y comprada por los grandes bancos. Aún hoy los consumidores la pagan religiosamente en cada factura de la luz. En 2019, se habían ‘devuelto' 21.000 millones de euros. Y quedan otros 21.000 millones euros por pagar.

El resultado de este gran golpe: en 2020, España era el tercer país de Europa con la factura de la luz más cara de toda Europa; y en las primeras semanas de 2021, el primero de todo el continente.

Al igual que Aznar y Piqué —entre una larguísima lista de altos cargos de aquella época— Carmen Becerril pasó de trabajar en el diseño del sector eléctrico a ocupar sillones en las principales empresas del sector: directora general de internacional en Acciona, presidente de Acciona Energía y consejera de Endesa. Las vueltas de la historia, a partir de 2018, Becerril pasó a dirigir OMEL/OMIE, la entidad que gestiona las subastas de electricidad en la península.

Y es un solo caso. El trabajo de investigación realizado por La Marea #YoIbexTigo llegó a contabilizar 175 altos cargos políticos que terminaron trabajando para las eléctricas.

La agencia de colocación

En los años 80 —cuando las empresas energéticas y eléctricas eran públicas— el trasvase de políticos vinculados al PSOE y al antiguo régimen a los consejos de administración era la norma. Unas puertas giratorias que siguieron abiertas y funcionando a todo gas cuando estas empresas fueron privatizadas a partir de los 90.

La participación del Estado en alguna de ellas —el 20% en Red Eléctrica y el 5% en Enagas— permitía convertir estas compañías en agencias de colocación de cargos políticos, una especie de retiro soñado para los políticos afines al partido del Gobierno. La participación de diversas cajas de ahorros en las empresas eléctricas fue otra de las vías de entrada de numerosos altos cargos públicos afines al PSOE y el PP, pero también cercanos al PNV, a CDC o a ERC. Muchos de estos ejecutivos terminarían enterrados en juicios por fraude y malversación tras la ruina de las cajas de ahorros en plena crisis inmobiliaria.

La agencia de colocación nunca dejó de funcionar, independientemente del partido en el Gobierno, aunque fue en tiempos de Mariano Rajoy cuando el sistema de puertas giratorias quedó más expuesto. La designación en marzo de 2012 como consejeros de Red Eléctrica Española de Ignacio López del Hierro, marido de María Dolores de Cospedal, y de Alberto Nadal, ex secretario de Estado de la Energía y hermano del ex ministro de Energía, Álvaro Nadal, hizo saltar la polémica. En pocas horas se vieron obligados a renunciar al cargo.

Un año después, Mariano Rajoy impulsó la reforma del mercado eléctrico con la ley 24/2013, que hizo dos nuevas concesiones a las eléctricas: el llamado impuesto al sol y el recorte a los subsidios a las renovables, que aún hoy obligan al Estado a pagar multimillonarias multas en los tribunales de arbitraje internacionales. Dos de los responsables de esta reforma, Ignacio Grangel y Luis Valero, en menos de un año estaban colocados en los consejos de administración de las eléctricas, según la investigación de #YoIbexTigo.

El uso de las puertas giratorias está en el corazón mismo del modelo eléctrico español. Hasta ahora, no ha habido intentos serios de reformar el régimen de incompatibilidades para erradicar esta práctica, convertida en una correa de transmisión directa entre las grandes empresas y el Boletín Oficial del Estado.

La lucha contra las puertas giratorias fue uno de los caballos de batalla de Unidas Podemos frente a la “casta” política en sus orígenes. Todavía en su programa electoral de noviembre de 2019 se incluía la propuesta de prohibirlas. Pero en algún momento de la negociación con el PSOE esta iniciativa perdió fuelle y en el acuerdo de legislatura entre ambas formaciones se recoge apenas una vaga intención de regular “de manera más efectiva” las incompatibilidades. Por ahora, y a menos que haya sorpresas, los políticos podrán seguir soñando con un retiro dorado en las eléctricas. Y las eléctricas podrán seguir dirigiendo la política energética del país.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/multi...

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FEINDEF no se celebrará en 2021 en Madrid

Tortuga Antimilitar - 30 January, 2021 - 00:00

El rechazo de Liverpool y Sevilla a organizar una Feria de Armas demuestra que es posible, desde la ciudadanía, evitar este indigno negocio.

Josemi Lorenzo Arribas
Desarma Madrid

Liverpool iba a celebrar una feria internacional de guerra electrónica (Electronic Warfare Europe) este año. Cuarenta mil personas protestaron, conocidas o anónimas, y la Association Old Crows, organizadora, se vio obligada a cancelarla el pasado 17 de septiembre. La excusa ofrecida, claro, fue la covid, que es la que se emplea ahora cuando se sabe que no te quieren ni ver, o que se lo digan al Rey fugado, que esgrimió la misma para justificar que no volvía a casa por Navidad. La alcadía de Liverpool firmó un código ético para evitar que este tipo de encuentros puedan desarrollarse en el futuro en la ciudad.

Los organizadores buscaron otro destino: Sevilla. La plataforma Stop Feria de Armas comenzó su labor, y logró también su cancelación. Todavía el Ayuntamiento no ha actuado tan valientemente como el de Liverpool ni ha firmado una declaración pública que evite la posibilidad de una repetición, pero el concejal de turno sí confesó: “Tenemos que aprender de otras ciudades europeas. En Liverpool acabaron suspendiéndola a poco de su celebración y al venir a Sevilla podía situar a la ciudad en el centro de un debate armamentístico que entendemos perjudicial para nuestra ciudad”.

Madrid tiene, entre otras desgracias, la de ser la sede de una celebración de una feria internacional de seguridad y defensa (léase armamento) desde hace muchos años. Al principio, organizada por un chiringuito minúsculo (grupo Atenea Seguridad) entre los que se encontraban militares golpistas. La feria se llamaba HOMSEC. Quebró el negocio de estos nostálgicos y le tomó relevo directamente el Ministerio de Defensa. A la nueva feria la llamaron FEINDEF, acrónimo de Feria Internacional de Defensa (o sea, de la Guerra). Su página web no abandona el secretismo y la opacidad con la que se tratan estos temas, cuidadosamente alejados del debate público, pero sí excluye ver armas, su principal producto, en su galería fotográfica. Apenas la ministra Margarita Robles aporta cuota de mujeres entre tanta testosterona y tanto militar de alta graduación, esos de los que, al darse la vuelta, conspiran por whatsapp con sus conmilitones.

FEINFEF tocaba celebrarse en mayo de 2021 pero, esta vez sí, la covid la evitó. Su celebración se ha retrasado al mes de noviembre. Buena señal. Tendrá lugar, dicen, otra vez en el recinto ferial IFEMA, donde en condiciones bien penosas tanta gente sanitaria hace apenas unos meses luchó por la vida de todas mientras cuerpos militares (la UME) se paseaban triunfalmente equipados en una enorme operación de propaganda.

Estamos a tiempo de impedir que este desatino nuevamente manche el nombre de una ciudad, de nuestro país. Como Liverpool, como Sevilla. Cierto es que la feria cancelada era organizada por una asociación privada. Con más razón, pensamos, hemos de exigir la cancelación cuando las responsables son las instituciones públicas pagadas con dinero de todo el mundo.

Es indecente acoger una feria armamentística, por más que se disfrace con eufemismos.

Debiera ser ilegal que los traficantes de armamento se puedan reunir para hacer lo que saben.

Tendría que ser un delito que una institución pública lo autorizase. Qué decir de apoyarla y financiarla.

La plataforma Desarma Madrid viene denunciando estas ferias año tras año, como puede verse en anteriores entradas de este blog. En las dos últimas, se realizaron acciones directas noviolentas el día de su inauguración. La multa de más de 11.000 euros con que sancionaron a las activistas en 2017 no impidió que volvieran en 2019. Le temen mucho más a las armas vendidas que a las multas, y saben que la desobediencia civil consiste en esto: en poner el cuerpo para que las hostias, físicas o administrativas, no nos destrocen el alma. El alma de la que carecen quienes se lucran con el negocio de la muerte. Llámense old crows (cuervos viejos) o ministerios de Defensa.

Son deseos para el nuevo año. Que FEINDEF no se celebre en 2021. Ni en Madrid, ni en ningún otro sitio.

Desarma Madrid pretende continuar vuestro trabajo. Gracias, Liverpool. Gracias, Sevilla.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/plane...

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La relevancia de Gandhi en tiempos de crisis globales

Tortuga Antimilitar - 30 January, 2021 - 00:00

Por Ashish Kothari

Cuando llega el 2 de octubre los líderes políticos, religiosos y de los negocios en India y otros lugares recuerdan al Mahatma Gandhi, cantan sus alabanzas y juran vivir según los ideales que él apoyaba. Un día después, o quizás esa misma noche, se le deja atrás tan rápidamente como fue recordado esa mañana. Peor aún, vuelven a asesinarlo a él y a los ideales de no violencia, autodependencia y bienestar universal por los que vivió y murió. Y sin embargo, vale la pena preguntarse: ¿en este mes de su 151 aniversario, sigue teniendo relevancia en un mundo cada vez más desgarrado por conflictos y crisis de todo tipo?

De manera interesante, en los últimos años parece haberse reavivado la atención por su vida, ideas y acciones. Varios movimientos locales y globales están aplicando principios como la desobediencia civil y la no violencia, con el reconocimiento explícito e implícito de su inspiración en Gandhi. Otros recuerdan su visión clarividente sobre los impactos ecológicos del ‘desarrollo' sin restricciones. Pero está también la atención adversa sobre él por algunos de los movimientos antiracistas que recuerdan los puntos de vista racistas que parecía haber apoyado en sus primeros años como activista en Sudáfrica. Y en India se ha convertido en un símbolo cínicamente conveniente de los programas preferidos del gobierno sobre limpieza y, más recientemente, autodependencia; ¡aunque algunas personas animadas implícitamente por el actual régimen hipernacionalista celebran incluso a su asesino Nathuram Godse como un patriota!

Sea lo que sea lo que uno piense sobre la naturaleza en contraste del interés recientemente revivido por su figura, no hay duda de la relevancia de Gandhi en las luchas e iniciativas diarias de gentes de todo el mundo. Directa o indirectamente, sus ideas de swaraj, satyagraha, sarvodaya y ahimsa están vivas, y se han vuelto aún más importantes en un mundo desgarrado por desigualdades crecientes, devastación ecológica y formas antiguas y nuevas de privación de las necesidades básicas para más de dos miles de millones de personas.

Satyagraha: decirle la verdad al poder

Múltiples crisis globales preexistentes se han exacerbado con la pandemia del covid 19 y todavía más por las respuestas de los estados ante ella. En muchos países, el gobierno la ha utilizado como excusa para incrementar las tendencias autoritarias, entre las que se incluye la vigilancia de los ciudadanos en nombre de la seguridad. Además, se ha utilizado como una oportunidad para la toma de decisiones que van abiertamente contra los trabajadores y contra el medio ambiente, sabiendo que la capacidad de disentir se ha reducido mucho entre poblaciones que se supone no deben aventurarse en las calles. Es aquí donde la idea gandhiana de satyagraha, de decir la verdad al poder de forma no violenta, es tan importante.

De muchas maneras diferentes, Gandhi practicaba satyagraha, resistiéndose al poder colonial o a la marginación de los musulmanes en una sociedad con mayoría hindú. Es también interesante que lo usó como un medio para conseguir una base ética para la transformación. Por ejemplo, cuando desconvocó el movimiento nacional de no cooperación contra el dominio colonial como señal de expiación por un incidente en el que miembros del movimiento quemaron una comisaría y mataron a varios policías. Esto está estrechamente relacionado con su constante insistencia en la ahimsa o no violencia, especialmente relevante tanto en la resistencia a las fuerzas de opresión como a no albergar sentimientos de venganza violenta.

Nelson Mandela estuvo inspirado por este llamamiento a un proceso de ‘verdad y reconciliación' que permitió una transición pacífica para salir del apartheid en Sudáfrica, en lugar de un periodo de actos de venganza sangrienta contra los colonos blancos (que hubiera sido totalmente comprensible dados los horrores del apartheid). Otro discípulo de este enfoque, Martin Luther King, es uno de los predecesores del actual movimiento antiracista en los EEUU, incluida la última rebelión por George Floyd, que es explícitamente no violenta. (Como comentario al margen es interesante que la conexión más explícita con Gandhi parece ser la demanda entre algunos elementos del movimiento antiracista de derribar sus estatuas para protestar por lo que es visto como una actitud racista por su parte cuando estuvo en Sudáfrica, un punto de vista que ha sido matizado por diversos especialistas en Gandhi, incluso profundizando en el periodismo del movimiento negro de ese periodo).

Entre otros que han recogido el enfoque de satyagraha se incluye Extinction Rebellion, un movimiento global de ruptura no violenta que llama la atención sobre la devastación masiva del planeta y de la vida humana por la crisis climática causada por el sistema político y económico dominante. En India, jóvenes de todo el país convocaron una satyagraha el 25 de agosto para protestar por el intento descarado por parte del gobierno de debilitar la legislación que obliga a una valoración del impacto medioambiental de los proyectos de desarrollo. Muchos movimientos de base de resistencia en India han tenido una inspiración similar. El Movimiento Chipko en el Himalaya, organizado por antiguos gandhianos, intentó salvar los bosques de la tala por parte de la industria en los años 70. Como uno de los movimientos medioambientales y de protección de los medios de bida más icónico del mundo, ha inspirado iniciativas similares para salvar bosques en los EEUU y otros lugares. El Narmada Bachao Andolan contra megapantanos en India central ha sido explicitamente no violento, y ha inspriado a movimientos similares en otras partes del mundo. El movimiento global por la paz, la desnuclearización y el desarmeo tiene un legado similar. Esto incluye la Carta de las Naciones Unidas y el multilateralismo, en el que negociadores indios influenciados directamente por Gandhi tuvieron un papel importante.

Sarvodaya: elevar el bienestar colectivo de todos

Para Gandhi, sin embargo, la satyagraha era solo una caja de herramientas de enfoques para conseguir justicia. Viajando a lo largo y ancho del país, comprendió que los niveles abismales de privación y marginación, nacidos de una historia intensamente colonial y feudal, debían ser abordados. No solo se tenía que decir la verdad al poder, sino también dirigirse hacia una acción fundamentada hacia la sarvodaya, la elevación de todos de una manera justa, o como dijo Gandhi en Young India, no «la fórmula utilitaria del mayor bien para el mayor número (sino) … el mayor bien para todos». Esto se podía conseguir mediante nirman, o reconstrucción. Él mismo, y alguno se sus seguidores o consejeros, como el economista JC Kumarappa, inspiraron varios experimentos en generación de medios de vida locales dignos y autodependencia, siendo el hilado de tejido khadi un símbolo crucial.

En la actualidad, diversas iniciativas para conseguir medios de vida dignos y la autodependencia se han inspirado en enfoques gandhianos de una ‘economía no violenta'. El trabajador gandhiano (y conocida personalidad teatral) Prasanna, inició Charaka, una cooperativa de khadi gestionada por mujeres que ha proporcionado medios de vida dignos a 200 mujeres a la vez que promocionaba el trabajo a mano, la autodependencia, y la producción con sensibilidad medioambiental. Ha aparecido recientemente en las noticias (septiembre-octubre de 2020) al ejercer la satyagraha denunciando el impago de cuotas por parte del gobierno, por lo que tuvieron que cerrar durante un mes. No lo han hecho mediante la típica protesta callejera, sino limpiando públicamente las oficinas de la administración local, distribuyendo ropa a los pobres y otros métodos para ‘cambiar el corazón' de aquellos en el poder.

Elango R., un sarpanch [jefe de la administración local] dalit cerca de Chennai, combina explícitamente los principios gandhianos y marxistas y el anticastismo del icono dalit Babasaheb Ambedkar (quien encabezó el comité para la redacción de la Consitución de India) en su intento de transformar la aldea de Kuthambakkam, donde vive, para dar más dignidad y seguridad de medios de vida a familias dalit. Él ha abogado por una ‘economía en red' en la que grupos de unas 20 aldeas puedan ser autosuficientes respecto a sus necesidades básicas. Una idea puesta en marcha de una manera algo diferente por otra trabajadora social de inspiración gandhiana, Ela Bhatt, con su idea de una autodependencia ‘en un radio de 100 millas‘. Todas estas ideas son cada vez más discutidas en una India afectada por el covid, mientras las historias de respuesta comunitaria durante el periodo de confinamiento muestran que donde hay comida y autodependencia de medios de vida, hay la máxima resiliencia.

Por todo el mundo hay ejemplos extraordinarios de alternativas constructivas al actual sistema dominante: agricultura sostenible y holística, soberanía comunitaria sobre agua/energía/alimentación y conservación de la naturaleza, solidaridad y economía del compartir, ocupación obrera de instalaciones productivas, recursos y conocimientos comunes, gobernanza local, salud comunitaria y aprendizaje alternativo, fomento de la paz intercomunitaria, reafirmación de la diversidad cultural, pluralismo sexual y de género, y muchas más (véase por ejemplo Vikalp Sangam para cientos de ejemplos de India; para otros lugares, véase Democracia Ecológica Radical. La mayor parte de ellos no tienen necesariamente una inspiración directa en Gandhi, pero el clima de sus ideas y prácticas es probable que haya influido en muchas de ellas, como por ejemplo en los movimientos campesinos de anna swaraj (soberanía alimentaria).

El principio de sarvodaya, y el concepto relacionado de fideicomiso (trusteeship) que defendía Gandhi, puede llevarnos a un cambio radical de foco sobre lo común en lugar de sobre la propiedad privada. En 2013, el gram sabha (asamblea de aldea) de Mendha-Lekha (distrito de Gadchiroli, Maharashtra), tomó la decisión histórica de convertir toda su tierra agrícola privada en tierras comunes de la aldea. Para darle respaldo legal usaron la prácticamente olvidada Ley Gramdan [literalmente ‘donación de tierra'], que fue inspirada por el discípulo de Gandhi Vinoba Bhave.

Gandhi ha sido criticado (quizá de manera justa) por no ser explícitamente anticapitalista, como por ejemplo con sus súplicas a los empresarios industriales para que adoptasen la idea de fideicomiso. Pero también dijo:

«Todo el mundo debería poder conseguir trabajo suficiente como para permitirle llegar a fin de mes. Y este ideal solo se puede conseguir de manera universal si los medios de producción de las necesidades elementales de la vida permanecen bajo control de las masas. Deberían estar disponibles libremente para todos, como deberían estarlo el aire y el agua de Dios. No deberían convertirse en un vehículo de tráfico para la explotación de otros. Su monopolización por cualquier país, nación o grupo de personas sería injusta.»

Esto indica que estaba claramente en contra de que un puñado de individuos (o incluso el estado) poseyese o controlase los medios de producción, como también contra la concentración de riqueza en las manos de unos pocos. Defendía también un enfoque más oriental para conseguir «un socialismo más verdadero y un comunismo más verdadero que el que el mundo haya soñado hasta ahora». Recientemente se han presentado una serie de propuestas para la distribución radical de la riqueza desde la horriblemente perversa concentración a la que se enfrenta hoy el mundo mediante los impuestos, la abolición de la herencia e incluso de la propiedad privada, y otros medios. Estos se pueden ver como medios para conseguir la sarvodaya.

También en el sector de la salud se ven ecos del foco fuertemente articulado de Gandhi sobre la autocuración, sobre facilitar los poderes naturales del cuerpo, sobre el uso de tratamientos con hierbas, etc. en los numerosísimos centros ayurvédicos y de naturopatía por toda India. El Instituto Nacional de Naturopatía radicado en Pune ha construido su extenso programa y alcance según el enfoque de Gandhi sobre la salud. En tiempos de covid, la necesidad de tener cuerpos sanos para estimular la imunidad usando estos enfoques, para una recuperación más rápida y más plena ha sido ampliamente demostrada. Como también la necesidad de ser autodependiente para las necesidades personales en lugar de la debilitante dependencia de hoy de los ‘profesionales'. Un enfoque defendido con fuerza por el brillante académico Ivan Illich, quien estuvo influenciado por el economista gandhiano JC Kumarappa.

Swaraj: verdadera democracia

Para Gandhi, la máxima expresión de autodependencia era swaraj, traducido de manera bastante inadecuada como autogobierno. Swaraj tiene en realidad un enfoque profundamente democrático y ético que avergüenza a las democracias liberales de hoy, incorporando la libertad y la autonomía pero con responsabilidad hacia la libertad y autonomía de otros, posible únicamente si uno también vive la ética de la autocontención en lugar del loco consumismo promovido por la economía de hoy.

Esta idea de una democracia directa, radical, tiene que ser un eje central de la respuesta a las crisis globales. La mayor parte de los movimientos progresistas políticos y sociales se han orientado a la ‘toma del estado', a intentar reemplazar los partidos políticos retrógrados por progresistas y hacer que el estado sea responsable. Aunque esto es necesario mientras el estado exista, no supone en lo fundamental un desafío a la naturaleza del estado, o, de hecho, a si es necesario que exista un estado centralizado o no. Ni se ha planteado un desafío adecuado a la centralidad del estado-nación en nuestras vidas, a pesar de los enormes fracasos de esta estructura al abordar tanto problemas internos de su población como asuntos globales (siendo el clima un ejemplo espectacularmente escalofriante). Diversas formas de anarquía, marxistas o gandhianas, han sido básicamente relegadas a los márgenes.

En India, el gobierno solo ha dado algunos pasos titubeantes hacia la democracia directa, y se ha movido muy lejos del ideal de autodependencia para las comunidades (o el país en su conjunto). Las enmiendas constitucionales 73 y 74 prometieron la descentralización del poder de toma de decisiones a aldeas y centros urbanos, pero lo restringieron gravemente al no proporcionar financiación y traspaso de competencias legales. En cualquier caso, su aplicación ha sido, en el mejor de los casos, vacilante. El proceso de Kerala de planificación a nivel de aldea y la iniciativa de comunalización de Nagaland en la que una parte de los fondos del estado (para educación, salud, electricidad, carreteras) van directamente a los consejos de aldea, son ejemplos de estados que se han acercado a las intenciones de la Enmienda 73. Pero incluso ellas han tenido fallos o no es han mantenido el tiempo suficiente.

Para Gandhi swaraj se tiene que construir de abajo arriba, desde la aldea hacia afuera a lo largo del paisaje en lo que él denominaba ‘círculos oceánicos'. Por toda India, diversos individuos que formaron parte del movimiento juvenil del activista gandhiano Jayaprakash Narayan, Chhatra Yuva Sangharsh Vahini, han trabajado con comunidades de aldea para crear autodependencia local en áreas como el agua y la alimentación, y para luchar por la toma de decisiones basada en los gram sabha (asambleas de aldea). En la India central y del este, adivasis y otras comunidades locales han intentado diversos grados de autogobierno. Como declaró hace tres décadas Mendha Lekha (citado más arriba) ‘nosotros elegimos el gobierno en Delhi, pero en nuestra aldea nosotros somos el gobierno'. Unas 90 aldeas en esa misma parte de India han formado una Maha Gramsabha (federación de asambleas de aldea) con una orientación similar.

Paralelos cercanos a estos son las luchas por la autodeterminación de pueblos indígenas y otras comunidades locales en muchas partes del mundo, incluido el derecho a aceptar o rechazar cualquier propuesta externa para un proyecto en sus territorios. Los zapatistas en México y el movimiento kurdo en Asia occidental han conseguido una democracia radical de este tipo a una escala relativamente grande. Muchos otros pueblos en América Latina han proclamado y conseguido el reconocimiento de una plena autodeterminación, y movimientos que reclaman soberanía territorial para las Primeras Naciones en la Isla Tortuga (Canadá / EEUU) y Australia tienen una base similar. Muchas de ellas emanan de cosmologías indígenas que están próximas (aunque la mayoría de manera inconsciente) con los principios gandhianos de swaraj, sarvodaya y satyagraha… y pueden incluso ir más allá en su inmersión completa en la naturaleza.

Se puede plantear por tanto una extensión de swaraj y sarvodaya para abarcar toda la vida, una ‘eco-swaraj‘ o ‘prakritik (natural) swaraj‘, o una democracia ecológica radical. Una avalancha de resoluciones judiciales y legales y demandas de ciudadanos y comunidades en muchas partes del mundo han proclamado que la naturaleza (o algunos de sus elementos, como ríos y montañas) tienen un derecho intrínseco, similar al de una ‘persona jurídica'. Aunque formuladas a menudo dentro del discurso formal occidental y por tanto con tendencia a tener serias limitaciones, estas pueden estar alineadas con visiones del mundo indígenas que reconocen que todos los aspectos de la naturaleza tienen su propio espíritu, que merece tanto respeto como el de los humanos. Viene a la mente el comentario de Gandhi de que el valor de una civilización se puede medir por cómo trata a los animales.

Estas perspectivas han surgido también desde dentro del ‘vientre de la bestia', por así decir. Movimientos basados en enfoques ecofeministas, por ejemplo, destacan con fuerza la necesidad de acabar con un dominio milenario de una mitad de la humanidad sobre la otra mitad, sanando simultáneamente la ‘brecha metabólica' entre los humanos y el resto de la naturaleza. Los retos a patrones insostenibles de producción y consumo, incluida la creciente demanda de decrecimiento radical de las economías llamadas ‘desarrolladas', tendrían una clara relación con la perspectiva gandhiana de autocontención inherente a swaraj, y su crítica mordaz al industrialismo como explotador tanto de la naturaleza como de los humanos.

Es importante destacar que los movimientos de base de resistencia y las alternativas no están atrapados necesariamente en un campo ideológico u otro. Esto es más la preocupación de académicos y activistas profesionales. Más bien, estos movimientos consciente o inconscientemente toman prestado de diversas figuras inspiradoras de la historia, incluidos aquellos en su propio pasado que lucharon por la justicia. Ni habría que presionarlos para una única ‘alternativa' homogénea para todo el mundo. Una integración continua de tales legados diversos, y el entretejido de un pluriverso de visiones del mundo y prácticas, es lo que nos guiará para dejar atrás un mundo desgarrado por las crisis.

Traductor: Carlos Valmaseda

Tomado de Rebelión.

Fuente: https://wsimag.com/economy-and-poli...

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Homenaje a Gonzalo Arias Bonet

Tortuga Antimilitar - 29 January, 2021 - 00:00

EL MOC HACE UN HOMENAJE A Gonzalo Arias Bonet fue un pionero noviolento en España. De una profunda visión ética y activa, con amplísimo conocimiento de Mahatma Gandhi, Martin Luther King, Jean-Marie Müller, etc.
En enero 1971 hace justo ahora 50 años Pepe Beunza fue encarcelado con 23 años, Gonzalo Arias con 45 años y 6 hijos organizo la campaña de objeción de conciencia, consiguió sacarlo de la cárcel y estuvo preso por ello, hasta los años 80 le pegaban mucho y encarcelaban más que a nadie, porque en las marchas antimilitarista tod@s tenían 20 años y el 60 años, por lo que la autoridad le consideraba el más culpable.

https://youtu.be/gVclNyvDXfg

GONZALO ARIAS, APRENDIZ DE NOVIOLENTO

Documental sobre la figura de Gonzalo Arias, teórico y activista de la noviolencia.

http://vimeo.com/34669327​

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Miedo en tus ojos

Tortuga Antimilitar - 29 January, 2021 - 00:00

Hace tiempo escribí un texto que empezaba tal que así:

“El miedo siempre está presente. Es una emoción básica y uno de los motores para bien o para mal, de las sociedades humanas.

Siempre he oído que hay que hacerlo cambiar de bando; pero el miedo está en ambos lados. Simplemente, unos tienen las armas y las herramientas para protegerse de sus miedos. Otros, nos las negamos.”

Hoy, el miedo está muy presente en nuestras vidas. Fundamentalmente, miedo a perder lo que cada cual tenga, miedo a que nada sea igual por mucho que lo que hubiera con anterioridad no fuera precisamente lo ideal, lo deseado… pero, al fin y al cabo, era algo y era de cada uno. Lo peor de esto es que nadie más allá de los afines (ojalá sea así) va a hacer nada para quitarnos ese miedo. Más bien al contrario.

El miedo sirve de instrumento de control de las masas y ayuda a moldear un hecho cultural (el famoso relato) y un instrumento de gobierno político a medida de unos pocos. Nos machacan a diario, dicen que con la intención de concienciarnos, azuzan para que el miedo no pare de crecer. Lo hacen a través de una inmensa tela de araña que conforma la maquinaria del Poder (medios de comunicación, policía, ejército, partidos políticos, sindicatos,...) nos exigen grandes sacrificios a nivel personal así como una competitividad salvaje que nos convierte en enemigos hasta de los supuestos “nuestros”; nos obligan a aceptar un moldeamiento de las conciencias para encajarlo todo; Sobre todo, nos sentencian a una sumisión total.

Al trenzar este cúmulo de temores consiguen configurar una herramienta para el chantaje individual y colectivo, previa depreciación de la vida en beneficio del mercado y de la supuesta seguridad y bienestar colectivo. Cuando impera el miedo es más fácil encontrar enemigos, señalarlos y hacerles culpables de cualquier cosa. Más fácil para aquellos que lo necesitan, para los mismos de siempre. Se vive mucho mejor con un enemigo al que culpar.

Y el miedo va minando, se nota en los rostros de la gente, lo ves en esa pequeña franja que queda visible en esta normalidad impuesta. Lo intuyes en el resto del cuerpo. Nos achicamos y se crecen. Nos desarmamos y nos encierran. Lo aceptamos y siguen ganando. El miedo se extiende poco a poco y junto a su hermano el cansancio se antepone a todo y se acaba convirtiendo en conformismo y pasividad, en una inercia de rendición. A pesar de toda la propaganda nada bueno va a salir de aquí.

En esta situación todo se complica. La línea temporal se rompe, sólo el presente importa, aquí y ahora. Trabajar y consumir. Nada más, no hay propuesta alternativa. En este tipo de no vida, se cultiva el miedo para evitar la búsqueda de lo distinto: para evitar que la imaginación traspase las fronteras del presente. Se cultiva el miedo como distracción, para evitar que la precariedad de nuestras vidas nos empuje a pensar en nuevas formas sociales que desborden lo diseñado para nosotros. Es por eso que en las situaciones de miedo se aprovecha para legitimar el poder a base de leyes que no encuentran respaldo alguno; son sólo el resultado de una prueba de fuerza. Y esta fuerza no es más que la capacidad de infundir miedo, es decir, el método más rápido de lograr un control social necesario para que todo siga igual (o peor).

Fuente: https://quebrantandoelsilencio.blog...

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La gente cambia

Tortuga Antimilitar - 29 January, 2021 - 00:00

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Declarado culpable el miembro de la policía colombiana ESMAD que asesinó al niño Nicolás Neira

Tortuga Antimilitar - 28 January, 2021 - 00:00

Nico.

Este lunes 25 enero el juzgado 18 Penal del Circuito de Bogotá declaró culpable al policía antidisturbios (ESMAD) Nestor Julio Rodriguez Rua, que había disparado su arma contra de Nicolás Neira, de 15 años, en la Marcha del Primero de mayo de Bogotá del año 2005.

Casi 16 años después..

Al papá del niño, Yuri Neira, ese crimen le cambió la vida, y en la búsqueda de justicia se encontró con amenazas, cárcel, varios exilios, y la protección temporal del PAV asturiano.

El laberinto judicial, la cantidad de zancadillas, el cambio constante de fiscales para eternizar el proceso, bien pudieran servir de base para una rocambolesca novela negra. https://mas.lne.es/cartasdeloslecto...

Ahora un juzgado ha leído el sentido del fallo contra el integrante de la policía colombiana Nestor Julio Rodriguez Rua, declarándolo culpable de homicidio con dolo eventual (intención al momento de ejecutar, previendo que podía asesinar decidió continuar con su acción) .

Dicen desde el MOVICE que es un momento histórico: Es el primer caso de brutalidad policial, de asesinato, por el ESMAD, que llega a juicio.

La sentencia se espera para marzo.

Hay otro juicio en curso para 8 de los policías del ESMAD que lo golpearon hasta la muerte. Y hay otro pendiente para el coronel del ESMAD que mandaba el operativo cuando Nicolás fue asesinado.

15 años y casi 9 meses después.. Da rabia tanto poder de quienes se sustentan en la impunidad. Pero da más coraje positivo que haya quienes aguanten, persistan, resistan y le tuerzan la mano a esa maldita impunidad. Nico Vive y la Lucha Sigue.

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Un centenar de organizaciones exigen el fin de las devoluciones en calientes en la Frontera Sur

Tortuga Antimilitar - 28 January, 2021 - 00:00

Exigen la derogación de la Ley Mordaza y la aprobación de una normativa basada en la garantía de derechos. Aseguran que la inmediatez de las devoluciones impide cumplir con los requisitos que impone el Tribunal Constitucional.

Casi un centenar de organizaciones se han sumado al escrito remitido por la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) a los grupos parlamentarios que han mostrado su rechazo a las devoluciones en caliente -PSOE, Confederal de Unidas Podemos-En Comú Podem-Galicia en Común, Republicano, Plural, Vasco (EAJ-PNV), Euskal Herria Bildu y al Grupo Mixto- reclamando que exijan al Gobierno el cese inmediato y definitivo de las devoluciones en caliente en Ceuta y Melilla.

Las organizaciones consideran que las devoluciones en caliente son “contrarias a los derechos reconocidos a toda persona en aquellos tratados internacionales ratificados por España que protegen el derecho al asilo, el principio de no devolución y prohíben las expulsiones colectivas”.

De esta manera, aclaran que la reciente sentencia del Tribunal Constitucional (TC) no dio respaldo a las devoluciones en caliente si se desarrollan como hasta ahora, sino que exige tres requisitos: aplicación a las entradas individualizadas, pleno control judicial y cumplimiento de las obligaciones internacionales. En esta misma línea se pronunció la magistrada María Luisa Balaguer en su voto particular a la sentencia del TC.

Para las organizaciones es del todo imposible respetar esos tres requisitos en las devoluciones en caliente que se ejecutan en la actualidad, pues la inmediatez que caracteriza una devolución en caliente, que básicamente consiste en abrir la verja y expulsar a la persona, es incompatible con un procedimiento que garantice derechos como la asistencia jurídica, la atención por un intérprete, la solicitud de asilo o efectuar un recurso, es decir, cumplir con el principio de no devolución incluido entre las obligaciones internacionales que España ha firmado.

Por ello, sostienen su rechazo a la Ley Mordaza que intenta legalizar las devoluciones en caliente en Ceuta y Melilla, incluso con los requisitos que el propio Tribunal establece que deben cumplirse en estas prácticas, pues “son del todo imposibles de cumplir”. “No hay ningún procedimiento real y material que pueda garantizar en las devoluciones en caliente el respeto a los derechos de las personas migrantes en la Frontera Sur y, por ello, defendemos que las devoluciones en caliente deben acabar”, explican.

Además, exigen la derogación de esta disposición pues “no es imposible detectar adecuadamente a las personas en situación de vulnerabilidad o susceptibles de optar a asilo si el procedimiento de expulsión se instruye y ejecuta de manera inmediata”.

Asimismo, señalan que es prioritaria la tramitación de la reforma de la Ley Mordaza, que entienden “debe concluir con su total derogación y la aprobación de una normativa basada en la plena y efectiva garantía de los derechos” y exigen de forma inmediata el cese de las devoluciones en caliente “por la irreparabilidad una vez producidas”. Añaden que se trata de una primera respuesta tras la sentencia del Tribunal Constitucional y que continúan “preparando otras acciones para exigir al Gobierno el cumplimiento de su compromiso con la derogación de esta normativa”.

Organizaciones adheridas al escrito enviado:

Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA)
Acampa pola Paz é o Dereito a Refuxio
Acció dels Cristians per l' Abolició de la Tortura (ACAT)
AGADEN-Ecologistas en Acción
AISPAZ
Ajuntamiento Albaicín
Algeciras Acoge
Andalucía Acoge
Área de Acción Social Institución Teresiana
Asamblea Ciclista Bahía de Cádiz
Asamblea Feminista Unitaria de Granada
Asamblea pro personas refugiadas Córdoba
Asociación Agharas
Asociación Andaluza de Barrios Ignorados AABI. Granada
Asociación Andaluza por la Solidaridad y la Paz (ASPA)
Asociación de Consumidores y Usuarios en Acción de Cádiz – FACUA
Asociación ELIN
Asociación Feminista Kódigo Malva
Asociación Intercultural Candombe
Asociación Morvedre Acull
Asociación Mujeres con Voz
Asociación Mujeres de la Otra Orilla
Asociación multicultural “Bajo un mismo cielo” Sax, Salinas
Asociación Multicultural de Mazagón
Asociación nueva ciudadanía por la interculturalidad (ASNUCI)
Asociación Para La Convivencia Intercultural Amazonas
Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Andalucía
Asociación Senderos de Maíz
Ateneo de Granada
Ateneo Republicano y Memorialista de La Isla
Bigite Elkartea – Asociacion
Biznegra
Buscando Vivir
Cádiz por la No Violencia
Caravana Abriendo Fronteras
Caravana Obrim fronteres Catalunya
CEDSALA
CGT
CGT Andalucía, Ceuta y Melilla
CGT Ceuta
CGT Murcia
CIES NO – Campaña Estatal
Círculo de la Fraternidad de Jerez de la Frontera
Circulo de Silencio de Linares
CNAAE MÁLAGA
Colectivas migrantes y antirracistas autoorganizadas #RegularizaciónYa
Comité Óscar Romero de Cádiz
Comité Oscar Romero. Linares
Comunidades Cristianas Populares de Andalucía
Comunidades Cristianas Populares de Cádiz
Comunitats Cristianes Populars València
Convivir sin Racismo Murcia
Coordinadora Andaluza de Mareas Blancas
Coordinadora de Grupos de los barrios Bilbao la Vieja, San Francisco y Zabala (Bilbao)
Delegación Diocesana de Migraciones de Córdoba
Dones Baladre
Dones Creients
Economía del Bien Común de Cádiz
Emergencias Frontera Sur Motril
Ensorrem fronteres
ENTREPUEBLOS/ENTREPOBOS/ENTREPOBLES/ HERRIARTE/
Ermua Harrera
Ermuko komite internazionalista
Federación SOS Racismo
Fridays For Future Sevilla
Granada Visible
Grupo Cristiano de Reflexión-Acción
Iniciativa Cambio Personal Justicia Global
Irídia – Centro de Defensa de Derechos Humanos
Izangai Elkartea
Kenaz – Desarrollo de Proyectos Sociales
La Barraca Transfronteriza
La Posada de los Abrazos
Maakum
MACONDO Espacio Creativo y Feminista
Mairena Solidaria, Ciudad Refugio
Marea Blanca de la Janda
MAREA BLANCA GADITANA
Médicos del Mundo
Mesa en Defensa de la Sanidad Publica de Granada
Mugarik Gabe
Mujeres de Negro contra la guerra
Mujeres del mundo
Mujeres Supervivientes
Papeles y Derechos Denontzat
Plataforma de Solidaridad con Palestina de Sevilla
Plataforma Ongi Etorri Errefuxiatuak
Plataforma”Burgos con las personas refugiadas”
Psicólogos sin Fronteras
Red Acoge
Sindicato de Periodistas de Andalucía (SPA)
Sindicato Único de Tenerife de la Confederación General del Trabajo
SOLIVE – Solidaridad Vedruna
STELE (sindicato de trabajadores y trabajadoras de León)
Stop Desahucios Granada 15M – Asamblea Centro
Stop Represión Granada
Urko-punta ONG
USTEA Enseñanza Granada
Vejer sin Fronteras
Zambra Málaga

Fuente: https://kaosenlared.net/un-centenar...

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El gobierno oculta a cuántos militares vacuna al margen del registro oficial

Tortuga Antimilitar - 27 January, 2021 - 00:00

Jorge Sáinz

El Gobierno oculta el número de militares vacunados contra el coronavirus en el registro oficial, según han confirmado fuentes del Ejecutivo a Vozpópuli. El Ministerio de Sanidad ha facilitado al Centro Militar de Farmacia dosis de la vacuna para "atender a la Sanidad militar y los supuestos excepcionales de las Fuerzas Armadas". Pero la contabilidad del informe diario de Sanidad sobre el proceso de vacunación en España no recoge estas cifras.

El Ministerio de Sanidad ha repartido 1.346.100 dosis de vacunas entre las comunidades autónomas, según el último registro hecho público este lunes. Sin embargo, no existe apartado alguno que identifique a los vacunados que corresponden a personal militar. Fuentes de Sanidad aseguran a este diario que las únicas dosis que no figuran en el documento son las que recibe Defensa.
"Ocultismo nada habitual"

Vozpópuli se ha puesto en contacto con los Ministerios de Sanidad y Defensa. Ambos han declinado, sin embargo, informar del número de dosis entregadas a la Farmacia Militar. Pero se presupone que son más de las 300 que, como adelantó Vozpópuli en exclusiva, gestionó el Estado Mayor de la Defensa. Una de ellas fue la que recibió el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad), el general Miguel Ángel Villarroya. El Jemad presentó su dimisión ante la ministra Margarita Robles por la polémica sobre si había cumplido los protocolos de la estrategia nacional de vacunación.

Fuentes del Centro Militar de Farmacia de la Defensa afirman que el proceso de distribución de la vacuna entre los militares se está produciendo con "un ocultismo nada habitual". "En la campaña de vacunación de la gripe lo normal es que llegue un documento Excel donde se indica la distribución de la vacuna en los distintos puestos militares", explica un militar. "En este caso hemos recibido las dosis para nuestra base y nada más".

El departamento de Robles es el único de la Administración General del Estado que administra la vacuna, según insiste Sanidad. El resto de las dosis que se reciben semanalmente se entrega directamente a las comunidades autónomas. Y son ellas las que se encargan de administrarlas. La estadística que ofrece el Gobierno está, por lo tanto, incompleta, porque no aparecen las personas vacunadas de los diferentes cuerpos militares.

La polémica saltó a finales de la semana pasada tras saberse que el Jemad y otros miembros de su gabinete se habían vacunado del coronavirus. La ministra Robles exigió explicaciones, aunque desde el Estado Mayor de la Defensa (EMAD) sostienen que siguieron el protocolo, adelantado también por este medio, dictado por el departamento dirigido por el Ministerio en consenso con Sanidad. A pesar de ello, el general del Aire Villarroya optó por su dimisión para “no perjudicar” la imagen de las Fuerzas Armadas.

Las 300 dosis del Estado Mayor

Como contó Vozpópuli, el EMAD recibió 300 dosis del compuesto. La instrucción ordena que primero se vacune al personal de las diferentes ramas sanitarias, seguido de los efectivos que se van a desplegar en misiones internacionales. El siguiente escalón corresponde a los miembros de la cadena de mando, entre los que se ubica el Jemad.

El problema fue el desacompasamiento en los ritmos de vacunación en el Estado Mayor respecto al resto de Fuerzas Armadas. Mientras en el primero se llegó hasta al menos la tercera fase, en los cuerpos militares aún no se ha cumplido con la primera. Personal sanitario del Hospital Gómez Ulla, por ejemplo, aún no ha recibido el tratamiento. Lo mismo sucede con la UME, que se bate en las residencias sociosanitarias o en primera línea por la emergencia de la borrasca Filomena.

Vozpópuli ha tratado de saber cuántas dosis recibieron el Ministerio de Defensa y sus órganos, pero tanto este departamento como el de Sanidad se pasan la pelota. Los dos han declinado facilitar las cifras.

Fuente: https://www.msn.com/es-es/noticias/...

Nuevo JEMAD, sin aclararse cuántos se colaron y por qué el ejército tiene sistema propio

La dimisión del JEMAD Miguel Angel Villarroya es solo la punta del iceberg del escándalo de la vacunación en el Ejército español. El Gobierno ha nombrado sustituto dejando ahí la crisis, sin concretar cuántos más se colaron ni precisar por qué el Ejército tiene partidas propias.

El Consejo de Ministros de este martes ha confirmado el relevo en la cúpula del Ejército español, donde el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) es el máximo cargo después del rey. El general Miguel Angel Villarroya, famoso por sus arengas militaristas junto a Fernando Simón, dejó el cargo tras conocerse que había sido vacunado pese a no estar entre los sectores de riesgo primados por el protocolo y ha sido reemplazado por el almirante Teodoro López Calderón.

Pero es precisamente en ese protocolo donde está el fondo del asunto. En la crisis se trata de pasar por alto el asunto central: ¿Por qué el Ejército disponía de un sistema propio de vacunación, que le privilegiaba incluso sobre la Guardia Civil o Policía española, pese a la propaganda insistente sobre su nivel de «sacrificio» en esta pandemia?

En ese protocolo existe un orden establecido que ya estaba en la tercera fase. La cuarta, la siguiente, iba a ser la vacunación de toda la Unidad Militar de Emergencias (UME), convertida en referencia especial de esta campaña de propaganda por acciones como las desinfecciones realizadas en la primera ola. La realidad de los datos era que apenas fueron unas decenas frente al más de un millar de bomberos, Ertzaintza o Policía Foral

Con el caso de Villarroya ha salido a primera plana que el Ejército dispone de sus propias partidas de vacunas y de un sistema de prioridades también diferenciado.

La ‘Estrategia de vacunación frente a covid-19 en las Fuerzas Armadas' elaborada el pasado 5 de enero establece seis grupos. El primero lo forma «el personal que tenga previsto el despliegue a Zona de Operaciones (ZO)», es decir, en las «misiones». Después va el «personal alertado, cuya disponibilidad para desplegar a ZO sea inferior al intervalo necesario para que la vacuna disponible confiera la protección». Y en tercer lugar, los militares que se desplieguen en una operación de lucha contra el virus, que son los que ya están siendo vacunados ahora, antes incluso que la mayor parte del personal sanitario, por tanto. Y también antes que efectivos policiales u otros militares como la Guardia Civil, que creen que comenzarán a ser inyectados a finales de febrero dentro del plan general del Ministerio.

El cuarto grupo, siguiente en incorporarse, es el «personal destinado o en comisión de servicio en la Unidad Militar de Emergencias (UME)», y el quinto, «el personal de las unidades que, a criterio del mando, sea considerado como crítico (jefes de unidad, tripulaciones aéreas, etc)».

En último lugar, el protocolo recoge a los «grupos de población establecidos por el Ministerio de Sanidad en la Estrategia de Vacunación frente al covid-19». Es aquí donde, por tanto, tendría que haber entrado Villarroya, que decidió anticipar su vacunación.

Villarroya se marcha sin explicaciones

Por otro lado, la dimisión del general ha tenido el efecto de sacar del foco a otros cargos militares que también pudieran haberse saltado la cola. Se apuntaba como incógnita para hoy hasta qué punto llegaría la caída de cargos en el Ejército, pero de momento el Consejo de Ministros se ha limitado a sustituir al JEMAD.

Contrariamente a la locuacidad mostrada en sus ruedas de prensa diarias con Fernando Simón, Miguel Angel Villarroya se ha despedido estos días en silencio, limitándose a filtrar que tiene «la conciencia tranquila».

La dimisión se produjo horas después de que la ministra de Defensa, Margarita Robles, anticipara que iba a pedir explicaciones por lo ocurrido. Robles tampoco ha querido valorar lo sucedido, aunque sí ha justificado que «el Ministerio de Defensa tenga un pan de vacunaciones coordinado con el Ministerio de Sanidad».

Fuente: https://www.naiz.eus/eu/info/notici...

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El Defensor del Pueblo detecta “información confusa” en la historia clínica de tres reclusos fallecidos en la cárcel de Villena

Tortuga Antimilitar - 27 January, 2021 - 00:00

Una visita sorpresa del organismo público alerta sobre la falta de personal sanitario, partes de lesiones con lagunas y funcionarios sin identificar.

Tres técnicos del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura, dependiente del Defensor del Pueblo, además de un médico forense externo, detectaron graves carencias en el centro penitenciario Alicante II de Villena durante una visita sin previo aviso realizada el 29 de junio de 2020.

La inspección del organismo público, que incluye entrevistas reservadas con los internos, ha descubierto que la prisión, con 845 celdas, sólo cuenta con dos facultativos, que casi todos los funcionarios no portaban su identificación y la existencia de partes de lesiones con lagunas, entre otras graves carencias denunciadas por los presos.

La dirección del centro no ha contestado a ninguna de las recomendaciones. La ficha de la visita, cuyas conclusiones se han publicado seis meses después, alude al fallecimiento de tres internos en los últimos tres años.

“La información recogida en la historia clínica correspondiente al día del fallecimiento es confusa y no incluye la información necesaria para clarificar las circunstancias de la muerte”, señalan los técnicos del organismo público dirigido, en funciones, por Francisco Fernández Marugán. “La adecuada investigación de una muerte en situación de privación de libertad es responsabilidad de la autoridad a cargo de la custodia, teniendo como objetivos principales clarificar las circunstancias de la muerte, contribuyendo a disipar preocupaciones sobre una posible atención inadecuada y proporcionar información esencial para prevenir futuras muertes similares”, según las recomendaciones y guías internacionales citadas por el Defensor del Pueblo. El organismo recomienda a los responsables del centro penitenciario, que cuenta con un total de 845 celdas, que en caso de fallecimiento de un preso se indique en la historia clínica del interno las actuaciones desarrolladas con posterioridad a la muerte, incluyendo la eventual intervención judicial o la autopsia.

Las cárceles valencianas, tal como informó este diario, han registrado 108 fallecimientos de presos entre 2015 y 2019. Sin médico “de dos a tres días a la semana” La plaza de subdirector médico, vacante desde hace dos años, la ocupa una facultativa que no se encontraba presente en el momento de la visita y que, “a pesar de los reiterados intentos de recabar información de esta profesional y pese a que, en varias ocasiones, aseguró que remitiría lo solicitado, la doctora no envió documentación ni información alguna”. La ficha de la visita indica que el organismo público no formula un recordatorio de deber legal al tratarse de una “rara excepción en el contexto de continua colaboración” entre el Defensor del Pueblo e Instituciones Penitenciarias.

La Relación de Puestos de Trabajo (RPT) de la prisión de Alicante II incluye siete plazas de médico pero sólo se cubren cuatro, de las que “solo dos” estaban en activo en el momento de la visita sorpresa.

Durante la pandemia, la asistencia médica se organiza con turnos de guardia de 24 horas que se alternan dos facultativos. “Ello supone la ausencia de médico en el centro de dos a tres días a la semana a consecuencia de los plazos de libranza (48 horas tras las 24 de guardia)”, según apuntan las conclusiones de la visita. Los días que no hay médico, se deriva la asistencia al 112 de la Generalitat Valenciana. La falta de médicos “limita, en las condiciones actuales, el adecuado control facultativo de las urgencias en ausencia del médico del centro”, concluye el organismo fiscalizador del cumplimiento de los derechos de la ciudadanía.

Además, según han detectado los técnicos del Defensor del Pueblo, los internos entrevistados en el módulo de régimen cerrado aseguraron que, desde la declaración del estado de alarma, el pasado 14 de marzo, el equipo médico “no había acudido a dicho módulo en ninguna ocasión”. “Todo ello”, advierte, “compromete el deber de garantizar a todos los internos una adecuada atención médico sanitaria, tal y como prevé la normativa penitenciaria”. El personal de la prisión, a diferencia de lo que manifestaron los internos entrevistados, sostenía que se facilitaba una mascarilla a los presos “cada pocos días”. Aunque las instalaciones de los servicios médicos de la prisión son, “en términos generales, modernas y amplias” —cuentan con un área de ingreso para 64 internos con diferentes patologías o problemas de movilidad— los técnicos alertan de una “escasa integración de los servicios médicos en las actividades de prevención y difusión de información” sobre la COVID-19.

Partes de lesiones con lagunas en la cárcel de Alicante II, “con frecuencia no se incluye en la historia clínica la copia de los partes de lesiones u otros documentos médico-legales emitidos ni la asistencia prestada". Los partes describen de “forma poco detallada” las lesiones y, “con frecuencia”, no se cumplimentan los apartados correspondientes a hora y lugar, ni las manifestaciones del interno sobre el origen del daño sufrido.

Los técnicos del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura también advierten de que, “prácticamente ningún funcionario” portaba su identificación durante la visita, por lo que urgen a la dirección del centro a “adoptar con carácter urgente” las medidas necesarias para que los trabajadores de la prisión cumplan con su deber de portar su placa identificativa.

Las mujeres presas que fueron entrevistadas durante la visita denunciaron un trato discriminatorio respecto a los hombres, que tendrían un mayor acceso a destinos retribuidos y a más actividades. Así, el Defensor del Pueblo ha solicitado la lista de los destinos retribuidos y de actividades del centro desagregada por sexos. El equipo directivo de la prisión de Alicante II aseguró a los técnicos que los internos que permanecen en régimen cerrado participan en un programa especial con actividades que ayudan al preso a obtener el segundo grado. Los internos del módulo entrevistados aseguran, por el contrario, que no conocen el Programa de Intervención de Internos en Régimen Cerrado (PIRC) y que apenas tienen actividades.

Fuente: https://elmilicianocnt-aitchiclana....

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Poema por la paz

Tortuga Antimilitar - 27 January, 2021 - 00:00

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