Historically, Australian medical schools have followed the British tradition by conferring the degrees of Bachelor of Medicine and Bachelor of Surgery (MBBS) to its graduates whilst reserving the title of Doctor of Medicine (MD) for their research training degree, analogous to the PhD, or for their honorary doctorates. A notable exception is the Bachelor of Medicine (BMed) joint program of the University of Newcastle and the University of New England. Although the majority of Australian MBBS degrees have been graduate programs since the 1990s, under the previous Australian Qualifications Framework (AQF) they remained categorised as Level 7 Bachelor degrees together with other undergraduate programs. The latest version of the AQF includes the new kamagra ireland buy kamagra category of Level 9 Master's degrees (Extended) which permits the use of the term 'Doctor' in the styling of the degree title of relevant professional programs.





EE.UU.

Para aqueles que non teñen moi claro que é iso dos Drones ou avións non tripulados, achegamos este artigo publicado en Periodismo Humano que fala do gusto dos EEUU por este tipo de armas de guerra.

Según escribieron Nick Turse y Tom Engelhardt en su aterrador libro “Terminator Planet” (Planeta Terminator), los aviones no tripulados forman parte de la excepcionalidad estadounidense. Fueron introducidos a fines de los años 90 para realizar operaciones de vigilancia en el conflicto de Kosovo, y enseguida se volvieron un importante elemento del dominio aéreo estadounidense.

Tags:

Los casi cuatro cientos mil archivos que ha filtrado Wikileaks y que la prensa internacional ha tratado en sendos especiales cuentan sólo una parte de la historia: la anotación burocrática de «incidentes» en Iraq por parte del ejército estadounidense durante el período 2004-2009. Los medios que pretenden servirse de estos archivos para establecer «la verdad» definitiva sobre la guerra de Iraq continúan de algún modo empotrados en el ejército ocupante. El fetichismo del documento no debería hacernos olvidar que estos ficheros todavía necesitan un trabajo de análisis y contraste de fuentes (¿qué tal si hablamos con los iraquíes?), algo imprescindible para precisar mejor los hechos y las responsabilidades. Porque los documentos que se han filtrado son los de un invasor.